LAS FLORES MÁS HERMOSAS
Roberto recorría el jardín de su casa junto con sus
hermanas. Se detuvo ante un rosal y les dijo:
-¡La rosa es, ciertamente, la flor más hermosa de
nuestro jardín!
-La azucena no es menos bella que la rosa -opinó Sara.
-Tengo a las dos flores como las más admirables que
existen y creo que no tienen rivales.
-¿Y qué dicen de las violetas? -preguntó Inés-. ¡Tienen
exquisito perfume y su color es el del cielo!
La mamá de los niños, que escuchaba el diálogo, dijo:
-Estas tres flores que tanto les agradan, son emblemas
de tres hermosas virtudes: la humilde violeta, de tonos
azulados, es símbolo de la modestia; la blanca azucena,
de la inocencia; y esa rosa de encendido matiz, les da
este bello mensaje:
"Que los hombres amen a Dios y a todo lo
bueno que hay en el mundo".