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Características del Antiguo Régimen

Tema 1

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TEMA 1: EL ANTIGUO RÉGIMEN

1.- INTRODUCCIÓN.
Llamamos Antiguo régimen al conjunto de relaciones sociales, económicas y políticas
que caracterizan a las monarquías europeas del siglo XVIII.
El Antiguo Régimen tiene cuatro características fundamentales:
 El mantenimiento de la sociedad estamental.
 Un sistema económico basado en el sector primario, predominantemente la
agricultura, y en el que el comercio iba ganando cada vez más importancia.
 La población evolucionaba siguiendo el régimen demográfico antiguo.
 El sistema político era la monarquía absoluta, basada en la concentración del poder
por el rey y la centralización del sistema administrativo. A lo largo del siglo XVIII, los
monarcas se vieron influidos por las ideas de la Ilustración, y evolucionaron hacia
fórmulas más avanzadas, dando lugar al Despotismo Ilustrado.

2.- LA POBLACIÓN EN EL ANTIGUO RÉGIMEN.


La transición demográfica es una teoría demográfica que explicaría el paso de un
régimen demográfico preindustrial, presidido por altas tasas de mortalidad y natalidad a
otro industrial con un fuerte incremento de la población y posteriormente postindustrial,
con tasas muy bajas de mortalidad y natalidad.
Durante este período se viene desarrollando el régimen demográfico antiguo. Destaca
por las altas tasas de natalidad y de mortalidad, lo que da como consecuencia un
crecimiento vegetativo lento. A la vez que nacían muchos niños (40-50 ‰) también se
producían elevadas tasas de mortalidad debido fundamentalmente a tres factores: las
guerras, las epidemias y las hambrunas.

3.- UN MUNDO BÁSICAMENTE RURAL.


3.1.- La hegemonía del sector primario.
En el siglo XVIII la mayor parte de la población se dedicaba a la agricultura. En
general, era una producción de subsistencia, la mayor parte de las tierras se dedicaba a
cultivar cereales, que eran la base de la dieta. Pero también se cultivaban productos
destinados al comercio, como la vid o el olivo en las zonas mediterráneas. La
agricultura seguía dependiendo mucho del clima, por lo que periódicamente se
producían crisis de subsistencia, períodos de hambre en los que crecían las tensiones
sociales.
La propiedad de la tierra estaba fundamentalmente en manos de los privilegiados, cuyos
señoríos suponían cerca del 40% de la superficie cultivable a finales del siglo XVIII.
 Las tierras de la nobleza nunca se dividían debido a los mayorazgos, ley que obligaba
a transmitir todo el patrimonio al hijo mayor del señor, por lo que las tierras cada vez
eran más grandes y difíciles de administrar.
 Parte de las tierras eran del clero, las manos muertas, tampoco se podían vender.
El resto de la propiedad estaba en manos de la burguesía o eran tierras comunales de los
ayuntamientos, por lo que se vendían pocas tierras y el número de pequeños propietarios
era minoritario.
Los campesinos que no tenían tierras estaban sometidos al régimen señorial, es decir,
eran siervos de un señor. El señor les permitía trabajar una parte de sus tierras para su
sustento, a cambio, los campesinos debían trabajar gratuitamente las tierras del señor
ciertos días de la semana y pagarle una renta. Además, los campesinos debían pagar
otros muchos impuestos, a la Iglesia y a la monarquía. Esto iba creando un descontento
en el campo, que avanzaba en paralelo al descontento de la burguesía.
3.2.- El desarrollo de la industria y el comercio.
La industria del Antiguo Régimen fue impulsada principalmente por los reyes, ya que
quienes concentraban el capital, la nobleza y el clero, no podían invertirlo en la
industria, ya que los gremios controlaban la producción y dificultaban las innovaciones.
La monarquía intentó renovar el sistema productivo, para lo que creó Reales Fábricas.
El comercio exterior había crecido mucho gracias al desarrollo de los intercambios entre
Europa y América. La monarquía concedía el monopolio del comercio con una zona a
una determinada compañía comercial. Así, por ejemplo, la Compañía de las Indias
Orientales británica, tenía el derecho de explotación de la ruta entre Gran Bretaña y
Asia.
Sin embargo, el comercio interior tenía problemas, debido al control de los gremios, la
pervivencia de pesos y medidas regionales diferentes y la existencia de aduanas
interiores, lo que dificultaba el intercambio de productos entre las diferentes regiones de
un mismo país.

4.- LA SOCIEDAD DEL ANTIGUO RÉGIMEN.


4.1.- El mantenimiento de la sociedad estamental.
La sociedad estamental era la forma de organización social característica del Antiguo
Régimen. Cada estamento se corresponde con un estrato o grupo social, definido por un
estilo de vida común. Este sistema se había originado durante la Edad Media y dividía a
la sociedad en tres órdenes o estamentos: la nobleza, el clero y el pueblo llano.
La sociedad estamental tenía dos características fundamentales:
 El inmovilismo vertical, por el que un representante del pueblo llano no podía
ascender y pertenecer a la nobleza, salvo excepciones.
 La existencia del privilegio, que permitía a la nobleza y al clero (privilegiados) tener
algunos beneficios frente al resto de la sociedad, como no pagar impuestos (e incluso
poder cobrarlos), recibir los derechos señoriales en sus territorios, disfrutar de leyes
particulares, etc.
4.2.- Estamentos sociales.
La nobleza se dividía en alta y baja nobleza. La alta nobleza tenía muchas propiedades
en el campo y recibía gran cantidad de dinero por sus derechos señoriales, por lo que
llevada una vida fastuosa. Pero la nobleza de provincias y baja nobleza tenían una
situación económica más delicada, por lo que poco a poco empezaron a buscar
matrimonios con la burguesía más adinerada, que a su vez deseaba ennoblecerse.
El clero se dividía también en alto y bajo clero. El alto clero estaba compuesto por los
hijos menores de las familias nobles y concentraba los señoríos eclesiásticos. El bajo
clero estaba formado por personas procedentes del pueblo llano y muchas veces vivían
en un estado de miseria cercano al del campesinado.
El pueblo llano o tercer estado abarcaba a todas las demás personas, y estaba compuesto
por el campesinado y la burguesía. El campesinado era el grupo más numeroso. Por
ejemplo, en torno al 85% de los habitantes de Francia o España eran campesinos. Sin
embargo, su capacidad para influir sobre la sociedad era muy escasa, pues solo un
porcentaje muy pequeño, en torno al 10%, eran propietarios de sus tierras, mientras que
el resto estaba sometido al régimen señorial.
La burguesía era cada vez más importante. Al no vivir en el campo, los burgueses
estaban libres del régimen señorial, y el desarrollo de las ciudades y del comercio
habían hecho que tuvieran mayor riqueza. Pero no podía acceder al poder político, que
estaba monopolizado por la alta nobleza y el alto clero. La burguesía comenzó a
oponerse a la sociedad estamental y a reclamar mayor poder político a medida que su
peso económico crecía. Pero los privilegiados se esforzaron por mantener la sociedad
tradicional. El resultado del conflicto entre burguesía y privilegiados fue lo que
llamamos revoluciones burguesas.

5.- EL GOBIERNO A COMIENZOS DEL SIGLO XVIII.


5.1.- El mantenimiento del absolutismo en Europa.
El absolutismo era el sistema político que regía en la mayor parte de Europa a principios
del siglo XVIII. El rey concentraba el poder legislativo, ejecutivo, judicial, militar, etc.,
ya que el rey decidía qué leyes entraban en vigor, tomaba las decisiones de gobierno,
nombraba a los jueces y era el jefe del ejército.
El absolutismo nació en Francia en el siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV “El
Rey Sol”. Se apoyaba en las teorías de pensadores como Bossuet, que defendían el
origen divino de la monarquía, por lo que nada podía estar por encima del rey.
En el terreno económico, el absolutismo se apoyaba en el mercantilismo. El
mercantilismo defendía tres ideas fundamentales:
 Un estado era más rico cuanto más oro y plata tuviera, por lo que había que acumular
estos metales.
 Para captar los metales, había que desarrollar el comercio exterior. Y para evitar que
los metales salieran del país, había que implantar un proteccionismo económico, es
decir, había que poner impuestos a los productos extranjeros para evitar que se
vendieran dentro del país.
 El Estado debía intervenir en la economía, como por ejemplo, en el desarrollo de la
industria.
Para que su poder llegara a todos los rincones del reino, los monarcas absolutos
desarrollaron una enorme burocracia y un poderoso ejército real. Para pagar estos
gastos, los reyes necesitaban cada vez mayores cantidades de dinero, que obtenían de
los impuestos sobre el campesinado y la burguesía, ya que el clero y la nobleza no
contribuían.
5.2.- El parlamentarismo inglés.
Frente a la difusión del absolutismo europeo, en Inglaterra se había desarrollado un
sistema político muy diferente. Durante el siglo XVII, los reyes ingleses habían
intentado, sin éxito, establecer el absolutismo, ya que se encontraron con la firme
oposición de la burguesía. El conflicto entre el rey y la burguesía provocó el desarrollo
de las revoluciones de 1642 (contra Carlos I) y de 1688 (“la Gloriosa”, contra Jacobo
II), que terminaron con triunfo de la monarquía parlamentaria.
Este nuevo sistema político tenía como base la supremacía de la ley sobre el monarca,
que aceptaba el control del Parlamento. En la “Declaración de Derechos” de 1689, el
rey garantizaba una serie de derechos y libertades a sus ciudadanos y reconocía que el
Parlamento era el encargado de hacer las leyes, que los jueces eran independientes y que
el monarca solo iba a asumir el poder ejecutivo. De esta forma, en Inglaterra se impuso
la separación de poderes.
Esta doctrina fue anunciada por John Locke, que definió sus principios básicos:
 La libertad, que se reflejaba en la existencia de unos derechos que tenían todas las
personas.
 La igualdad ante la ley, por lo que era contrario a los privilegios de los estamentos.
 La propiedad como criterio de diferenciación social. Locke consideraba que solo los
que tienen propiedades contribuyen al Estado, y que por eso solo ellos tienen derecho a
participar en el sistema político (sufragio censitario).

6.- LA ILUSTRACIÓN Y EL DESPOTISMO ILUSTRADO.


6.1.- La Ilustración, un cambio de mentalidad.
Durante el s. XVIII, un grupo de pensadores, fundamentalmente franceses, elaboraron
una doctrina que sirvió a la burguesía para poder expresar claramente el modelo social y
económico que deseaba. El primer mensaje revolucionario que la Ilustración
propugnaba era una fe absoluta en la razón (inteligencia humana) como único medio
para entender y explicar el mundo.
Los nuevos filósofos se enfrentaron a la concepción medieval del mundo basada en la
tradición y en el teocentrismo de la religión cristiana. Aunque la mayor parte de los
ilustrados creían en una religión natural que admitía la idea de Dios, rechazaban la
superioridad de cualquier religión sobre las otras, y condenaban la intolerancia religiosa.
Voltaire fue el gran defensor de la libertad de conciencia. Eran muy optimistas, y creían
que la naturaleza era una fuente de justicia y bondad. Pensaban que el ser humano nacía
para ser feliz. Se opusieron claramente a un sistema de sociedad estamental.
Defendieron la movilidad social. Los privilegiados criticaron duramente a los ilustrados,
que veían en la Ilustración un peligro para el mantenimiento de sus privilegios.
Las ideas ilustradas se difundieron por Europa en gran medida gracias a la publicación
en Francia de la “Enciclopedia”, dirigida por Diderot y d’Alembert. Esta obra intentaba
recoger todo el saber de su tiempo, pero bajo la “luz” de la razón.
Importantes ilustrados como Montesquieu y Rousseau partieron del pensamiento liberal
británico, basándose en John Locke. De esta base se extrajeron dos conceptos:
 El concepto de separación de poderes fue desarrollado por Montesquieu en su obra “El
espíritu de las leyes” (1748). Defendía la existencia de tres poderes principales
(legislativo, ejecutivo y judicial) y la necesidad de evitar que una misma persona o
institución los acumulara.
 El concepto de soberanía nacional fue expuesto por Rousseau en su obra “El contrato
social” (1762). Para él, el poder corresponde a la nación, es decir, al conjunto de
ciudadanos.

6.2.- El Despotismo Ilustrado.


Los monarcas del siglo XVIII también se vieron influidos por las ideas de los ilustrados.
Denominamos como despotismo ilustrado al sistema político que nace de la aplicación
de las ideas ilustradas por parte de la monarquía absoluta. Los reyes deseaban que la
sociedad evolucionara, pero que la monarquía absoluta dirigiera el proceso, sin contar
con la sociedad. Por eso se mantuvo el absolutismo y siguió sin permitirse que el pueblo
participara del sistema político. Influidos por la Ilustración, los reyes del siglo XVIII
realizaron reformas en sus reinos para mejorar la vida de la población. Por ello, los
monarcas extendieron la educación, reformaron el trazado de las ciudades, mejoraron el
abastecimiento de agua y alimentos, renovaron la red de caminos y puertos, etc.
El despotismo ilustrado se apoyó en la fisiocracia. Para los fisiócratas, la riqueza de una
economía dependía de la agricultura. Algunos ministros intentaron llevar a cabo
políticas fisiocráticas, como Turgot en Francia y Campomanes o Jovellanos en España.
Estas reformas chocaban con los privilegios de la nobleza y el clero, y los reyes no
deseaban poner en peligro la posición de estos estamentos, que consideraban necesarios
para mantener el orden social.
El despotismo siempre ha sido identificado con la frase: “Todo para el pueblo, pero sin
el pueblo”.

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