Para todas mis lectoras de Wattpad.
Sin ustedes, Sweet Bitch no existiría.
SWEET BITCH
Krishna G.R
Este PDF es totalmente gratuito. Esta novela pertenece
a la autora y única dueña, Krishna G.R.
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coincidencia.
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merecen créditos por sus escritos.
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Sinopsis
A la edad de 14 años, Bree Hamilton perdió a su hermano
pequeño, en un juego que paso de divertido a fatal. Siendo la
única testigo cuando ocurrió el grave accidente, los padres de
Bree la culpan por no cuidar a su hermano menor, haciendo de
los próximos años de ella un infierno.
Cansada de los malos tratos, la muchacha pidió su
emancipación a la edad de 16 años, desde entonces que vive
sola en un departamento.
Todos estos años desde que murió Daniel, ha ganado una
reputación en la secundaria, por ser tan fría y perra, "La perra
Bree". Construyo un muro tan grande para alejar a todos que
desde sus 14 años no tiene ningún amigo. Pero todo cambia
ahora.
Comienza la universidad...por segunda vez, -Ya que el año
anterior había sido expulsada por conducta- Ahora
prometiéndose comportarse correctamente y siendo tan fría
como siempre, es cuando las cosas cambian. Ryan, el chico que
al conocerse vota su cigarrillo, es el apuesto muchacho de ojos
verdes, que se adentrará en su vida, acercándose cada vez más
a su corazón congelado, para ponerlo en marcha nuevamente.
Aterrada ante la idea de que Ryan derrumbe el muro que tanto
le ha costado construir, tratara de evitarlo y sacarlo de su
camino, pero Ryan no está dispuesto a irse...y la decisión es de
ella, ¿dejará entrar a Ryan?, o ¿seguirá sola y no superara
nunca lo sucedido?
¿Puede un corazón lleno de dolor, volver a sentir amor?
PRÓLOGO
-¡Daniel, ya te vi!-le grito a mi hermano pequeño corriendo tras él para
atraparlo.
Su risa flota por el aire, corre más rápido para que no lo alcance, entonces
sube las escaleras y cuando va por la mitad, resbala y cae.
Me detengo inmediatamente, su cuerpo rebota por los escalones cayendo
finalmente junto a mis pies.
-¡Daniel!-grito tirándome a su lado.
Lo comienzo a mover frenéticamente para que abra los ojos, pero no lo
hace. El pánico se apodera de mí, las lágrimas comienzan a correr por mis
mejillas como cascadas.
<<Por favor Dani, abre tus ojos…>>
Le ruego en susurros, pero no lo hace. Abrazo su cuerpo más pequeño que
el mío, es cuando noto el charco de sangre que hay debajo de él.
<<No, no, no…>>
-¡MAMÁ, PAPÁ!-comienzo a gritar lo más fuerte que puedo, lo hago con
todas mis fuerzas para que me escuchen, mi garganta duele.
Ambos estaban en el patio haciendo hamburguesas en la parrilla, pero
oyen mis gritos. Lo sé porque llegan de inmediato corriendo, cuando se
percatan de lo que sucedió, mi madre emite un grito desgarrador y se
lanza al suelo tan bruscamente que se raspa las rodillas, me empuja a un
lado.
-¡Daniel!, ¡mi niño…!-mamá mueve su cuerpo.
Pero yo sé que mi hermano no se moverá, sé que no volverá a abrir sus
ojos.
-… ¡No lo sé maldita sea, vengan de inmediato, mi hijo está muy mal, no
hagan más preguntas, solo vengan!-dejo de mirar a mamá y me percato
que papá ha llamado a emergencias. Cuelga el teléfono y se tira al lado de
su esposa.
Ambos están gritando y sollozando, yo también pero estoy tirada al lado,
porque mamá me empujo.
-¿¡PERO QUÉ PASO!?-mamá me grita gateando hasta mí y tomándome
bruscamente por los hombros.
-Estábamos…co…corriendo, ju…gando a las …escondidi…das-mi voz sale
en tartamudeos por los sollozos.
-¡ERES MAYOR, SABES QUE NO PUEDEN CORRER POR LA CASA!-me
grita empujándome nuevamente.
-¡Mamá…estábamos en el primer piso!-le grito en respuesta sin dejar de
llorar.
Dani, mi pequeño hermano, él está...está…ni siquiera puedo pensarlo sin
dejar de respirar.
-¡ES TU CULPA!-dice abrazando el cuerpo de Dani.
Que me diga esas cosas provoca que llore con más fuerza, papá solo yace a
su lado en estado de shock sin asimilar esto. Ya no llora, solo observa.
La ambulancia se demora veinte minutos en llegar.
No sacan a Dani en una camilla para llevarlo a recuperarse, lo sacan de
casa en una bolsa para cadáveres.
Cuando se lo están llevando, mamá me golpea con una bofetada tan
fuerte, que saca sangre de mi labio.
-¡TODO ESTO ES TU CULPA, ME QUITASTE A MI HIJO!-después no la
escucho más, porque una enfermera de la ambulancia la seda.
Y entonces lloro y lloro, viendo como la policía entra en la casa, viendo
como limpian la sangre de Dani del piso, viendo como el mundo de toda mi
familia cae a pedazos. Y lloro porque mamá tiene razón, es mi culpa lo que
pasó, yo debería haberlo cuidado, Dani murió por mi culpa, yo mate a mi
hermano.
CAPÍTULO 1
Observo la imagen que hay en el espejo delante de mí. Una mujer pálida,
con ojos grises grandes, cabello rubio hasta su cintura, aro en la nariz,
maquillada, y con una mirada vacía, ¿seré yo? Sus ojos están vacíos, le
falta un pedazo de ella misma, creo que sí soy yo.
Agrego otra capa más de rímel y ya estoy lista para mi primer día en la
universidad…nuevamente. El año pasado me expulsaron por conducta,
esperemos este año tener mejor suerte.
Salgo de mi baño, y me agacho para sacar los botines negros debajo de la
cama, me los coloco rápidamente. Dejo la cama estirada, ordeno, y me
dispongo a irme, pero antes de hacerlo me coloco un gorro de lana rojo y
compruebo mi imagen en el espejo por última vez; jeans azules, polera
blanca sencilla pero con encaje en la espalda, arriba una chaqueta de
cuero. Cuelgo el bolso en mi hombro y salgo de mi departamento.
Desde los 16 años que vivo en este departamento. Me mude dos años
después de la muerte de Dani, ya que estar en casa era una tortura por el
hecho de que lo veía en todos los rincones y también porque mamá me
maltrataba. Al cumplir los 16 me logré emancipar, cosa que mis padres
aceptaron con gusto. El departamento lo conseguí gracias a la tía Tori,
hermana de Sarah, quien es lo más cercano a una madre que tengo ahora.
Llego a la calle principal del centro, donde me detengo por el semáforo.
Una mujer de mediana edad me sonríe y dice: -Bueno días, señorita.
-Que tienen de buenos…-le contesto fría mientras avanzo porque el
semáforo cambia de color.
Si hay algo que odio es cuando las personas tratan de agradarte o te
hablan porque al verte saben que estas mal y quieren tratar de ser de
ayuda al decir cosas como “buenos días”, pero no les resulta. Si ellos
estuvieran en el lugar de la persona en frente sabrían que lo mejor es no
hablar.
En la secundaria, cuando todos supieron lo de Dani, corrían a mi lado
dándome consejo o palabras de aliento, los aleje a todos. Hasta a los que
eran mis amigos. Me gane una reputación como “La Perra Bree”, por ser
tan fría y perra con todo aquel que se cruzaba en mi camino. Era lo mejor
estar sola, no quería estar con nadie, solo quería estar sola para recordar a
mi hermano.
Llego a la universidad, -obviamente no es la misma de la que me
expulsaron, ya que allí no me recibirán nunca más- Esta es muchísimo
más grande que la otra, los universitarios van de un lugar a otro riendo,
bromeando. Será un largo día.
Abro mi bolso y saco un cigarrillo, es el último. Lo enciendo y coloco en
mis labios. Inhalo el venenoso humo, y después lo suelto. Fumar es un
vicio de mierda, lo sé, pero me ayuda a relajarme, al igual que el alcohol.
Camino hacia la entrada, pero un chico que viene caminando rápido me
empuja y provoca que suelte mi cigarrillo, este cae al suelo. Gruño, todavía
faltaba la mitad.
-¡Fíjate por donde caminas, idiota!-le grito apagando el cigarrillo en el
suelo con el pie.
-Lo lamento-dice y se detiene, da la vuelta fijando su mirada en la mía.
Whoa.
Lo admito, es uno de los hombres más guapos que he conocido; cabello
negro oscuro desordenado hacia arriba, luce suave y como si recién se
hubiera levantado. Brillantes ojos verde eléctrico, labios carnosos y
rosados, de piel pálida. Lleva jeans negros, deportivas, camiseta azul y
encima una cazadora de cuero como la mía. Sus bíceps se marcan en la
playera. Tiene un cuerpo fornido y es bastante alto, más que mi 1.67, debe
medir como 1.80 más menos, o más que eso.
Sí, puede ser bastante guapo, pero es un idiota. Rápidamente mi mirada
se vuelve fría como de costumbre. Noto que sus ojos viajan por todo mi
cuerpo y después vuelven a mi rostro.
-Era mi último cigarrillo-gruño.
Una sonrisa tira de las comisuras de sus labios. Sonrisa con dientes
perfectos.
-Bueno, entonces me alegro de que ahora este en el suelo y no en tu boca,
así tu vida será más larga.
Aprieto los dientes, maldita sea, era el último cigarrillo.
-Soy Ryan Woods -estira su mano como presentación esperando que yo la
tomé y la estreche.
-Acabas de tirar mi último cigarrillo amigo, no esperes que estrechemos las
manos como si fuéramos conocidos-me burlo de él.
Una risa sueva escapa de su boca.
-Dime tú nombre y te devolveré el cigarrillo-Sus ojos son tan profundos
que aparto la mirada.
-Tengo el dinero suficiente como para comprar alguno yo.
Me dispongo a irme, comienzo a caminar dejándolo con la palabra en la
boca, pero toma mi brazo provocando que dé la vuelta quedando frente a
frente con él.
-¿Pero qué…?-me callo cuando siento un leve peso en mi hombro, el bolso.
Cuando voy a tomar la correa es más rápido y lo saca.
-¡Hey!-voy hacia él, pero se aleja sonriendo. Maldito hijo de…
-¿Pero que tenemos aquí?-finge sorpresa-¡Sí!, ¡esta tu nombre!-tiene mi
carnet de conducir en sus manos.
Me lanzo hacia él, pero se aleja rápidamente. -¡Dame eso!-me quejo.
-Bree Hamilton-dice mi nombre suavemente, como si lo estuviera
saboreando. –Me gusta, muy lindo.
Su sonrisa arrogante hace que me den ganas de golpearlo en el rostro
ahora mismo, pero está lleno de personas por todos lados y mi conducta
sería una perdición para mi nuevo año.
Se acerca a mí y coloco el bolso en mi hombro. –Fue un placer conocerte,
Bree. –termina de hablar y se marcha en dirección contraria a donde me
dirijo yo.
Ahora sí, que necesito un cigarrillo.
Entro a la universidad pasando por las grandes puertas de vidrio en las
cuales se encuentran stickers de todas las carreras que hay aquí. Dentro
es mucho más grande de lo que se ve por fuera, pasillos largos por todas
partes, otras facultades saliendo por puertas externas. Vaya.
De mi bolso saco el horario y lo sostengo en mis manos,
“Anatomofisiología”, con el profesor “Edgar Adams”. Según esto el salón
está en el segundo piso. Voy hasta las escaleras y las subo, la clase
comenzó hace 10 minutos, gracias al idiota llegaré tarde. Llego a la puerta,
toco suavemente, el profesor abre. Debe de tener unos 40 años, su cabello
es oscuro y sus ojos marrones tienen odio, su expresión es amargada.
-Tarde-demanda.
-Lo siento…-murmuro.
Camina hacia dentro del salón, voy detrás, cierro la puerta y me encamino
hacia uno de los últimos asientos. La mayoría de las miradas están fijas en
algo escrito en el pizarrón que el profesor continúa explicando, solo unos
pocos pares de ojos tienen la mirada en mí. Cuando llego al asiento, me
acomodo, saco mi cuaderno y un lápiz para tomar apuntes.
-La señorita que llego retrasada, nombre-dice el profesor Adams
dirigiéndose a mí.
-Bree Hamilton…-medio grito para que me escuche bien, lo que hace que
ahora todos los ojos se giren en mi dirección. Bajo mi cabeza, y hago como
si estuviera escribiendo, después de unos segundos todos vuelven la
atención al profesor nuevamente. Fingir escribir nunca falla, lo hacía
siempre en secundaria.
Cuando la clase finaliza, comienzo a guardar las cosas nuevamente en mi
bolso para irme. Una sombra ennegrece los colores frente a mí, levanto la
vista para ver quien está delante y no es nada más ni nada menos que
Aimé Swen, mi mejor amiga antes del accidente de Dani.
Perfecto.
Su cabello rubio claro lo mantiene en un corte melena como cuando era
más joven, sus ojos chocolate son cálidos igual que siempre, es un poco
más baja que yo.
-Hola-dice con una sonrisa.
Aimé trató de seguir siendo mi amiga después de todo lo que ocurrió, pero
yo solo quería estar sola. Me acompañaba a lugares a los que ni siquiera le
pedía que me acompañara. Muchas veces, o la mayoría de las veces que se
acercaba la evitaba de inmediato, pero seguía insistiendo. Siempre era
como ahora, me atrevería a decir que esto era una rutina en su día a día.
-Hola…-murmuro y comienzo a guardar las cosas con mayor rapidez.
Tengo todo guardado, camino hacia la puerta rozando mi hombro con el de
ella en el acto.
-Bree…por favor, sé que la muerte de Dani te…
Detengo mi andar. No me doy vuelta, pero con la voz más fría que puedo
generar le digo:
-Cállate-salgo del salón.
Si hay algo más que odio, es que las personas hablen de la muerte de mi
hermano como si supieran por el dolor que pase y posiblemente estoy
pasando. Pero no lo saben.
Aimé no se ha dado por vencida con el hecho de seguir tratando de ser mi
amiga, hace un año que no la veía. Y el que aun siga intentándolo me
provoca un poco de…no, claro que no.
Alejé a todos por el hecho de que las personas que quiero siempre salen
heridas de todas las formas posibles. Hice bastante daño con la muerte de
Dani, mis padres quedaron destrozados, me odian hasta el día de hoy y sé
que lo harán por toda su vida. Prefiero estar sola, porque de esa manera
estere segura yo y los demás.
Voy caminando tan rápido que choco con alguien, espero caer, pero unos
firmes brazos se envuelven alrededor de mi cintura impidiendo que caiga.
-Espero que esto se vuelva un hábito, porque será mi nuevo momento
favorito del día-dice una voz extrañamente familiar. Levanto mi vista,
Ryan.
Salgo de sus brazos rápidamente, su mirada es tan profunda…como si
supiera todo sobre de mí solo con mirarme a los ojos. Aparto la mirada.
Cuando estoy a punto de responder con alguno de mis comentarios
sarcásticos o burlones, mi celular suena en la parte trasera de mi
pantalón. Lo saco en menos de dos segundos, cuando veo el nombre en la
pantalla, mi corazón literalmente se detiene.
<<Sarah>>, es el nombre de mi madre, mi mamá me está llamando.
-Oye, ¿estás bien?-pregunta Ryan suavemente.
Lo ignoro, aprieto <<responder>> y coloco el celular en mi oído.
-Al fin te dignas a contestar mocosa, ¿Dónde estás?-hace más de un año
que no hablo con ella, y esta es su forma de expresarlo; le importa una
mierda como este, definitivamente es ella.
-¿Qué quieres?-mi voz sale firme.
Lanza una risa amargada-¿Esa es la forma de hablarle a tu madre?- emite
un bufido-…que más se puede esperar de ti…
Mis ojos se llenan de lágrimas por un segundo, pero pestañeo rápidamente
para alejarlas.
-¿Dije que quieres?-repito.
-No me hables de esa manera perra, sabes que…-corto la llamada antes de
que siga hablando.
-Bree, ¿estás bien?-pregunta Ryan nuevamente.
-Estoy bien…-no escucho lo que dice porque comienzo a correr hacia la
salida de la universidad.
Una vez que llego a la salida comienzo a respirar dentro, fuera, dentro,
fuera. Voy hacia una banca y me siento allí hasta calmarme, porque no
lloraré, no lo haré. El celular comienza a sonar nuevamente, es ella. Lo
apago de inmediato. Un chico pasa y necesito con urgencia un cigarrillo,
así que me levanto y me detengo a su lado, toco suavemente su hombro.
Detiene su andar y vuelve su vista hacia a mí. Sus ojos son de un tono
muy claro de café.
-Disculpa la molestia, pero ¿tienes algún cigarrillo?-mi voz suena un poco
titubeante. Nunca le he pedido nada a nadie.
Me sonríe como si nos conociéramos. Como si fuéramos amigos, lo que
provoca que este incómoda.
-Claro-dice sacando su caja llena del bolsillo, la abre y me entrega uno. -
¿Tienes con que encenderlo?-su voz es amable.
-Sí, gracias.-respondo ya queriendo irme.
-Soy Owen por cierto-dice presentándose.
Si dicen su nombre así es porque quieren ser amigos.
-Bree…-respondo medio bajo para que no alcance a escuchar.
-Bien Bree, tengo que irme, nos vemos-se despide, se va.
Al parecer si escuchó mi nombre.
Vuelvo a la banca, cuando ya tengo el cigarrillo en mi boca encendido,
puedo estar más tranquila, me relajo y cierro los ojos votando el humo.
Llevo mi mano a la boca, pero el cigarrillo ya no está, abro los ojos
rápidamente encontrando a Ryan a mi lado con el cigarrillo en sus manos.
-Esto te matará, cariño-sus ojos son cálidos.-Tienes que dejarlo-agrega
tirándolo al suelo y apagándolo con su pie.
-¿Pero qué te crees?-le digo realmente enojada.
-“¿Pero qué te crees?”-dice imitando mi voz. Suena tan ridículo que me es
imposible no reír.
-Así está mejor-sonríe.
Me levanto, y por una razón que desconozco me despido. Yo nunca me
despido.
-Adiós Ryan.
El día en la universidad se pasa rápido entre apunte y apunte. Cuando
llego a mi departamento, lo primero que hago es prepararme una
hamburguesa y después leo hasta quedarme sumida en un sueño, en el
cual, juego con Daniel en una playa.
CAPÍTULO 2
La semana ha pasado realmente lenta debido a las insistentes llamadas de
Sarah y las insistentes conversaciones de Aimé. A ambas las evito con
facilidad, pero no he corrido la misma suerte con Ryan, ya que tiene dos de
mis clases. Hemos hablado un par de veces y he sido tan contarte como
me es posible, para que logre captar que no quiero hablar, pero o:
a) Lo noto, pero no le toma importancia y me habla de igual manera.
O…
b) Realmente no lo ha captado.
Personalmente me inclino por la primera, ya que mi frialdad ha sido
totalmente notable.
-Oye, ¿Cómo estás?-dice desde el asiento detrás de mí pinchando mi
espalda con la punta de su lápiz. Lo ignoro completamente.
-¿Bree?-insiste, pero no le contesto.
Creo que logra entender que no le contestare porque deja de hablarme por
la hora completa de la clase, cuando ésta ya finaliza, el profesor Rick da
una información que me hace rodar los ojos.
-Trabajo con doble nota en pareja para la semana próxima, el tema lo
eligen ustedes, son 10 en total, están en la hoja que les entregue el primer
día.
Todos los chicos en el salón comienzan a acercarse unos con otros para
emparejarse, yo me quedo tomando apuntes, escucho la voz de algunos a
mis espaldas preguntándole a Ryan si pueden ser pareja, pero él se niega
con todos. La hora termina, por lo que el profesor se retira, me levanto
rápidamente y lo alcanzo.
-¿Señor Rick?-mi voz sale titubeante. Ahg.
Acomoda sus gafas correctamente y con voz seca pregunta. -¿Qué
necesita?
-El…trabajo, lo hare individualmente.
-Creo haber dicho en parejas señorita Hamilton, el que da las reglas soy
yo. Este no es un trabajo para una sola persona, créame, tendrá que
trabajar mucho. –sin siquiera decir nada más se retira.
La furia que quiere abrirse paso dentro de mí, la tiro lejos y trato de
mantenerme calmada. No quiero trabajar con nadie. Vuelvo a mi asiento
para guardar mis cosas. Casi todos han salido del salón. Cuando ya todo
está guardado, cuelgo mi bolso en el hombro, voy saliendo y visualizo a
Ryan unos pasos adelante.
<<Creo haber dicho en parejas señorita Hamilton, el que da las reglas soy
yo…>>, las palabras del señor Rick dan vueltas en mi cabeza.
-¡Ryan!-grito sin siquiera darme cuenta.
Pero no se detiene, sigue caminando, da la vuelta y desaparece de mi vista.
Prácticamente corro y logro alcanzarlo, pero continúa caminando.
-Ryan…-digo su nombre esperando que se detenga, pero no.
Me está evitando. Me esta malditamente evitando, está haciendo
justamente lo que yo hacía con él. Perfecto.
-Ryan…-intento por última vez, pero no.
La tolerancia dentro de mí explota.
-¡Bien!, ¡Solo quería pedirte si hacías el maldito trabajo conmigo!-levanto
las mano exasperada- pero obviamente no…-digo dándome la vuelta para
regresar donde el profesor y decirle que hare el trabajo sola le guste o no.
Una mano rodea mi codo y me da la vuelta. Frente a frente con esos ojos.
-No es agradable que te ignoren ¿verdad?-cuando hace la pregunta su voz
exige una respuesta.
Miro hacia otro lado no queriendo hacer contacto visual. –No…-murmuro
de mala gana.
Una sonrisa aparece en sus labios-Haremos el trabajo juntos, pero pídelo
por favor.
Vuelvo mi cabeza bruscamente hacia el mirándolo directamente. ¿Es que
quiere que pierda mi dignidad por completo?
-No lo haré.
-Entonces haces el trabajo sola y probablemente reprobarás.
Tiene razón, y por tener razón quiero darle un puñetazo.
-Ryan por favor, ¿podrías hacer el trabajo junto a mí?-pregunto con los
dientes apretados.
Pero ya no está ¿qué mierda?, observo hacia adelante, va caminando. Se
da la vuelta.
-¡Ven, tenemos un trabajo que organizar!
Abro mi boca y la cierro como un pez. Acabo de hacer lo que me pidió y él
se fue sin notarlo. Me he humillado para toda la vida.
Donde no camino, el entendimiento brilla en sus ojos. Camina de vuelta
hacia mí.
-¿No me digas que de verdad me pediste por favor?-una sonrisa divertida
resalta en su rostro.
Gruño como única respuesta.
-¡Solo bromeaba con eso!-comienza a reír.- Nunca te pediría a la fuerza que
pidieras por favor Bree, cuando pidas algo de esa manera, será porque de
verdad lo necesitas con todo tu ser y tú no necesitas con todo tu ser un
trabajo…
Le entrecierro los ojos y comienzo a caminar, enseguida viene a mi lado. Se
forma un silencio cómodo.
-¿El trabajo donde lo haremos?-pregunta rompiendo el hielo.
Me encojo de hombros.
-Es para la próxima semana, tú has tu parte y yo hare la mía, después
juntamos todos y problema resuelto.
-Mmm… ¿Qué tal si nos juntamos y lo hacemos en tu casa…?
De ninguna jodida manera.
-¿Qué?-pregunta son una sonrisa divertida.
¡Ahg!, pensé en voz alta.
-Ya escuchaste.
-No entiendo que tiene de malo que nos juntemos a hacer el trabajo.
Me detengo para hacerle entender esto de mejor manera. Me coloco frente
a él.
-Bien, ¿ves esto?-estiro mis brazos tocando mis dedos en sus puntas.
Asiente con confusión y diversión en su rostro.
-Mi espacio-digo lentamente. –Este espacio conforma también mi
departamento-separo los brazos y ahora toco su pecho con mi dedo índice
hablando amenazadoramente. –Y nadie Ryan, nadie, invade mi espacio.
Comienza a reír y de un segundo a otro posiciona sus brazos alrededor de
mi cintura acercando su rostro peligrosamente a mí, susurra en mi odio.
-Creo que ahora lo estoy invadiendo-su voz es ronca y a la vez suave,
nerviosa lo saco de encima rápidamente golpeando su brazo.
-Yo…dame tu correo para enviarte el trabajo…-murmuro sentándome en
una banca. Se sienta a mi lado…demasiado cerca.
Una sonrisa traviesa aparece en sus labios.
-Mejor te doy mi número…-guiña un ojo.
-Tu correo…-gruño.
Me quita mi celular -en el cual estaba viendo la hora- de mis manos
tomándome desprevenida, Anota en el rápidamente y después marca. Su
celular suena.
-Arrgg…-digo entre dientes quitándoselo.
Un mensaje de texto llega.
Tengo que tragarme la carcajada que quiere salir de mí al leer.
De: RYAN JODIDAMENTE CALIENTE
- AHÍ TIENES MI EMAIL, Y TAMBIÉN MI NÚMERO.
AGRADECE, A LA MAYORÍA DE LAS CHICAS SI TIENEN SUERTE
LES DIGO MI NOMBRE. .
Su correo está en un mensaje adjunto, cuando levanto mi mirada para
verlo y responderle las palabras fallan en mi boca. No esta. El celular
suena nuevamente. Es una llamada, por un momento pienso que es
Sarah, pero no. Es “Ryan jodidamente caliente”, aprieto contestar.
-No te muestres tan decepcionada de no verme a tu lado…-siento su
sonrisa. Miro hacia todas partes.
Sonrió irónicamente por si me está viendo, y sé que sí lo hace.
-He tenido demasiadas decepciones en mi vida como para que me importe
una más…
Un silencio incomodo se produce desde su lado de la línea. Finalmente
solo dice con voz suave.
-Te veré luego Bree…
-Espero que no…-sonrío y corto la llamada.
El día en la universidad se hace demasiado largo, no vuelvo a ver a Ryan,
por lo que deduzco se retiró. No he tomado desayuno ni almorzado, así que
realmente podría comerme una vaca entera. Cuando la última clase
termina prácticamente corro hacia la salida para poder llegar a casa y
prepararme algo para comer. Me detengo en seco cuando veo a Aimé
esperándome en la puerta de salida.
-Bree…
Endurezco mi expresión lo más que puedo y continúo caminando.
-Bree, por favor…
El pasillo en el cual nos encontramos está vacío, es mejor dejar las cosas
claras ahora. Detengo mi caminar y me vuelvo hacia ella.
-¿No te das cuenta de que no quiero hablar contigo?, ¡Por amor de dios, te
evito desde los catorce, quince años, como no caes en la cuenta de que no
quiero tu amistad, no quiero amigos, estoy bien sola!-prácticamente grito.
Aimé ni siquiera se muestra sorprendida. Me duele ser de esta manera,
pero es mejor estar sola, así no soy responsable del dolor que sienten las
personas.
-¿Crees que no me he dado cuenta?, por supuesto que lo he hecho, pero
no he dejado de insistir contigo porque eras mi mejor amiga, Bree. Ha
pasado tiempo, ya no estamos en secundaria, es la universidad. ¡He
insistido porque te quiero y eso es lo que hacen las amigas de verdad!, ¡he
insistido porque eras como mi hermana!, ¿crees que la muerte de Daniel
no me afecto?, ¡por supuesto que lo hizo!, sé que eras su hermana, y que
te dolió más que a nadie, pero yo estaba allí Bree, ahí para apoyarte en
todo lo que se viniera y todavía lo estoy y creo que soy una estúpida al
estar aquí todavía…-a medida que habla su voz pierde fuerza y sus ojos se
llenan de lágrimas.
Estoy en shock, las palabras no me salen, un nudo se forma en mi
garganta, pero lo trago, no lloraré, no puedo llorar.
-Yo no te he pedido que sigas aquí…-susurro y juro que es la primera vez
que me arrepiento de decir algo.
Una sonrisa se forma en sus labios. Sus ojos están llenos de dolor.
-Bien…me iré, no te molesto más, pero de igual manera estaré por si me
necesitas, porque créeme Bree, me has hecho falta, te he necesitado, he
necesitado a mi mejor amiga, pero no ha habido nadie. ¿Sabías que mi
madre murió hace dos años?...-al hacer la pregunta lágrimas se derraman
por sus mejillas. Ni siquiera espera que responda porque se marcha.
Me quedo congelada con rostro ceniciento.
¿René murió?, ¿ella murió hace dos años?...el nudo vuelve a mi garganta,
y ahora no hay forma de tragarlo.
Me voy hacia mi departamento rápidamente chocando con las personas
por las calles ya que mi visión es totalmente borrosa debido a las lágrimas.
Las palabras de Aimé no salen de mi cabeza…
<< Porque créeme Bree, me has hecho falta, te he necesitado, he
necesitado a mi mejor amiga, pero no ha habido nadie. ¿Sabías que mi
madre murió hace dos años...?>>
Cuando llego a mi departamento me desmorono, recordando los días en
que Aimé y yo éramos inseparables, cuando dormía en su casa y su mamá
se comportaba como una adolecente con nosotras, recordando que su
mamá también fue una madre para mí.
El sueño de esa noche se repite por más de cinco veces en la semana; Dani
y René están de la mano caminando a mi lado, no dicen ninguna palabra,
solo me sonríen.
He faltado a la universidad por 4 días, tengo el temor de encontrarme con
Aimé y no ser capaz de mirarla a la cara sin llorar. Ryan ha llamado pero
no me he molestado en contestar.
El timbre del departamento suena sacándome de mis vagos
pensamientos. A duras penas me levanto de mi cama, sí, estaba acostada.
Abro la puerta sin siquiera mirar por el agujero para ver quién es.
Es Ryan, quien me saluda con una radiante sonrisa. Abro mis ojos como
platos recordando que solo llevo una camiseta vieja grande y mis bragas.
Tomo la puerta para cerrarla en su cara pero es más rápido y entra en el
departamento. Bien…estoy solo en bragas con una camiseta y Ryan ha
entrado a mi departamento.
-¿Estoy viendo mal, o tus bragas de verdad tienen conejos?-pregunta
divertido sentándose en el sofá.
Lanzo un grito corriendo hacia mí baño.
Me observo en el espejo. Mi rostro está excesivamente ruborizado; tengo
que cambiarme pero para ir a mi habitación tengo que caminar por donde
esta Ryan.
Ay.
CAPÍTULO 3
-¡Ryan!-grito desde el baño.
Siento sus pasos aproximarse. -¡No vengas!-agrego rápidamente.
-Bien, ¿Qué sucede?-pregunta, lo escucho detenerse.
Entonces caigo en la cuenta. Si comienzo con vergüenza y esas cosas,
iremos a las bromas y seremos amigos…no, claro que no. Colocando mi
mejor cara de “chica no me importa nada” y con un gran suspiro, salgo del
baño. Así como estoy.
Él está sentado en uno de mis sofás burdeos, cuando me ve sus ojos se
oscurecen, pero aprieta sus labios absteniéndose de la sonrisa que quiere
abrirse paso.
-No es nada que no hayas visto, todas las mujeres tienen lo mismo…-digo
con indiferencia mientras camino a mi habitación, una vez que estoy allí
dentro, cierro la puerta calmadamente, cuando esta está cerrada me tiro
en mi cama gritando contra la almohada.
Nunca me he sentido intimidada por un hombre y Ryan no me gusta ni
nada, pero con solo mirarme pareciera que puede descubrir todo sobre mí
y eso no puede pasar. Es como si supiera todo, me hace vulnerable.
Con escalofríos por esos pensamientos, me coloco unos pantalones de
chándal, y me hago una cola de caballo, cuando estoy lista salgo de la
habitación con las manos en mis caderas.
-¿A qué has venido?-pregunto de inmediato tomándolo desprevenido.
-Con este son cuatro días que no vas a la universidad, no has contestado
mis llamadas, y por si no lo recuerdas, tenemos un trabajo que hacer…-me
sonríe dulcemente.
Le entrecierro los ojos, sus escusas son creíbles, pero ¿Cómo supo donde
vivo?
-¿Cómo sabias que vivía aquí?-Ya cansada de estar de pie, me siento en el
sofá frente a él.
Se encoge de hombros-Te eh seguido desde que llegaste a la universidad…-
sus palabras son tan intimidantes que por un momento las creo y junto
mis cejas horrorizada.
Él rompe en un ataque de risa, mientras dice:-¡Dios, tu expresión!
Solo aprieto los dientes. –Estoy siendo amable en dejar que estés aquí,es
mi espacio ¿recuerdas?
-Creo que podría invadir tu espacio nuevamente…-murmura.
-Pero sin embargo todavía no me contestas, ¿Cómo sabias donde vivo?
-Tu licencia de conducir ¿recuerdas?
Sí, por supuesto que recuerdo, el primer día, cuando el muy idiota me
quito mi bolso para saber mi nombre.
-¿El muy idiota?-pregunta frunciendo el ceño.
Ups. Voz alta nuevamente.
-Bien, haremos el trabajo y después te iras-digo levantándome para ir por
mi cuaderno con los apuntes.
Dos horas y media después mi cabeza estaba que explotaba. Dios, este
profesor está loco, información de esto, de aquello, de esto otro. Gracias a
dios, ya está terminado. Y Ryan todavía no se marcha.
Mi celular comienza a sonar, <<Sarah>>, rechazo la llamada pero sigue
insistiendo, así que apago el celular. Ha llamado toda esta semana, pero
no quiero hablar con ella.
-¿Novio posesivo?-bromea Ryan, que ahora está en la cocina.
-No…y ¿Qué haces en mi cocina?-frunzo el ceño.
-Preparándome algo para comer ya que tú no me has ofrecido nada. Dios
chica, espere por una hora para ver si tu corazón se ablandaba y me dabas
algo pero mi estómago ya no aguanta más, así que…-se encoge de
hombros-…me invite comida yo solo.
Un leve rubor cubre mis mejillas por la vergüenza. Nunca he tenido a
nadie en mi departamento, por lo que no estoy muy acostumbrada a ser
amable.
-¿Nunca, nunca?-pregunta Ryan sorprendido.
¿Qué…? , ¡He pesado en voz alta nuevamente!
-¿Y…?-insiste.
Digo la verdad:-No, nunca ha venido nadie.
Su sorpresa la esconde y continúa haciendo lo que sea que está haciendo.
Mentalmente agradezco que no haya insistido más con él tema. Después
de unos cuantos minutos viene con dos sándwiches bien elaborados y con
bebidas. Nos sentamos a comer en silencio, un silencio cómodo. Cuando
ya acabamos Ryan dice que tiene que marcharse, y así lo hace. En cuanto
sale de mi departamento suspiro botando todo el oxígeno que había
contenido. No acostumbro a tener a nadie aquí, por lo que estaba nerviosa.
Paso el resto de la tarde ordenando y limpiando por todos los rincones,
cuando acabo, me doy una ducha rápida y salgo hacia el centro a comprar
un gato. Necesito uno.
Cuando llego a la tienda de mascotas, mi corazón literalmente se derrite.
Si hay algo por lo cual tengo debilidad, son los animales, sobre todo por
los mininos.
El que elijo al final es un hermoso gato de color completamente blanco, por
alguna razón decido llamarlo Ryan. Compro su arena, comida y todo lo
necesario para poder cuidarlo y mantenerlo. Cuando llego al departamento
de inmediato le acomodo las cosas y lo dejo en el sofá. Parece un poco
asustado pero de a poco se ira adaptando.
El que Ryan hubiera venido hoy, me distrajo de los recuerdos de Aimé y su
madre, pero ahora que estoy completamente sola, siento el mismo vacío
dentro de mí. Ahora lo comprendo de mejor manera, extraño a Aimé, me
ha hecho falta, pero…nunca quise admitirlo de verdad. Tal vez es hora de
tener a alguien más que a mí misma.
Saco mi celular del bolsillo trasero de mis jeans, tengo un numero de
Aimé, el que tenía cuando teníamos catorce, he mantenido el chip por lo
que se mantuvieron los contactos. Marco el número y estoy debatiéndome
dentro de mí: <<Que este ya no sea el número>>, <<Que conteste…>>
-¿Hola?-responden al tercer llamado. Es su voz.
Cierro los ojos y suspiro. -¿Aimé?
Hay unos instantes de silencio, pero finalmente responde.
-¿Bree?, ¿eres tu verdad?
-Sí, soy yo…-Dios, no soy buena con las disculpas.
-¿Qué quieres?-su voz se vuelve más dura.
Por favor, que alguien grave este momento, Bree Hamilton está a punto de
dejar su orgullo de lado.
-Lo siento…-susurro con una lágrima corriendo por mi mejilla. La limpio
bruscamente. No lloraré.
-¿Por qué Bree?, ¿Por haber sido una perra conmigo todos estos años?, ¿o
por abandonar a tu mejor amiga?-sus preguntas exigen respuestas.
-Por todo, realmente lo siento Aimé, por cómo me he comportado todos
estos años…-mi voz se corta. Jesús, pedir disculpas es más duro de lo que
pensé.
-Te disculpo Bree, y el que me hayas llamado para pedirme disculpas es
signo de que de verdad todavía te importa nuestra amistad…-siento la
sonrisa de triunfo en su voz.
-Vuélvete más engreída y corto la llamada…-gruño. Quizás soy demasiado
directa, digo, acabamos de “reconciliarnos”…pero bueno, no puedo evitar
ser de esta manera.
Una carcajada se escucha. –No has cambiado en nada.
-Bien, cuídate, nos vemos en la universidad.
-Igual cuídate, nos vemos…y Bree…
-¿Mmm?
-Sabía que todavía sigues siendo tú…-corta la llamada.
Me he sacado un peso de encima, me he quitado la culpa que sentía por
haber sido de esta manera con Aimé. Hay una pequeña alegría en mi
pecho por estar bien con ella.
Me voy a la ducha y después a la cama junto al gato Ryan…Dios, creo que
nombrarlo de esa manera ha sido una mala idea.
Todo en la universidad ha sido normal, a excepción de que he estado la
mayor parte del día con Aimé. Las conversaciones desde el principio fueron
normales, cómodas, como lo eran cuando éramos adolecentes. Me alegro
que esto permanezca, aunque se siente extrañamente familiar hablar con
un amigo, o nombrar a alguien de esa manera.
Cuando voy doblando en un pasillo, diviso a Ryan con otro chico, lo he
visto antes, a medida que avanzo sé quién es. Owen.
-¡Princesa, al fin te encuentro!-dice Ryan abrazándome, su tono de voz es
de broma.
Sonrió irónica. –Sigue abrazándome y de princesa pasaré a dragón…-le
murmuro.
Me suelta rápidamente con una sonrisa en su rostro. –Owen, esta es
Bree…-nos presenta.
Owen me sonríe:-La conozco. Es la chica a la cual le di el cigarrillo hace
unas semanas.
-Le diste un cigarrillo, ¿es que no te das cuenta de que acortas sus días?-
pregunta Ryan con el ceño fruncido.
Yo solo ruedo los ojos.
-Bien, creo que esta es mi retirada-dice Owen dándome una sonrisa de
despedida y yéndose en dirección contraria.
Comienzo a caminar, pero Ryan me lo impide tomándome del codo y
dándome la vuelta rápidamente. Estoy a solo centímetros de su rostro, de
sus labios. Algo dentro de mí da vueltas y los nervios me invaden…
-Donde crees que vas…-susurra, y Dios, su aliento es suave contra mis
labios.
-Ryan…-le advierto en voz baja.
Pero no hace caso, porque en menos de dos segundos sus labios están
sobre los míos.
CAPÍTULO 4
Sus labios son suaves contra los míos. Creo que nunca he sido víctima de
un beso tan suave, es como una dulce caricia, con una de sus manos
acaricia mi mejilla como si de porcelana se tratase… ¡¿QUE DIABLOS
ESTOY DICIENDO?!
Lo empujo bruscamente y lo miro con ojos enojados, mi respiración es
agitada.
-¡Pero qué crees que haces!-prácticamente grito.
Una sonrisa triunfal se posiciona en sus labios. –Sabes muy dulce,
¿frambuesa quizá?-levanta una ceja esperando una respuesta.
La sangre sube a mis mejillas, me ruborizo.-Ryan…-le digo más como
suplica para que se detenga.
Pero hace como que no escucha, se acerca y coloca su brazo alrededor de
mi cintura y comienza a caminar, por lo que yo también lo hago.
-¿Qué haces…?-digo con los dientes apretados.
-Un chico te estaba mirando fijamente como si fuera a quitarte la ropa…-
vuelve su cabeza hacia atrás, gruñe y vuelve a mirarme-…y todavía lo
hace, ¿es qué al idiota no lo fue suficiente con el beso?
¿Pero qué…?
-¿Me besaste y ahora me estas abrazando porque un chico me estaba
mirando?-la incredulidad en mi voz es evidente.
-Oh, no te ofendas, te podría besar todo el día, pero si lo hago seguramente
en lugar de tener tus labios sobre los míos tendré tu puño dejándome un
ojo morado…-apunta sonriendo.
Por alguna extraña razón esto me hace sonreír.-Chico inteligente…ahora
saca tu brazo de mi cintura.
-No-dice automáticamente.-Ahora hay otro que te observa.
-No veo el problema con que alguien me mire…estoy completamente
disponible…
Ryan comienza a reír burlonamente-No, no lo estas.
-Por supuesto que lo estoy…-frunzo el ceño.
-Noticia de último momento Bree, desde el momento en que me dijiste
idiota por tirar tu cigarrillo que no estas disponible…
Mis cejas se juntan aún más, ¿pero que está hablando? , antes de que si
quiera comience a discutir, detiene su andar y en menos de un pestañeo
tiene los sus labios nuevamente en los míos, con la diferencia de que
ahora es apenas un topón, pero antes de separarse muerde mi labio
inferior. Jadeo sorprendida.
-Todavía estaban mirando…-susurra con una sonrisa, da la vuelta y se
aleja dejándome.
Observo su figura alejarse, varias chicas detiene su andar para darle el
visto bueno. ¿Él acaba de besarme…dos veces el mismo día?, abro y cierro
mi boca como un pez. Ni siquiera puedo procesar esto…y lo que es peor,
me gusto aquel beso, mierda, de verdad me gusto.
Me doy la vuelta y comienzo a caminar mordiendo mi labio nerviosa,
efectivamente hay unos chicos mirándome, lo que me coloca aún más
nerviosa. ¿Desde cuándo YO BREE HAMILTON me coloco nerviosa?,
<Desde que esos ojos verdes te miraron por primera vez, idiota>, dice mi
conciencia dándome una bofetada.
-¡Bree!-escucho el grito con mi nombre en la familiar voz de Aimé. La
siento caminar rápidamente detrás de mí, por lo que no detengo mi andar,
sino que voy más lento. Toma mi ritmo y caminamos en la misma
sincronía.
-Bien, sería una buena amiga y haría como que ese beso que vi dándote
con ese chico caliente nunca lo vi, pero, ¡SANTA MIERDA!, ¿Quién es...?-
su comentario hace que una carcajada salga de mí.
Por un momento pienso en decirle que no es nadie, pero no. Aimé es ahora
una amiga, siempre lo ha sido, se merece todas las verdades aunque sean
insignificantes.
-Se llama Ryan, lo conocí el primer día en la universidad…cuando tiro mi
cigarrillo al piso…-murmuro lo último resentida.
-¿Tiro tu cigarrillo al suelo?, pobre chico…-Aimé sacude la cabeza
fingiendo lastima.
Y es ahora que me doy cuenta todo lo que la he extrañado. Todos los
momentos malos que pasé después de la muerte de Dani y necesitaba un
hombro en el cual apoyarme, porque mis padres me dieron la
espalda…pero no, los aleje a todos, creyendo de alguna manera que sería
lo mejor. Pero fue lo peor alejar a Aimé, porque ella siempre será mi amiga,
aunque no esté.
-Tu cara tiene esa expresión de recuerdos tristes, ¿Qué sucede...?-la
preocupación brilla en sus ojos.
Me conoce tan bien. Me atrevería a decir que es la persona que mejor me
conoce. ¿Qué amiga te espera por más de cuatro años sin importar nada?,
por supuesto, solamente Aimé.
-No es nada…bien, creo que es mucho de mí, ahora vamos contigo. Ha
pasado bastante tiempo…desde…-sacudo mi mano-…bien, solo ha pasado
tiempo, ¿estas saliendo con alguien? –pregunto sonriendo mientras
entramos al salón. Ambas tenemos la misma clase.
No alcanza a abrir la boca, porque mi esperada respuesta llega caminando
al salón. Owen, sí, el mismo al que le pedí un cigarrillo y el mismo que
ahora sé es amigo de Ryan entra en el salón y toma a Aimé de la cintura
dándole un cariñoso beso en los labios.
-¿Dónde te habías metido?, te busqué…-le murmura.
Una sonrisa grande se abre paso en mi rostro. Mmmm… el mundo es un
lugar pequeño. Carraspeo mi garganta exageradamente. Ambos se
separan, Aimé tiene las mejillas levemente ruborizadas, Owen me mira con
una sonrisa en su rostro.
-Vaya, vaya, vaya…-murmuro.
Aimé comienza a presentar. –Owen, ella es Bree, mi…mejor amiga, Bree
este es Owen…mi novio…
Los ojos de Owen se abren con sorpresa y la sonrisa desaparece de su
rostro. Oh,oh. Algo malo pasa. Todas las personas que me han mirado con
una sonrisa y luego con sorpresa, después proceden a discutir.
-¿Bree…? ¿La misma Bree de siempre...? ¿esa Bree?-su voz refleja su
rostro.
Aimé asiente con una sonrisa. Bien, parece que le conto de mí.
-Momento, ¿desde cuándo que son novios?-pregunto curiosa por la
respuesta.
-Desde hace tres años aproximadamente…-contesta Aimé.
¡TRES AÑOS!, parecen ver mi expresión porque ambos ríen.
-Me alegro de que volvieran a ser amigas Bree, lo digo de verdad, Aimé te
ha extrañado. –sus ojos son sinceros.
-Yo también me alegro…-digo con una tímida sonrisa.
La conversación acaba ahí, porque el profesor llega. Con Aimé nos
sentamos en los puestos de atrás, Owen se marcha porque tiene otra
clase. El profesor cierra la puerta, pero una última persona entra.
Es Ryan… ¿¡Qué hace Ryan en esta clase!?
Con una sonrisa arrogante avanza entre el estrecho pasillo que dejan las
mesas, hasta que se detiene justo a mi lado y ocupa ese puesto.
Cierro los ojos rogándole a Dios por paciencia, será una larga clase. Tengo
dos clases con Ryan, pero esta no es una de ellas. ¿Qué diablos hace aquí?
-Ryan, ¿Qué haces aquí...?-le murmura Aimé.
Por supuesto que se conocen, Owen es amigo de Ryan, Aimé es novia de
Owen…Dios, ayuda.
-Momento, esa camisa…-entonces todo encaja en su cabeza-… ¡Tú eras el
chico que tenía su lengua dentro de la boca de Bree hace unos minutos!-
grita, y todos vuelven su cabeza hacia ella.
-Oh Dios…-gimo.
-Señorita Swen ¿algo que aportar en la clase?-pregunta el profesor molesto
por la interrupción.
Las mejillas de Aimé son de un rojo intenso.-No, no. No es nada, lo
siento…-dice bajando su mirada avergonzada.
A mi lado Ryan está riendo pero trata de camuflarlo con una tos
falsa…demasiado falsa, parece que el chico está muriendo de tuberculosis.
Todos siguen prestándole atención al profesor, pero Aimé sigue.
-Ryan… ¿eras tú verdad?-susurra.
-Sí…-responde en susurros, me da una sonrisa cuando dice “si”
-Dios chico, si la besas de esa manera, no quiero ni imaginar cómo serás
en la cama…-le susurra picara Aimé.
Oh Aimé…maldita perra. Te quiero pero te odio. Decido jugar al mismo
juego.
-Seguramente Ryan es mejor que Owen en la cama, dime Aimé, ¿Cómo es
Owen en la cama?, ¿te satisface lo suficiente…?-pregunto con una sonrisa
malévola.
Aimé abre los ojos como platos, esta tan roja como un tomate. –Bien…ya
entendí Bree, me callo. –murmura tomando su lápiz y comenzando a
escribir.
-¿“Seguramente Ryan es mejor que Owen en la cama…”?-pregunta
imitando mis palabras. – ¿Y tú como sabes eso, Bree?
Bien…no responderé a eso.
-¡Señor Strike!-grito llamando la atención del profesor.
Con un bufido contesta. -¿Si señorita Hamilton?
Apunto a Ryan a mi lado. –Este chico aquí, no es de esta clase, tiene un
retraso metal y se perdió, usted por favor podría dejarlo salir para que
vaya con el inspector de carreras…-le sonrío dulcemente.
Aimé comienza a reír, pero la golpeo por debajo de la mesa para que se
calle. A mi lado Ryan tiene los labios apretados para no reír a carcajadas.
-Nombre…-dice el profesor tomando la lista de la clase en sus manos.
-Ryan Woods-digo manteniendo mi sonrisa.
Sus ojos recorren la lista, levanta su mirada.-Si, no está, vaya con el
inspector de carreras señor Woods…-dice reanudando la clase.
-Esta me la pagas…-susurra Ryan levantándose del asiento y caminando
hacia la salida.
¡Já!
Y eso es lo que pasa cuando te metes con Bree Hamilton
CAPÍTULO 5
Cuando salgo del salón Ryan me está esperando con una sonrisa muy
alegre en su rostro…muy alegre, esto no es bueno. Aimé está conmigo,
pero prácticamente corre cuando ve a Owen al lado de Ryan.
-¿Te iras con Owen?-pregunto a Aimé desesperada porque conteste de
inmediato. Me sonríe tímidamente y asiente. Se acerca y besa mi mejilla.
-Cuídate ¿sí?, me llamas en cuanto llegues a tu departamento-tiene esa
mirada de hermana mayor.
Asiento con una sonrisa-Tu igual cuídate, adiós Owen-me despido con la
mano, me devuelve el gesto. Ambos se despiden de Ryan y se van
abrazados y riendo.
Hace tanto tiempo que alguien no me pedía algo tan simple como
“cuídate”, son detalles que ahora me doy cuenta lo dicen las personas a las
que les importamos de verdad.
-¡Adiós!-le digo a Ryan con simpatía fingida, voy a dar un paso, y…enrolla
su brazo alrededor de mi cintura. Cuando voy a protestar, coloca su dedo
índice en mi boca callándome, en cuanto su dedo roza mis labios un
escalofrió recorre todo mi cuerpo, él lo nota porque sonríe satisfecho, sin
decir una palabra comienza a caminar tirándome con él. Camino a su lado
con el ceño fruncido.
-¿Estuvo bien la clase, cariño?-pregunta besándome en la frente.
Por un momento mis ojos se llenan de lágrimas, sentí el cariño correr por
ese beso, sentí preocupación,…no, no. Pestañeo rápidamente alejando toda
lagrima. Papá solía besarme en la frente antes de irme a dormir, mamá
también lo hacía. Me alejo de Ryan bruscamente.
La confusión llena su rostro al igual que la preocupación.
-No…no más muestras de afecto…o nada…-trato de sonar fuerte pero fallo
rotundamente.
Me llena el pánico…el tener este cariño, esta confianza con alguien, todo
aquel que me importo me dio la espalda. Volví a ser amiga de Aimé porque
me di cuenta de que de que ella nunca me dio la espalda, a pesar que por
años la trate con indiferencia, ella siguió, pero nadie más hará eso, lo sé,
Aimé es única entre miles.
Un brillo de ternura aparece en los ojos de Ryan cuando se percata de mi
pánico.
-Bree…-murmura suavemente.
¿Por qué YO siento pánico?, ¿desde cuándo?
-Bree…-repite
-¿Mmm…?-murmuro con los labios apretados.
-Iremos a comer y luego te llevaré a tu departamento…-dice y esta vez
coloca su brazo arriba de mis hombros.
¿Es una cita?, yo no quiero una cita…
-Es una cita solo si quieres que lo sea….-una sonrisa aparece en su labios
cuando dice esto.
¡PENSE EN VOZ ALTA!, la sangre se acumula en mis mejillas.
-No, no quiero que lo sea-digo mirando hacia otro lado.
No responde, solo sonríe. Caminamos hasta el estacionamiento de la
universidad. Se detiene justo en frente de un deportivo rojo, muy lindo
auto. Saca las llaves de su bolsillo trasero, se separa de mí para abrir la
puerta del copiloto, pero soy más rápida y la abro primero.
-Ninguna mierda del príncipe azul, esta no es una cita, y por si no lo
recuerdas yo no soy la princesa, soy el dragón…-digo subiéndome al auto y
cerrando la puerta dejándolo con la palabra en la boca.
Con una mirada divertida da la vuelta al auto y se sube poniéndose en
marcha de inmediato.
-¿Comida china?-propone-¿Sushi?-agrega.
Arrugo mi nariz.
-Odio el Sushi.
Juro que casi choca con otro auto cuando escucha mi respuesta. -¿Odias
el sushi?-pregunta con incredulidad.
-Sí…-respondo de inmediato.
Es asqueroso, no sé cómo a la gente le gusta.
-La futura madre de mis hijos odia el sushi…nunca lo hubiera pensado…-
murmura.
Me atoro con mi propia saliva cuando escucho sus palabras, lo que
provoca que Ryan ría a carcajadas.
Cuando se calma, propone algo mucho mejor.
-¿Pizza?
-Definitivamente…-sonrío.
El resto del viaje es en completo silencio. Me dedico a analizar el perfil de
Ryan. Su cabello oscuro esta desordenado, sus pestañas son realmente
largas, la envidia de las chicas. Sus ojos brillan mientras observa el
camino frente a él, tiene una mandíbula firme, su nariz es recta y
respingada, sus labios son carnosos…mierda, si sigo analizándolo…
<<Ni siquiera lo pienses Bree>> me regaña mi conciencia.
Nos decidimos por un local nuevo que hay a las afueras de la ciudad, es
realmente lindo y acogedor. Muy rustico y tiene esta pinta de típico local
italiano, con los manteles a cuadros rojos y todo. Nos sentamos en la
última mesa, la mesera viene en nuestra dirección a tomar la orden.
Debe de tener no más de veinticinco años, su cabello caoba está en una
cola de caballo, tiene los labios con demasiado color rojo, sus ojos verdosos
atraviesan a Ryan con la mirada, lleva una falda que apenas le cubre y un
escote…
-¿Qué desean pedir?-dice más para Ryan que para mí.
Siento una patada en el estómago cuando Ryan le sonríe con una sonrisa
seductora, provocando que la chica le de esa mirada de “tómame aquí
mismo si quieres”.
Perra.
-Dos pizzas italianas medianas con doble queso y refrescos de Coca-Cola-
pide Ryan sin sacar su sonrisa. Aprieto los dientes.
La chica apoya su libreta en la mesa anotando, provocando que su escote
quede prácticamente en el rostro de Ryan.
-¿Cómo te llamas?-le pregunta Ryan descaradamente. Me mira de reojo.
¡Esta es su venganza!, el muy idiota quiere sacarme celos con esta p…
pero no le servirá de nada, no siento nada, que lo haga, no me importa.
-Edith…-ronronea ella como un gato. –Pero dime Ith…
Sin que ellos se den cuenta y con sumo cuidado coloco mi bolso debajo de
mi polera formando un pequeño círculo, perfecto. La chica no nos vio
cuando entramos, no sabrá nada.
-Podrías traer nuestra orden por favor…-su mirada se gira a mí y creo que
es la primera vez que me ve-…yo y él bebe tenemos hambre…-me sobo mi
“vientre” con cariño.
La mandíbula de Ryan casi se cae al ver y escuchar mis palabras.
-Y si quieres coquetear con mi novio…-tomo mi celular fingiendo ver algo-
…que en aproximadamente dos semanas más será mi marido, te
recomiendo que te vayas porque este hombre perra, esta con dueña…-a
medida que hablo mi voz es más fuerte.
La sangre se acumula en las mejillas de la chica, una mirada avergonzada
se abre paso en sus ojos.
-Lo…lo siento, traeré su orden enseguida…-dice nerviosa yéndose.
Cuando miro a Ryan nuevamente está riéndose, lo que provoca que yo
también ría.
-¿Qué ha sido eso, Bree?-pregunta terminando con sus risas.
Me encojo de hombros.
-Solo estaba aburrida…y tengo hambre…-finjo indiferencia.
De verdad, no eran celos, pero si tuviera a la chica frente a mí nuevamente
le cortaría la cabeza y se la daría a los perros.
-Estabas celosa…-una sonrisa triunfal se posiciona en sus labios.
-No…-respondo rápidamente.-No lo estaba…
-Oh cariño, todavía lo estas…
Gruño como única respuesta.
El que trae nuestra orden es un hombre de mediana edad.
La comida fluye con comodidad entre risas por mi actuación y comentarios
de Ryan acerca de lo celosa que yo estaba. Cuando vamos saliendo del
pequeño local, decido quedarme con el bolso en mi estómago. Cuando voy
en la puerta con Ryan, grito hacia la cocina haciendo que todos los clientes
y personas del lugar vuelvan su cabeza hacia a mí.
-¡Edith!
La chica sale de la cocina limpiándose las manos en su delantal. Cuando
se da cuenta de que yo la llamé se ruboriza.
-¡Acabo de perder él bebe!-grito riendo, sacándome el bolso de mi
estómago, lo agito en mi mano.
Algunos ríen dentro, en cambio ella abre y cierra su boca como un pez.
Antes de que me dé cuenta Ryan me toma de la cintura y me tira encima
de su hombro.
-Dios, estás loca…-dice sonriendo saliendo del local conmigo arriba.
Comienzo a reír histéricamente, Dios, debería de haber pedido que
grabaran todo esto.
Me baja cuando llegamos al lado de su auto, pero no abre la puerta ni
nada, se acerca a mis labios y me besa, pero no un beso largo, solo un
pequeño topón de labios.
-Gracias por haber venido a comer conmigo, dragona…-murmura
metiendo un mechón de cabello detrás de mí oreja.
Sonrío cuando me dice dragona. Porque es la verdad, yo no soy la
princesa, soy la dragona.
CAPÍTULO 6
Al llegar a mi departamento, el día ya se ha ido por completo, hay de fondo
una hermosa noche estrellada. Las estrellas iluminan el vacío arriba de
nuestras cabezas.
Siempre he pensado que cada alma pura que muere es una estrella más
arriba. Cuando Dani murió, solía subir al tejado de la casa a altas horas
de la madrugada a observar todas las estrellas buscándolo, pero nunca lo
encontré. Comprendí entonces que el alma de Dani es demasiado pura e
inocente para caber en una estrella, por lo que para mí Dani es la luna que
guía a las personas en una noche oscura y sin esperanzas.
-Oye dragona, ¿estás bien?-Pregunta Ryan colocando su mano en mi
brazo.
Asiento distraídamente, todavía con mi mirada fija en las estrellas. Estoy
prácticamente diez minutos callada, solo observando maravillada. Ryan no
ha vuelto a hablar, esta callado a mi lado. Cuando dejo de observar el
hermoso cielo, vuelvo mi cabeza en su dirección, en cuanto lo veo se
porque no había dicho palabra alguna.
Me está mirando fijamente, atento, como si estuviera tratando de
memorizar cada parte de mí, la mueca de una sonrisa está en su rostro.
Sus ojos verdes brillan en mi dirección.
Suspiro suavizando mi mirada.
-¿Qué quieres de mi Ryan?-pregunto antes de darme cuenta.
-Todo…-murmura con una voz calmada. Su mirada me atraviesa.
Escalofríos recorren mi espalda al escuchar su respuesta, coloco la mejor
sonrisa de agradecimiento en mi rostro.
-Gracias por la comida….-salgo del auto sin mirar atrás.
Sus respuestas me desconciertan. Cada maldita palabra que sale de su
boca me deja confundida. ¿Cómo siquiera puede decir algo así?, ni
siquiera me conoce lo suficiente. Cualquiera que me conozca lo suficiente y
supiera lo jodida que estoy, no respondiera “todo”, respondería “nada”. Me
aterra el hecho de que haya respondido eso sin siquiera titubear, el chico
es valiente.
En cuanto estoy dentro de mi departamento comienzo a ordenar el
desastre que ha hecho gato Ryan.
-Gato malo…-murmuro agarrando a la pequeña bola de pelos en mis
brazos acariciando detrás de su oreja. Comienza a ronronear de inmediato.
Con él en mis brazos voy hacia mi cama y me recuesto cansadamente.
Saco mi celular del bolsillo trasero de los jeans y envió un mensaje a Aimé.
PARA: AIMÉ
ESTOY EN MI DEPARTAMENTO ENTERA.
Espero su respuesta pero no me envía un texto, después de unos
segundos llama.
-Aimé…-contesto.
-Recuerdo haberte dicho que me llamarás cuando llegarás, no que
enviaras un patético texto…-me regaña.
Sonrío por sus palabras.
-Bien, estoy en mi departamento entera…-digo con voz completamente
seria.
Gato Ryan se estira arriba de mi estómago rasguñándome. Un pequeño
grito sale de mí.
-Ryan, quédate quieto…-le murmura regañándolo.
Aimé grita al otro lado de la línea.
-¡Mierda!, ¿¡estas con Ryan!?-su voz es de alegría y confusión.
-¿Qué…? ¡NO!, Aimé, mi gato se llama Ryan. –digo rápidamente.
Siento un suave “Mmm…” de su parte.
-Es enserio Aimé, es el gato…escucha…-digo acercando el celular a Gato
Ryan, tiro de su cola para que grite, y vaya que lo hace.
“Lo siento” le susurro al pobre gato, su mirada asegura que dentro de unos
minutos me descuartizara con sus garras.
-Ya…tranquila, definitivamente es un gato, pero chica, le has pegado
bastante fuerte para que grite así…-dice riendo.
También rio.-Bien, que tengas buena noche, cuídate. –digo despidiéndome.
-Igual tú, duerme acurrucada con tu gato Ryan...-hace énfasis.
Con una sonrisa corto la llamada. Al segundo después llega un texto.
DE: RYAN JODIDAMENTE CALIENTE
SIGO PREGUNTANDOME COMO SABES QUE SOY
MEJOR QUE OWEN EN LA CAMA… ¿QUIZÁS ME
DROGASTE Y DESPUÉS VIOLASTE DRAGONA?,
¿HICISTE ESO VERDAD?
En cuanto leo el mensaje rio. Es un idiota, incluso por textos. Respondo
siguiendo su juego.
PARA: RYAN JODIDAMENTE CALIENTE.
SÍ, TE VIOLÉ, PERO DEJÁME DESCARGAR MI DISGUSTO.
SOLO DIJE QUE ERAS BUENO POR LASTIMA,
LA VERDAD ERES TERRIBLE.
Con una sonrisa en mi boca envió el mensaje. Cuando llega su respuesta
la sonrisa se borra de mi rostro.
DE: RYAN JODIDAMENTE CALIENTE.
¿HORRIBLE? BUENO, ESO NO ES LO QUE ME HAN
DICHO LAS MÁS DE 25 MUJERES QUE HAN ESTADO
CONMIGO, ES MÁS, DESPUÉS QUE TERMINABAMOS
LAS POBRES NO PODIAN NI HABLAR.
¿Más de veinticinco mujeres?, ¿más?, con el ceño fruncido leo el mensaje
por décima vez. Después de unos minutos mi celular vibra, Ryan está
llamando. De mala gana contesto, y antes de que pueda detener la
pregunta, la hago.
-¿Más de veinticinco mujeres?, ¿eres prostituto o algo así?
-Solo los fines de semana, si quieres una reserva estoy desocupado el
próximo sábado en la tarde…-responde con voz completamente seria.
Con voz muy seria…Dios, ¿el chico de verdad es…?
-¿Bree…?-pregunta confundido.
-¿De verdad trabajas en eso?-pregunto frunciendo el ceño. Rápidamente
agrego-No es que te esté juzgando, cualquier trabajo es honrra…
Escucho las carcajadas de su parte interrumpiendo mis palabras.
-¡Jesús!, solo bromeaba, Bree…
Suspiro dejando salir el oxígeno que sin darme cuenta estaba conteniendo.
Saco de mi cabeza la imagen de Ryan siendo besado por mujeres de todas
las edades… ¡DESDE CUANDO TENGO ESE PENSAMIENTO!
-Tranquila cariño, este cuerpo es solamente tuyo…-dice con voz seductora.
Gruño como única respuesta y corto la llamada.
Después de unos minutos llega un mensaje.
DE: RYAN JODIDAMENTE CALIENTE
TEN UNA BUENA NOCHE CARIÑO.
SUEÑA CONMIGO ;)
Con una sonrisa tiro las frazadas hacia atrás de mi cama metiéndome
dentro, arrastrando a gato Ryan conmigo. El resto de la noche no puedo
dormir, debido a las llamadas, no de Ryan o Aimé, es Sarah quien no deja
de insistir.
Estoy en la puerta de la casa de Sarah, son años que no la veo, y por mí
no verla nunca más, pero ha insistido tanto con esas llamadas que he
venido para saber qué es lo que quiere para que me deje tranquila de una
vez por todas. Toco el timbre por segunda vez.
-¡Ya van maldita sea!-grita abriendo la puerta. Cuando me ve, una sonrisa
burlona aparece en sus labios. –Pero si no es nada más ni nada menos que
Bree, ¿Por qué vienes a visitar a tu madre querida, necesitas consejos
maternales?-hace la pregunta irónicamente.
Siempre he tenido una actitud fuerte con todos, pero cuando se trata de
mamá, siempre me he sentido realmente pequeña y débil.
-¿Por qué me llamas tanto?-voy al grano de inmediato, solo quiero irme de
aquí.
-Entra-demanda, abriendo más la puerta. Dudando lo hago, cierra de un
portazo detrás de mí, camina hacia los sofás a mi lado, se sienta
prendiendo un cigarrillo.
Todo está igual que siempre, paredes amarillas, muebles rústicos, sofás
negros de cuero, todo es igual, menos las fotos, no hay ninguna foto mía,
las ha sacado todas, solo hay fotografías de Dani.
<< ¡Bree, baja a cenar!>>
Escucho la voz de Dani en mi cabeza. Fijo mi mirada en las escaleras y lo
recuerdo sentado en los escalones riendo. Una lagrima rueda por mi
mejilla, pero la limpio rápidamente. Vuelvo la mirada hacia Sarah. Su
cabello rubio llega a sus hombros y está todo enredado, tienes ojeras y
todos su maquillaje esta corrido. Esta robusta, antes era menuda, ahora
no.
-¿Admirando las escaleras en las cuales mataste a tu hermano?, Hermosos
recuerdos ¿no crees?-dice inhalando el humo del cigarrillo.
-Basta. Solo vine aquí para saber porque me llamabas tanto. –trato de
sonar fuerte, pero fallo.
-Tu padre murió-dice de repente, no parece nada afectada.
Siento como si me lanzaran cubos de hielo por la espalda. Drew murió…mi
padre murió. Los recuerdos de los buenos momentos que tuve con él antes
de la muerte de Dani invaden mi cabeza. Mis ojos se llenan de lágrimas.
Pero no lloraré, no frente a ella.
-¿Cuándo?-pregunto en voz baja.
Una risotada brota de su garganta. –Murió hace un año muchacha, te
llame porque recordé que…-se encoge de hombros-…deberías saberlo.
¿Un año?, ¿murió hace un año y nadie me lo dijo?
-¿Por qué no me dijiste antes?-de repente el enfado se hace presente. Un
año…y yo no lo sabía.
Se levanta bruscamente del sofá, y antes de que siquiera me dé cuenta, me
pega un puñetazo en mi ojo izquierdo. Caigo al suelo por la fuerza del
golpe. Las lágrimas se asoman en mis ojos y ya no las puedo detener.
Corren por mis mejillas libres.
-¡No le hables de esa manera a tu madre!-grita, tomándome por los
hombros y zamarreándome. No tengo fuerza para alejarla. Me siento como
la niña de catorce años la cual temía hasta por la forma en que hablaba.
-¡Detente!-le grito con todas mis fuerzas.
-¡¿Detente?! ¡Tú no te detuviste de matar a Daniel…!-dice, entonces el
cigarrillo encendido lo coloca en mi cuello y apaga contra mi piel.
Un grito espantoso sale de mí por el dolor de la quemazón. Reúno toda la
fuerza y valentía posible, y con una pierna la golpeo. Se hecha hacia atrás
soltándome, por lo que rápidamente me levanto y corro hacia la puerta,
cuando ya estoy saliendo escucho sus gritos:
-¡Mataste a mi hijo, perra!
Corro y corro por las calles, los sollozos salen fuertes, cortándome la
respiración. Mi padre murió hace un año…y yo lo supe hoy. Sí, después de
la muerte de Daniel cambió, pero era mi padre…, pero más que eso me
afecte, lo hace el hecho de que Sarah me haya vuelto a golpear como
cuando era niña. Volví a mis catorce años teniendo diecinueve.
Mis pies duelen, por lo que me detengo en la orilla de la calle, me siento
allí pesadamente abrazando mis rodillas. Miro a todos lados. No conozco
aquí. He corrido tanto que ni siquiera sé dónde me he metido. Lloro con
más fuerza por lo tonta que he sido por haberme perdido. Con las manos
temblando saco mi celular y marco el número de Aimé. Al tercer tono
contestan.
-¿Aimé?-digo con la voz temblorosa.
-¿Bree?-contestan, y esa no es la voz de Aimé, es la voz de…-¿Qué
sucede?, ¿Por qué suenas así?-pregunta Ryan preocupado.
Cierro los ojos, mis manos están tan temblorosas que apreté el contacto
arriba de Aimé, el de Ryan.
-Ryan…me he equivocado de número, lo siento…-digo con la voz lo más
fuerte que puedo tratando de mantener las lágrimas y sollozos silenciosos.
-¿Dónde estás?-pregunta, siento desde su lado de la línea como se cierran
y abren las puertas de un auto.
-¿Qué…?-mi voz tiembla. Perfecto.
Suspira.
-¿Dónde estás, Bree?
No tengo otra oportunidad, me quiero ir lo antes posible, si llamo a Aimé
para que venga, demorará más y no sé dónde estoy…las lágrimas de
frustración salen de mis ojos más libres que antes y ya no puedo ocultar
los sollozos.
Ryan debe de haber escuchado un sollozo, porque pregunta suavemente:-
¿Bree, dónde estás?
Lloro con más fuerza.-No…no losé…me perdí…
CAPÍTULO 7
¿Cómo pude ser tan estúpida para perderme?, me frustra el hecho de que
este llorando, y al frustrarme lloro más. ¡Maldición!
Escucho una pequeña maldición, pero cuando vuelve a hablar por el
celular su voz permanece suave.-Observa alrededor, ¿hay alguna cosa que
resalte?
Hago lo que pide, y si lo hay. –Hay…un muro gigante en el cual una
tortuga está pintada de rojo. Es lo más resaltante…-contesto limpiándome
la nariz con la manga.
-Creo que se dónde es…-pasan unos 30 segundos y contesta firme-Ya
recordé, estoy saliendo, no te muevas de allí.
-Está bien…-hablo bajito. La llamada se corta.
Una mujer se dirige con su hijo hacia los columpios del frente. El chico
debe de tener unos siete años, tiene el cabello del color que Dani lo tenía.
Un rubio arenoso, en un corte bastante elegante. Dani por el contrario
siempre llevaba el cabello desordenado, sus ojos grises brillaban cuando
reía. Siempre nos decían que éramos muy parecidos. Una sonrisa se forma
en mis labios al recordar a mi pequeño hermano. Lagrimas silenciosas
siguen cayendo por el recuerdo de su rostro lleno de alegría.
Después de unos quince minutos un deportivo rojo se detiene frente a mí.
Bruscamente me limpio las lágrimas, no quiero que Ryan me vea llorar, no
me gusta que nadie me vea llorar. Del auto baja y se acerca rápidamente
hasta mí, se agacha quedando a mi altura. Me envuelve en sus brazos.
Más lágrimas quieren ser libres y salir de mis ojos, pero las retengo. ¿Hace
cuánto tiempo que alguien no me abraza porque estoy llorando?
-¿Estas bien?
-Solo quiero irme…-le digo levantándome.
Mis piernas tiemblan. Asiente rápidamente, posiciona su mano en la parte
baja de mi espalda para afirmarme si caigo, llegamos al auto, me subo en
el asiento del copiloto. Ryan da la vuelta y sube poniéndose en marcha
rápidamente.
Los primeros minutos permanecemos en completo silencio, pero Ryan
rompe el hielo.
-Bree, ¿qué sucedió?-pregunta preocupado.
Niego rápidamente recordando mientras dos lagrimas se me escapan. –
Nada…-murmuro.
El auto sigue andando por unos cuantos minutos, cuando se detiene
estamos afuera del edificio de mi departamento. No quiero hablar, no
quiero nada, solo quiero estar en casa. Pero cuando estoy abriendo la
puerta Ryan toma mi mano y la cierra. Una pequeña cosquilla está en el
lugar que tocó.
Todo está oscuro, los ojos verdes de él brillan mientras me observa.
-Bree, dime que sucedió.
Comienzo negar con la cabeza, es entonces cuando Ryan enciende las
luces del techo de su auto iluminando todo. Toma mi mentón girando mi
cabeza en su dirección. Ve mi ojo.
-Mierda Bree… -se percata que al darme vuelta hago una mueca por mi
cuello, corre el cabello de allí y pasa sus dedos por encima de la
quemadura. Me retuerzo.
-Bree…-susurra, -¿Qué sucedió?
Mi labio comienza a temblar, lo muerdo fuerte, cierro los ojos. –Gracias por
traerme Ryan…-susurro. Bajo del auto rápidamente, prácticamente corro
hacia el edificio. Cuando voy en los ascensores se me escapa un sollozo.
Llego a mi piso y corro hacia la puerta, una vez adentro la cierro detrás de
mí. Y dejo todo libre, ya no puedo retener el dolor, mi pecho duele de tanto
guardar mi dolor.
El recuerdo de la primera gran golpiza que mamá me dio llena mis
pensamientos.
-¿Mamá?-pregunto limpiándome las lágrimas. Está sentada al lado de papá, hace
quince minutos que volvimos del entierro de Dani. Mis ojos duelen por tantas
lágrimas derramadas.
-¿Mamá?-vuelvo a preguntar.
No me ha hablado desde el accidente, y Dios, realmente me siento sola. Dani se ha
ido, mi pequeño hermano…y ahora mamá.
-¿Mamá?-susurro ya dándome por vencida.
-¡Cállate de una maldita vez perra!-grita levantándose. Su rostro está lleno de furia.
Me consume el miedo, ella jamás me ha mirado de esa manera. A paso rápido llega
a mí, y cuando lo hace, me toma del cabello tirándome al suelo.
-¡Mamá!-grito cuando llego al suelo golpeando mi cabeza fuertemente.
Pero ella no me escucha, me pega una patada en mi estómago haciéndome jadear, el
dolor me atraviesa completamente.
-¡Papá!-grito pidiendo ayuda. Pero nada llega.
-¡Lo mataste!, ¡Pedazo de mierda!, -grita, ahora golpeándome las piernas.
-¡No eres mi hija, asesina!-agrega.
-¡Por favor!-le ruego. Entonces su pie golpea mi cabeza y todo se vuelve totalmente
negro.
Un grito sale de lo más profundo de mí.
<<Asesina, asesina…>>
Las palabras se repiten en mi cabeza.
-¡No!-grito mientras los sollozos me quitan el aliento.
Tiro lejos mi bolso, entonces todo dentro de mí se quiebra, todo llega de
golpe y no hay manera de detenerlo.
<<Pedazo de mierda>>
Grito y grito, voy hacia la cocina y saco las botellas de licor tirándolas a las
paredes, también los platos. Voy hasta una foto familiar que nos sacamos
todos dos años antes de que Dani muriera. La tiro al suelo pisándola.
<<No eres mi hija, asesina>>
-¡Basta!-pido a nadie, tirando todo lo que veo.
Quiero retroceder el tiempo, despertar una mañana, levantarme a tomar
desayuno y que Dani este ahí, que todo sea como antes. Pero no se puede.
-¡Bree, abre la puerta!-escucho la voz de Ryan provenir de afuera del
departamento.
Pero ya nada importa. Me detengo mirando mi imagen en un pequeño
espejo en la pared. Pero yo no quiero este reflejo, yo quiero el reflejo de la
chica de trece años que era feliz con su familia, no quiero el reflejo de una
Bree de diecinueve años con el maquillaje corrido, los ojos rojos y sin un
propósito. ¡Yo no quiero esto!
Golpeo el espejo con todas mis fuerzas. Este estalla en mil pedazos, mi
mano descuece pero no le tomo importancia.
-¡BREE!-Ryan grita más fuerte esta vez.
Grito más fuerte dando vuelta la pequeña mesa de centro.
<<Mataste a mi hijo perra>>
-¡NO!-grito.- ¡Yo no lo hice!
Duele hasta el respirar. Mis ojos duelen, pero las lágrimas no dejan de
salir. La puerta se abre brusca y fuerte, no le tomo importancia. Sigo
tirando todo, pero unos brazos alrededor de mi cintura impiden que siga
avanzando.
-Detente…-la voz de Ryan es suave en mi oído.
-¡Suéltame!-le grito moviéndome frenéticamente en sus brazos.
Pero no me suelta, al contrario, aprieta su agarre sobre mí
inmovilizándome. Nunca antes he hecho esto, pero lo hago. Me doy la
vuelta y abrazo a Ryan. Porque aunque me cueste a admitirlo necesito un
abrazo, lo necesito más que nada en ese momento. Lo abrazo aferrándome
a él mientras lloro. Los brazos de él de inmediato se envuelven a mí
alrededor. Me toma yendo hacia el sofá, donde se sienta y me coloca en su
regazo como una niña pequeña.
Dios, debo de estar realmente mal para permitir que alguien me abrace
mientras lloro.
-Todo irá bien cariño…-susurra sobando mi espalda.
Una risa irónica se me escapa. –Todo está jodidamente mal Ryan…no hay
nada bien…
Entonces hace y dice algo que me deja sorprendida. Besa mi frente y me
mira directo a los ojos mientras habla:
-Mientras yo este a tu alrededor nada ira mal Bree, no lo permitiré, lo
prometo…-me abraza con más fuerza.
Y dejo que me abrace, porque desde mis catorce años que no he estado en
un lugar más cálido que los brazos de él.
Después de lo que parecen horas, Ryan coloca sus manos en mi cintura y
me sienta a su lado.
-¿Tienes un botiquín?-pregunta levantándose.
Las lágrimas ya se han acabado, mis ojos están hinchados y rojos, pero no
hay algo más que pueda derramar.
-¿Para que un botiquín?-frunzo el ceño.
Su mirada baja a mi mano derecha, bajo mi mirada. Mi mano está
sangrando, no en extremo, pero tiene bastantes cortes. Tenía mi cabeza
llena de lo otro por lo que ignore el dolor punzante en mi mano.
-Hay uno en el baño del pasillo…-digo suspirando.
Sin decir más Ryan va a buscarlo. No puedo creer que haya dejado que me
viera llorar, o que lo haya abrazado…deje que me viera vulnerable. Vuelve
al minuto después con el botiquín blanco en sus manos, se agacha delante
de mí quedando a mi altura.
Me siento en la obligación de excusar…no sé, todo.
-Yo…yo no acostumbro a llorar…-rio nerviosa-…es más, hace bastante
tiempo que no lloraba…
Toma mi mano en las suyas. –Hasta el más fuerte cae a veces Bree, no hay
porque dar explicaciones…-veo la empatía en sus electrizantes ojos verdes.
Suspiro. Hago una mueca al sentir el algodón con alcohol en mis cortes.
-Hey, nadie dijo que sería agradable…-dice Ryan apretando el algodón más
fuerte contra mí.
Trato de quitar mi mano, pero no me lo permite. –Quédate quieta…-dice
sonriendo.
-Tú no eres el que está aguantando que un idiota se frote contra ti…-en
cuanto las palabras salen de mi boca la sangre se acumula en mis
mejillas.
¡Dije todo mal!
Ryan estalla en risas de inmediato, saco mi mano de su agarre y cubro mi
rostro. ¿Cómo demonios dije eso?
-Oh dios…-dice él entre risas.
Saca las manos de mi rostro y una inmensa sonrisa está en el suyo.
-Bree Hamilton… ¿estas ruborizada?-enarca sus cejas.
Gimo y gruño al mismo tiempo.
-No, no lo estoy…-miento.
-Eres realmente hermosa cuando te ruborizas…-dice-…tan hermosa como
cuando sonríes…-agrega.
Lo miro directamente a los ojos. Aquellos ojos verdes que parecen ver a
través de mí. Y le sonrió.
-No solo soy hermosa cuando me ruborizo y cuando sonrió, siempre lo soy-
me encojo de hombros.
Una sonrisa tira de sus labios.
-¿Qué?-digo-¿Quieres que sea igual que esas chicas que no tienen amor
propio y dicen a cada momento, “Soy horrible”? pues no, soy hermosa y no
puedo negarlo…-sigo sonriendo.
-Tienes razón cariño, eres hermosa y el que diga lo contrario es un ciego…-
dice después de unos segundos de observarme.
Suspiro, Ryan ha logrado que olvide mis problemas por los momentos en
los que ha estado conmigo, eso nadie lo logra.
-¿Dragona?-dice.
-¿Mmm?-pregunto distraída.
Sus ojos son honestos cuando dice:
-Cuando necesites algo o a alguien, siempre voy a poder ir, a cualquier
hora…
Me sorprende todo, me sorprende él. Una sonrisa de agradecimiento se
posiciona en mi rostro. –Gracias…-susurro.
Entonces me acerco cada vez más a su rostro…y lo beso. No es el quien me
besa, yo lo hago.
CAPÍTULO 8
No duda en corresponderme el beso. Sus labios son increíblemente suaves,
pero por más que intento besarlo de forma exigente, Ryan logra tener el
control y hacerlo jodidamente lento, suave…y maldita sea, me encanta.
Deja a un lado el algodón y el alcohol, posiciona sus manos a cada lado de
mi cintura y comienza a levantarse sin romper el beso. De una forma
delicada me recuesta en el sofá, quedando arriba de mí sin apretarme.
Lo besé porque quería hacerlo, pero mi objetivo no era el beso
suave…tierno, yo quería algo exigente, duro, pero no. Quería besarlo de
esa manera porque es la manera en la que he besado a todos los chicos
con los que he estado, sin sentimiento alguno, pero Dios, este beso me
tiene mareada.
Nunca nadie me había besado de esta forma ni yo a otro hombre,
pero…Ryan separa sus labios solo por unos centímetros.
-Tu mano…-susurra-Tengo que curarla…
Lo empujo despacio, él queda sentado a mi lado en el sofá. Vuelvo mi
cabeza y lo observo. Mis labios se sienten calientes y seguramente están
rojos e hinchados. Los suyos son de un rojo tenue, su mirada…sus ojos
están de un verde oscuro, tiene un brillo en sus ojos.
Cierro los ojos. No recuerdo cuando fue la última vez que me gustó tanto
besar a alguien. Mis labios hormiguean, ¡NUNCA ME HABIAN
HORMIGEADO LOS LABIOS DESPUÉS DE UN BESO!
-¿Por qué el beso Bree…?-pregunta y siento el susurro de su aliento en mi
oído. Esta cerca…muy cerca, me estremezco por su cercanía. Su voz es
calmada pero exige respuesta.
Aprieto más los ojos. ¿Por qué lo besé?, porque estaba tan cerca…no sé
porque lo hice la verdad.
-¿Por qué?-pregunta esta vez mucho más exigente.
Un silencioso gemido se escapa de mi boca cuando roza con sus dientes mi
cuello. Siento su sonrisa ante mi reacción. No respondo.
-¿Por qué?-vuelve a preguntar ahora mordiendo mi oreja.
-¡NO SÉ!-grito levantándome bruscamente con la respiración agitada.
Esa es una respuesta suficiente para él, porque una enorme sonrisa se
posiciona en sus labios. Sin decir nada se levanta y besa mi frente
tiernamente… ¡TIERNAMENTE!, me alejo, lo que provoca una sonrisa
mucho más brillante.
-Terminaré de curarte la mano, siéntate-demanda con una mirada cálida.
A regañadientes obedezco confundida por todo lo ocurrido. A medida que
va limpiando las heridas comienza con preguntas.
-¿Qué fue lo que ocurrió Bree?-la preocupación invade la mirada verde que
me atraviesa.
Desearía solo ignorarlo, correrlo del departamento, pero no puedo. El me
ayudó, aunque quiera negarlo lo hizo, merece saber no todo, pero si parte
de ello.
-Mi madre comenzó a maltratarme desde mis catorce años…-comienzo un
poco titubeante por mis palabras.
Un pequeño destello de sorpresa brilla en sus ojos pero lo esconde de
inmediato. Comienza a hacer círculos con su pulgar en mi mano.
A nadie le cuento mis cosas personales, la única que sabe todo es Aimé.
Continúo -…me maltrato de todas las maneras posibles…cuando cumplí
mis dieciséis me arte de todo y pedí la emancipación…-sonrío irónica-
…cosa que ella acepto con gusto. Desde entonces vivo en este
departamento, últimamente ha insistido mucho con sus llamadas por lo
que hoy fui a ver qué era lo que quería para que me dejara tranquila de
una vez por todas…-me encojo de hombros-…ella hoy nuevamente volvió a
golpear a la niña estúpida, nada más que eso…-termino con una sonrisa
en mi rostro, un lágrima se me escapa, antes de que la limpie
bruscamente, Ryan la quita con su dedo pulgar.
-Nada de lastima…-le advierto.
-Nunca sentiría tal cosa por ti dragona…-sonríe terminando de vendar mi
mano.
Silenciosamente agradezco el hecho de que no me miro de manera distinta
o siguió haciendo preguntas respecto al tema, respeta mi espacio.
Un pequeño maullido me seca de mis pensamientos… ¿gato Ryan?, ¡tuve
mi pequeño ataque de ira y me olvide del gato!
Me levanto apresurada y comienzo a llamarlo-Ryan…cuchitucuchitu…
El gato maúlla al mismo tiempo que Ryan pregunta:
-¿Qué?
Lo ignoro y sigo buscando…gato Ryan sale de debajo de unos libros y
camina hacia a mí. Mientras viene hacia a mí lo miro analizadoramente,
no tiene ningún daño, aliviada lo tomo en mis brazos.
-Lo siento Ryan…-le susurro acariciando su suave pelaje.
Ryan se acerca a mí con el ceño fruncido.- ¿Tu gato se llama Ryan?
-Mmm…sí…
Una sonrisa arrogante me saluda.
-Demonios dragona, me amas tanto que tienes que buscarte un gato y
ponerle mi nombre…
Coloco los ojos en blanco y dejo a gato Ryan en el suelo. Camino hacia
todo el desastre…hay que limpiar.
-¿Dani?
El chico delante de mí tiene una dulce sonrisa. -¿Dani?, ¿Qué haces aquí?-pregunto
abrazándolo.
El lugar en el que estamos es una playa con unas aguas cristalinas realmente
hermosas. Las playas son los lugares favoritos de Dani. Él sin decir una palabra
toma mi mano y comenzamos a caminar por la orilla mojando nuestros pies.
-¿Qué sucede Dani?-pregunto ya que no ha dicho palabra alguna en más de diez
minutos.
-Tienes que dejar de atormentarte con mi recuerdo Bree…-su voz sale suave.
-¿Qué?
-Deja de pensar en mi tanto, Bree. Siempre estaré junto a ti, pase lo que pase lo
estaré en tu corazón, deja entrar a los demás, la verdad me alegro bastante de que
ahora hayas vuelto a ser amiga de Aimé. Ella te había extrañado bastante…-sonríe.
-Me haces falta Dani…es imposible no pensar en ti…-mi voz sale entrecortada.
-Es difícil, sí, pero no imposible…y lo intentaras…-dice deteniéndose. Suelta mi
mano, y comienza a adentrarse en el mar. Cuando el agua llega a su cintura vuelve
la cabeza sobre su hombro y dice sonriendo.
-Y Bree, ese muchacho Ryan…creo que deberías darle una
oportunidad…conócelo…-y se hunde en el cristalino mar.
Me despierto sobresaltada, me quede dormida en el trayecto hacia el
restaurante al que nos dirigimos con Aimé. Esta mañana cuando me fue a
buscar a mi departamento la verdad no quería salir, pero ella me
convenció. De antes de ayer que no salía de mi departamento, desde lo
ocurrido con Sarah no había salido ya que estuve ordenando…y vaya que
había que ordenar.
A Ryan no lo he visto desde que se fue ese día en la noche, ayer me llamó
por celular dos veces, pero estaba duchándome por lo que no sentí el
celular. No llamo más, y yo no le devolví las llamadas…porque nunca las
devuelvo.
Llegamos y Aimé estaciona su auto. Casi me tropiezo cuando entramos al
restaurante y caigo en la cuenta de que es de comida china.
-Aimé…-me quejo.
Toma lugar en una mesa para dos, la sigo sentándome delante de ella.
-Aunque tenga que meter el maldito pescado dentro de tu boca lo
comerás…-su sonrisa es alegre.
–En serio chica, no sé cómo no te puede gustar la comida china…-agrega.
-Exacto…-apunto-No me gusta, pero tú me has traído a un restaurante de
comida china…
Las palabras fallan porque la puerta del restaurante se abre... y entra
Ryan. Y no está solo. Una morena con piernas kilometradas lo acompaña.
Mi corazón cae. Es entonces cuando veo al pequeño niño de unos cuatro
años que está tomado de la mano de Ryan…el pequeño es igual a él.
Cabello oscuro, ojos verdes, piel clara…
¿Ryan tiene un hijo?
CAPÍTULO 9
Aimé se percata de lo distraída que observo la entrada del restaurante y
sigue mi mirada, en cuanto ve lo que yo una sonrisa aparece en sus labios,
pero su mirada se fija en la morena y frunce el ceño.
-¿Qué demonios hace Ryan junto a Tracy?-murmura por lo bajo pero la
oigo.
Así que Tracy se llama…
-¿Qué son ambos?-pregunto despreocupadamente. Pero siento como si
estuvieran pateando mi pecho.
-Y a ti que te importa….-dice Aimé con una sonrisa.
Gruño por lo bajo un tanto molesta porque no me responda. Con una
sonrisa divertida por mi actitud termina por ceder.
-Tracy es la…
-¿Bree?-pregunta una familiar voz a mis espaldas. Cierro los ojos y
maldigo.
Con mi típica sonrisa falsa me doy la vuelta en mi asiento, Ryan está de
pie mirándome hacia abajo, sus verdes ojos están llenos de sorpresa…y a
su lado está la tal Tracy con el pequeño en sus brazos. Mi estómago se
aprieta ante el pensamiento de que ella sea la madre de ese hijo.
-Hola…-mi sonrisa es radiante.
-Hola…-murmura todavía sorprendido, saluda a Aimé meneando su mano.
–Pensé que no te gustaba la comida china…-frunce su ceño.
-Aimé me ha obligado…-me encojo de hombros. Coloco una mirada
desafiante cuando digo:-¿Y no me presentas a tu amiga?
-Sí. Bree, ella es Tracy, Tracy, Bree…-veo en sus ojos algo que no logro
descifrar mientras me observa, él cree que esto me importa. Já, por
supuesto que no.
<<Mentirosa>>dice burlándose mi conciencia.
-Tracy…lindo…-digo poniendo en blanco mis ojos, es un nombre tan
común para las niñas ricas y mimadas.
La analizo con la mirada. Es una morena bastante linda, su piel aceituna
brilla, sus facciones son fuertes pero delicadas, su oscuro cabello llega
hasta su busto, lleva falda arriba de la rodilla, por lo que deja a la vista
unas buenas piernas. Es linda, pero yo soy hermosa.
-¿Disculpa?-dice la chica sacándome de mis pensamientos. Suena
indignada.
Oh mierda…me vuelvo hacia Aimé y pregunto apenas audible. -¿Pensé en
voz alta?
Su sonrisa burlona me asegura una respuesta positiva. Me vuelvo hacia
ellos nuevamente, la chica tira dagas por sus ojos. Tengo que reprimir una
sonrisa y Ryan también lo hace.
-Y bien Ryan… ¿Cómo se conocieron?-pregunta ella a él con un ronroneo.
-Es mi novia…-dice calmadamente.
¡QUE MIERDA!
Abro mis ojos alarmada. Ryan me lanza una mirada amenazadora que
dice: “Habla y te mato”. La morena parece comenzar a tener interés a
donde se dirige esto, porque deja al niño en el suelo y va por una silla que
acomoda a mi lado, se sienta de inmediato. Ryan sigue su ejemplo sentado
al niño en sus piernas, el pequeño tiene la mirada fija en mí, sus ojos son
tan penetrantes como los de Ryan. Desvío la mirada porque logra
colocarme nerviosa.
-¿Novios?-pregunta dudosa ella.
-Sí.
-Bueno, si sabes quién soy, yo tengo derecho a saber quién eres tú…-me
dirijo a ella.
Una sonrisa se posiciona en sus labios cuando responde:-Exnovia de
Ryan, pensé que te habría dicho algo de mí, digo, estuvimos juntos por
casi 3 años…solo digo…-en sus palabras hay intensiones de que me duela,
pero no es posible ya que Ryan no me importa.
<<Mentirosa>>repite mi conciencia.
Ryan se percata de que mi mirada en ocasiones se desvía al pequeño que
no deja de mirarme y responde a mi pregunta no formulada.
-Él es Phillip, mi hermano…-sus ojos son honestos.
Exhalo aire que sin darme cuenta había retenido.
-Es tu novia Ryan, daba por hecho de que sabía que tenías un hermano…-
ella lo observa acusadoramente.
-Tenemos dos semanas de estar juntos Tracy, todavía nos estamos
conociendo.
La chica parece tragarse el cuento. –Aimé, hace bastante que no te veía…
¿siguen juntos con Owen?
-Por supuesto que sí…-responde Aimé de inmediato como si la pregunta la
hubiera afectado.
Mueve sus pestañas. –Solo decía, porque después de lo que paso hace…
-Tracy, eso no te incumbe…
-Pero es que él…
O no puta, a mi amiga no la molestas. –Si Aimé dice que te detengas, lo
haces…-mis palabras salen frías y sorprenden a la chica.
-Tú no eres quien para hablarme de esa manera, estúpida…-dice entre
dientes.
-Oh linda, la estúpida eres tú al no callarte…-mi sonrisa es irónica.
-Estúpida mal educada...-se levanta bruscamente de la silla quedando de
pie, mira a Ryan con horror-¿Qué pudiste ver en ella?
Con una sonrisa radiante le respondo yo.
-Soy excelente en la cama ¿sabes?, Ryan vino a mí buscando consuelo por
una mujer con la que había estado tres años y nunca lo había logrado
complacer…y ahora…-me abanico exageradamente con mi mano-… Dios,
¿sabías que los ascensores son un lugar perfecto para llegar a un
orgasmo?-coloco cara pensativa.
Aimé rompe en carcajadas, Ryan la sigue, Tracy sale del restaurante
echando humo. Con una sonrisa triunfal vuelvo mi atención a los chicos.
-Esta vez la hiciste…-me felicita Aimé.
-¿Por qué dijiste que éramos novios?-lo atravieso con ojos frívolos.
-¿Por qué dijiste que llegamos a un orgasmo en un ascensor?-pregunta
retándome.
Mis mejillas se ruborizan.
-Dios chicos, Phillip está presente y ustedes están hablando de
orgasmos…-gime Aimé.
Ups, el pequeño.
-¿Qué es un olasmo?-dice él pequeño, curioso. Es la primera vez que
habla.
-No es nada Phillip, cosas de grandes…-le dice Ryan calmando su
curiosidad. Él no pregunta nuevamente pero queda con su carita
pensativa. Dios, me recuerda a Dani.
Aimé se tensó demasiado cuando hace unos minutos esa morena le dijo
esas cosas de Owen, algo pasó, tendré que preguntárselo más tarde o
dejare que me lo diga sola, pero necesito saber algo para no estar tan
desorientada.
-¿Eres novia de Ry?-pregunta Phillip. Sonrío por el apodo que le tiene a su
hermano.
Respondo “no” al mismo tiempo que Ryan dice “sí”. Él pequeño frunce el
ceño y dice: “No entiendo”
-Somos novios Phill, lo somos.
Una sonrisa aparece en los labios del pequeño revelando pequeños dientes
blancos. Lindo.
-Eres bonita…-arruga su nariz-Tracy no me gusta.
-Ya somos dos compañero…-le respondo de inmediato, ganándome una
sonrisa de parte de Ryan.
Toda la tarde nos quedamos en el restaurante riendo y bromeando. Phillip
resulto ser bastante cariñoso por lo que se ganó mi corazón de inmediato.
Ahora en mi departamento descansando sigo preguntándome porque Ryan
fue junto a su exnovia a comer.
Cuando estábamos en el auto con Aimé y quise referirme al tema de ella y
Owen lo evadió completamente, por lo que la respete y le dije que cuando
ella pudiera y quisiera me lo contara. Respeto sus cosas personales.
El timbre suena sobresaltándome. A regañadientes me levanto del sofá y
voy hacia la puerta, cuando la abro sin siquiera darme cuenta unos labios
están sobre los míos. Los reconozco de inmediato, son los labios de Ryan.
Se adentra en el departamento sin despegar sus labios de los míos, cierra
la puerta con su pierna, me asecha, cada vez más cerca de mí aferrándose,
mi espalda choca en la pared y él se acerca mucho más, me separo
jadeante.
-Ryan…-susurro sorprendida. -¿Qué…?
Apoya su frente en la mía y acaricia mis labios.
-Vi el dolor en tu rostro cuando me viste entrar al restaurante junto a
Tracy…tu dolor me partió el corazón Bree…me di cuenta de que me
quieres…
-¿Y cómo puedes saber si te quiero o no?-murmuro cerrando los ojos.
-Porque me miras en la misma forma en la que yo te miro a ti…-funde sus
labios con los míos.
No es un beso suave y delicado como los de antes, es un beso hambriento,
pidiendo cada vez más, coloca sus manos en mi cintura, dios, estoy
completamente perdida. Tomo un pequeño impulso y enrollo mis piernas
alrededor de su cintura, su aprobación la hace presente besándome más
intensamente. Explora cada parte de mi boca, me besa como si nunca lo
hubiera hecho.
Y yo estoy completamente perdida, porque caigo en la cuenta de que estos
días en los que no lo vi, lo único que quería era hacerlo y besarlo.
Lo extrañé. Y eso me aterra como el infierno.
CAPÍTULO 10
Aprieto mis labios para impedir que sigamos besándonos. No desenvuelvo
mis piernas de su alrededor, aunque sé que debería hacerlo, pero esta
sensación me gusta…me gusta mucho. Apoya su frente contra la mía, su
aliento sopla en mis labios que hormiguean.
-¿Por qué te niegas a aceptar lo que sucede entre nosotros?-murmura con
la respiración agitada.
-Entre nosotros no acurre nada…-la mentira pica en mi boca.
Una sonrisa aparece en sus labios. –Eres una terrible mentirosa, Bree…
-Yo no miento…-miento nuevamente. Suspiro y Ryan ríe.
-Dragona… ¿has sentido esa sensación cuando ves a una persona y tu
corazón parece saltar en tu interior?-sus ojos están fijos en los míos.
Nuestros labios están a un centímetro de rozarse. Cierro los ojos y
respondo honestamente. –Sí, si la he sentido.
-Bien…porque entonces sabes lo que yo siento cada vez que te veo…-sus
labios están en los míos nuevamente.
El beso solo dura unos segundos, pero se siente tan cercano. Lo
extrañé,…yo no puedo extrañar a alguien, no puedo.
<<Pero ya lo haces>>susurra mi subconsciente.
No, no, no…aprieto mis ojos y los abro de inmediato. Desenredo mis
piernas de su cintura y me bajo.
-Ryan…no…-mis ojos son suplicantes.
Pero él no se ve afectado.
-Puedes cerrar tus ojos a lo que no quieres ver Bree, pero no puedes cerrar
tu corazón a lo que sientes…-con una sonrisa viene hacia a mí y besa mi
frente.
Sus palabras me dejan en silencio absoluto.
-Ten una buena noche, cariño…-camina hacia la salida…y se va,
dejándome totalmente confundida.
Mis labios todavía hormiguean, me siento vacía…como si…no estuviera
completa. Camino lentamente hacia el sofá más pequeño, me subo y
abrazo mis rodillas.
-Dani…ahora me haces tanta falta…-susurro con una lágrima
deslizándose por mi mejilla.
De un momento a otro mis parpados comienzan a hacerse más pesado, y
antes de que me dé cuenta, estoy sumida en un profundo sueño.
Estoy sentada en la orilla de la playa abrazando a Dani, que está a mi lado con sus
ojos cerrados.
-Eres una estúpida…-dice suavemente.
Rompo en carcajadas en cuanto escucho sus palabras. -¿Y qué he hecho yo para
merecerme ese comentario?
-¡Y encima lo preguntas…!-grita, pero su rostro permanece relajado y sus ojos
cerrados.
Frunzo mi ceño. Dani abre exasperado sus ojos y suspira.
-Ryan, eso es lo que sucede… ¿Cómo no te das cuenta de que te importa?
Abro mis ojos sorprendida. Cuando voy a abrir mi boca, Dani me interrumpe.
-¡Por supuesto que te das cuenta, pero tratas de ignorarlo!
Trato de no sonreír, pero me es imposible.
-No te rías de mi hermanita, sabes que tengo razón…-me entrecierra los ojos.
Mi sonrisa se desvanece poco a poco, Dani es idéntico a mí en carácter. Lo observo
detenidamente, ya no es el pequeño niño, esta mayor.
-¿Dani?, ¿Cómo es posible que te vea?-susurro.
Una sonrisa aparece en sus labios-Tu cariño es tan grande por mí que siempre
estaré junto a ti Bree, ahora estoy en tus sueños porque quiero que tomes las
decisiones correctas “Dragona”…-hace énfasis al apodo que Ryan me ha dado.
-Me haces falta Dani…-lo abrazo mucho más fuerte queriendo nunca soltarlo.
-La vida es un largo camino Bree, a veces caes pero tienes que saber levantarte.
Siempre comienzas el camino con más personas, en ocasiones esas personas no
llegan contigo al final, pero te ayudaran a terminar tu viaje. Ryan quiere
acompañarte en el camino, créeme él quiere hacerlo…y por favor, deja que lo
haga…-sus palabras son tan suaves que podría dormir escuchándolas.
-Y tú eres mi sabio hermano menor…-susurro besando su mejilla.
-Mamá no es la misma de antes-su voz ahora suena realmente triste.
No, yo no quiero que esté triste. –Dani, mamá…
-No trates de dar excusas Bree, ella te golpeo por mucho tiempo… ¿cómo pudo
hacerle eso a su propia hija?-su voz es de horror absoluto.
-Lo hizo porque no soportaba el hecho de que no estés junto a ella…
-Sí Bree, yo estoy muerto, pero fue un accidente. Tendría que haber salido adelante,
pero en cambio te maltrató…te mató en vida…-susurra las últimas palabras.
No quiero hablar más de esto. Me levanto sacudiendo la arena de mis pantalones. –
Vamos a jugar…-le sonrío.
Dani se levanta rápidamente y antes de que me dé cuenta comienza a correr en
dirección a una bandera roja que hay en el otro extremo de donde nos encontramos.
-¡El último en llegar a la bandera tiene que comer un cangrejo…!
Comienzo a correr de inmediato.- ¡Hiciste trampa!-grito riendo.
Dani obviamente llega primero, respiro agitadamente cuando estoy a su lado.
-Tramposo…-murmuro.
-Es hora de irse, Bree…-dice sonriendo.
-¿Qué…? no, no quiero.
-Hablaremos nuevamente, lo prometo, pero tienes que despertar, hay alguien que
está preocupada…
Frunzo mi ceño.
-Y Bree…tienes que dejar todo libre, tienes que salir de la cárcel que es tu pasado…
Mi expresión es de pánico ya que todo comienza a tornarse borroso, Dani ya no es
visible.
-¿¡Y COMO HAGO ESO!?-grito.
-Comienza por ir a ver a papá al cementerio, está en el de la ciudad…
Todo es negrura absoluta.
Despierto sobresaltada, mi celular no deja de sonar, es Aimé. Lo contesto
rápidamente.
-¡Al fin contestas!-grita.
-Mmm, sí, lo siento, estaba dormida…-me excuso.
-Te llamaba porque Ryan llamó a Owen, sonaba un poquito… ¿triste?, uf,
no losé, pero estaba raro y entonces en mi cabeza fue como un ¡BOOM!,
esto es culpa de la perra de mi mejor amiga…
-Eres tan tierna…-finjo una voz dulce.
-Losé…-siento la sonrisa en su voz-…ahora, dime que ocurrió.
-No, no, no…-digo con voz cantarina.
-Bree…
-Nos vemos mañana, cuídate,…t…te…
-¿Te quiero?-dice Aimé riendo.
-Sí, eso…-gruño y cuelgo el celular.
El sueño que tuve con Dani me dejo realmente pensativa. Los siguientes
dos días en la universidad pasaron realmente rápidos, ninguno de los dos
días Ryan asistió a la universidad. Me dejó un mensaje diciéndome que
tuvo que salir de la ciudad, no es que le haya dicho algo…bueno, tal vez le
envía un mensaje preguntándole porque no había ido…pero nada más.
Debo de admitir que el pensamiento de que este con esa Tracy hace que mi
estómago se apriete.
Hoy por fin he decidido que es hora de ir a visitar a papá, no le he dicho a
Aimé donde me dirigía, porque si lo hacía, abría insistido en acompañarme
y esto tengo que hacerlo sola. Owen me prestó su motocicleta, por lo que
no demoré en llegar. Pero en cuanto leo el nombre de mi padre en la
descuidada lapida algo dentro de mí se rompe.
Me tiro de rodillas sobre la tierra suelta y acaricio el nombre del que un día
fue la persona que más me amó.
“DREW STEVE HAMILTON”
(1973-2013)
Lágrimas silenciosas ruedan por mis mejillas.
-Un año…y no sabía nada…-le digo a la nada con una sonrisa amarga.
-Ahora estas con Dani…creo que eso es lo mejor de la muerte, que puedes
estar con las personas que amas…-cierro mis ojos-…siempre me he
preguntado porque nunca me defendiste de mamá, papá. ¿Recuerdas que
no hubo momento en que no te rogara por ayuda…?-aprieto mi mandíbula
recordando todo-…pero nunca me ayudaste, solo mirabas o te ibas
ignorando el hecho de que tu hija sufría. ¿Nunca pensaste en lo
destrozada que me dejó la muerte de Dani?, ¿si me afecto? ¡Por supuesto
que me afecto!, ¡ERA MI HERMANO!-grito sollozando.
Espero a que pasen unos minutos para calmarme, cuando lo hago, me
levanto y digo antes de irme:
-Solo te pido que en la próxima vida que vivas, sepas amar a tu siguiente
hija…-me voy lentamente hasta la salida.
Cuando ya estoy encima de la motocicleta, me prometo no llorar. No lo
haré, y sé de una forma muy buena para ignorar el dolor.
-¡SI QUIERES UNA CERVECITA, LÁMEME LA BOQUITA Y YO TE LA DOY
SUAVITA!-grito riendo mientras tomo mi sexta lata de cerveza…creo que es
la sexta, o quizás no…
A mi alrededor escucho risas. Estoy en el bar “Quastis”, que está cerca de
la universidad, llegué temprano, ahora deben de ser más de las dos de la
madrugada.
-¡Barry, quiero un tequila!-le grito al cantinero.
-¿Segura cariño?-pregunta preocupado.
-¿¡ESTAS CUESTIONANDO MI AUTORIDAD!?-las palabras salen
arrastradas provocando que ría.
-Oh preciosa, por supuesto que no…-dice riendo dejando la botella frente a
mí.
Oh, la botella. Vaya, sí que tengo autoridad. La abro y tomo un trago largo
que quema mi garganta.
-¡ASÍ TOMA UNA VERDADERA MUJER!-grita un tipo que no conozco a mi
lado. Los demás aplauden celebrando mi trago…tomatera… ¿Cómo mierda
se dice?, ¡A QUIEN LE IMPORTA, SI ESTOY EBRIA!
Mi celular comienza a sonar en mi bolsillo, lo saco y contesto. -¡Hola!-grito
a quien sea alegre de no sé qué cosa.
-¿Estas borracha?-la voz de Aimé es totalmente preocupada.
Frunzo el ceño y pregunto.
-¿Quién esta borracha?
-Oh dios…-gime.-Bree, escucha, que ni se te ocurra subirte a la moto en
estas condiciones…-suplica.
-¿Tengo una moto?-pregunto alegre. -¡OYE BARRY, TENGO UNA MOTO!-le
grito al cantinero.
-Me alegro, bonita.-dice sirviendo un trago a otra chica.
-Bree…Dios… ¿dónde estás?-su voz ahora trata de hacerla calmada.
-En…quotus, quitos… ¡ah!, el nombre lleva una letra “Q”…-murmuro
enojada por no recordar el nombre.
Tomo la botella de tequila en mi mano derecha.
-Adiós…-digo a Aimé con voz cantarina.
-¡No…! ¡Ni se te ocurra col…!
Corto la llamada y guardo mi celular, tomo la mitad de un limón en mis
manos y continúo con la fiesta.
En menos de treinta minutos la botella está casi vacía, solo me falta un
poco para terminarla, y cuando estoy a punto de acabarla otra mano
aparece arrebatándomela.
-¡OYE CABRÓN, ESE ES MI TEQUILA, TE BUSAS EL TUYO!-grito
volviéndome molesta.
En cuanto me vuelvo el rostro de…
Ryan está a centímetros del mío.
-¿Así que cabrón?-pregunta son una sonrisa divertida y enarcando una
ceja.
Oh, oh.
CAPÍTULO 11
-Mmm…sí, cabrón…-muevo mis ojos hacia la botella en su mano.-…ahora
dame mi tequila…-entrecierro mis ojos fijando mi mirada en él.
Una sonrisa decora su hermoso rostro. –No beberás más, Bree…-se sienta
a mi lado y grita al cantinero.- ¡Barry!
-Ryan… ¿Cómo has estado?-pregunta él dándole a Ryan un amistoso
apretón de manos.
-Bien, gracias. Barry, ¿sabes cuánto ha bebido esta chica?-desvía sus ojos
hacia a mí por un momento. En cuanto Barry se percata de que habla de
mí me sonríe.
-¡Hola!-lo saludo agitando mi mano.
Ryan a mi lado suspira tragando una carajada.
-Creo que fueron…cuatro cervezas…
-Siete…-le corrijo recordando cuantas realmente bebí.
-Bien, siete cervezas, la botella del tequila, antes de eso, tomo Jack
Daniels, creo que también ron…-arruga su nariz a medida que menciona
los licores.
Los ojos de Ryan se abren con sorpresa. -¿Sabes que si ella muere
intoxicada con alcohol te llevaré a prisión?-pregunta con una sonrisa.
-Sí, creo que es mejor que te la lleves y la salves de la muerte…-dice Barry.
-¿Voy a morir?-pregunto horrorizada.
-Posiblemente…-dice Ryan negando con su cabeza como si no hubiera
solución.
Mis ojos se llenan de lágrimas. -¡YO NO QUIERO MORIR!-grito miedosa.
La verdosa mirada de Ryan se torna totalmente tierna.
-No morirás, Bree.
-Pero tú dijiste que sí…-frunzo el ceño olvidándome del miedo.
Ignora mis palabras y viene a mi lado. –Nos vamos…
-No.-respondo de inmediato.
-Sí…-su mirada me dice que no discuta.
Me levanto rápidamente y comienzo a correr hacia el fondo del bar. No me
quiero ir, pero no alcanzo a dar más de cinco pasos y Ryan me tira encima
de su hombro como si fuera un saco de papas.
-¡Oye!-le grito.
Él comienza a caminar hacia la salida, coloco mi mano en el comienzo de
sus jeans negros. –Si no me sueltas te bajo los pantalones…-arrastro las
palabras.
Una fuerte mano se posiciona en mi trasero haciéndome soltar un gritito.
-Adelante, pero yo no dudaré en hacer lo mismo contigo…-su voz sale
alegre.
Hijo de…
Quito mi mano a regañadientes pero Ryan no lo hace.
-Oye, ya quité la mano, podrías sacar tu mano de mi trasero por favor…
-¿Por qué la sacaste?...estaba disfrutando del contacto…-finge una voz
herida.
Salimos del bar y el frio me golpea. -¡Mierda!-grito agitándome sobre el
hombro de Ryan. Él me baja colocándome a su lado, se saca su cazadora y
la coloca sobre mí.
-Mmm…-murmuro con aprobación.
Coloca un brazo alrededor de mis hombros apretándome contra él.
-Así me aseguro de que no te me escapes…-murmura.
Comenzamos a caminar hacia su auto. Arrugo mi nariz.
-Aimé dijo que tenía una moto… ¿dónde está?-muevo mi mirada por cada
rincón pero no la veo.
-La verdad, la moto es de Owen, y él ya se la llevó.
-Pero yo tengo las llaves…
-Él tiene una copia.
-Ah.
Llegamos al auto. Cuando voy a abrir la puerta del copiloto lo hago con
tanta fuerza que me golpeo.
-¡HIJO DE…! ¡Me golpeaste!-miro a Ryan con mis ojos abiertos-¡LA
JODIDA PUERTA ME GOLPEO!-grito sin poder creerlo.
-Oh mi Dios…-Ryan comienza a reír.
Me subo al auto entrecerrándole los ojos a la puerta.-Estoy pendiente de
ti…-le murmuro resentida. Estoy segura de que eso de los Transformers es
verdad.
Una vez dentro y con el auto andando el alcohol comienza con sus efectos
en mí. Todo da vueltas.
-Uh…-murmuro.
-¿Qué sucede?-pregunta acelerando.
Vuelvo mi vista hacia él.- ¿Por qué te mueves tanto?
-Oh cariño, créeme, yo no me estoy moviendo…-sonríe divertido.
En cuanto el auto de Ryan se detiene afuera del edificio de mi
departamento salgo corriendo hacia el. El único pensamiento en mi cabeza
es llegar de inmediato porque…
¡VOY A VOMITAR! ¡MALDITA SEA, VOMITARÉ!
Esquivo a las pocas personas que se atraviesan en mi camino, los dos
ascensores están ocupados por lo que corro hacia las escaleras. Siento la
presencia de Ryan detrás de mí pero sigo corriendo. Cuando llego a la
puerta del que es mi hogar, con la rapidez máxima abro la puerta, en
cuanto esta se abre tiro lejos las llaves y voy directo al baño.
Me lanzo de rodillas frente al inodoro y comienzo a vomitar y no puedo
parar. Mi estómago no se detiene de devolver todo. Siento fuertes pero
suaves manos que alejan el cabello de mi rostro. Ryan tiene todo mi
cabello en sus manos para que este no estorbe. Otra sacudida más fuerte
que antes viene, mis ojos se llenan de lágrimas mientras todo el alcohol
sale de mi sistema.
-Dios…-gimo. La cabeza me late, mi garganta arde.
Ryan acaricia mi espalda. –Tranquila…-susurra con una voz calmada.
Cierro los ojos tratando de calmarme, pero otra arcada viene y derramo
mucho más alcohol que antes. Las lágrimas corren por mis mejillas. Y con
lo mal que estoy, siento vergüenza, vergüenza al saber que Ryan me está
viendo de esta manera.
No sintiendo ninguna nausea, gateo hasta la bañera y apoyo mi espalda
en ésta cerrando mis ojos.
-Realmente te quiero…-dice Ryan de repente sorprendiéndome.
-¿Por qué lo dices?-pregunto apenas. Dios, todo me duele.
-Porque incluso con la cabeza dentro del inodoro y vomitando hasta las
tripas te encuentro increíblemente hermosa…-siento un paño húmedo en
mi boca. Abro los ojos lentamente. Me está limpiando.
Me sonrojo, mierda, ¿me sonroje? Ugh. –Esto es incómodo… -murmuro.
-Sí, lo es para ti, porque créeme cariño, para mí es un recuerdo que
atesoraré por siempre…-sonríe divertido.
El cuerpo me pesa, no puedo pararme, hasta abrir mis ojos es una tortura.
-Me siento como la mierda…-susurro.
-Te ves como la mierda…-responde riendo.
Con la poca fuerza que tengo logro levantar una ceja y decirle:-Vaya,
gracias.
Besa mi frente cariñosamente y el íntimo gesto hace que mi corazón se
vuelva loco dentro de mí.
-Sí, pero una mierda hermosa.
Su comentario me hace reír, pero me callo de inmediato porque mi cabeza
duele demasiado. El sabor del vomito está impregnado en mi boca. Antes
de que pueda pedirle el cepillo de dientes a Ryan él ya lo tiene en las
manos con pasta.
-Eres perfecto…-le sonrío tomando el cepillo en mis manos y metiéndolo en
mi boca. ¿Qué hombre te tiende un cepillo de dientes antes que se lo
pidas?, solo Ryan.
Cepillo mis dientes por más de cinco minutos, vuelvo mi cabeza y tiro todo
el contenido de mi boca en la bañera, Ryan me tiende un vaso con agua,
con mucha gratitud lo acepto y enjuago. Cuando estoy lista, me intento
levantar pero fallo cayendo fuertemente sobre mi trasero.
-Demonios…
-No lastimes tu trasero dragona, sabes que es demasiado hermoso para
que le ocurra algo…-guiña un ojo y me toma en sus brazos. Abro los ojos
con sorpresa pero no protesto.
-¿Te duele la cabeza?-pregunta mientras me sienta arriba del lavamanos.
Frunzo mi ceño pero el solo susurra un “cállate”
-Sí, siento como si me hubieran golpeado con un bate de beisbol…-cierro
los ojos.
Ryan comienza a sacarme su cazadora, procede también con mi suéter,
cuando va a ser lo mismo con mi camiseta abro los ojos como platos.
-¿Qu…qué haces?
-Eres una mal pensada…-ríe. Sin nada más que decir tira de mi camiseta
sacándola por encima de mi cabeza dejándome solo en mi sujetador azul
cielo. Sus ojos permanecen en los míos en todo momento pero se
oscurecen al tirar en el piso mi prenda.
-Levanta los brazos…-murmura. Mi respiración es agitada, pero me calmo.
Obedientemente levanto mis brazos. Ryan se quita su camiseta que es de
un rojo suave y la coloca en mí. Cuando la tengo completamente puesta,
sus manos las coloca debajo de la tela rozando mi piel haciéndome
sonrojar y…desearlo como nunca antes. Primero saca la tira derecha del
sujetador y después la izquierda, prosigue con desabrochar de atrás el
sujetador y después lo quita completamente.
-Has hecho eso con bastante facilidad, ¿A cuántas les has sacado el
sujetador de esta manera?-la pregunta se me escapa haciéndome sonrojar
mucho más que antes. Yo y mi maldita boca.
Con una sonrisa brillante responde:-¿Recuerdas?, fueron más de
veinticinco mujeres…
El recuerdo de su mensaje llega a mi cabeza. Solo le entrecierro los ojos. El
solo pensamiento de mujeres tocándolo me hace retorcerme por dentro.
Toma con su mano mi barbilla provocando que mi mirada quede fija en la
verde de él.
-Solo tú Bree, entiéndelo, eres solo tú en mi cabeza…-me da un suave beso
en los labios y se separa de inmediato.
Mierda, sus palabras son tan profundas. El miedo me invade, porque
aunque me cueste admitirlo, sé que lo quiero.
Me bajo del lavamanos, saco una bota y luego la otra. Muevo mis manos a
mis jeans y con un movimiento de baile en menos de un segundo están en
el piso.
-Nunca imaginé que ver a una chica sacándose sus pantalones sería tan
caliente…-dice un sonriente Ryan.
Logro estar un poco más estable, pero los mareos y dolores siguen. Solo le
digo “cállate” antes de ir hacia mi habitación. Apoyándome de las paredes
logro llegar viva a mi cama. En cuanto la veo me tiro pesadamente en ella y
cierro los ojos.
Ryan viene a los segundos después con un vaso con agua y una pastilla en
la palma de su mano.
-Tienes que tomarte esto para el dolor de cabeza-dice tendiéndome la
pastilla con el agua.
Odio todo tipo de medicamentos, pero el dolor de cabeza es realmente
fuerte, por lo que sin discutir tomo la pastilla con un buen trago de agua.
Dejo en el velador el vaso y me vuelvo dándole la espada a Ryan. Solo
quiero dormir.
Escucho sus pasos hacia la puerta, mi corazón cae creyendo que se irá,
pero apaga la luz, escucho unos zapatos caer al suelo y después una
manta cubriéndome,…y un brazo abrazándome por la cintura.
-¿No te iras…?-le susurro.
<<Di que no, di que no…>>
-Tendría que ser un idiota para dejarte…-murmura besando mi cabello.
Ni siquiera lo pienso cuando me doy la vuelta y me acomodo arriba de su
tonificado pecho. Por un momento siento su sorpresa pero de inmediato
me abraza contra él. Besa mi frente y susurra:
-Duerme bien cariño…-su voz es suave.
Y siento miedo. Miedo porque nunca he estado en un lugar tan
reconfortante como sus brazos, miedo por las sensaciones que nunca
había sentido y que él me hace sentir…miedo porque sé…lo estoy
empezando a querer, o lo que es peor, ya lo quiero.
CAPÍTULO 12
Dani está en el piso al lado de las escaleras sangrando, muriendo. Hay otra yo
llorando a su lado y rogándole que despierte, pero yo sé que él no lo hará, no
despertará, ya viví esto. No quiero repetirlo. Mis padres corren a mi lado, me
atraviesan, como si yo no estuviera aquí.
-¡Bree...!-le grito a mi yo de catorce años que acaba de ser empujada por Sarah.
Ella llora sin parar, corro hacia Dani para ver si tengo la oportunidad de ayudarlo.
Intento tocarlo pero no siento sus manos, no puedo.
-¡DANI!-grito con la esperanza de que escuche. Pero nada. A mi lado la pequeña
Bree llora sin parar mientras la que alguna vez fue su amada madre la insulta.
-¡NO FUE SU CULPA!-grito mientras ciento que lagrimas corren por mis mejillas.
Pero no me escucha, ella sigue insultando a Bree, ahora la golpea.
-¡DÉJALA MALDITA SEA, NO FUE SU CULPA!-grito yendo a su lado y tratando
de quitarle a la chica de catorce años que una vez fui. Pero nadie me escucha o hace
caso.
-Bree, no fue tu culpa, por favor, defiéndete…-le susurro en su oído mientras solloza,
pero me ignora.
Los paramédicos entran en la casa, se dirigen al cuerpo de Dani rápidamente.
No, no, no. No me quiten a mi hermano nuevamente. De forma desesperada voy a
su cuerpo e intento tomarlo pero no puedo, es como si mis manos estuvieran hechas
de aire.
-¡DANIEL!-grito cayendo de rodillas.
Lo pierdo nuevamente.
-¡Bree...!-escucho que me sacuden de forma suave pero exigente. No, yo
quiero a Dani.
-Dani…-murmuro. Lo perdí de nuevo.
-¡Bree…!-esta vez es un grito fuerte. Abro mis ojos sobresaltada
sentándome rápidamente en mi cama y mirando a todos lados buscando
con desenfreno a Dani.
Unas manos toman mi rostro y lo dan vuelta haciéndome quedar frente a
frente con hermosos ojos verdes, que me hacen imaginar la selva.
-Bree…-susurra Ryan.-Estas bien, solo fue una pesadilla. -su voz logra
calmarme por unos segundos, pero los fragmentos de la pesadilla me
llenan haciendo que mis ojos se llenen de lágrimas que salen como chorros
de agua.
-Cariño…-murmura suavemente con sus ojos llenos de preocupación y
ternura. Me envuelve en sus brazos y comienza a subir y bajar su mano
por mi espalda. –Tranquila…-besa mi cabeza.
Mis lágrimas son silenciosas, me aferro a él y continúo derramándolas sin
emitir sonido alguno. Ryan me ha visto caer varias veces, me ha visto
llorar, gritar, riendo, ebria…Dios, este chico me conoce mejor de lo que me
conozco yo misma. Me alejo limpiando mis mejillas con la mano y
aspirando los mocos. Que señorita.
-Yo…lo siento…-digo las palabras sin pensarlas. ¿Desde cuándo digo “lo
siento”?
Él no responde, solo besa mi frente y vuelve a abrazarme. Más lágrimas
amenazan con salir pero no las dejo.
-¿Quieres hablar sobre la pesa…?
Lo corto de inmediato. –No. No puedo….-mi voz sale titubeante.
-Bien, entonces no. Bueno cariño, cambiando de tema, ve a ducharte y
arreglarte porque vamos a salir…-dice con una hermosa sonrisa.
Sus palabras me sorprenden-¿Vamos a salir?-frunzo el ceño.
Asiente lentamente.
-Iremos a la casa de mis padres…-su expresión me dice que espera que no
me niegue, pero, ¿Por qué iremos a ver a sus padres?
-No entiendo, ¿Qué tengo que ver yo con tus padres?-mis cejas cada vez se
juntan más.
-Eres mi novia, me llamaron hace una hora más menos, diciendo que
querían conocerte…-en mi cabeza solo quedan las palabras “ERES MI
NOVIA”
-Momento… ¿desde cuándo soy tu novia?-mi voz sale desafiante.
Se encoge de hombros.-Lo eres desde que naciste, pero tú no lo sabias...-
su sonrisa es arrogante.
-Yo no soy tu novia, Ryan.-enarco una ceja.
-Bien…-baja de la cama y se arrodilla quedando a mi altura. Oh dios
santo…-Bree Hamilton, ¿aceptas ser mi novia?-su rostro está totalmente
serio al hacer la pregunta.
-No.-digo de inmediato con una sonrisa dulce.
Coloca su mano derecha en su pecho y dice riendo-Acabas de romper mi
corazón…-se sienta nuevamente a mi lado con una sonrisa.
Una pregunta destaca en mi cabeza, ¿Por qué les dijo a sus padres que yo
era su novia?
-Ryan, ¿Por qué le dijiste eso a tus padres?-mi voz es totalmente confusa.
Suelta un suspiro-Ciertamente yo no lo hice…Tracy les fue con el
cuento…ellos me llamaron preguntando que porque no les había dicho
nada, y dijeron que querían conocerte.
-Pero yo no soy tu novia…-mi ceño se frunce nuevamente. Con su dedo
índice toca la punta de mi nariz.
-Todavía no aceptas serlo, pero créeme cariño, no serás solo mi novia, en
unos años más, serás mi esposa y la madre de mis hijos.
-Vaya, suenas bastante seguro diciendo esas cosas…-levanto ambas cejas.
Ahora que lo pienso, conocer a los padres de Ryan no sería mala idea, si
los conozco podría conocerlo más a él.
-Iré-digo con voz firme.
El destello de sorpresa ilumina sus ojos pero lo esconde de inmediato.-
¿De verdad?
Asiento lentamente.-Pero te lo advierto, no suelo llevarme muy bien con los
padres de cualquier persona…-una sonrisa aparece en su rostro al
escuchar mis palabras.
-Yo también tengo que advertirte algo Bree…-ahora está totalmente serio-
…mi madre es la mujer más dulce y agradable del mundo y no lo digo solo
porque sea mi madre, lo digo porque lo es. Pero mi padre…él es una
mierda como persona, mamá es quien quiere conocerte, por eso iremos
hoy, mi padre no estará en la casa…no es que no quiera que te conozco, es
porque…siempre un momento agradable lo vuelve insoportable…-sus ojos
son honestos.
Vaya…me ha dicho bastante. ¿Su padre será así de basura? Bueno, si es
así, haría una linda pareja con Sarah.
-Bien, tú estas advertido, yo estoy advertida…-le sonrío.
Me levanto y me dirijo hacia el baño. Antes de entrar, Ryan pregunta con
un grito:-¿¡TU CABEZA DUELE!?
Dios, este chico recuerda todo.- ¡NO!
Entro en el baño para ducharme.
-No puedo creer que esté haciendo esto…-murmuro a Ryan.
El solo sonríe. Estamos afuera de su casa…bueno de la casa de sus
padres, ya que él que dijo que vivía en un departamento que estaba
bastante cerca del mío. La mansión de sus padres…digo casa, es de esas
que gritan “¡DINERO!”, por fuera es totalmente de un color marfil, tiene
ventanales hechos con madera nativa, dos balcones,…tres pisos, así es,
tres pisos. Y un jardín en el cual los enanitos de Blanca Nieves
seguramente harían una fiesta. Todas las casas alrededor son como esta.
Bajo del auto, Ryan también lo hace. Toma mi mano y al hacerlo siento un
maldito zoológico en mí interior, él lo nota porque me sonríe
seductoramente…Dios, esa maldita pero hermosa sonrisa.
-Aquí vamos…-susurra.
Caminamos hacía las grande rejas que protegen la propiedad, estas se
abren cuando Ryan anota un código en una cajita en forma de celular a su
lado. El corto camino hacia su casa es en completo silencio, cuando
estamos en la puerta esta se abre antes de que Ryan toque.
Una mujer de no más de cuarenta y cinco años nos recibe con una
sonrisa. Tiene el cabello de un rubio muy parecido al mío, lo mantiene
recto hasta sus hombros, es alta, delgada y con unos hermosos ojos verdes
que son muy familiares. En menos de un pestañar envuelve sus brazos a
mi alrededor dándome un cálido y apretado abrazo. Me sorprende que sea
tan agradable, de manera torpe devuelvo su abrazo, no acostumbro a ser
abrazada con tanto cariño.
-¡Ryan, es hermosa!, ¡es hermosa!-le dice soltándome y dándome un
vistazo completo.
Vine con unos jeans negros ajustados pero no en extremo, botines cafés
con solo dos centímetros de taco, con una polera roja de encaje con
mangas que llegan a los codos. Mi cabello lo deje suelto como siempre y
agregue el mínimo maquillaje; rímel y brillo labial carmesí.
-Sí que lo es…-concuerda Ryan con su madre besando mi cabeza.
-Es un gusto conocerla, señora Woods.-le digo sonriendo.
Mueve sus manos rápidamente-¡Nada de señora!, puedes decirme Lisbeth,
no tengo problema, además me sentiría mucho más joven si me llamas por
mi nombre…-me guiña un ojo.
Abraza a su hijo como saludo, después de eso entramos en la casa los tres.
Dentro la casa es tan lujosa como afuera. Candelabros por aquí y por allá,
muebles de maderas nativas, cerámicas de color azul rey…es bastante
lindo.
Ryan no suelta mi mano en ningún momento, por lo que le doy
agradecimiento infinito. Se siente bien sentir que no estoy sola. Lisbeth
nos guía hacia el living, donde hay más de cuatro sofás grandes de color
marfil como la casa.
-¡Nigeria!-grita ella.
En unos segundos una mujer de unos cincuenta años viene. Su cabello es
largo con canas, su rostro es increíblemente dulce, tiene unos cálidos ojos
marrones, va vestida con unas sandalias, una polera blanca sencilla y
pantalones de chándal blancos.
En cuanto sus ojos se fijan en Ryan le sonríe, él se acerca a ella y la
abraza. Deben de ser cercanos. Lisbeth sonríe ante la escena.
-Nigeria…mira nada más la preciosura que ha traído Ryan…-dice
sonriendo en mi dirección.
La mujer fija su mirada en mí y suelta un pequeño grito, viene
prácticamente corriendo y me abraza, soltándome de inmediato.
-¡Esta chica es hermosa!-dice sonriendo a Ryan.
Rio por su entusiasmo. Creo que esta familia es bastante unida. Sería tan
bueno tener una familia así.
-Nigeria, ¿esta lista la comida?-pregunta Lisbeth.
-Si Lisbeth, todo está servido ya.
Ella nos guía hacia el comedor, donde hay una larga mesa de vidrio llena
de comida. Con Ryan nos sentamos al lado derecho de la mesa. Su madre
se sienta frente a nosotros con Nigeria a su lado.
-Bueno…comencemos con preguntas y todo eso-dice su madre sonriendo-
¿Cómo se conocieron?
Oh, muy fácil. Estaba ahí fumando para olvidar mis problemas, entonces
vino su hijo y tiro mi cigarrillo, me enoje y lo llame idiota. Fue
taaaaaaaaaan romántico.
-Fue el primer día en la universidad…tenía que llevar unas cosas a Owen y
dar un examen atrasado urgente, corría como loco, entonces choque con
Bree, quien se enojó y me llamo idiota…-Ryan se encoge de hombros y
sonríe.
Una sonrisa se forma en mi rostro al recordar aquello. –Corrías muy
rápido, agradece que no te golpeé por empujarme…-le digo aguantando la
risa.
Su madre ríe, Nigeria tiene una sonrisa enorme en su rostro.
-Eres una chica fuerte, me encantas…-dice suspirando encantada Nigeria.
-Eres una chica hermosa Bree…-dice su madre-…me alegro tanto de que
estés con mi Ryan.
-Sí, es bastante hermosa…esperemos que aparte de poseer belleza posea
inteligencia-dice una voz fría desde la entrada del comedor.
Un hombre bastante alto y ancho de hombros camina hacia la silla situada
al otro lado de Lisbeth. Su cabello es negro, muy oscuro, como el de Ryan,
es pálido, sus ojos son de un frio gris que logran intimidar. Es el padre de
Ryan.
A mi lado Ryan se tensa y toma mi mano apretándola. Su madre sonríe de
forma forzada, Nigeria no perece afectada.
-Pensé que tenías que salir del país hoy, Ethan.-dice su esposa.
-Sí, tenia, pero preferí venir a conocer a la nueva novia de mi hijo…-sus
ojos están fijos en los míos, trata de intimidarme.
Toma una copa de vino y bebe de ella lentamente. -¿Cómo te llamas?-
pregunta firme y cortante. Su pregunta exige respuesta.
-Bree, Bree Hamilton-mi voz es igual de firme que la suya.
-¿Tus padres saben que estas con mi hijo?-sus ojos son como dagas.
-Mi padre murió hace un año, con mi madre no tengo contacto…-me
encojo de hombros-…además, creo que soy lo bastante grande para estar
en una relación sin el consentimiento de mi padres.-enarco una ceja
desafiante.
Sorpresa se hace presente en su rostro pero la borra de inmediato. Le
sorprende que alguien tenga el valor de contestarle. Já, a mí no me viene
con su mierda señor Woods.
-¿Qué te hace pensar que eres lo suficientemente buena para estar con
Ryan?-pregunta mirándome despreciativamente.
-Es lo bastante buena para incluso ser mi esposa, es lo bastante buena
para llegar a ser la madre de mis hijo, y es lo bastante buena para poder
hacerte callar la boca…-le dice Ryan a mi lado con una voz calmada pero
amenazante.
Su padre gruñe ante sus palabras. Lisbeth le sonríe a Ryan y
Nigeria…bueno, Nigeria está comiendo.
-Seguramente debes de ser una de las tantas chicas que esta con Ryan por
su dinero…-una sonrisa triunfal se posiciona en su boca creyendo que su
cometario me hirió.
-La verdad, estoy con su hijo porque es excelente en la cama…-a mi lado
Ryan sonríe, Nigeria se atora con su comida, Lisbeth trata de ocultar su
diversión, el señor Woods en cambio esta de color rojo-…es bastante
bueno, ¿sabía usted que una mesa de billar es excelente para llegar a un
alucinante orgasmo?-pregunto inocente.
El padre de Ryan se levanta hecho una furia y abandona la sala.
Soporte a Sarah por años, ya no soportaré más mierda.
CAPÍTULO 13
La madre de Ryan tiene una inmensa sonrisa en su rostro, Nigeria en
cambio está totalmente seria mientras nos dirige una pregunta a ambos.
-¿De verdad lo hicieron en una mesa de billar?
Me atoro con el jugo que estaba recorriendo mi garganta, no puedo creer
que este preguntando aquello. Ryan me da pequeños golpecitos en la
espalda, la sonrisa en su rostro me dice que disfruta de todo esto.
-Sí, la verdad lo hemos hecho en bastantes sitios que parecen incomodos,
pero que podemos decir, nos encanta probar cosas nuevas…-dice
enrollando su brazo alrededor de mi cintura.
Dios, él acaba de decir todo eso delante de su madre.
<<Y tu dijiste que llegaste a un orgasmo frente a tu suegro y suegra cara
dura>>dice mi conciencia indignada.
Sonrío lo más alegre que puedo-Sí, la verdad es que a Ryan le gustan
también los juguetes sexuales, cuando cumplimos un mes como novios me
regaló unas esposas y unos juego sexuales que se ocupan…-no puedo
seguir hablando porque Ryan coloca su mano en mi boca.
Ambas mujeres frente a nosotros nos observan divertidas. La intensa
mirada verdosa de Ryan me asegura que me hará pagar por lo que acabo
de decir.
-No había pensado en los juguetes sexuales…seguramente resultarían
muy divertidos si los ocupamos juntos…quizás compre alguno….-susurra
en mi oído apenas audible para que nadie más lo escuche, su voz es ronca
y sexy. Escalofríos recorren mi cuello.
Mierda, ¿y si habla en serio?
-¿Llevan más de un mes?, Tracy nos dijo que solo llevaban dos semanas…-
dice Nigeria arrugando su nariz. -…además de tonta no sabe lo que
habla…-murmura lo último haciéndome sonreír.
Lisbeth se levanta y nos dice a todos:-Iré a hablar con mi esposo, lamento
mucho lo que acaba de suceder. Bree, discúlpame por favor…-sus ojos
transmiten vergüenza.
Me levanto y voy hacia ella,…la abrazo, no sé porque lo hago.-No tienes por
qué disculparte, Lisbeth. Me has tratado muy bien, no todas las personas
me hacen sentir como me haces sentir tú,…me haces sentir querida, soy
yo la que te agradece.
-Oh pequeña, eres tan dulce…-dice secándose una lagrima que se escapó
de su ojo-En cuanto te vi entrar por esa puerta supe que eras perfecta
para Ryan.
Me abraza nuevamente y se va, seguramente a hablar con el padre de
Ryan. Nigeria comienza a cantar una canción de Rihana mientras junta los
platos sucios, Ryan a mi lado, me da un beso en la cabeza.
-Será mejor que nos vayamos, podemos venir otro día, cuando sea seguro
que Ethan no estará aquí, y cuando Phillip si este…
Phillip, su hermano pequeño.- ¿Dónde está él ahora?-pregunto.
-Con mi Tía Emma, la hermana de mamá…-responde tomando mi mano y
comenzando a caminar hacia la salida.
Solamente nos despedimos de Nigeria, ya que Lisbeth y su esposo estaban
discutiendo en el segundo piso, los gritos eran realmente altos, por lo que
nos fuimos enseguida. Nigeria me dejó estrictamente prohibido dejar a
Ryan, romperle el corazón a Ryan y tener sexo con otra persona que no
fuera Ryan. Le dijo las mismas reglas a él respecto a mí. Dios, esa mujer
realmente me agrada.
-¿Puedo hacerte una pregunta?-dice Ryan con la vista fija en la carretera.
Enarco una ceja. –Creo que acabas de hacerla…
Me sonríe-Bien dicho, pero de verdad…
-Si insistes tanto…-me encojo de hombros.
-¿Cuáles son tus fantasías sexuales?
Juro que si en mi boca hubiera tenido agua, la escupo todo. Pero ahora sin
agua y toda la cosa, me ahogo con mi propia saliva.
Ryan comienza a reír por mi reacción.
-No puedo creer que hayas hecho esa pregunta….
-Estoy en todo mi derecho, puesto que has dicho ya en varias ocasiones
que hemos estado juntos, en lugares como un ascensor, la mesa de billar.
Dime Bree, donde será el próximo lugar ¿en un puente?
La sangre sube a mis mejillas, Ryan me hace sentir tan expuesta, puede
avergonzarme, hacerme feliz…
-Cállate.-digo cubriéndome la cara con el brazo y recostando mi cabeza en
el respaldo del asiento.
Las carcajadas de él son suaves y llenan el ambiente, sin darme cuenta
comienzo a reír también.
-La primera fantasía que tengo es hacerlo en la ducha, después en una
mesa de billar, el ascensor también me agrada y ni hablar de la azotea de
un edificio gigante…
Ryan se ha callado completamente, de forma lenta voy quitando el brazo
de mi rostro y lo miro, estamos detenidos en un semáforo y me está
mirando fijamente. Sus ojos verdes están oscuros y me atraviesan, me dice
mil palabras sin abrir su boca.
Pone en marcha el auto y no decimos palabra alguna en el transcurso del
camino. Cuando llegamos a mi edificio y estaciona, bajo rápidamente del
auto dispuesta a ir hacia mi departamento, pero en menos de un parpadeo
Ryan me tiene sobre su hombro.
Abro los ojos sorprendida. -¡OYE!, ¿pero qué haces?-frunzo el ceño.
Pero no dice palabra alguna, sino que sigue caminando hasta entrar en el
ascensor. Llegamos a la puerta de mi departamento y saca la llave de mi
bolsillo, abre y cierra la puerta con nosotros dentro y me lanza encima de
mi sofá de una forma no muy suave.
-¿Qué sucede?-Dios, no estoy entendiendo nada.
Su rostro esta mortalmente serio. –Desvístete Bree, estaremos juntos por
las buenas o por las malas….-su rostro no tiene rastro de broma.
Que mierda… él permanece serio, demasiado serio, no sería capaz de
hacerme daño, su rostro… ¡Dios! Comienzo a reír y no puedo parar, una
sonrisa se forma en su rostro y es la señal para confirmar que bromeaba.
Pero no puedo parar de reír, aprieto mi estómago, las lágrimas pican en
mis ojos, mis carcajadas son fuertes y sonoras.
-Hijo…de…de puta…-digo entre risas cayendo del sofá al suelo. Quiero
parar de reír porque me duele el rostro y el estómago pero no puedo,
Dios…
Ryan enarca una ceja.-Creo que debería dejar pasar eso ya que la broma te
ha dado un ataque de risa bastante grande…-al terminar de hablar sonríe
divertido ante la escena delante de él.
-Eres…eres un desgraciado…-digo riendo más fuerte aun.
Él ríe por mis palabras. Mis mejillas duelen demasiado, logro sentarme en
el suelo apoyando la espalda en el sofá, me calmo poco a poco, y cuando la
risa ya no es más que un susurro Ryan esta encima de mí haciéndome
cosquillas.
-¡DE…TEN…TENTE!-grito riendo, me retuerzo hacia todos lados. Ahora
estoy tirada en el suelo con Ryan encima.
-¿Qué quieres que haga?-pregunta inocente y calmado mientras sus dedos
me torturan.
-¡QUE…QUE PARES!-río.
-¿Qué cosa?-su voz ahora es burlona.
-¡RYAN…PO…POR FAVOR!-le ruego.
Se detiene, la risa todavía está dentro de mí. Me deja inmóvil colocando
mis brazos a cada lado de mi cabeza. Mis ojos están fijos en los suyos.
-Desgraciado…-le digo con una sonrisa.
Suelta una suave risa.-Eres hermosa cuando sonríes Bree…pero cuando
ríes. Maldita sea, no creo que haya alguien o algo más precioso. Cuando
ríes eres…hermosa, preciosa y todos los malditos sinónimos de belleza…-
dice suave besando mis labios delicadamente, se separa de inmediato,
pero el beso logra ser íntimo.
Mi objetivo después es acercarme nuevamente a sus labios, pero no lo
hago ya que mi celular me interrumpe. Ryan suelta una de mis manos,
rápidamente saco mi celular del bolsillo trasero de los jeans, es un número
desconocido.
-¿Hola?-pregunto frunciendo el ceño.
-¿Señorita Bree Hamilton?-dice la voz de una mujer de unos cincuenta
años.
-Mmmm…sí, soy yo.
-Bien, soy Pollie Donter, enfermera encargada de su madre Sarah
Hamilton.
Al escuchar esto me siento bruscamente, Ryan a mi lado cae por la
brusquedad en que me levanté, me hubiera burlado pero no es el
momento.
-¿Enfermera?
-Sí, su madre se encuentra internada desde hace un par de semanas en el
instituto mental de la ciudad, pensé que estaba al tanto…
-No, no sabía nada…
-Bien, me alegro de haberle informado. La llamaba porque su madre desde
que llego aquí quiere que usted venga a verla.
Me golpeó por años y ahora cuando necesita a alguien piensa en mí,
¿acaso cree que de verdad iré después de todo lo que pasó?, Sarah es una
mujer inteligente, ella no está loca.
-¿Señora Pollie?
-¿Sí?
-Pedí mi emancipación a los dieciséis años porque mi madre me golpeaba,
¿usted cree que me importa lo que le suceda a ella ahora?-mi voz es más
fría a medida que avanzan mis palabras.
-Es su madre a pesar de todo señorita Bree, ella estaba en esa condición
por su hijo, sufrió una especie de bloqueo mental, no hacia lo que hacía
por querer, ella…
-¿Ella qué?, ¿me golpeaba porque necesitaba desahogarse?
Mierda, siento los ojos llenos de lágrimas. No voy a llorar, parpadeo
rápidamente alejando toda lágrima, no soy débil, no lloraré.
-Solo venga señorita, si no lo hace tengo un permiso para ir por usted, ya
que su madre está enferma de la cabeza, por obligación su hija tiene que
visitarla…
-¿Si voy dejará de molestar de una maldita vez?-gruño entre dientes.
-Sí…
-Bien, mañana estaré allí al mediodía…
-Pero ese no es horario de visi…
-Me importa una mierda Pollie, mañana estaré al mediodía y se acabó.-
cuelgo la llamada lanzando el celular en el sofá.
-Debo de suponer que mañana no iremos a la universidad…-dice Ryan
viniendo hacia a mí. Se sienta a mi lado en el suelo, coloca un brazo arriba
de mi hombro y me acerca a él, ambos estamos apoyados en el sofá.
-Iré sola…-murmuro.
No quiero que conozca a Sarah, si lo hace no sé qué ocurrirá, no sé qué
dirá ella, que dirá él, como reaccionará, y si me acompaña conocerá más
sobre mí, se acercará más a mí.
-Ryan, de verdad no…sería demasiado cercano, se sentirá demasiado
íntimo…no puedes.
-Bree, por si no lo has notado ya estoy demasiado cerca de ti como para
alejarme…
Sus palabras son como una caricia, pero no. Para ir a ver a Sarah conmigo
tendría que haberla conocido cuando estaba “normal”, esto tengo que
hacerlo con otra persona.
-Tengo que llamar a Aimé-digo tomando nuevamente el celular en mis
manos.
-Iré, sé que iras a ver a tu madre…
-No le digas así…-casi es un ruego.
-Sé que iras a ver a Sarah, no entrare contigo a donde esté ella, me
quedaré afuera, lo prometo-sus ojos son honestos.
Maldición, sus ojos son como los del gato con botas, ¿Cómo decirle que
no?
-Bien, puedes venir…-me rindo.
-De todas maneras iba ir-me sonríe.
Por supuesto que sí, con un suspiro marco el número de Aimé.
-¿Bree?, ¡DIOS BREE!, ¿estas viva?, ¿¡ESTAS VIVA!?-grita fuerte.
Río por su reacción.
-Aimé, estoy seguro que acabas de romper mis tímpanos y los de Bree…-
escucho el murmullo somnoliento de Owen.
-Estas con Owen…-digo.
-Sí y tú con Ryan. Ahora dime, ¿Cómo estás?, ¿te sientes bien?
-Estoy bien Aimé, gracias…
-Sí, lo estas gracias a Ryan…-su voz suena divertida.
-Iba a decir gracias por preguntar, pero sí, estoy bien gracias a Ryan.
Aimé va a hablar, pero en su lugar escucho un sonido bastante particular
y divertido…y luego de eso el grito de Aimé y la risa de Owen.
-¡Oh dios!, ¡oh dios!-gime ella desde el otro lado de la línea.
-Amor, por favor…-Owen ríe-…tranquila solo fue…-no acaba de hablar
porque comienza a reír nuevamente.
Se escuchan puertas abriéndose y cerrándose.- ¡Bree, acaba de salírseme
un gas en frente de Owen!-grita la pobre mortificada.
Trato de contener la risa y Ryan también, pero ambos fallamos.
-¡BREE!, ¡no te rías!...oh mierda, ¿estas con Ryan?, ¿Ryan a escuchado
todo?, ¡POR SUPUESTO QUE HA ESCUCHADO TODO!-Aimé está
totalmente mortificada.
Me levanto del suelo tragándome la risa, pero Ryan no lo hace, golpeo su
cabeza:-Cállate…-susurro divertida.
-Aimé, cálmate, solo fue un gas…tienes que estar tranquila…
-¡Un maldito gas que escucharon tres personas!-lloriquea.
-Bien Aimé, tengo que ir al grano, porque si no lo hago, seguramente los
próximos cinco minutos de esta conversación serán sobre tu gas…
-¡BREE!
-Bien, bien, es sobre Sarah…
-Mierda, ¿Qué paso?-su voz ahora es totalmente seria y preocupada.
-Me acaban de llamar del instituto mental de la ciudad, tienen internada a
Sarah desde hace unas semanas. Ella ha pedido verme y si no voy vendrán
con una orden del instituto a buscarme para ir a visitarla…
-Vaya…la mujer te maltrata por años y cuando necesita a alguien piensa
en ti…-murmura.
-Exactamente lo que pensé.
Aimé me conoce como nadie, comprendió la situación de inmediato.
-Entonces, quieres que te acompañe ¿verdad?
Suspiro-Por favor, no puedo hacer esto sola y la única persona que
necesitaré cuando este con Sarah serás tú… ¿irás?
-Por supuesto que iré, ¿Ryan también irá?
-Sí, pero esperará afuera.
-Entonces Owen también irá, ambos estarán afuera, ¿no te molesta que
vaya?
-Por supuesto que no, pero me gustaría mucho ver tu cara ahora cuando
salgas del baño y lo mires después de lo que ocurrió…-digo con una
sonrisa malvada.
Lanza un grito que traspasa el celular.- ¡Te odio!-grita avergonzada
nuevamente.
-No, no lo haces…-sonrío.
-Sí, tienes razón. Bien, después te llamo, veré como salgo de esta…
-Suerte, ah y Aimé…
-¿Si?
-Si quieres tirarte otro, aguántatelo…-corto la llamada antes de escuchar
su grito.
Con una sonrisa y un suspiro dejo el celular en la mesa y me acerco a
Ryan, quien me abraza.
-Creo que mañana visitaré a Sarah…-susurro.
Besa mi frente de manera tierna.-Sí, creo que la visitaremos…
Todas las cosas que han pasado estos días tienen mi cabeza hecha un lio,
eh olvidado cosas realmente importantes, como mi gato… ¡MIERDA EL
GATO!
Me levanto rápidamente y comienzo a llamarlo.
-Bree, ¿Qué haces?-pregunta Ryan divertido.
-¡Me había olvidado por completo de que tengo un gato!-mi voz sale
horrorizada.
Imágenes del esqueleto de un gato con un plato vacío a su lado llenan mi
cabeza haciéndome entrar en pánico. El pobre gato Ryan…
-Dragona…
-¡RYAN!, ¡CUHITUCUCHITUCUCHITU…!
-Bree…
-¡Gatito, gatito ven!
-¡BREE!
-¿¡QUÉ!?
-Alimenté y di agua al gato, él está bien, y si no me equivoco ahora está
durmiendo en tu cama…-Ryan tiene una mirada que dice, “voy un paso
delante de ti”
Todo el aire que contenía sale.-Gracias, has salvado mi conciencia.
-¿Y eso porque sería?
-Porque me imagine al gato en sus huesos con un plato vacío.
Ryan suelta una risa, se acerca a mí y besa mi cabeza.
-Pasare por ti mañana, ten buena noche cariño…-dice alejándose hacia la
puerta.
La decepción me llena.- ¿Te vas?
La mirada que Ryan me da no logro descifrarla, solo sé que tiene un atisbo
de alegría.
-No soy tu novio para quedarme en la noche junto a ti Bree, ¿acaso quieres
que me quede?
Mis ojos se abren. No, no quiero que se quede…bueno tal vez un poco,
pero solo un poquito, pero no admitiré eso.
-No, no, ve tranquilo, yo ya me iba a dormir. Ve a tu hogar y
descansa…por cierto gracias por…-suspiro-…todo.
-No hay de que cariño, nos vemos.-dice abriendo la puerta y después
cerrándola dejándome sola…y no quiero estar sola.
Quiero estar con él.
CAPÍTULO 14
Estoy de pie justo en la entrada del instituto neurológico en el cual se
encuentra Sarah internada. A mi lado derecho esta Aimé con Owen de la
mano y a mi lado izquierdo se encuentra Ryan, quien tiene su brazo
alrededor de mi hombro. Entraremos todos pero solo yo y Aimé veremos a
Sarah, Owen y Ryan se quedaran esperándonos, pero de todas maneras
ambos saben lo suficiente de Sarah.
-¿Lista?-pregunta Aimé apretando mi mano.
Inhalo el aire suficiente y después lo suelto. Asiento hacia ella y esa es la
señal para abrir las grandes puertas de vidrio. Adentro todo es de un
blanco marfil bastante deprimente, hay cuadros con arte abstracto que
resulta perturbarte, personas con delantales blancos y algunas con ropa
normal van de un lugar a otro, y justo a unos metros en frente de nosotros
hay un gran escritorio de un metro y medio más menos de largo, allí está
sentada una mujer que pasa los cincuenta años, tiene ligeras arrugas en
su rostro, lleva gafas gruesas y redondas que son escudos para sus
calculadores ojos cafés, tiene el cabello blanco en una cola de caballo y
está sentada observándome atentamente, la mujer es Pollie.
Me acerco a ella y los chicos me siguen a pesar de que les digo que
esperen.
-Bree Hamilton en vivo y en directo, como lo prometí-le digo con una
sonrisa.
-Recuerdo haberte dicho que el mediodía no es horario de visita-su mirada
es amarga y fría.
-Y yo recuerdo haberle dicho que eso me importa una mierda, veré a Sarah
ahora o me largo y no vendré otra vez...-enarco una ceja esperando
respuesta.
A mi lado Aimé está diciéndole a Owen que se calle ya que había
comenzado a reír debido a mi reacción, Ryan en cambio ha tomado mi
mano y la aprieta en toda la conversación con Pollie.
La mujer toma el teléfono y lo coloca en su oído mientras marca un
número.
-Clarisse, soy Pollie, la hija de Sarah Hamilton ha
llegado...si...entiendo....bien... ¿podrías venir a buscarla y llevarla a la
habitación donde está su madre?...bien, gracias. -corta la llamada y de
manera brusca deja el teléfono en el lugar que le corresponde.
-Vendrán a buscarte para llevarte con tu madre...
-No iré sola...
-No puedes ir con ellos tres-dice enarcando sus muy depiladas cejas.
-Solo iré con ella-digo haciendo un gesto hacia Aimé.
-Bien, pero solo ella.
-No hay problema-murmuro caminando hacia unos asientos a la orilla del
pasillo. Aimé se sienta a mi lado, Ryan y Owen se quedan de pie y apoyan
su espalda en la pared.
Después de unos tres minutos una mujer de unos cuarenta años viene
hacia mí, es baja, delgada, rubia y con un rostro amable.
-¿Bree, verdad?-dice hacia mí.
Asiento levantándome, Aimé también lo hace.
-Síganme...-murmura ella caminando hacia dentro del pasillo.
-Todo saldrá bien...-me susurra Ryan besándome la frente y dejándome
caminar. Escucho a Owen diciéndome:
-¡Suerte Bree!
Caminamos por el pasillo y después por otro hasta llegar a los ascensores,
subimos a uno de los cuatro que hay. El transcurso dentro es en completo
silencio, cuando finalmente llegamos al piso seis y salimos del ascensor
Aimé habla.
-Este lugar me da escalofríos...-murmura observando todo atentamente.
Asiento en respuesta, estoy totalmente de acuerdo, hay un silencio eterno,
nadie dice palabra alguna, todos van de un lugar a otro sin hablar.
-Es aquí-dice Clarisse deteniéndose en una puerta aparentemente normal
con el número ciento sesenta y ocho en la puerta.
-Bien...-suspiro-...hay que entrar.
Clarisse abre la puerta insertando un código, ella entra primero, después
lo hago yo seguida por Aimé. Y ahí está.
Sin una gota de maquillaje, totalmente natural. Ha bajado de peso, bajó
todo el peso que había ganado, ahora está igual que antes, delgada. No se
ve mal sin maquillaje, Sarah es bastante bonita sin ningún cosmético, algo
que heredé de ella. Me atrevería a decir que su rostro está más suave que
antes e incluso se ve más relajada. Está sentada en un sofá pequeño de
color marrón claro, a un metro de ella hay una cama de una plaza, con un
velador a su lado y en frente un televisor. Vaya, está bastante bien aquí
dentro. Lleva unos jeans sueltos, y una camiseta de tiras, su cabello está
tomado en una cola de caballo, mierda…esta igual que cuando era una
verdadera madre. Recuerdo que le encantaba llevar pantalones pata ancha
y camisetas sencillas, siempre andaba así en casa. En cambio cuando
Dani murió, comenzó a arreglarse exageradamente, cambiando su forma
de vestir radicalmente.
-Viniste…-dice con una voz increíblemente calmada.
Clarisse está apoyada en la pared al rincón dándome espacio para hablar
con Sarah.
-Así es, aquí estoy. Me llamaron diciendo que pedias verme, no iba a venir,
pero verás…-chasqueo la lengua-…me amenazaron con ir a buscarme con
una orden, así que, venia o venia…-me encojo de hombros.
Sus ojos se encuentran con los de Aimé.-Ha pasado bastante tiempo Imé…
¿Cómo has estado?-pregunta sonriéndole.
Aimé le devuelve la sonrisa.-Si, ha pasado bastante tiempo señora Sarah,
eh estado bien, gracias por preguntar…
-Pensé que no te vería junto a Bree nuevamente, ya vez, por lo que ocurrió,
ella ya no se juntaba con nadie, pero parece que eso ha cambiado…-abre
sus ojos exageradamente.
No puedo seguir más aquí dentro, necesito salir.-Dime para que querías
que viniera Sarah, no quiero perder más tiempo…
-Tan impaciente como siempre…
-No tengo paciencia con la mujer que nunca la tuvo conmigo-enarco una
ceja.
Su mirada se vuelve fría-Cuidadito niñita, soy tu madre, respétame un
poco…
-Hace unas semanas hablabas de respeto y terminaste apagando un
cigarrillo en mi cuello y golpeando mi ojo…-gruño entre dientes. A mi lado
Aimé se ve sorprendida, ya que no le había dicho nada respecto a la visita
que le hice a Sarah.
-No te pediré perdón por eso, te lo merecías…-dice sonriendo.
-¿De qué mierda querías hablar Sarah?, me lo dices ahora o me voy y no
vendré más…
-Que Aimé y Clarisse salgan y te lo diré…-su mirada es penetrante.
-Ambas se quedan, dices lo que tengas que decir o me voy…
Aprieta su mandíbula pero termina cediendo.
-Trinidad fue la que me interno aquí-dice seca.
-¿La tía Tori?, ¿ella fue la que se me adelantó?-pregunto sorprendida.
-No juegues conmigo Bree, tienes que ayudarme a salir de aquí…-trata de
darme una mirada intimidadora.
-Tus miradas ya no resultan Sarah, ya no te tengo miedo…-mi tono es
amenazador e increíblemente frio.
-Me vas a sacar de aquí Bree, o si no, yo…
Me acerco más a ella, dejando a Aimé atrás.
-¿Tu qué?-pregunto sin entender. Su rostro está lleno de sorpresa al
escuchar y ver mi reacción. -¿¡TÚ QUÉ!? ¿Me vas a golpear?, ¡QUE
MIERDA PUEDES HACERME QUE NO ME HAYAS HECHO ANTES!-le grito
acercándome cada vez más a ella. -¡Y PORQUE TENDRIA QUE
AYUDARTE!, ¿¡ME AYUDABAS CUANDO YO TE DECIA QUE LO HICIRAS!?
¿¡ALGUNA VEZ TE DETUVISTE DE GOLPEARME CUANDO TE LO
PEDÍ!?...-estoy casi encima de ella. Aimé está tomándome de un brazo y
Clarisse del otro. Me dicen que me calme, pero no puedo, ya no puedo
detener esto.
-¡TÚ MATASTE A MI HIJO, POR ESO TE CASTIGABA!-me grita Sarah
llorando.
-¡YO NO MATÉ A DANIEL!, ¡TODO FUE UN MALDITO ACCIDENTE!,
¿¡CREES QUE HUBIERA MATADO A MI PROPIO HERMANO!? ¡TU MISMA
VISTE LO ASUSTADA QUE ESTABA CUANDO DANI MORIA FRENTE A
MIS OJOS!, ¡YO NO MATÉ A NADIE!, ¡TÚ ERES LA UNICA ASESINA,
PORQUE ME MATASTE EN VIDA POR TRES AÑOS!, ¡PERDISTE A UN
HIJO Y TE ENCARGASTE DE PERDER EL OTRO!...-las lágrimas corren
por mis mejillas, brazos me empujan hacia atrás y dicen que me calme, lo
repiten una y otra vez.- ¡NO MERECES LLAMARTE MADRE, NO ERES
UNA MADRE!, ¡DEJASTE DE SERLO EN EL MOMENTO QUE ME
GOLPEASTE POR PRIMERA VEZ!
Cuando digo las últimas palabras el rostro de Sarah se rompe y emite un
sollozo casi doloroso.-Bree…-susurra-Hija…dios mío, Bree…
-Ya es muy tarde para arrepentimientos Sarah…-digo soltándome de los
brazos que me sostenían y caminando hacia la puerta.
-¡BREE…!-la escucho gritar.
-¿Por qué ahora, Dios?-digo mirando hacia arriba y sollozando-¿Por qué
ahora?, ¿después de que el daño está hecho es capaz de arrepentirse?
El sonido de la puerta abriéndose me saca de mis pensamientos, es Aimé,
Clarisse no sale. Aimé ve la pregunta en mis ojos porque dice:
-Se quedó dentro calmando a Sarah…Bree, ¿estás bien?-sus ojos están
llenos de preocupación.
Suspiro y limpio las lágrimas bruscamente con mis manos, ya no hay más
que derramar.-Estoy bien Aimé, necesitaba decirle todas esas cosas hace
bastante tiempo…-me encojo de hombros-…de alguna manera explotó la
bomba que había en mi interior y todo dentro de mí salió…pero me alegro
de haber hecho esto, me siento más aliviada…
Y lo estoy, me siento realmente aliviada al haberle dicho todas estas cosas
a Sarah, me saque un peso de encima, puedo respirar más tranquila.
Clarisse sale, no luce muy cómoda.
-Siento lo ocurrido Bree…
-No hay problema, se cómo es Sarah, las cosas que sucedieron hace unos
minutos no son nada comparadas a las escenas que pasábamos juntas
antes…no hay de qué preocuparse…
Ella suspira.-Sí, ha sido una paciente bastante estresante…-rueda los
ojos, lo que me provoca una sonrisa-…pero de alguna manera hemos
sabido sobrellevarla…aunque en mi opinión personal, tu madre no está
loca Bree, ella es una mujer bastante inteligente y siempre va un paso
delante de todos…hay que tener cuidado…
Eso lo sé mejor que nadie. –Gracias Clarisse, lo tendré en cuenta…
-¿Bree?-dice Aimé escondiendo una sonrisa.
-¿Mmm?
-Pareces un mapache…
Oh…cierto, el rímel, debe de estar todo corrido. -Clarisse, ¿podrías
llevarnos a un baño por favor?-le pido.
-Por supuesto-responde de inmediato.
Caminamos a su lado, pasamos por tres puertas hasta que llegamos a los
que son los baños de los empleados del lugar. “Gracias” le murmuro antes
de entrar. El espejo dentro aproximadamente es de dos metros de largo y
uno y medio de ancho…por lo que puedo ver muy grande el desastre que
es mi rostro.
-Suerte que nunca salgo sin maquillaje…-dice Aimé colocando su bolso en
el lavamanos y sacando un tubo de rímel, y un delineador.
Me lavo la cara hasta dejármela completamente limpia, pido a Aimé una
liga para amarrarme el cabello, este lo dejo en una cola de caballo bastante
alta, luego me maquillo. El delineador lo dejo grueso pero no
exageradamente y termino haciéndole puntas al final de los ojos,
dejándomelos en forma de gato, agrego una capa de rímel…sí, así está
mejor.
Salimos del baño y ahí esta Clarisse esperándonos, vamos a los ascensores
y bajamos hasta llegar al primer piso, donde Ryan y Owen vienen de
inmediato en cuanto nos ven.
-Bree, tienes que firmar aquí para que quede registro de tu visita…-dice
Clarisse entregándome un lápiz y una hoja. En la hoja sale el nombre de
Sarah, su ficha de paciente. Coloco mi nombre en el lugar que dice
“Visita”, y mi firma al lado, después de hacerlo entrego todo a Clarisse y
me despido agradeciéndole el ser tan amable.
Lo único que quiero es salir de este lugar por lo que prácticamente corro
hacia el auto, pero no alcanzo a entrar puesto que Ryan me toma
suavemente del brazo y me acerca a él tomando mi mentón entre sus
dedos.
-Has llorado-es una afirmación.
-No, yo no…
-Llevas delineador y solo traías rímel cuando entramos en este
lugar…además, tus pestañas están todas increíblemente peinadas y
ninguna pegada y cuando llegamos aquí habían dos pestañas pegadas en
tu ojo derecho…-enarca una ceja.
Mierda…como puede recordar todo eso. Como se da cuenta de detalles
como aquel…debe de ver la sorpresa en mi rostro porque sonríe.
-Cuando quieres a alguien Bree, te percatas hasta del detalle más
insignificante…
Con esas palabras se da la vuelta y sube al auto. Me subo al asiento del
copiloto en completo silencio, Owen y Aimé vienen en la parte trasera del
auto ya que Owen se negó a traer su auto porque tenía demasiado sueño y
podía tener un accidente.
-Vamos a Quastis…-digo cuando vamos en la mitad del viaje.
En cuanto la palabra “Quastis”, sale de mi boca todos me dan esa mirada
de “¿en serio?”, me sonrojo levemente.
-Solo es para despejar la cabeza un rato, prometo no hacer escandalo
alguno…-los miro expectante.
-Yo no estoy manejando, así que no me molestaría beber…-sonríe Owen.
-¡Esoo!-le digo dándome la vuelta en el asiento y chocando los cinco con él.
-Solo un rato…-se da por vencida Aimé.
Ryan sonríe.-No me molestaría que me dieras un show como el de la otra
noche, encantado vuelvo allí…
Entrecierro los ojos en su dirección, lo que provoca una suave risa de parte
de él.
En cuanto llegamos a Quastis, Owen fue por un trago y a la pista a bailar
con Aimé, yo me quedé en la barra con Ryan…y así estamos todavía,
después de más de una hora de nuestra llegada.
-En una semana hay una gala que organizo mi madre, vendrás conmigo…-
dice echándose a la boca un maní.
-Creo que la oración es: “En una semana hay una gala que organizo mi
madre, ¿por favor aceptas ir conmigo? -termino enarcando una ceja.
-Vendrás conmigo te pregunte o no…-dice sonriendo.
-Lo pensaré…-le digo tomando un trago de Coca-Cola. Prometí no beber
esta noche, no quiero volver a venerar al Dios de la porcelana.
-Owen me está llamando, vengo enseguida…-dice levantándose.
Asiento, mientras me hecho un puñado de manís a mi boca.
-Vaya…pensé que él chico no se iría jamás…-dice una voz a mi lado que
proviene del lugar en el cual Ryan estaba sentado.
Vuelvo mi cabeza con el ceño fruncido hacia el lado. Hay esta…todo lo
contrario de Ryan. Ojos azules oscuros, cabello rubio, y piel…del mismo
tono de blanco…vaya…parece que no todo es lo contrario. El tipo es
increíblemente apuesto, pero no es Ryan. Y si no es Ryan, no es nada…
¡PORQUE ACABO DE DECIR ESO EN MIS PENSAMIENTOS!
-Kyle…-dice estirándose su mano en forma de presentación. Va vestido con
jeans azules y una sudadera negra.
Observo su mano tendida delante de mí y sonrío burlona levantando una
ceja.-No recuerdo haberte preguntado tu nombre…
-Y yo tampoco lo pregunte, así que, ¿Por qué lo dijiste, amigo?-dice Ryan
apareciendo detrás de mí abrazándome por la cintura.
Su mirada verdosa es totalmente desafiante.
-Una chica me interesa, le digo mi nombre…trato de acercarme a ella…-se
encoge de hombros para nada intimidado el tal Kyle.
-¿Entonces Bree te interesa?-pregunta Ryan calmado.
-Sí…-responde Kyle dándole una mirada fría.
-Bien…-chasque la lengua-…ella te interesa a ti, ¿pero ella está interesada
en ti?, veamos…-baja su boca hasta mi oído, roza sus labios en el cuándo
susurra-¿él te interesa, Bree?
-Ni un poquito…-murmuro distraída por la sensación de sus labios en mi
oído.
Ryan se endereza sonriendo. –Ya escuchaste a la dama…
Kyle se levanta con bastante ira en sus ojos pero la oculta detrás de una
sonrisa. Saca de su bolsillo una pequeña tarjeta y la deja a mi lado.
-Por si cambias de opinión cariño…-dice sonriéndome. Se va de inmediato,
escondiéndose en el mar de personas delante de mí.
-¿Eran celos esos que llenaban tu rostro?-pregunto a Ryan divertida.
-Sí, lo eran…mierda Bree, la manera en que te miraba…-dice apretando la
mandíbula.
El Ryan celoso es…bastante divertido. Tomo la tarjeta que dejó Kyle y miro
el número.
-Quizás lo llame…-digo sonriendo.
En menos de un segundo Ryan esta delante de mí besándome, lo hace solo
por unos instantes y cuando se va a separar muerde mi labio inferior, lo
que me hace jadear.
-¿Lo llamarás, Bree?-pregunta con su boca ahora pegada a mi cuello. Roza
sus dientes en mi piel y es mi perdición. -¿Lo llamarás?-pregunta
nuevamente exigiendo respuesta.
-No, definitivamente no lo haré…-susurro rendida ante él.
Ahora caigo en la cuenta…estoy rendida ante él, Ryan se ha metido bajo
mi piel y no creo ser capaz de sacarlo.
CAPÍTULO 15
Dos días después de ir a ver a Sarah me siento realmente mejor, ya que
ese día saque la mayoría de las cosas que por años estuvo reteniendo, me
siento más liviana, como si hubiera quitado un gran peso de encima.
Estoy tan pérdida en mis pensamientos que tropezó en la entrada de la
universidad, espero el impacto contra el frio suelo, pero no. Unos fuertes
brazos rodean mi cintura, una sonrisa se forma en mi rostro sin darme
cuenta ya que pienso que es Ryan, pero cuando levanto mi vista me
encuentro con unos profundos ojos azules.
-¿Kyle?-pregunto recordando su nombre.
Es el chico del bar, el que me dio su tarjeta y por el cual Ryan se puso
completamente celoso.
-Pero si es la hermosa rubia de ojos grises que me encantó hace dos
noches…-dice con una voz entre ronca y suave.
Su piel es más oscura de lo que la recuerdo, seguramente las luces del bar
lo hacían lucir más pálido, pero ahora su piel es de un color aceitunado
suave. Me salgo rápidamente de sus brazos, no me siento cómoda por la
forma en la que me mira.
-Gracias…por ayudarme a no saludar al suelo…-pauso enarcando una
ceja confundida-…yo nunca te había visto en esta universidad…
Me sonríe…pero detrás de esa sonrisa hay algo que no puedo descifrar.
-Voy en la MKM, pero estoy en último año de traductor y me enviaron aquí
para ayudar con el idioma a algunos estudiantes de intercambio…
Bien, eso lo explica…creo.
-Bien…yo me tengo que ir, llegaré tarde a clases…-sonrío forzadamente y
entro, voy directo al salón que me corresponde pero una mano toma mi
codo, nuevamente es Kyle.
-¿Tienes planes para cenar hoy?-pregunta, su pupila se dilata cuando
habla.
Mierda, este tipo hace ponerme nerviosa, me incomoda y siento como si
hubiera algo mal con él, algo que no encaja.
-Yo…si la verdad estoy ocupada, lo siento…-digo tratando de soltar mi
brazo de su mano pero aprieta su agarre.
-Pero tal vez podrías ¿mañana?-aprieta su mandíbula y su agarre ahora
es demasiado intenso.
Comienzo a tironear hacia atrás nerviosa, no hay nadie en los pasillos,
todos están en clases.
-Tampoco puedo, mejor hablamos después…-tironeo con más fuerza pero
no ocurre nada.
-¿Segura que no puedes hoy?-su voz es suave pero su rostro está lleno de
ira.
-Kyle…suéltame…-tironeo más.
-Saca tu asquerosa mano de ella ahora…-dice la voz de Ryan a mis
espaldas.
Kyle me suelta de inmediato, me voy hacia atrás bruscamente pero Ryan
envuelve sus brazos a mi alrededor impidiendo que caiga.
Mis ojos están abiertos con sorpresa, Ryan susurra en mi oído:-¿Estás
bien?
Asiento ignorando el escozor en el brazo.
-Solo estábamos conversando…-dice Kyle calmadamente.
-¿Acaso para ti apretarle el brazo a la persona delante de ti y hablar es
conversar?, ¡IDIOTA, SI PIENSAS QUE ESO ES CONVERSAR
SEGURAMENTE TODAS LAS CHICAS TRATAN DE ALEJARSE DE TI!-le
grito enojada.
Ryan me suelta con delicadeza y camina hasta Kyle, él no se inmuta y
permanece quieto a pesar de que Ryan está a solo centímetros.
-Atrévete a siquiera mirarla…-lo empuja hacia la pared-…y te mato.
La voz de Ryan es completamente amenazadora, está furioso, muy furioso.
Nunca lo había visto así. Kyle se tambalea y se endereza rápidamente,
antes de irse fija su mirada completamente amenazante en mí.
-Ninguna chica me rechaza, Bree Hamilton.
Después de eso se marcha, sus palabras dejan escalofríos en mi cuerpo,
Ryan viene a mi lado y toma mi rostro entre sus manos.
-¿Segura que estas bien?-pregunta.
Mis ojos se suavizan al ver la preocupación reflejada en su hermoso mirar
verdoso.
-Sí, solo…
Pero sus ojos se desvían a mi brazo, en donde se está formando un
moretón, aunque se ve muy feo, no duele tanto.
-Maldito imbécil…-dice comenzando a caminar.
Mierda, no quiero que tenga problemas con nadie por culpa mía. Lo
detengo de la única manera que se me ocurre. Voy hasta él rápidamente y
lo abrazo fuerte.
-No vale la pena, Ryan-murmuro.
La ira todavía está presente en él, pero su rostro es totalmente pasivo
mientras lo abrazo. Él no duda ni un segundo en envolver sus brazos a mí
alrededor.
-Si esta es la forma en la que puedes detener que golpee a
alguien…debería tratar de golpear a alguien más seguido…-susurra
divertido en mi odio.
Una sonrisa se forma en mis labios sin siquiera darme cuenta.-Idiota…
Él solo niega riendo y funde sus labios con los míos en un corto pero…muy
buen beso.
-Te estaré esperando cuando nos vamos…-dice posicionando su mano en
la curvatura de mi espalda y empujándome suavemente hacia adelante
para que comience a caminar.
-Está bien-murmuro yéndome.
El día pasa relativamente rápido, ya que con Aimé, Owen y Ryan es
imposible no reírse, las clases fueron de aburridas a divertidas y así y así.
A la salida Ryan está esperándome en el estacionamiento, Owen está a su
lado montado en su motocicleta y detrás de él esta Aimé.
Owen silba cuando me acerco. -Mierda Bree, he de admitir que te ves
bastante caliente con esa falda…-levanta sus cejas juguetonamente.
-Sí, eres una perra caliente…-asegura Aimé asintiendo positivamente.
Ryan le entrecierra los ojos a Owen y susurra amenazadoramente:-
Cuidadito…
Ruedo los ojos y sonrío. Llevo una polera de tiras color rojo, una falda de
cuero ajustada pero no en extremo, y unas botas con tacón. La falda es
una de mis prendas favoritas y no me la ponía hace bastante por lo que
hoy pareció un buen día para usarla.
-¿Dónde irán?-pregunto a Aimé mientras camino y me apoyo en el auto de
Ryan.
Las mejillas de ella de inmediato se ponen de un rojo intenso. Mmm…no
necesito más respuesta que esa para saber que ella gozara en unos
minutos más.
-Mierda, ¿lo planean?-pregunto divertida queriendo jugar con ellos.
Aimé abre mucho sus ojos, Owen simplemente ríe. –Sí, lo planeamos a
todas horas, en todo lugar, lo importante es tener sexo…además Aimé no
se queja…-Owen se encoge de hombros al terminar de hablar.
Ryan a mi lado aguanta la risa y yo también lo hago porque la Aimé frente
a mi esta mortificada.
-¿Y tú Bree?, ¿lo planeas con Ryan?, ¿es verdad aquello de la mesa de
billar?, ¿realmente un orgasmo es tan bueno en ella?-pregunta Owen.
El maldito dijo eso antes y después contraataco para defender a Aimé
quien ahora está sonriendo. Momento, ¿¡COMO MIERDA ÉL SABE LO DE
LA MESA DE BILLAR?!?
Antes de que siquiera pregunte, enciende la moto y arranca perdiéndose de
mi vista.
-Estúpido, maldito…-murmuro entre dientes apretados.
Ryan suelta la carcajada que estaba aguantando, en menos de darme
cuenta me da la vuelta, quedando frente a frente, coloca sus manos en mi
trasero y me acerca más a él haciendo soltar un gritito por la sorpresa.
-Bueno, a mí lo que más me gusta de esta falda es como se te ve esto…-
dice ahora apretando mi trasero suavemente.
Cierro los ojos ante la sensación. –Ryan…
Sus labios rozan los míos y muerde, pero no besa.
-Está bien, me detengo…-se separa conforme por la reacción que provocó
en mí.
Subo al auto con hormigueos en el estómago, pero trato de ignorarlos,
porque con Ryan el que mi cuerpo hormiguee y tiemble ahora es un
hábito.
Él sube y arranca.
-¿Dónde vamos?-pregunto.
Con una sonrisa y colocándose sus lentes de sol, (que hacen que no pueda
dejar de mirarlo sin babear), responde:-A comprar.
Frunzo el ceño.- ¿Qué?
-Iremos a comprar tu vestido, el que usaras para asistir a la gala que hará
mi madre…
Niego rápidamente. –Yo puedo comprar con mi dinero, además tengo
vestidos.
Digo horrorizada con la idea de que alguien me compre algo.
-Será un regalo Bree…
-Pe…
-Y si dices o te niegas nuevamente además de comprar el vestido, también
comprare una cinta y cerrare esa linda boquita…-sonríe dulcemente.
Gruño pero no contesto.
Ir de compras con Ryan…tengo el presentimiento de que las próximas
horas serán muy, pero muy interesantes.
CAPÍTULO 16
-De ninguna jodida manera…-digo horrorizada a Ryan con mi mirada fija
en ese monstruo rosa que tiene en sus manos.
-Sabía que dirías eso…-dice riendo, deja el vestido colgado a su lado.
Le entrecierro los ojos.- Entonces ¿por qué lo trajiste?
-¿Y perderme esa mirada en tu rostro?-pregunta divertido.
Ruedo los ojos y salgo de la tienda que aparentemente solo tiene cosas
demasiado rosadas, arrugo la nariz, esos vestidos eran horrorosos.
-Esta es la sexta tienda de la cual salimos sin nada en las manos, sigo
pensando que quieres ir desnuda a la gala…-sonríe.
-Sí, la verdad lo estuve pensando desde que me invitaste, no estaba
asegura, pero ahora que sé tú también lo creías podría ir desnuda…-me
detengo en seco-…sí, iré desnuda-digo mirándolo completamente seria.
Por desgracia no cae en mi broma, por lo que la mirada sorprendida que
esperaba por parte de él no llega, y lo que obtengo en su lugar es una
sonrisa malvada y unos ojos brillantes. Me acerca a él rápidamente,
estamos frente a frente, coloca sus manos en mis caderas y susurra muy
cerca de mi oído.
-Yo no tengo problema con ello, si gustas puedes sacarte la ropa ahora
mismo y yo te doy mi opinión…-su voz es seductora totalmente.
Escalofríos corren por mi cuerpo por su proximidad.
La sangre sube a mis mejillas, comienzo a caminar rápido dejándolo atrás,
estoy totalmente roja como un tomate.
Escucho sus suaves carcajadas detrás de mí y trato de ignorarlo.
-¿Qué sucede Bree?-pregunta burlón colocando su brazo encima de mi
hombro acercándome a él.
-Oh, cállate…-le digo con una sonrisa.
Creo que va a decir otra cosa, pero su vista queda fija en una tienda la
cual por fuera tiene diseños bastante bonitos, unas letras enormes que
dicen “Carte’r” le dan el nombre a la tienda. Las letras son doradas
dándole un toque de sofisticación al blanco que cubre las paredes.
-Esa es la tienda de Mia…-murmura Ryan.
¿Mia?, ¿Quién es Mia?, una pequeña presión se hace presente en mi
estómago al escuchar a Ryan hablar de una mujer que no conozco. Debe
de leerme la mente porque responde mi pregunta sin que se la haga.
-Es mi prima, se supone que volvería de Roma el próximo mes, pero parece
que se adelantó…esa es su tienda, ella es una diseñadora independiente y
fue a Roma porque quieren llevar su diseños…-dice orgulloso de ella.
-Debe de ser bastante buena entonces…-comento.
-Vamos-dice comenzando a caminar, toma mi mano entrelazando nuestros
dedos.
-Acabas de tomar mi mano…-digo sorprendida.
-Y tú eres hermosa-me sonríe.
Frunzo el ceño.- ¿Por qué dices eso?
-Pensé que estábamos diciendo cosas obvias…-se encoge de hombros.
Llegamos a la tienda, dentro toda la decoración es de blanco con dorado,
hay unas diez personas que admiran la ropa. Un grito me hace fijarme en
la chica que viene corriendo hacia Ryan.
-¡RY!-grita lanzándose a sus brazos.
Debe de tener mi edad, es delgada y alta, el color de piel y cabello es
idéntico al de Ryan. Tiene el cabello en un corte recto hasta sus hombros,
es la copia en mujer de Ryan a excepción de los ojos, sus ojos son de un
azul grisáceo.
-¡Hace tanto que no nos veíamos, esta tan guapo!-le dice a Ryan
sonriéndole.
Su mirada se fija en mí y se ruboriza. -¡Pero qué mal educada!, ¡pase por
tu lado y ni siquiera me presente...!-se acerca a mí y pienso que me dará la
mano, pero en lugar de eso me da un corto abrazo-Soy Mia, la prima de
Ryan…
Ella es demasiado amable y carismática, con solo verla por un segundo me
doy cuenta de que es una excelente persona.
-Soy Bree, la…
-Novia-me interrumpe Ryan.
-Si…-ruedo los ojos-…eso de Ryan.
Mia suelta un ligera risa. –Bien, creo que ya que están aquí, además de
venir para poder verme, deben de haber venido a ver ropa ¿no?-pregunta
sonriendo.
-Sí, falta poco para la gala de mamá y Bree quería ver un vestido…-dice
Ryan.
-No hay problema… ¡BRAULIO!-grita fuerte. Abro los ojos sorprendida, ese
fue un grito bastante fuerte para una persona tan menuda.
Un chico de unos veintidós años llega. Su cabello es rubio arenoso, sus
ojos marrones son almendrados, tiene un buen cuerpo, es bastante
atractivo y es gay. Lleva pantalones rosados ligeramente apretados, una
polera polo violeta y una pañoleta en su cabeza del mismo tono de sus
pantalones.
-¿Qué ocurre princesa?-pregunta a Mia.
-Cierra la tienda por favor, la necesito vacía para que los chicos puedan
buscar con tranquilidad…
-Okay…-dice dándose la vuelta.
En menos de tres minutos la tienda está completamente vacía y tranquila.
-Braulio, lleva a Bree al segundo piso donde están los vestidos, esos que te
vuelven loco…-le guiña un ojo a su amigo. –Ryan, tengo unas cosas que
hablar contigo, ¿podrías venir?-le dice a su primo.
-Claro…
-Bree, sé que creerás que soy una perra por llevarme a Ryan a hablar
conmigo y tu estarás con Braulio sola en el segundo piso…pero…Braulio
es gay así que no te violara-bromea.
Suelto unas risas por sus comentarios. –No…no hay problema, Mia-le
sonrió tranquilizadoramente-Creo que con Braulio encontrare lo que
busco…
-Por supuesto que sí-dice él enrollando su brazo con el mío guiándome
hacia las escaleras.
En cuanto llego al segundo piso mi boca se abre. Esto es...uau. Más de
veinte maniquíes están rodeando las orillas, cada uno tiene un vestido
diferente, con accesorios y todo eso. Detrás de ellos está el mismo vestido
que tienen pero en diferentes tallas.
-Uau…-digo sorprendida.
-Lo sé…-responde Braulio aplaudiendo.
Camino por el lado de los maniquíes tratando de encontrar algo que
realmente me encante.
-Tienes un color de piel realmente hermoso…-comenta Braulio.-…creo que
todos los colores se verían bien, pero los que realmente te harían lucir
grandiosa serian el rojo…color que creo definitivamente es tu mejor amigo,
el plateado también, ya que con ese color de ojos precioso el plateado te
sentaría de maravilla. El negro, que es un clásico…
Analizo sus palabras es mi cabeza.-Creo que algo rojo podría ser-digo al
fin.
La música de la tienda continua aunque esté cerrada, canciones de
electrónica han sonado desde que entre, pero ahora suena el himno de la
película Pretty woman lo que me hace sonreír.
-Bien, tu ve a los probadores y yo iré dejándote vestidos-dice Braulio
caminando hacia otros maniquíes.
Voy hacia los probadores y me encierro allí hasta que Braulio llega y toca
la puerta. En cuento la abro me entrega un vestido rojo, otro plateado, otro
azul rey y otro negro.
-Vaya…-murmuro colgándolos todos a mi lado.
-Estaré esperando aquí para opinar…-dice con voz cantarina.
Me quito la ropa quedándome solo en bragas y sujetador. Comienzo con el
vestido negro. Una vez puesto me observo en el espejo delante de mí. Tiene
un escote cuadrado, llega arriba de la rodilla…pero hay algo que
no…Suspirando abro la puerta, Braulio está ahí y me sonríe al verme.
-No lo sé,…-digo-…hay algo que no me gusta…
-Creo que te queda bien…pero no…-niega. Ruedo los ojos y entro
nuevamente.
-¡Aunque por cierto se te veía un culaso espectacular!-grita.
-¡LO TENDRE EN CUENTA!-respondo riendo.
Decido seguir con el plateado. Una vez que lo tengo puesto confirmo que
las palabras de Braulio son verdad. El plateado hace que mis ojos resalten
más. El vestido es bonito y me gusta. No tiene tiras, es ajustado pero largo,
llega hasta el suelo. Salgo sonriendo. Braulio aplaude.
-¡TE LO DIJE!, chica, de verdad te ves preciosa con ese…-me guiña con
ojo.
-Sí, me ha gustado bastante…-asiento.-Pero creo que me probare el rojo y
decidiré.
Entro nuevamente, aseguro la puerta y comienzo a sacarme el vestido para
ponerme el otro. En cuanto tengo el rojo puesto y me veo en el espejo
quedo sorprendida.
Mierda…me veo realmente bien. El vestido se ajusta a mi curvas, tiene
escote en V y hay que amarrarlo detrás del cuello. Es ajustado de la
cintura hacia arriba, de ahí para abajo es suelto y llega al suelo, tiene una
abertura al lado derecho, por lo que cuando me muevo o camino se ve la
pierna, la espalda es totalmente descubierta. Me encanta. Me hago una
cola de caballo y queda muy bien. Salgo para mostrarle a Braulio.
-Braulio, creo que este sí…-levanto mi mirada y unos hermosos ojos verdes
la sostienen.
Mia es la primera en hablar, me mejor dicho gritar.
-¡TE VES PRECIOSA!-viene hacia a mí y camina rodeándome.-Te queda de
maravilla…-comenta positivamente.
-Mierda, si no fuera gay te hago de todo…-dice Braulio sonriéndome
picaronamente.
Mi mirada sigue en Ryan, quien ahora tiene los ojos más oscuros de lo
normal.
Mia le hace señales a Braulio, ambos dejan el segundo piso dejándonos a
mí y a Ryan solos.
-Te ves jodidamente preciosa, Bree…-susurra caminando hacia mí.
-Por supuesto que me veo preciosa-finjo estar indignada.
Suelta un pequeña risa. –Por supuesto que sí.
A cada paso que da, yo retroceso, hasta que estoy dentro del probador y
choco contra el espejo.
Él cierra la puerta y en menos de un pestañear sus labios esta sobre los
míos. El beso es apasionado y me deja sin aliento, su lengua está dentro
de mi boca peleando por el dominio. Mi cuerpo entero hormiguea, calor en
mi vientre se hace presente.
-Nunca me cansare de besarte…-murmura ahora besando mi cuello.
-Ryan…-susurro. La sensación es embriagadora.
Su mano se mueve por la abertura que tiene al lado el vestido. Acaricia la
piel de mi muslo suavemente. Su boca va a mi oído y muerde el lóbulo
haciéndome gemir. La necesidad me llena.
-Si no me dices que me detenga ahora Bree, no sé si pueda hacerlo
después…-susurra.
-De ninguna jodida manera te detengas…-digo sin aliento.
Su mano sube a mi entrepierna, sus dedos pasan sobre la fina tela de mis
bragas, son toques de pluma que me hacen gemir suavemente.
-Ryan…-mordisqueo su cuello.
-¿Segura?-pregunta mirándome fijamente. Asiento rápidamente, sabiendo
a lo que se refiere.
Sus labios vuelven a mi cuello, sus dedos hacen a un lado la fina tela y
entonces está acariciando mi zona más delicada.
-Dios…-suspiro.
-Bree…, estas bastante lista-susurra en mi oído.
Comienza a explorar y estoy perdida. Encuentra un ritmo con sus dedos y
después no se detiene más.
-Oh cariño, eres tan hermosa justo ahora-dice dándome besos en los
parpados, en mi nariz, en los labios.
Un remolino comienza a crearse en mi interior que va cada vez más
intenso, entonces explota y me deshago en miles de pedazos.
-¡Ryan….!-grito silenciosamente cayendo rendida en sus brazos.
-Te quiero, Bree Hamilton-susurra besándome la frente.
-Y yo a ti-respondo sorprendiéndonos a ambos.
Los ojos verdes de Ryan brillan, está encantado, como si hubiera esperado
tanto para que dijera esto.
-Dilo-me ruega en un susurro.
-Te quiero, Ryan…-respondo en el mismo tono de voz.
Estoy perdida, estoy totalmente perdida ante Ryan y no hay nada que
pueda hacer, el maldito idiota me tiene rendida ante sus pies.
El príncipe ha dominado a la dragona.
CAPÍTULO 17
La mirada de Ryan es tan íntima, lo que provoca mariposas en mi
estómago…que mariposas, tengo un maldito zoológico entero dentro de mí.
¿Realmente acabo de decir “te quiero”?
-Nunca me cansare de ti Bree Hamilton, cada día encuentro una nueva
cosa en ti que me hace anhelar los otros días para ver con que me
sorprenderás…-dice besando la punta de mi nariz y acariciando mi mejilla.
Mi corazón da brincos mortales en mi interior. -¿Ryan?-susurro su
nombre.
-¿Si?
-¿Te das cuenta de que estas siendo tan cursi que me das miedo?-
murmuro sonriendo volviendo a mi carácter habitual.
Una carcajada suave sale de él.-Por supuesto que tenías que decir algo
como eso, si no dijeras algo así no serias tú.
-Sip-asiento sonriendo.
-¡POR SI NO LO SABIAN HAY CAMARAS EN LOS PROBADORES!-grita Mia
desde afuera.
Mis ojos se abren con sorpresa, Ryan en cambio solo sonríe y le grita.
-¡ENTONCES ESPERO QUE HAYAS VISTO TODO!
Mis mejillas ahora son del mismo color del vestido. –Bien…creo que este
será el vestido.
-Por supuesto que sí, de ninguna jodida manera lo dejaremos aquí
después de lo que pasamos-sonríe picaron-Así, cada vez que lo veas
recordaras como te hice llegar a ese org…
-¡CÁLLATE!-digo golpeando su hombro.
Una risa sale de él-Un momento…-dice-¿Acaso tú, Bree Hamilton, eres
tímida en lo que a sexo respecta?-pregunta divertido.
Sin responderle abro la puerta del vestidor, la sonrisa cómplice de Mia me
hace sonrojar, en cambio el que Braulio levante y baje sus cejas
rápidamente me provoca diversión.
-Llevaremos este y el plateado…-dice Ryan viniendo detrás de mí.
-¿Cómo sabes tú del plateado?-pregunto confundida.
-Braulio me dijo que si no salía con él de la tienda, me golpearía en las
pelotas…-dice Ryan encogiéndose de hombros con una sonrisa.
Mi mirada va a Braulio, quien me guiña un ojo y mueve su boca diciendo:
“De nada”
Los días han pasado rápido. Hoy es la gala, la cual comienza a las diez de
la noche. Ahora son las cinco por lo que faltan cinco horas para todo. Mi
celular suena, atiendo de inmediato la llamada.
-¿Hola?
-Hola Bree, ¿Cómo estas preciosa…?-dice una voz que hace correr
escalofríos por mi cuerpo.
Es Kyle.
-¿Cómo conseguiste mi número, imbécil?-las palabras salen con filo.
-Cuidado en la forma que me hablas, te podría ir muy m…
Ruedo los ojos.-Que te follen…-digo y corto la llamada.
Bien, esto ha sido bastante raro.
-¿Quién era ese?-pregunta Aimé sentándose a mi lado en el sofá, en sus
manos tiene una bolsa de manís con pasas.
-Un chico que hace unos días conocí en Quastis, después lo vi en la
universidad y me acorralo…-los ojos de Aimé se abren preocupados-…pero
Ryan llego a tiempo…-la tranquilizo-…bueno, y cuando se fue, me dijo algo
así como “nadie me niega”, y ahora me llamó-me encojo de hombros.
-Joder chica, que nunca cuentas las cosas emocionantes-dice ella con la
boca llena.
Le voy a responder con algunos de mis comentarios sarcásticos, pero el
timbre me interrumpe.
-¿Esperas a alguien más?-pregunta.
Frunzo el ceño-No, ¿y tú?
-Es tu casa.
-Cierto…-digo frunciendo los labios y levantándome, en cuanto abro la
puerta un rostro horrorizado y un grito me saludan.
-¡NISIQUIERA TE HAS BAÑADO Y YA SON LAS CINCO CON TREINTA!-
grita Braulio entrando en la casa con una maleta de color rosa.
Cierro la puerta confundida y camino hacia a él. Aimé en cuanto lo ve lo
saluda alegremente.
-Ella me agrada…-dice Braulio riendo como crio de seis años.
-¡A mí también me agradas!, ¿lo podemos conservar, Bree?-dice Aimé
colocando ojos de gato con botas.
Oh mi dios. –Braulio, ¿Qué haces aquí?-pregunto lentamente.
-Ah, ¿no es obvio?-dice moviendo su cabeza como tortuga.
-Mmm, no lo es…-digo sonriendo.
-Mia me envió a ayudarte con el maquillaje, el peinado y todas esas
cosas… ¡SERA UNA TARDE DE CHICAS!-dice lo último aplaudiendo.
-Ya lo creo-murmuro.
-Bien, ahora tú ve a bañarte, depilarte y todo eso…-dice Braulio
empujándome por el pasillo.
Comienzo a caminar, lo último que escucho es a Braulio pidiéndole a Aimé
que le lleve el vestido que usaré.
Después de lo que me parece una hora y media estoy totalmente limpia y
depilada. Me coloco mi ropa interior a juego de encaje, es de un tono de
rojo un poco más suave que el vestido. Cuando estoy a punto de colocarme
una camiseta la puerta se abre bruscamente y una Aimé y un Braulio muy
sonrientes entran en el baño invadiendo mi espacio.
-¡MALDITA SEA!, ¿¡ES QUE LLEGAN Y ENTRAN ASI NADA MÁS!?
-Si.-dicen ambos al mismo tiempo.
Ya, me desaparezco como una hora y Aimé me remplaza por él.
En cuanto Braulio me da una inspección por todo el cuerpo niega con su
cabeza y frunce los labios.
-No puedes llevar sujetador con el vestido, ya que este tiene la espalda
totalmente descubierta y eso le dará…un mal aspecto.
-¿Quieres que vaya sin sujetador?-digo levantando una de mis cejas.
-Exacto-dice él sonriente.
-¿Bromeas?-mi ceja continua arqueada.
-Nop.
-Creo que Braulio tiene razón Bree, el sujetador se verá mal con ese escote
en la espalda…-agrega Aimé.
-Bien-gruño.
Vamos todos a mi habitación, allí Braulio me deja unos momentos para
poder colocarme el vestido y después entra nuevamente con Aimé para
ayudarme a acomodarlo correctamente.
Ahora estoy sentada frente a mi espejo de cuerpo completo que hay en la
habitación y Braulio está arreglando mi cabello.
-No quiero nada exagerado-digo frunciendo el ceño a la rizadora en sus
manos.
-Tu solo calla y después admira-dice reprendiéndome.
Después de lo que parece una eternidad termina con el cabello, pero no
puedo verme porque cubre el espejo con una toalla.
-¿Es en serio?-pregunto.
-Bree, esto es como…un momento…de esos, tu cállate y no lo arruines-
dice Aimé con una gran sonrisa y agitando su mano.
Una sonrisa se forma en mi rostro, levanto mi mano levantándole el dedo
de en medio, ella solo murmura un “perra” y ríe.
-Braulio, no quiero demasiado maquillaje, no quiero parecer una
prostituta-me quejo sintiendo como coloca rímel en mis pestañas.
-Shss…-murmura concentrado en mis ojos.
Después de unos cuarenta minutos ya estoy lista. Me levanto de la silla y
me coloco los zapatos que trajo Braulio. Son con un taco de uno siete
centímetros, y están llenos de brillos rojos que combinan con el vestido.
Voy hacia el espejo y quito la toalla, en cuanto veo a la mujer en el espejo
que me devuelve la mirada me quedo sin palabras.
Mi cabello esta todo acomodado a mi lado izquierdo con rizos perfectos,
mis labios son rojos como el vestido, mis ojos…vaya, las pestañas están
perfectamente separadas y son como abanicos, los parpados tiene una
sombras suave de rojo con gris al final. El vestido cae por mi cuerpo como
si fuera seda y se acomoda a cada curva…me veo jodidamente bien.
Me vuelvo para darle las gracias a Braulio, pero lo encuentro a él y a Aimé
limpiándose con pañuelos lagrimas que corren por sus mejillas.
No es cierto.
-Esta tan preciosa…-murmura Braulio.
-¡Como ha crecido…!-chilla Aimé sonándose la nariz.
-Oh dios…-gimo soltando una risa y yendo hacia ellos.
Los abrazo a ambos y los beso en la mejilla. –Gracias chicos…
El timbre del departamento suena sobresaltándonos a los tres. Debe de ser
Ryan.
Braulio me suelta de inmediato y me toca el cabello, alisa el vestido y
empuja hacia afuera de la habitación.
Riendo salgo y me dirijo a abrir la puerta, en cuanto la abro unos ojos
verdes se me quedan mirando sorprendidos.
Se ve jodidamente preciosos y sexy. Lleva un esmoquin negro intenso que
combina con su cabello y le hace lucir una piel preciosa, sus ojos resaltan
y lleva una corbata roja del mismo tono de mi vestido. Con los tacones no
quedo a su altura estoy cerca de estarlo.
-Uau…-susurra.
En menos de un pestañar me acerca a él colocando sus manos en mi
cintura, nuestros labios están a menos de un centímetro de tocarse.
-Te ves preciosa…-cuando habla sus labios rozan los míos.
Hormigueos por todo el cuerpo me llenan. Cierro los ojos. El imbécil sabe
lo que me provoca esto.
-Ryan…-digo más como suplica que advertencia.
Siento su sonrisa, y espero sus labios…pero no llegan, voy a protestar,
entonces siento su húmeda boca en mi cuello.
-¿Qu…qué haces…?-digo apenas.
-No quiero arruinar el maquillaje…-dice con voz burlona.
Me da un pequeño beso en el cuello, abro los ojos entrecerrados hacia él.
-Idiota…-susurro.
Una risa sale de él y besa mi cabeza. –De verdad que estas preciosa Bree-
vuelve a decirme.
-Tu no estas mal…-digo en broma.
-¡Ya es tarde, váyanse!-grita Aimé viniendo hacia a mi trayendo mi
pequeña cartera roja con mi celular y otras cosas.
La tomo y comienzo a salir del departamento.
-¿Te quedaras aquí?-le pregunto.
-Sí, con Braulio te estaremos esperando…-sonríe.
-¡Cuidadito con engañar a Owen!-grita Ryan en broma, lo que provoca la
risa de Aimé.
Ya estamos en la gala, es en una casa gigantesca de la madre de Ryan, hay
más de 200 personas, todos elegantísimos.
Ryan no me ha soltado en ningún momento la mano, han venido personas
hacia nosotros saludándolo a él y preguntándole por mí. Bastantes
mujeres vuelven su cabeza para poder admirarlo, incluso mujeres de más
de 40 que están con sus maridos. Zorras.
-¡Ryan!-grita una mujer…es Lisbeth.
Viene rápidamente a abrazar a su hijo. Esta guapísima, su cabello está
totalmente liso y echado hacia atrás, lleva un vestido azul rey que llega al
suelo y tiene encaje. En cuanto me ve suelta a Ryan y me abraza a mí.
-¡Bree!, te ves preciosa, me alegro tanto que estés aquí…-dice
abrazándome más fuerte, después me suelta y toma mis manos en las
suyas.
-Gracias Lisbeth, tú también te ves preciosa…-le sonrió amablemente.
-Bien, tengo que seguir saludando a los demás invitados, después nos
vemos...-dice despidiéndose y guiñándonos un ojo.
-Tu madre me encanta…-digo sonriendo.
-¿Así?-pregunta Ryan colocando un brazo alrededor de mi cintura.
-Sí.
-Sí, ella es genial. Es tan dulce como un postre, pero es encantadora…-ríe.
Trato de recordar alguna vez que Sarah haya sido tan dulce como Lisbeth,
pero no consigo recordar nada, porque nunca fue así, ni siquiera antes de
lo de Dani.
Las ganas de ir al baño me invaden. -Ryan ¿dónde están los baños?-le
pregunto.
-En el pasillo de la izquierda, al final…yo te acompaño…-dice dispuesto a
comenzar a caminar, pero un hombre de unos 30 años llega y lo saluda.
-Tu tranquilo, yo voy y vuelvo en seguida…-le digo yendo hacia el pasillo.
Camino por el pasillo el cual esta desierto. Cuando encuentro los baños
entro de inmediato, hago mis necesidades, lavo mis manos y salgo.
Cuando salgo el padre de Ryan me está observando fijamente
atravesándome con sus ojos.
-¿Qué haces aquí?-pregunta con un filo en las palabras.
-Vine al baño, obviamente a orinar…-contesto inocente.
-No te vengas a hacer la listilla conmigo, sabes a lo que me refiero.
-Vine aquí con Ryan, porque es mi novio y esta es la gala de su madre…-
contesto fríamente.
-Aléjate de mi hijo, Bree Hamilton…-dice amenazadoramente.
-Usted no me asusta, así que no me amenace creyendo que le hare caso de
inmediato, no me alejare de Ryan solo porque usted me lo pide…-digo en el
mismo tono que él.
Comienzo a caminar dispuesta a irme y dejarlo con la palabra en la boca,
pero lo que dice me hace detenerme en seco.
-¿Cómo esta Sarah?
Me vuelvo lentamente.
Tiene una sonrisa en el rostro. –Ah, y ese chiquillo Daniel, ¿cómo
está?...oh cierto, está muerto…-dice lo último lentamente.
Antes de que siquiera me dé cuenta de lo que estoy haciendo, mi puño
impacta en su nariz. Él se tambalea y cae de espaldas sorprendido. Las
personas llegan al lugar rápidamente incluido Ryan y su madre. Pero no
me importa, nada me importa.
-No vuelva a decir, nunca, jamás, el nombre de Dani. Usted no se merece
decir su nombre…-escupo las palabras con lágrimas corriendo por mis
mejillas.
Me vuelvo hacia la madre de Ryan y le susurro un “Lo siento”, salgo lo más
rápido que puedo de la casona.
Él sabe todo, absolutamente todo, esa mierda de hombre insulta a mi
hermano al decir su nombre, ¿Cómo se atreve?
Corro y corro, tengo la vista nublada por lo que me percato de que estoy en
la carretera en el minuto que un camión toca su bocina fuerte y se dirige
directo hacia a mí, sus luces me ciegan.
Oh dios mío.
CAPÍTULO 18
-¡BREE…!-escucho mi nombre en la voz de Owen.
Unos brazos fuertes me abrazan y alejan bruscamente de la carretera,
cuando levanto mi vista los ojos de Owen, él me mira preocupado.
-Jesús chica, tú quieres morir…-dice sorprendido por lo que acaba de
ocurrir.
Mis labios comienzan a temblar y llanto más fuerte amenaza pero lo
retengo, Owen se percata de ello porque me toma del brazo sin decir nada
y me lleva hasta su moto que esta unos metros más allá.
Se sube a ella, me mira por encima de su hombro. –Sube, te llevare con
Aimé…-dice.
Sin decir nada subo acomodando mi vestido.
-Sujétate fuerte, si te llegaras a caer Aimé me fusilaría…-dice sonriendo
seguramente imaginándose la reacción de Aimé si eso sucediera.
El trayecto a mi departamento que se es donde Aimé esta, me sirve para
poder alejar toda lagrima dentro de mí. No llore por tristeza, sino por la
impotencia que sentí al momento que ese hombre dijo el nombre de Dani,
estoy furiosa, más que eso estoy en una maldita cólera. Quiero romper
algo, para ser más específica, quiero volver a darle un puñetazo al estúpido
este.
La moto entra en el estacionamiento de los departamentos, Owen me dice
que baje y me adelante mientras él la estaciona, solo asiento y comienzo a
caminar hacia el departamento. Toco la puerta con golpes bruscos, estoy
segura que si la puerta fuera más débil se hubiera caído. En cuanto esta
se abre y Aimé me ve, deja de comer de la tarrina gigante de helado que
hay en sus manos y prácticamente la tira al suelo haciéndome entrar.
-Diablos, ¿Qué sucedió?-pregunta guiándome hacia el sofá grande donde
Braulio también estaba comiendo helado, este se levanta sorprendido y
comienza de inmediato a preguntar.
-¿Qué carajos paso?, ¿a quién hay que asesinar?-pregunta serio, esto hace
que mis labios tiren en una pequeña mueca de sonrisa, Braulio ni siquiera
me conoce lo suficiente pero aun así me trata como si fuéramos amigos de
la infancia, creo que me he ganado un amigo de esos grandes.
-El padre de Ryan, eso paso…-dice Owen entrando en el departamento,
deja la puerta abierta y se apoya en el marco. Lo miro sorprendida, yo no
le dije nada.-Acabo de llamar a Ryan y me ha dicho que su padre dijo algo
que te altero bastante, por lo que le diste un puñetazo…-dice lo último
riendo.
Aimé me hace una pregunta que provoca que ría. -¿Solo uno?
Pero después deja de bromear y está completamente seria. -¿Qué fue lo
que te dijo Bree?
Suspiro cerrando mis ojos-Me pregunto por Sarah…
Los ojos de Aimé se abren sorprendidos.
-Y…y también por Dani…-Aimé suelta un jadeo pequeño.
-¿Cómo se atrevió?-susurra consternada.
-Aimé, me dijo, “Ah y ese chiquillo Daniel, ¿Cómo está?...oh cierto, está
muerto…”-digo recordando sus palabras.
-Lo siento, pero no estoy entendiendo nada Bree, ¿podrías explicarme?-
dice Braulio confundido.
-A mí también podrías explicarme…-dice Ryan entrando en el
departamento.
Mi mirada de inmediato se dirige a Owen, por eso dejo la puerta abierta,
sabía que Ryan venia. Él me da una disculpa con sus ojos.
-Aimé, nosotros nos vamos…-le dice dándose la vuelta para salir.
-Pero estoy en pijama…-dice ella.
-Y aun así te ves caliente, ahora mueve ese lindo culito tuyo hasta aquí y
vamos…-dice Owen con voz calmada pero está tratando de no reír del
rostro sonrojado de Aimé.
Aimé sale del departamento susurrándome un “Suerte” cuando pasa por
mi lado.
-Braulio, tú también…-dice Owen esperándolo.
-¿Me llevaras en la moto?-dice esperanzado.
-Oh dios…-gime Owen.
-¿Podre abrazarte mientras viajamos? –pregunta Braulio moviendo sus
cejas juguetonamente.
-¡BRAULIO, MUEVE TU CULO HASTA ACÁ O ENTRO YO Y TE TRAIGO!-
grita Aimé fingiendo estar furiosa, Braulio no se percata de que esta
fingiendo porque sale prácticamente corriendo, cierra la puerta de un
portazo.
La mirada verdosa de Ryan me atraviesa. Se acerca hasta a mí, cuando
llega se agacha para que quedemos cara a cara.
No dice nada, solo me observa en silencio por lo que parecen horas. Su
silencio me tortura, ya no puedo guardar más esto, hace años que
necesito sacarlo y Ryan es con la única persona que puedo hacerlo, él se
merece saberlo.
-Solía jugar a las escondidas con Dani…-digo recordando una de las
tantas veces que jugamos.
-Bree, no tienes que hacerlo si no estás lista…-dice con una mirada
sincera.
Pero sigo, ya empecé, no me detendré hasta terminar. –No había día en el
que no jugáramos, éramos muy cercanos, teníamos ese tipo de unión que
es inquebrantable ¿sabes?, él era mucho más pequeño, era lo más
importante que tenía, era como si fuera mío y no de Sarah, siempre lo
interponía primero que todos…pero entonces sucedió…-el flashback de ese
día entra en mi cabeza en cámara lenta, como si estuviera viviendo todo
nuevamente
-Ese día nos levantamos, tomamos el desayuno y comenzamos a jugar a
las escondidas por toda la casa mientras Sarah y Drew hacían
hamburguesas para almorzar. Jugábamos, y lo encontré, él estaba
subiendo las escaleras riendo mientras escapaba de mí…-lagrimas lentas y
silenciosas se deslizan por mis mejillas.-…entonces resbalo y cayo, su risa
seso, todo dentro de él se había detenido…su cuerpo cayó en mis pies…-mi
pecho duele-…lo movía y movía pero no despertaba, note el charco de
sangre que había debajo de él…supe que no abriría nuevamente sus
hermosos ojos…-me detengo tratando de respirar. Mantengo mis ojos
cerrados.-…Sarah me culpo de todo, estaba descontrolada y trataba de
golpearme por lo que los paramédicos tuvieron que darle calmantes…Drew
en cambio no me dirigía la palabra, era como si yo no existiera
más…cuando fue el entierro de Dani todo dentro de mi estaba
completamente quebrado y Sarah se encargó de que siguiera así. Me
golpeaba por todo…porque hablaba, porque no hablaba, porque caminaba
por la casa, por absolutamente todo, siempre diciendo que era una
asesina. Hizo añicos todas las fotos mías y en las que aparecía yo que
había en la casa, solo dejo las de Dani, ella y Drew. Drew nunca me
defendió, siempre le pedí ayuda para que alejara a Sarah, pero hacia como
que no escuchaba…-sonrío con ironía recordando aquello, abro mis ojos,
Ryan tiene sus ojos verdes vidriosos pero no ha derramado ninguna
lagrima.
-Todo eso ya paso Ryan…
-Sí, pero siempre estará en tus recuerdos…-dice con los dientes apretados.
-Golpee a tu padre porque me pregunto por Dani…-digo frunciendo los
labios.
-Maldito, hijo de puta…-dice cerrando sus ojos, aprieta su mandíbula.
-Hey, tranquilo…-digo acariciando su rostro. –Todavía no termino de
contar la historia…-tomo un aire temblorosa-...bien, Aimé era mi mejor
amiga en ese entonces…-Ryan abre los ojos sorprendido.-…si, Aimé sabe
todo de ante mano. Me ocupe de alejar a todas las personas de mi lado,
incluida ella, quien por cierto nunca se dio por vencida, siempre intentaba
conversar pero la ignoraba. En la secundaria me metí en bastante peleas,
golpee a bastantes chicos que trataron de besarme o cosas por el estilo, me
nombraron, “La perra Bree”…tuve mis noches de desenfreno eso no te lo
niego, me emborrache hasta perder el conocimiento pero solo lo hice dos
veces, deje de hacerlo porque…a los 15 fue la segunda y última, esa noche
me emborrache como nunca…al otro día desperté en la cama de un tipo
que no conocía y tenía el doble de mi edad…
Ryan está tratando de mantener la compostura pero le cuesta.
-Me hice exámenes escondida y gracias a dios no me pego nada…aun así
no recuerdo nada de lo que hice esa noche, lo seguro es que efectivamente
me acosté con él…-mi voz se vuelve más estable-…bien, ahora sabes creo,
todo de mi…-digo sonriendo a medias.
Él se levanta en silencio y se sienta a mi lado del sofá.
-Ven aquí…-dice tomándome por la cintura y colocándome sobre su
regazo.
Me acurruco sobre él, me envuelve en sus brazos y besa mi cabeza.
-Gracias por tener la confianza para contarme esto…
Como única respuesta giro su rostro hacia el miro chocando directamente
nuestros labios. Emito un sonido satisfactorio al sentir hormiguear mis
labios. El beso comienza suave pero cada vez se va tornando más intenso,
más hambriento, sin separar nuestros labios coloco mis piernas a cada
lado de su cintura enredándolas detrás de él.
Se levanta conmigo encima, coloca sus manos en mi trasero para
afirmarme. Ronroneo por la sensación.
-¿Te gusta que te toque el trasero?-pregunta divertido entre besos.
-Ajá…-es mi única respuesta.
Camina hasta llegar a mi habitación, donde me recuesta delicadamente en
la cama y se aleja para quitarse la chaqueta del esmoquin y la camisa
dándome una hermosa vista de su torso desnudo.
Levanto mi mirada directamente a sus hermosos ojos verdes-¿Vamos a
tener sexo?-pregunto antes de darme cuenta.
Una sonrisa tira de sus labios, se acerca hasta quedar a centímetros de
mis labios. –No Bree, vamos a hacer el amor…-funde sus labios con los
míos en un beso suave…y lleno de amor.
CAPÍTULO 19
Sus palabras me dejan sin aliento, Dios, ¿Cómo puede ser tan jodidamente
perfecto?
La sensación de sus labios contra los míos es maravillosa, ese cosquilleo
que ciento cada vez que me besa o toca susurra por todo mi cuerpo. Sin
romper el beso nos recostamos completamente en la cama, él está arriba
de mí, tiene sus piernas a los lados apoyándose en la cama para no
aplastarme.
-Ryan…-digo en un suspiro mientras sus labios bajan a mi cuello.
Se aleja unos centímetros de mí, nuestros alientos se mezclan como si
fueran uno solo, sus electrizantes ojos verdes me observan fijamente.
-Tus pupilas siempre se dilatan cuando me vez…-dice sonriendo.
-No, eso no es verdad…digo levantando una ceja.
Una sonrisa divertida aparece iluminando su rostro.
-Dicen que cuando una persona ve algo que le gusta sus pupilas se
dilatan…-coloca una mirada pensativa-…entonces yo te encanto porque
cada vez que me ves tus ojos de grises pasan a negros…
Ruedo los ojos.-Eso es porque traes ropa o algo que me gusta, no es
porque seas tú…-digo encogiéndome de hombros como si no me importara
en los más mínimo.
-Oh cariño, yo te gusto y mucho…-dice burlón mientras comienza a besar
mi cuello nuevamente haciéndome suspirar.
-¿Te gusto, Bree?-pregunta mordiendo delicadamente.
Maldito, lo hace a propósito.-Solo un poquito…-susurro haciendo mi
cabeza hacia un lado para que tenga mayor acceso.
-¿Solo un poquito?-dice ahora bajando hasta mi hombro.
-Bueno, un poquito más que “poquito”…-digo retorciéndome.
Se aleja de mi hombro y posiciona su boca en mi oído. -¿Más que
poquito?-muerde el lóbulo de mi oído y estoy perdida.
-¡ME GUSTA UN POCO DEMASIADO!-grito antes de darme cuenta.
-Puedo sentir tu sonrisa idiota…-digo cerrando mis ojos.
Él suelta una pequeña carcajada por mi comentario.
Siento como acaricia mi cabello, después lo peina desde la raíz a la punta.
-Eres tan hermosa…tan jodidamente perfecta, ¿Cómo mierda puedo ser lo
suficientemente bueno para merecerte?
Sus palabras me hacen abrir mis ojos rápidamente. No puedo creer que
haya dicho eso.
-No vuelvas a decir eso…-susurro.
Sus ojos se abren sorprendidos, pero hablo antes que él.
-Eres…eres perfecto en todos los sentidos Ryan, has estado conmigo en los
momentos que creo nadie más habría estado, me apoyas, me haces reír,
me provocas…-titubeo-…me provocas sentimientos que nunca creí podría
experimentar, que incluso nunca creí podría sentir…tu eres más de lo que
puedo merecer. Soy yo la que no sabe cómo hacer para merecerte, porque
no te merezco Ryan, he sido una mierda de persona desde lo de Dani, no
te merezco…pero te quiero…-mi voz se va haciendo más baja en cada
palabra.
Cuando levanto mis ojos hacia los de él, tiene una mirada suave y tierna.
-¿Te das cuenta de que acabas de decir te amo sin decirlo?-pregunta
besándome la frente.
Pero ya no me salen más palabras, solo puedo quedarme observándolo
maravillada.
Vuelve a besarme, lento, suave, delicado. Sus manos van hacia la parte
trasera del vestido donde se amarra. El hecho de que no llevo sujetador
invade mi cabeza, pero… ¡A QUIEN MIERDA LE IMPORTA!
-¿Puedo?-pregunta.
Asiento lentamente volviendo a besarlo. El roce de sus dedos en la piel
desnuda de mi espalda provoca esos familiares hormigueos. Siento como
va sacando la tela lentamente, el frio en todo mi torso me llega, estoy
expuesta ante él desde la cintura hacia arriba. Sigue bajándome el
vestido, hasta llegar a mis pies y sacarlo por completo, también quita mis
zapatos, solo estoy en bragas.
-¿Sabes lo caliente que te ves en este minuto?-pregunta sonriendo
colocándose en la misma posición de antes.
-¡Hey!, no es justo, quítate los pantalones…-le digo llevando mis manos
hacia los botones, de forma rápida los desabrocho y comienzo a bajar.
Ryan lo hace más fácil, pues se levanta y los tira al suelo junto a todo lo
demás…todo.
Mis ojos se abren sorprendidos. Mi buen dios…él es…bastante grande.
-¿Sabes lo difícil que me ha sido esconder esta erección desde el día que te
conocí?-pregunta divertido viniendo hacia a mí.
La sangre sube a mis mejillas, él se percata de ello, por lo que coloco un
brazo en mi rostro para cubrirme.
Comienza a reír.- ¿Acaso te avergüenza la palabra erección?
Mierda…comienzo a sonrojarme más que antes.
El imbécil comienza a reír más fuerte. –Erección…-dice en mi oído
haciéndome estremecer. –Erección, erección…-repite y repite la palabra
mientras me besa por todo el rostro.
No puedo evitar comenzar a reír. -¡Deja de decir eso!-le digo entre risas.
Con una sonrisa se acerca y me besa ambas mejillas sonoramente.
Después ya todo se torna totalmente serio.
Sus labios viajan por todo mi cuerpo, cada vez me besa con más
intensidad, cada vez lo hace con más amor, por lo que me pierdo en la
embriagadora sensación.
Sus dedos rozan con toques de plumas mis lugares más sensibles
haciéndome jadear.
-Ryan…-susurro.
-Shhhs…-murmura calmándome.
Su mano llega a mis bragas, comienza a rozarlas lentamente
torturándome. Después de unos minutos las baja tranquilamente hasta
sacarlas, entonces comienza a acariciarme tal y como lo hizo en el
probador.
-Ryan…-cierro mis ojos y arqueo la espalda.
Cuando me estoy acostumbrando a la sensación, deja de besarme y
tocarme…
Abro mis ojos para ver qué sucede, él se acomoda correctamente y después
lo hago yo. Entonces nervios me invaden porque se lo que viene ahora.
-Cariño, ¿qué sucede?-pregunta suavizando su mirada.
-Yo…es solo que realmente nunca he hecho esto…-mi voz es
increíblemente nerviosa y rápida-…sé que probablemente lo hice esa noche
que me embriague hace años, pero…no recuerdo nada de aquello, así que
creo que esta de verdad seria como… -no acabo de hablar.
Sus ojos verdes están llenos de ternura y amor.
-No sería, será tu primera vez. Esa noche no la recuerdas por lo que no
sucedió nada, pero créeme cariño, esta noche, lo que está a punto de
ocurrir, lo recordaras por el resto de tu vida…-dice besando mis labios.
Se aleja, en sus manos tiene un papel de color plateado…protección.
Rápidamente se coloca el condón, después se apoya en sus codos justo
encima de mí.
Acercamos nuestros labios y nos besamos, baja sus caderas acercándose a
mi…entonces me llena por completo, de manera lenta y torturosa. Un
pequeño gemido/grito sale de mí, muerdo el labio de Ryan tratando de
calmarme, ya que un pequeño dolor se hace presente.
-Bree…-susurra y es como una plegaria.-Eres tan hermosa…tan perfecta…
-Te quiero…-susurro contra sus labios.
-Yo también quiero té, pero preferiría el café…-dice con una sonrisa sin
separar nuestros labios.
Mi buen dios, una carcajada sale de mí y como comienzo a moverme,
provoca que nos toquemos de forma más intensa, gemimos al mismo
tiempo.
-Mierda…-murmuro.
-Bree…-Cierra sus ojos. Su voz es como una súplica.
-Es tu culpa por hacerme reír…-digo con una sonrisa en mi rostro.
-No aguanto el estar más de un minuto sin escuchar tu risa, se ha vuelto
algo fundamental en mis días…-dice besándome la frente.
-¿Ryan?
-¿Qué sucede?-pregunta con una alarma de preocupación en sus ojos.
-¿Te das cuenta de que hemos pasado la mayor parte de la noche
hablando en lugar de tener sex…de hacer el am…?-dios, me cuesta trabajo
decir la palabra.
-Hacer el amor Bree y esto es hacer el amor. Decirse cosas mientras lo
hacemos, si solo nos hubiéramos quitado la ropa y entrado en acción de
inmediato habría sido sexo, pero te lo dije y te lo vuelvo a repetir, nosotros
estamos haciendo el amor…-no me da tiempo de responder porque vuelve
a besarme, reclamando mi boca con delicadeza y posesión, es un beso
rudo pero suave. Solo Ryan podría besarme de esta manera.
Y continuamos con amándonos.
Todo es totalmente perfecto. Nos amamos de una manera que ni siquiera
se puede imaginar, nos hacemos uno solo siendo dos personas. Las
sensaciones y sentimientos que siento por Ryan me asustan, pero creo que
no podría vivir sin ellas. Ryan me complemente y creo que siempre será de
esa manera.
La noche es jodidamente perfecta.
Por la mañana despierto por un fino rayo de luz que entra por la ventana y
da directo en mi ojo derecho, gruño por eso. Me doy la vuelta y estiro mi
brazo para abrazar a Ryan…pero no está.
Me siento rápidamente en la cama apretando la sabana en mi pecho, miro
hacia todos lados pero no hay nadie, tampoco está su ropa en el suelo. El
pánico me llena, me levanto de la cama con la sabana a mí alrededor y
grito su nombre.
-¿¡Ryan!?-pero nadie contesta.
Mis ojos se llenan de lágrimas recordando la noche anterior.
¿Acaso él se fue después de todo lo que sucedió?
CAPÍTULO 20
-¿Ryan…?-digo en un grito silencioso, mi voz se va quebrando al decir su
nombre.
Suspirando me siento en el suelo apoyando mi espalda en la cama,
envuelvo mis brazos alrededor de mis rodillas y los recuerdos de la noche
anterior llenan mi cabeza.
La forma en que nos mirábamos, viendo a través de toda pared, la forma
en que nos amamos como si nuestra vida dependiera de ello…pero ahora
solo son recuerdos de mierda. Tendría que haber sabido que esto ocurriría,
no existe un hombre tan perfecto como Ryan, ya no quedan personas así,
sabía que al final de todo saldría herida. El sonido de la puerta principal
abriéndose me saca de mis pensamientos, levanto mi cabeza para mirar al
marco de la puerta ya que escucho pasos que se dirigen hacia aquí.
-¿Bree?-pregunta Ryan cuando su mirada me busca en la cama y no me
encuentra. Se percata de que estoy sentada en el suelo y sus ojos se abren
con preocupación. En sus manos tiene bolsas llenas y llenas de cosas,
lleva puesto solo boxers y una sudadera blanca.
Todo pánico que había crecido dentro de mí se evapora completamente.
¿Cómo si quiera me atreví a pensar que se había ido?, el nunca haría eso,
porque él es Ryan. Se acerca hasta la cama y deja las bolsas, después
viene hacia a mi agachándose para quedar a mi altura. Toma mi mentón
entre sus suaves dedos.
-Cariño, ¿qué te sucedió?-sus preciosos ojos están llenos de preocupación.
Mi mirada esta fija en la suya. –Yo…yo solo me desperté y tú no estabas,
creí que te habías ido…-mi voz es titubeante.
Debo de hacer una mueca de dolor al decir las palabras porque su
preocupación pasa a ternura, de manera rápida me acerca a sus brazos y
me abraza reconfortantemente, dejo salir aire que ni siquiera me había
dado estaba reteniendo en un sonoro suspiro.
-¿Qué voy a hacer contigo, preciosa?-dice besando mi cabeza.
-¿Mmm?-digo cerrando mis ojos.
-Es solo que…a veces eres tan…
-¿Perra?-digo terminando la oración por él.
Me empuja delicadamente hacia atrás y toma mi rostro entre sus manos
para que no aparte la vista de él.
-No Bree, no eres perra, eres directa. Y luego de un momento a otro eres
tan jodidamente inocente…esa es una de las tantas cosas que amo de ti,
puedes ser tan fría un momento pero luego digo algo que te avergüenza y
eres la cosa más tierna que nunca he visto…
Sus palabras provocan que la sangre suba a mis mejillas.
-¿Ves?, eso es de lo que hablo…-dice acariciando mis mejillas con sus
pulgares.
-Es solo…de verdad pensé que me habías dejado…-digo volviendo a cerrar
mis ojos.
Se sienta a mi lado y me toma por la cintura, luego procede a sentarme en
su regazo y envolver sus brazos a mí alrededor. Esconde su rostro en la
curvatura de mi cuello aspirando mi aroma.
-¿De verdad crees que me iría después de todo lo que sucedió?, debería ser
un maldito imbécil para dejarte Bree…-dice besando mi cuello.
-¿Entonces a dónde fuiste?-hago la pregunta que he querido hacerle desde
que lo vi entrando en la habitación.
-Por si no te has dado cuenta, son las siete con treinta de la mañana, y
como sé que no eres una persona madrugadora pensé en salir a comprar
cosas para preparar el desayuno y tenerlo listo para cuando
despertaras…pero tenías que despertar antes…-dice sonriendo.
Abro mis ojos con sorpresa. -¿Realmente es tan temprano?
-Sí, lo es, así que creo que será mejor que volvamos a la cama y
descansemos un poco más…-dice tomándome en sus brazos. Me recuesta
en la cama sin quitar la sabana que me envuelve.
Frunzo el ceño. -¿Fuiste a comprar solo en boxers y una sudadera?
Una sonrisa burlona se posiciona en sus labios.-Así es, y te sorprenderás
cuantos números de teléfonos nuevos tengo…
Le entrecierro los ojos y me vuelvo dándole la espalda. El solo ríe y toma
las bolsas para llevarlas seguramente a la mesa del comedor. Después de
unos segundos vuelve, se quita la sudadera y después sus dedos bajan a
su bóxer…
-¡Ryan!-grito enterrando mi rostro en la almohada para no verlo.
Una carcajada sonorosa y divertida llena la habitación. -¿Qué?, ¿y ahora te
vas hacer la tímida como si no me hubieras visto ya desnudo?
Solo le doy un gruñido como respuesta, lo que provoca que ría más. Detrás
de mí el colchón se hunde con su peso, de inmediato sus brazos están
envueltos en mi cintura. Me vuelvo rápidamente y apoyo mi cabeza en su
pecho, enredo mis piernas en las de él provocando que nos rocemos.
-Ryan…-susurro.
-Bree…-murmura él, pero es una advertencia.
Abro mis ojos y levanto mi mirada hacia él, el deseo y la necesidad de que
estemos juntos nuevamente me llena. Debe de leer en mis ojos lo que
quiero porque me dice:
-No, ahora no. Anoche fue maravilloso y me gustaría revivirlo en cada
segundo del día, pero ahora estas demasiado adolorida para hacerlo tan
temprano, así que descansaras…-dice besando mi frente.
-No estoy adolorida…-digo frunciendo el ceño.
-¿De verdad?-pregunta sonriendo.
-Sí…-respondo de inmediato.
Solo niega divertido. De manera rápida baja una de sus manos y me roza
de una manera brusca pero a la vez delicada en mi zona más sensible.
-¡Mierda…!-gimo por placer y dolor.
Bien…al parecer tiene razón.
-Te lo dije…ahora duerme…
-Pe…
-¡Dios!...-dice mirando dramáticamente hacia el techo del departamento-
…he creado una máquina de sexo…
-La palabra maquina me queda pequeña para lo que quiero hacer ahora…-
murmuro.
El solo niega divertido, acerca sus labios a los míos y nos besamos
delicadamente hasta que se nos acaba el oxígeno.
-Ahora a descansar…-dice cerrando sus ojos y arropándome.
Cierro mis ojos y lo abrazo más fuerte enterrando mi rostro en su torso, el
en cambio tiene su rostro pegado a mi cabello y se queda dormido
aspirando su aroma. Yo me quedo dormida pensando en el día que nos
conocimos.
Sueño con Dani, y el en todo momento me dice lo mucho que le agrada
Ryan.
Ciento suaves caricias bajar desde mi cuello hacia mi espalda, la sabana
es removida y va cada vez dejando más a la vista, es entonces cuando
siento dedos rozar mi trasero.
-¿Por qué me estas tocando el trasero?-digo abriendo un ojo, manteniendo
el otro cerrado.
Una sonrisa tira de los labios de Ryan cuando responde.
-Hace más de 10 minutos que intentaba despertarte con besos y no abrías
los ojos…roncabas y roncabas, por lo que me di por vencido y se me
ocurrió la brillante idea de hacer esto. Porque como eres una máquina del
sexo con el solo roce de mis dedos te ibas a despertar deseosa…y al
parecer no me eh equivocado…-dice con una mirada burlona y levantando
una ceja.
Solo una palabra queda en mi cabeza, “roncabas, roncabas, roncabas…”
-¡Yo no ronco!-digo sentándome bruscamente con el ceño fruncido.
La cabeza de Ryan se ladeo hacia un lado mientras me observa
atentamente, sus ojos se oscurecen pero no aparta la vista.
-No, no roncas, pero hablas dormida…-dice sonriendo.
Me sorprendo con su comentario.- ¿Así?
-Sí, y déjame decirte que…unas palabras muy, pero muy, no propias de ti
salieron de tu hermosa boquita…
La curiosidad me llena.- ¿Qué dije exactamente?-pregunto lentamente.
Ryan solo niega y me atrae a sus brazos, apoya su barbilla sobre mi
cabeza
-No te diré lo que dijiste Bree, pero espero que tu vuelvas a decir esas
palabras cuando estés despierta…-dice levantando mi mentón para unir
nuestros labios.
-¿Sabes algo?
-¿Mmm?-digo sin despegar nuestros labios.
-Son las tres de la tarde.
Me separo de él de inmediato con los ojos bien abiertos.- ¿Estas de
broma?-digo sin poder creer que hayamos dormido tanto.
Él suelta una risa pequeña.-Sí, estoy de broma, solo son las once…
Ruedo mis ojos y lo golpeo en el brazo juguetonamente.
-Tengo hambre…-suelto cuando mi estómago ruge.
-¿Hambre de qué?-dice dándole doble sentido a las palabras.
Sonrió juguetonamente-Oh, créeme, tengo hambre de los dos, pero ahora
mismo preferiría tener sexo con una hamburguesa que contigo…
Finge una mueca de dolor y toca su pecho dramáticamente. –Has roto mi
hombría…
-Sí, y si no te levantas a prepararme algo para comer también romperé
algo más…-bromeo levantándome.
Doy solo unos pasos y el frio me recorre el cuerpo…y entonces recuerdo
que estoy totalmente desnuda. Mis ojos se abren como platos, me vuelvo
lentamente hacia Ryan quien esta tirado en la cama con los brazos detrás
de su cabeza mirándome atentamente con una sonrisa en su rostro.
Cautelosamente camino hacia la sabana que esta mitad en la cama, mitad
en el suelo, Ryan se percata de lo que quiero hacer porque rápidamente
tira de la sabana y la enrolla en sus manos.
-Ni lo pienses, estas demasiado hermosa justo ahora…-dice sin quitar la
sonrisa de su rostro.
Enarco una ceja, pero destacando el hecho de que estoy tan roja como un
tomate no debo de verme para nada amenazadora.
-¿Hermosa?
-Bien…jodidamente sexy y caliente también…-dice asintiendo
rápidamente.
Eso provoca que me sonroje aún más, y también provoca que el idiota
sonría más.
-¿Idiota?-pregunta divertido.
¡Ay!, el maldito hábito de pensar en voz alta, hasta se me había olvidado
que lo hacía. Mi visión se percata de un nuevo escudo. La camisa de Ryan
esta tirada a solo unos centímetros de mí, pero tendré que caminar hasta
ella desnuda y maldita sea, me siento tan expuesta y vulnerable frente a él
de esta manera.
Ryan se levanta de la cama totalmente desnudo.
-¡AH!-grito tapándome los ojos.
Siento las carcajadas por toda la habitación y antes de que siquiera me
percate siento sus manos en mi cintura y me tira encima de su hombro.
Oh mierda, solo a unos centímetros más abajo esta su trasero.
Apretó mis ojos fuerte.- ¡RYAN!-grito.
-¿Si, cariño?-pregunta como si todo esto fuera totalmente normal.
-¡BAJAME, IDIOTA!-grito sin siquiera atrever a abrir mis ojos.
-Oh no, de ninguna manera…-dice y sin siquiera verlo sé que está
sonriendo.
-Por la pu…
No puedo terminar la frase porque Ryan me golpea en el trasero.
-Lenguaje…-dice entrando en el baño.
Y no lo puedo controlar más…comienzo a reír.
Ryan me baja de su hombro dejándome de pie delante de él, y aunque
estoy desnuda su mirada nunca se despega de la mía. Estamos en el baño.
-¿Qué?, ¿acaso me trajiste al baño para que vea cómo orinas?-pregunto
levantando una ceja.
-Por supuesto que tenías que decir algo como eso…-dice negando divertido
mientras va a la ducha y echa a andar el agua caliente.
-Ven aquí…-dice entrando debajo del chorro de agua que ahora corre por
todo su cuerpo.
Madre mía, tengo a Ryan delante de mi debajo de una ducha. Y yo que
pensaba que sentarse delante de una tele a ver una película romántica con
un pote de helado era lo mejor.
Lentamente voy hacia él hasta entrar en la ducha. Me adentra más
tomándome por la cintura, de manera que estoy pegada a él.
Nuestros ojos no se apartan ni por un segundo. Suspiro y le sonrió
tímidamente.
-Anoche…wooo, fue bastante bueno…-mis mejillas se sienten calientes.
Una sonrisa tira de la comisura de sus labios. –Todavía no ha terminado.
Abro mis ojos sorprendida y antes de darme cuenta me toma por la
cintura, impulsándome para que enrolle mis piernas su alrededor, y así lo
hago.
-Nos vamos a caer…-digo mientras lo beso y comienzo a reír.
-No permitiré que caigas Dragona, preferiría caer yo a permitir que cayeras
tú…-dice, sus ojos verdes llenos de honestidad, porque sé cuándo ha dicho
esto, lo ha dicho en todos los aspectos.
-¿Seguro que después no te arrepentirás de decir cosas como esa?-
pregunto enarcando una ceja.
-No. Cada maldita palabra que sale de mi boca y es dirigida hacia a ti es
totalmente honesta y real, por lo tanto no creo que en un futuro me
arrepienta de haberlas dicho…-dice las palabras entre besos.
Me alejo un poco de él para poder observarlo con atención. Mi espalda está
pegada en la pared, el agua de la ducha corre por nuestros cuerpos, gotas
de agua caen por su rostro haciéndolo lucir extraordinario…casi
inalcanzable.
-¿Eres real?…-pregunto suspirando, acerco mi frente a la suya para
apoyarla.
-Cada centímetro…-dice besándome suave.
-Manos arriba de tu cabeza-dice después de unos segundos.
Le obedezco de inmediato levantando mis brazos. Él toma mis muñecas
dándose apoyo, pero su toque es suave.
Se aparta atrás solo un poco, y después de acerca entrando en mi lenta y
profundamente. Mi boca se abre en una “O” y mis ojos comienzan a
cerrarse.
-Abre los ojos…-dice Ryan en un susurro.
Lentamente los abro para encontrarlo mirándome fija e intensamente. Sus
ojos están oscuros y llenos de lujuria, luce precioso. Entonces vuelve a
salir y después entrar.
Mis ojos comienzan a cerrarse nuevamente.
-Mantenlos abiertos…-murmura acercando sus labios a los míos, me besa
de una manera exquisita, las gotas de la ducha hacen de esto algo
magnifico.
Se aleja de mis labios solo unos centímetros, nuestros alientos se mezclan,
su mirada esta fija en la mía mientras hacemos el amor lenta, tortuosa y
exquisitamente. Tengo que reunir toda la maldita fuerza de voluntad
dentro de mí para no cerrar mis ojos.
-Eres tan perfecta…-susurra besándome los parpados, las mejillas, los
labios, todo el rostro.
-No soy perfecta Ryan…-murmuro.
-Lo eres para mí…-responde volviendo a devorar mis labios.
Comienzo a tensarme por dentro, un remolino se hace presente y comienza
a girar a girar y a girar, ondas de placer más intensas me hace gemir
suavemente el nombre de Ryan una y otra vez.
-Ryan…-susurro.
Él se percata, también se tensa, entonces el remolino explota en miles de
pedazos dentro de mí.
-¡Ryan…!
-¡Bree…!
Ambos gritamos al mismo tiempo que alcanzamos un clímax intenso e
inolvidable.
-Creo que la cuenta del agua saldrá un poco costosa este mes…-dice Ryan
con la boca llena pastel de chocolate.
Mis mejillas se tiñen de carmesí al recordar nuestro momento en la ducha
esta mañana.
-Te estas sonrojando…-dice con una inmensa sonrisa en su rostro.
-No me digas, idiota…-digo tomando un sorbo de jugo de naranja.
Después de nuestra “ducha” esta mañana, decidimos comer las cosas que
había traído para el desayuno, y…mi dios, el chico trajo jugo fresco de
naranja, café de vainilla y cuatro tipos de pasteles diferentes.
-Bree, por favor podrías dejar de tomar mi jugo…-dice en un tono calmado.
Me atoro con el condenado jugo en cuando escucho sus palabras. El
maldito dijo eso con doble sentido.
Ryan comienza a reír divertido mientras levanta sus manos como diciendo
“me rindo”
-Eres una mente de alcantarilla…-tiene una sonrisa burlona.
No me he visto en un espejo pero estoy segura de que debo estar más roja
que el punto que hay en la bandera de Japón.
Una idea hace brillar mi ampolleta invisible. Coloco mi mejor cara de
enojada y me levanto del asiento, limpio mis manos en la camisa de Ryan
(la cual tengo puesta) y comienzo a caminar hacia la habitación, pero no
alcanzo a dar muchos pasos puesto que Ryan enrolla sus brazos a mí
alrededor y me echa encima de su hombro.
-¡Ryan!-chillo.
Me golpea el trasero, solo llevo bragas por lo que siento su fría palma
contra mi piel.
-¡Deja eso, idiota!-grito tratando de salirme de su agarre.
Pero no puedo, es demasiado fuerte. Llega a la sala, allí me tira en la
alfombra…y comienza a hacerme cosquillas.
-¡R…RYAN!-grito comenzando a reír a carcajadas.
-¿Así que estas enojada?-pregunta sonriendo sin dejar de mover sus dedos
sobre mí.
-¡SI!, ¡MUY ENOJA…DA!-las risas me llenan por completo.
Me estoy revolcando sobre la alfombra, Ryan está a horcajadas sobre mí,
su camisa está por encima de mi estómago, solamente tapando mis pechos
y cada vez se sube más.
-¡RYAN!-grito desesperada, las lágrimas comienzan a correr por mis
mejillas.
-¿Todavía estas enojada?-pregunta calmadamente sin dejar de torturarme.
Solo asiento entre risas.
-Bien…-dice haciendo cosquillas más intensamente.
Oh dios, no puedo con tanto.
-¡HA…HARE LO QUE QUI…QUIERAS, SO…SOLO DE…TENTE!-grito
riendo.
Y se detiene de inmediato, bajando su rostro hacia el mío, sus labios rozan
los míos y cuando habla estos se tocan.
Mi risa todavía no se calma lo que provoca en él una sonrisa preciosa.
-¿Lo que quiera?-pregunta enarcando una ceja.
-Ajá…-digo riendo suavemente.
Una sonrisa maliciosa se asoma en sus labios y me percato de que decirle
que haría lo que quisiese fue mala idea.
Oh oh, estoy completamente segura que el maldito se vengara de todas las
vergüenzas que le he hecho pasar.
Mi conciencia solo me dice con una sonrisa resignada:
<<Prepárate Bree Hamilton>>
CAPÍTULO 21
-No puedo creer que esté haciendo esto…-murmuro para mí misma con los
dientes apretados.
-¡SONRIA A LOS NIÑOS, SEÑORA DRAGONA!-grita Ryan desde la calle de
en frente.
-¡LA MALDITA CABEZA DE LA DRAGONA YA TIENE UNA SONRISA
IDIOTA, AUNQUE NO SONRIERA NADIE SE PERCATARIA PORQUE NO
ME PUEDEN VER EL ROSTRO!-grito fuerte con una sonrisa.
Siento las carcajadas de Ryan flotar por el aire y además de su risa
muchas personas más que pasan ríen.
La semana pasada cuando estábamos en el departamento y comenzó a
hacerme cosquillas y yo le dije que haría lo que quisiese con tal que se
detuviera, él dijo que lo pensaría muy bien lo que me diría…y vaya que lo
pensó.
Esta mañana llego a mi departamento con unas bolsas de basura gigantes,
dentro traía un disfraz de la dragona de Shrek, esa que se casa con el
burro…el maldito me dijo que tenía que colocármelo y salir al centro
comercial a saludar a niños. Y lo último y más importante destaco él, el
regalarle a dos niños que yo creyera se lo merecieran una barra de
chocolate extra grande, (aquellas barras de chocolate se encuentran en un
bolsita de cartón en mi mano).
-¡MAMI!-siento el grito de un niño pequeño. Levanto mi mirada, (la mirada
de la dragona) hacia él.
Debe de tener unos seis años, su cabello es oscuro, tiene una piel
aceitunada que ha simple vita parece muy suave, y unos hermosos y
cálidos ojos marrón.
-¡ES LA…LA DR…DRAGONA DE SHUERK!-grita corriendo hacia a mí.
Mis ojos se abren con sorpresa, y aunque Ryan solo ve la cara de la
dragona que permanece con una sonrisa se percata de mi pánico, no cruza
la calle como yo creí, en cambio me hace señas con las manos como
diciendo, “sigue adelante…”
El niño en cuanto llega a mí, (a la dragona), me envuelve en un abrazo, sus
cortos brazos me aprietan tanto como su fuerza se lo permite. De una
forma lenta y torpe le devuelvo el abrazo dándole golpecitos suaves en su
espalda.
-Hola pequeño…-digo con voz ronca.
Sus pequeñas cejas se juntan.
-La dragona de Shuerk no habla…-dice luciendo confundido.
Abro mis ojos recordando que lo que dice es verdad.
-Cierto pequeño…es decir…¡Guuaaaaar!-digo rápidamente corrigiéndome.
Siento la risa de Ryan más cerca que antes, levanto mi mirada y entonces
me percato porque. Él cruzó la calle y ahora está apoyado en la pared de
una de las tantas tiendas que hay alrededor a unos dos metros de mí.
La cara del pequeño se ilumina cuando escucha mi especie de rugido. La
madre del niño me sonríe con ternura y cuando el niño esta distraído me
habla.
-¿Estás aquí promocionando algún producto?, ¿un juguete quizás?-
pregunta interesada.
-No…-le digo negando con mi cabeza, (la cabeza de la dragona)
Abre sus ojos ante mi respuesta.
-¿Entonces estas aquí por gusto?, ¿por querer hacerlo?
Sonrió recordando el día que Ryan me hizo cosquillas hasta que le dije que
haría lo que quisiese.
-Sí…-asiento-…algo así.
Una radiante sonrisa ilumina su rostro.
-Te felicito cariño, hacen falta personas como tú en el este mundo…-dice
terminado con un suspiro-…pero que le haremos…la gente tiene que
actuar por sí sola…ahora si no te molesta, ¿podrías tomarte una foto con
Tayler?
-No, por supuesto que no me molesta, tome todas las que quiera…-digo de
inmediato.
-Bien…Tayler, ven mi amor…-dice ella llamándolo con señas de sus manos
ya que el niño había dado unos pasos lejos de nosotros.
-¿Para qué?-alcanzo a escuchar su murmullo.
-La señora dragona quiere que se tomen una fotografía…-dice su madre, y
en cuanto las palabras salen de su boca el niño corre hacia acá.
Me agacho para quedar a su altura y el flash ciega mis ojos, después lo
tomo en mis brazos y lo coloco por encima de mis hombros para otra foto,
posterior de eso ambos se despiden de mi (la señora dragona) y se van
sonriendo satisfactoriamente.
Mi mirada se dirige a Ryan que está en el mismo lugar de antes
observándome atentamente.
-¿¡QUE, ACASO TE QUEDARAS MIRANDO TODO EL TIEMPO QUE ESTE
AQUÍ!?-grito enarcando una ceja, pero él no me puede ver porque tengo la
cabeza de la dragona.
-¡LAS DRAGONAS NO HABLAN!-grita sonriendo.
Ruedo mis ojos divertida y como puedo, con mucha fuerza, doblo cuatro
dedos de la mano de la dragona y le levanto el dedo de en medio antes de
darme la media vuelta. Siento su suave risa detrás de mí.
En cuanto ellos se fueron, niños y niños y más niños llegaron haciendo
filas para sacarse fotos con la señora dragona, algunos incluso pedían que
les rugiera, cosa que acepte con gusto. En todo momento Ryan estuvo en
el mismo lugar observándome, solo se perdió por unos 10 minutos y
después volvió con dos hamburguesas y dos Coca-Colas, el
muy…idiotalindo (palabra que invente en el momento que caí en la cuenta
de que aunque sea un idiota es lindo) dejo la bolsa con la comida a mi lado
y siguió caminando sin mirarme hasta ir al lugar en el que estaba antes.
-¡MAMÁ, MAMÁ!
-¡MAMI, TE DIJIMOS QUE ESTABA AQUÍ!
Escucho los gritos de un niño y una niña, se de inmediato que se refieren
a mi así que decido quedarme donde estoy, ya que me estaba yendo
porque esta oscuro y es tarde.
Son hermanos, me percato de inmediato cuando llegan a mí y me abrazan
fuerte. Sus ojos son iguales, de un turquesa profundo, precioso. Su piel es
trigueña, tienen una apariencia exótica que hace imposible no dar vuelta
la cabeza a mirarlos. Cuando veo a su madre que viene tras ellos, no me
sorprende que los niños sean tan hermosos. El cabello de la mujer es largo
y oscuro, tiene una piel pálida hermosa y los ojos igual a los de sus hijos.
Seguramente los pequeños heredaron la tés trigueña del padre.
-Mamá, es preciosa, siempre quise conocerla…-dice la niña de unos siete
años con lágrimas en sus ojos.
Su reacción me conmueve y provoca que una onda de ternura recorra mi
cuerpo por todas partes.
-Sabía que estaría aquí…-dice el pequeño de seguramente seis o cinco
años.
-¿Usted puede hablar?-pregunta tímidamente la niña de siete años.
-Sí…-le digo asintiendo.
Me agacho y quedo a su altura.
-Pero yo…-dice el pequeño tartamudeando.
-¿Qué sucede pequeño?-le digo sintiendo repentina preocupación.
-Yo pensé…que usted también era una persona…yo quería que lo fuera…-
dice haciendo un puchero, amenaza con llorar en cualquier momento.
Con una sonrisa coloco mis manos a cada lado de la gran cabeza de la
dragona y me la quito, la dejo en el suelo a mi lado. Arreglo mi largo
cabello hacia atrás para que no moleste en mis ojos y vuelvo mi atención a
los pequeños, quienes tienen la boca abierta en una “O”, están
sorprendidos.
-Hola…-les digo sonriendo divertida.
-Ooohh…-es lo único que puede decir el pequeño.
La niña me observa maravillada, como si yo fuera la mujer maravilla.
-Oh…usted es hermosa….mucho más hermosa que la princesa Fiona…-
dice el nombre de “Fiona” arrugando la nariz.
Le sonrió. –Gracias, pero creo que Fiona tiene su encanto…
-No…-dice negando rápidamente-Usted es mucho más hermosa…yo
quisiera ser tan hermosa como usted…-dice poniéndose triste.
Acaricio su mejilla. -¿Cómo te llamas?-le pregunto.
-Trixie, pero prefiero Trix.
-Bien Trix, escucha bien esto. Eres preciosa, una niña muy preciosa y sé
que un día serás una mujer también preciosa, y que nadie te diga lo
contrario…
Ella asiente rápidamente. –No dejare que nadie lo haga…
-Bien, eso espero…-vuelvo mi mirada hacia el pequeño.
-¿Cómo te llamas, cariño?-le pregunto sonriéndole.
Me sonríe, dándome un vistazo de sus pequeños pero derechos dientes
blancos. –Declan.
-Bien Declan y Trix, yo les daré una barra de chocolate a cada uno si me
prometen algo…-digo.
Sus ojos se iluminan al escuchar “chocolate”, ellos asienten de inmediato.
-Protéjanse, siempre protegiéndose como hermanos, no dejen que nadie los
separe y apóyense en la cosas buenas y en las malas. Un día alguien los
hará sufrir pero siempre podrán contar el uno con el otro porque los
hermanos no se abandonan, ¿me prometen cuidarse el uno al otro
siempre, pase lo que pase?-les pregunto a ambos, quienes me observan
con atención.
En cuanto los vi, supe que eran demasiados unidos, tanto como lo fuimos
yo y Dani.
-Siempre…lo prometo-dice Trix.
-Yo también, siempre estaré cuidando a mi hermana, como buen hermano
mayor…-dice Declan serio.
Les sonrió a ambos, tomo la bolsa con las barras de chocolate que había
dejado a mi lado hace un rato y le entrego una a cada uno.
-Gracias…-dicen al mismo tiempo.
Les doy a los dos un beso en la mejilla como despedida, cuanto me levanto
la madre de los niños tiene lágrimas en los ojos.
-Gracias…-me susurra.
-De nada, espero y creo que cumplirán su promesa…-le digo mirándolos.
Entonces vuelvo mi mirada a la mujer, porque me percato al ver sus ojos
que algo malo le sucedió.
-¿Se encuentra bien?-le pregunto. Entonces ella deja las lágrimas correr
por u mejillas.
-Mi esposo murió hace tres meses…y dios, no soporto la idea de que no
esté aquí, los niños están tranquilos porque les dije que su papá fue a un
viaje…pero no les quiero decir la verdad, y tú eres tan dulce al decirle esas
palabras que yo no he sido capaz de decirles…-dice negando mientras
sigue llorando.
Ryan se percata de lo que ocurre porque viene de inmediato.
-¿Bree, que sucede?
-Ryan, podrías llevar a Declan y Trix a comprar más chocolate…-le digo
tomando a la mujer del brazo guiándola hacia una banca.
-Por supuesto…-dice él yendo hacia los niños.
Ambas nos sentamos. -¿De que murió él?-pregunto sobando su espalda.
-Lo arroyo un auto camino al trabajo…-dice con voz tiritona.
-¿Cómo te llamas?-le pregunto.
-Emma…
-Bien Emma, te lo digo por experiencia. Tienes que ser fuerte, más fuerte
que nunca porque ellos te tienen a ti y eres su vida, para todo niño su
madre es la vida entera, ellos te aman, te adoran y si te ven triste estarán
tristes. Sé que es difícil pero nadie dijo que la vida sea fácil, así que ahora
quiero que te levantes, tomes a tus hijos de la mano y vayas a cualquier
lugar que vendan comida grasosa pero exquisita y disfrutes con ellos, por
tú lo necesitas y ellos lo necesitan… ¿entendido?
Ella asiente de inmediato, se limpia las lágrimas bruscamente y se levanta.
–Lo hare…muchas gracias Bree…-dice mi nombre, seguramente escucho a
Ryan.
-Tienen que estar más unidos que nunca, y diles la verdad, porque aunque
duela algunas veces las mentiras duelen más que la verdad…
-Sí…-dice asintiendo, se acerca y me da un abrazo.
-Gracias a dios, que te puso en mi camino…-dice separándose y besado mi
mejilla.
Ryan llega con los niños, (quienes tienen bolsas con golosinas en las
manos), estos van de inmediato hacia su madre, quien agradece a Ryan y
comienza a caminar con los niños de la mano, antes de alejarse escucho
su susurro que me parte el corazón.
-Todo por ti, Bruce…
Sienta la mano de Ryan en mi cabeza, me está dando pequeñas caricias.
-¿Estas bien, cariño?-pregunta.
Suspirando me doy la vuelta para quedar frente a frente.
-Ellos no se merecen lo que les ocurre…debe de estar tan mal…y cuando
los niños lo sepan…-digo con horror al imaginarme la reacción de los
pequeños cuando sepan que su padre sí, fue de viaje, pero un viaje muy
largo del cual nunca volverá.
Una mirada llena de ternura lo llena. –Ellos estarán bien Bree, lo
prometo…
-Pero tú no puedes asegurarme eso Ryan…-digo con voz cansada.
-Losé, pero de todas maneras lo hago, porque puedo y porque te quiero ver
feliz…-dice besando mi frente.
Una pequeña sonrisa tira de mis labios por sus palabras tan hermosas,
¿Qué haría sin este chico?
-Ya es tarde, es mejor que volvamos al departamento…-le digo después de
unos segundos.
-Sí, tienes razón, puedes sacarte el disfraz en los baños de aquí, yo te
esperare y nos vamos…
El calor se hace presente en mis mejillas. No le digo absolutamente nada,
ni tampoco me muevo. El ladea su cabeza y enarca una ceja en mi
dirección.
-¿Qué sucede?-pregunta curioso.
Frunzo mis labios.-Yo…me quite la ropa antes de colocarme el disfraz
porque hacía mucha calor…solo llevo las bragas y el sujetador, así que
creo que no sería muy buena idea quitarme el disfraz…-digo lentamente.
Una sonrisa divertida se posiciona en su rostro, luce precioso…pero él está
divertido. Arg.
-¿Así que en este momento solo estas en ropa interior debajo del disfraz?-
pregunta lentamente.
-Mmm…sí…
-Oh vaya….ese es un problema….-dice fingiendo pánico.
Su reacción provoca que ría suavemente, se ve realmente ridículo.
-Bueno, entonces dirijámonos al auto y nos vamos al departamento…y
creo que allí se me ocurrirá que hacer con el disfraz…-dice mientras sus
ojos se oscurecen, la sonrisa no desaparece de su rostro.
Le entrecierro los ojos. –Eres un sucio pervertido…-digo comenzando a
caminar.
-Sí, lo soy…-dice viniendo detrás.-…pero te encanta.
Sonrío. –Sí, me encanta.
En cuanto llegamos a mi departamento Ryan corre al baño porque en todo
el viaje hasta aquí venia que se orinaba, en cada momento decía, “me voy a
orinar, me voy a orinar…”. Resulta que no quería dejarme demasiado
tiempo sola por lo que aguanto las ganas de ir al baño.
Rio por la divertida forma en la que corre hacia el baño. Procedo a cerrar la
puerta y después camino hacia la habitación para sacarme el disfraz pero
algo me detiene. En la mesita que está en el pasillo un celular vibra. Es el
de Ryan. Seguramente lo dejo allí antes de entrar al baño. Me acerco hasta
para tomarlo en mis manos e ir a dejárselo…pero algo llama mi atención.
Le llego un mensaje y el mensaje está abierto listo para que lo lea, y
cuando lo leo la sangre desaparece de mi rostro y las palabras me fallan.
DE: Erika.
Fue bueno verte ayer Ry, espero que estés bien
y que quedemos para cenar más seguido, te extraño,
te quiero mucho, mucho.
PD: Llámame cuando leas.
Xoxo.
-¿Bree?-pregunta Ryan saliendo del baño, sus ojos están preocupados.-
¿Estas bien, cariño?
Pero no le digo nada, solo tengo una pregunta dando vueltas en mi cabeza.
¿Quién es Erika?
CAPÍTULO 22
-¿Quién es Erika?-le pregunto lentamente.
No se mueve al escuchar ese nombre. -¿Cómo sabes de ella?
Mis ojos se abren con sorpresa.- ¿Quién es, Ryan?-pregunto sin apartar
mis ojos de los suyos.
-Bree…yo quería decírtelo…-su voz es nerviosa.
Cubos de hielo corren por mi espalda.- ¿De que estas hablando?-pregunto
con un hilo de voz.
-Erika es mi novia desde hace dos años…-dice suspirando.
-¿Qué?
Entonces comienza a reír, fuerte, con ganas. ¿Pero qué…?
-¿Ryan?-digo incrédula.
Pero no deja de reír.
-Dios, crees todo, ¿realmente crees que estaría con otra chica que no
fueras tú?-pregunta como si la respuesta fuera obvia.
Y entonces toda furia que había guardada dentro de mi explota, y se
comprime con la de ahora. Oh dios, no estoy furiosa, estoy lívida.
Apretó mis dientes y camino rápidamente hacia mi habitación sin siquiera
mirarlo. Esto ya me superó, ¿Cómo se atrevió a hacer eso?
Siento sus pasos detrás de mí. -Cariño…-dice suavemente pero aun siento
su sonrisa.
Llego a la habitación y comienzo a quitarme el disfraz con frenesí.
-¿Crees que esa mierda fue divertida?-pregunto casi en un grito bajando el
cierre que hay en mi espalda, una vez este está abajo salgo del disfraz
dejándolo en el suelo tirado.
-Mmm…creo que no tanto como creí…-murmura.
Tomo la jodida cosa en mis manos y lo doblo como puedo, camino rápido
hasta el closet y lo tiro dentro.
-Sí, no lo fue, ¿Qué sucede si te digo que yo tengo un novio desde hace dos
años?, ¿cómo mierda te sentirías? ¿Qué harías?-pregunto pasando por su
lado, (trato de ignorar el hecho de que sus ojos se oscurecen a cada paso
que doy ya que estoy solo en ropa interior).
-Bueno, creo que mi primera reacción sería ir a matar el imbécil y después
procedería a encerrarte en una habitación con llave para que nadie más te
viera…-dice sonriendo.
Eso es todo.-Te vas…-digo lentamente mientras voy nuevamente al closet.
Saco una de sus sudaderas que tengo y la dejo en mi cuello, me quito el
sujetador mientras lo observo fijamente, sus ojos no se despegan de los
míos, pero su respiración se hace irregular y sus labios se fruncen. Dejo el
sujetador en la cama y me coloco su sudadera correctamente.
-Eres cruel…-dice entrecerrándome los ojos.
-Oh, yo lo soy…sí, por supuesto…
Suspira sonriendo.-Bien, te dije eso de Erika porque justamente quería
recibir esa actitud de tu parte…-dice.
Frunzo el ceño.
-Te importo…-afirma.
-Por supuesto que me importas…-digo sin poder detener las palabras.
Una sonrisa preciosa se forma en sus labios.-Si Bree, sé que te importo,
pero te importo más de lo que tú piensas y eso lo confirme al verte de esa
manera…
¿Él dijo todo eso para confirmar el hecho de que me importa mucho? La
ira dentro de mí se evapora, solo Ryan podría hacer cosas como estas.
-Eres un idiota…-le susurro lanzándole débilmente mi sujetador.
Sus ojos verdosos me observan atentamente con amor, deseo y anhelo.
Toma mi sujetador en el aire. -Este me encanta…-dice con una voz ronca
pero a la vez suave.
-Tú me encantas…-le respondo con un hilo de voz.
Cierra sus ojos como si estuviera absorbiendo las palabras. Abre sus ojos,
los cuales están de un verde electrizante e hipnótico. Camina hacia mí y
me acerca a él, enrollo mis brazos alrededor de su cuello, Ryan baja sus
manos a mis muslos, tomo un impulso y envuelvo mis piernas alrededor
de él.
-Tú me encantas mucho más…-dice antes de besarme de una forma
exquisita.
-Ugh…¡OWEN AQUÍ ESTAN!-siento el grito de Aimé.
¿Pero qué demonios…?
Ryan y yo nos separamos de inmediato, me bajo y quedo de pie a su lado
mirando con incredulidad a Aimé quien está en el marco de la puerta con
muchas bolsas sonriéndonos.
-Hola…-dice.
-¿Cómo entraste?-pregunto.
-Como que me lleve una copia de tu llave el otro día…-dice sonrojándose.-
…en mi defensa, iba a venir si algo malo sucedía…hay que ponerse en
todos los casos…-dice encogiéndose de hombros.
Abro mi boca pero ella habla nuevamente.
-Bueno, nosotros con Owen comenzaremos a hacer la carne…apresúrense
para que nos ayuden…por cierto, ¿les dije que hoy era noche de comida y
películas verdad?-pregunta frunciendo el ceño.
-No, creo que olvidaste decirlo…-digo fingiendo una sonrisa.
-Bueno, ahora lo saben. Yo iré a la cocina, ustedes apresúrense…-dice
dándose la media vuelta perdiéndose de vista.
Cuando se pierde de nuestra visión con Ryan nos quedamos mirándonos
incrédulos.
-¿Desde cuándo hacemos noches de comida y películas?-pregunto
enarcando una ceja.
Ryan me sonríe.-Creo que desde hoy…
Negando divertida por los sucesos ocurridos en este día camino hacia la
cama y saco de debajo de mi almohada unos pantalones blancos de
chándal. Me los coloco rápidamente y después salgo de la habitación junto
con Ryan, quien envuelve un brazo alrededor de mi cintura.
Pero cuando llegamos a la cocina ambos nos detenemos en seco
observando atentamente la escena delante de nosotros.
-La lasaña no lleva kétchup, es salsa de tomate…-dice Aimé irritada a
Owen.
-Es kétchup, lo digo enserio…-responde Owen quitándole las capas de la
lasaña para agregarles kétchup.
Los ojos de Aimé se abren con alarma.
-Owen, cariño, ¿podrías pasarme una servilleta?-dice Aimé.
-Claro…-dice Owen. Este comienza a caminar en dirección a las servilletas
y cuando está lo suficiente lejos Aimé toma rápidamente las capas de la
lasaña y les agrega salsa de tomate en una forma tan rápida que creo ha
hecho un record mundial. .
-Maldita perra traidora…-murmura Owen para sí mismo, pero de todas
formas se escuchan sus palabras.
Aimé vuelve su cabeza lentamente como la chica del exorcista y juro por
dios que su mirada es terrorífica.
-¿Qué dijiste?-pregunta lentamente.
-Cosita tierna encantadora…-dice rápidamente Owen con terror por su
rostro.
Con Ryan no podemos soportar más y ambos explotamos en sonoras
carcajadas.
-¿Esto les divierte?-pregunta Aimé fingiendo simpatía.
-Solo…solo un poquito…-digo mientras calmo mis risas.
-¿Así?-pregunta ahora Owen enarcando una ceja, se acerca a Aimé y
cuando está a su lado la abraza por encima de sus hombros, ella ladea su
cabeza y la apoya en su pecho.
-Sí…-dice Ryan lentamente.
-Entonces no será problema para ustedes hacer la comida-Hablan ambos
al mismo tiempo mientras salen de la cocina y van hacia el sofá, donde se
recuestan cómodamente.
Frunzo los labios en una mueca divertida.-Okeyyyyyyyy….-digo
arrastrando la “y”
La mirada de Ryan es cálida. -Creo que tendremos que cocinar…
Solo asiento sin poder retirar de mi cabeza la discusión de hace unos
minutos.
-Bien, estoy lista… ¿qué haremos?-pregunto frotando mis manos, saco
ollas de los muebles y toda la comida que encuentro en el refrigerador.
-Haremos la comida más exquisita que Owen y Aimé hayan probado
nunca…-su rostro está totalmente serio.
Esto es una misión, llamada: “Cerrarle la boca a tus amigos con tu
fantástica comida”
-Entendido…-digo rápidamente.
Entonces comenzamos, prendemos la cocina, (hecho a coser algo que no sé
qué es pero seguramente quedara muy rico), nos movemos frenéticamente
por la cocina con actitud profesional.
-Mmm…-murmuro cuando Ryan al pasar roza la parte baja de mi espalda.
Siento su sonrisa cuando dice:-Sé profesional…
Solo asiento sonriendo, me abstengo de observarlo pero siento sus ojos en
mí en todo momento. Y así continuamos por los siguientes quince
minutos, rozándonos levemente cuando nos movemos, diciéndonos
bromas absurdas y gruñendo a la comida.
-A la mierda…-digo tirando la olla con carne que debería estar cocida pero
esta cruda al fregadero -…la cocina no es lo mío…
-La verdad es que no tengo demasiada hambre-dice Ryan viniendo hacia a
mí.-No hambre de comida la verdad… -agrega colocando sus manos a cada
lado de mis caderas acercándome rápidamente hacia él.
Sonrío, ladeo mi cabeza y subo mi mirada a sus ojos, el inicio de mi cabeza
llega a sus labios.
-Si no tienes hambre de comida, ¿hambre de que puedes tener?-digo
haciéndome la desentendida.
Baja su boca a mi oído y susurra con voz ronca y suave.-Adivina…
-¡IUG!, lo sabía, te lo dije…-dice Aimé sobresaltándome. Me alejo de Ryan
para contemplarla a ella y Owen mirándonos divertidos.
-Vengan, vamos a comer, las pizzas ya están aquí…-dice Owen yendo al
refrigerador, saca una Coca-Cola grande, Aimé toma cuatro vasos naranjos
de vidrio y salen de la cocina.
-¿¡POR QUÉ ORDENARON PIZZA SI SABIAN QUE NOSOTROS
ESTABAMOS HACIENDO LA COMIDA!?-grito indignada.
-¿¡EN SERIO!?-gritan al mismo tiempo los dos.
Abro y cierro mi boca como un pez sonrojándome.
Ryan ríe suavemente y besa mi cabeza sonoramente.-Vamos a comer…
-Recuérdame que ellos nos interrumpieron en dos ocasiones…-digo en un
gruñido.
-Tranquila Dragona, recuperamos esas dos de cuatro maneras distintas…-
me susurra el golpeándome el trasero.
-¡Hey!-grito sonrojándome más que antes por sus palabras.
-Bien, bien, bien, lo siento, mejor de ocho maneras distintas…
-¡Ryan!
Niega divertido con su cabeza, sus ojos verdes brillan electrizantes
hipnotizándome. Envuelve un brazo alrededor de mi cintura y caminos
hacia la sala para ir con Owen y Aimé.
-No puedo creer esto…-murmuro.
-Yo tampoco…-dice Aimé.
-Ni que hablar…-susurra Owen.
-Si siguen hablando sacare todos sus traseros de la cama…menos el tuyo
Bree, el tuyo se queda…-dice Ryan abrazándome con fuerza por la espalda.
-¿Por qué el de Bree se queda?-pregunta Owen como un niño frustrado de
6 años.
-Porque donde este yo, estará Bree…-dice Ryan obvio.
-Aaawww, que romántico…-dice Aimé a mi lado fascinada.-Owen tu
tendrías que ser así de romántico…-anima Aimé a su novio.
-Te grite que te amaba en una playa publica a mitad del día mientras
todos nos veían, ¿Cuánto más romántico quieres que sea?-dice Owen, lo
siento moverse en la cama, seguramente está abrazando a Aimé.
-¿De verdad hiciste eso?-pregunto sorprendida a Owen.
-Oh, sí, cierto. Gritaste que me amabas en una playa pública a mitad del
día…mientras yo lloraba porque hace solo unas semanas me habías roto el
corazón…
Nos quedamos en silencio.
-Esto es incómodo…-murmuro.
-Finge estar dormida…-me susurra Ryan al oído.
-Hecho…-respondo en el mismo tono de voz.
-Ese fue un golpe bajo Aimé, sabes que nunca te haría daño a propósito,
preferiría dañarme yo mismo a dañarte a ti…-dice Owen con voz dolida.
-De todas formas lo hiciste…-la voz de Aimé se quiebra.
Oh, oh.
Me vuelvo lentamente hacia Ryan, quedamos frente a frente solo a escasos
centímetros de nuestros labios.
-En ese tiempo era muy idiota para darme cuenta de que todo lo que
necesitaba y quería eras tú-la voz de Owen es firme.
Pasan unos segundos y Aimé susurra. –Lo siento, no fui justa…
-Tranquila preciosa…-murmura bajito Owen en respuesta.
Después de eso todos nos quedamos en completo silencio.
-Creo que es imposible ignorar esto…-le susurro con mis ojos fijos en los
verdes suyos.
Una sonrisa ilumina su rostro, una sonrisa divertida.
-Se me ocurre una muy buena manera de distraerte…-su mirada se
oscurece.
Mis mejillas de inmediato se sonrojan. –Idiota…-susurro bajito.
El solo niega divertido y me da un casto beso en los labios. –Descansa
dragona…
-Tú también…
En menos de diez minutos me quedo sumida en un profundo sueño en los
brazos de Ryan.
Ciento unas suaves caricias en la curvatura de mi cuello. Aprieto mis ojos
deseando sumergirme nuevamente en la neblina del sueño, pero me es
imposible.
-Bree…-escucho el susurro de Ryan.
Abro un ojo y mantengo el otro cerrado. Ryan se aleja de mi cuello y me
observa fijamente.
-¿Qué sucede?-pregunto.
Sus ojos verde selva están llenos de diversión y ternura. -¿Sabes lo
jodidamente hermosa que te ves justo en este momento?-pregunta.
Le sonrío.-Por supuesto que losé. Ahora dime, ¿qué sucede?
-Solo ha pasado una hora desde que te dormiste, y…no logro dormir, los
chicos ocupan casi toda la cama y me duele la espalda…-frunce sus labios.
Se ve condenadamente atractivo en este momento.
La verdad es que yo tampoco he podido dormir muy cómoda. Una idea
ilumina mi ampolleta personal.
-Sígueme el juego…-le susurro en el oído.
Me guiña un ojo en respuesta.
-Súbete a horcajadas sobre mí-le ordeno.
Una sonrisa tira de sus labios. Ruedo los ojos, lo que le hace soltar una
pequeña risa, pero lo hace de inmediato. Subo mis rodillas a cada lado de
sus caderas, con mis manos subo las sabanas y cubro desde su cintura
hacia abajo. Me quito la camiseta de Ryan y la tiro al suelo, solo me quedo
con mi sujetador azul pálido, él ya está desnudo del torso hacia arriba así
que no hay problema.
- Afirma mis brazos por encima de mi cabeza…-murmuro. Lo hace de
inmediato.
-Sabes que te verdad me gustaría….
Lo corto.-Cállate…
Sonríe. –Sí, señora.
Suspiro sonriendo. –Comienza el juego…-susurro.
Ryan me guiña nuevamente un ojo y entonces comienza a estirarse hacia
arriba y después hacia abajo por encima de mí.
-¡Aaahh!, ¡Ryaaan!-finjo gemir.
-Eso es nena…vamos…-dice él.
-¡Oh, justo ahí, justo ahí…!-grito.
A nuestro lado la cama se siente moverse.
-¿Qué carajos…?-escucho la pregunta silenciosa de Aimé a Owen.
-¡Más duro, más duro!-gimo fuerte.
-¡Vamos cariño!, ¿estas casi ahí?-Ryan finge una voz ronca.
-¡Sí, sí, sí!-finjo felicidad.
Dios, trato de tragarme la risa que quiere abrirse paso dentro de mí, al
escuchar a Owen decir con voz horrorizada.
-Dios mío….
-¡Oh bebe!, ¡Estoy llegando…!-mi voz rebosa sexo fingido.
Owen y Aimé salen tan rápido de la cama que uno de ellos cae. –Diablos…-
susurra Aimé.
En menos de cinco segundos se escuchan sus pies correr fuera de la
habitación dando un portazo al salir.
-¡Llegue!-digo terminando y riendo.
Ryan también comienza a reír, y con una sonrisa me besa en los labios.
-EL.MEJOR.SEXO.FINGIDO.DE.MI.VIDA-dice al alejarse.
Sonrío y enarco una ceja.
-¿Ahora tienes suficiente espacio en la cama?-pregunto.
Ryan me sonríe en respuesta y se baja de encima de mí, recostándose a mi
lado. Envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y me apega a él, apoya
su cabeza en mi pecho.
-¿Bree…?-susurra.
Cierro mis ojos y acaricio su cabello.
-¿Si…?
-Quiero que conozcas a Erika…
Aunque sus palabras me sorprenden no me muevo y Ryan tampoco lo
hace, continuamos como estamos.
-Está bien…-respondo bajito. -Pero tienes que decirme quien es…-agrego.
Ryan asiente lentamente y se separa de mí, se sienta apoyando su espalda
en el respaldo de la cama. Yo me quedo donde estoy, con mi cabeza
apoyada en la almohada observándolo fijamente.
-Erika es mi hermana….-dice soltando aire retenido.
Una picadura de traición se hace presente dentro de mí. Yo le dije todo
sobre Dani, y él no me dijo nada sobre ella.
CAPÍTULO 23
La traición que siento por unos segundos se evapora de inmediato. Es
injusto que me sienta traicionada por Ryan.
Sonrió levemente.-Bien, la conoceré cuando tú quieras…
Ryan me da una mirada cautelosa.- ¿No estas molesta por no haberte
contado sobre ella antes?
Frunzo mis labios y me siento a su lado en la cama, tomo una de sus
manos entre las mías.
-Ryan, por experiencia sé que el pasado a veces es demasiado difícil de
contar. Si no me habías dicho antes sobre Erika seguramente fue porque
es un tema delicado, a mí me costó bastante decirte todo sobre mí, créeme,
es una de las cosas más difíciles que he hecho, pero te entiendo, comparto
eso contigo…-termino besando su mejilla, me alejo de inmediato.
-Eres perfecta, ¿lo sabes?-dice acariciando mi rostro suavemente con su
mano libre.
Sonrío-Sí, losé. Creo que me lo has dicho como un millón de veces.
-Eres perfecta…
-Ahora creo que van un millón y una más…-digo riendo.
Ryan niega divertido con su cabeza, coloca sus manos en mi cintura y me
sienta en su regazo.
Comienza a jugar con mi cabello.
-Mi padre siempre nos maltrató a todos, a mí y a mamá era psicológico,
pero a Erika…siempre la golpeaba, era demasiado y yo la defendía,
siempre la protegí…pero no era suficiente. -sus ojos lucen consternados. -
Con mamá intentamos denunciarlo, demandarlo, pero él siempre estaba
por delante de nosotros sobornando a las autoridades o estas simplemente
no creían que papá hiciera algo tan horrible como nosotros afirmábamos…
Suelto un gruñido.-Jodida justicia…
Ryan sonríe levemente y acaricia mi mano.
-Un día fue demasiado, excedió los límites de todas las maneras
posibles…y yo no estuve para ayudar a Erika…-una lagrima se desliza por
su mejilla seguramente recordando lo que me está contando.
Mi corazón se rompe al verlo de esta manera, sin darme cuenta mis ojos se
vuelven borrosos, pero pestañeo rápido para alejar las lágrimas.
-Llegue de la secundaria y nadie estaba en el primer piso de la casa…fue
cuando escuche los gritos…-cierra sus ojos y los aprieta.-…subí lo más
rápido que pude las escaleras, necesitaba llegar a ella. Los gritos
provenían de la habitación de Erika, era ella quien gritaba, mientras mamá
suplicaba a gritos a mi padre que la soltara.
Un nudo se forma en mi garganta al imaginarme a Erika de esa manera,
recuerdo cuando Sarah me golpeaba a mí.
-Cuando llegue a la habitación y vi a Erika en el piso mientras mi padre
prácticamente azotaba su espalda con un cinturón la ira dentro de mi
exploto. Me descontrole y fui hasta él, lo golpee, fueron buenos golpes,
pero no fueron lo suficientemente duros. Lo eche de la habitación y cerré
con llave la puerta. El afuera daba patadas a las paredes y gritaba
obscenidades, mi madre estaba arrodillada al lado de Erika mientras ella
sollozaba de una forma desgarradora. Fui hasta ella, y nunca olvidare esa
imagen…
-…llevaba una blusa rosa pálido la cual estaba destruida en su espalda,
corría sangre por largos y finos cortes…
Mis ojos se abren con horror. Mi dios…
-…la levante con el mayor cuidado, tenía miedo de que pudiera
quebrarse…sus preciosos ojos verdes estaban rojos e hinchados, tenía un
labio partido por un golpe que papá le había dado, sus mejillas estaban
húmedas y su cabello rubio ceniza estaba todo revuelto…ella era una niña,
era mi pequeña hermana de 15 años, no se merecía aquello que estaba
pasando…entonces la ayude a escapar. A escapar de su vida y volver a
comenzar. Idee todo de forma perfecta y en dos días Erika ya no estaba en
casa. No le dijimos a absolutamente nadie, excepto Owen, él me ayudo en
todo y hasta el día de hoy lo hace, siempre le agradeceré por ello.
-Hace unos días fui a cenar con ella, siempre nos juntamos para cenar
una o dos veces al mes. Ella ha evolucionado como persona y como mujer
Bree, estoy orgulloso de ser su hermano y es una de las personas más
importantes en mi vida.
Termina de hablar, sus ojos miran directos a los míos y la honestidad
brilla en ellos.
-Erika suena como a una mujer guerrera y fuerte, sería un verdadero
placer conocerla, Ryan…-digo acercándome a él y besando sus labios
castamente.
Una sonrisa tira de la comisura de sus labios.
-Mañana almorzaremos con ella…-dice de inmediato.
-Pensé que vivía lejos…-digo frunciendo el ceño.
-Sí, vive bastante lejos pero hoy se ha quedado en mi departamento-dice
abrazándome más fuerte.
De repente siento miedo por ella. Ryan se percata de ello.
-¿Qué sucede cariño?-su voz es suave.
-¿Y si tu papá va al departamento?-pregunto lentamente imaginándome
una escena bastante desagradable en mi cabeza.
Una sonrisa pequeña me saluda.-Tranquila preciosa, eso está controlado.
-¿Seguro?-insisto.
-Completamente seguro…
-Bi…-se me escapa un bostezo. Vaya, estoy más cansada de lo que
pensaba.
-Duerme…-me susurra Ryan besando mi hombro.
Cierro los ojos y me acurruco con él. -Si sigues besando mi hombro no
podré dormir…-murmuro comenzando a viajar a través de la neblina del
sueño.
Siento su sonrisa.-Esta bien.
-Descansa, Ryan…-susurro apenas.
-Tú también, dragona…-dice con el mismo tono de voz.
En un par de minutos ya estoy completamente perdida, sumiéndome en el
descanso que tanto necesito. Siento la mano de Ryan acariciando mi
mejilla.
-Te amo, Bree Hamilton…-creo escucharlo decir, pero no estoy segura
porque estoy entre dormida.
-Cariño, tranquila…es solo Erika…-dice Ryan divertido a mi lado mientras
aparca el auto en el estacionamiento de su edificio.
Arrugo mi nariz sin dejar de frotar mis manos la una contra la otra.
-No es solo Erika, ella es tu hermana y una de las personas más
importantes de tu vida…-digo mordiendo el interior de mi mejilla.
Estoy nerviosa, muy, demasiado nerviosa. Pensé que esto iba a ser normal
como conocer a cualquier persona, pero no. Desde que me desperté esta
mañana los nervios me han llenado. Un golpecito en mi ventana me hace
saltar por el susto.
-¿No vas a bajar?-pregunta Ryan divertido por el otro lado del vidrio.
Me sonrojo levemente. Estaba tan sumida en mis pensamientos que ignore
completamente el hecho de que Ryan bajó del auto. Lentamente abro la
puerta y una vez afuera la cierro apretando los ojos.
Los suaves dedos de Ryan toman mi mentón y echan hacia atrás mi
cabeza para miraros a los ojos. Estos los abro de inmediato.
-Eres perfecta Bree, solo se tú y saldrá todo bien…-al terminar de hablar
me besa lentamente haciéndome gemir levemente por la exquisitez del
beso.
-Tu sabes cómo calmar a una chica-digo sonriendo.
El solo niega divertido con la cabeza, enrolla un brazo alrededor de mi
cintura y comenzamos a caminar hacia la entrada del lujoso edificio.
Demoramos menos de cinco minutos en llegar a la puerta del hogar de
Ryan, el opto por tocar el timbre y no abrir con su llave, ya que aseguro
Erika se molestaría si entraba sin avisar.
Al tercer toque de timbre se siente un grito acercándose.
-¡RYAN WOODS, TOCA NUEVAMENTE ESE TIMBRE Y TE ASEGURO
PATEARE TU TRA…!-Abre la puerta y cierra la boca cuando me ve.
Me quedo sorprendida observándola. Bueno, sabía que sería bonita porque
es hermana de Ryan, pero…vaya.
Sus ojos felinos y grandes son del mismo tono de Ryan, un verde eléctrico
precioso, estos contienen inocencia atrayente y dolor…un dolor muy
parecido al que veía yo en mi misma cuando me miraba al espejo. Su piel
pálida y lisa contrasta con sus medios rojos labios, en eso es muy parecida
a Ryan, pero su cabello y nariz son los mismos de Lisbeth. Pequeña nariz
respingada y cabello rubio ceniza oscuro con ondas en las puntas.
Me agrada de inmediato. Además lleva puesto su pijama; pantalones
cortos con ositos y una sudadera ancha que dice “¿y qué te importa”?. Una
sonrisa se forma en su rostro.
-Bree Hamilton…-dice con una suave voz. –Así qué la misteriosa chica de
la cual mi hermano no ha dejado de hablar por meses realmente existe…
Le sonrío y miro de reojo a Ryan enarcando una ceja.
-Lo sabía, te traigo loco desde mucho antes que me besaras…-digo riendo
levemente.
Ryan ríe y me acerca más a él besando mi cabeza.
-Desde que me llamaste idiota por tirar tu cigarrillo te robaste mi corazón,
dragona…
Me sonrojo. Vuelvo mi atención hacia Erika nuevamente y ella viene hacia
a mí y abraza.
-Realmente me alegro de conocerte-murmura feliz separándose.
-Bueno, que no se diga más, entremos y comamos lo que sea que hayas
hecho-dice Ryan a su hermana empujándonos a ambas levemente hacia
dentro del departamento.
-¿Y qué estudias Bree?-pregunta Erika tragando el jugo que había en su
boca.
-Enfermería…-digo sonriendo y llevando a mi boca el arroz con verduras
que preparo.
Joder, esta chica sabe cocinar.
Me sonríe levemente.- ¿Siempre te ha gustado eso o…?-pregunta
limpiando su boca.
Me tenso y Ryan se percata de inmediato porque acaricia mi espalda.
Erika abre sus ojos horrorizada.- ¡Oh dios!, ¡lo siento si fui inoportuna!-
dice de inmediato sonrojándose.
-No te disculpes Erika…-le digo rápidamente.-Es una pregunta normal, no
fuiste inoportuna. Yo comencé a estudiar enfermería por motivos
personales. Mi hermano menor murió hace un par de años y siempre
desde ese momento sentí la necesidad de ayudar a niños o personas como
él que han tenido la suerte de salir con vida de un accidente…-sonrío.
Se siente tan bien decir esto.
-Lo siento por lo de tu hermano… ¡lo siento por decir lo siento!...-su rostro
esta consternado-¡Lo siento nuevamente…! ¡Joder!
Con Ryan comenzamos a reír ante sus palabras. Perece que yo no era la
única nerviosa. Esta chica es una gran mujer.
-Bien, solo…bien…-dice después de unos minutos.
-Tranquila…entonces, ¿tu estudias?-pregunto.
-Sí, este es mi primer año en psicología.
Psicología, se de inmediato porque está estudiando eso. Pero prefiero no
preguntárselo porque se le costara trabajo responder de forma firme. Se
percata de ello porque agradecimiento se refleja en sus ojos.
De un segundo a otro el espanto me llena. ¡JODER!, ¡JODER!, ¡TRIPLE
JODER!
-¿Qué sucede?-pregunta Ryan confundido por mi seguramente espantosa
cara.
-¡NO SE QUE ESTUDIAS!-digo en medio de un grito.
Nos conocemos hace tiempo…y no sé qué estudia, no sé qué estudia… ¡No
sé qué estudia!
Él y Erika se miran divertidos.
-Ve a la última habitación del pasillo y lo sabrás…-dice ella sonriéndome
cálidamente.
Vuelvo mi mirada hacia Ryan, el asiente por lo que yo me levanto
murmurando un “permiso” y camino hacia el pasillo. Hay tres puertas por
lado, todas cerradas, cuando llego al final escucho el grito de Erika.
-¡LA DERECHA!
Mi mano viaja hacia la perilla y la giro, la puerta se abre de inmediato, me
adentro y después la cierro detrás de mí, cuando me vuelvo y contemplo lo
que hay a mi alrededor las palabras quedan atascadas en mi garganta.
Son incontables los cuadros que hay colgados, tirados en el piso, apoyados
en las paredes…algunos de paisajes, otros son retratos. Hay miles de
cosas pintadas y dibujadas y son extraordinariamente hermosas,
perfectas. Acaricio suavemente la textura de un paisaje lleno de caballos.
Al lado hay un retrato de una niña de unos doce años con los ojos
cerrados, rizos rojos tapan algunas partes de su pecoso rostro.
Ryan tiene talento…demasiado talento.
Frunzo mi ceño cuando me acerco a unos retratos familiares…soy yo.
Sonriendo, mordiendo mi labio, con mis ojos cerrados, otro en el cual estoy
en medio de la nada, todo a mí alrededor es blanco, yo estoy riendo con el
cabello esparcido por todo el cuadro…esto es precioso.
La puerta se abre, sé que es él por lo que me mantengo quieta sin apartar
la mirada de los cuadros. Me abraza por la espada y sus labios rozan mi
oído cuando susurra:
-Esa chica es a la que me gusta más pintar…-puedo sentir su sonrisa.
-Sí, creo que seré lesbiana por ella…-digo seria.
Ryan comienza a reír.- ¿Ahora averiguaste que es lo que hago?
-Creo saber que sí-murmuro cerrando los ojos.
-También quiero comenzar con los desnudos y me encantaría que ella
fuera la primera que pinte…-dice seductor.
Me vuelvo rápidamente y tomo su rostro entre mis manos.
-Oh cariño, será la primera, pero también la última…-le prometo
acercándome a él y mordiéndole el labio.
-Mmm…-murmura.
Un ligero mareo me hace tambalearme. Pestañeo rápidamente.
Ryan me toma por los brazos.- ¿Estás bien?-pregunta preocupado.
-Sí, sí, tranquilo, solo fue un mareo…-lo tranquilizo.
-¡POR SI NO LO RECUERDAN HAY TRES EN EL DEPARTAMENTO!-grita
Erika desde el comedor.
Abro los ojos y camino de inmediato afuera de la habitación.
-Eres un mal educado al dejar a tu hermana sola allí…-digo a Ryan
mientras salimos del pasillo.
El ríe y yo le saco la lengua. Eso solo lo hace reír más.
El día pasa realmente rápido, entre las bromas y anécdotas con Erika el
tiempo vuela. Ella me ha gustado, es una buena persona, cuando has
sentido algo como lo que sintió ella al mirarla sabes que el dolor no se ha
ido, pero ha aprendido a controlarlo y esconderlo. Ryan la ama, y ahora
entiendo porque. Es su hermanita, así como Dani era y es mi hermanito.
-¿Realmente faltan siete minutos para la medianoche?-dice Erika
sorprendida mientras bosteza.
Los ojos de Ryan se abren como platos. Se levanta del sofá a la velocidad
de un rayo, me toma del brazo y comienza a arrastrarme hacia afuera del
apartamento. ¿Pero qué…?
-Ryan, ¿qué sucede?-digo confundida.
El coloca su dedo índice sobre mis labios callándome.
-Shsssss…-murmura.
Frunzo el ceño.
Abre la puerta pero antes de salir Erika viene corriendo y me envuelve en
un abrazo apretado.
-Gracias…Ryan cumplió su promesa y no pude haber esperado a alguien
mejor que tú Bree…-dice en mi oído antes de apartarse.
¿Promesa?, la duda queda en mi cabeza pero Ryan me saca del
departamento antes de que pregunte cualquier cosa. Pero una vez afuera
tampoco puedo preguntar nada porque antes de hacerlo Ryan cubre mis
ojos con un paño negro, lo amarra detrás de mi cabeza dejándome sumida
en la oscuridad.
-¿Ryan…?-pregunto asustada y desesperada porque me guie.
Siento su brazo alrededor de mi cintura.
-Estoy aquí…-susurra.
Me tranquiliza escucharlo, comienza a guiarme y caminamos por unos
minutos.
-Entraremos al ascensor…-dice.
Después de ello estamos como por un minuto dentro del ascensor,
salimos, caminamos un poco más y subimos una escalera pequeña, en la
cual casi caigo.
-Cuidado…-dice abrazándome más fuerte.
Abre una puerta y una brisa me acaricia. ¿Dónde estamos?
Antes de que haga la pregunta lo siento caminar detrás de mí, me quita el
pañuelo.
-Media noche…-susurra.
Me quedo sin aliento.
Estamos en la azotea de su edificio. Justo en medio hay una piscina llena
de pétalos de rosas rojas y azules, un poco más allá hay una manta con
cosas para comer y una cajita pequeña. Hay solamente velas, las cuales le
dan tenue luz a la oscuridad.
Oh dios mío.
-Feliz cumpleaños Dragona…-susurra en mi oído.
Mis ojos se llenan de lágrimas.
CAPÍTULO 24
¿Cómo en la vida puede existir alguien como él?
-Hey…-dice Ryan secando mis lágrimas con sus pulgares.
Sus ojos están llenos de ternura, pero yo no puedo controlar esto. El
ultimo cumpleaños que me celebraron y por el cual me saludaron fue el
número catorce, desde mis catorce años no he vuelto a preocuparme por
mis cumpleaños, solo eran un día más. Además nadie se había
preocupado lo suficiente por mí para acordarse.
-Gracias…-le susurro. –Gracias Ryan, realmente, realmente me has hecho
sentir…importante…-susurro sonriendo tímidamente.
Él me abraza y besa mi cabeza.
-Eres importante Bree, para mí eres tan importante como lo es respirar…-
murmura apretándome contra él.
Él es perfecto, él es Ryan Woods, es lo que nunca creí tener.
-Ryan…-susurro.
Ya no puedo esconder más la verdad, no puedo seguir mintiéndome a mí
misma cuando le digo “te quiero”, porque yo a este chico no lo quiero, yo lo
amo. No hay manera de que siga con esas dos palabras escondidas dentro
de mí, palabras que han querido escapar de mi boca desde ya hace tiempo,
estoy enamorada y no manera de ocultarlo por más tiempo. Deje los
cigarrillos sin darme cuenta, porque él siempre estuvo en mi cabeza,
siempre estuvo junto a mí, hice cosas por él que no sabía eran por él.
Me da una mirada preocupada. -¿Sucede algo?
Lamo mis labios lentamente y cierro mis ojos. Tengo que decirlo, sino
seguiré ahogándome con estas palabras.
-Creo que te amo…-mi voz es apenas un roce, las palabras salen ásperas y
temblorosas.
Abro mis ojos y Ryan está completamente quieto, sus ojos se mueven en
cámara lenta hacia mi rostro, creo que nunca han estado tan verdes.
-¿Crees hacerlo o lo haces?-pregunta mirándome fijamente.
Sonrío liberando la verdad que he llevado sobre mi hace tanto tiempo.
-Te amo, no creo hacerlo, te amo Ryan…lo has conseguido idiota, me
tienes rendida ante tus pies, has dominado a la dragona y tendrás que
soportarla porque no hay manera de que ella ahora se vaya…
Ryan cierra sus ojos y los abre de inmediato, una sonrisa preciosa aparece
en su rostro entonces, comienza a reír y tira de mi arriba de su hombro.
-¡RYAN!-grito contagiada por su felicidad.
Pero no logro decir otra cosa porque él corre hacia la piscina. Oh joder.
-¡RYAN, NO…!-pero es demasiado tarde.
El agua nos recibe con un sonido sordo pero indoloro, cuando quiero salir
a tomar aire Ryan me empuja hacia abajo, contengo lo más que puedo la
respiración y abro los ojos. Él me está mirando fijamente, sus ojos lucen
maravillosos debajo del agua, envuelve sus brazos alrededor de mi cintura
y me apega a su cuerpo, comienza a besarme.
La sensación de sus labios contra los míos junto con el agua me lleva a
otra dimensión, me hacen ir al cielo y bajar en un segundo, solo él puede
provocarme esa sensación. Un familiar hormigueo se hace presente en mi
vientre y la necesidad me llena. Lo necesito, lo necesito como nunca.
Envuelvo mis piernas a su alrededor demorándome más de lo debido por
la fuerza del agua, pero no me importa. El oxígeno comienza a faltarme,
Ryan parece notarlo porque ambos salimos a la superficie tomando aire,
no desenredo mis piernas de su alrededor y el comienza a besarme de
inmediato cuando sacamos nuestras cabezas del agua.
-Por más que quiera seguir de esta manera, y hacerlo de mil maneras
distintas en la piscina, necesito que salgamos de aquí y celebremos como
se debe…-murmura entre besos.
-Esta es la mejor manera de celebrar…-digo sin querer parar.
Él se separa de mí y ríe suavemente.-Lo sé cariño y seguiremos con esto,
después que terminemos con lo otro que tengo preparado…
Ruedo los ojos.-Esta bien-refunfuño.
Salimos de la piscina después de eso, sonrío al ver los pétalos todos
esparcidos y desordenados por nuestra pasada escena.
-Aquí…-dice Ryan tirando de mí suavemente y sentándome en medio de
sus piernas sobre la manta violeta que está debajo de nosotros.
-Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños dragona,
feliz cumpleaños a ti…-canta suavemente en mi oído acercando a mí un
cupcake pequeño con una vela encendida.-El deseo…-agrega.
Pero no pido deseos, ya no hay deseos que pedir, solo queda dar mi
gratitud.
<<Gracias por Ryan…>>
Soplo la velita, Ryan deja el pequeño pastel a un lado y toma una caja de
mediano tamaño, me la entrega y susurra “feliz cumpleaños”
Frunzo el ceño curiosa, abro la cajita lentamente. Dentro hay dos llaves.
Las saco y acaricio confundida.
-La llave de mi apartamento y mi corazón son tuyas…-dice tomando mi
mentón entre sus dedos y volteando mi cabeza para mirarlo.
Dentro de mí cabeza todo se detiene, abro y cierro mi boca sin decir
palabra alguna, pero después de unos segundos soy capaz de hablar.
-Gracias…-susurro secándome una lagrima que escapó. –Es lo mejor que
me han dado en toda mi vida…tu eres lo mejor que me ha sucedido…
-Te amo Bree…-dice besándome.
-Yo también te amo Ryan, también lo hago…-susurro.
Después de eso la noche es mágica, es eterna. Nos amamos de todas las
maneras posibles y me siento llena, completa.
Ah y casi lo olvido, la fantasía de hacerlo en una azotea ya no es más un
fantasía.
Ring.
Ring.
El timbre suena por cuarta vez, a regañadientes me levanto de la cómoda
cama de Ryan, a mi lado no está él pero hay una nota.
Bree:
Salí a dejar a Erika y comprar cosas para el desayuno, no
demoraré más de una hora, espérame aquí.
Te amo.
Me levanto rápido de la cama, quizás es él y se le olvidaron las llaves y
ahora está afuera. Me coloco unos pantalones de chándal de él que me
quedan grandes y me dejo su camiseta, camino sonriendo hacia la puerta
principal, pero cuando la abro la sonrisa desaparece inmediatamente de
mi rostro.
Es el padre de Ryan, y no se ve nada contento de verme aquí.
-¿Qué mierda haces tú en el departamento de mi hijo?-escupe el apretando
su mandíbula.
-Hola señor Woods, yo he estado bien, gracias por preguntar…-le digo
volviendo a sonreir forzadamente.
-No me vengas con tus mierdas Bree Hamilton, ¿qué haces aquí?-pregunta
entrando en el departamento de Ryan empujándome en el acto.
Aprieto mis manos en puños.
<<Cálmate Bree…>> me repito una y otra vez entro de la cabeza.
-A usted le tiene que importar nada lo que yo haga y sí estoy aquí es
problema mío-digo lo más educada que puedo.
Se vuelve lentamente en mi dirección.
-Te dije que te alejaras de él…
-Si mal no recuerdo, la última vez que lo vi casi le rompo la nariz, ¿eso no
le dice lo suficiente?-digo sonriendo irónicamente.
Sus ojos están en llamas. Se acerca a paso rápido hacia a mí. El jodido
hombre tiene la intención de golpearme.
-¿Me golpeara igual como lo hacía con Erika?-digo enfurecida.
Se detiene en seco. La vena de su frente late por la ira acumulada dentro
de él.
-¿Así de poco hombre es?, ¿tiene que golpear para que demostrar quien
tiene el control sobre quién?...-escupo las preguntas. Me acerco hasta él y
lo empujo con toda la fuerza que puedo.
-Los golpes que usted da a otros solo dan muestra de lo cobarde que es…-
digo con los dientes apretados.
Está echando chispas.
-Aléjate de Ryan o…
-¿O qué?-digo desafiante.
-Lo voy a lastimar a él y a Lisbeth y a todos…conoces la historia de Erika,
sabes perfectamente que soy capaz de hacerlo.-su voz me causa
escalofríos.
Cuando voy a decir una palabra el me corta.
-Y no me vengas con tus palabrotas o cualquier estupidez…te alejas de él o
juro por dios que lo lastimare a él y también a Lisbeth….si lastimo a
Lisbeth el sufrirá, ¿te imaginas a Ryan sin su madre?-dice sonriendo.
El horror y miedo me llenan. Yo no soportaría que Ryan sufriera y perdiera
a Lisbeth…ella es demasiado buena. El la ama y Erika seguramente
también sufriría mucho. Ellos no pueden pasar por eso…y aunque quiera
negarme a creer que el papá de Ryan pueda hacer esto, sé que es capaz, lo
ha demostrado.
¿Por qué no me quede callada?
-Piénsalo muy bien Bree. Yo me voy pero te estaré vigilando y espero que
seas inteligente y sepas que alejarte es lo mejor…o ya verás…-dice
complacido saliendo del departamento, cierra la puerta de un portazo y me
deja aquí parada sin saber qué hacer.
Nauseas tremendas me llegan de golpe, corro lo más rápido que puedo
hacia el baño, allí vierto toda la comida que he comida esta última
semana. ¿Tenía que enfermarme justo ahora?
Tiro la cadena, cierro el retrete y me siento encima de él tomando mi
cabeza entre mis manos.
Dios, ¿Qué voy a hacer?
-Bree, ¿estás bien?-dice Ryan entrando al baño y agachándose frente a mí
para quedar a mi altura.
Estaba tan perdida en mis pensamientos que no lo escuche entrar.
Niego lentamente.-No…yo…estoy bien, tranquilo…
Sus cejas se juntan.- ¿Estas segura?-sus ojos lucen preocupados.
Y por un momento me imagino esos ojos llenos de lágrimas al perder a
Lisbeth, me imagino esos ojos llenos de dolor al perder a su madre, el
mismo dolor que sentí yo cuando perdí a Dani. Ryan no puede sentir eso,
ese dolor es horrible y nunca me perdonaría a mí misma si dejara que él lo
sintiera.
Me levanto bruscamente y camino hacia la habitación, donde me quito el
pijama y me coloco mi ropa a la velocidad del rayo. Ryan entra confundido
con miles de preguntas en sus ojos.
-Bree, ¿qué te sucede?-pregunta queriendo escuchar una respuesta.
Pero lo ignoro, sé que es injusto para él, pero esta es la única manera.
Tomo mi bolso y lo cuelgo en mi hombro, salgo de la habitación pasando
por su lado, siento sus pasos detrás de mí.
-¿A dónde vas?-pregunta.
-Me voy.-contesto fingiendo una voz fría, vuelvo a colocarme la armadura
que me había quitado delante de él. Vuelvo a fingir.
Sus cejas se juntan.-Yo puedo llevarte a tu departamento después que
tomemos desayuno…
-No Ryan, me voy, se acabó…
-¿De que estas hablando?-pregunta lentamente.
<<No te quiebres Bree, fuerza…>>
Dice mi conciencia.
-No puedo más con esto, me canse, me voy…-digo encogiéndome de
hombros.
Una sonrisa se forma en su rostro.-Bree, basta de bromear, vamos a tomar
desayuno para que después vamos a casa a visitar a mi madre…
Lisbeth. La hermosa mujer que le dio la vida y lo ha protegido por tanto
tiempo, la mujer a la cual dañaran si yo no lo dejo. Pestañeo rápidamente
alejando las lágrimas.
-No estoy bromeando Ryan, me estoy yendo de verdad…-digo dándome la
media vuelta con la intención de salir de aquí lo más rápido posible. No
soporto verlo de esta manera.
La sonrisa se borra de su rostro. Está serio.- ¿No esperas que crea esto
después de todo lo que sucedió anoche, verdad?
Apretó mis dientes reprimiendo un sollozo. Los recuerdos de la noche
pasada llenan mi cabeza y me hacen querer correr e ir a abrazarlo, pero no
puedo, no puedo.
-Pues créelo…-digo.
Voy a dar un paso para abrir la puerta pero el envuelve su mano alrededor
de mi codo provocando que me dé la vuelta y quede a centímetros de su
rostro. No por favor, esto es una tortura.
-Quizás fue el que me llamarás “idiota” por tirar tu cigarrillo, o la forma en
la que ríes tan profundamente, o como sonríes cuando estas realmente
feliz, o como luces de hermosa e inocente cuando te despiertas en las
mañanas junto a mí, o lo bien que encajan nuestros labios y cuerpos
cuando están juntos, o la forma en que me dices “te amo” dormida todas
las noches desde que te conozco…o quizás solo fuiste tú, y eso fue lo que
me enamoro y ahora no hay manera de que te deje ir…-dice lentamente
observando mi rostro, como si estuviera guardando en su memoria cada
centímetro de mí.
Sus palabras me quiebran, quiebran todo lo fuerte que finjo, me derrumbo
y un sollozo se me escapa, casi cedo, casi le cuento lo que sucede, pero no
lo hago.
De la forma más rápida que puedo saco de su bolsillo las llaves de su
departamento, lo empujo y esquivo y abro la puerta saliendo, la cierro de
inmediato y le hecho llave.
-¡BREE!-grita desde adentro tratando de abrir la puerta.
-Lo siento…-susurro entre lágrimas.
-¡DRAGONA!
-Te amo…-digo entre sollozos.
Dejo las llaves en un macetero que hay al lado de la puerta, después de
ello bajo las escaleras para salir del edificio y llegar a la calle.
Camino hasta mi departamento, en ningún momento dejo de llorar.
Dolor agonizante y desgarrador me llena por dentro, por mis venas corre
sangre con filos de cuchillos que me lastiman a cada latido que da mi
corazón.
Pero una vez dentro de mi departamento las cosas se complican porque las
náuseas vuelven de un momento a otro y tengo que correr hacia el baño.
Vomito por lo que creo son horas, mi estómago me devuelve hasta mi
propia saliva.
Mis parpados pesan y me siento cansada, mareos como los de los otros
días acompañan los malestares.
¿Qué me sucede?
Mis ojos se viajan por todo el baño y se detienen abruptos en un paquete
nuevo de toallas higiénicas.
No, no, no, no, no.
No, no, no, dios, no.
Ahora no, ahora no, por favor.
CAPÍTULO 25
-¡Veinte cinco!-dice la farmacéutica cambiando el número de la pantalla.
Me acerco rápidamente hacia ella. Es de mediana edad, me da una sonrisa
cálida que llega a sus marrones ojos.
-¿En qué puedo ayudarte, cielo?-pregunta amable.
-Deme diez tés de embarazo…-digo con voz temblorosa.
Veo la empatía en su rostro.
-¿Te encuentras bien, cariño?-pregunta.
Niego rápidamente, tragándome el nudo en mi garganta.
-Solo deme esas cosas por favor…-le ruego.
Ella asiente y desaparece detrás de uno estantes. Vuelve con muchas cajas
en sus manos.
Después de unos diez minutos salgo de la farmacia con bolsas llenas de
esas cosas, todo el camino hacia mí departamento rezo a dios para que no
esté embarazada.
Cuando llego a mi piso saco de mi bolsillo las llaves, al levantar la vista el
mundo se detiene. Todo a mi alrededor se queda completamiento quieto.
Ryan está apoyado en la puerta observando cada paso que doy. Hay ojeras
debajo de sus ojos. Él no ha estado bien estos dos días.
Bajo mi cabeza de inmediato, sé que si lo miro por más tiempo seré un
mar de lágrimas. Lo ignoro y paso por su lado e intento abrir la puerta,
cuando esta se abre intento entrar pero él me detiene tomándome del
brazo.
-Dragona, por favor…-su voz es un ruego.
Pero no le digo nada, sino que intento entrar en mi departamento
forcejeando para que me suelte. Lo hace, pero después toma mi bolsa
tirándola hacia el para acercarme, entonces la bolsa cae. Todos los tés de
embarazo adornan el piso debajo de nosotros.
Oh dios, no, no, no.
El pánico me recorre. Me agacho de inmediato tratando de tomarlos todos
en mis manos antes de que él se percate de lo que son, pero es demasiado
tarde.
-Bree…-susurra tomando uno entre sus manos.
-No, no, no, no...-le digo quitándoselo bruscamente.
-Bree…
-¡NO!
Tomo todas las condenadas cosas en mis manos y entro en el
departamento haciendo oídos sordos a las palabras y suplicas de Ryan.
Cierro la puerta en su cara.
Estoy temblando, no dejo de temblar, mis rodillas pesan, y quiero llorar,
estoy asustada, tengo mucho miedo.
El gato Ryan sale de detrás del sofá y maúlla triste.
-Eres tan silencioso que había olvidado que vivías aquí…-digo sonriendo
entre lágrimas y tomándolo en mis manos. Dejo la bolsa encima del sofá y
me siento con el gato en mis rodillas, este se acomoda de inmediato y
comienza a ronronear.
-¿Qué voy a hacer gato Ryan?, ¿me imaginas a mí como una mami?-le
pregunto sorbeando mis mocos.
El gato gime como si aprobara mi pregunta.
-Si solo fuera tan fácil…-le susurro.
Me acerco a él y beso su suave cabeza.-Aunque solo seas un gato eres un
muy buen amigo…
Lo saco de mis piernas y dejo a mi lado, tomo mi celular y marco el
número de Aimé.
-¿Bree?, dios, gracias a dios que estas llamando… ¿Por qué has ignorado
todas mis llamadas?-pregunta rápidamente.
Es verdad, ayer ella, Owen y obviamente Ryan estuvieron llamando todo el
día, pero a ninguno le conteste.
-Aimé, no estoy bien… ¿podrías venir?-le ruego.
-Estoy saliendo…-responde de inmediato.
-¿Tienes la copia de la llave?-le pregunto queriendo que diga que sí.
-Sí…
-Bien, entra con ella y por favor, por favor, no dejes entrar a Ryan…
-Bien…tu tranquila ya estoy en camino…
Corto la llamada y me levanto de inmediato con la bolsa en mis manos, voy
hasta mi habitación y entro en el baño. Tengo que hacerlo.
Aimé se demora veinte minutos en llegar, por lo que cuando llega ya tengo
todos los tés de embarazo listos, solo espero el tiempo para poder tener mi
respuesta.
-Bree, ¿qué carajos sucede?, Ryan afuera esta vuelto loco…-se calla
cuando entra al baño y me ve sentada en la tina con todos los tés de
embarazo rodeando el suelo. Mis ojos están rojos e hinchados por lo que
debo de verme como la mierda.
-Hola…-le susurro sonriendo levemente.
Sus ojos están abiertos como platos.- ¿Bree…?-dice con un hilo de voz.
Le cuento todo, absolutamente todo, lo que ocurrió con el padre de Ryan y
todo lo de ese día. No me guardo nada. Cuando termino de hablar Aimé me
da un cálido abrazo que me hacía bastante falta.
-Ryan está muy mal, Bree…-dice preocupada.
-Aimé…-digo con voz temblorosa.-Tengo miedo, en este momento estoy en
medio de la nada, no sé qué va a suceder ahora y me aterra todo lo que
vaya a pasar…
-No estás sola Bree, me tienes a mí, a Owen y Ryan, Ryan siempre va estar
contigo. –dice sobando mi espalda.
Nos quedamos en silencio y esperamos a que pasen los minutos, después
cuando creo que ya ha pasado el tiempo suficiente, me arrodillo en el piso
y tomo las cosas en mis manos.
Hay dos rayitas en los tres que estoy mirando. Tomo los otros y en ellos
esta lo mismo, en todos hay dos rayitas.
-Dime que dos rayitas es negativo, dime que dos rayitas es negativo…-le
pido en ruegos a Aimé.
<<Por favor, por favor…>>
La veo tragar saliva sonoramente.-Vas a ser mamá Bree…-susurra.
Después todo sucede en cámara lenta, el cómo caigo al suelo emitiendo
sollozos tan desgarradores que me roban el liento, el cómo Aimé se tira a
mi lado sosteniéndome mientras me quiebro en miles de fragmentos.
El pánico y miedo es lo único que hay dentro de mí ahora.
Dios santo, ¿Qué voy a hacer?
CAPÍTULO 26
-Bree, por favor, te sucederá algo si no dejas de llorar…-dice Aimé con voz
llena de preocupación mientras trata de levantarme del piso.
Mis piernas se sienten temblorosas, mis ojos duelen, mis labios no dejan
de golpearse el uno con el otro por los sollozos que me desgarran. A pocas
fuerzas me levanto, Aimé coloca sus brazos a mí alrededor impidiendo que
caiga, ya que mis piernas realmente parecen no funcionar.
-Imé…-susurro el apodo por el cual solía llamarla cuando éramos niñas.
Cuando lo oye su rostro hace una mueca de dolor. Yo solo la llamaba de
esa manera cuando me encontraba realmente mal.
-Vas a estar bien Bree, te lo juro por mi madre y Daniel…-soba mi espalda,
sus ojos brillan pero no deja que la lagrimas caigan.
Asiento tratando de creerle, aunque crea es imposible. Con su ayuda
camino hacia la habitación y me recuesto en la cama. Me acomodo de lado
mirando por la ventana.
-Te prepararé algo para que comas…-dice Aimé arropándome con una
frazada de polar.
-Ryan…-susurro.- ¿…todavía está afuera?-agrego.
-Él no se irá Bree, aunque tenga que esperar toda la vida sentado en el
piso afuera de tu departamento para verte el esperará, porque te ama y no
te va a perder…-dice con voz firme.
-¿De qué lado estas, Aimé? -pregunto con una triste sonrisa.
Su mirada se vuelve empática.
-Estoy del lado de los dos…es solo que ahora Ryan es el que está luchando
por lo que ambos han construido juntos y lo apoyare…
Un nudo se forma en mi estómago.
-No puedo Aimé…si algo le ocurriera a Lisbeth o a él por mi culpa nunca
me lo perdonaría…ellos son demasiado importantes para mí, no arruinare
eso…-susurro.
-¿Le dirás sobre él bebe?
Cierro mis ojos. –No lose…-digo con un hilo de voz.
Un silencio de dos segundos me incomoda. –Decidas lo que decidas,
siempre me tendrás a tu lado Bree, pase lo que pase te ayudare en
todo…solo, por favor cuando decidas, recuerda que Ryan es lo mejor que te
ha sucedido…
Después de decir esas palabras la escucho alejarse de la habitación.
Mi mano derecha toca mi mejilla, esta está húmeda, ni siquiera me había
percatado que las lágrimas habían nuevamente comenzado a caer.
Bruscamente las limpio, acomodo la almohada debajo de mi cabeza,
cuando lo hago mi mano se envuelve alrededor de una prenda muy
familiar.
Es la camiseta azul de Ryan, un sollozo estrangulado se forma en mi
garganta. Tomo la camiseta en mis dos manos y llevo estas hacia mi
vientre, el cual cubro con la prenda de Ryan, mis manos están abiertas
sobre mi estómago.
La imagen repentina de Ryan con un bebe en sus brazos viene a mi
cabeza. El ríe mientras hace muecas para que el pequeño se divierta. Mi
corazón literalmente se apachurra.
Entonces reacciono, de una forma brusca y pesada.
¿Cómo puedo temer tanto por el hecho de que seré madre?, Sí, tengo 20
años, pero eso no es impedimento. Ya soy una mujer con experiencias,
carácter formado, y lo suficientemente madura, (bueno, puede que no
tanto), pero es no me da derecho a pensar que hare con un hijo. Es normal
que por un momento tema, toda mujer debe temer un poco si lo va hacer
bien, pero es eso solamente. El bebé no tiene la culpa de cualquier cosa
que suceda. Sarah me maltrato por años, me demostró que una madre no
siempre es la que protege y yo no hare lo mismo con mi pequeño o
pequeña. Saldré adelante, a él o ella no le faltara nada.
-No sé siquiera si puedes escucharme…al carajo con eso, por supuesto que
puedes escucharme, eres el hijo o hija de Bree Hamilton…-una sonrisa
pequeña tira de mis labios-…te protegeré pequeño, no tengo nombre aun
porque apenas me acabo de enterar existes, pero no te sientas mal por
ello. El decirte bebé, es muy frio…te quedaras como Ry mientras estés
dentro de mi pancita, Ry podemos atribuirlo a niño o niña…sí, así te diré
mientras vivas dentro de mí…yo…yo te agradezco Ry. Ni siquiera has
nacido y ya me has ayudado a ver las cosas con más claridad…-acaricio mi
vientre al terminar de decir las palabras.
-Jooooooder…-dice Aimé en el marco de la puerta secándose sus mejillas.
Me siento en la cama y la quedo observando.
-Si estas así de cursi al comienzo del embarazo uno no me quiero imaginar
cuando tengas unos cinco o seis meses…-dice soltando una pequeña risa.
Sonrió por sus palabras.
-Seguramente vomitare arcoíris…-digo arrugando mi nariz.
Aimé sonríe y me da una cálida mirada. –Ven, vamos a comer unos
espaguetis que prepare…-dice saliendo.
Me levanto tratando de estabilizar mis piernas y la sigo. Me siento en el
sofá, ella trae los platos hacia acá dejándolos en la mesa de centro frente a
nosotras.
Después de unos dos minutos comiendo ella suelta el tenedor y me queda
mirando. Detengo el vaso de jugo a medio camino hacia mi boca. -¿Qué?-
pregunto bajando el vaso y prestándole atención.
-Me estas asustando un poco Bree…-suspira-…me alegra verte mejor
ahora pero, pero no lo entiendo. En unos minutos cambiaste tu actitud
respecto a lo que está sucediendo…yo solo…no entiendo…
Humedezco mis labios. Es cierto, entiendo que este tan confundida.
Cambié bruscamente mi actitud pero fue porque salí del bloqueo mental
que tenía y gracias a dios me di cuenta de lo que realmente significaba
todo esto.
-Solo logré reaccionar Aimé. Me había bloqueado al hecho de que ser
madre iba a ser un problema pero logre comprender que no es así. Tenía
miedo, pero creo que toda mujer lo tiene cuando se entera de algo como
esto…y Ry no tiene la culpa, él o ella es solo un bebé…
Sus cálidos ojos marrones están brillando con orgullo. -Sabía que te darías
cuenta, Bree…pero ¿Qué sucederá con Ryan?
Mis labios tiemblan por un momento pero lo detengo. El rostro de Ryan
aparece en mi cabeza, meneo ésta tratando de apartarlo.
-Ethan me amenazó, dijo que el dañaría a Lisbeth y Ryan si yo me acerco a
él. No puedo correr el riesgo Aimé, ahora menos que nunca. Tengo que
proteger al pequeño dentro de mí y sé que si me acerco a Ryan también le
harán daño a mi…a mi hijo…y no voy a permitir eso.
Los ojos se Aimé se llenan de lágrimas.
-Y puede que alejarme de él me haga una cobarde por no enfrentar a su
padre, pero si el proteger a una persona que amo implica alejarme de ella
lo hare aunque eso me convierta en una cobarde…
Las palabras salen fuertes, pero por dentro…por dentro estoy
destruyéndome en miles de pedazos, tratando de sobrevivir a lo que está
ocurriendo, aferrándome a la orilla del acantilado solo por Ry y Ryan.
-¿Segura que estarás bien?-pregunta Aimé por quinta vez yendo hacia la
puerta principal.
No, seguramente no estaré bien, pero tú no necesitas saber eso.
Le sonrío tranquilizadoramente.-Estaré bien Aimé, tu ve a cenar con Owen
y diviértete…
Frunce sus labios.
-Owen dijo que entiende si yo me quedo contigo, incluso dijo también que
podíamos pedir cosas para comer y cenar los tres aquí…-dice.
Ruedo los ojos y la empujo levemente.-Han planeado esta cena por
semanas, vayan, diviértanse y tengan mucho sexo…-digo tratando de no
reír por sus sonrojadas mejillas al escuchar la palabra “sexo”
-Está bien…pero…por favor, llámame en caso de cualquier cosa, llámame
sin importar la hora…¿sí?
-Sí, Aimé, ahora vete…-digo besando su mejillas y abriendo la puerta. La
empujo hacia afuera.
Mis ojos se detienen en los de Ryan, quien está sentado en el suelo frente a
mi departamento, sus ojos lucen cansados y su rostro más pálido de lo
normal. Mi corazón se aprieta.
Aimé se percata y se va sigilosamente.
-Bree…-susurra Ryan poniéndose de pie.
El pánico se apodera de mí y cierro rápidamente la puerta a centímetros de
que Ryan llegue.
Siento sus manos en la puerta, me apoyo de espaldas en esta con la
respiración agitada. Dios, el luce tan mal. Y todo es por mi culpa.
-Bree, por favor…-dice desde el otro lado de la puerta. Su voz suena
increíblemente clara.
-Ryan…-susurro. Me duele el verlo y escucharlo de esta manera. Sus
palabras son como ruegos.
-Cariño, por favor, no sé con certeza porque me dejaste de esa manera
pero…pero si es por el bebé que posiblemente vamos a tener no tengas
miedo dragona…-Mi espalda resbala por la puerta mientras coloco mi
mano en mi boca ahogando un sollozo. -…si estas embarazada, mi amor
por ti no disminuirá o me alejare, sino que mi amor por ti crecerá mucho
más y estaré a cada jodido segundo del día a tu lado…eres lo que me
complementa, sin ti creo que estoy naufragando por el mar, te convertiste
en el agua de mis días Bree Hamilton…-su voz se va quebrando. –Te amo,
y eso nadie o nada lo cambiara, sea lo que sea que está sucediendo lo
superaremos juntos, Bree…
Las lágrimas corren por mis mejillas, los sollozos ya nos los puedo
aguantar y estos se liberan, Ryan los escucha.
-Bree, por favor…
Me levanto temblorosa.
-Lo siento Ryan…-digo entre lágrimas antes de ir a mi habitación a llorar
debajo de las sabanas.
Creí poder mantenerme fuerte, pero Ryan destruye completamente toda
pared que construyo con el dolor. Cuando se trata de Ryan quedo
totalmente vulnerable.
Lloro toda la noche, con el único pensamiento de que estoy dejando a lo
mejor que me ha pasado en la vida.
Estoy dejando lo mejor de mí.
CAPÍTULO 27
-No podrás hacerlo, serás tan mala o peor que yo…nunca serás una madre…-dice
Sarah riéndose de mí mientras tira mi cabello, caigo al suelo golpeando mi cabeza.
-¡DÉJAME!-lloro.
-Nunca, ni aunque este a kilómetros de distancia, nunca me separare de ti, siempre
estaré dentro de tu cabeza…-una sonrisa tira de sus labios mientras comienza a
patear mi estómago.
-¡NO…!-grito colocándome en posición fetal.
Dios, ella dañara a Ry, ella dañara a mi bebé.
Sus golpes son fuertes y bruscos. Envuelvo mis brazos alrededor de mi estómago
para que los golpee en lugar de mi vientre.
-¡POR FAVOR, HAS LO QUE QUIERAS CONMIGO PERO NO LASTIMES A RY!-
grito entre sollozos.
Dios, ella va a matar a mi hijo.
-Demasiado tarde…-murmura dándome una paliza que me quita el aire.
Un dolor desgarrador me llena en el estómago, siento líquido correr por mis
piernas.
Temblorosa bajo una mano para tocar el líquido, cuando la levanto para verla un
grito sale de lo más adentro de mí.
-¡RY!
Mi mano está cubierta de sangre.
Dios no, por favor.
-¡MI BEBÉ…!-grito moviéndome frenéticamente entre las sabanas.
El dolor persiste, las lágrimas correr por mis mejillas.
-No, dios por favor, no…
-Bree, cariño, shh….estas bien, estas bien…-susurra la voz de Ryan.
Brazos fuertes y firmes se envuelven a mí alrededor. Su olor llena mis
fosas nasales. Debo de estar soñando todavía, pero aunque sea un sueño
se siente tan real. Esto es lo único que tengo de Ryan.
-Ryan…-susurro entre lágrimas envolviendo mis brazos alrededor de su
cuello.
No abro mis ojos. Si los abro él se irá, desaparecerá y no quiero quedarme
sola aunque sea solo una fantasía.
-Shh...Tranquila dragona…-siento besos en mi cabeza.
Suspiro entre llanto.-Mi bebé…-digo aun sintiendo el eco del dolor.
Su abrazo se hace más fuerte y yo me aferro al él como si fuera real.
Escondo mi cabeza en su cuello y me siento en su regazo.
-Él o ella está bien Bree…-siento su mano bajar a mi estómago, levanta su
camiseta que traigo puesta y acaricia la piel de mi vientre con suaves
movimientos.
Dios, es como si realmente estuviera aquí. Como lo extraño.
-Pero dolía…-susurro sintiéndome cansada.
Su mano continúa en mi vientre.-A ninguno de ustedes dos les sucederá
algo mientras yo esté vivo…-sus palabras se sienten lejanas mientras
quedo nuevamente inconsciente.
Me quedo dormida dentro del sueño. Trato de luchar porque quiero
continuar con Ryan abrazándome, acariciándome y diciéndome cosas que
solo él podría decir. Quiero quedarme con él, quiero aferrarme a este Ryan
que ha creado mi cerebro pero la lucha la gana el sueño.
Mis parpados se sienten cansados cuando los abro y creo que ruegan otra
hora de sueño, pero al ver la hora en el despertador a mi lado me niego
rotundamente.
Son las once de la mañana. A pocas fuerzas y ganas me levanto de la
cama, me coloco unos pantalones blancos de chándal y tomo mi celular
del velador y reviso.
Hay mensajes de texto de Aimé, Owen, y otros dos de números
desconocidos. Los abro frunciendo el ceño.
BREE.
GUARDA ESTE NÚMERO Y POR FAVOR LLAMAME,
NECESITAMOS HABLAR.
ERIKA.
Mis ojos se abren sorprendidos. Y luego lo entiendo. Ella debe de estar
preocupada por Ryan. La culpabilidad me llena al saber que soy la
culpable del dolor que siente Ryan y la preocupación que he causado en
Erika.
Guardo el número y cuando voy a leer el segundo mensaje un sonido me
distrae. Es el sonido de ollas moviéndose…y un jodido olor a huevos llena
mi habitación. Me levanto con el celular en mi mano y camino hacia la
sala. Doy pasos lentos y torpes mientras trato de averiguar de qué se trata
esto. Cuando salgo del pasillo mi respuesta llega.
Ryan está detrás de la barra con sus manos en la cocina. Lleva ropa
diferente a la de ayer. Una camisa azul a cuadros abierta me da una buena
vista de su espectacular dorso desnudo, y…joder, solo lleva el bóxer.
Se percata de mi presencia porque levanta la mirada verdosa de lo que
está haciendo y una sonrisa aparece en su rostro.
-Tengo dos tortillas de huevo listas, ¿quieres desayunar? -pregunta
tomando un jarrón con lo que creo es jugo de naranja, llena un vaso de
vidrio y toma un largo trago.
Mi boca se seca, pestañeo rápidamente. Quiero correr hacia él, abrazarlo,
besarlo…pero no puedo. Si Ethan se entera de que estamos juntos…
Dios, de solo pensarlo me entran ganas de vomitar.
-¿Qué…qué estás haciendo aquí?-pregunto sin moverme de la entrada del
pasillo. Estoy completamente quieta.
No me sorprende que haya entrado y estoy casi segura de que Aimé le debe
de haber dado su llave.
-Obviamente preparando el desayuno…-dice desviando su mirada y
sirviendo en un plato una tortilla de huevo.
Ruedo mis ojos. Ignoro la sonrisa que quiere abrirse paso en mi rostro por
su respuesta.
-Tienes que salir de aquí Ryan…-digo.
Detiene completamente lo que está haciendo. Levanta una mirada difícil de
descifrar porque son miles de emociones juntas. Comienza a caminar
hacia a mí de forma lenta pero decidida, lo que provoca que comience a
retroceder. Cada vez está más cerca y yo cada vez más me alejo, pero llego
al final del pasillo y la pared se burla pegada a mi espalda. Estoy sin
salida.
Ryan coloca sus manos a cada lado de mi cabeza, se yergue por encima de
mí, se ve tan alto ahora delante de mí de esta manera. Desvió mi mirada
hacia la izquierda para no mirar sus ojos pero el envuelve sus dedos
alrededor de mi mentón levantándolo para que estemos directamente
observándonos. Puedo sentir la intensidad del verde de sus ojos con el gris
de los míos.
-No me iré, no te dejare, ni desapareceré de tu vida. Estaré tan cerca de ti
que sentirás mi respiración en tu oído y recordaras todas las veces que
estuvimos juntos. Estaré tan cerca de ti pero aun así sentiré que estoy
lejos y me acercare cada vez más. Jugare con tu cabello cuando me
despierte a las una de la mañana y te tenga a mi lado. Besare tanto sus
labios que estos pedirán a gritos los míos cuando no esté cerca. Acariciare
y amare tanto tu cuerpo que este ya sabrá me pertenece, amare tanto tus
imperfecciones que estas se convertirán en perfectas. Escuchare el sonido
de tu risa todo el día y esta será la melodía de mi vida, tu sonrisa se
convertirá en el mejor regalo que alguien me pueda dar…-sus labios se
acercan tanto a los míos que estos se rozan-…y lo más importante. Todas
estas cosas que te dije ya son un hecho, te has metido bajo mi piel como
un virus mortal Bree Hamilton y no hay manera de que ahora alguien te
saque de mí. Eres parte de mí y eso nadie ni nada lo va a cambiar...
Mis ojos están tremendamente abiertos. Por ellos salen lágrimas como
gotas de agua, mi boca se abre y cierra, no tengo nada que decir.
-Y lo que ahora hay dentro de aquí…-dice bajando la mano hacia mi
vientre-…es solo el primer resultado de lo mucho que nos amamos…-sus
ojos brillan.
El toque es tan familiar, como si lo hubiera sentido antes acariciando mi
vientre con Ry dentro de mí. Entonces comprendo.
-¿Anoche estuviste conmigo verdad…?-susurro.
-Sí…-responde en el mismo tono de voz.
Lo de Sarah fue un sueño, pero Ryan sosteniéndome y protegiéndome no
lo fue. El realmente estuvo conmigo anoche en la cama. El realmente
estuvo anoche protegiéndome y cuidándome.
-¿Por qué…?-digo con la voz quebrada-¿Por qué no solo te vas y me
dejas…? ¿Es tan difícil?, porque no solo buscas a una chica que, no sé…-
me encojo de hombros sorbeando la nariz-…sea más normal…
En un segundo sus manos están a cada lado de mi rostro. Sus ojos están
cristalinos.
-No quiero a otra chica, te quiero a ti. Tu eres lo que espere por mucho
tiempo, eres todo lo que creí necesitar…eres tú y eso es lo que quiero…-
susurra con una lagrima corriendo por su mejilla.
Mi corazón se quiebra.
-Rya…-me corta impactando sus labios contra los míos.
Un pequeño gemido se escapa de ambos. Es como si nuestros labios se
estuvieran reencontrando después de décadas separados, como si el toque
del uno con el otro fuera el cielo mismo después de tanto tiempo. Sus
labios me reclaman de una forma salvaje pero delicada, explora cada lugar
de mi boca como si no lo conociera, cuando se separa muerde y chupa mi
labio inferior provocándome un gimoteo de sorpresa.
Mis labios se sienten hinchados y llenos, todo mi cuerpo hormiguea. Él
apoya su frente en la mía y cierra sus ojos mientras su respiración agitada
es lo único que puedo escuchar.
Estoy a punto de ceder, de contarle todo lo que realmente sucede con su
padre, a punto de envolver mis brazos a su alrededor y decirle que ya no
más, pero el sonido de mi celular me lo impide.
Cierro mis ojos y volteo mi rostro para no mirar a Ryan. Apretó el botón
para atender la llamada del que es un número desconocido. Cuando llevo
mi celular a mi oído la sangre desaparece de mi rostro al escuchar la voz
de padre de Ryan.
-Creí que eras una mujer inteligente Bree Hamilton, juro que creí que de
verdad te ibas a alejar de él, pero eso no es cierto. Ryan lleva horas dentro
de tu departamento y no creo que estén jugando a las cartas ¿o no?
Mi mano se aprieta alrededor del celular.
-Y casi lo olvido, apaguen ese sartén con huevos porque el olor a quemado
llega hasta aquí afuera del departamento…-la llamada se corta.
-Bree…-dice Ryan pero lo ignoro.
Dios, él está aquí. El miedo me invade al pensar que dañará a Ryan.
Camino hacia la puerta principal con movimientos robóticos.
-Ryan, apaga la sartén y sírveme una tortilla por favor…-digo tratando de
sonar lo más normal posible mientras abro la puerta.
Él me da una mirada. –Por favor…-digo sonriendo forzadamente.
El solo asiente con una mirada cautelosa mientras va hacia la cocina.
Salgo rápidamente hacia afuera, cierro la puerta detrás de mí.
Observo hacia todos lados pero no se ve a nadie. Todo está completamente
vacío. Vacilante camino hacia las escaleras para ver si hay alguien allí,
pero tampoco nada.
-Conmigo no se juega Bree Hamilton…-dice una fría voz a mis espaldas.
Me volteo rápidamente encontrándome a solo un metro de distancia con
Ethan el padre de Ryan y… ¿Kyle?
-Te presento a un muy buen amigo mío…-dice Ethan sonriendo mientras
palmea el hombro de Kyle.
Pero Kyle no se bien a su lado, su rostro luce cansado y sus ojos tristes.
Entonces todo calza en mi cabeza. Kyle fue contratado por Ethan para
alejarme de Ryan. Mi rostro se llena de horror y furia. ¿Este hombre
siquiera tiene derecho a que alguien lo llame padre?
-Mi amigo no hizo muy bien su trabajo…-chasquea su lengua-…lastima, el
ya sufrió las consecuencias…pero no hablaremos de él…si no de ti…-dice
apuntándome con su dedo índice mientras sonríe.
Este hombre está realmente enfermo de la cabeza.
-Aléjate de mí…-escupo con una mirada venenosa.
-No te mostrabas tan valiente hace unos días…-dice neutralizando su
rostro.
Abro mi boca para responder pero él habla primero.
-Tranquila, Lisbeth no correrá riesgo alguno por tu irresponsabilidad de
cumplir algo. Lo pensé mejor y la única que sufrirá las consecuencias
serás tú…-se encoje de hombros.
-¿De qué estás hablando Ethan?-pregunta Kyle con alarma en sus ojos.
Entonces Ethan me empuja.
Sus brazos son como golpes en mi pecho cuando me lanza hacia atrás. Mis
manos viajan hacia adelante.
-¡KYLE, AYÚDAME!-ruego.
Los ojos de él lucen consternados y cuando estira sus manos hacia
adelante para ayudarme ya es demasiado tarde.
Estoy cayendo.
CAPÍTULO 28
-¡BREE!-escucho el grito de Ryan. Su voz es lejana.
Mi cuerpo rebota por las escaleras, voy chocando de un lado a otro
mientras ruedo. Dolor agonizante y desgarrador me llena de los pies a la
cabeza. Trato, por Dios que trato de proteger a Ry, pero el ir cayendo me
impide interponer mis manos.
Dios, mi bebe.
-¡BREE!-Escucho nuevamente el profundo grito de Ryan.
Mi cuerpo finalmente llega al primer piso, allí caigo con mi cabeza
golpeándose dolorosamente.
Dolor.
Dolor.
Dolor.
Esa palabra hace ecos en mi interior. Me llena completamente, por mis
venas corre sangre llena de angustia, pánico y dolor. Sollozando me coloco
en posición fetal, mis manos abiertas están en mi vientre mientras los
temblores me recorren por todo el cuerpo.
Escucho los gritos de una pelea, golpes, pero todo eso está en segundo
plano. Yo solo puedo tener en mi cabeza el dolor y el pánico por saber
cómo esta Ry.
-Resiste por favor…-susurro entre lágrimas a Ry-
…esta…estarás…bien…lo…pro…prometo…-los sollozos me desgarran.
Aprieto mis ojos fuerte mientras el dolor recorre mi cuerpo entero.
Pasos violentos y rápidos se sienten, Ryan llega a mi lado tirándose de
rodillas.
-Bree, oh por Dios…por favor Bree…-susurra.
Siento mi espalda y piernas húmedas. De mi nariz corre líquido espeso y
tibio. Abro mis ojos apretando los dientes para reprimir el grito de dolor
que quiere abrirse paso.
Los ojos de Ryan están rojos y por ellos salen lágrimas como si de
cascadas se tratase.
-Ryan…el bebé…el bebé…-digo entre lloriqueos.
De él sale un sollozo tan doloroso que provoca que yo llore aún más.
Coloca sus manos en mi cabeza y apoya esta arriba de sus piernas. Ahora
estoy tirada en el suelo completamente derecha pero eso cambia en cuanto
los dolores me recorren y me doblo. Mis piernas hacia mi estómago.
-¡AHH…!-grito.
-Bree, por favor…cariño…-dice abrazándome.
Otro dolor más fuerte que los otros me golpea tan fuerte que comienzo a
caer en la inconciencia.
El pánico llena completamente el rostro de Ryan.
-¡ESTO ES MI PUTA CULPA, YO TENDRIA QUE HABERTE SEGUIDO!-dice
tomando mi cabeza en sus manos. Sus ojos no dejan de derramar
lágrimas.
No. Quiero negar rápidamente con mi cabeza, mi pecho duele mucho más
al ver a Ryan aquí culpándose, quiero decirle que esto no es su culpa, pero
no puedo. Mi visión comienza a nublarse, la cuerda del sueño tira y tira de
mí.
-Dragona, la ambulancia viene en camino, solo resiste…-susurra
sollozando más fuerte aun.
Comienzo a pestañear lentamente. Mis parpados pesan.
-Bree,…por favor…-su voz se va quebrando. Besa mi frente angustiado.
El dolor es demasiado. Ya no puedo aguantar más.
-Lo siento…-susurro.
-¡BREE!
Mis ojos se cierran.
¡VETE!, ¡TU NO PUEDES VENIR AQUÍ TODAVIA, TE LO PROHIBO!
La voz de Dani ruge en mi interior.
-¡SU FRECUENCIA CARDIACA ESTA BAJANDO!
-¡PREPAREN LOS ELECTROCHOQUES!
-¡ELLA ESTA EMBARAZADA, PODRIAMOS DAÑAR AL BEBÉ!-grita una voz
angustiada.
-¡HAGAN ALGO MALDITA SEA! ¡SON DOCTORES, HAGAN SU TRABAJO!-
grita la voz de Ryan.
¡QUE TE VAYAS!
-¡NO ESTA RESPONDIENDO!
-¡LA ESTAMOS PERDIENDO!
El ruido de cosas cayendo y siendo tiradas hace doler mis oídos.
-¡SAQUEN AL MUCHACHO DE AQUÍ!-grita una voz furiosa.
-¡BREE! ¡ELLA NO PUEDE IRSE, ELLA NO PUEDE IRSE!-la voz de Ryan es
ronca y llorosa.
¡ESTOY AQUÍ!
Trato de gritar, pero no sucede nada.
¡VETE DE UNA MALDITA VEZ!
¡DEJA DE FALTARLE EL RESPETO A TU HERMANA MAYOR!
Dos segundos de silencio.
¡VETE DE UNA VEZ!
-Por la calle cuatrocientos nueve va caminando Dylan Thomas, hay chicas,
hay chicas, me desmayo en media hora…por la calle cincuenta y uno va
saltando Bella James, hay chicos, hay chicos ustedes lloren otra vez…-
canta suavemente la voz de Aimé.
¡ESA CANCION LA INVENTAMOS CUANDO TENIAMOS DOCE AÑOS! ¡LA
RECUERDO!
-Vuelve Bree…-escucho su susurro tembloroso.
Vuelvo a la inconciencia.
-¡MALDITO BASTARDO!-grita la voz de Lisbeth.
Se sienten gritos y golpes lejanos.
-¡TE VOY A MATAR JODIDA BASURA!-grita nuevamente la madre de Ryan.
-¡DEJAME LOCA!-ruge la voz de Ethan.
Un pequeño miedo me invade, sin embargo quiero abrir mis ojos e ir hacia
donde está ocurriendo esto. Me preocupa Lisbeth, no quiero que a ella le
suceda nada.
Pero pierdo la batalla con el sueño.
Estoy recostada en la blanca arena de la playa favorita de Dani. Me levanto
rápidamente y comienzo a correr hacia la orilla tratando de encontrarlo.
-¡DANI!-grito girando mi cabeza en todas direcciones tratando de encontrarlo.
Pero no está.
-¡DANI!-grito nuevamente.
Pero nada.
Mis ojos buscan desesperados a mi hermano, pero por más que lo hagan no lo
encuentran. Unos segundos después una niña de unos seis años aparece a unos dos
metros de distancia y comienza a correr hacia a mí.
Su oscuro cabello negro largo y liso brilla con el sol, sus grises ojos son cada vez
más profundos a medida que se acerca, su piel pálida contrasta con sus delicados
rasgos.
-¡MAMI!-grita llegando a mí envolviéndome en un abrazo.
Me quedo congelada sin hacer movimiento alguno.
<<Ella es Luna…>>siento la tierna voz de Dani en mi cabeza, pero él no está.
Él no está, solo está esta pequeñita que acaba de llamarme “Mami”, pero yo
necesito ver a Dani, necesito que mi hermano este aquí.
-¿Dónde estás…?-susurro.
<<Yo me estoy yendo Bree…>>
-¿Qué…?-el pánico me llena.
<<Fui parte de tu vida Bree, siempre lo seré. Pero este capítulo tienes que
terminarlo. Ya es hora de que des completamente vuelta la página, siempre estaré
contigo eso no lo dudes, pero yo soy un ciclo que hay que cerrar…>> sus palabras
son suaves y lentas.
Las palabras fallan en mi boca. Yo no estoy lista para esto. Para dejarlo a él. Él es
mi hermanito, con el que jugaba hasta las tantas de la mañana, con el cual reía
como loca por chistes aburridos y sin gracia, y aun después de fallecido siguió
acompañándome. Yo no puedo dejarlo, no estoy lista.
<<Estas más que lista Bree. Y la niña abrazándote es prueba suficiente>>
Frunzo el ceño a nadie por sus palabras. La niña continúa con sus pequeños brazos
a mí alrededor. Sus palabras me confunden.
<<Ella es Luna. Actualmente tú la llamas Ry, pero una vez que la veas sabrás que es
una Luna>>
-Dani…-susurro con una lágrima cayendo por mi mejilla.
<<Buenas noticias, la preciosa pequeña está completamente bien, me encargue de
ello>>
Sin darme cuenta mis brazos envuelven a la pequeña Luna mientras escucho en mi
cabeza la voz de mi pequeño hermano.
<<…Ryan te ama y siempre lo hará, será el mejor padre que puedas imaginar y
sobre todo el mejor hombre. Dale las gracias de mi parte Bree, por hacerte vivir
nuevamente. Por haberte traído devuelta a la vida después de todo lo que te hizo
Sarah…>>
Mi corazón se arruga y un dolor me llena en el pecho.
-¿Este es el adiós definitivo?-pregunto entre lágrimas.
<<Puede que ya no nos veamos en los sueños, pero yo siempre estaré contigo, Ryan,
y especialmente con Luna. Y si por tu cabeza pasó el pensamiento de que perdiste a
tu bebé, bórralo. El que Luna este aquí ahora es porque yo quiero que la conozcas,
quiero que veas su rostro y sepas que es lo que vive dentro de ti, Luna siempre estará
protegida Bree, puede que yo también sea un niño pero eso no cambia el que sea
fuerte>>
-Te amo, Daniel…-digo mientras caigo de rodillas frente a Luna, no la suelto en
ningún momento. Me aferro a ella mientras siento el dolor del dejar a Dani.
<<Yo también Bree…yo también…>>
Después de sus palabras siento algo dentro de mí, como si volviera a encajar, como
si algo se hubiera ido, no un peso pero si algo que me impedía avanzar.
Siento como las cadenas de mi pasado son cortadas.
Dani se ha ido. Puedo sentir la ausencia de él, pero a pesar de ello sé que continúa
junto a mí. Sé que continua vivo dentro de mi corazón y cabeza. El recuerdo de él
riendo siempre reposara dentro de mí y nunca lo olvidare.
-Dile a papá que lo amo…-susurra la pequeña sacándome de mis pensamientos. Se
separa de mí unos centímetros.
Una emoción extraña me llena al ver mis ojos reflejados en los de ella.
Son del mismo tono de metal, pero tienen la forma almendrada y dulce de Ryan. Su
cabello negro es del mismo tono que del de su padre pero es lacio como el mío.
-Eres preciosa Luna Woods…-susurro acariciando su mejilla. Una lágrima de
orgullo resbala por mi rostro.
-Al igual que mis padres…-responde sonriendo dulcemente.
Voy a decirle algo más pero todo se torna negro.
-Te amo mami…-escucho susurrar.
Mis parpados se sienten como si pesaran kilos. Con mucho esfuerzo los
logro abrir solo para volver a cerrarlos cuando una luz brillante y molesta
saluda a mis ahora delicados ojos.
-¿Bree?-escucho el susurro ronco de la voz de Ryan.
Segundos después siento sonar el interruptor. Abro mis ojos nuevamente
con fuerzas, y cuando estos están completamente listos para volver a
trabajar, veo a Ryan a mi lado con sus ojos llenos de lágrimas.
-Hola…-susurro medio sonriendo.
Las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas. En menos de dos
segundos sus brazos están a mí alrededor y comienza a sollozar
aferrándose a mí.
-He muerto de mil maneras distintas desde que cerraste tus ojitos…
-Ryan…-susurro abrazándolo fuerte sin importar el leve dolor que me
recorre por el cuerpo.
CAPÍTULO 29
Se aleja de mí solo unos dos centímetros para volver acercarse pero esta
vez a mis labios. No es un beso como los otros. Es un beso lento,
extremadamente delicado y que en todos los aspectos grita “¡TE
EXTRAÑE!” el sabor de las lágrimas de ambos solo provoca una ola más de
emoción a uno de los besos más significativos que he tenido con Ryan.
-No volverás a alejarme de ti, nunca, nunca más…juro que si lo haces seré
el mayor acosador de todo el jodido mundo….
Sus palabras provocan que se me escape una pequeña risa. –Nunca
más…-le prometo apoyando mi frente en la de él.
El sueño con Dani y…Luna viene a mi cabeza y un pequeño miedo me
recorre al pensar que puede haber sido solo un sueño y que realmente Ry
no está bien. Me alejo de Ryan rápidamente y con voz preocupada y
temblorosa pregunto:
-¿Ry, está bien?
Por favor di que sí, di que sí.
Sus cejas se juntan. Seguramente no entiende por Ry.-Ryan, dime que el
bebé está bien por favor…-le digo tomándolo de sus hombros.
Una mirada suave y tierna se hace presente en sus hermosos ojos. –Está
completamente bien Bree, no hay ningún daño, aunque es casi imposible
de creer, él bebe no tiene nada, absolutamente nada…
Un alivio inmenso se evapora de mí ser, entonces entiendo que no tuve
solo un sueño. Realmente me despedí de mi hermano, realmente conocí a
mi hija y realmente ella está bien.
<Gracias Dani>
Un pequeño dolor me recorre por la espalda cuando intento sentarme
derecha en la cama, hago una pequeña mueca y Ryan de inmediato abre
mucho los ojos y se acerca hacia a mí.
-No trates de hacer fuerza, tienes muchos moretones en tu cuerpo…-dice
serio levantándome él suavemente por la cintura, me acomoda
sentándome con la cabeza derecha recostada en unos cojines que agrega
detrás de mi espalda.
Trago saliva.- ¿Son muchos golpes?
Suelta un suspiro y pasa las manos por su oscuro cabello. –Yo…dios Bree,
realmente morí estos días…
Confusión me llena.- ¿Días?
Se sienta a mi lado y toma mis manos en las de él.
-Hace tres días que no abrías tus ojos Bree…-sorpresa me llena al saber
que estuve inconsciente por tres días, pero lo dejo continuar-…cuando
estábamos en tu departamento y te acorrale en la pared y dije todas esas
cosas realmente creí que todo ya estaba bien entre los dos. Creía que la
razón por la cual te estabas alejando de mí era porque estabas esperando
nuestro hijo o hija y no quería que tuvieras miedo, porque joder, yo
realmente era el maldito hombre más feliz en la tierra al saber que iba a
ser padre, y créeme todavía estoy así pero…no lo sé. Había algo más en ti,
algo que no podía descifrar, pero cuando me dejaste en el departamento
diciéndome que querías una tortilla de huevo, sabía que algo no estaba
bien, no me preguntes como, solo lo sabía. Por esa razón cuando ya
pasaste unos dos minutos afuera tire lejos la condenada tortilla y
salí…solo para ver el instante en el que Ethan te empujo...-aprieta su
mandíbula, pero su mano continua haciendo círculos en la mía de forma
suave y delicada-…enloquecí en ese instante. No conseguía entender cuan
idiota había sido al no darme cuenta que obviamente Ethan había
interferido en nosotros, en ti… ¿Cómo pude permitirlo?
-Ryan , fue tu culpa…-digo llevando mi mano a su mejilla al ver la afligida
mirada en su rostro.
-¡Fue mi maldita culpa Bree!-suelta un tembloroso suspiro-…la fue, yo no
debería haberlo permitido…te hicieron daño y eso no me lo voy a perdonar
nunca…
Reuniendo fuerzas me coloco perfectamente derecha y tomo su rostro
entre mis manos-No fue tu maldita culpa y juro que si vuelves a decirlo
voy a partir tu trasero a patadas Ryan Woods…-mi voz es mortalmente
intimidante.
Una sonrisa triste se forma en sus labios y una lágrima cae por su mejilla.
-Golpee a Ethan y Kyle hasta dejarlos inconsciente, entonces corrí hacia a
ti y estabas allí tendida en el suelo…había tanta sangre…-un sollozo le
aprieta las palabras, aprieto con fuerzas sus manos.
-Creí que ibas a dejarme solo Bree…creí que ibas a dejarme solo en esta
vida que no habría sido vida sin ti…
-Ryan…-digo mientras mis ojos se tornan borrosos.
-Tendrías que habérmelo dicho, lo habríamos arreglado juntos Bree, si me
hubieras dicho lo que había sucedido con Ethan, yo me habría encargado
de que no hiciera nada…
-Pero el también amenazó con hacerle daño a Lisbeth, Ryan…-tomo aire
temblorosa-…yo no podía permitir que le hiciera daño a ella, porque
entonces tú también sufrirías y no me lo perdonaría nunca…-lo miro
directamente a los ojos de una manera tan sincera, que sé, está viendo a
través de mí.
-Dios, como te amo mujer…-dice envolviéndome en otro abrazo.
Apoyo mi cabeza en su hombro.-Nunca te dejare…-susurro.
-Promételo…-dice inhalando lentamente, como si respira mis palabras.
-Lo prometo…-digo sin dudarlo.
Se aleja de mí unos centímetros y sube su mano hacia mis mejillas,
comienza a acariciar suavemente, cierro mis ojos ante la sensación y apoyo
mi cabeza en la palma de su mano.
-Eres preciosa…-murmura.
-Sí, lo soy…-respondo en el mismo tono de voz.
Aunque no lo puedo ver sé que está sonriendo. –Por supuesto que lo eres.
Los recuerdos de las voces que escuche cuando estaba inconsciente
florecen en mi cabeza por lo que abro los ojos bruscamente y enderezo mi
cabeza.
-Lisbeth, yo la escuche, ella estaba discutiendo con Ethan…-digo
rápidamente.
Una mirada de orgullo cruza por el rostro de Ryan.-Ethan y Kyle también
fueron trasladado al hospital, porque yo realmente los deje mal…-me tenso
visiblemente al saber que están aquí-…hey, calma, ellos ya se fueron…-
dice suavemente acariciando mi brazo-…la cuestión es que cuando les
dieron el alta la policía vino por ellos y antes de que salieran mi madre fue
hacia Ethan…lo golpeo, y vaya que lo golpeo….-dice lo último sonriendo.
Aunque tengo una leve satisfacción y felicidad por aquello, todavía hay
una preocupación en mi interior-¿Pero, Lisbeth está bien?
-Perfectamente…-dice-…solo que ha estado llorando a mares estos tres
días y creo que es hora de que salga de aquí a decirle a todos que estas
despierta porque, realmente están preocupados…-dice con una mirada de
culpa.
Rio suavemente por su expresión-.Amor, no te sientas culpable,
obviamente querías estar aquí cuando despertara…
Un brillo indescifrable llena sus verdosos ojos-¿Qué dijiste?-pregunta
lentamente.
-Mmm… ¿no te sientas culpable…?-digo y sé que no es eso a lo que se
refiere.
-Lo otro…-murmura acercándose.
-¿…obviamente querías estar aquí cuando despertara…?
Una sonrisa preciosa adorna su rostro-Lo otro, Bree…
Rubor cubre mis mejillas-¿Amor…? –digo bajito.
-“Amor…”-dice el saboreando la palabra-…dios Dragona, nunca dejas de
sorprenderme…-susurra dándome un casto beso en los labio, solo se aleja
un poco para tirar hacia atrás las frazadas que me cubren.
-¿Qué haces?-digo sin entender.
Entonces cuando estoy totalmente descubierta, el sube la camisa de
dormir con la cual estoy hasta mi pecho, dejando a la vista mis bragas
rosa pálido y mi vientre descubierto…y baja su cabeza hasta este y le da
un largo y sonoro beso a mi pancita. A Luna.
-Te amo…-susurra sobre mi piel. Y sé que aquellas palabras son para
nuestra hija, el resultado de todo el amor que nos tenemos.
Una emoción extraña se apodera de mí. El conocer a Ryan fue lo mejor que
me ha sucedido en mi vida, nunca creí volver a querer a alguien
nuevamente porque el amor en mi vida en todos los aspectos, resultaba
desastroso…pero ahora tengo la prueba delante de mí de que las cosas no
siempre resultan mal.
Pestañeo rápidamente alejando las lágrimas, cuando ya estoy segura de
que no romperé en llanto le digo a Ryan:
-Ella será preciosa…
Levanta su cabeza lentamente y reacomoda todo como antes, la camisa y
las frazadas.
-¿Cómo sabes que es “ella”?-pregunta cautelosamente.
Sonrío.-Soy su madre Ryan, y se perfectamente lo que crece en mi interior.
Veo felicidad en él pero también tensión en su mandíbula.- ¿Algo está mal?
-Tu eres su madre Bree, ¿sabes a cuantos buitres tendré que espantar
cuando tenga unos quince años? ¿O quizás menos…?-dice entre dientes.
Una pequeña risa se escapa de mis labios al escucharlo.
-Dios…-digo entre risas-…Ryan tranquilo, ella todavía ni ha nacido…
Él arruga su nariz pero no dice nada más, solo murmura un “voy a buscar
a todos” antes de salir por la puerta.
En mi rostro permanece la sonrisa, realmente me divierte y me causa
ternura su actitud al hecho de que será niña. Y de verdad tendrá que estar
preparado para los buitres, porque Luna Woods será la bebe, niña,
adolecente, mujer y anciana más hermosa de todo el mundo.
-Señora, nosotros tenemos que chequearla primero y después pueden
pasar a verla…-escucho la voz de una hombre afuera de la habitación.
-Eh esperado tres días para que ella despierte ¿y usted que ni siquiera la
conoce la vera primero que yo? …-escucho decir a la madre de Ryan.
Después de ellos se escuchan murmullos y la puerta se abre bruscamente
y Lisbeth entra como un tornado a la habitación directo hacia a mí.
-¡BREE…!-exclama antes de rodearme en un abrazo de oso que hace doler
mi torso, pero no me importa porque su abrazo realmente me hace sentir
querida. Su abrazo me hace sentir que tengo una madre.
-Hola Lisbeth…-susurro entre sonrisa.
Ella se aleja de mí y veo sus ojos llenos de lágrimas.-Oh, gracias a dios que
estas bien y mi nieta también…-dice “nieta” con amor, mucho amor.
Sonrió por sus palabras.- ¿Ryan le te dijo verdad?-pregunto.
-Me llamó el mismo día que compraste los tés de embarazo y se te cayeron
afuera del apartamento, él estaba tan ansioso, nervioso y feliz…-dice con
los ojos idos, seguramente recordando.
-Disculpa Lisbeth, pero permiso…-dice Aimé metiéndose entre nosotras
para darme un abrazo tan reconfortante como el de una hermana. –Estas
bien, oh dios estas bien…y Ry también lo está y ahora todo está bien y tu
estarás bien y todo saldrá bien y ahora estarás bien con Ryan y todos
estaremos bien y…-apenas respira de tan rápido que habla.
-Aimé…-digo riendo-…calma…-sobo su espalda-…todo está bien…
-¡Oh dios, estaba tan preocupada!-dice rompiendo en llanto mientras me
abraza. Mi corazón se ablanda al ser el dueño de todo el amor que hay en
esta habitación. Dejo que ella se desahogue y se deshaga de toda la pena y
angustia que había tenido dentro en estos tres días. Después de unos dos
minutos ya está calmada y se limpia sus mejillas bruscamente.
-Jesús…-dice entre dientes ruborizándose-…tú aquí recién recuperándote
y yo dando una escena…
Sonrió-.No podrías haber dado una mejor escena…-bromeo provocando
una sonrisa en su rostro.
-Bree Hamilton…-dice Owen caminando hacia la cama en la que me
encuentro-…has sido la culpable de todas las lágrimas de tres días de la
razón de mi vida y el idiota que es como mi hermano…-sonríe-…chica, dale
gracias a Dios que te quiero, porque de lo contrario te estaría ahorcando…
Sus palabras me hacen reír y el que diga que me aprecia me llena de
gratitud y sorpresa.
-Cuidado con tus palabras…-dice Ryan sentándose a mi otro lado en la
cama.
-Cállate, este es mi momento…-refunfuña Owen dándome un abrazo cálido
y lleno de cariño-…si no soy el padrino del bebe olvídate de que Ryan
existe…-dice bromeando.
Rio a carcajadas por su comentario y todos nos observan queriendo saber
nuestro secreto personal.
-Serás el padrino, eso tenlo más que seguro…-le digo sonriendo.
-¡MI CHIQUILLA!-grita alguien entrando a la sala, sus manos están llenas
de globos con helio que tienen frases como “Eres la reina”, “Eres una
princesa”, “Diva N# 1” este último me provoca risas. Cuando levanto mis
ojos me encuentro con la cálida mirada de ni más ni menos que Nigeria.
Sonriendo se acerca y me abraza cariñosamente pasando por encima de
Ryan, quien ríe ante su actitud.
-Tres días inconsciente y aun así luces maravillosa…-murmura sonriendo.
-Gracias Nigeria…-le digo honestamente, aunque estoy más que segura de
que no luzco tan genial.
Ella aprieta mis mejillas como si fuera un bebe y besa mi frente. –Colocare
todos los globos aquí…-dice comenzando a amarrarlos en la parte de atrás
de la cama.
Mis ojos viajan alrededor de toda la habitación, encontrándome con la
mirada de cada una de las personas que están aquí hasta finalmente llegar
a Ryan. Mi visión se torna borrosa, las lágrimas se acumulan al caer en la
cuenta de una de las realidades más hermosas de mi vida.
-¿Qué sucede, Bree?-pregunta Ryan alarmado.
Niego sonriendo entre lágrimas.-Es solo que ahora realmente tengo una
familia…-dos lágrimas caen por mis mejillas.
Finalmente soy parte de una verdadera familia.
CAPÍTULO 30
-Bien, bájate la camisa. Ya he terminado…-dice el doctor William
garabateando cosas en su libreta.
Hago lo que ordena y vuelvo a subir las frazadas por mi cuerpo.
Después de más o menos dos horas llenas de alegrías, llantos y felicidad
con todos el Doctor William (Doctor al cual Lisbeth encaro hace unas
horas) decidió que era hora de entrar a chequearme. Hace algo así como
cuarenta y cinco minutos que ha estado aquí junto con su enfermera
Andrea, una mujer de unos cuarenta años de amable sonrisa y bonito
cabello rojizo que se ha encargado de decirme todas las contusiones que
tengo y revisarme estas, y Ryan por supuesto, que se negó a salir de aquí y
ha estado sentado en el sofá al lado de la cama observando cada
movimiento que hace el doctor.
-¿Y?-dice Ryan poniéndose de pie, queriendo obtener información acerca
de mi estado del doctor.
El doctor levanta sus tupidas cejas.-Te recuerdo muchacho que tiraste
todos mis implementos cuando ella acababa de llegar aquí, no tienes
mucho voto acerca de hacerme pregustas que esperas responda…-dice.
La mirada que Ryan le da es totalmente fría. -Ella es la mujer que amo, la
razón de mi vida y la madre de mi hija… ¿usted cree que el verla
prácticamente entre la vida y la muerte, iba tener en mí una reacción más
calmada que tirar todas sus cosas lejos al ver que no hacían nada lo
suficientemente rápido para ayudarla?
Abro mis ojos sorprendida, a mi lado la enfermera Andrea está sonriendo y
el doctor tiene una expresión de vergüenza y furia.
-Ryan, cálmate…-le susurro apenas audible solo para que él escuche. En
cuanto lo hace su mirada se suaviza y se acerca sentándose a mi lado en
la cama.
-Ella está bien, le daremos unas pastillas para calmar el dolor de los
golpes y también unas cremas para aplicar en estos. La herida de su
cabeza solo fue superficial y aunque liberó bastante sangre no provocó
daños y el sangrado de nariz que tuvo no fue una consecuencia del golpe
en la cabeza, la nariz sangro porque la señorita seguramente se la golpeo
cuando cayó por las escaleras…-toma un respiro y continua-…el bebé está
en perfecto estado y permanecerá así si se cuida y guarda reposo como
debe ser…
El cuerpo de Ryan se relaja visiblemente, él viene más cerca y se acuesta a
mi lado llevándome hacia su pecho, me envuelve en sus brazos y besa mi
cabeza.
-¿Cuándo podre irme?-le digo al doctor ansiosa de escuchar su respuesta.
-Mañana después del medio día…-dice con una leve sonrisa.
Seguramente ya se evaporo la molestia con Ryan.
-¿Ya está completamente revisada?-pregunta Ryan.
-Sí…-dice el doctor entre dientes. Quizás no se ha evaporado del todo.
-Entonces podrían dejarnos solos por favor, tenemos mucho de qué
hablar…
Lo golpeo levemente en su hombro susurrándole un “Ryan, cállate”. El
doctor le da una mirada entrecerrada pero finalmente sale de la
habitación, diciéndome que volverá mañana para arreglar la salida. Andrea
se queda solo dos minutos más para darme un calmante para los dolores y
después se retira.
Quedamos los dos solos. Comienzo a reír, porque realmente me causa
gracia la actitud de Ryan hacia el doctor.
-Eres tan…solo tú…-murmuro riendo.
-Aunque amo más que a nada la melodía de tu risa, necesito que te
detengas para decirte algo importante…-dice besando mi mejilla.
-¿Qué?, ¿estas embarazado?-pregunto enarcando una ceja.
-Así es. Y sé que puede ser difícil, pero aprenderé a sobrellevar esta vida
dentro de mí…-dice siguiéndome el juego.
-Yo te apoyare en todo, comprare tu ropa paternal, los extractores de
leche…
-Y lo tendré por parto natural, está decidido…
Al escuchar esas palabras ya no puedo soportar más la risa y él me sigue.
-Bien, tranquila…-dice sonriendo ya más calmado-…realmente necesito
que me escuches…
Tomo un aire tembloroso por las risitas y trato de estar seria-.Te escucho-
digo.
-Hay alguien que quiere verte, ha estado afuera desde hace rato, pero
como el doctor vino a chequearte no pudo entrar…-dice bajando de la
cama.
Frunzo mi ceño y me guardo la protesta que quiero hacer al dejarme sola
en la cama-¿Quién?
-La hermana de Sarah, Trinidad.
¿La hermana de Sarah?... ¡LA TÍA TORI!
Mis ojos se abren sorprendidos.- ¿Ella está aquí?-pregunto sorprendida.
La tía Tori es lo más cercano a una madre que tuve, y fue por la simple
razón de que vive al otro lado del país y nunca me molesto interrogándome
o fastidiándome. Ella solo llamaba una vez al mes con suerte para saber
cómo estaba y se encargaba de que nada me faltase. Me regalo el
departamento ya que yo me negué a irme con ella cuando recién me había
emancipado, se ocupó de darme dinero y otras cosas hasta mis 18 años,
de allí en adelante me las arreglé por mí misma, pero ella de igual manera
seguía presente. Hace tanto que no la veo o se de ella.
-Está afuera esperando a que la dejes entrar…-dice Ryan sonriendo.
-Que entre-digo rápidamente.
Él puede ver lo ansiosa que estoy por verla porque asiente y dice:-Yo
esperare afuera mientras hablan, sé que necesitan ponerse al día…-
después de ello sale de la habitación cerrando la puerta. Esta se abre a los
segundos después y ella entra.
Ahí está. Cabello liso rubio del mismo tono del mío, este la última vez que
lo vi llegaba solo hasta el inicio de su cuello, ahora llega hasta su busto.
Sus cálidos y preciosos ojos celestes están borrosos mientras viene hacia a
mí, hay una sonrisa dibujada en su rostro, el cual es demasiado parecido a
la de Sarah. A la Sarah antes de la muerte de Dani.
-Bree…-susurra viniendo hacia a mí. Me envuelve en sus largos brazos
besando mi cabeza maternalmente.
Cuando sus brazos se envuelven a mí alrededor algo dentro de mí parece
caer y golpearse bruscamente, entonces comprendo cuanta falta me ha
hecho en mi vida. Cuantas veces quise un abrazo maternal como este, de
mi misma sangre, en momentos de mi vida que creí nunca iba avanzar. Y
aunque se ahora tengo el apoyo de todos, que realmente tengo una familia,
y aunque Lisbeth se comporta como una madre no es lo mismo que mi Tía
Tori. Ella es mi tía, y sabe por todo lo que eh pasado.
-Tía Tori…-digo, mi voz rompiéndose en un sollozo. Me aferro a ella. Me
aferro como si realmente fuera mi madre, porque creo que realmente lo es.
-Mi pequeña…-dice sollozando mientras se sube más a la cama. Me abraza
aferrándose a mí al igual que yo, me tira encima de su regazo como una
niña pequeña. –Lo siento tanto, Bree…-dice cerrando sus ojos y
apretándolos, por ellos no dejan de salir lágrimas.
-Te eh extrañado tanto…-digo entre arrebatos de aire por los sollozos.
-M niña…Bree, lo siento tanto. Has estado tan solo todo estos años, todo
este tiempo y realmente creí que hacia bien en darte tú espacio. Sé que lo
necesitabas porque la muerte de Dani y el maltrato de Sarah y Drew te
dejo física y mentalmente destrozada…pero te di más espacio del que
necesitabas…-solloza-…también necesitabas a alguien contigo, no alguien
que te diera lo material, sino que te entregara todo el cariño y amor que te
merezcas y mereces…y yo no te lo di…no lo hice y tendría que haberlo
hecho…y cuando Sarah me dijo que estabas muerta fue como si me
disparan con un rifle…
Cuando esas últimas palabras salen de su boca, levanto mi cabeza de su
pecho y con la voz baja por el llanto le pregunto confundida.- ¿De qué
estás hablando, Tía Tori?
-Hace un tiempo Sarah fue a verme a casa…ella se presentó toda sucia y
con la típica sonrisa maldita que tiene desde la muerte de Daniel,
realmente me asuste, Bree y no de ella si no que me asuste de la persona
en la que se había convertido…-toma aire temblorosa y comienza a peinar
mi cabello lentamente desde la raíz a la punta-…quise ayudarla pero ella
se rio un mi cara y dijo “Solo vengo a decirte que Bree está muerta, por lo
que te agradecería que pasaras su departamento a mi nombre”. Pensaba
que solo estaba hablando idioteces como siempre, pero entonces cuando
se lo dije, ella saco de su bolsillo un certificado de defunción con tu
nombre, que aseguraba habías muerto una semana atrás arrollada por un
vehículo a la salida de la universidad… en ese momento quede en shock y
creí todas sus palabras…sin embargo por el estado en el que se
encontraba guarde el certificado y a ella la interne en una clínica
psiquiátrica…
Solo suelto un suspiro cansado al escuchar la historia que hizo Sarah, ya
no me sorprenden sus locuras, es algo normal en ella hacer ese tipo de
cosas.
-Y ayer me llamaron del edificio de tu departamento diciéndome que
habías tenido un grave accidente al interior del recinto, y que estabas
internada en el hospital de la ciudad…-una sonrisa se forma en sus labios-
…fue como si me hubieran dado un regalo Bree, sé que no es tan bueno
porque me dijeron que estabas en el hospital, pero es mucho mejor eso a
que estés muerta, que fue lo que Sarah me hizo creer…
-Vaya tía Tori, realmente siento por lo que Sarah te hizo pasar…pero así es
ella y te agradezco el haberla internado…ella obviamente nunca volverá a
ser la de antes, pero creo que allí estará un poco mejor…
-¿La has ido a ver?-pregunta sorprendida, ya más calmada de las lágrimas
al igual que yo.
-No es algo que quiera recordar…-digo arrugando mi nariz.
Ella entiende que no quiero hablar de ese tema, por lo que solo asiente
sonriéndome cálidamente.
-¿Y el tío Sebastián y los chicos?-digo preguntándome donde está su
esposo y sus hijos, los mellizos de ahora unos diez años, creo.
-Ellos se quedaron en casa pero te enviaron muchos cariños y besos…y ya
que estamos hablando de hombres importantes…-sonríe picaronamente-
…Ryan es realmente un ángel…
-¿Han hablado?-pregunto.
-¿Hablado?, él me fue a buscar al aeropuerto, Bree…-dice riendo-…me
puso al día de toda la situación…toda…-dice haciendo énfasis-…lo de su
padre y todo el tema…-asiento agradeciéndole mentalmente a Ryan el que
le haya explicado eso, habría sido demasiado difícil para mí-…y también
me dijo que va a ser padre…juro por dios Bree, que cuando me lo dijo
corazones salían de sus ojos…-ríe-…me pregunto quién será la afortunada
mujer que es dueña de su corazón y la madre de su futuro hijo…-
murmura pensativa lo último en broma.
-Algunos dicen que soy yo…-digo en siguiendo el juego.
Una risa sale de ella.
-Él es más de lo que merezco, tía…-digo después de unos segundos.
-¿Lo amas?-pregunta ella solemnemente.
-Más de lo que una mujer tiene permitido amar a un hombre…-contesto
honestamente.
-Entonces lo mereces, y él te merece a ti…ambos son dignos el uno del
otro…eso es más que seguro…-dice besando mi frente.
Nos quedamos así mismos por unas dos o tres horas creo, conversando y
recordando cosas que nos hacen reír a carcajadas. Es una de las mejores
tardes que he tenido en mucho tiempo (sin contar las que he pasado con
Ryan). Después de ese tiempo ella dice que ya tiene que dejarme y la
entiendo completamente, por lo que la despedida no es difícil. “Volveré
cualquier día…” me prometió antes de salir.
En cuanto salió, Ryan volvió a entrar y se recostó a mi lado y no se ha
movido de aquí hasta ahora, que son más de las dos de la madrugada.
Un bostezo se me escapa.-Posiblemente debería dormir…-murmuro
abrazándolo más fuerte y respirando su aroma profundamente.
Siento su sonrisa.-Entonces deberías hacerlo…-susurra.
-Si fueras yo, sabrías que eso es un poco difícil teniéndote a mi lado…
-¿Entonces me voy?-bromea.
-Ni siquiera lo pienses Ryan Woods…-le advierto sonriendo. Mis parpados
se cierran cansados.
-Descansa dragona…-murmura besando mi cabeza.
-Tú también-digo en el mismo tono de voz antes de caer en un profundo
sueño.
-Recuerda mantener un estricto reposo…-me dice el doctor William
ayudándome a bajar de la cama.
-Yo hago eso…-dice Ryan sonriéndole dulcemente al doctor mientras quita
su mano de la mía y esta la toma el entre las suyas.
Apretó mis labios tratando de ocultar la sonrisa divertida que quiere
abrirse paso en mi rostro, pero me es imposible al escuchar las próximas
palabras de Ryan.
-Ayudarte a bajar él la cama, já…como si yo no estuviera aquí…-murmura
entre dientes.
La sonrisa se transforma en risa y eso provoca que todos se giren en mi
dirección, incluida Lisbeth, Aimé y Owen que han estado aquí desde muy
temprano esperando llevarme a casa. Nigeria me envío un pastel de
chocolate disculpándose por llegar tarde, por lo que acepte sus disculpas
inmediatamente.
-Ya está todo listo, señorita Bree. Puede irse cuando guste de aquí…-dice
la enfermera Andrea sonriéndome.
Mi risa se calma y le agradezco a ella y al doctor antes de salir.
-Finalmente a casa…-dice Lisbeth tomando en sus manos el bolso con mis
cosas que había traído Aimé cuando recién ingrese al hospital.
Suspiro sonriendo.-Sí, ya estaba bastante cansada aquí…
-Eso es entendible teniéndolo a él como doctor…-murmura Ryan
tomándome en sus brazos pillándome por sorpresa.
-¡Ah!-se me escapa un pequeño gritito, de inmediato envuelvo mis brazos
alrededor de su cuello.
Suelta una pequeña risa-No esperarás que te deje caminar hasta el auto
¿verdad? –pregunta enarcando una ceja.
-Aparentemente no…
-Exacto…-dice dándome un beso en la frente.
-¡VIVA LOS NOVIOS!-grita Aimé detrás de nosotros.
-Oh dios…-gimo escondiendo mi rostro ruborizado en el cuello de Ryan.
-¡LARGA VIDA A LOS REYES!-grita Owen siguiéndole el juego a Aimé.
Doy gracias a dios que ya estamos llegando al estacionamiento y no hay
tantas personas, pero las pocas que hay están sonriendo abiertamente y
riendo.
-¿Sabían que agredir psicológicamente a una mujer embarazada es delito?-
les dice Lisbeth.
Ambos se callan.
-¡GRACIAS!-le grito a Lisbeth.
-¡POR NADA, CARIÑO!-responde de inmediato.
Ryan está riendo mientras me carga, los chicos detrás de mí están
conversando con Lisbeth y yo simplemente me deleito con el hermoso
rostro de Ryan.
-¿Te gusta lo que ves?-pregunta divertido.
-Me encanta…-digo besando sonoramente su mejilla-…y es solo mío…
-Por supuesto que sí-dice.
Cuando voy a decirle otra cosa las palabras fallan en mi boca al ver donde
está estacionado su auto.
-¿Estas estacionado en el lugar reservado para embarazadas?-pregunto
finalmente de manera lenta.
-Sí….
-¿Estas embarazado?
Sonríe.-No, pero la mujer que amo lo está, así que técnicamente lo estoy…-
se encoge de hombros sonriendo.
Rio divertida.-Muy inteligente Ryan…
Saca el seguro del auto y abre la puerta del copiloto, con suma delicadeza
me deposita en el asiento.
-Tendré que ordenar el desastre que es mi departamento…-murmuro para
mí misma mientras me abrocha el cinturón de seguridad.
Se detiene y acerca su rostro al mío, sus ojos verdes me atraviesan.
-Ese ya no es tu departamento…-dice.
-¿Mhp?-digo sin entender.
-Recuerda que te regale la llave de mi corazón y de mi departamento, tú
ahora vives conmigo. Tus cosas ya están en NUESTRO hogar, las llevo
Aimé con Owen…-enfatiza la palabra “hogar”.
Mi boca se abre sorprendida.- ¿Y el gato Ryan?-susurro.
-Seguramente está durmiendo en nuestro sofá…-dice sonriendo.
-¿Sabes cuánto te amo?-pregunto bajito.
Sus ojos brillan.-Creo estar haciéndome una idea Bree, creo que lo sé…-
dice besándome suavemente.
Dios, ¿Existe hombre más perfecto que Ryan Woods?
CAPÍTULO 31
-¿Realmente quieres que te compre un café allí? -pregunto a Ryan a través
de celular mientras conduzco.
Él quiere un café de una cafetería que queda a una hora en vehículo, ¿está
loco?
-Sí, esos cafés son demasiado geniales y necesito tomar uno…
-Es una hora de viaje allí…-murmuro doblando en una esquina.
-Una hora de viaje para conseguir un café para el amor de tu vida…-dice
lentamente.
Suelto un gruñido apenas audible. –Está bien, cariño…-finjo dulzura.
-¿Dragona?
-¿Sí?
-Escuche el gruñido…-dice cortando la llamada.
Sonrío bloqueando el celular, guardando en mi cabeza la imagen de fondo
que tengo en este.
Es una foto en la cual estoy tirada en el césped riendo mientras Ryan está
a horcajadas encima de mí haciendo cosquillas en mi levemente abultado
vientre. Fue una foto desprevenida que tomo Erika el mes pasado cuando
salimos los tres. Aquella foto es mi favorita de nosotros dos, puesto que en
ella al solo verla te transmites inmediatamente de alegría y amor.
Desabrocho el cinturón de seguridad que me incomoda en mi panza. Luna
debe estar cómoda.
Ya han pasado tres meses desde el incidente con el padre de Ryan, él está
en la cárcel al igual que Kyle. Todos tratamos hablar lo menos sobre ellos,
nos conformamos con saber que están pagando por sus delitos. Sobre todo
Erika a quien fue la victima de sus mayores agresiones. La chica no hay
día que no me llame, ella se ha comportado realmente bien conmigo. Al
igual que la tía Tori, Lisbeth, Aimé, Owen, Nigeria, y el dulce Phillip.
Siendo el hermano menor de Ryan todos pensábamos que se iba a colocar
celoso al saber que Ryan sería papá, pero por el contrario, su reacción fue
extremadamente feliz.
Ryan como es su naturaleza, ha sido simplemente perfecto. Y como todos,
asegura que me veo preciosa embarazada.
Sí, sé que eso es verdad. ¡Por el amor de dios! ¡Soy Bree Hamilton, por
supuesto que me veo preciosa embarazada! ¡Aunque parezca un pingüino
me veo preciosa! ¡Soy un pingüino precioso!
Dios, esto del embarazo me tiene jodida.
Una sonrisa se forma en mi rostro al sentir un leve movimiento de Luna en
mi interior. No creo que exista sensación más maravillosa que sentir a tu
hija dentro de ti.
-¿Qué sucede preciosa?, ¿tienes hambre?-pregunto doblando en otra
esquina.
Vuelvo a sentir otro movimiento, lo tomo como su respuesta y riendo saco
una barra de chocolate de mi bolso sin despegar los ojos de la carretera.
Esta la abro sin problemas y cuando tengo un trozo en mi boca y este se
deshace y viaja hacia mi estómago Luna comienza a moverse como si
nadara.
-Tranquila preciosa…-le susurro sonriendo.
Ya tengo cinco meses de embarazo y Luna no ha parado de moverse en mi
interior desde hace un mes atrás aproximadamente. Si es así ahora, no
quiero imaginarme como será a los siete y ocho meses.
Salgo de mis pensamientos cuando llego a la cafetería de la cual Ryan dice
necesitar un café. Veamos que tiene de extraordinario. La hora paso rápido
y el GPS del auto ayudó a llegar al destino. Una sonrisa se forma en mi
rostro al leer las letras grandes que dicen el nombre de la cafetería.
DRAGONA’S
Es como se llama.
Dirijo el auto hacia la ventanilla de pedidos del lado derecho, hay un auto
delante de mí por lo que freno y espero. Cuando este se va, avanzo hacia
la ventanilla cerrada, la voz sale por el parlante pequeño.
-Cafetería Dragona’s ¿Qué desea llevar?
Escucho preguntar mientras saco mi billetera de la cartera.
-Una leche con esencia de vainilla, un capuchino con chocolate blanco y…-
Luna tiene hambre y si mi hija tiene hambre, yo tengo que comer-…una
docena de medias lunas…-digo rápidamente.
-De inmediato…
Mi celular suena con un mensaje de texto. Es de Aimé.
DE: AIMÉ
¡BREE HAMILTON!, adivina que gatito gano
el concurso Local de “GATO MÁS SEXY”…. ¡ASÍ ES!,
¡GANO EL GATO RYAN! ¡TENDRÁS TODO UN AÑO DE
COMIDA DE GATOS GRATIS!
PD: LO INSCRIBI HACE UN MES, HABIA OLVIDADO DECIRTELO.
XOXO.
Riendo por sus palabras respondo a su mensaje y mientras lo estoy
haciendo ciento la ventanilla bajar, estiro mi brazo distraídamente
tomando mis órdenes, mi mano se cierra alrededor… ¿de una bolsa
pequeña?
Frunciendo el ceño dejo el celular y tomo la bolsita en mis dos manos, la
abro y dentro hay…una caja de terciopelo azul en forma de cuadrado.
Lentamente la saco y abro.
Oh dios mío.
Es un anillo precioso, la joya más hermosa que me visto en mi vida.
Aparentemente es de oro, y con lo que creo es plata hay pequeños dibujos
delicados y finos que lo envuelven como enredadera, pero lo que me roba el
aliento es una pequeña llave incrustada que brilla doradamente.
-Tienes la llave de mi departamento y corazón…ahora quiero que tengas la
de mi vida…-dice una voz familiar a mi lado.
Levanto mi cabeza rápidamente para encontrar sonriendo a Ryan al otro
lado de la ventanilla.
-¿Aceptarías esa llave y te casarías conmigo Bree Hamilton?-dice con sus
ojos centellantes.
Todo se detiene, todo se torna borroso y lo único que puedo ver con
claridad es el rostro de Ryan. Las personas curiosas y ansiosas de una
respuesta detrás de él y alrededor de mi auto pasan a segundo plano. Ya
no las veo ni puedo escuchar sus voces. Ni siquiera puedo sorprenderme
de que Aimé, Owen, Lisbeth, Nigeria y todos los demás estén aquí. Solo
puedo ver y pensar en Ryan.
-Me hiciste conducir una hora, con cinco meses de embarazo, incomoda
con el cinturón de seguridad, ¿y ahora quieres que me casé contigo?-digo.
Ryan me sonríe.-Sí…
Mis ojos se llenan de lágrimas, las cuales se escapan de inmediato y
también comienzo a reír. Luna golpea mi interior como si dijese “¡DI QUE
SI DE INMEDIATO!”
-¡POR SUPUESTO QUE SÍ!-grito bajándome del auto con el anillo en mi
mano.
Las personas a nuestro alrededor comienzan a reír y aplaudir. Ryan salta
de la ventana y viene hacia a mí, me besa de una manera que podría
dejarme embarazada nuevamente.
Nos separamos unos centímetros. Nuestros labios se rozan cuando
hablamos y también mi vientre con el de él.
Solo él podría haber hecho todo esto. Solo el, porque es Ryan. Mi Ryan.
-Has montado todo un espectáculo, ¿eh?-digo enarcando una ceja
bromeando.
Una sonrisa se forma en sus labios.
-Cuando se trata de ti, mi imaginación no conoce límites…-susurra. -Y mi
amor tampoco…-agrega.
<<Mi amor por ti tampoco conoce límites Ryan, tampoco los conoce>>
FIN…
EPÍLOGO
-¡TIENE QUE PUJAR MÁS FUERTE, SEÑORITA!-grita la enfermera
abriendo más mis piernas.
Oh dios, oh dios. Duele, duele mucho.
-¡USTED NO ES LA QUE ESTA CON LAS PIERNAS ABIERTAS Y
TRAYENDO UN BEBE AL MUNDO, ES FACIL DECIRLO!-le grito tomando
aire rápidamente.
El sudor corre por mi frente, mi cabello está pegado al rostro, tengo la
respiración agitada y creo voy a romper la mano de Ryan de tanto
apretarla.
-Tranquila cariño, todo está bien, solo hazlo…-dice Ryan rápidamente
mientras besa mi frente.
Todo es por ver a Luna, por tenerla finalmente en mis brazos. Este dolor
vale la pena. Si quiero ser madre debo sentirlo. Tomo un profundo aire y
pujo.
-¡AAAAAAH!
Frunzo mi ceño entre el dolor y vuelvo mi mirada a Ryan. Él fue el que
grito, no yo. Una sonrisa se forma en mi rostro.
-Estoy nervioso, muy nervioso…-dice apretando su mandíbula, tiene un
ligero rubor en sus mejillas.
Quiero hacer un comentario burlón, pero el dolor vuelve con el doble de
fuerza y pujo tan fuerte que grito desgarradoramente.
-¡RYAAAAAAAAAAAAAN…!
El sudor corre como agua, mi cuerpo se adormece y lo siento cansado,
pero con un peso menos. Entonces lo escucho. El sonido más maravilloso
que he escuchado nunca.
El llanto de mi hija.
-Es una preciosa niña…-dice la enfermera.
Siento los pasos cortos de ella, cuando llega a mí coloca a mi hija en mi
pecho envuelta solamente en una delgada tela.
Mi corazón literalmente se detiene al rodearla con mis brazos, mis ojos se
llenan de lágrimas y cuando los de ella se abren, siento como si miles de
aves emprendieran vuelo en mi interior, siento como si un colibrí fuera mi
corazón. Sus ojos son tan grises como los míos. Y con solo mirarla sé que
ella es una Luna. Dani dijo que lo sabría, y lo sé.
Ryan se coloca a mi altura, las lágrimas corren por sus mejillas, hay una
sonrisa tan preciosa en su rostro. Una se forma en el mío a pesar del
dolor, el cual ya no me importa. Solo me importa el perfecto momento que
es el ahora.
-Ella es perfecta…es preciosa Bree…-dice él riendo entre lágrimas.
Estira su mano y acaricia lentamente su mejilla, los ojos de nuestra hija
viajan a los suyos y creo escuchar a Ryan emitir un sollozo. Él nos rodea
delicadamente con sus brazos, me besa en los labios.
-No podríamos haber creado algo más perfecto…-susurra.
-Creamos una Luna…-digo en el mismo tono de voz.
-Nuestra Luna…
Y finalmente comprendo él porqué es Luna, comprendo porqué Dani me
dijo que lo sería. Con solo verle su precioso rostro se la respuesta.
-Ella será la Luna que guie a las personas en las noches oscuras y sin
esperanzas, será la Luna que ilumine sus caminos…será la Luna de
muchas personas.-susurro a Ryan.
Mi hija es la Luna, al igual que Dani. Ambos son los guías de las personas
desamparadas.
Levanto mi mirada hacia la cristalina y verdosa de Ryan.
-Creo que ella quiere un hermanito…-susurro bromeando.
-Después de la boda-dice sonriendo dulcemente.
La boda. Cuando me pidió matrimonio llegamos al acuerdo de que nos
casaríamos después del nacimiento de Luna, ahora se vienen todos esos
planes.
-Tómala en tus brazos…-le digo a Ryan.
Un brillo indescifrable se hace presente en sus ojos. Asiente estirando sus
brazos. Yo beso la cabeza de mi hermosa pequeña antes de entregársela, la
enfermera lo ayuda a acomodarla en sus brazos.
Ryan con Luna en sus brazos es la imagen más maravillosa que mis ojos
han visto.
Y creo que puedo escuchar la suave voz de Dani en mi oído.
-Ahí está tu familia Bree, tu verdadera familia…
FIN
Sweet Bree
Agradecimientos:
Dios, ¿Cómo comenzar?...cierto, por el principio.
Creo que nunca tendré las palabras suficientes para agradecerles todo lo
que se merecen a mis lectores de Wattpad. -Sin ustedes esta novela no
habría sido posible-Me brindaron un apoyo y refugio tan grande. Me
acompañaron aun estando a miles de kilómetros lejos de mí; y nunca, no
pasaba ni siquiera un día en el cual no tuviera mensajes de ustedes
preguntando por el estado de mi mamá.
Dios, sus acosos constantes desesperados para que actualizara Sweet
Bitch me hacían el día. Cada comentario en los capítulos o esos mensajes
en mis cuentas personales felicitándome o expresándome todo su amor
por mis escritos me hacían sonreír a pesar de llevar mal día. Solo ustedes
saben por lo que pasé y estoy pasando, ustedes fueron “esas” personas
que me ayudaron a superar distintas cosas. Gracias.
A ti, que has llegado al final del libro y ahora estás leyendo estas palabras.
Gracias. Me diste la oportunidad y terminaste la novela, porque puede que
no sea muy conocida o una experta, pero soy una escritora, y tú, acabas
de terminar mi libro.
También le agradezco al grupo “Los libros son mi escape”, cada persona
que lo conforma es un hermano y hermana, aunque ustedes no lo sepan
chicos, fueron un gran apoyo.
-También aprovecho para disculparme si todavía quedan faltas
ortográficas, pero realmente no he tenido mucho tiempo para editar este
PDF porque como saben tengo que acompañar y estar con mi madre-
Espero que la novela les haya gustado y marcado. Sé que esto no es
perfecto, pero iré mejorando y espero estén allí para leerlo y verlo.
Bien, no los aburro más.
Eso es todo, por ahora…
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