can.
229
§1
Para que puedan vivir según la doctrina cristiana, proclamarla,
defenderla cuando sea necesario y ejercer la parte que les
corresponde en el apostolado, los laicos tienen el deber y el
derecho de adquirir conocimiento de esa doctrina, de acuerdo
con la capacidad y condición de cada uno.
§2
Tienen también el derecho a adquirir el conocimiento más
profundo de las ciencias sagradas que se imparte en las
universidades o facultades eclesiásticas o en los institutos de
ciencias religiosas, asistiendo a sus clases y obteniendo grados
académicos.
§3
Ateniéndose a las prescripciones establecidas sobre la
idoneidad necesaria, también tienen capacidad de recibir de la
legítima autoridad eclesiástica mandato de enseñar ciencias
sagradas.
can. 231
§1
Los laicos que de modo permanente o temporal se dedican a un
servicio especial de la Iglesia tienen el deber de adquirir la
formación conveniente que s e requiere para desempeñar bien su
función, y para ejercerla con conciencia, generosidad y
diligencia.
§2
Manteniéndose lo que prescribe el can. 230,§ 1, tienen derecho
a una conveniente retribución que responda a su condición, y con
la cual puedan proveer decentemente a sus propias necesidades
y a las de su familia, de acuerdo también con las prescripciones
del derecho civil; y tienen también derecho a que se provea
debidamente a su previsión y seguridad social y a la llamada
asistencia sanitaria.
can. 210
Todos los fieles deben esforzarse, según su propia condición, por
llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y
promover su continua santificación.
can. 211
Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que
el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres
de todo tiempo y del orbe entero.
can. 212
§1
Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están
obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los
Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran
como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.
§2
Los fieles tienen la facultad de manifestar a los Pastores de la
Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus
deseos.
§3
Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su
propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a
los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al
bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando
siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia
hacia los Pastores, y habida cuenta de la utilidad común y de la
dignidad de las personas.
can. 213
Los fieles tienen derecho a recibir de los Pastores sagrados la
ayuda de los bienes espirituales de la Iglesia, principalmente la
palabra de Dios y los Sacramentos.
can. 215
Los fieles tienen la facultad de fundar y dirigir libremente
asociaciones para fines de caridad o piedad o para fomentar la
vocación cristiana en el mundo; y también a reunirse para
conseguir en común esos mismos fines.
can. 216
Todos los fieles, puesto que participan en la misión de la Iglesia,
tienen derecho a promover y sostener la acción apostólica
también con sus propias iniciativas, cada uno según su estado y
condición; pero ninguna iniciativa se atribuya el nombre de
católica sin contar con el consentimiento de la autoridad
eclesiástica competente.
PODEMOS INVESTIGAR PERO SOETIDOS LA MAGISTERIO
can. 218
Quienes se dedican a las ciencias sagradas gozan de una justa
libertad para investigar, así como para manifestar
prudentemente su opinión sobre todo aquello en lo que son
peritos, guardando la debida sumisión al magisterio de la Iglesia.
TENEMOS EL DERECHO Y DEBER DEL MINISTERIO DEL
APOSTOLADO ASOCIADO E INDIVIDUAL
can. 225
§1
Puesto que, en virtud del bautismo y de la confirmación, los
laicos, como todos los demás fieles, están destinados por Dios al
apostolado, tienen la obligación general, y gozan del derecho,
tanto personal como asociadamente, de trabajar para que el
mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los
hombres en todo el mundo; obligación que les apremia todavía
más en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos
pueden los hombres oír el Evangelio y conocer a Jesucristo.
§2
Tienen también el deber peculiar, cada uno según su propia
condición, de impregnar y perfeccionar el orden temporal con el
espíritu evangélico, y dar así testimonio de Cristo, especialmente
en la realización de esas mismas cosas temporales y en el
ejercicio de las tareas seculares.
DEBEMOS DE ABSTENERNOS DE DAR COMO DOCRINA DE LA
IGLESIA, OPINION PROPIA
can. 227
Los fieles laicos tienen derecho a que se les reconozca en los
asuntos terrenos aquella libertad que compete a todos los
ciudadanos; sin embargo, al usar de esa libertad, han de cuidar
de que sus acciones estén inspiradas por el espíritu evangélico, y
han de prestar atención a la doctrina propuesta por el magisterio
de la Iglesia, evitando a la vez presentar como doctrina de la
Iglesia su propio criterio, en materias opinables.
DERECHO A SER LLAMADO COMO PERITO
can. 228
§1
Los laicos que sean considerados idóneos tienen capacidad de
ser llamados por los sagrados Pastores para aquellos oficios
eclesiásticos y encargos que pueden cumplir según las
prescripciones del derecho.
§2
Los laicos que se distinguen por su ciencia, prudencia e
integridad tienen capacidad para ayudar como peritos y
consejeros a los pastores de la Iglesia, también formando parte
de consejos, conforme a la norma del derecho.