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RESEARCH ARTICLE
ANTÜKURA: UN CALENDARIO SOLAR DEL SIGLO
XIII EN TERRITORIO MAPUCHE, CHILE
Antükura: A 13th Century Solar Calendar
in Mapuche Territory, Chile
RESUMEN. El presente trabajo analiza los resultados de una investigación arqueológica del sitio Antükura de Bahía
Coique, en el sur de Chile, que alberga el único calendario solar lítico documentado hasta ahora en el territorio mapuche.
La datación por termoluminiscencia (TL) de fragmentos de cerámica proporciona una fecha de ocupación entre 1210
y 1525 DC. A través del estudio de sus funciones calendáricas y ceremoniales discutimos la antigüedad de los patrones
de organización espaciotemporal vigentes en la cultura mapuche, configurados a partir de principios comunes entre las
culturas del espacio andino central.
PALABRAS CLAVE. Calendario solar, organización espacial, territorio mapuche, interculturalidad, Chile.
ABSTRACT. This paper analyzes the results of an archaeological investigation of the Antükura site at Bahía Coique,
in southern Chile, which hosts the only lithic solar calendar documented till now in Mapuche territory. Thermolumi-
nescence (TL) dating of ceramic fragments provides a date of occupation between AD 1210 and 1525. Through the
study of its calendrical and ceremonial functions, we discuss the antiquity of the current patterns of spatiotemporal
organization in Mapuche culture, configured from common principles among the cultures of the central Andean region.
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Figura 2. Imagen del sitio Antükura con la distribución de sus componentes arqueológicos (Google Earth).
sitio con 111 m s. n. m. y constituye un observatorio 2023 se llevó a cabo un estudio arqueoastronómico que
natural desde el que es posible ver el nacimiento y puesta registró la alineación de los recursos arqueológicos del
del sol durante todo el año. sitio en relación a la posición del sol en el horizonte
La excavación se orientó hacia la caracterización ge- local a lo largo del año. Se realizaron cálculos para los
neral del sitio y la obtención de muestras apropiadas alineamientos al naciente durante solsticios y equinoc-
para la datación. Con ese propósito, se seleccionaron los cios en concordancia con las dataciones TL.
fragmentos cerámicos con las características adecuadas Para el análisis de astronomía de posición se trabajó
para el análisis de termoluminiscencia. Tras estudiar el con valores corregidos de acuerdo con la declinación
conjunto de materiales cerámicos, se enviaron seis magnética local (NCEI 2023), usando GPS (Garmin
muestras al Laboratorio de Física de la Universidad Ca- E-Trex), brújula óptica (Konustar 10) y clisímetro (tipo
tólica de Chile. Entre tanto, una muestra de obsidiana CST). Los datos fueron cotejados a través del progra-
fue sometida a análisis de espectro químico en el Labo- ma Stellarium (0.24.2) y la aplicación Peak Finder
ratorio de Cultura Material de la Universidad Católica de (Soldati 2023), incluyendo valores de corrección refe-
Temuco, a través de fluorescencia de rayos X, con un rentes a refracción, paralaje y oblicuidad de la eclíptica.
analizador portátil Bruker Tracer 5i. En septiembre de En todos los casos se utilizó como punto de referencia
2022 se realizó una toma de muestras paleobotánicas y el centro del disco solar a partir de la tabla del anuario
se levantó una columna de sedimentos desde el perfil de astronómico del Instytut Geodezji i Kartografii de Polo-
una trinchera cavada para la escorrentía de aguas en el nia (IGiK 2023) y la fórmula básica de cálculo en ar-
menoko. La extracción del material se realizó en tres sec- queoastronomía (Aveni 2005; Moyano et al. 2024).
ciones de aproximadamente 30 cm cada una. El análisis de la información en torno a las catego-
Se efectuaron dataciones radiocarbónicas en dos ni- rías de tiempo y espacio codificadas en el sitio se reali-
veles de profundidad. La datación más superficial se zó desde la perspectiva de la etnosemiótica histórica que
realizó entre los 20-21 cm utilizando macrocarbones. se focaliza en el estudio de los antecedentes contextua-
La muestra fue procesada en el Accelerator Mass Spectro- les locales y comparativos del área. El ejercicio de con-
meter Lab (AMS) de la Universidad de Arizona. La se- textualización local se basa en una experiencia de veinte
gunda datación corresponde al nivel 30-31 cm, donde años de trabajo etnográfico del autor principal (Moulian
se encontraron semillas carbonizadas. Estas fueron ana- 2005, 2022) en la cuenca del lago Ranco y la realiza-
lizadas en el Servicio de Datación por Radiocarbono ción de entrevistas centradas en la caracterización del
DirectAMS de Seattle. Finalmente, en diciembre de sitio y su entorno.
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Figura 3. Incidencia lateral del sol naciente sobre la piedra Figura 4. Posicionamiento radial de los primeros rayos del sol
Antükura durante el solsticio de invierno. sobre la piedra Antükura durante el solsticio de verano.
CUENCA DEL LAGO RANCO catastro arqueológico de la cuenca del Ranco, esta na-
rrativa se registra en la predominancia de sitios corres-
Con una superficie de 443 km2, el lago Ranco es el pondientes al periodo alfarero tardío (Adán et al. 2015).
principal cuerpo de agua interior de la Región de Los En ese marco se sitúa el patrón arqueológico Tacitas
Ríos. Se ubica en el área precordillerana, con una alti- del lago Ranco, identificado originalmente por Van de
tud de 69 m s. n. m. En su hoya se encuentran trece Maele (1968). Este se distingue por la presencia de ro-
islas, la más importante de las cuales es Isla Huapi, con cas emplazadas en el espacio labradas para producir
una extensión de 843 ha, habitada por población ma- concavidades de forma elipsoidal.
puche, único espacio del área donde aún se conserva el Hemos identificado nueve sectores con este tipo de
mapudungun, la lengua originaria de este pueblo. piedras en el área; cinco de ellos situados en la zona
Al momento de la conquista española, el lago Ranco nornoroeste del Ranco, correspondientes a Puerto
se encontraba extensamente ocupado. El cronista Ma- Nuevo, Altos de Bahía Coique, Puntilla de Bahía Coi-
riño de Lobera (1865 [1593]: 140) señala que sus «ori- que, Caja de Compensación de Futrono y Península
llas estaban muy pobladas de naturales», incluso sus is- de Trintrín; cuatro al noroeste del lago, pertenecientes
las, lo que supone el uso de canoas y el dominio de la a los sitios Longkopan, fundo Toledo de Pucara, pre-
práctica de la navegación lacustre. Vivar (1966 [1558]: dio Leiva de Pucara y fundo San Miguel. De ellos, el
167) describe el camino que conduce hasta el lago como sitio correspondiente a Caja de Compensación fue ex-
«tierra fértil de maíz, frisoles y papas». Este autor infor- cavado en un trabajo de rescate por Sánchez e Inostro-
ma que sus habitantes vestían «razonablemente» y dis- za (1984). En esa ocasión se recuperaron piezas cerá-
ponían de abundancia de ganado domesticado. En el micas decoradas blanco sobre rojo identificadas como
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Figura 5 (izda.). Plataforma Tripayantü, punto más elevado del sitio desde el que se puede observar
la salida y puesta del sol durante todo el año. Figura 6 (dcha.). Piedra gnomon orientada hacia el
naciente del sol durante los equinoccios de primavera y otoño.
Tringlo y rojo sobre blanco, tipificadas como Valdivia. del levante marca los desplazamientos del astro en el
Mera y Munita (2008) comunicaron el sondeo super- ciclo anual, lo cual permite llevar un registro del paso
ficial de los sitios de Bahía Coique en el marco de estu- del tiempo. Se trata de la única piedra calendario co-
dios de impacto ambiental, identificando fragmentos nocida en el Wallmapu. El estudio de astronomía de po-
de cerámica Pitrén en al menos uno de estos sectores. siciones informa que la piedra permite, igualmente, ob-
Adán et al. (2015) realizaron un estudio exploratorio de servar las paradas mayores y menores de la luna en el
las tacitas del complejo turístico Coique y de la penín- horizonte y el desplazamiento de constelaciones.
sula de Trintrín planteando la hipótesis del carácter El bloque de piedra calendario tiene un despliegue
histórico de estos sitios. Campbell et al. (2020), entre predominante de carácter longitudinal en dirección
tanto, incorporaron la piedra en el repertorio del «arte norte-sur con una extensión de 4,7 m en su eje mayor.
rupestre» del sur de Chile. Su anchura máxima es de 2,48 m en dirección oeste-
Nuestro trabajo expone los resultados de la primera este. Antükura está ubicada a una altura de 109 m s. n.
excavación sistemática de uno de los sitios del patrón m. y a 45 m sobre el nivel del lago. La cara principal
Tacitas del lago Ranco. presenta una forma romboidal y la superficie tiene una
inclinación de 16°.
El punto más alto de la piedra se encuentra en la sec-
COMPLEJO ANTÜKURA ción este y el punto más bajo en el lado oeste. Sobre el
plano inclinado se halla un círculo esculpido con un
Conocida como el «Ojo de Coique» porque tiene un diámetro interno de 1,46 m y externo de 1,74 m en el
círculo labrado en su cara principal (Mera y Munita 2008), eje de simetría longitudinal. La técnica de producción
Antükura significa «piedra sol» en mapudungun. El nom- ha sido el piqueteado y raspado con profundidades que
bre que le asignamos constituye una voz precedente que varían entre los 6 y 12 cm y un ancho entre los 10 y 16
alude a la función como calendario de este monumen- cm. La figura presenta un punto de entrada sin borde
to lítico. Esta denominación responde a la reivindica- en la parte más elevada de la piedra, con una desvia-
ción mapuche del uso y valoración de la lengua y cul- ción de 30° al sureste y un punto de salida en la base
tura originarias para la designación de su patrimonio. (figura 1).
El bloque ha sido diseñado para su observación des- El surco esculpido en la cara inclinada de la piedra
de una posición oeste mirando hacia el este. Durante permite la escorrentía de líquidos, lo que informa de
el solsticio de verano, el haz de luz del sol naciente cae su posible uso como ofrendatorio. Al verterse en el punto
en el centro del círculo. En el solsticio de invierno, el superior central del círculo, las columnas de líquido se
haz de luz da en uno de los vértices de la piedra y corta bifurcan por los trazos norte y sur de la figura geomé-
tangencialmente el círculo (figuras 3, 4, 7 y 8). La po- trica, desplegando una trayectoria sincronizada hasta el
sición de los rayos solares sobre la piedra al momento suelo. El diseño y función es similar al de las paqchas
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andinas (Carrión 1954). Este uso corresponde a la prác- ción poniendo de manifiesto la relación espacial entre
tica ritual mapuche de regar con sangre y chicha la tie- ambos sitios.
rra, que se mantiene vigente. El complejo arqueológico contiene cinco puntos con
En dirección este, a 235 m, un afloramiento rocoso piedras tacitas, cuatro de los cuales fueron excavados.
marca el punto más alto del sitio (111 m s. n. m.), al El más extenso, denominado Tacitas 1, se sitúa a 190
que denominamos Tripayantü, lugar desde donde es po- m de la piedra Antükura en dirección sur. Correspon-
sible observar la salida del sol durante todo el ciclo anual. de a la superficie de un gran afloramiento lítico que
Se trata de un mirador natural que permite el control emerge en una pendiente. Sobre este se contabilizan 32
del espacio circundante. Sobre la superficie de este se concavidades elipsoidales horadadas con patrones di-
encuentra emplazada una piedra de 1 m de largo, 60 reccionales norte-sur y este-oeste (figura 9). Hay tres
cm de ancho y 29 cm de espesor, cuyo vértice apunta a bloques de piedras horadadas —denominados Tacitas
la salida del sol en el equinoccio (figuras 5 y 6). Tripa- 2, 3 y 4— en la sección este del sitio próxima al me-
yantü es también el nombre de un espíritu tutelar ma- noko, espacio pantanoso producido por una vertiente
puche cuya morada se sitúa en la cumbre del cerro Treng de agua subterránea. Tacitas 2 se ubica 250 m al este de
Treng de Isla Huapi, que se visualiza desde esta eleva- Antükura, en la vertiente sur del menoko o humedal y
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Figura 9. Sector Tacitas 1 del sitio Antükura con 32 platos labrados sobre la superficie.
energía positiva, fortalecedora en términos físicos y es- El sitio expresa un patrón de organización proxémico
pirituales. Estos valores se expresan en la piedra Antüku- compartido por la cultura mapuche, cuyas canchas de
ra, que registra los primeros rayos del astro al emerger rogativa y cementerios se orientan en dirección al sol.
en el horizonte y está diseñada para la recepción de En los centros ceremoniales mapuches del territorio,
ofrendas. estos espacios se encuentran asociados porque se hace
La organización del sitio arqueológico presenta una participar a los difuntos de las rogativas. Vivos y muer-
orientación principal en dirección al naciente del sol, tos observan la salida del sol.
observado desde la piedra Antükura y la plataforma Tri- La piedra Antükura no solo denota actividades ritua-
payantü. Los materiales cerámicos registrados allí son les. La disponibilidad de un sistema de registro del tiem-
fragmentos de uso doméstico compatibles con la acti- po constituye un recurso relevante para el conocimiento
vidad de comensalidad, característicos de los espacios de los ciclos naturales aplicados a las prácticas de crian-
rituales. za de plantas y animales. Ello es consistente con el de-
El testimonio de los habitantes del sector informa sarrollo de actividades agropecuarias comunicadas para
de la existencia de un cementerio ubicado en las lade- la zona por los cronistas de la conquista. Entre los cul-
ras de colinas, al oeste del sitio, que tienen visibilidad tivos desarrollados por los mapuches, se cuentan la qui-
directa hacia Antükura (figura 2). Se trata de un espa- noa, la quiwicha o amaranto, el bromus mango, el maíz,
cio actualmente destinado a ocupación residencial de las papas. En términos funcionales, el patrón arqueo-
uso estival donde no hemos podido realizar trabajo ar- lógico de piedras tacitas se asocia a las prácticas de mo-
queológico. No obstante, la información recabada es lienda de cereales (Planella et al. 2017). En el contexto
consistente con las prácticas mortuorias mapuches que etnográfico mapuche se relaciona igualmente con las
disponen los cuerpos de los difuntos en las tumbas prácticas de culto, como un lugar donde se sirven ofren-
mirando hacia el este en lugares con buena visibilidad. das alimentarias y los oferentes realizan oraciones.
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Cañas (1902) provee testimonios de prácticas ritua- rro Treng Treng de Isla Huapi, cuyo nombre significa
les asociadas a las piedras tacitas en Vichuquén, vigen- «salida del sol». Otro ejemplo es Kintuante, «el que bus-
tes hasta fines del siglo XIX. El mismo autor registra ca el sol», espíritu tutelar de la cuenca del río Pilmai-
piedras en la Araucanía, espacio central de desarrollo quen. Su onomástica expresa la actividad ritual en tor-
de la cultura mapuche. En Angol, en el fundo El Reti- no al sol, cuya salida se espera, cuya presencia se busca.
ro, describe una piedra ubicada en la ribera del río La orientación de las canchas rituales al naciente del
Picoiquen. En Collipulli ubica otro ejemplar en la ri- sol es un patrón extendido temporal y espacialmente
bera norte del río Malleco. Calvo (1987) refiere la pre- en las culturas de los Andes centrales, como la pucara,
sencia de las mismas en una cancha de rogativa en tiwanaku e inca. Guevara (1911) advirtió que, tanto
Pocura, frente al volcán Villarrica. También sabemos en su orientación solar como en sus representaciones
de su uso en rogativas de Puerto Saavedra. Se trata, no del astro diurno, la cultura mapuche muestra correla-
obstante, de manifestaciones aisladas. Como patrón ar- ciones andinas. El término antü, que en mapudungun
queológico territorialmente extendido, las piedras ta- designa al sol, es afín al puquina inti, con igual signifi-
citas se encuentran en la Región del Maule (Mella 2020), cado, que se registra en quechua en forma homónima
300 km al norte, y en la Zona Central (Planella et al. y sinonímica. En las oraciones mapuches al sol es cali-
2017), 800 km en dirección septentrional. ficado como chao antü, que significa «padre sol». En
Romiti (2010) plantea el uso de calendarios de hori- esta representación, el sol se perfila como una deidad
zonte en un sitio funerario de la Provincia de La Pam- creadora de carácter masculino. En el discurso ceremo-
pa, con fecha de 1050 AP. La observación del movi- nial a la luna, se la invoca como ñuke mapu, «madre
miento del sol en el paisaje es una práctica persistente luna». Ambos constituyen una pareja. Sus hijos son
y extendida en las comunidades mapuches hasta hoy. wunyelfe, el «lucero del amanecer», al que se asigna gé-
Pérez (2021) sugiere funciones calendario-astronómi- nero masculino; y punyelfe, el «lucero del anochecer»
cas para una piedra del Lacar que califica como «men- (Moulian et al. 2018).
hir», pero el sitio carece de dataciones y tiene pendien- Este modelo de la familia divina de los astros se co-
te su estudio arqueoastronómico. Hasta el momento, rresponde con las representaciones incaicas de inti
no se han documentado manifestaciones arqueológi- (sol) y killa (luna) como pareja de dioses. No obstante,
cas homólogas a la piedra Antükura en el territorio an- por el rango temporal y alcance geográfico del Tawan-
cestral mapuche. En este caso, el bloque lítico ha sido tinsuyo, este correlato no se puede atribuir a una influen-
modelado para servir de calendario a través de la ins- cia inca. Si así fuera, quedaría en el registro discursivo
cripción de un círculo labrado en dirección al naciente de los sistemas semióticos mapuches la constancia de
del solsticio de verano. La hendidura de los trazos del denominaciones y representaciones alternativas del sol.
diseño desplegados en simetría sobre la superficie in- Las dataciones del sitio Antükura nos muestran corre-
clinada de la piedra permite el vertido de líquidos que laciones en los códigos del tiempo y el espacio estruc-
se escurren hacia la tierra. Por tanto, la organización turados a partir de los movimientos del sol, que son
del espacio y sus componentes simbólicos y funciona- preincaicos.
les informan sobre sus usos ceremoniales. Desde la cumbre del cerro Treng Treng de Isla Hua-
Un rasgo particular del sistema religioso mapuche en pi, donde habita el espíritu de Tripayantü, los miem-
la cuenca del lago Ranco y río Bueno es el culto a los bros de la congregación ritual local, denominados ka-
espíritus mediadores emplazados en el espacio. Se trata marrukos, pueden ver el espacio de Antükura. Quienes
de personas que han trascendido a otros niveles de la salen en bote desde la isla son llevados por las corrien-
realidad a través de puertas interdimensionales que se tes lacustres hacia Bahía Coique. Uno de nuestros in-
encuentran localizadas en el paisaje: manantiales, cas- formantes cuenta que sus abuelos acostumbraban a
cadas, lugares pantanosos, cuevas. El menoko de Antüku- parar a comer en las piedras tacitas durante sus viajes a
ra se inscribe en este patrón. Estos espíritus sirven de tierra firme, exponiendo memorias convergentes.
mediadores porque son seres liminares que habitan el
otro lado de la vida, pero mantienen una relación in-
manente con los espacios por los que han accedido a CONCLUSIONES
ella. El nombre de algunos de ellos informa de la im-
portancia que se le asigna al sol en la cultura mapuche. El complejo arqueológico Antükura evidencia la an-
Es el caso de Tripayantü, emplazado en la cima del ce- tigüedad de los patrones de organización espaciotem-
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porales que configuran hasta el presente la cosmovisión anteriores a la expansión incaica sobre el territorio ma-
mapuche, cuyo calendario se rige por el ciclo solar y su puche. El análisis contextual de las representaciones del
espacio se orienta al naciente del sol. Estos principios sol es consistente con estos rangos temporales. Las afi-
de organización espaciotemporal son comunes a cul- nidades lingüísticas del término antü y los correlatos
turas del área central andina. culturales andinos de las representaciones del sol no son
Antükura presenta el doble carácter de calendario susceptibles de ser explicados como resultado del desa-
solar e instrumento ritual, cuyas funciones se encuen- rrollo del Tawantinsuyo, por situarse este en una etapa
tran entrelazadas. Su diseño como calendario informa más tardía y estar sus límites geográficos fuera del al-
de la organización del tiempo en el ciclo anual fijando cance del lago Ranco.
la posición de los solsticios. La orientación principal El estudio arqueoastronómico de la elíptica del sol,
de la piedra al naciente del astro durante el solsticio de para las fechas indicadas por las dataciones TL de las
verano muestra la importancia asignada a esta fecha, piezas cerámicas, informa sobre el funcionamiento de
que resulta propicia para la congregación social por sus la piedra calendario con grados de desviación que son
condiciones climáticas y la extensión de la luz diurna. imperceptibles para el ojo humano respecto a los posi-
En Antükura, la organización simbólica del espacio cionamientos del presente. No obstante, las posibili-
en dirección al este corresponde al código proxémico dades de usos astronómicos de la misma exceden la ob-
mapuche y resulta concordante con los patrones de servación solar. A través de la piedra se pueden seguir
orientación prevalecientes en el área central andina. Esto las paradas mayores y menores de la luna y el movi-
se registra de modo concurrente en las canchas de ro- miento de constelaciones.
gativa mapuche del lago Ranco y en las plazas rituales La información arqueológica, arqueoastronómica y
de las culturas pucara, tiwanaku e inca. En la cultura contextual de Antükura muestra la complejidad social
mapuche el verano es la estación de intensificación ri- del periodo prehispánico en el área del lago Ranco, que
tual en la cual se realizan las rogativas comunitarias. registra el movimiento transcordillerano de recursos y
La totalidad de las dataciones obtenidas en el sitio la antigüedad y persistencia de correlaciones culturales
corresponden al periodo prehispánico. La mayoría son centro-sur andinas.
Agradecimientos
Este trabajo ha sido posible gracias a los proyectos Fondecyt 1160388 y 1200251. Agradecemos a la Sociedad
Agrícola y Ganadera Los Corrales por otorgarnos los permisos y facilidades para trabajar en el sitio.
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