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La finalidad de la sanción penal es la reinserción y reeducación

MÉTODOS DE REINSERCIÓN Y
EDUCACIÓN DE LAS PRISIONES
GRADO EN CRIMINOLOGÍA SISTEMAS
PENITENCIARIOS 2021 -2022

GRUPO Nº8
Beobide, Nerea
Carracedo, Iñaki
Gil, Haizea
Ramírez, Nerea
Rangel, Carla
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN..................................................................................................2
2. EXPOSICIÓN DEL CONTENIDO: PROGRAMAS DE TRATAMIENTO.........................3
2.1. PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN...........................................................................5
2.2. PROGRAMAS DE INSERCIÓN..................................................................................7
2.3. PROGRAMAS DE ORIENTACIÓN...........................................................................10
2.4. PROGRAMAS DE FORMACIÓN.............................................................................11
3. CONCLUSIONES................................................................................................14
4. BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................15
1. INTRODUCCIÓN

En la actualidad se encuentran en las prisiones españolas aproximadamente un


total de 55.152 presos, de los cuales 51.162 son hombres, mientras que las mujeres
abarcan una cifra de 3.990. Siendo España uno de los países cuyas cifras de
delincuencia son relativamente bajas comparándolo con la media de la Unión Europea,
es en cambio, uno de los países con mayor población reclusa. Frente a esta alta
población en nuestras prisiones, es imprescindible que para que estas cifras disminuyan,
se lleven a cabo de forma correcta distintos procesos para fomentar que estas personas
que ya están cumpliendo condena no vuelvan a delinquir.

En el artículo 25.2 de la Constitución Española se hace referencia a que “las


penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la
reeducación y reinserción social [...]” (Constitución Española, 1978, art. 25.2). Por lo
que, de acuerdo con lo expuesto en la Constitución Española y la legislación
penitenciaria, es evidente que la principal finalidad de las penas sea la reinserción de las
personas; averiguar los factores los cuales han impulsado a cometer el delito para poder
intervenir sobre ellos y tratar de prevenir los siguientes impulsos que puedan aparecer,
evitando así que el sujeto vuelva a delinquir tras su puesta en libertad. Con estos
procesos de prevención, reeducación y reinserción podríamos decir que se engloba y se
enfoca en proteger a la sociedad contra el delito.

Una vez mencionado lo anterior, podríamos definir la reinserción social como el


proceso el cual comienza desde la entrada de prisión del condenado hasta la salida, por
lo que, una vez ha cumplido su condena correspondiente, aprende a vivir en sociedad;
respetando tanto a los demás como a sí mismo, y a la ley, no volviendo a delinquir.

Desde la existencia de los sistemas penitenciarios, se ha unido la prisión con una


idea de disciplina o castigo, considerándose esta disciplina como un medio de control
social y dominación, con el fin de enderezar y corregir conductas desviadas. Es a través
de una vigilancia jerarquizada junto a la sanción lo que posibilita el control sobre los
individuos hasta conseguir las conductas, resultados y efectos deseados visto desde una
perspectiva socialmente aceptada.
Las instituciones penitenciarias tienen a través de la privación de libertad por un
delito cometido el objetivo principal de llevar a cabo distintos tratamientos dirigidos a
los internos infractores, orientados a su reeducación y reinserción social -al menos
desde la teoría- de acuerdo con el vigente Reglamento Penitenciario (R.D. 190/1996).
Para ello, se desarrollan distintos programas tanto de intervención, inserción,
orientación y formación. (García y Sánchez, 2020, p. 2, 3).

Es necesario recalcar que, en España, actualmente, la cárcel está totalmente


estereotipada -tanto la prisión y sus instalaciones como los presos internos en ellas -
viéndose así como un paraíso carcelario para los delincuentes donde viven con todo tipo
de lujos e instalaciones y está la percepción social de que, por un lado, la cárcel y las
penas constitutivas de los infractores deberían de ser más severas y, por otro lado, de
que los internos nunca se reformarían dentro de ellas.

Este imaginario social daña la imagen de las instituciones penitenciarias, las


cuales en los últimos años han avanzado de forma que ha habido a parte de un intento
de lavabo de cara de las cárceles españolas, unas mejoras en el ámbito resocializador y
reintegrador, surtiendo unos efectos más positivos que en épocas anteriores en los
presos. La realidad de los centros penitenciarios y del sistema penal dista sobremanera
de la imagen estereotipada que la sociedad proyecta sobre ellos, encontrándose muy
lejos de lo deseable (Segovia, 2011).

Aun habiéndose dado un avance, este sigue siendo totalmente mínimo, de forma
que la sociedad continúa excluyendo y apartando a las personas que cometen un delito y
entran en prisión, por esa falta de percepción reeducativa. Además, aún siguen siendo
insuficientes los tratamientos que reciben los presos con la finalidad de intervención,
inserción, orientación y formación.

2. EXPOSICIÓN DEL CONTENIDO: PROGRAMAS DE


TRATAMIENTO

Tal y como se expresa en el artículo 59 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, el


tratamiento penitenciario es un conjunto de actividades que se emplean con tal de
conseguir una reeducación y reinserción social de los condenados, para que estos
aprendan a vivir respetando la Ley penal y a su vez, aprendan a vivir en sociedad.

Con el fin mencionado anteriormente, el artículo 60 de la Ley Orgánica General


Penitenciaria indica que los profesionales que llevan a cabo el tratamiento de los
reclusos, deberán conocer y tratar todas las características de las distintas
personalidades; basándonos en que, como ya se ha mencionado, la finalidad de la pena
privativa de libertad es la rehabilitación y reinserción del reo, la forma de obtener un
buen resultado en el cambio de la conducta del sujeto, deberá darse actuando sobre cada
penado en concreto, individualizadamente -y eso es precisamente en lo que consiste el
tratamiento penitenciario-. (Motos Buendía, E. “s.f”).

Será el interno el que decida someterse a los tratamientos penitenciarios o no, ya


que, es totalmente voluntario, pero eso no significa que no se le pueda estimular al
interno mostrándole las ventajas que lleva consigo dichos tratamientos. De esta manera,
el artículo 4.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria establece que "se procurará
fomentar la colaboración de los internos en el tratamiento penitenciario con arreglo a
las técnicas y métodos que les sean prescritos en función del diagnóstico
individualizado".

Las características del programa de tratamiento vienen detalladas en el artículo 62


de la Ley Orgánica General Penitenciaria, “el tratamiento se inspirará en los siguientes
principios”:
a) Estará basado en el estudio científico de la constitución, el temperamento, el
carácter, las aptitudes y las actitudes del sujeto a tratar, así como de su sistema
dinámico- motivacional y del aspecto evolutivo de su personalidad, conducente
a un enjuiciamiento global de la misma, que se recogerá en el protocolo del
interno.
b) Guardará relación directa con un diagnóstico de personalidad criminal y con un
juicio pronostico inicial (..).
c) Será individualizado, utilizando métodos médico- biológicos, psiquiátricos,
psicológicos, pedagógicos y sociales, en relación a la personalidad del interno.
d) En general será complejo (..).
e) Será programado (..).
f) Será de carácter continuo y dinámico (..).

A continuación, vamos a exponer algunos de los métodos de tratamiento que se llevan a


cabo en las prisiones españolas.

2.1. PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN

Si nos centramos en el tratamiento penitenciario español, podemos observar que


los programas de intervención que este utiliza son, en gran medida, parecido al de los
países que nos rodean. De modo que, el sistema penitenciario español es un sistema
progresivo donde podemos encontrar varios programas de intervención donde con ello
se ha conseguido crear una cultura de intervención sobre los factores psicosociales que
están detrás de los actos delictivos de cada condenado.

Son varios los programas que se pueden encontrar en los centros penitenciarios
dirigidos a ayudar a los penados, entre ellos encontramos programas para el tratamiento
de la deshabituación de los internos con dependencia a sustancias psicoactivas, los
cuales se definen como UTE: Unidad Terapéutica y Educativa. Tenemos que tener en
cuenta que una gran cantidad de personas que se encuentran en prisión presentan
problemas de adicción a sustancias adictivas. De modo que, teniendo en cuenta que es
imprescindible considerar las características sociales y culturales de la población
penitenciaria, así como sus necesidades, los objetivos específicos de intervención en
materia de drogas, en orden a las prioridades, consisten en prevenir el inicio en el
consumo de drogas y las conductas de riesgo, prevenir y reducir los riesgos y los daños
asociados al consumo y conseguir periodos de abstinencia y optimizar la incorporación
social.

Entre estos programas para el tratamiento de la dependencia a sustancias


psicoactivas podemos encontrar cuatro programas de tipo terapéutico y reinsertador
(dentro de los programas de intervención).

1. Programa de prevención educación para la salud: su objetivo es mejorar la


información sobre las drogas y sus efectos, evitando así el inicio de su consumo.
2. Programa de intercambio de jeringuillas (PIJ): tras la facilidad de la adquisición
en la transmisión de enfermedades graves cuando se consumen drogas por vía
intravenosa, se ponen en marcha objetivos como el que propone este programa.
Éste se encarga de preservar la salud y la vida de los consumidores.
3. Programa de tratamiento con metadona: este programa que abarca únicamente la
dispensación del fármaco constituye una manera efectiva de intervención en la
reducción de riesgos y de daños.
4. Programa de deshabituación: por un lado, tenemos el proceso de
desintoxicación, en el cual se elimina la dependencia física hacia la sustancia
que ha creado la adicción mediante tratamiento farmacológico del síndrome de
abstinencia. Por otro lado, está el proceso de deshabituación. En esta segunda
fase se da la eliminación de la dependencia psicológica la cual es mucho más
compleja y prolongada.
5. Programa de reincorporación social: sus objetivos son la adquisición y el
desarrollo de instrumentos actitudes y habilidades que ayuden a mejorar el
desenvolvimiento personal familiar social y laboral propagado al éxito.

Otro de los programas que se utiliza específicamente para la intervención y


prevención de agresores sexuales es el programa de Intervención para Agresores
(PRIA). Este programa se realiza en los centros penitenciarios españoles desde 1988.
Objetivos que persigue este programa son los siguientes: aumentar las probabilidades de
no reincidencia en el delito, favorecer un análisis realista de las propias actividades
delictivas y mejorar las capacidades de relación personal normalizada.

Este programa está especialmente dirigido a internos que han cometido delitos
de tipo sexual tanto sobre mujeres como sobre menores. Se trata de una intervención
psicoterapéutica, y se desarrolla un formato grupal se estructura en 12 módulos
agrupados en dos grandes bloques: la toma de conciencia (donde se tratan las emociones
y conductas que encaminan al delincuente hacia los comportamientos delictivos) y la
toma de control (donde se analizan las conductas directivas realizadas por los propios
delincuentes), en estos dos bloques se intenta enseñar y entrenar habilidades para
controlar y prevenir unos posibles nuevos comportamientos sexuales.
Por último, podemos indicar dos factores en la ejecución de estos programas.
Por un lado, podemos decir que se realizan de forma grupal ya que es más probable que
llegue a la mayor población posible y, además, el propio grupo participa activamente a
nivel terapéutico con una relación de sinergia entre todos los participantes. Y, por otro
lado, las personas a las que les corresponde el trabajo de estos programas son equipos
técnicos multidisciplinares, los cuales reciben, previamente al programa, el
correspondiente curso formativo. Por último, tanto la eficacia como los resultados de los
programas son evaluados periódicamente por la Administración Penitenciaria.

En este sentido, es importante recalcar la regulación del tratamiento


penitenciario a la hora de intervenir con ese tipo de programas. Es importante subrayar
que el condenado no puede quedar aislado de la sociedad, y que por ello hay que
proporcionarles los medios necesarios y mínimamente suficientes para el cumplimiento
desde objetivo. Además, es necesario el suficiente nivel de concienciación tanto de la
sociedad como de los altos cargos del sistema estatal español para concebir los
programas de prevención como un tratamiento educativo más. De modo que los
detenidos puedan rehacer su vida a nivel personal, laboral, familiar y social.

2.2. PROGRAMAS DE INSERCIÓN

La legislación española se caracterizaba por ser rígida y estar anclada, es por


esto que España se planteó renovar la legislación para que esta fuera menos estricta y
más moderna. La reinserción social aparece en España en 1978 con la Constitución
Española, donde en el art. 25.2 se afirma que la finalidad de las penas privativas de
libertad es la reeducación y la reinserción del sujeto. En la Constitución también se
recoge que todos los reclusos gozaran de los derechos fundamentales “a excepción de
los que se vean expresamente limitados por el fallo condenatorio, el sentido de la pena
y la Ley Penitenciaria”. En todos los casos, sin excepción, todos los reclusos tienen
derecho a desarrollar un trabajo, a recibir una remuneración por el trabajo y a todos los
beneficios de la Seguridad Social.

La aparición de la Constitución en España supone un gran cambio, supone una


ley progresista con garantías plenas y con una finalidad de reinsertar al condenado lo
que supondría que España es un Estado social y democrático. Los métodos de
reinserción se recogen en la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP) en el artículo
59 y artículo 62, ya mencionados anteriormente.

En 2005 se da un gran cambio a los programas de tratamiento realizados en los


centros penitenciario. El tratamiento “se asigna teniendo en cuenta la evolución global
del recluso sujeto a condiciones especiales bien por las peculiaridades de su
personalidad o por el tipo de delito que han cometido”.

A continuación, explicaremos cuales son algunos de estos programas:


- Conductas violentas: El programa esta destinado a aquellos reclusos que tienen
problemas con su comportamiento, es decir, a aquellos que son violentos. Se les
enseña a utilizar otras alternativas más aceptables socialmente para utilizar esa
violencia que ejercen como respuesta a sus problemas.
- Seguridad vial: El programa esta destinado para aquellos reclusos que cumplen
condenas por haber cometido delitos contra la seguridad vial y trata de hacer que
los reclusos vean las consecuencias que pueden tener los actos que han cometido
y así adquirir una mayor conciencia.
- Resolución de conflictos: El programa tiene como finalidad hacer que los
reclusos solucionen los conflictos de una forma no violenta.
- Prevención de suicidios: Se puede afirmar que el suicidio es una conducta
común entre los reclusos, en este programa tienen mucha importancia los
médicos y psicólogos ya que ellos serán los que valoren el riesgo de suicidio que
tiene una persona. Si se considera que esta persona se encuentra en riesgo de
suicidio se deberá trasladar a este recluso a otro modulo, al interno de apoyo.
- Destinado a agresores en el ámbito familiar: Este tratamiento va destinado a
aquellas personas que están cumpliendo condena por delitos de violencia de
género, puede durar alrededor de un año y este tratamiento se imparte en la
mayoría de los centros penitenciarios españoles. Tiene como objetivo reducir la
tasa de reinserción que hay en este tipo de delitos y también modificar ciertas
actitudes que desencadenan esos momentos violentos contra sus seres queridos.
- Destinado a agresores sexuales: Este programa va destinado a aquellos que
cumplen condena por abusos sexuales a mujeres o menores, dura
aproximadamente dos años y se divide en diferentes módulos y tiene como
finalidad cambiar creencias o conductas que tienen que ver con las conductas
sexuales.
- Destinado a extranjeros: Este programa va destinado a los extranjeros y este
programa trabaja con tres áreas, la primera es ayudar a los extranjeros a adquirir
el idioma o educación relativa a la saludo, la segunda la multiculturalidad y
finalmente la educación de valores y habilidades cognitivas.

Cabe destacar que los programas no son el único método para reinsertar a la
población reclusa, ya que existen otra gran variedad de métodos entre los que se
encuentran al trabajo, estudios, programas de ocio y cultura, la mediación, etc.

En el caso del trabajo se considera una de los métodos más importantes y


necesarios a la hora de reinsertar al preso ya que se ayuda al recluso a formarse en
temas laborales para cuando cumplan su condena puedan incorporarse de manera más
sencilla al mundo laboral. Por otro lado, las clases se ayuda al recluso a estudiar desde
grados medios hasta estudios universitarios para que así pueda tener unos estudios con
los que acceda a un puesto de trabajo. La mediación se encuentra dentro de la justicia
restaurativa, la mediación es un método voluntario de resolución de conflictos entre
victima y agresor, donde se trata de restaurar el daño causado a la ví[Link] una
gran variedad de métodos de reinserción en todo el país y sería de gran dificultad
recogerlos todos en un solo trabajo.

Finalmente, cabe mencionar la gran labor que realiza el CIS (Centros de


Inserción Social) en lo que respecta en la reinserción de los presos. El CIS se define
como “establecimientos penitenciarios destinados al cumplimiento de penas privativas
de 12 libertad en régimen abierto, así como al seguimiento de cuantas penas no
privativas de libertad se establezcan en la legislación penal y cuya ejecución se
atribuya a los servicios correspondientes del Ministerio de Justicia e Interior u órgano
autonómico competente. También se dedicarán al seguimiento de los liberados
condicionales que tengan adscritos”. (García & Lorente, 2016, p. 32). La finalidad de
estos centros se recoge en el art. 163.2 en el que se afirma que la finalidad de estos
centros es desarrollar y potenciar las habilidades sociales que ya poseen los reclusos
mediante actividades y programas.

2.3. PROGRAMAS DE ORIENTACIÓN

El Ministerio del Interior en su informe general 2014, nombra los programas de


Orientación Profesional/ Orientación Profesional que se practican hoy en día:

- Plan de formación profesional para el empleo en el centro. “El objetivo de este


plan es cubrir las carencias formativas de las personas privadas de libertad y
mejorar su cualificación profesional, para facilitar su reinserción socio laboral
a través de la impartición de cursos de formación profesional en el interior de
los Centros. Como consecuencia de esta formación, los alumnos reciben el
reconocimiento de haber adquirido una cualificación profesional reconocible
en el exterior que facilite su incorporación a una actividad productiva tanto en
el interior del centro como en el exterior.”.

- Plan de inserción laboral. “Proporcionar apoyo individualizado a los internos


que inician su etapa de semi-libertad o libertad condicional y facilitar con este
acompañamiento su inserción laboral.”. Para ello se gestionan diferentes tipos
de programas”.

El programa reincorpora, “Consiste en la ejecución de itinerarios de integración


socio laboral, orientados a facilitar la inserción laboral de personas cuya clasificación
penitenciaria les permita incorporarse al mercado laboral en un breve plazo de tiempo
y siempre tutelados y guiados por un Técnico especialista.”

El programa ECOEMBRES, son proyectos de inserción laboral en empresas del


sector de los residuos en los Centros de Inserción Social que consisten en impartir
cursos de gestión de residuos urbanos e industriales.
El programa OXÍGENO. Estos programas se desarrollan en los Centros de
Inserción Social. su objetivo es la incorporación laboral de los participantes a empresas
del sector de la jardinería, a través de cursos formativos.

El programa EMPRENDEDORES. Es un proyecto piloto que tiene por objetivo


formar y acompañar a las personas privadas de libertad que están en disposición de
emprender en el plazo máximo de un año.

El trabajo de los educadores sociales consta de tres partes: conocer asesorar e


informar a los reclusos. Estos han de observar el comportamiento del recluso y emitir
informes que reflejan su evolución. Estos informes quedarán reflejados en la carpeta de
seguimiento de los reclusos.

Las tareas que llevan a cabo los educadores sociales son:


- Atender al grupo de internos y ayudarles en sus problemas y dificultades durante
la reclusión.
- Observar el comportamiento y emitir los informes correspondientes.
- Colaborar con los especialistas y realizar tareas auxiliares respecto a la ejecución
de los métodos de tratamiento.
- Asistir a reuniones periódicas.
- Organizar y controlar las actividades deportivas y recreativas.
- Podrá, excepcionalmente, dar apoyo al profesor de educación secundaria
obligatoria en labor de instrucción cultural.

2.4. PROGRAMAS DE FORMACIÓN

Haciendo mención al marco constitucional, en su artículo 25 apartado 2, dispone


que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas
hacia la reeducación y reinserción social”. El sistema penitenciario español entiende el
tratamiento penitenciario como el conjunto de actuaciones dirigidas a lograr este fin, y
la intervención se entiende como un concepto amplio, que no solo está formada por las
actividades terapéuticas o sanitarias, sino que también, entiende integradas las
actividades formativas, educativas, laborales, culturales, recreativas y deportivas.
En este sentido, se pretende orientar la intervención penitenciaria y los
tratamientos hacia la promoción y crecimiento personal, y la superación de factores que
motivaron las conductas criminales. Desde este punto de vista, el trabajo es un
instrumento esencial para la reinserción de la persona, pues la prepara mejor para la
posterior integración en la sociedad. En los centros penitenciarios del país se ofrece a
los reclusos la posibilidad de formarse laboralmente mientras cumplen su condena, con
el objetivo de facilitar su integración social y alejarse del mundo del delito.

La formación para el empleo y la actividad laboral de los internos está dirigida


por el programa “Trabajo, Formación y Asistencia a Reclusos” correspondiente al
Organismo Autónomo de Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, que
depende de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias regulado por el RD
868/2005 de 15 de Julio. La configuración de este órgano como organismo autónomo lo
convierte en un instrumento versátil que sirve a los objetivos de la política penitenciaria
en el área de la formación y el trabajo. El organismo tiene varias funciones como la
organización del trabajo productivo penitenciario y su retribución; la conservación,
instalación, transformación, ampliación y mejora de las instalaciones necesarias
orientadas a los fines del organismo; la realización de actividades industriales,
comerciales y, en general, cuantas operaciones se relacionen con el trabajo
penitenciario; y la formación para el empleo de los reclusos.

La formación para el empleo de forma profesional tiene como objetivo rectificar


las carencias formativas que los reclusos puedan tener, y mejorar su cualificación
profesional, facilitando de este modo su reinserción laborar y, con ello, su integración
en la sociedad.

En cuanto a los cursos de formación, son similares, sino iguales, a los cursos de
formación profesional que conocemos. Estos cursos pueden realizarse en el interior o
exterior de los centros, y abarcan cantidad de sectores profesionales, priorizándose
aquellas que tienen mayor expectativa de reinserción. Para llevar a cabo esta actividad
gestionada por la OATPFE, ésta cuenta con presupuestos del Plan de Formación e
Inserción Social del INEM y también se financia con el Fondo Social Europeo. Como
ejemplo, en el 2009, se ofrecieron 938 cursos de formación en los que 16.000 reclusos
tomaron parte. Esta puede ser una cifra alta, pero dista mucho de las expectativas de
reinserción de los más de 50.000 presos que hay en España.

Al igual que los cursos anteriores, existen los ciclos formativos de grado medio,
que se realizan en el interior o exterior de los centros penitenciarios, a través de
convenios con las correspondientes Comunidades Autónomas. Al finalizar los cursos,
los reos obtienen el título correspondiente al grado medio cursado.

Por otro lado, con la ayuda de entidades externas, se han creado becas de
formación profesional fuera de los centros, los cuales posibilitan a los internos a
adquirir cualificación profesional fuera de los centros, siendo destinados a Centros de
Inserción Social.

A parte de la formación y el trabajo, el Organismo Autónomo dota a los alumnos


de recursos y orientación para la búsqueda de un puesto de trabajo. Esto no ocurre en
cualquier momento, ya que, a medida que el recluso se acerca al estado de régimen
abierto, el Organismo Autónomo asesora al recluso para la búsqueda de un puesto de
trabajo en función de su especialidad cursada. Para ello, se les proporciona todo tipo de
información relacionada con relaciones laborales, organización de empresas y se les
educa en la prevención de riesgos laborales.

Todos los cursos mencionados anteriormente, son programas generales para todo
el estado, que posteriormente se tienen que materializar adaptándose a las características
de cada centro. Para ello habrán de tenerse en cuenta los siguientes factores:

- Necesidades formativas y características de la población reclusa.


- Instalaciones y equipamientos disponibles para el desarrollo de las actividades.
- Necesidades formativas de la zona y los sectores.

Por ejemplo, en el Centro Penitenciario Madrid IV en 2010 se programó,


siguiendo los factores mencionados, las siguientes actividades:
- Curso de Soldador - Alicatador.
- Curso de Informática de Usuario.
- Curso de Pintor.
- Curso de Carpintero- Ebanista Artesano.
- Curso de Tapicero de Muebles.
- Curso de Cocinero.
- Cursos de Inglés basado en las TIC.
- Dentro del Programa de Inserción Laboral denominado «Proyecto Oxígeno:
Curso de Trabajador Forestal y Curso de Jardinero.
- Cursos de Manipulador de Alimentos.
- Modulo de Orientación Laboral.
- Curso de Auxiliar de Ayuda a Domicilio.
- Curso de Carretillas Elevadoras.

En total, 325 reclusos pudieron beneficiarse de la formación profesional ofrecida


por este centro. Esto implica un adecuado aprendizaje profesional y personal que les
puede ayudar a afrontar su futura reinserción.

Aunque el mensaje sea positivo y las medidas formativas adecuadas, siguen


siendo un número pequeño en comparación con los 750 reclusos que puede albergar esa
prisión. En general, los cursos formativos, los trabajos en beneficio a la comunidad y
demás trabajos o formaciones, deberían ser de obligado cumplimiento. Esto haría que el
número de gente formada aumentase y así lo hiciese la esperanza de reinserción.

3. CONCLUSIONES
Toda actividad realizada en las instituciones penitenciarias, deberán tener un fin
rehabilitador, pero existen unas dificultades; el escenario carcelario da a ver una imagen
totalmente distinta a la finalidad de reinserción y reintegración, ya que, podemos
observar que persiste una exclusión y aislamiento social dirigida hacia los
(ex)convictos. Para cambiar esta dura realidad a la que los presidiarios han estado y
están sometidos, será necesaria una correcta labor educativa en el contexto carcelario.
Desde la perspectiva criminológica, que entendemos la criminología como una
manera de humanizar el derecho penal, creemos firmemente que hay que hacer una
apuesta por preservar la dignidad de la persona y sus derechos humanos, y una forma de
hacerlo es alejando al recluso de la exclusión y marginalidad social a través de la re-
educación -desde un punto de vista multidisciplinar- y los tratamientos penitenciarios.

Creemos también necesario e importante mencionar, que más allá de los


tratamientos que se llevan a cabo dentro de prisión, la falta de una verdadera asistencia
post-penitenciaria dificulta la eficacia del tratamiento penitenciaria, ya que, la
reinserción no es una respuesta simple, sino que se trata de un proceso largo y
complicado que debe continuarse también fuera de prisión, y que, además, requiere de
ayuda y asistencia económica, laboral, psicológica, etc.

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