0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas9 páginas

Año de La Unidad, La Paz Y El Desarrollo: Tarea Académica N°2 Docente

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas9 páginas

Año de La Unidad, La Paz Y El Desarrollo: Tarea Académica N°2 Docente

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“AÑO DE LA UNIDAD, LA PAZ Y EL DESARROLLO”

TAREA ACADÉMICA N°2

DOCENTE:
Héctor Hugo Núñez Julca

ALUMNO:
Jonathan Fernando Carrillo Vargas

CURSO:
Derecho Penal

TEMA:
Autoría y Participación

SECCIÓN:
18560

2023
Un delito puede ser cometido por una o más personas. Ante este escenario,

nuestra legislación distingue entre autores y partícipes.

¿Qué es la Autoría?

En el derecho penal, la autoría recae en quién (o quiénes) realiza por sí mismo

o por medio de otra persona un hecho criminal. Será autor quien realiza el tipo.

Tipos de Autoría:

 Autoría directa:

Es quien realiza directamente un delito figurando como la persona que

ejecuta la acción delictiva. El autor directo es el sujeto que domina la

acción, realizando personalmente el comportamiento descrito en el tipo

penal.

 Autoría mediata:

Es quien utiliza a otra persona como instrumento para realizar un delito con

el objetivo de aparentar que no tuvo participación en el acto criminal. El

autor mediato realiza el delito mediante personas denominadas

instrumentos.

La persona que actúa como instrumento puede ejecutar un delito ya sea por

un engaño, amenaza o intimidación por parte del autor mediato. Sin

embargo, existen casos en la que el instrumento sí tiene conocimiento del

delito por lo que tendría responsabilidad penal.


¿Qué es la coautoría?

Son coautores quienes realizan el hecho conjuntamente, lo que implica

la decisión colectiva de realizar el hecho infractor y la colaboración

conjunta de manera consciente y voluntaria.

Requisitos

Para que un hecho se pueda calificar como coautoría, la Corte

Suprema ha establecido ciertos requisitos:

– Decisión común de cometer la infracción, lo que posibilita una división

del trabajo o distribución de funciones.

– Aporte esencial, de modo que el retiro del aporte de uno de los

intervinientes pudiera ocasionar la frustración del plan de ejecución.

– Tomar parte en la fase de ejecución, donde cada sujeto coautor tiene

un dominio parcial del acontecer.

¿Qué diferencia hay entre autoría y participación?

Respecto a la autoría, se puede distinguir entre autor directo, autor

mediato y coautores. Ahora bien, es partícipe el que contribuye a la

realización del hecho de otro. No tiene dominio del hecho. Javier Villa

Stein (2018) menciona que:

“Será autor quien realiza el tipo, será partícipe quien coadyuva en su

perpetración con acciones intencionalmente cooperantes que tengan


relevancia jurídico penal de cara al tipo catalogado y realizado por el

autor. Hasta aquí el tema no tiene complicación alguna. El autor por sí o

instrumentalizando a un tercero, tratándose de la autoría mediata, hace

lo que el verbo rector del tipo penal describe: Mata; lesiona; roba etc. El

participe lo es porque instiga o presta en contubernio con el autor, y sin

penetrar el tipo con él, su ayuda haciéndose su cómplice”.

Ningún partícipe realiza directamente el hecho criminal, pero es

sancionado por contribuir, colaborar o ayudar a que el autor directo,

autor mediato o coautores lo realice. Entre los partícipes de un delito se

pueden distinguir:

Instigadores: Es quien a propósito persuade o influye a una persona

para que realice un delito.

Cómplices primarios: Quien coopera o contribuye con el autor en la

realización del delito. Su participación debe ser indispensable, eficaz y

trascendente.

Cómplices secundarios: Su participación es accidental y secundaria


Autoría penal según Romy Chang

De lo dicho respecto a la autoría, dependiendo del caso, se puede distinguir

entre autor directo, autor mediato y coautores. Los que según nuestro

ordenamiento penal son juzgados bajo el mismo rango de penas, según el

delito que hayan cometido. Nuestro ordenamiento establece que el instigador y

el cómplice primario deben ser juzgados bajo el mismo rango de pena que se

usan para juzgar al autor, mientras que en el caso del cómplice secundario,

nuestra legislación prevé que el juez pueda disminuir prudencialmente el

tiempo de la sanción.

Raúl Pariona Arana(2018) afirma que lo fundamental, la figura del “autor

detrás del autor” afirma la posibilidad dogmática de sancionar como autor

(mediato) al hombre de atrás, pese a que el ejecutor inmediato es plenamente

responsable por sí mismo como autor, es decir la estructura de un autor detrás

del autor es compatible con nuestro ordenamiento jurídico; Segundo, el dominio

del hecho del hombre de atrás es el criterio de determinación de la autoría

mediata; Tercero, los criterios fundados en la calidades del hombre de

adelante, aun cuando éstos estén basados en criterios de su autonomía o

responsabilidad.

La discusión sobre la posibilidad de una autoría mediata detrás de un ejecutor

inmediato plenamente responsable, es de larga data. En un inicio, si bien el

sentido intuitivo llevaba a afirmar la autoría del hombre de atrás; sin embargo,

se carecía de una fundamentación dogmática. Las primeras reflexiones sobre

esta problemática vienen de la doctrina alemana. Así, la antigua teoría formal

negativa, que admitía una autoría mediata siempre y cuando el ejecutor directo
no sea autor, declaraba ya por definición la imposibilidad de la figura del autor

detrás del autor. Contrariamente a esta concepción, la teoría subjetiva interna

admitía la posibilidad de la figura e, incluso, la consideraba como una

consecuencia necesaria, puesto que el hombre de atrás casi siempre evidencia

un animus auctoris. Igualmente, la teoría subjetiva tradicional, si bien no

consideraba como consecuencia necesaria de sus postulados la admisión de la

figura, sí la admitía en algunos casos, sobre todo cuando el hombre de atrás

consideraba erróneamente ser autor del hecho delictivo.

En la actualidad, la figura se ha impuesto en la discusión científica. La doctrina

mayoritaria defiende la posibilidad de una autoría mediata de quien actúa

detrás de una persona que también responde como autor. La discusión actual

en este sector radica más bien, en establecer el ámbito de aplicación y sus

límites, ésta no se fundamenta en la pura decisión de sancionar como autor al

hombre de atrás porque según el sentimiento justicia este último aparecería

como la figura central del evento delictivo. Por el contrario, la sanción del

hombre de atrás como autor mediato tiene, más bien, una explicación

dogmática; es decir, la sanción se desprende de las reglas jurídicas contenidas

en el ordenamiento jurídico penal. En lo que sigue, planteo mi concepción,

fundamento la estructura dogmática del autor detrás del autor y crítico las

opiniones que cuestionan la figura.

Sobre los criterios de distinción entre autoría y participación se ha discutido

ampliamente en la doctrina, siendo hoy aceptado pacíficamente el criterio

del dominio del hecho para la mayoría de los delitos. La vigencia de este

criterio se ha extendido a casi toda la doctrina penal influenciada por el


pensamiento penal alemán. Este criterio está igualmente vigente en la doctrina

y jurisprudencia peruanas. Para la mayoría de los delitos; es decir, para los

“delitos de dominio o delitos comunes” según la doctrina tradicional autor es

quien posee el dominio de los sucesos delictivos y partícipe, quien careciendo

de dicho dominio, interviene en los hechos con contribuciones secundarias, ya

sea instigando o ayudando. El criterio del dominio rige igualmente para la

autoría inmediata, como para la autoría mediata y para la coautoría. Ahora

bien, dado que la figura del autor detrás del autor relaciona al hombre de atrás

con el ejecutor, se debe esclarecer si el criterio sostenido sufre aquí alguna

restricción. Ello es así, independientemente de las características que presente

el ejecutor, pues la calidad de instrumento del ejecutor no significa que el

hombre de adelante necesariamente deba presentar algún “déficit de

punibilidad”; o que, en general, deba ser un sujeto no responsable; o que deba

carecer de dominio. Los supuestos de dominio del acontecimiento criminal por

medio de otro se dan cuando el hombre de atrás utiliza a un ejecutor que se

encuentra bajo error, bajo coacción, sea cuando el hombre de atrás ordena la

comisión del hecho punible a través de un aparato de poder bajo su dominio.

Autoría para Köhler

El sector de la doctrina penal que sustenta la distinción entre autoría mediata e

instigación en el concepto de “autonomía”, rechaza en principio la figura del

autor detrás del autor. Declara que el comportamiento es expresión de la

libertad de cada persona.

Köhler limita la autoría mediata a la realización del tipo penal mediante un

ejecutor que actúa sin dolo, o mediante un ejecutor que actúa justificadamente,
llevando así la idea de la “autonomía” hasta sus últimas consecuencias. Sin

embargo, con esta postura radical, casi todos los casos de la figura del “autor

detrás del autor” son considerados casos de instigación y no, como la doctrina

mayoritaria admite, de autoría mediata. Así por ejemplo, quien para realizar el

delito se vale de un ejecutor que actúa bajo coacción (caso clásico de autoría

mediata sobre el cual no existe discusión), responderá sólo como instigador.

Igualmente, responderá sólo como instigador quien se vale de un ejecutor que

se encuentra en error de prohibición sin importar que se trate de un error de

prohibición evitable o inevitable. Igual calificación merecería quien se vale para

la comisión del delito de un menor de edad. Para el caso de los crímenes

mediante aparatos organizados de poder, Köhler postula consecuentemente la

responsabilidad de quien da las órdenes sólo como instigador.

La calificación de simple “instigador” al hombre de atrás en todos estos casos

es insostenible. No se puede negar, simplemente por ser “consecuente” con

una teoría filosófica, que el ordenamiento jurídico sanciona como autor mediato

a quien para cometer su hecho punible se sirve de otro como instrumento que

actúa bajo coacción. Cuestionándose lo siguiente: ¿Qué sentido tendría llevar

al centro de los acontecimientos delictivos a instrumentos no culpables y dejar

de lado a los verdaderos directores responsables? Esta concepción llevaría,

incluso, a la consecuencia absurda de negar absolutamente la autoría mediata,

pues todo instrumento sigue siendo un sujeto libre que reflexiona y podría salir

fácilmente de su condición de “simple medio” mediante un ejercicio mental

como el pensar.
Referencias Bibliográficas:

Pariona, R. (2018).El autor tras autor. Pariona Abogados.12

(17).Recuperado de: [Link]

detras-del-autor/

Derecho, L. P P. (2018). ¿Cómo determinar la autoría de un delito? Bien

explicado por Romy Chang. LP. [Link]

determinar-autoria-delito-romy-chang/

Stein, J. V. (s/f). “AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN”. [Link]. Recuperado el

26 de junio de 2023, de

[Link]

3c2be7/[Link]?MOD=AJPERES

También podría gustarte