PAGAR Léon-Gontran Damas
(Cayena 1956, Guyana Francesa)
Tengo la impresión de ser ridículo
en tus zapatos
, en tus esmoquin
, en tu plastrón
, en tu cuello postizo
, en tu monóculo,
en tu sombrero de melón
Tengo la impresión de ser ridículo
con los dedos de los pies que no están hechos
para sudar desde la mañana hasta la tarde que
me desnuda con los pañales que debilitan las extremidades
y me quitan la belleza de la bofetada sexual
Tengo la impresión de ser ridículo
con el cuello como la chimenea de una central
eléctrica y estas dolencias en la cabeza que cesan
cada vez que saludo a alguien
Tengo la impresión de ser ridículo
en sus salones,
en sus modales
, en sus salamandras
, en su múltiple necesidad de monos
Tengo la impresión de ser ridículo
con todo lo que me
dicen hasta que por la tarde les
sirven un poco de agua
tibia y dulces fríos
Tengo la impresión de ser ridículo
con las teorías que atemperan
al gusto de sus necesidades
, de sus pasiones
, de sus instintos abiertos por la noche
en forma de felpudos
Tengo la impresión de ser ridículo
entre ellos,
cómplice
entre ellos, proxeneta entre ellos, estrangulador
, con las manos espantosamente rojas
con la sangre de tu ci-vi-li-za-ción
VINIERON ESTA NOCHE Léon-Gontran Damas
(Cayena 1956, Guyana Francesa)
Llegaron esta noche cuando el
tam
tam
rodó de
ritmo
en ritmo
El frenesí
de los ojos El frenesí de las manos
El frenesí
de los pies de las estatuas
DESPUÉS
de cuántos de ME ME ME
están muertos
desde que llegaron esta noche cuando el
tam
tam
rodó de
ritmo
en ritmo
El frenesí
de los ojos
El frenesí
de las manos
El frenesí
de los pies de las estatuas
´
HAY NOCHES Léon-Gontran Damas
(Cayena 1956, Guyana Francesa)
Hay noches sin
nombre
, hay noches sin luna en las que hasta
la asfixia húmeda me trae
el olor acre de la sangre
que brota
de cualquier trompeta que se toque
Noches sin nombre
, noches sin luna,
el sufrimiento que me habita me
oprime, el sufrimiento que me habita
me asfixia
Noches sin nombre
noches sin luna en las que desearía
no poder dudar
tanto más, estoy obsesionado con este asco,
una necesidad de evadirme
Sin nombre
, sin luna, sin luna, sin
nombre,
noches sin luna
, sin nombre,
en las que el desamor se ancla en mí
tan profundamente como una hermosa daga malaya
Se va con algo mío – Medardo Silva
(Guayaquil 2004,Ecuador)
“Se va con algo mío la tarde que se aleja;
mi dolor de vivir es un dolor de amar;
y al son de la garúa, en la antigua calleja,
me invade un infinito deseo de llorar.
Que son cosas de niño, me dices; quién me diera
tener una perenne inconsciencia infantil;
ser del reino del día y de la primavera,
del ruiseñor que canta y del alba de Abril.
Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro, ser suave;
trino, perfume o canto, crepúsculo o auroral
Como la flor que aroma la vida y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches y lo ignora.”
Las Alas Rotas – Medardo Silva
(Guayaquil 2004,Ecuador)
En continuas orgías cuerpos y almas servimos
a los siete lobeznos de los siete pecados:
la vid de la Locura de sus negros racimos
exprimió en nuestras bocas los vinos condenados.
Pálidas majestades sombrías y ojerosas,
lánguidos oficiantes de pintadas mejillas
se vieron coronados de nuestras frescas rosas
y en la Misa del Mal doblamos las rodillas…
Y acabado el festín -al ensayar el vuelo
hacia el puro Ideal- como heridas gaviotas
las almas descendieron al putrefacto suelo,
asfixiadas de luz con las alas rotas!
Canción de Tedio– Medardo Silva
(Guayaquil 2004,Ecuador)
“¡Oh, vida inútil, vida triste,
que no sabemos en qué emplear!
Nos cansa todo lo que existe
por conocido y por vulgar.
¡Nuestro mal no tiene remedio
y por siempre vamos a sufrir
la cruel mordedura del tedio
y la ignominia de vivir!
¡Frívolos labios de mujeres
nos brindan su hechizo fatal!
¡Infeliz del que oyó en Citeres
la voz del Pecado Mortal!
Vuelan las almas amorosas
hacia los ojos de abenuz,
e igual a incautas mariposas
queman sus alas en la luz.
Pero no tienta al alma mía
dulce mirar o labio pulcro…
Yo pienso en el tercero día
de permanencia en el sepulcro.
Tras de los éxtasis risueños
con lunas y aves en la brisa,
se deshacen nuestros ensueños
como palacios de ceniza.
Tened de amor el alma llena
y perderéis en la aventura:
eso es hacer casa en la arena,
como nos dice la escritura.
Invariable, sólo el fastidio;
siempre es el viejo spleen eterno.
El negro lago del suicidio
es la antesala del Infierno.
Idealiza, ten el anhelo
del águila o de las gaviotas;
ya volverás al duro suelo,
Ícaro con las alas rotas…
Un palimpsesto es nuestra vida:
Dios en él borra, escribe, altera…
mas la última hoja es conocida:
una cruz y una calavera…
Señor, cual Goethe no te pido
la luz celeste con que asombras:
dame la noche del olvido:
yo quiero sombras, sombras, sombras…
¡Estoy sediento, no de humano
consuelo, para mi aflicción:
quiero en el lirio de tu mano
abandonar mi corazón!
¡Como una inútil alimaña
que se arroja lejos de sí,
anhelo arrancarme la entraña
que palpita dentro de mí!
Y con aquella calma fría
del que un principio no ve,
iré a buscar mi paz sombría
no importa a dónde…, pero iré”
Querer es – Josefina Plá
(Asunción 1968, Paraguay)
“Querer es
sacarse del bolsillo cada noche
un pedazo de aurora para seguir viviendo
Vivir es
extraerse del corazón cada mañana
una brasa de sueño para seguir creando
Crear es fabricarse cada día
un espejo benigno
que te permita continuar en ti mismo creyendo
Creer es regresar los ojos cada instante
a la naciente antigua del arroyo
que en el lodo final está muriendo
Morir es renunciar a seguir creando
para poder al fin
seguir siendo creado en otros reviviendo.”
Invención de la Muerte – Josefina Plá
(Asunción 1968, Paraguay)
“Esa sombra
La veréis alargarse cada vez como un agua vertida
sin remedio
como un manto cayendo despacio de sus hombros
como si fuese él mismo arrepentido que quisiera
volver sobre sus pasos
-reptil de limpia muerte sin cadáver-
La veréis ahilar su arroyo
sobre un suelo
por siempre horizontal a la aventura
Y será también la única
que dormirá con él reconciliada
con la sombra total
de que se desgajó
enemiga de todos los espejos un día.”
Amanecer– Josefina Plá
(Asunción 1968, Paraguay)
“La mañana irisada, como fino cristal
se curvó sobre el ancho campo reverdeciente.
A la abismal succión del azul transparente,
agriétase la carne de un ansia germinal.
Y a la blondez purísima de su desnudez tierna,
la mísera corteza se nos cuartea en congoja,
y un sollozo nos sube desde la honda cisterna
en sombra donde el párpado su penitencia moja.
El dolor de las alas imposibles
nos curva más bajo el cansancio irredimible
que se adhiere a la carne dolorosa:
y en la punta de una hoja, radiante y temblorosa,
la gota de rocío
nos finge aquella lágrima inefable
en que, por fin, pudiera el alma miserable
volcar la última gota amarga del hastío”.