Montejano , S. (s.f.). Psicoglobal. Obtenido de [Link]
com/problemas-
familia/
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[Link]#:~:text=marzo%20de%202013-,Definición%20del%20tema,en%20uno
%20de%2
Vásquez, L. (s.f.). Derecho Ecuador . Obtenido de [Link]
intrafamiliar
DEFINICIÓN
Los problemas familiares son dificultades de ajuste singular, pero
común, que hace que la mayoría de la gente busque tratamiento
psicológico u otro tipo de tratamiento. Los problemas pueden
desarrollarse en una relación de pareja debido a un problema
médico o psicológico, ya sea en la pareja o en uno de sus hijos.
Padres y niños también pueden crear problemas de angustia dentro
de una familia. Falta de comunicación y problemas de disciplina son
muy comunes. A veces hay constantes batallas entre hermanos, y
los padres no pueden llegar a resolver los conflictos. El divorcio
puede crear dificultades en la familia, a veces para todos los
miembros de la familia. A veces, la propia relación de pareja es el
problema, por la falta de comunicación, el conflicto constante, la
falta de cercanía, etc. (Unknown, 2013)
Los problemas de familia están presentes en todo tipo de relaciones
familiares ya sean monoparentales, homoparentales, nuclear,
extensa, ensamblada, adoptiva normalmente estos problemas son
solventados de forma eficaz dentro del seno familiar, no obstante,
hay veces que las relaciones están tan deterioradas que la familia
no puede solucionarlos por lo que es necesario acudir a ayuda
externa para hacerlo. (Montejano , s.f.)
Violencia. - es el uso intencional de la fuerza física,
amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una
comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que
tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos,
problemas de desarrollo o la muerte. (Vásquez, s.f.)
TIPOS DE PROBLEMAS INTRAFAMILIARES
Ninguna familia es perfecta, y sin embargo esto no es del todo
malo. Como dice Tolstoi, "todas las familias dichosas se parecen,
pero cada familia infeliz es desdichada a su manera". Si bien es
frecuente que las familias se enfrenten a innumerables problemas
que se acumulan, y que causan estrés, tensión e incluso trastornos
en sus integrantes, estas dificultades y estos problemas son
también grandes oportunidades de crecimiento. Los problemas
frecuentes en una familia son: peleas entre hermanos, problemas
de adolescente, diferencia de opiniones y desacuerdos en la pareja,
pérdida de la tranquilidad debido a conflictos entre padres,
problemas de educación, problemas financieros, pérdida de trabajo,
divorcio, adicción enfermedad mental o física,
etc. Afortunadamente, los problemas de familia tienen solución.
CONFLICTOS CON FAMILIA POLÍTICA Y FAMILIARES
En ocasiones los padres de los esposos (los suegros) y otros
familiares suelen interferir en las decisiones que deben tomarse en
la familia, como por ejemplo respecto a las finanzas, los negocios,
la educación de los hijos, etc. Resolver estos problemas no es fácil.
Es necesario que marido y mujer actúen en bloque y encuentren
una salida a sus desacuerdos. La decisión respecto a la educación
de los hijos, las finanzas, etc., tiene que hacerlas los esposos juntos
y en común acuerdo. Es importante, entonces, que la intervención
de terceros sea puesta bajo control ambos. Este trabajo de la pareja
de compartir el control prepara el terreno para otras tareas que son
igual de importantes, como el respeto mutuo en la pareja, la
educación de los hijos (que requiere que ambos actúen también en
bloque).
DESACUERDOS RESPECTO A PROBLEMAS DE
DINERO
En muchas familias, el dinero es una causa importante de los
conflictos. Debido a que el dinero está presente en muchas de las
decisiones que toma la familia, los conflictos por dinero también
suelen ser frecuentes. Una consecuencia del mal manejo de este
tema, es que quien gane más dinero en la pareja tiende a tener más
poder en la relación. Es importante manejar la situación de tal forma
que el dinero no sea una fuente de poder en las familias. El poder
de decisión tiene que ser algo compartido, de lo contrario se incurre
en relaciones desiguales que dan pie al abuso, el maltrato y otros
tipos de violencia.
ELECCIÓN DE LA CARRERA DE LOS HIJOS
Muchas veces los padres presentan dificultad en aceptar las
decisiones de sus hijos sobre qué carrera estudiar, e incurren en
coaccionar a sus hijos. Evidentemente esto es problemático, pues
es un intento de limitar su libertad y su seguridad en general. En
ocasiones los hijos tienden a oponerse y a generar conflicto al
respecto (lo cual es muy saludable), y sin embargo existe el riesgo
para muchos hijos de querer evitar confrontación con sus padres, y
acceder sin mayor problema, y sin ver que subordinar una decisión
así de importante en sus vidas tendrá consecuencias negativas en
el futuro. Aquellos hijos que han adoptado una forma de ser con la
cual se le da prioridad a no confrontar a sus padres, a hacer sentir
bien a los demás, a erigir una imagen positiva a ojos del otro, estas
personas tienen que tener especial cuidado de no terminar
complaciendo una necesidad de los padres de querer tener la razón
y creer que saben lo que es mejor para sus hijos por siempre.
Porque para un hijo estar de acuerdo con eso supone que él mismo
está retrasando la tarea de conquistar una seguridad y una
autoestima propia. Es importante que los padres respetan las
decisiones de sus hijos adultos y los apoyen incondicionalmente.
PROBLEMAS DE LA ADOLESCENCIA
El periodo de la adolescencia de los hijos es un reto para ambas
partes, tanto para los hijos como para los padres. Los hijos
experimentan por primera vez la necesidad de independizarse de
sus padres, de querer explorar el mundo. Sin embargo, no se
percatan de que no cuentan todavía con los recursos suficientes
para enfrentar el mundo de forma conveniente (quieren salir y correr
sin tener en cuenta que han pasado los últimos 10 años o más
sentados, y tienen las piernas adormecidas). Evidentemente, los
padres se percatan de esto y se alarman, lo cual dificulta las cosas.
Pues al ver que los hijos adolescentes no tienen "los pies en la
tierra" y quieren conquistar el mundo, redoblan sus esfuerzos
de dominar la voluntad rebelde de sus hijos. El riesgo es que los
padres se enojen constantemente y estas dificultades se agraven y
ocasionen complicaciones innecesarias, que dañan la relación
padres-hijos y se interrumpe la oportunidad de los padres de
ayudarles a los hijos en su construcción de una seguridad y
autoestima estables. La adolescencia es un reto tanto para los hijos
como para los padres, pues los hijos tienen que experimentar los
límites de que todavía viven con sus padres y que realmente son
dependientes, y los padres tienen que tener hacerles ver a sus hijos
con claridad estos límites, pero cuidando de no aplastar este ímpetu
que surge en la voluntad de sus hijos. Si lo ponemos en palabras,
este ímpetu tiene que ver con el inicio una lucha por conquistar la
convicción de que ellos pueden saber en primer lugar lo que es
conveniente para ellos. Hasta ahora, eran sus padres quienes
ocupaban este lugar (lo cual es natural): antes de la adolescencia
son los padres (idealmente) los que saben qué es mejor para sus
hijos. Los hijos dependen completamente de ellos, hasta que
cuenten con un criterio suficiente para tomar las decisiones
importantes en su vida.
PELEAS ENTRE HERMANOS
Las peleas entre hermanos son normales y frecuentes y en
ocasiones pueden producir un ambiente tenso en la familia. Los
padres tienen que ser capaces de intervenir en estas peleas
cuidando de no tomar partido con ninguno de sus hijos. Una
intervención que puedan percibir justa los hijos ayuda a que el
problema se mantenga siempre bajo control, y no rebase líneas que
lleven la situación a más complicaciones innecesarias. Una mala
intervención de los padres puede resultar en resentimientos de
parte de uno de los hijos hacia los padres, o bien puede confundir a
un hijo haciéndole creer que está en lo correcto cuando en realidad
no es así.
PROBLEMAS FINANCIEROS
En ocasiones no está en manos de los padres el poder evitar
problemas financieros (un despido, falta de trabajo, crisis
económica), y a veces es la falta de planeación y buena
administración que ocasionan constantes problemas económicos en
la familia. En ambos casos, es importante que este problema se
mantenga lo más posible no visible para los hijos. Evidentemente,
los hijos tienen que saber que no existen recursos en tal momento
para adquirir ciertas cosas, y tienen que aprender a asimilarlo. Sin
embargo es importante que los padres no les transmitan que es un
"grave problema" el que están atravesando como familia, porque
esto ocasiona inevitablemente que ellos se preocupen e intenten
resolver un problema al que no pueden realmente ayudar. Es
importante simplemente que los padres tengan claro que este tipo
de problemas es un problema de los padres, y que los hijos tienen
que conservar cierta tranquilidad de sentir que los padres saben lo
que hacen. En todo momento (incluso cuando se pueden
equivocar), los padres deben transmitirles a sus hijos que ellos son
pilares y que pueden apoyarse en ellos. Comunicarles a sus hijos
que tienen problemas y no saben qué hacer, es hacer que ellos se
involucren en problemas que no son de ellos y que no sabrán como
ayudar (generando así frustración innecesaria en los hijos).
Mantener estos problemas relativamente invisibles a los hijos es
algo que ayuda a que los hijos crezcan con mejor seguridad y
autoestima.
DIVORCIO E HIJOS
La separación o el divorcio de los padres puede ser una experiencia
muy dolorosa inclusive traumática para la familia. Tanto los esposos
como los hijos experimentan mucho sufrimiento por los cambios que
supone la ruptura de una relación. Es importante tener presentes
varios puntos para que pueda haber un manejo adecuado de un
divorcio o una separación, y evitar que las consecuencias
repercutan durante años en los miembros de la familia. En primer
lugar, es muy importante nunca perder de vista que tras un divorcio
la familia permanece completa, desintegrada pero completa. Es
decir, seguirá existiendo un padre, una madre y los hijos
(dependerá del buen manejo de la situación para que se logre una
convivencia armoniosa entre todos). Evidentemente ya no será lo
mismo, es decir, la experiencia de una familia desintegrada no es la
misma, y los padres tienen que trabajar para que los hijos logren
vivirlo como la mejor opción para todos. ¿Por qué? Porque de lo
contrario, si los padres no se esfuerzan en que los hijos acepten la
nueva forma de vida (familia desintegrada), para ellos será más
difícil dejar atrás los daños que recibieron en este momento, y
aumentarán los riesgos de que los arrastren a la edad adulta. Es
importante que los hijos confíen y asimilen que esta decisión que
toman los padres es por el bien de todos. Y para que esto se
consiga, los padres también tienen que ser capaces por su parte de
decirse a sí mismos que si se toma la decisión del divorcio, es por el
bien de todos en la familia. Tal vez el esposo pueda decir, pero la
decisión no la tomo yo, ella ha sido quien ha querido el divorcio.
Incluso en ese caso, hay que estar de acuerdo en que solo falta una
persona para romper con la relación. Es decir, si la decisión de la
persona es no continuar más, por desamor, por ejemplo, con la
relación, basta para que no tenga sentido continuar juntos. Pues, de
lo contrario, le estaríamos dando el ejemplo a los hijos de que a
pesar de que no existe el amor se va a continuar juntos, tal vez por
ellos, se va a sacrificar la felicidad, tal vez por los hijos. Y esto
directa o indirectamente los hijos lo van a percibir. Van a sentir que
es por culpa de ellos que los padres decidieron estar juntos, a pesar
de que no se amaban. Y esta culpa los puede hacer sentir muy mal
en adelante.
En segundo lugar, es importante hacer una diferencia clara entre lo
que son problema de familia (padres e hijos) y problemas de pareja.
El divorcio es necesariamente un problema de pareja, entre marido
y mujer, no de familia. El divorcio deshace una relación que se creó
antes de la aparición de los hijos. Y esto tiene consecuencias
importantes. Evidentemente es algo muy duro para los hijos, pero
ellos tienen que tener claro este límite, para evitar que se involucren
en el problema y se carguen sobre sí problemas que no son suyos.
Por ejemplo, puede existir un impulso espontáneo de los hijos (o de
uno) a tomar partido por alguno de los dos padres. Es importante
que ambos padres interrumpan este impulso, y no permitan que, por
ejemplo, defienda a la madre y ataque al padre. Todo esto a veces
es inevitable que suceda. Lo importante es que los padres no se
queden con los brazos cruzados. Es decir, que le hagan saber que
no es necesario que defienda a la madre, o que ataque al padre.
Hacerle ver de alguna u otra forma que este problema no le
incumbe. Que ellos son los encargados de resolverlos, que no
necesitan de su ayuda. Las consecuencias de esto son muy
importantes. De esto depende incluso que los hijos no lleguen a
"comprar" un problema que no es suyo, y que lo carguen consigo
hasta su vida adulta, y tengan por lo tanto mayor probabilidad de
repetir este problema en su vida, es decir revivir este problema ya
no de espectador sino de actor.
ADICCIÓN O ALCOHOLISMO DE UNO DE LOS PADRES
La adicción a alguna droga o el alcoholismo tiene consecuencias
muy destructivas en toda la familia. De hecho, el alcoholismo se
conoce como una enfermedad de familia. Una persona con
alcoholismo puede quebrantar totalmente la vida de la familia y
causar daños que pueden durar toda la vida. El alcoholismo es
responsable de más problemas de familia que cualquier otra causa.
Los hijos de padres con alcoholismo, por ejemplo, tienden a
presentar baja autoestima, culpa, sentimiento de desesperanza,
miedos de abandono y depresión crónica. Los niños de padres con
alcoholismo pueden sentirse responsable por los problemas de la
persona alcohólica y pueden pensar que ellos crearon el problema.
Esto puede llevarlos a desarrollar codependencia emocional en la
vida adulta. Los hijos adolescentes de padres alcohólicos también
pueden desarrollar fobias. Además, presentan problemas en la
escuela. El ambiente estresante que viven en casa les impide
estudiar adecuadamente. También presentan problemas de
conducta: como engañar, pelar, robar. La esposa de un hombre
alcohólico también tiende a desarrollar codependencia (en muchas
casos ya estaba presente antes de la relación).
Es importante recibir tratamiento, mediante el programa que ofrecen
Alcohólicos Anónimos, que ayuda a dejar de tomar y mejora los
estilos de vida, y también asistir a terapia de pareja, terapia de
pareja, y a grupos de apoyo (terapia de grupo). Los familiares de la
persona alcohólica necesitan tratamiento tanto como los
alcohólicos.
PADRES ABUSIVOS
Todos los padres son humanos, es decir que tienen defectos, pero
algunos tienen problemas psicológicos profundos que los llevan a
dañar a sus hijos en la forma en que los tratan. Existen muchos
tipos de acciones o actitudes abusivas de parte de los
padres. El rechazo hacia un hijo, de parte un padre o un tutor, es
una forma en la que se le comunica, de muchas formas, que no es
deseado. Puede tratarse de críticas crueles, llamar por apodos,
gritos, humillaciones o bromas humillantes, burlarse de capacidades
mentales o apariencia física, rehusar amor, atención o tacto y
abandono físico o emocional. El ignorar a los hijos. Los adultos
que han sufrido, cuando niños, de carencias emocionales
usualmente son incapaces de atender las necesidades de sus hijos.
Muchas veces el padre está físicamente ahí, pero no está
disponible emocionalmente. Aterrorizar mediante amenazas, gritos
o insultos causan serios daños psicológicos a los niños. Aislar a los
niños, dejarlos desatendidos por periodos de tiempo, no permitirles
relacionarse con otros niños, encerrarlos, todo esto es un abuso
que les impide que desarrolle habilidades para relacionarse con los
demás, lo que ocasiona miedos e inseguridades. El abuso
emocional tiene como consecuencia un daño en la autoestima y el
bienestar psicológico del niño. Estas familias pueden beneficiarse
principalmente de terapia familiar, terapia de grupo. La terapia
individual puede ayudar a los niños que han devenido adultos.
PADRES SOBREPROTECTORES
Cuando los padres sobreprotegen a sus hijos, en ese momento se
entorpece la educación que se les quiere dar. La razón es que
mediante la sobreprotección los padres les comunican
constantemente a sus hijos de que no confían en sus capacidades. Al
asumir las responsabilidades de sus hijos, al supervisarlos
constantemente, al resolverle sus problemas, al cobijarlos
excesivamente del frío, etc., los padres les transmiten a sus hijos
constantemente que no confían en que puedan relacionarse
adecuadamente con el mundo. Por tanto, los niños que crecen con
padres sobreprotectores tienen dificultades para tomar decisiones,
enfrentar frustraciones y carecen de la seguridad para tener una vida
de éxito.
Una causa profunda de que los padres sean sobreprotectores tiene
que ver con un problema no resuelto que vienen arrastrando de su
pasado. Veamos este caso. María, una mujer con hijos que de niña
sufrió de abandono emocional de parte de sus padres, puede tender,
ya siendo madre, a esforzarse en no ser como sus padres. Y por tratar
de no ser como sus padres, puede atender de manera general a
nunca dejar solos ni descuidar un instante a sus hijos. Con esto, la
madre realmente no actúa en función de un cuidado hacia sus hijos,
de un peligro real que los hijos puedan ver o al que estén expuestos,
sino que actúa en función de sus propios miedos y fantasmas. ¿Son
los hijos que van a sufrir si ella no está con ellos un instante, o ella
que sigue sufriendo de que sus padres no estuvieran ahí como ella
quería? Es claro que la madre no ha sabido resolver un problema no
resuelto, que sufre desde la infancia, y que esto interfiere con la
educación a sus hijos (pues de esta forma hereda este problema a sus
hijos). (R&A PSICÓLOGOS, s.f.)