0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas9 páginas

Preguntas de Habacuc sobre el mal

Cargado por

josecrespinsam
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas9 páginas

Preguntas de Habacuc sobre el mal

Cargado por

josecrespinsam
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Habacuc

Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
Habacuc 1:2-9

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio de este pequeño libro de Habacuc, a quien
hemos llamado: “El Tomás del Antiguo Testamento”, el hombre que tenía un signo de interrogación
por cerebro. Pero debemos decir, de paso, que él hizo preguntas muy buenas. No podemos acusar a
este hombre por las preguntas que hizo, porque fueron preguntas muy buenas, y demandan una
buena respuesta. Y Dios le dio a él muy buenas respuestas a sus preguntas. La primera pregunta que
él hace es una pregunta que, estamos seguros, muchos de nosotros hemos hecho también, y llegamos
a ella ahora en esta primera sección que tenemos aquí.

En el capítulo 1 tenemos la perplejidad del profeta. Y él presenta aquí su primer problema


diciendo: ¿Por qué no hace Dios algo en cuanto al mal? Y como vimos en el versículo 1, la profecía que
tenemos aquí es la respuesta que Dios le da a las preguntas que presenta el profeta. El versículo 2 de
este capítulo 1 de Habacuc, dice:

2
¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no
salvarás? (Hab. 1:2)

Habacuc, en realidad, está diciéndole al Señor, que Dios está negándose a responder sus
oraciones. En una noche de desespero, él clama porque ve violencia a su alrededor, y nota que Dios
no está haciendo nada en cuanto a eso. Y aparentemente, Él no está diciendo nada tampoco. Esta es
la elegía de Habacuc, y él llegará a concluir este libro, sin embargo, con un himno de alabanza que
expresa gozo. Pero, si usted, amigo oyente, tiene alguna pregunta, opinamos que debería llevarla al
Señor, de la misma manera en que lo hizo este hombre, y usted recibirá la respuesta de Dios, si usted
es sincero en la pregunta que presenta ante Él. Habacuc continúa ahora, y su pregunta es un gran ¿Por
qué? Leamos los versículos 3 y 4 de este capítulo 1 de Habacuc:

1 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
3
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están
delante de mí, y pleito y contienda se levantan. 4Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale
según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. (Hab. 1:3-4)

Aquí está su pregunta: ¿Por qué? Es decir, él está diciendo: ¿Por qué Dios permite que continúe
el mal y que aumente la iniquidad y la injusticia, el pleito, la contienda, y la violencia, y no hace nada
en cuanto a esto? Y esa es una pregunta mayúscula la que él se hace. ¿POR QUÉ? Y él hace esta
pregunta con bastante énfasis.

Ahora, esta es una pregunta antigua y a la vez, es una pregunta nueva, una pregunta que usted
puede hacerse hoy. Observemos esto en detalle. Ya hemos sugerido que este hombre escribió su libro
en una época durante el reinado de Josías, o después de Josías, ya que él fue el último rey bueno que
hubo. A él, le siguió Joacaz, quien fue un rey malo, y él reinó solamente tres meses. Luego llegó
Joaquín, y éste reinó once años, y también fue un rey muy malo. Esta era una época de desintegración,
era una época de deterioro y degradación del reino. Era una época cuando la ley de Moisés estaba
siendo quebrantada. Y por supuesto, era un momento cuando ellos se estaban apartando de Dios.
¿Por qué?

Ahora, uno puede resumir todo esto diciendo: “¿Por qué Dios permite el mal? ¿Por qué permite
Él, el mal?” En cierta ocasión un profesor universitario estaba conversando con otro, en cuanto a la
actitud de algunos profesores universitarios que son incrédulos, y que utilizan cierto método para
poner dudas en las mentes de los estudiantes que creen en Dios. Ahora, estos dos profesores que
conversaban eran creyentes. Y lo que un profesor impío utiliza es un método que trata de destruir la
fe de los jóvenes, y que ataca la integridad de la Palabra de Dios. Y lo que ellos hacen, en primer lugar,
es presentar una pregunta como ésta: ¿No me diga que usted cree que un Dios de amor, permitiría el
mal en el mundo, verdad? ¿Piensa usted que un Dios de amor, un Dios amante, de un corazón tierno,
permitiría el sufrimiento en el mundo? O sea que, tales profesores destruyen la confianza en Dios. Y
destruyen, entonces, la confianza en la Palabra de Dios.

2 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
Usted recordará que el enemigo, utilizó este mismo método con Eva. “¿Me quieres decir – dijo la
serpiente – que Dios no quiere que tú comas del fruto de ese árbol? ¿Por qué? Éste es el árbol más
delicioso de todo este jardín, y abrirá tus ojos, y llegarás a ser como Dios. Y no puedo creer que un Dios
tan bueno no quiera que tú no comas del fruto de ese árbol. Eso no lo puedo comprender”. Y él estaba
destruyendo una creencia en Dios, de si Él era bueno o no lo era. Y ese es siempre el mismo método
que utiliza.

Observemos ahora la pregunta que hizo Habacuc, de cómo ésta calza bien en la situación local
de su día. La gente parecía estar saliéndose con la suya, en cuanto a los pecados. Dios, parecía que no
estaba haciendo nada; por lo menos, eso era lo que pensaba Habacuc. Y su pregunta era: “¿Por qué
no actúa Dios en cuanto al pecado? ¿Por qué no juzga Dios al impío? ¿Por qué permite Dios que los
hombres impíos, así como también las mujeres impías, prosperen?” Y, ¿no es ésta una buena
pregunta para hoy, amigo oyente? ¿No es ésta una pregunta que usted se haría en el presente?
Estamos seguros de que muchos de los hijos de Dios han dicho: “Bueno, y ¿por qué no actúa Dios
ahora? ¿Por qué permite Dios que ocurra todo este mal a nuestro alrededor? ¿Por qué permite que los
ricos se salgan con la suya? Y, ¿por qué tiene que llevar tal carga, una familia normal y corriente? La
persona normal y corriente tiene que pagar sus impuestos, tiene que pagar más cuando aumenta la
gasolina, mientras que aquellos que son ricos no notan mucho la diferencia. Ellos tienen mucho más
dinero para poder pagar estas cosas. Por esa razón, no sufren tanto. ¿Por qué, pues, Dios no hace algo
en cuanto a esto?” ¿No es esa su pregunta, amigo oyente?

Debemos decir que esa era la pregunta de David. Esta pregunta, esta duda, casi le roba a David
su propia fe. David dijo, usted recordará, allá en el Salmo 73, versículos 2 y 3: En cuanto a mí, casi se
deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la
prosperidad de los impíos. Bueno, David decía: “Yo miraba a mi alrededor, y ¿quién es aquel que está
prosperando? Es el impío. ¿Por qué no hace Dios algo en cuanto a eso?” Y esa era la pregunta que se
hacía Habacuc. “¿Por qué no actúa Dios en el día de hoy? ¿Por qué permite esto?” Eso aparentemente,

3 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
estaba ocurriendo durante el reino de este rey impío, y no se estaba obedeciendo la ley entonces. En
esa época abundaba la anarquía y el desorden, la maldad se podía apreciar por todas partes, y parecía
que la gente se estaba saliendo con la suya. Hasta parecía que la nación no iba a sufrir por eso. Y eso
le molestaba mucho a Habacuc. Este hombre está preocupado por eso, porque él tenía un corazón
muy tierno. A él no le gustaba ver cómo era agobiado el pueblo, como estaba sucediendo entonces.

Ahora, si usted observa lo que está ocurriendo a su alrededor, amigo oyente, en el mundo del
presente, lo que está sucediendo aún en su propia nación, lo que está sucediendo en su propia ciudad,
pensamos que es lo mismo que lo que me ocurre a mí. Ah, los políticos expresan mucha preocupación
por mí. Ellos van a reducir los impuestos que tengo que pagar, sin embargo, suben todos los años.
Ellos dicen que se están preocupando mucho por mí, tanto en la capital de la nación, como en la
capital de la provincia, y que siempre están pensando en mí, pero tengo la impresión de que no se
acuerdan mucho de mí. Parece que están pensando mucho más, en cuanto a ellos mismos. Estamos
viviendo en la misma clase de día que vivía este profeta, amigo oyente, cuando abunda la impiedad.
¿A quién puede creer uno en el presente? ¿Y por qué no hace Dios algo en cuanto a esto? ¿Por qué no
actúa en la nación? Esa era la pregunta que se hacía Habacuc. Este hombre tenía un corazón muy
tierno. Y amigo oyente, Dios está diciendo que Él tiene una respuesta para el profeta. Y Dios también
tiene una respuesta para usted en el día de hoy. Notemos lo que dice el versículo 5 de este capítulo 1
de Habacuc:

5
Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que
aun cuando se os contare, no la creeréis. (Hab. 1:5)

Dios está diciendo: “Habacuc, cuando Yo te diga lo que en realidad estoy haciendo, va a ser difícil
para ti creerlo, porque en vez de no estar haciendo nada, estoy haciendo mucho, por cierto”. Y lo que
va a ocurrir es que finalmente Habacuc le va a pedir a Dios que no actúe tan rápido, cuando descubra
todo lo que Él está haciendo, y cuán pronto está actuando, cuántas cosas Él está haciendo. Así es que,
Dios le está diciendo a Habacuc: “Quiero que sepas que yo estoy actuando entre las naciones. Y a pesar

4 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
de toda la anarquía y de toda la guerra, y los pecados en todas las naciones, – Dios dice – Yo las estoy
gobernando, Yo estoy actuando en juicio”.

Ahora, ¿cómo va a hacer esto Él? Dios le va a dar a Habacuc la respuesta. Dios va a hacer algo en
cuanto a todo esto, y esto va a crear una pregunta mucho más grande para Habacuc, pero por cierto
que él se dio cuenta que Dios está haciendo algo. Ahora, notemos lo que dicen los versículos 6 y 7 de
este capítulo 1 de Habacuc:

6
Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura
de la tierra para poseer las moradas ajenas. 7Formidable es y terrible; de ella misma procede su
justicia y dignidad. (Hab. 1:6-7)

Él está hablando aquí de los caldeos, los babilonios que vendrán. Los babilonios eran ley para sí
mismos. No reconocían a nadie como superior a ellos. En efecto, eran la raza superior. Y ¿cuándo
hemos escuchado eso antes? Ellos pensaban que eran la raza dominante. Y que ellos eran quienes
iban a establecer las normas para el resto del mundo. Así es como ellos lo veían. Ellos hacían sus
propias leyes; y ellos iban a venir contra el pueblo de Dios. Ahora, notemos lo que dice aquí el versículo
8:

8
Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus
jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a
devorar. (Hab. 1:8)

¡Qué cuadro el que tenemos aquí, amigo oyente! De paso, digamos que los babilonios utilizaban
la caballería más que cualquier otra nación. Usted recuerda que los asirios utilizaban los carros. Y
también hacían eso los egipcios. Ahora, los asirios tenían el último modelo en cuanto a carros de
guerra se refiere. Pero, los babilonios tenían un método diferente. Ellos utilizaban la caballería. Y ellos
iban a bajar contra el pueblo de Dios. O sea que, Dios está diciendo aquí: “Yo no voy a permitir que
ustedes se salgan con la suya, que ustedes queden impunes en cuanto a sus pecados. Ustedes piensan

5 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
que Yo no estoy haciendo nada. Bueno, Yo estoy preparando a una gran nación que caerá sobre
ustedes, procedente de las riberas del río Eufrates, y cuando llegue el tiempo apropiado, si Mi pueblo
no se vuelve a Mí, entonces, voy a soltar contra ellos a los babilonios”. Y eso ocurrió, amigo oyente. Y
la historia de la destrucción de Jerusalén es algo, amigo oyente, que es feroz y terrible; y casi es
indescriptible las cosas que ellos hicieron cuando llevaron a esa gente cautiva.

Ahora, esto provocó una nueva pregunta de parte de Habacuc. Si él antes tenía algo que
preguntar, ahora sí que es cierto que lo tenía. Y aquí en el versículo 9, comenzamos leyendo en su
primera parte:

9
Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, (Hab. 1:9a)

O sea que, el Señor dice: “Mi pueblo antes ha estado tomando parte en la violencia, pero hasta
ahora no han visto nada. Esperen hasta que lleguen los babilonios y verán. Y el versículo 9 en su
totalidad, dice:

9
Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.
(Hab. 1:9)

Y ellos capturaron a este pueblo. Nabucodonosor atacó tres veces la ciudad de Jerusalén. La
última vez, quemó la ciudad y también el templo y se los llevó cautivos a ellos. El profeta Habacuc era
quien había dicho que Dios no estaba haciendo nada. Y usted recuerda lo que dijo el escritor del libro
de Eclesiastés, allá en el capítulo 8, versículo 11, dice: Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre
la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos, dispuesto para hacer el mal. Amigo
oyente, en la primera ocasión que ellos hicieron el mal, quizá se preguntaron qué sucedería, quizá
iban a ser castigados del cielo, o algo por el estilo.

Un gran número de jóvenes, si tienen ocasión, cuando son muchachos, se pueden robar la fruta
del vecino. Y hay veces que cuando hacen algo así, puede tronar o relampaguear, y piensan que puede
ser el Señor que los está juzgando en ese mismo instante. Pero pronto se dan cuenta que eso no es

6 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
así. Que el trueno y los relámpagos no son el juicio de Dios contra ellos, y pueden continuar haciendo
eso sin temor, por lo menos de parte de Dios. Y, amigo oyente, eso es lo que la gente piensa cuando
cometen algún pecado. En el pasado, los pecados se cometían tanto como ahora, pero se hacían a
escondidas.

Hay algunos que opinan que la naturaleza humana ha cambiado. Sin embargo, la naturaleza
humana es siempre la misma, amigo oyente. La diferencia con el día de hoy es que lo que antes se
hacía en secreto, en forma encubierta, hoy se está haciendo abiertamente. A mucha gente no le
preocupa pecar abiertamente. Así es que, no ha habido ninguna clase de mejora. En cierta ocasión,
una pareja joven fue entrevistada en la televisión; no estaban casados, sino que estaban viviendo
juntos. Y todo el mundo comentaba de la honradez de ellos. Y nosotros nos preguntamos, ¿de qué
clase de honradez les estaban alabando? Amigo oyente, en tiempos pasados, cuando alguien hacía
algo así, lo hacía a escondidas. No se presentaba así abiertamente. Pero hoy ocurre todo lo contrario.
Ahora, ¿hace esto que el pecado sea algo diferente? ¿Cambia eso el hecho de que esta clase de cosas
es pecaminosa y mala ante los ojos de Dios? Bueno, amigo oyente, ante Él, es la misma clase de
pecado que antes.

Y eso es lo que sucedió con la nación de Israel. Pensamos que la primera vez que desobedecieron
los Diez Mandamientos, quizá temblaron; se preguntaban si el juicio no caería sobre ellos de forma
inmediata. Si no descendería fuego del cielo para consumirlos. Pero, ya que el castigo contra una obra
mala no se realiza en forma inmediata, los corazones de los hombres se endurecen, y es como leímos
anteriormente: Por cuanto no se ejecuta luego sentencia contra la mala obra, el corazón de los hijos de
los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Y eso hace que continúen cometiendo pecados,
uno tras otro. Y estamos viviendo en una época cuando la gente no piensa o no cree en el castigo de
Dios. Son como lo era Habacuc, en esta ocasión.

Habacuc estaba rogando que Dios hiciera algo en cuanto a la nación. Estaban pecando, y se
empeoraban cada día y cometían sus pecados abiertamente. Él dice que ellos eran malos, que eran

7 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
violentos. Que existía una gran inmoralidad. Y que Dios no estaba haciendo nada en cuanto a eso. Y
¿piensa usted lo mismo en cuanto a las condiciones del día de hoy? ¿Está Dios haciendo algo en cuanto
a esto? Bueno, parece que no fuera así, ¿verdad? Y esto ha provocado que un grupo de teólogos saliera
con una idea nueva, la cual no es muy nueva, por cierto, pero ellos dicen que Dios ha muerto, que Él
ya no está aquí. Y lo que quieren decir es que nunca ha habido un Dios, que no hay Dios. Eso es lo que
están tratando de decir. ¿Por qué? Porque Él no interfiere en los asuntos de los hombres. Pero ¿es
acaso cierto que Él no está interfiriendo en los asuntos de los hombres en el presente? ¿No está acaso
Dios en control en el día de hoy? ¿No está actuando hoy?

Cuando una nación progresa y se hace rica, la gente se despreocupa, hasta los mismos hijos de
Dios se despreocupan. Y a veces nos preguntamos: ¿cuánto viviremos, ¿cuánto más existiremos? Y se
hace la pregunta: ¿Hace algo Dios en cuanto al mal? Y Dios está diciendo que sí, que lo hace. Dios dice:
“Habacuc, tú pensabas que Yo no estaba haciendo nada; bueno, tú no sabías en cuanto a esto, pero
en las riberas del río Eufrates se encuentra una de las naciones más brutales; y cuando llegue la
ocasión, ellos descenderán contra esta nación, y ellos vendrán contra Mi pueblo y lo cautivarán, lo
llevarán cautivo, para que no escapen del castigo por su pecado. Tú pensabas que Yo no respondía a
tu oración. Tú pensabas que Yo no estaba haciendo nada en cuanto al pecado. Pero, Yo estoy haciendo
mucho en cuanto al pecado”.

Y pensamos, amigo oyente, que, si usted pudiera observar detrás del pecado y ver lo que Dios
está haciendo, de seguro que le aterraría en este mismo instante. Sería aterrador para usted, poder
ver que Dios en realidad está actuando contra Su propia nación. Y Él actúa de esta manera contra
cualquier nación que antes haya tenido algún conocimiento de Él. Y usted sabe amigo oyente, que hay
algunas naciones que se dicen ser cristianas, y el mundo las conoce como naciones cristianas, porque
en el pasado han tenido algún conocimiento superficial de Dios. Y en ellas, se reverenciaba la Biblia.
No había muchos que conocieran mucho en cuanto a la Biblia, pero, la Palabra de Dios se
reverenciaba. Pero, en el presente, es totalmente ignorada, es despreciada por toda la nación. Y a

8 [Link]
Habacuc
Habacuc 1:2-9
Programa No. 1182

38
veces cuando una persona va a ocupar un cargo oficial en el gobierno, pone su mano sobre la Biblia
para jurar, pero pronto se olvida de lo que dice dentro de ella. Amigo oyente, ¿no está haciendo Dios
nada hoy? Bueno, nosotros pensamos que sí lo está haciendo. Y si nosotros solo pudiéramos
contemplar, si pudiéramos saber lo que Dios está haciendo, por cierto, que nos aterraría en alto grado.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, en nuestro próximo
programa, vamos a ver cómo Dios responde a la segunda de las preguntas que tiene Habacuc, la cual
ahora es de más importancia que lo que era la primera pregunta. Le invitamos, pues, a acompañarnos,
mientras continuamos nuestro recorrido por este libro de Habacuc.

9 [Link]

También podría gustarte