14 de febrero del
2023
Estas cartas suelen nacer después de conversaciones (casi siempre nocturnas) que tenemos,
y obvio, esta vez no es la excepción.
Estoy infinitamente agradecida de la vida de habernos acercado, y de no haber dejado que
nos separáramos desde ese día hasta hoy.
Gracias por dejarme admirarte siempre desde un lugar privilegiado, y por hacerme sentir
siempre que tú también quieres mirarme de cerquita. Gracias también por acompañarme en
mis sueños, y por crear nuevos sueños conmigo. Amo la seguridad que me hace sentir estar
con un hombre que no para de trabajar por él y por su felicidad.
Gracias por hacerme parte de esa felicidad.
Te amo porque viste cada versión de mí, y decidiste amar cada versión, así como yo lo hice
contigo. Abrazaste mis peores facetas, incluso las que no querían ser abrazadas. Me oíste
con atención cada vez que te hablé del mismo tema, y me diste tus consejos y apoyo con
amor y ternura cada vez.
Me presentaste el amor verdadero, piadoso, incondicional, un amor que aprende y enseña,
un amor orgánico y que nutre todo lo que se le acerca, y que aleja lo que le hará daño. Un
amor que descansa sobre un fuego lento, que calienta con delicadeza, pero que también
quema con su pasión.
Eres la bendición que Dios decidió que merecía, no una que vino a llenar espacios vacíos, si
no una que con su propio esfuerzo construyó su propio lugar, que le pertenecerá siempre, y
al que nadie podrá entrar alguna vez.
Admiro tu alma, comparto tus valores, veo nobleza en tus ideales, respeto lo que eres. Tomo
la decisión de amarlo cada día.
Quise agradecerte, describirte a ti y a nuestra relación, pero también quiero darte un
mensaje, un deseo, consejo, no sé bien como describirlo, que nace desde el amor que te
tengo.
Nunca dejes de amar como lo haces, siempre he admirado como amas a tus amigos y a tu
entorno. Nunca dudes de que te mereces intentar lo que crees que te hará feliz. No pierdas
tu sentido de la disciplina y responsabilidad con lo que quieres y te apasiona. Abraza tus
frustraciones, da un respiro, y vuelve a intentarlo, ¿valdrá la pena?, confío en que lo sabrás
en el momento. No dudes en expresar tus sentimientos, jamás, la vida es una…y eso tú me
lo enseñaste. Y por último mi amor, nunca dejes de ser leal a ti mismo.
Ninguna de las palabras de esta carta, por más que hayan sido escritas u oídas antes miles
de veces, para nadie significan lo que para nosotros representan, de hecho, espero que
logres oírme en esta carta. Para nadie serán tan exactas y hermosas, te lo prometo.
Quiero que esta carta y los sentimientos que están desplegados en ella descansen siempre
junto a tu corazón, y que de tu mente nunca desaparezca la imagen de la vista más linda del
mundo; el negro profundo de los ojos cerrados al besarnos.
La vida da las vueltas que ha su voluntad parecen correctas, pero nunca olvides…este
tiempo que hemos pasado juntos, es un regalo del uno para el otro. Eternamente me
pertenece tu tiempo, eternamente te pertenece el mío. Y así también permanecerá este
sentimiento que va más allá del amor.
La Valentina de hoy te dice:
“Te amo pa siempre”
Y pase lo que pase, la Valentina del futuro te dice:
“No me arrepiento de todo lo que nos dimos”
Te amo pa siempre Tomás.
Valentina.
Pd: lloré mucho escribiendo esta
carta