Devoción y Fe en el Purgatorio
Devoción y Fe en el Purgatorio
MES DE NOVIEMBRE
POR
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Barcelona, 1946
MES DE NOVIEMBRE
4 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Redentor y Salvador mío, que habéis de ser un día
Juez inexorable de mi pobre alma: a vuestros pies se
presenta la mía llena de confusión por sus muchos
pecados y por la enorme deuda que por ellos tiene
pendiente ante vuestro justísimo tribunal.
Perdonádselo todo, oh, amantísimo Jesús, por los
méritos de vuestra Sangre, que es de valor infinito,
pues ya arrepentido y humillado os pido perdón y
reconciliación. Concedédmelo por las lágrimas de
vuestra dolorida Madre, que lo es de un modo
particular de los pecadores como yo, y por lo mucho
que amáis a vuestras esposas, las almas del
Purgatorio, en cuya utilidad y sufragio me propongo
practicar este piadoso ejercicio. Amén.
CONSIDERACIONES
DIA 1
EL PURGATORIO,
DOGMA DE LA FE CRISTIANA
I
Es para muchos el Purgatorio una como creencia
popular y no más; leyenda autorizada por la
devoción de algunas almas sencillas; fomentada por
el clero por su propio interés: sostenida, más que por
otro fundamento racional, por el vago sentimiento de
un más allá, que nos consuela suponer en nuestros
difuntos. No es así. El Purgatorio es dogma de la fe
católica, tan respetable como cualquier otro de los
que enseña y manda creer nuestra Santa Religión.
Debe creerse en el Purgatorio, como debe creerse en
la existencia de Dios, en la Encarnación del Verbo, en
la Inmaculada Concepción de María Santísima. Deja
de ser católico el que en eso no cree formalmente y es
católico o dudoso católico el que tal verdad no
respeta y profesa del modo debido. Por este dogma
estamos obligados a admitir, además del infierno y
del cielo, que son la suerte definitiva de todo hombre
o mujer, fallecidos respectivamente en pecado o en
gracia de Dios, un estado transitorio de expiación, o
lo que es lo mismo de purgación, que por esto se
llama Purgatorio. Se expían allí deudas contraídas en
este mundo con la divina justicia y no satisfechas
antes de salir de él, o sea por faltas leves de las que
no se obtuvo perdón, o por reato temporal de faltas
MES DE NOVIEMBRE
8 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Señor y Dios mío Jesucristo, creo y profeso cuanto
me enseña vuestra Santa Esposa, y Madre y Maestra
mía la Iglesia católica. En particular hago acto de fe
de este dogma del Purgatorio en que ella me manda
creer con todos los Santos Padres y Doctores de esta,
y en especial con la última solemne definición del
Sagrado Concilio de Trento. Rechazo y abomino con
toda mi alma los errores protestantes, espiritista y
materialista, que niegan esta verdad fundamental,
como niegan otras no menos importantes del
símbolo católico, que nos ha sido transmitido y
enseñado desde los tiempos de los Apóstoles. ¡Oh,
Señor y Jesús mío! Por aquellas tiernas lágrimas de
despedida, que derramó vuestra afligida Madre al
separarse de Vos la víspera de vuestra Pasión, y por
los doloridos afectos de vuestro Corazón en aquella
amarga hora, alcanzad a mi alma la firmeza en la fe
de esta verdad, y a las de mis hermanos detenidos en
el Purgatorio, el alivio en sus penas y el anhelado
descanso en la feliz eternidad. Amén.
Récese devotamente cinco veces el Padrenuestro,
Avemaría y Gloria en recuerdo de este paso de la
Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de
las benditas almas.
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DIA 2
EL VALOR DE LOS SUFRAGIOS.
SEGUNDA PARTE DE ESTE DOGMA DE FE
I
Como es de fe la existencia del Purgatorio, así lo es el
valor de las oraciones y satisfacciones de los fieles
para alivio de las benditas almas cautivas en dicho
lugar de expiación. El mero instinto del hombre en
todas las religiones y cultos le mueve a orar ante las
tumbas de sus fallecidos, y este instinto de la
naturaleza, por universal y constante en ella, no
puede dejar de ser instinto de verdad, y confirma
plenamente la enseñanza católica. Orar por el
difunto supone que han de serle de algún provecho
ante Dios nuestras oraciones, y es evidente que no
habrían de servirle si el alma estuviese ya en
definitivo estado de salvación o condenación. Los
mismos herejes protestantes, por una rara
inconsecuencia, acompañan con salmos y preces el
entierro de sus difuntos. ¿A qué viene eso, podría
preguntárseles, si el alma de vuestro hermano no
puede ya por sufragio alguno de los vivos ser
ayudada en su existencia ultraterrena? Las
inscripciones de los monumentos fúnebres en todos
los siglos de la era cristiana, los actos litúrgicos de la
Iglesia en todos los períodos de ella, la misma voz de
la tradición hebrea en el libro de los Macabeos, son
testimonios elocuentes de esta verdad. Más lógico
fuera negar en redondo la inmortalidad del alma y
toda existencia de esta en otra vida, que desconocer
MES DE NOVIEMBRE
10 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DÍA 3
EL PURGATORIO,
EXIGIDO POR LA JUSTICIA DE DIOS
I
Es Dios suma justicia, y no ha de dejar sin la
correspondiente expiación la menor culpa y sin el
completo pago la menor deuda. Entrar en el cielo sin
esta previa satisfacción la más esencial, por decirlo
así, de sus atributos, es suponer un imposible. El
cielo dejaría de ser la morada de los justos, el lugar
de la absoluta perfección y pureza, si en él pudiesen
tener lugar y asiento apropiado las leves o menos
graves inmundicias de acá, que pueden afear hasta
las almas más privilegiadas. Estas mismas rehusarían
(dicen los contemplativos), entrar en el seno de Dios,
viéndose así, más o menos manchadas, y preferirían
verse eternamente privadas de los resplandores de la
visión beatífica a aparecer ante la divina presencia,
reas de culpas que saben habían de estar molestando
siempre al objeto de su amor. Que, si es Dios celoso
de los derechos de su inmutable justicia, no menos
celosas quieren ser de ella las almas que verdadera y
perfectamente aman a Dios, como le aman las almas
bienaventuradas. He aquí, pues, expuesta una razón
teológica del Purgatorio, que confirma las
enseñanzas dogmáticas que acerca de él nos da la
Revelación. ¿Qué puede oponer a eso la crítica
protestante más refinada?
MES DE NOVIEMBRE
12 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
¡Señor y Dios mío! Justo sois, y todas vuestras obras
(dice el Profeta), son justicia y verdad, y este vuestro
atributo resplandece en la plena purificación que
exigís a las almas esposas vuestras por la gracia,
antes de admitirlas en el goce definitivo y eterno de
vuestra soberana presencia. Así lo creo, y así lo
profeso, como profesarlo y creerlo me manda vuestra
Santa Iglesia católica, única verdadera. Y ahora,
Señor y Jesús mío, por aquel amor que a las almas
manifestasteis en la institución del Santísimo
Sacramento en vuestra cena postrera, y por el dolor
que ya desde entonces laceró la vuestra, conociendo
las profanaciones y sacrilegios de unos y las
irreverencias y tibiezas de otros, con que había de ser
mal agradecida esta última inefable muestra de
vuestra caridad, haced, Jesús mío, no sea del número
de los que desprecian o no debidamente aprecian
este soberano don, y no cuidan de satisfacer con él en
favor de las almas del Purgatorio los derechos de
vuestra justicia, que es otro de los frutos de la Santa
Eucaristía. Os lo suplico, Señor y Padre mío, y que
además apliquéis en sufragio de mis hermanos
detenidos en el Purgatorio estos vuestros dolores y
amarguras, para que les sean a ellos de alivio y de
abreviación de sus penas en aquella cárcel de
expiación. Amén.
Récese devotamente cinco veces el Padrenuestro,
Avemaría y Gloria en recuerdo de este paso de la
Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de
las benditas almas.
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DIA 4
EL PURGATORIO,
OTORGADO POR LA DIVINA MISERICORDIA
I
Tal vez se nos haga extraña esta idea, que en este
asunto es muy consoladora, En efecto, el Purgatorio
no es solamente un tributo que el alma pecadora
rinde a la justicia de Dios, sino que es principalmente
el último beneficio que al alma otorga su
misericordia infinita. El alma, deudora con su Divina
Majestad, debería satisfacer por sus deudas durante
el plazo de su vida terrena, por medio de la
penitencia. Después de este plazo perentorio y
limitado por el número de sus presentes días, podría
ser declarada insolvente con perpetua insolvencia y
perpetuamente privada de la entrada en la, gloria del
cielo. Ni un minuto más se le concede de vida para
expiar sus culpas caducado el plazo fatal. La muerte
inexorable se interpone entre ella y Dios para
eternamente tenerla alejada de su adorable presencia.
Mas, he aquí cuan ingeniosa ha sido para el alma
deudora la Divina Misericordia. Sin detener el plazo
de la muerte, halló medio para que, aún después de
ésta, pudiese hacer penitencia y verificar su
expiación Este medio es el Purgatorio. Se suspende,
por decirlo así, la ejecución del deudor, se alarga el
plazo para el pago, se facilitan recursos para una
honrosa liquidación. El Divino Acreedor espera un
poco más, el alma satisface cumplidamente ante su
justicia por esta prórroga que concede su
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14 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Gracias os doy, Jesús mío misericordiosísimo, por
este beneficio inmenso que deben las almas todas y
deberá la mía a vuestra bondad, y mediante el cual
aun después de morir no quedaré enteramente
imposibilitado de satisfacer ante Vos por mis culpas
de la vida presente. ¿Quién pudiera lisonjearse con la
esperanza de entrar en el descanso de la gloria, si no
fuera por este privilegio que concedéis a vuestros
deudores, para facilitar sus pagos sin detrimento de
vuestra justicia y con grande honor y gloria de
vuestra misericordia? Os ofrezco, divino Jesús, en
este día y para más cumplidamente agradeceros esta
dignación, la primera Sangre que en vuestra Pasión
derramasteis, cuando de vuestro Sagrado Cuerpo
corrió hasta regar la tierra, durante la agonía que por
mí sufristeis orando en el Huerto de Getsemaní.
Hago mías, dulcísimo Jesús, pues por mí las
vertisteis., cada una de aquellas preciosas gotas de
sangriento sudor, y las recojo y guardo como divino
tesoro, con el que en vida y después de ella tengo
caudal para satisfacer por todos mis atrasos. Mas no
quiero, Señor y Jesús mío, que sea únicamente para
mí el provecho de tales bienes. Sean igualmente para
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DIA 5
EL PURGATORIO,
LAZO Y ESTIMULO DE LA CARIDAD
CRISTIANA
I
Debemos amarnos y favorecernos unos a otros; esta
es la ley evangélica de la caridad, que a todos obliga
y de la que nadie puede considerarse jamás
dispensado. Ahora bien; esta ley no nos obliga
solamente en orden a los que con nosotros viven en
este mundo. Son éstos nuestros prójimos, pero lo son
también los que salieron ya de él y no han llegado
todavía, pero esperan llegar al término de la feliz
bienaventuranza. Estos son nuestros hermanos del
MES DE NOVIEMBRE
16 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
¡Oh, Señor y Dios mío amabilísimo Jesús! Este tierno
abrazo de cristiana caridad que nos une con los
hermanos que tenemos en el Purgatorio y hace que
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DIA 6
EL PURGATORIO, ADVERTDNCIA CONTINUA
DE LA VIDA
I
Es saludable y provechosísima la creencia en el
Purgatorio, por lo que puede y debe servir de
advertimiento continuo a nuestra vida, para llevarla,
en cuanto es posible a la humana fragilidad, correcta.
y arreglada. El Purgatorio, en efecto, nos está
constantemente trayendo a la memoria cuán seria ha
de ser para nosotros la cuenta que hemos de dar a
Dios, ya que, por faltas y deudas, de las que no
hacemos al parecer caso alguno, se nos exige en la
otra vida tal satisfacción y se nos impone tan severo
castigo. Aquí se nos intima la necesidad de pararse
en minuciosidades, que si lo son a nuestros ojos no lo
habrán de ser a la justicia divina, según el rigor con
que las ha de tratar en su terrible tribunal. Aquella
palabra del Evangelio de que hemos de rendir
cuentas al Divino Liquidador usque ad ultimum
quadrantem, «hasta el postrer céntimo», nos enseña
que nada hay despreciable y nada habrá de quedar
olvidado en ese supremo ajuste, y cuán fácil es que
aun conciencias que se reputaron aquí muy delicadas
aparezcan allí deficientes y en descubierto. La
severidad de las ordenanzas de una autoridad se
reconoce por la de las penas que ha señalado a cada
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Rito Romano 1962 19
II
Dadme, ¡oh, buen Jesús! esta delicada
susceptibilidad, que me haga temer siempre y a
todas horas cuanto pueda ser desagradable a
vuestros purísimos ojos, aunque a los míos pudiese
tal vez haberse presentado como de poca
importancia o gravedad. Así me lo está advirtiendo
continuamente el rigor con que lo miráis y tratáis en
la otra vida, y lo castigáis en almas que por otra parte
os son amigas y esposas, y miráis como
predestinadas a vuestra posesión y goce. Tenga yo
esa delicadeza y santa circunspección, que me las
haga juzgar ya desde ahora como entonces las
juzgaréis Vos, para desde ahora ya aborrecerlas y
expiarlas como siempre las habéis Vos aborrecido y
querréis hacérmelas expiar entonces. Para
conseguirlo, en este día invoco el recuerdo de
aquellas atroces injurias que padecisteis en vuestro
prendimiento en el huerto de Getsemaní y
conducción a casa de Anás, donde fuisteis por vez
primera presentado al Consejo de vuestros enemigos
y por ellos interrogado, y por un criado vil afrentado
con horrible bofetada. ¡Oh Majestad de mi Dios,
MES DE NOVIEMBRE
20 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 7
EL PURGATORIO,
SUPLEMENTO DE LA PENITENCIA
I
Tal como es de pecadora e imperfecta nuestra vida,
claro está que debiera ser vida de continua y
perseverante penitencia No se concibe de otro modo
el perdón de las culpas cotidianas sino con este
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Rito Romano 1962 21
II
¡Oh, benignísimo Señor y Jesús mío! En casa de
Caifás pasasteis por el oprobio de ser llamado
blasfemo, por el solo hecho de haber declarado
vuestra divinidad, compelido a ello y conjurado por
el Nombre e invocación de vuestro Padre celestial.
Tus vestiduras rasgó aquel mal juez, fingiendo
escandalizarse por vuestra admirable respuesta y
declarándoos por ella reo de muerte. Y yo no rasgo
de dolor mi alma con los gemidos de la contrición, ni
mi cuerpo con los azotes de la penitencia, oyendo
cada día blasfemado y ultrajado vuestro Nombre
adorabilísimo, y habiéndole profanado y héchole tal
vez blasfemar mil veces con mis pecados y
escándalos. Reo de muerte os declararon a Vos,
inocencia y pureza infinitas, y yo, pecador miserable,
no me atrevo a declararme a mí mismo reo y
merecedor de ninguna de las más ligeras asperezas
de la mortificación. Acepto, Señor y Dios mío, como
gracia de vuestra misericordia las penas del
Purgatorio, con que queráis exigirme satisfacción en
la otra vida, por lo mucho que he dejado de
satisfaceros en la presente. Pero al propio tiempo,
apiadaos, Señor, de las benditas almas que se hallan
hoy en aquel lugar de expiación, y aplicadles los
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DIA 8
EL PURGATORIO,
CONSUELO DEL CRISTIANO EN VIDA
Y EN MUERTE
I
En las dolorosas incertidumbres del alma humana
acerca del asunto de su salvación, es de gran
consuelo pensar en el Purgatorio, como solución que
allana las principales dificultades de ella. Terrible
sería, en efecto, pensar en lo manchado e imperfecto
de nuestra vida, cuando se considera que sólo a la
absoluta pureza es dado entrar en la posesión y goce
de la gloria prometida. ¿Quién en tal concepto podría
confiar que había de conseguirla? Cada una de mis
faltas e infidelidades se levantarían en mi conciencia
MES DE NOVIEMBRE
24 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
¡Oh, Salvador mío y Redentor mío! Por los que
hubieron de hacer pedazos vuestro Corazón las
repetidas negaciones del apóstol cobarde, que os
desconoció en casa de Caifás y no quiso ser tenido
por vuestro, por temor a una infeliz criada; por las
lágrimas de sincero arrepentimiento en que luego se
desató el culpable, cuando os dignasteis volver a él
vuestra mirada de amorosa reprensión, ¡oh Señor y
Jesús mío!, haced sentir a todos los cristianos los
afectos de vuestra compasiva solicitud en favor de
las benditas almas, cuando atendiendo a las
fragilidades de su vida pecadora les concedéis los
plazos de expiación del Purgatorio, para que
aquéllas no les sean obstáculo para reposar en los
brazos de vuestro eterno amor. Una sola mancha las
tendría perpetuamente alejadas de Vos, ¿qué fuera
entonces de los que, no una sola, sino cien, sino mil,
sino millares de veces, las habremos contraído en
vuestra adorable presencia? ¿Quién podría abrigar
resto alguno de confianza de poder llegar un día a
MES DE NOVIEMBRE
26 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 9
EL PURGATORIO,
CÓMO SE PADECE EN ÉL
I
El lenguaje de los Santos Padres y de toda la
tradición cristiana, respecto a este punto, es que las
penas del Purgatorio son análogas en su intensidad,
no en su duración, a las del infierno. Como en este
sitio de horror son en aquél de dos clases: pena de
daño y pena de sentido. Pena de daño, la privación
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II
¡Señor y Jesús mío! Tanto amasteis al pecador, que
por él os sometisteis a las horribles congojas y
torturas de vuestra dolorosa Pasión. No os podemos,
pues, tachar de injusto, ¡tanto aborrecéis al pecado!,
si por él no vaciláis en someter las almas que os son
más queridas a las espantosas expiaciones del
Purgatorio. En Vos mismo hicisteis brillar los rayos
de vuestra vengadora justicia; en ellas como en Vos
esta vengadora justicia no fue más que un rasgo de
infinita misericordia. Atormentáis, Dios mío, y os
atormentaron porque bien queréis; como ama la Joya
de oro que a fuerza de lima pule y abrillanta el hábil
joyero, antes de presentarla al dueño de quien debe
ser el más preciado adorno. Bendigo y alabo y adoro
y beso vuestra mano, a la. vez amorosa y justiciera,
que así me ha de tratar, y así trata a las almas de mis
hermanos, que no amo tanto yo como Vos las amáis.
Y recuerdo hoy, para interesaros en su favor y
sufragio, las humillaciones y vilipendios que de los
judíos sufristeis la noche aquella de vuestra Pasión,
cuando a altas horas de ella, suspendido el Consejo
en casa de Caifás, os encerraron en lóbrego calabozo,
hasta el amanecer del siguiente día, para presentaros
al tribunal de Pilatos. De Vos dice un Santo Padre,
que no se sabrá hasta el día del juicio lo que en tal
noche pasó en manos de sus custodios y verdugos
vuestra divina persona. Aplicadlo bondadosamente,
Señor y Jesús mío, en sufragio de mis culpas y de las
de mis prójimos del Purgatorio, para que se abrevie
la noche cruel de sus penas y les llegue cuanto antes
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DIA 10
EL PURGATORIO,
Y EL DESPRECIO DE LAS COSAS PEQUEÑAS
I
Visto en las precedentes consideraciones lo que es el
Purgatorio en orden a lo que hemos de creer de él,
veamos en las de este segundo novenario para
reforma de nuestra vida, las causas que a él pueden
conducirnos, fruto práctico que en primer lugar
hemos de sacar de nuestro ejercicio. Aunque al
Purgatorio se va para satisfacer por el reato de pena
temporal, del que vienen siendo responsables todas
nuestras culpas aun después de perdonadas por la
absolución sacramental, muy principalmente hemos
de creer que allá llevan a muchas almas sus faltas
veniales, ya por más frecuentes, ya por menos
atendidas en la confesión. Discurramos, pues, por las
más generales de estas faltas leves, que no
impropiamente llamaba un autor espiritual «leña la
MES DE NOVIEMBRE
30 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Aprendamos a evitarlo por nuestra fidelidad a la
divina inspiración, ya tocante a lo bueno que
podamos hacer a cada momento de nuestra vida, ya
tocante a lo malo que a cada momento de ella
podamos evitar. La cuenta de las cosas pequeñas,
por ambos conceptos despreciadas, aunque nunca
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DIA 11
EL PURGATORIO,
Y LA LIGEREZA EN EL HABLAR
I
Por muchas cosas se va al Purgatorio, pero hemos de
juzgar que principalmente se va a él por pecados de
la lengua, según son aquéllos frecuentes y ésta tan
resbaladiza. Sin traer aquí a colación los grandes
pecados que con el hablar se cometen, cuales son
obscenidades, blasfemias, perjurios, detracciones de
fama, etc., aun entre personas de ajustada conducta
son innumerables las ocasiones de faltar en que pone
la lengua y en que fácilmente se tropieza y cae.
Hablando primeramente lo que no se debe: como es
en conversaciones ociosas y vanas, o en que no se
trata con debido respeto las cosas santas, o en que
sale algo menoscabada la caridad fraterna, o
deslustrada la estimación de nuestros prójimos, o en
que se exhibe como no se debiera nuestra miserable
personilla, o se condesciende con los necios pujos de
la vanidad y del amor propio. Hablando cuan- do y
donde no se debe; esto es, cuando la prudencia o la
modestia aconsejan un buen callar, cuando el hablar
puede ser obstáculo al recogimiento, cuando con eso
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Rito Romano 1962 33
II
¡Oh, divino Salvador y Redentor! En casa de Herodes
a donde os llevó la cobardía de Pilatos para
desentenderse de vuestra causa y sentencia, disteis
admirable ejemplo de prudente silencio, no
contestando palabra alguna a las instancias de aquel
deshonesto rey. Por loco os tuvo y como loco os trató
la insolencia de ese desventurado y de sus
cortesanos, a Vos, sabiduría del cielo, Verbo eterno
del Padre, nuestro Maestro en todo, pero
principalmente en el arte sublime de saber hablar y
saber callar. Dad a mis labios los cerrojos de la
MES DE NOVIEMBRE
34 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 12
EL PURGATORIO,
Y LA PEREZA ESPIRITUAL
I
Fuente y raíz de innumerables faltas en muchas
almas es la pereza en el bien obrar y en emprender
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Rito Romano 1962 35
II
¡Oh, Señor y Jesús mío, que, llevado otra vez a
Pilatos, sufristeis de este juez, apocado y enemigo de
toda firme resolución, la ignominia de ser
MES DE NOVIEMBRE
36 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 13
EL PURGATORIO,
Y LOS HUMANOS RESPETOS
I
No es solamente la pereza y flojedad lo que hace
andar remisas y decaídas a muchas almas en el
divino servicio y en sus principales deberes de
buenas cristianas. Gran parte de ello se debe a la
horrible impedimenta del respeto humano. Grilletes
y cadenas lleva en las manos y pies para toda obra
buena el que una vez se dejó prender y rendir bajo la
dominación de ese aborrecible cuanto despreciable
tirano. Despreciable y aborrecible, pero que no
obstante alcanza de muchas almas consideración y
tributo que tal vez se niegan o regatean al mismo
Dios. ¡Cuánto mal no se hace y cuánto bien no deja
de hacerse sólo por el vil temor al qué dirán! ¿Por
qué no cumplen muchos cristianos las promesas de
su bautismo, o por qué las cumplen otros sólo a
medias o con tanta imperfección, sino por el temor
de aparecer ante el mundo merecedores de sus
burlonas sonrisas? Más que el hierro de los
verdugos, más que las proscripciones de los
perseguidores, hace cada día apostatar prácticamente
de Cristo esa in- cesante persecución del respeto
humano. ¡Ojalá desgarrase los cuerpos, en vez de
enervar traidoramente los espíritus! Menos serían los
daños de la Religión y los peligros de las almas, y
menos las caídas de muchas de éstas en el infierno y
de otras muchas en las llamas expiadoras del
MES DE NOVIEMBRE
38 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Os veo, Señor y Jesús mío, atado como esclavo vil a
una columna, y allí desgarradas vuestras desnudas
carnes por el látigo del sayón. Es la obra del respeto
humano, en un juez que esclavo de sus tiranías, no se
atreve a condenaros como reo de muerte en cruz,
pero tampoco a declarar vuestra inculpabilidad e
inocencia. El respeto al mundo feroz que aúlla bajo la
galería de su Pretorio le ha inspirado esta equitativa
solución, y ha entregado vuestra divina persona a los
destrozos de la flagelación más inhumana. Así
proceden mil veces con Vos, Dios y Jesús mío, no los
paganos como Pilatos, sino muchos cristianos que
habéis redimí.: do con vuestra sangre y sellado con
vuestro bautismo. Si andáis azotado y si anda en
picota vuestra Iglesia, se debe más que a la ferocidad
de los perseguidores, al vil respeto humano, que
entorpece la acción de los que debieran ser vuestros
defensores más resueltos. No os azotan
personalmente esos hijos blandos y acomodaticios,
pero os ven azotar y despedazar, sin que levanten
sus labios airado grito de protesta y sus brazos el
arma que les da la ley para romper vuestras
ligaduras. Y aún en la práctica diaria de las obras de
vuestro servicio, en la asistencia al templo, en la
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DIA 14
EL PURGATORIO,
Y EL VANO DESEO DE AGRADAR
I
Es ésta otra esclavitud, parecida a la del respeto
humano, aunque con objeto diverso. En aquélla
queremos complacer a los demás; en ésta, a nosotros
mismos, en aquélla nos hacemos esclavos del
capricho ajeno; en ésta de la vanidad propia, pero
ésta como aquélla son fuente inagotable de faltas y
MES DE NOVIEMBRE
40 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Después del tormento de la flagelación os trae
aparejada, divino Jesús mío, la soldadesca impía la
sangrienta mofa de la coronación de espinas, del
manto de, púrpura y del cetro de caña. Con ese
burlesco atavío os saluda como rey de farsa, al paso
que os hiere despiadadamente en la única parte del
sagrado cuerpo que los azotes perdonaron, que fue la
cabeza. A ello les mueve el insaciable afán de
inventar contra Vos injurias y vituperios, nunca
contra otro alguno imaginados. Mas a Vos os mueve
a aceptarlos el amor que tenéis a mi alma y el
empeño de ofrecerme con ello nuevos ejemplos de
sublime enseñanza. ¿Qué son, en efecto, esos
ridículos disfraces de rey, y esas falsas reverencias y
genuflexiones, sino correctivos de mi vanidad
mujeril y de mi insensato afán por conquistarme
aplausos y complacencias, aunque sea de vuestros
enemigos y aun a costa de vuestra gracia y amistad?
¿Qué debería yo desear, discípulo y amigo vuestro,
sino que como a Vos me menospreciasen y
aborreciesen los que a Vos menosprecian y
aborrecen? ¡Cuánto debe hacer sospechosa mi lealtad
hacia Vos el que se me vea mendigar simpatías y
sonrisas de los que no tienen para Vos más que odios
y desdenes! No se estiman así en el mundo los
amigos o los que se tienen por tales. ¿Sólo os han de
serlo por tan rara manera los que dicen serlo de Vos?
¡Señor y Dios mío! A mi pobre alma que tantas veces
ha procurado agradar al mundo más que a Vos, y a
las infelices del Purgatorio que por tales deslealtades
MES DE NOVIEMBRE
42 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 15
EL PURGATORIO,
Y LA POCA PACIENCIA EN LOS TRABAJOS
I
Cristo nos quiere como El en cruz, y sembrada de
cruces hemos de considerar que está para cada uno
de nosotros la presente vida, para que nos
ejercitemos mediante ella en el sufrimiento y en la
paciencia. No se concibe de otro modo la perfección
cristiana, si ha de tener alguna semejanza con el
divino modelo que es un Dios crucificado. Así que la
paciencia es virtud, no de consejo, sino de necesidad,
y no obstante en .la vida del común de los cristianos,
aun entre los muy dados a prácticas de piedad, son
sobrado frecuentes las Impaciencias. Y las
impaciencias, ¿qué son sino más o menos francas
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Rito Romano 1962 43
II
En el balcón de Pilatos, como en público tablado de
espectáculos, os saca, Jesús mío, aquel mal juez a
vista del pueblo judío, para ver si con vuestra
lastimera figura logra excitar en él sentimientos de
alguna compasión, y cesa de pedir vuestra muerte.
Contemplo, al través de los cuajarones de
ennegrecida sangre que obscurecen vuestro rostro
santísimo, la dulzura de vuestros divinos ojos que se
MES DE NOVIEMBRE
44 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 16
EL PURGATORIO,
Y LA INMORTIFICACIÓN
I
Con la impaciencia corren parejas la inmortificación
y el exagerado amor a las comodidades y regalo de
nuestro cuerpo miserable. La sensualidad, aunque no
llegue al extremo de poder llamarse deshonestidad,
es también un vicio, y no el menor de los que
tendrán que expiar en el Purgatorio muchas almas
por otra parte de vida correcta y morigerada.
Amamos en demasía nuestra carne vil y la mimamos
y cuidamos excesivamente hasta el punto de
hacernos de ella un ídolo, a quien rendimos a todas
horas vergonzoso culto. En el comer, en el vestir, en
el viajar, en el confort de la habitación, en todo se nos
ve solícitos, cuidadosos, refinados por el placer y
bienestar material, bajo pretextos quizá de salud, a la
que más bien comprometemos con nuestro
exagerado horror a todo lo que sean incomodidades.
Estas templan el espíritu y el organismo a la vez,
tanto como el contrario lo debilita y enmollece. Una
vida de continuos goces y complacencias nunca será
una vida de vigor y de fortaleza moral, y siempre lo
será de continuos defectos y pecados. El deber se
alimenta de privaciones y sacrificios, y nunca se
hallará en disposición de cumplirlo, a todo trance,
quien sienta horror a cuanto sea la más leve
contrariedad. No sólo los Santos, sino los mismos
héroes de las humanas hazañas se han formado
MES DE NOVIEMBRE
46 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Os cargan, oh, benignísimo Jesús mío, la cruz sobre
las llagadas espaldas, después de la inicua sentencia
de Pilatos, vuestros feroces enemigos. Y la saludáis
Vos como de mucho tiempo suspirada amiga, y la
abrazáis como enamorada esposa, tanto como yo la
rehúyo, espantado de ella, como de un objeto
siempre del mayor horror. ¿Qué me vale besar
vuestra cruz bendita y signarla sobre mi frente y
pecho, si la abomino y detesto cuando me la
presentáis Vos en forma de cualquier trabajo o
incomodidad? ¿Y qué mejor recomendación podría
darse para hacérmela amable, que pensar que Vos la
habéis tornado sobre vuestros hombros antes que yo,
y que a ella me habéis invitado repetidas veces,
diciéndome que no de otro modo que abrazándola
puedo ser vuestro discípulo? ¿Puede serlo de su
Señor cargado con la cruz, un discípulo
inmortificado y regalón? ¿Me reconoceréis por
vuestro en el supremo juicio, si no me halláis mar
cado con ese sello de la cruz, que es el único de
vuestros elegidos? ¡Señor y Dios mío! Sea esta cruz
mi salvación y el precio principal de mis deudas en
el Purgatorio, y séalo también para sufragio de las
almas de mis hermanos detenidas en él. Perdonadme
a mí y perdonada ellas el excesivo amor al regalo, y
las falsas delicadezas del bien estar y de la
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 47
DIA 17
EL PURGATORIO,
Y LAS FALTAS DE CARIDAD CON EL PRÓJIMO
I
El cristianismo es amor en el doble concepto de amor
a Dios y amor a nuestros prójimos. Es, pues, tan
obligatorio, como el amor de caridad para con Dios,
el amor de caridad para con nuestros hermanos.
Amor de caridad, decimos, no amor de simpatía, que
sentimos por lo que nos agrada o hechiza; no amor
de interés, que tenemos a quien puede en algún
modo favorecernos; no simple amor de gratitud, con
que pagamos mercedes recibidas. Estas clases de
amor pertenecen todas al orden natural y humano, y
puede tenerlas cualquier hombre aún el más
MES DE NOVIEMBRE
48 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
El amor, el puro amor de Dios, lanzó ¡oh, buen Jesús!
a vuestra divina Madre y Señor mía, de su retirado
domicilio a las calles y plazas de Jerusalén cuando
supo andabais por ellas, con la cruz a cuestas, hacia
el Calvario. El amor la hizo buscaros hasta dar con
Vos al través del populacho y de soldados y
verdugos; el amor dióle fuerzas, que sin él no
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 49
DIA 18
EL PURGATORIO,
Y EL MAL USO DE LOS BIENES TEMPORALES
I
Es también causa y raíz de muchas faltas, que
tendremos que expiar en el Purgatorio, el mal uso de
los bienes temporales. Los concede la Providencia,
no como absolutamente libres, sino como sujetos a
determinadas condiciones, que muy frecuentemente
tenemos olvidadas.
¿Quién hay que en este punto guarde la debida
escrupulosidad y haga su correspondiente examen
de conciencia? Suele tenerse por regla común, que de
lo suyo puede cada cual disponer como mejor le
plazca, y que habiendo sido legítimo el modo de
adquirir las riquezas, no ha de darnos cuidado
alguno el uso que de ellas hagamos. Y no obstante
cabe en esto desorden, y se pedirá de ello a los ricos
cuenta muy singular. Las riquezas han de emplearse
bien, so pena de que hagan responsable de muchas
culpas a su poseedor. La limosna. a los pobres y
necesitados es un deber del rico y cierta como
pensión y censo que pesa sobre su hacienda; el
auxilio de la Iglesia en sus obras de culto y de
propaganda es otro deber de que ningún rico puede
considerarse eximido. No debe el rico creer que se le
han dado sus riquezas sólo para el bienestar y fausto
de su persona; ni ha de poseerlas con exagerado
afecto, poniendo en ellas todo su corazón. Además,
la influencia y autoridad y fuerza moral que
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 51
II
Al llegar aquí se me ofrece, Redentor y Salvador mío,
el recuerdo de aquel paso dolorosísimo de vuestra
Pasión, cuando llegado a la montaña del Calvario, os
despojaron con furor los verdugos de vuestras
humildes vestiduras, dejándoos a la vista de todos en
la mayor desnudez, y apropiándose ellos aquellas
vuestras últimas prendas, y repartiéndolas entre sí,
echando suertes sobre las mismas. ¿Qué mayor
condenación puede caber de nuestro desordenado
amor a los bienes temporales, que esta vuestra
voluntaria privación de todo, hasta de los propios
vestidos, hasta morir desnudo en el desnudo lecho
de la Cruz? ¿Quién no se avergonzará, del afán de
adquirir, del cuidado de conservar, de la solicitud
para no perder, del refinamiento en el gozar, que,
fuera de sus debidos límites, son vicios que trae
consigo la riqueza, mirando a Vos, dulcísimo Jesús
mío, pobre de todo, desnudo de todo, necesitado de
todo, despojado de todo, requiriendo de limosna un
paño con que cubrir vuestra honestidad en la cruz,
una sábana con que amortajar vuestro cadáver, y
MES DE NOVIEMBRE
52 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DÍA 19
EL PURGATORIO Y LA SANTA MISA
I
Al entrar en el último Novenario de los que
componen este piadoso Mes, dediquémonos a
considerar, después de las faltas más comunes que al
Purgatorio pueden conducirnos, los medios que más
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 53
II
El Calvario es un altar y la Cruz, enarbolada en él,
colgando de sus brazos por medio de tres horribles
clavos el cuerpo palpitante de mi divino Salvador
Jesús, es como la patena y cáliz en los cuales se ofrece
por la redención de las almas al Padre celestial el
augusto Sacrificio. Es la primera Misa que celebra allí
el gran Melquisedech de todos los siglos, sacerdote y
víctima, oferente y oblación, todo a un mismo
tiempo. Aquel sacrificio de amor y de dolor se repite
y se repetirá hasta la consumación de los tiempos en
nuestros altares, y desde ellos y sin cesar correrá
sobre el mundo y sobre el Purgatorio la Sangre
infinitamente expiadora del Cordero Inmaculado.
¿Por qué no han de ser más solícitos cada día los
cristianos ¡oh, buen Jesús! en tomar de esta Sangre,
que tan abundante mente pródiga les brindáis, para
arrojarla sobre las llamas del Purgatorio, mediante la
aplicación y frecuencia del santo sacrificio de la
Misa? ¿Por qué tanta incuria en acudir al templo a
oírla, tanta irreverencia en asistir a ella, tanta
indevoción quizá en celebrarla? Si una vez sólo en la
vida, se nos concediese asistir a su celebración, o si
en un solo sitio del mundo, como en Jerusalén o en
Roma, fuese permitido celebrarla, ¡cómo
aprovecharíamos esta gracia singular! ¡cómo
volaríamos desalados, a costa de largos viajes y
penalidades, para usufructuarla! ¿Por qué, pues, se
nos convierte en ocasión de menosprecio, en vez de
serlo de mayor estima, la abundancia y largueza con
que hoy disfrutamos de este soberano don?
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 55
DIA 20
EL PURGATORIO,
y LA RECEPCIÓN DE LOS SANTOS
SACRAMENTOS
I
Participamos del altar los que asistimos con devoción
al augusto Sacrificio que en él ofrece el sacerdote;
pero más propiamente tenemos esta participación,
cuando recibimos en nuestros corazones los mismos
sacratísimos Cuerpo y Sangre del Divino Salvador
por medio de la ·Sagrada Comunión. Es más que
reverenciada Santa Eucaristía tener verdadera y
formal posesión de ella en nuestro pecho como en
animado Sagrario; es una como transfusión de la
Sangre de las penas del Redentor en las venas
propias; es una cierta deificación y consagración de
nuestra humana naturaleza por medio de tan
MES DE NOVIEMBRE
56 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Palabras todas de sublime enseñanza lanzasteis
desde la cruz, dulcísimo Jesús mío, durante las tres
horas aquellas que duró vuestra amarguísima
agonía. Palabras de súplica por vuestros verdugos;
de perdón para el ladrón arrepentido; de consuelo y
encomienda para vuestra Madre y el discípulo
amado; de dolorida queja por la sed congojosa de
vuestro Cuerpo y por el desamparo más congojoso
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 57
DIA 21
EL PURGATORIO,
Y LAS INDULGENCIAS
I
Otro tesoro tiene la Iglesia para alivio de las almas
del Purgatorio: el de las indulgencias. Es la
indulgencia un indulto o perdón de la pena temporal
que merece todo pecador, aún después de
perdonada la pena eterna por la confesión; indulto o
perdón, que puede ser plenario o parcial según sea
parcial o plenaria la indulgencia. Tal condena
temporal, si no se extingue en vida por medio de
obras satisfactorias, debe extinguirse en el
Purgatorio, a no ser que se perdone por medio de
indulgencias u otras obras de sufragio. La
indulgencia es una aplicación de los infinitos méritos
y satisfacciones de Cristo, de María Santísima y de
los santos, que tiene como en depósito la Iglesia y de
que puede disponer en virtud de la potestad de las
llaves, concediéndose dicha aplicación en
recompensa y como en conmutación de obras que
para ganarla practique el fiel cristiano, según los
términos en que la concesión está hecha. Equivale tal
concesión a las penas canónicas que por
determinadas faltas señalaba la antigua disciplina. Y
así, conceder cuarenta días de indulgencia es
perdonar o indultar lo que durante cuarenta días de
penitencia se hubiera satisfecho. La mano de la
Iglesia es generosa, es más que generosa pródiga de
indulgencias de dicho su inagotable tesoro, ya por la
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 59
II
Con vuestra muerte en cruz ganasteis, oh, divino
Salvador mío, para todas las culpas del género
humano aquella plenaria indulgencia y general
indulto, del que nosotros no necesitamos sino
hacernos aplicación particular, o hacerla en favor de
nuestros hermanos, para que nos aprovechen sus
frutos. No nos cuesta sino alargar la mano a ese árbol
sacrosanto, y tomarlos de él y apropiárnoslos para
cada una de las deudas que tenemos pendientes con
vuestra soberana justicia. ¡Oh cuán consoladora
pudiera ser esta meditación, cada vez que os
contemplamos pendiente que ese leño de salud y
muerto en él por nuestro amor! ¡Y cuán saludable
para nuestras almas y para las detenidas en el
Purgatorio, la consideración del tesoro de gracia que
tenemos siempre disponible, para completamente
reconciliarnos con Vos! Me avergüenzo ¡Señor y
Salvador mío! de mi negligencia en usufructuar ese
precioso caudal, con que me brinda a todas horas
vuestra depositaria y tesorera la Santa Iglesia por
MES DE NOVIEMBRE
60 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 22
EL PURGATORIO, Y LA LIMOSNA
I
¿Quién es capaz de ponderar debidamente el valor y
mérito de ese otro medio de satisfacción por nuestras
culpas, que tenemos en la santa obra de la limosna?
Llenas están las páginas de textos y ejemplos, que
acreditan su eficacia, y que por sabidos no hemos de
trasladar aquí. La limosna es como una suerte de
espiritual cohecho, con que sobornamos al supremo
Juez, obligándole a darnos por dinero la sentencia
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 61
II
Rasga el hierro cruel de la lanza vuestro pecho
adorable, Redentor y Salvador mío, porque por esa
herida quiere darnos la última limosna de su amor
vuestro bondadosísimo Corazón. Unas pocas gotas
de sangre y agua que en él quedaban, esas no
quisisteis dejar de regalarnos como último don de
vuestra caridad. ¿Podría ser yo escaso con mis
hermanos pobres, cuándo tan pródigo anduvo con
nosotros sus enemigos la bondad de nuestro
soberano Bienhechor? ¡Oh cómo reprende y
confunde la humana avaricia esa largueza del buen
MES DE NOVIEMBRE
62 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 23
EL PURGATORIO,
Y LAS MORTIFICACIONES
I
Espanta ésta sola palabra a la floja generación actual
y la deja como aterrada. ¡Ayuno! ¡Cilicios!
¡Maceración! ¡Duro lecho! ¿Quién se atreve a
proponer a las gentes de hoy ese anticuado
programa del viejo ascetismo? Pero qué ¿acaso no
hay multitud de gentes que se mortifican hoy día,
con más rigurosas asperezas que en las antiguas
edades? ¿No se hacen por el mundo del negocio, por
el de la política, por el de la guerra, por el de los
placeres, sacrificios mil del propio bienestar; de la
propia salud, de la propia vida como tal vez no los
hicieron los más rígidos anacoretas? Y si por el
mundo se hacen, ¿no han de poder hacerse por Dios?
Empero, no se trata aquí de aconsejar al común de
los fieles durezas más propias de la vida claustral o
eremítica que del estado llano de la vida seglar. Pero
aun de este modo, es indudable que son muchas las
mortificaciones que puede imponerse cualquier
seglar devoto de las almas del Purgatorio. No todos
pueden practicar el ayuno como privación de
alimento; pero todos podemos practicarlo como
privación de algún gusto del paladar, en cual
privación hasta puede salir beneficiada y nunca
menoscabada nuestra salud. Dejar un postre,
abstenerse de un dulce o fruta, no beber durante
ciertas. horas, son cosas muy sencillas de hacer y que
MES DE NOVIEMBRE
64 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Lo que importa es tener verdadero espíritu de
mortificación. Cuando éste se tenga, la virtud sabrá
ser santamente ingeniosa para procurarse
mortificaciones, compatibles siempre. con la salud y
estado de cada cual. Todos tenemos, pues, medio de
ofrecer algo de eso por las benditas almas del
Purgatorio. Mirándoos, Jesús mío, descendido de la
cruz y en brazos de vuestra Madre dolorosísima,
contemplo, en vuestro sagrado cuerpo
ensangrentado, un modelo y ejemplo de las
asperezas de fo, mortificación cristiana, que tantas
veces rehúyo yo, y que Vos por mis pecados no
habéis rehusado. ¿Qué cilicio pudo darse más cruel,
que la corona de espinas que ciñó vuestra adorable
cabeza? ¿Qué disciplina más recia, que los azotes que
despedazaron vuestras espaldas? ¿Qué ayuno más
a1nargo, que la hiel y vinagre que os dieron por todo
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 65
DIA 24
EL PURGATORIO
Y LA PACIENCIA EN LOS TRABAJOS
I
No teniendo nosotros valor y resolución bastantes
para imponernos algunas penitencias, se digna tal
vez el Señor enviárnoslas de su misma mano, por
medio de las aflicciones y trabajos de la presente
vida. Así debería mirar el cristiano con los ojos de la
fe todas las tribulaciones que durante ella se le
ofrezcan, sean del género que fueren, venidas
directamente de Dios, o indirectamente por
mediación de los hombres. De todos modos, la
aflicción cristianamente sufrida es penitencia de gran
mérito a los ojos de Su Divina Majestad y satisfacción
preciosísima por nuestros pecados y por las almas
del Purgatorio. ¿Y tan insensatos seríamos, si
debiendo sufrirla por precisión no tratásemos de
sacar partido de esta para nuestro provecho? Un
vulgar proverbio llama a eso «hacer de la necesidad
virtud», y tiene doble ventaja, tal procedimiento. La
de servirnos tal aflicción como moneda contante y
sonante que el divino acreedor pone en nuestras
manos para que le paguemos con ella; y la de que eso
mismo nos convierte la paciencia en Cirineo que nos
ayuda a llevar la cruz. Así el pobre, el perseguido, el
enfermo, que cristianamente saben sufrir por sus
pecados la enfermedad, persecución o pobreza,
tienen con ello muy adelantado y abreviado ya en
vida su Purgatorio, y pueden abreviar y aliviar el de
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 67
II
Con mirra y otros aromas quisisteis fuese ungido, oh,
buen Jesús, vuestro adorable cuerpo, por manos de
aquellos piadosos varones José de Arimatea y
Nicodemo, que a la hora de vuestra muerte se
publicaron discípulos y amigos vuestros, cuando
hasta entonces no lo habían sido más que ocultos.
Así bañáis casi siempre la vida de vuestros más fieles
amigos con la mirra del padecimiento y de la
aflicción, para hacerlos más agradables a vuestros
divinos ojos, dándoles más exacta semejanza y
parecido con Vos. Triste cosa es, empero, que no
sepamos mirar de este modo la adversidad, y que la
reputemos castigo cuando tal vez debiéramos
mirarla como uno de vuestros más preciados
beneficios. Así procuraré en adelante considerarla,
soberano Señor y Padre mío, y como tal la
agradeceré y estimaré y veré de saber aprovecharla.
Haré que me sea saludable penitencia de mis culpas
impuesta y ejecutada en mi persona, no por mano
cruel de verdugo que atormenta al reo, sino por
mano amorosa de padre que corrige al hijo. Esta
mano besaré, aunque me hiera, este azote aceptaré
MES DE NOVIEMBRE
68 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 25
EL PURGATORIO,
Y LAS OBRAS DE PIEDAD
I
Además de los dichos, tiene otros medios aún más
fáciles de satisfacción y sufragio por las benditas
almas nuestra Santa Religión. Y son las obras todas
de piedad, lo que en frase generalísima se llama
«hacer bien», y las comprende todas. Tienen tales
obras valor por sí mismas como obras buenas, y
sobre éste el de las indulgencias con que hayan sido
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 69
II
Gran confusión deberá ser la mía ante vuestro juicio,
oh, soberano Señor, cuando en él se me acuse de no
haber aprovechado tantos y tan fáciles medios de
santificación y satisfacción, como me ofrece hoy
vuestra bondad en las diferentes prácticas y
ejercicios .de la piedad cristiana. Tan próvida ha sido
aquélla para nuestro bien, que las ha dispuesto
sencillas, cómodas, asequibles a todas las
condiciones de la vida, a todas las edades, sexos,
temperamentos y grados de instrucción Nadie puede
excusarlas por pobre o por rudo o por ocupado. El
enfermo en su cama o sillón, como el preso en su
cárcel, y el viajante en sus negocios, y el pastor en su
cabaña, y el rico o el rey en su palacio pueden
igualmente' y con igual fruto practicarlas. No
necesitan talentos, ni fuerza corporal, ni caudal de
dineros, ni posición desocupada. Son obra del amor,
y para ellas sólo el amor se necesita. Amor a Dios,
amor a las almas, amor a los supremos intereses de la
nuestra propia. ¿Quién puede negarse a ese triple
poderosísimo estímulo para tarea tan fácil?
Recordando el paso de vuestro entierro y sepultura,
divino Jesús, procuraré avivar más y más en mi alma
el fervor de diariamente visitaros en el Santísimo
Sacramento, dónde como amortajado en la sábana y
sudarios de los blancos accidentes os quedáis
reservado para mi compañía y consuelo en el
Sagrado Tabernáculo. El piadoso Vía Crucis me
recordará los pasos de vuestra dolorida Madre,
cuando desde el Calvario en retorno a Jerusalén, la
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 71
DIA 26
EL PURGATORIO,
Y EL BUEN EJEMPLO
I
Causa de fundados remordimientos, para muchas
almas, es el pensar si alguien, por malos ejemplos
recibidos de ellas, habrá podido contraer tales o
cuales culpas, y penar por las mismas en el
Purgatorio. Y no falta razón para este recelo, según
somos a veces, ligeros e inconsiderados en el hablar o
en el obrar, no reflexionando lo que en nosotros
puede ser de desedificación para otras personas, a
quien por lo mismo podemos haber inducido directa
o indirectamente a pecado. Loable costumbre es, por
lo mismo, de algunas almas piadosas, la de rogar de
MES DE NOVIEMBRE
72 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Vuestra alma sacratísima, Señor mío y Redentor mío
Jesús, consumada la obra de nuestra Redención por
el sacrificio del Calvario, no quiso demorar un
instante el dar la feliz nueva a las de los justos que en
el Seno de Abrahán suspiraban por ella, a fin de
entrar poco después con Vos resucitado en la gloria.
Estas fueron como las primicias de vuestra divina
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 73
DIA 27
EL PURGATORIO,
Y EL VOTO EN FAVOR DE LAS ALMAS
I
Este, este es el sufragio por excelencia con que
podemos ayudar y favorecer a nuestras benditas
prisioneras. Llámase voto de caridad heroica, porque
realmente lo es y merece este tan subido calificativo.
Consiste en un ofrecimiento o aplicación, que hace el
fiel cristiano a las almas del Purgatorio, de todas las
obras satisfactorias que haya practicado o pueda
practicar en vida, o que a él puedan aplicarse
después de su muerte, cediéndolo todo
generosamente, abandonándolo todo con verdadera
y absoluta donación, en manos de María Santísima,
Reina del Purgatorio, para que lo reparta Ella entre
las almas, a su real beneplácito. La Iglesia no sólo ha
aprobado esta heroica cesión de bienes espirituales
en su parte satisfactoria, sino que la ha enriquecido
con especiales privilegios, para más y más fomentar
su práctica entre los buenos cristianos. A este fin ha
concedido gracia de altar privilegiado, en cualquier
altar y todos los días del año, a los sacerdotes que
hubieren hecho este voto. A los fieles en general, y en
igual caso, ha concedido indulgencia plenaria,
aplicable únicamente a los difuntos, cada vez que
reciban los Santos Sacramentos de Confesión y
Comunión, rogando por las acostumbradas
intenciones del Pontífice. A los que no puedan
comulgar, ha concedido indulgencia plenaria cada
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 75
II
Vuestra dulce Madre, Soberano Redentor y Salvador
mío, es llamada con razón la Reina del Purgatorio,
por lo muy valioso y eficaz de su intercesión en favor
de las benditas almas, y por lo que en su ayuda y
alivio alcanzan continuamente sus fervorosos
devotos. Las lágrimas y dolores de Ella fueron, con
vuestra sangre divina, precio· de nuestra salud, que
por algo se la llama con Vos Redentor, Corredentora.
Fuéronlo sobre todo las derramadas durante aquellas
luctuosas horas de soledad, en que privada de
vuestra corporal presencia la celestial Señora, fresco
el recuerdo de vuestros horribles padecimientos, no
cesaba de suspirar, como tórtola herida, por el feliz
instante de vuestra resurrección. Estas muy
especialmente tomo hoy en mis manos y pongo en
las vuestras para rescate de las almas del Purgatorio.
Y os pido inspiréis a muchos corazones cristianos el
MES DE NOVIEMBRE
76 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
DIA 28
EL PURGATORIO,
CÓMO ES COSA DE NO DESPRECIARSE
I
Suele por algunos darse poca importancia al dogma
del Purgatorio y a sus terribles penas, como si se
tratase de cosa baladí y por algún concepto
despreciable. La frivolidad de muchas almas mira
eso con la misma indiferencia con que mira al pecado
venial. Y, no obstante, a éste basta ser pecado para
que se le odie; a aquél basta ser pena del pecado para
que se le tema. La justicia de Dios es siempre algo
muy digno de todo respeto, y en el dogma del
Purgatorio resplandece aún más que en el del
infierno la tremenda justicia de Dios. Porque en el
infierno castiga Dios el pecado en criaturas suyas,
pero rebeldes a su soberana autoridad, y sus
perpetuas enemigas y que han rehusado con Él toda
reconciliación. En el Purgatorio castiga el pecado en
almas que son sus amigas, que le son eternamente
queridas como predestinadas a su gloria, y en las
que, no obstante, ejerce su rigor en lo que tienen de
culpables e imperfectas. Es caso parecido al que
vemos de la justicia del Eterno Padre con su Verbo
humanado, Jesucristo. No perdonó en su Unigénito
la figura y representación del pecador, aun viéndole
inocente; tanta era su infinita aversión al pecado.
¿Cómo, pues, no ha de inspirarnos santo respeto el
dogma severísimo del Purgatorio? No hablemos,
pues, de él con ligereza, nunca con menosprecio;
MES DE NOVIEMBRE
78 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Será así el pensamiento del Purgatorio uno de los
más poderosos acicates para la vida cristiana, y tal
vez el mayor de los preservativos contra las faltas
más comunes que impiden adelantemos en ella. La
sola consideración del Purgatorio podría bastar para
hacernos en el camino de la virtud diligentes y
fervorosos. Y mucho más lo será para sacarnos del
sopor de nuestras negligencias y tibiezas, y aún tal
vez para resucitarnos a vida de gracia, si por nuestra
desventura hubiésemos alguna vez caído en la
muerte del pecado mortal. No lo permitáis, Señor y
Jesús mío; no lo permitáis por los méritos de vuestra
resurrección gloriosa y por la alegría que con ella
disteis a vuestra dulcísima Madre y a tantos justos
aquel día con Vos resucitados. Resucite yo también
de mi tumba de pecado, si alguna vez yaciere muerto
o aletargado en él, y sírvame para eso de despertador
el recuerdo de las penas del Purgatorio, donde tan al
vivo resplandecen 1os atributos de vuestra severidad
y justicia, y como en aquellas tenebrosas cárceles, lo
que más atormenta es la privación de vuestra
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 79
DIA 29
EL PURGATORIO, CÓMO DEBE EVITARSE EL
EXAGERADO TEMOR DE ÉL
I
En muchas personas es como una cierta tentación la
de un exagerado temor a las penas del Purgatorio. Al
oírlas hablar de él, no parece, sino que lo miran como
la más espantosa de las desgracias, que. pueden
acaecer al alma, apartando de la imaginación como
negra pesadilla la idea de que pueden ellos ir un día
a parar allá, o e que allí estén detenidos sus amigos
ya llegados. No es tan horrible según la fe, el
concepto que hemos de formarnos del Purgatorio,
que no venga dulcificado con lo que por otra parte
nos enseña la misma fe. El Purgatorio, en primer
lugar, no es sitio de odio, sino de amor. Las almas
benditas aman a Dios y saben que de Él son amadas,
MES DE NOVIEMBRE
80 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
II
Vos, ¡Oh, Señor y Dios mío! no quisisteis después de
resucitado vivir ya entre los vuestros como vivíais
durante vuestra existencia mortal; pero, sin embargo,
durante los cuarenta días que precedieron a vuestra
Ascensión a los cielos, no dejasteis un momento de
consolarlos con frecuentes apariciones. A vuestra
Madre Santísima, a la Magdalena y demás piadosas
mujer.es, a los apóstoles y singularmente a Pedro, a
los discípulos de Emaús, y a otros muchos recreasteis
con vuestra presencia y conversación, y disteis a
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 81
DIA 30
EL PURGATORIO,
CÓMO PODEMOS HASTA DESEARLO
I
No solamente no ha de causarnos terror el
Purgatorio, sino que podemos hasta desearlo y a
Nuestro Señor pedirlo como último medio de
purificación que nos haga posible el acceso a su
divina presencia. El Purgatorio es la antesala del
cielo. El alma al entrar en el Purgatorio sacude, por
decirlo así, todas las incertidumbres de la presente
vida en orden a su salvación, que ya desde entonces
no puede en manera alguna serle arrebatada. No ya
más tentaciones, no ya más ocasiones de pecar, no ya
más posibles agravios contra su Dueño y Señor.
Fijada se halla ya para siempre su eterna suerte, y
ésta es la de los Santos bienaventurados. Ciudadana
de la patria feliz, tiene ya para ella bien garantidos
todos sus derechos, aunque le falte la posesión. Con
envidia podemos mirar su estado los que nos
hallamos todavía entre el oleaje y escollos del mar
proceloso del mundo; ellas no pueden mirarnos sino
con profunda compasión. En puerto se hallan donde
ya no es posible el naufragio, no así nosotros que
lejos de aquél, podríamos aún errar el rumbo y
perecer. Podemos, pues, desear el Purgatorio para
nosotros y desearlo para nuestros deudos y amigos,
sin perjuicio de trabajar y orar para que se nos
abrevie a ellos y a nosotros ese período de dolorosa
prueba. Y todas las penas de esta vida podríamos dar
IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO –ESPAÑA-
Rito Romano 1962 83
II
¡Oh, buen Jesús y Señor mío! Al cielo subisteis a los
cuarenta días de vuestra triunfante Resurrección, y
allá os llevasteis cautivos los corazones de vuestros
discípulos y Madre Santísima hasta que plugo a
vuestra, soberana bondad asociarlos eternamente a
las dichas de vuestro reino inmortal. Cautivas de
vuestro amor e impacientes por veros y gozaros os
contemplan desde sus penas las almas del
Purgatorio, anhelando como Vos, el día suspirado de
su ascensión a la gloria prometida. Prometida, sí,
pero aún no lograda: no lo grada aún, pero ya cierta
e infaliblemente segura. Esto puede tenernos
santamente envidiosos a los de acá, que de tal
felicidad sólo tenemos promesa condicional, fundada
esperanza, pero no seguridad completa. Aún
podemos ofenderos gravemente, divino Salvador, y
en desgracia ponernos con. Vos, y en tal estado ser
sorprendidos por la muerte y precipitarnos en eterna
ruina. ¿Cuál es, pues, más lastimosa situación, la del
pecador n el mundo o la del alma en el Purgatorio?
MES DE NOVIEMBRE
84 D. Félix Sardá y Salvany, presbítero
SUPLEMENTO
Oraciones por los difuntos y textos de los santos