La presente investigación tuvo como objetivo explorar los impactos psicosociales de la
desaparición de un ser querido y las estrategias de afrontamiento realizadas por los
familiares que participan en colectivos de familiares de personas desaparecidas en México.
Para lograr dicho objetivo, en el primer capítulo se presenta el contexto de la
desaparición de personas en México, la que abarca tres épocas distintas en la historia del
país; la primera inicia con la época de la contrainsurgencia, de 1940 a 1980; la segunda
comprende las desapariciones y asesinatos, en Ciudad Juárez, Chihuahua, iniciados en la
década de 1990 y, por último, la última época inicia en el 2006 y continúa hasta la
actualidad. Los motivos de las desapariciones, en estas épocas, han sido múltiples, en un
inicio se trataba de silenciar activistas políticos. Sin embargo, a partir de los hechos
ocurridos en Ciudad Juárez, las desapariciones también se dan por el tráfico de personas, el
reclutamiento de personas para organizaciones criminales, la venganza y los ataques entre
supuestos integrantes de grupos criminales (Guercke, 2022).
Los efectos de las desapariciones se concretan en impactos sociales e individuales.
En lo social existe un sufrimiento social (Monárrez, 2022) que implica narrativas que
gubernamentalizan el dolor, criminalizan y patologizan a las víctimas. Y, por otro lado,
existen narrativas de resistencias que conllevan acciones para visibilizar su dolor. Ejemplo
de ello son los colectivos de familiares de personas desaparecidas en México.
A nivel individual, el efecto de las desapariciones se conforma como un evento
crítico (Monárrez, 2022) que entraña un daño al proyecto de vida (Castellanos, 2021).
Centrándose específicamente en los familiares, la desaparición de un ser querido tiene
repercusiones en las subjetividades, que para el abordaje de las mismas se ha requerido ir
más allá de enfoques centrados en el individuo para comprender la salud mental (Beristain
& Donà, 1997)
Por lo anterior, el capítulo II se enfoca en el impacto subjetivo que conlleva la
desaparición de un ser querido, en las subjetividades de sus familiares. Además se hace un
énfasis en el enfoque psicosocial, que se ha propuesto para la atención de los familiares
bajo una perspectiva de derechos humanos (Beristain y Donà, 1997 y Antillón, 2022). Es
importante agregar que desde este enfoque no se busca patologizar la experiencia de las
familias y las categorías con las que busca comprender el problema son categorías clínicas,
las redes sociales de apoyo con que cuentan las víctimas, así como también estrategias de
afrontamiento que llevan a cabo los familiares, es decir, procesos conductuales y
cognoscitivos para hacer frente al problema y el malestar; para esta investigación se retoma
la propuesta de Lazaruz y Folkman (1984)
El capítulo III se centra en la metodología seguida en esta investigación, la cual se
realizó bajo un de enfoque cualitativo de alcance exploratorio; como estrategia de análisis
se retomó la propuesta del análisis por plantillas de King (2006) y como técnica de
recolección de datos se realizaron entrevistas semiestructuradas. Además, se realizó un
muestreo no probabilístico por bola de nieve. La muestra estuvo conformada por siete
participantes de los estados de Veracruz (2), Morelos (2) y Ciudad de México (3), los
criterios de inclusión fueron ser mayor de edad, ser familiar de una persona desaparecida y
participar en un colectivo de familiares de personas desaparecidas.
Los resultados obtenidos a partir las respuestas de quienes participaron permiten
ubicar una trayectoria conformada por distintos momentos. Se trata del 1) impacto
psicosocial inmediato a la desaparición de un ser querido, que repercute a nivel individual y
relacional; 2) las estrategias de afrontamiento llevadas a cabo ante la desaparición, que con
los testimonios obtenidos es preciso diferenciar entre estrategias de afrontamiento
individuales, familiares; entre estas se encuentra el 3) ingreso a un colectivo de familiares
de personas desaparecidas, la que implica al mismo tiempo una red de apoyo social
emergente, que en algunos casos se vuelve primaria, después de ingreso al colectivo es que
se llevan a cabo las estrategias colectivas de afrontamiento que tienen un impacto en la
salud mental; por último, 4) la reconfiguración subjetiva emerge como un tiempo que
registra un cambio la identidad individual y la emergencia de una identidad colectiva.
Un resultado importante alude al papel de los colectivos y su incidencia en la salud
mental. Si bien, los colectivos conforman una fuente de apoyo social; se propone para
investigaciones futuras la profundización en las relaciones y las acciones que suceden
dentro del colectivo, así como las relaciones y acciones hacia afuera del mismo. Para esto
se sugiere retomar el concepto de doble empoderamiento de Converso y Piccardo (2003).