TAREA 3 – CUENTACUENTOS 21/12/2024
Profesor. Jorge Alberto Koo Bolio
Alumno. Angel Emmanuel Santiago Arias
COMO ATRAPAR UNA ESTRELLA
(Párate frente al público con una sonrisa)
— ¡Hola, amigos! Hoy les voy a contar una historia mágica, llena de sueños,
aventuras y… ¡estrellas! Se trata de un niño con una gran idea. ¿Están listos para
escucharla?
(Pausa breve para que los niños respondan)
— Muy bien, entonces, comencemos.
Cuerpo del Cuento:
(Usa un tono lleno de emoción)
— Había una vez un niño que amaba las estrellas más que nada en el mundo. Cada
noche miraba al cielo, soñando con tener una estrella para él solito. ¿Se imaginan
tener una estrella como amiga? ¡Podrían jugar juntos, contar secretos y hasta
compartir aventuras!
(Un cambio de tono, soñador)
— Un día, el niño tuvo una idea: “Voy a atrapar una estrella”, pensó. Y así, con
mucho entusiasmo, comenzó su misión.
— Primero, se levantó muy temprano y fue a buscar una. Pero… ¡no había estrellas!
(Haz una pausa y mira al público con intriga). Claro, las estrellas solo salen de
noche.
(Con energía)
— ¡Pero no se rindió! Intentó saltar tan alto como pudo. (Imita saltos exagerados)
— ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! Pero… la estrella estaba demasiado lejos.
(Con curiosidad)
— Luego pensó: “Si subo al árbol más alto, tal vez pueda alcanzarla”. (Imita subir
un árbol, mirando hacia arriba) Pero… tampoco funcionó.
— Entonces tuvo otra idea brillante: “Usaré una red para atraparla”. ¿Qué creen que
pasó? (Pausa para que los niños respondan).
— ¡Nada! La estrella seguía allá arriba, tan lejana como siempre.
— Ya estaba a punto de rendirse, cuando vio algo brillante reflejado en el agua. ¡Era
una estrella! Corrió hacia el agua y trató de atraparla, pero cada vez que lo
intentaba… ¡se escapaba! (Haz gestos de frustración).
— Triste, el niño se sentó en la playa. (Baja el tono, más reflexivo). Pensó que nunca
lograría atrapar su estrella. Pero entonces… algo llamó su atención.
(Con entusiasmo)
— ¡Allí, sobre la arena, había algo especial! Una estrella de mar. No era la estrella
que esperaba, pero… ¡era una estrella de verdad! Y el niño sonrió.
— Al final, se dio cuenta de algo importante: a veces, los sueños se hacen realidad
de formas inesperadas.
Cierre:
(Con una gran sonrisa)
— Y así, el niño se fue a casa feliz, con su nueva estrella. ¿Qué les pareció esta
historia? ¿Ustedes también tratarían de atrapar una estrella?
(Deja un espacio para que respondan, y concluye con entusiasmo):
— Recuerden, amigos: nunca dejen de soñar, porque los sueños pueden llevarnos
a lugares mágicos. ¡Gracias por escuchar!