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Tres cuestiones sobre el POEL Juanacatlán 2021

De ante mano una disculpa, sé que estos aporte están a destiempo, pero tuve que consultar
algunas cuestiones y por escrúpulos se prolongó la entrega, además que mi agenda se apretó un
poco coyunturalmente.

Espero que estos comentarios permitan dar algo de claridad a la lectura de la gestión del POEL,
pero es un reparo de mí parte comentarles que; parte del oficio del geógrafo orgánico es impulsar
la formación de la ciudadanía, auxiliar en la comprensión del territorio y el marco legal que lo
atiende. En este sentido se está hablando de la geografía que forma parte del civismo inculcado a
lo largo del sistema educativo nacional. Al ser un geógrafo entiendo de estas cosas, pero por ser
inmigrante mi civismo es cuestionable. Mi postura y mi crítica responden al esfuerzo por construir
un civismo que recorra paralelamente la experiencia de vivir en dos naciones con los mismos
problemas.

1. La coherencia designada: el pretendido sistema de planeación territorial

El Ordenamiento Territorial (OT) es una política de Estado que conjuga un cúmulo de aportes
especializados y democráticos para la planeación del desarrollo. Es posible acceder a sus pautas
desde los tres diferentes niveles de gobierno, ya que se articula por estos niveles formando un
sistema. Una política mientras más sistematizada sea, involucra mucha participación de diferentes
instancias gubernamentales, institucionales y la ciudadana, por ello es necesario exigir un orden
consecuente que permita la realización de la planeación territorial efectiva.

Dado la sistematización de la política de OT por todo el aparato estatal es posible acceder a sus
pautas desde diferente legislación. Consultando el título quinto del Código Urbano de Jalisco es
posible identificar la estructura del sistema de planeación (se resalta en negritas los instrumentos
más relacionados a nivel municipal):

Artículo 78. A. El Sistema Estatal de Planeación para el Desarrollo Urbano se


integrará por un conjunto de programas y planes, de desarrollo y ejecución
obligatorios, articulados entre sí, en relación directa con los ordenamientos
ecológicos y los atlas de riesgo, organizados de la siguiente manera:

I. Programas de Desarrollo Urbano

a) Programa Estatal;

b) Programas Municipales de Desarrollo Urbano (PMDU);

c) Programas de Desarrollo Metropolitano;

II. Instrumentos de Referencia:

a) Planes Regionales de Integración Urbana;

b) Planes de Ordenamiento Territorial Metropolitano;


c) Programas de Ordenamiento Ecológico Regional del Estado;

d) Programas de Ordenamiento Ecológico Local (POEL);

e) Atlas Estatal de Riesgo;

f) Atlas Metropolitano de Riesgo; y

g) Atlas Municipal de Riesgo;

III. Planes de Desarrollo Urbano Derivados:

a) Planes de Desarrollo Urbano de Centro de Población (PDUCP); y

b) Planes Parciales de Desarrollo Urbano (PPDU).

Es evidente el realce de lo urbano por el tema central del código. La complementación de los
distintos instrumentos se debe en parte por prerrequisito, como son los instrumentos de
referencia y conjuntamente con la escala geopolítica nacional; los tres niveles de gobierno más el
recorte territorial regional como auxilio a la planeación estatal del territorio, en consecuencia a la
proliferación de las áreas metropolitanas.

Los instrumentos de referencia marcan la prioridad del OT: el POEL (modalidad municipal del
ordenamiento ecológico) proporciona los dispositivos para lograr el desarrollo sustentable
salvaguardando los bienes ambientales primeramente; el Atlas de Riesgo (modalidad municipal)
dictamina las directrices de la ocupación del suelo considerando la seguridad de los bienes
principalmente económicos y humanos. En la gestión del desarrollo urbano, se interioriza la
sustentabilidad y el riesgo como criterios y superficies a considerar en la confección del plan o
programa respectivo.

Completar el sistema de planeación urbano a nivel municipal, considerando su relativa autonomía,


es el objetivo principal para alcanzar la mayor racionalización del OT. A pesar que los instrumentos
de referencia sean indispensables, existe flexibilidad justificada para su realización según decisión
de la autoridad correspondiente, como señala el siguiente apartado del Código Urbano de Jalisco:

Artículo 81 bis. Los programas y planes de desarrollo urbano no podrán realizarse o


actualizarse hasta en tanto no se hayan realizado o actualizado los instrumentos de
referencia a los que se refiere este código, correspondientes a su escala y ámbito de
aplicación.

En el supuesto que la dependencia responsable de la elaboración de los programas y


planes de desarrollo urbano determine que los instrumentos de referencia no
requieren actualización, dicha aseveración deberá estar justificada y soportada en
un análisis técnico, que deberá ser turnado para su estudio y validación en un
periodo no mayor a treinta días naturales, por parte de las dependencias encargadas
de realizar los instrumentos de referencia.
Está estipulado de alguna manera entre las leyes, que ante la carencia de algún instrumento de
referencia, dentro de la confección particular del instrumento urbano se consideren criterios
suficientes para solventar la cobertura del tópico carente. Sin embargo no es comparable del todo,
ni es adecuado creer, por ejemplo, que el riesgo es atendido suficientemente por el POEL o un
PMDU y sus derivados.

En la confección de un POEL es necesario alertar: la conexión (justificación) con los instrumentos


previos de la misma línea ambiental pero de modalidad escalar estatal, regional o metropolitana;
su relación estrecha con el Atlas de Riesgo por ser ambos instrumentos de referencia; y la
subordinación de la planeación urbana a los criterios sustentables definidos por el POEL.

En la búsqueda de la coherencia no hay que olvidar la complejidad que significa ordenar el


territorio, pues muchas veces sean confeccionados estos instrumentos partiendo del criterio de
dividir el territorio en urbano y no urbano (división analítica convencional), lógica que restringe el
POEL de intervenir en zonas urbanas. Rigor inflexible que se contempla superar desde las propias
leyes. Se tiene que recordar también, que ordenar el territorio por medio de la cartografía, no se
trata simplemente de trazar un lienzo en blanco, es muy difícil que las dinámicas territoriales se
contengan por un mapa.

Es parte del civismo contar con la información y la mayor interpretación posible del marco legal
que soporta el OT, para poder formular las demandas del debido Estado de derecho que se goza y
se forja al ejercer la ciudadanía. Es necesario sortear el lenguaje técnico y jurídico para exigir la
coherencia que la propia ley dimana.

La ciudadanía organizada junto con el auxilio de especialistas ha logrado formular observaciones


tanto técnicas como políticas. Se comparte como referencia, una liga de las observaciones
generadas por el colectivo Tómala (en referencia a la ciudad) gestionado principalmente por
arquitectos con participación ciudadana al respecto de los Planes Parciales de Desarrollo Urbano
de Zapopan 2017, donde se expone el reparo de guardar coherencia con el POEL:
[Link]

2. La tendencia a la síntesis quebrantada

En México los lineamientos del Ordenamiento Territorial (OT) se reparten en diferentes leyes
generales que abordan principalmente los aspectos económicos del desarrollo, los recursos
naturales y los asentamientos humanos: La Ley de Planeación de 1983 (última reforma 2018), la
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) de 1988, la nueva Ley
General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU)
de 2016, respectivamente.

La Ley de Planeación básicamente define la planeación nacional del desarrollo atribuido al


Ejecutivo Federal, así como designa las materias de atención que son dimensiones territoriales;
ecología, política, cultura, economía, etc. También sienta las bases para la integración y
funcionamiento del Sistema Nacional de Planeación Democrática, necesario para la elaboración de
planes y programas, define las formas y vías democráticas del involucramiento ciudadano en la
gestión del desarrollo; las practica de consultas y foros públicos son promovidas como la cuota
democrática en la planeación. La LGEEPA y la LGAHOTDU reconocen un sus principios la
planeación democrática, exigiendo su cumplimento en los planes y programas que orientan.
A pesar que el OT se soporte principalmente en estas tres leyes, es posible identificar en más leyes
conceptos territoriales de clara relación. La generalidad de las leyes citadas permite relacionar
diferentes materias territoriales, es posible encontrar endosadas las leyes de protección civil,
cambio climático o desarrollo forestal sustentable. Sin embargo, pese al reconocimiento legal
entre las leyes y algunos esfuerzos de integración, no se ha superado la producción diferente y
desconectada de planes y programas territoriales.

Para poder dar cuenta de la tendencia en la búsqueda de la planeación sintética territorial, se


puede pasar revista a la historia reciente de la Ley General de Asentamientos Humanos,
Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU); anteriormente denominada Ley
General de Asentamientos Humanos (LGAH) (desde 1993). El cambio de nombre por la reforma
acontecida el año 2016, indica mucho, es la relevación del OT como carácter de ley.

La relación nominal Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano no es casual; los estudios del
proceso de urbanización han proyectado el fenómeno a escala planetaria, es decir que el
ordenamiento territorial esta conducido preponderantemente por el régimen urbano, esto no
quiere decir que no se contemplen criterios ecológicos provenientes de la LGEEPA, sino que la
nueva ley urbana reconoce en su contenido la sustentabilidad demanda, pudiendo así generarse
con mayor respaldo instrumentos de fusión como el Programa de Ordenamiento Ecológico
Territorial y de Desarrollo Urbano Municipal (POETDUM). El Código Urbano de Jalisco del año 2009
en su artículo 78 inciso B, ya contemplaba la posibilidad de la fusión, fue después de la publicación
de la LGAHOTDU, que la fusión toma mayor sentido, ya que la ley simboliza el acercamiento de la
SEMARNAT y SEDATU.

La relevancia de lo urbano en conexión al OT no significa su mayor promoción, es por el contrario


una forma de reforzar su regulación. Los acuerdos internacionales de la ONU-Hábitat (la nueva
agenda urbana) y varios geógrafos como urbanistas críticos han coincidido que el fenómeno
urbano descontrolado se puede regular desde dentro, se apuesta por un urbanismo que reconozca
su dependencia del campo rural y de los servicios ambientales, se trata de conceptualizar la ciudad
no como negación de lo ecológico por oposición, sino como la responsable de la alteración
ambiental, incluso se ha reconocido que la industria desde los últimos 30 años viene siendo
dirigida por la urbanización (revolución urbana).

La innovación y vanguardia que significa el POETDUM se aplicó en Jalisco, siendo los municipios
ejemplo Tlaquepaque y Juanacatlán:
[Link]

Para el año de 2018, luego del trabajo de armonización legal y metodológica que implica,
Juanacatlán contaba con su POETDUM:
[Link]

El POEL-JNC confeccionado por IMEPLAN y puesto a consulta este año, expone en la página 12
que el POETDUM 2018 antecedente no se publicó, desconociendo la liga virtual del [Link]
(arriba compartida). Dicho desconocimiento no es rotundo, dado a que cita insumos provenientes
del POETDUM: [Link]

Un caso similar ocurre en Tonalá, se empezó perfilando la confección de un POETDUM y termino


publicándose un POEL. Ante estos casos cabe preguntarse por qué el retroceso? La fusión
pretende ser un acierto que conjunte armónicamente las Unidades de Gestión Ambiental (UGA)
producto del POEL con los Distritos Urbanos competencia del PMDU, con el fin de alcanzar la
sustentabilidad por lo menos cartográfica. Es posible pensar que el solapamiento legal para
realizar esta clase de instrumentos es contraproducente, genera un doble gasto y confunde
mucho.

3. Una objeción breve de la metodológica a considerar

Las secretarias involucradas han publicado guías de confección y conceptualización de los


instrumentos, aún existen casos donde solo se cuenta con la ley y su reglamento, teniendo solo
como base los preceptos y principios genéricos como orientación, dificultando el reconocimiento
metodológico que suma en la coherencia.

Básicamente el POEL está concebido considerando las fortalezas del análisis espacial, una
tendencia de la geografía que considera la modelación de escenarios analíticos territoriales que
pueden ser sumados para obtener la configuración sintética del medio ambiente compartido por
diversos sectores sociales. El territorio es entendido como una masa de hojaldre, una suma de
capas que corresponde a diferente tópico ambiental: geología, geomorfología, hidrografía, uso de
suelo, etc.

La forma de procesar y analizar el despliegue e interacción de los diferentes agentes sociales que
ocupan y usan el territorio (su espacialidad), corresponden a teorías que puedan matematizar o
geometrizar (racionalizar) el comportamiento político ante la situación de decidir sobre el futuro
compartido del territorio. Se recurre a la teoría de juegos (equilibrio de Nash, decisión
multicriterio, muy utilizado en el geomarketing) con el fin de configurar y regular la demanda que
cada sector o agrupación económica que la ejerce. Para lo cual se hace uso de las ventanas
democráticas estipuladas por la Ley de Planeación, se convoca la participación de los sectores
económicos en un taller para recoger y poder expresar cartográficamente su interés por ciertos
recursos naturales, y así poder modelar futuros escenarios ambientales.

Existe una crítica gestada alrededor del abuso analítico para tratar de solucionar conflictos
socioambientales gestados por años en lapsos de tiempo tan estrechos como los talleres. Pero es
el corte burocrático del instrumento el que no permite salir de formato. El paradigma de
Ordenamiento Territorial Comunitario asido promocionado en regiones del sur de México
considerando la existencia de condiciones sociales y culturales verdaderamente comunitarias,
basta con revisar la forma de confeccionarlos para darse cuenta del dinamismo de los talleres
populares (no todos son casos exitosos), donde la población parte de los saberes locales para
defender la continuidad de la identidad territorial en contrapeso de la planeación modernista del
territorio implícita en la práctica del OT.

Ordenar el territorio no es exclusivamente una técnica moderna, regiones como Puebla (por dar
un ejemplo) cargan aun culturalmente el legado ancestral del Altepetl (política territorial), práctica
de ordenar el territorio y a la vez organizar la sociedad bajo un marco de valores que respetan la
naturaleza por cosmovisión. Es muy difícil que se aplique el formato comunitario a municipio
considerados metropolitanos debido a la presión de agentes económicos como la industria y el
sector inmobiliario.
Por otro lado la administración vigente de SEMADET ha puesto en marcha la ejecución de un
paquete de instrumentos territoriales por región (POER -versión regional del POEL-, PRIU –
Programa Regional de Integración Urbana, instrumento de corte estatal considerando la
urbanización difusa de carácter regional- y, PMDU -considerando la alianza económica regional
entre los municipio y su peso en la gestión urbana autónoma-). El paquete tiene como unidades
espaciales ecológicas de análisis a pesar de los territorios municipales las microcuencas
hidrográficas, retomando así la recomendación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio
Climático (INECC) que desde entrado el decenio de 2010 viene promocionando el Enfoque
Cuencas (EC). Se comparten ligas para su consulta.

Bitácora ambiental de Ordenamientos Ecológicos Regionales SEMADET:


[Link]

Ordenamientos regionales (interfaz dinámica publicitaria):


[Link]

Enfoque Cuenca propuesta INECC:


[Link]

[Link]
cuenca-en-el-ordenamiento-ecologico

En conclusión: es necesario seguirle la pista a las innovaciones que sufre el OT en México y el


mundo con la finalidad de poder demandar los cambios posibles y ajustes deseados. Hay que
considerar que OT es una técnica en disputa entre la tendencia tecnocrática (relevo encubridor de
las técnicas sobre las práctica política) y la ecológica comunitaria (técnicas y prácticas en
equilibrio). Se tiene que buscar estrategias críticas para evaluar desde la ciudadanía los diversos
instrumentos de planeación territorial; el POEL suele ser un texto somnífero por su volumen y
lenguaje técnico-científico abstracto.

Propuesta metodología para cartografiar olores

Se propone una metodología de tres momentos basada en la concepción tripartita del espacio,
con la finalidad de mostrar cómo es que éste es sumariamente un producto social; que pese a la
diversidad cultural, presenta una manifestación objetiva de base por la dimensión ecología que
guarda.

1° Definición de la constelación de lugares: espacio absoluto/espacio percibido (creación del


grafo)

La producción de olores responde en parte a las cualidades primarias de la materia (extensión,


figura, forma, movimiento o reposo, número y solidez [categorías espacio-temporales]), una
objetividad sustentada en las reacciones físico-químicas que sustentan cualquier ecología.

La objetividad puede entenderse como lo absoluto por alusión a la cosa independiente al sujeto.
En geografía el espacio es entendido como una acción humana, es la espacialidad humana la que
produce el espacio. La acción humana se distingue por estar compuesta indisociablemente por las
manifestaciones técnicas, el trato del hombre a la materia natural, la transformación material de
la naturaleza por la economía; y las manifestaciones prácticas, el conjunto de normas, políticas,
pautas morales y éticas entre las personas que definen un contrato social. Así, ambas técnicas y
prácticas constituyen la reproducción social.

En consecuencia el espacio absoluto en geografía se concibe como aquella representación del


espacio universal utilizada para localizar o designar propiedad en base a la geometría en un
sistema de coordenadas. El territorio municipal es un ejemplo del espacio absoluto pues refiere a
una entidad política determinada, El Salto.

Los espacios absolutos trabajados para armar el mapa serian: el límite municipal con sus divisiones
interiores (localidades, distritos sub-distritos urbanos, UGA, delegación o cualquier tipo de
regionalización); y los lugares donde se pretenda levantar la prueba de olor.

Lo que se pretende es construir un grafo (la representación más simple de las relaciones, dos
nodos y una arista, el alma del diseño y la geometría). Los lugares deliberadamente seleccionados
responderán a los criterios seleccionados y podrán ser manejados como circunferencia, serán los
nodos. Las aristas pueden ser entendidas como la relación necesaria entre los lugares, que a un
nivel territorial es importante indicar la dirección o rumbo de la relación. Se recomienda
seleccionar criterios socioambientales para la relación entre los nodos, es decir conjugando la
ecología con los lugares públicos necesarios para la reproducción social (parques, paradas, centros
comerciales, plazas cívicas, hospitales, etcétera). También es posible ajustar el grafo a las
trayectorias personales si es que se quiere resaltar la cotidianidad del hogar (depende del punto
número 2), o dependiendo del contenido de la circunferencia del lugar; pude mostrar un uso
mixto de ocupación del suelo (habitacional y equipamiento), además de poder estar contiguo a un
sitio contaminado.

Para dar cuenta de la objetividad del lugar se puede recurrir al registro fotográfico del paisaje
(fotos panorámicas), tomas que puede estar coordinadas al paso del tiempo con el fin de apreciar
el cambio atmosférico y la presencia de personas.

Espacio absoluto: grafo de constelación de lugares de El Salto

2° Percepción del entorno, relativización del lugar: espacio relativo/espacio concebido

La producción de los olores responde más naturalmente a las cualidades secundarias que radican
en los sujetos, en sus sentidos corporales (gusto-sabor, vista-color, oído-sonido, tacto-calor y
olfato-olor). Pero el mundo subjetivo no se limita a este paquete de estímulos, las experiencias y
vivencias si bien parten de los sentidos no se reducen a ellos. Existe un umbral entre lo empírico, la
configuración genérica de la sensibilidad humana, y la percepción, sobre esa sensibilidad pautas
culturales que integran al individuo con la sociedad.

El levantamiento de los olores consiste en relativizar el entendimiento del lugar mediante la


consulta a la sociedad. Dicha relativización tiene que considerar las relaciones sociales posibles en
el lugar. Para que existan las relaciones sociales la sociedad tiene que estructurarse, determinar,
dividirse. Es necesario partir de una clasificación o criterio univoco que permita agrupar los sujetos
consultados. Por ejemplo, entre los lugareños (determinar el rango de años), existe diversidad
producto de las determinaciones de raza, clase, género, gusto cultural, etc., estas determinaciones
condicionan de alguna manera la percepción del individuo. Es posible considerar, que no existe
percepción benevolente o favorable de un ecosistema contaminado, pero esto sería restringir en
una regla arbitraria la diversidad cultural. Lo que se puede reconocer quizás, es una
homogeneidad en la lectura empírica desfavorable del lugar matizada con la percepción. La
empíria puede tender a la repulsión del olor, mientras que la percepción al convivio o
naturalización del olor.

La percepción más que ser un golpe de contacto con el exterior es un despliegue de vida, los
olores a pesar de ser repulsivos pueden ser significativos para gravar recuerdos trascendentes, la
relación hipotálamo-memoria hace de los olores la llave y el candado de los recuerdo; los
chispazos de felicidad soslayan el mal aroma del ambiente para hacerlo algo más vivible.

Considerar la memoria del lugareño es crucial para entender como desde el olfato se configura la
estética del lugar. Para responder a la pregunta sobre el agrado o desagrado del aroma ambiental,
el consultado escudriñará intuitivamente en dirección introspectiva y retrospectiva el cúmulo de
experiencias (la vivencia del momento es la pregunta) para definir una respuesta, esto ocurre a
una velocidad cognitiva detectable en la articulación del lenguaje. Generacionalmente es posible
hablar de un corte en la continuidad perceptiva de los lugareños, pues cada individuo tendrá un
lapso de memoria proporcional a su edad, los adultos mayores defenderán la estética del aroma
ambiental del pasado para poder valorar en el presente, tiempo cuando la configuración ecología
era otra. Pero dado las prácticas y técnicas de la comunicación más los lazos de filiación es viable
entender que un nieto configure su percepción ambiental incorporando el juicio estético del
abuelo, al ser un referente social inmediato.

3° Encuentro de estructuras de valores: espacio relacional/espacio vivido

Finalmente se llega a la dimensión más social del espacio y que suele rebasar las virtudes de la
cartografía. En esta ocasión se recure al espacio relacional como alternativa de análisis de la
cartografía lograda, pero también como un posible ajuste en la relativización social para calificar el
aroma ambiental. Se trata de hacer que la cartografía sirva para la comprensión y comunicación de
los grupos sociales, en este caso lugareños y foráneos, dejando de lado pero sin desconocer la
diversidad que guardan. Se trata de contrastar dos esquemas de valores determinados por la
geografía; lugareños y foráneos. Esto con la finalidad de dar cuenta de la objetividad del valor
ambiental que se construye en tensión a la subjetividad.

Los lugareños conocerán como los foranes valoran el lugar mediante el olfato, a contraste de su
propia estructura de valores. El objetivo es conocer las posibles valoraciones del lugar para
generar bases de la política y seguir en la tierra.
Nota: la temporalidad de la construcción dependerá de la condición ambiental a resaltar y la
cantidad de individuos consultados. Falta definir las preguntas a realizar.

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