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Reflexiones de un estudiante vampiro

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Portada

Contraportada
Página de Título
Ilustraciones
Contenido
Capítulo Ocho: Suicidio Shinobu
001
Puede que haya algunas personas loables por ahí que estén tan
plagadas de curiosidad con respecto a cómo le va hoy día a Araragi
Koyomi. Pero, para poder hablar de ahora, primero tengo que echar la
vista atrás a la primavera del año pasado, a la primavera de hace dos
años, e incluso al “apogeo[1]” de hace seiscientos años. Incluso quería
recordar el verano indio de hace mil años, aunque soy consciente de
que un verano indio no es realmente primavera[2]. Sería un gran
problema si de repente mirar tan atrás me hiciera torcer la cabeza,
incluso a pesar de mi constitución de vampiro a medio hacer.

Así pues, tomaré el término medio y hablaré primero de la


primavera de hace cinco años.

Pero, ¿fue el término medio lo que tomé, o la oscuridad[3]?

Por aquel entonces, cuando era estudiante de tercer año de


secundaria, apuntaba más allá de mi posición a la escuela privada
orientada a la universidad conocida como Secundaria Naoetsu, y me
presenté a sus exámenes de ingreso con una emoción que sólo podría
describirse como que me había dejado llevar. Y lo pagaría caro—en
aquella escuela, donde se reunían libremente las élites locales, me
había convertido en un desertor escolar insoportablemente destartalado
y desmoronado, fuera de forma tanto en cuerpo como en mente,
sufriendo una grave lesión que me hizo sentir como si estuviera al
borde de la muerte.
Me había sumergido completamente en la muerte, como en el
narcisismo.

Hasta el punto de que se me concedió el gran honor de ser el alumno


más delincuente de la historia de la Secundaria Naoetsu, aunque la
verdad era que yo sólo era un estudiante perezoso, frívolo y que odiaba
la escuela, que constantemente llegaba tarde y se iba temprano. No era
exactamente un gran fuera de la ley, pero, por desgracia, las
evaluaciones relativas podían ser bastante duras. Si todo el mundo a
mi alrededor era un estudiante de matrícula de honor, alguien como yo
acabaría siendo un legendario mal estudiante.

Dependiendo del árbitro, sería un strike[4].

Yo era un joven que encajaba en el molde.

Y, para esa vida mía, un enorme punto de inflexión se produjo


durante las vacaciones de primavera entre mi segundo y tercer año de
secundaria, apodadas «las infernales vacaciones de primavera»—me
atacó un vampiro.

Más que un punto de inflexión en mi vida, fue un bajón. O incluso


corrupción[5].

En cualquier caso, fue una especie de caída.

El remate[6] de mi vida.

Era asombroso saber que podía caer aún más bajo, pero después de
esas vacaciones de primavera habían pasado varias cosas y se habían
perdido otras, y al final incluso había caído, no metafórica sino
literalmente, en el infierno, así que no podía pensar que mi suerte había
tocado fondo.

El futuro siempre será más listo que yo.

Me tomará por sorpresa y apuntará directo al corazón.

Hablando de evaluaciones relativas, como llegué a experimentar


esa especie de infierno, me había pasado a la posición exagerada, o
mejor dicho, a la posición subestimada de que no había caído tan bajo
en absoluto. Y así, de alguien que estaba ansioso por graduarse incluso
antes de pensar en entrar en la universidad, había realizado un cambio
de clase para convertirme en un estudiante examinado como mandan
los cánones—desde la perspectiva de una persona ajena, puede que
solo pareciera un chico dependiente que de repente se llenó de
motivación tras conseguir novia después de la Semana Dorada y estaba
desesperado por entrar en la misma universidad que ella, pero me
gustaría que no llegaran a conclusiones tan malintencionadas.

Era bastante complicado.

Habiendo llegado hasta aquí, no es como si pudiera decir que me


gustaría que leyeras todos los volúmenes que se han publicado, pero
últimamente parece que la cultura de los audiolibros se ha ido
extendiendo, así que tal vez quieras utilizarlos como referencia para
conocer los detalles. Sin embargo, como estudiante de tercer año de
secundaria, no aprendí de mi experiencia y una vez más apunté más
allá de mi posición, poniendo rumbo a una universidad nacional donde
se reunían las élites locales, la Universidad de Manase.
Como zarpar en mares tormentosos.

¿Cuánto me gustaba mezclarme con las élites? ¿Qué clase de


complejo tenía? La oscuridad de mi corazón era demasiado profunda.

Sin embargo, después de graduarme, me di cuenta de que aquella


secundaria elitista y universidad no eran una asamblea de élites
ingenuas y estudiantes de matrícula de honor como yo había
supuesto—era algo que no podía ver sin mirar desde fuera. Para utilizar
un lenguaje convencional sin tratar de ser original, las élites y los
alumnos de matrícula de honor tenían problemas que yo no tenía, y
tenían dificultades con las relaciones humanas que yo no podía haber
tenido. Como «estudiante delincuente», el hecho de haber estado
faltando perezosamente a algo más que a mis clases era algo de lo que
me arrepentiría el resto de mi vida, y aunque dijera que «no aprendí de
mi experiencia», ese error de mis años de secundaria era algo que no
volvería a cometer en absoluto en la universidad.

Aprender de la experiencia.

Reflexionar[7] sobre ello.

No es repetir esos errores. No es continuarlos.

Es volver a empezar.

La representante de clase entre los representantes de clase que me


rehabilitó ya no estaba por aquí, pero esa era precisamente la razón por
la que necesitaba disfrutar de una vida universitaria respetable y
honrada, aunque pensaba que, si bien me había propuesto eso, durante
mi primer año de universidad ocurrieron todo tipo de incidentes que
me hicieron pensar que no era muy diferente de mi espantosa vida en
la secundaria. Pero, gracias a mi habilidad como persona con
experiencia, me gustaría decir que fui capaz de sortear hábilmente esos
incidentes de una forma u otra, pero en fin, eso es todo por el prefacio.

Eso es todo para el reposacabezas.

A partir de ahora, es el futón[8], pero no uno de plumas.

En abril del año siguiente, en vísperas del vigésimo cumpleaños de


Araragi Koyomi, había avanzado ceremoniosamente hasta mi segundo
año de universidad sin abandonar ni repetir año, pero debido a cierto
motivo, me había visto obligado a abandonar el alojamiento en el que
vivía solo y regresar a casa de mis queridos padres.

¡Todos, estoy en casa!

No sólo eso, sino que durante bastante tiempo no había asistido a


la universidad, pero desde luego no se trataba de que hubiera
recuperado mi terrible costumbre de saltarme las clases.

En cierto modo, se podría decir que era estar encerrado.

Ya sabes, eso que se llama aprendizaje a distancia.

A diferencia de mi vida, que me las he arreglado para vivir en


secreto, probablemente no había motivo para reflexionar sobre esta
situación en particular con ostentoso detalle. Suponiendo que no
hubiera nadie varado en alguna isla desierta en algún lugar, entonces,
sin exagerar, se trataba de algo que afectaba a todos en el mundo
entero—la novedosa pandemia de coronavirus.

Todas las clases presenciales de la universidad se habían


suspendido, y no había señales de que fueran a reanudarse. Me había
aferrado a mi pupitre mientras vomitaba sangre, había sacrificado mi
sueño y me había metido en el cerebro una tonelada de conocimientos
inútiles, todo con tal de adquirir ese billete de «IR A LA
UNIVERSIDAD», y sin embargo había quedado invalidado casi por
completo.

Como alguien que había fracasado en el mercado de valores.

¿Qué sentido tenía invertir todo lo que tenía?

¿Para qué había estudiado tanto, involucrando incluso a mi novia y


a la representante de clase? No podía dejar de lamentarme—por
supuesto, había estado en una posición inequívocamente bendita,
aunque me costaba decirlo tan abiertamente, pero mi falta de
perspicacia me había llevado a creer que había estado bajo una
maldición lanzada sobre mí por las élites a las que había despreciado
injustamente.

Estaba maldito.

Pero no, en realidad fui bendecido.

Tal vez debería decir que fui bendecido por la maldición—gracias


a las mencionadas «infernales vacaciones de primavera», mi
constitución se había convertido en algo parecido a la de un medio
vampiro y, como resultado, ni siquiera podía contraer un resfriado
común.

Eso me ganó un cuerpo que se mantenía constantemente sano.

Por la fuerza.

Como monstruo inmortal que no moriría porque le volaran los sesos


o le arrancaran el corazón, era muy poco probable que perdiera la vida
a causa de la novela o incluso por el coronavirus convencional, y en el
caso de que algo ocurriera, era posible que reviviera simplemente
haciendo que Shinobu me chupara la sangre.

Sin embargo, no podía evitar sentirme culpable, como si estuviera


haciendo trampas al utilizar esa válvula de seguridad sobrenatural…
Meniko había dicho que, tras oír que esta pandemia suponía un riesgo
menor para los jóvenes, había empezado a sentir culpa de
superviviente por el mero hecho de ser joven. Que el término «joven»
había empezado a sonar como un insulto.

Hamukai Meniko.

Hacía tiempo que no la veía. Aunque era una de las pocas amigas
que había hecho en la universidad.

Meniko se encontraba aislada en su alojamiento. Al parecer, había


planeado organizar una fiesta sorpresa por mi cumpleaños, pero como
naturalmente no pudo hacerlo, el otro día recibí su regalo por correo.

Era un tipo raro de diccionario.


Si lo hubiera recibido en persona, habría conseguido una gran
reacción por mi parte.

Esta enfermedad sí que era aterradora, poder estropear hasta las


sorpresas—para no contagiarme, también me había encerrado en mi
alojamiento y me había abstenido de viajar, sin planes de volver a casa
de mis padres, pero acabó siendo un «asunto de familia», de los que se
ven en cualquier familia.

No un asunto amoroso. Un asunto familiar[9].

Le agradecería que me escuchara.

Ya no había razón para ocultarlo, y en realidad ya no quería


ocultarlo, así que diré esto desde el principio. Mis dos padres eran
policías, trabajadores imprescindibles que tenían que ir a trabajar para
mantener el orden público, sobre todo en tiempos como los que
corrían—no podían limitarse a trabajar como policías en línea.

La ciber policía era un departamento diferente.

No obstante, una comisaría de policía estaba necesariamente


abarrotada hasta el punto de que en cualquier momento podía
producirse un brote, por lo que no fue una decisión fácil para ellos,
pero tomaron la iniciativa de instalarse en su lugar de trabajo, como un
autoaislamiento parcial—como hijo suyo, me sorprendió hasta dónde
eran capaces de llegar por su trabajo, pero yo tenía casi veinte años y
había superado mi fase rebelde cuando me gradué en la secundaria.
Ya estaba acostumbrado a los periodos de mucho trabajo de mis
padres.

Incluso me parecía que merecían respeto.

O mejor dicho, no podía negarme a la petición de mis padres de


«vuelve a casa y cuida de tus hermanas»—de hecho, también me
preocupaba dejar a mis hermanas, Araragi Karen, en segundo de
secundaria, y Araragi Tsukihi, en primero de secundaria, solas en casa.

Había algo que daba miedo.

Algo aterrador, de un modo abstracto.

Aunque puede que se hubieran disuelto cuando el año pasado Karen


pasó a la secundaria, sería poco aconsejable dejar a las Fire Sisters sin
supervisión durante un largo periodo de tiempo, hablando como
hermano mayor que había tomado la iniciativa de vivir en una extrema
insensatez, especialmente en un estado del mundo tan estresante.

Por lo tanto, actuaría como tutor en su nombre.

Era capaz de hacer tanto. Como un hermano esencial.

Originalmente, había planeado mudarme a mi alojamiento al


comienzo de mi segundo año en la universidad, pero me había
adelantado y, en cambio, me fui de casa durante mi primer año. Volver
a casa al comienzo del segundo año me produjo una inmensa sensación
de «huida de la capital», así que ¿qué iba a hacer si ni siquiera podía
ser niñera de mis hermanas?
Afortunadamente, las primarias, escuelas medias y secundarias
reabrieron antes que las universidades, así que mis hermanas, de una
generación más joven que la mía, utilizaron sus smartphones (que
nuestros padres les habían comprado debido a la pandemia) para
adaptarse razonablemente bien a la situación.

Razonablemente, o mejor dicho, hábilmente.

Incluso podría decir, inventivamente[10].

Aunque las clases se habían reanudado, seguía siendo inevitable


que los concursos de coro, los festivales culturales, los festivales
deportivos y las excursiones se suspendieran, aplazaran o redujeran de
escala, lo cual era un gran problema, sobre todo para Tsukihi.

“Puede que no sea un empleado de restaurante, ¡pero sigo


sonriendo bajo mi máscara!” Dijo Tsukihi, muy animada.

Sólo con mirarla a los ojos me di cuenta de que era toda sonrisas.

Tsukihi parecía la personificación de una quokka.

Ya sabía que eran el tipo de hermanas que se animaban aún más


cuanto más acorraladas estaban, así que no fue especialmente
inesperado y, en todo caso, entraba completamente dentro de mis
expectativas. En catástrofes como esta, siempre hay gente que aumenta
su presencia y toma la iniciativa, y estas antiguas Fire Sisters se
pusieron en contacto con sus compañeras de escuela a través de las
redes sociales para celebrar multitud de eventos en línea.
Me preocupaba que este fuera un comienzo deprimente para su vida
en la secundaria, pero a este ritmo, no pasaría mucho tiempo antes de
que Karen y Tsukihi se reunieran como las Fire Sisters en la
Secundaria Privada Tsuganoki.

Qué enérgicas.

Casi me hizo dudar de si realmente eran mis hermanas.

Quizá más terrible que un enfant terrible, al que se podía reprochar


su juventud, era el panorama social actual, pero no tenía sentido
envidiar a los que eran más jóvenes. En todo caso, supongo que podía
ver las cosas de forma positiva, ya que nunca habría tenido la
oportunidad de meterme en la cocina por el bien de mis hermanas. No
compensaba aquellos días hostiles en los que nos relacionábamos a
puñetazos nada más vernos, pero ganaba puntos de experiencia que de
otro modo sería difícil obtener. También podía decir que me sentía
menos deprimido que en el apartamento que constituía mi alojamiento.

Hablando de alojamientos… Estaba Oikura Sodachi.

Nuestra propia Euler.

En primer lugar, había adelantado mis planes de dejar la casa de


mis padres para convertirme en su vecino porque me preocupaba por
esa amiga de la infancia (pensándolo ahora, esa era la única razón por
la que había empezado a vivir solo—si no fuera por eso, podría
haberme pasado el resto de mi vida en casa de mis padres), pero a
diferencia de Meniko, que siempre estaba conectada a Internet y a
TeleHodai[11] con notificaciones constantes en su smartphone de sus
amigos y su novio, y a diferencia de Senjougahara Hitagi, que se
aislaba en un dormitorio y por tanto no tenía más remedio que vivir en
comunidad, Oikura estaba «viviendo sola» en el sentido más estricto,
sin la casa de sus padres a la que volver. ¿Era capaz de mantenerse en
sus cabales en esta situación?

Era preocupante.

Quería mostrar mi preocupación[12].

Bueno, ella no había estado exactamente en sus cabales incluso


antes de todo esto… Pero me sentía culpable por haber vuelto a casa
de mis padres y haber dejado a Oikura sola.

Por no mencionar que no se le daban muy bien las clases a


distancia.

O mejor dicho, se le daba mal usar un computador o la cámara de


su smartphone… Podía imaginar que tener una aversión patológica a
ser fotografiada hacía difícil vivir en este mundo de vigilancia, pero el
estado del mundo se había vuelto tal que sería insoportable.

¿Qué tan desdichada podía ser?

Eran tiempos como estos en los que a las personas que no eran
compatibles con las clases a distancia se les reprochaba ser reliquias
de una época pasada, pero Oikura había sido perseguida durante la
mayor parte de su vida, no sólo en tiempos como estos. Así que
simplemente no podía soportar ni siquiera la mirada indirecta del
«objetivo de una cámara»… No se limitaba sólo a las pandemias, sino
que la gente débil parecía especialmente débil durante estos tiempos.

Si había a quienes les costaba respirar por siempre tener que llevar
mascarillas, también había a quienes les resultaba más fácil respirar
porque podían evitar las miradas de los demás y mantener el anonimato
gracias al uso de mascarillas. La gente era realmente diversa.

Resultaba irónico que una forma idéntica de daño diferenciara tanto


esa diversidad, pero ¿la diferenciaba o la hacía fluctuar[13]?

Aunque no fuera por eso, Oikura era propensa a estar metida en su


propia cabeza, así que un día, como su leal amigo de la infancia, me
armé de valor para invitarla a mi casa, pero me rechazó secamente.

“¿Qué pasa? Básicamente somos familia, así que hasta que se


reanuden las clases en persona, ¿por qué no nos quedamos en casa de
los Araragi, como en los viejos tiempos? Se me ocurrirá una buena
explicación para Hitagi.”

“Muere.”

Me colgó con un portazo.

¿Cómo se cuelga una llamada telefónica con un portazo?

Esa es la única frase que vas a poder decir esta vez, pero ¿estás bien
con eso? Al menos parecía estar bien… Eso era todo lo que importaba.
Más tarde, cuando lo comprobé con Hitagi, al parecer Oikura estaba
cada vez más sana de cuerpo y mente, incluso en medio de esta
pandemia, porque su vecino acosador se había mudado.

¿Así que había tenido un vecino acosador?

¿Era el vecino del otro lado? Pero yo creía que el apartamento de


Oikura estaba situado al final del edificio… Bueno, daba igual. Si
Oikura estaba aunque fuera un poco feliz, me hacía el más feliz del
mundo.

Gracias por traerme felicidad.

Cierto, cierto, hablando de una persona acosadora, ahí estaba


Kanbaru Suruga.

Aunque quería mantener esa parte de ella bajo control.

Por defectuoso que fuera, había conseguido disfrutar al menos de


un año de mi vida universitaria antes de que empezara la pandemia,
pero para la generación de Kanbaru Suruga, la generación un año más
joven que la mía, ni siquiera fueron capaces de pasar un día en la
universidad, y mucho menos un año… Delante de Kanbaru y Higasa-
chan, mis lamentaciones no significaban nada.

Aunque comprendía el sufrimiento que sentían durante los


exámenes de ingreso, no tenía forma de saber cómo se sentían de
verdad.

No tenía sentido comparar problemas así, y a un individuo


perspicaz incluso podría parecerle que estaba intentando encontrar a
gente con problemas peores y convencerme de que «al menos yo estoy
mejor». Y eso me hacía sentir aún más lástima… Con Kanbaru y
Higasa-chan, y con las integrantes del equipo femenino de baloncesto
con las que había forjado lazos sólo después de graduarme, había visto
de cerca cómo se esforzaban en los exámenes de ingreso y conseguían
el billete para las universidades de su elección, así que no podía evitar
sentir lástima por la situación actual de esas chicas.

Sería una ruina incluso para los alumnos de matrícula de honor de


estas universidades de primera categoría.

Fue escandaloso.

Y encima, no podía ir a visitarla para animarla, ni invitarla a comer.


Qué iba a pasar este año con las competiciones interuniversitarias…
Como alguien que nunca había formado parte de un club deportivo, no
tenía forma de saber cómo se sentían los deportistas, pero
probablemente las cosas iban a cambiar por completo para los deportes
de secundarias y sus actividades de club.

Incluso decían que la nueva y prometedora vacuna aún no debía


administrarse a menores… bueno, no había sido por animarla, pero
después de volver a casa de mis padres, me llegué a encontrar con
Kanbaru.

Por supuesto, mientras practicaba el distanciamiento social… había


visitado su casa para ayudar a limpiar.
Ya había sido la «superestrella incapaz de limpiar», pero ahora que
se quedaba en casa las 24 horas del día, su habitación no era un simple
desorden. Antes de preocuparse por la contaminación vírica, la
contaminación de su casa era mucho más grave. ¿Estaba intentando
provocar ella sola el calentamiento global? En serio… Podría incluso
contraer alguna otra enfermedad.

No obstante, era cierto que la convivencia con sus abuelos la


convertía en un entorno de alto riesgo, por lo que su habitación debía
convertirse en un ambiente lo más cómodo posible—podría decirse
que una habitación desordenada era cómoda a su manera—, pero ahora
que se había graduado en la secundaria y se había convertido en
estudiante universitaria (aunque sólo fuera de nombre), Kanbaru se
había dado cuenta de que no podía vivir desordenada para siempre, por
lo que había decidido empezar de cero y limpiar su habitación. Y, al
cabo de una hora, se dio por vencida y vino llorando a pedirme ayuda.

¿Qué pasó con tu actitud deportiva?

En realidad, nunca esperé que la limpieza periódica de la habitación


de Kanbaru, que había empezado porque no podía dejarla sola, durara
tanto e incluso se convirtiera en un acto salvador. Y si dijera: «Bueno,
teniendo en cuenta los tiempos que corren, por favor, limpia tu
habitación tú sola», estaría siendo demasiado distante para mi
kouhai—no podíamos darnos la mano ni abrazarnos ni chocar los cinco
después de la limpieza, pero el hecho de que pudiera utilizarlo como
excusa para ver cómo estaba Kanbaru era suficiente recompensa.
Para una chica tan activa que corría diez kilómetros cada mañana y
cada tarde, debía de ser duro estar encerrada en casa, incapaz de
moverse aunque quisiera. Pero aun así se hizo la fuerte por mí—
aunque siguiera siendo incapaz de limpiar su propia habitación, eso
significaba que no seguiría siendo una estudiante de secundaria para
siempre.

Aunque ni siquiera había pasado un día en la universidad.

Y, aunque yo estaba acostumbrado a ello desde mis días de


secundaria, para la gente con muchos amigos como Kanbaru y Higasa-
chan, este ambiente en el que «no podían hacer nuevos amigos»
seguramente les afectaría mucho… Aunque sólo podía imaginar lo
doloroso que se sentía.

En circunstancias así, «ser el de siempre» equivalía a «exigirse


demasiado».

Y, ya que estábamos hablando de amigos, me acordé de mi amiga,


Hachikuji Mayoi—normalmente, sería demasiado irrespetuoso
referirme a ella simplemente como mi amiga, ya que ahora se había
convertido en el dios de esta ciudad, pero en cuanto a lo que estaba
haciendo ahora, estaba tomando fideos udon y rezando a Amabie-
sama[14].

Como Koto-chan de Kotoden[15].

Bueno, aunque fuera un dios, Hachikuji era el dios de los paseos y


de los niños perdidos, así que era débil a la idea de quedarse en casa…
En cuanto a personalidad, era básicamente tan activa como Kanbaru,
todo lo contrario a los encerrados. Aun así, puede que se deba a su
favor divino que esta pandemia no se haya extendido tanto en mi
ciudad natal. Ella protegía el acto de dar paseos por el bien de la buena
salud.

También se convirtió en dios en un momento bastante difícil.

No pude evitar sentirme responsable.

Después de convertirme en universitario, me había estado


conteniendo para no abrazar por detrás a aquel fantasma de quinto
grado, ni rozar nuestras mejillas, ni plantarle besos, ni despojarla de su
ropa como solía hacer traviesamente, pero ahora ni siquiera era
necesario que mostrara un sentido de la ética tan forzado.

En qué mundo vivíamos.

Un contacto tan estrecho sólo se permitía entre familiares. Santo


cielo, ¿para qué estaba vivo entonces? ¿Se suponía que sólo iba a estar
con mis hermanas el resto de mi vida?

Dado que quedarme en casa hacía más arriesgado que se produjeran


disputas familiares, podía decir que al menos me alegraba que esto no
ocurriera cuando me llevaba fatal con mis hermanas o mis padres.
Como especialista en maltrato infantil, lo sentía de verdad.

Bueno, era bueno que mi ciudad natal fuera pacífica.

Parecía que la campaña «Itadaki-masuku[16]» de comidas


silenciosas, que propuso nuestro gobierno local, había arraigado por
completo. Aquellos días en que los niños problemáticos celebraban
constantemente reuniones para comer eran ya cosa del pasado.

Pero a pesar de estar en paz, no podía evitar decir que me sentía


como en un encierro psicológico… Me dificultaba salir de la ciudad, e
incluso si se reanudaran las clases presenciales en la universidad, no
estaba seguro de si me sentiría preparado para volver a abandonar la
casa de mis padres.

¿En serio viviría con mis padres para siempre?

¿De verdad tendría que cuidar de mis hermanas el resto de mi vida?

En ese sentido, me preocupaban esas dos que habían abandonado


está protegida ciudad natal… Por supuesto, me refería a Sengoku
Nadeko y Hanekawa Tsubasa.

¿Cómo estaban las dos?

En serio, ¿cómo les iba?

Era enteramente culpa mía que no estuviera en contacto con


Sengoku, y era demasiado arrogante, o incluso insolente, por mi parte
mostrar preocupación alguna por aquella vieja amiga, pero ¿cómo iba
a mantener la calma después de oír el disparatado rumor de que, tras
graduarse en la escuela media, se había ido a la capital sin siquiera
pasar a la secundaria?

¿Qué demonios pasó…?

Incluso cuando le pregunté a Tsukihi, ella fingió no saber…


Y luego, estaba Hanekawa Tsubasa.

Mi Hanekawa Tsubasa.

Hanekawa… Incluso en circunstancias normales, habíamos estado


fuera de contacto hasta el punto de que nadie sabía dónde estaba o qué
estaba haciendo, pero antes de que pudiéramos rastrear su ubicación
exacta, el mundo había acabado en este estado—habíamos conseguido
enterarnos de que se ofrecía voluntaria para prestar asistencia médica
en el continente africano, pero justo cuando parecía que ese hilo de
información se había roto, empezó esta situación inevitable.

Esta situación infecciosa.

Incluso con todos los fallos y errores de cálculo, me parecía que


Japón apenas había plantado cara, pero cuando se trataba de países
extranjeros, las situaciones podían ser completamente diferentes
incluso en la misma pandemia—atención sanitaria, sistemas políticos,
costumbres culturales, condiciones sociales, disparidad, densidad de
población… Podríamos dividirlo en cualquier cantidad de cosas.
Cuánto debía preocuparme por Hanekawa fluctuaría salvajemente en
función del país en el que se encontrara, pero teniendo en cuenta quién
era, dudaba que estuviera en una zona segura.

En todo caso, durante esta pandemia, parecía que viajaría de forma


proactiva a zonas más difíciles—la razón por la que cortó el contacto
no sólo conmigo, sino también con Hitagi y Oikura, era probablemente
evitar causar una preocupación innecesaria (o quizás justificada) a los
que vivíamos en un país pacífico y evitar arrastrarnos a problemas—,
pero dudaba que incluso ella hubiera podido predecir esta pandemia.

Porque no lo sabía todo.

Bueno, si estaba trabajando como voluntaria en la prestación de


asistencia médica, en realidad no fue una sorpresa tan grande, y era
algo que esperaba que acabara ocurriendo… ¿estaba dentro de los
límites de «sólo sé lo que sé»? Por lo que sabía, la esfera intelectual
podía haber dicho o no que, en esta sociedad global, un brote de
infecciones era una inevitabilidad probabilística.

Si era así, no podía hacer nada. Sólo podía rezar para que estuviera
a salvo.

Con ansiedad.

En serio, te odio, Oshino—

Normalmente, si tuviera que ir al extranjero, esa representante de


clase entre representantes de clase, esa alumna de honor entre los
alumnos de honor, debería estar estudiando en el extranjero, en el MIT
o en Cambridge, pero la razón por la que se convirtió en una mochilera
errante tras graduarse en la Secundaria Naoetsu se debió en gran
medida a la influencia de ese tipo de la camiseta hawaiana.

Ese viejo errante produjo una chica errante.

Por supuesto, el vagabundeo de Oshino Meme se limitaba


fundamentalmente a estar dentro del país, así que Hanekawa ya había
superado a su maestro… Bueno, en lo que respecta a ese tipo, no tenía
motivos para preocuparse.

Sin motivo ni obligación—en todo caso, sólo por gratitud.

Antes de quedarse en casa, Oshino ni siquiera tenía un hogar, así


que no podía preguntarme con calma cómo pasaba los días, pero tenía
la confianza infundada de que probablemente se las arreglaba de algún
modo—tal vez ese especialista había encontrado otra escuela
abandonada en la que refugiarse, y tal vez había entablado
negociaciones con Amabie-sama, pero no tenía sentido seguir con los
«y si…».

Pero, como era un momento así, quería oírlo.

“Sí que eres enérgico, Araragi-kun. ¿Ha pasado algo bueno?”

Esa pretenciosa frase suya.

Escucharla incluso podría levantarme el ánimo.

Era posible que «la Onee-san que lo sabía todo», Gaen Izuko-san,
me hablara del paradero de Hanekawa o de Oshino si se lo preguntaba,
pero ahora mismo, habíamos cortado lazos a bombo y platillo [17]… Y
no era por distanciamiento social.

Era el antónimo, el distanciamiento personal.

Pero si me lo va a decir, me gustaría que me contara cómo les va a


Ononoki-chan y a Ougi-chan. Una persona que no valora sus contactos
puede aislarse fácilmente en tiempos como estos.
Una muerte solitaria, como la de un vampiro.

Parecía tan probable que ocurriera que daba risa.

Bueno, cuando se trataba de esas dos existencias, la muñeca


cadáver y la «oscuridad», era difícil siquiera imaginar de qué debía
preocuparme en primer lugar—en todo caso, eran un par especialmente
fiable en tiempos de caos como estos.

Un cadáver resplandeciente y una oscuridad resplandeciente.

Había oído por un comentario de Tsukihi que Ononoki-chan se


quedaba cerca de Sengoku, así que todo iría bien pasara lo que pasara,
lo cual era un pequeño alivio. Y Ougi-chan, que había resuelto
quedarse en la Secundaria Naoetsu, seguramente seguiría protegiendo
esa secundaria, y no sólo a las kouhais del equipo femenino de
baloncesto… Aunque su forma de protección era bastante singular.

Bueno, de un modo u otro, todo el mundo se las arreglaba para salir


adelante durante esta pandemia—la fase de pánico, de gente que se
quedaba sin papel higiénico o que no podía adquirir mascarillas, de
momento había terminado.

Como en cierto modo las cosas podían solucionarse a distancia, y


por miedo a que respondiera irreflexivamente, había veces en que mis
respuestas se retrasaban, igual que las clases presenciales que no se
reanudaban nunca. Pero a pesar de todo, sentía que yo mismo me había
acostumbrado a este estilo de vida de quedarse en casa.
Aunque no estaba seguro de si era bueno o malo acostumbrarse a
esto.

Aunque el pánico había pasado, la pandemia continuaba.

Si la situación no mostraba signos de mejora, entonces era mejor


adaptarse a las clases en línea lo mejor posible, pero si me
acostumbraba demasiado a estar alejado, entonces podría ser aún más
agotador cuando finalmente se reanudaran las clases en persona—¿y
si empezaba a sentir que era demasiado fastidioso asistir a la
universidad, o que ya no quería vivir por mi cuenta, o que no tenía
sentido ir a la universidad y simplemente debía dejarla?

Ni siquiera este especialista en maltrato infantil podía meter las


narices en los asuntos de los demás si estaba tranquilamente sentado
en casa, así que, en lo que respecta a asuntos ajenos a la pandemia, fue
un apacible periodo de autocontrol. No atraparía a una chica que se
cayera de las escaleras, no me encontraría con una niña perdida, no me
acecharía una superestrella, no me relacionaría con la maldición de una
serpiente ni me enredaría con un gato callejero—tampoco conseguiría
que un zombi matara a mi hermana, que la Oscuridad buscase tragarse
a una amiga o que mi amiga de la infancia me desease la muerte.

No viajaría en el tiempo ni caería al infierno.

Esta historia, que había terminado y terminado y sin embargo


seguía terminando, ahora se había perdido por completo. Aunque esta
historia había terminado en múltiples y varias ocasiones, no obstante,
seguía terminando.
Qué historia tan ridícula.

Si este brote hubiera ocurrido hace dos años, durante aquellas


vacaciones de primavera, nunca habría conocido a Hanekawa, ni a una
vampiresa… ¿o las habría encontrado a distancia?

Sin embargo, la retransmisión en directo de la falda de una chica de


secundaria o de una vampiresa con las cuatro extremidades amputadas
se prohibiría inmediatamente.

Mientras despedía a mis hermanas que se iban a la escuela a horas


distintas, pasaba mi tiempo libre reflexionando profundamente sobre
el «resumen de todo hasta ahora», cuando…

“Mi amo.”

Se oyó una voz desde mi sombra—oh cielos.

Aquella joven de cabellos dorados llevaba «quedándose en casa»


desde aquellas vacaciones de primavera de hacía dos años, mucho
antes de que empezara este periodo de autocontrol (escondiéndose
primero en las ruinas de la escuela de refuerzo abandonada y luego en
mi sombra), pero ¿qué hacía, arrastrándose perezosamente por la
mañana?

Oshino Shinobu.

Una niña de cabello y ojos dorados que parecía tener ocho años.
Sin embargo, su verdadera forma eran los restos de la vampiresa de
sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre fría, la escoria del Rey
de las Excentricidades que había vivido durante seiscientos años.

Hablando de eso, cuando nos conocimos, había redondeado


engañosamente su edad a «quinientos años», pero dos años después,
ahora era una joven con seiscientos años de experiencia que no se
podían redondear.

La joven de seiscientos años y yo, de veinte.

Qué elegante.

La verdad es que no me había entusiasmado con la forma en que un


tipo como yo recibiría sus veinte años—fue una gran decepción que la
fiesta sorpresa de Meniko se hubiera suspendido, pero no cabía duda
de que el mundo se había visto envuelto en una sorpresa mucho mayor.

No había tenido ninguna intención de dejarme llevar por la bebida


o el cigarrillo en cuanto cumpliese veinte años, pero en un mundo en
el que hasta las elecciones se contaban como riesgos, no había nada
nuevo que pudiera surgir de mi cumpleaños.

“Os tengo una pequeña propuesta, pero ¿es ahora un buen


momento, mi amo?”

“Sí, está bien. Como ves, no tengo nada mejor que hacer, así que
me vendría bien una buena propuesta. Me encantaría llenar un poco mi
agenda en blanco con algún plan.”
Había hablado de cómo me había acostumbrado a quedarme en
casa, pero no era exactamente tan encerrado como ella… Ahora que
me había dado cuenta de la crueldad de atar a esta joven a mi sombra,
sentí que escucharía cualquier petición que tuviera.

¿Qué podría ser? ¿Donuts?

Recientemente, Mister Donut había cambiado su política, y el


número de rosquillas de clase alta había aumentado. Desde luego,
parecía que encajarían con los gustos de Shinobu, nacida de sangre
noble.

Si Shinobu, que era nocturna por naturaleza, estaba despierta por la


mañana, quizá su estilo de vida se había visto alterado de una forma
difícil de notar en este mundo deprimente, así que no había ningún
problema en hacerle compañía como diversión.

Ya no era exactamente su siervo, pero estaba más que feliz de


atender a esta joven.

Así había respondido yo descuidadamente, pero la joven de


seiscientos años y experta en quedarse en casa superaba fácilmente las
previsiones de un principiante como yo.

“Estaba pensando en hacer un viaje a Europa ahora, ¿qué tal si vais


conmigo?”
002
“Shinobu. Perdona, ¿podrías repetirte? No pude oírte muy bien por el
retraso.”

“Estamos hablando con nuestras caras a sólo unos centímetros de


distancia, así que ¿de qué tipo de retraso estáis hablando? Por todo lo
bueno en el mundo, no tenéis que ser tan descarado sólo porque queréis
hablar un poco más conmigo.”

Era cierto que estaba algo hambriento de conversación, pero no era


esa la razón por la que le pedía que repitiera sus palabras. No era
porque hubiera habido un retraso, sino porque creía haberla oído mal.

Por cierto, Shinobu estaba atada a mi sombra, así que mientras no


fuera al atardecer, no había forma de que pudiéramos practicar el
distanciamiento social.

Nuestra distancia sólo podía ser cero.

Era una distancia de decadencia.

Bueno, unos centímetros o una distancia de cero puede ser una


exageración, pero no teníamos más remedio que conversar tan
íntimamente… Aunque ese especialista fanático de las camisetas
hawaianas actuara como si viera a través de todo, no había forma de
que sellara a Shinobu en mi sombra prediciendo una situación como
esta.
Aunque intimar con una jovencita debería haber tenido un buen
significado.

“Es imposible que intimar con una jovencita tenga un buen


significado. Pero bien, escuchad con atención. Lo diré una segunda
vez, pero no habrá una tercera, mi amo. Dije: «Estaba pensando en
hacer un viaje a Europa ahora, ¿qué tal si vais conmigo?».

“Así que no te oí mal…”

Se me cayeron los hombros.

Más que una tercera vez, sentí que me enfrentaba a la muerte[18].

Qué decepción… No había sentido más que admiración por


Shinobu, que era mi senpai en un estilo de vida de autocontrol, así que
nunca esperé que dijera algo tan poco consciente.

No había nada más deplorable.

¿No sólo salir fuera, sino ir al extranjero?

¿Qué provocó esto?

Bueno, no nos desanimemos demasiado.

Este tipo de roces tenían que producirse en todo Japón. Yo no podía


ser la única excepción.

Todos los humanos cometieron errores, aunque no fueran humanos.

Y si corrigiéramos esos errores, dejarían de serlos.


“Shinobu, escucha bien. Es cierto que tú y yo somos los que menos
riesgo corremos en esta pandemia, pero eso es simplemente el riesgo
de presentar síntomas o de que nuestras condiciones empeoren. Pero
eso no aplica al riesgo de contagiar el virus a los demás, ¿sabes?”

Era como si, si asumíamos la postura optimista de que los japoneses


eran menos propensos a mostrar síntomas debido a algún factor
desconocido, el mundo entero nos rechazaría.

Aunque las cosas estuvieran bien para nosotros, no lo estaban para


los demás.

Shinobu parecía una chica joven, por lo que su riesgo podría ser
comparativamente aún menor, pero el tamaño de la muestra era tan
pequeño que probablemente no había ningún instituto de investigación
de pandemias que pudiera hacer ese juicio. Es decir, el riesgo de que
una joven ex vampiresa propague una enfermedad…

Pero si la incluyéramos irreflexivamente como muestra, podría


sesgar por completo los resultados.

“Hmph. Qué tontería. Si ese mocoso de camiseta hawaiana puede


llamarse a sí mismo una autoridad en apariciones monstruosas,
entonces como rey de los vampiros, soy prácticamente un especialista
en pandemias. Puedo llevar la cabeza bien alta.”

“¿Es así?”
¿La habían invitado a formar parte de algo? ¿Estaba haciendo
comentarios en un tablón acrílico para algún programa de información
y entretenimiento?

Pero, pensándolo bien, el origen de los vampiros como


excentricidad no fue del todo ajeno a la propagación de una
pandemia… Como los vampiros que utilizan murciélagos que
propagan enfermedades como sus siervos, o que se transforman ellos
mismos en murciélagos, y cosas por el estilo.

Y aunque no fuera por eso, Shinobu tenía seiscientos años.

En cuanto a sus experiencias, debería conocer la gripe española y


la peste negra—ella era mucho más una autoridad, en comparación
conmigo, que sólo tenía conocimiento del coronavirus por lo que había
visto en las noticias.

Incluso si ella misma no se hubiera infectado, debería haber estado


presente en innumerables pandemias.

“Si ese es el caso, entonces hay aún menos razón para que digas
algo así. Pensaba que habías estado actuando con bastante
mansedumbre durante un tiempo, pero ahora sueltas algo
completamente sin sentido. ¿Europa? Sólo Aikawa Jun partiría hacia
Europa en circunstancias como estas.”

Después de todo, esa mujer roja había estado de viaje en Venecia


cuando se había declarado el estado de emergencia… Vaya que
estábamos en mundos diferentes, pero en serio era una persona
escandalosa.

Como era de esperar de la contratista más fuerte de la humanidad.

Incluso si fuese un vampiro completo, no tendría esperanza de


vencerla.

“Hablando de Venecia, hace poco pude leer Los Novios, de


Manzoni, del que la gente ha estado hablando. Era una obra maestra
de la historia que nunca habría llegado a leer de no ser por esta
oportunidad, y por eso estuve pensando en cómo cultivarme incluso en
este periodo de autolimitación.”

“Ah. Leí la primera edición de ese libro.”

¿De verdad? ¿No estarás intentando superarme?

Era como si dijera que lo leyó antes de que estuviera de moda…


Pero resultaba difícil imaginar que aquella joven, actualmente
enganchada al manga japonés, hubiera llegado a leer ese libro…

No pude evitar mirarla con duda.

“Me hizo reflexionar sobre muchas cosas. Antes me preocupaba en


secreto si charlábamos demasiado sobre cosas no relacionadas con la
trama principal, pero después de leer Los Novios o Los Miserables, me
di cuenta de que lo que hacíamos no era ni mucho menos suficiente.”

“¡¿En qué demonios estáis pensando?!”

Me golpearon con una réplica.


Y fue nada menos que la bribona que intentaba embarcarse en un
viaje.

“Recordemos que esos libros están descatalogados en Japón. Puede


que leyera Los Miserables el día que salió a la venta, pero hoy en día
sólo se puede leer la versión abreviada, ¿no? Si vais a aprender de algo,
aprended de eso.”

Esa fue una explicación bastante decente…

De hecho, cuando intenté leer la traducción íntegra de Los


Miserables por recomendación de Hitagi, me desanimé a mitad de
camino, pensando: «¿Cuándo va a aparecer Jean Valjean?».

Fue impresionante que consiguieran adaptar una historia tan larga


a un musical de sólo unas horas de duración… bueno, supongo que
nuestras adaptaciones al anime eran el mismo tipo de mezcla de
medios.

Más me valía aprender de ello. Aunque ya había terminado con los


exámenes de ingreso.

“Pero sabes, no puedo negar que se ha vuelto más difícil tener esos
desarrollos en los que me encontraba al azar con una de las heroínas la
acera durante un paseo y teníamos un intercambio sin sentido pero de
largo aliento.”

“En efecto. Con las cosas como están ahora, he empezado a


saborear esa cháchara sin sentido. Así que, basta de refunfuñar.
¡Vamos a Europa!”
A pesar de ese saboreo, realmente no nos compenetrábamos[19], mi
compañera y yo.

Si simplemente íbamos a dar un pequeño paseo al aire libre, al


menos estaríamos protegidos por el dios de los paseos dentro de esta
ciudad, así que no necesitaba ser tan puntilloso al respecto, pero
cuando se trataba de viajes al extranjero, ¿cómo iba a tener que explicar
las medidas de control fronterizo de un modo que esta antigua noble
entendiera? Ya estaba al límite actuando como tutor de mis dos
hermanas estudiantes de secundaria, pero si encima tenía que cuidar de
una jovencita…

En lugar de ser un tutor, era más bien una guardería[20].

Debido a la pandemia, las guarderías y las escuelas primarias


estaban todas cerradas, así que debe de ser bastante duro para los
hogares con niños siempre en casa, pero nunca pensé que sería yo
quien lo experimentaría…

¿Qué hacer?

En serio, ¿qué hacer?

Se olvidaría de ello si le diera unos ricos donuts, fue la repentina e


impulsiva idea que tuve… Antes, había sido capaz de callarla con un
beso, pero eso era más difícil de hacer en estos días en que el contacto
cercano estaba prohibido. Er, incluso si no fuera por la pandemia, ese
método no debería ser usado con una chica joven por un estudiante
universitario que ya había cumplido los veinte.
De eso también hay que aprender.

Supongo que no tenía elección.

Por ahora, podía decir todo lo que tenía que decir.

Cuando dos sistemas de valores chocan así, rechazar de plano a la


otra parte sin siquiera escucharla sólo llevaría a la disputa. Tenía que
asegurarme de que esto no desembocara en una discusión.

Evitar las discusiones y bloquear los contraargumentos.

Después de todo, era imposible que sugiriera ir a Europa por una


razón del tipo: «Porque ahora habrá menos gente en las atracciones
turísticas»—aunque he oído que los canales de Venecia se habían
vuelto mucho más claros porque había disminuido el número de
turistas.

Gracias a la pandemia, los precios de las acciones incluso habían


subido porque, de otro modo, había menos en qué gastar. Era una
nueva normalidad en la que no sólo lo teórico, sino incluso lo
inimaginable se hacía posible. Todo podía suceder.

Incluso lo sobrenatural era ahora natural.

Entonces, ¿con qué razonamiento intentaba esta joven sobrenatural


de cabellos dorados atraerme a mí, su amo, para que me fuera de viaje?

“Bueno, pues, «porque sí». Un destello de inspiración. No debería


pasar nada, ¿verdad? Seguro que no pasará nada malo.
Probablemente.”
“Estás loca.”

Pensar que llevaba cerca de un par de años en equipo con una chica
tan loca… ¿Era como esa situación de la que había llegado a oír,
cuando te invitan a una comida que no puedes rechazar?

Es como, uy.

Oh, sí, claro, fue con ese humor desenfadado que esta chica me
llevó a hacer un viaje en el tiempo… Y hubo una ocasión en que, en
lugar del infierno, me envió al cielo.

En lugar de Los Novios o Los Miserables, ahora se parecía más a


La Divina Comedia o Fausto.

En ese caso, me gustaría que pudiéramos llegar a El Decamerón.

“¿Qué pasa con El Decamerón? No empecéis a comportaros como


un erudito después de leer un par de libros. Aunque cuando estabais en
la secundaria dijeras algo como: «¡Los senos de la representante de
clase son deca-melones[21]!”

“¿De verdad fui tan vulgar?”

No trates de fabricar mi carácter.

O falta de carácter[22].

Teniendo en cuenta que Hanekawa estaba en paradero desconocido


y ella estaba completamente fuera de contacto, eso no era sólo
desenfreno. Era algo que debería contenerse de decir.
Bueno, quizá había dicho algo parecido, pero ya no era una
estudiante de secundaria. En cuanto a si era o no estudiante
universitaria, me movía en un terreno un tanto delicado, pero en
cualquier caso, no volvería a hacer bromas sobre Hanekawa
relacionadas con los pechos.

Relacionadas con los pechos.

Probablemente podría llenar unas treinta páginas con palabras tan


desgarradoras, pero haré caso omiso de ese impulso.

“Fue después de que Isaac Newton tuviera que quedarse en casa


debido a una pandemia cuando presenció cómo una manzana caía de
un árbol y descubrió la ley de la gravitación universal. Me gustaría ser
igual que él, así que no intentes tentarme.”

“Ese Newton era un europeo famoso, ¿no? Si queréis ser igual que
él, ¡mejor viajad allí!”

“Qué tentador. Tan tentador como unos pechos como manzanas.”

“¿Quién decís que tiene pechos como manzanas? No podríais


ignorar vuestros impulsos relacionados con los pechos en absoluto,
¿verdad?”

Me fulminó con la mirada.

No obstante, el episodio sobre el descubrimiento de la ley de la


gravitación universal al ver caer una manzana era más bien un cuento
chino, por lo que resultaba difícil juzgar cuánto creer de esa anécdota.
“Aunque fueran manzanas, sólo serían cangrejos.”

“Probablemente ganarías aunque te demandaran en un tribunal del


siglo XVII.”

“O tal vez son ciruelas. Los recolectores de ciruelas arrancaron las


ciruelas gordas[23].”

“¿Queréis que os sumerja? ¿Queréis que os sumerja en el mar[24]?


En el mar Caspio.”

No estaba bromeando. Llevaba un rato intentando cambiar de tema


con la cháchara sin sentido que había aprendido de Los Novios, pero
no me estaba yendo demasiado bien—con ella mencionando el mar
Caspio, parecía que la joven tenía un fuerte apego a Europa.

No es que fuera capaz de recordar intuitivamente si el mar Caspio


estaba en Europa, ya que hacía tiempo que no necesitaba estudiar
geografía—pero intuición.

Inspiración…

Me había dado cuenta de que no la tomaba tan en serio después de


que diera la razón de «porque sí», pero si realmente fue un destello de
inspiración para ella, entonces las circunstancias eran ligeramente
diferentes.

Porque no fue la inspiración de cualquiera.

Fue la inspiración del antiguo Rey de las Excentricidades.


Un sexto sentido, o un sentido sobrenatural—si una excentricidad
hablaba de ello, entonces tenía un significado que iba más allá de sonar
simplemente dudoso.

“Por un lado, es simplemente insoportable tener que ver a mi amo


ceder a la presión de grupo de tal manera. Me pone de mal humor. Ser
arrojada de aquí para allá por un sistema de alta presión convierte mi
temperamento en un sistema de baja presión. ¿Desde cuándo os habéis
convertido en un personaje tan servil?”

“¿No sería cuando me convertiste en tu siervo? Si es que realmente


lo fui alguna vez.”

Además, ¿qué diferencia había entre ceder a la presión de grupo y


ceder a la presión que tú ejerces sobre mí? Ya que ella misma ofreció
la palabra clave de «inspiración», probablemente no iba a ser una
esclava loli de cabello dorado que fuera franca con sus respuestas.

Tendría que atacarla por detrás.

“Aunque mencionaras Europa, allí hay muchos países. Países que


no forman parte de la Unión Europea, y países que no han firmado el
Acuerdo de Schengen. Cometerías un gran error si asumieras que
Europa Occidental, Europa Oriental, Europa Meridional y Europa
Septentrional forman parte de la misma esfera cultural.”

Estaba reciclando conocimientos que en cierto momento escuché


de Hanekawa.
Aunque no eran exactamente conocimientos para exámenes de
ingreso.

Sin embargo, sobre todo ahora que habíamos perdido el contacto


con Hanekawa, era evidente que las medidas de control de
enfermedades estaban muy dispersas por cada país, Japón incluido—
la globalización era bastante difícil.

Incluso podría llamarse distanciamiento global.

Para cuando se publique esta novela, ¿qué habrá sido de las


Olimpiadas y las Paralimpiadas? Realmente quería pedir la opinión de
nuestro propio atleta, Kanbaru.

“Si hay países que están bajo bloqueo, también habrá países que
busquen lograr la inmunidad de rebaño sin ninguna contramedida
fuerte, por lo que no es exactamente imposible si quieres ir a uno de
estos últimos países—”

¿O no?

Como estudiante universitario que rara vez ha salido de la


prefectura, no tenía ni idea de lo que era intentar volar al extranjero en
una situación así, por lo que desconocía los pormenores de las
inspecciones y cuarentenas que tenían lugar durante la inmigración y
la emigración.

El hecho de que pudieran ignorar información irrelevante para ellos


en una situación como esta realmente demostraba que los humanos
eran criaturas egoístas. Me hizo dudar de si los seres humanos
realmente estaban destinados a ser criaturas sociales.

Estaban muy lejos de las abejas o las hormigas.

Aunque consiguiéramos marcharnos, si no nos dejaban volver, eso


no era viajar, sino estar exiliado… Quizá no había vivido mi vida de la
forma más ética, pero no había hecho nada tan malo como para merecer
el exilio. Suponiendo que no hubiera hecho algo tan terrible como para
luego perder la memoria.

“—Shinobu-san. ¿A qué parte de Europa quieres ir?”

“Groenlandia.”

“¡¿Groenlandia?!”

¿Ese país estaba en Europa?

Cierto, era… Era un territorio de Dinamarca.

“No, sólo bromeaba. Un poco de humor para aligerar el ambiente.”

Así que, a su manera, Shinobu se mantenía alerta para evitar que


estos momentos de tensión se volvieran aún más tensos…
Entretejiendo risas a cada paso.

Aunque no tuviera gracia.

Hablando de eso, esta vampiresa incluso había pasado algún tiempo


en el Polo Sur, ¿no? Y tal vez sólo habían sido palabras vacías, pero
había dicho, en aquellas vacaciones de primavera de hacía dos años,
que había venido a Japón a hacer turismo.
No obstante, teniendo en cuenta lo que le ocurrió después, era más
bien como si hubiera sobrevivido a duras penas a una vida de exilio[25].

En cuanto a mí, no es como si apenas hubiese sobrevivido, sino que


me había convertido en un cascarón vacío como un cadáver[26].

“Al parecer, hubo casos confirmados del coronavirus incluso en el


Polo Sur, y la teoría de que las excentricidades no existen en ese
continente ya es cosa del pasado. Al final, sigue sin estar claro si los
brotes son más probables o no en lugares más fríos.”

En verano, la gente está más activa, por lo que las infecciones se


propagan con más facilidad, ¿no? Al menos, según tengo entendido.

“Si lo pensáis a escala mundial, siempre es verano en algún sitio e


invierno en otro.”

Como era de esperar, el punto de vista de alguien que ha vivido


seiscientos años era inmenso.

Quizá por eso no comprendía realmente la gravedad de esta


enfermedad… Aunque para nosotros se trataba de un acontecimiento
histórico que sólo ocurriría una vez cada siglo, para ella quizá no fuera
más que «lo de siempre».

Las cosas acabaron saliendo bien en el caso anterior, en el anterior


al anterior e incluso en el anterior a ese, así que esta vez todo irá bien,
¿tal vez era como ella lo veía?

En ese caso, no era razonable criticarla por ello, pero tampoco podía
hacer la vista gorda, así que lo único que hice fue volver a preguntarle.
“Entonces, ¿a dónde quieres ir realmente?”

Bueno, había citado con arrogancia una de las afirmaciones de


Hanekawa, pero hacía tiempo que había terminado los exámenes de
selectividad, así que ni siquiera sabía cuántos países había en la Unión
Europea tras la retirada del Reino Unido (más de veinte, creo…). Pero
incluso antes de eso, ni siquiera estaba seguro de poder nombrar todos
los países de Europa.

Me estaba tensando en secreto por miedo a que sacara a colación


un país que apenas recordaba y pusiera al descubierto mi ignorancia,
pero Shinobu dijo…

“En cuanto a su ubicación, en términos de la Europa occidental,


oriental, meridional y septentrional que habéis mencionado, está justo
en medio de ellas.”

… Siendo bastante vaga en su descripción.

¿Europa Central?

¿Ese era un término real?

“Shinobu, te estoy pidiendo un nombre específico.”

“No tiene sentido preguntar. Es un país que se arruinó hace mucho


tiempo.” Dijo Shinobu con indiferencia.

Con indiferencia y desinterés.


“Ni siquiera aparece en los libros de historia. Incluso yo lo he
olvidado por completo, así que probablemente nadie recuerde el
nombre de ese país—lo he olvidado todo cuidadosamente[27].”

“¿…………?”

Con ella mezclando un homófono al final, acabó revolviendo un


poco mis pensamientos, pero ¿qué, cayó en la ruina? ¿No un exilio del
país, sino un país arruinado?

Bueno, no esperaba que planeara un «viaje gastronómico de ida y


vuelta París-San Sebastián»… Por no mencionar que la idea de que
Francia y España no eran los únicos países de Europa era precisamente
lo que yo había estado tratando de decir, pero aun así, un país en ruinas
era bastante chocante… ¿No era un destino de demasiado alto nivel
para que de repente lo visitara una encerrada en una sombra?

“Tan lejos de cuarentenas o periodos de aislamiento, ni siquiera


necesitaremos pasaportes. Si es demasiado difícil ser cuidadoso sin
nombre de país, entonces, por el momento, llamémoslo Reino
Acerola.”

Shinobu parecía extrañamente apegada al juego de palabras


«nombre de país» y «cuidado», pero dejando eso a un lado, el Reino
Acerola.

Hablando como Ononoki-chan, eso lo hizo sonar como un reino


que estaba bajo su dominio, cuando era Kiss-Shot Acerola-Orion
Heart-Under-Blade—¿hm?
¿Acerola?

¿Princesa Acerola?

“Además, mi amo. Sólo tenemos prohibido salir de casa por


razones no esenciales y no urgentes.”

Shinobu se encogió de hombros.

Esperaba que la extensión natural de esa afirmación fuera: «Está


bien marcharse por razones esenciales o urgentes», pero como era de
esperar de una antigua noble, las palabras de la antigua princesa fueron
diferentes.

“Si no es irse de casa, sino volver a casa, entonces seguro que está
bien.”
003
No irse de casa, sino volver a ella.

Era bastante ingenioso decirlo, pero si ese Reino Acerola


(temporal) era realmente el país—el país arruinado—en el que estaba
pensando, entonces aún más estrictamente hablando, no sería volver a
casa, sino volver a su país de origen.

Como Oshino Meme le había dado el nombre japonés de Oshino


Shinobu, y como había encajado perfectamente durante los dos últimos
años, la había tratado básicamente como japonesa. Pero como vampiro,
Shinobu era de hecho una especie no nativa, por no mencionar que
había sido la princesa de un país diferente.

La habían llamado Princesa Acerola.

O quizás, «Princesa Belleza».

Teniendo eso en cuenta, «país en ruinas» no significaba que hubiera


caído en la ruina a causa de la guerra ni nada por el estilo—era un reino
que ella misma había llevado a la ruina, cuando aún era humana.

Antes de convertirse en vampiro… ¿Un reino que había caído en la


ruina hacía quinientos noventa y dos años? No, no era eso. Puede que
ahora mismo Shinobu aparentase ocho años por mi culpa, pero no era
su edad oficial.

“Más que por vos, es porque esta edad se ajusta a vuestras


preferencias.”
“En tu forma completa y original, tenías entre veinticinco y
veintisiete años, ¿verdad?”

Ignoré de inmediato el comentario fuera de lugar de Shinobu y


volví a calcular, aunque se trataba de una resta demasiado simple para
considerarla un recálculo. Pero habría sido un pequeño país que cayó
en la ruina hace unos quinientos setenta años. En cualquier caso, había
pasado tanto tiempo que tenía sentido que el nombre del país ya no se
conociera.

Era historia.

Santo cielo…

Pero si eran los «restos de los sueños de una noble dama[28]», ¿por
qué intentaba volver a visitarlo ahora? Regresar a casa… Con esta
calamidad que se había abatido sobre el mundo entero, ya era bastante
difícil regresar al propio país de origen, así que el recuerdo de los
vuelos especiales que iban de aquí para allá durante las fases iniciales
de la pandemia aún estaba fresco en mi mente—era natural querer
regresar al propio país de origen ante la amenaza de una emergencia
inminente.

Incluso podría llamarse instinto de búsqueda.

Como una parte de mí deseaba que Hanekawa hiciera lo mismo, me


parecía bastante razonable que Shinobu quisiera volver a su lugar de
nacimiento, es decir, si no fuera un país en ruinas.

Si no fuera por eso, esto tendría bastante de episodio final.


Para que una querida aprovechada, venida de otro país o de otro
mundo, volviera a casa… aún no valía la pena referirse a las famosas
obras de Fujiko Fujio… Aun así, ¿qué quería hacer tras regresar al
Reino Acerola (temporal)?

No era como si fuera a establecer un sistema de atención médica.


El país ni siquiera tenía ciudadanos.

“Kaka. Ciertamente. Viendo que fui yo quien mató a todos.”

“Si ese delito se cometió hace unos quinientos setenta años, hace
tiempo que habrá prescrito…”

No te limites a decir «Kaka».

Puede que hayas sido tú quien haya sacado el tema, pero ¿es algo
de lo que realmente me pueda reír?

Más que menospreciarte, era una confesión.

Una confesión que podría usarse como prueba.

“En rigor, no fui yo quien los mató, sino que mi belleza llevó a los
ciudadanos a suicidarse. Algo así.”

Qué registro más loco de la caída de un país.

En serio, no era algo que se pudiera descartar con un «algo así».

No hagas pasar tus crímenes por mera historia.

Y, sin embargo, no es que estuviera exagerando… En el «Mundo


Espejo», tuve personalmente una audiencia con esa «Princesa Belleza»
y había estado a punto de destriparme a mí mismo—Kiss-Shot
Acerola-Orion Heart-Under-Blade, que era herética para ser vampiro,
también era una princesa herética cuando era humana.

Incluso podría haber sido más terrible como humana.

Con una belleza que podría abrumar a los ciudadanos de su país.

Para liberarse de esa maldición, la Princesa Acerola eligió


convertirse en vampiro por decisión propia… Había tardado bastante
en contarme toda la historia.

Incluso con lo poco reservada que era Shinobu, probablemente era


un tema que no estaba muy dispuesta a abordar—era algo de lo que
sólo podía hablar como la historia de alguna otra persona. Por
supuesto, también podía ser que simplemente no recordara demasiado
de cuando era humana.

Incluso yo había conseguido olvidar a mi amiga de la infancia.

Eso había acabado siendo todo un problema.

“Puede que haya algún paquete de viaje loco que nos lleve a visitar
países en ruinas, pero ¿en verdad hay necesidad de ir en este preciso
momento? Si no podemos contener la propagación del coronavirus,
incluso Japón podría acabar cayendo en la ruina, así que ¿para qué ir
hasta Europa?”

En este caso, daba miedo pensar que «Japón podría acabar cayendo
en la ruina» no fueran sólo palabras vacías. Esta pandemia realmente
te hacía pensar en la fragilidad de las fronteras nacionales.
Al fin y al cabo, tanto las fronteras nacionales como las
prefecturales son líneas arbitrarias trazadas por los humanos.

“Habiendo vuelto yo a casa de mis padres, no es que no entienda


que sientas nostalgia de tu hogar, pero…”

“Ya quisierais. No es como si sintiera nostalgia o algo así.”

“¿En serio? Entonces, ¿por qué…? Tratar de hacer algo que en


verdad podría enfermarte, no sólo darte nostalgia… Si no es hacer
turismo, y no es volver a casa—”

“Como he dicho, es «porque sí».”

Inspiración.

Repitió Shinobu.

“«Porque sí»… tengo la sensación de que algo ha sucedido. No una


premonición, sino una demoni-ción, por así decirlo[29]. A mi amiga
jurada.”

“¿Amiga jurada?”

“A Deathtopia Virtuoso Suicidemaster.”

Por un momento, no me di cuenta de a quién se refería, pero eso


fue culpa de mi propia perceptividad—debería haber sido capaz de
adivinarlo desde el momento en que dijo «amiga jurada». En todo caso,
debería haber adivinado que se trataba de «ella» desde el momento en
que Shinobu mencionó el viaje a Europa.

Eso en sí mismo habría sido un destello de inspiración.


Deathtopia Virtuoso Suicidemaster, podría decirse que desempeñó
el mismo papel que Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade
desempeñó para mí. Hace quinientos setenta y tantos años, mordió el
cuello de la Princesa Acerola, le chupó la sangre y la convirtió en
vampiro, una especie de antepasado.

Hace un año, se había dejado caer por Japón.

Para hacer turismo.

Sólo con el mero hecho de dejarse caer por allí, había dado lugar a
un incidente bastante llamativo que incluso había implicado a mi alma
mater, pero, bueno, dejemos eso a un lado por ahora… al final, se había
visto obligada a abandonar el país.

Pero antes de que ella se marchara, Suicidemaster y Shinobu habían


podido reunirse por primera vez en cientos de años… No quería ser
una molestia para ellas, pero incluso antes de eso, un recién llegado
como yo no tenía espacio para entrometerse en su conversación, así
que no tenía ni idea de lo que acabaron hablando las dos vampiresas.

Probablemente había toneladas de cosas de las que hablar. De


siglos.

Y así, para seguir hablando de todo lo que aún no habían


conseguido hablar, ahora Shinobu sería la que visitaría a
Suicidemaster… pero, no, casi seguro que ese no era el motivo.

Algo le había pasado a su amiga jurada.


Lo había llamado demoni-ción, pero probablemente era algo más
que eso. Probablemente iba más allá de la inspiración y se acercaba
más a algo como la telepatía—después de todo, estaba hablando de la
que la había convertido en vampiro.

No estaba al mismo nivel que el emparejamiento entre Shinobu y


yo, pero su conexión invisible no era algo que fuera a desvanecerse por
completo después de quinientos setenta y tantos años, sobre todo
porque se habían reunido hacía apenas un año.

Vínculos—

“Dices que algo pasó… ¿Pero, exactamente, qué?”

“No sé tanto. Ni siquiera puedo decirlo con seguridad. Podría ser


sólo mi imaginación.”

A pesar de sus palabras poco seguras, su tono de voz era totalmente


inquebrantable—seguramente había una razón intuitiva para su
intuición.

“¿Crees que fue exterminada por un cazador de vampiros?”

“Tal vez. Pero siempre ha sido de las que mueren con frecuencia—
para ser sincera, cuando nos encontramos el año pasado, me sorprendió
ver que seguía viva.”

Así que no tendría esta extraña sensación si tuviera una muerte


normal—dijo Shinobu, armando una extraña especie de lógica.

Mhm…
Pues bien, en épocas como esta, también se me agudizaba el
sentimiento de preocupación por los amigos con los que no había
podido quedar como de costumbre.

Sentía como si mi corazón fuera a estallar a cada momento,


imaginando lo que Hitagi, Oikura y Meniko estaban tramando ahora
mismo—por supuesto, era capaz de sobrellevarlo de una forma u otra,
pero no podía pasar sin preocuparme en absoluto.

Y ese sentimiento era el que Shinobu sentía ahora, pero de una


forma que sólo los vampiros podían sentir—hacia su única «amiga
jurada» desde hacía seiscientos años.

Qué envidia.

Pero la comprendía—no era como si tuviera algún tipo de sexto


sentido, y yo, entre todos, era el que menos derecho tenía a ponerme
ansioso por ella, pero si pudiera, querría ir a ver a Hanekawa.

Aunque estuviera en el espacio.

“Exactamente. Deathy[30] es para mí como esa chica representante


de clase es para vos.”

“Cuando la gente gritaba sobre la escasez de mascarillas, yo estaba


seriamente agonizando sobre si sería capaz de modificar el sujetador
de Hanekawa en una mascarilla, ya sabes.”

“Fingiré que no he oído lo que acabáis de decir, así que fingid que
no habéis oído lo que acabo de decir.”
Bueno, independientemente de los detalles de lo que acababa de
decir.

Aun así, se planteaba un dilema ineludible.

Kanbaru, por ejemplo, se encontraba en una situación similar—al


convivir con sus ancianos abuelos, el hecho de poder verlos cerca
facilitaba la tranquilidad, pero al mismo tiempo, el riesgo era mayor…
Desde mi punto de vista, Suicidemaster era básicamente una abuela
para mí, con Shinobu entre nosotros, y en ese sentido, quizá era más
lógico mantenerla a distancia y preocuparse por ella desde lejos.

En casa es donde pienso cuando estoy lejos[31].

Los amigos vendrán de lejos[32].

Entonces, ¿qué hacer?

Tenía que considerarlo detenidamente.

Como ya dije, al ser básicamente un nieto, no experimentaba


ningún tipo de intuición, pero seguramente Shinobu había sentido
«algo».

Estaba bien creerla sin pruebas.

Si era así, no había razón para subestimar el nivel de peligro.

Después de todo, Suicidemaster no era sólo un vampiro, sino un


verdadero ancestro. Era difícil imaginar que hubiera contraído el
coronavirus y que su estado estuviera empeorando, pero había muchos
otros aprietos en los que podría encontrarse. Tal vez no me
corresponda a mí decirlo, pero esa verdadera antepasada no era un
vampiro especialmente precavido—su tasa de mortalidad era incluso
superior a la de un novato como yo.

Era tal y como Shinobu había dicho.

Incluso sólo durante su visita del año pasado, ¿cuántas veces había
muerto en total?

Como tal, si se daban algunas circunstancias inevitables, era natural


que Shinobu quisiera correr a su lado. Y, viendo que me había seguido
como esclava loli de cabello dorado a mi conveniencia durante tanto
tiempo, estaría encantado de acompañarla si era algo de lo que era
capaz. Quería ayudarla, quería que me dejara ayudarla. Aunque fuera
algo en lo que yo no pudiera hacer nada.

No obstante, desde el punto de vista práctico, había un obstáculo


mayor, una dificultad mayor, en el hecho de visitar un país en ruinas
en comparación con visitar un destino turístico famoso—no sería tan
sencillo ni siquiera en tiempos ordinarios.

La Shinobu de hace dos años, y la Suicidemaster del año pasado,


no era como si hubiesen llegado a Japón en avión… Pero para la
Shinobu actual, que había perdido casi por completo el poder de la
vampiresa de sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre fría,
parecía poco probable que pudiera hacer lo mismo.

Por otro lado, cuando se trataba de la idea de tomar cualquier medio


de transporte normal, entonces tenía que decir que me daba un poco de
miedo—ni siquiera había estado en un barco, y mucho menos en un
avión. Y aunque no necesitáramos pasaportes para entrar en un país en
ruinas, no había forma de que Shinobu pudiera partir oficialmente sin
nacionalidad ni registro familiar.

Ni al partir ni al regresar.

“E incluso si de alguna manera encontráramos un canal trasero que


nos permitiera salir del país de forma segura, sigue existiendo el
problema que planteé al principio. La posibilidad de que mostremos
algún síntoma si contraemos el virus puede ser extremadamente baja,
pero no se puede negar la posibilidad de que aún podamos contagiar a
otros.”

“Mi tierra ya ha caído en la ruina, así que no es como si hubiera


ciudadanos allí a los que se lo podamos esparcir.”

Qué respuesta tan surrealista.

No obstante, aunque eso fuera cierto.

“Seguiría habiendo riesgo mientras vamos de camino. Ese es el


problema de la movilidad humana. También existe la posibilidad
inversa de que, sin querer, traigamos el virus del extranjero…”

Si alguien me dijera que fue inhumano por mi parte intentar


aumentar la movilidad humana durante esta pandemia, entonces,
paradójicamente, no sería difícil decir que no fue movilidad humana
en absoluto, teniendo en cuenta que éramos una célula de dos antiguos
vampiros.
“Ya veo. Vuestras preocupaciones son razonables. Aun así, tengo
un plan, en pocas palabras, sólo tenemos que evitar la propagación de
la enfermedad, ¿correcto?”

Tenía una expresión triunfante, pero por ahora no parecía que fuera
a revelar cuál era su plan—más que grandilocuencia, era más probable
que hubiera urdido un plan que yo no aprobaría.

Fue sorprendentemente calculadora.

Su idea era seguramente inútil.

Siempre que Shinobu elaboraba un plan, me daba malestar[33].

No obstante, no tenía ningún plan alternativo, así que quizá no


tuviera más remedio que afrontar los problemas que fueran surgiendo,
uno a uno.

No iba a presionarla sobre el asunto.

La humanidad había aprendido muchas cosas en los últimos meses,


pero quizá una de las más importantes era: «No debemos sembrar la
discordia».

Debemos tener cuidado con la posibilidad de generar hostilidad.

“Entonces, suponiendo que seguiremos tu plan, digamos que hemos


logrado salir del país de forma segura y viajar a nuestro destino.
Digamos que fuimos capaces de no molestar a nadie en el camino. Eso
no es necesariamente imposible. Después de regresar, podríamos pasar
voluntariamente dos semanas de cuarentena en, veamos… Ya sé, ¿qué
tal un espacio misterioso hecho por Ougi-chan como la Clase 1-3? Pero
aun así, incluso si de alguna manera pudiéramos hacer un acto tan loco
en la cuerda floja, está bastante garantizado que Gaen-san se enfadaría
muchísimo con nosotros.”

Sólo de imaginarme el futuro siendo regañado con severidad por


esa Onee-san sonriente (con la que actualmente había cortado lazos)
era suficiente para hacer que mi cráneo se sintiera como si estuviera
por explotar.

Al principio, después de entrar en la universidad, se suponía que


Shinobu y yo íbamos a estar vigiladas por Gaen-san, así que una
muñeca cadáver había residido en mi habitación durante bastante
tiempo (técnicamente, era la habitación de mi hermana, pero, bueno,
también podía ser la mía). Puede que nos hubieran dado el visto bueno,
o puede que hubiera alguna otra razón, pero la vigilancia de Ononoki-
chan había pasado a Sengoku (o puede que no hubiera ninguna razón
para ello). Pero eso no significaba que estuviéramos completamente a
salvo… No estaba totalmente seguro de que nuestro periodo de prueba
hubiera terminado. Teniendo en cuenta que aún no había pasado ni
medio año desde que Ononoki-chan se había marchado, si se descubría
que estábamos conspirando para abandonar el país, era posible que no
sólo nos volvieran a vigilar, sino que incluso nos incluyeran en la lista
de objetivos de exterminio.

Aunque pudiéramos escabullirnos sigilosamente y volver a entrar,


no podía pensar que seríamos capaces de pasar desapercibidos a los
ojos de la «Onee-san que lo sabía todo»… Ni siquiera podía empezar
a pensar eso. Era posible que ya se hubiera dado cuenta de que
intentábamos urdir un plan así.

“Así que, en lugar de intentar salir del país de contrabando, no creo


que tengamos otra opción que pedir permiso a esa administradora para
marcharnos… Dejando a un lado mi propia imprudencia, el traslado de
una joven de cabello dorado es básicamente como un traspaso de
armas.”

“Qué molesto. Haced lo que creáis conveniente.”

¿En estos momentos en verdad estaba en la posición de un «amo»?

En lugar de ser mi sierva, era más bien como si me impusiera todo


el trabajo.

Era menos el comportamiento de un amo y más el comportamiento


de una princesa. Princesa Acerola…

Para una princesa, era obvio que tenía que realizar todos los
trámites necesarios para entrar o salir del país, pero, como habíamos
cortado los lazos, iba a ser difícil pedirle permiso a Gaen-san…
Probablemente me iba a imponer medidas de control fronterizo
unipersonales. Particularmente fuertes, por cierto.

Incluso si no se enfadara conmigo, probablemente me diría «no» de


forma bastante rotunda.

Tal vez no debería haber cortado lazos con ella por descuido en
aquel entonces.
“Bien. Usad esa inteligencia vuestra de estudiante universitario de
veinte años y pensad ya en algo, mi amo.”

“¡Estás pidiendo demasiado de un estudiante universitario!”

Especialmente uno que sólo tenía veinte años.

Bueno, tenía que inventarme algo.

Para bien o para mal.

Erm, juntando todo, los tres puntos de «un medio de transporte a un


país en ruinas», «medidas de control de infecciones para una
pandemia», «garantizar nuestra seguridad después de volver a casa»
eran los asuntos más urgentes que teníamos entre manos.

Por un lado, el asunto de las «medidas de control de la infección»


podía confiarse provisionalmente a Shinobu, pero los «medios de
transporte» y «garantizar nuestra seguridad» no eran muy sencillos.

La primera implicaba tratar con organizaciones gubernamentales, y


la segunda, con esa Onee-san para la que no éramos rivales. Ambos
eran formidables. Aunque admitiera la derrota desde el principio y
realizara mi especialidad, postrarme de forma increíble, no esperaba
que Gaen-san nos despidiera con una sonrisa… Incluso sin tener en
cuenta la idea de las excentricidades y todo eso, realizar un
movimiento tan imprudente en una situación como esta era algo que
cualquier adulto debería reprender adecuadamente. Incluso si no se
enfadara, probablemente se limitaría a decir «no».
Para mí fue más difícil conseguir la aprobación que para las
vacunas.

Tal vez valía la pena intentar contactar con ella, pero si cerraba por
completo el plan en sí, entonces acabaría por no valer nada en
absoluto… Dicho esto, tampoco tenía el más mínimo valor para
desafiarla abiertamente…

“…………”

Desafiarla abiertamente.

Hacer algo así contra Gaen-san era un acto de barbarie del que ni
siquiera sus kouhais bajo su supervisión directa, Oshino e incluso
Kaiki, eran capaces—pero, pensándolo bien, hubo uno.

Un especialista capaz de actos de barbarie.

Así es. Incluso en nuestro mundo, existía alguien que poseía un


nivel de violencia que podía rivalizar con Aikawa Jun… Ah, esto es
matar dos pájaros de un tiro, ¿no?

Hay que ver.

Si confiaba en esa onmyouji violenta, los dos asuntos de los que


estaba a cargo podrían resolverse al mismo tiempo. Aunque sin duda
era una aventura arriesgada… Una apuesta en la que mis
probabilidades de ganar eran las mismas que las de morir. Por suerte o
por desgracia, aunque había cortado lazos con Gaen-san, su
información de contacto seguía registrada en mi teléfono.
Desde aquel invierno de mi tercer año de secundaria.

Pero aún era un poco reacio…

O mejor dicho, era el tipo de negociadora temible que podría optar


por exterminarme en cuanto hiciera mi petición, pero ahora que lo
había pensado, no podía irme sin probar esta opción.

Aunque fuera un intento más peligroso que ir al extranjero.

¿Sería un viaje al extranjero o al otro mundo?

“Bueno, nos pondremos en marcha para ayudar a Deathtopia


Virtuoso Suicidemaster. Empezar con una misión suicida me parece
bien, ¿no crees?”

“Muy cierto, mi amo. Además, no queda ningún lugar seguro en


esta Tierra.”

¿De verdad es tan malo?

Teniendo en cuenta que la joven había sido testigo en reiteradas


ocasiones, de forma directa, de infecciones desbocadas, sus palabras
parecían tener más peso, y empecé a temblar al pensar que mi
sensación de peligro no había sido suficiente. Pero necesitaba convertir
mi temblor en el de la emoción.

Para enfrentarme a la onmyouji violenta—Kagenui Yozuru.

Tenía que convertirme en un guerrero.


004
En cierto modo, simplemente sentía curiosidad.

Mi curiosidad no podía contenerse.

Preocuparme por ella no era algo que realmente pudiera


conceptualizar, pero ¿exactamente cómo se las arreglaba Kagenui-san
durante esta pandemia?

Había considerado que su shikigami exclusivo, Ononoki-chan, era


una muñeca cadáver, por lo que estaba completamente alejada del
concepto de pandemia. Pero tentativamente (×100), Kagenui-san era
humana, así que no sería como si fuera inmune a las enfermedades.
Había oído que había un cierto número de personas que eran incapaces
de resfriarse, pero dudaba que existiera una persona que poseyera
anticuerpos o inmunidad contra todo tipo de enfermedades.

Dicho esto, desde luego no parecía de las que se aíslan


silenciosamente en casa… Dudaba que un encierro fuera capaz de
encerrar a Kagenui-san, por muy poderosa que fuera la autoridad que
lo ordenara.

La sombra de Kagenui-san no se podía coser[34].

Si hubiera algo que le impusiera una restricción, sería una


maldición excéntrica que hacía que «no pudiera caminar sobre la
superficie de la Tierra».
En un momento dado, gracias a las maquinaciones de Ougi-chan,
se había quedado atrapada en el Polo Norte, pero era difícil decir que
eso contara como estar encerrada… De todos modos, no podía negar
que, en parte, una repentina urgencia por conocer el estado actual de
Kagenui Yozuru me estaba empujando a seguir adelante.

Si no fuera por eso, nunca habría llamado a un especialista


basándome en algo como «la intuición de Shinobu», algo que un
tercero consideraría demasiado vago, sobre todo si se trata de un
especialista en excentricidades inmortales.

Nuestro enemigo natural.

En un momento más oportuno, no sería de extrañar que esa


onmyouji violenta decidiera exterminarnos—cuando Deathtopia
Virtuoso Suicidemaster había visitado esta ciudad, Gaen-san incluso
la había llamado desde el Polo Norte como baza.

En ese sentido, podría ser inesperadamente adecuada para el papel.

Aunque, al mismo tiempo, era el papel del villano—pero de todos


modos.

“Saludos, Araragi-kun. Ah, por cierto, feliz vigésimo cumpleaños.”

Nuestra conversación empezó con el giro de que Kagenui-san fue


la primera en felicitarme por mi cumpleaños fuera de mi familia, así
que se acordaba de cuándo era mi cumpleaños, ¿eh? Aunque era
posible que sólo conociera mi información como objetivo a vigilar…

Aunque mentiría si dijera que no estoy contento.


Fue una sorpresa tardía pero agradable.

“Aun así, el mundo se ha vuelto loco, ¿no? Quién iba a pensar que
estaría en un futuro en el que estoy teniendo una conversación a
distancia contigo, Araragi-kun, a través de una videollamada. No
podría haberlo imaginado cuando nos conocimos.”

“Puedo apostar por ello.”

Efectivamente, como habrás adivinado, fue una reunión de Zoom.

Para la encarnación de la violencia conocida como Kagenui-san, la


idea de que fuera capaz de utilizar un teléfono inteligente en sí misma
iba en contra de mis instintos, pero a diferencia de Oshino, que apenas
podía manejar un teléfono público o uno de disco, parecía que estaba
sorprendentemente en sintonía con los dispositivos electrónicos.

Hablando de eso, le compró a Ononoki-chan un teléfono para niños


cuando la empleó como shikigami—casualmente, había hecho que
Shinobu abandonara mi habitación por el momento.

Salió de mi habitación, y entró en mi sombra.

La comedia doméstica de una joven irrumpiendo en una reunión a


distancia no era algo que quisiera que ocurriera aquí… Pero Kagenui-
san y Shinobu compartían una compleja conexión (era algo que no
podía importarme menos, pero en el pasado, Kagenui-san le había
pisado la cabeza a Shinobu).

La llamada tenía un poco de retraso, pero la imagen era clara. Había


pasado casi un año desde la última vez que hablé con Kagenui-san,
pero aparte de que le había crecido un poco el cabello, parecía la misma
de siempre… Al menos, no parecía que hubiera acumulado estrés por
la pandemia.

Bueno, una persona así podía aliviar fácilmente el estrés cuando


quisiera. Simplemente destruyendo sin sentido cualquier objeto que
estuviera cerca de ella.

No era exactamente un cliché remoto, pero como se trataba de una


videollamada, me había estado preguntando en secreto si podría
hacerme una mejor idea del carácter de Kagenui-san viendo el estado
de su habitación. Pero, era como se esperaba de la kouhai de la “Onee-
san que lo sabía todo», o como se esperaba de la colega del tipo de
camiseta hawaiana que podía ver a través de todo. Como si hubiera
visto a través de las muchas formas en que un delincuente podría
pensar, el fondo de esta videollamada había sido compuesto con una
imagen diferente.

Qué técnica tan delicada.

Tenía la imagen de que era una persona poco reservada, o incluso


grosera, pero quizá en realidad valoraba mucho su intimidad.

Por no hablar de que aún no me había contado toda la historia de


cómo convirtió a Ononoki-chan en su shikigami.

Además, la imagen de fondo era, de hecho, una representación de


un paisaje europeo… Estaba claro que era una compañera de Gaen-san
y una colega de Oshino.
Qué tipos tan desagradables era aquellos con los que se había
asociado.

Con ella haciendo todas estas cosas desde el principio, me resultaba


difícil ejecutar mis propios planes… Por cierto, ¿en qué parte de
Europa se encontraba este paisaje? Parecía un poco Europa del Este…
A lo lejos, detrás del paisaje urbano, había un castillo de aspecto
bastante impresionante, lo que hacía que fuera una foto estupenda.

¿Fue obra de un profesional?

“Entonces, ¿cuál parece ser el problema? Araragi-kun.”

“Bueno, me preguntaba si estabas bien, ya ves. El mundo se ha


vuelto un poco patas para arriba, ¿no?”

Había caído por completo en la costumbre de sacar el tema de la


pandemia como si estuviera comentando el tiempo, pero en cualquier
caso, así fue como empecé mi planteamiento.

“No sé mucho del mundo y eso, pero es verdad que estos días he
estado muy ocupada. Si lo hubiese sabido, me habría quedado en el
Polo Norte un poco más.” Esa fue su respuesta.

Como hablábamos por teléfono, era agradable sentir la seguridad


de que no me darían un puñetazo de repente… Pero, como era de
esperar, tenía la sensación de que ella vivía a un nivel superior al de
los asuntos del mundo.
En ese sentido, era como una ermitaña, aunque de un modo distinto
a su colega Oshino—de hecho, su incapacidad para poner los pies en
la tierra era una auténtica maldición.

Así que estaba ocupada, ¿eh?

“¿Pasó algo con la antigua Heart-Under-Blade?”

Uy.

Justo cuando me había entregado un poco a mis propios


pensamientos, ella fue al meollo de la cuestión sin demora—si seguía
bajando la guardia sólo porque se trataba de una llamada telefónica,
podía encontrarme en una posición montada (en el sentido de las artes
marciales).

¿Debería haber planeado algo para pillarla por sorpresa, como


poner la Araragi Harén de fondo en mi vídeo?

Aunque el resultado de ese plan probablemente sería que ella me


hiciese algunos movimientos de kung fu.

“No, no, Shinobu está perfectamente bien. Quedarse en casa es su


fuerte. Ella conoce los Tres Cierres[35] como la palma de su mano.
Como está completamente sellada en mi sombra, está perfectamente a
salvo, sin miedo a que cause daño a nadie más. Estamos siguiendo las
reglas que se han establecido para nosotros sin excepciones. Esa
esclava loli de cabello dorado no está planeando nada.”

“Mhm.”
Esa fue una respuesta cortante.

A pesar de que había mostrado tantos resquicios en mi armadura


para que ella los rompiera.

Era cierto que lo más probable era que Shinobu y yo fuéramos


oponentes insatisfactorios para Kagenui-san, pero si iba a tratarme con
tanta ligereza, casi me daban ganas de dejarlo todo sin que ella siquiera
tuviera que arrancármelo.

En realidad, los dos estamos planeando imprudentemente una


excursión al extranjero, ¿sabes? Quería revelarlo así, pero no, al final
sería mejor no hacer tal revelación.

Como había hecho la llamada sin ningún ensayo previo, me esforcé


por encontrar la forma más inofensiva de formular mi petición, pero,
una vez más, fue como si me hubiera superado.

“En ese caso, me facilita pedirles a ambos un favor.” Dijo.

¿Un favor?

“Sí. Te agradezco mucho que me llamaras.”

Nunca había esperado oír una frase tan estereotipadamente sociable


de Kagenui-san, así que realmente vivir una larga vida tenía sus
ventajas—me alegraba de no haber muerto a los diecisiete años.

O eso había estado reflexionando, pero después de oír lo que tenía


que decir, pensé que realmente podría morir.

Morir por un shock a los veinte años.


“Verás, casi estaba pensando que debería ser yo quien te llamara
primero. De verdad, de verdad. Me sorprende lo oportuno que has sido.
Araragi-kun, ¿te importaría venir junto con la ex Heart-Under-Blade a
dónde estoy? Resulta que ahora mismo estoy por Rumanía.”

“¡…………!”

¿Qué? Espera un segundo, ¿Rumanía?

Por Rumanía, ¿se refería a esa Rumanía?

¿Rumanía, la de aquel chiste malo de «a qué país le gusta más el


curry» que se contestaba con «Roux-manía[36]»? El que se podía
replicar con: «si se llamara Curry-manía, entonces en realidad no le
pondrían roux», ¿esa Rumanía?

“¿Ere’ idiota? ¿Por qué te fija’ tanto en lo’ chiste’ malo’?”

Cuando ella replicó en ese dialecto de Kansai suyo, realmente se


sintió como una réplica apropiada, huh.

“Además, pensar que con roux siempre se refiere al curry de roux


es demasiado superficial. Considerando el profundo sabor del
curry[37].”

“También está mal fijarse tanto en el curry… Espera, ¿eh?


Entonces, ¿ese paisaje detrás de ti no es sólo una imagen de fondo?
¿En serio es Europa del Este? Entonces, ¿ese castillo en la distancia es
el verdadero Castillo Bran…?”

“Sí, sí. Seguro que sabes tus cosas.”


Claro que sí.

Después de todo, fue el modelo para el castillo del famoso vampiro


Drácula.

Ahora que me fijaba bien, podía ver que el paisaje que aparecía en
la pantalla se movía de acuerdo con el ángulo de la cámara—no era un
truco narrativo, sino un truco de videollamada a distancia. No era un
fondo, sino que ella estaba sobre el terreno, en el campo.

Rumanía.

Bien, pero ¿por qué estaba tan lejos…? Sería más natural si
estuviera en el Polo Norte, pero ¿por qué Kagenui-san estaba ya en
Europa, que era nuestro destino?

¿Estaba allí para interponerse en nuestro camino?

Pero tenía que haber un límite a lo lejos que podía adelantarnos.

Superaría la omnisciencia de Gaen-san y la perceptividad de


Oshino. Ya la consideraba una persona aterradora, pero ¿lo era tanto?

¿Quizás era Aikawa Jun?

No, para mayor fortuna de la humanidad, ese episodio acabó


publicándose justo después de la declaración de emergencia, por lo que
su escandaloso y caótico trabajo por encargo se realizó en una Venecia
anterior al COVID-19, ¿sabes? Increíble cómo podían surgir estas
diferencias, incluso en medio de una catástrofe que afectaba a todos
los habitantes del mundo por igual. Pero no era el momento de
sorprenderse por mi buena sincronización—como suele decirse, el
primero que llega es el primero que se atiende. De momento, seguí con
mi siguiente comentario.

“… En tu caso, Kagenui-san, probablemente no estés allí para hacer


turismo.”

“Es un viaje de negocios.”

Qué razón más normal.

Aunque no podía simplemente aceptarlo.

“Pero no te hagas una idea equivocada. Cuando llegué aquí, aún no


había restricciones para viajar. Y de repente los países empezaron a
cerrarse uno a uno, así que ahora estoy en un pequeño aprieto, ya que
no puedo volver a casa. Mis movimientos ya están limitados incluso
en tiempos normales, así que con cosas como esta, tengo que decir que
me sentía mucho más libre en el Polo Norte.”

“Ajá…”

Dicho así, podría contarse como una de esas cosas que ocurrían a
todas horas en el mundo actual, pero aunque lo hiciera parecer como
si hubiera salido del país siguiendo los procedimientos adecuados…
Para Kagenui-san, la palabra «negocio» se refería al exterminio de
excentricidades inmortales.

Parecía que la conversación iba en una dirección desagradable.

En mi mente apareció el peor de los escenarios.


Era inquietante… Básicamente, ¿y si la corazonada de Shinobu de
«algo le pasó a mi amiga jurada» significaba que esa amiga jurada,
Deathtopia Virtuoso Suicidemaster, había sido exterminada a manos
de Kagenui-san?

Habiendo vivido una vida demasiado larga, y habiendo cambiado


los tiempos, puede que Suicidemaster ya no necesitara ser
exterminada, pero al final, hacer la vista gorda o no dependía de la
discreción de Kagenui-san, así como de Gaen-san.

Era flexible y, a la vez, inflexible.

Tal vez la razón por la que aprovechó la oportunidad para invitarnos


casualmente a Shinobu y a mí a Europa, después de haber recibido
nuestra llamada con tan buena sincronización, fue, de hecho, para
confirmar la identidad del cadáver… Tal vez Suicidemaster había
quedado tan maltrecha que sólo su amiga jurada, Shinobu, sería capaz
de identificarla.

Que Kagenui-san nos invitara primero, podría decirse que fue


literalmente un bote[38] salvavidas… pero era como si ese barco ya
hubiera naufragado.

Como si mi silencio no le importara, Kagenui-san habló.

“Pero ha sido duro, y no sé cómo va a ser el mundo en el futuro.


Así que, bueno, me imaginé que aún me debías algo, Araragi-kun, así
que me gustaría que me echaras una mano.”

Continuando la conversación.
¿Eh? ¿Todavía le debía algo a esta persona?

Oh, sí, era el caso… Había salvado la vida de mis hermanas una o
dos veces, y había sido alguien en quien podía confiar cuando no pude
volver atrás después de convertirme en vampiro.

También me había entrenado en el combate cuerpo a cuerpo en los


terrenos del Santuario Kita Shirahebi, ¿no? Sinceramente, a diferencia
de Oshino, no daba la sensación de ser una de mis benefactoras.

No obstante, ella había dicho que era duro ir. No un naufragio[39].

En otras palabras, incluso si el propósito del viaje de Kagenui-san


era la exterminación de Suicidemaster, al menos significaba que aún
no lo había logrado—por lo tanto, aún había tiempo para cumplir el
deseo de Shinobu de salvar a su amiga jurada de la crisis.

O había… No, todavía había.

Iba a creer que aún existía.

¿Significaba eso que, de ahora en adelante, aceptaríamos la


invitación de Kagenui-san para ir a Europa, pero después
interferiríamos en su trabajo? Esto se había convertido en algo
completamente diferente a lo que había estado esperando.

Aunque no se sintiera como una benefactora, esto estaba al nivel de


devolverle el favor con rencor.

Nunca pensé que me daría cuenta de lo cierto que era ese punto de
vista arcaico, sobre cómo las llamadas a distancia no podían transmitir
adecuadamente pequeños matices y sentimientos… Si esto hubiera
sido una conversación cara a cara, habría habido muchas posibilidades
de que ya me hubiera llevado una buena paliza de Kagenui-san, sin
motivo alguno.

Aunque preferiría que tuviera una razón para ello.

Como el plan ya había muerto, quería exponerlo oficialmente para


que constara sin contexto previo, pero mi plan original había sido el
siguiente: como no sería sencillo obtener directamente el permiso para
un viaje a Europa de Gaen-san, o mejor dicho, como habría una
resistencia abrumadora a la idea en el momento en que lo
solicitáramos, supuse que podría (vagamente) recurrir a la kouhai
directa de Gaen-san, Kagenui-san. Pensé que había sido bastante
lógico, pero ahora me daba cuenta de que era un plan plagado de
agujeros, por no decir mezquino.

Intentaba evitar los Tres Cierres, pero no me di cuenta de que


también había evitado el «examen minucioso[40]».

Para ser sincero, incluso había barajado la posibilidad de que a


Kagenui-san le resultara molesto y ella misma me diera permiso de
forma arbitraria, pero nunca pensé que, en lugar de permiso, me
invitaría ella misma.

Fue una petición brillante.

Aunque era algo que me preocupaba.

Si debo seguir la corriente o no.


Tenía la sensación de que aquel flujo se convertiría en un mar
tempestuoso, pero si dejaba que la conversación se desarrollara con
fluidez sin tratar de envolver las cosas por mi cuenta, probablemente
podría asegurarme el segundo objetivo de un «medio de transporte»,
matando dos pájaros de un tiro.

Aunque la fluidez de la conversación era como una cinta


transportadora en rápida aceleración que se dirigía directamente al
infierno… Caramba, ¿cuántas veces más tendría que caer al infierno
antes de estar satisfecho?

Nunca había oído hablar de un reincidente al infierno.

En lugar de «Roux-manía», ¿tal vez fue como «aguas-termales-


manía»?

“De acuerdo. Tenía más tiempo libre del que sabía qué hacer con
él, y sería un honor tener la oportunidad de ayudarte, Kagenui-san. Y
también aprender de ti. Ah, pero, ¡qué pena! No tengo suficientes
fondos a mano para pagar los gastos del viaje…”

“Aah, sí. No es que los trabajadores a tiempo parcial tengan muchos


turnos hoy en día. Y la matrícula se ha vuelto bastante ridícula, ¿no?”

Ella estaba siendo comprensiva, pero yo nunca había aceptado un


trabajo. Mis padres me habían pagado toda la matrícula y, a diferencia
de Oikura, yo no había solicitado ninguna beca… Así que no había
experimentado ningún dolor ni amargura por ese lado.
Hablando de eso, a diferencia de Oshino y Kaiki, Kagenui-san sí se
había graduado en la universidad, ¿no…? Realmente tenía que
preguntarme qué clase de estudiante era.

Apenas podía imaginarlo.

“Y, Araragi-kun, no es que tengas privilegios diplomáticos como


yo.”

“¡Kagenui-san, tienes privilegios diplomáticos!”

¡¿Por qué?!

¿No es ella la peor persona para que le den eso?

“Está bien, está bien. En fin, enviaré a Yotsugi hasta dónde estás,
así que dile que te lleve. A decir verdad, así es como yo llegué aquí.”

Llegué hasta Europa sin sufrir jet lag, dijo Kagenui. Estaría
dañando mi mente y mi cuerpo a un nivel que superaría con creces el
mero jet lag, pero, bueno, eso fue más o menos lo decisivo de mi
videollamada con Kagenui.

Había aludido brevemente a la idea de que, cuando Shinobu y


Suicidemaster llegaron a Japón, lo hicieron a través de un poderoso
salto (atreviéndose a hacer caso omiso de la regla de que los vampiros
no podían cruzar aguas corrientes), así que Ononoki-chan, el personaje
con poderes que era el shikigami de Kagenui-san y una antigua
vividora en casa de los Araragi, debería ser capaz de lo mismo.
El movimiento especializado en transporte: «Unlimited
Rulebook»… Nos había ayudado a Shinobu y a mí innumerables veces
anteriormente.

Aunque esas veces fueron viajes nacionales… Yo sólo había


supuesto que, si esa shikigami preadolescente se ponía seria, sería
capaz de saltar al otro lado de la Tierra, pero parecía que mi suposición
daba en el clavo.

“Por supuesto, esa chica no es el Rey de las Excentricidades, la


vampiresa de sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre fría en su
apogeo, así que llegar a Europa de una sola vez con «Unlimited
Rulebook» no es posible. Tendrás que hacer múltiples escalas por el
continente euroasiático.”

Parecía que la fantasía chocaba con la realidad de un modo extraño.

Múltiples escalas, eh…

“¿Eh…? Si la estás «enviando», ¿eso significa que ahora mismo


Ononoki-chan está trabajando junto a ti, Kagenui-san?”

“Por supuesto. Ella es mi shikigami, así que ¿no es natural?”

Estaba pensando que había habido un largo periodo de tiempo en


el que no era, de hecho, natural… No sólo cuando estaba de vividora
en casa de los Araragi, sino también cuando trabajaba como
compañera de Sengoku.

“¿Hm? Si se trata de Nadeko-chan, ya he hecho que Yotsugi se


retire de allí.”
Hey, hey.

Tu información no está actualizada, Tsukihi-chan.

“Como también tengo lazos con ella, estaba dudando entre pedirte
ayuda a ti o a Nadeko-chan. Así que tu llamada fue oportuna. Aunque
Yotsugi se va a decepcionar.”

Para que se sintiera decepcionada… de que fuera yo y no Sengoku.


Pero en realidad, también tenía que reconocer que había hecho esta
llamada en un momento increíblemente oportuno.

Esta era como la única parte de mí que realmente valía algo.

Probablemente no era suficiente para servirme de expiación, pero


probablemente era mejor para mí soportar la carga de ayudar a
Kagenui-san antes que a Sengoku… Pero en fin, eso es lo que pasó.
Había oído que, tras dejar la casa de los Araragi, se había ido a vivir
con Sengoku, pero al parecer Ononoki-chan también se había retirado
de allí.

Como había dicho Kagenui-san, sería como si volviera a su papel


principal de ser la shikigami de un onmyouji—en cuanto a mí,
simplemente estaría deseando celebrar nuestro reencuentro.

Si la situación fuera lo suficientemente pausada para ello.

“Por cierto, ¿puedo preguntar la razón por la que Ononoki-chan fue


sacada de donde estaba Sengoku?”

“¿Eh, tienes curiosidad?”


“Bueno, sí… Teniendo en cuenta las circunstancias por las que la
despidieron de su trabajo de vigilarme.”

No pude evitar preocuparme de que hubiera vuelto a meter la pata.


Podría ser sólo una preocupación innecesaria, y desde luego no quería
aumentar el número de mis preocupaciones en esta situación (no una
preocupación superflua, sino una preocupación Yotsugi[41]). Dicho
esto, sería bastante valiente por mi parte subirme a un avión del que se
sabía que tenía fallos.

Después de todo, Ononoki-chan podía ser bastante torpe con estas


cosas.

“Pero yo tampoco sé mucho. Deberías ir a preguntarle. Le diré a


Yotsugi que también te explique qué tipo de trabajo quiero que hagas.
Veamos, creo que llegará a Japón en unas dos horas.”

“Ya veo. Es mucho más de lo que pensaba.”

Para un viaje Europa-Japón que normalmente llevaría más de diez


horas en avión, en realidad fue más rápido. Pero al considerarlo un
atajo hecho a base de saltos de gigante, incluso sabiendo que constaba
de múltiples escalas, me dio la sensación de que era un ritmo más
congestionado de lo que había previsto.

¿Tenía siquiera sentido utilizar «congestionado» para las vías


aéreas[42]?

Era difícil creer que fuera de las que se tomaban su tiempo para
arreglarse. Tenía que haber otra razón para ello.
“Es porque para cada escala, tiene que elegir una zona de seguridad
con cero casos del coronavirus. Como muñeca cadáver, Yotsugi no
puede infectarse, pero no tendría gracia que llevara el virus a Japón,
¿verdad? Especialmente para ti, Araragi-kun, ya que parece que
entrarías en contacto cercano con ella.”

“Bueno, no puedo decir que no lo haré.”

“¡Al menos se más comedido!”

Su voz amenazadora me dio un poco de miedo.

Retiro lo que dije antes. Era aterradora incluso por teléfono.

Esto no era sólo presión de grupo. Esto era sólo presión.

Incluso podría decirse que era violencia.

Después de todo, ella era la onmyouji violenta.

Sin embargo, no se trataba sólo de un intercambio jocoso. Si tuviera


que ser cliente de Aerolíneas ONK, aunque fuera un joven respetable,
no tendría más remedio que rodear su cuerpo con mis brazos.

No era el momento de que la moralidad brillara.

Era mi momento de brillar.

“Tanto tú como Shinobu-chan deberían asegurarse de evitar


«infectar y ser infectados». No son diplomáticos como yo, así que sería
un gran problema que acabaran sin poder volver, ¿sabes?”

Incluso en tiempos como estos, es una buena idea ver las cosas
hasta el final y graduarse en la universidad en la que has trabajado tan
duro para entrar—dijo Kagenui-san, probablemente recordando a sus
dos compañeros que habían abandonado. Y, ya fuera por un problema
con la señal o porque había terminado de decir todo lo que tenía que
decir, la videollamada se interrumpió a la fuerza, es decir,
violentamente.
005
No me encontré inmerso en la sensación de haber completado una tarea
difícil.

Antes de que Ononoki-chan se nos echara encima, primero tenía


que hablar con Shinobu… Como Kagenui-san había hecho hincapié en
tomar contramedidas contra la infección, ya era hora de que me hablara
de ellas, ahora que el plan había llegado tan lejos.

Especialmente si cooperábamos con Kagenui-san y Ononoki-chan,


que llevaban allí más tiempo… Había oído que el estado de infección
de los distintos países de Europa era muy diferente al de Japón, así que
no podíamos andarnos con chiquitas.

Y existía la posibilidad de que, para poner las cosas en marcha,


simplemente hubiera mentido al decir que tenía un plan—si era así,
tenía que dejarlo claro de forma transparente.

“Qué grosero. No era mentira que tenía un plan, pero en ese


momento no podía prever que iríais a buscar la ayuda de esa
Kagenui[43]. Tal vez mi plan necesite algunos ajustes.”

Apareciendo de mi sombra por segunda vez, Shinobu se cruzó de


brazos pomposamente—como era de esperar, no le hacía ninguna
gracia que me hubiera puesto en contacto con aquella especialista en
excentricidades inmortales sin antes haberla consultado.

Para alguien que dice que todos los humanos son iguales para ella,
esa chica podría ser bastante extrema en sus gustos y aversiones.
Qué difícil era.

“Para mí también fue una sorpresa. Nunca pensé que Kagenui-san


estaría trabajando en Europa en esta situación—¿pero no crees que
podría estar relacionado con ese sentimiento de «porque sí» que
estabas teniendo?”

Como tenía algunas preocupaciones, pensé que era mejor


compartirlas ahora con Shinobu. Sería un fastidio que las cosas se
complicaran allí por haberme quedado callado.

“Hmm. Y con eso, ¿queréis decir?”

¿Por qué no lo entendía?

Deberías ser capaz de deducirlo a partir de ahí.

“Sólo digo, ¿qué opinas de la posibilidad de que, en tu lugar de


nacimiento o en algún lugar cercano, Kagenui-san haya exterminado,
o esté en proceso de exterminar, a Suicidemaster? El momento parece
demasiado bueno para ser una coincidencia.”

No podía permitirme que las cosas se echaran a perder por insistir


torpemente en el asunto, así que no lo pregunté durante la llamada,
pero, al parecer, había habido algún tipo de conexión entre
Suicidemaster y Kagenui-san incluso antes de los sucesos de hacía un
año.

Habían intercambiado palabras que sonaban muy significativas.


“Si ayudar a Suicidemaster significa tener que oponerse a Kagenui-
san y Ononoki-chan, entonces eso hace las cosas más complicadas.
Sería como volver a esas vacaciones de verano de hace dos años…”

Eran recuerdos de verano que no quería recordar.

Fue quizá la vez que más cerca estuve de morir.

Y no había forma de que pudiera decir que había ganado esa batalla.

“Como la fuente es mi propia intuición, no puedo negarlo


rotundamente, pero, sobre eso, bueno… ¿No estaría bien?”

Tras pensarlo brevemente, Shinobu dijo eso.

¿Realmente pensó en ello? Si estaba pensando, ¿estaba cavilando


en productos horneados toroidales?

Siempre estaba haciendo promesas descuidadas, una y otra vez.

O eso pensaba, pero parecía que esta vez no se trataba


necesariamente de una promesa descuidada, ni parecía carecer de todo
fundamento, ya que la joven de cabellos dorados continuó así.

“Después de todo, es una vampira que morirá más veces de las que
se pueden contar. Y siempre ha sido así, por lo que el simple hecho de
ser exterminada por un cazavampiros de forma correcta, u ordinaria,
no debería despertar mi intuición. Sospecho que se ha involucrado en
asuntos aún más inevitables.”

¿Ocurría algo peor que morir?


Había estado diciendo algo parecido desde el principio, pero tenía
aún más sentido si Kagenui-san estaba involucrada de alguna manera.

Dicen que hablar por experiencia personal tiene su propio nivel de


persuasión, y si es así, que Kagenui-san describiera su visita a Europa
como un «viaje de negocios» podría tener una implicación diferente—
en primer lugar, que una especialista en excentricidades inmortales
como ella pidiera ayuda a alguien como yo o Shinobu era una situación
bastante anormal en sí misma.

No era ni propio ni ordinario.

¿Qué ocurría exactamente en Europa, en lo que quedaba del Reino


Acerola (temporal)?

“… Bueno, Kagenui-san es alguien que emplea a una excentricidad


inmortal en Ononoki-chan como su shikigami, así que no tiene sentido
pensar demasiado en ello.”

No había necesidad de obsesionarse con la configuración.

Había aprendido de la pandemia que pensar demasiado o


preocuparse demasiado no era precisamente algo bueno.

Teniendo en cuenta que había estado pensando en llamar a


Sengoku, a pesar de que Ononoki-chan ya no estaba con ella, podría
ser que, debido a las medidas de control de la infección, hubiera un
límite en cuanto al tipo de personas a las que podía dirigirse.

En tiempos como estos, es cierto que a quienes pertenecen a


organizaciones les resulta más difícil movilizarse.
“De hecho, en el caso de esa chica serpiente, parecía poseer
inmunidad a varios venenos. Aunque no sé si eso sigue siendo cierto.”

“Parece que hemos vuelto al tema que nos ocupa. Supongamos que
«no infectarse» es bastante fácil, pero ¿qué vamos a hacer con «no
infectar a nadie», Shinobu? ¿A qué te referías cuando decías que quizá
habría que hacer algunos ajustes?”

“Bueno, volviendo a las vacaciones de verano de hace dos años, la


razón por la que Kagenui decidió hacer la vista gorda con nosotros fue
porque vos y yo habíamos perdido casi todo nuestro poder vampírico,
con lo que ya no éramos objetivos de exterminio, ¿correcto?”

Bien.

Por si fuera poco, el que pasó por el proceso para que nos
reconocieran como inofensivos no fue otro que Oshino—ese tipo
perspicaz había ido a garantizar nuestra seguridad de antemano.

Para ir más lejos, fue ese estafador el que llamó a Kagenui-san a


esta ciudad en primer lugar. Como me había interpuesto en su plan para
hacerse rico rápidamente, me había sometido a un acoso horrible.

Vaya trío formaban.

Quizá dieran la misma impresión que Oikura, Hitagi y yo.

“De hecho, lo había dejado muy claro cuando nos volvimos a ver
aquel invierno. Si mi transformación física en vampiro progresaba más
desde ese punto, me exterminaría sin piedad.”
“Y eso es exactamente lo que pienso hacer.”

“¿Qué?”

Simplemente había estado recordando el pasado, pero Shinobu


señaló lo que yo había dicho como si hubiera dado en el clavo.

“Con lo que queda de nuestras constituciones vampíricas, no hay


posibilidad de que nos infectemos, así que si potenciáramos esa
constitución un poquito, propagar la infección también sería imposible.
Ese es mi plan. O lo era.”

“Mm… ¿funcionaría así?”

No me convenció de inmediato.

Si convertirse en vampiro fuera como parecerse más a un


murciélago, entonces pensaría que nos haría más susceptibles a la
infección, como cuando decían que los gatos podían contraer el virus,
aunque esto no tenía nada que ver con Hanekawa.

No podía limitarme a emitir el juicio poco entusiasta de un profano.

No, en primer lugar, no es que fuera imposible infectarse. El tipo


de inmortalidad que yo tenía era una que simplemente mantenía un
cuerpo sano, por lo que sólo significaba que era poco probable que
mostrara síntomas si me infectara, como ser capaz de recuperarme
rápidamente si sufría una herida mortal. Básicamente, si
potenciábamos aún más mi naturaleza inmortal, mi naturaleza
vampírica, ¿pensaba que no sólo sería capaz de anular el efecto del
virus, sino de erradicarlo por completo?
Sería casi como una vacuna.

“Si eso fuera posible, sería mejor que saliéramos al exterior de


forma proactiva y limpiáramos poco a poco la atmósfera del virus.
Como un purificador de aire.”

O como Amabie-sama.

Quizá también deberíamos hacernos fotos.

“En mi época de esplendor, eso podría haber sido posible para mí,
odiada como el Rey de las Excentricidades que era. Pero, por supuesto,
si fuéramos tan lejos, nos convertiríamos en objetivos de exterminio.”

No tengo necesidad de vivir huyendo, dijo Shinobu, sacudiendo la


cabeza.

Al igual que para mí, parecía que las «infernales vacaciones de


primavera» también eran un amargo recuerdo para Shinobu.

Convertirse en una joven para toda la eternidad sería amargo para


cualquiera.

“Según lo que aprendí de Meniko, los virus no son capaces de


autorreproducirse, por lo que no se clasifican como «seres vivos»
según la definición moderna… Pero, ¿sería cómo utilizar un drenaje
de energía en los propios virus?”

“Parece que tus conocimientos consisten únicamente en lo que has


aprendido de mujeres y niños. Eso en sí mismo podría llamarse un
drenaje de energía, pero es algo así. Por no mencionar que, según la
definición moderna, los vampiros tampoco se considerarían seres
vivos.”

Seríamos monstruos, dijo.

Hmm… Para ser completamente honesto, era difícil decir que


sonaba como una buena idea… Tal vez por eso antes había actuado tan
pretenciosa al respecto. Pero fue como resultado de doparnos
repetidamente con aquel «vampirismo» que casi no había podido
volver a ser humano aquel invierno.

Aunque eso dependía de la definición de «humano».

¿En verdad podría decirse que un ser que ocultaba a una joven en
su sombra era realmente humano?

No obstante, aunque era un acto que había repetido


imprudentemente por mi propia conveniencia, era otra cosa si lo hacía
por el bien de Shinobu.

Me había estado conteniendo desde que me había convertido en


estudiante universitario, pero dudaba que fuera un gran problema
gastar parte del aforo que había llenado hasta ahora.

Si Kagenui-san no estuviera involucrada…

Entonces sí, el plan necesitaría algunos ajustes. O un ajuste a mayor


escala, o incluso abandonarlo por completo.

“Si nos mostramos ante ella después de convertirnos en vampiros,


nos matará…”
No había duda de que se quedaría atónita, reprendiéndonos por ser
personas que nunca aprenden… Sería aún peor si se enterara de que yo
era la razón por la que la habían enviado al Polo Norte.

“Pero técnicamente, fue ella la que nos invitó, así que… Al final,
fue como si apenas le importara la razón por la que la llamé.”

La hacía parecer cada vez más un peso pesado.

O sólo a medias.

“Prácticamente hablando, necesitamos usar un poco de vampirismo


de nuestro modo normal, o no sería capaz de sobrevivir aferrado a la
cintura de Ononoki-chan a través de sus poderosos saltos. Con vuelos
repetidos, destrozaría mi cuerpo.”

Si fuera Shinobu en su modo de apogeo, si fuera Kiss-Shot Acerola-


Orion Heart-Under-Blade, entonces podría hacer un vuelo directo a lo
que quedaba del Reino Acerola (temporal) de un solo salto y sin
escalas. No podíamos permitir el vampirismo hasta ese punto, pero si
no reforzábamos nuestros cuerpos a cierto nivel, lo que llegaría a las
puertas de Rumanía serían dos cadáveres maltrechos.

Vaya entrega sería.

“¿Existe la posibilidad de que Kagenui-san nos llame por algo


completamente ajeno a Suicidemaster? Si ese es el caso, tendríamos
que manejar dos asuntos separados cuando vayamos allí.”

“Me parece que estáis soñando demasiado… No creo que Deathy


se haya dejado exterminar por esa Kagenui, pero con cómo se han
desarrollado las cosas, tampoco creo que no tengan nada que ver. No
necesitamos inspiración para tanto. Podemos simplemente preguntarle
a esa chica, Ononoki, al respecto.”

“Es cierto, y por Deathy, te refieres a Suicidemaster, ¿verdad?”

Parecían muy unidas…

Realmente daban la impresión de ser amigas juradas.

“Cuando me acerqué a mi amiga de la infancia, Oikura, e intenté


llamarla «Dachi» con el doble significado de Sodachi y tomodachi, que
significa amiga, lo único que conseguí fue la experiencia de sentir
dolor físico por primera vez en mucho tiempo…”

“¿No podría ser que sintiera una fuerte repulsión hacia este último
significado?”

“Hey, ¿estaría bien si te llamo «Kissy» a partir de ahora?”

“Pues no me importa mucho, pero me quitaría las ataduras. No


olvidéis que estoy atada por el nombre de ese mocoso de camiseta
hawaiana.”

No esperaba que la restringida por esas ataduras me advirtiera sobre


ellas… En cualquier caso, que Kissy, o mejor dicho, que Shinobu
sugiriera el acto de doparse chupando sangre, significaba que la
situación era realmente urgente.

No pude negarme.

Diría que no a cenar juntos, pero no podría decir que no a esto.


Aunque fuera inevitable que provocáramos la ira de Gaen-san…
Había estado pensando en pedirle perdón a través de su kouhai,
Kagenui-san, pero eso podría llevar a un regaño aún más duro. Ella
también podría cargar con la parte de la ira de Kagenui-san.

Este fue el resultado de nuestro malvado plan.

Probablemente sería una buena idea comprobar con Ononoki-chan


de antemano si el viaje de negocios de Kagenui-san se produjo por
orden de Gaen-san.

Recordando los sucesos del año pasado, Kagenui-san no parecía el


tipo de kouhai leal que actuaría como manos y pies de Gaen-san, pero,
en contra de la «Onee-san que lo sabía todo», quería mantener esto en
secreto si podía.

Me llevaría este secreto a la tumba.

Aunque podría ser que mantener esto en secreto sea lo que me


mande a la tumba.

“Me siento más culpable por el acto de salir en sí que por su


potencial para propagar la infección, y quizá eso sólo signifique que
soy débil a la presión de grupo, pero en fin.”

“Y, como os he dicho, no es salir, sino volver a casa.”

Estaba realmente obsesionada con eso, eh.

Y, justo entonces, sonó el timbre.


Parecía que Ononoki-chan había llegado—cuando aún era una
vividora, entraba más a menudo por la ventana, así que era toda una
señal de que los tiempos habían cambiado.

Ahora mismo, Ononoki-chan era una invitada.

Sin embargo, la primera vez que llamó al timbre como «invitada»,


hace dos años, acabó con la entrada de la casa de los Araragi
completamente destrozada, así que más me valía abrir la puerta
rápidamente.

Menos mal que la escuela de Tsukihi ya había reabierto.


006
Suponiendo que me entrelazara con Ononoki-chan y volara al Reino
Acerola (temporal), entonces, mientras tanto, ¿quién sería el encargado
de cuidar a mis hermanas pequeñas, que me habían encomendado? Ese
problema se me había ocurrido de repente, pero más me valía abordar
todos estos problemas de uno en uno.

Incluso mil preguntas deben empezar por la primera.

Primero, tenía que dejar entrar a Ononoki-chan.

“Hola, cuánto tiempo, Oni no Onii-chan, o para abreviar, Oni-chan.


Soy un cadáver, así que no hay riesgo de infección para mí, pero por
si acaso, practiquemos el distanciamiento social. No te atrevas a
acercarte ni un milímetro de ese sitio.”

Desde la puerta principal, inmediatamente adoptó una distancia que


haría pensar a cualquiera que simplemente me odiaba, pero su voz
monótona se debía, por supuesto, a que era una muñeca cadáver—
dependiendo del punto de vista, se podría argumentar que al ser una
muñeca cadáver, eso en realidad aumentaba las posibilidades de que
propagara la infección (básicamente lo que eran los zombis—un virus
zombi). De todos modos, antes de entrar, Ononoki-chan sacó su propio
desinfectante de manos de la bolsita parecida a una bola de mijo que
colgaba de su cintura y se esterilizó las manos.

Desde luego, no había olvidado sus modales.


Naturalmente, llevaba una mascarilla, aunque probablemente no
tuviera expresión bajo ella. En este sentido, podría decirse que
mantenía su carácter de shikigami absolutamente obediente a las
órdenes de su amo.

Hubo un tiempo en que Yotsugi-chan tuvo que llevar un vestido


con la espalda abierta gracias a una de mis hermanas pequeñas, pero
desde entonces había vuelto a su moda original.

Y el parche en el ojo del que había oído hablar ya no estaba allí.

Gaen-san debía de haberle devuelto el globo ocular que le habían


quitado—como alguien que no era ajeno a aquel incidente, fue un
alivio verlo.

A menudo también me habían arrancado los ojos, así que una parte
de mí podía simpatizar.

“Podríamos ponernos en marcha ahora mismo, pero algún nivel de


explicación es probablemente esencial. Una difusión esencial[44].
¿Ahora mismo esa anciana está dentro de tu sombra?”

“Lo está, pero no uses esas palabras.”

Podría volver a salir si sigues llamándola así.

Como un gato con ansiedad por los extraños, cuando alguien venía
de visita se escondía… o no. Como ya habrán adivinado, la
preadolescente y la niña no se llevaban especialmente bien, así que esto
había sido fruto de mi consideración para evitar que se pelearan nada
más verse.
Fue un distanciamiento monstruoso.

En última instancia, no podría evitar que tuvieran que encontrarse


cara a cara, pero tendría que mantenerme alerta para evitar encender la
chispa del conflicto hasta el último momento, básicamente dejando el
problema para más tarde. Junto con eso, en aras de seguir los
procedimientos adecuados para el vampirismo paso a paso, estaba
haciendo que la niña, que normalmente era nocturna, durmiera un
poco. En términos vampíricos, sería como si descansara en un ataúd…
Para Shinobu, que casi nunca cumple la regla de «estar siempre
preparada», comprometerse a fondo con la idea de que «descansar
también es responsabilidad de uno»… Realmente me hizo ver la
importancia que le daba a esa intuición suya.

“Bien. También quiero evitar cualquier conflicto inútil.”

Al decir eso, Ononoki-chan se sentó en la entrada sin siquiera


quitarse las botas.

“¿Hm? ¿No vas a entrar? Al menos puedo ofrecerte un té.”

“Me parece bien. Me gustaría evitar sentarme en la misma mesa sin


tabiques.”

“También tengo helado.”

“… ¿E-Eso está… bien[45]?”

Entonces, ¿cuál era?


Como «bien» era una palabra que podía tomarse en cualquier
sentido, las cosas se complicaban aún más.

Era más difícil leer sus intenciones cuando llevaba una mascarilla
además de estar siempre inexpresiva, pero Ononoki-chan parecía haber
superado la tentación del helado… Qué fortaleza mental más
impresionante.

Tendría que acordarme de comprarle algo de recuerdo.

Al parecer, no entrar era también su consideración como retornada


(¿?) del extranjero para evitar la más mínima posibilidad de esparcir el
coronavirus dentro de la casa.

Era un nivel de conversación que me hacía difícil pensar que se


trataba de la misma persona que una vez había hecho añicos la entrada
de mi casa.

Una y otra vez, esta shikigami me impresionó.

Probablemente debería ir y ponerme una mascarilla.

“Ahora, ¿por dónde empiezo? Onee-chan me dijo un montón de


cosas para transmitir, y tengo un montón de preguntas que me gustaría
hacerme, pero vamos justos de tiempo. Debido a la diferencia horaria
con Europa, también me gustaría ajustar nuestra hora de salida.”

Carajo, Onee-chan siempre me está mangoneando por su falta de


planificación—dijo Ononoki-chan, hablando como alguien de los
mandos intermedios.
Bueno, sería bastante molesto verse obligada a volver a casa desde
Japón por alguna razón que se le hubiera ocurrido sobre la marcha…
Y aún más molesto, si acabara torciendo el futuro en el que podría
reunirse con Sengoku.

Ah, sí, es cierto.

Quería preguntar sobre Sengoku antes de pasar al tema principal.

“Después de irte de mi casa, oí que fuiste a quedarte con Sengoku,


pero ¿qué pasó después? Kagenui-san me dijo que debería
preguntártelo.”

“No tenemos tiempo para explicaciones, así que si quieres, lee el


Volumen 2.”

¿Qué lea el Volumen 2?

Qué práctico por su parte.

“Estoy segura de que habrá división de opiniones sobre si fue o no


una buena idea incluir la pandemia en este relato. Mientras el escenario
se base en la realidad, podría ser una forma de engaño representar el
mundo como si el coronavirus no existiera, pero para los que están
leyendo, podrían sentir melancolía al pensar que la pandemia también
invadió sus novelas. Es natural querer ser libre, no autolimitarse,
cuando se disfruta de la lectura. Y a ese tipo de lectores, les recomiendo
el Volumen 2.”

“No te pongas a vender.”


¿Qué era esto, El Testimonio de Ononoki Yotsugi?

Aunque sea el Volumen 2, tiene lugar cronológicamente antes que


este, eh… Las cosas eran tan complejas como siempre.

Sin embargo, no es que no entendiera lo que quería decir Yotsugi.

En todo caso, simpatizaba mucho.

“Hubo muchas grandes obras, como Los Novios o Muerte en


Venecia, que incluyeron enfermedades infecciosas en sus historias. Así
que no es necesariamente algo malo, en el sentido de que nos da una
visión de la historia. Si no dejamos pruebas en tiempo real, la historia
puede quedar enterrada. ¿Cuál es la mejor manera de conciliar esto?
La línea que separa la realidad de la fantasía es cada vez más difusa.
Nade-chan también lo va a tener complicado a partir de ahora.”

“¿Eh? ¿Por qué Sengoku lo tendrá complicado?”

“Para más detalles, lee el Volumen 2.”

Le estaba pasando por completo el testigo al Volumen 2.

¿Y si no se publicara al mismo tiempo?

Si estábamos en este tema, entonces la propia industria editorial


también estaba en problemas. Cuando me enteré de que las librerías de
la ciudad habían cerrado, me sorprendió, aunque no fuera
necesariamente un lector ávido. Los libros deben considerarse bienes
esenciales o no… Lo mismo podría decirse de la música o los deportes,
pero era un tema bastante difícil.
“Si no fueran esenciales, nunca se habrían creado y se habrían
extinguido mucho antes. Al menos, así lo veo yo, como una
excentricidad creada por el hombre. De hecho, incluso lo evaluaría
así—en tiempos como los actuales, los libros son cosas tan agradables,
tan irresistibles y tan indispensables que no sería una sorpresa que
fueran prohibidos. Los artistas y creadores deberían estar orgullosos
de haber creado obras tan valiosas que estamos dispuestos a arriesgar
nuestras vidas para apreciarlas. Sólo por el tema de la lectura, parece
que me he dejado llevar[46] un poco.”

Esta muñeca cadáver estaba haciendo algunos puntos bastante


buenos.

A pesar de su voz monótona.

Y lo mismo ocurría con la música o los deportes, eh… Eran formas


de entretenimiento para las que la gente se reunía en cantidades
ilimitadas, si no se les imponían límites. Y si no, en tiempos como
estos, se les dejaba en paz, y la gente decía: «Si les gusta, ¿por qué no
dejarles hacer lo que quieran? No es que influya mucho en nada». Y
eso no era tan malo.

“Y también quiero elogiarme a mí misma como aficionada, desde


el fondo de mi corazón. Aah, ¡así que las numerosas formas de
entretenimiento que han calmado mi alma eran, de hecho, tan
entretenidas que acabarían siendo consideradas peligrosas por la
sociedad!”

“¿No estás exagerando demasiado tus puntos buenos?”


Esas palabras la hacían parecer peligrosa.

Sería una torpeza por mi parte dudar de si una muñeca cadáver tiene
alma o corazón.

“Pero en realidad, cuando pienso en el hecho de que muchas viejas


obras maestras de la ciencia ficción dan la impresión de contener
misterios de una época sin teléfonos celulares, me da un poco de
vergüenza. Nunca representaron una pandemia como esta en sus
mundos futuros imaginarios, ¿verdad?”

“No me sorprendería que realmente lo hicieran. Sólo que un lector


estúpido y superficial como tú no haya conseguido leer uno todavía.
No subestimes la imaginación de los autores clásicos de renombre.
Dado que las novelas de ciencia ficción han descrito los teléfonos
celulares, los robots e incluso la sociedad de la vigilancia hasta un nivel
casi profético, estoy segura de que también existe una clara descripción
de esta pandemia. Lo que ni siquiera los mejores escritores de ciencia
ficción lograron prever fue la insensatez de la incapacidad de la
humanidad para unirse, incluso en tiempos como estos.”

“Cállate. Pensé que estabas haciendo algunos buenos puntos, pero


ahora sales con esto.”

Y también me llamaste lector estúpido y superficial.

Aunque era cierto que no había profundizado demasiado en mi


lectura.
“Si la humanidad se uniera, sólo conseguiría la presión de sus
iguales. Afortunadamente, en el Volumen 2 no se menciona el
coronavirus ni la insensatez de la humanidad y es simplemente un
alegre relato de aventuras, así que puedes leerlo sin preocupaciones.
Es simplemente una pequeña y acogedora historia sobre un viaje a
Okinawa. Nade-chan practica snorkel con el bañador del colegio y
juega con los gatos de Iriomote sin llevar más que bloomers.”

“No te limites a soltar mentiras que suenen creíbles, aunque seas


una tsukumogami[47].”

Eso no era algo que se pudiera publicar en la era Reiwa[48].

Parecía que el Volumen 1 realmente iba a publicarse solo.

“Bueno, es cierto que si le doy demasiado bombo, puede que haya


una avalancha de gente que empiece a partir del Volumen 2, así que lo
dejaré así. Sobre todo porque estamos en una situación bastante
inaceptable en la que los capítulos de Nadeko en la Monster Season
fueron más populares.”

“¿Estábamos en ese tipo de situación?”

La gente dejará de leer aquí.

Al menos di algo como: «Por favor, disfruten de los dos volúmenes


juntos».

No parecía que las cosas fueran a ser tan alegres de aquí en


adelante… No importaba cómo concluyera nuestro viaje centrado en
Suicidemaster, era una verdad inquebrantable que terminaría
incurriendo en la ira de Gaen-san, en otras palabras, un Fin de Lectura.

“Quizá no sea demasiado tarde para cambiar de aires y dedicarme


a juguetear con una niña y una preadolescente…”

“Eso también es algo que no se puede publicar en la era Reiwa.


Pero está bien, ambos volúmenes saldrán. Será un juego de suma cero
entre los Volúmenes 1 y 2.”

En otras palabras, rei y wa[49].

Bueno, no parecía que Ononoki-chan hubiera cometido algún error


o metedura de pata que la llevara a ser expulsada de donde estaba
Sengoku, lo que significaba que podía garantizar cierta seguridad en el
viaje… En primer lugar, fue un error intentar sonsacar información
sobre Sengoku a Ononoki-chan.

Si vuelvo con vida, iré a leer ese Volumen 2 suyo.

El bañador escolar y el hecho de no llevar nada más que bloomers


probablemente no era una exageración tan grande al punto de
considerarla un cuento chinos, pero podía imaginar que habían
ocurrido cosas aún peores.

“En cuanto a nosotros, vamos a hacer todo lo posible para no


extender esto por otro volumen. Así que, Ononoki-chan. Vayamos al
tema principal. ¿En qué quiere Kagenui-san que la ayudemos?
Llamándonos a Europa, en estos tiempos difíciles.”
Sólo podía rezar para que no fuéramos a confirmar el cadáver de
una amiga jurada.

Pero, tan pronto como hice tal oración…

“Por supuesto, está relacionado con una excentricidad.” Respondió


Ononoki-chan al instante.

No en tono de lectura, sino en su monótono[50].

“De hecho, está relacionado con vampiros. Si no, ni siquiera esa


anárquica Onee-chan habría involucrado a un aficionado como
ayudante.”

Era lo que esperaba, pero cuando me lo confirmó, no pude evitar


sentir más y más miedo… Desde que corté los lazos con Gaen-san, esta
sería la primera vez que me involucraba en historias de excentricidades
como parte de un trabajo.

“Pero es un poco incómodo, ya que no es como si ustedes dos no


estuvieran completamente relacionados, Oni-chan. Porque es un
conocido mutuo el que ha sido afectado por esto—uno que no puede
ser considerado exactamente humano[51].”

“… ¿Deathtopia Virtuoso Suicidemaster?”

“Vaya, ¿y por qué piensas eso, Oni-chan? Sólo dije que era un
conocido mutuo.”
Hablaba como una gran detective que hubiera atrapado a un
sospechoso usando sólo sus palabras, pero en realidad, con esas
insinuaciones tan descaradas, cualquiera sería capaz de pillarlo.

Incluso sin el nivel de intuición de Shinobu, haría clic.

“Eh… ¿Entonces de verdad vamos a confirmar el cuerpo? ¿En serio


vamos a ir a una sala de autopsias en Europa del Este para ver el
cadáver de Suicidemaster, que fue demolido por Kagenui-san hasta el
punto de que podría desencadenar una explosión de polvo?”

“Tu imagen mental de Onee-chan es demasiado horrible. No la


describas como una especie de equipo de demolición.”

Bueno, no estaba del todo bien, pero se acercaba bastante, ¿no?

Yo mismo había estado a punto de ser demolido.

“Soy yo quien debe decirte, Oni-chan, que no estabas del todo bien,
pero te acercabas bastante. No del todo un cuervo de la selva, pero sí
un cuervo carroñero[52]. No vamos a confirmar el cuerpo, pero
dependiendo de lo que pase, podría ser algo aún más brutal. Como
Onee-chan es de esa clase de personas, no indagó demasiado, pero sí
me pesó por qué hiciste tan intrépidamente una llamada a distancia.”

Claro que lo haría.

No entendía muy bien a qué se refería con cuervos de la selva y


cuervos carroñeros, pero con esto, parecía menos un mando intermedio
y más la ayudante experta en tecnología de un jefe prepotente—en lo
que se refiere a personajes con poder, Ononoki-chan no era muy
diferente de los demás, pero parecía que la gente podía adaptarse en
función de los puestos que se les asignaban.

Aunque no era una persona, sino un shikigami.

“Bueno, ya sabes, a veces me apetece reencontrarme con viejos


amigos. Especialmente en tiempos como estos. He aprendido lo
preciosos que pueden ser nuestros lazos.”

“Como resultado, podrías acabar reconectando con un cadáver.”


Después de hacer despreocupadamente esa inquietante amenaza, dijo:
“Si tienes alguna información sobre Suicidemaster, será mejor que me
lo cuentes todo mientras aún esté de buen humor como para sonreír.”

Aunque estaba inexpresiva bajo su mascarilla.

Vaya. No es que tuviera ninguna información que mereciera la pena


compartir—lo único que podía mencionar era el sexto sentido de
Shinobu. Al tratar torpemente de mantener las cosas en secreto, me
había hecho aún más sospechoso… como yo pensaba, la honestidad
era la mejor política.

No debería haberme desviado de mis principios.

“No fue exactamente para reencontrarme con viejos amigos, pero


es cierto que Shinobu sentía cierta preocupación por el estado actual
de Suicidemaster. Y por eso llamé. Como actualmente no estoy en
contacto con Gaen-san, acudí a Kagenui-san.”

“¿De verdad? ¿Eso es todo?”


Había omitido algunas cosas, pero no estaba mintiendo tanto—
simplemente, no creí necesario revelar que, como Shinobu estaba
tramando un atrevido viaje al extranjero, decidí llamar a Kagenui-san
para evitar que Gaen-san me reprendiera.

La sinceridad puede ser la mejor política, pero ser considerado


puede ser la segunda mejor.

“Sí. La verdad por delante, yo soy el que podría usar alguna


información. Por eso acepté la invitación de Kagenui-san.”

Bueno, también era porque me había enterado de que la carga


recaería sobre su candidato secundario, Sengoku, si me negaba…
Parecía razonable suponer que éramos los candidatos principales, ya
que el asunto estaba relacionado con vampiros.

“Eso es seguro. Al igual que para asuntos relacionados con


serpientes como Araundo Uroko, era Nade-chan quien tenía la
ventaja.”

“¿Relacionado con serpientes?”

¿Araundo Uroko?

¿Seguía intentando promocionar el Volumen 2?

“De acuerdo, lo entiendo. Sin embargo, Nade-chan es una cosa,


pero personalmente, no me apetece demasiado involucrarte, Oni-chan.
Onee-chan puede ser un poco tibia con estas cosas, pero como
profesionales, hay ciertas líneas que como mínimo deben trazarse.”
“Bueno, aparentemente Gaen-san ha renunciado a intentar llevarme
por ese camino.”

“Eso puede ser cierto. También creo que no eres adecuado para ser
especialista, Oni-chan. Porque pones demasiado de tus propios
sentimientos personales. No importa con quién estés, simpatizarás con
ellos, y no importa a quién te enfrentes, intentarás ver las cosas desde
su punto de vista. Pero así no podrás hacer juicios correctos—acabarás
haciendo cosas como acaparar papel higiénico.”

“En realidad, en lo que respecta a esa debacle, empecé bastante


tarde.”

Aunque me hizo aprender algunas cosas sobre la logística de la


cadena de suministro. También aprendí que, aunque había pasado
medio siglo desde la crisis del petróleo, la gente seguía sin cambiar tan
fácilmente.

“Si lo que aprendiste fue la naturaleza inmutable de las cosas, Oni-


chan, entonces lo que yo experimenté fue el horror de los rumores sin
fundamento. Después de presenciar en tiempo real cómo historias
fantasmales sin sustancia pueden formarse de esa manera, estoy segura
de que mi mentalidad profesional como especialista va a cambiar.”

De hecho, ser incapaz de tomar las decisiones correctas incluso


sabiendo que algo era información errónea sonaba a una debacle muy
extraña. Y no se trataba sólo del papel higiénico—para la pandemia en
su conjunto, no podía negar que había una parte magnificada por
rumores infundados.
Me hizo querer desconfiar de los demás.

Aunque se suponía que había aprendido lo valiosos que eran mis


lazos.

Ser cauteloso estaba bien, pero existía el riesgo de que la cautela


fuera un caldo de cultivo para las teorías conspirativas—tal vez la
mejor postura fuera medio creer y medio dudar.

“Pero aun así, al fin y al cabo, sólo soy la shikigami de Onee-chan.


No es que tenga una licencia profesional propia. Tengo que acatar las
órdenes de mi ama, y dio la casualidad de que el azar de Onee-chan
coincidió con tu declaración de que no temías al coronavirus.”

“¿Cuándo declaré que no tengo miedo al coronavirus?”

Temblaba de miedo.

Podría ser difícil que me infectara, pero al mismo tiempo, implicaba


que las vacunas podrían ser igualmente ineficaces.

“No obstante, será mejor que te decidas. Para este trabajo en


particular, no quiero que vengas con sentimientos superficiales.”

Te enterarás de cosas que era mejor que no supieras.

Eso fue lo que Ononoki-chan dijo para asegurarse.

“Es mejor que sepas que, en este mundo, hay cosas que es mejor
que sepas y cosas que es mejor que no sepas.”

Al añadir esa frase final, hizo que su discurso sonara un poco


enrevesado, pero parecía que Ononoki-chan me estaba dando la opción
de retirarme. Tal vez incluso pensó que yo sólo había aceptado porque
me resultaba difícil rechazar el reclutamiento coercitivo de Kagenui-
san.

La muñeca cadáver tenía un lado amable.

O tal vez, Ononoki-chan estaba recordando el caso que la obligó a


abandonar esta casa, pero en cualquier caso, mi respuesta ya estaba
decidida.

“Está bien, Ononoki-chan. Estoy preparado. Y también estoy


haciendo esto en parte para compensar a Shinobu. Como
agradecimiento por haber seguido todos mis caprichos durante más de
dos años.”

Y fue mi expiación.

En ese sentido, siempre estuve resuelto.

“Oh, es así.”

Su reacción fue demasiado débil.

Básicamente no fue ninguna reacción, frente a mi determinación.

“En ese caso, también me resolveré y compartiré contigo esta pieza


de información ultra secreta. Para que conste, no hay vuelta atrás
después de escuchar esto. Lo que exactamente Onee-chan está
haciendo en Europa—lo que exactamente está pasando en Europa.”

“… Humm.”

Inhalé bruscamente.
En parte por cómo Suicidemaster estaba involucrada en el asunto,
pero también porque esa desconsiderada de Kagenui me pidió ayuda…
Como alguien que había sido testigo de varios infiernos, mi curiosidad
morbosa no pudo evitar ser estimulada.

Cosas que era mejor no saber.

¿Qué es exactamente lo que no sabía?

No lo sé todo, sólo sé lo que sé—me vino a la mente el eslogan de


Hanekawa mientras esperaba a que Ononoki-chan continuara. Y en su
habitual tono monótono, pero con un aire de solemnidad…

“Ahora mismo hay una pandemia en Europa.” Dijo.

Eso dijo ella. ¿Eh?

“………………”

“Estás tan conmocionado que te quedaste sin palabras, eh, Oni-


chan.”

Bueno, me quedé sin palabras, pero…

Espera un momento. ¿De verdad Ononoki me considera tan idiota?


¿No habíamos hablado hace poco de la debacle del papel higiénico?
Huh, ¿pensó que estaba fingiendo saber?

“Ononoki-chan, ¿acaso te preocupa que un joven irresponsable


como yo no sea lo suficientemente consciente de la amenaza del
coronavirus? ¿Creías que esa declaración no era para aparentar, sino
de verdad?”
“Para los jóvenes que no ven la televisión, podemos utilizar las
redes sociales para difundir la información.”

“Esas ideas preconcebidas me dan más miedo.”

“¿Pensar que esas son las ideas preconcebidas de una persona


mayor no es, en sí mismo, las ideas preconcebidas de una persona
joven?”

“Qué filosófico de tu parte. Un paso adelante en filosofía[53].”

Me atrapó.

Personalmente, no era tanto que no se percibiera la naturaleza


amenazadora del coronavirus, sino la veracidad, o quizá la gravedad,
de la situación. Pero no era el momento de debatir la diferencia de
valores entre generaciones.

Eso era otra cosa.

Ahora mismo, el hecho de que se estuviera produciendo una


pandemia era algo de lo que toda la humanidad del mundo entero era
consciente. Por eso, no había duda de que Hanekawa diría: «Todo el
mundo lo sabe», incluso ella, que podía estar en cualquier parte del
mundo haciendo cualquier cosa.

¿Ni siquiera sabías algo así?

No sería raro que esa fuera la reacción de Hanekawa.

“No es eso. Oni-chan, no estoy hablando del coronavirus.”


“¿Eh? ¿Estás diciendo que quieres usar el término global,
«COVID-19»?”

“Creo que se puede combinar con «Los siete enanitos[54]» para


conseguir algo ingenioso. El 7 y el 19 también son números primos.”

Después de decir eso, Ononoki-chan continuó, diciendo que


tampoco tenía nada que ver con el COVID-19.

“En este preciso momento, lo que está arrasando el continente


europeo a la sombra del coronavirus es una pandemia que sólo afecta
a las excentricidades inmortales—los vampiros están cayendo, uno tras
otro. A este paso, acabarán al borde de la extinción. Y en cuanto al que
preocupa a la antigua Heart-Under-Blade, su amiga jurada y el padre
que la trajo a este mundo, y, por así decirlo, el responsable de la
configuración de su personaje—Deathtopia Virtuoso Suicidemaster ya
ha dado positivo.”

Positivo.

Es una palabra bastante irónica para los vampiros que son débiles
al sol[55], Oni-chan.
007
En ese sentido, el término «corona» como término astronómico
también sugeriría ciertamente una mala combinación para los
vampiros, pero si una situación como esta estaba ocurriendo realmente
en Europa, entonces no podía estar en desacuerdo con que el viaje de
Kagenui-san fuera enteramente por negocios.

Era inevitable.

En todo caso, sería ilógico que no hubiera viajado.

A la inversa, si el único principio que nos permitía viajar a Shinobu


y a mí era que éramos menos susceptibles a las infecciones, este era el
momento en que todo se venía abajo—nuestras constituciones
vampíricas acabaron volviéndose completamente en nuestra contra,
¿no es así?

Aunque supongo que fue como siempre…

Además del brote, las desgracias nunca vienen solas[56].

Estábamos a punto de zambullirnos indefensos de cabeza en un


problema. Como siempre.

¿Pero una infección dirigida a los vampiros?

Hace algunos siglos, se creía que los vampiros eran los culpables
de una enfermedad infecciosa, por lo que parecía completamente
retrógrado que ahora fueran víctimas de una; no obstante, era cierto
que la idea encajaba perfectamente con la intuición de Shinobu.
La vampiresa gourmet, Deathtopia Virtuoso Suicidemaster, experta
en morir… La corazonada de Shinobu de que algo peor que la muerte
le estaba sucediendo resultó ser exactamente cierta.

Pero… ¿en serio había algo así?

Para que se produjera una pandemia en todo el mundo vampírico al


mismo tiempo que la propagación del coronavirus, ¿podrían haber sido
los murciélagos el vector? ¿O tal vez los lobos?

Cuando llegó el coronavirus, pensé que había conseguido


empatizar plenamente con los que corrían mayor riesgo, pero ahora
que me encontraba en esa situación de alto riesgo, me di cuenta de que
no había entendido sus sentimientos en absoluto.

En última instancia, había estado hablando desde mi propia burbuja


de seguridad.

No había tenido suficiente sensación de peligro.

Todo lo que habían dicho los mayores era cierto.

Había presumido tanto, actuando como si no pudiera perder contra


el coronavirus… Qué vergonzoso fue todo. Estaba lleno de
arrepentimiento.

“Por ahora, los únicos que muestran síntomas son los vampiros.
Vampiros, así como sus siervos. Técnicamente, yo misma caigo bajo
el amplio paraguas de las excentricidades inmortales, pero por el
momento no tengo que temer ser infectada, pero, de nuevo, eso no es
seguro. Lo llamamos pandemia, pero aún no sabemos cuál es la causa.”
Aparte del hecho de que el punto de partida está en algún lugar
alrededor de lo que la antigua Heart-Under-Blade llama el Reino
Acerola (temporal)—dijo Ononoki-chan.

“Como de hecho hay un amplio espectro de excentricidades


inmortales, Oni-chan, deberías tener en cuenta que incluso los
miembros de tu familia podrían estar en peligro.”

“…………”

“Me alegro de que mis preocupaciones se hayan transmitido


plenamente. Eso era lo más importante. No podría hacerme más feliz.
Oni-chan, has dicho cosas admirables como que esto es un pago o una
expiación por la antigua Heart-Under-Blade, pero no podrás
involucrarte en este incidente con la perspectiva de un tercero. Eres
una parte completamente relacionada, Oni-chan, y tendrás que entrar
en esto cargando con un alto riesgo.”

Así que sus escalas evitando zonas infectadas, el desinfectante de


manos y la mascarilla, y el hecho de que no entraba más allá de la
entrada—los hábitos de higiene de Ononoki-chan estaban en realidad
arraigados en el trabajo en el que estaba.

Qué inocente fui.

Aunque por el momento no había indicios de ello, tampoco era


cierto que Ononoki-chan y Kagenui-san estuvieran a salvo—no
podíamos dar por sentado que la pandemia no se extendiera a los
muñecos cadáver, o incluso a los humanos.
“Así es… Si Amabie-sama existe de verdad, entonces no sería nada
raro que hubiera una excentricidad como la peste misma.”

“Dado que la atención de Onee-chan a la gestión de riesgos es


inexistente, tomaré una acción independiente y te permitiré consultar
con la antigua Heart-Under-Blade. Necesitaré tiempo para reponer mi
energía para el próximo salto, así que esperaré aquí alrededor de una
hora.”

Fue justo después de haber declarado tan audazmente lo preparada


que estaba, pero le agradecí su consideración. Incluso podría decirse
que las circunstancias también habían cambiado drásticamente para
Shinobu… Ambos llevábamos un alto riesgo, pero yo consideraba que
era una posición más peligrosa para Shinobu.

Para viajar mientras me aferraba a Ononoki-chan mientras usaba


«Unlimited Rulebook», habíamos hablado de cómo potenciarnos
mediante el vampirismo, pero después de todo esto, sonaba tan
peligroso que me mareaba.

Qué terrorífico.

Esta célula de dos hombres era en realidad sólo un par de tontos.

“Al menos déjame invitarte. ¿Quieres que te traiga un helado? No


te importaría comer solo en la entrada, ¿verdad?”

“Sí, por favor. Yo le quitaré la tapa. Aunque termines rápido tu


discusión, no puedo dejar que me veas sin la máscara puesta.”
Decía algo que sonaba como si un yokai diferente o una leyenda
urbana distinta se hubieran mezclado, pero no había necesidad de
preocuparse, pues seguramente esta no sería una simple discusión…
Después de lavarme las manos con jabón mientras cantaba el
abecedario, tomé un poco de helado del congelador de la cocina y se
lo pasé a Ononoki-chan antes de retirarme a mi habitación del segundo
piso… y llamar a mi sombra.

“¿Qué pasa? ¿Habéis terminado de hablar? Kaka, habéis hecho un


buen trabajo.”

Frotándose los ojos somnolientos, la joven de cabellos dorados se


levantó—qué despreocupada seguía siendo.

Me tranquilizó, sólo un poco.

“Ahora, ¿es el momento de poner en práctica mi bonita idea?


Después de oír lo perfectas que son mis medidas de control de
infecciones, estoy segura de que esa chica cadáver estaba temblando
de asombro, siendo Ononoki[57] y todo eso.”

“Bueno, por dónde empiezo…”

Aunque, después de todo este tiempo, es un poco tarde para hacer


un juego de palabras con Ononoki y «temblor».

“Para ir directo al grano, aparentemente Suicidemaster sigue viva.”

“¡Oho! Realmente es una sorpresa. A pesar de que en los más de


mil años de vida de esa mujer gourmet habrá pasado más tiempo
muerta que viva.”
Si yo soy un vampiro con tendencias suicidas, entonces Deathy es
un vampiro con desnutrición—fue lo que declaró Shinobu, pero las
palabras «tendencias suicidas» acabaron pesándome por primera vez
en dos años.

Pensé que esas palabras me aplastarían.

Sin encontrar una forma mejor de decirlo, tomé prestado el tono


monótono de Ononoki-chan para el resto.

“Sin embargo, parece que fue infectada.”

“¿Quééééééé?”

“No por el coronavirus, sino por una enfermedad que sólo afecta a
los vampiros… Al parecer, en Europa, los vampiros están muriendo
uno tras otro.”

Estaba Dramaturgy, el cazavampiros que era él mismo un vampiro,


que una vez llegó a trabajar junto a Hanekawa durante un tiempo… Y
estaba el medio vampiro, Episode… ¿Dónde estaban y qué hacían
ahora? Había acabado con más gente de la que preocuparme.

Sin embargo, era un poco ridículo que acabara preocupándome por


esos dos.

Simplemente un extraño giro del destino.

Ononoki-chan había destacado que se trataba de una crisis


relacionada con la muerte masiva de vampiros, pero en primer lugar,
¿siquiera cuántos vampiros existían en el mundo moderno, donde la
ciencia estaba en su apogeo?

Sin necesidad de usar a Shishirui Seishirou como ejemplo, los


vampiros vivían bastante poco en relación a su larga esperanza de vida,
y no había duda de que ya estaban al borde de la extinción… Por eso
se les estaba poniendo en una situación aún peor.

Como puede deducirse de la maqueta del castillo de Drácula,


procedente de Rumanía, los vampiros eran originalmente
excentricidades europeas, así que para mí tenía sentido que la infección
surgiera allí. Aun así, eso no significaba que no fuera capaz de
propagarse en Japón.

Mientras las historias de vampiros se transmitieron, también lo


hicieron las historias de matar vampiros.

“Tal y como pensabas, esas ondas se están extendiendo con el


Reino de Acerola (temporal) en su centro… Así que no te equivocabas
cuando sentías que tenías que volver a tu país natal por el bien de tu
amiga jurada. No obstante, ¿no crees que se ha vuelto más difícil saber
si volver a tu país de origen será realmente de ayuda para
Suicidemaster?”

“¡Panaino!”

“¡No es momento para un «Panaino»!”

Como si comprendiera que no era momento para un «Panaino» sin


necesidad de mi réplica, Shinobu se agachó en el acto para ocultar su
rostro… Esta esclava loli de cabellos dorados podía tener unos
violentos cambios de humor.

¿Se estaba deprimiendo tan descaradamente?

¿Incluso al punto de hacerse un ovillo?

Odio decir esto, pero incluso yo puse un frente más valiente contra
Ononoki-chan. Fue ciertamente inesperado para mí, pero al menos
fingí que me había resuelto.

No quise obligar a Shinobu a salir de su estado de cuclillas, pero


aun así me adelanté, transmitiéndole lo que había oído—acabó
sonando como información de segunda mano, pero creo que conseguí
tocar todos los puntos importantes.

Es bien sabido que, si contraes el coronavirus, existe el grave


problema de que no podrás ver cara a cara a los miembros de tu familia.
En el peor de los casos, no podrás darles el último adiós. Y aquí, ese
tipo de ansiedad no era algo de lo que pudiéramos desprendernos. Se
interponía como un problema que nos afectaba específicamente.

Ya era bastante peligroso dirigirse directamente al centro de la


pandemia, pero no era difícil imaginar que visitar a Suicidemaster, que
había dado positivo, no sería un curso de acción especialmente
recomendable.

Y su amiga jurada seguramente no contagiaría a Shinobu…

“Hay muchas cosas que aún no están claras, y no es que Ononoki-


chan pueda darnos todos los detalles mientras aún no hayamos llegado
a un acuerdo formal, pero por lo que veo, este no es un trabajo en el
que aficionados como nosotros puedan meter las narices sin cuidado.
¿No sería una decisión adulta dejar esto en manos de los
profesionales?”

Decisión adulta.

Me daba risa decir esas palabras.

Habiendo cumplido veinte años—aunque la mayoría de edad iba a


bajar pronto a dieciocho.

Shinobu, con la cara aún hundida en su regazo, dijo:

“Aah. Aah. Nunca quise oírlo. Nunca quise que las palabras
«decisión adulta» salieran de vuestra boca. Mi amo, supongo vos
también estáis acabado.”

Deberíamos haber terminado después de Kizumonogatari,


continuó, golpeándose la cabeza en una reacción de «no quería oír
eso», pero, ¿Kizumonogatari?

Eso fue hace mucho tiempo, ¿no?

Y eran mis oídos los que ardían, ¿de acuerdo?

Pero, bueno, durante aquellas infernales vacaciones de primavera,


no cabía duda de que no había tomado la más mínima decisión adulta
cuando salvé imprudentemente la vida de una vampiresa… y el
resultado de mi imprudencia sería una herida frontal[58] que me
acompañaría de por vida.
Aunque, para ser precisos, no era una herida frontal, sino una marca
de mordisco en la nuca.

“Tal y como sois ahora, estoy segura de que no os costaría


abandonarme si me encontrarais al borde de la muerte. Bua-bua.”

“¡Apelar a mis emociones es injusto!”

Y eres demasiada mala fingiendo llorar.

¿Qué es eso de «Bua-bua»?

“Aprendí mucho de esas vacaciones de primavera, y estoy segura


de que vos también. Y de cuando destruimos un mundo paralelo y esas
cosas.”

“Parece que disfrutas sacando a relucir mis traumas pasados,


¿verdad?”

Mi mente vagó brevemente hacia la pregunta sin sentido de qué


podría haberle ocurrido a Suicidemaster y a los demás vampiros de esa
línea temporal, pero ahora mismo tenía cosas mejores de las que
preocuparme.

No era el momento de hacer ajustes en la narración para mi propia


conveniencia.

En lugar de hacer ajustes, tuve que corregir mi puntería hacia el


tema en cuestión.

Aunque seguía adoptando una postura enfurruñada, no parecía que


Shinobu no lo entendiera… Si no lo hubiera entendido, podría haberse
lanzado tontamente directamente al asunto, pero la situación hacía que
nuestras opciones parecieran cerradas por todos lados.

“Supongo que no podemos intentar establecer una videollamada


con Suicidemaster… Puede que muchos detalles aún no estén claros
por ese lado, pero por la forma en que hablaron, sonó como que
Kagenui-san es capaz de ponerse en contacto con Suicidemaster…”

Bien, no tuve la oportunidad de preguntar, pero ¿qué postura estaba


adoptando Kagenui-san para este viaje de negocios? Realmente
dependía de la situación, pero fundamentalmente, su posición era la de
alguien que «exterminaba excentricidades»… Una aliada de la justicia
que trataba con las «excentricidades que no morían», que desafiaban
la lógica, como el mal.

Si había una enfermedad que estaba acabando con los vampiros,


¿era posible que ella realmente quisiera eso? Si era así, cabía la
posibilidad de que quisiera hacer crecer la pandemia para exterminar a
los vampiros… o no.

Aquello era una manifestación de una quimera no diferente de la


idea de que la propagación mundial del coronavirus actuaría como una
llamada de atención a la engreída humanidad.

Si se tratara de Gaen-san y no de Kagenui-san, entonces podría


creer que adoptara un método tan confabulador e indirecto, pero esa
onmyouji violenta querría acabar con los vampiros no con un virus
fantasma invisible, sino con sus puñetazos, cabezazos y patadas.
Su postura era completamente diferente.

“Es un tipo de relación mutuamente ventajosa entre cazadores y


vampiros. Si los vampiros fueran aniquilados, entonces también lo
harían los cazadores de vampiros.”

“Eso que dices es bastante a gran escala…”

Pero, bueno, era verdad.

En ese sentido, cuando se trataba de virus incapaces de


autorreproducirse, la muerte de sus huéspedes provocaba la muerte de
los propios virus, pero no era como si los virus pisaran el freno para
evitar la muerte de sus huéspedes, que era el problema.

Simplemente se extinguirían todos cuando llegara el momento.

Todos los seres vivos se extinguirán algún día.

Probabilísticamente.

Ya sean dinosaurios o virus, ya sean humanos o vampiros, teniendo


en cuenta que los humanos estaban destruyendo el medio ambiente por
voluntad propia, no había forma de que pudieran actuar con
autocontrol cuando se enfrentaban a los virus.

“Incluso un cazador de vampiros estaría preocupado si perdiera su


trabajo en una recesión como esta. No es como si pudieras encontrar
un trabajo adecuado a estas alturas.”
Dicen que todos los oficios legítimos son igual de honorables, pero
realmente me resultaba difícil imaginarme a Kagenui empleada en una
empresa o a Kagenui montando su propio negocio.

Después de todo, no era como si pudiera plantar los pies en el suelo.

“Entonces, ¿debemos asumir que Kagenui-san tiene a


Suicidemaster bajo su custodia? Si es así…”

Es un alivio, era algo que me costaba decir.

Puede que Suicidemaster haya estado bajo la vigilancia constante


de Gaen-san y su equipo desde la primavera pasada, pero el hecho de
que su seguridad no pudiera garantizarse ni siquiera en esas
circunstancias dejaba claro lo aterradora que podía ser una pandemia.

Mierda, había demasiadas cosas grandes que no entendería a menos


que fuéramos allí nosotros mismos… Incluso si Suicidemaster había
sido quien convirtió a Shinobu en vampiro, no había una relación ama-
sierva entre ellas, así que no era como si la telepatía fuera posible. No
había nada en lo que pudiera confiar más que en su propia intuición.

No es que Shinobu y yo hubiéramos usado nunca la telepatía entre


nosotros, aunque estuviéramos vinculados. Aunque estaba el hecho de
que nuestros sentidos eran compartidos, lo que podría decirse que era
una forma de simpatía—simpatía, ¿eh?

“El hecho de que nuestro vínculo se detenga en la simpatía pudo


ser consideración de ese mocoso de camisa hawaiana, que quería evitar
que vuestros pensamientos íntimos se filtraran a una jovencita.”
“Entonces debo admitir que esa consideración fue una precaución
apropiada.”

“No admitáis eso. ¿Por qué deberían entrar en juego las


calificaciones entre amo y siervo?”

“Entonces, ¿qué debemos hacer?”

Una vez más, pregunté para confirmar las intenciones de Shinobu.

No podíamos dejar a Ononoki-chan esperando en la entrada para


siempre—era una muñeca cadáver, no una mapache de cerámica de
Shigaraki.

En todo caso, se parecía más a un oso con un salmón en la boca[59].

“Si Suicidemaster es para ti lo mismo que Hanekawa es para mí,


entonces puedo intentar pensar en ello con Hanekawa en su posición.
Si Hanekawa estuviera en el extranjero, habiendo contraído una
enfermedad con una tasa de mortalidad y riesgos de complicaciones
peores que los del coronavirus, entonces en cuanto a lo que yo haría…”

Se me había ocurrido la analogía de decir que no iría, que me


quedaría, que rezaría por su recuperación desde un lugar lejano… Pero
cuando realmente me puse en esa situación, me quedé sin palabras.

Porque pensé que realmente podría ir.

Había una posibilidad de que ni siquiera dudara.

Al final del día no me había convertido en un adulto, eh.


Al fin y al cabo, era por este tipo de impulsos por lo que los
humanos iban a ver flores.

“Comprendo. No es necesario que continuéis con lo que estabais


diciendo, mi amo.”

Finalmente, Shinobu levantó la cabeza.

Me había estado preguntando si había estado llorando de verdad o


no, pero aquellos ojos dorados parecían brillar, rebosantes de
determinación.

Determinación.

En otras palabras, mientras aquella joven había estado agazapada,


estaba claro que había tomado algún tipo de decisión—si era así, lo
único que podía hacer era respetarla. Como siempre.

¿Nos dirigiríamos al arruinado Reino de Acerola (temporal)?

¿O nos quedaremos en el cerrado Japón?

En cualquier caso, tal y como había hecho como su siervo en el


pasado, acataría su decisión y permanecería junto a ella—sin embargo,
la conclusión a la que llegó la joven de cabellos dorados no era ninguna
de las dos opciones.

No, eran las dos cosas.

“Hagamos esto. Siento tener que deciros esto después de invitaros,


pero deberíais quedaros aquí. Yo iré por mi cuenta al Reino Acerola
(temporal). ¿Qué os parece?”
008
Por supuesto, rechacé su idea y se decidió que me iría con ella a
Europa. Por fin parecía que habíamos dado un paso adelante en la
conversación. Bueno, en realidad fue culpa mía, fue casi cobarde por
mi parte dejar que Shinobu decidiera todo mientras hablábamos de que
compartíamos la misma opinión.

Si actuábamos en pareja, teníamos que decidir en pareja.

Porque éramos dos.

Puede que no suene muy convincente viniendo de alguien que actuó


por su propia voluntad para hacer algunas locuras en la secundaria,
pero si esta era mi expiación, entonces también tendría que compensar
esa parte de mí, o no podría decir que este era un nuevo patrón de
comportamiento para mí.

Esta sería nuestra nueva normalidad.

Para que conste, su propuesta no carecía por completo de mérito,


así que en lugar de limitarme a mencionar que había sido rechazada y
dejarlo ahí, pensé en hablarlo abiertamente y, sinceramente, me sirvió
de referencia útil para planificar nuestras acciones futuras.

El núcleo del plan rechazado era que romperíamos nuestro


emparejamiento.
Según Shinobu, la razón principal por la que estábamos atrapados
en este doble vínculo ineludible era que el Rey de las Excentricidades
estaba atado a mi sombra, es decir, esclavitud en sentido literal.

Si quería ir a algún sitio, si quería hacer algo, o quizá si no quería


ir a ningún sitio, si quería contenerse, si quería cruzar las fronteras
prefecturales o incluso nacionales, esencialmente los dos teníamos que
actuar en tándem—evitar las «C» era una misión sumamente difícil
cuando se trataba de Shinobu y de mí.

Por eso, cuando Shinobu ideó su plan para regresar a su país natal,
no tuvo más remedio que invitarme. No fue porque quisiera
convertirme en su secuaz por lo que quiso llevarme en este viaje que
tiraba la cautela al viento.

Bueno, para usar una metáfora, Shinobu era básicamente una


prisionera encadenada a una bola de hierro que tenía mi forma, y en
ese sentido, era como si le pidieran que limitara su comportamiento,
no sólo durante la pandemia, sino incluso en tiempos normales.

¿O fue menos una petición y más una orden?

Si la rompía, tendría que pagar una multa. Una multa desgarradora.

Seguramente había división de opiniones sobre cuál de nuestras


restricciones era peor—que Kagenui-san, que ya había llegado a
Europa, fuera «incapaz de caminar sobre la superficie de la Tierra», o
la nuestra. Por cierto, Kagenui-san evitaba esa maldición utilizando a
su shikigami preadolescente como «medio de transporte» (aunque la
idea de «utilizar» una «muñeca cadáver» no sonaba muy bien).

Como alguien que no quería llamar la atención, no era exactamente


un método de evasión que pudiera utilizar yo.

Sin embargo, en esta ocasión, mientras confeccionábamos la hoja


de ruta para nuestro viaje al Reino de Acerola (temporal), se nos
permitía tomar prestados los servicios de ese «medio de transporte»,
pero, por desgracia, los asientos no podían reservarse individualmente.

Como un paquete turístico que sólo podía solicitarse en pareja—no


obstante, al igual que uno podía solicitar esos paquetes por su cuenta
si pagaba el doble (aunque en realidad es más bien 1,5 veces más), no
éramos necesariamente incapaces de cancelar nuestros fuertes lazos
(¿o ataduras?).

Siempre que asumiéramos el riesgo de hacerlo.

La idea de asumir más riesgos me mareaba, como si estuviera


parado sobre una pierna con los ojos cerrados, pero básicamente,
estaríamos rompiendo temporalmente nuestro maridaje.

Era un truco un poco secreto, pero no se trataba de un método loco


para romper las reglas que surgía de repente después de tanto tiempo.
Ya lo habíamos hecho en el pasado hasta en dos ocasiones.

Dos delitos anteriores.

Éramos proscritos a los que no se podía absolver pagando multas.


Aunque, más que haberlo hecho nosotros, fue más bien como si la
cancelación nos hubiera sido impuesta a ambos… La primera vez fue
cuando nos persiguió la «Oscuridad».

Cuando mi sombra fue engullida por aquella masa de negro que no


era del todo una excentricidad, la fuerte atadura que debería haber sido
imposible de deshacer se rompió por la fuerza—en aras de la metáfora,
fue como si se hubiera reiniciado un computador, y durante un breve
lapso, Shinobu y yo tuvimos la rara experiencia de actuar por separado.

Por lo que oí, incluso se topó con Black Hanekawa… ¿En serio?

Me dio celos.

“Podéis decir que os dio celos, pero en ese momento, esa gata no
sólo estaba en ropa interior, ¿sabéis?”

“Qué terrible malentendido estás teniendo. Esa no es la razón por


la que estoy celoso.”

Sería un fastidio que me presionara con la pregunta de por qué


razón estaba celoso, así que para explicar el segundo ejemplo, nuestro
emparejamiento se rompió por segunda vez a manos de Gaen-san.

De hecho, había seguido el procedimiento formal para hacerlo, y


aunque eso hacía que pareciera que se había realizado solemnemente
un ritual tradicional, lo que en realidad ocurrió fue la escena de una
matanza en la que mi cuerpo fue cortado en pedazos por una espada
japonesa.

Y aunque me trocearon, no fue irreflexivo[60].


Me habían condenado a muerte.

Por muy estricto que fuera el emparejamiento, naturalmente se


rompería cuando yo muriera… Por continuar el chiste de las analogías,
sería como apuñalar su núcleo.

Era un milagro que la reparación fuera posible.

En ambos casos, habíamos pedido ayuda a Gaen-san para


restablecer el emparejamiento, y así habíamos seguido hasta ahora…
Pero espera, ¿y aquella vez que fui al cielo? Entonces definitivamente
hice algo parecido a morirme, pero aparentemente el emparejamiento
no se rompió…

Honestamente, ese caso estaba tan lejos de mi comprensión que no


podía decir nada con certeza.

Bueno, puede que fueran poco ortodoxas, pero en cualquier caso,


lo único que quería decir era que no se daba el caso de que no
tuviéramos canales traseros a nuestra disposición si queríamos romper
el emparejamiento que nos unía—si lográbamos eso, sería posible que
Shinobu regresara a su país de origen por su cuenta, y ese era el plan
teórico que había pulido mientras estaba agazapada.

Como habrás adivinado, el objetivo de su plan era puramente por


el bien de mi propia seguridad. No alteraba en lo más mínimo el nivel
de riesgo para la propia Shinobu—no había ningún cambio en el tema
de un vampiro marchando hacia una zona peligrosa para los vampiros.

Pensaba marchar sola hacia una pandemia.


Sin ni siquiera equipo de protección.

La cantidad de riesgo que se mitigó al reducir el número de


personas en movimiento, en este caso, se mitigó por completo. En todo
caso, aumentaría mi ansiedad.

“Es imposible que alguien lo permita. Obviamente, yo no lo


permitiría, pero tampoco hay forma de que Gaen-san y Kagenui-san lo
permitieran.”

En todo caso, como especialista en excentricidades inmortales,


Kagenui-san era probablemente la persona número uno en contra de la
idea.

No me cabía duda de que Shinobu simplemente estaba preocupada


por mi seguridad, pero el resultado era, en esencia, liberar a esta
prisionera de la bola de hierro a la que estaba encadenada—si, a
diferencia de los casos anteriores, la vampiresa de sangre de hierro, de
sangre caliente, de sangre fría rompía el emparejamiento por voluntad
propia, provocaría una crisis completamente independiente de la
pandemia.

Quizá los especialistas de todo el mundo se reúnan en respuesta.

Sería terrible reunirse con Oshino en un escenario así.

A Shinobu (y a mí) se nos concedió protección no por la razón de


que ella hubiera sido rehabilitada, sino por la única razón de que Kiss-
Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade había quedado sin poder y se
consideraba de poca importancia.
Y así, una joven de cabellos dorados de poca importancia.

Probablemente Kagenui-san se alegraría mucho por el


renacimiento de la excentricidad inmortal y se dispondría a
pulverizarla sin piedad—dudo que escuchara ninguna de nuestras
excusas.

Los muertos vivientes no cuentan cuentos[61].

Y si llegábamos a ese punto, era poco probable que la Onee-san que


lo sabía todo estuviera tan dispuesta a restaurar el emparejamiento que
habíamos roto.

No los conozco de nada, probablemente sería lo que ella diría.

Nunca seríamos capaces de recuperar nuestro equilibrio si


escucháramos algo así de Gaen-san.

“Ya veo… No consideré las cosas desde ese aspecto. Mi


imaginación sólo llegó hasta la escena de cortaros en pedazos con la
Espada Demoníaca «Kokorowatari».”

“La última vez, cuando hiciste eso, terminó siendo un gran desastre,
¿no?”

Aunque me permitió conocer a la «Princesa Belleza» en el cielo.

Después de recordarlo un rato, decidí que probablemente quería


evitar encontrarme con «ella» por segunda vez… Shinobu no era
necesariamente una idiota, pero como alguien que una vez fue la más
fuerte, la mayor excentricidad, parecía que no era realmente adecuada
para idear planes.

Acabaría recurriendo a planes que implican la fuerza bruta, como


corresponde a su apellido, Oshino[62].

Bueno, la raíz del apellido Oshino, Oshino Meme, no era para nada
la clase de persona que utiliza la fuerza bruta, así que este juego de
palabras no era realmente válido, pero en serio, ¿qué tipo de plan se le
podría ocurrir a Oshino en un momento como este?

¿Cómo encontraría la manera de mantener el equilibrio y la


neutralidad?

“Ese mocoso con camiseta hawaiana siempre tuvo un alto nivel de


riesgo, incluso antes de la pandemia, ¿no? No sé si tenía alguna
enfermedad subyacente, pero si llevaba un estilo de vida tan poco
saludable y descuidado, seguro que contraería alguna otra
enfermedad.”

Tal vez Shinobu estuviera recordando el poco tiempo que había


pasado atada, no a mi sombra, sino a las ruinas de la escuela de
refuerzo que Oshino había convertido en su cuartel general, al escupir
aquellas palabras con expresión amarga—yo nunca la había oído
hablar de aquellos recuerdos con cariño.

Si estar atada a mi sombra era preferible, ¿qué clase de campin


había estado haciendo Oshino en aquellas ruinas?

Pero, alguna otra enfermedad, ¿eh?


“Dicen que, una vez que se impusieron plenamente el lavado de
manos y las mascarillas, también se produjo una menor incidencia de
la gripe… Por otro lado, si te encontrabas como Hanekawa en una zona
que ya estaba en conflicto peligroso incluso en tiempos normales,
tendrías que priorizar la cuestión más apremiante de la evacuación
sobre el control de la enfermedad.”

Si no querías ir al hospital por una enfermedad grave porque temías


la cercanía, eso era poner la carreta delante de los bueyes, y algo que
debía evitarse tanto como la cercanía. Y, de la misma manera, aunque
Shinobu quisiera cancelar nuestro emparejamiento porque quería
visitar a su amiga jurada a toda costa, no era algo que yo pudiera
consentir.

“Aun con todo, entiendo cómo te sientes. Quieres lanzarte de


cabeza sin considerar el riesgo que corres…”

Había calculado mal el nivel de riesgo, pero aun así, lo entendía.


Sus sentimientos y su determinación.

Y su espíritu.

A diferencia de mí, no le asustaba un alto nivel de riesgo para sí


misma. Y como para ella era aún más peligroso que para mí, al final
me vi en la necesidad de acompañarla, aunque sólo fuera para evitar
que tomara decisiones precipitadas—tenía que pensar de forma más
proactiva, en lugar de dejarlo todo en sus manos.
Por supuesto, yo tampoco era tan cuidadoso, pero aun así, debería
ser un tira y afloja decente entre la actitud entusiasta de Shinobu y mi
timidez.

De ninguna manera permitiría que se dividieran estos lazos.

Por el resto del tiempo.

“En ese caso, será mejor que no hagamos esperar a Ononoki-chan


y le comuniquemos nuestra decisión. También podemos tomar
prestada su sabiduría. Tres cabezas piensan mejor que dos, ¿no?”

Por supuesto, juntar tres cabezas crearía una situación de contacto


cercano antes de que pudiéramos producir ningún resultado, pero,
bueno, dos de esas tres ni siquiera eran humanas, y la restante (alias
yo) tampoco era necesariamente humana en el sentido más estricto[63].

“Hmm. ¿Esa cadáver en verdad podría tener una buena idea? Ella
es un personaje de tipo poder incluso más que yo, y es una shikigami
que fue expulsada de esta casa después de realizar algunas acciones
absurdas, ¿no es así?”

Ustedes dos vaya que están en malos términos.

No tenías que poner esa cara de asco.

“Pero si no contamos con Ononoki-chan, el viaje en sí se convertirá


en un problema. Tendremos que inclinar la cabeza ante ella al menos
una vez, así que será mejor que nos lo quitemos de encima desde el
principio…”
“¿Inclinar la cabeza…? ¿Yo…? ¿A esa chica cadáver…?”

Grr, gruñó Shinobu.

No estaba tan mal como para tener que rechinar los dientes hasta el
punto de romperse los colmillos… A pesar de su caída de Rey de las
Excentricidades a esclava loli de cabellos dorados, parecía que su
orgullo estaba tan alto como siempre, aunque incluso eso dependía de
la situación.

“Realmente sería más fácil para mí si ustedes dos pudieran charlar


y llevarse bien.”

“No me importan ni un poco los principios rectores de vuestro


harén.”

“Pero en realidad, tampoco pienso nada de inclinar la cabeza ante


ella.”

“Eso es algo que me da que pensar. Me parece que no sólo os falta


orgullo, sino también sinceridad.”

Disculpaos por lo que os falta, me dijo.

Entonces, haría lo que ella dijera.

Hablando de eso, hubo un tiempo en que me postré para pedirle


prestada su espada demoníaca.

“Sin embargo, antes de dirigirnos escaleras abajo, creo que primero


deberíamos llevar a cabo nuestro dopaje. Me gustaría elevar la edad
con la que me presento y asegurarme de que he tomado una posición
por encima de esa preadolescente antes de inclinar la cabeza ante ella,
o será una mancha en mi reputación.”

“Creo que ser tan mezquino sería una mancha mayor para tu
reputación… Sólo harías el ridículo[64]. Pero estoy de acuerdo en que
primero deberías chuparme la sangre.”

Era la forma en que expresaba, sin usar palabras, mi determinación


de aferrarme al «Unlimited Rulebook» de Ononoki-chan—aunque era
más como expresar la determinación de usar cámaras de vigilancia
jugando al escondite, pero si no llegaba tan lejos, existía la posibilidad
de que la preadolescente con mentalidad profesional me convenciera
de lo contrario.

El chupado de sangre en sí era algo que ocurría con regularidad,


por lo que no se necesitaban preparativos especiales—al fin y al cabo,
si no ofreciera mi sangre de vez en cuando, Shinobu simplemente se
moriría de hambre. En cierto sentido, aunque no era lo mismo que la
gourmet Suicidemaster, Shinobu también tenía una dieta bastante
desequilibrada.

Las marcas de mordiscos que me habían dejado en la nuca se


convertirían en la ruta que seguiría la chupasangre de Shinobu (o, mi
donación de sangre a ella), así que me quité la ropa de la parte superior
del cuerpo.

“Puedo chuparos la sangre fácilmente sin que os desnudéis tan


provocativamente… Es una escena de fanservice innecesaria.”
Al decir esto, se subió a mi regazo. Por el bien de su «comida», no
pudimos evitar ponernos en una posición de estrecho contacto—
utilizar tabiques aquí sería impensable.

Era la misma rutina de siempre.

La diferencia era la cantidad de sangre.

Si quería sobrevivir al poderoso salto de Ononoki-chan, la pizca de


inmortalidad que poseía normalmente me llevaría a hacerme pedazos
en la estratosfera. Porque, después de todo, era como aferrarse a un
cohete.

Tuvimos que impulsarlo aún más.

Debido a que en el pasado nos excedíamos, se había convertido en


un gran calvario hacia el final de mis años de secundaria, y después de
aprender la lección y convertirme en estudiante universitario, no
habíamos vuelto a realizar ningún exceso de chupado de sangre que yo
recordara. No obstante, en lugar de tratar de evitarlo ciegamente, quizá
fuera necesario hacer un esfuerzo para controlar mi constitución. De
forma similar a como abordaríamos el coronavirus.

Y al aumentar esa inmortalidad, la edad que aparentaba Shinobu


también cambió.

Si me chupara la sangre sin dejar ni una gota, volvería a su mejor


estado, unos aparentes veintisiete años, la vampiresa de sangre de
hierro, de sangre caliente, de sangre fría. Pero claro, eso sería ir
demasiado lejos. Era algo trivial, pero un problema era que acabaría
muriendo.

“Es un tipo de rehidratación arriesgado, eh. Por cierto, cuando


entramos en combate con Ononoki-chan, te pusiste en modo ropa
deportiva de unos dieciocho años, ¿verdad?”

Estando así, había llevado la moda de Karen con una coleta. Justo
antes, me había visto en la situación común de recibir una paliza de
Karen, y al parecer tuvo un marcado efecto en Shinobu, que había
estado vinculada a mí.

Marcado, o quizás, manifiesto para la derrota[65].

“Eso suena bien. En ese modo, tanto vos como yo deberíamos ser
capaces de resistir cualquier movimiento a gran altitud y velocidad.
Por no mencionar que, si va a haber más adaptaciones al anime, no
habrá necesidad de un nuevo diseño de personajes.”

“¿Tiene algún sentido ese nivel de previsión?”

Incluso si ocurriera, sería dentro de diez o incluso veinte años.

¿No sabías cuántos volúmenes había hasta ahora?

“Y no quiero ni imaginarme cómo serán las secuelas de la pandemia


dentro de diez o veinte años.”

“En efecto. La humanidad podría incluso extinguirse para


entonces.”

“Es aterrador que eso pueda ser una posibilidad real.”


De ser así, esta novela iba a acabar siendo un «y si…»
particularmente feliz.

“Sólo para enumerarlos todos como referencia, hemos tenido el


modo de diez años con el corte bob, el modo de doce años con el
cabello largo y el modo de diecisiete años con coletas.”

“¿No hubo también un modo de trece años? Ya sabes, cuando


llevabas trenzas y gafas para imitar a Hanekawa. También podemos
llamarlo modo de estudiante de escuela media.”

“Claro, claro. Qué nostalgia.”

Nos habíamos entusiasmado con un tema raro.

Bueno, así acabaron las cosas cuando conoces a alguien desde hace
mucho tiempo.

No es que pudiéramos elegir sin más, pero, como era de esperar, la


cuestión de a qué nivel debíamos potenciarnos era difícil. Si
simplemente queríamos garantizar nuestra seguridad durante el vuelo,
probablemente no habría ningún problema con la sugerencia original
del modo de dieciocho años, pero dependiendo de lo que pudiéramos
encontrarnos después de aterrizar, probablemente no era algo que
debiéramos decidir tan rápidamente.

Si el nivel de vampirismo era demasiado bajo, no podríamos evitar


el riesgo del coronavirus. Pero si era demasiado alto, seríamos
incapaces de defendernos contra la pandemia que tenía como objetivo
a los vampiros.
Además, esto era para ayudar a Kagenui-san con su trabajo, y no
tenía sentido si éramos completamente impotentes—aunque no éramos
especialistas, aun así quería esforzarme al máximo al ayudar.

“Ya que ahora tengo veinte años, quizá deberías emparejarte


conmigo y convertirte tú también en veinteañera. Apuesto a que nos
veríamos muy atractivos. O fotogénicos[66].”

“Si llegamos tan lejos, seremos exterminados por esa Kagenui


incluso antes de que podamos exponernos a la pandemia que afecta
excentricidades. Estoy segura de que parte de la razón por la que
hicieron la vista gorda con nosotros entonces fue porque me había
diseñado para aparecer como una adolescente. Dieciocho años es
apenas seguro.”

Lo hizo sonar más como camuflaje.

¿O era como hacerse el muerto[67]?

Viendo que la verdadera edad de Shinobu era de seiscientos años,


no era tanto desinflar su edad como inflar una marea roja [68]—en
referencia al innumerable plancton muerto en el agua.

“También podríamos seguir con la idea de rellenar los huecos. Aún


no hemos visto tus apariencias con once y catorce años… Y, para el
resto de la adolescencia, también están los de dieciséis y diecinueve
años.”

Mi tendencia completista empezaba a manifestarse, pero no era


realmente útil que algo así se manifestara ahora mismo. Bueno,
teniendo en cuenta las diversas condiciones, como el deseo de Shinobu
de ser mayor que Ononoki-chan (en apariencia), la conclusión más
legítima sería mayor de doce años pero menor de catorce.

Sería legítimo preguntarse qué es lo que hace que esa conclusión


sea legítima en absoluto, pero a pesar de todo, supuse que podíamos
tomar la media e ir con trece años.

Era una diferencia de cinco años.

De los ocho a los trece años, esos cinco años eran un tiempo
tremendo para una niña.

Y con eso, debería minimizar los efectos secundarios del


vampirismo por mi parte—esperaba. Si repitiéramos esto muchas
veces, seguramente no sería así, pero el número era tal que al menos
podíamos afirmar que habíamos considerado el asunto.

“Trece años. Es una edad vaga, a medias, pero me parece que


apenas estará dentro de los límites aceptables, como medida temporal.”

“Decir que trece años está apenas dentro de los límites aceptables
no es quedarse a medias—a estas alturas, ¡es panaino[69]!”

Con eso, Shinobu abrió la boca de par en par y hundió sus colmillos
en mi nuca—esta donación de sangre no era ni innecesaria ni urgente.
009
No estaba del todo claro si a Ononoki-chan le había sorprendido que
bajara las escaleras con una Shinobu de trece años; no sólo estaba
inexpresiva, sino que había terminado de comerse el helado y se había
vuelto a poner la máscara.

Gochisousa-máscara[70].

“Bueno, me imaginé que harías eso, Oni-chan. Tú y Shinobu.”

“Qué molesta sois. No digáis mi nombre sin ningún honorifico


como si fuera normal.”

“Entonces, ¿debería llamarte Shinobu Nee-san? Teniendo en


cuenta tu aspecto.”

Oshino Shinobu, trece años.

Antes se había recogido el cabello en trenzas porque había estado


muy influenciada por la versión de Hanekawa que habíamos conocido
poco antes, así que sentí que el pecho me crecía de expectación por
saber qué peinado elegiría esta vez… aunque en realidad era Shinobu
la que estaba pasando de los ocho a los trece años, y como si quisiera
esquivar el asunto por completo, había ocultado por completo su rubia
cabellera con un sombrero de ala ancha.

Todo lo que Ononoki-chan dijo fue: “Una apariencia con sombrero,


¿eh? Eres igual que Nade-chan en el pasado.” En su habitual tono
monótono.
Las reacciones de esta preadolescente fueron bastante aburridas.

Así que Sengoku había dejado de usar sombrero… Tampoco había


oído nada parecido de Tsukihi. Esa hermanita mía no me estaba
proporcionando ningún tipo de información—hablando de eso, la
propia Tsukihi también era alguien que cambiaba frecuentemente de
peinado.

Aunque me interesaba poco cómo se peinaba.

Llevara el peinado que llevara, lo miraba como si fuera peinado de


recién levantado.

“A Nade-chan le ha crecido el cabello como a ti, Oni-chan. Ha


estado tan ocupada con el trabajo que se le ha desordenado.”

“Parece que no habéis cambiado nada, muñeca cadáver.”

“Bueno, porque soy un cadáver. Sería bastante espeluznante que el


cabello de un muñeco cadáver siguiera creciendo. Aunque, cuando
trabajaba con Nade-chan, hubo una parte en la que me lo cortaron por
completo. Claro está, hablo de mi cuello.”

¿Qué clase de aventuras estaba viviendo?

Más que no haberlo oído, era como si no quisiera oírlo.

Esta doble pandemia me desesperaba, pero era posible que, para


Ononoki-chan, fuera un estado de emergencia familiar que anticipaba
regularmente… No era tanto como seiscientos años, pero Ononoki-
chan seguía siendo la tsukumogami de un cadáver usado durante cien
años.

“¿Se supone que esa capa negra con cuello de encaje representa a
los médicos de la peste? Como expresión de gratitud hacia los
trabajadores médicos, parece un poco distorsionado, Shinobu Nee-
san.”

Había pensado que era algo parecido al abrigo de Kindaichi


Kousuke, pero después de oírla mencionar cómo el cuello parecía uno
de los que llevarían esos médicos enmascarados, también podía verlo
así… pero ni siquiera la propia Shinobu era consciente del
funcionamiento interno de su mente inconsciente.

No era tan evidente como cuando se recogía el cabello en una coleta


o se hacía trenzas.

Para una explicación más normal, podría ser simplemente que


llevaba una capa parecida a la de un vampiro por el hecho de volver a
su país natal… Desde una perspectiva más amplia, la hacía parecer más
un murciélago.

Un atuendo basado en la tradición.

Incluso podría considerarse ropa formal, como el kimono que se


lleva en Año Nuevo.

“De todos modos, parece que mi amabilidad fue en vano. Es así


cada vez, no puedo seguir. Intento ser considerada, y sólo hago el
ridículo. Muy bien, ¿nos vamos, Oni-chan, Shinobu Nee-san?”
Esperaba que tuviera algo más que decir, pero, sorprendentemente,
Ononoki-chan nos soltó unas ligeras quejas en ese tono monótono suyo
antes de levantarse de la entrada—fue un poco decepcionante, pero si
no iba a pisar el freno, eso ya me ponía nervioso.

¿No era nuestro sistema antibloqueo de frenos?

Además, la copa de helado vacía seguía en su mano… Bueno, al


menos estaba cumpliendo a rajatabla las medidas de control de
infecciones, con eso de llevarse la basura.

Era un cadáver, o mejor dicho, una actitud[71] de la que aprender.

“De todos modos, no tiene sentido intentar detenerme… No sé


cuánto tiempo acabarás quedándote allí, pero ¿tus hermanitas estarán
bien si te vas así?”

“Eh, no he pensado qué hacer con ese problema familiar, pero como
ahora es verano en Europa… Con la diferencia horaria, ¿no debería ir
bien? Si vamos y volvemos en un santiamén, aquí no habrá pasado ni
una hora, ¿no?”

“Parece que tendré que explicar el concepto general de las


diferencias horarias por el camino.”

Y esto no tiene nada que ver con el funcionamiento de las máquinas


del tiempo en Historias Largas de Doraemon, dijo Ononoki-chan al
salir de la entrada, y hasta el final nunca se quitó las botas.

Era una pena que no pudiera hacerla sentir como en casa.


Shinobu y yo nos apresuramos a seguirla.

Parecía que esta preadolescente no se lo iba a tomar con calma


cuando llegara la hora de irse.

Hubiera preferido ver una escena más larga de ella y Shinobu


charlando, pero, ¿por el camino? No parecía probable que fuéramos
capaces de mantener largas conversaciones durante nuestros saltos a
Europa. Me mordí la lengua.

“Por desgracia, para viajes de larga distancia como este, no


podemos permitirnos despegar descuidadamente desde el patio de tu
casa, Oni-chan, debido a las escalas. Teniendo en cuenta la rotación de
la Tierra y la atracción gravitatoria, tengo que elegir nuestro
aeródromo con cuidado.”

Más que el despegue de un avión, aquello se parecía al lanzamiento


de un cohete. Dudaba que fuéramos a llegar tan lejos como
Tanegashima, pero Ononoki-chan avanzaba con paso firme sin dar
muestras de detenerse.

A pesar de ser una preadolescente considerada, sus explicaciones


eran algo escasas… Tenía que ser la marcada influencia de su ama.

Independientemente de lo que supusiera ser un estudiante de


tercero de secundaria, un universitario de veinte años caminando junto
a una joven y una preadolescente seguramente no tenía buena pinta
desde el punto de vista de la seguridad pública, pero, teniendo en
cuenta la época, las calles estaban desiertas.
Bueno, aunque no fuera por las circunstancias recientes, el hecho
de que mi querida ciudad natal estuviera en la parte más remota de los
suburbios significaba que cada vez estaba más desierta, año tras año—
además, probablemente no era correcto referirse a Shinobu, de trece
años, como una joven o una niña pequeña.

¿Cómo debería llamarla? ¿Una doncella?

“El tiempo pasa de la misma manera estés donde estés en el mundo,


así que aunque haya una diferencia horaria de diez horas, en realidad
no es posible viajar a diez horas en el pasado—¿para qué crees que
sirve la Línea Internacional de la Fecha, Oni-chan?”

No hacía falta que me corrigieras.

En realidad, no creía que pudiéramos retroceder en el tiempo—ya


había tenido bastante con viajar en el tiempo desde la única vez que lo
hice con Shinobu.

“En primer lugar, tengo que decir que tu sentido del peligro es
claramente escaso si crees que podemos ir en un instante y volver en
otro, Oni-chan. Aunque ni siquiera sepas si volverás con vida.”

“Bueno, si dices eso, me quedo sin palabras.”

“Quizá al menos puedas decir tus últimas palabras[72]. Había


pensado que, con la propagación de este contagio, la población del
mundo tomaría conciencia de la realidad de la muerte a un nivel
tangible, pero quizá no sea así en realidad. Incluso en una situación
como esta, es muy humano decir: «Estoy seguro de que me pondré
bien».”

Duras palabras viniendo de un cadáver.

Y llamarlo «contagio» me pareció una palabra especialmente


fuerte… Parecía dos o tres niveles más duro que llamarlo
«infección[73]».

Parecía que Shinobu, de trece años, estaba de acuerdo.

“De hecho, para los vampiros, «contagio» es más adecuado que


«infección».”

Al punto de dar sus propias impresiones.

“Lo mismo ocurría con la peste, y hablando de eso, la rabia entra


en esa clasificación, ¿no? Parece que estaba relativamente bien
controlada en este país, pero es una enfermedad con una tasa de
letalidad de casi el cien por cien.”

En el sentido de que la rabia hace que desarrolles hidrofobia, los


síntomas de la rabia sí parecían cercanos al vampirismo, era como,
¿qué fue primero, el huevo o la gallina? En este caso, fue más como,
¿qué fue primero, el vampiro o el contagio?

“Después de todo, el vampirismo también se transmite a través de


mordeduras.” Dijo Ononoki-chan. “Supongo que es lo mismo para los
zombis. Aunque yo soy una muñeca cadáver, así que estrictamente
hablando, no soy un zombi en el sentido típico. El hecho de que haya
tantas películas de éxito sobre el pánico a los zombis puede servir de
prueba de lo inconscientemente asustada que está la gente ante las
enfermedades contagiosas.”

Y sin embargo, Oni-chan, sí que eres intrépido, continuó Ononoki-


chan—me había parecido extraño que lo aceptara con tanta facilidad,
pero tal vez seguía molesta por mis decisiones precipitadas, que no
habían cambiado ni siquiera después de cumplir veinte años.

“Aunque, si hubo películas de zombis que fueron grandes éxitos,


también las hubo que fueron fracasos masivos.”

“Rezaré por ti para que este episodio no se convierta en un fracaso


masivo. O una caída masiva. A fin de cuentas, tenemos que apoyar a
la industria del cine. Pero en realidad, ¿qué piensas hacer respecto a
tus hermanas?”

“En efecto. ¿Qué es lo que estáis planeando?”

Para qué incluso Shinobu dijese cosas como si me estuviera


criticando… Era problemático cuando se llevaban mal, pero también
lo era cuando se unían.

No me vean como su enemigo potencial, ¿de acuerdo?

“Si Mayoi Nee-san estuviera aquí, habría sido volver a reunir al


trío. Pero ya que es un dios, no podemos llevárnosla tan fácilmente.”

Tenía la gran responsabilidad de proteger la ciudad.

Pero, bueno, si era una infección que se dirigía a los vampiros,


puede que no tuviera sentido hacer que Hachikuji nos acompañase,
aunque tuviera la posición de dios… Aparte del hecho de que me haría
feliz.

Además, tenía la duda de que el motivo de Kagenui-san para


invitarnos no fuera que pudiéramos ayudarla, sino que pudiera
utilizarnos como muestras.

Y si muestras no era el término adecuado, entonces como conejillos


de indias, tal vez quería infectarnos intencionadamente con el virus
para desarrollar una vacuna.

Era lo que ocurría en todo el mundo.

Aunque también era una excentricidad inmortal, Ononoki-chan


(por ahora) no había sido infectada, por lo que era aún menos probable
que la deidad, Hachikuji, estuviera infectada—incluso para el
coronavirus, había animales que sí contraían la infección y animales
que no.

Perros, gatos e incluso primates podrían infectarse… ¿Era cierto?

“Por lo visto, los perros no se infectan tanto. Es una noticia dura


para los amantes de los gatos, ¿no? Hablando de eso, salió en las
noticias que un tigre también se contagió.”

Si los gatos y los tigres eran susceptibles, entonces eso ponía a


Hanekawa en riesgo total, huh. Por supuesto, todavía estábamos
hablando del coronavirus, no del virus anti vampiro. Sin embargo,
estuvo el caso especial de cuando Hanekawa trabajó junto con
Dramaturgy…
“Además, no tengo necesariamente pruebas definitivas de que sea
negativa a ese virus. Siendo fatalista, en realidad podría ser positiva.
Puede que sólo sea asintomática. Si hay falsos positivos, también hay
falsos negativos—todavía estamos investigando este tema. Por lo
tanto, debes esperar que tome bastante tiempo. Aunque fuera una
exageración decir que podrías no volver con vida, es cierto que podrías
tardar varios años.”

“…………”

“Bueno, estoy seguro de que ni siquiera Onee-chan planea retenerte


tanto tiempo, Oni-chan… Hablando de tiempo, tu presencia está
contemplada en el plan a largo plazo que Gaen-san tiene.”

¿Eh? ¿Gaen-san me estaba incluyendo en un plan suyo, y uno a


largo plazo? Yo no sabía nada de eso… ¿No me estaba contando algo
realmente inquietante?

Si es posible, me gustaría no saber nada de esto.

“A pesar de todo, con lo mucho que se recomienda quedarse en


casa, ¿no es malo que salgas durante tanto tiempo? Serás objeto de
palizas extremas por parte de tus hermanitas.”

“Ese nivel de maltrato es algo que incluso a mí, con una mentalidad
dura como el acero, me resulta difícil de soportar… Pero enviaré un
mensaje a mis hermanas. No hay forma de que pueda decirles la
verdad, así que, bueno, me inventaré una buena excusa e intentaré
pasar desapercibido…”
Aunque fuera una necesidad, en esencia estaba abandonando el
puesto de cuidar de mis hermanas que me habían asignado mis padres,
pero después de entrar en la secundaria, mis hermanas se habían vuelto
mucho más responsables de lo que yo esperaba, así que no me
preocupaba demasiado en ese aspecto. Eran fuertes en las situaciones
críticas y brillaban especialmente en ellas. Ojalá no las hubiera
criticado tanto por sus actividades como Fire Sisters en la escuela
media, si es que esa era la razón de que ahora tuvieran una mentalidad
tan dura como los diamantes.

El que no podía estar a la altura de las expectativas de sus padres


era yo.

“Una buena excusa, ¿eh? Si me dejas escucharte, ¿qué buena


excusa inventaste? Para irte de viaje al extranjero durante este tiempo.
Para tu campaña «Ve al Extranjero[74]».”

“Bueno, en primer lugar, no les diré que me voy al extranjero. Eso


es claramente increíble… Diré algo sobre qué tengo que hacer un
informe o un trabajo para la universidad, o que pronto hay un examen,
y que tendré que quedarme en mi alojamiento durante un tiempo. O tal
vez, puedo decir que Oikura estaba al límite después de quedarse sola
en casa, y pidió ayuda…”

“¿Y no es esa la mentira más increíble? ¿Quizás no es sólo una


mentira, sino también un ferviente deseo vuestro?”

Lo que decía Shinobu era básicamente cierto y, si era posible, yo


también quería llamar «amiga jurada» a mi amiga de la infancia. De
todos modos, esperaba que pudiéramos pasar a resolver el siguiente
problema, pero parecía que Ononoki-chan aún tenía algunas reservas.

“Digamos que todo se resuelve, pero supón que te infectas con la


enfermedad que ataca a las excentricidades inmortales en Europa. O
supongamos que Onee-chan te infecta con ella…”

Se interrumpió.

Su entrada fue bastante cortante[75].

“La segunda idea suena más aterradora.”

“Si eso ocurre, aunque no mueras, es posible que no puedas volver


a Japón. Porque no podemos eliminar por completo el riesgo de que le
transmitas la enfermedad a tu hermana.”

Ah, eso podría ser un problema.

No me lo había planteado. Como siempre me ocurría.

Si Ononoki-chan estaba bien, supuse que mi hermana también lo


estaría… En primer lugar, podría decirse que las excentricidades en sí
estaban bastante alejadas del concepto de vida y muerte, así que
técnicamente, todas las excentricidades podrían considerarse seres
inmortales.

En realidad, era más raro ver excentricidades que se habían


materializado.

“Pero es cierto que no podemos asegurar nada… Nunca planeé


quedarme en Europa el resto de mi vida, pero ahora que lo pienso, «no
volver» también podría tener ese significado… Aunque insistiera en
que volvería a mi país de origen, ni siquiera me dejarían salir si me
pilla la seguridad del aeropuerto.”

“En ese sentido, tampoco será fácil volver muerto.”

Ononoki-chan me apoyaba con algo aún más duro.

Ajá, así que la idea que me había preocupado, de confirmar la


identidad del cadáver, en realidad no era muy viable desde esa
perspectiva… El hecho de que no te permitieran presenciar la muerte
de un ser querido era otra tragedia más de esta pandemia.

Nunca había oído hablar de un caso concreto en el que ocurriera


eso, pero dudaba que hubieran establecido una ruta para transportar los
ataúdes de los que morían de enfermedad en el extranjero…

“Siendo realistas, ¿no tiene más sentido incinerarlos primero y


luego transportar las cenizas a través del mar? Siempre que sea una
región donde la incineración sea habitual… Esa es la dificultad del
globalismo. Incluso la forma de las excentricidades depende del país.
Aunque digas «vampiros», aunque digas «Europa», es diferente de una
región a otra… Del mismo modo que Navidad o San Valentín son
completamente diferentes.”

Cierto, con el Día de San Valentín en Japón, acabó convirtiéndose


en el tipo de día en el que sólo comes chocolate con la gente con la que
te llevas bien.
Y al mismo tiempo, nuestros vampiros en Japón y sus vampiros en
Europa podrían considerarse básicamente especies separadas—
Shinobu, de seiscientos años, podría actuar como médium entre ambas.

“Tanto los virus como la cultura mutan. En otras palabras, no


podemos negar que no hay posibilidad de que este virus, que
actualmente sólo afecta a los vampiros, se transforme en algo que
empiece a infectar a otras excentricidades—por lo tanto, debemos
contenerlo lo antes posible. Dije que estábamos preparados para una
solución a largo plazo que podría llevar varios años, pero obviamente,
no hay nada mejor que una resolución a corto plazo.”

“Bien, vamos con eso.”

No pretendía burlarme de las palabras de Ononoki-chan, pero


encontré en ellas una solución a mi problema actual.

“Iremos al Reino Acerola (temporal) y resolveremos la pandemia


de inmediato. El coronavirus podría ser demasiado para nosotros, pero
podemos resolver el virus anti vampiros—si lo hacemos, podremos
volver sin dejar la casa vacía durante demasiado tiempo y no habrá
riesgo de traer el contagio con nosotros. Tanto mi hermana pequeña
como Hachiku-jin estarán a salvo.”

“El optimismo tiene un límite.”

Su tono monótono sonaba asombrado, pero Ononoki-chan continuó


con un: “Pero podría ser importante tener ese tipo de actitud.”
“Cuando se alarga una guerra de desgaste como esta, no es
infrecuente empezar a bajar el nivel del objetivo original. Como
renunciar a garantizar que no haya ningún paciente infectado—acabas
aprendiendo a lidiar con el horror. Por supuesto, es un resultado
pasable, pero es demasiado pronto para renunciar a la idea de la
erradicación completa, como con la viruela.”

¿Y qué virus creía que podía erradicarse? La viruela… Recordaba


haberlo aprendido en una de mis clases cuando estudiaba para los
exámenes, pero de hecho, la viruela fue la única infección que la
humanidad fue capaz de erradicar por completo. Incluso la rabia seguía
activa en todo el mundo.

En ese caso, ¿había una pista en alguna parte?

Debería haber estudiado mejor.

“Hablando de eso, incluso para los viajes normales al extranjero,


hay regiones a las que sólo puedes ir siempre que te pongas ciertas
vacunas. ¿Pero qué pasa con el Reino Acerola (temporal)?”

“Bueno, después de todo, ya ha caído en la ruina.” Dijo Shinobu.


“Ni siquiera la peor plaga podrá ejercer su poder allí.”

Así fue.

Era una forma impensable de inmunidad colectiva.

“Llegamos. Este es un buen lugar para despegar. También es donde


yo aterricé cuando llegué.”
Pensaba que habíamos caminado bastante mientras discutíamos
varias cosas, pero donde Ononoki-chan se detuvo con esas palabras fue
en un parque que no estaba demasiado lejos—era el Parque Shirahebi,
que todos conocíamos.

Cuando estaba en la escuela secundaria, a menudo hacía el viaje


hasta aquí en bicicleta, pero no estaba tan lejos como para estar más
allá de la distancia a pie… Ya veo, así que más allá de las condiciones
de la rotación de la Tierra y la atracción gravitatoria, tal vez también
había una condición espiritual.

Porque, desde la perspectiva de Hachiku-jin, que protegía esta


ciudad, el parque era como un territorio separado del Santuario Kita
Shirahebi, de forma extremadamente limitada, pero este parque podía
incluso estar a la altura de Tanegashima como lugar de lanzamiento.

Hacía tiempo que no venía por aquí… No había cambiado mucho,


o más bien daba la sensación de que se había vuelto aún más
desolado—durante este periodo de autocontrol, debería haberse vuelto
más habitual que los padres llevaran a sus hijos a jugar a los parques,
pero aquí no había ni rastro de vida, como si estuviera rodeado por una
barrera.

¿De verdad Hachiku-jin estaba bien?

El santuario seguía habitado, ¿verdad?

“Cuando un contagio empiece a extenderse, los humanos


empezarán a preguntarse si, después de todo, los dioses y los budas en
verdad existen o no. En tiempos así, es sorprendentemente menos
probable que la gente rece a los dioses. Esto significa que la amenaza
de esta realidad abrumadora es aún más aterradora que las
excentricidades—aunque, en términos de ser una amenaza que no se
puede ver a simple vista, los virus y las apariciones monstruosas son
lo mismo.”

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

¿Qué fue primero, el huevo de soja o el char siu?

Después de decir eso del ramen, Ononoki-chan tomó posición hacia


el centro del parque.

Bueno, era triste saber que mi ciudad natal se estaba volviendo más
desolada de lo que había pensado, pero ahora mismo, el hecho de que
no hubiera señales de vida en este parque era exactamente lo que
queríamos… La escena de rodear con mis brazos a una preadolescente
y elevarme hacia el cielo no era una que quisiera que presenciara nadie
más.

La gente empezaría a compartir advertencias sobre una persona


sospechosa.

“Y supongo que me guardareis como equipaje de mano.” Dijo


Shinobu antes de zambullirse en mi sombra. ¿Su decisión de hacerlo
acrobáticamente era una peculiaridad de sus trece años?

Era sin duda una época en la que uno querría moverse al azar.
Quizá aún no estaba acostumbrada al delicado equilibrio mente-
cuerpo de estar en plena pubertad—en ese sentido, la tierna edad de
trece años era difícil.

Cuando mis hermanas pequeñas tenían trece años, era tan difícil
manejarlas que ni siquiera quería recordarlo… En esa línea, yo mismo
no fui especialmente decente cuando tenía trece años.

La secuela de los errores que cometí en ese periodo fue que Oikura
seguía odiándome. Bueno, en contraste, Oikura había estado en su
momento más lindo cuando tenía trece años, pero dejémoslo así.

En cualquier caso, Ononoki-chan, de doce años, no tenía suficiente


cintura para que Shinobu, de trece, y yo, de veinte, pudiéramos
agarrarnos a ella, así que Shinobu, escondida a mi sombra, era el
procedimiento de embarque adecuado.

“Aunque realmente deberíamos estar debatiendo cuidadosamente


si Oni-chan, de veinte años, envolviendo sus brazos a mi alrededor,
una chica de doce años, es el procedimiento adecuado en absoluto.”

“Cierto, porque acabamos acercándonos bastante.”

“No estaría cerca, sino que sería un crimen[76].”

Al decir eso, Ononoki-chan extendió los brazos en una pose banzai


y yo me agarré a su torso. Era demasiado apasionado para ser un
abrazo, y me estaba agarrando a ella de tal manera que si esto no podía
llamarse contacto cercano, entonces nada podía serlo. Pero era
necesario. Si mis manos resbalaban en pleno vuelo, ni siquiera mi
cuerpo, reforzado por el dopaje, tendría ninguna posibilidad de
supervivencia.

Me convertiría en un charco de sangre.

No había habido ningún cambio en mi apariencia externa, pero el


Araragi Koyomi de veinte años era comparable a la Shinobu de trece.
Nuestras naturalezas inmortales no eran perfectas.

“Pero, pensándolo bien, hasta ahora hiciste un buen trabajo


conteniéndote estoicamente. Aunque, Oni-chan, solías confiar en tu
vampirismo hasta el punto de la dependencia excesiva. Tus acciones
de hoy no son exactamente dignas de elogio cuando se toman en
conjunto, pero te elogiaré por eso.”

Me estaba hablando muy por encima, pero oír eso me tranquilizó


un poco… Sobre todo en la situación actual, en la que no existía la
respuesta correcta.

“Dicho todo esto, no está nada mal sentir los músculos fortalecidos
de Oni-chan contra mi cuerpo por primera vez en mucho tiempo.
Aunque todos los demás critiquen tus acciones precipitadas y ciegas,
sólo yo las alabaré.”

¿Intentaba conquistarme?

Aunque su pecho era realmente suave[77]…

“Es porque dices esas cosas que te critican. Espero que Onee-chan
te agarre y te mate a golpes en Europa.”
“Aunque me gustaría elegir cómo morir.”

“Eso vale para cualquiera.”

Después de decir eso, la muñeca cadáver concentró su energía en


la mitad inferior de su cuerpo—bueno, seguía siendo un cadáver, así
que referirse a ello como energía no era del todo aplicable—, pero
dobló ligeramente las rodillas bajo su falda abullonada hasta ponerse
en cuclillas.

“Unlimited Rulebook…” Canturreó.

Atención, por favor.

Atención, por favor.

Por muy turbulento que sea, no tendrá ningún efecto en nuestra


operación, por muy turbulento que sea mi corazón.
010
Teniendo en cuenta el número de paradas que íbamos haciendo por el
camino, se convirtió en todo un viaje alrededor de medio mundo. La
primera parada fue alguna isla deshabitada de Okinawa, luego varios
lugares del continente asiático, después por los alrededores de Rusia,
y hasta que llegamos a la cordillera de Europa, Ononoki-chan siguió
saltando repetidamente—como alguien cuyas excursiones fuera de la
prefectura eran prácticamente inexistentes, ¿sería bueno o malo decir
que había experimentado un montón de países extranjeros de una sola
vez?

No, claro que sería malo.

No sería razonable considerarlo un viaje al extranjero.

Ni siquiera había experimentado nada de la cultura, por no


mencionar el hecho de que el mundo no estaba exactamente en un
estado como para experimentar ningún intercambio intercultural…
Bueno, Ononoki-chan no tomaba el camino más corto, sino que saltaba
repetidamente para elegir con perspicacia las regiones en las que no
había infectados, pero aun así, no había absolutos (no sólo en lo que
respecta a esta doble pandemia, sino en general, era imposible saber
del todo si había o no casos de infección), así que no podía afirmar
abiertamente que había disfrutado de verdad de los viajes al extranjero.

Más que un viaje de negocios, parecía una misión de alto secreto.


Después de atravesar fuertes turbulencias y cambios bruscos de
presión atmosférica sin descanso, me había desmayado o había entrado
en estado de trance varias veces, pero había conseguido permanecer
aferrado a la espalda de la preadolescente—era una vía aérea tan
intensa que no sería exagerado decir que, si no fuera la espalda de una
preadolescente, no habría podido seguir aferrado.

Esos altibajos duraron unas dos horas.

Después de repetir esos saltos de montaña rusa que me hacían


imposible no sentir náuseas, por fin conseguimos llegar justo en medio
de Europa Occidental y Europa Oriental y Europa Septentrional y
Europa Meridional, alcanzando el Reino Acerola (temporal) situado
justo en el centro.

Teniendo en cuenta que había tardado más de unas cien páginas en


llegar, realmente parecía un «por fin», pero estaría bien que entendiera
que se debía a un cumplimiento exhaustivo de la orden de quedarse en
casa.

“Hm… Es difícil decir que este es un regreso triunfal, pero es aún


más difícil decir que esto se siente como mi querida ciudad natal
perdida… Con el estado actual de las cosas.”

La Shinobu de trece años, que había salido a rastras de mi sombra,


estaba inestable al igual que yo—los altibajos físicos, naturalmente, no
tenían ningún efecto dentro de mi sombra, pero el vínculo entre
nosotros se había fortalecido tanto como nuestros cuerpos, lo que
significaba que nuestros sentidos se compartían más de lo habitual.
En otras palabras, si Shinobu había planeado escapar del mareo
sumergiéndose en mi sombra, ese plan habría fracasado, aunque cabía
la posibilidad de que su intenso mareo se debiera más bien a haber
cruzado aguas (bastantes veces, por cierto) como vampiro.

Sin embargo, cuando Shinobu dijo «el estado actual de las cosas»,
no se refería al estado de Shinobu y mío, sino a la visión de su tierra
natal que estaba viendo después de cientos de años.

La vista.

O tal vez, la plaga[78].

Cómo decirlo… por supuesto, Ononoki-chan habría tenido en


cuenta la seguridad y habría aterrizado en una región apropiada, o eso
quería pensar yo, pero incluso teniendo eso en cuenta, parecía
demasiado un país en ruinas.

Era un páramo que se extendía en todas direcciones, como si


hubiera estado literalmente intacto durante cientos de años—si no
había ciudades, ni siquiera había vegetación, y si no había gente, ni
siquiera había animales.

Lejos de cualquier estructura hecha por el hombre, no había rastro


de naturaleza, con lo que parecía la superficie desnuda de la Tierra
extendiéndose sin fin—incluso podría haber creído que, con la fuerza
del salto de Ononoki-chan, no habíamos aterrizado en Europa, sino en
la Luna.

No había esperanza de hacer turismo ni de probar la cocina local.


Ni siquiera podría llamarse territorio inexplorado.

“Nunca he estado allí, pero si aplanaras el Gran Cañón, podría


acabar pareciéndose a esto…”

Si quisiera que lo comparara con un lugar en el que hubiera estado


antes, diría que esto se parecía más al infierno que el infierno mismo…
Aunque el país hubiera caído siglos atrás, uno pensaría que habría sido
reclamado por una nueva vida después de que hubiera pasado tanto
tiempo.

Era como si la cuestión de si clasificar a los virus como seres vivos


pasara a ser irrelevante, porque parecía que ni siquiera estos podían
sobrevivir aquí—era tan estéril en sentido negativo que me sorprendía
poder seguir respirando.

Con el país en este estado, parecía que no había necesidad de


preocuparse por el distanciamiento… Pero esto era de hecho el
epicentro de una mitad de la doble pandemia, el virus anti vampiro,
¿verdad?

“Parece que mi maldición… Es decir, la maldición de la «Princesa


Belleza» sigue vigente. Para que sea un páramo donde ni un solo
insecto pueda vivir, donde ni una sola brizna de hierba pueda crecer.”

Una belleza que obligaba a cualquier forma de vida a suicidarse.

Un espectáculo infernal que ni siquiera podría plasmarse en un


cuadro.
Cuando sólo había oído la mitad de la historia en el Mundo Espejo,
me pareció un «mito» increíble, o incluso un «cuento de hadas», pero
verlo por mí mismo tuvo un impacto diferente… Sentí como si me
dominara el paisaje completamente yermo.

Fue una historia impactante, pero real.

Ononoki-chan, que seguramente había visitado esta tierra muchas


veces debido a su trabajo, no parecía experimentar las mismas
emociones que Shinobu y yo, sino que se sentó directamente sobre la
tierra asolada y empezó a masajearse las piernas.

Como cadáver, no debería sentir dolor ni cansancio, pero con tantos


saltos poderosos, parece que uno empezaría a sufrir no de fatiga por
física, sino de fatiga cadavérica… En realidad no me corresponde a mí
decir esto como alguien a quien han llevado, pero es que el uso que
Kagenui-san hizo de ella fue imprudente—no era originalmente una
excentricidad adecuada para viajes de larga distancia.

Puede que incluso haya gastado más energía en esos momentos de


la que habría gastado si hubiera recorrido medio mundo a pie.

Dudaba que este lugar de aterrizaje vacío fuera nuestro destino


final, pero supuse que necesitaba descansar un poco—era como un
área de servicio para conductores de autobuses de larga distancia.

Aunque era más como un Área 51 sin servicios.

“Pero para un país tan grande como este, para un territorio tan
extenso, ¿no es extraño, históricamente, que no haya sido anexionado
a ninguno de los países vecinos? ¿Esa también es la maldición de la
«Princesa Belleza», esa doncella de cabellos dorados?”

“Doncella de cabellos dorados suena tan normal, que es un poco


aburrido.”

“Bueno, no soy partidario de llamarte jovencita de cabellos dorados


cuando estás así.”

“Pero imagino que tiene poco que ver con el encanto de la


«Princesa Belleza», y en su lugar tiene que ver con circunstancias
políticas… No hay forma de que alguien encuentre deseable esta tierra
maldita y estéril.”

Ya veo.

En términos de colonización, era un lugar donde ni siquiera plantar


árboles[79] era viable, y en lugar de cultivar cualquier cosa, la gente se
moría de hambre[80]. El año pasado, cuando Hanekawa había regresado
brevemente a Japón, había oído de ella que un país a menudo empezaba
a caer en la ruina como resultado de expandir sus territorios en exceso.

En todo caso, la caída del Reino Acerola (temporal) debido a la


belleza fue una excepción incluso entre las excepciones, y el resultado
fue la formación de una pequeña zona neutral en Europa. Un país de
neutralidad permanente, aunque de forma diferente a Suiza… Al final
del día no era exactamente un país, sino un país en ruinas.
“Para que conste, no todo lo que puedes ver pertenece al Reino
Acerola (temporal). Los países circundantes también se vieron
envueltos y cayeron en la ruina.”

“Ya veo… El encanto de una mujer hermosa no tiene límites, eh.”

Esto no era sólo una molestia para los demás.

Todo un continente se había derrumbado.

Eso, en sí mismo, daba para una historia dandy[81].

Pero si este país se había arruinado tanto, ¿nuestro dopaje no era


realmente tan necesario? Lejos de haber personas, ni siquiera había
animales que pudieran actuar como portadores, por lo que no había
riesgo de ser infectados por el coronavirus… Y si queríamos estar en
guardia contra el virus anti vampírico, entonces habría sido más
apropiado elevar nuestra naturaleza humana.

Por supuesto, sin ningún tipo de refuerzo, no habríamos podido


convertirnos en miembros platino de Aerolíneas ONK, por lo que era
necesaria cierta cantidad de sangre chupada… Quizá no de trece años,
pero una Shinobu de diez con el cabello recogido habría sido suficiente
para soportar los cambios de presión atmosférica.

Aunque era fácil decir cualquier cosa después del hecho.

Incluso ahora, ya existía el temor de que Shinobu y yo ya


hubiéramos sido infectados por el letal virus anti vampírico—si el
contagio surgía de este páramo deshabitado, había muchas
probabilidades de que no se tratara de un virus propagado a través de
la transmisión por gotitas como el coronavirus, sino a través de la
transmisión aérea o por aerosol.

Por el momento, no experimentaba ninguna molestia ni ningún


síntoma potencial, pero, por supuesto, habría un período de
incubación… Había estado pensando que habíamos hecho este viaje
después de una cuidadosa consideración, pero después de pisar la tierra
de un país extranjero, de un país en ruinas, no podía evitar sentir que
habíamos sido un poco demasiado imprudentes.

Habíamos supuesto que, si queríamos una resolución rápida, ese


atajo implicaba traer al antiguo Rey de las Excentricidades y a la
antigua princesa directamente al lugar, pero ¿cuánto de eso era
realmente correcto…? Eh, no tenía sentido lamentarse ahora.

Podría ser fácil decir algo después del hecho, pero no debería.
Decidí quedarme callado.

Me comporté como un niño bueno, aunque ya tenía veinte años.

Al menos podría comportarme como un buen adulto.

Si decidía hacer algo, sólo tenía que llevarlo a cabo hasta el final.

“Pero nunca pensé que una tierra pudiera parecer tan descolorida,
sólo por no haber vida… Comparado con esto, tengo la sensación de
que hasta un desierto parecería rebosante de vida.”

Con cactus y oasis… Y camellos, ¿y no había también esos gatos


parecidos a zorros? Una vez más, perdón por mis vagos conocimientos
sobre el tema.
“Si se deja intacto durante mil años más o menos, tengo la certeza
de que este lugar se convertirá en un desierto en sí mismo. Aunque
creo que depende de cuántas horas de luz haya… Dicen que hasta las
dunas de Tottori recibirán nevadas. Kaka.”

Por alguna razón, esta chica de trece años estaba hablando de


atracciones turísticas japonesas después de haber venido desde tan
lejos… Como un turista al que se le antojara la comida japonesa
después de hacer su viaje al extranjero.

“Gracias por la espera. Ya terminé de repostar. Bien, si ya


disfrutaron del tour de una hora por tu querido lugar de nacimiento,
podemos embarcar en nuestro último vuelo para ver a Onee-chan.”

Ononoki-chan extendió las piernas por última vez para ponerse de


pie—como era de esperar, ya se había quitado la mascarilla. A partir
de este momento, no había necesidad de que esta muñeca cadáver se
preocupara por la transmisión por salpicaduras.

Nos encontraríamos con Kagenui-san, ¿eh?

Mi cuerpo empezó a sentir una tensión diferente a la que sentía


antes.

Además, pasara lo que pasara, estaba seguro de que me daría algún


puñetazo.

“No es como si estuviera realmente en Rumania, ¿verdad? Ella dijo


que estaba en algún lugar alrededor de Rumania… Y el Castillo de
Bran parecía estar bastante lejos.”
¿Quizás era algo parecido a cómo se podía ver el monte Fuji desde
cualquier parte de Japón?

“Sí. Ella fue allí para conseguir recepción para la videollamada.


Originalmente había sido para ponernos en contacto con Gaen-san—
pero entonces casualmente recibimos un mensaje tuyo, Oni-chan.”

Si es así, el momento fue milagroso.

Había estado intentando evitar a Gaen-san, pero acabé uniéndome


a Kagenui-san, que había estado intentando contactar con Gaen-san—
¿tan mala era mi conducta habitual?

Y odiaba que tuviera demasiado sentido.

“Nuestra base se encuentra en una zona diferente. No es tan árida


como aquí, pero no hay duda de que también es un país que cayó en la
ruina.”

“Mm… Así que básicamente, ¿es uno de los países vecinos que
Shinobu mencionó que también había caído ante el encanto de la
«Princesa Belleza»?”

“No. Hay otra razón para la caída de este país—si digo eso,
entonces incluso la cabezota de Shinobu Nee-chan debería hacerse una
idea, ¿verdad?”

“¿A quién llamáis cabezota?”

Soy tan afilada como los colmillos de un vampiro, dijo Shinobu en


un alarde de desagrado—era tan débil a la provocación como siempre,
pero no esperaría menos de ella. Después de todo, fue gracias a esa
aguda intuición que habíamos llegado hasta el otro lado de la Tierra.

“Soy plenamente consciente. Lo intuía incluso antes de que lo


dijerais. No es el Castillo de Bran en Rumanía, sino el «Castillo de
Cadáveres» en el «Reino de los Cadáveres», ¿correcto?”

¿«Reino de los Cadáveres»? ¿«Castillo de Cadáveres»?

Una vez más, habían surgido nombres que sonaban peligrosos—


esos nombres los hacían sonar como si estuvieran destinados a caer en
la ruina, pero el ambiente era demasiado serio para que yo empezara a
burlarme de ellos.

La gravedad de la situación me fue transmitida por el aire.

Como un contagio.

“Es el antiguo castillo de mi amiga jurada, la vampiresa preparada


para la muerte, de muerte inevitable, de muerte segura, Deathtopia
Virtuoso Suicidemaster.”

En ese castillo maldito.

Fue donde me convertí en Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-


Blade.
011
Apoptosis.

También se puede hacer referencia al fenómeno con el término


genes suicidas, pero teniendo en cuenta los detalles que hay detrás del
uso del término «gol en propia meta» en lugar de «punto suicida[82]»,
tampoco estaba seguro de cuánto duraría el término «genes
suicidas»—sin embargo, teniendo en cuenta que la amiga jurada de
Shinobu se hacía llamar Suicidemaster, puede que sea un término más
apropiado para describir el estado del Reino Acerola (temporal).

Apropiado, y sin embargo inapropiado.

Si el encanto, o la maldición, de la «Princesa Belleza» se analizara


científicamente, su rasgo de llevar a cualquier forma de vida a
suicidarse podría describirse quizá como una infestación que
reescribiera todos los genes en genes suicidas.

La propia persona se había convertido en un vampiro inmortal y se


había marchado de su país, pero su influencia seguía teñida sobre la
tierra, sin cambios—Shinobu lo había descrito como circunstancias
políticas, pero parecía improbable que la razón por la que los países
vecinos no reclamaban esta tierra para sí no tuviera nada que ver con
esa maldición.

Más aún si los propios alrededores eran países en ruinas.

No podía decir nada con certeza, ya que todo ocurrió


extraordinariamente lejos en el pasado, pero supuse que aclararlo
podría llevarnos al meollo de la cuestión en relación con el virus anti
vampírico.

Porque era una tierra donde nada podía vivir.

No sería extraño que produjera una excentricidad que pudiera matar


inmortales.

No, sería parte de lo extraño.

“Unlimited Rulebook…”

Cabía la posibilidad de que ya hubiéramos sido infectados, pero los


tres partimos en nuestro último vuelo hacia el «Reino de los
Cadáveres» como si buscáramos refugio del brote infeccioso—a estas
alturas, ya me había acostumbrado bastante a las turbulencias.

Probablemente estaría bien para unos dos saltos más.

No, eso era mentira.

Ya estaba harto sólo de la idea de volver a casa… Incluso en el


mejor de los casos, en el que pudiéramos resolver el asunto del virus
anti vampírico, si no había nada que hacer ante la amenaza del
coronavirus, no tendríamos más remedio que volver a confiar en
Aerolíneas ONK para el viaje de vuelta, no con un vuelo directo, sino
con múltiples escalas.

Aunque, antes de eso, estaría bien que pudiéramos volver.

En cualquier caso, después de unas tres horas (incluido el descanso)


desde que salimos de Japón, llegamos a nuestro destino final, el
«Castillo de Cadáveres» a plena luz del día de verano—como el Reino
de Acerola (temporal) había captado mi atención con la superficie del
suelo, no había prestado mucha atención al cielo, pero como mi
vampirismo era más fuerte de lo habitual, el sol se sentía mucho más
radiante.

Había oído que, en Europa, los rayos del sol eran duros incluso en
días normales… Habría estado bien llevar gafas de sol.

Entrecerrando los ojos por el resplandor, miré hacia el «Castillo de


Cadáveres», donde nos esperaban Kagenui-san y Suicidemaster—para
ser sincero, no me hacía mucha ilusión.

Al fin y al cabo, fue después de ver aquella visión, aquella plaga.

Dado que se trataba de un país en ruinas, supuse que el «Reino de


los Cadáveres» tendría más o menos el mismo aspecto y, de hecho,
cuando apenas podía contemplar la Tierra con los brazos rodeando a
una chica preadolescente, el reino lindaba con el Reino Acerola
(temporal) hasta el punto de que ni siquiera podía distinguir dónde
estaba la frontera.

Bueno, el nivel de conciencia de las fronteras nacionales en una


zona como esta estaba probablemente al mismo nivel que el de los
habitantes de una nación insular, como diría Hanekawa… No obstante,
cuando miré hacia el «Castillo de Cadáveres» desde nuestras
coordenadas de aterrizaje, el edificio parecía desgastado y
desmoronándose aquí y allá, pero aún conservaba la mayor parte de su
forma original.
El hecho de que sólo el castillo conservara su forma original en
medio del entorno desolado hacía que su grandeza y extrañeza fueran
aún más sorprendentes—era el castillo del vampiro preparado para la
muerte, de muerte inevitable, de muerte segura, Deathtopia Virtuoso
Suicidemaster.

La muerte, algo que nunca se desvanecería.

Y nada daba más la impresión de muerte que esto.

“En primer lugar, la propia Deathy abandonó este castillo hace


bastante tiempo. Creo que se fue poco después de que yo me
convirtiera en vampiro. Como alguien interesada sólo en la comida,
carecía de las habilidades vitales para administrar un castillo tan
grande.”

Por supuesto, parecía bastante natural que un vampiro inmortal


careciera de aptitudes para la vida, pero ¿qué pasaba con el tiempo que
pasaba aquí?

“¿Contrató a una criada o algo así?”

“Mi amiga jurada no es como vos en lo más mínimo, pero es cierto


que contrató a un mayordomo para que se encargara de las tareas del
castillo. ¿Cómo se llamaba? Cierto.

Tropicalesque Home-A-Wave Dog-Strings.

“—Ese era su nombre. Como yo, era un antiguo humano convertido


en vampiro después de que Deathy le chupara la sangre, pero
Tropicalesque fue tratado como uno de los siervos de Deathy.”
“¡¿Tenía ese Tropicalesque alguna conexión con «Tropical-Rouge
Pretty Cure»?!”

“Por supuesto que no. No intentéis buscar oportunidades de


colaboración.”

La chica de trece años me regañó.

Esto era quizás lo más importante, pero cuando me regañaba una


chica de trece años, realmente me daba la sensación de que me estaban
regañando…

Era completamente diferente a cuando jugaba con una niña de ocho


años.

Como era de esperar de la generación PreCure de la vida real[83].

“¿Pero cómo acabó ese siervo, Tropicalesque, saliendo del


castillo?”

“Para contaros la conclusión sin arruinar demasiado la historia, lo


maté.”

“…………”

Por favor, proporciona más detalles.

Me parecería bien un poco de spoilers.

“Supongo que puedo añadir que matar a Tropicalesque fue la causa


directa de mi decisión de convertirme en vampiro.”

Esa información adicional era susceptible de causar aún más


malentendidos, pero aunque Shinobu se estaba auto ablandando, de
ningún modo pretendía ser malvada intencionadamente—no me
gustaba especialmente el argumento de que «matar a una persona te
convierte en asesino, pero matar a cien personas te convierte en héroe»,
pero teniendo en cuenta que había llevado a la ruina a todo un país,
estaba claro que debía cambiar un poco el criterio.

Las normas del bien y del mal cambiarían.

Y eso también se aplicaría a cómo se destruyó el mundo en una


línea temporal paralela… En ese sentido, se parecía a cómo habían
cambiado mis puntos de vista sobre la vida y la muerte debido a la
pandemia.

Después de saber qué clase de pasado arrastraba Shinobu, no era de


extrañar que Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade no pudiera
comprender por qué me había enfadado tanto durante aquellas
infernales vacaciones de primavera. Ni en el buen sentido ni en el
malo, había una división entre sus puntos de vista y los míos que era
natural que no coincidieran.

Una separación.

Hoy día, si esa brecha se había salvado hasta cierto punto, tampoco
estaba seguro de si podía considerarlo bueno o malo—se había hablado
de que mi antiguo yo no se habría sentido intimidado ante la
perspectiva de viajar en esas circunstancias, pero, como mínimo, si
hubiera sido la versión de mí de las vacaciones de primavera,
acompañar a Shinobu a dos países en ruinas probablemente no habría
ocurrido.
La idea de viajar durante la pandemia me había hecho dudar, pero
la otra cara de la moneda era que, gracias a que la pandemia había
sacudido mi sentido de los valores, había adquirido la determinación
de emprender este viaje.

“Es un sorpresa que el castillo haya durado tanto pesar a haber


perdido a su amo y a su cuidador. Aunque dicen que una casa se
derrumba pronto si nadie vive en ella.”

“No es como si una casa vacía tuviera un cuidador.”

Como era de esperar de un antiguo residente de un edificio


abandonado.

“En el caso de este castillo, se podría decir que es gracias a que el


amo se marchó que ha conseguido durar hasta este tiempo.” Dijo
Ononoki-chan, levantándose el dobladillo de la falda y frotándose las
piernas—parecía que sus rodillas habían llegado al límite. Me sentí tan
apenado que quise masajearle las piernas. “Y por eso, en la actualidad,
puede servir como pabellón de aislamiento.”

Pabellón de aislamiento… Ya veo.

Ese término sonaba demasiado fuerte, pero ya se había convertido


en sentido común que, cuando se trataba de una enfermedad infecciosa,
era absolutamente esencial una zonificación adecuada.

En cierto sentido, sería simplemente aislarse en casa, pero para


Suicidemaster, que había perdido su siervo y se había separado de
Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade, había vuelto de nuevo a
su castillo seiscientos años después de abandonarlo.

¿También podría considerarse que no se fue de casa, sino que


volvía a ella?

“… ¿Estará bien visitarla?”

“Siempre que obtengas el permiso del médico local, o mejor dicho,


de la onmyouji local.”

Por el leve temblor de su voz, estaba claro que los pensamientos de


Shinobu iban más allá de: «Me gustaría presenciar el momento de la
muerte de mi amiga jurada, aunque sólo sea un vistazo», pero
Ononoki-chan respondió rotundamente con su habitual voz monótona.

Habitual o no, como cadáver, la composición de las cuerdas vocales


de Ononoki-chan significaba que no podía hablar más que en un tono
monótono. Sin embargo, su rotunda respuesta probablemente no fuera
mera apatía, sino una simple afirmación de la verdad.

“Y eso sólo si sigue viva.”

No, la verdad era aún más dura.

Cruzamos un puente levadizo que atravesaba un curso de agua que


se había secado por completo y, cuando entramos en el castillo
propiamente dicho, tuve la impresión de que era algo así como un
punto de guardado. Era enteramente una expresión de la época de los
videojuegos, pero la escena que tenía ante mí me parecía así de irreal—
aunque no había necesidad de dar más saltos poderosos, no podía evitar
sentirme inquieto, que seguía en las nubes.

Porque en lo que parecía ser un salón de baile, y en todas las salas


siguientes, había un enorme número de ataúdes alineados—más que
alineados, quizá fuera más preciso decir que estaban apilados.

Como el Tetris.

Aunque esa era otra comparación de videojuegos.

Había tantos ataúdes que casi no había por donde caminar—el


escenario estaba preparado de tal manera que, anduviera por donde
anduviera, era probable que uno de mis pies se hundiera en un ataúd.

Era, de principio a fin, la morgue de los vampiros.

El Castillo de Cadáveres, un lugar de cadáveres.

“Lo difícil de este contagio es que los cadáveres de los que fallecen
por el virus anti vampírico no se convierten en cenizas y desaparecen.
Pero, ¿quizás esto le resulte familiar a la abuelita Shinobu, de
seiscientos años?”

“¿A quién llamáis abuelita Shinobu?”

Shinobu, de trece años, puso cara de asco.

No obstante, ese asco probablemente no iba dirigido a Ononoki-


chan. Bueno, si no nos remontábamos tan atrás como la peste negra o
la gripe española, entonces las cosas no habían llegado a este extremo
en Japón (por ahora), pero era un espectáculo que podría verse con la
misma facilidad mientras se superaba el coronavirus.

“Cuando me aislaba en casa y tomaba clases por Internet, a menudo


pensaba que así debían ser los tiempos de guerra, pero me imagino que
en realidad los tiempos de guerra eran peores que eso.”

Ya había comparado antes la lucha contra un virus con la guerra,


pero después de escuchar el argumento de que tratar excesivamente a
los virus como hostiles también podría llevar a considerar hostiles a
los pacientes y a los fallecidos, me sentí avergonzado de mi propia
ignorancia.

Y, por supuesto, no darían clases en línea durante una guerra.

“Así es. Aun así, desde una perspectiva global en la que las guerras
se libran con tecnologías de la información, podría decirse que ahora
mismo estamos en tiempos de guerra.”

Las palabras de Ononoki-chan sonaban como algo que diría


Hanekawa—un aspecto de la globalización era que permitía una mayor
propagación de la infección, pero ¿podría ser otra diferencia entre
epidemias pasadas la capacidad de reunir diversas opiniones de
muchas direcciones a la vez?

“Bueno, dicen que en el caso de la gripe española, si no hubiera


sido en España, no habría habido gripe. Porque la desinformación se
extendió tanto como el virus.”

El terror de los rumores infundados, ¿eh?


Bueno, en ese sentido, la desinformación aún prevalecía en nuestra
actual sociedad de la información… Al final, antes de los ataúdes, la
humanidad era impotente.

Y quizás, incluso vampiros.

“Para los vampiros, las camas en las que son hospitalizados pueden
convertirse en los mismos ataúdes en los que son enterrados. Esa es la
única diferencia entre ellos y los humanos.”

“… Entre todos estos ataúdes, no hay ninguna posibilidad de que


Dramaturgy o Episode esté durmiendo en uno de ellos, ¿verdad?”

“No hay ninguna. O eso me gustaría decir, pero no me sorprendería


que hubiera sido así mientras yo estaba fuera.”

“Hmph. Me asombra más que aún existiesen tantos vampiros en


esta sociedad moderna.”

Shinobu hablaba de una forma que no mostraba consideración por


los sentimientos de los afligidos, aunque cuando se trataba de
vampiros, los afligidos no eran familia, sino los siervos.

Pero al mismo tiempo, tenía razón.

Aunque Europa fuera conocida por sus vampiros… ¿Significaba


esto que el interés por lo oculto aún no había muerto?

“Aunque está al borde de la muerte. Ah, pero para dar un poco de


buenas noticias, a diferencia del coronavirus, el riesgo de morir por el
virus anti vampírico aparentemente no tiene correlación con la edad.
No importa si tienes seiscientos, ocho o trece años, la tasa de
mortalidad es completamente la misma, del cien por cien.”

Tenía la misma tasa de mortalidad que la rabia.

No eran buenas noticias en absoluto, pero tal vez esta información


podría ser una forma de consuelo para Shinobu y Suicidemaster, que
habían vivido vidas más largas que incluso Drácula.

No habría divisiones intergeneracionales por el hecho de que los


que han vivido más tiempo tengan un riesgo mayor.

“Hay especialistas que han elaborado hipótesis sobre qué se


considera exactamente un vampiro entre los diversos tipos de
excentricidades. Al igual que los zombis, hay montones de
excentricidades que chupan la sangre vital de los humanos. Pero Onee-
chan, que puede ser bastante cruda, se pone del lado de los que piensan
que no tiene sentido la clasificación detallada de las excentricidades
inmortales.”

No pude evitar estremecerme ante la idea de semejante facción,


pero de un modo u otro, parecía que seguía siendo una onmyouji… Se
podría decir que dependía de cada uno hasta qué punto los oni de Japón
coincidían con los oni de los vampiros[84].

Cierto, pero era menos importante lo que pensara cada especialista


individual y más lo que pensara el virus anti vampírico—no es que un
virus tuviera intenciones.
Si volvemos a tiempos de paz, quizá alguien haga un juego con
virus antropomorfizados.

“De momento, hemos sellado las tapas de los ataúdes, pero no es


que los hayamos envasado al vacío. No hay garantía de que el virus no
se escape, así que sigamos adelante. Onee-chan está en la biblioteca
más adelante.”

“¿Biblioteca? Así que tal habitación existía en este «Castillo de


Cadáver».”

Quizá no lo recordaba porque fue hace seiscientos años, o quizá los


libros no eran tan populares en la época de la «Princesa Belleza», ya
que Shinobu lo había dicho sonando bastante despistada—en cuanto a
mí, pensaba que la coincidencia de Kagenui-san con una biblioteca era
más asombrosa.

“Aunque los libros ya están todos completamente deteriorados.


Estaban tan mal conservados que se desmoronan cuando los tocas.
Resulta que es una habitación que no está demasiado cerca pero
tampoco demasiado lejos para vigilar a Suicidemaster luchando contra
su enfermedad en la sala del trono.”

“Ya veo.”

Eso tenía sentido.

Pero también significaba que Kagenui-san estaba apostada como la


guardia que tendríamos que superar para encontrarnos con
Suicidemaster. Si Shinobu no recordaba que existía una biblioteca,
seguramente tampoco recordaría si había algún camino secreto hacia
la sala del trono, así que el encuentro con la onmyouji violenta era
inevitable.

“Por cierto, ¿hay más especialistas aquí? En el «Castillo de


Cadáveres».”

“Por supuesto, al ser esta pandemia la prioridad número uno,


estamos recibiendo contactos de expertos en diversos campos de todo
el mundo, pero evitamos reunirnos todos en un mismo lugar para no
amontonarnos. Como en cualquier otro trabajo ahora mismo, sólo
Onee-chan está destinada aquí permanentemente.”

“Ajá… ¿Significa eso que Kagenui-san es una especialista con


reconocimiento mundial?”

Escuchar que no habíamos sido los únicos a los que habían llamado
me hizo sentir como si hubiera ganado literalmente cien aliados
(independientemente de si considerarían aliado a un sinvergüenza
como yo), pero aunque lo habría aceptado fácilmente si fuera Gaen-
san quien ocupara ese importante puesto, había estado pensando en
Kagenui-san más bien como el tipo de forajido al que tachar de hereje
en estas sociedades académicas…

“Oni-chan, tu percepción de Onee-chan es tan horrible como


siempre, pero desafortunadamente, hay gente que mantiene esos
puntos de vista. Gente que la ve como una hereje.”

“Así que es el caso, eh.”


“Sin embargo, Onee-chan tiene una larga historia con
Suicidemaster. Y encima de eso, ella fue calificada como apta para el
papel de monitoreo—pero eso es sólo tratar de ser positivo, y es
realmente el extremo corto de la vara.”

Una larga historia…

El pasado mes de abril, antes de que el mundo cambiara tan


drásticamente, lo había insinuado, pero al final no me había enterado
de los detalles.

Una larga historia, hasta el punto de tener intención de matar.

En aquel entonces, debido a que la Suicidemaster moderna se había


vuelto aún más impotente que Shinobu, había amortiguado el ánimo
de la intención asesina de Kagenui-san, por lo que las cosas habían
llegado a una cierta resolución—pero si Suicidemaster, luchando
contra su enfermedad en la sala del trono, se había vuelto aún más
débil, entonces no había necesidad de preocuparse de que las cosas se
calentaran… Era un pequeño alivio.

La relación entre Deathtopia Virtuoso Suicidemaster y Kagenui


Yozuru—y, la relación entre Deathtopia Virtuoso Suicidemaster y
Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade.

Y tampoco puedo decir que no tenga relación conmigo.

“Llegamos. Esta es la biblioteca. ¿Se han preparado? Para ser


golpeados por Onee-chan.”

Y por qué deberíamos prepararnos para ello.


Eso era lo que quería decir, pero por experiencia, Kagenui-san era
el tipo de especialista en el que era esencial que me preparara aunque
no poseyéramos ninguna cualidad vampírica—si era así, entonces me
prepararía.

Para que mi corazón fuese golpeado.


012
Si Ononoki-chan no lo hubiera dicho de antemano, probablemente no
me habría dado cuenta de que alguna vez fue una biblioteca, porque la
habitación era lúgubre y polvorienta, como si no sólo los libros sino
también el propio aire se hubieran deteriorado. Y en esa sala, Kagenui-
san estaba en cuclillas encima de un atril, tan maleducada como
siempre—dado que su maldición era «no poder caminar sobre la
superficie de la Tierra», si estábamos en un edificio con un tejado
encima, por muy desgastado o deteriorado que estuviera, supuse que
no sería la superficie de la Tierra, sino el suelo. Bueno, tal vez
simplemente se había convertido en un hábito para ella.

“Jaja. Las videollamadas no están tan mal, pero en persona das una
impresión diferente, Araragi-kun. Realmente parece como si hubieras
cumplido veinte.”

Así que incluso en esta lúgubre habitación, mi calidad de imagen


había mejorado… La era del 5G no podía llegar lo bastante pronto.
Hacía como un año que no nos veíamos en persona, pero en realidad,
solo acababa viendo a esta persona en escenas de carnicería, ¿no?

Tal vez era una encarnación de la carnicería[85].

O quizás fui yo.

“Aunque, no he crecido más. Es una pena, pero parece que esto es


lo más alto que seré. Sin embargo, parece que a ambas no les ha crecido
el cabello ni un poco.”
“Parece que la ex Heart-Under-Blade creció un poco.”

Por supuesto que no se le escaparía ese detalle.

Intenté elegir una edad que no provocara la ira de Kagenui-san y


que, al mismo tiempo, fuera mayor que Ononoki-chan, pero ahora que
lo pienso, me parece una decisión poco acertada.

Me sentí más como si hubiera incurrido en su ira por hacer un truco


tan barato.

Si realmente sólo queríamos colarnos en el punto medio de la doble


pandemia, ¿habría sido correcto apuntar directamente a una forma de
veinte años…? Ahora que nos encontrábamos así, probablemente a
Kagenui-san le disgustaría que intentáramos caerle bien.

Se trataba de otro punto de vista arcaico, pero parecía muy cierto


que había cosas que sólo se podían realizar reuniéndose cara a cara en
lugar de a través del trabajo a distancia.

“Hm. Bueno, en realidad no me corresponde disculparme por no


haber estado en contacto. Yotsugi, puedes volver. Buen trabajo.
Descansa un poco.”

“Entendido. Onee-chan, tú también deberías descansar cuando


puedas.”

Inusualmente, Kagenui-san le dedicó palabras de agradecimiento a


Ononoki-chan, y aún más inusualmente, Ononoki-chan respondió con
palabras de agradecimiento, así que esa era la situación en la que nos
encontrábamos.
Y, volviendo sobre sus pasos para salir de la habitación, la muñeca
cadáver miró hacia atrás y murmuró, prácticamente para sí misma…

“Serían palabras vacías decirte lo mismo, Oni-chan.”

… antes de partir hacia la sala de los ataúdes de abajo. Una vez


más, aquella preadolescente había sido condescendiente conmigo.

Aunque lo único que había hecho era aferrarme a su espalda, no es


que no estuviera cansado por el viaje de larga distancia, pero no es que
pudiese ir a dormir en la misma cama que Ononoki-chan.

Mi determinación se pondría a prueba en el futuro.

Tendría que permanecer alerta[86].

“En serio, ¿cuánto tiempo tardará Ononoki-chan en empezar a


respetarme?”

“Es imposible que te ganes el respeto de nadie.”

Tras esa rotunda negativa, Shinobu, de trece años, habló.

“Kagenui.” Dijo mirando hacia delante.

Era lamentable, pero aunque fuera justo después de haber leído Los
Novios, no podía mantener una sesión de charla agradable cuando nos
enfrentábamos a Kagenui—era una persona con la que no se podía
jugar.

El riesgo era demasiado alto.

Sería diferente si aún se tratara de una conversación a distancia,


pero en persona, sería uno de esos actos manzai físicamente
violentos… Tenía que estar de acuerdo en que, en este sentido, las
reuniones en línea tenían sus méritos.

“Para ser franca, me gustaría que me permitierais reunirme con mi


amiga jurada. Os ayudaré en lo que queráis, así que antes de nada,
¿podríais haceros a un lado y dejarme hablar con Deathy?”

Ooh, su petición había llegado bruscamente, pero era muy directa.

Su tono de voz seguía siendo presuntuoso, pero eso era inevitable


teniendo en cuenta que era el antiguo Rey de las Excentricidades. Sin
embargo, Shinobu no había inclinado ni una sola vez la cabeza ante
Oshino, ni siquiera cuando le habían cercenado las extremidades…
¿Había crecido de una forma que iba más allá de la mera apariencia de
su edad?

¿O fue porque su amiga jurada era su amiga jurada?

“Bueno, no voy a interponerme en tu camino, y por eso los llamé a


los dos en primer lugar, pero tendrás que aceptar nuestros acuerdos.
Hay que tomar algunas precauciones—después de todo, no querrás ser
la responsable de acabar con esa Deathy tuya en su lecho de enferma,
¿verdad, ex Heart-Under-Blade?”

“… Verdad.”

Aunque su petición fue suavemente desatendida (en relación con


Kagenui-san), Shinobu no hizo un berrinche ni dio un pisotón de
frustración… Me di cuenta de que estaba dispuesta a ceder en lo que
pudiera.
No es una actitud subversiva, sino razonable[87].

Parecía que realmente no era exagerado decir que Suicidemaster


era para Shinobu lo que Hanekawa era para mí (aunque me hicieron
retractarme de esa afirmación).

Entonces, incluso era capaz de postrarse.

Aunque no quería verla llegar tan lejos.

“¿Y? ¿Cuáles son las precauciones? Que conste que tanto yo como
mi amo estamos decididos a morir por el virus anti vampírico si es
necesario.”

“Eh, espera, Shinobu-chan, yo no diría que estoy decidido a


morir…”

“No se limita a ahora, pero cuando la gente toma decisiones, tiende


a elegir entre las dos opciones de la vida y la muerte. Pero sería bueno
que te dieras cuenta de que no es raro acabar viviendo mientras se
sufre.”

Ignorando mi falta de determinación, Kagenui-san respondió así—


estaba haciendo creer que Suicidemaster, o los demás vampiros que
luchaban contra su enfermedad, acabarían así.

“No, hablo más en general. Puede que los ancianos corran más
riesgo de contraer el coronavirus que los jóvenes, pero en parte se debe
a que la mejora de la atención médica a los ancianos ha permitido el
envejecimiento de la sociedad, ¿no? Aunque no seas un bicho raro
inmortal, hoy en día puedes vivir hasta cien años, como Yotsugi. Es un
poco irónico que el desarrollo de la atención médica haya puesto a
prueba esa misma atención médica.”

Algo así como los vampiros que han vivido demasiado recurren al
suicidio—dijo Kagenui-san, ridiculizando no a Shinobu, sino a todos
los vampiros en su conjunto. Por otro lado, había un equilibrio, o más
bien, un desequilibrio formado por el descenso de la natalidad.

No había ningún tipo de virus, y tal vez ningún tipo de belleza, que
pudiera arrebatar una vida que no había nacido—eso fue lo que me
vino a la mente al recordar aquel país yermo.

“Si hablamos de ironía, ¿qué podría ser más irónico que vos, que
habéis hecho vuestro propósito en la vida pulverizar excentricidades
inmortales, estés ahora a cargo de una sala de aislamiento? Es la ironía
más mordaz[88].”

Parecía que Shinobu no podía permanecer indiferente cuando se


trataba de la indirecta a la aflicción que afectaba a todos los vampiros,
sus impulsos suicidas, y naturalmente ella replicó—espera, ¿la
aflicción que afectaba a todos los vampiros?

La propia Shinobu había ido a Japón para morir…

“Es cierto. Incluso un espíritu libre como yo no puede ir por ahí


haciendo sólo el trabajo que me apetece. Bueno, en tiempos como
estos, debería estar agradecida de tener trabajo que hacer. No puedo
ser exigente con mi trabajo o mis métodos.”
Con sus métodos, ¿se refería a cómo nos llamaba a los aficionados
a Europa? Parecía consciente de que era un método un poco ilegal, o
tal vez simplemente adoptó la actitud de «si has comido veneno, mejor
lame el plato[89]».

Veneno…

“… Kagenui-san, ¿durante cuánto tiempo has estado a cargo de este


trabajo? Dijiste que ya habías estado en Europa antes de que detuvieran
la entrada y salida de Japón, pero en concreto… ¿Para entonces ya se
había descubierto el coronavirus en Japón?”

Probablemente no era una pregunta muy significativa, pero aun así


sentía curiosidad. Dado que Shinobu había adoptado por fin una
postura humilde, no valdría la pena que estallara una discusión, así que
parte de mi intención había sido leer el estado de ánimo e interrumpir
la conversación, pero también era buena idea entender exactamente
cuándo había comenzado este fenómeno.

El momento de la aparición de la infección, o mejor dicho, de su


brote.

¿En qué momento de la línea temporal fue hospitalizada


Suicidemaster en este «Castillo de Cadáveres»?

“Fui llamada aquí antes de la pandemia. No obstante…


Suicidemaster estaba en esta condición incluso antes que eso.”
Era como si se hubiera dado cuenta de las intenciones que había
detrás de mi pregunta, no obstante, Kagenui-san igual respondió…
pero, ¿antes que la pandemia?

“Aparentemente su salud había estado bastante mal durante un


tiempo. Ex Heart-Under-Blade. ¿Ya estabas al tanto de eso?”

“… Aunque nunca me lo dijo directamente.”

Era la forma a regañadientes de Shinobu de decir que sí.

Era agradable verla siendo honesta, pero… ¿Eh?

“¿Estás diciendo que cuando llegó a Japón en abril pasado,


Suicidemaster ya estaba en mal estado?”

“Como he dicho, no es que ella misma lo haya dicho. No hablamos


del tema en absoluto. Yo ya sabía desde antes lo de su anorexia. Sin
embargo, siendo su linaje directo, pude ver que inequívocamente se
había debilitado, tal y como Kagenui lo evidenció.”

Así que, siguiendo esa intuición inidentificable del «porque sí», se


atrevió a obligar a que se produjera este viaje—aunque la infección y
demás estaban por encima de sus expectativas, había habido
suficientes presagios como para que creyera que algo le había ocurrido
a su amiga jurada.

“Entonces, en ese momento, Suicidemaster ya estaba infectada con


el virus anti vampiros—”
“—No, no es eso. Definitivamente no. Si eso fuera cierto, las
regiones con la infección serían mucho más extensas, incluido Japón.
Pero para cuando me llamaron del Polo Norte, estaba claro que
Suicidemaster en su forma de seis años ya mostraba síntomas.”

Entonces era difícil saber cuándo había contraído la enfermedad…

Para tratar de entenderlo comparándolo a la fuerza con el


coronavirus, ¿entonces Suicidemaster, ya débil por su dieta
desequilibrada, reunía las condiciones para la aparición del virus anti
vampírico más que otros vampiros? Y eso significaría que el momento
de su infección difirió del inicio de sus síntomas…

El pasado abril, pensé que sería una falta de tacto escuchar la


conversación de Shinobu y Suicidemaster y opté por no hacerlo… En
ningún momento mantuve una conversación sincera con
Suicidemaster.

Se sentía más como la amiga de una amiga.

O quizás el pariente de un pariente.

Lo que importaba era que no sabía nada de ella.

“Pero puedo decir lo siguiente. En ese momento, Suicidemaster


sabía que su muerte era inminente, y visitó Japón para ver el rostro de
su amiga jurada, la Ex Heart-Under-Blade, por última vez—ella misma
no lo diría así, y apostaría a que no te lo dijo en absoluto, pero es un
hecho.”

“…………”
Ante aquella declaración, Shinobu no puso cara de sorpresa—
probablemente no se lo habían dicho, pero era probable que ya lo
hubiera adivinado el año pasado.

El momento de su muerte.

Si en este episodio Shinobu había venido a ver el momento de la


muerte de su amiga jurada, en el episodio anterior Suicidemaster había
ido a ver a su amiga jurada antes de morir.

Para no dejar ningún remordimiento.

“Entonces, si ya estuviera infectada desde el pasado abril, aunque


no hubiera restricciones de viaje ni vigilancia estrecha, Suicidemaster
no habría hecho el viaje. Siempre y cuando existiera el riesgo de
contagiar a Ex Heart-Under-Blade—eso sólo sería si ella fuera
consciente de ello, pero como mínimo, las dos aún no han muerto,
¿verdad?”

Era impensable como ensayo clínico, e impensable como


experiencia, pero, bueno, era cierto—aunque, dado que habíamos
entrado descaradamente en esta región infectada, era posible que eso
ya no fuera así.

“Oí que la tasa de mortalidad es del cien por cien, pero


¿exactamente cuáles son los síntomas que se manifiestan tras haber
contraído el virus anti vampírico? Aparentemente no te conviertes en
cenizas…”
“Las cosas empiezan a debilitarse por todas partes, pero lo más
extremo sería la deshidratación. No puedes ingerir sangre ni agua, y
una vez al borde de la muerte, acabarás arrugado como un trapo viejo.”

La deshidratación también era un síntoma del coronavirus, pero


como se trataba principalmente de una enfermedad respiratoria, no se
llegó tan lejos, siempre y cuando no hubiera relación entre ambas
enfermedades, pero espera, un momento. ¿Qué pasaría si te infectaras
con ambas al mismo tiempo?

¿No podrías respirar ni beber agua?

Habíamos puesto en práctica nuestro primer dopaje después de todo


un año tras la cuidadosa decisión de intentar evitar cualquiera de las
dos enfermedades, pero ¿no habíamos acabado en realidad
aumentando el riesgo de contraer cualquiera de ellas? El refrán decía
que si corres detrás de dos liebres, no atraparás ninguna, pero más que
eso, ¿no nos estaban mordiendo las dos liebres?

“Sería ideal que resultara haber una interferencia vírica que hiciera
imposible ser infectado por cualquiera de ellas…”

“Mi amo, no es que hayáis alcanzado un ideal ni una sola vez en


vuestra vida. Kagenui, ¿queréis decir que, aunque el cadáver de un
vampiro no desaparezca, no conservan su forma original?”

“Sí, no es un espectáculo agradable. Sería una forma rara de decirlo


para un vampiro, pero son meras sombras de lo que fueron [90]. Si les
interesa, siéntanse libres de echar un vistazo a cualquiera de los ataúdes
que les gusten.”

Ataúdes que nos gusten…

Y, trapos secos, eh… Como alguien con la experiencia de estar


escurrido, fue una comparación que me tocó de cerca.

“Entonces, confirmaré ese estado de trapo seco, no con los


cadáveres, sino con la propia Deathy.” Dijo Shinobu, sin perder de
vista su objetivo original. “Por casualidad, ¿sabe Deathy que estoy
aquí?”

“Se lo conté, pero está prácticamente en coma, así que no sé si le


llegó… Ex Heart-Under-Blade, si crees que donar tu propia sangre la
ayudará a mejorar, lo siento. Como dije, es incapaz de ingerir líquidos,
no sólo sangre. Incluso con tazas de alimentación o gotas intravenosas,
todo lo regurgita.”

“… ¿Significa eso que tampoco puede comer alimentos?”

“Así es. Aunque, para que conste, no es que haya perdido el sentido
del gusto o del olfato—podía sentir el sabor cuando intentamos darle
zumo de tomate. Pero no podía tragar.”

¿Por qué utilizó zumo de tomate como ejemplo?

¿Fue porque en el pasado la gente solía pensar que era venenoso?


“Si bebe algo, no tarda en escupirlo. Como si fuera una sustancia
extraña, no podía tragarla, como si el sistema inmunitario actuara
contra la propia humedad, a causa de un virus.”

El miedo al agua era un síntoma de la rabia, así que realmente


parecía un síntoma vampírico… Pero sólo de pensarlo ya parecía una
enfermedad aterradora.

Nos lo habían ocultado para controlar la información, pero si me


hubiera enterado de todos esos detalles, probablemente habría dudado
un poco más en hacer el viaje hasta aquí.

“Al igual que descubres que has contraído el coronavirus tras


perder el sentido del gusto, los vampiros descubrirán que han sido
infectados cuando ya no puedan chupar sangre. En otras palabras, Ex
Heart-Under-Blade, el hecho de que hayas crecido hasta esa forma de
trece años significa que no estás infectada en absoluto. Ya que significa
que tienes que disfrutar chupando la sangre de Araragi-kun.”

Aunque, una vez más, eso sólo fue cierto «hace tres horas».

Hm… Hablando de eso, siendo Suicidemaster toda una vampiriza


gourmet, ¿no había consumido ninguna comida de verdad desde que
bebió la lujosa sangre de la «Princesa Belleza»? Y, el pasado abril, al
final…

A esas alturas ya estaba muy mal… Ya intuía que su muerte era


inminente… Ah, sentía que las cosas estaban a punto de encajar, pero
no fue así. ¿Fue debido a esa cosa notoria llamada jet lag?
“Sería un infierno para el vampiro promedio. No, sería un infierno
para cualquiera. La idea de la muerte por inanición, o la muerte por
deshidratación, tenedlo por seguro. No pensé en intentar curar a
Deathy con métodos tan simples, ni en lo más mínimo. Y esta vez,
tampoco sugeriré el plan de hacerla beber sangre del Infierno del
Estanque de Sangre.”

Era dudoso que eso fuera del todo cierto, pero Kagenui-san se
encogió de hombros ante las palabras de Shinobu con un «Es así»,
antes de continuar.

“Bien, esas son todas las precauciones. Si ahora quieres visitar a tu


amiga jurada, adelante.” Dijo y señaló hacia el fondo de la biblioteca
con el pulgar. “Las exigencias de nuestra coalición han hecho que sólo
una persona pueda verla a la vez, pero no tiene sentido decírtelo,
¿verdad? Son libres de ir juntos.”

¿Era una directriz para evitar el acercamiento?

La forma en que lo decía nos hacía parecer forajidos, y ella rompía


las reglas como si fuera algo completamente normal. Bueno, en
realidad, comparados con Kagenui-san en un viaje de negocios,
nosotros habíamos llegado a Europa por medios mucho más ilógicos,
y el hecho era que no habría habido razón para venir hasta estos países
en ruinas si de todos modos nos iban a excluir. No obstante, sentí un
poco de vacilación con respecto a algo más que esa directriz, y se
trataba de mi propia vacilación personal, pero ¿de verdad era correcto
que yo, una presencia poco entusiasta, me entrometiera entre la reunión
de dos vampiresas, dos amigas juradas?

Me sentía tan fuera de lugar que parecía que merecía un castigo.

¿No sería lo apropiado, como veinteañero, leer el estado de ánimo


y dar un paso atrás, dejándoselo a las jóvenes, o mejor dicho, a las
mayores de seiscientos años?

Shinobu podía estar atada a mi sombra, pero ahora que estaba en su


modo de treceañera, era posible que asumiera cierta distancia de mí,
como un teléfono inalámbrico y su auricular—dejando a un lado si la
comparación de los teléfonos inalámbricos, en la era Reiwa (en
comparación con los teléfonos[91]), se transmitiría bien (en
comparación con los teléfonos fijos[92]). Y mientras esos pensamientos
pasaban por mi mente…

“Mi amo. No hay necesidad de esas tontas preocupaciones.” Me


regañó la chica de trece años.

Incluso aquí.

Mi vida no consistía en otra cosa que en ser regañado por chicas


más jóvenes.

“En todo caso, sería más fácil si estuvierais allí conmigo. Si este
puede ser nuestro último encuentro, me gustaría presentar formalmente
a mi amo a Deathy.”
Bueno, era cierto que la última vez habíamos dejado las cosas
bastante inciertas. Me había dejado llevar por la corriente. Y Shinobu
también había querido lucirse un poco.

“De acuerdo. Me quedo contigo. Ya que el otro día sólo


interactuamos a trozos, yo también quería saludarte formalmente. A tu
amiga jurada.”

“Sólo no digáis cosas raras, como «esclava loli de cabello dorado»


o «Harén Araragi».”

Me estaba clavando correctamente, como si me clavara una estaca


en el corazón.

Además, el termino Harén Araragi ni siquiera fue acuñado por mí.

“Y desatad vuestras coletas.”

“Mi cabello nunca ha estado atado. Hasta ahora.”

“Si puedes siquiera hablar con ella cuando está en ese estado, me
gustaría que le sacaras toda la información posible. Ella y yo no somos
exactamente extrañas, pero yo soy fundamentalmente su enemigo, así
que obviamente no va a decir lo que piensa conmigo.”

Básicamente, era lo que se conocía como rastreo de contratos, ¿no?


Nos habían encomendado una tarea importante, aunque difícil. Tal vez
las cosas serían diferentes si yo fuera estudiante de medicina, pero
teniendo en cuenta la naturaleza infecciosa del virus anti vampírico y
el estado de Suicidemaster mientras descansaba en la sala del trono,
para empezar no era como si pudiéramos mantener una conversación
especialmente larga.

“Lo más difícil puede ser conseguir que diga lo que piensa—como
Deathy es de la misma calaña que yo, ella misma es una vampira
vanidosa. Tanto si fue hace seiscientos años como si fue hace un año,
ni una sola vez mostró indicios de su debilidad o su debilitamiento.”

Ya veo.

Eso era exactamente lo que esperaba de una amiga tuya.


013
Me he estado quejando de esto y de lo otro en relación con la pandemia,
pero en realidad, ni yo mismo me había infectado, ni conocía a nadie a
mi alrededor que se hubiera infectado. Por lo tanto, aparte de que las
clases de la universidad, a las que con tanto esfuerzo había conseguido
entrar, se habían vuelto en línea, sólo pude comprender realmente la
gravedad de la situación cuando las cosas que me resultaban
agradables o las cosas que me apetecían se pospusieron, se redujeron
o se cancelaron.

Me obligó a reconocer que el mundo había cambiado.

Incluso como alguien que decía cosas como: «No haré amigos,
porque mi fuerza como humano disminuiría», me había vuelto
profundamente obligado a las diversas formas de entretenimiento y
diversión, hasta el punto de que (tomando prestadas las palabras de
Ononoki-chan) podían prohibirse… En ese sentido, el periodo de
autocontrol también podía interpretarse como un periodo de estar a la
espera.

O, tiempos muertos.

Sería bastante erróneo decir que lo había estado deseando, pero


nuestro encuentro con el vampiro preparado para la muerte, de muerte
inevitable, de muerte segura, Deathtopia Virtuoso Suicidemaster, se
llevó a cabo sorprendentemente sin problemas y sin posponerse más—
había acertado de pleno en mi suposición de que las cosas podrían
proceder con bastante rapidez cuando era Kagenui-san con quien
estábamos tratando.

Dejando a un lado la cuestión de si las cosas avanzaban más


rápidamente hacia la muerte.

Bueno, tanto Kagenui-san como Ononoki-chan sólo habían


repetido al unísono sus advertencias y palabras de precaución, pero
nunca quisieron interponerse en los deseos de Shinobu de reunirse, así
que era sólo cuestión de tiempo… Sólo que yo esperaba que nos
hicieran esperar un poco más, así que fue una pequeña sorpresa.

En otras palabras, significaba que era posible que a Suicidemaster


no le quedara tiempo suficiente para hacernos esperar, pero también
que no se trataba ni de una clase a distancia ni de una reunión en línea,
sino de un fructífero encuentro cara a cara que llegó a buen puerto [93],
y la delicada situación me preocupó un poco.

En comparación con los separadores de plástico que se utilizan en


los restaurantes, o las mamparas que se ven a menudo en televisión…
Una distancia mucho más estrecha formaban las cortinas que colgaban
respetuosamente entre nosotros y el trono, aunque no eran en absoluto
transparentes—por lo que yo recordaba, era una mampara parecida a
la de cuando había tenido una audiencia con la «Princesa Belleza» en
el «Mundo Espejo».

En términos japoneses, era como una pantalla de bambú[94].


Era un tabique que se utilizaba de acuerdo con la convención de
que la gente de clase alta no se dejaba ver tan fácilmente, pero también
era una cortina que se utilizaba para contrarrestar las infecciones,
aunque, en este caso concreto, parecía más probable que su mayor
función fuera la de servir de cortina que rodeaba una cama de hospital.

Para proteger a duras penas la propia intimidad.

“Kaka… Así que viniste… Me hace feliz, de una manera dura y


genial. Lola—espera, no es eso. Ya no eres Lola. Te di un nuevo
nombre… ¿Cómo era…?”

Si no me hubiera enterado de antemano por Kagenui-san de los


síntomas de esta enfermedad, habría pensado que la voz que oía detrás
de la tela procedía de una persona mayor… Bueno, era cierto que
Suicidemaster tenía una edad incluso superior a la de una persona
mayor, pero al menos cuando la conocí el año pasado, era una chica
joven, no muy diferente de Shinobu.

O mejor dicho, era aún más joven, con seis años.

Eso había sido un indicador de que se había debilitado tanto… Pero


la silueta de detrás de la cortina distaba mucho de la imagen de una
niña, sino más bien de la de un árbol marchito.

O incluso un árbol podrido.

Estaba tendida sobre el trono y ni siquiera levantó la parte superior


del cuerpo.

No pudo levantarlo.
“Sí… Así es. La vampiresa de sangre de hierro, de sangre caliente,
de sangre fría, Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade… Eso
era.”

“… Efectivamente.”

Con voz ronca, Shinobu aceptó.

No salió de su asombro al decir que ese nombre ya había pasado a


la historia—antes de eso, debió de recibir un golpe así de fuerte.

Por las condiciones de Suicidemaster.

No sólo por su aspecto, su voz o su silueta, sino también por su


respuesta, en la que incluso el nombre que se le había ocurrido como
progenitor directo de su amiga jurada se había vuelto incierto—su
memoria se había nublado.

Incluso su conciencia lo había hecho.

Aunque estaba fingiendo para ocultar su debilidad, era imposible


disimularla, y eso casi había dejado a Shinobu sin palabras.

No obstante, fue Shinobu quien respondió con valentía.

Como si ignorara el mal estado de su amiga jurada…

“No esperaba volver a veros en este «Castillo de Cadáveres». En


aquel entonces, las dos éramos increíblemente jóvenes, ¿no es así?”
Dijo.

“Sí… No tuvimos más que las indiscreciones de la juventud.”

Tal fue la belicosa respuesta de Suicidemaster.


Fue una respuesta que me costó juzgar si las palabras de Shinobu
le habían llegado del todo o si simplemente decía algo arbitrario para
fingir que lo entendía.

“Para mí volver a este castillo en este estado… Kaka. Es


divertidísimo. Nací en este «Castillo de Cadáveres», y ahora moriré en
este «Castillo de Cadáveres».”

“Pero habéis muerto en lugares de todo el mundo, ¿no es así?”

“¿Eso es cierto…?”

Ante la réplica un poco dura de Shinobu, Suicidemaster sólo dio


una respuesta ambigua—apenas habían sido un par de intercambios,
pero ya era demasiado duro de ver.

Sentí que se me apretaba el corazón.

Los síntomas eran completamente diferentes a los del coronavirus,


pero sentí como si estuviera presenciando personalmente lo aterradora
que puede llegar a ser una enfermedad infecciosa—incluso a través de
la partición, me llegó más que suficiente.

Independientemente de lo que hubiera habido entre medias, estar


frente a la «Princesa Belleza» en el «Mundo Espejo» o en el cielo
también me había hecho temblar en exceso… Había estado pensando
que no quería entrometerme en la cita de las dos vampiresas, pero no
era una atmósfera en la que pudiera haberme colado en primer lugar.
No había lugar para sentir consideración o alienación. Sólo podía
permanecer en silencio.
“Me gustaría preguntaros esto por si acaso, Deathy.” Dijo Shinobu.

Tal vez había recuperado la compostura, pues no notaba que su


corazón vacilara ni siquiera a través de nuestro vínculo—creía que
estaba fingiendo valentía, pero tal vez había conseguido de verdad que
su corazón no vacilara.

El hecho de haber vivido seiscientos años significaba que tenía


seiscientos años de experiencia.

Puede que ya lo supiera por la corazonada que tuvo en Japón—más


que una corazonada, podría haber sido una premonición.

“¿Queréis ayuda?”

“No.”

Incluso esa respuesta inmediata fue frágil. Lamentable.

Llena de impotencia.

“Sinceramente, sería genial que te fueras cuanto antes. No quiero


arriesgarme a infectarte. Ni a ti, ni a tu siervo.”

Parecía que no había pasado por alto mi presencia, y que era


plenamente consciente del estado en que se encontraba.

Era capaz de dar su consentimiento informado.

“He experimentado montones de causas diferentes de muerte, pero


creo que morir de esta infección completará el conjunto. No tengo ni
un gramo de arrepentimiento, ni un gramo de sobras para comer[95].
Como alguien digno de una muerte segura, me conformo con haber
muerto diez mil veces[96]. Como dice mi otro nombre.”

“… Ya veo.”

“¿Qué… estás dudando de mí?”

“No, no hay lugar para la duda razonable. Después de todo, tanto


vos como yo hemos vivido demasiado tiempo. En todo caso, habría
sido mejor que las dos hubiéramos muerto hace seiscientos años.”

“Kaka… Exacto. Pero no hay necesidad de que tú también mueras.


Al menos por ahora. Te agradezco que hayas venido desde ese país
insular del Lejano Oriente para verme, pero en realidad no me
arrepiento. Si no te importa, iré un paso por delante de ti para conseguir
algo de paz.”

Cuando Suicidemaster dijo eso, su tono de voz no sonó pacífico en


lo más mínimo, y Shinobu dijo: “Bueno, a diferencia de mí, vos no os
agitáis en un esfuerzo por sobrevivir, ¿eh?” Mientras se encogía de
hombros.

“Sois muy diferente de mí, que no logré morir del todo. He decidido
vivir con esa vergüenza, y he hecho las paces con ello… Sin embargo,
no es una forma de vida que recomendaría especialmente.”

“Bueeeno… Yo también habría ido con eso, si pudiera. Así que me


gustaría darle las gracias a ese siervo tuyo. Gracias por hacer
servidumbre a Lola.”

Permanecí en silencio, pero oh. Me había dado las gracias.


A mí.

No me había dado cuenta de inmediato de que Lola era el nombre


de Shinobu cuando era humana, así que no pude responder de
inmediato, y ni siquiera estaba seguro de cómo podía responder
después de que me dieran las gracias de esa manera—en todo caso, lo
que le había hecho a Shinobu era un acto de barbarie que debería haber
provocado la ira de su amiga jurada—, pero me las arreglé para decir…

“También me gustaría agradecerte, por permitirme conocer a


Shinobu…”

… presa del pánico.

A estas alturas, se había convertido en algo así como saludar a tus


suegros antes del matrimonio… Bueno, eran amigas juradas, y
Suicidemaster era algo así como la tutora de Shinobu, así que quizá esa
impresión no estuviera del todo desencaminada.

Normalmente, esto debería haber sido una formalidad realizada en


abril del año pasado, pero aun así, se podría decir que fue una
transferencia de autoridad que probablemente no podría haberse
producido de no ser por esta pandemia.

Si no se hubiera quedado tan impotente, me habría sido imposible


intercambiar semejantes galanterías con Suicidemaster, una auténtica
excentricidad.

En cualquier caso, no sentí más que gratitud.


Precisamente porque Suicidemaster había convertido a la «Princesa
Belleza» en vampiro, pude conocerla durante aquellas vacaciones de
primavera, unos seiscientos años después.

“Pensando en cómo podría haber cometido el mismo error con


Kiss-Shot que con Tropicalesque… Sólo morir no sería suficiente para
mi expiación. Pero parece que no necesito preocuparme por eso.”

Tropicalesque… El mayordomo.

El vampiro que servía como cuidador de este «Castillo de


Cadáveres».

“Nunca seré como él. No puedo. Aunque era un siervo,


Tropicalesque era un vampiro que disfrutaba tomando el camino real,
a pesar de no ser de la realeza.”

“En serio. Ese siervo era demasiado para mí—kaka. Supongo que
por fin puedo ir a disculparme con él. Realmente lo hice esperar, huh.”

… Hasta donde yo sabía, no existía el concepto de «vida después


de la muerte» para las excentricidades. Sólo los humanos podían caer
al infierno, y sólo los humanos podían ascender al cielo… o así debería
haber sido, pero, bueno, quizá dependiera del país o de la cultura o del
área lingüística.

Sería de muy mal gusto por mi parte denunciarlo ahora mismo.

El vampiro que Shinobu dijo que había matado… La excentricidad


que fue asesinada, no por ella como «Rey de las Excentricidades», sino
por ella como «Princesa Belleza».
Si era un vampiro al que le gustaba tomar el camino real, si hubiera
vivido hasta nuestros días, ¿habría sido alguien que se hubiera llevado
todo el peso de esta pandemia?

No, si realmente disfrutaba tomando el camino real, entonces no


hay forma de que hubiera vivido más de seiscientos años… Incluso si
su cuerpo físico pudiera resistir, no sería capaz de soportar la erosión
de su mente. Los únicos capaces de resistir eso serían vampiros herejes
como Shinobu y Suicidemaster.

Realmente eran amigas juradas.

Aunque una parte de esos herejes estaba a punto de dormirse.

En el sueño de la muerte.

“¿Y? Kissy. ¿No te dijo Kagenui[97] que me preguntaras algo? Será


mejor que me lo preguntes rápido… Si no cumples con tu papel, no
podrás interrumpir esta reunión, aunque quisieras.”

“Si es posible, me gustaría mantener esta conversación unos cien


años más.”

“Renuncia a eso.”

“Qué gracioso, decirme que renuncie a algo. Ahora que nos hemos
reunido, no me importaría lo más mínimo romper la promesa con esa
cazavampiros. Aunque supongo que debería intentar salvar las
apariencias.”
Shinobu estaba adoptando una actitud altanera—siento decirte esto
mientras intentas hacerte la genial, pero me gustaría que salvases las
apariencias en lugar de solo intentarlo. Puedo entender que te pongas
así después de reunirte con tu amiga jurada, pero no olvides que romper
nuestra promesa con Kagenui-san significa perder nuestro medio de
transporte a casa.

Nuestra excursión seguía siéndolo hasta que volviésemos a casa.

“Bueno, para mí… Estaría bien poder darte a ti, mi mejor amiga,
este logro como regalo de despedida, o como una forma de herencia,
pero por desgracia, no intento mantenerlo en secreto. En serio, no sé…
no sé cuándo ni dónde me infecté.”

No tengo ni idea.

Así lo dijo la vampiresa preparada para la muerte, de muerte


inevitable, de muerte segura, y no percibí falsedad alguna en sus
palabras… o más bien, percibí que, como vampiresa al borde de la
muerte, ni siquiera poseía fuerzas para decir mentiras.

Sus vidas restantes eran cero.

“Eso es lo que le dije a Kagenui… Pero por desgracia, ahora mismo


no confía mucho en mí. Si de algo me arrepiento, es de morir estando
aún en el lado malo de esa especialista…”

¿Se suponía que era una broma, en lugar de una mentira?

¿Había hecho acopio de todas sus fuerzas para gastar una broma?
En primer lugar, Kagenui-san trataba a todas las excentricidades
inmortales como malvadas, así que no creía que odiara a Suicidemaster
por motivos personales… Aun así, también era cierto que había
recurrido a nuestra ayuda porque pensaba que aún quedaban secretos
por desvelar.

Si se diera el caso de que, aunque fuera sin querer, siguiera


ocultando algo…

“Aunque no sepáis cuándo os infectasteis, ¿no sabéis cuál fue el


último momento en el que ciertamente no estabais infectada?”

A pesar de todas las malas palabras, parecía que seguía planeando


hacer su trabajo, ya que Shinobu planteó la pregunta—¿cuándo fue el
último momento en el que no estuvo ciertamente infectada? Aunque
era difícil asegurarlo, dado el periodo de incubación o el periodo
asintomático…

“El año pasado, cuando fui a Japón a visitarte, estoy bastante segura
de que no hubo ningún problema. No es que estuviera en plena
forma… Sinceramente, en ese momento ya pensaba «voy a morir
pronto». Pero estaba asumiendo que terminaría siendo una muerte por
inanición. Nunca pensé que sería una enfermedad como esta.”

Así que había sido cierto que había venido a visitar a Shinobu
después de haber previsto su propia muerte—no es que ella misma lo
hubiera dicho, pero, bueno, algunas cosas no hace falta decirlas.
“¿Y qué pasó después de que fuerais deportada por Kagenui? Sé
que debéis estar cansada de estas preguntas, pero no puedo dejar de
preguntar.”

“Vagué bajo la supervisión de los cazadores… Aun así, no es que


pudiera moverme mucho. Pero al parecer, las rutas que tomé acabaron
trazando exactamente el mapa de infección de la pandemia—es
bastante probable que yo fuera el paciente cero.”

Paciente cero—por eso la habían puesto en cuarentena, de una


forma tan especial. El virus anti vampírico, con una tasa de letalidad
de casi el cien por cien, y el hecho de que ella fuera una excepción,
como indica el «casi», era probablemente una de las razones por las
que se había convertido en objeto de investigación.

Al menos de momento.

Aunque estaba a punto de dejar de ser una excepción.

No obstante, ya fuera la primera o la segunda, o incluso la


centésima o la diezmilésima paciente infectada, no se trataba realmente
de una competición, y el número no tenía realmente ningún
significado—en todo caso, dado que Suicidemaster había estado bajo
la supervisión de especialistas desde su deportación, deberían tener un
conocimiento completo de la ruta de infección.

Sabrían más detalles que la propia Suicidemaster, con lo borrosos


que son sus recuerdos—sin embargo, el origen de esta enfermedad
seguía siendo desconocido.
Y eso era lo extraño.

“¿Está bien si yo también hago una pregunta?”

No estaba seguro de si ella podía verme desde detrás de la tela


transparente, pero levanté la mano para hacerle una pregunta a
Suicidemaster.

“Puede que esto tenga menos que ver con la infección y más con la
ecología de los vampiros, pero… ¿Cómo son realmente las
comunidades vampíricas? Entiendo todo eso de los siervos, pero ¿con
qué frecuencia los vampiros se hacen amigos, como ustedes dos?”

“Es inexistente.”

Quizá estaba mostrando consideración para no suponer una carga


extra para su amiga jurada, pero fue Shinobu quien respondió a mi
pregunta nacida de la ignorancia.

“Hay una fuerte conciencia de que cada vampiro tiene su propio


dominio. Y como pueden producir siervos mediante algo parecido a la
partenogénesis, no tiene sentido formar un grupo o una sociedad.
Como tales, no son criaturas muy sociales. Nuestra asociación
proviene del hecho de que Deathy había entablado relaciones
amistosas conmigo cuando aún era humana.”

Ya veo.

Era cierto que, después de convertirse en vampiro, Shinobu se había


separado de Suicidemaster, y no se habían vuelto a ver en seiscientos
años—en sentido estricto, sólo se habían reunido después de que
Shinobu dejara de ser vampiro.

Bueno, lo que realmente había querido saber era, incluso si


Suicidemaster realmente había sido una superdifusora, entonces
¿exactamente cómo habría propagado este contagio a los otros
vampiros dispersos por Europa?

Las medidas de distanciamiento social diferían de un país a otro,


pero aunque esta enfermedad se propagara por transmisión aérea, que
tenía un alcance mayor que la transmisión por gotitas, no habría podido
contagiar a ningún otro vampiro si no hubiera estado en ese radio de
acción, ¿no?

Secretos de proximidad[98].

“Yo… yo no estaba exactamente bien conectada. De hecho, fue una


sorpresa para mí saber que había tantos vampiros vivos.”

Le había dicho algo parecido a Shinobu.

Hasta el final, eran como pájaros de una misma pluma que se


juntaban en bandadas—en ese caso, probablemente era cierto cuando
decía que no estaba bien conectada. Pero eso significaba que la
cuestión de cómo se había propagado la infección persistía aún con
más fuerza.

Bueno, incluso si se evitaban los Tres Cierres o se evitaba cenar


juntos, las epidemias se convertían en epidemias porque se propagaban
cuando lo hacían—esto se refería más al coronavirus, pero el hecho de
que no hubiera contramedidas cien por cien perfectas seguramente se
aplicaba a todas las epidemias.

Como si fuera posible esquivar partículas microscópicas.

Ni siquiera era un partido de balón prisionero.

“Si acabara erradicando la raza de los vampiros, que apenas


sobreviven, entonces sería realmente desgarrador. Me gustaría
disculparme ofreciendo mi vida.”

“Todos sabemos que no sois tan admirable.”

“Pero es verdad que no quiero infectarte. Supongo que las puntas


de mis colmillos realmente se han embotado. Tal vez no te infectarías
en tu estado actual, pero aun así, quiero que te cuides.”

Normalmente, a quien se le habría dicho «Cuídate» habría sido a


Suicidemaster en su lecho de enferma, pero igualmente lo había dicho.

“También está el hecho de que no quiero mostrar más de mi


marchito yo. Si es posible, me gustaría que me recordaran como
alguien dura y genial hasta el final.”

“No es como si alguna vez me hubierais mostrado tu lado genial.


Por lo que he visto, siempre estabais muriendo de una forma u otra.”

Diciendo eso y sin dar un paso más hacia el trono, Shinobu giró
sobre sus talones—quizás era el estilo de aquellos con el apellido
Oshino no decir ninguna palabra de despedida.

O.
Tal vez tenía la intención de volver a esta sala de audiencias una
vez más.
014
Probablemente no tenía mucho que ver con el hecho de que este
castillo perteneciera a una vampiresa sibarita que creía morir de
inanición, pero el comedor (¿?) del «Castillo de Cadáveres» tenía una
atmósfera opresiva—yo mismo había tenido alguna experiencia
pasando mis días en unas ruinas durante unas dos semanas, pero
cuando acabaron siendo las ruinas de un castillo, ya no se convertía en
algo a lo que pudiera restarle importancia.

E incluida en esa atmósfera opresiva estaba la enorme mesa en la


que incluso se podía jugar al curling, así como el menú de la cena
colocado encima.

“Es un reparto de comida para hacer tu estancia más cómoda.” Dijo


Ononoki-chan.

Con el rostro sereno.

Le habían dicho que se tomara un descanso, pero mientras Shinobu


y yo dedicábamos el máximo tiempo posible a reunirnos con
Suicidemaster, Ononoki-chan, al parecer, se había ido en otro vuelo a
San Sebastián—era una lujosa comida para llevar, entregada por un
Uber Eats gestionado por chicas adolescentes.

Podría estar muy cerca de la entrega por dron.

A diferencia de la sala del trono, no había separadores ni tabiques


de plástico, pero con un comedor tan espacioso, sería fácil mantener la
distancia adecuada. Podríamos cenar juntos mientras conversamos sin
temor a contagiarnos.

Se suponía que el riesgo de infección era igual para todas las


personas, independientemente de cualquier disparidad de riqueza, pero
cuando se trataba de cosas como esta, se podía observar una clara
brecha.

De la misma manera que mi aislamiento en casa era diferente del


aislamiento en casa de Oikura.

Bueno, ahora que lo pensaba, hacía tiempo que no comía nada


(como Aerolíneas ONK no era una compañía de bajo coste,
básicamente gratis, no había comidas a bordo) y, para no morirme de
hambre, participaría sin reservas.

Durante un breve periodo de tiempo, mi vampirismo se había


potenciado, así que no había sentido hambre. Pero, de repente, me
había invadido una oleada de cansancio, así que probablemente estaba
bien que me diera un capricho de cocina extranjera ahora mismo.

“—Así que no conseguimos sacarle ninguna información


importante a Suicidemaster. Siento no haber podido ser de más ayuda.”

Haciendo todo lo posible por ser educado a pesar de mi falta de


modales, informé a Kagenui-san—Shinobu se había quedado
completamente callada tras la reunión con su amiga jurada, así que yo
hablaba por ella.

Ese era mi papel.


“Bueno, eso era más o menos lo que esperaba. Pero aun así, es
bueno que Suicidemaster hablara contigo. Debe haberle levantado el
ánimo ver que su amiga vino de visita.” Después de eso, Kagenui-san
dijo: “Araragi-kun, ahora que cumpliste veinte años, ¿qué tal una copa
de vino?” Hizo todo lo que pudo para ofrecerme un trago—habría sido
bastante significativo beber con un adulto que me conocía desde que
era menor, pero lo rechacé educadamente.

Si bebiera ahora, seguramente sería un mal borracho.

No me gustaría que mi primera experiencia con el alcohol acabara


así.

“¿De verdad estaba de buen humor…? Realmente no lo parecía…”

Si no lo parecía, eso significaba que se había debilitado mucho.

“Más que eso, me gustaría escuchar tus sinceros pensamientos.


Araragi-kun, y Ex Heart-Under-Blade. ¿Qué impresión les dio la
Suicidemaster detrás de la cortina?”

Impresión, es decir, intuición, ¿eh?

Bueno, vinimos hasta Europa siguiendo esa intuición, así que en


lugar de que nosotros, aficionados, intentáramos analizar lógicamente
las cosas de un modo extraño, esto era probablemente más pertinente.

“Si no me hubieras dicho de antemano que el síntoma principal era


la deshidratación, habría dicho que parecía que se estaba consumiendo
por la vejez.”
No estaba seguro de si era la forma correcta de expresarlo, o de si
era pertinente aunque fuera correcto, pero de todos modos expuse mis
pensamientos sin ser exigente con mis palabras.

No es que pretendiera ser un diagnóstico médico…

“Fue como si hablara como la gente de la generación de mis


abuelos, me recordó a mis conversaciones con ellos. Por supuesto,
Suicidemaster es mucho mayor que mis abuelos—”

Naturalmente, hacía tiempo que no veía a mis abuelos. Hasta el


punto de hacerme sentir indigno como su nieto. Bueno, como habrás
adivinado, no era un nieto muy bueno, así que ya había estado algo
distanciado de ellos incluso antes de la pandemia, pero mis buenas
hermanitas seguían en estrecho contacto incluso ahora—esa forma de
cercanía estaba permitida.

“En efecto. Parecía más animada de lo que mi corazonada me había


hecho creer, pero más que haberse debilitado, daba la sensación de que
había decaído por la edad. Deathy era alguien que siempre había
mostrado desprecio por el suicidio, así que realmente me dejó sin
palabras cuando habló tan abiertamente de sus pensamientos suicidas.”

Quizá porque era su amiga jurada, las solemnes palabras de


Shinobu no mostraban ningún pudor—era un nivel de falta de reservas
que me hizo pensar: «¿Quién eres tú para decir eso?». Como vampiro
que fue a Japón en busca de un lugar donde morir… Aunque había una
diferencia entre «querer suicidarse» y «querer morir».
“Así que está ansiosa por morir, ¿eh? Bueno, el cerezo Yoshino se
remonta a un solo árbol, así que es como si floreciera al mismo tiempo
en todo el mundo.”

Ese era el punto de vista de Kagenui-san.

Hablando de eso, de aquellas vacaciones de primavera en las que


Shinobu me convirtió en vampiro, recordaba haber tenido el deseo de
suicidarme en el almacén de educación física de la Secundaria
Naoetsu, por muy vergonzoso que fuera hablar de ello ahora—no hace
falta decir que el primer siervo de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-
Under-Blade, Shishirui Seishirou, era igual.

Genes suicidas…

“Es la causa de muerte del noventa por ciento de los vampiros. Pero
no hay nada de qué avergonzarse, Araragi-kun. No es nada vergonzoso
querer morir por tu propia mano.”

Oh, eso era algo que no esperaba oír de Kagenui-san—siempre me


había parecido el tipo de persona que desestimaría la decisión de
suicidarse como un signo de debilidad.

“No, no. Por supuesto, yo no diría que suicidarse es un signo de


fortaleza, pero en Japón, hubo una vez una época en la que era
honorable cometer seppuku, ¿verdad?”

En ese mismo almacén, Hanekawa Tsubasa me había declarado que


el acto del suicidio era un pecado, razón por la cual yo había dejado de
pensar en el suicidio… pero ajá, así que también existía esa forma de
ver las cosas.

No estaba seguro de si era ético decir esto en el contexto actual, y


era completamente diferente de las ideaciones suicidas mostradas por
Shinobu o por Suicidemaster o por mí, pero dados los informes sobre
el creciente número de suicidios durante el clima inestable de la
pandemia, quizás el sentimiento de «querer morir» no era algo de lo
que culpar o avergonzarse en sí mismo.

No era algo por lo que rebajar tu autoestima.

Era una emoción que resultaba natural sentir.

Podría ser debilidad o torpeza, pero desde luego no estaba mal.

Igual que no conocía a ningún infectado cerca de mí, tampoco sabía


de ningún suicida cerca de mí, así que mis palabras sólo podían
provenir de un entendimiento superficial. Pero aunque el suicidio fuera
un pecado, quería hacerme a la idea de que no era malo, o sentía que
me equivocaría de juicio en el futuro.

“Así es. No está mal, pero tampoco está bien.”

Tampoco es correcto.

Así habló Kagenui-san, un poco al revés.

¿Alguna vez esta persona tuvo pensamientos de «querer morir»?


Bueno, hubo un tiempo en que Kagenui-san fue un estudiante
universitario.
También debió de ser estudiante de secundaria en algún momento.

“Básicamente, ¿significa eso que Suicidemaster se cansó de luchar


contra su enfermedad y busca la eutanasia? ¿Dijo algo así? Shino-nee.”

A la pregunta de Ononoki-chan, Shinobu respondió: “Qué familiar.


¿A quién llamáis Shino-nee?”

(Quizá era la forma que tenía Ononoki-chan de intentar aflojar la


tensión, y si era así, era una bonita jugada por su parte). Y entonces…

“No dijo nada sobre la eutanasia, pero parecía que quería morir de
causas naturales.” Respondió Shino-nee.

Ese nivel de matiz era algo que yo mismo no había conseguido


asimilar, pero era natural que su amiga jurada sí.

“Está lejos de los cuidados paliativos, pero daba la sensación de que


rechazaría cualquier otro tratamiento para prolongar su vida. Por ser la
vampiresa preparada para la muerte, de muerte inevitable, de muerte
segura, acostumbrada a morir de forma despreocupada, parecía estar
angustiada por no poder morir como los demás vampiros.”

“¿Culpa de superviviente?”

“No es sólo por esta epidemia. El hecho de que ella misma siguiera
viviendo, mientras los de su misma raza seguían muriendo a su
alrededor, debe haber estado carcomiendo su mente y su cuerpo
durante bastante tiempo, incluyendo la muerte de su siervo,
Tropicalesque.”
Pensándolo bien, incluso su muerte fue algo parecido a un
suicidio—dijo Shinobu, como si hablara de sí misma.

Quizás también se trataba de ella misma.

Habiendo sido quien llevó a Shishirui Seishirou a la muerte.

“Sin embargo, sería un problema si muriera. Para hablar por el


propio interés de la parte humana, si no podemos desarrollar una cura
para el virus anti vampírico a través de este verdadero ancestro, que
sigue siendo el único caso que no muere a pesar de tener los síntomas
más fuertes, entonces a este paso, los vampiros realmente serán
erradicados.”

“Como era de esperar. Y eso sería malo para el negocio, ¿correcto?”

Un comentario sarcástico de Shinobu.

Aunque estaba más cerca de un descargo de ira.

“Más bien para la conservación de alimañas. Las exterminaríamos


si fueran demasiadas.” Dijo Kagenui-san.

Por su respuesta, no parecía que este fuera un trabajo que Kagenui-


san quisiera personalmente—si había algo que fuera como se esperaba,
sería esto.

“¿La conservación del ecosistema—o supongo que es la


conversación del sistema de cadáveres[99]? Bueno, incluso en el caso
de la viruela, una enfermedad que la humanidad venció, el virus sigue
almacenado de forma segura en algún laboratorio.”
De verdad.

Bueno, me imaginaba que eso era más bien preservar un espécimen


por si alguna vez llegaba a ser relevante, pero me imaginaba que
cualquiera sería capaz de entender el sentimiento de «querer aferrarse
a algo sin valor que podría desaparecer por completo».

Si los vampiros cayeran en la ruina, entonces se derrumbaría el


equilibrio del mundo de las excentricidades (¿?). Así que, para los
especialistas, habría sido una mala evaluación de sus prioridades que
esa situación acabara dando lugar a apariciones monstruosas aún más
peligrosas para la humanidad.

“A decir verdad, era bastante conveniente tener vampiros andando


por ahí mientras sean excentricidades que podemos mantener a raya.”

“¿Quién decís que son excentricidades que podéis mantener a


raya?”

Shinobu se opuso a esa afirmación, pero no dijo nada más—parecía


consciente de su satisfacción con la situación actual, en la que la tenían
completamente controlada.

Incluso el Rey de las Excentricidades podría perder la cara.

Y aunque ella lo llamaba conservación del ecosistema, la idea de


aumentar o disminuir el número de seres vivos, o mantener el
equilibrio o mantenerlos bajo control, hacer tales cosas podría
considerarse una arrogancia de la humanidad… Aunque, más que un
problema ético avanzado, estaba la cuestión acuciante de que, si no lo
hacían, la humanidad podría situarse al borde del colapso.

Pese a que los humanos no debieran intervenir en el mundo natural,


eso no significaba que pudiéramos dejar en paz al coronavirus, aunque
los virus no fueran seres vivos en absoluto.

Equilibrio… Neutralidad.

“No son seres vivos. No se pueden tocar. No se pueden ver a simple


vista. Los virus son casi como excentricidades, ¿no?”

“De hecho, la peste negra, relacionada con la leyenda de los


vampiros, se consideraba una aparición.”

“Aunque la Peste Negra no fue un virus.”

¿De verdad?

Era muy difícil recordar las definiciones de cada cosa.

“En cualquier caso, sería un problema para todos ustedes si Deathy


muriera ahora, ¿correcto?”

“No sólo es el símbolo de esta epidemia, sino también un testigo


viviente de los días pasados. Hay montones de preguntas sobre la
historia que nos gustaría hacerle. Hospitalizarla aquí de esta manera es
también algo así como un programa de protección de testigos, aunque
para ser testigo hace falta ser una persona[100].”

Testigo viviente de la peste bubónica, el cólera y la viruela.

Y también testigo viviente de guerras y catástrofes naturales.


Si es así, entonces Shinobu también podría considerarse como tal,
pero en su caso, antes Shinobu era una princesa y actualmente una
jovencita, por lo que era bastante ignorante de las costumbres del
mundo para tener seiscientos años.

No sería de extrañar que la consideraran incapaz de prestar


declaración como testigo.

“Hmph. Si no se puede confiar en mis declaraciones, entonces lo


mismo debería aplicarse a Deathy—pero de todos modos, Kagenui.
¿Está bien no realizar una prueba PCR o algo para verificar que no
hemos sido infectados?”

Apoyando la barbilla en las manos, como si estuviera aburrida,


Shinobu pasó a otro tema. Aunque eran malos modales, mostraba la
dignidad de una antigua princesa, y la joven de trece años parecía muy
adecuada para el interior del castillo.

“En primer lugar, mi amo y yo no fuimos llamados aquí para tomar


parte en la investigación, sino para servir como doseles, ¿no es así?”

“Supongo que te refieres a los conejillos de indias[101].”

Una cama con dosel es más como el trono rodeado por la cortina,
dijo Kagenui-san—eso sin duda empañaría la dignidad de la antigua
princesa.

“Bueno, no lo negaré. O mejor dicho, lo confirmaré


completamente. Mientras ustedes dos permanezcan en este castillo, me
gustaría que nos dejaran observarlos—si se infectarán, si presentarán
síntomas, cuánto tardarán en presentarlos y todo eso. Aunque no les
obligaré.”

No es que realmente necesitara forzarnos en estas circunstancias.

Estábamos en un encierro en el que no teníamos más remedio que


aceptar. Si simplemente intentábamos irnos, probablemente seríamos
golpeados no por un puñetazo vampírico, sino por un puñetazo
onmyouji.

Aunque por el momento no sentía nada, seguía existiendo el temor


de que ya hubiéramos sido infectados en el momento en que pusimos
un pie en los restos del Reino Acerola (temporal), incluso antes de
reunirnos con Suicidemaster—y, con la posibilidad de que se formara
una variante del virus anti vampírico que pudiera infectar a otras
excentricidades, no podía volver directamente a mi querida ciudad
natal llena de yokai.

“Dejando de lado a Ononoki—Kagenui, por el hecho de que habéis


estado permanentemente destinada en este «Castillo de Cadáveres»,
¿sería seguro asumir que no importa cómo mute el virus anti
vampírico, nunca llegará a afectar a los humanos?”

“«Nunca» es una palabra fuerte. Pero puedo garantizar que es tan


improbable como que los vampiros se infecten con el coronavirus,
supongo.”

“Qué respuesta tan descuidada. A pesar de que estamos hablando


de vuestra vida y muerte.”
“Sólo lo hago porque es mi trabajo.”

La especialista en viaje de negocios hablaba como un veterano que


ha servido durante bastante tiempo, o tal vez como un médico de
combate que lo ha hecho.

A pesar de su falta de voluntad, eso es lo que la convirtió en una


profesional.

Perder el trabajo a causa de la pandemia, o no tener más remedio


que seguir trabajando a pesar de la pandemia—ambas cosas eran igual
de angustiosas.

No obstante, parece que el objetivo de Shinobu no era simplemente


poner a prueba la determinación de Kagenui-san.

“Básicamente, si mi amo volviera a ser humano, ¿podría evitar por


completo la amenaza de esta infección con una tasa de mortalidad del
cien por cien?” La joven hizo esa pregunta complementaria.

“Shinobu, eso es…”

“Es sólo en teoría. Hay una diferencia entre ser considerado y no


pensar en ello en absoluto. Si os infectarais, mi amo, y terminarais al
borde de la muerte, entonces me gustaría explorar si esa solución está
disponible.”

Era una forma de tratamiento completamente distinta de las que


Kagenui-san había explorado con Suicidemaster y los demás
vampiros, aunque estaba restringida sólo a mí. Pero, ante la sugerencia
de un medio potencial de supervivencia de la enfermedad incurable
que afecta a los seres inmortales—

“…………”

Kagenui-san guardó silencio durante unos instantes.

Parecía un plan de tratamiento digno de consideración.

Sin embargo, el plan ideado por Shinobu «en teoría» tenía algunos
agujeros enormes, como todos sus planes hasta donde yo recordaba.
Incluso podría decir que era un plan hecho enteramente de agujeros.

“Si hacemos eso, entonces morirás. Para que yo vuelva a ser


humano, tu destino se limita a dos opciones—o mueres por completo,
o vuelves a ser un vampiro por completo.”

Lo primero lo había intentado durante aquellas infernales


vacaciones de primavera, y en cuanto a lo segundo, Gaen-san lo había
intentado con nosotros—no obstante, si intentáramos la segunda
opción en medio de esta pandemia, sería víctima de una tasa de
mortalidad del cien por cien.

Las rutas divergentes del organigrama volvían a converger


rápidamente, haciendo que la muerte de Shinobu fuese inevitable.

“Entonces, está bien si voy a morir a pesar de todo. En lugar de


morir los dos, ¿no sería mejor para vos seguir viviendo?”
“También está el punto de vista de que, en lugar de morir solos, es
mejor que muramos juntos. Si tú murieras mañana, me parece bien que
mi vida también dure hasta mañana.”

“Qué frase tan nostálgica.”

Pero quizás Shinobu había pensado lo mismo. Mejor juntos que


solos.

Si su forma de pensar nació de un deseo inconsciente de morir junto


a su amiga jurada, en lugar de dejarla morir sola—genes suicidas e
ideación suicida.

“Ustedes dos sí que son extremos.” Dijo Ononoki-chan.

En un tono monótono que ignoraba por completo el ambiente, de


nuevo tenso.

O, tal vez usó un tono monótono porque había reconocido el


ambiente tenso.

“Qué molesta sois. No os refiráis a mí de esa forma[102].”

“Entonces, Shino-nee.”

“También dejad eso de Shino-nee. Mostrad algo de respeto.”

“Hablando como una muñeca cadáver, creo que te estás pasando al


pensar: «No pasa nada si me muero». «Querer morir» puede ser una
respuesta fisiológica muy natural para los seres vivos, pero «No pasa
nada si muero» es simplemente abandonar tu vida. No es algo digno
de alabanza, y me atrevería a decir que es malo.”
Al menos, no hay nada sincero en ello.

Y, después de que me lo dijeran, era difícil refutarlo—aceptar que


existía un riesgo de muerte iba en contra del pensamiento de «no pasa
nada si muero».

Del mismo modo, «quiero estar en paz» difiere de «me da igual lo


que pase».

“Ha habido una tendencia de ver la pandemia como un momento


de oportunidad, pero no quiero que la gente lo vea como una
oportunidad para renunciar a algo difícil.”

Qué estricta eres.

Bueno, no es que no entendiera lo que intentaba decir, pero al


mismo tiempo, no era necesariamente negativo que, por ejemplo, un
banco aprovechara esta oportunidad para cancelar deudas incobrables.
Pero aun así, era diferente que una raza longeva, cansada de vivir, fuera
a buscar un lugar donde morir durante esta pandemia en lugar de un
medio de supervivencia.

Sería problemático si los vampiros decidían que querían reducir su


población usando eso como excusa… Si la culpa del superviviente era
lo que reavivaba los pensamientos suicidas de Shinobu al visitar este
«Castillo de Cadáveres», entonces era una situación que requería la
máxima precaución.

Esa sincronicidad era peligrosa.


Por no hablar de que la enfermedad era doble si se contaba su
añoranza por visitar su tierra natal, yo también tenía que estar alerta.
Como se había señalado, yo era absolutamente el tipo de persona que
caería en los patrones de pensamiento de «no pasa nada si me muero».

“«Si puedo tener una cita con Hanekawa, no pasa nada si muero»,
o «Si puedo casarme con Hachikuji, no pasa nada si muero», o «Si
puedo reconciliarme con Oikura, no pasa nada si muero»… Es algo
que digo con demasiada facilidad, eh.”

“Con esa alineación, creo que no tengo por qué preocuparme de que
muráis por vuestras propias manos, mi amo.”

¿Se refería a que probablemente me mataría Oikura?

“Si Ononoki-chan puede volver a casa de mis padres como una


vividora, no pasa nada si muero.”

“No expreses despreocupadamente lo que sientes por mí.”

Tus sentimientos son más pesados[103] que cualquier enfermedad,


dijo Ononoki-chan, y con eso, volvimos al tema principal.

“Definitivamente es demasiado extremo pensar en ello en términos


de vivir y morir… Para poner un ejemplo más sencillo, yo me propuse
hacer muchos amigos mientras estaba en la universidad, pero todo eso
se fue al traste por la pandemia y por tomar clases a distancia y tener
que quedarme en casa de mis padres. Pero aun así, eso no significa que
deba aprovechar la situación para suspender mi proyecto de hacer cien
amigos, ¿verdad?”
“Qué proyecto más triste. Por cierto, ¿a cuántos amigos has
llegado?”

Por alguna razón, Kagenui-san mostraba interés por mi vida


universitaria… ¿Era porque todos sus compañeros habían abandonado
los estudios?

Aunque en realidad no quería que me agruparan con gente como


Oshino o Kaiki.

“Hasta ahora sólo uno.”

“Será mejor que vayas a rehacer ese proyecto tuyo,


independientemente de la pandemia. No te pareces en nada a Oshino-
kun o Kaiki-kun. ¿Qué has estado haciendo el último año? Ve y repite
el año.”

“Sólo he tenido un amigo dentro de la universidad, pero desde que


entré en la universidad, he hecho muchas amistades de secundaria. Me
parece un sueño llevarme bien con un montón de deportistas, pero
ahora mismo, todas las integrantes del equipo femenino de baloncesto
de la Secundaria Naoetsu son mis amigas.”

“Seguro que hay alguien en ese equipo que no piensa igual.”

“Además, me he hecho amigo de una niña de primaria que había


sido secuestrada…”

“Sí, no has crecido nada.”

Qué mordaz.
Pero una valoración totalmente acertada.

Dejando a un lado mi propio y triste proyecto, en el mismo


contexto, me di cuenta de que podría ser necesario vigilar a mi
irreconciliable amiga de la infancia Oikura Sodachi para que no sacara
el tema de dejar la universidad—vigilar para que no se retirara[104].

A diferencia de mí, que había vivido una vida bastante bendecida,


Oikura tuvo que soportar la carga de pagarse su propia matrícula… No
entró en la universidad con una motivación descarada como «querer
estar en la misma universidad que su pareja», sino con la resolución de
encarrilar su vida, así que en verdad sería un desperdicio que se
desanimara ahora.

Tendría que provocarla… Es decir, apoyarla bien.

“Supongo que el hecho de que puedas reconocer lo bendecido que


has sido es un signo de tu crecimiento, Oni-chan. ¿Es porque has
conocido a mucha gente diferente, aunque no hayas podido hacer
amistad con ellos? Si es así, después de todo tenía sentido que fueras a
la universidad con motivos impuros.”

“Sí. Si Oikura es capaz de graduarse a salvo, entonces está bien si


muero.”

“Qué fastidio eres para tu amiga de la infancia. Y qué fastidio es el


coronavirus.”

Resultaba bastante fresco llamar «fastidio» al coronavirus.


¿Qué diría Corona-san si tuviera voluntad propia, aunque no
estuviera vivo?

“De todos modos, Shinobu, el plan de evitar cualquier riesgo


volviéndome a convertir en humano es algo en lo que no necesitas
pensar en absoluto. Si tienes tiempo para pensar en eso, también
puedes pensar en la forma de tratar a esa amiga jurada tuya.”

“Aunque, ella misma lo ha rechazado. Ha dicho que no necesita


ayuda.”

Del mismo modo que vos acabáis de rechazar mi plan, dijo


Shinobu.

Estaba dejando clara la ironía.

“Me resulta difícil transmitirle mi sinceridad.”

“Eso es porque no te cuidas. Hasta Suicidemaster sabe que, si te


pidiera ayuda aunque fuera de boca para afuera, harías cualquier cosa
por intentar ayudar. Por eso te rechazó a bocajarro.”

“Qué molesto. No necesito que me sermonéis.”

“Básicamente, tu ayuda es sólo una molestia.”

“¿Eh? No me estabais sermoneando, sino simplemente hablando


mal de mí…”

En primer lugar, si volviera a ser humano, sólo aumentaría mi


riesgo de ser infectado por el coronavirus… Era cierto que la tasa de
letalidad descendería, pero el acto de regresar a Japón en sí mismo se
volvería difícil. No sería como si mi vida dependiera de ello, pero
como polizón, tendría que pasar por un periodo de cuarentena aún más
largo…

Hubo una gran variedad de temas.

Sentía que acabaría sudando a chorros.

“No hace falta que te lo pienses demasiado, porque es muy poco lo


que puedes hacer tú solo, Oni-chan. Lo que hace falta no es tu propia
fuerza, sino la cooperación de todos, así que no te dejes llevar
demasiado. Dicen que si el viento sopla, los barrileros prosperan, así
que mejor ten en cuenta que si el viento sopla, los virus se
propagarán[105].”

“…………”

¿Es que no era buena apoyándome en estas cosas?

Aun así, sentí sinceramente que las palabras de Ononoki-chan me


tranquilizaban en cierto modo—al igual que ninguna contramedida
podía eliminar por completo el riesgo de infección, ningún cuidado
podía eliminar por completo el riesgo de infectar a los demás.

La propia Ononoki-chan, después de haber repetido tantos de esos


vuelos a saltos, podría estar ya afectada por una variante del virus anti
vampírico.

No era aconsejable experimentar frustraciones inútiles con


regularidad. Si se llevaba demasiado lejos, se convertiría en un acto de
autolesión.
“Además, nunca iba a meter las narices en lo que sienten los
vampiros sobre la vida y la muerte. Si vas a insistir en cometer un doble
suicidio con tu amiga jurada, no voy a detenerte.”

“Por favor, detenla, Ononoki-chan.” Me volví hacia Kagenui-san.


“Hablando en términos prácticos, ¿cuánto tiempo esperan que estemos
vigilados como especímenes de investigación?” Pregunté. “Parece que
el plan que se me ocurrió, de resolverlo todo y volver a casa
inmediatamente, ya es imposible… Por muy bendecido que haya sido,
no puedo estar fuera de casa precisamente durante un periodo
demasiado largo.”

“¿De verdad se te ocurrió un plan para volver a casa


inmediatamente? Justo lo que esperaba del siervo de Ex Heart-Under-
Blade.”

Fue una forma nostálgica de ser referido, en el momento justo.

Podría decirse que era un apodo apropiado, dado que mi


vampirismo se había potenciado en este momento.

“Además, parece que sería difícil tomar mis clases en línea desde
este castillo abandonado, así que si pudieras proporcionarme aunque
sea una estimación aproximada, sería de gran ayuda.”

“Es difícil de adivinar, pero tampoco me gustaría que tuvieras que


abandonar, Araragi-kun. Gaen-senpai me dijo que estaba bien matarte,
pero tengo prohibido interferir en tus estudios.”
¿Eh? ¿Le habían dicho que estaba bien matarme…? ¿Y dicho
Gaen-san? En serio, ¿por esa Gaen-san?

¿Exactamente cuál era el alcance de su ira hacia mí?

Bueno, si estaba prohibido interferir en mis estudios, entonces eso


anulaba técnicamente la cláusula anterior… Pero me había sacudido
un poco.

Realmente era buena haciéndome sentir sofocada.

“Digamos que será alrededor de un mes… Por el tiempo que


ustedes dos pueden permanecer como huéspedes aquí. Aparentemente,
el estado de emergencia de Japón fue declarado con eso como
estimación, así que todo encaja perfectamente.”

¿Qué tenía de perfecto…?

Además, no debemos olvidar el hecho de que los estados de


emergencia o los cierres preventivos pueden prolongarse por cualquier
motivo, y no sólo en Japón.

A pesar de que Ononoki-chan había ido hasta San Sebastián para


proporcionarnos esta lujosa cocina española, me costaba disfrutar de
algo de ella, como si no estuviera consumiendo más que colorantes
alimentarios artificiales—y, en una época en la que utilizar tales
expresiones hacía dudar de si había desarrollado o no un trastorno del
gusto, desde luego no podía escapar de esa ansiedad.
015
Con eso, me encontré alojado en este castillo abandonado durante un
mes, que no fue tan corto como esperaba, pero tampoco tan largo como
esperaba—considerando que esta forma de aislamiento incluía el
reparto de comida a domicilio de todas partes de Europa, no me pareció
demasiado incómodo. Por otra parte, en este hotel «Castillo de
Cadáveres», donde ni siquiera había líneas telefónicas, por no hablar
de Wi-Fi, no tenía forma de ponerme en contacto con mis amigos y mi
familia.

Por lo tanto, para enviar un mensaje a las antiguas Fire Sisters con
mi excusa por haber salido de casa durante tanto tiempo, volví a
terminar agarrada a la espalda de la preadolescente—realmente era el
ejemplo de la era moderna, llegar a tales extremos para conseguir señal
para mi teléfono.

No podía desprenderme de los asuntos mundanos.

Y tampoco podía despegarme de la espalda de la preadolescente.

Fue un vuelo corto hasta un lugar cercano a la frontera con


Rumanía, el mismo lugar donde Kagenui-san había recibido mi
videollamada (que me había llevado a volar de cabeza hacia las
llamas)—casualmente, Shinobu había vuelto a mi sombra después de
la comida. Al parecer, mantener su forma física de trece años agotaba
mucho más su resistencia. Doparse no era tan conveniente como
parecía. Pero aun así, sería ridículo que nos bajaran la inmunidad a
estas alturas, así que decidí dejarla descansar un poco.

Ya que había venido hasta aquí, supuse que también estaría bien
disfrutar de una videollamada con mis hermanas, pero había muchas
posibilidades de que alguien tan tonto como yo fuera descubierto por
la escenografía de fondo (no sé la mayor, pero a la menor no se la podía
engañar), así que terminó con un mensaje de texto—simplemente
transmitía el contenido del mensaje que había preparado de antemano.

“Pero aun así, la probabilidad es demasiado baja como para que sea
una coincidencia que Kagenui-san estuviera aquí al mismo tiempo que
yo la llamaba. ¿Ese no fue uno de los planes de Gaen-san, Ononoki-
chan?”

“Ni siquiera la Onee-san que lo sabe todo puede llegar a controlar


el momento en que haces las llamadas, Oni-chan, y las acciones de mi
Onee-chan son igual de incontrolables.”

Bueno, eso estaba claro.

Fue porque Kagenui-san era demasiado incluso para Gaen-san por


lo que decidí confiar en ella, aunque eso me llevó por un camino
inesperado.

Dicho esto, era matemáticamente imposible que una probabilidad


baja multiplicada por una probabilidad baja produjera una probabilidad
alta. No era nada parecido a multiplicar dos números negativos para
obtener un número positivo.
“Sólo lo digo ahora porque Shinobu Nee-san está dormida, pero
podría ser una forma de telepatía. Entre vampiros—Suicidemaster
podría haber sentido que Onee-chan salió del castillo para recibir
comunicaciones, así que envió un mensaje de ayuda a su amiga jurada
por telepatía. Y la antigua Heart-Under-Blade recibió ese mensaje en
forma de inspiración. Eso lo haría creíble.”

“… ¿Pidió ayuda? Quiero decir, más o menos entiendo la


posibilidad de telepatía entre vampiros, pero… Cuando nos reunimos
con ella, dijo muy claramente que no necesitaba ayuda.”

“Con su mente nublada en estado comatoso, podría haber dejado


salir inadvertidamente sus verdaderos sentimientos como si hablara
dormida. Bueno, no es que tenga pruebas de esto. Sólo hablo para
llenar el silencio, así que no te preocupes. No te lo tomes demasiado
en serio.”

Así que nuestra relación se había distanciado tanto que ella sentía
la necesidad de llenar el silencio con una conversación… Ni siquiera
había pasado un año desde que Ononoki-chan dejó la casa de los
Araragi, pero daba la sensación de que estaba intentando distanciarse
demasiado de mí.

Pero, bueno, incluso tomándola con pinzas, su idea tenía cierto


mérito—una hipótesis que sugería que este suceso podría servir como
indicador de algo más. Aun así, probablemente sería difícil para
Shinobu decidir qué debería tener prioridad, entre los pensamientos
inconscientes de Suicidemaster y su forzada muestra de orgullo.
Al fin y al cabo, la propia Shinobu era una vampiresa que vivió
durante mucho tiempo mientras presumía de ese hecho. Si se excluye
eso de la ecuación, estar vivo puede ser lo mismo que estar muerto.

La dura y fría yo, había dicho ella.

“Entonces, ¿nos vamos, Oni-chan? Tus hermanitas ya enviaron su


respuesta, ¿verdad?”

“Sí. Aunque sólo enviaron la letra «K[106]»…”

Desde que las dos se convirtieron en estudiantes de secundaria,


parecía que su independencia había crecido demasiado… Era un poco
de alivio dada la situación actual, pero como su hermano, no podía
negar que sentía una pizca de soledad.

Quizá debería hacerles saber que estaba en cuarentena en un país


en ruinas para que se preocuparan por mí.

“Oh sí, cierto. Ononoki-chan, antes de volver al «Castillo de


Cadáveres», ¿te importa si nos pasamos por otro sitio?”

“Me parece bien. Dar rodeos es mi mayor pasatiempo. Siendo


Yotsugi[107] y todo eso.”

“Gracias. Eso me[108] hace feliz.”

“¿Adónde nos dirigimos? ¿Al Museo del Louvre? ¿Al Museo


Británico? ¿Al Monte Vesubio? ¿Al Castillo de Neuschwanstein?”

Debes de tener muchas ganas de hacer turismo.

Pero ya deberías saber que no era a eso a lo que me refería.


“Quería pasarme por las ruinas del Reino Acerola (temporal). Hay
algo que me ronda por la mente.”

“¿En tu mente? ¿Como las bragas de Mayoi Nee-san?”

“Si vas a escuchar las palabras «por la mente» y tomarlo en esa


dirección completamente ridícula, entonces no hay nada que pueda
decir, ¿sabes?”

“¿Qué podrías querer de un lugar donde literalmente no hay nada?


Si quieres probar la soledad, puedes hacerlo fácilmente a mi lado.”

“Ononoki-chan, digas lo que digas, seguiré pensando en ti como mi


amiga.”

“Qué maravilla. Se me saltan las lágrimas.”

Ononoki-chan lo dijo en un tono más monótono de lo habitual,


antes de extender los brazos en pose banzai—parecía que Aerolíneas
ONK funcionaba sin problemas a pesar de sus dudas.

La satisfacción de los pasajeros de este avión fue bastante alta.

“Unlimited Rulebook…”

Era un viaje de corta distancia, lo que también minimizaba el


desgaste físico de mi aferrado cuerpo. Como en uno de esos viejos
programas de viajes, en los que el vídeo pasaba de un «¡Salto!» a un
«¡Aterrizaje!», el paisaje que me rodeaba se transformó en un instante
en una desolación abrumadora, con una superficie tan desolada que me
resultaba imposible saber si habíamos aterrizado o no en las mismas
coordenadas que antes.

“Ahora que es de noche, se siente aún más como el infierno…”

“Eso es sólo porque estás mirando al suelo. Mira al cielo. El único


otro lugar donde podrías ver un cielo estrellado tan claro sería en
Nueva Zelanda.”

Ahora que lo mencionaba.

En efecto, a pesar de ser de noche, no había tenido la sensación de


que estuviera muy oscuro… Pero no había nada que obstaculizara mi
visión de las estrellas o del suelo. En la medida en que me sorprendía
que existieran tantas estrellas en el cosmos, el cielo nocturno del Reino
Acerola (temporal) centelleaba brillantemente de estrellas.

Eso significaba que ni siquiera la maldición de la «Princesa


Belleza» podía llegar tan lejos como el espacio exterior—las estrellas
compensaban con creces el infierno de la superficie terrestre.

“Desearía poder mostrarle esto a Hitagi…”

“Oh, vaya. ¿Hablando de tu novia, cuando estoy a tu lado?”

Me convirtieron en el blanco de los celos de Ononoki-chan.

¿Había intentado mostrarse cariñosa con sus palabras anteriores?

Un cielo tan estrellado no se podía captar muy bien en fotografías…


Pero tampoco podía traer a Hitagi a un país en ruinas como este.
Parecía que no tenía más remedio que llevarme mis recuerdos a
casa.

Por supuesto, eso suponiendo que pudiera volver a casa con vida.

Y tendría que inventar una buena excusa para explicar por qué
había abandonado el país en plena pandemia.

“¿Y ahora qué? Si volvemos demasiado tarde, Onee-chan te dará


una paliza.”

“Una paliza… Bueno, si ese es el caso, entonces siéntete libre de ir


delante de mí. Siempre y cuando vuelvas a recogerme.”

“No puedo hacer eso. Mi trabajo es vigilar y asegurarme de que no


te mates, Oni-chan.”

Qué gran responsabilidad le habían cargado a esta


preadolescente… Pero, en una situación como esta, no era algo de lo
que pudiera reírse sin más. Mientras hubiera suficiente gente para
hacerlo, también había que vigilar de cerca a Suicidemaster y Shinobu.

“Genes suicidas… La causa de muerte del noventa por ciento. Pero


en realidad, esas dos vampiresas han vivido vidas increíblemente
largas, ¿no? A pesar de que otros vampiros han optado por el suicidio
en etapas mucho más tempranas.”

¿Fue hace unos doscientos años?


Incluso había casos como el de Shishirui Seishirou, que se había
suicidado pocos años después de convertirse en vampiro—si no
hubiera sido por Hanekawa, no habría durado ni dos semanas.

“Supongo que son de los que le dan mucha importancia a cómo van
a morir, y luego acaban viviendo más que los demás.”

“La forma en que lo dices suena un poco rencorosa…”

Bueno, era cierto que así había resultado.

La tasa de mortalidad era del cien por cien… La vampiresa


preparada para la muerte, de muerte inevitable, de muerte segura,
Deathtopia Virtuoso Suicidemaster. Y la vampiresa de sangre de
hierro, de sangre caliente, de sangre fría, Kiss-Shot Acerola-Orion
Heart-Under-Blade.

Como fanfarrones, querían elegir cómo morir… En lugar de morir


por sus propias manos, esperaban ser asesinadas…

“Entonces, perdona por esto, pero ¿puedes hacerme compañía un


rato? Me gustaría reflexionar aquí, en este reino en ruinas, en el reino
que Shinobu llevó a la ruina. Sólo pasamos por aquí la última vez como
escala final, pero ha estado pesando en mi mente desde entonces…”

“Ya veo. Así que cuando estaba descansando las piernas, Oni-chan,
¿te diste cuenta de algo?”

“En realidad no puedo decir nada definitivo… Pero empecé a


pensar si existía la posibilidad de que la «Princesa Belleza», además
de destruir su propio país, tuviera alguna relación con la infección
actual que circula por ahí.”

“¿Así que estás diciendo que, una vez más, la Ex Heart-Under-


Blade es el cerebro? No para de destruir mundos, ¿verdad?”

“No, no.”

No saques conclusiones precipitadas, Ononoki-chan.

Estás convirtiendo a Shinobu en un yokai de la destrucción.

“Bueno, tomándolo en serio, aparte del virus anti vampiros, se


podría decir que incluso el debilitamiento y declive de Suicidemaster
está relacionado con Ex Heart-Under-Blade. Aunque ya sufría
desnutrición, la posibilidad no es nula de que Ex Heart-Under-Blade
esclavizada por un estudiante de secundaria en Japón haya tenido algún
efecto sobre su lejana amiga jurada.”

Si era así, en lugar de ser culpa de Shinobu, era más culpa mía,
pero, en realidad, no sonaba imposible.

Al igual que Shinobu y yo estábamos unidos por un vínculo, no


sería extraño que existiera una conexión entre Suicidemaster y
Shinobu como una relación en la que se hubiera intercambiado sangre,
aunque no fuera una relación ama-sierva.

Telepatía y simpatía.

Aunque Suicidemaster se había ido debilitando poco a poco a base


de pasar hambre durante años, quizá las vacaciones de primavera de
hacía dos años habían sido el golpe definitivo o, como mínimo, una
causa subyacente. Y si esa era la razón por la que Suicidemaster había
venido a ver a Shinobu a Japón, todo estaba relacionado.

Como los lazos del destino.

“Entonces, esto es sólo una hipótesis, pero si Shinobu volviera a ser


el Rey de las Excentricidades, ¿permitiría eso a Suicidemaster
recuperar a su vez la salud?”

“Lo dudo. Hace un año, tal vez, pero ahora que ya ha sido infligida
con el virus anti vampírico, es probable que esa medida de soporte vital
ni siquiera sirva de consuelo. Pero habría sido un buen plan si no
tuviera riesgos.”

Pero lejos de estar exento de riesgos… Era una mala jugada que
podía incluso amplificar el riesgo de infección. Ni siquiera era una
buena apuesta. Además, si eso significaba el renacimiento de Kiss-
Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade, entonces estaríamos
añadiendo el nuevo riesgo de que ella realmente provocara la caída del
mundo.

“Pero, sí… creo que la idea de que haya un emparejamiento es


importante. Incluso si no hay un emparejamiento…”

No una infección o un contagio, sino un vínculo.

Perdido en mis pensamientos, hablé en voz alta.

No en una isla desierta, sino en un reino desierto, sin sentido y sin


rumbo.
“—Para una hipótesis aún más atrevida, ¿hay alguna posibilidad de
que la maldición de la «Princesa Belleza» tenga una conexión directa
con este contagio?”

“¿Eso es lo que querías comprobar en esta excursión?”

Ononoki-chan se cruzó de brazos.

¿Significaba eso que se lo estaba planteando?

“Aunque preguntes eso, en realidad no estoy muy familiarizada con


la maldición de la «Princesa Belleza»…”

“¿En serio?”

Pensé que estaría bien informada.

Pero, es cierto, la que me lo había contado era la Ononoki-chan del


«Mundo Espejo» que se había improvisado, y los orígenes de Shinobu
antes de ser humana no eran en realidad tan famosos.

Al fin y al cabo, era un cuento de hadas de hace seiscientos años.

No había razón para que una preadolescente conociera un cuento


de hadas[109].

O tal vez, como era especialista en excentricidades inmortales, no


le daba importancia a la historia del Rey de las Excentricidades de
antes de ser una rareza inmortal—estaba bien conocer sólo la
información básica.
Para empezar, era una historia tan antigua que ni siquiera la propia
Shinobu la recordaba muy bien—lejos de ser una leyenda urbana, era
un cuento popular con interpretaciones variadas.

Y también podría haber sido simplemente un error de memoria…

Una fuente que sería incoherente cuando se le da importancia.

“Era una maldición por la que, si ponías los ojos en la «Princesa


Belleza», te daba pena estar vivo y elegías suicidarte, fueras quien
fueras… O eso he oído.”

“¿Y eso llevó a todo un país a la ruina? Eso es peor que un


vampiro.”

“Era una maldición que le había echado una vieja bruja… Creo que
eso es lo que me dijeron.”

Como yo tampoco estaba precisamente bien informado, sólo podía


acabar con una formulación incierta. Pero al menos, antes de ser noble,
seguía siendo humana, así que no era una habilidad especial que
poseyera la propia Shinobu.

“Una princesa y una vieja bruja, ¿eh? Ya veo, en verdad es un


cuento de hadas, aunque no hay manera de que termine con un final
feliz.”

No podría llevar una vida feliz.

Infeliz para siempre.

La princesa continuaría llevando una vida infeliz. Como vampiro.


“Más que un final infeliz, es un final anti feliz. No lo odio. Sin
embargo, Oni-chan. Por lo que tengo entendido, el único punto en
común entre esa maldición y la epidemia actual parece ser sólo la
«destrucción».”

“Cierto. Pero, ¿no es suficiente? ¿Han considerado ya los


especialistas la posibilidad de que la maldición de la bruja haya
revivido en esta región después de seiscientos años?”

“… No lo sé.”

Ononoki-chan desplegó los brazos.

¿Significaba eso que ya no era digno de consideración?

“Estaba a punto de decir instintivamente: «La posibilidad de eso es


cero», pero como eso sólo viene de mis sentimientos personales de
querer negar inmediatamente tus ideas sin escucharlas, pensé en
cavilar un poco.”

“Si vas a cavilarlo, ¿también puedes callar esos sentimientos?”

“¿Por qué se reviviría la maldición de la bruja después de


seiscientos años? Fundamentalmente, las maldiciones deben
permanecer en vigor, ¿verdad? No sé si has oído hablar de ella, pero
tengo una amiga llamada Sengoku Nadeko…”

“Sí, la conozco.”

Incluso me había maldecido.


En esas vacaciones de invierno, donde había muerto más que en las
de primavera.

Pero la ironía era bastante pertinente—era posible pensar que las


brasas humeantes se habían reavivado por alguna razón. No obstante,
algo seguía sin encajar.

Según la historia, incluso la propia bruja se había quitado la vida


debido a la maldición que había lanzado sobre la «Princesa Belleza»—
era difícil entenderlo con mi sensibilidad moderna, pero ¿podría
haberse arrepentido de su pecado de maldecir a la «Princesa Belleza»?

Aun así, la muerte de quien lanzó maldición no supuso el


levantamiento de la misma.

La maldición se levantó cuando la «Princesa Belleza» dejó de serlo,


es decir, cuando la mujer conocida por Suicidemaster como Lola
ascendió a Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade.

La bella princesa.

Decidió convertirse en un monstruo por voluntad propia, y así


acabó con la maldición.

“Bueno, aun así, Shinobu seguía siendo un monstruo hermoso.


Incluso a principios de primavera, me quedé helado cuando la vi por
primera vez.”

“No presumas de eso. Te maldeciré[110].”

¿La muñeca cadáver lo haría? ¿A mí?


¿Mientras hacía esos juegos de palabras?

“Por supuesto, Ononoki-chan, tú también eres preciosa. Ah, sí,


puedo recordarlo ahora, el día que te conocí—”

¿Eh?

¿No fue cuando asesinó brutalmente a mi hermana?

“Tal vez debería abandonarte aquí. En esta tierra estéril.” Dijo


Ononoki.

“Entonces no sería capaz de sobrevivir, aunque no hubiera


maldición ni infección. No subestimes lo pobres que son mis
habilidades de supervivencia. Ni siquiera sé cómo encender un fuego.”

“A pesar de que te has aferrado a la vida tan suciamente.”

Supongo que se debe a tu pedigrí, dijo Ononoki-chan.

Bueno, era cierto que Araragi Koyomi se las había arreglado para
vivir notablemente mucho tiempo, de un modo u otro—incluso cuando
había intentado poner mi vida en peligro, como si «estuviera bien si
moría», había sido capaz de permanecer vivo hasta ahora.

Y no podía negar que eso provocaba mi falta de sensación de


peligro. Era tan convincente como salir a la calle para llamar la
atención sobre el hecho de quedarse en casa o quitarme la mascarilla
para expresar la importancia de llevarlas.

En el fondo, ¿no me estaba tomando las cosas demasiado a la ligera


y dando por hecho que esta vez tampoco moriría? Sin embargo, algo
así no era diferente a que yo entrara en una zona abarrotada de gente y
creyera que sería la única persona no infectada.

Una cierta sensación de privilegio.

De hecho, me parecía un tanto surrealista estar aquí, en el centro de


la pandemia, aunque ya podría haberme infectado por el virus con una
tasa de mortalidad del cien por cien.

Surrealista, como un cuento de hadas.

“Me gustaría que aprendieras de Sengoku Nadeko.”

“¿Qué? ¿Qué puedo aprender de Sengoku?”

“Veamos. Supongo, Oni-chan, que al final pudiste superar la


maldición de Nade-chan. Ya es indignante que hayas convertido al Rey
de las Excentricidades en tu sierva. Oh, espera. Por cierto, esto no
pretende ser un elogio.”

“Lo entiendo. Es una crítica mordaz. En realidad me deprime


bastante, pensar en cómo esa servidumbre en realidad aceleró el
debilitamiento de Suicidemaster—realmente no tenía idea de que mis
decisiones podrían tener influencias de tan largo alcance…”

¿Un momento?

Sólo había sido una hipótesis, pero si la influencia de la


servidumbre de Shinobu podía extenderse y agitar tanto las cosas, ¿no
era posible plantear aquí una hipótesis diferente?

Básicamente, era esto.


La «Princesa Belleza», hija de los nobles que gobernaban esta
tierra, fue maldecida por una bruja y así llevó al país a la ruina con su
belleza—toda la población de su país se suicidó.

Con dolor, eligió convertirse en vampiro para disminuir su belleza,


que era la causa fundamental—todo eso estaba bien. Todo eso no era
una hipótesis, sino un cuento de hadas, y al mismo tiempo, era un
hecho histórico.

Aun así, quinientos setenta años después de haberse convertido en


vampiro.

Quinientos setenta años después de la anulación de la maldición.

¿No había cancelado un estudiante de secundaria de un país insular


del Lejano Oriente esa transformación vampírica, sin mucha
resolución?

“… ¿Ah? ¿Eh?”

¿Qué significaba eso?

La maldición había perdido su efecto al convertirse en vampiro,


pero si Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade dejara de ser
vampiro, ¿recuperaría la maldición su atrocidad original?

El renacimiento de la maldición.

Claramente, había muchas razones para que sucediera.

“¿No me digas que es culpa mía?”


“Ya, ya, Onii-chan, no hiciste nada malo. No tienes por qué
preocuparte. No te preocupes, no te preocupes, está bien, está bien.”

“Qué manera tan descuidada de respaldarme… Pero, en realidad,


¿qué significa esto? ¿Puede la maldición de la bruja ser técnicamente
lanzada y levantada así? Como un interruptor de encendido y
apagado… De alguna manera, pensé que habría más de un componente
emocional, pero…”

¿No había nada emocional en ello?

¿Fue espeluznante[111]?

“Bueno, para empezar, soy una aparición japonesa. Porque soy un


shikigami. Mi comprensión de la magia occidental es superficial…
Pero por ahora, la lógica se sostiene. Incluyendo el hecho de que tú y
Shinobu Nee-san no han mostrado ningún síntoma del virus anti
vampírico.”

Ononoki-chan permaneció en su tono monótono.

No sabía cómo se sentía.

Al menos, no parecía la reacción del final de una novela de misterio


en la que se hubiera desvelado la verdad—no había abandonado su
postura de que aún estaba en fase de consideración.

“Básicamente, si el origen es la maldición de la «Princesa Belleza»,


tiene sentido que la propia persona—está bien usar «persona» en este
caso—no se vea afectada por ella. Y no sería extraño que tú, su siervo,
también tuvieras inmunidad a ella.”
Era un poco raro decir que tenía un siervo cuando ni siquiera era un
vampiro, pero era cierto que la conexión entre Shinobu y yo, que era
como correr una carrera de tres piernas, era más fuerte que la conexión
entre Shinobu y Suicidemaster.

Pero no era para alegrarse.

“Estos también son mis sentimientos personales, así que quizá


debería callármelos, pero la verdad es que no creo que sea culpa tuya
en absoluto, Oni-chan. Echando la vista atrás, la idea de hacer que Ex
Heart-Under-Blade dejara de ser un vampiro fue idea de Oshino Onii-
chan, no tuya. En todo caso, es culpa de ese tipo de camiseta
hawaiana.”

“Yo también tengo un montón de cosas que quiero decirle al de la


camiseta hawaiana, pero no debemos echar la culpa a alguien que no
está aquí…”

“También es en parte culpa de Hanekawa Tsubasa, que estaba allí


y no mostró ninguna objeción a la idea. ¿Sabes que dicen que quedarse
mirando cómo se produce el acoso es lo mismo que participar en él?
Aunque no hayan elegido al acosador para que les represente ni nada
por el estilo.”

“Si vamos a hacer que esto sea culpa de Hanekawa, entonces bien
puedo asumir toda la culpa.”

Pero sabía que no era bueno exaltarse y asumir toda la


responsabilidad. Era muy consciente de la paradoja de que, cuanto más
te esforzabas por no infectar a otros ni infectarte, más delito sentías
cuando infectabas a otros o te infectabas.

Así que era cuestión de cómo afrontarlo.

“No creo ni por asomo que Oshino tenga la culpa, pero sí me parece
poco razonable que tenga que pasar por todo esto por una idea por la
que tuve que pagar cinco millones de yenes… No es que sea Kaiki,
pero de todas formas siento que me estafaron.”

“Aunque no es como si realmente hubieras pagado. Bueno, quizás


Oshino Onii-chan sabía que esto iba a pasar, y por eso no te quitó cinco
millones de yenes.”

“¿No lo convierte eso en un delito consciente?”

Consciente de que estaba empleando mal el término crimen


consciente, reflexioné—en primer lugar, en el momento en que llevé a
cabo su plan de dejar con vida a la vampiresa de sangre de hierro, de
sangre caliente, de sangre fría en lugar de exterminarla, las maneras de
Oshino ya eran heréticas como especialista.

No había forma de que hubiera realizado ningún ensayo clínico.

Como era el primer especialista que me había entrenado, había


asumido que todos eran así, pero quizá él era en realidad el más
herético de los especialistas, más que Gaen-san o Kagenui-san, y quizá
más incluso que Kaiki.
“Aunque no creo que a Oshino Onii-chan le gustara que le llamaras
hereje, Oni-chan. Por un viejo conocido con la presencia de: «Ah, así
que ahí estabas[112]».”

“¿Quién dices que tiene la presencia de: «Ah, así que ahí estabas»?”

Mis manchas de lágrimas no desaparecían[113].

“Bueno, en este momento, sigue siendo sólo una hipótesis. Se lo


comunicaré a Onee-chan por si acaso… Pero sigo sin ver qué tienen
en común la maldición de la «Princesa Belleza» y el actual virus anti
vampírico. Fundamentalmente, el encanto de la «Princesa Belleza»
sólo debería surtir efecto al posar los ojos directamente sobre ella,
mientras que el virus anti vampírico parece ser una infección que se
transmite por el aire a juzgar por cómo se propaga—en comparación
con la princesa que hace que su entorno se suicide con su belleza, la
epidemia sólo hace que los vampiros se marchiten.”

Al decirlo así, las diferencias saltaban a la vista.

Si me centrara sólo en los puntos en común, perdería de vista el


conjunto… Era como pensar que el coronavirus era lo mismo que la
fiebre del heno, sólo porque se podían usar mascarillas para ambos.

“Por supuesto, también existe la posibilidad de que, al haber sido


Ex Heart-Under-Blade un vampiro durante un periodo tan largo, la
maldición permaneciera latente en su interior y mutara con el tiempo.
Después de seguir mutando durante seiscientos años, puede haber
acabado afectando sólo a los vampiros.”
“No bromees. ¿Intentas tranquilizarme o disgustarme?”

“Quería molestarte después de tranquilizarte.”

“Qué horror…”

No se trataba sólo de mi naturaleza, sino de la naturaleza humana,


de intentar comprender los asuntos y las crisis a través del alcance de
los propios conocimientos.

Por ejemplo, cuando me dijeron que el gran número de ataúdes


alineados en el «Castillo de Cadáveres» contenían cadáveres de
vampiros que no habían perecido, sino que permanecían arrugados por
la deshidratación como trapos viejos, me acordé de la «mano izquierda
momificada» de Kanbaru.

Aunque no había ninguna conexión entre esas dos ideas.

Y sería demasiado simplista pensar que de alguna manera Kanbaru


estaba relacionada con este incidente—incluso si esa mano izquierda
procedía de la hermana de Gaen-san, no tenía nada que ver con esto.

No lo sé todo. Sólo sé lo que sé.

No podía olvidar que ese era el objetivo del eslogan de Hanekawa.


Santo cielo, en primer lugar, en cuanto a cadáveres marchitos que
parecían trapos arrugados, tenían que poder recordarme momias
mejores—

“…………”

Había.
Me recordaba momias mejores.

Momias de vampiros.

“… Ononoki-chan. Volvamos al «Castillo de Cadáveres». Ahora


mismo.”

“¿Hm? ¿Has terminado con el Reino Acerola (temporal)?”

“Sí, gracias por traerme a hacer turismo. Y me gustaría molestarte


con una petición más… respecto a ese enorme cargamento de ataúdes.
¿Está bien si puedo echar un vistazo dentro de ellos?”
016
La mano izquierda de Kanbaru me había venido inmediatamente a la
mente, porque era la que me había dejado una impresión más fuerte,
pero no era eso lo que debía recordarme—nunca pensé que así me daría
cuenta de lo mucho que pesaba en mi mente aquella kouhai mía que
no había podido vivir una ceremonia de graduación ni de ingreso.

Pero se trataba de los kouhais de Kanbaru.

Hace un año había ocurrido otro incidente vampírico en mi ciudad


natal, relacionado con la visita de Deathtopia Virtuoso Suicidemaster
a Japón.

Una leyenda de vampiros.

También podría decir que fue el suceso que tristemente llevó a la


ruptura de lazos entre Gaen-san y yo, pero desbarataría mi hilo de
pensamiento si me centrara en eso, así que olvidémoslo por un
momento… Mientras me trago mis lágrimas. De todos modos, en mi
alma mater, la Secundaria Naoetsu, las integrantes del equipo
femenino de baloncesto habían sido descubiertas una a una en estado
momificado.

Les habían chupado toda la sangre del cuerpo.

Sólo el aire fluía por sus vasos sanguíneos. La momificación las


había dejado tan secas que parecía que iban a desmoronarse con sólo
tocarlas y, sin embargo, seguían vivas, como si fueran excentricidades
inmortales.
Fracasos de vampirización—así lo había descrito Gaen-san.

El destino final de los que no pudieron convertirse en siervos.

No obstante, de no haber sido por eso, las medidas tomadas contra


Suicidemaster no habrían acabado sólo con la deportación… Aunque
no hubo ninguna muerte, el revuelo en torno al equipo de baloncesto
femenino seguiría coleando, pero esa era otra historia. Por ahora, el
punto central era esa «momificación».

Momias creadas a partir de los «fallos» o «errores» de


Suicidemaster… Y, por otro lado, los cadáveres desecados de los
vampiros que habían contraído el virus anti vampírico, con
Suicidemaster en el centro.

En aquel momento, la propia Suicidemaster se había convertido en


momia a través de alguna forma de criptobiosis.

Como un trapo seco, un trapo escurrido.

¿Qué significaba eso? ¿Estaba, una vez más, ignorando las muchas
diferencias entre los dos casos para fijarme sólo en las similitudes que
destacaban? ¿Estaba estableciendo conexiones simplistas a partir de
mis propios conocimientos y confundiéndolos con una deducción real?

¿Estaba jugando a ser detective?

No lo sabía.
Aun así, a diferencia de la maldición invisible de una bruja o de una
epidemia imperceptible, esto era algo que podía confirmar con mis
propios ojos.

Una imagen vale más que mil palabras.

Después de todo, había visto bien las momias de esas chicas de


secundaria.

Y las momias de los vampiros que no habían perecido se


amontonaban en el «Castillo de Cadáveres»—al ser algo parecido a
robar tumbas, la idea naturalmente no me resultaba agradable, pero no
era algo que pudiera simplemente evitar hacer por cómo me sentía. No
podía perdonarme diciendo algo como: «No puedo hacerlo porque no
me encuentro bien».

Para decir lo mismo que Kagenui-san.

Había venido a Europa por trabajo.

… No, eso era presumir demasiado. ¿Cómo podía llamar a esto


trabajo, cuando ni siquiera he trabajado a tiempo parcial? Nunca había
ganado un solo yen en mi vida… Pensando en ello ahora, me encontré
sintiendo un inmenso respeto por Hitagi, que había pagado ella sola los
honorarios del trabajo de Oshino.

Si vivías por tu cuenta con el dinero de tus padres, ¿en verdad eso
contaba como vivir por tu cuenta?

Ni que decir tiene que mi mala conciencia estaba trabajando duro…


Si seguía molestándome por ello, podría cometer un error de juicio, y
obsesionarme con la idea de que todo era culpa mía me convertía en
una persona excesivamente cohibida. Pero aun así, no podía soportar
la posibilidad de que mi descuido de hacía un año hubiera provocado
la propagación de la pandemia que afectaba a la especie en peligro de
extinción de los vampiros.

Esto no era algo en lo que Ononoki-chan pudiera respaldarme


fácilmente.

No quería creer que la agitación dentro del equipo de baloncesto


femenino, una especie de golpe de estado por el que Kanbaru y Higasa-
chan habían trabajado tanto para resolver, hubiera tenido repercusiones
imprevistas en este país en ruinas.

Como vengarse de los enemigos en Edo atacando Nagasaki[114]—


pero no fue nada de eso.

En primer lugar, se trataba de Europa.

No importaba cuántos lazos tuviera Nagasaki con Holanda.

“De acuerdo. Si eso es todo. Básicamente, ¿sólo quieres comparar


el aspecto de las momias vampiro enterradas en el «Castillo de
Cadáveres» con las momias de chicas de secundaria que viste hace un
año? Eso es algo que ni siquiera necesito consultar con Onee-chan. Lo
permitiré usando mi propio juicio.”

Al decir eso, Ononoki-chan adoptó una pose banzai—¿por qué sólo


en este caso hacía esas promesas tan descuidadas? ¿Qué autoridad
tenía? Ah, ya entiendo. Como la propia Ononoki-chan era un cadáver,
no debía de repugnarle mucho la idea de cavar o robar tumbas…

En todo caso, era su especialidad.

Aunque, al tratarse de momias, me sentí más como un saqueador


de tumbas de las pirámides—aunque fueran vampiros (o sus
cadáveres), sentí que me caería otro tipo de maldición.

El dicho de que las buenas acciones deben hacerse rápido no se


aplicaba necesariamente aquí, pero en cualquier caso, volvimos al
«Castillo de Cadáveres» en el «Reino de Cadáveres» a través del
«Unlimited Rulebook» de Ononoki-chan—en mitad de la noche, el
exterior daba una impresión diferente, pero no tuve tiempo de dejarme
impresionar por su majestuosidad.

A pesar de mi mareo, crucé el puente levadizo y me dirigí a la sala


de los cadáveres del «Castillo de Cadáveres», terminando ante el
desordenado montón de ataúdes—a su manera, esto también era más
impresionante cuando se veía de noche.

Como todos eran ataúdes de vampiros, me imaginé que las tapas de


todos esos ataúdes se abrían desde dentro y los vampiros saldrían para
atacarme todos a la vez—aunque mi cuerpo se hubiera fortalecido en
ese momento, no había forma de que pudiera sobrevivir al asedio de
una horda de vampiros de verdad, así que no pude evitar temblar de
miedo por dentro.
Por supuesto, en el «Castillo des Cadáveres» no había electricidad,
así que el interior de esta habitación, donde no llegaban las estrellas,
no sólo estaba oscuro, sino completamente negro. Pero mi estado
actual era tal que era capaz de ver… Así era cuando Shinobu tenía trece
años. Además, era así incluso cuando dormía.

¿Quizás hubiera sido mejor despertarla?

No, no era como si hubiera visto realmente las momias de las chicas
de secundaria… Como no había nadie que comprobara mis
comparaciones, no era el momento de aportar mis ideas preconcebidas.

En otras palabras, un ensayo doblemente ciego.

“Como puedes ver, los ataúdes han sido cerrados con clavos de
plata, así que en la remota posibilidad de que alguno de los pacientes
volviera a la vida, no podría salir por sí mismo.”

Eso fue lo que dijo Ononoki-chan, pero si eran clavos de plata,


hasta a mí me costaría abrir las tapas. Puede que mi fuerza física
hubiera aumentado por mi vampirismo, pero las excentricidades eran
impotentes ante ese tipo de regulaciones.

Era hora de confiar en el poder de Ononoki-chan.

“Me parece bien, pero si al final decides que las momias de las
chicas de secundaria y los restos de los vampiros tienen la misma
esencia, ¿qué significa eso? Como en su momento tuve que ir al Polo
Norte a recoger a Onee-chan, tampoco tuve la oportunidad de ver las
momias de las chicas de secundaria… y eso significa que Onee-chan
tampoco. ¿Significaría eso que el principal responsable de esta
pandemia de un virus anti vampiros es Deathtopia Virtuoso
Suicidemaster?”

“No, no creo que podamos simplemente concluir eso… En


términos de cuán fuerte es mi sospecha, diría que es aún más débil que
la teoría de que la mente maestra es Shinobu.”

Después de todo, ella misma estaba infectada.

Al igual que el encanto de la «Princesa Belleza» no tuvo ningún


efecto sobre ella, si Suicidemaster era realmente el principal agresor,
entonces ella misma nunca debería estar infectada pasase lo que
pasase.

“Me molesta que, a pesar de una tasa de mortalidad de casi el cien


por cien, siga viva, pero está claro que esa vida está a punto de llegar
a su fin. Es menos que esté viviendo y más que esté muriendo. Sólo
que Kagenui-san y los otros prolongaron su vida a la fuerza a medio
camino…”

“Ella dio su consentimiento. Pero también, en el mundo de la


brujería, existe el concepto de que las maldiciones se devuelven al
lanzador. No sé si has oído hablar de ella, Onii-chan, pero…”

“Sengoku Nadeko, ¿verdad?”

En el calor del momento, había dicho su nombre completo, pero


sólo hacerlo realmente golpeó cerca de casa… A su manera, era una
maldición con un efecto duradero—el hechizo vinculante de una
serpiente. Podría durar toda la vida.

Pero en fin.

“No es que haya pensado en ninguna conclusión de antemano.


Aunque los vampiros parecieran estar en las mismas condiciones que
las momias que vi hace un año, eso no será más útil para frenar la
enfermedad, e incluso podría llevarnos a una conclusión más trágica y
desesperada. Pero ahora que lo pensé, no puedo irme sin confirmarlo.”

“Es verdad. No tengo nada que objetar.”

Ononoki-chan parecía querer objetar algunas otras cosas, pero


rápidamente puso las manos sobre un ataúd cercano—como era un
cadáver, no sentía ningún miedo innecesario hacia sus congéneres,
pero al mismo tiempo, parecía que tampoco sentía ninguna
reverencia[115] innecesaria.

Entonces, reveló el contenido y, efectivamente.

“Um… ¿Eh?”

“'¿Eh? ¿Qué quieres decir con «¿Eh?», Oni-chan?”

“Quiero decir, eh, no estoy muy seguro…”

Estaba desconcertado.

Había podido ver de cerca a las momias de las chicas de secundaria,


e incluso había tocado la muñeca de una para comprobar su pulso, así
que supuse que sería capaz de detectar las diferencias si las había…
Pero ahora que una momia vampiro estaba justo delante de mí, estaba
desconcertado.

Porque parecían completamente diferentes.

No es que no pudiera diferenciarlas, sino que no era necesario


diferenciarlas en absoluto.

Las momias de las chicas de secundaria estaban completamente


momificadas, pero me di cuenta de que habían conservado más o
menos su forma original—como los corazones de las chicas resecas
seguían funcionando y el aire seguía circulando por sus vasos
sanguíneos, conservaban parte de su volumen.

En comparación, la momia de este ataúd parecía tener los vasos


sanguíneos desinflados, lo que daba la impresión de que se había
encogido del todo—no sabía si era una forma aceptable de decirlo,
pero daba una impresión más fuerte de ser cadáver.

Como esa impresión era tan fuerte, a la inversa me resultaba más


difícil verlo como cadáver.

Parecía más bien una exposición de museo.

Aunque la idea de ver fijamente era tan desagradable como


siempre, ahora que había llegado tan lejos, tenía que mirar las cosas
con calma—esto era claramente diferente a cuando había visto las
momias de las chicas de secundaria.

No es que pudiese poner cada caso lado a lado para comparar, así
que habría sido difícil señalar las diferencias una por una, pero mi
primera impresión fue que eran tan diferentes que eso no sería
necesario.

Si eran tan diferentes, no podía evitar pensar, ¿me estaban


engañando o algo así? ¿Fue una mala idea tomar la decisión
basándome sólo en este ataúd?

“Ah, cierto. Ononoki-chan, sobre la momia de este vampiro… ¿Por


casualidad tienes su perfil?”

“Skyrumble Triplealps Fondants. Sin alias. Tenían unos ciento


veinte años.”

“¿Su sexo?”

“Hombre… Ah, ya veo.” Dijo Ononoki-chan, alejándose del ataúd


que había abierto de un tirón. “Si vas a comparar contra las momias de
las chicas de secundaria, tendrías que mirar la momia de una Draculina,
o no cumpliría las condiciones para un ensayo doblemente ciego.
Además, una con la apariencia externa de una chica de secundaria…
En ese caso, déjame presentarte a Dankebitte III.”

¿Dankebitte III?

¿Una vampiresa alemana…? Aunque el montón de ataúdes parecía


haber sido apilado al azar, tal vez había sido debidamente subdividido
en zonas basadas en la región, el sexo y, posiblemente, los síntomas
mostrados.

Lo hacía parecer aún más un museo.


“Nombre completo desconocido, alias «la vampiresa arrepentida y
agradecida[116]». Como un vampiro de dos estrellas.”

“¿Todos los alias siguen ese tipo de patrón?”

“Una chica vampiro con una apariencia externa de entre quince y


diecisiete años. Aunque, aunque diga «chica», quince años estaría muy
lejos de tu zona de ataque, Oni-chan.”

“Ahora que tengo veinte años una bola curva como esa es una bola
muerta. Es como una bola peligrosa apuntando directamente a mi
cabeza.”

“Su verdadera edad es de unos cincuenta y cuatro años. Había


muchas expectativas puestas en ella como parte de la nueva generación
de vampiros, pero no duró mucho contra la enfermedad. En cuanto se
infectó, los síntomas se agudizaron.”

Mientras daba los detalles con indiferencia, como si recitara el


contenido de un informe de autopsia, arrancó la tapa de dicho ataúd
con todas sus fuerzas—al parecer, incluso en el caso de los esqueletos
humanos era posible diferenciar el sexo basándose únicamente en la
estructura ósea.

Así que había pensado que, si iba a comparar con las momias de las
chicas de secundaria, al menos debería fijarme en una mujer vampiro,
y era tal y como Ononoki-chan había señalado. Sin embargo, yo no era
precisamente un investigador de la historia egipcia.
En la universidad, todos mis esfuerzos se concentraron en las
matemáticas.

Para ser sincero, no veía ninguna diferencia entre la momia de


Dankebitte III y la de Skyrumble… Y eso significaba que no veía
ninguna similitud entre Dankebitte III y las chicas de secundaria.

Así que mi suposición había sido completamente errónea.

Otro malentendido, como siempre.

Estuvo cerca. Si hubiera pedido a Kagenui-san que verificara esta


hipótesis, me habría sentido muy avergonzado, ya que había llegado a
abrir el equivalente a tumbas, y esta conclusión era bastante difícil de
soportar, pero, obviamente, momias las hay de todos los tamaños y
formas.

“Eso seguro, soy una muñeca cadáver, así que podrías


considerarme un zombi o una momia si quisieras, e incluso existe en
este mundo el fenómeno profundamente misterioso de la cera para
cadáveres. Por cierto, ¿qué te parece si lo comparas con la momia de
la «pata de mono» propiedad de Kanbaru Suruga?”

“Hmm… Quiero decir, era un mono, así que…”

Aunque también fueran primates, las diferencias esqueléticas


tenían que ir mucho más allá de la mera distinción macho-hembra…
Además, nunca he visto el cuerpo completo. Al parecer, el verano
pasado, Kanbaru se había embarcado en una gran aventura con Ougi-
kun para ensamblar las partes restantes de la momia… Pero
probablemente no era necesario hacer otra salida para comprobarlo con
una videollamada.

“Por si acaso, ¿qué tal si revisas unos cuantos ataúdes más? Y ya


que estamos, podríamos ir y aplastar por completo la hipótesis sin
fundamento que se te ocurrió, Oni-chan.”

“Cuando lo pones así, tengo la sensación de que la posibilidad ya


es inexistente… En fin, de todas formas es bueno no recortar gastos. Y
puede que se me ocurra algo más por el camino.”

Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable


que sea, debe ser la verdad, y para proclamar que algo era la verdad,
primero teníamos que eliminar todo lo que era imposible… El proceso
de eliminación y la prueba por contradicción eran habilidades
detectivescas que llevaban una sorprendente cantidad de tiempo.
Incluso diría que eran bastante ineficaces. Pero me gustaba el hecho de
que se podía hacer algo al respecto con suficiente fuerza de voluntad.

No fue exactamente un muestreo aleatorio, pero seleccioné


arbitrariamente ataúdes de aquí y de allá en la pila, les quité las tapas
utilizando a Ononoki-chan como algo parecido a una palanca y
comprobé su contenido—cuando los toqué por si acaso, no se produjo
ningún suceso tipo thriller en el que el ataúd resultara estar
misteriosamente vacío o la momia se levantara de repente.

Todos ellos estaban muertos con seguridad.


Muerte por deshidratación a consecuencia del contagio, e incluso a
pesar de la momificación, estaba claro que habían sufrido bastante.

“Bastante deprimente, ¿no? Oni-chan.”

“Sí… No intento quejarme, pero creo que ya tuve bastante. Por lo


que he visto, mi idea estaba completamente fuera de lugar.”

“Entendido. Esto marca el final del gacha de ataúdes.”

“¡Es una forma muy impropia de decirlo!”

Puede que no fuera capaz de arrancar las tapas, pero era más que
capaz de ayudar en el trabajo de volver a ponerlas.

Dividiéndome el trabajo con Ononoki-chan, empezamos a devolver


los ataúdes a su estado original mientras yo contemplaba qué hacer a
continuación… Bueno, yo no era un detective, sino un conejillo de
indias, así que en realidad no había ninguna razón para que estuviera
pensando en esto… Las ideas de un conejillo de indias bien podrían
ser las ideas de un hámster[117]. Yo no era un especialista, después de
todo.

No era especialista en enfermedades infecciosas ni en


excentricidades.

En todo caso, era especialista en abuso infantil.

“Ahora que lo pienso… No sé qué estarán discutiendo ahora todos


esos especialistas en excentricidades inmortales, pero al fin y al cabo,
¿qué piensan hacer con todas estas momias? No es como si pudieran
dejarlas aquí para siempre… Ya que son vampiros, ¿está bien
enterrarlos?”

“Mm, cierto. Como una especie de evacuación de emergencia, los


hemos reunido a todos aquí en un solo lugar, pero cuando se trata de
servicios funerarios, cada país, región y familia tiene su propio estilo,
así que realmente no podemos agruparlos a todos juntos.”

“No me refiero a eso.”

En lugar de celebrar un funeral por ellos, los vampiros eran


apariciones monstruosas que debían ser exterminadas, por lo que, a
pesar de haber ataúdes, ¿quizás no debería haber tumbas…?

En cuanto a los zombis, tenían la imagen de levantarse de sus


tumbas, pero eso se parecía menos a un funeral y más al momento de
su nacimiento.

Para todos los ataúdes que Kagenui-san y los demás habían apilado,
¿qué iban a hacer con ellos al final? ¿Cuál sería la mejor manera de
celebrar un funeral para estos vampiros?

¿Cremación? ¿Entierro en el mar? ¿Enterramiento en un árbol?


¿Entierro en el cielo?

Recientemente, ha habido incluso entierros espaciales…

Pero por muy hermosas que fueran las estrellas…


Había considerado lo que podría pasar si yo muriera en el
extranjero, pero cuando se trataba de estos vampiros que realmente
habían muerto…

“Es exactamente por eso que tienen sus diversos rituales. Bueno,
en realidad, un vampiro tiene una fuerte conciencia de su propio
dominio, por lo que no tienen comunidades. Así que sería más preciso
decir que cada vampiro tiene su propio ritual. ¿No hay nada para ti
como siervo? Algún tipo de costumbre.”

¿No te has enterado por Shinobu Nee-san?

Cuando dijo eso, hubo algo que me vino a la mente… Dudaba si


llamarlo realmente servicio conmemorativo, pero fue cuando el primer
siervo de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade, Shishirui
Seishirou, había perecido.

Shinobu.

Se lo comió.

“… Así que podría decirse que se parece bastante a un entierro en


el cielo. Después de que Shishirui Seishirou reviviera en la era
moderna, para asegurarse de que ya no podía mantener su sentido de
sí mismo y de que su vida se extinguía por completo de este mundo,
Shinobu se lo llevó a sí misma, a su estómago y a su corazón. Fue un
drenaje de energía, y fue un acto de vampirismo, pero lo más
importante, yo diría que fue un servicio conmemorativo.”
“Oh, sí, hubo algo así. Es un poco horripilante, pero desde un punto
de vista cultural, no sería incorrecto llamarlo un servicio
conmemorativo—en particular, con los vampiros siendo poco fiables,
excentricidades fugaces que perecerían a la luz del sol, permitirles
vivir llevándolos al propio cuerpo podría realmente considerarse un
acto de compasión.”

Compasión, probablemente.

Al menos, no había sido por insensibilidad.

No obstante, no podía olvidar que su consumo de Shishirui


Seishirou había provocado otros acontecimientos en el futuro—la
causa y el efecto exactos eran inciertos, pero cuando Shinobu se comió
a su primer siervo, había tenido un efecto considerable en mí, su
(antiguo) segundo siervo, que estaba emparejado con ella…

“… Entonces, si Suicidemaster muriera así, ¿iría Shinobu a


comerse su cadáver?”

“No veo por qué no. Puede que no tuvieran exactamente una
relación ama-sierva, pero seguían siendo amigas juradas—no hay
razón para que se comiera a Shishirui Seishirou y no a Suicidemaster.
Después de todo, aunque sea una costumbre de los siervos, es probable
que fuera un rito funerario heredado de Suicidemaster.”

¿Era así?

Entonces, a la inversa, en la remota posibilidad de que Shinobu


muriera en su lugar, Suicidemaster conmemoraría a Shinobu
comiéndosela… Especialmente así, ya que esa vampiresa que era
anoréxico con una dieta desequilibrada aún sería capaz de comerse a
Shinobu, si nada más… bueno, era un poco difícil de aceptar.

No podía evitar sentir aversión por ella, pero tampoco podría


evitarlo.

Aunque hubiera acompañado a Shinobu hasta un lugar así, sabía


que no podía hacer nada que interfiriera en su relación.

Pero, ahora que Suicidemaster había sido afectada por esa


enfermedad, tampoco podría consumir a Shinobu… Las cosas se
complicaban cada vez más.

“No pasa nada. No hay por qué preocuparse. Si mueres ahora


mismo, Oni-chan, estoy segura de que Shinobu Nee-san te devorará de
la misma manera.”

“No hables de mi muerte como si fuera un hecho.”

No había nada bueno en ello.

O mejor dicho, era imperativo que no olvidara que, en una línea


temporal paralela, el mundo se había ido al carajo por culpa de eso
mismo.

Teniendo en cuenta que las comidas se convertían directamente en


energía, me pareció que había encontrado una buena razón para
impedir que Shinobu se comiera el cadáver de Suicidemaster.
“Cierto, es imposible que a una Suicidemaster tan seca como ella
le quede energía. En todo caso, si Shinobu Nee-san se comiera el
cadáver de su amiga jurada, sería una forma segura de contraer el virus
anti vampiros.”

En ese caso, tenía dos buenas razones para detenerla.

No eran necesariamente lo mismo que un cadáver, pero el consumo


de carne, pescado y similares era una forma muy común de
propagación de epidemias.

“Oni-chan, ¿y tú? Si Shinobu Nee-san muriera, ¿serías capaz de


comértela?”

“Espera, ciertamente antes he pensado que era una jovencita lo


suficientemente linda como para comérsela, pero en última instancia
eso es sólo cuando está viva.”

“Oni-chan, deberías morirte. Por decir algo tan tonto.”

“Je. Pero, ¿el que se quedó mudo[118] fui yo o fuiste tú, Ononoki-
chan?”

“Estamos en el mismo barco.”

Y en el mismo barco, ninguno de nosotros tendrá tumbas hechas.

Terminando con esa afirmación, Ononoki-chan terminó de reparar


los ataúdes—habíamos ido y hablado de que las cosas eran así o asá,
pero al final, cada vampiro tenía esencialmente su propia forma de
enterrar a los muertos.
Era su individualidad y sus preferencias.

Sin embargo, siendo realistas, parecía que la coalición mundial de


especialistas se limitaría a conservar los restos de esas raras existencias
conocidas como vampiros como especímenes de investigación para su
análisis… Si no podía inmiscuirme en el «servicio funerario» de un
vampiro, tampoco debería hacerlo en la «especialidad» de un
especialista.

Sí, sí.

Al final del día, era un adulto.

“Entonces, como mi propia forma de servicio conmemorativo, tal


vez reorganice este montón de ataúdes para que esté un poco más
organizado. He tenido mucha práctica con la habitación de Kanbaru,
ya ves.”

“Déjalo. Este montón está muy bien organizado, por Onee-chan.”

Hablas como alguien que nunca ha limpiado.

No pude evitar imaginarme que el antiguo mayordomo del


«Castillo de Cadáveres» se habría desmayado al ver este salón de baile
convertido en una morgue… veamos, ¿era Tropicalesque?
¿Tropicalesque Home-A-Wave Dog-Strings?

El vampiro que había sido asesinado por la «Princesa Bella» en este


castillo.
… En ese caso, ¿Suicidemaster también lo había conmemorado en
su momento comiéndoselo?

“…………”

Entonces, ¿eso significaba…?


017
Los seres vivos se componían de los alimentos que comían.

Por ejemplo, si a un cangrejo de río sólo se le alimenta con caballa,


su caparazón aparentemente se volverá azul… Y el veneno del fugu no
es algo que produzca de forma natural dentro de su cuerpo, sino una
acumulación de la tetrodotoxina por el consumo continuado de
plancton venenoso.

Lo mismo ocurría con los humanos.

Por supuesto, tenía sus límites… Comer mucho marisco no te hacía


mejor nadando, y comer pollo no te daba la capacidad de volar—en
primer lugar, los pollos mismos no podían volar. Pero aun así,
cualquier cosa que comas—carne o verduras, animales u objetos
inanimados—se convertirá en energía.

No importa la comida, será energética.

Si comes pan de oro, acabarás sintiéndote lujoso.

Aunque no tenga sabor.

Hábitos alimentarios, cultura alimentaria, equilibrio nutricional,


proteínas, azúcares, frutas, dulces, bebidas gaseosas, alcohol,
alimentos fermentados, dieta desequilibrada, alimentos en conserva,
alimentos bajos en calorías, dieta baja en carbohidratos, caza, pesca,
vegetarianismo, condimentos, sazonadores, comida espacial, ayuno—
hambre.
Y, comer humanos.

Si era cierto para los humanos, entonces era cierto para los
vampiros.

Comer o ser comido—tal y como había dicho Ononoki-chan, la


idea de comer como una especie de servicio conmemorativo podía ser
rara, pero desde luego no era única.

Para poner un ejemplo extremo, incluso yo diría «Gracias por la


comida» antes de comer, gracias por la vida que estoy a punto de
empezar[119]. Y me habían enseñado que dejar comida sin comer en la
mesa era un acto de blasfemia hacia esa vida.

Desperdiciar la comida era lo mismo que desperdiciar la vida, y


jugar con la comida era lo mismo que jugar con la vida, así me habían
educado—era como una educación moral, al mismo tiempo que me
inculcaban hasta los huesos la idea de que éramos seres vivos que
necesitábamos consumir la vida de otros seres vivos para vivir.

Lo había comprendido hacía mucho tiempo, pero sobre todo


cuando era estudiante de secundaria.

¿No sabéis que moriré si no como?

Aun así, cuando Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade me


lo dijo con un rostro inexpresivo, fui incapaz de aceptarlo—no podía
reconocer que comer era una muestra de respeto y de agradecimiento.
En esas vacaciones de primavera, a pesar de que cada rincón de mi
cuerpo se había convertido en un vampiro, yo, Araragi Koyomi, dije
esto.

Soy humano.

Sin embargo, ¿qué hubiera pasado si, en ese momento, ella hubiera
respondido con:

Es porque sois humano, ¿no?

“¿Hm? ¿Qué pasa, Araragi-kun? No me importa si ahora eres


nocturno o lo que sea, pero si has terminado tu reunión a distancia con
tus hermanitas, entonces deberías irte a la cama cuando sea la hora de
dormir. No sabemos cuándo de repente empezarás a mostrar síntomas.
Puedes elegir la habitación que quieras.” Dijo Kagenui-san.

“Bien. Ononoki-chan, también va a descansar. Ya que volví a


terminar sobre utilizándola para un montón de cosas.”

“En serio, ¿de quién se supone que es esa shikigami?”

Después de inspeccionar la sala de los ataúdes, me separé de


Ononoki-chan y me dirigí directamente a la biblioteca del «Castillo de
Cadáveres». Aunque ella me aconsejaba que me fuera a la cama,
Kagenui-san se quedaba despierta hasta tarde.

Probablemente tenía muchas cosas en las que pensar. Para alguien


que normalmente era bastante irreflexiva. Y no cabía duda de que sus
problemas se habían multiplicado con nuestra llegada… En lugar de
señalar el camino hacia una solución, parecía como si hubiéramos
venido desde Japón expresamente para molestar.

A partir de ahí, estaba a punto de traerle otra fuente de


preocupación. Era como si no hubiera avanzado lo más mínimo.

Pero aun así, tenía que seguir adelante.

No podía dejarlo estar.

“Disculpa. A pesar de ser nocturno, el jet lag y el largo vuelo me


marearon bastante, pero aun así, Kagenui-san, quería consultarte algo
antes de irme a la cama…”

Mientras me preguntaba qué hora sería en Japón y si allí ya sería


«mañana», tomé asiento frente a Kagenui-san.

Era una contramedida contra el coronavirus que ya se había


convertido en un hábito para mí. Era algo que no olvidaba, ni siquiera
en un momento así.

“¿Qué pasa? ¿Quieres aprender la forma más eficiente de ganar


créditos en la universidad?”

Estaba realmente interesada, ¿verdad?

Por cierto, no esperaba que esta situación a distancia durara mucho,


así que había acabado apuntándome a un horario completamente
desordenado.

No obstante, mis preocupaciones (obviamente) no tenían que ver


con eso.
Más que una consulta, se trataba de una historia de fantasmas[120].

“No tienes que contenerte, ¿sabes? Puede que no tenga los


conocimientos para las clases a distancia, pero si usas mis métodos,
deberías ser capaz de ponerte al día fácilmente aun si llevas un mes de
retraso…”

“De hecho, existe la posibilidad de que podamos regresar a Japón


mañana mismo. Yo, e incluso tú, Kagenui-san. Si mi idea es correcta.”

Kagenui-san dijo: “¿Mañana?” y levantó la cabeza.

Sinceramente, «mañana» era una exageración. Incluso antes de eso,


¿qué quería decir con «si mi idea es correcta»? ¿Hubo alguna vez en
que mis ideas hubieran sido correctas?

En todo caso, era más bien «si mi mala premonición es acertada»—


para eso, siempre daba en la diana.

“Muy bien. Si estás intentando aprender a hablar de boca para


afuera, es un buen comienzo.”

“Podría estar completamente fuera de lugar, y tal vez sea una idea
que ustedes, los especialistas, ya hayan estudiado. Así que sólo quería
que lo evaluaras, Kagenui-san. ¿Te importaría escucharme?”

“Por supuesto. Después de todo, ha sido difícil no tener antojo de


algo de comida japonesa… Por cierto, no era un juego de palabras con
natto[121].” Dijo Kagenui-san, como para guardar las apariencias.
En realidad no era algo para lo que hubiera que guardar las
apariencias… Aunque había oído que en la región de Kansai no se
come mucho natto.

No lo comían, eh… Cuestión de preferencias.

“Um… ¿Por dónde empiezo? No tengo exactamente todos mis


pensamientos en orden.”

“Empieza por donde quieras. Soy capaz de ponerlo todo en orden.”

Qué fiable.

Aunque sólo había actuado como personaje de poder junto a


Ononoki-chan, sorprendentemente era del tipo lógico—había mucho
que podía aprender de ella, como alguien que sólo podía idear planes
de fuerza bruta.

Tras aclararme la garganta, empecé a hablar.

“Kagenui-san, ¿cuánto sabes sobre la leyenda de la «Princesa


Belleza»? Ononoki-chan no parecía saber mucho al respecto.”

“Yo tampoco sé mucho. No es que pueda ir a entrevistar a la


persona en sí.”

Bueno, yo mismo no había llegado a ese nivel de detalle en la


historia. Además de que Shinobu no lo recordaba muy bien,
probablemente tampoco quería hablar mucho de ello—yo sólo había
aprendido lo que sabía cómo resultado de tropezarme por casualidad
con el «Mundo Espejo» y escuchar la historia de «la persona misma»
en un lugar muy parecido al cielo.

Fue muy irregular.

Como tal, empecé con una explicación de esa historia, y luego


presenté los puntos en común entre la maldición de la «Princesa
Belleza» y el virus anti vampiros—originalmente, había planeado
dejar que Ononoki-chan diera esa información, pero en última
instancia, como quien propuso la idea, era mejor que lo explicara yo
mismo.

A estas alturas, sólo era el prefacio.

“Ya veo. No sé si la palabra «destrucción» realmente se aplica de


la misma manera a ambos casos, pero tengo la sensación de que no
podemos considerarlos completamente sin relación. La teoría de que
la maldición de la «Princesa Belleza» se reavivó cuando el Rey de las
Excentricidades, Heart-Under-Blade, se convirtió en Ex Heart-Under-
Blade también es bastante convincente, pero si eso es todo, entonces,
aunque puedo darte los créditos, no es digno de una A o una B.
Tampoco es «Excelente» o «Satisfactorio[122]».”

¿De qué época sería estudiante?

¿Un templo escuela en la era Edo?

“Apostaría a que Yotsugi ya lo señaló, pero las diferencias son


mucho mayores que las similitudes. Especialmente la ruta de
infección… ¿o la maldición de la «Princesa Belleza» era realmente tan
poderosa y virulenta que sólo oír rumores sobre ella podía llevar a
alguien al suicidio?”

“Teniendo en cuenta que había llegado tan lejos como para llevar a
la ruina a todo un país, no es imposible, pero incluso si la maldición
fue realmente revivida, no creo que volviera exactamente como la
misma maldición de la «Princesa Belleza». Las mutaciones que
Ononoki-chan mencionó ciertamente habrían ocurrido.”

La mutación de las excentricidades[123].

Al tratarse esencialmente de rumores, era inevitable que acabaran


cambiando como en un juego del teléfono descompuesto, del mismo
modo que los vampiros de hace seiscientos años no eran del todo
iguales a los vampiros de la actualidad.

Ni siquiera el arte tradicional sería igual cuando se compara con sus


orígenes.

Al parecer, el recientemente popular Amabie se llamaba


originalmente Amabiko.

Un juego de teléfono descompuesto, un juego de contagio[124].

“Por supuesto, tengo cierta responsabilidad en la reducción de


Shinobu, pero aunque ya no sea un vampiro, eso no significa que haya
vuelto a ser humana o incluso princesa. Analizándolo como el creador
de la idea, diría que siquiera es bastante dudoso que la maldición
vuelva.”
Por lo que había oído, era una maldición que se activaba en función
de la belleza.

Si la pregunta fuera si Shinobu recuperó su belleza convirtiéndose


en una joven de cabellos dorados, entonces sería una falta de
consideración por parte de mi compañera negarlo rotundamente, pero
en todo caso, era autoindulgente, perezosa, displicente, letárgica,
contraria, perezosa, egoísta y una mocosa malcriada.

En cuanto a si era hermosa o no, yo diría que había sido mucho más
hermosa cuando era un vampiro, un demonio tan hermoso que mis ojos
se cegarían, me herviría la sangre y me darían escalofríos.

“Por experiencia—es decir, por lo que viví en el Mundo Espejo y


en el cielo, sin haberlo experimentado en la realidad—, en lo que
respecta al atractivo de la «Princesa Belleza», su aspecto exterior era
algo evidente, pero yo diría que también apuntaba a su belleza
interior.”

“Jaja. Como el Club de Detectives de Chicos Guapos.” Dijo


Kagenui-san, riendo.

¿De qué se reía? ¿Estaba en el bando de los chicos guapos?

“Bueno, no tengo el deber de respaldarte en eso, pero yo diría que


Ex Heart-Under-Blade se volvió autoindulgente porque así lo deseaba.
En otras palabras, que Suicidemaster le chupara la sangre no fue un
ascenso, sino una degradación. En ese caso, la anulación de la
maldición debería seguir en vigor… ¿pero entonces qué, Araragi-kun?
No sé qué pretendes refutando tu propia hipótesis, pero estoy deseando
ver qué pasa a continuación.”

“Bueno, esa es la cuestión. Es una práctica establecida para mí


iniciar mis propios incendios y apagarlos, pero para Shinobu… O
mejor dicho, para la Princesa Acerola, fue liberada de la maldición de
la bruja haciendo que Suicidemaster le chupara la sangre. En cierto
modo, parece el final de un cuento de hadas… Pero, aunque eso
estuviera bien para la «Princesa Acerola», a la que le chuparon la
sangre, ¿salió realmente indemne Suicidemaster, la que le chupó la
sangre?”

“¿Hm?”

“He visto a Shinobu tomar las excentricidades que ha comido o la


energía que ha consumido y convertirlas en parte de sí misma. Entre
otras cosas, cuando se comió a su primer siervo, Shishirui Seishirou,
se convirtió en un gran problema, como bien sabrás. Al tomar la
excentricidad consumida como energía, recibe su influencia y la
difunde.”

Y esa influencia podría ser negativa.

El propio Shishirui Seishirou había utilizado su drenaje de energía


para recibir la influencia del brazo izquierdo de Kanbaru, del mono
momificado.

En primer lugar, aunque se suponía que se había suicidado,


Shishirui Seishirou había conseguido revivir en la era moderna de tal
manera—había engullido con avidez los fragmentos de
excentricidades que flotaban por los terrenos del Santuario Kita
Shirahebi.

Lo que finalmente llevó al nacimiento de Oshino Ougi.

“… Sigo sin ver a dónde quieres llegar con esto. Ya sé que, como
Rey de las Excentricidades, Ex Heart-Under-Blade puede tomar la
energía que ha consumido y convertirla en parte de sí misma, pero los
vampiros siempre han sido ese tipo de seres, así como de no-seres.
Pero, ¿qué pasa con eso?”

“Si es algo que Shinobu puede hacer, entonces también es algo que
Suicidemaster puede hacer. O mejor dicho, no es algo que
Suicidemaster pueda evitar. Básicamente—no hoy o el año pasado,
sino hace seiscientos años… ¿Y si la maldición de la «Princesa
Belleza» migró de la Princesa Acerola a Deathtopia Virtuoso
Suicidemaster?”

Migró.

O se contagió.

“Entonces, eso era lo primero sobre lo que quería preguntar.


Aunque Shinobu se liberó de su maldición cuando se convirtió en
vampiro, Suicidemaster asumió la maldición como compensación.
¿Cómo de plausible dirías que es esta hipótesis?”

Cuando Suicidemaster consumió a la «Princesa Belleza», quedó


con la dieta desequilibrada de no poder consumir nada que no fuera la
«Princesa Belleza», y la influencia aquí no podía tratarse como una
simple cuestión de preferencia, sino como una especie de alergia o
incluso la influencia negativa de una toxina.

“Suena muy posible. Sería aún más extraño si no fuera así, y es


difícil creer que un solo vampiro fuera capaz de digerir completamente
una maldición tan atroz.”

Como una indigestión, dijo Kagenui-san.

“Pero si eso es todo, tampoco puedo digerir del todo esa hipótesis.
Al final, la maldición de la bruja puede haber migrado, pero no es como
si el hechizo destructivo estuviera haciendo efecto desde dentro del
cuerpo de Suicidemaster. Es difícil decir que sus entrañas sean
particularmente bellas, se mire por donde se mire.”

“En efecto.”

Quizá hubiera sido impropio de mí coincidir con un “En efecto”,


pero por la impresión que me había dado al hablar brevemente con ella
la primavera pasada, la personalidad dura y fría de Suicidemaster no
era una a la que quisiera acercarme demasiado. Naturalmente, su
pomposidad se había reducido en el lecho de enfermo de su trono, pero
Shinobu pudo convertirse en su amiga jurada porque era igual de
pomposa.

Si ahora era así, sólo podía imaginarme cómo fue su personalidad


en sus mejores tiempos.
“… Aunque, dado que el acto de chupar la sangre de la «Princesa
Belleza» equivaldría a un acto suicida, yo no diría que no es bello en
absoluto.”

“Qué sorpresa. Araragi-kun, ¿eres de los que piensan que el


autosacrificio es hermoso?”

“No. En todo caso, soy de los que piensan que es feo.”

“Eso es sólo odio a ti mismo.”

No apuntes a mis puntos débiles.

Eso duele aún más que tus golpes.

“Hay muchas más réplicas que podría haber hecho, pero puedo
golpearte con todas ellas más tarde, así que por ahora, continuemos.
La maldición de la «Princesa Belleza» migró a Suicidemaster hace
seiscientos años. Y la maldición permaneció latente dentro de su
cuerpo. En términos epidemiológicos, sería un período de incubación.
Un periodo de incubación de seiscientos años… bueno, supongo que
hay virus que tienen una escala tan astronómica. Para los humanos,
sería como la culebrilla para el virus de la varicela. ¿Y qué? Ahora sólo
necesitamos la razón por la que hace efecto después de todo este
tiempo… Y la razón por la que muta.”

“Cierto. Esto ya fue señalado por Ononoki-chan, pero, después de


todo, las causas de la muerte son diferentes. Morir afectado por una
belleza abrumadora, frente a morir desecado por deshidratación. Tal
vez la ruta de infección podría explicarse con un pequeño cambio, pero
para la infección en sí, una simple mutación no servirá.”

“Qué excelente shikigami tengo. Ella puede obtener una A de mí.”

De algún modo, Ononoki-chan había conseguido los créditos…


¿Pero a qué universidad iba a ir?

¿Se había saltado algún año?

En términos sencillos, era probable que un virus propagado por


gotitas mutara para propagarse por vía aérea, y esa era de hecho una
de las posibilidades más temidas del coronavirus, pero no era trivial
que los propios síntomas cambiaran por completo.

Era un nivel de mutación que haría parecer que la propia hipótesis


era errónea.

“Al principio, pensé si la visita de Suicidemaster a Japón podría


haber influido. Muchas chicas de secundaria se habían convertido en
momias por aquel entonces, ¿verdad? E incluso la propia
Suicidemaster. Así que pensé que los vampiros resecos de aquí de
Europa podrían tener alguna relación con eso—si los vampiros están
fuertemente influenciados por la sangre que chupan, entonces no sería
extraño que Suicidemaster se hubiera teñido de la pesadumbre del
equipo de baloncesto femenino.”

“Suena razonable.”

“Eso es lo que pensaba. Así que, con la ayuda de Ononoki-chan,


fuimos a abrir un montón de ataúdes en la morgue…”
“En serio, ¿de quién se supone que es shikigami? Y hace un rato,
había estado trabajando tan duro como si fuera la shikigami de
Nadeko-chan.”

“… Pero después de comparar las momias de las chicas de


secundaria y las de los vampiros, la forma en que fueron desecadas era
completamente diferente. Por supuesto, las chicas japonesas de
secundaria y los vampiros europeos diferían en muchos aspectos, como
la constitución física y la estructura ósea, pero aun así, era difícil
afirmar que se habían sometido a la momificación siguiendo las
mismas reglas.”

“Sinceramente, eso es algo que me gustaría que verificara un


forense especializado. En lugar de dejarlo a tu juicio de aficionado,
Araragi-kun.”

“No, para este asunto en particular, podría haber sido difícil incluso
para un especialista darse cuenta. Podría haber sido aún más difícil
para un especialista darse cuenta.”

“¿Eh?”

Kagenui-san ladeó la cabeza.

Uy, mi explicación había sido deficiente—al mismo tiempo, era


algo difícil de explicar. Sería una insolencia por mi parte si dijera que
mi criterio de aficionado es mejor que el de un especialista.

“Eh, no es eso… Lo que quería decir es que las diferencias entre


los dos tipos de momias eran tan obvias que cualquiera se daría cuenta
al verlas. Por eso este caso no tiene ninguna relación con las chicas de
la secundaria de mi alma mater. Al menos en apariencia… Sin
embargo, estoy casi segura de que, teniendo en cuenta el momento, el
viaje de Suicidemaster a Japón para visitar a su amiga jurada fue el
catalizador de la reactivación de la maldición de la bruja, que había
permanecido latente en el interior de Suicidemaster durante seiscientos
años.”

Por cierto, o quizá no tan por cierto, la hipótesis de que el


debilitamiento de Suicidemaster estaba relacionado con la
servidumbre de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade seguía
tan vigente como siempre.

No sabía cuáles eran las verdaderas intenciones de aquella


verdadera antepasada, pero si pensó: «Ya casi se me acaba el tiempo»,
y vino a Japón a ver a su vieja amiga antes de morir, entonces no pude
evitar sentirme preocupado por haber sido la causa subyacente.

Si el hecho de haber salvado a Shinobu—y el hecho de no haber


salvado a Shinobu—era realmente la causa.

“Ya veo. Así que después de seiscientos años, ¿el reencuentro con
Ex Heart-Under-Blade fue el desencadenante de la reactivación de la
maldición? Debido a un encuentro casual con la fuente de la
maldición…”

“Creo que la probabilidad de eso es muy alta. La posibilidad de que


la maldición fuera estimulada por el «encuentro» con Shinobu… sin
embargo, eso sigue sin explicar la mutación. Si los vampiros de toda
Europa hubieran empezado a cometer seppuku, entonces podríamos
considerar esto resuelto.”

“Más que resuelto, más bien un caos absoluto. Sería una forma
escandalosa de difundir la cultura japonesa por el mundo.”

“Entonces, tenía que haber algún otro componente involucrado.


Incluso si ese componente no era una chica de secundaria de la cultura
japonesa—finalmente había conseguido darme cuenta de esto después
de llegar tan lejos—, pero antes de que Suicidemaster chupara la
sangre de la «Princesa Belleza», casi al mismo tiempo, la vampiresa
preparada para la muerte, de muerte inevitable, de muerte segura había
consumido a otro ser, ya ves.”

“¿Otro ser?”

“O, otro no-ser. Tropicalesque Home-A-Wave Dog-Strings.”

Su primer y único siervo.

El mayordomo de este «Castillo de Cadáveres».

“Aunque debería haber decidido que sólo se comería a la «Princesa


Belleza», dio la casualidad de que acogió en su estómago a su
mayordomo. A ese vampiro, que había intentado matar a la «Princesa
Belleza» y sólo había conseguido una muerte prematura,
Suicidemaster debería haberse comido en última instancia sus restos
como servicio conmemorativo.”

“… Sí, suena bien. ¿Y?”


“Sin embargo, aunque fuera conmemorado, no significa que
necesariamente hubiera alcanzado el nirvana, ¿verdad? Aunque, no
está claro si los vampiros pueden siquiera alcanzar el nirvana en primer
lugar… Pero independientemente de lo espectacular que sea el funeral
que se le celebre, si le queda algún remordimiento en este mundo,
perderá su camino.”

Igual que le había ocurrido al dios que era una niña perdida,
Hachikuji Mayoi.

Ya sea a través de servicios conmemorativos o de oraciones, hubo


algunos pensamientos que no pudieron ser enterrados.

Había algunos cadáveres que no podían ser llorados.

“Especialmente si fue asesinado por la maldición de la «Princesa


Belleza», no habría forma de que no dejara atrás ningún
remordimiento. En particular, a diferencia de alguien como yo, e
incluso a diferencia de Shishirui Seishirou, Tropicalesque era
supuestamente un siervo extremadamente devoto de su ama—él habría
lamentado el hecho de haber muerto antes que su ama y haberla hecho
pasar por la molestia de conmemorarlo.”

Aunque eso era algo que sólo podía imaginar.

Era inconmensurable, insondable, cuando se miraba a través de la


lente de los valores humanos—¿cuánto aspiraría uno a ser devorado
por el amo al que servía?

¿En qué medida lo considerarían un honor?


“Pero, lo que sí puedo asegurar es que el emparejamiento tuvo que
ser malo.”

“¿El emparejamiento?”

“En términos europeos, sería como un mariage[125], creo… Ya


sabes, como sandías y tempura, o unagi y umeboshi[126]… Cosas así.”

“En ese caso, mariage sería todo lo contrario. Pero estás hablando
de alimentos que te harían sentir mal si los comieras juntos, ¿verdad?”

Cierto, lo de las sandías y la tempura no era más que una


superstición, pero era cierto que algunos alimentos que eran seguros
para comer por separado podían transformarse en algo casi
incomestible (aunque no al nivel de ser venenosos) cuando se
preparaban juntos o se comían al mismo tiempo.

Se transformaban. Mutaban.

“No es sólo el lugar de una enfermedad infecciosa donde no estarás


seguro a la hora de comer, y también hay normas sobre no dar
chocolate a los perros o cebollas a los gatos. También dicen que no hay
que dar miel a los bebés.”

“O mochi a los ancianos.”

Bueno, eso fue ligeramente diferente… Aunque, se podría decir


que fue más o menos lo mismo.
A pesar de que Tropicalesque era un siervo, difícilmente podía
considerarse chocolate o cebolla o miel o mochi, y sin embargo, su
afinidad con la «Princesa Belleza» era lo peor.

Nunca serían capaces de ponerse de acuerdo.

Su relación había sido de matar y ser matado.

Y los dos habían sido devorados por un vampiro en el lapso de un


solo día, devorados con gusto.

En el vientre de esa vampiresa, se mezclarían, el siervo y la


maldición.

Como si eso le permitiera descansar en paz. A pesar de morir, no


sería capaz de morir del todo—a pesar de celebrarse un funeral, no
sería capaz de ser conmemorado del todo—a pesar de intentar alcanzar
el nirvana, no sería capaz de evitar perderse. Después de seiscientos
años, sería más irrazonable si eso no lo deprimiera…

“… Entonces, en lugar de que el encuentro de Suicidemaster con


Ex Heart-Under-Blade fuera el desencadenante de la reactivación de la
maldición, ¿estás diciendo que la reunión de Tropicalesque, que yacía
latente en el cuerpo de Suicidemaster, con Ex Heart-Under-Blade, el
blanco de su resentimiento, fue lo que satisfizo las condiciones para su
activación?”

“Sí, y creo que eso también cumple las condiciones para la


mutación de la maldición. En lugar de que un único virus se
multiplique y mute continuamente como resultado de errores durante
la duplicación de genes, esto permite una mutación mucho más
dramática—¿no era así como se creaban nuevas cepas de gripe?”

Para explicarlo a grandes rasgos, el virus de la gripe humana y el


de la gripe aviar se mezclaron dentro del cuerpo de un cerdo, formando
una nueva cepa de la gripe… Fue algo así.

La maldición de su amiga jurada llamada «Princesa Belleza» y la


lealtad de su mayordomo llamado Tropicalesque… Si se absorbían
mutuamente dentro del estómago de Suicidemaster, y si se fusionaban
como conceptos… ¿no podría nacer algo bastante repugnante y
destructivo? Eso era lo que quería preguntar.

Un horrible sabor a zumo tropical.

Las chicas de secundaria tenían una influencia tremenda. De hecho,


un buen número de modas en Japón podían atribuirse a ellas, así que
mis pensamientos también se habían dirigido hacia ellas. No obstante,
la influencia de un siervo que encontró un final prematuro sería
considerable, tal vez incluso superior a la del anfitrión, Suicidemaster.

“Así que es como si la maldición de la bruja no simplemente


reviviera, sino que renaciera, y creo que eso también explica por qué
la infección estalló tras su deportación a Europa, en lugar de
propagarse primero en Japón.”

Bueno, dejando a un lado si había algún otro vampiro en Japón…


Al menos, ni yo ni Shinobu habíamos mostrado ningún síntoma en el
último año.
“Te refieres al lapso de tiempo entre la infección y la aparición de
los síntomas, ¿no? Veamos… Para ser honesta, la explicación hace que
todo encaje tan perfectamente, que en realidad me está volviendo
escéptica…” Dijo Kagenui-san con cuidado.

Ya estaba agradecido de que no rechazara de plano, ni se riera de,


las ideas hechas al paso de un aficionado—en todo caso, sólo podía
preocuparme que mis futuras ideas de aficionado no merecieran un
nivel de consideración similar.

“La razón de su renovación se debió a una intoxicación alimentaria


como resultado de un mal emparejamiento—llamémosla la teoría de la
supertoxificación. Pero, para la maldición de la «Princesa Belleza»,
que llevó al suicidio a humanos y vampiros, animales y plantas, brujas
y países, cualquier cosa y todo sin distinción… ¿Cuál sería la razón
para que tal maldición mutara en una maldición que seca a los
vampiros y los convierte en momias?”

Los virus no podían considerarse seres vivos y no tenían voluntad


propia, y aunque el coronavirus podía parecer que estaba acosando a
la gente, no estaba haciendo nada parecido a pelearse con la
humanidad, ni siquiera planeando su destrucción. Una epidemia no era
ni más ni menos que una epidemia, no era un enemigo.

Del mismo modo, los objetivos no importaban para la evolución.

Que los animales quisieran alargar el cuello porque no podían


alcanzar la comida con la boca, o que pensaran que les convendría
tener la nariz más larga… el proceso de evolución no se vería
estimulado por esas razones. Era simplemente la cruel ley de la
supervivencia del más fuerte.

Sin embargo.

Por otra parte, si realmente existiera una voluntad y un objetivo, la


evolución podría controlarse, por ejemplo, con organismos
modificados genéticamente o con la cría selectiva de animales
domésticos y ganado.

Si un animal no pudiera alcanzar la comida con la boca, entonces


podríamos utilizar nuestras manos para tomarla por ellos, o usar
nuestros pies para obtenerla de otro lugar. Y eso podría orientar un
poco su evolución.

Y en este caso, sí existían.

Puede que una maldición sólo se active automáticamente si se


cumplen las condiciones, pero el siervo que se consumió al mismo
tiempo tenía una voluntad tan clara como la de un espíritu terrenal, y
perseguiría fielmente su objetivo desde el interior de su ama.

Obstinadamente, como un mayordomo[127].

Su último deseo, como una secuencia genética[128].

“¿Dices que Tropicalesque intentó utilizar la maldición de la bruja


para intentar destruir a todos los vampiros del mundo? ¿Como
venganza por su propia muerte? ¿Qué rencor tan fuerte habría tenido?”
“Puede que hubiera «fantasmas» o «serpientes» con rencores tan
fuertes, pero si sólo fuera por venganza, no creo que la maldición
hubiera llegado a ser tan poderosa. Pero si hubiera algo de lo que
Tropicalesque pudiera arrepentirse, lo suficiente como para no morir
del todo incluso después de morir, no sería por haber sido asesinado,
sino por no haber podido matar.”

“—Porque no consiguió matar a Ex Heart-Under-Blade, o mejor


dicho, a la «Princesa Belleza».”

Aun así, no fue por despecho.

Ni enemistad ni rencor.

Fue por lealtad.

Como siervo y mayordomo de la princesa, no podía aceptar la idea


de que su ama se hiciera amiga de la princesa que la maldijo, así que
trató de matarla y, de este modo, se volvieron las tornas en su contra.

Si era capaz de fusionarse con la misma maldición que lo mató,


¿cómo querría ese mayordomo utilizar la energía de esa maldición?

¿Hacia qué dirección apuntaría?

¿Y a quién había visto para despertar el hechizo vinculante que


había permanecido latente?

“Así que no es que quisiera causar la destrucción de todos los


vampiros, sino que incluso muerto, intentaba matar a Ex Heart-Under-
Blade… La joven de cabello dorado, Oshino Shinobu.”
“Sí. Por lealtad.”

Era algo de lo que yo carecía por completo.

Lo más probable es que fuera algo de lo que Shishirui Seishirou


también careciera.

Así que, aunque era imposible decir que podía entender cómo se
sentía, tal vez al menos estaría bien describir esos sentimientos así.

Fue…

Fue una muestra de lealtad extremadamente hermosa.

“… Por un momento, estuve a punto de dejarme engañar por tus


ingeniosas palabras, Araragi-kun, pero en realidad no consiguió
matarla. Una vez más, se podría decir… Aunque consiguió matar a un
montón de otros vampiros.”

“Lo siento, y mi explicación fue escasa, en todo caso. Mencioné


dar dirección a la evolución, pero al final, básicamente habría tenido
que dejarlo en manos del destino. No siempre funciona a la
perfección.”

Incluso con voluntad propia, la evolución podría fracasar.

Por ejemplo, había ideado varios planes para mi nuevo comienzo


como estudiante universitario, pero entonces una gran convulsión
sacudió el mundo. Con la generalización de las clases a distancia, mi
proyecto de hacer cien amigos había quedado reducido a la nada.
¿Qué sería de mí en la agotadora búsqueda de empleo que me
esperaba en el futuro?

¿Cuántas criaturas hubo que acabaron pereciendo como resultado


de su evolución? Y, ¿cuántos monstruos?

“Como mencioné antes, en el momento en que la maldición se


activó, su ama ya había sido deportado a Europa, lejos de Japón donde
estaba Shinobu. Tal vez por eso se propaga por transmisión aérea… O
transmisión por aerosol. Considerando que los vampiros pueden
convertirse en niebla.”

Recordando aquella vieja batalla con Episode que se había vuelto


nostálgica para mí, continué diciendo: “A partir de este punto, todo
esto van a ser conjeturas, pero…” Bueno, no era sólo a partir de este
punto, sino que todo desde el principio era producto de mis conjeturas,
pero pensé en volverlo a decir.

“Aunque la deportación creó una distancia de, no dos metros, sino


la mitad de la circunferencia de la Tierra desde el objetivo, la maldición
que se activó continuó apuntando a Shinobu y sólo a Shinobu.
Obstinadamente, la infección se extendió. Para intentar alcanzar el otro
lado del mundo.”

Una epidemia que se propagó de vampiro a vampiro.

Desde el centro de Europa, trató de extenderse hacia fuera—con


fuerza y determinación—y, con la progresión de la pandemia, acabaría
llegando a la nación insular del Lejano Oriente.
Si es así, entonces no fue del todo una transmisión en aerosol.

Podría llamarse una transmisión vampírica.

“Era una enfermedad contagiosa que sólo infectaba a los vampiros,


no porque estos fueran los objetivos, sino porque eran los puntos
intermedios, las estaciones base, las escalas y los catalizadores—los
vampiros eran el medio de transporte para llegar al otro lado del
mundo.”

“Medio de transporte, ¿eh? En otras palabras, estás diciendo que la


verdadera forma del virus anti vampírico es en realidad una
enfermedad transmitida por vectores que se propaga con los vampiros
como vector. Pero si ese es el caso, entonces ¿no habría sido aún mejor
infectar a los humanos con él? Si el objetivo final de todas esas escalas
era llegar a Ex Heart-Under-Blade para su destino final, entonces
entiendo por qué es un contagio que afecta a los vampiros, pero no veo
por qué no podría utilizar a los humanos como medio de transporte.”

“Sí. En el caso de la peste negra, que ha dejó una fuerte impresión


en Japón por haber iniciado una pandemia en Europa, se trataba
originalmente de una bacteria que había llegado de polizón a Europa
como resultado del comercio mundial.”

La razón de la rápida propagación del coronavirus por todo el


mundo se debe en gran parte al crecimiento de los viajes aéreos y a la
mayor internacionalización y globalización de la humanidad—la
vertiginosa velocidad a la que se propagó el coronavirus en las zonas
infectadas dio la impresión de que era increíblemente contagioso, pero
en realidad no lo era tanto. No obstante, se propagó a un ritmo
históricamente incomparable al de la peste negra, el cólera o la viruela,
extendiéndose como una infraestructura vital.

Dentro de mil años, podría imaginarme infecciones utilizando


cohetes o ascensores espaciales para llegar a Marte en un instante. Así
que si el virus anti vampírico debía propagarse global y eficientemente,
lo más lógico era utilizar a los humanos para los puntos de escala, seres
que abarcaban territorios más amplios que los vampiros, con mayores
áreas de actividad.

“… Sin embargo, ese medio de transporte ya había sido ocupado.


En el momento en que la mutación se había puesto al día.”

“Ajá… ¿te refieres a la interferencia viral?”

Asentí con la cabeza.

Bueno, no había forma de verificar científicamente que los


humanos no pudieran servir como vectores de la maldición debido a la
propagación del coronavirus—dudaba que hubiera muchos de
nosotros, raros conejillos de indias potenciales como Shinobu y yo, o
quizá el medio vampiro Episode.

Sin embargo, en realidad no importaba si la interferencia viral


podía producirse o no.

Porque el coronavirus se había adelantado a arrasar el mundo, la


internacionalización de la humanidad, los viajes y las salidas no
esenciales y no urgentes se habían detenido de golpe.
Un encierro.

En Japón, puede que no haya habido ningún bloqueo desde el punto


de vista legal, pero aún recuerdo las peticiones de abstenerse
voluntariamente de cualquier viaje que cruzara las fronteras de las
prefecturas, pero ni siquiera eso bastaría para evitar por completo la
propagación de la infección.

No obstante, para el virus anti vampírico, que debía llegar al otro


extremo del mundo, utilizar a los humanos como vectores no podía
considerarse necesariamente la ruta más corta posible.

Más bien, limitar la ruta de infección sólo a los vampiros, que era
poco probable que estuvieran infectados con el coronavirus—lo que
teóricamente podría demostrarse—, sería un curso excesivamente
lógico y calculado para el virus.

En comparación con las aves o los murciélagos.

“No he llegado a pensar por qué los síntomas implican


deshidratación y momificación, aunque…”

Probablemente también había una razón para ello. Tal vez las
preferencias personales de Tropicalesque desde lo más profundo de su
psique se habían mezclado, pero si es así, tendríamos que dejar el
asunto sin resolver. Su ama, Suicidemaster, había tenido propensión a
entrar en criptobiosis tras intoxicarse con comida, pero eso parecía una
regla exclusiva de ella, así que…
“Bueno, dejar atrás el cuerpo facilita la propagación de la
enfermedad, pero hasta ahí puedo deducir…”

Y sin embargo, no me sentó bien.

En ese momento, ya no se trataba de la inconsciencia latente de los


muertos, sino de algo claramente deliberado… Pero, de hecho, las
enfermedades que afectan a las plantas utilizaban el mismo proceso
para ampliar su radio de infección…

¿El objetivo de la momificación era simplemente la conservación a


largo plazo de los cadáveres?

¿Le gustaban los frutos secos?

“De acuerdo. Lo entiendo, así que no hay necesidad de seguir


pensando en ese punto. De momento podemos atribuirlo a una
mutación. No iba a hacerte pensar en todo, Araragi-kun, y tenemos que
dejar algunos misterios sin resolver para Gaen-senpai.”

Así que la propia Kagenui-san no iba a resolver los misterios…

Bueno, no parecía del tipo de las que son inquisitivas y resuelven


misterios.

“Pero hay una cosa más, un misterio más que podría hacer o
deshacer todo el caso. Según tu lógica, Tropicalesque, retorcido como
era, estaba propagando el contagio basado en la maldición por lealtad
a su ama, Suicidemaster… pero, tú mismo la conociste, Araragi-kun.
Suicidemaster está al borde de la muerte debido a esa misma
enfermedad.”
“Ese sería el signo más evidente del fracaso de la evolución: aunque
era una maldición para proteger a Suicidemaster y matar a Shinobu, la
maldición, lo suficientemente fuerte como para derribar a todo un país,
también acabó también a su ama.”

Un virus no puede dejar morir a su propio huésped. Si el huésped


moría, el propio virus también moriría. En realidad, hubo infinidad de
virus que fueron erradicados por esa razón.

No había ninguna estrategia de supervivencia ni nada por el estilo.

Tanto si había un objetivo en mente como si no, el fracaso era el


fracaso, y la muerte era la muerte.

A pesar de ser inmortal, la muerte seguía siendo muerte.

Para empezar, Tropicalesque ya había muerto hacía seiscientos


años, todas sus partes menos su lealtad.

“Supongo que también están las bacterias carnívoras que son así,
ahora que lo pienso… aun con todo, Araragi-kun. Si es así, entonces
no puede llamarse lealtad, ¿verdad?”

“Um… No estoy seguro. Es cierto que el último deseo de


Tropicalesque es ignorar por completo los propios deseos de
Suicidemaster… Pero su deseo de servir a su ama con toda su alma,
incluso si eso lo llevaba a ser desagradado u odiado…”

“Eso ya no es lealtad. Es amor.”


Oír esas palabras en boca de la persona que parecía menos dispuesta
a decirlas me hizo sentir como si me acabaran de pisar la cabeza.

Pero no parecía que Kagenui hubiera querido decir nada


especialmente extraño, ya que continuó.

“En ese caso, sin embargo, cometí un gran error, ¿eh? Llamándolos
a ti y a Ex Heart-Under-Blade. Aunque Ex Heart-Under-Blade es el
objetivo de la maldición, la convoqué expresamente aquí, incluso en
medio de esta pandemia.” Dijo.

“… Aunque sólo fuera por mantener la pandemia bajo control, era


lo mejor que se podía hacer. Ahora que el objetivo está justo al lado
del huésped, Tropicalesque no tiene necesidad de seguir ampliando su
área de infección.”

Era una ilusión, pero, como mínimo, la contención debería ser


posible, un proceso mucho más sencillo que tener que decretar
bloqueos para el coronavirus.

Mientras la propagación de este virus tuviera un objetivo, y un


sentido de dirección.

Siempre que fuera posible comprender su transformación y


mutación.

Un especialista tendría muchas formas de solucionarlo.

“¿Pero y si tú y Ex Heart-Under-Blade ya están infectados a estas


alturas?”
“¿Oh? ¿Te preocupan los vampiros inmortales? Kagenui-san.”

“Voy a hacerte pedazos. Hasta que no quede ni una pizca de ti.”

Da miedo…

Me había dejado llevar, después de todo, había estado hablando


demasiado tiempo. Y pensar que había acabado contando chismes sin
pruebas.

“Eso es seguro. Para ti, Araragi-kun, esas habladurías tuyas apenas


te valen un notable, pero no tanto como un sobresaliente:
probablemente lleve más tiempo verificar la verdad. La coalición de
especialistas está al límite, así que cualquier nueva hipótesis sería
bienvenida, pero decir que podríamos volver mañana era demasiado
exagerado, incluso para ser algo dicho de boca para afuera.”

“Bien. Y así, finalmente estamos llegando a la verdadera cuestión.”

“Estás bromeando, ¿verdad? Entonces, ¿qué fue todo eso hasta


ahora?”

Como dije, eran habladurías.

No obstante, basándome en este cotilleo ocioso, había un


tratamiento potencial para la Suicidemaster moribunda que quería
probar—y, al mismo tiempo, también podría estar relacionado con
salvar a Shinobu, si ya se había infectado.

Y, por supuesto, podría salvarme a posteriori.

“¿Un tratamiento que querías probar?”


“Sí. Basándome en este chisme ocioso, quería proponer una
operación. Pero no es una intervención quirúrgica, ni tampoco una
medicación o una vacunación—es una dietoterapia.”

O, podrías decirlo así.

Quizá las palabras sonaran aún más cursis saliendo de mi boca que
de la de Kagenui-san, pero no podía permitirme el lujo de
desaprovechar esta oportunidad.

Lo que quería administrar era amor.


018
Lo había dicho tan pretenciosamente, pero lo que quería administrar
no era mi propio amor—mi amor estaba reservado para Senjougahara
Hitagi sin lugar a dudas. Junto con Oikura, Hanekawa, Kanbaru, mis
hermanas… Y una joven de cabellos dorados.

Realmente no había espacio de sobra.

Esa había sido la dirección de mi evolución.

Así que, naturalmente, la encargada de empuñar, no el bisturí, sino


los cubiertos, fue la sombra del vampiro de sangre de hierro, de sangre
caliente, de sangre fría, Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-
Blade—Oshino Shinobu.

El amor entre amigas juradas.

Probablemente sería más difícil convencerla en comparación con


Kagenui-san… A su manera, podría aferrarse al principio de que no
salvar a su amiga jurada al borde de la muerte era más genial.

“Más que no querer, la idea simplemente suena desagradable.


Realmente debería haberos dejado atrás en Japón, mi amo.”

Shinobu había sido sacada de mi sombra, y dado que había sido el


Rey de las Excentricidades y una princesa, tal vez podría describirla
como de muy mal humor[129]. Pero no trató de ocultar la mella en su
actitud, ni de encerrarse en sí misma, como había hecho durante el caso
con Shishirui Seishirou—si fuera a rechazar los métodos específicos
que se le presentaron, de base no habría venido a Europa.

No era el momento de hacerse la genial.

“Hmph. No me malinterpretéis, mi amo. Simplemente creo que el


verdadero deseo de Deathy es morir así. Sin embargo, si esa hipótesis,
si esa super hipotética hipótesis vuestra realmente está en el blanco,
entonces vuestra vida estaría en peligro. Para que no os infectéis, no
tendré más remedio que tomar medidas preventivas. Hay que ver,
contra mi amo o contra las enfermedades, simplemente no puedo
ganar[130].”

Así que ella estaba tratando de actuar con calma, tan tarde en el
juego.

Pero si estaba diciendo eso, entonces la propia Shinobu, el destino


final de esta enfermedad contagiosa, corría mucho más peligro—por
mucho que quisiera presumir o respetar los deseos de su amiga jurada,
como su compañero, no podía permitirlo.

Si Shinobu no iba a hacerlo, tendría que hacerlo yo.

“No hay manera, mi amo. que os dejase hacer algo así. ¡Ella es mi
amiga jurada!”

“Shinobu Nee-san. Tampoco te olvides de mí.” Dijo Ononoki-chan,


que también estaba presente en la sala de tratamiento. Si Shinobu era
como un médico de la peste enmascarado, entonces en este momento,
la posición de esta chica preadolescente era la de una enfermera de
quirófano.

Una polifacética impresionante, una vez más a punto de conseguirle


el título de Mejor Actriz de Reparto.

“Si el objetivo de la enfermedad es hacer múltiples escalas en su


camino hacia un objetivo específico, entonces quién sabe cuándo me
incluirán en ese itinerario, incluso cuando no sea un vampiro.”

Como excentricidad artificial, Ononoki-chan era una existencia


única que no formaba parte de una raza extendida por todo el mundo,
así que probablemente no era algo de lo que preocuparse. Pero
teniendo en cuenta que mi razonamiento lógico de «las lagunas de la
enfermedad contagiosa» tenía sus raíces en su «Unlimited Rulebook»,
era cierto que no podíamos descartar por completo ese riesgo.

“No podríais importarme menos.”

“Qué horror. Aunque ya te considero, Shinobu Nee-san, una amiga


jurada.”

“Os mataré hasta que muráis.”

“Eso significa que moriría.”

Kagenui-san hizo caso omiso de esas bromas sin sentido y sin amor,
y corrió la cortina sin miramientos, sin siquiera llamar a la puerta.

Como si fuera una mañana refrescante.

Tal vez realmente lo era.


Suponía que la persona más difícil de convencer sería la que iba a
recibir el tratamiento, la propia Deathtopia Virtuoso Suicidemaster,
porque esa verdadera antepasada que había declarado tan claramente
que no necesitaba ayuda, incluso con esa voz ronca, ¿cómo íbamos a
conseguir que firmara el consentimiento?

Técnicamente dijo: «Yo también lo habría hecho, si hubiera


podido», pero no fue como si esas frívolas palabras estuvieran
comprometiéndose realmente con la idea.

Antes de eso, cómo iba a explicar que la causa de la enfermedad


era el servicio conmemorativo celebrado para el siervo bajo su
supervisión, Tropicalesque—por más que lo pensaba, no encontraba la
manera.

No tuve más remedio que dejar el convencimiento a su amiga


jurada.

Aunque había pensado patéticamente que tenía que cargar con todo
como proponente de la idea, al final acabé teniendo que endosarle ese
papel a Shinobu.

Afortunadamente, no eran palabras que pudiera decir aquí.

Porque, al otro lado de la cortina, Suicidemaster, durmiendo junto


con el amanecer, ya no estaba sólo al borde de la muerte.

El vampiro preparado para la muerte, de muerte inevitable, de


muerte segura.

Estaba en un estado cercano a la muerte.


Hasta el punto de que no habría sido capaz de responder, tanto si
hubiéramos llamado a la puerta como si le hubiéramos hablado o
incluso sacudido su cuerpo—el cuerpo de Suicidemaster estaba siendo
drenado.

Si realmente sacudiésemos su cuerpo, podría haberse hecho polvo.

No había ni rastro de su aspecto cuando me había enfrentado a ella


la primavera pasada—puede que el nirvana no existiera para los
vampiros, pero aquella momia se parecía a una de esas momias
vivientes budistas.

Me parecía una locura que siguiera viva en ese estado, pero lo que
le quedaba de vida era cuestión de horas… o quizá sólo cuestión de
minutos… No sería raro que perdiera la vida en cuestión de segundos.

Quizá ya había dejado de respirar por sí misma…

“Shinobu.”

“Comprendo. No podéis mostrarme semejante espectáculo y


esperar que la deje en paz.”

Pasando por debajo del brazo de Kagenui-san que sujetaba la


cortina, Shinobu se dirigió malhumorada hacia el trono que hacía las
veces de lecho de enferma.

Aunque había actuado de forma pretenciosa, probablemente era


cierto que sabía que era absurdo no estar dispuesta a estas alturas.
No se produjeron acontecimientos duros y geniales, de esos que
tanto gustaban a Shinobu, o quizá a Suicidemaster.

“Incluso antes de la enfermedad, supongo que fui infectada por


vuestra suavidad. Querida mía. Si Deathy sobrevive a esto, estoy
segura de que luego me cortará por completo.”

Aunque se quejaba, Shinobu no se detuvo y se sentó a horcajadas


sobre la momia de Suicidemaster en el trono. Y, en el cuello de su
amiga jurado, que ahora parecía menos un árbol marchito y más una
simple rama, hundió los dientes sin dudarlo un instante.

Como había hecho conmigo.

O con Shishirui Seishirou—le clavó los colmillos sin piedad.

Para un vampiro, no había forma de contacto más cercana.

Sintiendo que no podía soportar mirar, desvié la mirada


nerviosamente—no quería pensar que esta reacción era por celos,
aunque había sido yo quien lo había sugerido en primer lugar.

Seguro que no se parecía en nada a los sentimientos de


Senjougahara Hitagi cuando me propuso tener una cita con Kanbaru
Suruga.

Pero recordé algo que me había dicho, cuando Shinobu aún no era
Shinobu—que era una falta de etiqueta mirar fijamente a una dama
mientras comía.
“¿Queda sangre para chupar? En las venas de Suicidemaster.” Dijo
Ononoki-chan, acercándose a mí.

¿Había dejado por fin de intentar mantenerme a distancia?

O quizás había sentido cierta incomodidad a su manera.

“Viéndolo así, se parece menos a chupar sangre y más a sangrar.


Pero espero que tu plan demasiado optimista salga bien, Oni no Onii-
chan. U Oni-chan para abreviar. Tu endeble y excesivamente optimista
plan.”

“Bueno, que yo sea endeble es lo mismo de siempre. Además de


ser aún menos importante que un virus. Así que, como siempre, pensé
que era algo que valía la pena intentar, aunque acabara en fracaso.”

“¿Está bien decir algo así? Onee-chan está a la espera para poder
acabar inmediatamente con esos dos demonios si termina en fracaso.”

¿De verdad?

Bueno, era la postura natural de un especialista—no podíamos


permitir que hiciera la vista gorda. Si este tratamiento, o este ensayo
clínico, fracasaba o empeoraba, podría significar el regreso de Shinobu
como el Rey de las Excentricidades.

Y podría significar que incluso su amiga jurada también podría


recuperar su antiguo poder.

Aunque era posible que la enloquecida por la batalla Kagenui-san


accediera a probar mi plan porque quería que eso sucediera… sin
embargo, si había leído las cosas correctamente, este ensayo clínico
tendría el resultado exactamente opuesto al que deseaba esa onmyouji
violenta.

“Oni-chan, ¿alguna vez has leído las cosas correctamente? ¿No


estás siempre malinterpretando las cosas? Parece como si también
leyeses mal la palabra «miss». Como, «señorita[131]» cuando es claro
que es «fallo».”

“¡Como si yo fuera a hacer eso!”

Pero, tal como ella había dicho, era más raro que mis lecturas fueran
correctas—a pesar de las veces que Hitagi me había dicho: «No me
malinterpretes», yo seguía acumulando malentendidos, día tras día.

Mientras amontonaba mis pecados.

No obstante, no era necesario que mi hipótesis fuera


completamente correcta—en todo caso, ni siquiera importaba si casi el
cien por cien de lo que había hablado con Kagenui-san resultaba ser un
malentendido.

Porque el virus anti vampiros.

No afectó a los humanos.

Si había un hecho inequívoco en el que los especialistas podían


estar de acuerdo, bien podía ser ese, porque el quid de la terapia
dietética que proponía consistía en hacer que Shinobu succionara la
sangre de Suicidemaster hasta su límite, degradándola de magnífica
ancestro verdadera a mera humana.
Igual que había hecho con el Rey de las Excentricidades.

Igual que había convertido a esa joven en una jovencita.

“… Las excusas no van a funcionar aquí. No puedo culpar a Oshino


por esto. Fue enteramente mi idea. Y ni siquiera he pensado
completamente en lo que los resultados podrían ser…”

Sin embargo, al igual que los restos colados de Kiss-Shot Acerola-


Orion Heart-Under-Blade, después de que yo le chupara la sangre, no
corrían el riesgo de infectarse—aunque había asumido un riesgo
innecesario al crecer hasta una forma de trece años—, si Shinobu
chupaba por completo todas las habilidades vampíricas de
Suicidemaster, la misma dejaría de ser un vampiro para convertirse en
algo parecido a un humano. Y el virus anti vampírico que permaneció
latente en su cuerpo durante seiscientos años no surtiría efecto.

Un huésped que fuera «humano» no sería atacado.

“¿Pero lo que queda de Tropicalesque no migraría al cuerpo de


Shinobu Nee-san? En ese caso, Shino-nee bien podría estar bebiendo
veneno puro.”

“Lo referente a eso ya se lo expliqué a Kagenui-san.”

“Y ahora te digo que también me lo expliques a mí. ¿Quieres que


te muerda sin motivo?”

“Eso asusta… Pero todo lo que necesita succionar es el componente


de la maldición que fue lanzada sobre la «Princesa Belleza». Mientras
deja atrás los genes de Tropicalesque.”
Después de todo, si lo chupaba todo, su amiga jurada moriría.

Si algo iba a quedar, sería su devoto mayordomo—si sólo se


aspirara la maldición que se había filtrado a través de la dirección de
Tropicalesque, entonces, bueno, eso había sido originalmente de
Shinobu.

Al igual que seiscientos años atrás, cuando aún era la «Princesa


Belleza», la maldición no la afectaría a ella misma—por supuesto,
tampoco afectaría a los demás.

Como si pudiera.

La visión de Shinobu sorbiendo burdamente la sangre de su amiga


jurada, que probablemente no llegaba ni a unas gotas aunque metieras
la mano en los capilares más diminutos, ¿qué tenía eso de hermoso?

“…………”

Mis ansiedades aumentaron aún más.

Lo había llamado amor, pero en realidad era una camaradería


apasionada.

No era ni caridad ni buena voluntad.

Aunque me resultaba difícil observarla directamente, no podía


evitar lanzar miradas furtivas al lugar de su comida—cuando había
chupado la sangre de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade,
¿podría haberlo hecho con tanta pasión, con tanto entusiasmo?

… Tal vez esto realmente era celos.


Tal vez había sido posesivo, con el deseo de mantener el control
sobre ella, como la única persona capaz de rehidratar a aquella joven
de cabellos dorados… Esto me estaba obligando a enfrentarme a mi
propia fealdad.

“Pwah.”

Mientras me costaba decidir si me sentía incómoda quedándome


aquí o si la maldición de la «Princesa Belleza» me dificultaba
quedarme quieto, Shinobu terminó su comida—había parecido mucho
tiempo, pero probablemente sólo había lamido las pocas gotas de
sangre que quedaban dentro de la momia.

“Eso fue exquisito. En fin, quién sabe si lo que aparece será un


demonio o una serpiente[132]… aunque sería un problema si apareciera
un demonio. Mejor que sea un humano. Kaka.”

Tal vez se sintiera refrescada tras terminar su comida, o tal vez su


propia «maldición» al haber regresado a su cuerpo tras seiscientos años
le produjera un efecto similar al del dopaje sanguíneo, pero el rostro
de Shinobu mostraba una extraña expresión de felicidad al descender
de Suicidemaster, que no parecía diferente a simple vista.

“¿Fue bie’? Ex Hea’t-U’de’-Blade. O, ¿Pri’ce’a Ace’ola?”

“¿Hm?”

Tal vez porque el dialecto de Kagenui-san había sido especialmente


pronunciado con aquella pregunta, Shinobu pareció
momentáneamente desconcertada… o, tal vez, porque le habían
recordado tan abruptamente los tiempos en que había sido la princesa
de un país ahora en ruinas.

“¿Quién sabe? Dejaré que sean los especialistas quienes juzguen.


Todo lo que hice fue probar, como un catador de venenos, supongo.”

Mientras hablaba, volvió a bajar hacia nosotros.

A diferencia de la forma malhumorada con que había subido, se


había pellizcado delicadamente el dobladillo de la capa para descender
las escaleras con elegancia. Puede que no se diera cuenta de que
actuaba así, pero su conducta se parecía mucho a los pasos de una
princesa.

“Pero, sólo una cosa. Sólo había una cosa mal con vuestra
deducción, mi amo.”

“¿Qué?”

Era imposible que sólo me equivocara en una cosa, ¿verdad?

Eso fue lo que empecé a pensar, pero Shinobu continuó con una
expresión indiferente, aunque debería decir que no era como si no
hubiera comido[133].

“Dijisteis que el virus anti vampírico, con la maldición en su centro,


había mutado con el objetivo de matarme, pero no fue así.”

“¿Eh? Si eso estuvo mal, entonces eso es básicamente decir que


todo lo estaba…”
“Verdaderamente, se habían fusionado de forma bastante turbia, y
se habían mezclado de forma bastante caótica. Fui incapaz de separar
completamente el componente Tropicalesque—fue como haber
quitado los pimientos de un filete condimentado con pimienta china,
el sabor amargo todavía está allí.”

Así que sus intenciones acabaron por serme más o menos


transmitidas—dijo Shinobu, relamiéndose los labios con coquetería.

“Su motivo no había sido matarme.”

“Bueno, entonces, ¿por qué demonios se puso en un acto tan


global? Al final, ¿fueron sólo impulsos destructivos, y sólo estaba
descargando su ira contra todos los otros vampiros?”

“Eso sería describiros, ¿no? Estaban lejos de ser impulsos


destructivos—es correcto decir que lamentaba no haber podido
matarme hace seiscientos años, pero su objetivo final no era matarme.
Puede resultar extraño que hable en su defensa, pero, ante todo,
intentaba mantenernos separadas a Deathy y a mí.”

Celos—amor.

Aunque no era mi intención, ahora podía entender esos


sentimientos.

“En otras palabras, se lamentaba de que su error—su suicidio—


hiciera que Deathy y yo forjáramos un vínculo aún más fuerte. Hasta
el punto de que, tras su muerte, no pudo morir del todo. Y, seiscientos
años más tarde, cuando volvió a encontrarse conmigo, a quien no había
podido matar, aún con vida, su arrepentimiento se disparó hasta el
extremo.”

Debió pensar algo así.

Esta chica.

No puedo aceptarla como sierva de mi ama…

“… No era exactamente su sierva, pero técnicamente hablando, eso


no es más que un entendimiento entre Deathy y yo. Era como ser
incapaz de aceptar a su nueva «hermana pequeña».”

No sólo era un ejemplo común, sino también familiar[134].

Una vez estuve en la situación de Shinobu.

Con el primer siervo de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-


Blade, Shishirui Seishirou, había tenido una relación
insoportablemente mala—éramos fundamentalmente incompatibles.

“No es por ser quisquilloso, Shinobu, pero al final, ¿no estaba


tratando de matarte. Pero él…”

“No intentaba matarme, sino convertirme de vampiro a humano.


Como había intentado hacer con vos hace dos años… y como he hecho
ahora con Deathy.”

De vampiro a humano. Convertir a un vampiro en humano.

Cuando dijo eso, de repente lo entendí.

Había sido un hueco que no había podido llenar hasta el final, pero
el misterio que quedaba de por qué la enfermedad contagiosa de
Tropicalesque convertía a los vampiros infectados en momias no se
debía a un fallo o a un error—¿por qué permanecían los cadáveres de
los vampiros, en lugar de reducirse a cenizas, estallar en llamas o
volver a la tierra?

Se me habían ocurrido ideas superficiales como que había que dejar


los restos para que siguieran propagando el virus, o que había que
conservarlos como alimentos en conserva, pero no era eso, no era eso
en absoluto—en todo caso, mis instintos originales habían estado más
cerca de la respuesta.

Las momias de las chicas de secundaria.

Las últimas formas resecas de los que fracasaron en convertirse en


vampiros.

Era cierto que eran lo suficientemente diferentes como para


considerarlas cosas completamente distintas al compararlas
visualmente, pero si eran tan diferentes, ¿por qué no había sido capaz
de considerar lo contrario?

En la dirección opuesta.

Momias de vampiros que habían fracasado en su intento de


convertirse en humanos—esa era la dirección en la que había fallado
la evolución.

En todo caso, era como si la evolución se hubiera convertido en un


niño perdido.

Por lo tanto, si el virus anti vampiros recibiera un nombre oficial…


“La Enfermedad Humana.” Dije. “Tropicalesque quería volver a
convertirte en humano… Así que ese era el objetivo final de ese
mayordomo al final de todas esas escalas.”

“En efecto. Para separarnos a Deathy y a mí de una vez por todas.”

¿Separarlas?

Eso no parecía correcto.

Probablemente no iba a ser muy convincente cuando ya me había


equivocado en un punto tan masivo y crucial, pero si eso era cierto,
bien podría haber intentado matarla—considerando las atroces
propiedades originales de la «maldición de la bruja», eso habría sido
más sencillo.

Sin embargo, si la evolución estaba dirigida a convertir a Kiss-Shot


Acerola-Orion Heart-Under-Blade—o a la sombra de ella, Oshino
Shinobu—en humana, entonces podría ser porque el propio
Tropicalesque había sido un siervo, antaño humano, que se había
convertido en vampiro.

No podía reconocerla como otra sierva, como a una «hermana


pequeña».

Pero quizás, como «persona».

“Pero, al final, incluso eso falló. Todos los vampiros infectados se


convirtieron en momias, y ni siquiera sus sombras permanecieron. En
términos de su naturaleza vampírica, es como si sus sombras y formas
permanecieran. No fue nada bien.”
Ononoki-chan habló sin rodeos, sin ocultar sus intenciones ni
sombras ni formas.

En realidad, los ataúdes sí tenían algo que contener, y por eso el


«Castillo de Cadáveres» se había llenado de ellos hasta los topes[135].

“No es necesariamente el caso de que todas fracasaran. Podría ser


que sólo descubriéramos las momias fallidas—si hay una proporción
de infectados que se convirtieron en humanos como se pretendía,
entonces se habrían mezclado en la población de 7.700 millones, y no
habría forma de encontrarlos.”

“Y Deathy será ahora uno de ellos, supongo—a pesar de todo, fue


un virus temible que intentó llevar a los vampiros a su extinción.”

Shinobu se había referido a ello en pasado.

Me pareció un poco precipitado de su parte, pero al final había


cortado por completo el origen de la maldición. Y ahora que el propio
origen estaba completamente claro, era posible idear medidas para
contenerlo—incluso cabía la posibilidad de que, al igual que las
momias de las chicas de secundaria pudieron volver a ser chicas de
secundaria, los vampiros momificados de la morgue pudieran resucitar
a sus formas originales.

Aunque estuvieran muertos, seguían siendo monstruos inmortales.

Por supuesto, mis esperanzas podrían ser demasiado altas, y eso


podría no ser más que una quimera, y si los especialistas lo harían o no
en primer lugar estaba más allá de mi poder… Pero al menos, no había
duda de que la pandemia del virus anti vampírico estaba mostrando sus
primeros signos de haber concluido.

El fantasma, visto de cerca, no es más que hierba plateada


marchita[136].

Flores ante una tumba.

Incluso esta enfermedad no identificada de origen desconocido,


después de todo esto, podría acabar siendo nada más que un objeto de
investigación.

“Mm-mmm.”

Mientras Shinobu bajaba las escaleras con paso relajado, se oyó un


gemido detrás de ella. Desde la cama del enfermo del trono.

“¿Deathy?”

Al oír la voz de su amiga jurada, Shinobu giró la cabeza.

Pensé que había recuperado el conocimiento bastante rápido


después de recibir la terapia dietética de Shinobu, como era de esperar
de un verdadero vampiro antepasado que había vivido durante mil
años, pero su gemido continuó en un: “Mmnyah mmnyah[137]…
Zzz…”

Por supuesto.

Ya no era una verdadera vampira ancestral.

Ahora, más que Oshino Shinobu, y más que Araragi Koyomi,


estaba más cerca de lo humano—aunque el comportamiento arrogante
y pomposo, duro y frío de los viejos tiempos eran sólo mentiras, con
una voz pura como la de un bebé recién nacido, Deathtopia Virtuoso
Suicidemaster murmuró.

“No puedo comer más… Tropicalesque.”

Con la cabeza aún vuelta hacia el trono, Shinobu puso cara de


haberse tragado algo más que amargura—no es que yo pudiera verlo
desde donde estaba, pero podía afirmar con total seguridad que estaba
poniendo ese tipo de cara.

Un rostro que no era bello en absoluto.

“Su charla dormida es tan dulce como el postre, supongo—sí, sí,


era deliciosa.”

Había sido una disputa entre hermanos en la que nadie se atrevería


a involucrarse, pero fue como un infierno que se tragaba el mundo
entero, o un mundo demoníaco que se tragaba a toda una raza, y ahora,
esta era su conclusión, que no podía contarse a nadie.
019
El epílogo.

Pero no fue unos días después, sino unos años después[138].

Desde entonces, habían pasado dos años, o mejor dicho, casi tres
años—comparado con seiscientos, ese número, en comparación, era
del tamaño de un virus, pero el día actual era el día de la ceremonia de
graduación de la Universidad Nacional de Manase.

No obstante, la ceremonia de graduación se celebró a distancia.

Los únicos a los que se les permitía asistir de verdad eran los
alumnos de matrícula de honor cuidadosamente seleccionados de
varios departamentos, así que, como pobre estudiante que sólo había
rozado la increíble fortuna de no tener que repetir ningún año, sólo
pude asistir desde el apartamento que era mi alojamiento. Por cierto,
mi novia, Senjougahara Hitagi, estaba allí en persona para pronunciar
el discurso de graduación. Me sentí muy orgulloso de ella. Aunque no
estaba claro si ella se sentía igual de orgullosa de mí.

Bueno, en cualquier caso, la tecnología a distancia había avanzado


mucho, así que en lugar de simplemente asistir a través de la cámara
frontal de mi computador o smartphone, estaba utilizando un equipo
de RV que se había desarrollado recientemente. Sería capaz de recibir
las palabras de Hitagi con la sensación de estar realmente allí—incluso
sería capaz de recibir mi diploma, llevando un control a modo de
guante. Dado que me había saltado la ceremonia de graduación de la
secundaria, no podría evitar sentirme emocionado ante la idea de
recibir mi primer diploma desde la escuela media, aunque fuera virtual.

Por supuesto, tampoco hubo retrasos en la comunicación entre los


estudiantes que se graduaban… Al final, mi proyecto de hacer cien
amigos se había venido cruelmente abajo, pero había forjado una
amistad que duraría toda la vida en Hamukai Meniko, y esa amistad
valía más que cien amigos. Aunque la ceremonia de graduación no
tenía público, siempre que pudieran preparar su propio equipo de RV,
no había límite para el número de invitados que podían asistir. Mis
padres habían prometido asistir desde su lugar de trabajo. Era un lugar
de trabajo muy comprensivo, siempre y cuando no acabaran en la
escena de un asesinato.

Con un progreso constante, los tiempos siguieron evolucionando.

Como si esa evolución mantuviera una dirección.

Además, en los dos últimos años, aunque la situación que había


abarcado al mundo entero había ido y venido de lo bueno a lo malo,
las cosas habían mejorado lenta pero inexorablemente. La mayor parte
de la población de Japón se había vacunado, y la presión sobre la
atención sanitaria se había aligerado. La economía mostraba signos de
recuperación, y las tasas de desempleo y suicidio eran más bajas que
antes—en cuanto a mí, digamos que se había decidido mi lugar de
trabajo.

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, que habían sido objeto de


mucha controversia, habían terminado con un éxito rotundo, y el
Koshien, que se iba a usar este mes con mucha fanfarria, seguramente
sería recibido con gran fervor—el equipo femenino de baloncesto de
la Secundaria Naoetsu, con mucha ayuda de las OG, seguramente
mostraría buenos resultados en el Torneo Interuniversitario de
Baloncesto. Hablando de eso, a partir del mes que viene, al parecer se
reanudarán por completo las clases presenciales en la universidad de
Kanbaru…

Los restaurantes y las instalaciones recreativas ahora podían elegir


su horario de apertura a discreción, y los conciertos y teatros podían
anunciar abiertamente sus cifras de asistencia. En los programas de
televisión, las mamparas que separaban a los artistas se hacían más
transparentes o se suprimían por completo—el hecho de que al
principio siempre apareciera «Este programa se ha rodado teniendo en
cuenta las medidas de prevención de enfermedades» se había
convertido en una pequeña peculiaridad divertida.

Aunque no eran exactamente tiempos de paz, podíamos salir de


casa sin restricciones horarias, así que aquella diosa de los paseos, a la
que quería abrazar hasta hartarme, podía ahora desplegar todo su
poder… Estaba seguro de que el Santuario Kita Shirahebi conseguiría
recuperar su prosperidad habitual. Naturalmente, seguían existiendo
duras restricciones para viajar al extranjero, pero siempre que se
tomaran las debidas precauciones, que se habían convertido en algo
habitual, era posible hacer turismo en cualquier lugar y en cualquier
momento—la época en que se agotaban las mascarillas y el papel
higiénico era ahora sólo una historia de la que reírse. Ah, pero los
protectores faciales se habían convertido en un artículo de moda para
los amantes de las tendencias, así que siempre escaseaban.

Los gobiernos locales habían ralentizado sus anuncios de casos


confirmados, primero a una vez a la semana, luego a una vez al mes, y
sólo tras un cuidadoso análisis de los datos. Y el número de programas
de noticias que informaban sobre los datos había disminuido
enormemente—ayer, el nacimiento de una cría de panda en la
prefectura de Wakayama había sido el titular.

La práctica de tomarse la temperatura con regularidad había


aumentado la concienciación sanitaria de la gente y, como resultado,
además de controlar el coronavirus, la humanidad también había
controlado la gripe, la fiebre del heno y el norovirus como una especie
de efecto secundario o subproducto. Palabras como «suspendido»,
«aplazado» o «reducido en escala» habían desaparecido por completo
de los periódicos, y los «Tres Cierres» habían empezado a tener una
mayor impresión de referirse a una habitación triplemente cerrada, y
por fin parecía que el mundo empezaba a contenerse a la hora de usar
la palabra «autocontrol»—había conseguido reconciliarme con
Oikura, y después de que terminara la ceremonia de graduación a
distancia, íbamos a ir juntos a un estudio fotográfico. Seguro que el
furisode que había elegido le quedaría bien. Incluso me reconcilié con
Sengoku, que había alcanzado sus sueños en Tokio. Las disparidades
y divisiones del mundo habían desaparecido, y Hanekawa, tras
regresar sana y salva a Japón después de terminar sus deberes, vivía
ahora conmigo en mi apartamento. Anoche se había acostado tarde, así
que quizá no se despertara hasta la tarde.

Ese era el mundo dos años después.

Digamos que fue así.

“Mi amo.” Dijo una voz.

Mientras me cambiaba el pijama por la hakama con emblema que


me habían comprado mis padres, apareció de entre mi sombra una
joven de cabellos dorados—como se habían colocado luces brillantes
para la ceremonia de graduación a distancia, mi sombra se pronunciaba
con fuerza.

La joven de cabello dorado.

Por supuesto, no de trece años, sino una niña de ocho años.

La joven, que en realidad tenía seiscientos dos años, había salido


arrastrándose por su propia voluntad, pero parecía que dudaba en
hablar—nunca había sido tímida a la hora de hincar directamente el
diente a un tema, pero daba la sensación de que esta vez se estaba
mordiendo la lengua[139].

¿Quería que le cepillaran los dientes o algo así?

“De ninguna manera. Um, así que, ¿cómo debo decíroslo? En este
ceremonioso día, en el que estáis a punto de partir hacia el siguiente
capítulo de vuestra vida, no estaba segura de si era buena idea deciros
esto…”

“¿De qué se trata? Si te parece bien, te escucharé, ¿de acuerdo?”

“Deathy ha muerto.”

Como si lo hubiera decidido, Shinobu lo dijo con decisión.

Arreglando su torpe comportamiento, me miró fijamente—pero,


¿murió? Deathtopia Virtuoso Suicidemaster—er, ¿Ex Suicidemaster lo
hizo?

“Sí. Se había infectado con el coronavirus. Su estado empeoró de


repente durante la cuarentena, y no tardó mucho.”

Ya me había enterado por Kagenui-san que estaba en cuarentena.

También sabía que la pandemia era más grave que la de Japón en


muchas partes de Europa, pero aun así, me desconcertó esta repentina
noticia.

“Eh… ¿En serio?”

“Sí. Hace un momento, tuve una corazonada. Un momento de


inspiración. Tal vez incluso podría decir que tuve un sueño al
amanecer—el hecho de que no hubiera habido tiempo para que ella
sufriera es un pequeño consuelo. Aunque Deathy estaba más cerca de
lo humano que vos o yo, ahora que existe este precedente, más vale
que no bajemos la guardia. Ni por esta ni otras enfermedades.”

“…………”
Me había quedado sin palabras, pero no podía quedarme callado.
Tenía que aceptar la realidad de la situación.

“… Si no te hubiera dicho que chuparas la sangre de Ex


Suicidemaster, entonces no habría muerto por el coronavirus,
¿verdad?”

Si no hubiera sido humana.

Si hubiera seguido siendo un vampiro, no se habría infectado por el


coronavirus, y no habría mostrado ningún síntoma—a la edad de
Suicidemaster, debería haber sabido lo alto que era el riesgo si sólo
hubiera pensado en ello, así que fue como si yo mismo hubiera matado
a la única amiga jurada de Shinobu.

“Ya, ya, es porque sabía que pensaríais así por lo que dudaba en
decíroslo. Por supuesto, aunque no os lo dijera, os meteríais en un
problema conmigo por no habéroslo dicho. Bueno, más que empezar
problemas, sería más bien meteros a vos en problemas. Idiota. Si no
me hubierais hecho convertir a Deathy en humano, no habríamos
tenido estos dos últimos años.”

Shinobu hablaba como si mi actitud le pareciera muy irritante.

Incluso se le escapaba el asco.

“Todo se hizo a distancia a través de la pantalla, pero estos dos años


sólo fueron posibles porque era a distancia, y fue bastante agradable
mantener este intercambio cultural con mi amiga jurada. Ella había
estado refunfuñando sobre esto y aquello todo el tiempo, pero estoy
segura de que Deathy también encontró algo de diversión en ello, para
el resto de su vida.”

Aquellas vacaciones de primavera, cuando me mantuvisteis con


vida cuando lo único que quería era morir… Creo que por fin
comprendo esos sentimientos vuestros—dijo Shinobu.

“Gracias. Por decirlo así.”

“Soy yo quien debería darte las gracias. En nombre de Deathy, y


también en nombre de Tropicalesque.”

Fue algo atípico y, aunque fue en la otra punta del mundo, era la
primera vez que alguien cercano a mí moría a causa del coronavirus,
así que no pude ocultar mi angustia—era como si, aunque supiera lo
feroces que podían ser los osos, mientras nadie que conociera hubiera
muerto a manos de uno, pudiera seguir imaginándolos esponjosos y
lindos. O como, aunque la gente supiera que los vampiros chupaban la
sangre de los humanos, mientras nadie que conociera hubiera sido
chupado por uno, no entendería lo terroríficos que podían ser los
vampiros.

Ahora, después de que hubieran pasado varios años desde el


comienzo de la pandemia, por fin había llegado a comprender el
verdadero miedo hacia esta enfermedad, pero, gracias a las palabras de
Shinobu, que tal vez no fueran más que un mero consuelo, me sentí un
poco más tranquilo.
No obstante, eso no me impidió ser consciente de que había
cometido un grave pecado.

Durante aquellas infernales vacaciones de primavera, había


deseado fervientemente morir como humano, pero ni a Suicidemaster
ni a Kiss-Shot les permití que murieran como demonios.

Una vez más, esa verdad me había sido impuesta.

“Sobre el funeral… ¿Cómo van las cosas ahora? Allá en Europa.”

“Bueno, viajar hasta allí o asistir será difícil. Pero no hay por qué
preocuparse. No iré allí a consumir los restos ni nada parecido. Ya
realicé mi funeral hace dos años.”

Todo lo que haré desde aquí es enviar mis oraciones.

Para que mi amiga jurada, que por fin ha conseguido morir,


descanse en paz.

“Para Deathy, también, este día de su muerte es un día de partida.


No es volver a casa, sino irse de casa. Para ella, que no acabó
suicidándose, sino que vivió su espléndida vida, no diré «Adiós», sino
«Hasta luego». Casi como ese mocoso de camiseta hawaiana… O
quizás, como un mayordomo. Kaka.”

En ese caso, serías una criada.

Pero tras murmurar eso, como si estuviera de luto, afligida y dolida,


una vez más Shinobu se fue a dormitar en mi sombra—tenía un poco
de miedo de que se encerrara allí durante más de seiscientos años, pero
seguro que no acabaría siendo así.

Ya había cumplido seiscientos dos años superando todo eso.

Al igual que la humanidad había superado todo tipo de


enfermedades infecciosas.

Y así seguirían haciéndolo.

“Gracias.”

De nuevo, le di las gracias.

Esta vez, no era para Shinobu, sino para su amiga jurada, Ex


Suicidemaster. Hace dos años, me había sentido tan torpe que mis
palabras de gratitud no habían salido bien, pero ahora, lo diría hasta el
final.

Gracias, por permitirme conocer a Shinobu.

Por ser amiga de Shinobu.

Por no dejar a Shinobu sola.

Hasta ahora, y de ahora en adelante.

Por estar viva y dejarla vivir.

Y seguir viviendo, como algo parecido a genes, dentro de Shinobu.

Antes de la ceremonia de graduación, sentí como si me hubiera


empapado hasta los hombros de la sensación de que me había graduado
en algo totalmente distinto, mientras pensaba en ir a reunirme con
Gaen-san como había prometido, todo mientras mantenía
impecablemente las medidas de control de infecciones.

Era hora de un intercambio cultural.

Era una historia de muerte.

Una historia de muerte que se cubrió de sangre, se manchó de


sangre, se limpió con sangre, se combatió con sangre contra sangre y
se enlazó con sangre.

Un cuento sobre lamerse la sangre unos a otros, como si se lamieran


las heridas.

Nuestra preciosa historia de muerte.

El acto de barbarie de viajar a un país extranjero con mi compañera


en medio de una pandemia mundial no era algo de lo que pudiera
hablar tan abiertamente en ese momento, pero quizá algún día, cuando
pase el tiempo y se recupere una paz estable, podré contárselo a todo
el mundo.
Palabras del Autor

Como la mayoría de la gente, solía tener la opinión de: «¿Qué utilidad


tendrá para mi futuro alguna de estas asignaturas que estudio en la
escuela?». Pero pensándolo ahora, es cierto que me han sido bastante
útiles. Por ejemplo, si no fuera por la literatura, probablemente ya no
leería libros, y si no fuera por las matemáticas, quizás habría sido
mucho más descuidado con mis compras. Sin embargo, si alguien
hubiera respondido a mi pregunta de esa manera, seguramente habría
dicho: «Eso no es lo que busco», con una sensación confusa en el
pecho. Quizá más que querer saber: «¿Para qué me van a servir?».
Simplemente no quería estudiar nada. Aunque me pregunto qué habría
pasado si alguien me hubiera dicho: «No servirías para nada aunque
estudiaras»… En realidad, más que si serán útiles o no, se trata de ver
las cosas desde el punto de vista de cómo puedes aplicar de forma
significativa lo que sabes, así que en ese sentido, estudiar en la escuela
es como entrenar los músculos. La educación física es un claro ejemplo
representativo, porque independientemente de si te conviertes o no en
atleta, tu cuerpo pronto empezará a debilitarse si no haces ejercicio, y
tus músculos se atrofiarán rápidamente… El ejercicio que hacen los
astronautas en las naves espaciales puede que no tenga una utilidad
directa para sus viajes espaciales, pero eso no significa que puedan
simplemente evitar hacerlo. Del mismo modo, estudiar en la escuela es
como ejercitar el cerebro, o como salir a correr cada mañana. Decir eso
seguramente no motivará a nadie a estudiar más, pero en cierto modo,
pensar en qué utilidad puede tener estudiar también puede ser una
forma de entrenamiento que crea el hábito de pensar.

Por fin he conseguido terminar de escribir el capítulo universitario


de Araragi-kun. En primer lugar, cuando empecé la serie, ni siquiera
había planeado que se presentara a los exámenes de ingreso, pero en
ese aspecto, nada de eso había sido planeado en absoluto, así que
podría decir que ha sido una vida muy al estilo de Araragi-kun. En el
futuro, estoy seguro de que seguirá viviendo una vida no planificada.
Por cierto, en la fase de preestreno, los títulos habían sido «Capítulo
Ocho: Deathtopia Destiny», «Capítulo Nueve: Deathtopia
Destination», y «Episodio Final: Deathtopia Death Education», pero
lo junté todo en «Episodio Ocho: Suicidio Shinobu», así que espero
que lo reciban favorablemente. Con la sensación de que es imposible
sacar provecho de algo si no se te ocurre cómo podría ser útil, esta fue
una novela escrita cien por cien a muerte[140] como pasatiempo, el
quinto volumen de la Monster Season de la Serie Monogatari,
“Shinomonogatari (1).”

La versión de trece años de Oshino Shinobu fue dibujada para la


portada. VOFAN-san, muchas gracias. En cuanto al contenido, casi no
hay enlaces con el Volumen 1, pero por favor disfruten del Volumen 2
en el que Sengoku Nadeko juega un gran papel (¿?), la conclusión de
la Monster Season, «Capítulo Final: Alrededor Nadeko».
NISIOISIN
Notas

[1] 我が世の春 wa ga yo no haru «apogeo», literalmente «la


primavera de mi mundo». <<

[2] 小春日和 koharubiyori «verano indio», literalmente «pequeño


tiempo primaveral». El verano indio se refiere al periodo de tiempo
cálido no estacional en otoño. Mientras que el inglés lo considera un
mini verano, el japonés lo considera una mini primavera. <<

[3] 間 aida «entre» (en el contexto de 間を取る aida o toru «tomar


el término medio»), 闇 yami «oscuridad». <<

[4] アウトロー autoroo significa «outlaw/fuera de la ley», pero


también puede significar «out low» como en «abajo y fuera» en
béisbol. <<

[5] 転 機 tenki «punto de inflexión», 転 落 tenraku «caída,


zambullida» (traducido como «bajón»). 堕落 daraku «corrupción». <<
[6] 落 ochi «caída», オチ ochi «remate». <<

[7] 懲 り る koriru «aprender de la experiencia», 懲 ら し め る


korashimeru «disciplinar/reflexionar». <<

[8] 枕 makura, literalmente «almohada». Es un término del rakugo


que se refiere a la introducción antes de la historia real, pero se
interpreta literalmente en la línea siguiente. <<

[9] 事 情 jijou «circunstancias/asuntos», 情 事 jouji «relación


amorosa». <<

[10] 巧み takumi «hábil», 匠 takumi «obrero, artesano». <<

[11] テレホーダイ TeleHodai es un servicio que ofrece (u ofrecía)


precios reducidos para llamadas en horas valle. El nombre deriva de
テレホン terehon «teléfono» y 放題 houdai «hacer lo que a uno le
plazca». En japonés, Koyomi utiliza TeleHodai como adjetivo para
describir a Meniko, así que no se trata tanto del uso real del servicio
como de la impresión que da el nombre. <<
[12] 心配 shinpai «preocupación» comparte kanji con 心を配りる
kokoro o kubaru «prestar atención, mostrar preocupación». <<

[13] 浮き彫りになる ukibori ni naru «hacer diferente», 浮き沈み


ukishizumi «altibajos/fluctuar». <<

[14] アマビエ Amabie. Una criatura legendaria de la que se dice


que aleja las enfermedades. Se convirtió en meme durante la pandemia
COVID-19 como «contramedida contra el coronavirus». <<

[15] La Takamatsu—Kotohira Railroad Co., Ltd., también


conocida como Kotoden, tiene un delfín mascota llamado Koto-chan
cuya comida favorita es el udon. <<

[16] いただきます itadakimasu, frase que se dice antes de comer,


con マスク masuku «máscara, mascarilla». <<

[17] 絶 賛 zessan «gran aclamación/bombo y platillo», 絶 縁


zetsuen «cortar lazos». <<
[18] 三度目 sandome «tercera vez», 死に目 shinime «enfrentarse
a la muerte». <<

[19] 噛 み し め る kamishimeru «saborear», 噛 み 合 う kamiau


«engranar/compenetrar». <<

[20] 保 護 者 hogosha «guardián», 保 育 hoiku «guardería,


enfermería». <<

[21] デカメロン dekameron «Decamerón», puede leerse como デ


カ deka (diminutivo de デ カ い dekai «masivo») メ ロ ン meron
«melones». <<

[22] 品のない hin no nai «vulgar», 品性 hinsei «carácter». La


última línea utiliza 下品性 gehinsei, que es un portmanteau de 下品
gehin «vulgar» y 品性 hinsei «carácter». <<

[23] 李も桃も桃のうち sumomo mo momo mo momo no uchi. Un


trabalenguas japonés que literalmente significa: «Tanto las ciruelas
como los melocotones son de la familia del melocotón». <<
[24] Shinobu dijo originalmente 海 の 藻 屑 umi no mokuzu
«(enviarte a) una tumba de agua», antes de seguir con ももももも屑
momomomomokuzu, haciendo referencia al trabalenguas anterior. <<

[25] 亡 命 boumei «exilio». El kanji puede interpretarse como


«pérdida de la vida», aunque no existe una conexión lingüística real
con la muerte. <<

[26] からがら karagara «apenas», 亡骸 nakigara «cadáver», 抜


け殻 nukegara «cáscara vacía». <<

[27] 国名 kokumei «nombre de país», 克明 kokumei «cuidado». <<

[28] Referencia a un haiku de Matsuo Bashō, parte de Oku no


Hosomichi. <<

[29] 虫の知らせ mushi no shirase «premonición», literalmente


«advertencia de un bicho» (el «bicho» en este caso se refiere a cosas
malas en general). Shinobu lo enmienda a 鬼の知らせ oni no shirase,
«advertencia de un demonio». <<
[30] デス desu, acortado de デストピア desutopia «Deathtopia».
Técnicamente el apodo sería simplemente «Death», pero se cree que
«Deathy» lo mantiene afectuoso sin solaparse con, por ejemplo, la
personificación de la muerte. <<

[31] Referencia al poema 小景異情 shoukei ijou de Saisei Murou.


(No hay ninguna fuente inglesa que dé un título adecuado en inglés
para el poema, pero si se tuviera que traducir, sería «Fine Scenery, Odd
Feelings/Buenos Paisajes, Sentimientos Extraños»). <<

[32] Referencia a una línea de las Analectas de Confucio. <<

[33] El juego de palabras original es 案 an «plan» y 不安 fuan


«malestar». <<

[34] El nombre de Kagenui (影縫) es a su vez una referencia a 影


縫い kagenui o «coser la sombra», una técnica de las leyendas ninja
que supuestamente podía inmovilizar a un oponente clavando su
sombra en el suelo con un kunai. <<
[35] 三 密 san-mitsu es un eslogan del gobierno japonés para
combatir la pandemia, que hace referencia a tres factores que pueden
contribuir a la infección: 密閉 «espacios cerrados», 密集 «lugares
abarrotados», y 密 接 «entornos de contacto cercano», todos ellos
empezando por el kanji 密, que significa «cercano» o «denso». A
menudo se traduce como «Tres C», pero hay un predominio de 密
utilizado a lo largo de la historia que hizo que se tradujera como «Tres
Cierres» para una asociación más clara. <<

[36] En japonés, Rumanía se escribe ルーマニア ruumania, que


puede analizarse como «roux manía» (el roux es un componente
importante del curry japonés). <<

[37] Aquí dice 甘い amai, que significa «ingenuo» en el contexto,


pero que literalmente significa «dulce». Luego alude al sabor dulce del
curry japonés. <<

[38] 渡りに船 watarinifune. El significado figurado es «regalo del


cielo» u «oferta oportuna», pero literalmente significa «barca para
cruzar». Se conservó el significado literal en la traducción para la
metáfora extendida de Koyomi. <<
[39] 難航 nankou «viaje duro», 難破 nanpa «naufragio». <<

[40] 綿密 menmitsu «detallista, escrupuloso». Contiene 密 mitsu


del mencionado 三密 san mitsu «Tres Cierres». <<

[41] 余計 yokei «superfluo», 余接 «Yotsugi». <<

[42] El término utilizado aquí es 徐 行 jokou «de movimiento


lento», que suele emplearse para describir automóviles o trenes. <<

[43] En lugar de usar el kanji 影縫 para Kagenui, Shinobu se refiere


a ella usando el katakana カゲヌイ. Sugiere que ella está usando el
nombre de una manera un tanto afectada. <<

[44] 必要普及 hitsuyou fukyuu «difusión esencial» es básicamente


una frase inventada que hace juego de palabras con 不要不急 fuyou
fukyuu «no esencial y no urgente», un término que se utilizó más
durante la pandemia. <<
[45] Los dos usos anteriores de Yotsugi de «bien» proceden de 結
構 kekkou, que puede significar «suficiente» e implicar «no, gracias».
En esta línea, en realidad dice 決行 kekkou, que significa «llevar a
cabo», como si intentara negarse pero se le escaparan sus verdaderos
sentimientos. Se traduje como «bien», tanto en el sentido de negarse
como en el de responder positivamente a la sugerencia del helado. <<

[46] Yotsugi hace juegos de palabras 本 hon «libros» con 本気を


出す honki o dasu «ponerse serio». Se hizo lo que se pudo con «leer»
y «dejarse llevar». <<

[47] Koyomi utiliza 信憑性 shinpyousei «credibilidad», y sigue


con 憑 喪 神 tsukumogami. Obsérvese que tsukumogami suele
escribirse como 付 喪 神 , pero el primer kanji se sustituye por la
variante más antigua 憑 para el juego de palabras. (憑 también aparece
en el título 憑物語 Tsukimonogatari). <<

[48] 令和 Reiwa es el nombre de la era actual del calendario oficial


de Japón (con respecto a la fecha de publicación). <<
[49] Koyomi hace un juego de palabras 令和 Reiwa (ver nota 48)
con 零和 rei wa, donde 零 rei puede significar «cero» y 和 wa puede
significar «suma». <<

[50] 本読み hon’yomi «lectura», 棒読み bouyomi «monótono». <<

[51] La palabra «conocido» (知人 chijin) contiene el kanji de


«persona» (人). <<

[52] ハシブトガラス hashibudo garasu «cuervo de la selva», ハ


シボソガラス hashiboso garasu «cuervo carroñero». <<

[53] Koyomi combina 先達 sendatsu «líder, figura superior» con


達観 takkan «punto de vista filosófico» para formar 先達観 (no es una
palabra real). <<

[54] コビッド kobiddo «COVID», こびと kobito «enanos». <<

[55] 陽性 yousei «positivo», 太陽 taiyou «sol». <<


[56] 裏目 urame «atrás» (como en «contraproducente»), en juego
de palabras con 弱り目に祟り目 yowari-me ni tatari-me, una figura
retórica que a menudo se traduce como «las desgracias nunca vienen
solas». El juego de palabras proviene de la repetición de 目 me. <<

[57] おののく ononoku significa «temblar», se está haciendo un


juego de palabras con Ononoki. <<

[58] 向こう見ず mukou mizu «imprudencia», 向こう傷 mukou


kizu «herida frontal». <<

[59] Una referencia al kibori kuma (artesanía rural que consiste en


una talla de madera de un oso con un pez en la boca) de Hokkaido. <<

[60] 滅多斬り mettagiri «cortar en pedazos/trocear», 滅多 metta


«irreflexivo, descuidado». <<

[61] Una vuelta de tuerca a 死人に口なし shinin ni kuchi nashi


«Los muertos no cuentan cuentos», con 不死 fushi «inmortal». <<
[62] 力押し chikara-oshi «fuerza bruta», juego de palabras con 忍
野 Oshino. <<

[63] La frase original para «Tres cabezas son mejores que dos» era
三人寄れば文もん殊じゅの知恵 sannin yoreba monju no chie, que
significa algo parecido a «Si juntas a tres personas, puedes alcanzar la
sabiduría de Manjushri (uno de los bodhisattvas más célebres del
budismo mahāyāna. Su nombre significa: gloria gentil)». La
continuación es sólo Koyomi rumiando el contador para «tres
personas» (三人 sannin) utiliza el kanji para «persona, humano» (人).
<<

[64] 沽券 koken «reputación», ずっこけん zukkoken, conjugación


de ずっこける zukkokeru «hacer el ridículo». <<

[65] 色濃い irokoi «marcado, pronunciado» comparte kanji con 敗


色濃厚 haishoku noukou «probable derrota». <<

[66] El chiste aquí es que Koyomi dice 映える haeru «parecer


atractivo», y sigue con 映える baeru, usando el mismo kanji con una
pronunciación diferente. Este último significa algo parecido a «salir
bien en las fotos» (o «fotogénico») y es un neologismo que se ha
empezado a usar sobre todo debido a las redes sociales como
Instagram. <<

[67] 擬態 gitai «camuflaje», 擬死 gishi «hacerse el muerto». <<

[68] 鯖を読む saba o yomu es la expresión idiomática para «inflar


o desinflar la propia edad» (o más ampliamente, «manipular las cifras
en beneficio propio»), pero literalmente significa «leer la caballa»,
refiriéndose a cuando los comerciantes de pescado calificaban
arbitrariamente la frescura de la caballa para venderla. Koyomi amplía
la metáfora acuática con 赤潮 akashio «marea roja», también conocida
como «floración de algas nocivas». <<

[69] De antes, ぱないの panaino es una variación de 半端ない


hanpa nai «impresionante», pero puede significar literalmente «no a
medias». <<

[70] ごちそうさま gochisousama, frase que se dice después de


comer, con マスク masuku «máscara». Véase la nota 16. <<
[71] 死体 shitai «cadáver», 姿勢 shisei «actitud». <<

[72] Koyomi dice ぐ う の 音 も 出 な い guu no ne mo denai


«quedarse sin palabras», aunque el significado literal es algo así como
«ni siquiera puede emitir un sonido forzado». Yotsugi dice 断末魔の
音が出るかも danmatsuma no ne ga deru kamo, que es algo así como
«quizá puedas emitir el sonido de tu agonía». <<

[73] El contexto es básicamente el descrito, pero como referencia,


las palabras utilizadas fueron 伝 染 病 densenbyou «enfermedad
contagiosa» y 感染症 kansenbyou «enfermedad infecciosa». <<

[74] Una referencia a las campañas «Go To» iniciadas por Japón en
la segunda mitad del año 2020 para impulsar las industrias afectadas
por el coronavirus, como «Go To Travel/Ve a Viajar» y «Go To Eat/Ve
a Comer». <<

[75] 切り出す kiridasu «empezar a hablar», pero puede significar


literalmente «cortar». 切りつける kiritsukeru, «cortar en». <<

[76] 密 mitsu «cerca», 罪 tsumi «crimen». <<


[77] 懐柔 kaijuu «ganarse» comparte kanji con 懐 futokoro «seno»
y 柔らかい yawarakai «suave». <<

[78] 風景 fuukei «vista, paisaje», 殺風景 sappuukei «lúgubre,


sombrío». <<

[79] 植民 shokumin «colonización», 植樹 shokuju «plantación de


árboles». <<

[80] 植える ueru «crecer», 飢える ueru «morir de hambre». <<

[81] 傾物語 Kabukimonogatari hace referencia a la octava novela


de la Serie Monogatari, cuyo título se tradujo como «Historia Dandi».
La traducción literal podría ser algo así como «Historia Inclinada», ya
que comparte kanji con 傾く katamuku «inclinar, ladear». <<

[82] En japonés, el término para «gol en propia meta» solía ser 自


殺 点 jisatsuten «punto suicida». Después de que un jugador
colombiano marcara un gol en propia meta en la Copa Mundial de la
FIFA 1994 y más tarde muriera tiroteado, la Asociación Japonesa de
Fútbol pasó oficialmente de utilizar el término «punto suicida» al
término inglés «own goal/autogol». <<

[83] Al parecer, las chicas en la adolescencia temprana son la


«generación PreCure de la vida real», ya que tienen la misma edad que
los personajes de PreCure. <<

[84] 吸血鬼 kyuuketsuki «vampiro» incluye el kanji de 鬼 oni. La


traducción literal de «vampiro» podría ser «oni chupasangre». <<

[85] 修 羅 場 shuraba puede significar «escena de carnicería»,


derivado de 修羅 shura, que significa «Asura» (en el sentido budista)
con un segundo significado de «carnicería, conflicto». <<

[86] 覚悟 kakugo «resolución», 覚醒 kakusei «despertar, alerta».


<<

[87] 打 倒 datou «subversión, derrocamiento», 妥 当 datou


«razonable, apropiado». <<
[88] 風刺 fuushi «ironía, sarcasmo» comparte kanji con 刺さる
sasaru «pinchar, atravesar». Se eligió (y dejó) «morder» por el mismo
efecto, como palabra más comúnmente emparejada con ironía en
inglés (y también un poco en español). <<

[89] 毒を食らわば皿まで doku o kurawaba sara made «Si comes


veneno, bien puedes lamer el plato», frase que significa que si has
cometido un delito, bien puedes dedicarte a ser un criminal. <<

[90] 見る影もない miru kage mo nai, literalmente «ni siquiera una


sombra es visible». El significado figurado es el que se da, pero aquí
«sombra» es el término clave con respecto a los vampiros. <<

[91] Parece ser un juego de palabras entre 令和 Reiwa y 電話


denwa «teléfono». <<

[92] Esta vez no se trata de un juego de palabras, sino de una


referencia indirecta a la diferencia de calidad de sonido entre los
teléfonos fijos y los inalámbricos. Se sintió que había que explicar el
chiste para que, bueno, se entendiese. <<
[93] 実りある minori aru «fructífero», 実現 jitsugen «realización,
actualización». Comparten el kanji 実, que puede significar «fruto» o
«verdad». <<

[94] 御簾 misu, también conocido como 簾 sudare. <<

[95] 悔い kui «pesar», 食い残し kuinokoshi «sobras». <<

[96] 万死 banshi «muerte segura», parte del alias de Deathtopia,


puede significar literalmente «diez mil muertes». <<

[97] Al igual que Shinobu, Deathtopia se refiere a Kagenui


utilizando el katakana カゲヌイ. <<

[98] 密 mitsu «cercanía» (en referencia a los «Tres Cierres»), y 秘


密 himitsu «secreto». <<

[99] 生 態 系 seitaikei «ecosistema». 生 態 seitai, que significa


«modo de vida», se sustituye por 死体 shitai, o «cadáver». <<
[100] 証人 shounin «testigo» contiene el kanji de 人 «persona». <<

[101] Shinobu dice ベルベット berubetto «terciopelo» (de allí el


dosel), cuando quiere decir モルモット morumotto «conejillo de
indias», siendo la siguiente frase de Kagenui en realidad «El dosel es
más como la cortina que rodea el trono». «Cama con dosel» y
«conejillo de indias» son una exageración, pero pasables para el chiste
extendido. <<

[102] Yotsugi se refiere a ellos usando お 前 達 omae-tachi


«ustedes». お前 omae es una palabra para «tú» con un tono muy
informal (y potencialmente irrespetuoso). <<

[103] 想い omoi «pensamientos, sentimientos», 重い omoi «carga,


peso». <<

[104] 中 止 chuushi «interrupción, retiro», 注 視 chuushi


«vigilancia». <<

[105] 風 が 吹 け ば 桶 屋 が 儲 か る kaze ga fukeba okeya ga


moukaru «Si el viento sopla, los barrileros prosperan». Expresión
idiomática que significa que cualquier acontecimiento puede tener
consecuencias inesperadas. <<

[106] Originalmente una respuesta de un carácter y medio que decía


り ょ ryo, que es la jerga de Internet para 了 解 ryoukai «OK,
entendido». <<

[107] 余技 yogi «pasatiempo», 余接 Yotsugi. También está あま


りにも amari ni mo «demasiado», que podría haberse escrito como 余
りにも, que contiene el mismo kanji: 余. <<

[108] Koyomi utiliza aquí 余 «yo», que es un pronombre en


primera persona anticuado. <<

[109] 童 話 douwa «cuento de hadas», 童 女 doujo «chica


preadolescente». <<

[110] のろける norokeru «presumir de», 呪う norou «maldecir».


<<

[111] エモい emoi «emocional», キモい kimoi «espeluznante». <<


[112] 異端 itan «herejía», puntuado con あ、そこにいたんだ a,
soko ni itan da «Ah, así que ahí estabas». <<

[113] お馴染み onajimi «viejo conocido», 涙の染み namida no


shimi «manchas de lágrimas». <<

[114] 江戸の仇を長崎で討つ edo no kataki o nagasaki de utsu.


La traducción literal es el pasaje tal cual se dejó, pero es un modismo
que significa: «Vengarse de alguien en un lugar improbable». <<

[115] 恐れ osore «temor», 畏れ osore «reverencia». <<

[116] 陳 謝 に し て 感 謝 の 吸 血 鬼 chinsha ni shite kansha no


kyuuketsuki. Se supone que sigue el mismo patrón de «vampiro de
sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre fría», pero al no estar
seguro de que se notase se aclaró en esta nota. <<

[117] モルモットの考え、ハムスターに似たり morumotto no


kangae, hamusutaa ni nitari. Una referencia al modismo 下手の考え
休むに似たり heta no kangae yasumu ni nitari, «Los que tienen ideas
pobres bien pueden estar dormidos». <<

[118] 失 言 shitsugen «metedura de pata verbal» o «expresión


inadecuada», que comparte kanji con 言葉を失っている kotoba o
ushinatteiru «quedarse sin palabras». <<

[119] いただきます itadakimasu, frase que se dice antes de una


comida. A menudo se traduce como «Gracias por la comida», pero
literalmente significa «Recibo», siendo su continuación «Recibiré esta
vida». <<

[120] 相 談 soudan «consulta», 怪 談 kaidan «historia de


fantasmas». <<

[121] En el dialecto de Kansai hablado por Kagenui, なっている


natteiru «se está convirtiendo» se convierte en なっとう nattou. <<

[122] Kagenui dice primero 優 yuu y 良 ryou, que son


calificaciones japonesas equivalentes a las letras A y B de otros
sistemas de calificación. Luego dice 甲 kou y 乙 otsu, que pertenecen
a un sistema de calificación anticuado. <<

[123] 変異 hen’i «variación, mutación», 怪異 kaii «excentricidad».


<<

[124] 伝言ゲーム dengon geemu «juego de teléfono», con 伝染


densen «contagio». <<

[125] マリアージュ mariaaju, «mariage», que en francés significa


«matrimonio». Japón abusa de este préstamo para referirse al
«maridaje del vino con la comida». <<

[126] En Japón, se trata de combinaciones de alimentos conocidos


tradicionalmente por causar problemas cuando se comen juntos (como
la indigestión). <<

[127] 執事 shitsuji «mayordomo», 執拗 shitsukou «testarudo». <<

[128] 遺志 ishi «deseo de morir», 遺伝子 idenshi «genes». <<


[129] お冠 o-kanmuri «mal humor». La palabra 冠 kanmuri puede
significar «corona», como las que lleva la realeza. <<

[130] 主と病には勝たれず shu to yamai ni wa katarezu. No es


del todo idiomático, ya que básicamente significa lo que dice: la gente
debe someterse a las exigencias irrazonables de sus amos y
enfermedades. <<

[131] 誤 読 godoku «mal leído». Yotsugi sugiere que Koyomi


podría decirlo como ayama-yomi, que son lecturas alternativas para el
kanji (pero incorrectas en este caso). <<

[132] 鬼が出るか蛇が出るか oni ga deru ka hebi ga deru ka,


traducción literal dada. En sentido figurado significa: «Quién sabe qué
cosa terrorífica puede ocurrir». <<

[133] 何 食 わ ぬ 顔 nani-kuwanu kao «expresión indolente».


Literalmente significa «la cara de alguien que no ha comido». <<
[134] 卑 近 hikin «común» comparte kanji con 身 近 michiga
«familiar». <<

[135] 身も蓋もない mi mo futa mo nai «a bocajarro, sin reservas».


Literalmente, significa algo así como «el recipiente no tiene tapa».
Luego Koyomi sigue con cómo los ataúdes sí tenían tapas (y contenido
dentro de ellos). <<

[136] 幽 霊 の 正 体 見 た り 枯 尾 花 yuurei no shoutai mitari


kareobana. Traducción literal. En sentido figurado significa: «Las
cosas no dan tanto miedo como parecen». <<

[137] むにゃむにゃ munya es la onomatopeya japonesa para


referirse del sueño. <<

[138] 後 日 談 gojitsudan, traducido como «epílogo», significa


literalmente «la historia de unos días después». <<

[139] 歯に衣着せぬ ha ni kinu kisenu «franco, directo», que


significa literalmente «sin ponerse ropa entre los dientes». 奥歯にも
のが挟まった okuba ni mono ga hasamatta «irse por las ramas», que
literalmente significa «se te ha quedado algo atascado en las muelas».
Ambas frases relacionadas con los dientes, de ahí el seguimiento. <<

[140] La palabra inglesa DEATH se utiliza en lugar de です desu,


que significa «ser» o «está». <<
Palabras del Traductor (al Inglés)

La Serie Monogatari nunca ha sido particularmente tímida a la hora de


incluir referencias a cualquier medio de comunicación que le interese
al autor en ese momento o a cualquier noticia que le haya llamado la
atención, pero esta novela es única en el sentido de que tantas
referencias están localizadas en un tiempo y un lugar concretos, a
saber, la pandemia de COVID-19 en Japón. Se alude brevemente a ella
en el propio texto, pero esta novela se siente realmente como una
especie de ficción histórica moderna, un intento de capturar la breve
explosión de cultura relacionada con la pandemia que una vez fue
universalmente conocida (por el pueblo japonés, al menos) pero que
pronto caerá en el olvido. Por supuesto, si va a haber algún antropólogo
que investigue los cambios en la cultura como resultado de la
pandemia, es difícil creer que vaya a empezar con la vigésimo séptima
novela de una serie para obtener su información.

Por lo general, el autor de una novela tiene un público en mente, ya


sea consciente o inconscientemente, y en el caso de esta novela, podría
imaginar que las diversas referencias a la pandemia fueron escritas
para un público ya familiarizado con esas referencias. Esto me coloca
en una posición interesante como traductor, ya que el acto de traducir
implica exponer la historia, y la cultura implícita en ella, a un mayor
número de personas, más allá del público al que probablemente iba
dirigida. No sé si alguna vez fui consciente de ello, pero me hace darme
cuenta de que una novela es algo más que su argumento y sus
personajes (aunque suene muy obvio cuando lo digo así). Espero haber
conseguido transmitir con precisión el pequeño trozo de vida
pandémica de la novela. Si estuviste presente en la pandemia de
COVID-19 (suponiendo que no estuvieras varado en una isla desierta
en algún lugar), quizá te haya gustado comparar con tus propias
experiencias y ver en qué se diferenciaban. O puede que fueran tan
parecidas que carecieran de interés, pero también puede que el hecho
de que la cultura pandémica fuera tan similar en los distintos países
fuera interesante por sí mismo.

Por supuesto, no pretendo afirmar que yo haya desempeñado un


papel especialmente importante en la traducción de esta novela
(aunque admito que me ha costado mucho trabajo). Una novela puede
comenzar con su escritor, pero sólo puede ser completada
verdaderamente por el lector—se podría decir que el traductor no es
más que una escala en su viaje hacia el destino que eres tú (¡sí, tú!).
Así que, mientras sientes aprecio por el autor por escribir esta novela
(y no me importaría sentir algo de aprecio por mí mismo), ¿por qué no
te tomas un tiempo para darte las gracias a ti mismo por tomar esta
novela y leerla?

Y, aunque esto no debería influir en que te sientas agradecido


contigo mismo, en nombre del autor, me gustaría darte las gracias por
leer «Shinomonogatari Parte 1»—y también me gustaría darte las
gracias por leer mi traducción.
Polaris
Palabras del Traductor

Hola, es Ferindrad. Antes de decir cualquier cosa hagamos lo


acostumbrado, primero déjenme agradecer el patrocinio de F, es
gracias a su persona que esta novela se está traduciendo, y también a
quienes continuamente leen mis otras traducciones, a todos ustedes:
Gracias. Espero seguir contando con su presencia.

Creo que esto será un poco largo…

Hablaré de dos cosas. Primero sobre el proceso de la traducción de


la novela (es más una anécdota que una sesión explicativa) y luego
sobre el tema de la pandemia.

La traducción (al inglés) de esta saga de novelas a partir del


volumen 19 ha sido hecha por (y no tan) fanes de la obra, entre
encargos y disposición personal de cada traductor o grupo de los
mismos de allí que en cierto momento ocurriese algo.

La traducción de la saga fue siguiendo el orden de publicación hasta


el volumen 26, desde el cual se saltó al 29 (en aquel momento y
también ahora el último volumen publicado de la saga) más que nada
porque el traductor de turno así lo quiso, dejando un buen espacio de
tiempo (alrededor de, más o menos, dos años) donde los volúmenes 27
y 28 no se podían leer (claro, a no ser que supieses japonés).
La anécdota en cuestión ocurrió unas semanas antes de las
publicaciones de las traducciones al inglés de los volúmenes 27 y 28.
Estaba alcanzando dichos volúmenes y me chocaba decir: «del 26
tendremos que saltar al volumen 29» así que pensé en si podría hacer
algo y pues… lo hubo.

Pude conseguir el volumen 27 en japonés, de allí, bueno, pasé el


texto por tres traductores en línea y después también por ChatGPT. La
idea era compilar el texto y de entre esas cuatro traducciones hacer un
monstruo de Frankenstein para conseguir algo que pudiese leerse.

Confieso que ello llevó su tiempo y un poco de esfuerzo… cosas


que, bueno, como revelan las palabras anteriores a estas, no llegaron a
usarse. Antes de que terminase la traducción del volumen 25 salieron
las traducciones al inglés de los volúmenes 26 y 27 dejándome como
pajarito en grama y una carpeta con varios archivos, pero feliz de poder
trabajar con un material base (y posteriormente un resultado) más
fiable.

Sea como fuere algo aprendí del proceso: como que un por favor y
gracias funcionan hasta con las máquinas y que lejos está el día en que
las máquinas sustituyan al humano en las artes.

La época de la pandemia aún está fresca en la memoria de muchos,


yo incluido. Pasaron y dejaron de pasar muchas cosas al mismo
tiempo. Fue un tiempo… raro. Familiares que ya no están y decisiones
tomadas.
Fue el tiempo nos dio a todos esos momentos los que me hicieron
estar hoy día más activo en esto de traducir. Y ya, de seguir me pondría
melancólico y soltaría más cosas de las precisas.

En fin, esto fue Shinomonogatari Parte 1.

Como siempre, no me considero digno de haber trabajado en esto,


solo seguiré diciendo: gracias por leer.

Riéndome por mi astucia y rememorando esa aciaga época, sin más


nos leemos (?) en otra ocasión.
Frase Final

Para Shinomonogatari Parte 1:

Me parece que lo que se comprende mejor


es lo más difícil de decir.

ROBERT PINGET.

Escritor suizo.

(1919)

Para todos de Ferindrad

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