Conceptos Clave del Derecho Empresarial
Conceptos Clave del Derecho Empresarial
1r semestre. 1r curs
BLOQUE I. INTRODUCCIÓN
TEMA 1. ORDENAMIENTO JURÍDICO
CONCEPTO Y FUNCIONES DEL DERECHO
La definición de Derecho constituye una labor compleja, como decía KANT los juristas aun buscan una
definición o concepto de Derecho unánime sin encontrarlo.
Si partimos del análisis etimológico del término “Derecho” o “Dret” “Diretito” “Droit” “Diritto” o “Recht”,
“Right” provienen del todo del latín “directum” indicando que él es esencial al terminó, la rectitud, lo
adecuado o lo correcto, lo que nos aproxima a una idea del mismo.
Hay que tener en cuenta que siempre hay que ligar a la vida en sociedad, la vida humana individual no
necesita al Derecho, en el libro de Robinson Crusoe no se precisaba del derecho hasta que aparecieron
otras personas en la isla.
En general se admite que el Derecho es un conjunto de reglas para regular la conducta de los hombres en
la sociedad, al igual que la religión o la moral, el derecho es un sistema de conducta cuya finalidad es
permitir la convivencia en la sociedad.
Sin embargo, ya no hay acuerdo entre los filósofos del derecho sobre el origen de estas reglas, todas las
corrientes filosóficas (filósofos griegos clásicos, latinos, medievales, Kant, Descartes, Hume, Hobbes,)
tienen un concepto del derecho, sus orígenes, sus fines, etc.
A muy grandes rasgos se pueden agrupar las corrientes filosóficas en dos grandes bloques, los partidarios
del derecho natural (iusnaturalistas) y los partidarios del derecho positivo (positivistas), simplificando y
obviando corrientes ecléticas.
Los partidarios del Derecho Natural consideran que estas reglas de conducta son consustanciales al ser
humano, son naturales al hombre, el hombre tiene una idea de justicia dentro de su ser y por ello las
desarrolla en la sociedad; dependiendo de la corriente filosófica (clásicos, católicos, contemporáneos) el
hombre desarrolla estos valores que tiene dentro por iluminación divina, por medio ´de la razón, de la
realidad social, etc.
Por el contrario, la corriente positivista niega que el hombre tenga unos valores de justicia dentro de su
ser/esencia, el único derecho existente es el conjunto de reglas creadas por el hombre en cada momento
y sociedad (derecho romano, derecho medieval, derecho en la Alemania nazi, derecho actual, etc.), lo que
se conoce como derecho positivo (“positus” puesto en un lugar y tiempo concreto).
Ninguna de las dos corrientes en mi opinión acierta a dar respuesta al 100% a preguntas complejas: ¿cómo
responde el derecho natural de asuntos como el aborto, contrato de vientres de alquiler, eutanasia o la
esclavitud admitida por todas las sociedades (ordenamientos jurídicos) hasta el Siglo XIX.
En el Siglo XIX hubo polémica sobre la validez del derecho natural a raíz del naufragio de la fragata de la
marina francesa Méduse, encallada frente a la costa de Mauritania el 2 de julio de 1816. Al menos 147
personas quedaron a la deriva en una balsa construida apresuradamente, y todas ellas, salvo 15, murieron
durante los 13 días que se tardó en rescatarlos, los supervivientes debieron soportar el hambre, la
deshidratación, el canibalismo y la locura.
La polémica surgió porque la balsa era incapaz de mantener con vida a los náufragos, sólo cabían una
parte de ellos, no había alimentos ni bebida y el debate surgió sobre quien tenía derecho a sobrevivir y
quien no (cuadro Louvre, Gericault).
También del positivismo no acierta a explicar del todo cual es el origen último de las normas, la norma
fundacional o norma “cero” que es la que fundamenta el ordenamiento jurídico. Tampoco resuelve la
validez de unas normas totalmente injustas como el derecho positivo en Alemania en la época nazi.
La diferencia entre los dos se hace consistir en el fundamento de su validez. El derecho natural vale por sí
mismo en cuanto intrínsecamente justo. El derecho positivo es caracterizado atendiendo a su valor
formal, sin tomar en consideración la justicia o la injusticia de su contenido.
En definitiva, cuando se habla de Derecho Natural, se hace alusión al derecho propio o inherente a la
naturaleza humana, que no es creado deliberadamente por un órgano gubernamental, sino que está
constituido por criterios y principios rectores de la conducta humana. Para los iusnaturalistas es un
derecho modelo, que busca la auténtica justicia".
Si el Derecho es un conjunto de reglas de conducta –normas jurídicas que regulan la sociedad, es habitual
referirse al Derecho como Ordenamiento jurídico. Cuando se habla de Ordenamiento en general se refiere
a la acción y efecto de ordenar, en definitiva, se trata de organizar de un modo determinado, en este caso
las normas jurídicas existentes en un lugar y tiempo (Derecho positivo).
Así el Ordenamiento Jurídico sería el conjunto de normas jurídicas ordenadas que regulan la convivencia
en la sociedad. Para ordenar estas normas se siguen unos principios, básicamente el PRINCIPIO DE
JERARQUIA, EL PRINCIPIO DE COMPETENCIA Y EL DE ESPECIALIDAD.
La norma jurídica tiene la siguiente estructura: una hipótesis, o supuesto de hecho, y una consecuencia
jurídica, de manera que la concurrencia de ciertas circunstancias determina la aplicación del mandato
establecido por la ley.
Es la unidad mínima que integra el ordenamiento jurídico; es decir, es la regla o precepto que forma parte
del Derecho objetivo. La norma ordena la conducta humana prescribiendo determinados
comportamientos o señalando determinados efectos a los actos humanos. Las normas jurídicas, en cuanto
son impuestas desde fuera del individuo sometido a ellas, son heterónomas. Y en tanto la aplicación de
las normas está garantizada por la actuación del Estado, se dice que aquéllas se caracterizan también por
su coercitividad.
Si Ordenamiento jurídico utiliza como instrumento las normas jurídicas, son reglas de conductas que la
llevar el adjetivo “jurídico” implica que son coercitivas, es decir son obligatorias en cuanto su aplicación.
Para exigir su cumplimiento la norma lleva aparejada una sanción (que no hay que confundir con castigo)
en caso de incumplimiento de la misma.
Es decir, la norma tiene una eficacia positiva cuando se cumple con la regla de conducta (requisitos
contrato, mayoría edad, etc.) y una eficacia negativa cuando no se cumple el mandato contenido en la
regla, se impone la sanción (el contrato no tendrá validez, no podrá realizar determinados actos el menor
de edad, etc.).
Como señala el Prof. KELSEN no hay ley (en sentido amplio como norma) sin sanción como campana sin
badajo.
CLASES DE NORMAS
- Normas de Derecho Público - Normas Derecho Privado: En el siglo III el jurista romano Ulpiano
acuñó la división de la ciencia del derecho en dos grandes ramas: el derecho público, que regula
la actuación de los poderes públicos; y el derecho privado, que regula las relaciones entre
personas físicas y jurídicas. Esta división, a grandes rasgos, persiste en la actualidad. No hay un
criterio unánime de distinción, si bien las normas de derecho público van dirigidas directamente
al interés general de la sociedad (urbanismo, circulación, impuestos, penales) mientras que la
civiles van dirigidas a resolver conflictos entre particulares o regular sus relaciones (familia,
contratos entre particulares, relación trabajador patrono, relaciones comerciales, etc.).
- Normas Comunes - Normas Particulares: Criterio de distinción el ámbito donde se aplican. Hay
normas que son de ámbito estatal (Código Civil) y normas autonómicas o locales (Código Civil
Catalán).
TEMA 2. LAS FUENTES DEL DERECHO
CONCEPTO Y CLASES
- Principio de jerarquía
- Principio de competencia
- Principio de especialidad
Siguiendo al Profesor Kelsen, como en una pirámide de normas, el en el ordenamiento hay una norma
suprema que no sólo es la norma superior del ordenamiento (rango 1) sino que justifica o valida la
existencia de las normas posteriores, por ello esa norma se llama CONSTITUCION porque constituye
(fundamenta) todas las normas posteriores. Este es el sistema que sigue nuestro ordenamiento y de la
mayoría de los ordenamientos jurídicos occidentales.
El principio de jerarquía está recogido en la Constitución española artículo 9.3: < La Constitución garantiza
el principio de legalidad, la jerarquía normativa ...>
En la Ley Orgánica del Poder Judicial en su artículo 5 : < La Constitución es la norma suprema del
ordenamiento jurídico, y vincula a todos los Jueces y Tribunales, quienes interpretarán y aplicarán las
leyes y los reglamentos según los preceptos y principios constitucionales, conforme a la interpretación de
los mismos que resulte de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional en todo tipo de
procesos.>.
Especialmente en el Título Preliminar del Código Civil, que en su artículo 1.2 establece que carecerán de
validez las disposiciones que contradigan otras de rango superior. Finalmente, en el ámbito de la
administración, la Ley 30/92 RJPA y PAC en su artículo 51.2 señala que ninguna disposición administrativa
podrá vulnerar los preceptos de otra de rango superior.
Cuando se habla de “Fuente” en sentido general se entiende por lugar donde surge o emana el agua, en
sentido jurídico hace referencia a quien crea las normas (fuentes materiales) o como se manifiestan las
normas (fuentes formales), en el programa nos vamos a centrar en las fuentes formales, considerando
que la fuente material del ordenamiento jurídico es el pueblo del que emanan todos los poderes (Artículo
1 de la Constitución Española).
Para conocer las FUENTES FORMALES hay que acudir al Título Preliminar del Código Civil, que manifiesta
en su artículo 1.5 : <Las fuentes formales del Ordenamiento Jurídico Español, son la LEY, COSTUMBRE y
PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO.>
Es un sistema cerrado, como establece la LOPJ los Jueces y magistrados aplicaran e interpretaran el
Ordenamiento jurídico ateniéndose al sistema de fuentes establecido.
La ley orgánica, frente a la ley ordinaria, es aquella prevista en la Constitución Española de 1978 (artículo
81) que requiere el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados
en una votación final sobre el conjunto del proyecto aprobado. La Constitución Española recoge algunos
temas que deben regularse por este procedimiento (reserva ley material), como son las Leyes de
desarrollo de los Derechos Fundamentales y de las Libertades Públicas recogidas, las que aprueban los
Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución.
Las relaciones de ésta con la Ley ordinaria no se fundamentan en el principio de jerarquía, sino en el de
competencia.
NORMAS CON RANGO DE LEY: DECRETO LEY Y DECRETO LEGISLATIVO
La ley ordinaria es la "forma común de las disposiciones con rango de ley, cuyo ámbito comprende todas
las materias no reservadas a la ley orgánica (reserva ley orgánica), se define por "exclusión". La iniciativa
legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado. Ésta corresponderá también a las Asambleas
de las Comunidades Autónomas y, por último, a la iniciativa popular en los términos previstos en el
apartado 3 del Art. 87, Constitución Española.
El reglamento es toda disposición jurídica de carácter general dictada por la Administración pública y con
valor subordinado a la ley. Significa, en primer lugar, que, aunque sea posterior a la ley, no puede
derogarla y por el contrario, toda norma con rango de ley tiene fuerza derogatoria sobre cualquier
reglamento.
LA COSTUMBRE
Elementos
Clases
Costumbre secundum legem (costumbre según ley) ; Aquella que sigue de conformidad con la ley,
interpretando ésta de un modo concreto. Se trata de una costumbre interpretativa que, sin ser criticable,
no vincula necesariamente a los tribunales, no es fuente del derecho uy no vincula a los tribunales.
Costumbre praeter legem o extra legem (costumbre sin ley o según ley): Válida por completo, regula
situaciones o asuntos no contemplados por la ley, o bien en aquellos casos en los que se remite de forma
expresa a la costumbre para reglar una materia concreta: ejemplo artículo del Código Civil dedicado al
pago en el contrato de arrendamiento, “en cuanto al momento y lugar del pago se estará a la costumbre”
Costumbre contraria a la ley o contra legem (costumbre contra ley) : No es fuente del derecho, ha de ser
rechazada su aplicación, porque va contra la ley.
En todo caso y para que la costumbre pueda ser aplicada, es necesario que resulte probada su existencia
de acuerdo con el requisito que permiten considerarla como tal.
El Código Civil enumera los principios generales del derecho entre las fuentes del Derecho pero define lo
que se entiende por Principio General del Derecho. Así, en su artículo 1.1 establece que las fuentes del
ordenamiento jurídico español son la Ley, la costumbre y los principios generales del derecho, y añade
que los principios generales del derecho se aplicarán en defecto de ley o costumbre sin perjuicio de su
carácter informador del ordenamiento jurídico, sin definir en qué consisten.
Articulo 1.4 : < Los principios generales del derecho se aplicarán en defecto de ley o costumbre, sin
perjuicio de su carácter informador del ordenamiento jurídico.>
El Diccionario de la Real Academia Española, define “Principio” como: “Base, fundamento, origen, razón
fundamental sobre la cual se procede discurriendo en cualquier materia.”
Por principios generales del derecho se entienden las ideas o valores fundamentales que informan el
Ordenamiento Jurídico (Prof. De Castro), es decir, los que dan fundamentan las normas jurídicas legales
o consuetudinarias existentes en la comunidad.
Ejemplos de Principios Generales del Derecho, “Alterum nom laedere”, “Nadie puede ser Juzgado dos
veces por el mismo hecho”, “Responsabilidad por culpa subjetiva “Principio igualdad ante la ley
“Seguridad Jurídica”, etc.
En cualquier caso habrá de tenerse presente que los principios generales del derecho no se encuentran
escritos y pueden expresarse de muy diversas maneras.
Tampoco existe una lista taxativa de principios generales enumerados ni constituyen un numerus clausus;
pero ello, lejos de ser un inconveniente, es una cualidad inherente a su carácter integrador y conformador
del ordenamiento jurídico, ya que dejan un amplio arbitrio al juez a la hora de dictar Sentencia de manera
que este podrá recurrir a nuevos principios cuando así lo exija la evolución de la sociedad, y al mismo
tiempo le dejan desarrollar su actividad creadora ya que la solución del caso no podrá venir dada de forma
exacta y encorsetada por los principios, dado el nivel de abstracción de éstos, sino que en gran medida
depende de la actividad creadora del juez.
Pero a la vez constituyen un límite a la actividad del juez ya que impiden que su decisión del caso concreto
se muestre en desacuerdo con el ordenamiento jurídico.
LA JERARQUÍA NORMATIVA
LA JURISPRUDENCIA
En su acepción amplia, significa la doctrina sentada por los Tribunales, cualquiera que sea su clase y
categoría, al interpretar y aplicar el derecho cuando deciden los asuntos de que conocen.
En un concepto más restringido, solo comprende la doctrina establecida por órgano jurisdiccional
encargado de controlar la aplicación de las leyes por otros órganos judiciales. En nuestro país, esa misión
de uniformar la interpretación de las normas jurídicas en su aplicación jurisdiccional corresponde al
Tribunal Supremo.
Por ello, la Jurisprudencia, propiamente dicha, se compendia en la doctrina que emana del Tribunal
Supremo en la interpretación de la norma jurídica y su modo de aplicarla a los casos sometidos a la
decisión de los Tribunales, en suma, el derecho que establece el Tribunal Supremo en sus resoluciones.
Es el criterio constante y uniforme de aplicación del derecho reflejado en las sentencias del Tribunal
Supremo.
Articulo 1.6. < La jurisprudencia complementará el ordenamiento jurídico con la doctrina que, de modo
reiterado, establezca el Tribunal Supremo al interpretar y aplicar la ley, la costumbre y los principios
generales del derecho.>
Tiene especial interés que la Jurisprudencia de cada una de sus Salas despliega sus efectos en el área
jurisdiccional a que pertenece:< No obstante, estas resoluciones que, pertenecen a otro orden
jurisdiccional, pese al valor ilustrativo que tienen y que obligan a la ponderación de sus razonamientos,
dada su procedencia, no constituyen jurisprudencia para esta Sala de lo Civil, ni, por ello, la vinculan en
sus decisiones> (sentencia Tribunal Supremo 13 diciembre 2005). Las Salas se dividen por ramas de
Derecho (materias):
- Sala 1 de lo Civil.
- Sala 2 de lo Penal.
- Sala 3 de lo Contencioso Administrativo.
- Sala 4 de lo Social.
- Sala 5 de lo Militar.
- Vigencia normas, las normas son eficaces desde que entran en vigor, el momento se indica
expresamente en la norma (ej. 20 febrero 2020) en caso contrario se entienden que entran en
vigor a los 20 días de su publicación.
- Retroactividad normas: El mismo sentido gramatical de la palabra retroactividad hace referencia,
según el Diccionario, a "tener efectos sobre el pasado". En el ámbito del Derecho se aplica a la
eficacia de las normas a momentos anteriores a su eficacia; es decir, la posibilidad de que la
norma promulgada en un momento determinado pueda surtir efectos a un tiempo anterior, o si
se quiere, que pueda afectar a situaciones jurídicas que se han producido con anterioridad a su
entrada en vigor.
- Regla General del Derecho es la que se contiene en el párrafo tercero del artículo 2 del Código
Civil, conforme al cual, "las leyes no tendrán efecto retroactivo, si no dispusieren lo contrario “.
- El artículo 9 3º de la Constitución, declara como uno de los principios constitucionales que se
garantizan en el precepto, el de "la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no
favorables o restrictivas de derechos individuales"; es decir, toda norma que tenga naturaleza
sancionadora, no favorable o restrictiva de derechos individuales no podrá ser aplicada a
situaciones anteriores a su entrada en vigor, principio irretroactividad de las normas.
TEMA 3. EL ORDENAMIENTO JURIDICO
COMUNITARIO
INTRODUCCIÓN A LA UNIÓN EUROPEA
1973: Primera ampliación – Entrada de Dinamarca, Irlanda y Reino Unido en la CEE Europa pasa a nueve
Estados miembros.
1979: Primera elección por sufragio universal directo de los diputados al Parlamento Europeo.
Ampliación a los países del sur de Europa: Grecia (1981), España y Portugal (1986) Europa pasa a doce
Estados miembros.
1986: Firma del Acta Única Europea, por la que se modifica el Tratado de Roma.
1990: Con la reunificación alemana, la antigua RDA pasa a formar parte de la CEE.
1997-1999 Tratado de Ámsterdam. Reforma las instituciones de la UE para preparar la llegada de futuros
países miembros.
2001-2003 Tratado de Niza, se modifica el Tratado de la UE, el objetivo del Tratado de Niza era reformar
la estructura institucional de la Unión Europea, dota de más poderes legislativos y de control al
Parlamento y amplía a un mayor número de ámbitos la votación por mayoría cualificada en el Consejo.
2004: Ampliación a los países de Europa Central y Oriental – Diez nuevos Estados miembros entran en la
UE: Chequia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia, Europa
pasa a veinticinco Estados miembros.
2007: Aprobación del Tratado de Lisboa y entrada en vigor el 1 de diciembre de 2009. El Tratado de Lisboa
no transfiere nuevas competencias exclusivas a la Unión. Cambia la forma en que la Unión ejerce sus
competencias ya existentes, a las que se suman algunas competencias nuevas (compartidas). De este
modo, garantiza asimismo un mayor nivel de control parlamentario y responsabilidad democrática.
2020. Salida del Reino Unido de la Unión Europea se produjo el 1 de febrero de 2020.
LAS INSTITUCIONES DE DERECHO COMUNITARIO.
EL PARLAMENTO EUROPEO.
El Parlamento Europeo es elegido cada cinco años por los ciudadanos europeos para que represente sus
intereses.
El actual Parlamento tiene 705 miembros de los 27 países de la UE. 4/10 de ellos son mujeres.
Su misión principal es aprobar las leyes europeas. El Parlamento Europeo comparte esta responsabilidad
con el Consejo de la Unión Europea, mientras que las propuestas legislativas provienen de la Comisión
Europea.
Los miembros del Parlamento Europeo no se agrupan en bloques nacionales, sino en grupos políticos de
dimensión europea.
El grupo más numeroso es el del Partido Popular Europeo (demócratas cristianos) de centro derecha,
seguido por los socialistas, los liberales y los euroescépticos.
Entre unos y otros, los diputados del Parlamento Europeo representan todos los puntos de vista sobre la
integración europea, desde los más favorables a las tesis federalistas a los abiertamente "euroescépticos".
El Parlamento elige al Defensor del Pueblo Europeo, que investiga las denuncias de los ciudadanos sobre
mala gestión de las instituciones de la UE.
El presupuesto del Parlamento Europeo para 2022 es de 167 800 millones de euros de euros, (de los
cuales:
El 44% está destinado a gastos de personal, especialmente los salarios de los 7.000 empleados que
trabajan en la administración, y en menor grado, en los Grupos Políticos. De este porcentaje, 7% se destina
a los servicios de traducción.
Un 22% del presupuesto se dedica a gastos de los eurodiputados, que incluyen costes de viajes, despachos
y el pago de asistentes personales.
Las actividades de los Grupos Políticos alcanzan el 6% del total del presupuesto.
Los gastos en los edificios del Parlamento (los inmuebles del Parlamento en los tres principales lugares de
trabajo -Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo-, así como en sus oficinas de información en los 28 Estados
miembros) ascienden al 14% del presupuesto de 2006.
La política informativa y otros gastos administrativos, como los dedicados a la informática y las
telecomunicaciones, constituyen el 15 %.
El presupuesto del Parlamento Europeo para 2018 es de 1.950 millones de euros, (el periodo 2021-2027
importe 1,0743 billones de euros) de los cuales aprox:
El 44% está destinado a gastos de personal, especialmente los salarios de los 7.000 empleados que
trabajan en la administración, y en menor grado, en los Grupos Políticos. De este porcentaje, 7% se destina
a los servicios de traducción.
Un 22% del presupuesto se dedica a gastos de los eurodiputados, que incluyen costes de viajes, despachos
y el pago de asistentes personales.
Las actividades de los Grupos Políticos alcanzan el 6% del total del presupuesto.
Los gastos en los edificios del Parlamento (los inmuebles del Parlamento en los tres principales lugares de
trabajo -Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo-, así como en sus oficinas de información en los 28 Estados
miembros) ascienden al 14% del presupuesto de 2006.
La política informativa y otros gastos administrativos, como los dedicados a la informática y las
telecomunicaciones, constituyen el 15 %.
El Consejo de la Unión Europea (antes denominado Consejo de ministros) comparte con el Parlamento la
responsabilidad de aprobar las leyes y adoptar las decisiones políticas.
El Consejo está formado por los ministros de los Gobiernos nacionales de todos los países de la UE. Asisten
a sus reuniones los ministros responsables de los asuntos que en cada caso se vayan a debatir: ministros
de Asuntos Exteriores, ministros de Economía, etc.
Cada país cuenta con un determinado número de votos en el Consejo, que refleja, en líneas generales, el
tamaño de su población, aunque el reparto de votos favorezca a los países pequeños. La mayor parte de
las decisiones se toman por mayoría, pero ciertas cuestiones sensibles, en sectores como la fiscalidad, la
política de asilo e inmigración o la política exterior requieren la unanimidad.
Dependiendo del tema objeto de debate, el Consejo de la UE toma sus decisiones por:
El Consejo puede votar únicamente si está presente la mayoría de sus miembros. Cada miembro del
Consejo solo puede actuar en nombre de otro miembro.
- Los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros se reúnen como Consejo Europeo
hasta cuatro veces por año. Estas «cumbres» establecen la política general de la UE.
Por regla general, las decisiones del Consejo de la UE se adoptan por mayoría cualificada. Cuanto mayor
es la población de un país, más votos tiene, pero de hecho los números están ponderados en favor de los
países con menor población.
TOTAL: 323
En las votaciones del Consejo rige la "mayoría cualificada", que se alcanza cuando:
- una mayoría (a veces incluso dos tercios) de los 28 países de la UE votan a favor
Además, un país miembro puede solicitar que se compruebe si la mayoría representa como mínimo al
62% de la población total. De no ser así, la propuesta no puede adoptarse.
Los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros se reúnen como Consejo Europeo. Estas
«cumbres» establecen la política general de la UE, las prioridades políticas generales e iniciativas de gran
calado. Normalmente suele haber cuatro reuniones al año, presididas por un presidente permanente.
Su función es doble: fijar el rumbo y las prioridades políticas generales de la UE y tratar las cuestiones
complejas o sensibles que no puedan ser resueltas en el nivel inferior de la cooperación
intergubernamental.
A pesar de su peso a la hora de dictar la agenda política de la UE, no tiene competencias para aprobar
legislación.
LA COMISION EUROPEA
La Comisión Europea representa y defiende los intereses de Europa en conjunto. Es independiente de los
Gobiernos nacionales.
La Comisión elabora las propuestas de nuevas leyes europeas, que presenta al Parlamento Europeo y al
Consejo. La Comisión se encarga de gestionar cotidianamente la aplicación de las políticas y la utilización
de los fondos de la UE.
También vela por que se respeten los tratados europeos y el Derecho comunitario. En caso necesario,
puede llevar ante el Tribunal de Justicia a aquellos que infrinjan las leyes.
La Comisión está compuesta por 28 mujeres y hombres (uno por cada país de la UE) asistidos por unos 24
000 funcionarios, que en su mayoría trabajan en Bruselas.
El Presidente de la Comisión es elegido por los Gobiernos de la UE y su nombramiento debe ser refrendado
por el Parlamento Europeo. Los demás miembros son nombrados por los Gobiernos de los Estados
miembros, previa consulta del Presidente entrante, y su nombramiento también debe ser refrendado por
el Parlamento. Los miembros de la Comisión no representan a los Gobiernos de sus países de origen y
cada uno de ellos es responsable de un determinado ámbito de actuación política de la UE.
El Presidente y los miembros de la Comisión son nombrados por un período de cinco años, que coincide
con la legislatura del Parlamento Europeo.
- Tribunal de Justicia: resuelve las cuestiones prejudiciales planteadas por los tribunales
nacionales, ciertos recursos de anulación y los recursos de casación. El TJ está compuesto por un
juez de cada Estado miembro.
- Tribunal General: resuelve los recursos de anulación que interponen los particulares, las
empresas y, en algunos casos, los gobiernos nacionales. Esto significa que, en la práctica, el
tribunal se ocupa sobre todo de la legislación sobre competencia, ayudas estatales, comercio,
agricultura y marcas comerciales. El TG está compuesto por dos jueces de cada país miembro.
Los gobiernos nacionales designan a cada juez y abogado general por un periodo renovable de seis años.
En cada uno de los tribunales, los jueces eligen a su presidente para un mandato renovable de tres años.
DERECHO ORIGINARIO Y DERECHO DERIVADO.
DERECHO ORIGINARIO
Derecho Originario: La Unión Europea se fundamenta en el Estado de Derecho. Así pues, todas las
acciones que emprende se basan en los tratados, que han sido aprobados voluntaria y democráticamente
por todos sus países miembros (derecho primario u originario). Un tratado es un acuerdo vinculante entre
los países miembros de la UE. Establece los objetivos de la UE, las normas aplicables a sus instituciones,
la manera en que se toman las decisiones y la relación existente entre la Unión y sus países miembros.
Los tratados se modifican para aumentar la eficiencia y la transparencia de la UE, para preparar la llegada
de nuevos países miembros y para introducir nuevos ámbitos de cooperación, como la moneda única.
- Tratado de Lisboa
- Tratado de Niza
- Tratado de Ámsterdam
- Tratado sobre la Unión Europea (Tratado de Maastricht).
- Acta Única Europea.
- Tratado de Fusión - Tratado de Bruselas
- Tratados de Roma: Tratados CEE y Euratom.
- Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero
- Los diferentes tratados de adhesión de los países miembros.
DERECHO DERIVADO
Derecho Derivado de la UE, conjunto normas creadas por las propias instituciones de la UE:
Reglamentos: Los reglamentos son normas que se aplican de manera automática (inmediata) y uniforme
en todos los países de la UE desde su entrada en vigor, sin necesidad de incorporación al Derecho nacional.
Son obligatorios, en todos sus elementos (contenido), en los Estados miembros. Aplicación Directa en
todos los Estados Miembros.
La transposición al Derecho nacional debe producirse en el plazo establecido en la propia directiva (suele
ser, por lo general, de dos años). En caso de que un Estado miembro no incorpore una directiva a su
Derecho interno, la Comisión puede incoar un procedimiento de infracción.
Las Directivas son de aplicación Indirecta en todos los Estados miembros y de aplicación Directa cuando
los Estados miembros no transponen su contenido en una norma nacional o la hacen de forma defectuosa.
En principio, la directiva solo entra en vigor una vez transpuesta. No obstante, el Tribunal considera que
una directiva que no haya sido transpuesta puede tener ciertos efectos directos cuando:
- la transposición a la legislación nacional no se haya producido o se haya producido
incorrectamente,
- los términos de la directiva sean incondicionales y suficientemente claros y precisos, y
- los términos de la directiva atribuyan derechos a los particulares.
Cuando se cumplen estas condiciones, los particulares pueden alegar la directiva ante los tribunales
(aplicación directa).
Decisiones: Las decisiones son normas jurídicas vinculantes aplicables a uno o varios países, empresas o
particulares de la UE. Deben notificarse a los interesados y surten efecto a partir de su notificación.
La diferencia con las anteriores normas es evidente, no es una norma de carácter general (todos los
Estados miembros) sino particular, tiene como destinatario un Estado (o más), una empresa (o más) o un
particular (o más personas físicas).
Uno de los rasgos más característicos del ordenamiento jurídico de la Unión Europea está constituido por
la eficacia de sus normas en el ámbito interno de los Estados miembros. La penetración de las normas
comunitarias en la esfera estatal es más intensa que la de la mayoría de las normas jurídicas
internacionales. Ello es debido, fundamentalmente, a que las normas comunitarias no tienen como únicos
destinatarios a los Estados, sino que, además, afectan a los derechos y obligaciones de los particulares.
La coexistencia en el ámbito interno del ordenamiento jurídico comunitario con el del Estado, hace surgir
el problema del conflicto entre normas de ambos, máxime cuando el derecho interno es un instrumento
necesario para el desarrollo y la ejecución del derecho comunitario. El TJUE ha elaborado
jurisprudencialmente los principios que resuelven este posible conflicto: “los rasgos esenciales del
ordenamiento jurídico comunitario (…) son, en particular, su supremacía con respecto a los derechos de
los Estados miembros, así como el efecto directo de toda una serie de disposiciones aplicables a sus
nacionales y a ellos mimos (Estados miembros)”.
Las normas comunitarias con efecto directo (Reglamentos) se integran en los ordenamientos internos de
los Estados miembros y despliegan plenamente sus efectos sin necesidad de ningún complemento
normativo interno. Sin embargo, las normas comunitarias que carecen de la eficacia directa (Directivas),
se insertan en la esfera interna de los Estados mediante la armonización, que supone la incorporación de
las normas comunitarias en los derechos de los Estados miembros a través de normas internas que las
desarrollan, complementan y ejecutan.
La "primacía del Derecho comunitario" es una consecuencia del efecto directo y de la obligatoriedad
general del ordenamiento comunitario; la "primacía" radica en el "principio de autonomía o de atribución
de competencias", puesto que las cedidas a la Comunidad solo pueden regularse por normas
comunitarias, de ahí la nulidad de las leyes nacionales posteriores que pretenden regularlas (en virtud del
Principio de competencia).
La "primacía" obliga a los jueces nacionales, en una materia determinada, la obligación de aplicar el
Derecho comunitario íntegramente, dejando sin aplicar y en virtud de su propia autoridad, cualquier
disposición contraria de la legislación nacional, incluso posterior, sin que haya de solicitar o esperar la
eliminación previa de esta última por vía legislativa; por tanto, la "primacía" de las normas comunitarias
puede tener un alcance mínimo (la no aplicación de las normas internas que se opongan, lo que se llama
"esterilización") y un alcance máximo (la declaración de nulidad de dichas normas internas por el Juez
ordinario si el derecho interno así lo autoriza).
Principio Atribución, La Unión Europea (UE) únicamente tiene las competencias atribuidas por los
Tratados (principio de atribución). De acuerdo con este principio, la UE solo puede actuar dentro de los
límites de las competencias atribuidas por los países de la UE en los Tratados para lograr los objetivos
previstos en el mismo.
Sólo la Unión podrá legislar y adoptar actos jurídicamente vinculantes, mientras que los Estados
miembros, en cuanto tales, únicamente podrán hacerlo si son facultados por la Unión o para aplicar actos
de la Unión.
La Unión y los Estados miembros podrán legislar y adoptar actos jurídicamente vinculantes en dicho
ámbito. Pero los Estados miembros ejercerán su competencia en la medida en que la Unión no haya
ejercido la suya o haya decidido dejar de ejercerla, es para los Estados miembros una competencia
subordinada a la de la UE.
COMPETENCIAS EXCLUSIVAS
COMPETENCIAS COMPARTIDAS
COMPETENCIAS DE APOYO
La UE solamente puede intervenir para apoyar, coordinar o complementar la acción de los países de la
UE:
La distinción entre Derecho público y privado fue introducida por los juristas romanos. Según la definición
de Ulpiano, el derecho público es el que regula las relaciones políticas, los fines que el Estado debe
alcanzar, y el Derecho privado regula las relaciones entre los ciudadanos.
Los romanos, atribuían además a la expresión ius publicum el sentido de las normas que no pueden ser
modificadas o derogadas por acuerdo o convenio de los particulares. Las normas de Derecho público son
las que afectan al Estado o las que interesan a la sociedad o comunidad humana.
No obstante, la distinción entre Derecho Público y Derecho Privado siempre se ha puesto en duda por los
juristas, no sólo se discute el criterio de distinción sino la distinción misma. El criterio más común para su
distinción es el que hace referencia a los sujetos destinatarios de las normas.
Una norma se considera de Derecho público cuando regula una relación jurídica en la que interviene un
sujeto investido de potestad pública, como es el caso del Estado. Mientras que se considera de Derecho
privado cuando regula relaciones entre sujetos particulares.
Usualmente, en las relaciones jurídicas reguladas por el Derecho público, el sujeto público ostenta una
situación de superioridad sobre el sujeto particular, debido a que se considera que el sujeto público
representa al interés general, frente al interés privado de los particulares.
En nuestro derecho positivo la distinción aparece en la actualidad más atenuada por la unidad del
Ordenamiento. Por ejemplo, las normas de derecho privado pueden actuar como supletorias en el ámbito
del derecho público.
Así, el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de
la Ley de Contratos del sector público establece que los contratos administrativos se regirán, a falta de
norma administrativa, por las normas de derecho privado.
En este mismo sentido el artículo 7.2 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, reconoce
el carácter supletorio de las disposiciones de derecho civil.
Como se decía, en nuestro ordenamiento jurídico la gran división tradicional del derecho distingue entre
normas de Derecho Público y normas de Derecho Privado.
A su vez para aplicar e interpretar el ordenamiento jurídico las normas del ordenamiento jurídico se
clasifican por materias, denominadas ramas del derecho .
Integran dentro del ámbito de Derecho Público las ramas: Derecho Administrativo, Derecho
Constitucional, Derecho Penal, Derecho Internacional Público y Derecho Tributario.
Por otra parte, el Derecho Privado comprende básicamente como ramas del derecho , el Derecho Civil, el
Derecho Mercantil y el Derecho Laboral (Derecho del Trabajo o Social).
RAMAS DEL DERECHO PÚBLICO
Derecho Civil, es el conjunto de normas que regulan las relaciones de los particulares en la sociedad, como
la persona, la familia, el patrimonio y el derecho de las obligaciones. Tienen asignados sus propios
tribunales, los Juzgados de Primera Instancia, los juzgados de familia, Audiencias Provinciales y Tribunales
Superiores de Justicia.
Derecho Mercantil, es el conjunto de normas que regula la empresa, su actividad económica y sus
relaciones. Tienen asignados sus propios tribunales, los Juzgados de lo Mercantil.
Derecho Laboral/ del Trabajo, es el conjunto de normas que regula las relaciones entre los trabajadores
con los patrones y su estatuto profesional. Tienen asignados sus propios tribunales, los Juzgados de lo
Social.
La explicación del concepto de Derecho civil exige estudiar su evolución histórica. En el imperio Romano,
el “ius civile” es derecho propio de cada pueblo, el Derecho que usa el pueblo romano se llama derecho
civil de los romanos (normas de derecho público y privado).
En este sentido se contrapone el ius civile al ius gentium, que es un sistema de Derecho común a todos
los pueblos, a todas las naciones, por ser producto de la razón natural. Tras la caída del Imperio romano
se produce una etapa inicial en la que el derecho era de ámbito local y de carácter consuetudinario. Pero
a finales del siglo XI y durante el siglo XII se produce el fenómeno de la recepción del Derecho romano, se
identifica entonces derecho civil con el derecho recibido de Roma.
Sin embargo, como señala el Profesor Díez Picazo , en la época en que se produce la recepción del Derecho
romano, la parte pública había perdido su vigencia (desaparición imperio romano así como sus
instituciones) y no resultaban aplicables a la nueva situación socio política (Estado Medieval).
De ahí que los glosadores (canónicos/religiosos que recopilaban las normas romanas) y comentaristas
medievales prestasen sólo atención a las normas e instituciones privadas, por otra parte las más
desarrolladas por los juristas romanos.
Empieza la concepción de la idea de Derecho civil como Derecho privado exclusivamente apartándose de
las normas de derecho público.
Al llegar en la Edad Media, se produce la primera escisión dentro del Derecho privado, apareciendo una
nueva rama, el Derecho mercantil como el derecho de los comerciantes hoy en día empresarios.
El último desmembramiento importante del Derecho privado tiene lugar, a principios del siglo XX cuando
surge la rama privada del Derecho laboral. En adelante las relaciones entre empresario y trabajador
dejarán de regularse en el Código civil, ocupándose de ello el Derecho del trabajo o laboral.
El Derecho civil ha pasado de contener todo el Derecho privado, a contener sólo la parte que no es
Derecho mercantil ni laboral privado, es decir por exclusión, el derecho privado que no es derecho
mercantil ni Laboral debe ser civil.
Al Derecho civil también se le conoce con el nombre de Derecho privado general o común, mientras que
a las otras materias privadas (Derecho Mercantil y Derecho del Trabajo) reciben el nombre genérico de
Derechos privados especiales.
Frente a estas corrientes disgregadoras del Derecho Civil aparecen recientemente en Europa fuerzas
unificadoras que han llevado en Derechos como el italiano o el suizo a la reunificación de derecho civil y
mercantil, o también en el italiano, según se ha dicho, a la regulación dentro del Código Civil de las
relaciones laborales.
Se dice que un Derecho es supletorio con respecto a otro, cuando se aplica cuando falta otra norma más
específica que es la que debe regir por razón de la materia. Al Derecho civil se le considera Derecho
común, puesto que las normas contenidas en su Título Preliminar son aplicables a cualquier materia o
situaciones jurídicas. La supletoriedad del Código civil se deduce del articulo 4.3 al decir que «las
disposiciones de este Código se aplicarán como supletorias en las materias regidas por otras leyes».
El Profesor Castán define el Derecho civil como “el sistema de normas de carácter general o común que
regulan las relaciones jurídicas de los particulares (individuos o entes colectivos) dentro de la sociedad,
protegiendo a la persona en sí misma y sus intereses, tanto de orden moral (esfera de los derechos de la
personalidad, de la familia y corporativos) como de orden patrimonial (esfera de los derechos reales y de
obligación, del patrimonio familiar y de la sucesión mortis causa).
Para el Profesor De Castro el Derecho civil es “la organización jurídica de la vida íntima de la nación”.
Para el Profesor Albadalejo, el Derecho Civil es “el Derecho privado general que regula la personalidad y
las relaciones más comunes de la convivencia humana”.
Son ejemplos de la aplicación del derecho civil en la vida cotidiana los siguientes:
- La nacionalidad de la persona, los derechos y obligaciones de las personas se determinan según
el derecho civil.
- Las relaciones de los padres con los hijos, las parejas de hecho, el matrimonio, la disolución del
régimen matrimonial, forman parte del derecho civil (derecho de familia).
- Los derechos sobres las cosas, como la propiedad, la posesión, los diferentes modos de adquirir
la propiedad, la herencia (derecho sucesorio), son también regulados por el derecho civil.
- Cuando un particular compra un objeto y no está de acuerdo con el funcionamiento o
cumplimiento del contrato, se regula dicha relación por el derecho civil (obligaciones y
contratos).
- Si alguien colisiona el automóvil con el de otra persona, los derechos de reparación y
responsabilidad civil son parte del derecho civil (responsabilidad civil o aquiliana)..
El Derecho civil español, como la mayoría de los ordenamientos, es un producto histórico. Está formado
por la influencia de dos sistemas distintos: el Derecho romano y el Derecho germánico (Profesor Díez-
Picazo 2003).
El plan del Código civil español está inspirado en el del Código francés, que a su vez había seguido las
huellas del sistema romano o del jurista Gayo. El contenido del Derecho civil se divide por GAYO en tres
grandes grupos, personas, cosas, y acciones.
La principal novedad de nuestro Código es añadir a los tres libros del Código francés (relativos,
respectivamente, a las personas, a los bienes y los distintos modos de adquirir la propiedad) un cuarto
libro dedicado a las obligaciones y contratos.
Por el contrario la doctrina sigue el plan Alemán, del Profesor Savigny que divide el Derecho Civil en
Parte General, Derechos Reales (derechos sobre las cosas), Obligaciones, Familia y Sucesiones. Este es
el plan que se sigue en las universidades y manuales de Derecho Civil
El Código regula las instituciones fundamentales que forman el Derecho civil. La personalidad (física y
jurídica), la familia, el patrimonio (obligaciones y contratos, modos de adquirir) y la sucesión hereditaria.
El Código civil no regula todo el Derecho civil, puesto que al publicarse el mismo se dejaron subsistentes
algunas leyes civiles anteriores. Con posterioridad al código también se han dictado leyes civiles que se
encuentran fuera del mismo. Todas estas leyes civiles que se encuentran fuera del código reciben el
nombre de leyes civiles especiales, o simplemente leyes especiales (Ley Hipotecaria, Ley Arrendamientos
Urbanos, Ley de Fundaciones, etc.).
El Código civil no estableció el mismo Ordenamiento jurídico civil para toda España, sino que junto a
normas aplicables (al menos supletoriamente) a todo el país, dispuso el mantenimiento de otras normas
civiles particulares, que sólo se aplican en ciertas regiones (Cataluña, Valencia, Navarra, Vizcaya, algunas
localidades como en Baylio), constituyendo el denominado Derecho foral.
El Derecho foral se aplica única y exclusivamente en las regiones forales, de modo que se trataría de
normas civiles particulares a una zona del Estado, un Derecho Foral para cada una de sus regiones forales.
La coexistencia de diversos Derechos civiles (el común y los forales) se debe a que históricamente España
se encontraba dividida en varios reinos, cada uno de ellos con su propio Derecho civil, sin que éste se
unificara la legislación civil cuando se produjo la unidad política de todo el país bajo los Reyes Católicos.
Los diferentes derechos civiles, así como su autonomía legislativa subsistieron hasta Felipe V que tras la
Guerra de Sucesión prohibió su desarrollo normativo.
Felipe V, mediante los denominados Decretos de Nueva Planta, abolió el Derecho civil, en los Reinos que
tomaron partido por su oponente el Archiduque Carlos de Austria, así Valencia, Cataluña, Baleares y
Aragón, quedaron sin su derecho civil propio (derecho foral). No obstante, el derecho civil particular se
restableció en las tres últimas regiones, si bien quedó petrificado o estático, puesto que se les privó la
posibilidad de renovar su Derecho civil al suprimírseles sus órganos legislativos, quedando únicamente
Navarra con capacidad legislativa hasta la última guerra carlista.
El término Derecho civil foral procede de la expresión Fuero. Los fueros eran los estatutos jurídicos que
recogían en la Edad Media las costumbres de cada localidad, el Derecho Foral fue recogido en 1946 por
diferentes compilaciones.
El código Civil Catalán se compone de seis libros (Ley 3/2017, de 15 de febrero) contiene en la actualidad
626 artículos (la compilación anterior comprendía 334 artículos) y se divide en disposiciones generales,
persona y familia, personas jurídicas, sucesiones y obligaciones y contratos.
El Derecho Civil Catalán como Derecho Particular sólo se aplica en Cataluña y solo en los supuestos
recogidos en dicha norma, para el resto de las cuestiones es de aplicación el Derecho Civil Común
(Código Civil). Igualmente, el Código Civil es de aplicación supletoria en aquellas materias no reguladas
por el Código Civil Catalán.
CONCEPTO DE PERSONA
En Derecho no se habla de ser humano, ni de hombre, mujer o niño, sino de personas físicas/personas
naturales para referirse al conjunto de seres humanos. La razón de ello radica sencillamente en que, en
el mundo jurídico, han de ser tenidos en cuenta como posibles sujetos de derechos y obligaciones tanto
los seres humanos propiamente dichos, como algunas entidades, agrupaciones o colectivos a los que el
Derecho a personificado por razones de distinta índole (personas jurídicas). Por consiguiente, para
referirse genéricamente a cada uno de tales grupos, se ha impuesto la necesidad de hablar,
respectivamente, de persona natural o física y de persona jurídica.
Según el Profesor de De Castro, la personalidad desde el punto de vista jurídico es “la cualidad jurídica
de ser titular de derechos y obligaciones que corresponde al hombre como tal y que se reconoce o
concede, traslaticiamente, a ciertas organizaciones humanas” lo que se identifica con capacidad jurídica.
Así la Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948, artículo 6) establece que «todo ser
humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica».
El artículo 10.1 Constitución Española “1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son
inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás son
fundamento del orden político y de la paz social.”
Según el artículo 29 del Código Civil “El nacimiento determina la personalidad.” Antes del nacimiento no
existirá personalidad, aunque sí puede existir vida humana, la cual es susceptible de protección, incluso
penal, según la doctrina del Tribunal Constitucional (Sentencias del Tribunal Constitucional de 11 de abril
de 1985 –sobre la Ley de despenalización del aborto- y de 17 de junio de 1999 -sobre la Ley de 1988 de
técnicas de reproducción asistida-).
En el ámbito de la fecundación in vitro, parece que hasta que transcurran catorce días desde el desarrollo
del embrión no podrá considerarse existente vida humana. Este límite de los catorce días lo recoge la
actual Ley 14/2006, de 14 de mayo, pues fija este límite a la hora de definir a los pre-embriones, cuyo
tratamiento jurídico es el de objeto, pudiendo ser objeto de donación o incluso de investigación para fines
científicos en determinadas condiciones.
El actual artículo 30 Código Civil, tras su reforma por la Ley 20/2011, de 20 de julio, del Registro Civil,
dispone: “La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el
entero desprendimiento del seno materno.” Frente a la anterior redacción, el nuevo artículo suprime
cualquier referencia a que el feto tenga figura humana y también al transcurso del plazo de veinticuatro
horas desde el desprendimiento del seno materno (requisitos anteriores al 2011), el Profesor Gete Alonso
señala que nacer con vida implica salir del vientre materno, de manera que no existirá nacimiento si el
feto nace muerto, o incluso si la muerte se produce durante el parto, a esta exigencia se añade la de estar
enteramente desprendido del seno materno, de manera que, si la muerte se produce antes o durante la
ruptura del cordón umbilical, no se reconocerá la personalidad del nacido.
Según el artículo 32 Código Civil “La personalidad civil se extingue por la muerte de las personas.”
El actual Real Decreto 1723/2012 (en línea similar al anterior Real Decreto 2070/1999, de 30 de diciembre)
pretende adecuar el concepto de muerte a los avances científicos, introduciendo un criterio flexible y
ajustado a los casos. De acuerdo con esta norma es posible certificar la muerte tras el “cese irreversible
de las funciones circulatoria y respiratoria o del cese irreversible de las funciones encefálicas”, apreciado
“tras un período adecuado de observación”, períodos que son detallados en el Anexo I del Real Decreto.
Esta misma norma indica que “será registrada como hora del fallecimiento del paciente la hora en que se
completó el diagnóstico de la muerte”.
PERSONAS JURÍDICAS
La capacidad jurídica, la cualidad de sujeto de derecho (la personalidad), la tienen no sólo las personas
físicas, los seres humanos, sino también ciertas organizaciones que tienen una base humana y gozan de
personalidad jurídica independiente de las personas físicas que las crean, integran o dirigen. Estas
organizaciones son las personas jurídicas.
Esta idea de organización inspira la definición del Profesor Albaladejo: “organización humana encaminada
a la consecución de un fin, a la que el Derecho acepta como miembro de la Comunidad, otorgándole
capacidad jurídica”.
La Declaración Universal de Derechos del Hombre de 10 de diciembre de 1948, proclamada por las
Naciones Unidas, dispone en su artículo 20 que toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de
asociación pacíficas.
En el mismo sentido, en la Constitución española artículo 22.1 dispone “Se reconoce el derecho de
asociación.”
El concepto actual de la persona jurídica se forma a través de una larga evolución histórica que no culmina
hasta época reciente. La justificación jurídica del otorgamiento de la personalidad a determinados
organismos (capacidad jurídica) no es unánime existiendo distintas teorías (positivas, negativas, de la
ficción, de la realidad, etc.).
En nuestro Derecho la Constitución reconoce los derechos de asociación y fundación, que son la base de
las personas jurídicas. Una consecuencia natural de estos derechos podría ser el reconocimiento de la
personalidad jurídica a las asociaciones de personas o a las organizaciones fundacionales, con los
requisitos que el Estado decida en casa caso.
No obstante, como señala el Profesor Díez Picazo y Gullón, la existencia de un grupo de personas asociadas
para un fin común, no siempre conduce a la atribución de personalidad jurídica, citando ejemplo las
comunidades de propietarios de un edificio en propiedad horizontal, que no tienen reconocida la
personalidad jurídica, las comunidades de bienes, etc.
*Art 36 Las asociaciones se regirán por las disposiciones relativas al contrato de sociedad, según la
naturaleza de éste.
El art. 35 enuncia la existencia en nuestro sistema jurídico de tres tipos de personas jurídicas:
En cuanto al funcionamiento interno de las personas jurídicas el artículo 37 Código Civil dispone:
< La capacidad civil de las corporaciones se regulará por las leyes que las hayan creado o reconocido; la
de las asociaciones por sus estatutos, y las de las fundaciones por las reglas de su institución, debidamente
aprobadas por disposición administrativa, cuando este requisito fuere necesario>.
Al mismo tiempo el articulo 38 del código civil establece la capacidad jurídica y de obrar de las personas
jurídicas: “Las personas jurídicas pueden adquirir y poseer bienes de todas clases, así como contraer
obligaciones y ejercitar acciones civiles o criminales, conforme a las leyes y reglas de su constitución”.
Contraposición apuntada entre ser titular de derechos y obligaciones (capacidad jurídica) y ser capaz de
ejercitarlos (capacidad de obrar):
- Capacidad jurídica: significa tener la aptitud o idoneidad necesarias para ser titular de derechos
o/y obligaciones.
- Capacidad de obrar: implica la posibilidad, aptitud o idoneidad de una persona (natural o
jurídica) para ejercitar o poner en práctica los derechos u obligaciones que le sean imputables o
referibles.
En este sentido los términos capacidad jurídica y personalidad vienen a ser coincidentes. Por el contrario,
la capacidad de obrar permite graduaciones y subdivisiones en atención al tipo de acto que se pretenda
realizar.
Llegar a la mayoría de edad significa, de forma automática (por el mero transcurso del tiempo e
inexistencia de enfermedades o deficiencias que impidan a la persona gobernarse por sí misma), adquirir
la plena capacidad de obrar, o posibilidad de ejercitar por sí misma los derechos y obligaciones
pertenecientes a la persona.
De otro lado, el último inciso del art. 322 Código Civil establece: " salvo las excepciones establecidas en
casos especiales por este Código". Con ello se indica que existen supuestos que requieren una edad
superior, por lo que acaso cupiera hablar de una capacidad de obrar especial para casos específicos (ej.
para adoptar: 25 años).
El Derecho Civil ha acabado por reconocer que la adquisición de la capacidad de obrar es gradual y
paulatina. Como manifestaciones de la aludida evolución:
- El menor puede realizar por sí mismo determinados actos, de acuerdo con las leyes y sus
condiciones de madurez (art. 162.2. 1 código Civil).
- Dicho planteamiento se encuentra reforzado tras la reforma del art. 1263 CC por la Ley 26/2015,
que determina que los menores no emancipados podrán prestar consentimiento en aquellos
contratos que las leyes les permitan realizar por sí mismos o con asistencia de sus
representantes, y los relativos a bienes y servicios de la vida corriente propios de su edad de
conformidad con los usos sociales.
- El menor que haya cumplido 16 años podrá administrar por sí mismo los bienes que haya
adquirido con su trabajo o industria (art. 164.2. 3 código Civil).
- Los padres no podrán disponer de los derechos de que sean titulares los hijos, ni de sus bienes
inmuebles, objetos preciosos o valores mobiliarios, salvo que cuenten con el consentimiento del
menor que haya cumplido 16 años (expresado necesariamente en documento público) o con
autorización judicial.
- Igualmente es necesario el consentimiento del menor que haya cumplido 16 años cuando sus
padres pretendan emanciparle (art. 317 Código Civil).
Emancipar o emanciparse equivale a independizarse, pese a no haber llegado aún a la mayoría de edad,
de la patria potestad o tutela a la que en principio está sujeto el menor de edad. Según ello, la mayoría de
edad no sería, propiamente hablando, una causa de emancipación, sino sencillamente el acceso a la plena
y general capacidad de obrar.
La emancipación puede tener lugar por diferentes causas, así el Código Civil Catalán señala:
a) Por consentimiento de quienes ejercen la potestad parental o la tutela, con consentimiento del
menor de más de 16 años.
b) Por resolución judicial a petición del menor de más de 16 años.
c) El menor de más de dieciséis años se considera emancipado si vive de modo económicamente
independiente de los progenitores o el tutor, con su consentimiento. Este consentimiento puede
revocarse.
La emancipación sitúa al menor emancipado en una situación de capacidad intermedia desde el punto de
vista patrimonial. Según el art. 323 Código Civil, hasta que llegue a la mayor edad no podrá:
- Tomar dinero a préstamo (pero sí prestar dinero o recibir en préstamo cualesquiera otros tipos
de bienes distintos al dinero).
- Enajenar o gravar bienes inmuebles o establecimientos mercantiles o industriales u objetos de
extraordinario valor, sin consentimiento de sus padres y, a falta de ambos, sin el de su curador.
- Para el supuesto de emancipados que se encuentren casados, el Código Civil establece una regla
especial en su art. 324 Código Civil: "Para que el casado menor de edad pueda enajenar o gravar
bienes inmuebles, establecimientos mercantiles u objetos de extraordinario valor que sean
comunes, basta si es mayor el otro cónyuge.
El código civil catalán aún es más restrictivo que el Código Civil, exigiendo el complemento de capacidad
para numerosas situaciones (art 336-27.1).
Hay personas naturales que son discapacitadas legales. Hay que tener claro que una persona con
discapacidad es aquella que, por causa física, sensorial o psíquica, tiene algún grado de minusvalía que
pueda dificultar o dificulta su normal desenvolvimiento. Ello puede requerir o hacer conveniente su
incapacitación en sentido técnico o, por el contrario, desaconsejarla y sustituirla por medidas de
protección de otra naturaleza. Así pues, las ideas de persona con discapacidad y de persona judicialmente
incapacitada no tienen por qué coincidir, pues como es obvio existen grados de minusvalía que no deben
dar origen a declaración judicial de incapacitación alguna.
Privar de la capacidad de obrar a una persona que, en principio y como regla, goza de ella, es una cuestión
sumamente grave. Por consiguiente, es cuestión que queda única y exclusivamente encomendada a la
autoridad judicial: sólo el Juez, tras el correspondiente proceso y mediante sentencia puede calificar a una
persona como incapaz.
La sentencia por la que se declara la incapacitación es revisable, ya que no tiene eficacia de cosa juzgada,
dado que las condiciones físicas o psíquicas del incapacitado pueden varias (mejorando o empeorando).
Los incapacitados necesitan para poder obrar el complemento de capacidad de otra persona, el tutor o el
curator.
TEMA 5. TEORIA GENERAL DE LAS
OBLIGACIONES
LA OBLIGACIÓN: CONCEPTO Y FUENTES
CONCEPTO DE OBLIGACIÓN
Una obligación es un vínculo jurídico porque une a dos o más personas un acreedor y a un deudor o bien
una pluralidad de sujetos (acreedores o/y deudores) en ambas partes. El acreedor es el titular del derecho
(crédito) y el deudor es el titular de la obligación (deuda).
Sujetos de una obligación acreedor-deudor (al menos, a dos personas ya que nadie puede estar obligado
consigo mismo):
a) Acreedor es el Sujeto activo de la obligación: es la persona que tiene derecho a exigir una
conducta determinada de otra persona. El derecho que le asiste es un derecho de crédito.
b) Deudor es el sujeto pasivo de la obligación: debe realizar la conducta prevista en la obligación
(prestación) como pagar, entregar un objeto, realizar una actividad a favor del acreedor o
abstenerse de realizarla.
El artículo 1089 Código Civil expresa que "las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y
cuasicontratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o
negligencia".
Para el sentir mayoritario, el art. 1089 no establece un catálogo exhaustivo de hechos o actos originadores
de las obligaciones, que sencillamente trata de ofrecer una sistematización de la materia.
Existe doctrina del Tribunal Supremo que permite fundamentar la opinión generalizada de que el artículo
1089 constituye un ejercicio de sistematización que, en absoluto, permite excluir la eficacia obligatoria de
otros actos o conductas humanas que, sin poder incluirse en las previsiones del art. 1089, constituyen no
obstante causa de obligaciones generalmente admitidas.
Existen numerosos supuestos de responsabilidad civil sobre todo en tiempos recientes, en los que nace
de actos en los que no interviene culpa o negligencia de ningún género, como exige el artículo 1089. La
obligación de reparar el mal causado nace en ocasiones atendiendo simplemente al daño sufrido, de
forma objetiva, aunque no exista culpa o negligencia (daños por animales, caída de árboles, daños por
objetos caídos de edificios, circulación vehículos a motor, daños caza, accidentes aviación, accidentes
nucleares, etc.) y no es óbice para dudar de la existencia de una obligación.
OBLIGACIONES EX LEGE
De conformidad con el art. 1090, tales obligaciones serían aquellas "derivadas de la ley" en el sentido de
que el nacimiento de la obligación encuentra su fuente directa o inmediata en la propia ley. ¿Debe
entenderse por ley, estrictamente, la norma jurídica escrita, la disposición legislativa, o, por el contrario,
puede tratarse de cualquier norma jurídica, sea de carácter consuetudinario o trátese de un principio
general del Derecho? La mayor parte de la doctrina considera que la expresión "ley" debe ser interpretada
en un sentido muy amplio, es decir cualquier norma jurídica dentro de las fuentes formales del
ordenamiento puede crear obligaciones ex lege.
Obligaciones ex lege son, por ejemplo, las que surgen del derecho de alimentos entre parientes o con
respecto al cónyuge (pensión de alimentos); las prestaciones derivadas de la patria potestad, la tutela y
la curatela (pensión económica); los impuestos (se paga por un hecho contributivo creado por una Ley);
en el supuesto de una defunción de una persona sin testamento quien tiene derecho a heredar, así como
sus obligaciones, etc.
DE LOS CONTRATOS
Los contratos asumen un papel principal en la creación de obligaciones, puesto que su objeto es generar
derechos y obligaciones para las partes contratantes. El art. 1.091 dice que “las obligaciones que nacen
de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse al tenor de los
mismos”.
El contrato de compraventa, una de las partes (vendedor) debe entregar la cosa (objeto) a la otra parte
(comprador) quien le puede exigir su cumplimiento (acreedor de esta prestación) y al mismo tiempo al
ser un contrato bilateral, la otra parte (vendedora) tiene derecho a exigir la entrega de precio cierto a la
otra parte (deudora de esta prestación).El contrato de depósito una de las partes se obliga a custodiar un
objeto que se entrega … el contrato de `préstamo una de las partes se obliga a prestar una cosa a otra
quien está obligado a devolverla,…. El contrato de transporte una de las partes se obliga a transportar y
la otra a pagar un precio …. Se regula por el principio de derecho “pactum sun servada” el contrato es ley
entre las partes.
El art. 1.887 dice que “son cuasicontratos los hechos lícitos y puramente voluntarios, de los que resulta
obligado su autor para con un tercero y a veces una obligación recíproca de los interesados”.
Artículo 1.888. Código Civil: “El que se encarga voluntariamente de la agencia o administración de los
negocios de otro, sin mandato de éste, está obligado a continuar su gestión hasta el término del asunto y
sus incidencias, o a requerir al interesado para que le sustituya en la gestión, si se hallase en estado de
poder hacerlo por sí”. Los elementos de esta figura serían los siguientes: La gestión de negocios de otra
persona, sin que exista un previo encargo de éste, entendiendo por negocio desde el punto de vista más
amplio, coger un paquete de Amazon que no los confía el repartidor porque nuestro vecino está ausente,
cuidar del perro de un vecino o sus plantas en su ausencia.
Otro elemento es la llamada “absentia domini”, es decir la imposibilidad del dueño de atender el asunto
por sí mismo. Y el último elemento, que la actuación del gestor proporcione una utilidad al dueño. Este
último que se ha aprovechado de la actividad del gestor, será responsable de las obligaciones contraídas
en su interés, e indemnizará al gestor los gastos necesarios y útiles que hubiese hecho y los perjuicios que
hubiese sufrido en el desempeño de su cargo. En cuanto al contenido de las obligaciones del gestor, serían
las siguientes: Continuar la gestión hasta el término del asunto y desempeñar su encargo con toda la
diligencia de un buen padre de familia, e indemnizará los perjuicios que por su culpa o negligencia se
irroguen al dueño de los bienes o negocios que gestione.
Es decir, si recoges el paquete de Amazon del vecino, estas obligado a custodiar el paquete y a
entregárselo a pesar de que no estarías obligado a ello previamente, la voluntad de hacer algo (ya se lo
entrego yo) para otra persona es el rasgo principal de esta obligación.
b) El cobro de lo indebido
Gran parte de la doctrina consideran que no es realmente un cuasi contrato sino una obligación ex lege.
Artículo 1895 CC :<Cuando se recibe alguna cosa que no había derecho a cobrar, y que por error ha sido
indebidamente entregada, surge la obligación de restituirla>.
En el ordenamiento jurídico español la acción derivada del cobro de lo indebido es una acción de
recuperar que debe prosperar siempre que concurran los tres requisitos determinados legalmente :Pago
Efectivo se realiza un pago a otra persona, sin que exista una obligación que lo justifique (Inexistencia de
obligación), como indica la STS de 28 de junio de 2007,requiere que la entrega de la cosa no obedezca a
(o tenga su causa en) una relación preestablecida entre las partes y en último lugar la existencia de error
por parte del que hizo el pago.
En el Código Civil Catalán sólo regula la gestión de negocios ajenos (artículo 622) que, apartándole de la
categoría de los cuasicontratos, la presenta como una institución residual respecto al contrato de
mandato, precisamente por el hecho de que la ratificación de la gestión supone la aplicación de las reglas
del mandato. Ahora bien, a falta de ratificación, limita las obligaciones derivadas de la gestión de asuntos
ajenos, que se basan en un acto voluntario no negocial.
La gestión de asuntos ajenos se configura como un instrumento de solidaridad o auxilio mutuo entre
particulares, lejos, sin embargo, de todo acto de injerencia indebida. Es una gestión desinteresada con el
propósito de atender un asunto ajeno en interés o utilidad de su titular. Establece que son necesarias
unas reglas para el supuesto de hecho de la gestión de asuntos ajenos, centradas fundamentalmente en
el deber de diligencia exigible al gestor, el deber de comunicación y de rendición de cuentas, así como el
resarcimiento de los gastos incurridos, pero sin ningún derecho de retribución, aunque se trate de un
profesional.
LA RESPONSABILIDAD CIVIL
Aunque el art. 1089 considere conjuntamente "los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier
género de culpa o negligencia", el Código Civil se refiere por separado a la responsabilidad civil nacida de
delito y a la responsabilidad civil propiamente dicha. Las obligaciones civiles que nazcan de los delitos o
faltas se regirán por las disposiciones del Código Penal (art. 1092 CC) y las que se deriven de actos u
omisiones en las que intervenga culpa o negligencia no penadas por la ley quedarán sometidas a los arts.
1902 y ss. del Código Civil. Su fundamento se encuentra en el principio general del derecho “alterum nom
laedere” es decir nadie puede causar un daño a otra persona y si lo causa está obligado a reparar el daño
causado, de ahí que se conozca también por la ley romana que protegía esta obligación la Lex Aquilia y se
llama a este tipo de obligación “responsabilidad aquiliana” “responsabilidad extracontractual” o
simplemente “responsabilidad civil”.
El derecho de la responsabilidad civil (también denominado derecho de daños) es la parte del derecho
civil que busca determinar cómo compensar a la persona que ha sufrido un daño, quién le tiene que
compensar y de qué forma. Se trata de otorgar a la víctima una indemnización para reparar su lesión, si
bien hay que admitir, como nos dice el Profesor Diez Picazo, que la idea de que con la compensación
desaparece el daño es una ficción, pues cuando se destruyen las vidas humanas, lesiones o los bienes
materiales la indemnización no repara la realidad del daño causado.
La indemnización de alguna manera traspasa el daño poniéndolo a cargo de otro, el que sufrió
inicialmente el daño es compensado a cargo de otro, al Derecho de Daños se le atribuye las siguientes
funciones (Profesor ROCA):
En cuanto a los tipos de responsabilidad civil, conviene tener en cuenta la siguiente diferenciación:
- Responsabilidad civil por hechos propios. Como establece el Art. 1902, Código Civil, siempre
que se causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, se está obligado a reparar el daño
causado “(accidentes de circulación, caída de una persona en una escalera de un restaurante,
animal de compañía que se mete en un microondas para secarle el pelo, porque no costa en el
manual su prohibición, contaminación de agua, suelo o aire por un tercero, etc.)
- Responsabilidad civil por hechos ajenos. Tal y como establece el Art. 1903, Código Civil, la
obligación contemplada en el Art. 1902 es exigible no sólo por los actos u omisiones propios,
sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder por la especial relación que hay
entre el causante del daño y el responsable legal, padre responde daños causado por menor de
edad, tutores de sus representados, la empresa responde por los daños que ocasiones sus
empleados mientras trabajan, etc.
- Responsabilidad Civil Objetiva. El principio fundamental de la Responsabilidad Civil o
extracontractual es la existencia de culpa (negligencia o dolo) en la persona causante del daño,
aun así en el Código Civil ya hay supuestos en los que existe responsabilidad civil aun cuando no
exista culpa del responsable, los supuestos de los poseedores de animales/o persona que se
sirva de ellos así como los propietarios de árboles o de edificios donde se caiga algún objeto
responderán por los daños causados con independencia de la existencia de culpa o no.
Sin embargo, el incremento de los supuestos legales de responsabilidad objetiva es un
fenómeno generalizado en los países evolucionados que obedece por un lado a la idea en las
sociedades modernas que la persona que ha sufrido un daño de forma inesperada debe ser
reparado (indemnización) y por otro al progresivo incremento riesgos en masa en dichas
sociedades (circulación vehículos, industrialización, grupos terroristas, catástrofes aéreas).
- La Ley de Navegación Aérea (L 21/07/1960) en caso de accidente aéreo “La razón de indemnizar
tiene su base objetiva en el accidente, incluso el fortuito y aun cuando el operador o sus
empleados justifique que obraron con diligencia).
- La legislación en materia de circulación vehículos a motor, en el supuesto de accidente de
circulación nace la obligación de indemnizar, aunque no exista culpa del conductor (excepto
supuesto de culpa exclusiva del perjudicado o fuerza mayor).
- La normativa que regula la responsabilidad civil por daños causados por energía nuclear es
objetiva eso limitada a las cantidades que señala la Ley (L 29/04/1964) o la normativa que regula
la caza en caso de accidente, la Ley protección ciudadana en supuestos terroristas.
Importante hacer referencia a la Responsabilidad Civil de las Administraciones públicas en toda lesión que
sufran los ciudadanos en sus bienes o derechos salvo en los supuestos de fuerza mayor, es una
responsabilidad objetiva sin necesidad de culpa o negligencia de la Administración Pública. Supuesto
recogido por la Constitución Española en su artículo 106.2:
<Los particulares, en los términos establecidos en la Ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda
lesión que sufran en cualquiera que la lesión sea consecuencia de los servicios públicos>
Si se opta por la responsabilidad por culpa se obliga a la víctima a probar quien fue el autor del daño y
que éste fue debido a su intencionalidad o negligencia de su actuación; por el contrario, en un sistema de
responsabilidad por riesgo u objetivo, el daño no se atribuye por la participación que haya tenido sino
según criterios derivados de la producción o existencia de un riesgo. Aunque en los años 80-90 el Tribunal
Supremo tendía a una creciente objetivación de la responsabilidad civil (por ejemplo las STS 8 de
Noviembre de 1990 o 30 de Diciembre de 1995), la jurisprudencia paulatinamente está regresando a la
doctrina de la culpa como base de la responsabilidad civil (STS de 6 de Septiembre de 2005, 5 de
Septiembre de 2007, 21 de Noviembre de 2008, entre otras muchas),excepto para determinados casos
(actividades peligrosas, empresariales, desigualdad de las partes...) y cuando se den los supuestos
previstos por la ley.
Elementos de la Responsabilidad Civil/Extracontractual o Aquiliana. Para el nacimiento de la
Responsabilidad Civil es necesario que concurran los siguientes elementos:
1. Acción/omisión. El comportamiento que determina la producción del daño puede ser activo u
omisivo. La responsabilidad por omisión surgirá en aquellos casos en que el daño se haya causado
por no hacer el demandado lo que a tenor de las circunstancias o por disposición legal debía
hacer para prevenirlo o evitarlo.
2. Daño cierto.
3. Relación de Causalidad.
4. Imputabilidad.
El incumplimiento, total o parcial, ha de ser imputable al deudor para que el acreedor pueda recurrir a las
reglas que el Código le proporciona para poder dirigirse contra el obligado. Los criterios de imputabilidad
son la existencia de culpa y el dolo, tal como se desprende del art. 1.101 cc: «Quedan sujetos a la
indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor de
aquellas». Sin imputabilidad no hay responsabilidad, esta máxima tiene lugar cuando incumplimiento
tiene su origen en una imposibilidad debida a hechos no imputables al deudor por no haber sido
ocasionados ni por su culpa ni su actitud dolosa deudor. Estos es lo que sucede con el caso fortuito o la
fuerza mayor, circunstancias en las que obligación quedará extinguida.
La culpa
El dolo
El Código Civil, a diferencia de lo que sucede con la culpa, no proporciona una noción del dolo (es un
concepto penal) como causa de incumplimiento de la obligación, si bien la doctrina lo equipara a la mala
fe. La doctrina estima que es dolosa toda acción u omisión que, con conciencia y voluntad de producir –
un resultado antijurídico, impide el cumplimiento normal de una obligación. El dolo civil según la doctrina
y Jurisprudencia no exige la intención de perjudicar o dañar, sino que es suficiente con la infracción
voluntaria del deber jurídico que pesa sobre el deudor junto con la conciencia de que se está realizando
un acto antijurídico. Los Tribunales vienen equiparando al dolo civil, la culpa grave es decir la negligencia
grave o abandono en el cumplimiento de las obligaciones se equipará a dolo.
LA EXONERACIÓN DEL DEUDOR: EL CASO FORTUITO Y LA FUERZA MAYOR
Concepto del caso fortuito: El caso fortuito es una causa de exoneración (o de inimputabilidad) en el
cumplimiento de las obligaciones, y en este sentido puede definirse genéricamente como aquel accidente
no imputable al deudor que impide el exacto cumplimiento de la obligación (Castán, 1992). De modo más
concreto, tomando como referencia el art. 1.105 cc puede definirse como «el acontecimiento no
imputable al deudor, imprevisto, o previsto pero inevitable, que imposibilita el exacto cumplimiento de
la obligación»
Constituyen supuestos de caso fortuito o fuerza mayor serían las guerras, robos a mano armada,
fenómenos meteorológicos, erupciones volcánicas, terremotos, según qué casos huelgas (por el tema
previsión) etc.
El caso fortuito en nuestro ordenamiento jurídico se confunde con la fuerza mayor, hasta el punto de que
el propio Código en unas ocasiones se refiere conjuntamente a ambas figuras y, en otras lo hace de modo
separado. Si bien el art. 1.105 cc no distingue entre fuerza mayor y caso fortuito la doctrina sí que
diferencia ambas figuras, así el Tribunal Supremo en su sentencia de 30 septiembre 1983 establece que:
«mientras el caso fortuito es el acontecimiento que no puede preverse, pero que previsto pudiera haber
sido evitado, la fuerza mayor es el acontecimiento que, aun cuando se hubiera previsto, habría sido
evitable». El primer caso sería el de un robo a mano armada, huelga mientras que en el segundo sería el
caso de la tempestad Gloria.
ACCIÓN DE CUMPLIMIENTO
El acreedor ante la lesión de su derecho de crédito por incumplimiento de la prestación dispone de una
acción para obtener la condena del deudor a que cumpla lo debido, si el incumplimiento fue total, o a que
cumpla en la forma en que se pactó, si el cumplimiento fue inexacto.
En las obligaciones bilaterales el art. 1.124 establece una doble posibilidad de actuación para el acreedor
que ha cumplido con su obligación. De modo que además de la acción de cumplimiento también dispone
de la acción resolutoria que le permite resolver la obligación. El acreedor independientemente de que
haya optado por el cumplimiento de la obligación o por su resolución, también tendrá derecho a la
correspondiente indemnización de daños y perjuicios.
El perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación (extinción), con
el resarcimiento de daños y abono de intereses en ambos casos. También podrá pedir la resolución, aun
después de haber optado por el cumplimiento, cuando este resultare imposible.
Habitualmente se identifica el pago con la entrega de dinero, pero en Derecho de Obligaciones también
significa llevar a cabo la prestación debida, es decir cumplir con la obligación y por tanto la causa de
extinción normal de la obligación.
Así pues, el cumplimiento de la obligación supone la exacta y completa ejecución de la prestación por
parte del deudor (pago o solutio) y comportará la extinción de la relación obligatoria de acuerdo con el
art. 1.156 cc (Castán, 1992). Cuando la obligación ha sido cumplida por el deudor de modo exacto al
pactado se dice que su cumplimiento ha sido voluntario o normal.
Por el contrario, cuando ante una situación de incumplimiento el acreedor se ha visto obligado a acudir a
los tribunales, para que estos compelan al deudor a cumplir con su prestación, nos encontramos ante una
ejecución forzosa, involuntaria o anormal (Castán, 1992).
El incumplimiento de la obligación supone que la prestación debida no ha sido realizada por el deudor
exacta y oportunamente. La idea de incumplimiento ha de contemplarse desde dos puntos de vista, desde
el interés del deudor o del acreedor. De ahí que se diga que desde el punto de vista del interés del acreedor
el incumplimiento constituye una lesión del derecho de crédito.
El incumplimiento puede ser total o parcial, para ello necesariamente se tendrán que confrontar dos
elementos la infracción de la prestación y satisfacción/insatisfacción del interés del acreedor
En caso de empresarios Ley 3/2004, de 29 de diciembre, “por la que se establecen medidas de lucha
contra la morosidad en las operaciones comerciales”, establece en caso de mora el interés aplicado por
el Banco Central Europeo del semestre natural de que se trate más ocho puntos porcentuales (en la
actualidad 8 %).
LA MORA
Clases de mora. La mora se divide en mora solvendi o del deudor y accipiendi o del acreedor.
La mora del deudor. La mora del deudor consiste en aquel incumplimiento, que, aunque tardío, todavía
satisface el interés del acreedor y que es imputable al deudor. Para la constitución en mora del deudor se
exige: 1º Que se trate de una obligación dirigida a una prestación positiva (de dar o hacer), pues en las
obligaciones de no hacer no cabe el cumplimiento tardío. 2º Que la obligación sea exigible (lo que excluye
de la mora las obligaciones naturales), vencida (ya por ser pura o ya por haber transcurrido el plazo o
haberse cumplido la condición) y determinada (líquida). 3º Que el deudor retarde culpablemente el
cumplimiento de la obligación. No es necesario el requerimiento en los casos de mora automática.
TEMA 6. TEORIA GENERAL DEL
CONTRATO
CONCEPTO Y ELEMENTOS.
CONCEPTO DE CONTRATO
Etimológicamente, la palabra contrato procede de “CUM” y “TRATO”, significando, por tanto, acuerdo de
voluntades, convención. Sin embargo, las legislaciones y la doctrina no siempre han aceptado la
identificación entre la convención y el contrato. De hecho, en el Derecho Romano, esa distinción tenía
gran relevancia, de forma que la convención era el simple acuerdo de voluntades, que por sí solo no
generaba acción ni vínculo obligatorio; y el contrato era la convención que, por ir acompañada de una
forma requerida por el derecho, o de una causa idónea para fundar la obligación, producía acción y vínculo
obligatorio. En el Dº Moderno se dan varias tesis, desde una concepción amplia que identifica contrato y
convención, hasta una concepción estricta que separa de forma precisa convención y contrato, siendo
este último el acuerdo dirigido a constituir una obligación patrimonial.
El sistema seguido por nuestro derecho, que sigue un principio de libertad de forma, así el art 1278 CC
señala que “Los contratos serán obligatorios, cualquiera que sea la forma en que se haya celebrado
siempre que en ellos concurra las condiciones esenciales para su validez “. Si bien en ciertos casos exige
una forma determinada a efectos probatorios (art 1280) o incluso a efectos constitutivos (art 633, 1628,
etc.)
Se entiende por Principio de la autonomía de la voluntad la posibilidad de que los sujetos (personas)
regulen el contenido y alcance de sus relaciones jurídicas.
Este principio tiene un alcance distinto según las materias jurídicas: así el principio se encuentra muy
reducido en el Derecho de familia, en el que priman las consideraciones de orden público; se amplía el
principio en el Derecho de sucesiones, pero con importantes limitaciones. Pero su mayor desarrollo se
produce en el campo del derecho de la contratación (Derecho de obligaciones), en sus dos vertientes:
- Libertad de contratar.
- Libertad de fijar el contenido del acuerdo
En nuestro derecho la vigencia y límites de este principio se consagra en el Artículo 1255 CC: “Los
contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente,
siempre que no sean contrarios a las leyes, la moral ni al orden público “.
Hoy tienen especial importancia las limitaciones impuestas con la finalidad de proteger al consumidor o
usuario, las cuales tienen su base en el artículo 51 de Constitución: “Los poderes públicos garantizarán la
defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo mediante procedimiento eficaces, la seguridad, la
salud y los legítimos intereses económico de los mismos “.
Una de las normas más importantes en esta materia es la ley de defensa de consumidores y usuarios de
19 de Julio de 1984. No obstante, la protección de los consumidores y usuarios se debe considerar como
un principio general de nuestro ordenamiento según ha declarado el Tribunal Constitucional.
Hay varias normas que protegen los intereses económicos de los consumidores y usuarios, como la Ley
general de Publicidad 11/nov/1988; La Ley de ventas fuera de establecimiento mercantil 21/nov/1991;
Ley de responsabilidad por daños causados por productos defectuosos 6/Jul/1994; Ley de Crédito al
consumo 23/Mar/1995; Ley de ordenación del comercio minorista 15/Ene/1996; Ley sobre Condiciones
Generales de la Contratación 13/Abr/1998 y su Reglamento de desarrollo R.D 3/Dic/1999,
Ley de venta de bienes muebles a plazos 13/julio/1998, Ley de Ordenación de la Edificación 5/nov/1999,
Ley de Servicios de la Sociedad de la información y de Comercio electrónico 11/Jul/2002 y la más reciente
Ley de Garantías en la Venta de bienes de consumo 10/Jul/2003.
Para que el contrato exista ha de tener ciertos requisitos o elementos esenciales. En este sentido el Código
Civil establece en su artículo 1261 los elementos esenciales de todo contrato:
CONSENTIMIENTO
El consentimiento se refiere a la voluntad de las partes para querer celebrar el contrato. Según el artículo
1262 del Código Civil, es "el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa que han de
constituir el contrato".
Para que sea válido, el consentimiento ha de ser prestado con libertad por personas capaces y "será nulo
el prestado por error, violencia, intimidación o dolo" (artículo 1265 del Código Civil).
Es el elemento esencial de todo contrato, ya que en definitiva se trata de un acuerdo de voluntades (del
oferente y del aceptante).
a) La oferta es una declaración de voluntad recepticia, libre y voluntariamente emitida por una persona
capaz para ello y que expresa su propósito firme de celebrar un determinado contrato, y que debe ser
completa, esto es, debe contener todos los elementos necesarios para que el contrato nazca mediante la
simple aceptación por su destinatario. No existirá verdadera oferta si el ofertante condiciona la perfección
del contrato a una futura declaración de voluntad por su parte.
El artículo 11 del Convenio de Viena sobre compraventas internacionales, dispone al respecto que la
oferta debe ser suficientemente precisa e indicar la intención del oferente de quedar obligado en caso de
aceptación.
La oferta es una declaración de voluntad recepticia, debe dirigirse a uno o más destinatarios
determinados. Resulta dudosa para la doctrina la naturaleza de las ofertas que se dirigen a un número
indeterminado de personas.
b) La aceptación, es la declaración de voluntad de la parte a la que se dirige la oferta por la que manifiesta
su conformidad con la misma.
Para que el contrato se perfeccione es necesaria la coincidencia entre ambas declaraciones de voluntad
(regla del espejo). Si la aceptación incluyera condiciones o alterase los términos de la oferta, no se
perfeccionaría el contrato hasta que el oferente la aceptase. Esto es, se entendería como una contraoferta
(regla de la última palabra).
Una vez que existe consenso/acuerdo ente las dos declaraciones de voluntad (oferta/aceptación) existe
el primero de los elementos del contrato, el consentimiento, en este momento se dice que se ha
PERFECCIONADO EL CONTRATO, con los efectos previstos en el artículo 1.254 CC: “el contrato existe desde
que una o varias personas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar
algún servicio.”
Artículo 1262 CC: <El consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación sobre
la cosa y la causa que han de constituir el contrato.
Hallándose en lugares distintos el que hizo la oferta y el que la aceptó, hay consentimiento desde que el
oferente conoce la aceptación o desde que, habiéndosela remitido el aceptante, no pueda ignorarla sin
faltar a la buena fe. El contrato, en tal caso, se presume celebrado en el lugar en que se hizo la oferta.
En los contratos celebrados mediante dispositivos automáticos hay consentimiento desde que se
manifiesta la aceptación.>
El articulo 54 Código comercio se apartaba del régimen general del Código Civil (art. 1.262) que retrasaba
el momento de la perfección del contrato hasta el instante en que quien realizo la oferta tiene
conocimiento de su aceptación de la otra parte; ya que establece que los contratos mercantiles que se
celebren por correspondencia quedarán perfeccionados desde que se conteste aceptando la propuesta
o las condiciones con las que ésta fuere modificada, momento anterior a la contratación civil en el que
hay que esperar a la recepción de la aceptación por el oferente.
La contratación electrónica es sobre todo sensible a estas cuestiones, dado que son contratos
perfeccionados a distancia. En este sentido, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de
la Información y de Comercio Electrónico viene a zanjar la cuestión, unificando ambos Códigos (Civil y
Mercantil) con una reforma del art. 54.1 Código de Comercio prevista en su Disposición adicional cuarta,
que queda con la redacción siguiente:
“Hallándose en lugares distintos el que hizo la oferta y el que la aceptó, hay consentimiento desde que el
oferente conoce la aceptación o desde que, habiéndosela remitido el aceptante, no puede ignorarla sin
faltar a la buena fe. En los contratos celebrados mediante dispositivos automáticos hay consentimiento
desde que se manifiesta la aceptación.”
El objeto del contrato ha de ser posible, lícito y determinado, sin necesidad de un nuevo acuerdo entre
partes. El objeto, es la realidad sobre la que recae el contrato, los intereses regulados y concretamente
las obligaciones de las partes. Nuestro Código Civil entiende por objeto los bienes o servicios que son
contemplados en el intercambio que subyace en todo contrato.
El objeto inmediato del contrato es en realidad la obligación que por él se constituye, pero como éste a
su vez, tiene por objeto una prestación de dar, hacer o no hacer.
Se llama ordinariamente objeto de contrato a las cosas o servicios que son materia, respectivamente, de
las obligaciones de dar o de hacer (ej. compra automóvil, objeto coche y precio, contrato arrendamiento
uso inmueble y renta, etc.).
Los requisitos del objeto del contrato son: licitud, determinado, y no estar fuera del comercio de los
hombres, pero en primer lugar el objeto ha de existir, como se desprende del art. 1.261 CC, de no existir
el contrato sería nulo. Por tanto, es necesario que el objeto sea real y posible, que exista en el momento
de la celebración del contrato, o por lo menos que pueda existir en lo sucesivo, ya que se permite que
puedan serlo las cosas futuras.
Mientras que el objeto responde a qué es lo que se debe dar/hacer/etc., la causa es el hecho que explica
por qué se tiene que realizar la prestación a favor de la otra persona. Es decir, justifica la creación de una
obligación por la voluntad de las partes. No se debe confundir la causa con los motivos que tuvieron los
contratantes para celebrar el contrato. Pues la causa es siempre la misma, mientras que los motivos son
variables. La causa ha de ser existente, verdadera y lícita.
En definitiva, es la razón o el propósito por el cual dos o más personas realizan un contrato. En un contrato
de arrendamiento de un inmueble, el propósito está en que una de las partes le entregue el apartamento
para su uso y la otra recibir el pago de la renta correspondiente.
La ausencia o incumplimiento de cualquiera de estos puntos significaría la nulidad del contrato. Así, se
indica en el artículo 1300 del Código Civil sobre la nulidad del contrato:
<Los contratos en que concurran los requisitos que expresa el artículo 1.261 pueden ser anulados, aunque
no haya lesión para los contratantes, siempre que adolezcan de alguno de los vicios que los invalidan con
arreglo a la ley.>.
Las clasificaciones de los contratos que se han hecho en la dogmática jurídica han sido muy diversas.
Pueden clasificarse por razón de su materia, de las personas que intervienen, de la calidad que poseen
estas personas, de la forma como se realizan, según su función, según su finalidad económica, etc.
Tradicionalmente los contratos siguiendo la tradición más clásica de los contratos civiles, se clasifican
como unilaterales o bilaterales; conmutativos o aleatorios; a título gratuito o a título oneroso; reales o
consensuales
1. Contratos Bilaterales.
2. Onerosos y Gratuitos.
3. Comunicativos y aleatorios.
4. Reales.
5. Formales y consensuales.
6. Típicos y Atípicos.
La regulación mercantil en algunos casos ofrece una regulación completa del contrato, mientras que en
otros casos solo se limita a fijar la especialidad mercantil respecto a la civil. Respecto a la determinación
de la mercantilidad de los contratos, es decir el criterio por el cual determinados contratos de definen
mercantiles no es una cuestión pacifica en la doctrina y tiene (cada vez menos) sus repercusiones en la
práctica.
El Código de Comercio sigue un criterio objetivo, califica los contratos como mercantiles si son un acto de
comercio (está regulados como tal en el Código de Comercio o legislación mercantil) con independencia
de los sujetos intervinientes.
No obstante, las corrientes más modernas, defienden una integración de los contratos civiles y
mercantiles, como en el caso del Derecho Suizo o italiano que han unificado la contratación mercantil y la
civil.
El problema sin duda lo constituyen los mal denominados actos mixtos, es decir aquellos contratos que
relacionan a un empresario con un consumidor, la doctrina alemana distingue:
El contrato de compraventa está regulado y definido en el Código Civil; así el art. 1445 dispone:” Por el
contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una cosa determinada y el otro
a pagar por ella un precio cierto, en dinero o signo que lo represente.”.
Evicción: La evicción implica que se prive al comprador de la cosa mediante sentencia firme que reconozca
un derecho anterior sobre ella, tal como recoge el art 1475 Código Civil. Hay que tener en cuenta que los
bienes muebles adquiridos en establecimientos abiertos al público son irreivindicables (art. 85 Código
Comercio). Igualmente, la venta en pública subasta según el artículo 61 LOCM. Tendrá el comprador
derecho a exigir del vendedor:
1. La restitución del precio que tuviere la cosa vendida al tiempo de la evicción ya sea mayor o
menor que el de la venta.
2. Los frutos o rendimientos, si se le hubiere condenado a entregarlos al que le haya vencido en
juicio.
3. Las costas del pleito que haya motivado la evicción y, en su caso, las del seguido con el vendedor
para el saneamiento.
4. Los gastos del contrato, si los hubiese pagado el comprador.
5. Los daños e intereses y los gastos voluntarios o de puro recreo u ornato, si se vendió de mala fe.
Según Jurisprudencia por vicio ha de entenderse la ausencia de una cualidad esto es una anomalía por la
cual se distingue la cosa que lo padece de su misma especie y calidad. Así el Articulo 1484 CC: < Si la hace
impropia para el uso a que se destina o se disminuye de tal modo ese uso.>
El vendedor estará obligado al saneamiento por los defectos ocultos que tuviere la cosa vendida, si la
hacen impropia para el uso a que se la destina, o si disminuyen de tal modo este uso que, de haberlos
conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella; pero no será
responsable de los defectos manifiestos o que estuvieren a la vista, ni tampoco de los que no lo estén, si
el comprador es un perito que, por razón de su oficio o profesión, debía fácilmente conocerlos. El
vendedor responde al comprador del saneamiento por los vicios o defectos, aunque los ignorase.
Obligaciones del Comprador.
Recepción de la cosa: el vendedor tiene la obligación de poner a disposición del comprador las
mercancías, y dado que la entrega es un acto bilateral, el comprador en contrapartida tiene la obligación
de recibir el objeto del contrato.
Pagar el precio: el Código de Comercio carece de toda regulación sobre la obligación de pagar el precio.
En ausencia de regulación del C.Com. se aplica la regulación del Código Civil, el pago del precio debe
realizarse en la divisa pactada y al contado, salvo pacto en contrario.
OTROS CONTRATOS
Contrato de Permuta: La permuta es un contrato por el cual cada uno de los contratantes se obliga a dar
una cosa para recibir otra. Si uno de los contratantes hubiese recibido la cosa que se le prometió en
permuta, y acreditase que no era propia del que la dio, no podrá ser obligado a entregar la que él ofreció
en cambio, y cumplirá con devolver la que recibió.
En el arrendamiento de obras o servicios, una de las partes se obliga a ejecutar una obra o a prestar a la
otra un servicio por precio cierto (ej. servicios consultoría, abogacía, etc.).
Contrato de depósito: Se constituye depósito desde que uno recibe una cosa ajena con la obligación de
guardarla y restituirla. Es un contrato real (requiere siempre entrega de la cosa). El depositario está
obligado a guardar la cosa y restituirla, cuando le sea pedida, al depositante, o a sus causahabientes, o a
la persona que hubiese sido designada en el contrato. Cuando la cosa depositada se entrega cerrada y
sellada, debe restituirla el depositario en la misma forma, y responderá de los daños y perjuicios si hubiese
sido forzado el sello o cerradura por su culpa.
Contrato de mandato: Por el contrato de mandato se obliga una persona a prestar algún servicio o hacer
alguna cosa, por cuenta o encargo de otra.
- Eficacia de los contratos: Los contratos serán obligatorios, cualquiera que sea la forma en que
se hayan celebrado, siempre que en ellos concurran las condiciones esenciales para su validez.
- Rescisión de los contratos. La rescisión de contrato es la finalización de la relación contractual
por causas señaladas en la Ley:
1. Los contratos que hubieran podido celebrar sin autorización judicial los tutores o los curadores
con facultades de representación, siempre que las personas a quienes representen hayan sufrido
lesión en más de la cuarta parte del valor de las cosas que hubiesen sido objeto de aquellos.
2. Los celebrados en representación de los ausentes, siempre que éstos hayan sufrido la lesión a
que se refiere el número anterior.
3. Los celebrados en fraude de acreedores, cuando éstos no puedan de otro modo cobrar lo que se
les deba.
4. Los contratos que se refieran a cosas litigiosas, cuando hubiesen sido celebrados por el
demandado sin conocimiento y aprobación de las partes litigantes o de la Autoridad judicial
competente.
5. Cualesquiera otros en que especialmente lo determine la Ley.
Por tanto, la rescisión requiere la realidad de un contrato, que se haya celebrado válidamente el contrato
(todos sus elementos) y que devenga ineficaz (finaliza) por causa tasada legalmente.
La rescisión obliga a la devolución de las cosas que fueron objeto del contrato con sus frutos, y del precio
con sus intereses; en consecuencia, sólo podrá llevarse a efecto cuando el que la haya pretendido pueda
devolver aquello a que por su parte estuviese obligado. Tampoco tendrá lugar la rescisión cuando las
cosas, objeto del contrato, se hallaren legalmente en poder de terceras personas que no hubiesen
procedido de mala fe. En este caso podrá reclamarse la indemnización de perjuicios al causante de la
lesión.
Resolución contractual:
La resolución, tiene lugar cuando una de las partes incumple sus obligaciones, pudiendo la otra parte
(cumplidora) declarar resuelto el contrato. Constituye, por tanto, un supuesto de ineficacia del negocio
jurídico derivada del incumplimiento de una parte en las prestaciones recíprocas, y que da lugar a la
extinción del contrato legal o convencionalmente prevista, que impide que aquella cumpla su finalidad
económica. La resolución presupone, necesariamente, la previa validez del contrato, siéndole de
aplicación lo dispuesto en el art. 1124 CC:
<La facultad de resolver las obligaciones se entiende implícita en las recíprocas, para el caso de que uno
de los obligados no cumpliere lo que le incumbe. El perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento
o la resolución de la obligación, con el resarcimiento de daños y abono de intereses en ambos casos.
También podrá pedir la resolución, aun después de haber optado por el cumplimiento, cuando éste
resultare imposible.>
En la actualidad la doctrina de forma pacífica diferencia entre inexistencia, nulidad y anulabilidad de los
contratos, implicando:
- Inexistencia del contrato: Cuando no concurre alguno de los requisitos del art. 1.261 del Código
Civil, es decir consentimiento, objeto y causa, o la existencia de forma cuando la misma venga
exigida con carácter ad solemnitatem.
- Nulidad del contrato: Cuando el contrato se ha celebrado contraviniendo una norma imperativa.
- Anulabilidad del contrato: Cuando concurren vicios del consentimiento, art. 1.300 del Código
Civil, como intimidación, violencia, error, dolo, falsedad de la causa, falta de capacidad de obrar.