Había una vez un muchacho muy trabajador y
estudioso que soñaba con ser el héroe de una gran
historia, pero nunca tenía la oportunidad de serlo.
Buscaba el momento de salvar a alguien del fuego,
pensaba en ir a la guerra y convertirse en el mejor.
Un día su padre le pidió que lo ayude en la cosecha y
cuide los animales. El muchacho entonces comprendió
que debía trabajar por su familia.
Así, trabajó duro durante el verano y logró sacar
adelante la granja que estuvieron a punto de perder.
Un día, el padre le dijo: "Gracias por tu colaboración.
Estoy feliz de ser tu padre y todos mis amigos me
envidian. Tienes todas las virtudes que cualquier hombre
quisiera tener".