Título: La Renovación espiritual en la vida del Cristiano
Texto Base: Tito 3:5-6
"Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por
su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el
Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo
nuestro Salvador."
Introducción:
Actualmente se han desarrollado muchas herramientas para mantener nuestro
cuerpo físico: cremas, ungüentos, productos estas, solo pueden brindar una
satisfacción temporaria. Lo más importante es que permanezcamos sanos y
fuertes espiritualmente. Como creyentes en Cristo, la renovación espiritual se
nos da por medio de Él. Pablo escribió: «aunque este nuestro hombre exterior se
va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día» (2 Corintios
4:16).
El rejuvenecimiento espiritual se produce cuando no miramos «las cosas que se
ven, sino las que no se ven» (v. 18). Y esto lo hacemos al entregarle nuestras
preocupaciones a Dios y orar para que el fruto del Espíritu —amor, gozo y paz—
aparezca renovado en nuestra vida (Gálatas 5:22-23). De este modo, el Señor
restaura nuestra alma e irradiamos su belleza día tras día.
Considero necesario y pertinente hablarles hoy con la ayuda del Espíritu Santo
sobre un tema esencial para nuestra vida cristiana: La Renovación del Espíritu
en la vida del cristiano. En nuestra jornada espiritual, constantemente
necesitamos ser renovados y revitalizados por el Espíritu Santo. Este proceso no
es una sola vez, sino una obra continua de Dios en nuestras vidas.
1. Significado de Renovación Espiritual.
La palabra "renovación" proviene del latín "renovatio," que se deriva
de"renovare," compuesta por el prefijo "re-" que significa "de nuevo" y "novare,"
que significa "hacer nuevo." Por lo tanto, "renovare" literalmente se traduce como
"hacer nuevo otra vez."
El significado de "renovación" se refiere al proceso de hacer algo nuevo otra
vez o de restaurar algo a un estado más nuevo o mejorado. Puede aplicarse en
diversos contextos, tales como la renovación de un edificio (restauración o
mejora de la estructura), la renovación de un contrato (extensión o actualización
de los términos), o la renovación personal (mejoramiento o cambio positivo en la
vida de una persona)
La verdadera renovación espiritual no es simplemente la modificación del
comportamiento, sino que es la expresión de una transformación profunda.
Representa un cambio de corazón y mente, emoción, actitud y voluntad,
efectuado por el Espíritu Santo.
2. La Necesidad de la Renovación
Todos enfrentamos momentos de debilidad, desánimo y desgaste espiritual. La
vida puede ser desafiante y, a veces, sentimos que nuestra fe se debilita. Es en
estos momentos cuando más necesitamos la renovación del Espíritu Santo.
Jesús mismo prometió que enviaría al Consolador, al Espíritu Santo, para
guiarnos, fortalecernos y renovarnos.
Cuando hablamos de la renovación espiritual, normalmente es porque
reconocemos que hemos perdido el sentido de intimidad con – o
acercamiento a – Dios. Esto, a veces, se debe a la presencia del pecado en la
vida, o un descuido de la relación con Dios. Otras veces, ocurre por una pérdida
o un golpe fuerte en la vida, en el que nos sentimos lejos de la mano protectora
de Dios. Puede ser un efecto secundario cuando cumplimos una obra espiritual
muy agotador físicamente. O puede ser que nunca hemos aprendido acercarnos
a Dios de esta manera. Entonces para poder establecer, o volver a tener, esa
relación íntima con Dios, hay que ir a lo más profundo de nuestro ser – al
corazón.
El corazón es el centro de las emociones, la moralidad, la conciencia, los
deseos y la voluntad. El corazón planifica, se compromete, y decide. El resultado
de la obra del corazón se manifiesta en los pensamientos, las acciones y
palabras (Mar. 7:21; Mat. 12:33-34). También interpretamos información de tipo
moral e intelectual, según el estado del corazón.
Nuestra condición pecaminosa produce en nosotros un corazón muerto a Dios,
esclavizado al pecado, y egoísta. Debemos asegurarnos de que nuestro corazón
ha sido regenerado (por la fe en Jesucristo) y que tenemos la voluntad de
someternos al proceso de “un trasplante cardíaco”.
3. El Proceso de la Renovación:
La renovación del Espíritu no es algo que podamos lograr por nuestra propia
fuerza. Es un acto de la gracia de Dios. Como dice Tito 3:5-6, no es por nuestras
obras de justicia, sino por su misericordia. Dios nos renueva a través del
lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo. Este proceso
incluye:
Arrepentimiento: Reconocer nuestras fallas y pecados, y pedir perdón a
Dios.
Entrega: Rendirse completamente a la voluntad de Dios, permitiendo que
el Espíritu Santo tome control de nuestras vidas.
Oración y Meditación en la Palabra: Pasar tiempo en la presencia de
Dios, orando y meditando en las Escrituras, permite que el Espíritu Santo
nos hable y nos renueve.
4. Los Frutos de la Renovación:
Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos renueve, vemos cambios
significativos en nuestras vidas:
Transformación Personal: Nuestra manera de pensar, hablar y actuar
comienza a alinearse más con la voluntad de Dios.
Fortaleza Espiritual: Nos volvemos más fuertes y capaces de resistir las
tentaciones y pruebas que enfrentamos.
Gozo y Paz: Experimentamos una paz y un gozo que solo pueden venir
de una relación íntima con Dios.
Se refleja el carácter de Cristo en la vida del cristiano .Esto quiere
decir que se hace evidente en el creyente en Cristo, el Fruto del Espíritu
Santo descripto en Gal. 5:23
Conclusión:
Hermanos y hermanas, la renovación del Espíritu es una necesidad diaria en
nuestras vidas. No podemos vivir una vida cristiana plena sin la constante obra
del Espíritu Santo en nosotros. Les animo a buscar esta renovación diariamente,
a rendirse a Dios, y a permitir que el Espíritu Santo los transforme y los renueve.
Examinemos nuestro corazón a la luz de la Palabra de Dios y preguntémonos en
esta mañana:
¿Qué áreas de mi vida necesitan ser renovadas?
¿Hay algo que me estorba en mi vida e impide que sea completamente
renovado?
¿Estoy dispuesto a entregarme sin reservas para permitir que el Espíritu Santo
tome absoluto control de todo mi ser y se produzca entonces la renovación
espiritual anhelada?
Oremos juntos, pidiendo a Dios que derrame su Espíritu Santo sobre nosotros,
renovándonos y fortaleciendo nuestra fe, nuestra relación con Dios y nuestra
búsqueda constante de su presencia.