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UD1:​La iniciativa emprendedora y la idea de negocio.

1. El espíritu emprendedor.
[Link]ías sobre el emprendedor/a y sus cualidades.
[Link] detección de necesidades. Los cambios en la sociedad.
[Link] evaluación de la idea de negocio.
[Link] básicos del negocio.

1.- ​El espíritu emprendedor:

El concepto de emprendedor no debe identificarse con la persona que crea una empresa,
es un término más amplio que recoge un conjunto de habilidades y actitudes que se
manifiestan en diferentes aspectos de la vida. La iniciativa emprendedora está ligada a la
identificación de oportunidades y a la capacidad para aprovecharlas con creatividad y
flexibilidad.

En el ámbito de la empresa, se manifiesta en el reconocimiento y evaluación de las


oportunidades de negocio, en la adaptación a los cambios, en la manera de hacer las cosas
de forma diferente y en la organización de los recursos disponibles para proporcionar valor
añadido a la sociedad por medio del desarrollo de un producto o servicio.

Este espíritu emprendedor puede surgir por iniciativa propia o por medio del
intraemprendimiento; es decir, el desarrollo de proyectos a partir del trabajo por cuenta
ajena.

El espíritu emprendedor ha estado siempre presente en la historia de la humanidad; no


obstante, ha sido en los últimos años cuando se ha asociado interesadamente con la
creación de una empresa o, lo que es igual, con el fomento del trabajo autónomo frente al
trabajo por cuenta ajena. Esta visión surge en los años noventa del pasado siglo ante los
cambios económicos de la época y el nuevo paradigma neoliberal.

En el caso de España, además, se ha apostado por el emprendimiento; léase por el trabajo


por cuenta propia, como un mecanismo de superación de las crisis económicas.

2.- ​Teorías sobre el emprendedor/a y sus cualidades.

Existen diversas visiones sobre cómo surge un emprendedor; aquí, centrándonos en


aquellas personas que crean su propia empresa, vamos a distinguir dos teorías o tipos de
motivación para emprender:

a.- Teoría ​personalista, basada en las características inherentes a cada persona, y que
vendría definida, entre otras, por las capacidades para asumir riesgos, inquietudes
innovadoras, capacidad para identificar oportunidades de negocio, autorrealización,
búsqueda de reconocimiento social, dotes de liderazgo, etc.

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b.- Teoría ​sociocultural​, relacionada con el entorno que rodea al emprendedor; así, nos
podemos referir a la necesidad de afrontar una realidad adversa y tratar de mejorar
económica y socialmente (teoría de la marginalidad), interés por el autoempleo, habilidad
para desarrollar los contactos de amigos o familiares (​networking), aprovechar las
incubadoras de ideas, innovar proyectos empresariales ya existentes para seguir
rentabilizándolos, etc.

Con independencia del motivo por el que cada persona decide emprender un negocio, se
puede afirmar que para el éxito del mismo el emprendedor/a debe contar con una serie de
cualidades o circunstancias previas; citaremos algunas.

Cualidades personales​: Iniciativa (adelantarse a los acontecimientos), autonomía


(capacidad de organización), creatividad (identificar las oportunidades y ofrecer soluciones
originales), flexibilidad (adaptarse a la cambiante realidad), visión de futuro (no conformarse
con lo presente), etc. En fin, un número abierto de cualidades, no necesariamente todas
presentes en cada emprendedor, pero que podemos resumir en dos imprescindibles:
capacidad de trabajo (dedicación y constancia) y optimismo y valentía.

Habilidades sociales​: Trabajo en equipo (exige comunicación, coordinación y compromiso


con otras personas), asertividad (capacidad de expresar las ideas sin menoscabo de los
demás), habilidad comunicativa (hablar y expresarse con corrección) liderazgo (capacidad
para orientar al equipo de trabajo) y, especialmente, talante negociador (buen gestor de las
relaciones personales).

Otras capacidades​: Además de las citadas anteriormente, es importante que el


emprendedor/a sepa separar sus intereses personales de los objetivos de la empresa, sea
capaz de rodearse de las personas adecuadas, sea un buen conocedor del sector y de la
actividad específica que desarrolla y tenga capacidad para asumir riesgos.

Nos hemos referido al emprendedor/a en términos generales como la persona que, con
intención innovadora y de forma creativa, pretende aportar valor añadido a las necesidades
de la sociedad. A partir de ahora, sin que pierda validez este concepto general, nos
centraremos en la figura del empresario como un ejemplo de emprendedor. El empresario
es la persona que identifica necesidades de la sociedad y es capaz de organizar y gestionar
los recursos necesarios para satisfacerlas, poniendo al alcance del público los bienes o
servicios precisos.

Con el término “idea de negocio” nos referimos a la identificación de una necesidad de la


sociedad y al modo de satisfacerla. Cuando un empresario tiene una idea de negocio y
confía en su viabilidad la desarrolla creando una empresa; es decir, organizando los
recursos necesarios y combinando los medios de producción precisos para crear un bien o
para prestar un servicio. Pero no debemos olvidar que, además de satisfacer las
necesidades de la sociedad, el empresario busca la rentabilidad económica; es decir, la
obtención de beneficios.

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[Link] detección de necesidades. Los cambios en la sociedad.

Es una afirmación clásica, y controvertida, decir que “las necesidades humanas son
ilimitadas y los recursos para satisfacerlas escasos”. Si partimos de esta definición parece
que no será muy problemático encontrar necesidades insatisfechas, cuestión más difícil
será disponer de los recursos para satisfacerlas, dada su escasez.
La detección de las necesidades, encontrar el modo de satisfacerlas y, además, obtener un
beneficio, será la tarea del empresario. Aquí aparece la creatividad y la innovación que
hemos predicado del emprendedor/a; es decir, la capacidad de ver y hacer lo que otros no
han visto o no han sabido [Link] idea de negocio puede surgir de la detección de
necesidades no satisfechas, insuficientemente satisfechas o, también, de la creación de
nuevas necesidades. En definitiva, el empresario puede ofrecer un bien o servicio de la
misma manera que lo hacen otros, de manera diferente o aportando un nuevo producto.

La observación de los cambios sociales será fundamental para encontrar una idea de
negocio. Citamos, a modo de ejemplo, algunos de ellos: las nuevas tecnologías, el tiempo
de ocio, la preocupación estética, la esperanza de vida, la preocupación por la seguridad,
las mejoras en las viviendas, la práctica de actividades físicas y deportivas, la preocupación
por el medio ambiente, la mayor soledad, los servicios a domicilio, la cultura, la atención a
personas mayores, el comercio electrónico,etc.

En todo caso, el emprendedor/a debe estar atento a su entorno, observando y analizando el


comportamiento de la sociedad, informado de las ideas o tendencias que surgen en los
diferentes mercados y abierto a importar o adaptar ideas que han sido exitosas en otros
ámbitos.

[Link] evaluación de la idea de negocio.

Además del pensamiento y la intuición personal, existen técnicas para estimular la creación
de ideas (tormenta de ideas, el pensamiento lateral, el método Delphi, el listado de
atributos, etc.), y todas son válidas, no se debe descartar de inicio ninguna idea de negocio;
pero, evidentemente, antes de desarrollarla como proyecto hay que confirmar si es idónea y
susceptible de éxito.

Para elegir una idea hay que someterla a una serie de cuestiones; por ejemplo, las
siguientes: ¿Qué necesidades puede satisfacer?, ¿es novedosa?; ¿es útil para la
sociedad?; ¿se tienen o se pueden obtener recursos para desarrollarla?; ¿existe una
demanda importante del producto o servicio (público objetivo)?; ¿existen otras empresas
que cubren esta necesidad?, ¿en qué medida la cubren?, ¿tenemos algún elemento
diferenciador?; ¿existen dificultades legales?; ¿es una idea realizable en el contexto
actual?; ¿tenemos una formación y unos conocimientos suficientes sobre el sector?, etc. La
respuesta a estas y otras preguntas que nos podamos formular y su análisis hará que
descartemos muchas de las ideas iniciales. De la misma forma, si consideramos que una
idea es idónea, procederemos a su desarrollo elaborando un plan de negocio.

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[Link] básicos del negocio.

Elaborar un plan de negocio con anterioridad a su efectiva puesta en marcha es un requisito


imprescindible para afrontar con ciertas garantías el futuro de una empresa. Es una tarea
que todo emprendedor/a debe acometer y, además, será el objetivo final de este módulo. El
plan de negocio es una previsión documentada sobre lo que será y lo que esperamos de
nuestra empresa una vez implementada en la realidad; nos permitirá conocer si la idea,
además de viable, es rentable económicamente.

A lo largo del curso iremos conociendo los conceptos y los instrumentos que nos permitirán
elaborar el proyecto empresarial. En este apartado comenzaremos explicando algunos de
ellos.

Mercado​. Además del lugar físico donde se producen los intercambios económicos, es el
conjunto de interrelaciones que se producen entre los compradores (demandantes) y los
vendedores (oferentes) de bienes y servicios.

Mercado potencial de una empresa. Es el conjunto de posibles compradores de un


producto o servicio.

Segmento de mercado​. Dentro del mercado potencial, la empresa debe dirigir su oferta a
un conjunto determinado de compradores con la finalidad de atenderlos de la mejor manera
posible y con el objetivo de obtener rentabilidad. El segmento o segmentos de mercado a
los que la empresa dirige su oferta constituye lo que se denomina mercado objetivo,
público objetivo o ​target.

Nicho de mercado​. Es un segmento del mercado cuyas necesidades no están cubiertas


por la oferta existente o, al menos, no lo están suficientemente.

Cuota de mercado​. Se expresa como la relación entre el mercado actual de una empresa y
el mercado total del producto o servicio, expresado en tantos por ciento y en un período
determinado.

Producto​: Es cualquier bien o servicio, o la combinación de ambos, que se ofrecen para


satisfacer las demandas de los consumidores. Según las propiedades físicas del producto
distinguimos entre ​bien, producto con atributos tangibles, y ​servicio​, producto intangible y
no susceptible de almacenamiento. Según la utilidad del producto distinguimos productos
de consumo​, destinados al consumo final de las personas, que pueden ser duraderos, si se
pueden utilizar varias veces a lo largo del tiempo, o perecederos, si desaparecen con un
solo uso, y ​productos industriales​, adquiridos por otras empresas o instituciones para
incorporarlos al desarrollo de su actividad principal: productiva, revendedora o de prestación
de servicios. Dentro de los productos industriales hablaremos de materias primas, aquellos
productos no elaborados; componentes, productos que ya han sido sometidos a un proceso
de elaboración y que se incorporan a la producción de otro producto más complejo, y bienes
de equipo, máquinas y herramientas que utiliza la empresa en su proceso productivo.

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Marca​: Es el nombre, signo o diseño que sirve para identificar y diferenciar un producto; en
muchos casos, el determinante para realizar una compra.

Servicios relacionados​: La venta de un producto muchas veces está asociada a otro tipo
de prestaciones que debe ofrecer el oferente, es el caso del servicio postventa, la garantía,
la asistencia técnica, instalación, entrega a domicilio, mantenimiento, financiación,etc. Estos
servicios pueden ser determinantes en la opción de la compra, aunque pueden suponer un
coste adicional para el vendedor.

Productos sustitutivos​: Son aquellos que cubren la misma necesidad. La variación en el


precio de un producto influirá en la demanda de su sustitutivo. (Ejemplos: medicamentos
genéricos y de marca; la fruta y los lácteos, etc.)

Productos complementarios​: Son aquellos cuyo consumo exige la adquisición de otro.


Como en los sustitutivos, pero de forma inversa, la variación en el precio de un producto
influirá en la demanda de su complementario. (Ejemplos: los coches y los combustibles; las
cafeteras y el café, etc.)

Consumidores: Las personas que adquieren un producto o que, potencialmente, pueden


hacerlo. El análisis sociodemográfico de los consumidores será necesario para acertar con
nuestra oferta.

Prescriptores: Las personas que no adquieren el producto pero influyen directamente en la


decisión de compra del consumidor.

Competencia: Aquellas empresas que actúan en el mercado ofreciendo productos para


cubrir iguales o similares necesidades del consumidor.

Proveedores​: Son las empresas que actúan en el mercado facilitando bienes o servicios
necesarios para el proceso productivo de otras empresas. Un concepto sinónimo, aunque
con matices, es el de suministrador.

Entorno: Se refiere al conjunto de factores que de manera general o específica influyen en


la viabilidad de una empresa. El análisis del entorno es fundamental para cualquier
empresa.

El conocimiento y el análisis de estos conceptos habituales en el mundo de la empresa, y el


de otros que iremos introduciendo, nos permitirán abordar los primeros pasos en el proyecto
de empresa.

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