TONO MUSCULAR:
Para la realización de cualquier movimiento o acción corporal, es preciso la
participación de los músculos del cuerpo, hace falta que unos se activen o
aumenten su tensión y otros se inhiban o relajen su tensión. La ejecución de un
acto motor voluntario, es imposible si no se tiene control sobre la tensión de los
músculos que intervienen en los movimientos.
Existen dos dimensiones en la actividad muscular: el aspecto clónico, fásico y
cinético (alargamiento o acortamiento muscular) y el aspecto tónico (diferentes
grados de tensión o distensión muscular). El tono está en relación con las
actitudes y las posturas dirigidas principalmente hacia el contacto humano a
partir de los sistemas de sensibilidad interoceptiva y propioceptiva.
El tono muscular consiste en un estado permanente de ligera contracción en el
cual se encuentran los músculos estriados. La finalidad de esta situación es la
de servir de telón de fondo a las actividades motrices y posturales, Pero este
estado de ligera tensión no se manifiesta sólo cuando los músculos están en
reposo, sino que acompaña a cualquier actividad cinética o postural. Esta
tensión no es de una intensidad constante, sino variable para cada músculo y
armonizada en cada momento en el conjunto de la musculatura en función de
la estática y dinámica general del individuo. Cada persona tiene una
determinada organización de su tonicidad, lo que ha llevado incluso a la
descripción de tipos en función de sus manifestaciones tónicas.
El tono muscular, necesario para realizar cualquier movimiento, está, pues,
regulado por el sistema nervioso. Se necesita un aprendizaje para adaptar los
movimientos voluntarios al objetivo que se pretende.
El tono muscular proporciona sensaciones propioceptivas que inciden
fundamentalmente en la construcción del esquema corporal. La conciencia de
nuestro cuerpo y de su control depende de un correcto funcionamiento y
dominio de la tonicidad.
El tono muscular, a través de uno de los sistemas que lo regulan, la formación,
reticular, está estrechamente unido con los procesos de atención, de tall
manera que existe una estrecha interrelación entre la actividad tónica muscular
y la actividad tónica cerebral. Por tanto, al intervenir sobre el control de la
tonicidad intervenimos también sobre el control de los procesos de atención,
imprescindibles para cualquier aprendizaje. Asimismo, a través de la formación
reticular, y dada la relación entre ésta y los sistemas de reactividad emocional,
la tonicidad muscular está relacionada con el campo de las emociones y de la
personalidad, con la forma característica de reaccionar del individuo. Existe una
regulación recíproca en el campo tónico-emocional y afectivo-situacional. Por
ello, las tensiones psíquicas se expresan siempre en tensiones musculares. En
la Educación Somática resulta interesante la posibilidad de hacer reversible la
equivalencia y poder trabajar con la tensión/relajación muscular para promover
el aumento/disminución de la tensión emocional de las personas.
ANATOMÍA DEL TONO MUSCULAR:
El tono muscular es el grado de tensión básica del músculo, tanto en actividad
como en reposo. Está regulado por centros nerviosos profundos del encéfalo
denominados subcorticales, ubicados en la zona límbica, en el hipotálamo, el
cerebelo, el bulbo, la protuberancia y la formación reticular. Por lo tanto se
vincula directamente con los centros de la emoción, la imaginación y la
actividad inconsciente.
Dentro de los músculos voluntarios, esqueléticos, existen dos tipos de fibras
musculares: las que producen el movimiento inervadas por las motoneuronas
llamadas alfa, vinculadas a la corteza cerebral y por lo tanto de acceso
consiente y las que están dentro de los husos neuromusculares inervadas por
las motoneuronas gamma, que participan en la regulación del tono muscular,
junto con los órganos tendinosos de Golgi, receptores ubicados en los
tendones.
En la medula espinal se alojan las motoneuronas alfa. Son las que producen la
contracción, muscular que origina movimientos voluntarios, concientes,
comandados por centros nerviosos corticales. Existen otras neuronas,
denominadas motoneuronas gamma, que reciben información de zonas
subcorticales y que excitan a las fibras intrafusales, propias del huso
neuromuscular y lo estiran. Por vía aferente, sensitiva, esa excitación llega
desde el huso neuromuscular hasta la neurona motriz periférica, alfa,
provocando una respuesta que será el origen del tono muscular o estado base
de excitabilidad neuromuscular.
Los husos neuromusculares, y los órganos tendinosos de Golgi son receptores
propioceptivos que influyen en el tono muscular.
El huso neuromuscular es un receptor que registra el estiramiento del músculo
y desencadena el reflejo miotático, es decir la contracción muscular refleja.
Los músculos de función antigravitatoria son los que tienen más husos
neuromusculares y estos se ubican cercanos a la zona de inserción tendinosa.
Órgano tendinoso de Golgi, es un receptor que registra la tensión, la carga
aplicada al tendón a través de la contracción muscular y ante un exceso de
contracción sostenida, desencadena el reflejo inverso, es decir el reflejo seso
miotático o de inhibición. Estos dos reflejos, contracción e inhibición influyen en
el tono muscular.
Dentro del músculo las vías sensitivas, aferentes, del huso neuromuscular y del
órgano tendinoso de Golgi envían información a las neuronas motoras alfa, que
son las que inervan a las fibras musculares externas al huso, responsables del
movimiento. Las fibras internas al huso, vinculadas al tono muscular reciben
desde las neuronas gamma estímulos nerviosos que provienen de zonas
protundas del encéfalo (regiones subcorticales, hipotálamo, formación reticular
y cerebelo). Las vías sensitivas aferentes además de las conexiones a nivel
medular, ascienden a distintos centros subcorticales y corticales que en un
proceso de retroalimentación influyen a su vez en el tono y el movimiento.
Resumiendo se define el tono como "la actividad de un músculo en reposo
aparente". Esto señala que un músculo está siempre en actividad aún cuando
no halla ni desplazamientos ni gestos. Esto es la función tónica que tiene la
propiedad de regular la actividad permanente del músculo, que condiciona
nuestra postura y hace que la musculatura del cuerpo este preparada para
responder a las demandas de la vida cotidiana.
El tono se encuentra en cada organismo viviente y tiene en condiciones
óptimas un nivel homogéneo en todo el cuerpo. Aumenta con la actividad y
disminuye con el reposo.
Los estados y cambios emocionales, como la angustia y la alegría, diversas
formas de excitación, el agotamiento físico y psíquico están en íntima relación
con el tono. Todas las personas han experimentado alguna vez tales cambios.
Como explica el Lic. Mario Di Santoi en su libro Amplitud de movimiento, es el
tono muscular, la manifestación visible y tangible de toda la historia y
problemática afectiva y emocional de una persona.
Así como cada episodio de la vida afectiva de un ser humano deja su secuela a
la manera de un suceso imborrable, dicha huella también queda sellada a nivel
muscular.
Por ello no resulta extraño que ciertas personas presenten acortamientos en
ciertos músculos y no en otros, o que ciertos días estemos. mas o menos
flexibles que otros. Lo importante desde el punto de vista didáctico es aceptar
la realidad de lo cambiante del tono muscular, a los efectos de exigir lo justo en
cuanto a amplitud de movimiento se refiere, evitando innecesarias lesiones.
La educación Somática trabaja en pos de permitirte al individuo que recupere la
adaptabilidad de su tono muscular. Diversos problemas emocionales,
especialmente los vividos en la infancia provocan contracciones más o menos
localizadas en ciertos músculos, temporarias al principio, pero que tienden a
fijarse y organizarse en forma permanente. También se observan hipotonías.
En un caso como en el otro, el músculo queda fijado en un tono determinado y
resulta incapaz de reaccionar con las variaciones tónicas que constituyen las
respuestas normales de un organismo adaptable frente a estímulos
provenientes del mundo exterior o de otras zonas del propio cuerpo. No se trata
pues de establecer en el sistema muscular un tono determinado considerado
como normal, sino de devolver la flexibilidad perdida por efecto de fijaciones
anteriores.
GENESIS DEL TONO MUSCULAR:
Por Marta Jáuregui
El tono muscular es el estado de contracción de los músculos en reposo. Está
regulado por el sistema nervioso, a través de neuronas ubicadas en zonas
profundas del cerebro y por debajo del cerebro (pedúnculos cerebrales,
protuberancia y bulbo), cuyas prolongaciones bajan por la médula y conectan
con las fibras de inervación muscular. Este sistema de neuronas y sus fibras de
prolongación, se llama Sistema Extrapiramidal y está a cargo de mantener el
tono muscular y de todos los movimientos automáticos, incluidos los ajustes
musculares necesarios para la motilidad eficiente y exacta (ej: algunos
músculos ceden mientras otros se contraen). Como el sistema nervioso
funciona en red, los centros extrapiramidales reciben información de otros
lugares del cerebro, relacionados en predominantemente con las emociones y
también con la voluntad que desde la corteza cerebral, activa neuronas
excitadoras o inhibitorias de los centros reguladores del tono. Algunos
estímulos emocionales, como el miedo, la alegría, el deseo y la ira, excitan
neuronas que hacen aumentar el tono muscular, y otros estímulos como el
placer, la confianza, la satisfacción, las inhiben, y el tono disminuye. En
general, el sistema nervioso "lee" las sensaciones del cuerpo y responde
subiendo el tono muscular cuando se prepara para actuar, o bajándolo cuando
se trata de permanecer.
Esta lectura se hace a través de información que llega a las neuronas por
transmisión eléctrica a través de sus fibras, desde los receptores presentes en
todo el cuerpo, y a través de la sangre, en forma química, por hormonas y otras
sustancias liberadas por los tejidos. A esta información del medio interno, se
suma la del medio externo, capturada a través de nuestros sentidos. Como los
procesos del sistema nervioso producen aprendizaje, a lo largo de la vida, se
va conformando una tendencia del tono muscular, más o menos estable, más o
menos modificable, que se constituye en la actitud postural.
Si recordamos que el desarrollo de los sentidos es intrauterino y que a través
de la placenta, el feto recibe la sangre materna, entenderemos que la
organización del tono muscular, se inicia en el período de gestación.
Los estímulos que modifiquen la actividad muscular materna, lo harán en la del
Teto.
El aprendizaje a través del movimiento genera el desarrollo de la habilidad
motora en sí misma y provee de elementos de comunicación corporal. Lo que
al inicio es interacción madre- hijo, será luego la comunicación con el medio.
El contacto, siempre genera una reacción, ya que es un estímulo que el
sistema nervioso recibe a través de nuestra sensibilidad, procesando una
respuesta que entre otras cosas, se expresa en una modificación del tono
muscular. Un contacto blando, baja el tono; uno duro, lo sube. Esto es fácil de
comprobar con un simple apretón de mano o un abrazo.
Los reflejos, son la forma de actividad neuromuscular más elemental y
primitiva. Sobre ellos, como si fueran moldes de movimiento, se forjan nuestros
patrones motores, que con la maduración neurológica terminan siendo nuestra
manera de movernos, con sus habilidades y limitaciones.
Los reflejos musculares son respuestas a distintas intensidades y formas de
contacto.
Es decir que el contacto, es generador de cambios del tono y de patrones de
movimiento.
Los animales superiores y muy especialmente el ser humano, tienen la
capacidad de aprender, pudiendo evocar a través de la memoria, estímulos
anteriores, no presentes. Además, el componente de placer o displacer,
desencadena la activación cerebral de los circuitos de las emociones, muy
ligados a los de la memoria. Estas zonas cerebrales, tienen múltiples
interconexiones con los centros reguladores de la actividad muscular.
Esto hace que el aprendizaje y las emociones, sean también, forjadores del
tono muscular.
Durante el embarazo, el útero es el primer contacto que recibe el cuerpo del
bebé. Entre ambos, las membranas y el líquido que lo rodean, permiten
deslizamientos y empujes amortiguados.
Luego del nacimiento, los brazos que cargan al niño, los lugares donde su
cuerpo apoya, las superficies que lo contienen, son los estímulos que siguen. A
esto se suman los olores, la luz, temperatura, sabores y sonidos, que generan
sensaciones que van inscribiéndose como emociones. Antes, dentro del útero,
parte de este aprendizaje emocional, lo recibe por sangre materna, con
químicos que llegan a su sistema nervioso, pero también por captación
sensorial a medida que los órganos de los sentidos fetales, maduran.
Como el nivel del tono muscular, tiene estrecha relación con la actividad
motora, está claro que una hipertonía propicia la hiperactividad, mientras que la
hipotonía promueve la hipoactividad.
La relación con nuestro medio, la exploración, la comprensión y adecuación a
nuestro ambiente, pueden llevarse a cabo con el desarrollo de nuestra
observación, pensamiento analítico, abstracción y capacidad de expresión.
Quien sea hiperactivo, tendrá dificultades para observar y elaborar; quien sea
hipoactivo, limitará su posibilidad de explorar y de expresar.
Así es que el tono muscular, es una base para la organización de nuestro
pensamiento y nuestro lenguaje.
Los psicomotricistas describen cuatro organizadores del desarrollo psicomotor
infantil: el sostén, la exploración, la comunicación y el equilibrio.