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13-07025581-7 "Eti Maipu P/ L. F., I., T., A. M. Y S. P/ Control de Legalidad de Medidas de Excepción"

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Temas abordados

  • red comunitaria,
  • medidas excepcionales,
  • cuidado alternativo,
  • acompañamiento familiar,
  • maltrato infantil,
  • historial familiar,
  • conflictos familiares,
  • intervención social,
  • cuidado infantil,
  • situaciones de abandono
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  • red comunitaria,
  • medidas excepcionales,
  • cuidado alternativo,
  • acompañamiento familiar,
  • maltrato infantil,
  • historial familiar,
  • conflictos familiares,
  • intervención social,
  • cuidado infantil,
  • situaciones de abandono

13-07025581-7

“ETI MAIPU P/ L. F., I., T., A. M. Y S. P/ CONTROL


DE LEGALIDAD DE MEDIDAS DE EXCEPCIÓN”.

Mendoza, 23 de marzo de 2023.


AUTOS Y VISTOS:
Los presentes autos arriba caratulados, llamados a resolver y habiéndose fijado el orden de
votos,
CONSIDERANDO:
I. Que el E.T.I. Maipú de D.G.P. apela la resolución dictada el 22 de diciembre de 2022 por
la jueza de familia de Maipú Dra. Natalia Lorena Vila en la que se resuelve: “DECLARAR que la
medida de excepción adoptada por D.G.P. respecto de los niños I. M. L. F. DNI 58.284.552; Z. S. N.
L. F., DNI 55.541.757; A. N. L. F., DNI 52.934.701; M. N. V. L. F., DNI 53.946.927 Y
J. T. F., DNI56.804.624, NO REUNE los criterios de legalidad dispuestos en la ley nº 26.061 y su
decreto reglamentario nº 415/06; en virtud de lo considerado. II.- En virtud de lo resuelto en el
punto que antecede ORDENAR el reintegro de los niños I. M. L. F., Z. S. N. L. F., A. N. L. F., M. N.
V. L. F. y J. T. F., a la progenitora, Sra.
S. J. F.; debiendo dar cumplimiento con el reintegro ordenado en el PLAZO de CINCO (5) DIAS de
notificada la presente y en el marco de una Medida de Protección (art. 33 y 37 de la ley 26.061 ).
CUMPLASE. III.- Hágase saber a los profesionales intervinientes que deberán continuar la
intervención asumida respecto de los niños de referencia a fin de restituir los derechos de los niños
que pudiesen encontrarse vulnerados; como así adoptar todas las medidas que resulten necesarias a
tal fin, ya sea mediante acompañante familiar o terapéutico; seguimiento estricto, controles y visitas
en el domicilio y cualquier otra medida que resulte necesaria para garantizar los DERECHOS de
los niños de referencia. IV.- Asimismo hágase saber a los profesionales intervinientes que deberán
realizar las derivaciones y/o acompañamientos que resulten necesarios a fin de que la Sra. S. J. F.
fortalezca su rol parental y los rasgos de personalidad, por resultar ello al mejor interés de los niños
I. M. L. F., Z. S. N. L. F., A. N. L. F., M. N. V. L. F. y J. T. F.”.
II.- Actuaciones posteriores:
* La parte apelante solicita que el recurso se conceda sin efecto suspensivo.
* Por decreto del 3 de enero la jueza de feria concede el recurso de apelación bajo la forma
de tramitación abreviada. No se expide sobre el efecto del recurso.
* Por decreto del 4 de enero de 2023 la jueza de feria expresa que “atento a las
circunstancias de la causa y lo resuelto en autos”, el recurso se concede con efecto suspensivo.
* El 04/01/2023 la progenitora presenta escrito en el que solicita que se determine el efecto
del recurso y como medida de mejor proveer el inmediato reintegro de los niños.
* El 6 de enero en la primera instancia se decreta que firme el decreto de fecha 3 de enero se
eleve.
* La progenitora no objeta el efecto suspensivo del recurso dispuesto por la jueza de grado
(art. 42 primer párrafo CPFyVF).
* El 18 de enero de 2023 se ordena en la primera instancia cumplir con la elevación a
Cámara, obrando constancia de remisión del 24 de enero.
* Recibidos los autos en Cámara, el 25 de enero se ordena a la apelante que exprese agravios
en el plazo de tres (3) días (art. 142 del CPCCyT).
* El 5 de enero se provee: “A lo solicitado, estese a lo dispuesto en actuación
1142540/2023”.
III.- La resolución recurrida.
La jueza a quo tiene en cuenta: 1) que las actuaciones de la Instancia Administrativa se
inician en febrero de 2016, por la exposición espontánea de la Sra. R. P. (abuela materna)
mencionando la falta de cuidados básicos hacia sus nietos y maltrato psicológico y verbal por parte
de los progenitores; se deriva la situación al PPMI y los profesionales intervinientes dialogan con red
familiar, tía y abuela paterna, para que acompañen al grupo familiar; 2) surgen intervenciones desde
el año 2017 al 2021 a las que remite; 3) en julio del 2021 los profesionales intervinientes adoptan
medida excepcional y cesa la misma por reintegro y levantamiento de la prohibición de acercamiento
de la progenitora a los niños causantes; 4) en el año 2022 la licenciada del PPMI informa que el Sr.
L. se encuentra viviendo con el grupo familiar, a pesar de la exclusión y prohibición de acercamiento
dictada en los autos Nº 1423/19/3F y el 18/10/22 la Sra. P., abuela paterna, expone que luego de un
año y medio del pedido de captura el Sr. L. quedó detenido y que no está en condiciones de colaborar
con la situación de los niños porque cuando los tuvo bajo su responsabilidad fue un caos; 5) la Sra.
F., se presenta a la instancia administrativa junto a sus hijas I. y A.; le entregan nueva citación con la
finalidad de que asista todo el grupo familiar
y que el 24/10/22 reciben notificación de la resolución dictada en los autos Nº 42085/2022; 6) la sra.
F. no se presenta a la citación acordada, el informe pericial enviado por el [Link], lo expuesto por
el PPMI y las entrevistas llevadas a cabo, el Equipo se dirige al domicilio de la Sra. F. a fin de
trasladar al Grupo Familiar y realizar entrevista en profundidad; 7) el ETI adopta medida excepcional
conforme al resultado de la entrevista familiar, limitaciones de los progenitores y considerando el
órgano administrativo agotadas las medidas de protección con la red familiar materna y paterna; 8)
en la audiencia del art. 106 del CPFyVF el 23/11/22 se emplaza al ETI-Maipú a acompañar actas de
las que surjan el agotamiento de las estrategias realizadas con la red familiar; que denuncie los
Hogares en los que se encuentran albergados los niños de referencia y para que presente estrategia de
medida de protección con red familiar o referente afectivo a fin de que I. sea reintegrada con su
progenitora. Asimismo se le hace saber a la representante legal de la Sra. F. que deberá acompañar
toda la prueba que haga al derecho de la progenitora; se escucha a la progenitora y se ofrece prueba;
9) La coordinadora del ETI-Maipú, cumple el emplazamiento e informa que de la entrevista llevada a
cabo con la Sra. J. P. F. (vecina) refiere que S. no llevaba los niños a la escuela; que más de una
ocasión intentó dialogar con ella pero cambiaba de tema y no la escuchaba. Que dejaba a los niños
que decidieron diariamente sí asistían o no. Que afirma que la vinculación de los niños con ella es
buena, niega consumo y maltrato hacia ellos por parte de S., sin embargo considera que los temas de
salud y educación son centrales. Refiere que constantemente ha ayudado a la progenitora con calzado
y ropa pero de todas formas los niños continuaban descalzos andando por el descampado y
desabrigados. Que otro aspecto que le preocupa es que si bien S. le da plata a los niños para que
compren comida, éstos a las 23 horas aproximadamente cruzaban el descampado solos para ir al
negocio. Que en relación a la posible medida de protección expresa J. que no considera que ella
pueda contener y limitar a la progenitora; que la modalidad de la medida de protección que se
propone no puede llevarse a cabo. Con relación a la otra red familiar propuesta por la progenitora,
unos padrinos, son descartados por la misma en la entrevista domiciliaria que se efectúa desde el ETI
con posterioridad a la audiencia, no brindando datos precisos de estas personas para que los
profesionales se comuniquen. Los adultos propuestos por la progenitora en realidad no podían asumir
el cuidado de los niños causantes. No hay red familiar o comunitaria que quiera o pueda conforme las
evaluaciones hechas por los profesionales del equipo asumir el cuidado de los niños o por lo menos de
I.; 10) la Sra. F. el día 1/12/22 realiza denuncia ante la Oficina Fiscal Nº 10 la cual transcribe (fuga de
una de las niñas del hogar …., con el ojo izquierdo morado y el brazo izquierdo con los dedos
marcados, maltrato al reingreso por una cuidadora; señas en Z. de seis años de marcas en el
cuello con
cordón o piola y en A. de nueve años de las piernas lastimadas).
Tiene en consideración el dictamen de la Asesora en cuanto a que la separación de los niños
y niñas del grupo familiar no guarda los parámetros de legalidad porque: ...”No se han agotados las
instancias previas. No se ha evaluado el menor daño en los niños. No se han ponderado, las posibles
alternativas y sus consecuencias. Se ha magnificado o idealizado el ingreso de los niños a hogares”
Concluye la sentenciante que: “... de las constancias de autos surge que la medida de
excepcional adoptada, no reúne los criterios de legalidad requeridos. En primer lugar, no surge
acreditado que se hayan agotado las instancias de trabajo con la progenitora previo al ingreso de
los niños causantes a los Hogares donde se encuentran albergados. Que de la celebración de la
audiencia dispuesta por el art. 106 del C.P.F. y V. F., la que se encuentra video grabada, surge que la
medida de excepción en primer lugar fue adoptada porque la Sra. F. no impedía el contacto del Sr.
L. con sus hijos menores de edad. Que si bien la Sra. F. permitía este contacto del Sr. L. con los
niños, en la actualidad, el contacto no se está dando en razón de éste se encuentra privado de su
libertad. No puedo dejar de resaltar, conforme también se destacó en audiencia, que los
profesionales intervinientes debieron tener en cuenta que la Sra. F. se encontraba en una situación
de extrema vulnerabilidad por resultar ser víctima de violencia intrafamiliar por parte del Sr. L..
Por lo que debió trabajarse, haciendo las derivaciones y acompañamientos correspondientes a fin
de que la Sra. F. pudiera fortalecer su rol parental y los rasgos de su personalidad, por resultar ello
al mejor interés de los niños causantes; si bien las medidas excepcionales se adoptan en relación y a
favor de los niños, niños y adolescentes, no se puede desconocer que necesariamente debe abordarse
la situación y trabajar con el grupo familiar, a fin de evitar la institucionalización. En consecuencia,
sin perjuicio de lo informado por los profesionales del Equipo Interviniente, atento a lo actuado en
audiencia celebrada para fecha 23/11/22, compartiendo lo dictaminado con la Sra. Asesora de
NNyA en el entendimiento de que el ingreso a Hogares debe ser el fin último, considero que no han
sido agotadas en forma suficiente la medidas para evitar la institucionalización de los niños
causantes. Por lo que, los profesionales intervinientes deberán adoptar las medidas que resulten
necesarias para que los niños causantes sean reintegrados a la progenitora de forma segura y bajo
estricto control y seguimiento”.
IV.- Agravios
Se agravia la apelante en cuanto: 1) de los dichos de la Asesora en cuanto a que se ha
tomado la medida sin que se hubiera probado el mínimo daño en los niños, sin que se aluda a lo
informado en los emplazamientos respecto a las instancias agotadas, los familiares y red comunitaria
propuesta evaluada por el ETI resuelto en el sentido de que no estaban en condiciones o no podían o
querían ocuparse del cuidado de los niños como estrategia alternativa y como medidas de protección
donde se responsabilizaran del cuidado de los niños debido a que la progenitora según lo evaluado
por el ETI no ha garantizado y aún no puede ocuparse sola del cuidado de sus hijos en su domicilio;
2) la diferencia entre la instancia administrativa y la judicial es que para esta ultima los hechos
denunciados no son tan graves como vulneración a los derechos de los niños como para haber
adoptado la presente medida excepcional y principalmente que la progenitora si está en condiciones
de tenerlos con toda la ayuda y acciones de protección que se puedan implementar desde ahora según
lao indica la sentencia punto III; 3) se agravia en cuanto se sostiene que la medida de excepción
respecto de los cinco hijos pequeños adolece de varias irregularidades además de la usual de no
agotamiento de todas la posibilidades de medidas de protección con el entorno familiar, el cercano y
el socio afectivo de los niños para resguardo de su integridad psicofísica, siendo que por el contrario
se informó a qué personas se evaluó, propuestas por la progenitora, antes de la adopción de la medida
y en el emplazamiento fueron informados que no estaban en condiciones de adoptarse medidas de
protección con los niños y estos adultos de la red familiar; 4) volviendo sobre la diferencia
establecida entre la instancia judicial y la administrativa el ETI Maipú entiende que la progenitora, en
su domicilio no pude continuar con el cuidado de sus hijos, ni tiene las herramientas para velar por el
cuidado y real contención de éstos y la vulneración constatada en el presente, es grave si
consideramos todo lo trabajado con este grupo familiar y el estado actual de sus derechos; 5) se
agravia cuando se sostiene que no ha habido en el abordaje del ETI Maipú una necesaria perspectiva
de género porque por el contrario sí han cumplido con este paradigma. Siempre se apostó desde esa
instancia a que la progenitora, con sus limitaciones, modificara su accionar y pudiera con sus propios
recursos proteger a sus hijos de un contexto de violencia, derivándose a tratamiento psicológico,
derivando a los niños al PPMI, pero estas acciones no fueron suficientes en los hechos no se reflejó y
según lo último informado por este efector de saludo no hubo adherencia al mismo; 6) se agravia
porque la sentencia contempla todos los factores de vulneración mencionados; 7) se agravia cuando
la sentenciante comparte el dictamen de la Asesora magnificando o idealizando el ingreso de los
niños a hogares; 7) se agravia cuando se refiere a que el ETI no garantizó que los niños estuvieran en
un mismo lugar porque la organización de los hogares depende de otra dirección (Dirección de
Cuidados Alternativos-Dirección General de Protección) y de los recursos que tiene en ese momento
la misma, no teniendo poder de decisión sobre eso concretamente; 8) estima que no se ponderó en el
resolutivo ninguna de las limitaciones referidas en la medida respecto de la progenitora y su ejercicio
del rol materno; 9) se agravia porque no se ponderó en la resolución la pericia que la misma instancia
judicial les remitiera en el mes de octubre del año 2022 en los autos N° 106248/22 caratulados
“F. S. c/L. J. p/Medida de Protección y en la misma audiencia de control de legalidad la jueza refiere
que es una pericia que se valora en el marco de un proceso de medida de protección entre adultos, no
considerándola como parte de las razones en llegar a la toma de la presente medida excepcional; 10)
respecto del estado de derechos de los niños se agravia de la minimización que se hizo, por la
instancia judicial y la representante del Ministerio Pupilar de la vulneración de derechos constatada.
A. reconoce que su papá si ha estado en el domicilio y de la escucha activa de los niños del 21 de
abril de 2022 por el PPMI surge que se evidencia el incumplimiento de la medida de prohibición de
acercamiento; 11) de la pieza administrativa surge que se recibieron denuncias a la línea 102 en
octubre del año 2022, denunciando la falta de cuidados de los niños a cargo de la progenitora, falta de
higiene, que la progenitora se retira del domicilio y los niños quedan solos, asisten muy poco a la
escuela y denuncia de una vecina que expresa que los niños sufren maltrato por parte de la
progenitora; que pasa por el domicilio y suele escuchar cómo les pegan.
Por eso, expresa la recurrente, la medida dispuesta ha venido a remediar la situación
oportunamente planteada por un período determinado con el fin de que se restablezcan las
condiciones para que los niños/as puedan retornar a su grupo familiar primario, debiendo evaluarse
las circunstancias excepcionales de “grave perjuicio” para aquéllos, lo cual implica el agotamiento de
las posibilidades de recurrir a otra medida de protección de derechos las cuales deberán continuar una
vez decretado el abrigo.
Insiste en que cuando la ley habla de control de legalidad no está habilitando una revisión
integral de la medida o una especie de alzada, sino la verificación del cumplimiento de los límites
fijados por la ley para la actuación de la administración y cuando dichos límites son a su vez vagos e
imprecisos, entramos en el terreno de la “discrecionalidad técnica”, la cual queda fuera del control
jurisdiccional salvo los supuestos de violación de los principios de razonabilidad, desviación de
poder y buena fe (límites al ejercicios de las facultades discrecionales).
Concluye: “el control de legalidad que la ley otorga como competencia del juez de familia
se encuentra limitado a asegurar el debido cumplimiento de las reglas establecidas por la ley
(control de las facultades regladas de la administración y asegurar que en el marco de las facultades
discrecionales sin analizar el mérito, oportunidad o conveniencia decididos por el poder
administrativo, no se violen los principios de razonabilidad abuso de poder y buena fe. Este último
control serán, nada más y nada menos, que cumplir con los principios generales vigentes en materia
de niñez establecidos por la Convención sobre los Derechos del Niño”.
V.- Contestación.
Contesta la progenitora el traslado conferido.
Sostiene que en este caso, luego de alguna escasa medida de protección, se paso a tomar una
medida de excepción infundada y sin que se hubiesen agotado todos los mecanismos reales para que
estos niños pudiesen permanecer en su núcleo familiar, a lo que luego durante estos meses desde
Diciembre del 2022 se suma: la separación de los 5 hermanitos por distintos hogares, el no reintegro
inmediato ordenado de todos los niños y de la niña más pequeña de tan solo 2 meses de edad, siendo
que por el contrario la institucionalización los ha perjudicado en su integridad psico-física, lo que a
su criterio es irreparable e innecesaria de padecer cuando hay una mamá no solo a disposición del
Tribunal, sino que ha venido realizando terapia con informes muy positivos que cuenta con
dispositivos de contención afectiva y económica suficientes, y que todo este cambio logrado para un
mayor bienestar de sus hijos y el poder recuperarlos lo ha venido logrando sola y con el
acompañamiento profesional de la letrada que la asiste, en una total ausencia de Estado en cuanto a
entendimiento, acompañamiento, y atención de esta causa con “perspectiva de género”, siendo que la
Sra. F. era víctima de violencia de género por parte del padre de los niños, a quien en su
momento se le coloco una restricción para con ella y para con los niños, el Sr. L. cometió muchos
actos de “desobediencia” y ello perjudicó a la Sra. F. ante el equipo del ETI, hasta que finalmente se
logró que éste estuviese detenido, y allí sin haber ninguna situación de riesgo real, el ETI insistió en
tomar acciones inadecuadas, como escuchar a una sola de las niñas, no verificar situaciones médicas
reales que aseveraba mi representada, no entrevistar a las personas que sí tenían aptitud para aportar
en esta situación y acompañar, e insistir con aquéllas que por cualquier motivo no resultarían en
este caso sólo con dos personas del entorno afectivo, sin ninguna medida de acompañamiento a la
mamá en lo psicológico ni económico, y ninguna medida de protección eficaz con los niños mientras
que esa mamá se recuperaba después de tanta violencia.
Manifiesta que: “En estos meses de institucionalización: estos niños han sufrido golpes,
destrato, se los ha tenido que incluir en tratamiento médico o psiquiátricos que antes no
necesitaban, estuvieron todos separados en residencias distintas, a pesar de las advertencias y
pedidos de la Jueza a quo en la audiencia del art. 40, la niña mayor se escapó del hogar dos veces y
fue encontrada por su madre, en un estado deplorable, golpeada y angustiada. La verdad que lo que
les ha venido pasando a estos niños mientras han estado a cargo del Estado por 4 meses, da cuenta
de todo un sistema que no funciona correctamente y que merece otro tipo de acciones”.
Insiste en que hay que ponerle luz a que la medida adoptada por el ETI además de haberse
adoptado sin agotamiento de otras anteriores, ha ocasionado un perjuicio que pudo evitarse si
sencillamente se advierte que esta mamá sólo tuvo el inconveniente de carencia de recursos afectivos
por ser víctima de violencia de género, y de mucha inestabilidad personal y económica que en poco
tiempo ha podido subsanar y que al momento de la medida se podría haber subsanado con medidas
de protección de “acompañamiento y contralor” y no con correr a la mamá de sus funciones cuando
ello no surgía como imprescindible en ningún informe, de que ella no pudiese ejercer el rol, tal cual
dice la Asesora en primer instancia al haber hablado con la Sra. F. y también con los niños en debida
forma y al momento de la audiencia del art. 40 era una mamá que contaba ya con los recursos y
signos de alarma y cuidado suficientes, y es por ello que justamente se ordenó allí y sin más que se
reintegrara a los niños y esto nunca paso, a lo que sumo el hecho de apelar inmotivadamente la
sentencia de la a quo y encima solicitar efectos suspensivos, en una clara actitud casi revanchista y de
puja legal porque la Sra. F. contó a partir de la audiencia con asistencia letrada, lo cual incluso le fue
“advertido” no hacer por la misma gente del equipo del ETI, que “si no quería complicar las
cosas no metiera abogada”.
Alude a todos las medidas que pueden adoptarse previa a la inclusión de niños, niñas y
adolescentes en dispositivos institucionales, respetando la pertenencia a su entorno socio-comunitario
y afectivo; dar prioridad a la convivencia del grupo de hermanos o vinculación entre los mismos;
vinculación con su familia salvo orden judicial de restricción y, en caso de separación de su medio
familiar contemplar los ámbitos de cuidado en familias, de gestión pública, o en familias, de gestión
privada.
VI.- Dictamen de la Asesora.
La Asesora de NNyA Dra. Edith Pelegrina emite su dictamen en el sentido de la
confirmación del decisorio apelado.
Reitera lo dictaminado en la instancia precedente, en particular que el albergue de sus
representados en un hogar de la Dinaf afecta gravemente la integridad de las niñas y niños.
Expresa: “Esta medida de especial gravedad con consecuencias impredecibles, merece la
merituación especial y acompasada de toda otra medida PREVIA antes de ser dispuesta. Es por ello,
que en cada situación se valora la selección de medidas previas tanto de protección como de
excepción, en albergue de familias o red comunitaria, antes de internación de los niños en hogares
del Estado. El Eti, funda sus agravios e insistencia en sostener, como medida más ventajosa para los
niños, niñas, el albergue en un hogar; por considerar que la progenitora no puede sostener el
cuidado de los niños, y ello según el informe pericial CAI agregado en autos – expediente conexo,
medida de protección entre adultos – Nro. 42085/2022. caratulados “F. S. C/ L. J. R . POR
MEDID. DE PROTECCIÓN DE DERECHOS.” que presentaría un
funcionamiento psíquico predominante de disociación emocional, que se habría establecido en
forma estructural. Siendo contradictoria, la formulación en la expresión de agravios, con el pedido
de la medida. Ya que en el pedido de la medida se expresa, que por intervención anterior ante
respuesta favorable de la Sra. S. – progenitora - y respuesta al tratamiento psicológico realizado
con la Lic. C., en torno al ejercicio del rol de la progenitora, y su vinculación con sus hijos, en el
mes de diciembre del año 2021 cesa la medida de protección, permaneciendo los niños bajo el
cuidado de la Sra. F. S.. Se activó nuevamente la situación de los niños en el año 2022, por
negligencia y falta de cuidados básicos e incumplimiento de la medida de protección – prohibición de
acercamiento del progenitor a los niños – Así, ante la falta de red familiar y/o comunitaria, los niños
son albergados en diferentes hogares de la Dinaf. Este albergue de los niños en hogares de la Dinaf,
produjo la separación de los hermanos, incluso la niña I. M. de escasos meses de edad – aún con
amamantamiento-“.
Continua diciendo que “evaluó el relato extenso- historicidad familiar de los niños-, por
sobre todo los hechos referidos a sus últimos sucesos, donde la progenitora, dado ese fortalecimiento
de su conducta que puede incorporar,- tras tratamiento y cambios posibles de conductas - en el
momento de ser agredida, nuevamente, invadida por el progenitor en su casa, pudo llamar al 911,
procedimiento durante el cual quedó detenido el progenitor. Y, por tanto, el incumplimiento de la
medida por parte del progenitor a los niños, desapareció por acción de la progenitora”
Destaca que no desconoce la existencia de una conflictividad familiar cargada de violencia
de género, pobreza y escases de recursos -económicos, personales, ambientales, familiares-:
“Historias familiares cargadas de conflictos, violencia y grandes carencias. Pero es justamente en
estos casos donde el estado debe velar, por salvaguardar los derechos de los niños, con el
sostenimiento de medidas de protección y acompañamiento persistente. Porque resulta como es el
caso de autos, el objetivo de retirar a los niños de “su” hogar por falta de cuidados, para ser
ingresados a un hogar del Estado, donde no se le propicia a los niños los debidos cuidados, que
dignifiquen a los niños”. Lo que quedó demostrado cuando las niñas salieron del hogar sin permiso,
quedando expuestas a todo daño y que a su ingreso fueron recibidas con malos tratos.
Estima que no se agotaron las medidas previas que justifican esta grave medida consistentes
en el acompañamiento a la progenitora, cuando la misma había ya comenzado a tomar medidas
acorde a su estado, como la denuncia y que debió evaluarse su condición de víctima de violencia,
como también la pericia del CAI, lo que hace necesario justamente evaluar esas medidas para
garantizar los derechos de los niños y como última instancia el ingreso a un hogar.
Concluye que el ETI en sus agravios funda la toma de la medida, sin embargo no puede -ni
el órgano local, por no ser su incumbencia, porque depende de otro órgano: Dirección de Cuidados
Alternativos de la Dirección General de Protección- garantizar el debido cuidado de los niños en
condiciones de vida digna, sin agresiones ni violencia.
Destaca que el presente caso es paradigmático, donde además se encontrarse reiteradamente
vulnerados los derechos de los niños, por situaciones de pobreza y violencia familiar, el estado no
puedo combatirla desde el fondo o de raíz y pretende paliarla con medidas correctivas “albergue en
hogares a los niños” para generar una nueva vuelta al círculo. Retirar a los niños del hogar, ingreso a
hogar, separación de los hermanos, días sin contacto con la progenitora, nuevas agresiones y
violencia en el mismo hogar. Y por esto hechos se formuló denuncia penal, descripta en autos, como
otras en curso contra los hogares de la Dinaf. Así ante la visita de la niña al hogar, las mismas
reclaman por contactarse con su progenitora. La niña I. de pocos meses – FN 15-10-2020- es
separada de sus hermanos mayores.
Para la Asesora la solución, no es solo albergar a los niños en un hogar, para derivar la
problemática a una dirección diferente como es la Dirección de Cuidados Alternativos, que depende
también de la Dinaf, pero separada de los Equipos Técnicos Locales. Con el albergue de los niños en
hogares, la conflictiva familiar dependerá de otra dirección, pero no solucionará la problemática, por
lo menos de garantizar a los niños de ser mantenidos en su familia de origen o ampliada, agotando las
medidas dirigidas a la posibilidad de permanencia en la familia de origen.
El factor tiempo –continúa diciendo-, no solo es importante al momento de tomar esa
decisión de institucionalización si o institucionalización no, sino que además debe merituarse que las
institucionalización de los niños se extienden por más tiempo que el esperable y los niños
permanecen fuera de su hogar, generándose un daño irreparable. Vemos a diario la prórroga de las
medidas y la continuidad de los niños en hogares -siendo facultad del Órgano- esta ejecución de la
medida, quedando para el Poder Judicial sólo el control o acompañamiento. Considera que en el caso
de autos, el Estado que debe proteger a los niños, con medidas de base, de raíz hacia la progenitora
sostenedora de la familia, acompañamiento familiar, programas de acompañamiento y
fortalecimiento familiar, escolar, social; teniendo en cuenta el flagelo de violencia que atraviesa esta
mujer-madre. Achacarle una personalidad estructural, sin acompañamiento, resultará un final
predestinado -situación de adoptabilidad. Es por ello, que se pretende evitar la institucionalización de
los niños, la separación de hermanos, reclamando del Estado la toma de todas las medidas que mejor
beneficie a los niños, manteniéndolos bajo el cuidado y contacto de la progenitora, desarrollando los
programas que posee esa institución/órgano provincial, facultado por la Ley Nacional 26.061 para dar
operatividad a las normas convencionales.
VII.- Análisis y solución del caso.
VII.1.- Previo a todo destacamos que no nos encontramos obligados al análisis de todos los
argumentos esgrimidos por la recurrente sino aquéllos que efectivamente sean conducentes a la
solución del pleito: “los jueces no están obligados a analizar todas y cada una de las
argumentaciones de las partes, sino tan sólo aquéllas que sean conducentes y posean relevancia
para decidir el caso” (ver CSJN, "Fallos": 258:304; 262:222; 265:301; 272:225; Fassi Yañez,
"Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado, Anotado y Concordado", Tº I, pág.
825; Fenocchieto Arazi. "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentado y Anotado", T
1, pág. 620). Asimismo, en sentido análogo, tampoco es obligación del juzgador ponderar todas las
pruebas agregadas, sino únicamente las que estime apropiadas para resolver el conflicto (art. 386, in
fine, del CPCCN; CSJN, "Fallos": 274:113; 280:3201).
VII.2.- Tal como lo hemos expresado en diversos fallos, la función del Poder Judicial queda
reservada para el control de legalidad de las medidas de excepción que adopte el OAL y para dictar
las medidas accesorias, conexas y/o asegurativas que requieran de orden judicial (C.A.F., autos Nº
582/13-440/14, ``B. A. Y A. A. D. Y C.A. P/ MED. TUT., 16/12/2014, cfr. Acordada 21.617 del
28/11/2008, lo cual ha sido mantenido en el contexto de la legislación actualmente aplicable).
La adopción y cese de la medida de excepción es privativa del órgano administrativo, sin
perjuicio de la facultad del juez de supervisar la medida de conformidad a lo establecido por el art. 41
inc. b), in fine de la ley 26.061, pudiendo sugerir líneas de acción al O.A.L., que podrán ser
consideradas en cuanto estime corresponder a la mejor protección de los derechos vulnerados de las
niñas, niños y adolescentes, correspondiendo a la jurisdicción el control de legalidad de las mismas,
pero no imponerlas.
El órgano administrativo es el único responsable de la elección de los modos de abordaje de la
problemática que en cada caso se plantea y de la selección de las medidas de protección a implementar
e, incluso, de las excepcionales, siendo que son esta últimas las que deben ser sometidas al control de
legalidad del órgano jurisdiccional (arts. 39, 40 y cc ley 26.061 y su decreto reglamentario 415/06; art.
45 ley 9139 y art. 102 y ss. CPFyVF).
VII.3.- Entendemos que asiste razón a la apelante en punto a los agravios esgrimidos y que,
conforme a la situación de grave riesgo en la que se encontraban sumidos los cinco hermanitos I., T.,
A., M. y S. L. F. al momento de la adopción de la medida, como al agotamiento de estrategias con la
red familiar y la red comunitaria, la medida adoptada por el ETI Maipú de DGP supera el control de
legalidad, único que debe realizar el órgano jurisdiccional.
Es que, conforme a la caracterización que hicimos en el apartado precedente, no corresponde
a esta sede efectuar una revisión de la medida, dado que la adopción y cese de la medida de
excepción es privativa del órgano administrativo.
Así hemos considerado que: “de conformidad a los nuevos paradigmas implementados por
esta norma, el único responsable en la elección de los modos de abordaje de la problemática
planteada, en la selección de las medidas de protección a implementar, e incluso en adoptar las
excepcionales, su modificación y cese, es el O.A.L. Lo dicho no implica que el O.A. L. pueda actuar
a su solo arbitrio pues, como lo pusimos de manifiesto en el precedente ``B.A. y A.A.D. y C.A.
p/[Link]. […], todos los actos de la administración caen bajo el control judicial suficiente a través
de las acciones y recursos dispuestos por el ordenamiento legal vigente (ley 26.061; Protocolos de
Actuación aprobados por las Acordadas de la SCJ n°21.617 y n°25.501; C.D.N.)” (C.A.F., autos N°
9946/18-224/18,“COMPULSA EN AUTOS Nº 6939/16 O.A.L. LEY 26061 RVIA. POR C B N

M A Y A N P/ MED. DE EXCEPCION”, 27/02/ 2.019).


Por ello quien ejerce el control no puede imponer su propio punto de vista acerca de lo que
es más razonable, sino sólo verificar si el íter lógico y ponderación ya efectuada por la administración
se ajusta a pautas objetivas aceptables, aún cuando fuere opinable (cfr. SCJMza., autos n° 103091,
``P. N. M. c/Gob. Prov. Mza. (Mtrio. Salud) s/A.P.A. de 12/11/2012, LS 446-105).
En el caso de este grupo familiar vislumbramos que ese íter lógico y la ponderación que ha
efectuado la administración para arribar a la adopción de la medida de excepción, responde a pautas
objetivas aceptables fundadas en la situación de riesgo y peligro en el que se encontraban sumidos los
niños involucrados, la vulneración de sus derechos, los rasgos de personalidad de la progenitora
detectados en la pericia practicada y remitida por la juez de origen al órgano administrativo para su
consideración, el abordaje del grupo familiar desde el año 2017, la puesta de los niños al cuidado de
su abuela materna, la imposibilidad de ambas abuelas –materna y paterna- de cuidarlos y hacerse
cargo de ellos; la adopción de una medida de excepción que superó el control de legalidad por
resolución del 06/10/2021 en autos N° 7225/21, caratulados “ETI Maipú p/los niños L. F. M. N.
V., L. F. A. N., L. F. Z.” y en la que como medida conexa se había dispuesto en autos N° 64/20/11F,
caratulados “Dinaf por los niños M., A., Z. y T. L. F. y S. y L. A. F.” la prohibición de acercamiento
de la madre a sus hijos [que cesó respecto a M., A., Z., y T. como consecuencia del cese de la medida
excepcional]; el contacto de la progenitora con el Sr. L. a pesar de la prohibición de acercamiento
dispuesta en autos N° 42085/2022, caratulados “F. S. c/L. J. R. p/Medidas de Protección de
Derechos” y la permisión del contacto de éste con sus hijos a pesar de la prohibición de acercamiento
dispuesta en autos N°1423/19, en los que se dispuso la exclusión del Sr. J. R. L. del domicilio ….
Maipú,
Mendoza y la prohibición de acceso, restricción de acercamiento y contacto por cualquier medio de
comunicación del Sr. L. hacia la persona de sus hijas M., A. y Z., y las consecuencias que ello podía
ocasionar a los niños; la denuncia que formula la Coordinadora del ETI Maipú a la Oficina Fiscal 10
respecto al incumplimiento por L. de la prohibición de acercamiento, en la que se solicita que se
arbitren las acciones correspondientes a fin de promover su detención por el riesgo que representa
para sus hijos, al evidenciarse situaciones de maltrato hacia estos últimos; la entrevista en abril de
2022 con la abuela materna, R., quien manifiesta que tiene problemas de salud, pérdida de visión en
el ojo derecho por una trombosis y que si bien anteriormente se ha involucrado, asevera que “hoy
decide priorizarse ella y su salud”, exteriorizando su intención de no involucrarse; la entrevista del
21 de octubre de 2022 con la abuela paterna en su domicilio de ….., Maipú, en la que si bien se
muestra preocupada por la situación de sus nietos, en su relato defiende a su hijo, prioriza la
conflictiva entre adultos ante la protección de los niños y no se evidencia como factor protector de los
niños ante las situaciones a las que han estado expuestos; el abordaje de red comunitaria, en cuyo
marco la vecina Sra. J. P. F. no se expresa en sentido favorable para apoyar o contener a S.; sin que
se pudiera ubicar a los padrinos propuestos por esta última y sin perjuicio que, según informa el ETI,
fueron descartados por la propia progenitora en la entrevista domiciliaria que se efectuó con
posterioridad a la audiencia, no brindando datos precisos de estas personas para que los profesionales
se comunicaran con ellos.
A su vez, la juez de origen envía al órgano administrativo la pericia realizada en los autos N°
42085/2022, caratulados “F. S. c/L. J. R. p/Medida de Protección de Derechos”, el 20 de octubre de
2022, la que da cuenta que S. J. F. de 31 años, siete hijos, ocupación: “trabajo con line”, reside con
cinco de sus hijos de 9, 7, 6, 4 y 2 años en ……, Maipú -sus otros dos hijos L. A. F. y S. A. F.
de 13 y 10 años están a cargo de su progenitor-, manifiesta que el Sr. L. -con antecedentes penales-
tiene una prohibición de acercamiento hacia los niños con intervención del ETI en el año 2019. En la
pericia se detecta en la examinada: personalidad de tipo deficitaria; rasgos de tipo pasivos-
dependientes; con baja señal de alarma, lo que le imposibilita discriminar eventos que pueden ser
peligrosos para sí como para terceros; mal manejo de los impulsos, mayormente los impulsos tienden
a volverse hacia sí misma en acciones auto agresivas; en sus procesos reflexivos predominan ideas
donde se aprecian distorsiones cognitivas. Realiza procesamientos de tipo concreto, sobre los
eventos. Se advierte una imagen de si afectada, al igual que la autoestima. Presenta indicadores de
desgaste psicofísico, expresa que hace dos años se le diagnosticó diabetes y anemia crónica. A nivel
de funcionamiento psíquico se aprecia predominio de la disociación
emocional, que se habría establecido en forma estructural. Se la aprecia impotente y con sentimientos
de frustración y de temor ante la aparición del señor L.. Presenta indicadores psíquicos de
maltrato emocional y sexual crónicos. La profesional del CAI Cecilia Juri, estima relevante: “que la
entrevistada reciba asistencia psicológica-psiquiátrica en forma intensiva a la brevedad. Refirió
ideación suicida con acciones para concretarlo hace 3 meses, actualmente niega ideas de muerte”.
Esta evaluación data del 20 de octubre de 2022 y es posterior al informe de la Lic. C. que informara
una respuesta favorable de S. al tratamiento psicológico realizado y que motivara el cese en
diciembre de 2021 de la medida excepcional adoptada por el ETI Maipú cuya legalidad se había
declarado en autos N° 7225/21 con fecha 06 de octubre de 2021.
El historial del grupo familiar, los abordajes realizados con las abuelas maternas y paternas,
la imposibilidad de éstas de hacerse cargo de sus nietos, los antecedentes de medida excepcional
adoptada por el ETI y su cese; la entrevista realizada el día 19 de abril de 2022 por el Equipo Técnico
PPMI y el informe elevado el 21/04/2022 al ETI acerca de la dinámica familiar –son los niños
quienes refieren que su papá vive atrás y ellos en la casa de adelante; intentan ocultar la situación
familiar, una de las niñas refiere que “salen a vender”, otra dice “que es un juego”-; el informe del
Equipo Técnico del PPMI del 14 de octubre de 2022 al ETI-Maipú en el que dan cuenta del
seguimiento efectuado y en el que señalan que: “cuando se concurrió al domicilio se observaron
indicadores de negligencia”; el abordaje de la red comunitaria representada por la vecina ofrecida por
S. quien no puede acompañarla en su función materna; la imposibilidad de ubicar a los padrinos; la
situación de exposición de los niños frente a la prohibición de acercamiento por razones de violencia
del progenitor incumplida por éste y permitida por la progenitora –aún frente a su imposibilidad de
sustraerse de esa situación dada la prohibición de acercamiento de L. también hacia su persona-; las
denuncias recibidas de maltrato de los niños (a líneas públicas); el testimonio brindado por la vecina
respecto a los descuidos de la progenitora en materia de salud y educación de los niños; la necesidad
que S., según el informe profesional, reciba asistencia psicológica- psiquiátrica intensiva a la
brevedad (informe del 20/10/2022) y lo que informa el órgano administrativo en punto a que no
habría existido adherencia al tratamiento según lo indicado a su vez por los efectores públicos
intervinientes, nos convencen que la medida adoptada a favor de las cuatro niñas y el niño T., sí
supera el control de legalidad judicial.
No desconocemos que la institucionalización es el fin último y que, en el caso, en el lugar
donde fueron albergadas las niñas se habría producido la huida de una de ellas y maltratos que se
trasuntan en la denuncia formulada por la progenitora y la derivación efectuada por la Unidad Fiscal
interviniente; pero ello no desdibuja el hecho que desde la perspectiva de los derechos vulnerados de
los niños en su familia, la adopción de la medida de externación cumpla con los parámetros de
legalidad, sin perjuicio, insistimos, de las reprochables situaciones denunciadas respecto a la
existencia de maltrato hacia algunas de las niñas, que han justificado la intervención judicial en la
que se determinarán las responsabilidades pertinentes.
También es claro que los niños en lugar de ser institucionalizados en el Hogar ….. o en otro
de este tipo, pudieron ser albergados en pequeños hogares o con familias alternativas o cuidadoras,
pero se trata de acciones que deben ser coordinadas entre los distintos organismos estatales
intervinientes (ETI Maipú, DCA de la DGP de DINAF) pero ello no significa que la medida de
separación de los niños del grupo familiar no revista caracteres de legalidad, sin perjuicio de la
elección del lugar de albergue o alojamiento de los niños, que en el caso evidentemente no fue el
mejor o por lo menos no lo fueron las personas encargadas en dicho hogar del cuidado y atención de
las niñas.
En este aspecto debe tener extremo cuidado el Estado, a través de sus distintos organismos
dado que las niñas que son institucionalizados sufren el trauma de la separación de sus progenitores o
de su grupo familiar primario aún cuando ello sea aconsejable y procedente desde la perspectiva de
la restauración y reparación de sus derechos vulnerados, evitando una nueva victimización derivada
de la intervención estatal, que sería a todas luces reprochable e inaceptable.
Por ello cabe efectuar una recomendación al órgano administrativo (ETI, DCA, DGP,
DINAF), respecto al lugar de alojamiento de las niñas, porque evidentemente no se encuentran los
cinco hermanitos en el mismo hogar y los dos más pequeños, T. de 4 años e I. de 2 años, según los
informes obrantes en autos, se encontrarían actualmente en el Hogar …., quien deberá velar para que
se respeten los derechos de los niños a rajatabla en su lugar de alojamiento y para que las tres niñas,
A., M. y S., no sólo reciban los cuidados básicos desde lo estrictamente material, sino que se
encuentren contenidas con el afecto y la atención personalizada que es esperable les provea el Estado.
Debiendo el órgano administrativo (ETI, DCA) investigar, y en su caso separar y denunciar a
cualquier personal administrativo o de otro tipo que incurriere en conductas que pudieran afectar la
integridad psicofísica de las niñas, debiendo además bregar por mantener el contacto de los hermanos
entre sí y con su progenitora.
Respecto a la invocación que hace la recurrida de su condición de víctima de violencia de
género, no desconocemos que S. ha sido víctima de la violencia ejercida por su pareja el Sr. L., pero
no pudo sustraerse ella ni a los niños del contacto con el victimario que concluyó por la detención o
encarcelamiento del Sr. L. –que no sabemos si fue circunstancial, temporario o permanente- lo que
puso a los pequeños en situación de grave riesgo, que no habría generado señales
de alarma de su parte, corroborado esto con los rasgos de personalidad detectados en la pericia
practicada en octubre de 2022.
Ahora bien, la medida, que debe ser transitoria y que por ello no debe prolongarse, tal como
lo expresa la recurrente, viene a remediar la situación existente por un período determinado con el fin
de que se restablezcan las condiciones para que los niños puedan retornar a su grupo familiar
primario.
Y es eso en lo que el órgano administrativo debe trabajar, teniendo en cuenta para ello que
debe hacer hincapié en el acompañamiento de la progenitora con miras al reintegro de los niños, pues
superada la situación que la medida de excepción ha intentado reparar, es deseable que este grupo
familiar pueda reunirse.
Es el órgano administrativo quien deberá coadyuvar al restablecimiento de las condiciones
para que los niños puedan retornar a su grupo familiar primario, teniendo en cuenta en particular, la
situación de violencia de género en la que se encontraba sumida la progenitora, la sugerencia de
realización de terapia sostenida, adoptando incluso, cesada la medida de excepción, las medidas de
protección que impliquen disponer el acompañamiento familiar o terapéutico con los controles,
visitas, y/o derivaciones que sean necesarios para que S. J. F. fortalezca su rol parental y los rasgos
de personalidad que pudieran obstar al mejor desempeño de aquél, dotándola de las herramientas
necesarias a tal fin y en pos, insistimos, de restituir los derechos vulnerados de los niños y su superior
y mejor interés (art. 3 CDN, art. 3 ley 26.061, art. 706 inc. c del CCyC, art. 3 CPFyVF ycc).
En consecuencia la resolución de primera instancia se revoca y se deja sin efecto y en su
lugar se resuelve: “I.- Declarar que la medida de excepción adoptada por el órgano administrativo
respecto de los niños I. M. L. F. DNI 58.284.552; Z. S. N. L. F., DNI 55.541.757; A. N. L. F., DNI
52.934.701; M. N. V. L. F., DNI 53.946.927 Y J. T. F., DNI56.804.624,
reúne los criterios de legalidad dispuestos en la ley n° 26.061 y su decreto reglamentario n° 415/06”.
VIII.- Costas.
Las costas de alzada son a cargo de la apelada vencida (arts. 35 y 36 ap. I del PCCyT y arts.
3 inc. i y 35 del CPFyF).
Por ello y normas legales citadas, el Tribunal,
RESUELVE:
I.- Hacer lugar al recurso de apelación interpuesto en contra de la resolución del 22 de
diciembre de 2022 la que se revoca y deja sin efecto y en su lugar se resuelve: “I.- Declarar que la
medida de excepción adoptada por el órgano administrativo respecto de los niños I. M. L. F. DNI
58.284.552; Z. S. N. L. F., DNI 55.541.757; A. N. L. F., DNI 52.934.701; M. N. V. L. F., DNI
53.946.927 Y J. T. F., DNI56.804.624, reúne los criterios de
legalidad dispuestos en la ley n° 26.061 y su decreto reglamentario n° 415/06. Notifíquese esta
resolución en forma íntegra, al ETI Maipú y a la Dirección de Cuidados Alternativos de la DINAF”.
II.- Imponer las costas a la apelada vencida.
III.- Diferir la regulación de honorarios hasta tanto se regulen los de la instancia precedente.
NOTIFÍQUESE. BAJEN

Dra. Estela Inés Politino Dr. Germán Ferrer Dra. María Delicia Ruggeri
Juez de Cámara Juez de Cámara Juez de Cámara

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The courts interpreted the ETI's measures as initially insufficient due to procedural shortcomings and inadequate support infrastructure, leading to the family court's initial dismissal of their legality. However, the appellate court later found that the ETI's measures aligned with legal requirements under the existing law nº 26.061, emphasizing that despite procedural flaws, the need to address the children's welfare justified the initial placement decisions. This reevaluation underscored the priority of aligning administrative actions with broader legal standards to ensure the protection of vulnerable children .

The lack of adequate alternative care arrangements presented significant challenges by exacerbating the children's trauma through separation and potential mistreatment. Inadequate institutional conditions led to problematic instances such as unauthorized departures of children and reports of mistreatment. These issues complicated the legal efforts to ensure child welfare, as the courts had to balance the children's immediate safety needs with the potential for negative institutional impacts, revealing systemic weaknesses in the execution of protective measures .

The courts acknowledged the limitations of existing family and community support systems, such as the disengagement of family members and community entities from supporting the children's welfare. The judicial decisions emphasized the necessity of supplementary protective measures due to inadequate familial willingness and capacity to ensure child safety. The courts recognized the gaps in support provision, which mandated compensatory state intervention to guarantee children's rights, reflecting a broader critique of the social infrastructure in place .

The case underscores the state's responsibility to ensure child protection through both intervention and the provision of supportive structures. It reveals shortcomings in the state's capacity to effectively coordinate between entities like ETI and DINAF to provide adequate alternative care. Additionally, it highlights the need for comprehensive assessments and interventions that prioritize child welfare while addressing the root causes of familial inadequacies. The state's dual role in protective intervention and prevention of further harm remains critical, necessitating improvements in systemic collaboration and resource allocation .

Legal considerations include ensuring compliance with existing laws protecting child welfare, while ethically, the balance between separating children for safety and maintaining family integrity must be carefully navigated. The case highlights the need for improved support for victims of family violence, such as psychological assistance and community support networks. Policy improvements could include enhanced training for identifying and responding to familial violence, increased funding for family support programs, and developing more rigorous oversight of institutional care environments to prevent further trauma to children .

The familial conflict, characterized by violence and lack of supportive networks, was pivotal in the courts' decisions. The family court initially identified inadequate parental care and violations of protective measures as grounds for removing the children from their familial home. The appellate court recognized these factors but highlighted that the state must uphold children's rights without exacerbating their vulnerabilities through institutional separation. However, it was also noted that proactive measures to aid the mother in overcoming her challenges were not thoroughly pursued before resorting to definitive removal, which was thus deemed legally appropriate by the appellate court .

The outcome exemplifies the tension by balancing the need for judicial protection of children and respecting familial autonomy. The courts intervened due to demonstrated risks within the family environment and violations of protective orders. Yet, there is an inherent tension in the intervention as it limits parental rights in pursuit of protecting children, reflecting the state's role in safeguarding against harm while also navigating the complexities of familial rights. The resolution demonstrates ongoing challenges in legal contexts, assessing when state intervention overrides family autonomy for child welfare .

The proceedings reflect societal challenges such as economic hardships, insufficient social support networks, and the pervasive impact of domestic violence on family stability. These factors underscore the limitations of legal and social systems in addressing multifaceted welfare issues, highlighting the need for an integrated approach that combines legal protection with social support and empowerment for families. The decisions reveal systemic gaps in addressing the holistic needs of families, pointing to a broader societal obligation to reinforce structures that support familial resilience .

The evaluation of parental behavior and the historical context were critical, as they provided insight into systemic issues of neglect and violence. The initial reports from 2016, highlighting neglect and psychological abuse, set a historical precedent that influenced legal actions. Events since then, including the mother's failure to prevent prohibited contact with the father, underscored ongoing challenges in ensuring child welfare. These dynamics enforced the appellate court's stance on the necessity of legally sanctioned protective measures, while critiquing the lack of robust supportive interventions for the parent .

The reversal of the family court's original decision was due to the appellate court's conclusion that the measures of exception met the criteria of legality outlined in law nº 26.061 and its regulatory decree 415/06. The court found that the administrative actions by the ETI Maipú, particularly concerning the protection and rights of the children, were warranted despite the previous declaration of illegality by the lower court. The appellate court emphasized the need to address the vulnerability of the children and uphold their rights, taking into account the broader context of violence and resource scarcity impacting their lives .

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