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Felipe Varela

Martinez Valentina

 “3” año B
 Lezcano Silvana, Lira Gladys,
Perassi David
 Instituto privado Aleluya
Felipe Varela nace en 1821 en Huaycama en un pueblo del departamento Valle viejo.

Era hijo del caudillo federal Javier Varela y de María Isabel Ruarte. Perteneció a una antigua y
distinguida familia del valle catamarqueño. Varela pasó los primeros años de su vida con la
tradicional familia Nieva y Castilla, del Hospicio de San Antonio de Piedra Blanca, de la cual era
también pariente.

A los 21 años de edad murió su padre en el combate librado el 8 de setiembre de 1840 sobre la
margen derecha del Río del Valle, entre las fuerzas federales invasoras de Santiago del Estero y
las unitarias de Catamarca.

Después de aquel fatídico suceso se radicó en Guandacol, pueblo riojano en plena precordillera.
Siendo aún joven se acogió al amparo del comandante Pedro Pascual Castillo, amigo de su padre,
con quien había visitado ese lugar en los frecuentes viajes con arriando de animales para Chile.

En Guandacol, poco después, se casó con Trinidad Castillo, hija de su protector. Con su padre
político se dedicaron al engorde de hacienda para los mercados chilenos de Huayco y Copiapó.
Esas faenas y viajes con, le dieron un amplio conocimiento del paisano humilde de la región. Eso
fue agrandando su prestigio entre la peonada y la gente de campo. Ese oficio sirvió para que
Varela conociera a los paisanos y sus realidades.

Para esa época participo de montonera liderada por el Chacho quien se insurrecciono contra
Rosas integrando la coalición del norte, pero fueron derrotados por las fuerzas rosistas y fueron
exiliados a Chile. Entre 1840 y 1855, Varela integro el ejército chileno llegando al cargo de
Capitán. Entre 1842 y 1845, acompaño al Chacho en sus dos nuevas intentonas contra Rosas.

En 1861 peleo bajo las ordenes de Justo José Urquiza en la batalla de Pavón que se dio entre las
fuerzas porteñas, comandadas por Bartolomé Mitre, y las tropas de la Confederación Argentina,
al mando de Urquiza.

Pavón fue un duro golpe para los federales. Pero más duro aún fue lo que vino después. Tras
aquella memorable batalla que dejó al país en manos de Mitre, sobrevino la arremetida porteña
contra los últimos vestigios de la extinta Confederación Argentina. En medio del desbande
general, abandonados por Urquiza a su propia suerte, muchos personajes enrolados en la causa
federal resistieron al nuevo orden hasta donde pudieron.

Uno de esos personajes era Felipe Varela. Igual que los demás, no entendió la defección del
entrerriano y, al amparo del "Chacho" Peñaloza, prosiguió la lucha contra el porteñísimo
triunfante. Hasta que, luego del asesinato del caudillo riojano, decidió exiliarse en Chile, donde
escapando de Rosas.

En 1865, cuando Mitre embarcó a la Nación en la Guerra del Paraguay, los viejos federales vieron
la oportunidad de entrar nuevamente en acción. El mendocino Videla, los Saá de San Luis, el
riojano Chumbita y tantos otros no vacilaron en rejuntar a los gauchos montoneros que erraban
sin destino y levantaron en armas sus terruños. Varela, aún en Chile, decidió quemar las naves:
puso en venta su estancia catamarqueña, compró fusiles y un par de cañones de rezago y reclutó
a unos cuantos exiliados dispuestos a repasar la cordillera.

En diciembre de 1866, camino a San Juan, Varela lanzó una flamígera proclama que retumbó
como un sonoro cañonazo entre la paisanada sometida a las levas forzadas para engrosar el
ejército que peleaba en el Paraguay. "Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución
votada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas
americanas", rezaba aquella proclama en su parte dogmática.

En poco tiempo, los dos modestos batallones iniciales se habían convertido en un ejército lo
suficientemente respetable para que Mitre, concentrado en la guerra lejana, le prestara
atención. "Varela transformó los desórdenes cuyanos en una revolución nacional", anotó Félix
Luna en Los caudillos. Contrariado, Mitre apeló una vez más al sable de Wenceslao Paunero para
poner las cosas en su lugar. Mientras un ejército de más de tres mil hombres bien armados
marchaba sobre Cuyo, los insurrectos, soliviantados por los éxitos obtenidos, planeaban
extender la sublevación a todo el país e, incluso, reponer a Urquiza en el poder. Claro que esta
ambiciosa estrategia no coincidía con la voluntad del morador del Palacio San José, quien no
tenía planeado volver a las andadas. Así lo había pactado con Mitre y estaba dispuesto a
cumplirlo. Sin embargo, otro entrerriano belicoso sí estaba decidido a apoyar la revuelta:
Ricardo López Jordán, el futuro verdugo de Urquiza.

Resumen de la batalla de Pavón:

En un combate dudoso, Urquiza retiró sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La
victoria fue para los porteños, que extenderían su dominio a todo el país. La batalla de Pavón
suscito polémicas y especulaciones que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones
sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que Pavón abrió el camino a la organización
nacional y puso fin a la separación entre la Confederación Argentina y la provincia de Buenos
Aires, producida en 1852.

El primer encontronazo se produjo el 1° de abril de 1867 en suelo puntano. Ese día, en el paso
San Ignacio, a orillas del río Quinto, la vanguardia mitrista al mando de Arredondo puso en fuga
a las montoneras de los Saá.

Tras la derrota se unió a la sublevación contra las autoridades nacionales del Chacho.

Como protegido del Chacho, fue nombrado jefe de la policía de la Rioja y en 1863 invadió la
provincia de Catamarca y luego combatió contra las fuerzas de Paunero en la batalla de las
playas y lomas Blancas (que terminó con la vida del Chacho de una manera despiadada Con la
muerte del general Ángel Vicente Peñalosa, el “CHACHO”. Esposado es entregado por los
soldados que lo capturaron al mando del comandante Vera, al coronel, Irazábal, el cual lo lancea
varias veces. Atado a un poste es fusilado, luego decapitado y su cabeza es puesta en un palo en
la plaza Olta, una oreja del Chacho fue enviada a la ciudad de La Rioja, a la casa de un patricio.
El cuerpo desaparece, oculto por sus seguidores, al igual que su cabeza.).

Después del asesinato de Peñaloza, Varela se refugió en Entre Ríos donde fue edecán del
gobierno de Urquiza, pero un año después volvió a Chile y allí se puso en contacto con con la
llamada unión americana, que era una red de corresponsales de los de los círculos intelectuales
de esa época formado para repudiar los ataques europeos al Perú, también acusaba al gobierno
argentino y Brasil por no haber apoyado en la guerra del Paraguay. De ahí, Varela se dio cuenta
de la profundidad del proceso político que atravesaba su país y se puso a organizar una campaña
militar para regresar. A fines de 1866 Felipe ya había decidido regresar a su país y conto con el
apoyo de la revolución de los colorados (La Revolución de los Colorados fue el último alzamiento
del partido federal argentino en el oeste del país. Pretendía desconocer la autoridad del
presidente Bartolomé Mitre, liberar a las provincias de gobiernos impuestos desde la capital,
Buenos Aires, y terminar con la Guerra del Paraguay, a la cual se oponían). En noviembre, estalló
una sublevación de las tropas que debían de dirigirse a la guerra del Paraguay dirigida por el
coronel Juan de Dios Videla liberaron a los presos de la cárcel entre los cuales se hallaba el doctor
Carlos Juan Rodríguez, un federal puntano a quien vive la hizo nombrar gobernador de Mendoza,
en dos días controlaron toda la provincia.

Pocos días después, derrotaron al coronel Pablo, el asesino de Peñalosa.

De allí, Videla pasó a la provincia de San Juan donde derrotó y expulsó al gobernador y ocupó su
lugar a principios de enero de 1867, y enseguida derrotó al coronel Julio Campos, gobernador
unitario de la provincia de la Rioja en la batalla de rinconada del pocito.

El mando militar de la revolución quedó en manos del coronel Felipe Saá que recuperó la
provincia de San Luis. en muy poco tiempo habían tomado el poder en todo Cuyo y contaban
con el apoyo del gobernador cordobés Mateo Luque.

Convocando a las montoneras residuales de otros caudillos muertos en todo el país y a los
combatientes chilenos, Varela marchó sobre territorio argentino portando bandera con la
consigna de "federación o muerte"

Cayó en manos federales tras una rebelión militar contra el comandante irazábal Al poco tiempo
se unieron a Varela a otros caudillos menores como santos Guayama Sebastián Elizondo y
Aurelio Salazar con los cuales llegó a formar un ejército de más de 4000 hombres ocupó el oeste
de las provincias de la Rioja luego ocupó la ciudad de la Rioja y volviendo hacia el oeste tras la
victoria del montonero chileno Medina sobre el ex gobernador catamarqueño melitón Córdoba
que murió en el combate el 4 de marzo cerca ocupó también los departamentos occidentales
de Catamarca con una fuerza de 2000 hombres.}

Ante la tibia acogida que les dispensa Urquiza con quien contaban inicialmente para encabezar
el alzamiento planificaron las acciones encargado de alzar las provincias occidentales avanzarían
hacia el litoral donde esperaban sumar algún dirigente federal.

La situación era realmente peligrosa para el gobierno de mitre que estaba personalmente al
mando de los ejércitos aliados en el Paraguay debió regresar a Rosario Para organizar los
ejércitos con que hacerles frente al frente de los cuales colocó a José Miguel Arredondo vueltos
del Paraguay y Antonino Taboada, hermano del gobernador de Santiago del Estero.

En marzo el ejercito de Pauneros recibió en Rosario el moderno equipo retirado del frente
paraguayo y comenzó el avance hacia córdoba donde Julián Martinez se había trasladado para
oponer la autoridad civil del gobierno central. Alertado de la marcha del ejército federal a mando
de juan Saá, recién llegado de Chile, Pauneros puso a Arreondo a intersectarlo.

El 1 de abril, las fuerzas de los montoneros y los ranqueles (que habían aportado 500 lanzas),
fueron derrotados en la batalla de San Ignacio.

Los federales estuvieron a punto de vencerlos. Todos huyeron a chile, pero Varela estaba muy
lejos como para enterarse. Avanzo a Catamarca, pero cuando estaba llegando se enteró que
Taboada había ocupado La Rioja. Volvió hacia La Rioja para hacerle frente y le dijo de combatir
fuera de la ciudad con intenciones de reducir los daños civiles. Varela avanzo hacia La Rioja, pero
no tomo en cuenta la escasez de agua en ese desierto. Taboada se aprovechó de dicho error y
se ubicó en el pozo de Vargas, la única fuente de agua entre la Rioja y Catamarca y allí espero a
Varela. Cuando llegó, decidió que no podía seguir sin dar agua a sus hombres y decidió atacar.
La carga inicial de los federales encabezada por Estanislao Medina fue exitosa y los combates
siguieron por 8 horas, pero la ubicación estratégica de Taboada y la superioridad de su artillería
impidieron a los federales llegar a su objetivo sin embargo una astuta maniobra del capitán
montonero Sebastián Elizondo se hizo con los animales y el parque de armas de los de Taboada
pero el redito de la misma se vio desbaratado cuando se dio a la fuga con ellos en lugar de volver
a formar filas y entrar al combate. Con menos de 180 hombres, Varela debió retirarse dejando
en muy mal trecho el ejército nacional. Pocos días más tarde llegó a jachai allí se entero de la
derrota de Saá y reunió a sus hombres con los dispersos de este, pero en lugar de huir a Chile
decidió adoptar una táctica de guerrilla. el 21 de abril abandonó Jáchal ante el avance de
Pauneros y se echó al monte, desde allí hostigaría a las fuerzas regulares de sus adversarios
contando con su mejor conocimiento del terreno.

El 5 de junio en el Paraje de las bateas se arrojó por sorpresa sobre el campamento de Paunero
huyendo con la caballada y la munición. el 16 del mismo mes aprovechando sus pocos medios
sorprendió en la quebrada de Miranda a un grupo de conscritos al frente del coronel Linares que
abandonaron El bando nacional y se le unieron desobedeciendo a sus oficiales tomo prisionero
a Linares y le preguntó que hubiese hecho si la cosa hubiera sido al revés, este le contestó que
lo hubiera matado como a un perro entonces Varela lo hizo fusilar aunque como todas las
formalidades de la ejecución de un oficial. Esa clase de acciones se prolongaría durante meses
obligando al gobierno central a mantener en constante alerta a sus tropas en la región
bautizadas como ejército interior. Medina hizo lanzear a Tristán Dávila, el más rico y capaz de
los jefes dl partido unitario de la Rioja.

Después del pozo de Vargas, la guerra comenzó perder su carácter casi romántico los asesinatos
de los nacionales comenzaron a ser respondidos y pronto todo el territorio quedó sometido a
campañas cruzadas de asesinatos y saqueos.
Apenas retirado el ejército de Taboada, que ardió cuánto ganado encontró en su camino, las
montoneras de Elizondo y Salazar tomaron la Rioja y Varela ocupó la ciudad por algo más de una
semana, pero no se quedó a esperar a Taboada que avanzaba nuevamente hacia el sur y
nuevamente se retiró hacia chile siendo derrotado en camino hacia allí.

Pese a la bravura de sus hombres, Felipe fue derrotado por Taboada. Allí, además de nacer la
mítica zamba, quedó sellada la suerte de la rebelión federal. Tras el duro revés, Varela se dedicó
a reagrupar lo que pudo de sus maltrechas huestes para transformarse en guerrillero y hostigar
a los nacionales que habían recobrado el control de la situación. Esa desobediencia le valió el
calificativo de "bandido" y cayó sobre sus espaldas la mala fama que lo persigue hasta el día
hoy.

En sus incursiones, que duraron todo aquel año de 1867 y que tenían tanto de osadas como de
crueles, Varela asoló la zona cordillerana e incluso llegó a ocupar durante algunas horas la capital
salteña. Poco después, acosado por las tropas regulares, abandonó el territorio argentino y se
refugió en Bolivia.

Sin esperanza, mando a medina de regreso a chile y se fue a la puna. Cuando sus enemigos
contaban que ya estaba asilado en Bolivia, reapareció sin aviso en los valles calchaquíes de Salta.
a principios de octubre logró avanzar hacia el centro de esa provincia perseguido por el coronel
Octaviano Navarro, un viejo aliado del Chacho al que pocas semanas antes Varela todavía
confiaba en convencer de unirse a su revolución. Curiosamente, Navarro lo persiguió de cerca
pero nunca lo alcanzó ya que ninguno de los dos quería verse obligado a la lucha. Los habitantes
de la ciudad de salta levantaron barricadas en las principales calles de la ciudad y se prepararon
a resistir la crueldad de Varela esparcido con tesón por los liberales Varela los invitó a combatir
fuera de la ciudad para que esta no sufriera los efectos de una lucha callejera pero Los salteños
rechazaron la intimación.

Tras una lucha heroica por ambas partes que duró dos horas y media los federales ocuparon la
ciudad, aunque perdieron en la batalla más de la mitad de sus hombres. Algunas versiones
afirman que los hombres de Varela saquearon centenares de asesinatos y violaciones, pero otros
observan que la ocupación de la ciudad duró apenas una hora lo cual no habría dado tiempo a
violaciones o asesinatos y las fuentes no citan ningún caso concreto de asesinato después del
combate. el saqueo existió porque habían ocupado salta en busca de armas, pero no parece
haber sido muy profundo, aun así, se han mencionado casos de amenazas y violencias y robos
de dinero y caballos. Al saber que Navarro se acercaba, Varela evacuó Salta hacia el norte y se
fue con unos cañones que consiguió en la ciudad y menos pólvora que la que había traído. se
dirigió a San Salvador de Jujuy, ciudad que ocupó también brevemente. En los primeros días de
noviembre entraba en Bolivia donde fue asilado por el presidente Mariano y se refugió
temporalmente en Potosí. Sin embargo, los vaivenes de la política boliviana lo llevaron a un
nuevo intento en su país alarmado por el fusilamiento riojano Aurelio Salazar en diciembre de
1868, ya enfermo, tomó nuevamente el camino de salta con un par de centenares de hombres.
el 12 de enero de 1869 un pequeño contingente nacional lo derrotó en pastos grandes en la
puna dispersando definitivamente su tropa.

Enfermo de tisis (tuberculosis pulmonar) y carente de apoyo Varela se refugió en Chile el


gobierno transandino lejos de recibirlo bien, lo mantuvo brevemente en observación antes de
permitirle asentarse en Copiapó. La última etapa de su vida fue penosa y finalmente el 4 de junio
de 1870 la enfermedad acabó con su vida cuando él tenía tan solo 49 años.

el gobierno catamarqueño repatrió sus restos pese la oposición del gobierno del ejecutivo
nacional encabezado por domingo Faustino Sarmiento.

En agosto de 2007 la legislatura de Catamarca solicitó al gobierno nacional el ascenso post


mortem de Felipe Varela al grado general de la nación en julio de 2012 fue ascendido post
mortem general de la nación por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Contexto geográfico

Catamarca presenta dos tipos de clima: cálido con las variantes tropical serrano y andino
puneño y árido en sierras y bolsones.

Las precipitaciones medias anuales oscilan entre 400 y 500 mm en el Este, con marcada
disminución hacia el Oeste, compensada parcialmente por nieves.

Huaycama es una localidad rural perteneciente al departamento Ambato. Se halla a una altura
promedio de 950 mts sobre el nivel del mar en el valle situado entre las sierras del Colorado al
oeste y de Gracián al este.

Esta localidad se erige a orillas del Río del Valle, que fluye hacia el sur, y es desde este último
que el pueblo obtiene el recurso vital para consumo y riego de sus campos de cultivo.
 Localidad de
Ambato, Catamarca

Bibliografía
[Link]

[Link]
20tipos,Oeste%2C%20compensada%20parcialmente%20por%20nieves.

[Link]
[Link]#:~:text=Su%20econom%C3%ADa%20es%20una%20de,jurisdicciones%20de%20pri
mer%20orden6%20argentinas.

[Link]

[Link]
Glosario

Montonera: Grupo o pelotón de gente de a caballo que intervenía como fuerza irregular en las
guerras civiles de algunos países sudamericanos.

Coalición: Unión transitoria de personas, grupos políticos o países con un interés determinado

Edecán: Un asistente o ayudante de campo o edecán es el asistente personal, secretario o


asistente militar de una persona de alto rango

Repatriar: Devolver algo o a alguien a su patria.

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