Capitulo II: La primera crisis económica contemporánea
Aunque la primera crisis que enfrento el país después de la guerra de abril del
1965, se produjo en el gobierno del presidente Jorge Blanco, las causas que la
provocaron iniciaron muchos años antes y se veían acumulados hasta que fue
imposible enfrentarlas sin tomar medidas más radicales dentro de un programa
de ajuste de Fondo Monetario Internacional.
Antes de las elecciones del 1982 siendo el doctor Jorge Blanco candidato por
el Partido Revolucionario Dominicano le envió un emisario al que en ese
entonces fuese el Gobernador del Banco Central, para decirle que quería
conversar, le dijo a ese emisario que él prefería mantener al margen del
proceso electoral y que así como el gobernador del Banco Central me
entrevistaba con Jorge Blanco, debía también hacerlo con los demás
candidatos presidenciales.
Después que Jorge Blanco gano volvió a contactarme con el mismo emisario
pero esta vez me dijo que el presidente electo quería conversar conmigo para
saber cómo estaba la situación económica del país.
En esta reunión se mostró se mantuvo en un ambiente muy cordial. El Doctor
Jorge Blanco le informo al gobernador del Banco Central que pensaba designar
al Lic. Bernardo Vega como próximo gobernador del Banco Central, a lo cual
este le contesto que había elegido a una persona capaz, que era un conocedor
de la economía dominicana.
El presidente electo le propuso formar parte de su gobierno, a lo que este le
contesto que podía contar con el pero fuera del gabinete porque si se ocupaba
de un cargo público tendría que pasar justificando todo lo que se hacía en el
gobierno y esto lo pondría en una situación incomoda.
A las pocas semanas de esta conversación el presidente Jorge Blanco le
propuso a este por medio de un amigo en común ser el Embajador de
Washington y luego de conversar con su esposa acepto este cargo, pues así
seguiría con su carrera publica ya que tenía más de 20 años sin ejercerla.
Así el llego a formar parte del gobierno de Jorge Blanco, cuando se iniciaron
las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos.
Bernardo Vega en un documento que título El Ajuste de la Economía
Dominicana 1982-1986 dentro de la Crisis Financiera Latinoamericana, indica
que durante el periodo de transición entre el gobierno de Don Antonio Guzmán
y el Dr. Jorge Blanco, se explotaron y se evaluaron todas las alternativas
posibles de políticas cambiarias:
La implicación del método libre por el lado de las importaciones
Tipo cambio más realistas para las exportaciones
Un acuerdo de ajuste de estructural con el Banco Mundial
Acuerdos de facilidad ampliada o de Stand-by con el Fondo Monetario
internacional. La legalización de un tipo de cambio múltiple.
Prohibiciones de importaciones
Una devaluación formal a través de un cambio pero más realista.
El nuevo gobierno pondero una amplia gama de alternativas antes de decir que
más factibles era negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
que era la misma solución que habían recomendado los técnicos de Banco
Central, al final del gobierno anterior.
En esta decisión, primero el criterio de que era necesario llegar a un acuerdo a
más largo plazo con la banca comercial con relación al atraso de las cartas de
crédito y que este acuerdo no era posible sin un programa con el fondo.
Los niveles de atraso con la banca comercial eran de 367.2 millones de
dólares, sin incluir en esta cifra, 45.0 millones pagados con el Banco de
Reservas. Este monto era tan grande que los bancos internacionales habían
prácticamente cerrado el crédito a la banca nacional, lo que hacía muy difícil
las operaciones comerciales del país.
La situación cambiaria se agravo, porque dos días después de la toma de
decisión del presidente Jorge Blanco el gobierno de México anuncio a sus
acreedores que no tenía con que pagar su deuda, lo que dio origen a la crisis
de la deuda América Latina, que tuvo profundas consecuencias en todos
nuestros países.
El problema principal de la economía dominicana era la naturaleza cambiaria,
producto por los efectos que habían tenido los altos precios internacionales del
petróleo durante los últimos cuatro años, agravado por una reducción drástica
de los precios de nuestros principales productos de exportación:
El azúcar
El ferroníquel
El oro
La bauxita
Así lo reconoció el Fondo Monetario Internacional
Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional el último cuatrimestre
del 1983. Como era de esperarse, estas fueron sumamente difíciles, pues los
intereses de ambas partes negociaciones respondían a motivaciones
diferentes. La principal razón de la existencia del Fondo Monetario
Internacional es evitar que se produzca dislocaciones en los pagos
internacionales que se derivan del comercio internacional de bienes y servicios.
Su misión es mantener la estabilidad de la economía global, para que los
pagos fluyan con normalidad.
Cando un país miembro tiene problemas de pagos con otro miembro, es
responsabilidad del organismo de tratar de que las causas que dieron origen al
atraso de pago, puedan ser superadas.
En consecuencia 1882 la preocupación del Fondo Monetario Internacional la
preocupación principal del FMI era ayudarnos a resolver el problema de atraso
de pagos en nuestra deuda externa y no la de buscar desarrollo en la
economía a corto plazo.
El interés del gobierno Dominicano era tratar de que la economía nacional
pudiese seguir creciendo y no se agravara el desempleo. El gobierno
procuraba que el proceso de ajuste fuera gradual, para así permitir el
crecimiento de la economía, mientras que el FMI requería un ajuste de choque,
que resolviera el problema de los atrasos a corto plazo.
La disparidad de interés se mantuvo latente durante todo el proceso de
negociación y a todo lo largo de las relaciones que sostuvo el gobierno del
Doctor Jorge Blanco con el Fondo Monetario Internacional.
Uno de los temas que más se discutió dentro del equipo económico del
gobierno, fue el relacionado con el sistema cambiario.
Finalmente predomino la posición de que no habría devaluación oficial de la
moneda, sino que seguiría con las prácticas de transferir cada vez más
mercancías al mercado paralelo, con lo que eventualmente el mercado paralelo
o libre sería el más importante por su volumen de operaciones.
El FMI aceptaba esa posición, pues sabía que el mercado libre de divisas era el
que iba a regir realmente la mayor cantidad de transacciones internacionales
del país.
Para finales del mes de octubre del 1982 ya se tenía en principios un acuerdo
entre el gobierno y el FMI el cual se estaba reflejando en la carta de
intenciones que habían firmado los principales integrantes del equipo
económico.
Desde el punto de vista macroeconómico, el gobierno acordó con el FMI tres
metas básicas:
1. Reducir el déficit fiscal a 3.9 por ciento de PIB, para 1983
2. Disminuir el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos a un 3.0
por ciento de PIB para el año 1985.
3. Limitar la expansión del crédito interno al Sector Publico a tan solo 200
millones de pesos para en 1983.
Estas metas, que en el papel parecían fáciles de cumplir en la realidad
requerían de una gran disciplina monetaria y fiscal, lo cual era complicado para
un nuevo gobierno que enfrentaba una situación externa tan adversa.
Como componte esencial de los acuerdos del FMI el 8 y 9 de diciembre de ese
año el gobernador del banco sostuvo una seré de reuniones con la banca
internacional, en la ciudad de New York en la cual participo en antiguo
gobernador del banco central a solicitud de Bernardo (el actual gobernador del
banco central) pues este quería dar la imagen de continuidad de Estado, a fin
que se mantuvieran las cartas de crédito.
Debido a lo difícil que resultaron estas negociaciones con los acreedores
internaciones, se tuvieron que realizar muchas otras reuniones antes de poder
llegar a un acuerdo.
Dentro de esas negociaciones los términos financieros obtenidos por Republica
Dominicana se compraban favorablemente, pues el país había acordado un
margen de 2.25 por ciento sobre el LOBOR, que resulta igual o menor al
obtenido por otro ocho países latinoamericanos y era superado por solo tres
países de muchos mayor tamaño relativo, como fue el caso de México,
Argentina y Chile.
La Republica Dominicana logro un plazo de pago de seis años con dos de
gracia, que si bien podía considerarse corto, había en cuenta que
prácticamente toda la deuda reestructura por nuestro país era de corto plazo,
producto de las cartas de créditos y aceptaciones, contrario a los otros países
que estaban renegociando deudas de mediano y largo plazo.
Los acreedores preferían que el acreedor fuese el Banco Central, pues esto le
ofrecería mayor garantía de pago. Por otra parte los importadores que habían
abierto las cartas de crédito, también presionaban para que fuese el Banco que
asumiera el pasivo, pues de esta forma no tendrían que cargar con el costo que
representaban la depreciación de la moneda.
Una de las medidas que se adoptaran como parte de los acuerdos con el FMI,
fue permitir a los bancos comerciales el aumento de las tasas de interés
pasivas, de un 1 hasta un 2 por ciento mensual.
De esta forma la Junta Monetaria había terminado con una disposición que se
mantuvo vigente desde los días de la ocupación norteamericana a principio de
ese siglo, que establecía un máximo de un 12 por ciento anuales a las tasas de
intereses. Esta medida le dio una mayor capacidad de competencia a la banca
comercial, que ya había perdido mucho terreno frente a las llamadas
financieras.
Desde mayo de 1983 el gobierno había establecido el costo que representaba
la prima del mercado paralelo solo se podía producir del pago del impuesto
Sobre la Renta, si las divisas eran adquiridas a través de un banco comercial,
lo cual discriminaba las casas de cambio que para esa época se consideraban
ilegales.
Sin embargo, ante la realidad del mercado y tomando en consideración que
cada día el mercado paralelo se convertía en el verdadero mercado cambiario
del país, la Junta Monetaria decidió legalizar las operaciones de las casas de
cambio en agostos del 1983, las cuales en lo adelante se llamarían Bancos de
cambio, bajo la reglamentación del Banco Central y la Supervisión de la
Superintendencia de Bancos.
Por su parte, los bancos nacionales reaccionaron a esta medida creando sus
propios bancos de cambio, lo que les permitió aun mayor participación en el
mercado.
Las disparidades de crédito del equipo económico
A partir de ese momento, se agudizaron las diferencias de criterio en el seno
del gobierno sobre las causas del alza en la tasa de cambio, y sobre todo, con
relación a cuales medidas se requerían para estabilizarlo. Esto es típico en
situaciones de inestabilidad, especialmente cuando algunos funcionarios que
no tienen ni la experiencia ni la capacidad analítica para fundamentar sus
decisiones.
La historia en las últimas décadas ha demostrado que los gobiernos han
necesitado pasar por un tiempo probando cuantas medidas que se les ocurran
a diferentes funcionarios, incluyendo el área política.
Esto sucedió en el gobierno de Jorge Blanco que se experimentó con una
amplia gama de medidas, muchas de las cuales eran contradictorias.
A manera de ejemplo, en noviembre del 1983 se estableció, mediante el
decreto presidencial, que solo los bancos de cambios podían operar en el
mercado libre, lo que estaba en franca contradicción con las disposiciones
vigentes de la Junta Monetaria. Asimismo, el gobierno prohibió sacar del país
una cantidad superior a 5,000 dólares por persona, lo que tuvo un efecto
contrario al deseado. Sin embargo, la situación internacional seguía siendo
muy adversa en la República Dominicana, el precio del petróleo seguía
sumamente alto.
Sería injusto decir que en el primer año del gobierno del Dr. Salvador Jorge
Blanco no se hicieron esfuerzo para estabilizar la economía dominicana, pues
fueron muchas las medidas que adoptaron durante este periodo, tanto en los
aspectos monetarios, cambiarios y fiscales.
En esta situación poco podía hacer el gobierno para retomar el camino del
progreso. De hecho, lo que se estaba haciendo era administrar una crisis, cuya
solución no estaba enteramente en mano del gobierno, pues estaba siendo
afectada por factores externos.
La primera visita de estado a los Estados Unidos
Se trataba de la primera visita de estado y la única que un presidente de la
República Dominicana ha hecho a ese país en toda nuestra historia, lo que
tenía un gran significación, pues esa nación no es solo nuestro principal
socioeconómico, sino que también, es la primera potencia mundial, la cual
tenía y sigue teniendo una gran incidencia en las políticas que trazan los
organismos internacionales de financiamiento.
En Santo Domingo, los aliados al gobierno, consideraban que era la mejor
oportunidad para poder obtener del gobierno norteamericano los recursos que
tanto necesitábamos para poder balancear nuestra maltrecha economía. De
esta forma llenaron de expectativas al presidente Jorge Blanco.
La visita del presidente Jorge Blanco se llevó a cabo tal y como estaba
previsto. El presidente fue recibido con todos los honores en los jardines de la
casa blanca.
El presidente Jorge Blanco también tuvo la oportunidad de sostener reuniones
por separados con todos aquellos funcionarios que habíamos solicitado, entre
ellos el secretario tesorero Donald Regan, quien era una persona clave, pues el
tesorero de los Estados Unidos es el que traza la política de ese país con
relación a los organismos internacional de financiamiento, incluyendo al FMI y
porque además, algunos funcionarios del gobierno dominicano tenían la
esperanza de que los Estados Unidos nos proporcionara un financiamiento
puente que anticipara los recursos que nos daría el FMI, una vez que
llegáramos a un acuerdo con esa situación.
El gobierno dominicano tenía prisa de poder llegar a un acuerdo lo más pronto
posible con el FMI a fin de poder controlar el alza en la tasa de cambio, ya que
se había colocado cerca de los 3.00 pesos por dólar.
La ayuda económica de los Estados Unidos
El tema central que le trato el presidente Jorge Blanco al secretario del tesorero
Regan, fue solicitar al gobierno de los Estados Unidos que nos consideraran un
préstamo puente que pudiéramos usar en lo que llegáramos a un acuerdo con
el FMI. La respuesta fue negativa, basada en el argumento de que el tesorero
norteamericano solo podía otorgar estos recursos a corto plazo y condicionado.
Sin embargo, tan pronto concluyo el viaje del presidente, su embajador inicio
personalmente una serie de gestiones frente al congresos de los EE.UU, las
cuales después de un intento cabildeo de varios meses de duración, tanto en el
senado como en la cámara de representantes, logro que se aprobara una
donación a la República Dominicana, por la suma de 50 millones de dólares, la
cual unida a 45 millones que habían aprobado previamente, constituía un
aporte significativo para la estabilidad económica de nuestro país.
Esta no fue la única ayuda que le proporciono el gobierno de EE.UU en estos
difíciles años. La ayuda externa que recibimos de ese país y ha sido la más alta
de nuestra historia, la que vino canalizada a través de varias fuentes de
financiamiento.
El alto monto que llego la ayuda norteamericana a nuestro país, nunca se
había producido en nuestra historia, ni tampoco se había vuelto a producir
jamás.
Iniciativa para una cuenta en el caribe
Un acontecimiento de trascendental importancia para el futuro de nuestro país
ocurrió a principio de ese año, cuando entro en vigencia la iniciativa para la
Cuenta del Caribe (CBI). Un tiempo antes, en febrero del año 1982, el
presidente Reagan había anunciado en la sede de la Organización de Estados
Americanos en Washington, que el gobierno de Estados Unidos estaba
sometiendo al Congreso de ese país un proyecto de ley mediante el cual se les
permitiría a las naciones de la Cuenta del Caribe (Centroamericana y las islas
del Caribe), la entrada libre de impuestos al mercado de ese país, de todos los
productos originados de dicha región.
El histórico anuncio de esta nueva política de apertura comercial unilateral, sin
precedentes en nuestro hemisferio, constituyo el punto de partida de una nueva
era en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y sus vecinos de la
Cuenta del Caribe, que favoreció significativamente a nuestra economía.
La República Dominicana fue el principal beneficiario de esta iniciativa, pues
fue el país de la Región de mayor atracción de inversiones extranjeras recibió
como consecuencia de la implementación de dicho programa comercial, y
también, el que pudo aumentar sus exportaciones al mercado norteamericano
con mayor rapidez. Estos positivos resultados se debieron, en parte, a que
cuando el CBI fue aprobado, todavía muchos de los países centroamericanos
tenían ciertos conflictos internos y una situación política muy inestable, por lo
cual, el capital extranjero no afluyo a esas economías en la magnitud y rapidez
con que lo hizo en nuestro país, que no enfrentaba esos mismos problemas, y
que además, habían experimentado una depreciación de su moneda, que
también lo favorecía.
Las nuevas discusiones con el Fondo Monetario
Volviendo a la visita que realizo a Washington el presidente Jorge Blanco, allí
también se reunió el Director Gerente del Fondo Monetario Jacques de
Larosiere, con el cual discutió algunos aspectos importantes de un futuro
acuerdo con esta institución.
A los pocos días del regreso del presidente Jorge Blanco al país, la Junta
Monetaria hizo un último esfuerzo para introducir medidas que permitieran
arribar a un rápido acuerdo para segundo año del programa con el FMI. En su
sesión del 17 de Abril de 1984, ese organismo aprobó un conjunto de
disposiciones que complementaban los siguientes aspectos:
a) Creación de un mecanismo de compensación para las exportaciones de
productos tradicionales, las que recibirán una tasa de 1.48 pesos por
cada dólar entregado al Banco Central.
b) El Banco Central solo entregaría divisa a la par con el dólar las
importaciones de petróleo y derivados, pago de la deuda externa,
pública y privada, gastos del gobierno, remesas de dividendos dentro del
18 por ciento permitido, pagos de cartas de crédito pendientes de
entregas de divisas por parte del Banco Central, y otras pocas
operaciones menores.
c) Se aumentaron los incentivos cambiarios hasta un 85 por ciento del tipo
de cambio en el mercado libre.
Las desavenencias en el equipo económico del gobierno
Los acontecimientos de abril de 1984, así como las desavenencias entre los
principales funcionarios sobre las medidas a tomar, provocaron un cambio
gradual del equipo económico del gobierno, el cual, para mayo de ese año,
después de la última reunión con la Junta Monetaria, tenía algunas nuevas
caras. Ya en el mes de febrero de ese año, el presidente había designado al
Ing. Orlando Haza como nuevo Secretario Técnico de la presidencia, quien era
una persona de la entera confianza del Dr. Jorge Blanco, con el cual mantenía
una estrecha amistad; además, tenía acumulada una vasta experiencia previa
tanto en el sector público como en el privado.
Estos eran cambios que tarde o temprano tenían que producirse,
especialmente, en el caso del gobernador del Banco Central, que era la pieza
clave en esos momentos, tanto por la fortaleza que tenía la institución que
dirigía, así como por su propia personalidad.
El acuerdo puente con el fondo
Los meses siguientes el nuevo equipo económico viajo varias veces a
Washington para sostener reuniones al más alto nivel del Fondo Monetario con
el acuerdo con esa institución que fuese posible aplicar sin someter a la
población a nuevos ajustes económicos, que les agravara a la difícil situación
que estaba atravesando. Recuerdo vivamente los múltiples viajes que hicieron
distintos funcionarios a Washington, donde la embajada le correspondía
cancelar las citas de los funcionarios del gobierno americano y darle posterior
seguimiento a los temas tratados, además, como embajador y por instituciones
del presidente, también participaban activamente en las discusiones con el
fondo, aunque las decisiones venían canceladas desde Santo Domingo.
En los primeros seis meses del año 1894, la inflación había subido en un 16.8
por ciento sobre los niveles de Diciembre del año anterior. La tasa de cambio
estaba alrededor de 2.80 lo que estaba afectando los precios internos.
Asimismo, las importaciones se mantenían en los mismos niveles deprimidos
del año anterior. Por otra parte, luego de haber tenido un crecimiento del 4.6
por ciento en el 1983, en el año 1984 la actividad económica se mantuvo
estancada, lo que implica un agravamiento de desempleo.
Tras varias visitas a Washington del equipo económico de los que también
participe, finalmente se pudo llegar a un acuerdo especial que el propio director
general de la Larosiere llamo ´´acuerdo puente´´, que no era otra cosa que una
salida temporal hasta que el gobierno estuviese en condiciones de poder
comprometerse a cumplir un acuerdo más riguroso dentro de los estándares
del FMI, como pedía ser un acuerdo stand-by. A este acuerdo temporal se llegó
en el mes de agosto del 1984 y el mismo solo nos daba un poco de respiro.
Para solucionar este impasse se requirió la intervención personal del Director
Gerente del Fondo Monetario el francés Jacques Larosiere, con quien tantas
veces dialogamos, que llegamos a sentirlo como un amigo del país.
Como consecuencia del acuerdo puente, en agosto de 1984 el gobierno
decidió, entre otras causas, aumentar los precios que más distorsiones
estaban causando a la economía. Para estos fines se estableció un tipo de
intercambio intermedio para las importaciones de petróleo, excepto la que
hacia la corporación dominicana de electricidad. Como consecuencias de estas
medidas los precios de los derivados del petróleo aumentaron en más de un 60
por ciento, lo que vino a ser otro golpe para los consumidores.
Así mismo, se anunció el alza del ad-valoren, para fines de las liquidaciones de
aduana.
El cuerpo definitivo con el fondo
Todas las medidas anteriores señaladas, solo servían como paliativo y no
como soluciones definitivas de los grandes problemas que enfrentaba el país.
Además, la ronda final de negociaciones se inició el 14 de diciembre con la
llegada a Washington de una delegación integrada por el gobernador del Banco
Central, Hugo Gullioni.
Recuerdo que la delegación dominicana le expreso al director gerente del FMI
que tenía instrucciones del presidente de la República de no regresar a Santo
Domingo sin un acuerdo entre las dos partes.
El acuerdo con el fondo era inevitable
Para fines del año 1984 los efectos de los cheques externos se reunían con
toda la crudeza sobre la deteriorada economía dominicana. El producto interno
bruto en términos reales no tuvo crecimiento, sin embargo, la inflación había
llegado a un 24.4 por ciento.
A partir de las lecciones aprendidas el gobierno estaba en mayores condiciones
para adoptar las nuevas medidas de ajuste que eran necesarias para
complemente las ya adoptadas hasta esa fecha. Muchas de estas se tomaron
en la sesión de la Junta Monetaria del 23 de enero del 1985, la que se extendió
hasta la madrugada del siguiente día.
La renegociación de la deuda externa
Era la primera vez que la República Dominicana acudía al club de país para
solicitar una resolución de su deuda-bilateral. En mayo del 1985 se acordó la
reprogramación de la deuda bilateral pública que teníamos con los gobiernos
de Estados Unidos, España, Canadá, Japón, Brasil, Francia y Alemania.
El último año de Jorge Blanco
A esto se agregó el hecho que la economía internacional había superado la
crisis que la afecto a principio de la década del 80 y la economía como la
norteamericana habían logrado recuperar tasas de interés mucho más bajas
que las prevalecientes durante los años de crisis.
En junio del 1985, me vi en la necesidad de informarle al presidente que por
razones de orden estrictamente familiar, tenía la necesidad de regresar a Santo
Domingo y así dejo el cargo de embajador de la República Dominicana ante el
gobierno de los Estados Unidos de América, que tanto había disfrutado y al que
me había dedicado en total entusiasmo profesional y personal.