0% encontró este documento útil (0 votos)
31 vistas46 páginas

Otas A La Poes A Salvadorena Contemporanea: Sugerir

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
31 vistas46 páginas

Otas A La Poes A Salvadorena Contemporanea: Sugerir

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

I

OTAS ALA POESIA ~ I

SALVADORENA CONTEMPORANEA
JAVIER AlAs

ExORDIO

N
inguna antología puede ser totalizan te: su naturaleza, selectiva, exclu-
yente, las sitúa por fuerza en las antípodas de las enciclopedias, don-
de se pretende condensar el todo. Teselas de un mosaico, dispuestas
en torno a un orden o a una idea, las antologías compondrán el dibujo final;
dispersas, sólo pueden aspirar a la lateralidad, o a lo sumo, a la aproximación, a
sugerir una poética. Pieza de ese mosaico, la presente selección ofrece una mira-
da panorámica a la poesía contemporánea de El Salvador; conciliando diferen-
tes consideraciones, por contemporánea entendemos la poesía aparecida desde
la segunda mitad del siglo XX en ese territorio del istmo centroamericano, del
cual Marcelino Menéndez Pelayo dijo alguna vez: "demasiados poetas para tan
breve República". Eludiendo una línea diagonal, hemos procurado trazar una
elíptica a lo largo del período escogido. Dicho trazo resulta flexible al concepto
de "mirada panorámica". La inclusión de tan sólo dieciocho autores en medio
siglo necesariamente deja resquicios, zonas no del todo cubiertas de la poética
nacional. Sin embargo, los antologados pueden muy bien ilustrar y representar
esa poética, sin devenir simple cocktail generacional. uestra propuesta habrá
cumplido su objetivo si es capaz de disponer al lector español, destinatario de
estos folios, un conocimiento básico de la poesía salvadoreña contemporánea.

PRIMEROS POETAS
Hubo cultores del verso durante la época colonial en El Salvador, la cual
abarca desde 1601 a 1760: "el siglo l.rvII largo". En su Indice antológico de la
poesía salvadoreña, David Escobar Galindo asevera que la misma «nace, como
es natural, con la Independencia», en 1821. En términos políticos, tal razona-
miento es exacto, pero la reciente soberania, per se, no podía conferir un carác-
ter "salvadoreño" a las letras escritas dentro del nuevo estado, en términos de
esencia. Ello no niega que algunas posibles particularidades ,-inieran diferen-
ciando el territorio desde la colonia.
La poesía de Francisco Díaz (1812-1845), urde banderas patrióticas, al igual
que la de Miguel Álvarez Castro (1795-1856), considerado el primer poeta
salvadoreño por una elemental crono- dor L. Erazo; Cien de Las mejores poesías
logía. Pero la noción de patria todayía saLvadoreñas, del profesor Francisco
giraba, por contraposición, alrededor Espinosa, data de 1951.
del eje conceprual de España, la "ma- Poetas jóvenes de EL SaLvador (1960),
dre patria", no al de una identidad es elaborada por José Roberto Cea,
absoluta como nación. De hecho, el quien compilaría también AntoLogía ge-
término nación poseía connotaciones neraL de fa poesía en EL Salvador (1971);
étnicas, como ya han señalado algu- una selección propuesta por Claudia
nos esrudiosos. La conciencia de lo Lars había aparecido en el número 54
nacional se totaliza y condensa en la de la Revista Cultura (1969); otra obra,
pluma de Francisco Ga"idia (n. entre Poesía salvadoreña 1963-1973, es publi-
1863 ó 1865-1955). A sus dotes lite- cada en México, donde también apare-
rarias -poeta, dramarurgo, cuentista-, ce Hombres como madrugadas, del autor
hay que sumar a Gayidia el filólogo y mexicano Orlando Guillén.
el traductor; al ensayista y periodista, Otras antologías: Cien años de poesía
al historiador. Gavidia es reconocido salvadoreña, por Tirso Canales y Rafael
como el más alto representante de la Góchez Sosa; Indice antológico de fa
cultura nacional. "Fue con Ga,'¡dia, poesía salvadoreña (1982), elaborado
(escribe Rubén Darío en su Autobiogra- por Da,'id Escobar Galindo; Poesía de
fia, de 1912) la primera "ez que esruye EL SaLvador (1983) de Manlio Argueta;
en aquella tierra salvadoreña, con quien Quizás tu nombre salve (1992) y Poésie
penetrara en iniciación ferviente, en la salvadorienne du XX" siecle (2002) de
armoniosa floresta de Víctor Hugo; y Maria Poumier. Ricardo Lindo es el
de la lecrura murua de los alejandrinos antologador de Alba de otro milenio,
del gran francés, que Gavidia, el prime- aparecida en 2000.
ro seguramente ensayara en castellano
a la manera francesa, surgió en mí la OTRAS PUBLICACIONES DE CONJUNTO
idea de la reno,'ación métrica, que De modesto alcance o prudente in-
debía ampliar y realizar más tarde". tención, otras publicaciones de conjun-
Ga,-idia, precursor del modernismo, to comprenden delimitados espacios
por confesión de Darío mismo, como geográficos o generacionales; las hay
ya se ha acotado. incluso de género. Parnaso migueleño
(1942) de Juan Romero, recoge poetas
ANTOLOGÍAS del departamento de San Miguel, en el
La primera antología, GuirnaL- oriente del país; La bomba de hidrógeno
da saLvadoreña (1884, 1885 Y 1886), (1950) fue una colaboración de cuatro
ocupa tres tomos, compilados por el autores; Puño y letra (1959), edición
nicaragüense Román 1fayorga Riyas, facsimilar ideada por Oswaldo Escobar
mientras que Parnaso saLvadoreño (Bar- Velado, reúne manuscritos originales de
celona, 1917), fue elaborado por Sah-a- los poetas, reproducidos tal cual.

156 CI ..tJlER"'O~ UH An~w


De aquí en adelante (1967), cons- las causas obliga a contemplar factores
tituye un manifiesto poético que do- históricos, sociales, culturales y geográ-
cumenta la pretensión del grupo de ficos -si se toma en cuenta la teoría
erigirse en un partir de aguas; en Las ca- excéntrica de la cultura, la cual postula
bezas infinitas (1971) coinciden autores la existencia de centros de potente irra-
que sintieron afinidad; Poesía femenina diación cultural y periferias.
de El Salvador: breve antología (1976), Partiendo de Francisco Gavidia,
fue preparada por Luis Gallegos Val- "de los primeros poetas con que cuen-
dés y David Escobar Galindo. ta hoy la América Española", como es-
La margarita emocionante (1979), de cribió en su momento Rubén Darío en
Horacio Castellanos Moya, únicamente la obra ya citada, encontramos casi in-
"responde a los gustos e intereses de! mediatamente a Vicente Acosta (1867-
compilador"; Pdjaro y voLcdn (1989), 1908) quien se adhirió al modernismo.
planeada por l\1iguel Huezo lixco, Político y periodista literario, murió en
intenta salvar como material poético e! destierro, en Honduras. En torno a
los escritos de combatientes de la pa- Ga\'idia estuvo también Joaquín Mén-
sada guerra civil; Piedras en el huracdn dez (1868-1942), aunque él mismo era
(1993), de Javier Nas, propone una romántico, como muchos poetas de
poesía joven salvadoreña de la década la época: Jeremías Martínez, Manuel
de los 80. Otras publicaciones de gru- Á1varez Magaña, Armando Rodríguez
po comparten una naturaleza aleatoria: Portillo y José Calixto iVlixco. Luego
reúnen trabajos premiados en justas encontramos algunos poetas post-mo-
li terarias. dernistas: José Valdés (1892-1932), Ju-
lio Enrique Ávila (1892-1968), Vicente
PA ORAMA DE LA POESfA SALVADORE - A: Rosales y Rosales (1894-1980r,- entre
ALG UNOS NOMBRES otros. En Nice Lardé de Venturino
Importantes cotas presenta el re- (1895-1983), encuentra e! escritor es-
lie\'e poético de El Salvador. Varias pañol Rafae! Cansinos Assens algunos
de ellas carecen, sin merecerlo, de vínculos con "las más altas poetisas
estatura internacional. El desinterés de América"; la alusión es a Juana de
de la mirada uni\'ersal sobre la poesía Ibarborou )' Alfonsina Storni, con toda
salvadoreña se explica, en parte, a la di- probabilidad.
fusión en e! pasado inmediato de cierta Raúl Contreras (1896-1973), quien
poética contestataria y, acaso, apoética. prefirió la forma de! soneto, resolvién-
En términos generales, de la poesía dolo de manera pulcra e impecable,
salvadoreña persiste una imagen ideo- llegó a crear un ente poético: Lydia
logizada, incendiaria. Desde luego, esta ogales, que en sus días ocasionó todo
formulación de lo accidental no agota un suceso en e! ambiente nacional. El
las razones sobre e! desconocimiento crítico español Juan Antonio Ayala,
de la poesía valorada. Profundizar en durante su estancia en e! país, reunió
en una edición muy documentada los yersos publicados por aquella enigmática
"poetisa", intitulándolos Niebla. Años más tarde, e! propio Contreras revelaría
su identidad: en Puño y letra firma como autor uno de aquellos poemas pu-
blicados por "Nogales". Contreras fallecería en España, en cuya capital, hacia
1926, había publicado Poesías escogidas.
Claudia Lars (1899-1974), pseudónimo de Carmen Brannon, hija de madre
salvadoreña y de padre norteamericano-irlandés, es considerada la más alta
voz femenina de! país, y una de las primeras poetisas latinoamericanas, según
algunos. A su voz se suman elementos de la vanguardia de entonces, si bien
una veta de su poesía discurre en moldes clásicos, entre los cuales el soneto
goza de especial preferencia.
Aunque su ,-ida fue muy breve -transcurrió entre 1900 y 1928- a Alfredo
Espino se le estudia en los programas oficiales de letras. jícaras tristes, su único
libro, lo retrata como un poeta sentimental y bucólico.
o es frecuente encontrar nombres de poetisas en la literatura salvadoreña;
hay algunos tempranos en e! siglo XX: Lydia Valiente (1900-1976), Lilian Ser-
pas (1905-1985), quien compartiera con Lars e! amor por e! soneto y e! haber
residido en varios países, y las hermanas Van Severen. El fenómeno es asociado
con e! auge de las dos autoras de estatura continental ya citadas, Storni e Ibar-
borou. Serafín Quiteño (1906-1987) es otro poeta muy fino e interesante. Ti-
bios, vientos de renovación han empezado a soplar sobre el panorama literario
salvadoreño, entre algunos remanentes yecos postmodernistas.
Sin duda, otro auténtico poeta que ha dado esta tierra es Pedro Geoffroy
Rivas (1908-1979), quien además fue antropólogo y periodista. Su militancia
marxista, que abandona con e! tiempo, lo llevó al exilio durante muchos años.
Hacia 1964, para e! crítico Luis Gallegos Valdés, "la poesía de Pedro es hasta
ahora, la más alta expresión de la poesía rebelde en El SaiYador". Geoffroy
Rivas, quien recibiera el Premio acional de Cultura en 1977, escribió también
sonetos, y poemarios de tema indígena, conectados de alguna manera con sus
ensayos lingüísticos.
Otra de esas estaturas poéticas es Hugo Lindo (1917-1985), diplomático
quien además culti,'ó e! cuento y la novela. Su poesía es metafísica. Antonio
Gamero (1917-1974) llegaría a ser reconocido con e! epíteto de "poeta salva-
je", dada su actitud iconoclasta y su libro IN I, de avanzada para la época por
su lenguaje de ruptura. Formó parte de! Grupo Seis, junto al poeta y abogado
Oswaldo Escobar Velado (1919-1961), quien, además de formas clásicas como
e! soneto, escribió una poesía social, de denuncia. La época en que surgen es-
tos poetas coincide con e! crepúsculo de la dictadura de! general Maximiliano
Hernández Martínez, autor de! mayor etnocidio en la historia de! país: treinta
mil campesinos masacrados durante la rebelión de 1932. Completan e! Grupo

158 CUJlfRSO'i[)[j A:r.'\m


Seis: Cristóbal Humberto lbarra, Carlos Lobato, Manuel Alonso Rodríguez y
Rafael Ál\'arez Mónchez, quienes se unen al mo\'irniento popular que en 1944
hace huir del poder y del país a Hernández Martínez. La primera ensayista na-
cional y poetisa Matilde Elena López (1917), ha llamado a esa "Generación del
44", a la cual ella misma pertenece.
Con el existencialismo de Europa como referente, surge en 1950 un grupo
que se constituiría luego como "Generación Comprometida". A él pertenecen
Ricardo Bogrand, con quien se inicia nuestra antología, e Ítalo López Valleci-
llos, entre otros. J unto a la poesía, la dramaturgia y la narrati\'a, Vallecillos ejer-
ció el periodismo, )' supo ser ensayista, además de buen editor.
Capítulo especial merece Álnro Menen Desleal (1931-2000), mundialmente
conocido por su obra teatral Luz Negra. Él mismo deformó así su nombre, de
los originales apellidos i\Ienéndez Leal. Su poesía pasó por di,'ersos momentos,
aunque su narrativa es fantástica, borgeana. Dirigió el primer noticiero teb'isi-
vo en la historia salvadoreña: Teleperiódico.
Muy próximo en el tiempo aparece el Grupo "Octubre", integrado por \\'al-
do Chá,'ez Velasco, su esposa lrmas Lanzas, Mauricio de la Selva y Mercedes
Durand, junto a otros más. Hacia 1956 aparece también el "Círculo Literario
Universitario", en el que figuran Roque Dalton, Roberto Armijo y 1Ianlio Ar-
gueta, quien después se decantaría por la novela. Este grupo de poetas primero
ama y luego abomina la figura de Pedro Geoffroy Rins, y se sienten más próxi-
mos a Os",aldo Escobar Velado, aunque sus preocupaciones son de corte sar-
treano, a nivel internacional. Con el tiempo, varios de ellos llegarían al exilio.
A mediados de los años sesenta surge otro grupo, "Piedra y Siglo", integra-
do por Ricardo Castrorrivas, Rafael Mendoza, O,'idio Villa fuerte, José María
Cuéllar, Uriel Valencia y Julio Iraheta Santos. Otros grupos, como "La Cebolla
Púrpura", aparecen por esos años. Menos de dos décadas después, la guerra
civil estallaría, tras un cultivo de dictaduras militares, represión, elecciones frau-
dulentas, inexistencia de espacios democráticos y desigualdad social, entre los
más gruesos componentes.

DtCADA DE LOS OCHENTA: LA GUERRA


La guerra civil que desangró al país polarizó también a los escritores. lmer
fronteras, un sol negro presidió los días de las letras. Banderas "ideológicas",
que disfrazaron a veces los roedores colmillos de envidias y mezquindades ,'a-
rias, ondeaban en las pequeñas parcelas. En su interior se reciclaban concepcio-
nes viscerales sobre el oficio de escribir en un país coO\'Ulso. Transgredir una
línea divisoria equivalía a una declaración de guerra. El pro,'incianismo por un
lado, yla polarización social por el otro, arbitraron las polémicas más singulares:
incluso hacia principios de la década de los noventa, hallamos un bando "rea-
1\\IIItAI\'

lista" contra otro "esencialista". El fondo del problema era


falso, dada la posibilidad de cualquiera de ambas posiciones
de fructificar en obra válida.
Pero dentro de una guerra es difícil estar en paz: para ello
están los cementerios. Raras veces se olvidó aquella máxima
que en el ajedrez es tan bella: "la mejor defensa es el ataque".
y pasaron los años, con los escritores apostados en sus trin-
cheras, insuficientemente ensangrentadas. Desde ellas se pla-
nearon y lanzaron contra escritores de valla injustos ataques,
casi siempre extraliterarios; muchos ni siquiera alcanzaron la
altura de una formulación: apenas entretuvieron el ocio de
mentalidades provincianas, otra página para la Enciclopedia
Ilustrada de la Aldea, en la irrespirable atmósfera durante el
conflicto. Conviviendo en la estrecha vida cultural, se evitan
aún hoy escritores irreconciliables.

LETRAS y REALIDAD
Durante la guerra, los grupos literarios procuraron
mantener viva la llama de la literatura, aunque en aquella se
quemaran sus mejores escritos. Una lectura politizada del en-
torno los lleva a escribir y difundir textos consecuentes con el
momento histórico. Segmentan la concepción de "lo real" a la
contienda, como única realidad susceptible de escritura. La
miopía crítica desplaza a la lucidez. Quienes no se adhirieron
a postulados equívocos fueron los únicos en percatarse de
otro fenómeno: el tema del conflicto armado se instituyó
también cual moda. Muchos pasaron como poetas las aduanas
ideológicas, esgrimiendo simplemente un discurso "compro-
metido" .
Creadores y víctimas de sus propios mitos, los integrantes
de los talleres literarios crecieron entre falacias y espejismos,
entre oropeles y sangre. En esas concepciones, Roque Dalton
-asesinado por sus propios compañeros de lucha-, encarnó
al escritor comprometido con su "tiempo histórico". Ese
ideal o modelo de escritor revolucionario resulta mortal para
algunos; el dogmatismo fue tan nefasto como la guerra mis-
ma. Pese a todo, las estructuras de los talleres permitieron a
los noveles perfilar sus inquietudes literarias en un contexto
de adversidad, absolutamente hostil no sólo a la creación
literaria, sino al pensamiento en general: las tomas de la crí-

160 Cu,un·RNOS OH A n.f'l'o


tica Universidad de El Salvador por parte del ejercito, han
expresado en parte dicha intolerancia. na vez llegado el
punto muerto de crecimiento, agotados corno posibilidad,
los talleres se diluyen y desaparecen; pocos autores les sobre-
viven en virtud de su talento y desarrollo. La guerra misma
extingue sus fuegos, corno aquellas páginas comprometidas
y revolucionarias, material proto-poético que el tiempo con
justicia desmenuza.
Hacia principios de los noventa, alcanzada ya la paz, los
libros editados se perfilan, discretamente, corno parte de
una respuesta al nuevo contexto. Regresan del exilio algunos
escritores. Surgen grupos literarios, varios de ellos en torno
al Suplemento Cultural Tres Mil, de Diario CoLa tino, de
izquierda. Tres Mil es fundado en 1990 por Gabriel Otero,
joven poeta salvadoreño radicado en México, quien había
retornado al país unos años antes; el suplemento resulta un
espacio plural y democrático, cuyas páginas abrigan a lite-
ratos de distintas tendencias. Tal ejercicio de apertura fue
más allá del mismo poder de edición, algunas veces, pues
la coordinación no filtró ciertos ataques escritos de unos
colaboradores contra otros. Faltaría más tránsito para llegar
a la tolerancia. La eclosión artística y cultural que se opera
es más una celebración tras la larga represión, no un movi-
miento corno tal. Pero es un hecho que los ciclos de cine o
la apertura de importantes librerías, entre otros, oxigenan el
aire largamente enrarecido por la pólvora.
En el seno de algunas universidades surgen talleres litera-
rios donde convergen los más jóvenes, corno otrora durante
la guerra. Se abren y se continúan estimables espacios edi-
toriales, incluso en las universidades mismas, y varios poetas
empiezan a destacar, obteniendo preseas en justas literarias
regionales o participando activamente en encuentros inter-
nacionales. No son escasas las actividades eminentemente
literarias, ni los espacios para ellas avalados por instituciones
o emisoras de radio; algunos cafés programan también, con
cierta regularidad, recitales y presentaciones. Otros autores
empiezan a firmar con editoriales reconocidas a nivel inter-
nacional.
Quizá resulte exacto razonar que se han sentado algunas
bases importantes para el futuro de las letras salvadoreñas.
BIBLIOGRAFÍA
Alas, Javier (selección, prólogo y notas), Piedras en el huracán, Poesía joven
salvadoreña década de los 80, San Salvador, Dirección de Publicaciones
e Impresos, 1993.
Darío Lara, Álvaro, Minotauro, San Salvador, Impresos Mazatli, 1998.
Eguizábal, Daniel, Navegante marinero, San Miguel, Impresos San Agustín,
S" edición, 2002.
Escobar Galindo, David (selección, prólogo y notas), /ndice antológico de la
poesía salvadoreña, San Salvador, UCA Editores, 2" edición, 1987. - Uni-
verso neutral, San Salvador, Editorial Ahora, 1985.
González Huguet, Carmen, Oficio de mujer, ueva San Salvador: Universi-
dad Tecnológica de El Salvador, Unidad de Cultura "Roberto Armijo",
2002.
Herrera, Sahid Alfredo, "Patria y nación: la aventura de inventar El Salvador
durante el período tardío colonial. Notas preliminares", en Anuario de
Investigaciones 2, separata, ueva San Salvador, Centro de Investiga-
ciones en Ciencias y Humanidades, CICH, Universidad " Dr. José Matías
Delgado", 2002.
Mayorga Rivas, Román (selección y notas), Guirnalda salvadoreña, Tomo
III, San Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos, 2" edición,
1977.
Peña, Wilfredo, Tragaluz, San Salvador, Impresos Mazatli, 1997.
Poumier, Maria (selección, prólogo y notas), Poésie salvadorienne du XX'
siecle, Suiza, Ediciones Patiño, 2002. - (selección, traducción y prólogo)
Poemes choisisj Poemas escogidos, de David Escobar Galindo, ueva San
Salvador, Editorial Delgado, 2003.
Quijada Urías, Alfonso, Estados sobrenaturales y otros poemas, San Salvador,
Editorial Universitaria, 1971.
Santos, Carlos, La casa en marcha, San Salvador, Direcci ó n de Publicaciones
e Impresos, 1999.
Tecpan (varios) , Lugar donde duerme la campana del amor, ueva San Sal\"a-
dor, Editorial Delgado, 2001 .

162 CU..... DERNOS DEL A TENEO


He !IDO BOGRAN D
1930
Así firma José Antonio ApariLio. Integró la Generación Comprometida.
En México, donde reside, se doctoró en Antropología Social, habiendo
realizado y publicado importantes ensayos en dicha área humanística.
Su primera poesía, caracterizada por muchos como de un hondo liris-
mo, ha sido recogida en: Perfil de La raíz (México, 1956), La espuma nace
sola (1969) y Aliania de mis manos (1970), entre otras publicaciones,
aunque tiene inéditos varios cuadernos de versos, de los cuales se han
seleccionado los aquí ofrecidos. De 1999 a 2002 permaneció en el país,
dirigiendo el Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades
(CICH), de la Universidad "Dr. José Matías Delgado".

FIGURAS

A l nnal de su historia,
¿Cuál es el término, cuál el sacrincio?
¿Cuál la ncción,
el viejo espantapájaros del tiempo
o el camaleón devolviendo el color
al que perdió los pasos?

El murmullo penetra las paredes


y retrasa el silencio.
Ya no es tiempo muerto,
vive desdibujado,
veloz,
a contrapelo.
Palpamos el sitio donde estaba el ombligo
queriendo hallar el centro desplazado
hacia donde los nombres perdieron, la salida.

Al nnal de la historia
el hombre vuelve al sitio
donde un niño dibuja
figuras en la arena.

CUADERNOS DEL ATENEO 163


EL CARACOL Y EL NIÑO

El sol asciende sobre la bahía.


Es otro sol que ya no existe.

El caracol y el niño siguen


alli esperando
los frutos terminales
de pie junto al verano.

El mar cambió el compás


de las escarnas
cuando el hombre
de los blancos cabellos
humedeció en el agua
sus raíces.

De nuevo el sol,
el otro sol
recorre las orillas.

El caracol y el niño
siguen alli esperando.

164 CUADERNOS DEL ATENEO


o tJE DALTON
1935-1975
Su obra, traducida a varios idiomas y publicada en muchos países, figura
en numerosas antologías. Uno de los más importantes poetas salvadore-
ños del siglo XX, Dalton estudió leyes en Chile y El Salvador, y obtuvo
en tres ocasiones el Premio Centroamericano de Poesía. Debido a su
militancia en el Partido Comunista Salvadoreño sufrió prisiones y exilios,
y residió en México, Cuba y Checoslovaquia. En 1970 se enroló en el
Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, organización ultraizquierdista.
Regresó clandestinatnente al país en 1973. Fue asesinado por un grupo
dentro de su mistna organización; uno de los responsables es el ex co-
tnandante de la guerrilla Joaquín Villalobos. Los restos de Dalton nunca
fueron encontrados. Escribió ensayos, 'monografías, textos dramáticos y
una novela-collage: Pobrecito poeta que era yo, publicada pósturnamente
en Costa Rica, además del testitnonio Miguel Mdrmol. Su obra poética:
La ventana en el rostro (México, 1961), El mar (Cuba, 1962), El turno deL
ofendido (Cuba, 1962), Los testimonios (Cuba, 1964), Taberna y otros Luga-
res (premio de Poesía Casa de las Américas 1969); Los pequeños infiernos
(Editorial Ocnos, Barcelona, 1970), entre otros títulos.

DESNUDA

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes ll1e sUll1erjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,


me abre todas las puertas para que te adivine,
ll1e tOll1a de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo


pasa a ser ll1i universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos ll1e ladran.

CUADERNOS DEL ATENEO 165


Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda


para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,


como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

EL ALMA NACIONAL

Patria dispersa: caes


como una pastillita de veneno en mis horas.
¿Quién eres tú, poblada de amos,
como la perra que se rasca junto a los mismos árboles
que mea? ¿Quién soportó tus símbolos,
tus gestos de doncella con olor a caoba,
sabiéndote arrasada por la baba del crápula?
¿A quién no tienes harto con tu diminutez?
¿A quién aún convences de tributo y vigilia?
¿Cómo te llamas, si, despedazada,
eres todo el azar agónico en los charcos?
¿Quién eres,
sino este mico armado y numerado,
pastor de llaves y odio, que me alumbra la cara?
Ya me bastas, mi bella
madre durmiente que haces heder la noche de las cárceles:
ahora me corroen los deberes del acecho
que hacen del hijo bueno un desertor,
del pavito coqueto un pobre desvelado,
del pan de Dios un asaltante hambriento.

Penitenciaría Central, octubre 1960

166 CUADERNO!, DU. ATENEO


mOB~RTO ARMIJC
1937-1997
Ensayista, dramaturgo y poeta. Perteneció al Círculo Literario
Universitario. Con su pieza teatral Jugando a la gallina ciega obtuvo el
premio de dicha rama en los Juegos Florales Hispanoamericanos de
Quetzaltenango, Guatemala, en 1969. Entre su obra poética: ElegíaJ
(1965), La vigilia del ciego (1966), Homenaje y otros poemas (1979).
Exiliado en París, donde fallecería, ejerció la cátedra universitaria, y
publicó Poemas europeos (1989). En 1990 sorprendería con una novela
autobiográfica: El asma de Leviatdn. Una edición bilingüe, Poemes de nullt
part (parís, Éditions Altarrura), es realizada en 1997. Cuando se encienden
las ldmparas y Los parajes de la luna y la sangre, ambos de 1997, aparecen
corno obra póstuma.

SONETO

S on cuatro inviernos de agonía hermana.


De amanecer el corazón abierto.
Quisiera ser, pero el futuro incierto
me ensombrece la senda del mañana.

Cuatro años de penumbra cotidiana.


De presentir vivir, viviendo muerto.
De abrir el corazón, sentirlo yerto,
sin escuchar su musical campana.

El dolor es espina en mi sonrisa.


Aunque nací para cantar, presiento
Ser un gorrión fugaz hacia la brisa.

Esta acerba dolencia me acongoja.


Soy un árbol que lento se deshoja
y voy de paso con mi hermano el viento.

1957

CUADERNOS DEL A TENEO 16


II

A y e r viene insistiendo en no dejarme en paz


Aparece a medianoche junto a mi cama
con redes trampas lazos
A lo lejos cuelga la brumosa luna de hielo
sobre la ciudad nocturna
e Inmensa
Ayer teje y desteje mis insomnios
y la noche vagabunda se pierde en la lluvia

A solas en un rincón
asoma sorprendido pasado mañana
reuniendo mis innumerables días
A tientas ordeno mis huesos mi piel mi tristeza
La cruz del sur la sueño allá en los trópicos
Sumergida en mi corazón suspira por los riesgos
y peligros
que me presenta la llegada de pasado mañana

168 CUA D ERNOS DEL ATENEO


so QUIJADA URíAS
1940
Su primera aparición como poeta fue en 1962, cuando compartió con
David Escobar Galindo el Segundo Lugar en el II Certamen de la
Asociación de Estudiantes de Humanidades de la Universidad de El
Salvador. Ha obtenido varias menciones y premios internacionales, y
figura en varias antologías, incluyendo la reciente Poesie salvadorienne
du )()(é siecle (Suiza, Ediciones Patiño, 2002), elaborada por la Dra.
Maria Pournier, quien realizó además la traducción al francés. Reside
en Canadá. Ha publicado, en narrativa: Cuentos (1971), Otras historias
famosas (1974), La fama infame del famoso a(pd}trida (1979) y la novela
Lujuria tropical (1996). Entre su obra poética: Estados sobrenaturales
y otros poemas (1971), Es cara musa y Toda razon dispersa (antología,
1998).

AFUERA

Afuera el río arrastra las corrientes del tiempo:


hojas, flores y animales muertos.
En su rumor despierto. Lejos escucho los gritos de la gente,
aquellos que discuten de finanzas; aquellos que van
de un pasillo a otro pasillo
señalando el gran día que nunca llegó.
N o soy yo quien regresa, sino el otro,
aquel que en el Café se sentaba bajo un árbol a contemplar las gentes,
mientras sus manos desparramaban migajas sobre la mesa
para el decoro de las moscas pegadas en el vidrio
donde el tiempo reflejó su crisis. Una noticia alarmante.
Un crimen que nadie esclareció.
Afuera el río -no me importa su nombre- sigue su curso furioso.
Toda patria es tu patria. Pasan las gentes, todo un río de rostros.
¿Qué haces a esta hora, sentado y conmovido en este viejo puente al mediodí
Oyes voces antiguas diciéndote al oído: regresa.
Adonde quiera que vayas es lo mismo.
Pero no seré yo quien regrese sino el otro.
Afuera corre el río, el mismo río, su nombre es diferente.
Seres que no conozco me saludan, mientras contemplo el domo
y trato de asir tu espacio: cuerpo de la memoria.

CUADERNOS DEL ATENEO 169


EL ESCARABAJO

T e debo esta batalla, no así a los que un día me enseñaron a pagar


con otra moneda este oscuro trabajo en que se pierde la memoria,
tú lo sabes por esta caja de pandora, por este tamborcito donde caen las gotas
de algún llover que hace mirar las cosas con un deleite de anfitrión, del que mira
desde los ojos de sus bolsillos un mundo pobre, algo así como un niño matador de insectos,
a esa hora de los invernaderos, de las peluquerías, del solipsismo contra lo real
que vive adentro de estas casas,
de la mierda misma que dejaron los abuelos paternos y que nosotros llevamos con
[desesperación.
Te lo debo, porque un día lleno de amor feudal quisiste enseñarme tus dominios
y hablaste de la razón como de un espejo recién quebrado
y a la hora de comer abrías los ojos, te dabas el lujo de preguntar por mi salud,
recomendarme luego un viaje al exterior pasando indiscutiblemente por el jardín botánico,
sin darte cuenta o por lo menos tratando de ignorar que el escarabajo se llena de su porquería,
se envuelve mejor dicho y retorna al hoyito como al origen de todos los orígenes.
Si no lo crees podríamos hacer la prueba yéndonos y regresando al mismo sitio,
a esa misma hora en que guardamos los instrumentos de siempre, regresaremos,
aún cuando esa frase gastada de quienes regresan ya no son los mismos, nos dé estupor, deseos
malsanos, ganas de escupir al suelo, reírnos como locos,

17O C UADERNOS DEL ATENEO


pataleando sobre estos papeles donde muchos vienen a escribir historias falsas,
suicidios de muchachos increíbles, la pérdida del pelo, el falso juego del verano,
esas muchachas en plena entrega, esas muchachas que gritan amor mío con los dientes apretados.
Te debo esta batalla, quizá la última de las primeras, esta batalla sin caballos,
sin armas, sin escudos, a pie,
cambiando de sonido y de lugar, haciendo de la vida la mejor coartada para vencer estos
[dominios del orden,
de las creencias en el más allá, de los confetis arrojados desde el balcón más alto.
Porque estás cada vez dentro de lo posible, circundada por todos los temores;
esta batalla de la debo a ti,
esta batalla de llegar al mismo sitio como el escarabajo.

CUADERNO' DEL ATENEO 171


SCOBAR GALlNDO
1943
Escritor de fecundidad sorprendente, ha publicado alrededor de cincuenta
títulos en poesía, aunque también despliega una intensa labor en la
narrativa, el artículo, el editorial y el aforismo, que publica a diario en la
prensa escrita. Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, intelectual
y orador de alto calibre, es autor también de algunos libros de novela y
teatro; entre sus poemarios figuran: Extraño mundo del amanecer (1970),
Vigilia memorable (primer Lugar, Juegos Florales de Archidona, 1971),
Destino manifiesto (Madrid, 1972), El país de las alas oscuras, Premio de
Poesía Carabela de Oro 1976 (Editorial Vosgos, Barcelona, 1977), Libro
de la buena estrella (1983), Devocionario (1996), El viaje circular (1999),
Guijarros de humedad (2000), El jardín sumergido (2001) Y Umbral Oriente
(2002). Rector de la Universidad "Dr. José Matías Delgado", tiene, además,
una larga trayectoria académica. Fue integrante de una de las comisiones
que negociaron los acuerdos de paz en El Salvador, de 1989 a 1992.

HIMNO A AFRODITA

Tendido en la rugiente arena m atinal,


cierro los ojos para desprenderme de la impasible urgencia
del sueño que se extingue,
y un sopor infinito me enlaza con la luz
secreta y fantasiosa, en cuyos nervios sabios
la mentira del caos desafía al milagro de la sangre.

Del cuerpo abandonado de mi ánima encendida


por la conciencia de venir rodando
desde un ciego y lunar plano inclinado,
se levanta un sollozo de incienso que resume
los más antiguos soplos de Micenas prolífica,
y en la azul ebriedad que ilumina la cumbre
crecen las humedades de los fieles rebaños
hasta formarse en círculo en torno al sol dormido.

172 CUADERNOS DEL A TENEO


Lloro sin recordar, como un niño que vuelve
al jardín sin estatuas de su instinto asimétrico,
mordido por el dulce deseo de aprender
las artes de la frágil des trucción de sí mismo.
¡Es una lentitud de persona creciendo
dentro del universo que le sirve de cárcel,
último mecanismo entrañable y lozano
a que está destinada la inocencia del miedo!

y ahí, en la horizontal diafanidad,


en la curva ceniza disfrazada de espuma,
ella, la vaga diosa, levanta incautamente
-con movimientos que se vuelven siglos-
un cuerpo de furiosa desnudez,
un chorro de alma que es aurora hermética,
transparencia de linfa que aprende la agonía,
bruñida inmensidad de vela roja,
luz y sombra de ojiva alucinante,
superficie marcada por los dedos del polen
y dúctil cabellera de medusa nostálgica.

Se levanta y camina hasta tocar la punta de mis pies


mecidos por el rito de la equívoca espuma,
y después va fluyendo hacia la sed huraña
en búsqueda del último cartílago viviente,
de la tela más próxima al origen divino,
para luego escaparse de mis manos heridas
como la mariposa que ciega al navegante.

1985

CUADERNOS DELATENW 173


METAL DE DIOS

Era yo el aprendiz de aquel oficio


que no tiene memoria, por eterno:
aterida conciencia del invierno
que atraviesa sonámbulo el solsticio.

El temple de la luz me era propicio.


y siendo aquella luz regalo externo,
era como si un pálpito fraterno
deshojara su amable beneficio.

Por ser el aprendiz, era el interno


de un claustro dulcemente vitalicio
donde imperaba un diáfano gobierno.

y ardiendo en el intrépido ejercicio,


yo montaba mi afán, perno por perno,
con metales de Dios, sin desperdicio.

1995

174 CUADERNOS DEL ATENEO


Durante su juventud residió por varios años en Europa, entre Madrid y
París, como estudiante. Hijo del desaparecido Hugo Lindo, quien a su
labor diplomática sumó un ingente trabajo como poeta y novelista. En su
primera época firmó con el pseudónimo Ricardo Jesurum, y en su obra
algunos han señalado erudición y sencillez. Dentro de su narrativa encon-
tramos los volúmenes de cuento XXX (1970), Rara avis in terra (1983), y
las novelas Tierra (1996), El canto aún cantado (1999) y Oro, pan y ceniza
(2001). Entre otros títulos, es también autor de Cuzcatlán de las aguas
azules (2001), cuaderno de cuentos y leyendas para niños. Algunos de sus
poemarios: Jardines (1980) y El señor de la casa del tiempo (Guatemala,
1988). Dirige la revista Ars, y ha realizado algunas exposiciones indivi-
duales de sus acuarelas. Crítico de arte, publicó también un libro sobre la
pintura salvadoreña.

AZUL

Azul
nombre de una violeta en los dientes del viento en las grietas del agua
tu nombre oscuro oculto
en la cerrada telaraña del paraguas
y la bujía ciega y el periódico viejo
nos imaginaban humillados por las canas de un tiempo por venir
azul
nombre de una guitarra en la ventana
el autobús pasará a la hora de costumbre
caerá la noche
según el protocolo establecido
lloverá el elefante que en la nube veías
y las vagas cabezas de los hombres de lino
fumarán sus colillas en el aire empolvado
azul
azul
y las guitarras

C UADEI<Nlli DEL ATENEO 175


ciegas y lastimosas como anteojos ahumados
evocarán una perdida edad que no existió

pero nada perturbará la conducta


de las fichas de dominó
deshaciendo y haciendo
su laberinto lento.

ALA ORILLA DE UN RÍo

A la orilla de un río haremos un canto.


No importa qué río sea.
Puede ser el Támesis o un riachuelo.
Puede ser el Amazonas o un riachuelo.
A la orilla del río haremos un canto.
Para nadie será nuestro canto.
Será para el río,
y lo envolverá el río en sus ondas sinuosas,
y lo llevará lejos, como el mar o los mares.
A la orilla del río haremos un canto.
Quizás alguien lo encuentre en otra orilla lejana,
y no sepa qué dicen sus palabras,
pero lo escuchará y sabrá que es un canto
y dirá: "Este canto ha de ser para un río".
A la orilla del río haremos un canto,
y no importa quién lo oiga o si no lo oye nadie,
mas quizás calme los cansados pasos
de un hombre que pasa,
o de una mujer grávida lavadora de ropa,
o quizás incite el gorjeo de un pájaro,
o impulse la canoa del pescador callado.
Hemos hecho este canto a la orilla de un río.
Envuelto sea en las ondas que pasan.

176 C UADERNOS DEL A TENEO


HUEZO MIXCO
1954
Durante la guerra civil en el país cumplió con diferentes actividades
dentro de los grupos guerrilleros. Hacia 1994 participó en el hebdoma-
dario Primera Plana, de corta vida, y colaboró con artículos para una
importante revista de pensamiento y de letras, Tendencias, ya desapareci-
da. Autor de Una boca entrando al mundo (1978), Tres pdjaros de un tiro y
El pozo del tirador (1988), Comarcas (1991), Memoria del cazador furtivo
(1995) y El dngel y las fieras (1997). En 1996 publica un libro que recoge
sus artículos y ensayos, La casa en llamas. En 1999 obtuvo una beca Ro-
ckefeller, y fue durante los últimos años Director de Publicaciones, de
la editorial del Estado.

DÍAS DE LA TIERRA

Vine a la tierra
con palabras
y me dio sus espinas
zarza y zacateras
dientes de dragón

Le entregué mis garras


y me devolvió la muerte como un premio de vida

Vine a la tierra
con lágrimas
pero me lanzó sus alegrías
brumas y peñas
frutos y planetas
toda su logística de hierbas

Vine a la tierra
a sus noches
y me acarició con el aroma de sus novias

CUADERNOS DEL A TENEO 177


Vine a la tierra
a sus camInos
oí sus voces
caí en sus trampas

y me dejó su marca
caliente y vegetal

La tierra dura que habrá de cobijarme

EL ROBLE

Este inmenso árbol


no servirá jamás
para madera.
La sierra se romperá
los dientes
en la armadura de este roble
que ha guardado sin sangrar
dentro del pecho
los restos de la metralla.

178 CUADERNOS DEl. ATENEO


OEL RODRíGUEZ
1955
Autor de una decena de libros de versos, entre los que figuran: Poesía
rosada (1984), Epitalamio y Este andar sobre las aguas (1993), La Costilla
(1994), Foto movida (2000) y Agítese antes de leer (2001). Trabajó durante
mucho tiempo en publicidad, y condujo para Radio Clásica el programa
Verso Libre, cuando el país apenas empezaba a salir de la guerra civil,
que no permitió suficientes espacios oxigenadores. Su obra ha obtenido
premios internacionales en Argentina, Chile y Guatemala. Participó en el
X Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 2000, y fue
invitado a la XIV Feria Internacional del Libro de Bogotá, desarrollada
en 2001 en el mismo país. Cofundador y Vice presidente de la Fundación
Poetas de El Salvador, que organizó en 2002 un Festival Internacional de
Poesía, con sede en el país.

ANDALUZ DE LUZ

a Federico

Es el polvo amurallado, los cascos mugientes y la rosa


en la bella, explotada. Es el griterío asediante en la
frente del torito, inocente de las banderillas a la
parrilla, de allí al cielo de corrales con gallardetes
dibujados. Es Ignacio Sánchez Mejías a las cinco que
arde; de su pecho pájaros desnudos gritan canciones de
otro tiempo, nadie
descompone el rostro, Federico redacta incoherencias y
corrige su llanto. Ignacio sentado en la tumba busca

CuADERNOS DEL ATII'ED 179


su cabeza reventada, regala lunas a los que guardan
sus fotos
con ese pone metido a trancazos en lo eterno. Voló el
torito, voló Ignacio, el griterío voló. Son las cinco
en
sombra que arde, el olvido es la espada que nos
atraviesa.

II

U n gitano de viento susurra claveles y guitarras. Una


gitana, en el estanque de la infancia,
bebe luz hasta quedar encinta. Granada olorosa a
saliva de dos sorprendidos en el balcón que da al
misterio, unidos al rayo de sol de la metáfora
prohibida. ¡Breve la poesía, profundo el canto! ¿Qué
correntada de magenta trae la ausencia, la pluma con
tendencia a flauta que dibujaba para nadie? Raro el
viento y su ideología nerviosa.
¡Que cien años es amistad pasajera para Larca!

180 CUADERNOS DEL ATENEO


Alejado voluntariamente de los círculos literarios, incluso -o sobre todo-
durante su permanencia en el país; madurando y decantando una obra,
pulimentada a lo largo de años, Santos es autor de La casa en marcha,
aparecido en 1998. Reside en Canadá, y publica ocasionalmente artículos
en revistas y periódicos. El articulista y escritor teatral Geovani Galeas
ha escrito que "Santos no poetiza la realidad; de hecho, las distintas
realidades que nombra carecen de existencia previa al poema y son, más
bien, consecuencia del poema mismo".

A IMAGEN DE LOS DÍAS

Obra

Sobre la mesa, las piedras, los metales,


la unidad en la anónima arcilla,
sin reflejar aún los cuernos de la frente,
acogen la ciega duración
y la arqueología pura de la luz.
Pero el aire ha comenzado a agitarse,
y la naturaleza otra en oscurecimiento
brilla en el ojo del artífice
-viejo designio en la jornada de su edad-
como en el iris del sueño
las imágenes únicas.
y la materia sueña. Y el dios se aviva.

[fragmento]
TORRE

Animal entre nosotros, cantas,


y haces girar los círculos de los sentidos.
Animal entre nosotros, danzas,
y nuestros 'pies se confunden con tu danza.
Animal largo tiempo entre nosotros, velas.
Los hombres de la torre hallaron que la edificación
se elevaba sobre una gran piedra negra.
Se escrutaron los rostros bajo las antorchas; armaron
grueso escándalo de muchedumbre.
Asieron con sus manos cualquier cosa violenta, y se
arrojaron masivos contra los muros.
Cayeron pedazos de repello, cáscaras de materia, y
cuando cayeron grandes trozos de atobas, estuvieron
golpeando hasta que alguien gritó: ¡Todo resurge!
¡Lo derribado se eleva y reconstruye nuevamente!
Silencio Pálidos rostros.
Silencio. Pasos atrás.
Silencio. Pálidos rostros en huida.
A la mañana siguiente continuaron las siembras.
Lámparas de aceite y velas al pie de unos iconos
trazados en la noche.

182 CUADERNOS DEL ATENEO


ARMEN GONZÁLEZ HUGUET
1958
Considerada la voz poetlca femenina viva más importante del país,
también escribe narrativa. Fue Directora de Publicaciones de la editorial
del Estado, y tuvo a su cargo la edición crítica de la Poesía completa de
«
C!::: Claudia Lars (dos tomos), editada en 1999. Trabajó también en publici-
::J
dad. Autora de Testimonio (1994) y Oficio de mujer (2002), figura en el
<:
C!::: volumen Mujeres (San Salvador, UNESCO, 1997), que reúne los trabajos
u.J
1-
:::::; premiados de narrativa del II Certamen Centroamericano de Literatura
Femenina. Una firma española está por editarle El rostro en el espejo, no-
vela corta, y el poemario Palabra de diosa; tiene varios cuadernos inéditos.
Su obra ha sido estudiada por destacados académicos, en publicaciones
y ponencias. Ha recibido el título honorífico de Gran Maestre de poesía,
otorgado por la rama cultural del Ministerio de Educación, y obtenido
importantes premios internacionales, entre ellos los Juegos Florales
Hispanoamericanos de Quetzaltenango, Guatemala. Catedrática de la
Universidad "Dr. José Matías Delgado".

ESPEJOS INCENDIARIOS

Amor que desazonas lo que tocas


y que al fuego le das color de olvido,
al gozo lo traduces en gemido
y la alegría en aflicción trastocas.

¿Por qué la reciedumbre de las rocas


no traduces en suave y tibio nido,
y del profundo mar enardecido
la furia entre tus brazos no sofocas?

CUADERNOS DEL A TENEO 183


En tus manos se siente el desgraciado
feliz y con riquezas el mendigo:
bien sé que tu poder es alto y fuerte.

Pero también que causas gran cuidado,


porque a quien se decide a andar contigo
das juntos gozo, llanto, vida y muerte.

[fragmento]

ALA POESÍA

E s a rosa asaltada, dividida,


esa efusión de luz enamorada,
esa música a oscuras saboreada,
esa nieve en silencios encendida,

esa dulzura casi presentida,


esa caricia apenas vislumbrada,
esa memoria en humo imaginada,
esa flor invisible perseguida,

ese voluble olvido que sumerge


la luminosa sombra del instante
en belleza fugaz, pesar constante,

es la única verdad de la que emerge


la escritura secreta e invisible
con que la Vida nombra lo imposible.

[fragmento]

184 CUADERNOS DEL ATENEO


L

D e pie junto a la luz pero sin verte


tu rostro aquí en la mar es un reflejo.
y este signo de estelas un bosquejo
de la luz a la luz para saberte.

De mar a mar tu sombra viaja inerte


tus pupilas destiñen los espejos
y este asombro de cielo es ya tan viejo
inmóvil, sin luz, gris sin retenerte ...

Ya quiero desvivir tanto celaje


decapitar del ojo tanta luna
y reciclar la mar en un follaje:

que me de verde luz . . . alunizaje


las lágrimas del sol corno ninguna
y las siglas de un ser sin equipaje.

186 CUADERNOS DEL A TENEO


EGUIZÁBAL
1962
Autor de HojaraJcaJ (1980), PoemaJ en blanco y negro (1986), El diablo en
Santa Rosa de Lima (en coautoría, 1988), Para cuando nazca el sol (1992),
Piel de ojos (antología, 1996), HojaJ de polvo (1998), Autorretrato en
tecnicolor (1998) que compila sus trabajos ganadores en juegos florales,
y Navegante marinero (2001) del cual apareció la quinta edición en
2002. Las autoridades educativas del país le han otOrgado el título Gran
Maestre de la gaya ciencia. En 1992 participó en el Primer Diplomado
para Escritores del Sudeste y Centro América, desarrollado durante tres
meses en Bacalar, Quintana Roo, México.

Il

P arque entre idiomas frutales vaya tus praderas


me espera cantando toda tu neblina loca
y aéreos como de un sur lejano tus nombres
flotan sobre el minuto de mi ansiedad de harina.

Blanca en la soledad del sueño b lanca te sueño


tras la neblinal cortina de tus ojos sin fin
en donde sólo un bronce agitado pare tus formas
y piel sobre piel resqueman las llamas del tiempo.

Si ya no puedo más tú puedes mar. .. mar de siempre


que asomó a mi puerta como ladrón de uvas
y que tomó mi mano para parir auroras.

Mortal sin tu muerte y con mi vi da cabalgando


guardo tu platería entre cofres y corales
y es en tu agua mi sed la herida que no se estanca.

CUfd}llt/';"\ DU An'if() 185


AVIER ALAS
1964
Piezas literarias suyas han aparecido en periódicos y revistas de México,
Estados Unidos y España. Fundó y coordinó el suplemento cultural
Astrolabio, ya desaparecido, en un periódico del país. Ha publicado
Mar te deberé mi caddver (1988) -plaquette incorporada a Luciférnagas
(1993)-, Luna de basalto (1995), y Roque Dalton: el turno del poeta (ensayo,
1999). Compiló un volumen de poesía joven de la década de los ochenta,
Piedras en el huracdn (1993). Entre sus poemarios inéditos figuran Abisal
y Quimeras. Sobre un poema suyo, y otros de Walt Whitman y Ángel
Silesius, el músico estadounidense Daniel Kessner compuso la cantata
"En el centro", estrenada en un festival musical en la República Checa,
contenida en el disco compacto "In the Center: Daniel Kessner at
Forfest" (Capstone Records, NY, 2002). Como pintor, ha participado
en varias exposiciones colectivas en México, España y Guatemala, y
montado otras individuales en una galería de arte de su país. Coordina la
Editorial Delgado, de la Universidad "Dr. José Marias Delgado".

DESPUÉS DE TANTOS ABRAZOS

Después de todo, la luna: su lenta elipse,


sus ebrias navegaciones,
las sombras congeladas del portal
-donde viejos fantasmas se despiden
y se rompen, con furia, los abrazos.
Después de tanto, la rosa de la muerte en el traje,
como el beso de un dios que se hizo abismo
o una hoguera donde crepita la tristeza.
Después de la eternidad
en la cordillera de una espalda,

CUADERNOS 01'1 A TENEO 187


este imperio de ser polvo y ala,
miel y ceniza, cúpula efímera de las espumas,
lenta erosión de sal,
y de ser sólo una hoja que se hunde
antes del crepúsculo y el horizonte.

Después de todo, la vida.

4:30 am, febrero 9, 1997

UN NÁUFRAGO
Imagina que cada día es el último que para ti alumbra,
y agradecerás el amanecer que ya no esperabas.
Horacio, Epíst., 1, 4, 13

D e tanto perturbar la arena he llegado a ser la isla.


Demasiado viento ha crecido entre la ciudad
y estos lentos islotes que el mar deshoja.
No tendré otra vez los libros ni la música
pues mi tiempo es el mar, todo el horizonte
donde las tormentas se dibujan y desgajan.
Atrás quedó la sedosa cadencia de la amada,
la hoy imposible cartografía de su cuerpo
que otros descubrirán con asombradas m~nos.
Aqui mis huellas se borrarán,
esta isla es mi destino alzado del agua,
camino de morir ahogado bajo el cielo.
Aqui seguiré respirando, en los honores simples del olvido.
Aqui también seré la arena, la isla, el náufrago.

1 88 CUADERNOS DEL A TENEO


Doctor en medicina, cultiva la poesía y la narrativa. Su obra ha merecido
varios premios en certámenes literarios a nivel nacional, y ha sido
publicada en revistas y periódicos, además de figurar en la antología
Piedras en el huracdn (1993). Perteneció al taller Literario Xibalbá, que
nucleó a los jóvenes que empezaron a escribir a mediados de la década
de los ochenta, durante la guerra civil. Ha publicado: Tragaluz (1997) .
Su obra poética inédita: Un minuto de silencio y Yo pecador confieso que te
amo, además de los cuadernos de poesía infantil Universo de flores y Feria
de ilusiones. Posee el volumen de narrativa El endomoniado y los cerdos,
también inédito.

DIALÉCTICA

¿ Cómo llegaste a ser invierno, verano?


¿Cómo te convertiste en lluvia, nube?
¿Cómo te transformaste en guerra, paz?
¿Cómo te transformaste en paz, guerra?

10 de agosto, 1995

CUAl)ERNm Dl'1 ATFNEO 189


PROMESA

D e tu larga cabellera
se desprenden estrellas escarlata
surgen claveles y geranios
sortilegios que profetizan
un porvenir de pájaros sin nido
y abejas sin colmena
de ancianos sin sustento
y macilentos niños sin escuela.

De tu negra cabellera
se desprenden mariposas salvajes
surgen vientos trepidantes
invisibles fantasmas
de un pasado infinitamente triste
dolorosas señales
de un presente deliberadamente injusto.

Por eso, dulce amada,


no te prometo cenizas
sino fuego
no te prometo rosas
. .
Sino espinas
no te prometo nubes
sino tormentas.

1 de enero, 1995

190 CUADERNOS DEL ATENEO


DARía LARA
1966
Integró el Taller Literario Xibalbá. Su obra ha merecido algunos reco-
nocimientos en justas literarias a nivel nacional. Ha publicado Vitrales
(1987) y Minotauro (1998). Coordina el suplemento Cultural Tres
Mil, fundado por el poeta salvadoreño Gabriel Otero hacia 1990, y
despliega labores de investigación y docencia, entre otras actividades
académicas.

MI OTAURO

¿Llevamos el Minotauro en el corazón,


en el recinto negro de la voluntad?
Julio Cortázar

Contra los últimos vinos de la tarde,


en el filo de la descomposición de una flor,
una emoción no compartida,
un perfil.
Arcaica aristocracia en decadencia. La calle
era un laberinto de gárgolas y de ruidosos espejos.
¿Dónde una liquida tibieza solar?
¿Dónde la arena del tranquilo silencio?

No, en este encierro, el color,


el movimiento de la música en las voces,
parece,
un putrefacto recuerdo.

ChDERI'OS DEL ATINEO 191


III

Hoy conociste un cráter. Pájaros y árboles lo celebraron,


perfectos, brillantes. La risa era el bastón de tu alpinismo.
Mandando y recibiendo palabras viste en la adolescencia ajena,
algo que quisiste haber poseído
al ir creciendo la historia,
de tus primeras ramas.

[fragmentos]

192 CuADERNOS D<LATINEO


OTON LGUEVARA
1967
Uno de los fundadores del Taller Literario Xibalbá. Participó en la
ofensiva militar que a finales de la década de los ochenta desplegó
el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, hoy
convertido en partido político. Gran animador de espacios culturales,
especialmente impresos, dirige las Ediciones Mazatli, donde publican
jóvenes poetas. Autor de: El solar (1987), El violento hormiguero (1988),
Lo que ando (1993), Lejos de la hierba (1994), Tanto (1996) y El sudario
del fugitivo (1998). Los poemas aquí escogidos pertenecen a uno de sus
varios cuadernos inéditos.

HISTORlA POCO FIABLE

N O era un jueves de espanto ni tampoco existía


una lámpara de kerosene;
ella no sos tenia una mordida en sus labios a causa de la pasión
de otro mancebo;
la tormenta que inundó las calles y apagó los ruidos
no cayó jamás;
yo no asía un arma en mi mano ni sangre terna mi corbata:
nunca vestí corbata;
tampoco fue veraz que sobornara al juez ni que este me declarase
víctima de la milenaria deslealtad femenina.

Hoy tampoco es jueves y estas palabras que mi mano traza no son las
últimas
de un hombre definitivamente avergonzado de vivir.

C UADI' Il.N(h [)I· a ArENEO 193


SUCEDIÓ

Apareció de pronto, de repente,


con una caja de herramientas raras.
Destornilló los besos de los jóvenes,
con enérgico amor sustrajo a los transeúntes
piernas, manos, bitácoras.
Desenroscó caderas, pajaritos.
Metió en un saco grande la mañana.
U sando una escalera sin apoyo
descolgó el sol y lo arrugó junto a la luna
que nadie supo cuándo fue extirpada.
Borró sin expresión los corazones.
Con ágil desaliño volteó casas.
Secó el sudor de su pequeña frente
y auxiliado por una enorme aguja
recolectó emociones y caminos.
Era un niño: severo pero tierno.
Todos mostraron ante su cruel oficio
rabiosa indefensión, pulcro silencio.
De su misión nadie dudó un instante.
No hubo protestas. Nada. No. Ninguna.
Ángel o Ilusión cumplió lo suyo.
Extrajo, despintó, desmontó el mundo.
Pero a pesar de su implacable juego
yo no le permití saquear mis arcas.
Él fingió comprender y dejó intacta
la tibia habitación de las palabras.

194 C UADERNOS DEL ATENEO


Poeta y ensayista, labora en el equipo de edición de la Revista Realidad,
de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", UCA, donde
continúa estudios de filosofía. Obtuvo el Premio Tendencias de Ensayo,
convocado por la revista del mismo nombre, en 1998. Ha publicado
Otras Guerras (1995), Libro del sábado (2001), y aparece en las antologías
Piedras en el huracán (1993) y Poesie salvadorienne du XX, siecle (2002).
Compiló La mágica raíz, (1995) ensayos de Pedro Geoffroy Rivas, alto
poeta salvadoreño ya fallecido, y en ensayo está por concluir: El ciervo
perseguido: biografta de Roque Dalton.

ONANÍSTICA

Te imagino
saliendo recién parida húmeda
de una quebrada que sólo yo sé
el cabello apenas en el lunar
dos lunas líquidas de pronto endurecidas

Te sabés acosada
por las pandillas del deseo
los niños de la bala
aún no se han quitado los pasos

Te sabés acosada por los poetas que te hablan


y luego duermen
acompañados de su mano.
Tan sólo un poro tuyo
bastará para salvarnos

CcADER.'mS DEl ATE.'':ro 195


INCRUSTACIÓN DE CAVERNA EN UNA PARED SIN OSCURIDAD

U n fantasma de tiza blanca


acecha, ligero,
el silbo de los libros. Desde aquí puede verse
el lar donde los ancianos de allá
acostumbran a pasear casi regimentales
dej ando tal vez la factura buena
de un calendario de jade y obsidiana.
¿ Érase de una parábola x y
o de una parábola descifrable
a fuerza de palabras de todos los días?
Sus ojos de la costa de Sara brillaban allá abajo.
y yo no puedo menos que hacer de este viejo salón razonable
un modesto monumento
a lo que fuera su dermis
rozando las estrellas en un parque.

Algún día serán tus manos y las mías


casa de nuestros hijos.
Podremos andar para ese entonces descalzos
sin miedo al sol que quema los ladrillos
enloquecidos por las raíces de los árboles
y ya dejaremos de hablar en voz tan baja.
Al entrar en la oscuridad
lo haremos con profundas heridas
de luz en la vista.
Sólo de hoy quedarán
nuestras manos como haciendo punto de partida o promesa.
y cumpliremos.
Cumpliremos como gotas interminables sobre las rocas inhumanas.

196 CUADERNOS DEL ATENEO


a veces
creo que la carne me sepulta en el suicidio
para hacerme reír
y no verme desnudo dentro de tus ojos
y sentir fría cruz de hueso en la sangre
los insectos copulan poemas
para incendiar los gritos de amor en la memoria

a veces Padre
tengo miedo al silencio

( ... R ... )

espuma alta corno sombras


son huellas duras
aladas
escapando donde el frío es arena
mano pálida para romper la frente

nacen
vuelan
brillan

tienen vientre donde el sol es vacío


agujero en que una pluma basta para saciarnos
no gritos
no árboles en los fondos
sino ardiente vuelo de la garganta no besada
pecho abierto huyendo hacia las olas

brillan
aman
nada

y te busco herida
sola
corno tu vientre abierto entre las algas

198 CUADERNOS DEL ATENEO


-.,.w.J.
SANGULO
1977
Miembro del taller literario Tecpan, que sesiona en la U niversidad "Dr.
José Matías Delgado", donde cursa la carrera de Arquitectura. Obtuvo el
Tercer Lugar en el Primer Concurso de Poesía Erótica, convocado por
la misma universidad en 1998. Ha impartido talleres de creación literaria
junto a sus compañeros de grupo, y participado en recitales poéticos.
Aparece en la muestra Tecpan: lugar donde duerme la campana del amor
(Editorial Delgado, 2001). Sus cuadernos inéditos: Rhoyuddy Sobre seres
azules.

MIEDO

a veces Padre
siento que las alas se vuelven
libros sobre pájaros azules
donde ocul tar mi rostro de niño

a veces sueño
que en un pequeño meruodía moriré
y escucharé la risa de los muertos dentro de mi piel

a oscuras
me arrodillo frente a tu boca
para sacar los cadáveres inmortales sobre la luz
de una canción para amar a la tristeza

Cu~IlERNOSlltlATENEO 19í
Sus poemas han merecido un Primer Lugar en el Segundo Certamen
de Poesía Erótica (1999) y el Premio Único en el Primer Concurso de
Talentos Universitarios, convocados ambos por la Universidad "Dr.
José Matías Delgado", donde estudia Lic. en Mercadotecnia y labora,
apoyando el trabajo de las antropólogas del Centro de Investigaciones
en Ciencias y Humanidades, CICH. También integra el Coro
Universitario de la universidad antedicha, el cual recién ha grabado un
disco compacto que reúne villancicos. Poemas suyos han aparecido en
periódicos y revistas de su país. Tiene inédito el poemario: El vuelo de
Ícaro.

VACÍO

Ms ojos se posan
en la estela disfrazada de ausencia
y siendo sangre anónima
reventará soledad como mariposa de sombra.
Su lluvia alertará mi espera
donde se asfixia la pupila que no conoces,
húmeda
v1fgen
igual que el placer donde habrán de exiliarnos.
Sucede que ahora añoro tatuar el silencio
que te menstruó la pureza,
pureza vestida
de noche suicida
de beso pensativo
de sueño coagulado.
Su estallido humano callará mis fantasmas.
Saciará de voces desnudas al instinto.
y sobre tu sexo de miel desbocada
parirá estrellas sobre lo que fue:
simplemente un vago recuerdo.

CuADERNOS DEL ATINEO 199


OCEÁNICA

. mi única patria, la mar.


José de Espronceda

N ecesito un oleaje donde enterrar un sentimiento furtivo.


Una ola de música sonrojada que deje escribirse un silencio.
Ahora soy de nuevo agua: salobre alegría tatuada sobre tu beso.
Calla de pronto el azul liquido. Se pobló de soledad
y pasea su lengua marina por entre los huesos.
Preciso de una ola donde rasgar una infancia caduca.
Una ola turbulenta que deje arrullarse una nostalgia.
Para viajar este mar no necesita marea,
avanza sigiloso trazando caricias azules,
besando la espuma en un infinito compás de espera.
Ahora deseo dormir pero se crispa el sueño como un dolor enroscado,
se lo devora la arena mientras lapida los hibridos gestos de tu ausencia.
Necesito una tan sola ola que desee mecerse sobre tu aroma.
Una ola que añore el zarpazo de tu evocación.
Entre el mar y el cielo la noche fue oprimiendo la playa,
vislumbrando un quejido de la memoria
y un omnipresente latido de un sentimiento.
Súbitamente esto so)' ante tu color de puerto:
una palabra náufraga que persigue el soijtario ocaso de tu recuerdo.
Retorno a este mar al crepúsculo de una fábula .
Mi sombra se detiene sobre su espuma
y se posa en la arena sumida en un yodado letargo.
Mi corazón gotea caracolas de melancolia:
agoniza sobre la sábana liquida del océano.

200 CU"O~RNOII)H An:NfO

También podría gustarte