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Análisis Situacional

Salud mental

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ANÁLISIS SITUACIONAL

En el Ecuador se aprecia un progresivo reconocimiento de la salud mental como una dimensión


importante de la salud en la población, y se evidencia en parte en la normativa legal vigente y en el
Modelo de Atención Integral de Salud en particular. Sin embargo, todavía persisten dificultades. En
el ámbito de la promoción y la prevención, los esfuerzos han sido escasos y poco sostenidos. En la
provisión de servicios, han existido más iniciativas, aunque tampoco satisfacen la necesidad del
país. Para el análisis situacional se cita algunos descriptores. Así, se utilizará un modelo diagnóstico
de gestión que se divide en tres niveles: macro, meso y micro gestión.

Nivel Macro: Se refiere a los elementos fundamentales que orientan el desarrollo estratégico de la
Salud Mental. Es el marco mayor para este ámbito.

 Ausencia de una Estrategia de Salud Mental: En la Constitución del 2008 se señala la asistencia
psicológica en atención de grupos prioritarios; el artículo 364 de la Constitución las adicciones y
orienta hacia la atención integral, la no criminalización del consumo y vulneración de derechos. En
la Ley Orgánica de Salud se contempla de manera directa o indirecta aspectos de la salud mental.
Sin embargo, el país no cuenta actualmente con una Estrategia ni un marco legal específico, como
ocurre en otros países de la región.

Con respecto a planes/programas nacionales de salud mental, la situación es similar en América


Latina. Los esfuerzos observados en los últimos años en varios países con el objetivo de reformular
y actualizar sus Estrategias y planes nacionales de salud mental, a través de procesos que contaron
con amplia participación de todos los sectores relevantes de la sociedad. El Salvador, Belice, Chile,
Perú

 El Estatuto Orgánico de Gestión Institucional actual del MSP ubica al componente de Salud
Mental en tres direcciones: Dirección Nacional de Atención Primaria en Salud, Dirección Nacional
de Discapacidades y la Dirección Nacional de Promoción de la Salud, donde se encuentra la Unidad
de Promoción de la Salud Mental, con lo cual se transversaliza este componente tanto en el nivel
administrativo como en el operativo. De la misma forma el equipo de trabajo que aborda los temas
de drogas requiere sostenerse bajo una autoridad que permita integrar las acciones y planificarlas
coordinadamente.

 Asignación presupuestaria apoya al Modelo Hospitalocéntrico: El mayor porcentaje del


presupuesto estatal asignado para este campo está dirigido a los hospitales psiquiátricos (98,57%).

 Formación de profesionales privilegia el enfoque biomédico y hospitalario: La formación de los


profesionales de salud mental (psicólogos, psiquiatras) en los centros de educación superior
priorizan el enfoque biomédico y hospitalario. Se requiere la oferta de posgrados que fortalezcan
los temas del abordaje comunitario y en usos y consumo de drogas.

 Falta de Estrategias intersectoriales articuladas que tiendan a modificar los determinantes


sociales de la salud que afectan la salud mental de la población.

Nivel Meso: Se refiere a los elementos fundamentales para la organización de los servicios de
salud.
 Ausencia de normativas para la atención integral de salud mental: Como se señaló en el nivel
macro, parte de la problemática de no tener una Plan Estratégico Nacional de Salud Mental se
evidencia en la falta de un modelo de gestión, que a su vez facilite normas y protocolos nacionales
para la atención integral de la salud mental de la población. Se deben establecer modelos de
atención, normas y protocolos adecuados para el abordaje de usos y consumo de drogas. Paraguay
son algunos de los países de la Región donde se han observado iniciativas exitosas en esta área.

 Limitado acceso a servicios y profesionales de salud mental: El porcentaje de accesibilidad a los


servicios de salud mental, según la OMS está ubicada en el 20%, muy por debajo en relación a
otros servicios.

 Primer nivel de atención con escasos recursos para la atención: Al no contar con suficientes
profesionales ni servicios para atender a personas con problemas y trastornos mentales en el
primer nivel de atención, la población acude a los hospitales generales, quienes atienden en gran
parte morbilidad de primer nivel.

 Congestión de pacientes en hospital psiquiátrico de referencia nacional: El único hospital


psiquiátrico estatal con posibilidad de internamiento cuenta con 146 camas para internación
psiquiátrica (sin contar las 50 camas del albergue para personas oligofrénicas); de las cuales el 77%
corresponden a pacientes crónicos; el 23% restante a pacientes agudos. Además, el 26% de las
personas atendidas en este hospital (de un total de 8455 atenciones de morbilidad) presentaron
diagnóstico de ansiedad, seguido de psicosis con el 23%, luego se encuentra alcoholismo, fármaco
dependencia y epilepsia con un 13%.47

 En relación a los egresos hospitalarios por consumo de alcohol y otras drogas: Se atiende más
trastornos mentales y de comportamiento debidos al uso de alcohol – que representan el 86,92% -
que el resto de drogas (13,08%).

 Escasa definición administrativa y operativa de los servicios de salud mental: Existen Centros
Comunitarios de Salud Mental (Esmeraldas, Azuay Pichincha) que funcionan independiente de las
áreas de salud y Direcciones Provinciales, y que administrativa y operativamente no están definidas
a qué nivel de atención corresponden.

 Escasa articulación entre los niveles de atención, debido a que los procedimientos para la
referencia y contra referencia de pacientes desde el primer nivel al de referencia y viceversa, no
toman en cuenta las características de estos pacientes

 Sistema de información inadecuado: Sistema de registro de la información de salud mental EPI 2


no toma en cuenta problemas que se presentan con mayor frecuencia en la población, como
trastornos emocionales, de las habilidades escolares, del desarrollo Respecto a usos y consumo de
drogas, a pesar de recogerse información, existen subregistros que no permiten consolidar
información y que esta sea certera. Cabe mencionar que actualmente se está trabajando con el
nuevo sistema de recolección de datos epidemiológicos, el Registro Diario Automatizado de
Consultas y Atenciones Ambulatorias (RDACAA).

 Falta de registro de actividades de promoción y prevención: Existe un sistema informático para


el registro diario de las atenciones, sin embargo, éste no permite registrar actividades de
promoción de la salud y prevención de problemas de salud mental realizados en la comunidad. En
la actualidad se encuentra ya implementada la ficha Familiar con enfoque en salud intercultural,
aunque ésta no registra acciones de promoción y prevención de salud mental específicamente.

 Falta de información sobre criterios de calidad de la atención en salud mental: No se dispone


de información respecto de cumplimiento de criterios de calidad de la atención (globalidad,
integración, continuidad). Tampoco se dispone de información relacionada al cumplimiento de
criterios de calidad del servicio de salud mental ni de usos y consumo de drogas (accesibilidad,
permanencia, polivalencia).

 Nudos Críticos: Persisten nudos críticos en el acceso a los servicios de Salud Mental y de usos y
consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, que son: funcional (tiempos de espera, asignación de
turnos), económica (en cuanto a medicamentos, principalmente, ya que el MSP solo puede
garantizar los medicamentos incluidos en el cuadro básico) y socio cultural (estigma de la atención
psicológica y psiquiátrica).

 Insuficiente número de personal de salud mental en las unidades operativas de los tres niveles
de atención: Por ejemplo, al momento el MSP cuenta apenas 428 entre psicólogos clínicos y
psicorehabilitadores, con 25 psiquiatras en los tres niveles de atención distribuidos en 23
provincias (Galápagos no cuenta con psicólogo clínico para atención).

 Falta de personal capacitado: Incluyendo para promoción, prevención y atención primaria en


salud mental y en abordaje integral de usos y consumo de drogas.

 Falta de trabajo intersectorial: No se cuenta con una intervención coordinada entre las
instituciones, los diferentes sectores de la sociedad y la comunidad en la identificación de
problemas y soluciones concernientes a la salud mental. Recién se empieza a posicionar en las
agendas de otros estamentos, donde se está reconociendo la necesidad de trabajar en conjunto,
respondiendo a sus respectivas competencias.

 No hay respuesta adecuada para personas inimputables: Personas que tienen algún trastorno
mental y que han tenido un conflicto con la ley, y así, han sido declaradas inimputables, son
sentenciadas por el sistema legal a pasar la vida entera confinadas dentro de una institución
psiquiátrica. Así mismo, personas que no presentan ningún problema de salud mental, por fallas en
el sistema judicial, evitan su condena en un centro de rehabilitación penitenciaria siendo recluidos
en un hospital psiquiátrico, lo cual genera diversos problemas, entre esos, vulneración de derechos
de los usuarios por parte de estas personas.

 Incipiente coordinación con salud penitenciaria: Recientemente se está implementando el


nuevo Modelo de Salud Penitenciaria en los centros de privación de libertad, por lo que las
personas privadas de libertad ya están siendo ingresadas en el sistema de salud.

Nivel micro: elementos fundamentales a nivel de interacción con usuarios.

 Criterio de autonomía: No se dispone de información respecto del nivel de entendimiento que


tiene el usuario tanto de las prescripciones del psiquiatra como de las medidas terapéuticas del
psicólogo en la atención tanto en Salud Mental como en usos y consumo de drogas, que apoye la
toma de decisiones del usuario.
 Escasa participación del componente familiar y comunitario: Tanto en actividades de
promoción, como en la prevención, atención y seguimiento de usuarios con afectaciones
psicológicas, y personas que usan y consumen drogas. Además, no se cuenta con una
sistematización de esta información.

 Limitada formación de pregrado en salud mental: Escasa formación del personal de salud en
abordaje a nivel familiar y comunitario en temas de salud mental y de los usos y consumo de
drogas.

 No se toman en cuenta determinantes sociales: Capacitaciones enfocadas en temas de:


violencia intrafamiliar, embarazo en adolescentes y usos/consumo de drogas, sin tomar en cuenta
sus determinantes sociales.

 Denuncias de maltrato a pacientes: Denuncias de vulneración de Derechos Humanos a pacientes


en centros de atención psiquiátrica, psicológica, y de recuperación públicos y privados.

 Escasas actividades de promoción de la salud y prevención de problemas de salud mental,


usos/consumo de drogas y trastornos mentales: Incipiente funcionamiento de redes locales de
salud en temas de prevención y promoción.

 Limitada integración del sector formal de salud con organizaciones e instituciones locales: Por
ejemplo, en temas de: violencia de género, embarazos en adolescentes y problemas de
aprendizaje, usos y consumo de drogas, entre otros.

 Insuficiente coordinación intersectorial e interinstitucional: No existe la suficiente coordinación


para el abordaje de los determinantes de la salud en general y de salud mental en particular,
debido en parte al enfoque bio-clínico que limita la comprehensión integral de salud mental,
incluyendo los usos y consumo de drogas con otras instituciones a nivel nacional, zonal y local.

 Incipiente participación comunitaria y social: Específicamente en acciones de promoción de la


salud mental, así como en la prevención de problemas psicosociales y de usos y consumo de
drogas.

 Estigmatización: Se mantiene el estigma para la persona con enfermedad mental, trastornos


psicológicos y para quienes usan y consumen drogas en la familia, instituciones educativas y
comunidad.

 Ausencia de definición de rol y funciones del personal de salud mental: Psicólogo de área de
salud sin actividades definidas, y realiza actividades diversas, desde apoyo en vacunación,
medición de talla y peso, levantamiento de fichas familiares.

 Carencia de servicios de salud mental comunitarios: No se cuenta con unidades/servicios de


salud mental comunitarios del sector público que potencien fortalezas y desarrollen capacidades
del individuo y la población en conjunto, desde la promoción de la salud, el arte, el deporte y la
participación social. Todo lo mencionado justifica la elaboración e implementación de una
Estrategia de Salud Mental que incluya tanto la provisión de servicios de Salud Mental como el
desarrollo de la promoción de la salud mental para evitar que la población ecuatoriana desarrolle
problemas y trastornos mentales derivados de las inhabilidades de enfrentar la vida.

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