ANÁLISIS DE SENTENCIA No.
030
Yuly Katherine Contreras moreno
Análisis de sentencia penal
Facultad de ciencias jurídicas
2024
San José de Cúcuta
Presupuesto de hecho
Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado con Funciones de
Conocimiento
Proceso penal: Ley 906 de 2004
Causa N.º: 41001600071620230187400
Rad. Despacho: 2023– 00169
Procesados: CRISTIAN CAMILO ZAPATA HERNÁNDEZ
Delito: Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.
Sentencia N.º: 030
Neiva, ocho de agosto de dos mil veinticuatro, (08-08-2024).
INTERPRETACION
Contexto: ubique el problema jurídico planteado (sobre que va a resolver el
juez), y expréselo a través de un interrogante.
¿Puede determinar el juez de acuerdo al código penal la privación de la libertad
intramural para el caso de tráfico, fabricación y porte ilegal de armas?
Argumentos: resumen de las consideraciones del juez para decidir.
Aspectos teóricos generales de la conducta del porte de armas:
Respecto al porte de armas, la postura de la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia ha reiterado:
“Al respecto es pertinente aseverar que de conformidad con el Decreto 2535 de 1993, y
la misma afirmación puede hacerse de cara a las normas que regían para el momento de ocurrir
los hechos,
"cada una de las armas de fuego existentes en el territorio nacional en manos de los
particulares, debe tener un (1) permiso para tenencia o para porte" (art. 20), lo que en otros
términos significa que en Colombia es prohibido portar armas de fuego (sólo se exceptúan de
esta prohibición las armas largas de pólvora negra, incluidas las escopetas de fisto (art. 25), ya
sean éstas de defensa personal o de uso privativo de la Fuerza Pública, si no se posee el permiso
correspondiente. Y la violación a esta prohibición constituye delito. Ahora bien. Cuando el arma
que se porta es de uso exclusivo de la Fuerza Pública, la pena para el delito de porte ilegal, por
esta única consideración, es mucho más severa. Y como quiera que dentro de las armas de fuego
sólo son consideradas como de uso exclusivo de la Fuerza Pública las que reúnan determinadas
características (art.8 ibidem), es obvio que para responsabilizar a una persona de este específico
ilícito de porte ilegal de armas de guerra o de uso privativo de la Fuerza Pública, es
indispensable establecer si el arma ilegalmente portada reúne estas condiciones especiales. Mas
cuando se trata del delito de porte ilegal de arma de fuego de defensa personal o de uso civil
como las denomina el decreto que se ha venido citando, como quiera que esta clase de armas no
requieren de ninguna característica especial, basta con demostrar que el arma portada, incáutese
o no, es de fuego y que no se encuentra dentro de las excepciones previstas en el art. 25 ya
citado.”
Ahora bien, en relación al aspecto teórico del punible de fabricación, tráfico y
porte
de armas y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas y explosivos, se
dirá, la conducta en reproche es de mera tenencia, puesto que el simple porte así lo
determina, y para la transgresión del artículo 366 de la Ley 599 de 2000 o estatuto punitivo
vigente, el cual fuera modificado por la Ley 1142 de 2007 en su artículo 55 y luego por el
20 de la Ley 1453 de 2011, se dirá, comete la misma conducta punible el agente que
fabrique, trafique o porte (en donde se entiende que fabrica, trafica o porta el que importe,
trafique, fabrique, transporte, repare, almacene, conserve, adquiera, suministre, porte o
tenga en un lugar) armas o sus partes esenciales, accesorios esenciales, municiones de uso
privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos, de donde entonces discernido el aspecto
fáctico, el reproche es el mismo y la sanción punitiva del Estado igual.
La Corte Suprema de Justicia por vía jurisprudencial precisó que:
“(…) Desde el punto de vista objetivo, este tipo penal se compone de los siguientes
elementos:
(i) Una pluralidad de acciones: importar, traficar, fabricar, transportar, almacenar,
distribuir, vender, suministrar, reparar o portar.
(ii) (Un objeto material, consistente en por lo menos un arma de fuego de defensa
personal o en municiones de la misma índole. Y
(iii) un ingrediente, “sin permiso de autoridad competente”, que es normativo en
la medida en que contempla una valoración de índole jurídica (autorización legal), pero
que es más descriptivo en tanto alude a una situación o circunstancia predominantemente
fáctica (no tener el salvoconducto).
En lo que a este último elemento se refiere, salta a la vista que para su
corroboración es menester partir de unos datos o hechos de naturaleza objetiva, derivados
de los medios probatorios recaudados durante la actuación. (Lo mismo puede predicarse
con cualquier otro elemento del tipo, incluso de los subjetivos o eminentemente
normativos.)
Lo anterior significa que, para demostrar en un asunto concreto la falta de
autorización legal para comerciar, distribuir, llevar consigo, etc., un arma de fuego, deberá
introducirse al juicio oral prueba (o, por lo menos, una estipulación de las partes en ese
sentido) de la cual pueda colegirse, de manera razonable, que el comportamiento descrito
en la ley no estaba amparado por el orden jurídico. Ello,
claro está, sin perjuicio de la aplicación del principio de libertad probatoria
(artículo 373 de la Ley 906 de 2004), por lo que no es obligación ineludible de la Fiscalía
aportar, mediante un testigo de acreditación, el documento público que certifique la
ausencia del permiso correspondiente, siempre y cuando recurra a cualquier otro medio
pertinente para hacerlo. (...)
Surge patente, conforme a la regla interpretativa enunciada en la jurisprudencia
traída a colación, reiterada en otras decisiones de esta Corporación (CSJ SP, 25 Abr. 2012,
Rad. 38542; CSJ SP, 7 Nov. 2012, Rad. 36578; y, CSJ AP, 29 Ene. 2014, Rad. 42215),
que no basta la demostración de la mera posesión, tenencia o porte del arma de fuego o de
la munición, para tener acreditado que quien actualiza el supuesto de hecho contenido en
los tipos penales de los artículos 365 y 366 del Estatuto Punitivo, por esa sola razón carece
del permiso legal respectivo, pues a tal conclusión sólo se podrá arribar en la medida en
que la prueba recaudada en el juicio por cuenta del ente acusador, se insiste, permita
concluir razonadamente que dicha conducta no está amparada jurídicamente.
Lo anterior no significa, como lo enseña el criterio jurisprudencial comentado, que
en el ordenamiento jurídico exista tarifa legal a fin de demostrar el pluricitado ingrediente
típico, valga decir, que se exija un específico elemento de persuasión que, a la manera de
una «prueba reina», sea el único medio que conduzca al juzgador al grado de conocimiento
necesario para dar por probado tal supuesto,
pues una postura de ese jaez desconoce el principio de libertad probatoria
consagrado en el artículo 373 de la Ley 906 de 2004, que gobierna el régimen probatorio
en el ordenamiento adjetivo penal, cuya única limitante es la dignidad humana.”
Ahora bien, de acuerdo a los elementos jurídicos reseñados y elaborados en juicio,
haremos el estudio de la conducta punible en particular, y luego confrontaremos
las argumentaciones de la fiscalía y la defensa, en procura de sacar una conclusión que,
con los medios de conocimiento, nos concrete la materialidad y su consiguiente posible
responsabilidad del acusado, teniendo en consideración que conforme al artículo 381 del
Código de Procedimiento Penal, para condenar se requiere el conocimiento más allá de
toda duda, acerca del delito y de la responsabilidad penal del acusado, fundado en las
pruebas debatidas en el juicio.
Analizaremos el grado de participación del acusado en la ejecución de la conducta,
haciéndose necesario para ello tener como punto de referencia o partida la acusación
misma con base en los hechos jurídicamente relevantes, así como la teoría del caso
presentada por el ente acusador al inicio del juicio oral y los alegatos de conclusión.
Veamos:
Se tiene entonces que el día seis de julio de 2023, aproximadamente a las 15:20
horas, los patrulleros de la Policía Nacional Jesús Hermógenes Trujillo y Luis
Dany
Cubillos Martínez adscritos al cuadrante 29 de la comuna ocho de esta ciudad,
recibieron una llamada en la cual solicitaban apoyo para registrar a una persona
de sexo masculino, el cual se encontraba en la parte externa de las instalaciones del
Bunker de la Fiscalía ubicado en la Carrera 21 A Sur N.º 25 – 65 barrio Canaima de
Neiva.
Posteriormente y al llegar a la ubicación antes referida, los agentes policiales en
compañía de la Agente de protección y seguridad, María Diva Perdomo González,
encargada de la seguridad en las Instalaciones del Búnker y con el apoyo del grupo
de capturas del C.T.I. y la Unidad Albardón N.º 22 del Ejercito Nacional, abordaron al
ciudadano a quien se le realizó registro a personas, hallándosele en la pretina del pantalón,
una pistola traumática de color gris con empuñadura café, marca Zoraki MOD 914-B
AUTO, calibre 9mm, con número de serie ZRCX1032103-01604, con un proveedor de
munición con capacidad de carga para doce cartuchos, tres cartuchos 9mm dentro del
proveedor y un cartucho percutido, manifestando no tener documentación del arma de
fuego; una vez realizado el estudio de los elementos incautados, se determinó que el arma
traumática tipo pistola es apta para realizar disparos, los tres cartuchos en buen estado de
conservación y funcionamiento y pueden ser utilizados en armas traumáticas, y un
proveedor original con capacidad para alojar doce cartuchos en buen estado de
conservación y funcionamiento. Por lo anterior, se produjo la aprehensión de CRISTIAN
CAMILO ZAPATA HERNÁNDEZ, así como la incautación del arma.
Al inicio del juicio, en su teoría del caso, la fiscalía hizo alusión al aspecto fáctico
antes referido, para poder demostrar que fue a CRISTIAN CAMILO ZAPATA
HERNÁNDEZ a quien se le halló en la pretina de su pantalón, una pistola traumática
calibre 9mm, con un proveedor y tres cartuchos sin documentación o permiso del arma de
fuego en referencia.
Detalla el persecutor que el arma traumática incautada es de uso restringido
conforme a los artículos [Link].6 y siguientes del Decreto 1417 de 2021, así como
el Decreto 1563 de 2022; y si bien es un arma de fuego de menor letalidad, es de
uso restringido en atención a la reglamentación, como su funcionamiento físico y
químico, y bien puede llegar a ser de uso personal, según lo que se demuestre en
desarrollo del juicio.
Por ello afirmó que, durante el juicio a través de sus testigos, probará la ocurrencia
de los hechos, los elementos del delito, la tipicidad, la antijuridicidad, la
culpabilidad y la responsabilidad del encartado en calidad de autor del delito enrostrado
como porte de arma traumática.
En conclusión, y finalmente, la fiscalía solicitó condena en contra del señor
CRISTIAN CAMILO ZAPATA HERNÁNDEZ, al haber demostrado en juicio
que fue
capturado en flagrancia; no obstante, luego de las pruebas debatidas en juicio y
ya en alegatos de conclusión, la solicitud de condena se concreta por el porte
de armas de uso personal y no restrictivo, respecto de armas traumáticas ante
el no permiso para su porte.
Aspectos normativos y valorativos:
[Link]úe el esquema del método de interpretación sistemático, ubique si se
presentaron las tres integraciones o cuál de ellas; y la interpretación de la fuente.
Identificación de las Normas Relevantes:
Artículo 223 de la Constitución Política de Colombia (sobre el monopolio de
las armas por el Estado).
Artículo 216 de la Constitución Política de Colombia (sobre el uso exclusivo
de la fuerza por el Estado).
Decreto Ley 2535 de 1993 (sobre armas, municiones y explosivos).
Decreto 1417 de 2021 (sobre la regulación de las armas traumáticas).
Sentencias C-038 de 1995, C-296 de 1995, C-077 de 1993, C-082 de 2018
(de la Corte Constitucional) que interpretan y desarrollan estas normas.
Análisis de la Relación entre las Normas:
El artículo 223 de la Constitución establece que el monopolio del uso de las
armas corresponde al Estado. Las sentencias citadas por la Corte, junto con la
legislación, clarifican que el derecho a poseer y portar armas solo puede ser autorizado
por el Estado.
El Decreto 1417 de 2021 regula específicamente las armas traumáticas,
incluyéndolas en el monopolio de armas establecido por la Constitución, aunque
reconoce que estas son "menos letales" que las armas de fuego convencionales.
El Decreto Ley 2535 de 1993 y las sentencias han señalado que las armas
traumáticas, aunque no letales, deben someterse a las mismas restricciones que las armas
de fuego, dado su funcionamiento similar y su capacidad para causar daño.
Interpretación del Texto a la Luz del Sistema Jurídico:
El desarrollo normativo y jurisprudencial mostrado en el texto señala que,
aunque las armas traumáticas no son letales, su capacidad de causar daño y su
funcionamiento similar a las armas de fuego justifica su inclusión dentro del régimen
normativo del monopolio de armas. Esta inclusión respeta el principio constitucional que
limita el uso de armas a las fuerzas públicas, con la posibilidad de autorizar permisos
para su posesión bajo ciertas condiciones.
Conclusión:
La interpretación sistemática sugiere que, aunque el texto aborda un tipo
específico de armamento (armas traumáticas), la inclusión de estas en el monopolio de
armas está plenamente alineada con el principio constitucional de que el uso de armas es
una prerrogativa exclusiva del Estado, regulada y limitada por la ley.
2. ubique en la sentencia si el juez trajo método teleológico y/o sociológico,
transcriba los apartes pertinentes.
Método teleológico: Se percibe en los apartes que destacan los fines
constitucionales de seguridad pública y convivencia pacífica como los objetivos que
deben guiar la interpretación de las normas relacionadas con las armas.
Método sociológico: Se evidencia cuando se hace referencia a la realidad social
de las armas traumáticas y su potencial para causar daño, lo que justifica la necesidad de
una regulación más estricta a nivel de seguridad pública.
Así que, ambos métodos se aplican en esta sentencia, ya que la Corte no solo
sigue el propósito de la norma, sino que también toma en cuenta las circunstancias
sociales que hacen necesaria una regulación más rigurosa sobre las armas traumáticas.
Conclusión: resuelve de la sentencia
Primero: DECLARAR PENALMENTE RESPONSABLE a CRISTIAN
CAMILO ZAPATA HERNÁNDEZ, identificado con cédula de ciudadanía N.°
[Link] expedida en Neiva - Huila, como autor a título doloso del delito de
fabricación, tráfico y porte de armas o municiones, art. 365 del C.P., y, en consecuencia,
CONDENARLO a la pena principal de NUEVE AÑOS o –108 MESES– DE PRISIÓN.
Segundo: CONDENAR a CRISTIAN CAMILO ZAPATA HERNÁNDEZ, a la
pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por
tiempo igual a la pena principal.
Tercero: DECLARAR que no hay lugar a condena por perjuicios conforme lo
indicado en las motivaciones al respecto.
Cuarto: DECLARAR que el sentenciado no se hace acreedor a la condena de
ejecución condicional, ni a ninguno de los mecanismos sustitutivos de la pena de prisión
irrogada, debiendo continuar privado de la libertad en el establecimiento carcelario que
para el cumplimiento de la pena designe el INPEC. No obstante, el
tiempo que ha permanecido en detención preventiva por este asunto, se tendrá
como parte cumplida de la sanción privativa de la libertad impuesta.
Quinto: ORDENAR el decomiso definitivo y destrucción del arma de fuego,
proveedor y cartuchos incautados a favor del Estado MINISTERIO DE DEFENSA
NACIONAL, Departamento de Control Comercio de Armas, Municiones y Explosivos
del Comando Militar de las Fuerzas Armadas.
En firme esta sentencia, expídanse las comunicaciones de ley conforme el
artículo
166 del C.P.P. y remítase la actuación al Juzgado de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad competente para el control y vigilancia de la pena respectiva,
dejándose a disposición al condenado.
Contra la presente sentencia procede el recurso de apelación para ante la Sala de
Decisión Penal del Tribunal Superior de Neiva.
Los sujetos procesales quedan notificados en estrados.
VÍCTOR HUGO RUBIANO MACÍAS
JUEZ