Neoclásico y Romanticismo (apuntes)
Siglo XVIII: la Ilustración
El racionalismo y el empirismo provenientes de Inglaterra con
mentes como las de Newton y sus avances científicos, Locke y su
filosofía moral y política, Hume y su filosofía política, o Adam
Smith y su liberalismo económico, pronto encuentra proyección
en gran parte de Europa. La observación, la experimentación, los
métodos inductivos serán las bases de los métodos científicos del
siglo XVIII.
Esta nueva forma de explicarse el ser humano el mundo en el
que vive arraiga sobre todo en Francia. Montesquieu escribe El
espíritu de las leyes, Rousseau El contrato social y Diderot
confecciona la famosa Enciclopedia o diccionario razonado de las
ciencias.
En España el proceso es lento y no es hasta los reinados de
Fernando VI y Carlos III cuando puede hablarse de una Ilustración
española.
El XVIII es un siglo de cambios que afectan a lo sociopolítico: las
estructuras basadas en una sociedad estamental comienzan a
dar paso a las basadas en el liberalismo ligado al ascenso de la
burguesía; la formación de las clases medias; el aumento del
funcionariado; lo económico: el comercio se desarrolla, la
industrialización progresa, las cosechas aumentan; lo
demográfico: las epidemias devastadoras desaparecen y la
población aumenta y por supuesto lo intelectual, cultural y
literario: la minoría culta hace suya la idea de que desde el
conocimiento se puede acceder a un país mejor y por ello
emprende una serie de iniciativas con el fin de formar y educar a
las masas tales como la reforma de la educación o la creación de
centros de difusión del conocimiento.
La literatura del XVIII persigue un afán pedagógico, didáctico.
Literatura que sirva al progreso del país, al bien público, al
desarrollo de la sociedad, mediante la difusión de los avances
técnicos, las investigaciones científicas y las doctrinas filosóficas.
La poesía
A principios del XVIII la poesía todavía se ve muy influida por los
grandes autores del Barroco: Góngora, Quevedo.
La mirada a la Antigüedad clásica y al Renacimiento produce un
tipo de poesía equilibrada y armónica.
Juan Menéndez Valdés destaca por sus Anacreónticas, poesía
ligera, bucólica y sensual donde halaga las virtudes del vino, se
lamenta de los desengaños amorosos y acude a la naturaleza
como fuente de sentimientos y lazo de unión entre el hombre y
el Universo.
Félix María Samaniego es conocido sobre todo por sus fábulas.
Los gustos didácticos, pedagógicos, utilitaristas y cívicos del siglo
ilustrado desembocan en este tipo de composiciones en las que
se plantean situaciones de las que se extraen lecturas morales y
éticas.
Tomás de Iriarte. Aunque como conocido como fabulista cultivó
distintos géneros literarios como el teatro.
El teatro
A pesar de las trabas eclesiásticas hubo una vida teatral notable.
Teólogos y clérigos entendían que el teatro rozaba lo inmoral y
que era un espectáculo dañino para el espíritu.
La Poética de Luzán estableció las bases de la estética
neoclásica: el autor debía someterse a un proceso de reflexión
para que lo representado se estableciese como pautas de
conducta para los espectadores. Basándose en las tres unidades
de Aristóteles y Horacio la obra debe respetar tres condiciones:
unidad de lugar, debe suceder en un único lugar, unidad de
tiempo, debe transcurrir como máximo en 24 horas consecutivas
y unidad de acción, debe haber sólo una trama.
La obra dramática de Leandro Fernández de Moratín es
considerada la más representativa del teatro cómico
dieciochesco. Moratín respeta las reglas impuestas, persigue
fines moralizantes, busca argumentos y personajes en su
entorno cotidiano, arremete con suavidad en sus críticas
sociales. Su obra más famosa El sí de las niñas se vertebra sobre
el tema de la libertad o ausencia de ella a la hora de la elección
matrimonial por parte de las mujeres.
La prosa
José Francisco de Isla, padre Isla escribió Historia del famoso
predicador fray Gerundio de Campazas. Narra la historia de
Gerundio, un joven que tras realizar diversos estudios de
gramática, ortografía, filosofía y teología, se hace fraile. El padre
Isla censura el aristotelismo escolástico, critica algunas órdenes
religiosas afanadas en un sistema de predicación y defiende una
formación cultural mayor por parte de los religiosos.
En la segunda mitad del siglo, José Cadalso publica Los eruditos
a la violeta, obra de tono satírico. El argumento gira en torno a
un profesor que da siete lecciones a sus alumnos para formarlos
de cara a la sociedad haciendo referencia a las letras, las ciencias,
la teología.
La intención de Cadalso es la de criticar a aquellos que ostentan
una falsa cultura y que solo buscan lucirse en los ámbitos
sociales.
Otra obra de gran interés es Noches lúgubres posiblemente
inspirada en el hecho histórico de la muerte de la actriz María
Ignacia Ibáñez con quien Cadalso mantenía una relación
amorosa. Es una obra más romántica que neoclásica que busca
la conmoción del lector más que la transmisión de un
conocimiento por lo que se considera precursora del
Romanticismo.
Quizás la obra más conocida de José Cadalso sea Cartas
marruecas. El contenido erudito e ilustrado marcan su contenido
y demuestran la intención de su autor: hacer una crítica
constructiva de España. Recoge el cruce epistolar de tres
personajes: Gazel, un joven marroquí que llega a España, Nuño,
un amigo español que le sirve de guía y descubridor de la cultura
española y Ben Beley, un marroquí mayor y sabio que formó a
Gazel.
El racionalismo empirista propio de la filosofía ilustrada y el
escepticismo llevan a una revisión de todas las ideas heredadas.
Hay una gran demanda de tratados de física, botánica, química o
zoología y de todas las ciencias que puedan contribuir al
progreso de la ganadería, la agricultura o la industria. El ensayo
se ocupa de temas seculares que pueden aportar bienestar y
felicidad a la sociedad: la agricultura, la enseñanza, la justicia, el
sistema de gobierno…
Entre los ensayistas destacamos a Benito Jerónimo Feijoo autor
del Teatro Crítico Universal obra de divulgación en la que expone
su opinión sobre una gran variedad de temas relacionados con la
ciencia, la religión, la enseñanza universitaria
Gaspar Melchor de Jovellanos representa al hombre ilustrado
con un saber multidisciplinar, defensor de la ciencia y el
progreso.
Siglo XIX: el Romanticismo
Concepto
Movimiento originado en Inglaterra y Alemania a fines del XVIII y
que se extiende por el resto de Europa en las primeras décadas
del XIX. Implica el fin del orden clásico con su dominio de la
monarquía absoluta, la razón y la regla, instaurando en cambio la
democracia, la libertad y la voluntad individual. Predominan el yo
y el idealismo frente a la realidad exterior. Se practica el culto al
nacionalismo frente a las pretensiones universalistas. Se
reivindica el cristianismo y la historia europea frente al prestigio
greco-romano. Se imita a modelos nuevos como Shakespeare,
Dante, Calderón frente a los clásicos antiguos.
Temas románticos
La historia
La literatura romántica es en gran parte histórica. No se
interesa por la historia greco-romana sino por la nacional y la
época preferida será la Edad Media. Así se revivió el ambiente
caballeresco con sus damas y trovadores y sus torneos. No faltan
los templos góticos, la brujería. Reviste un carácter especial lo
árabe, el califato de Córdoba, las intrigas del reino de Valencia,
los últimos días de Granada…
Tras lo medieval se acudió a los siglos de Oro. Los Reyes
Católicos fueron vistos como los creadores de la grandeza
española.
Los sentimientos
El amor: no fue un amor sereno, sosegado, sometido al
control de lo conveniente y racional sino un amor
desatado, furioso, ciego. Se reclama la libertad del corazón
y el derecho de la mujer a elegir compañero. Su fin no es
que acabe pronto, sino que acabe mal, en la muerte
trágica.
La religión: el autor busca consuelo, apoyo en su dolor y
soledad pero emplea tal retoricismo en la invocación que
suena falsa. No hay profundidad ni sinceridad.
La vida: el alma romántica es un alma atormentada, triste,
moralmente enferma. El pesimismo lo envuelve todo. La
muerte es la gran amiga de los románticos. Es la
libertadora.
Los problemas sociales:
Literatura comprometida. El artista se vuelve hacia la sociedad
en que vive y toma postura ante sus problemas. Se proclama la
libertad como eje de la vida pública y privada. Se convierte al
pueblo en origen y depositario del poder. Se critica el
absolutismo monárquico, triunfa el ideal liberal, burgués. Se
prefiere el yo a la colectividad y se admira a los tipos rebeldes
que encarnan una permanente protesta con su renuncia a
integrarse en la sociedad: el bandolero, el pirata y el mendigo.
Cobra una nueva dimensión la conciencia nacionalista. Las
reivindicaciones nacionalistas producen el fenómeno de los
regionalismos: Cataluña, Galicia y el País Vasco se sienten
entidades específicas y reclaman la revalorización de sus lenguas
y culturas.
La poesía
La poesía lírica conoció un florecimiento singular tras la
superficialidad del Neoclásico. La favorecía particularmente el
hecho de que el Romanticismo enfatizase la subjetividad. El yo
importante de los románticos encontró en el verso el cauce
apropiado por donde fluir.
Entre los poetas de la primera generación destacamos a José de
Espronceda autor de poemas como La canción del pirata o El
mendigo de clara protesta social y El estudiante de Salamanca
donde el poeta despliega todos los rasgos propios del
romanticismo: espectros, la noche, la mujer misteriosa, el noble
rebelde...
Como autores que supondrán la superación del movimiento
romántico destaca Gustavo Adolfo Bécquer para el que la poesía
no es algo racional sino el misterio, aquello que no es abordable
por el hombre, lo sensorial, lo sentimental. Destacan sobre todo
sus Rimas, composiciones cortas formadas por tres o cuatro
estrofas por lo general asonantadas en combinación con versos
libres. Las características de estas rimas son:
Subjetividad
Brevedad
Ausencia de tono retórico
Libertad formal
Condensación sentimental
El no desarrollo del tema, que sólo queda esbozado,
sugerido
Junto a Bécquer destaca la figura de Rosalía de Castro autora de
En las orillas del Sar poemas de angustia espiritual y
cuestionamiento de lo religioso, Cantares gallegos que
representa el resurgir de la lengua gallega y Follas novas libor
intimista, angustiado y sobre todo de protesta social.
El teatro
Pocas obras originales se estrenaron en España durante los
treinta primeros años del XIX. Como causas podemos apuntar la
censura de Fernando VII y que los autores estaban en su mayoría
a merced de los libreros y empresarios.
Seguía representándose la comedia del Siglo de Oro y las de
Moliere y Moratín.
Destacamos a Ángel Saavedra, duque de Rivas que con su Don
Álvaro o la fuerza del sino inaugura el drama romántico. José
Zorrilla con Don Juan Tenorio pondrá fin al teatro romántico en
España.
La prosa
La narrativa en el periodo romántico se apoya básicamente en
la novela histórica y en la novela social o de costumbres. Como
autor más destacado en prosa debemos mencionar a Mariano
José de Larra autor de novelas históricas como El doncel de don
Enrique el doliente y que destaca sobre todo como periodista con
sus artículos publicados en los diarios de la época y en los que
Larra se extenderá en toda su crítica hacia la sociedad del XIX.