Nuestra Señora de la Presentación del Quinche
Misal Romano
ORACIÓN COLECTA
Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la
cruz, nos entregó a su Madre, santa María Virgen,
como Madre nuestra; por su intersección, concédenos
que tu Iglesia sea cada día más fecunda, se alegre por la
santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todos los
pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta nuestros dones, Señor, y conviértelos
en el sacramento de la salvación, para que nos
enciendan
en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia,
y merezcamos ser asociados, con ella, más
íntimamente a la obra de la redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
Nuestra Señora de la Presentación del Quinche
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantemos hacia el Señor
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte
gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno, y glorificarte como es debido
en esta celebración de la Virgen María.
Ella, al aceptar tu Palabra con su corazón inmaculado,
mereció concebirla en su seno virginal y, dar a luz a
su propio Creador, preparó el nacimiento de la
Iglesia.
Ella, aceptando junto a la cruz el testamento del amor divino,
adoptó como hijos a todos los hombres nacidos a
la vida sobrenatural por la muerte de Cristo.
Ella, unida a los Apóstoles en espera del
Espíritu Santo prometido, asoció su oración
a la de los discípulos y se convirtió en
modelo de la Iglesia orante.
Elevada a la gloria de los cielos, acompañar a la Iglesia
peregrina con amor maternal, y con bondad protege sus
pasos hacia la patria del cielo, hasta que llegue el día
glorioso del Señor.
Por eso, con todos los ángeles y santos,
Te alabamos, cantando sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios
del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre misericordioso,
hemos recibido el anticipo de la redención y de la vida;
te pedimos humildemente que tu Iglesia, por la
intervención materna de la Virgen María, ilumine a las
naciones con el anuncio del Evangelio y colme el
mundo entero con la efusión del Espíritu Por
Jesucristo, nuestro Señor.
LECTURAS
Lectura del libro del Génesis (3, 9-15. 20)
Después que el hombre y la mujer comieron del árbol que Dios les había prohibido, El
Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?
Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me
escondí.
Él replicó: ¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que Yo te
prohibí?
El hombre respondió: La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él.
El Señor Dios dijo a la mujer: ¿Cómo hiciste semejante cosa?
La Mujer respondió: La serpiente me sedujo y comí.
Y el Señor Dios dijo a la serpiente: Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los
animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y
comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu
descendencia y la suya. Él te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón. El hombre dio a
su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.
Palabra de Dios.
O bien:
Lectura de los Hechos de los Apóstoles (1, 12-14)
Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a
Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.
Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan,
Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el
Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la
oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
Palabra de Dios.
SALMO (86, 1-7)
R. Gloriosa tu ciudad de Dios.
¡Ésta es la ciudad que fundó el Señor
sobre las santas Montañas! Él ama
las puertas de Sión
Más que a todas las moradas de Jacob.
Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios. R.
<<Contaré a Egipto y a Babilonia entre
aquéllos que me conocen; filisteos, tirios y
etíopes han nacido en ella>>.
Así se hablará de Sión:
<<Éste, y también aquél, han nacido en ella, Y
el Altísimo en persona la ha fundado>>. R.
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
<<Éste, y también aquél, han nacido en ella>>.
Y el Altísimo en persona la ha fundado>>. R.
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
<<Éste ha nacido en ella>>.
Y todos cantarán, mientras danzan:
<<Todas mis fuentes de vida están en ti>>. R.
EVANGELIO (Jn 19, 25-34)
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de
Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba,
Jesús le dijo: <<Mujer, aquí tienes a tu hijo>>. Luego dijo al discípulo: <<Aquí tienes a tu
madre>>. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.