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Textos para El Principio Y Fundamento: Amor de Dios

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TEXTOS PARA EL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO

= Amor de Dios: « "Dios es Amor" (1 Jn 4,8.16); el ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la
plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo (cf.
1 Cor 2,7-16; Ef 3,9-12); él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu
Santo, y nos ha destinado a participar en él » (CCE 221).
- Amor infinito, eterno. « El amor de Dios es "eterno" (Is 54,8). "Porque los montes se correrán y las
colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará" (Is 54,10). "Con amor eterno te he
amado: por eso he reservado gracia para ti" (Jr 31,3) » (CCE 220).
- Amor gratuito: « A lo largo de su historia, Israel pudo descubrir que Dios sólo tenía una razón para
revelársele y escogerlo entre todos los pueblos como pueblo suyo: su amor gratuito (cf. Dt 4,37; 7,8;
10,15). E Israel comprendió, gracias a sus profetas, que también por amor Dios no cesó de salvarlo
(cf. Is 43,1-7) y de perdonarle su infidelidad y sus pecados (cf. Os 2) » (CCE 218).
- Amor de amistad: « El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo (Os 11,1).
Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos (cf. Is 49,14-15). Dios ama a su Pueblo
más que un esposo a su amada (Is 62,4-5); este amor vencerá incluso las peores infidelidades (cf. Ez
16; Os 11); llegará hasta el don más precioso: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único"
(Jn 3,16) » (CCE 219). « Al designar a Dios con el nombre de "Padre", el lenguaje de la fe indica
principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad transcendente y que es
al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos. Esta ternura paternal de Dios
puede ser expresada también mediante la imagen de la maternidad (cf. Is 66,13; Sal 131,2) que indica
más expresivamente la inmanencia de Dios, la intimidad entre Dios y su criatura » (239).
- Intimidad con Dios: « La religión que brota del misterio de la Encarnación redentora es la religión
del "permanecer en la intimidad de Dios", del participar en su misma vida. [...] El Espíritu Santo,
que el Padre envió en el nombre del Hijo, hace que el hombre participe de la vida íntima de Dios;
hace que el hombre sea también hijo, a semejanza de Cristo, y heredero de aquellos bienes que
constituyen la parte del Hijo (cf. Gal 4,7). ». (Juan Pablo II, TMA 8)

= Dar gloria a Dios: « La Iglesia, iluminada por las palabras del Maestro, cree que el hombre, hecho
a imagen del Creador, redimido con la sangre de Cristo y santificado por la presencia del Espíritu
Santo, tiene como fin último de su vida ser "alabanza de la gloria" de Dios (cf. Ef 1, 12), haciendo así
que cada una de sus acciones refleje su esplendor.(Juan Pablo II, VS 10).
« La religión fundamentada en Jesucristo es religión de la gloria, es un existir en vida nueva
para alabanza de la gloria de Dios (cf. Ef 1,12). Toda la creación, en realidad, es manifestación de su
gloria; en particular el hombre (vivens homo) es epifanía de la gloria de Dios, llamado a vivir de la
plenitud de la vida en Dios ». (TMA 6)

- "Alabar, hacer reverencia...": « La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más
directa que Dios es Dios. Le canta por El mismo, le da gloria no por lo que hace sino por lo que El
es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la
Gloria » (CCE 2639). « La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante
su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la omnipotencia del
Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humillar el espíritu ante el "Rey de la gloria" (Sal
14, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios "siempre mayor" (S. Agustín) » (CCE 2628).
= Consecuencias: 223 Es reconocer la grandeza y la majestad de Dios: "sí, Dios es tan grande que
supera nuestra ciencia" (Jb 36,26). Por esto Dios debe ser "el primer servido" (Santa Juan de Arco).-
224 Es vivir en acción de gracias: Si Dios es el Único, todo lo que somos y todo lo que poseemos
vienen de él: "¿Qué tienes que no hayas recibido?" (1 Co 4,7). "¿Cómo pagaré al Señor todo el bien
que me ha hecho?" (Sal 116,12).- 226 Es usar bien de las cosas creadas: La fe en Dios, el Único, nos
lleva a usar de todo lo que no es él en la medida en que nos acerca a él, y a separarnos de ello en la
medida en que nos aparta de él (cf. Mt 5,29-30; 16, 24; 19,23-24):Señor mío y Dios mío, quítame
todo lo que me aleja de ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti. Señor mío y Dios
mío, despójame de mi mismo para darme todo a ti (S. Nicolás de Flüe)

= Vocación a la santidad: «Todos en la Iglesia, precisamente por ser miembros de ella, reciben y,
por tanto, comparten la común vocación a la santidad. Los fieles laicos están llamados, a pleno título,
a esta común vocación, sin ninguna diferencia respecto de los demás miembros de la Iglesia: "Todos
los fieles de cualquier estado y condición están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la
perfección de la caridad"; "todos los fieles están invitados y deben tender a la santidad y a la
perfección en el propio estado" (LG 40.42).» (Juan Pablo II, ChL 16).
«La vocación de los fieles laicos a la santidad implica que la vida según el Espíritu se exprese
particularmente en su inserción en las realidades temporales y en su participación en las actividades
terrenas. [...] Los fieles laicos han de considerar la vocación a la santidad, antes que como una
obligación exigente e irrenunciable, como un signo luminoso del infinito amor del Padre que les ha
regenerado a su vida de santidad. Tal vocación, por tanto, constituye una componente esencial e
inseparable de la nueva vida bautismal, y, en consecuencia, un elemento constitutivo de su dignidad.
Al mismo tiempo, la vocación a la santidad está ligada íntimamente a la misión y a la respon-
sabilidad confiadas a los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo.» (ChL 17)

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* PARA LA ORACIÓN
1) Releer a la luz del Amor que me tiene Dios mi vida entera. ¿Cuál es la historia de la alianza de
Dios conmigo, la historia de gracia de mi vida? ¿Qué significa ahora Dios en mi vida? ¿Qué imagen
vital tengo de Él? ¿Tengo experiencia de su amor; experimento su providencia y su cuidado paterno?
¿Me siento en las manos de Dios? ¿Le dejo a Dios ser Dios, Absoluto, para mí? ¿Me siento hijo
suyo? ¿Tengo sentido de adoración y dependencia de Él?

* Textos: Sab 11,21-26.- Sal 8 (agradecimiento); 139 (memoria agradecida; presencia divina).- 1Jn
3,1-2 (hijos de Dios).- Rom 8,31-39 (himno al amor de Dios).

2) Puedo preguntarme: ¿Es la gloria de Dios el fin de mi vida y mi alegría? ¿Me creo de verdad mi
vocación a la santidad? ¿La espero?
- ¿Qué criterios sigo a la hora de usar o no las criaturas? ¿A qué estoy apegado? ¿Qué deseo/ temo/
me alegra/ entristece? ¿Qué me ata y quita libertad? "¿Qué buscáis?" (Jn 1,38). "Donde está tu
tesoro, allí está tu corazón" (Mt 6,21). ¿Busco "hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace"
(P. Rubio)? «Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las
fieras, y pasaré los fuertes y fronteras» (S. Juan de la Cruz, Cántico A, 3).

* Mt 6,19-34 / Mc 9,43-49 / Lc 13,6-9 / Lc 13,22-30 / Flp 3,7-16 / Ef 1,3-14; 5,1-20 / Col 1,15-20.

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