TEMA 9: ENFOQUES INTEGRADOS
1. TEORÍAS INTERADAS
La criminología contemporánea ha propuesto teorías y enfoques integrados frente a los más
tradicionales de carácter unitario tales como las teorías de la asociación diferencial, la
tensión o el control. La integración puede referirse a enfoques disciplinares, variables y teorías
criminológicas propiamente dichas.
Lo que se plantea básicamente es tomar de teorías diferentes aquellas partes que resulten más
prometedoras y tratas de formar una nueva teoría con todas ellas.
Serrano Maíllo ha señalado la relevancia que tiene aquí que las sociedades contemporáneas se
caractericen por la individualización, como revela el trabajo de Beck y otros. En palabras de
Beck, las biografías tienden a ser en la actualidad “yo soy yo”.
Existen muchos modelos integrados, el que han propuesto y defendido Elliott y sus colegas
sigue siendo uno de los más conocidos y consistentes. El mismo puede quizá denominarse
modelo modificado del control social-desorganización social, aunque esta tradición representa
solo una de las partes de este, y además, con importantes modificaciones.
2. EL MODELO MODIFICADO DEL CONTROL SOCIAL-DESORGANIZACIÓN
SOCIAL
El modelo propuesto por Elliott y sus asociados continúa siendo hoy en día uno de los más
sólidamente construidos y conocidos. Los autores recurren a la combinación de tres de las
teorías tradicionalmente más importantes: las del control social, la frustración y la asociación
diferencial/aprendizaje. La integración que proponen es a nivel individual.
Los autores son perfectamente conscientes de las dificultades que conlleva la integración de
teorías que tradicionalmente se han considerado opuestas entre sí y, por lo tanto, incompatibles;
por este motivo, hacen un gran esfuerzo por aclarar cómo se lleva a cabo la integración desde
un punto de vista lógico. A la vez, consideran acertadamente que su propuesta debe ser
empíricamente superior a las tradicionales
El modelo que proponen tiene en buena medida una naturaleza secuencial, en el sentido de que
los elementos de cada teoría entran en juego uno a continuación de otro.
• En primer lugar, importante de la teoría integrada viene conformado porque una
inadecuada socialización, así como la frustración determinan que en un individuo
existan unos controles sociales débiles.
• En segundo lugar, una vez que los vínculos, sobre todo a la familia y a la escuela, son
débiles, el individuo tiende a frecuentar grupos de iguales que favorecen la comisión
de hechos delictivos y también desviados como es el consumo de drogas y a vincularse
a ellos.
• En tercer lugar, de acuerdo con el modelo integrado, la delincuencia es el resultado
conjunto de vínculos débiles a grupos y normas convencionales y de vínculos solidos
a personas y grupos desviados.
De la propia investigación empírica llevada a cabo por Elliott y sus colegas se dibujó lo
siguiente:
a) Que, en efecto, quienes tenían vínculos convencionales débiles y vínculos solidos a
pares delincuentes eran quienes más tendían a delinquir.
b) Que la relación entre ambas variables es en realidad una relación condicional. Este
punto es más bien sutil:
• En primer lugar, relacionarse con iguales delincuentes es un factor
importante para un aumento de la delincuencia individual, pero solo cuando
la vinculación a grupos y actividades convencionales es débil.
• En segundo lugar, los individuos con una vinculación débil a iguales
delincuentes tienden a delinquir relativamente poco, pero ahora
independientemente de que la vinculación a grupos y actividades
convencionales sea débil o robusta.
En efecto, los autores consideran que el apoyo empírico de su modelo es superior al de las
teorías unitarias en general y, en concreto, al de las tres a las que ellos recurren.
3. LA TEORÍA GENERAL INTEGRADA
Agnew → (a quien va comencemos por sus contribuciones a las teorías de la frustración) ha
propuesto una teoría de naturaleza integrada que aspira a explicar por qué los criminales
delinquen. Cuando la frustración causa la delincuencia puede operar en conjunción con
otras causas. Así mismo concede que ciertos aspectos de la GST [teoría general de la
frustración] tienen un apoyo menor.
Todo ello explica que la teoría constituya una constante y una aspiración de su trabajo,
independientemente del valor y generalidad que se conceda a la teoría general de la frustración
en sí misma.
El autor parte de la base de que las teorías hasta ahora propuestas en criminología, incluso
aunque muchas de ellas han recibido un importante apoyo empírico, son incompletas. Es decir,
que Agnew parte de una concepción muy exigente de lo que debe ser una teoría y de las
cuestiones que no puede obviar en el presente momento de desarrollo de la criminología.
Agnew muestra una gran preocupación con que la teoría mantenga un grado aceptable de
simplicidad para que pueda ser comprendida y testada empíricamente.
Puesto que las teorías tradicionales, lo mismo que las modernas están incompletas y tratar de
ampliarlas, en caso de que ello fuera posible implicaría un grado de complejidad poco
recomendable. Agnew propone el recurso a la integración de teorías, es decir, variables y
mecanismos etiológicos procedentes de distintas teorías criminológicas.
De acuerdo con la teoría general integrada, el delito tendera a aparecer cuando los
impedimentos para delinquir sean bajos y las motivaciones altas.
El propio autor propone y desarrolla una tipología de impedimentos y motivaciones.
• Agnew afirma que las limitaciones contra el delito “pueden ser vistas como un muro
ubicado entre el individuo y el delito”. Se trata en primer lugar del control externo,
como el que ejercen otros, sobre todo personas íntimas como la familia o los amigos,
para detectar y sancionar el comportamiento criminal. Otros individuos, en segundo
lugar, gozan de objetos, situaciones, expectativas, etc. Que desean conservar y que
podrían perder en caso de incurrir en el delito. Estas personas tienen un elevado
interés en la conformidad, que actúa como limitación al delito.
• Las motivaciones para el delito, en segundo lugar, se derivan de variables que o bien
arrastran o bien empujan al delito. Los individuos pueden verse expuestos a creencias
favorables al delito, esto es que se les puede ensenar que el delito es bueno o al menos
justificable bajo ciertas condiciones; a reforzamientos del delito, como cuando de su
comisión se logra algo valorado positivamente o bien se logra evitar algo negativo; y a
modelos criminales exitosos que pueden tender a imitarse. Existen variables que
empujan hacia el delito cuando los individuos se encuentran en una situación de
frustración.
El concepto de ≪interés en la conformidad≫ (stake in conformity) fue introducido
originariamente por Toby, en el marco de las teorías del control social. Se refería a que el nivel
de delincuencia varía de una comunidad o barrio a otro, pero que dentro de cada uno de ellos
existían diferencias individuales en el grado de interés en la conformidad que explicaban
cómo es que no todos los chicos expuestos a los ambientes sociales más criminógenos
delinquían.
El núcleo fundamental de la teoría se encuentra constituido por que variables individuales y
sociales influyen en las limitaciones y motivaciones del delito recién señaladas. Agnew las
clasifica en 5 grupos de variables, grupos relacionados con esferas de la vida de las personas:
I. Bajo autocontrol e irritabilidad, también denominados rasgos personales.
II. Variables familiares. Como es el caso de unos vínculos negativos con los padres,
conflicto familiar, abuso infantil, supervisión pobre y ausencia de disciplina, padres,
hermanos o pareja delincuentes, escaso apoyo social, soltería y vinculación negativa
con la esposa.
III. Variables escolares. Aquí se incluyen las siguientes: mal rendimiento escolar, vínculos
negativos con la escuela poco tiempo dedicado a la realización de los deberes y estudio
en casa.
IV. Variables relativas a los pares. Asociación con pares delincuentes, pertenencia a una
banda juvenil.
V. Variables relativas al trabajo. En este grupo se incluyen, por último, variables como las
siguientes: mal rendimiento laboral, desempleo de larga duración y compañeros
delincuentes.
Otro punto importante es que tanto el efecto como el tamaño de este de las distintas variables
puede depender enormemente de la etapa vital en que se encuentre el individuo, esto es de su
edad. Por este motivo, nos encontramos ante un enfoque que se ubica del mismo modo en la
Criminología del curso de la vida. Agnew distingue, en efecto, 3 periodos en la vida de las
personas: infancia, adolescencia y edad adulta.
Las 5 áreas vitales no se comportan para la teoría general integrada como comportamientos
estancos, sino que se encuentran interrelacionadas entre sí.
El resultado más general de dichas interrelacionadas es que los efectos de unas áreas refuerzan
mutuamente los de las demás, Agnew habla de la tela de araña del delito. El problema de
muchos delincuentes, pues, es que en ellos tienden a coincidir la mayoria de las variables
relacionadas etimológicamente con el delito, encuentran problemas en todas y cada una de las
esferas vitales y de este modo se ven atrapados en la tela de araña y les es muy fácil salir de ella
y terminar o desistir de sus carreras delictivas. Explicaría la existencia de delincuentes
crónicos: sujetos en los que coinciden innumerables causas del delito y con graves
dificultades en distintos ámbitos, dificultades que se refuerzan mutuamente haciendo cada
vez más complicado abandonar el delito.
La teoría general integridad añade que las esferas de la vida que como hemos visto, desempeñan
un papel en la causación del delito, se ven afectadas a su vez por factores externos de
naturaleza ambiental. Estas variables ayudan a explicar en parte como es que una persona se
ve sometida a unas ciertas condiciones en cada una de las esferas vitales (la edad, el sexo, la
raza, el estatus socioeconómico de los padres y las características de la comunidad). Dentro de
estos externos, Agnew incluye asimismo influencias biológicas, y de hecho a lo largo de su
trabajo concede gran importancia a las diferencias individuales. El mismo autor insiste en que
los seres humanos somos en buena medida libres y no nos encontramos determinados por
delinquir. Entre estos factores externos también se incluyen algunos relacionados con la
cultura y la estructura social, esto es variables de nivel macro propiamente dichas.
Nuestro autor considera asimismo que la teoría general integrada tiene también una vocación de
control y prevención del delito. Afirma que los mejores programas para este fin son los que se
enfrentan con las causas del delito, aunque su impacto sobre estas sea modesto, y que serán
tanto más efectivos según incidan, para introducir mejoras, en más esferas de la vida.
Aunque el teórico se muestra cauto respecto al apoyo empírico que espera que reciba la teoría
general integrada, concede una importante atención a cómo debe testarse la misma.
Naturalmente, el autor reclama nuevas investigaciones, las cuales deberían centrarse en
partes de la teoría, ya que considera que es demasiado amplia y quizá compleja como para que
un solo estudio sea capaz de testarla por entero.
4. LA TEORÍA DEL EQUILIBRIO DEL CONTROL
Otra importante teoría es la del equilibrio del control, propuesta por Tittle en diversos trabajos
comenzando por su magnífica monografía de 1995 y siguiendo por trabajos muy recientes.
Propone el recurso a la integración de partes de teorías, si bien concede que se trata de una
difícil labor. Por este motivo plantea un enfoque integrador especifico que denomina ≪enfoque
sintético≫, se caracteriza en lo fundamental por la existencia de un único proceso causal
central, el cual sirve de canalización a diversos argumentos teóricos.
Las personas, dicho con otras palabras, controlan o pueden controlar a otras y son o pueden ser
controladas por otros. El control puede también referirse a circunstancias u otras figuras o
instituciones en vez de a personas en concreto.
Este control que se sufre o se disfruta puede encontrarse más o menos equilibrado o bien, más o
menos desequilibrado. A la relación que existe entre ambas formas de control Tittle la denomina
razón del control. La razón del control no es una entidad fija, sino que puede variar de una
situación a otra, de un lugar a otro y de un momento a otro.
El proceso causal central de la teoría del equilibrio del control está constituido, pues, por las
razones del control, en el bien entendido que las personas difieren en sus razones del control y
que razones del control desequilibradas se relacionan con la desviación.
Así, uno debe encontrarse predispuesto para la motivación desviada. La predisposición según
la teoría procede de la convergencia de 3 inputs: el deseo de autonomía, el desequilibrio ya
mencionado de la razón del control y el bloqueo de metas. La teoría asume que todo el mundo
tiene un deseo latente de autonomía (todas las personas desean escapar del control a que
están sometidos y, a la vez, extender su propio control)
Nuestro autor mantiene que el deseo de la autonomía es una asunción básica de la teoría, y
considera al menos practico partir de la base de que se trata de algo en lo que coinciden todas
las personas: en una medida muy semejante, todas tienen un fuertemente arraigado deseo de
autonomía. Tittle incluye el deseo de autonomía en su teoría como una constante.
Predisposición no equivale, como el propio nombre indica, a motivación. Cuando una persona
se encuentra predispuesta, en el sentido del párrafo anterior, puede llegar a estar motivado bajo
ciertas circunstancias, Tittle parece pensar que la mayor parte de las veces en que alguien está
predispuesto no llega a motivarse para la desviación. El paso a la motivación suele
provocarse por medio de algún hecho que conlleve algún tipo de emoción negativa para el
individuo, por ejemplo, que sea humillado. Tittle también incluye el elemento de la
oportunidad. Un acto desviado solo se puede llevar a cabo si existe la oportunidad para ello.
El autor propone el siguiente ejemplo: “Independientemente de lo motivada que este la gente
para hurtar coches, no pueden hacerlo si no hay coches que hurtar”.
El individuo que tiende a cometer un acto desviado ha de tener en cuenta los costes asociados
con el mismo. Los costes más importantes son denominados por Tittle constreñimientos, y
puede pensarse en ellos como formas de control tradicionales tales como las derivadas de la
familia; de los riesgos situacionales tales como la posibilidad de ser descubierto, de la existencia
de mecanismos de prevención situacional como un lugar bien iluminado, etc. y de la gravedad
que se percibe que el acto va a ocasionar en la victima.
Otro fenómeno que en la teoría del equilibrio del control constituye un coste es la potencial
respuesta que provoque el acto desviado. Es posible que el agente se abstenga de llevar a cabo
el acto desviado, aunque también puede acontecer que la potencial respuesta afecte a la seriedad
de la desviación. Sin embargo, si la posibilidad de respuesta es real, es posible que se conforme
con un acto menos serios.
Aunque se presenten todos los pasos hasta ahora descritos, es posible todavía que no se lleve
a cabo ningún acto desviado o delictivo. Tittle señala que ello es debido a que la teoría no
tiene un carácter determinista sino probabilístico. El autor denomina a estas ulteriores
variables → contingencias pueden clasificarse, siguiendo pueden combinarse entre sí y formar
contingencias de segundo orden.
La teoría también tiene consecuencias a nivel macro. En efecto, en una sociedad pueden
favorecerse razones del control más o menos equilibradas o más o menos desequilibradas. En
sociedades equilibradas tenderá a haber menos desviación y delito que en lo que Tittle
denomina sociedades represivas. Tittle presta una cierta atención a las medidas de Política
criminal. Como es fácil de imaginar, la idea clave pasa por equilibrar las razones del
control de las personas. En muchas ocasiones, estrategias de control y prevención del delito
que se fijan en los mecanismos secundarios de la teoría serán mucho más eficaces ya que a
veces tratar de equilibrar las razones del control de las personas exigiría operar cambios
profundos en las sociedades, lo cual es poco realista.
La teoría ha recibido algunas críticas. Algunas de ellas se centran en el concepto de desviación
que utiliza Tittle.
Así, los críticos han mantenido que se trata de una definición vaga e imprecisa. De acuerdo con
este autor, este es, en realidad, un problema general de muchas teorías.
La validez de una teoría debería juzgarse sobre todo por su grado de apoyo empírico. Tittle
ofrece evidencia indirecta en favor de su teoría, en el sentido de que sugiere que la misma es
compatible con la evidencia acumulada en Criminología.
Los propios Hickman y Piquero han sugerido que la teoría del equilibrio del control podría
extenderse para explicar no solo la desviación, sino también la victimación. La idea
fundamental de lo que proponen es que también las personas con excesos o déficits en su
control, esto es con razones del control desequilibradas, tienen un mayor riesgo de
victimación.
Esta forma de medición es problemática metodológicamente, y, bien mirado, se limita a pedir
directamente al interesado que estime el mismo lo que el investigador quiere saber.
Los Piquero, utilizando de nuevo escenarios y la misma forma de operativizar y medir el
control, han aplicado la teoría a personas de estatus social relativamente alto, concretamente
que trabajaban en empresas. La teoría del balance del control predice que un exceso de control
en estos sujetos debería conducir a un tipo de desviación concreto, la explotación.
5. LA TEORÍA DE LA ACCIÓN SITUACIONAL
La teoría de la acción situacional ha tenido un impacto importante puesto que, desde mediados
de la década de 1990, se había producido un cierto estancamiento en la teoría criminológica.
Wikström comienza afirmando que los delitos son acciones morales, y más precisamente, los
define como actos de ruptura de normas morales definidas en las leyes penales.
Un aspecto fundamental de la naturaleza humana según este autor es que los individuos son
actores guiados por normas; de modo paralelo, la sociedad humana se basa en la adherencia
a un conjunto común de reglas de conducta. Además, algunas de estas normas morales se
encuentran recogidas en las leyes penales y su infracción se amenaza con una sanción en sentido
formal. Puesto que en ocasiones se infringen estas normas, la misión de la teoría criminológica
de base etiológica es, precisamente ofrecer explicaciones en términos causales de estos actos.
Se reclama la relevancia de la moralidad individual y se critica cómo la Criminología
mayoritaria ha obviado la cuestión de las normas morales en su concepción del delito.
La racionalidad en sentido estricto, entonces, no se relaciona con análisis de costes y
beneficios, sino con el cumplimiento de las normas morales. La teoría de la acción situacional
mantiene que los individuos realizan sus acciones:
• Según qué alternativas de acción perciben.
• Según toman sus decisiones.
Para cometer un delito el sujeto debe, en primer lugar, contemplarlo como una acción posible
dentro del abanico de opciones que se le representan en un contexto determinado: si a uno no
se le representa la opción de, por ejemplo, llevarse un objeto de unos grandes almacenes,
entonces no podrá hacerlo. Dicho de otro modo, es evidente que no a todo el mundo se le
ocurre cursar estudios superiores o hacer una tesis en criminología.
En segundo lugar, aún cuando alguien vea el delito como una opción entre otras posibles no
tiene que delinquir. En palabras del profesor sueco “propensión al delito se refiere a los
factores personales que afectan a la probabilidad de que una persona perciba un acto delictivo
como una alternativa de acción y elija llevarla a cabo en respuesta a una situación particular”;
“la propensión a delinquir puede ser explicada por la combinación de los valores morales de
un individuo y su habilidad para ejercer el autocontrol”.
Wikström insiste en que el delito es el resultado de una interacción entre la persona y el
contexto a que se ve expuesta. Los crímenes tienen una naturaleza situacional, que proceden
de un contexto espaciotemporal determinado. Nuestro autor denomina a estos inputs externos
motivación, también se refiere a las oportunidades como tentaciones y a las fricciones como
provocaciones
Siempre según el profesor sueco, los contextos también son importantes a lo largo de la vida
de las personas ya que según a los que uno se vea expuesto es también más o menos sencillo
desarrollar una propensión al delito.
Según la teoría de la acción situacional que alguien llegue a contemplar el delito como una
alternativa de acción depende de su moral.
Wikstrom sugiere, pues, que cuando se produce una motivación particular para llevar a cabo una
acción, este hilo pasa por un tamiz de normas (el «filtro moral) que, cuando existe una moral
alta en el individuo, impide que dicha acción llegue a figurar entre las que el sujeto contempla
como alternativas viables.
La teoría de la acción situacional ubica el desarrollo de la moralidad individual en un
proceso de socialización. Su elemento básico es el aprendizaje. El mecanismo responsable de
la aparición del apego es el cuidado: cuando alguien cuida de nosotros en el sentido de
ofrecernos “bienestar físico y emocional” tiende a crearse apego.
Wikström parece favorecer un enfoque diferenciador o incluso tipológico para las normas
morales. Así, escribe que “las normas morales son mejor analizadas en términos de su
relevancia para la acción, lo cual significa que normas morales particulares son relevantes
para guiar tipos particulares de acciones”, y añade que “es evidente que no todas las reglas
morales son relevantes para todos los tipos de acciones en cualesquiera circunstancias”.
Continuando con el segundo elemento fundamental mencionado, la contemplación del delito
como una alternativa de acción no es un elemento suficiente para que se produzca un delito,
sino que, siempre según la SAT, debe elegirse dicha acción. El profesor de Cambridge distingue
2 vías para esta elección:
• La deliberación. (1)
• El hábito. (2)
(1) La primera, como se adelantó, a la deliberación se dedica relativamente poca atención en la
teoría de la acción situacional. Se nos dice por parte de Wikström y sus colaboradores que “el
proceso de elección se refiere a la evaluación especifica de las alternativas de acción
percibidas. Es el procesamiento consciente de la información percibida […] relevante para
que curso de acción, finalmente se llevara a cabo”. Los controles son definidos en la teoría de
la acción situacional como elementos que hacen que se respeten las reglas morales.
Dos tipos, cuya naturaleza es, interna y externa:
• El autocontrol.
• La disuasión.
Para referirse a ambas, el termino funciones ejecutivas esto es la capacidad de regular la
reacción. Según la SAT estas habilidades cognitivas entre la infancia y la adolescencia tardía y
permanecen bastante estables desde entonces.
Es sabido que el termino autocontrol se utiliza en criminología y en ciencias humanas y
sociales con muy diversos significados. En el caso que nos ocupa, se refiere a la “inhibición de
alternativas de acción percibidas o la interrupción de un curso de acción, que está en
conflicto con la propia moralidad del agente y es visto como una capacidad o habilidad de las
personas que puede utilizarse o no.
(2) La segunda forma de elección en sentido amplio. La conducta humana en general y la
delictiva en particular pueden responder a un patrón habitual. En determinadas circunstancias
con las que un individuo se encuentra muy familiarizado es posible que solo se le presente una
acción determinada como posible. Eso quiere decir que la omisión correspondiente no figura
entre sus alternativas potenciales. Aquí, pues, no existe ningún tipo de deliberación y la acción
se lleva a cabo, por el contrario, por el hábito que el individuo ha contraído. A menudo,
aunque dependiendo del contexto en que se encuentre, uno puede encender un cigarrillo
simplemente porque tiene ese hábito, y lo hace de modo próximo a lo mecánico.
Hasta aquí hemos revisado los aspectos más decisivos de la teoría de la acción situacional desde
el punto de vista de la presente investigación. La teoría, sin embargo, es mucho más rica y
compleja y es menester añadir alguna pincelada más para su cabal comprensión, aunque no nos
guía ningún ánimo de exhaustividad.
En el delito tienen influencia factores macro o, como prefiere llamarlos nuestro autor,
sistémicos tales como la desigualdad y la segregación. Wikström sostiene que, en efecto, la
relación entre factores sistemáticos y tasas agregadas del delito se encuentra mediada en su
totalidad por una serie de mecanismos. En primer lugar, una serie de mecanismos sociales
influyen en los individuos creando interacciones entre ellos y sus ambientes; en segundo lugar,
mecanismos situacionales ligan a individuos y ambientes con las decisiones de los primeros,
que pueden incluir el delito, o sea que estos factores no ubican ahora a un individuo en un
ambiente determinado, sino que influyen en que se decida a actuar; finalmente, mecanismos
transformativos que afectan a las denuncias, al registro de las mismas, etc. influyen, en tercer y
último lugar, en que las tasas del delito de una comunidad o nación sean unas u otras. Se trata,
en definitiva, del conocido modelo barco.
Otros elementos importantes de la teoría, en fin, incluyen la explicación del cambio a lo largo
del tiempo por alteraciones en la moralidad o los contextos; su ataque al enfoque de los factores
de riesgo; las transiciones micro-macro y macro-micro que propone de modo audaz para tratar
de aunar los niveles de análisis individual y agregado, así como, en particular, la interpretación
entre individuo y contexto.
Los primeros escritos de la teoría de la acción situacional proceden de 2004 y 2005 de modo
que puede decirse que se trata de una teoría en desarrollo. Es preciso sobre todo definir con
mayor precisión qué se entiende por moralidad y por autocontrol.
En otro lugar, Serrano Maíllo, ha contrastado varias hipótesis de la teoría de la acción
situacional utilizando datos del Estudio de Delincuencia juvenil de Cali. En este trabajo se
ofrece evidencia favorable a las siguientes hipótesis de la teoría de la acción situacional:
I. La moralidad individual se relaciona con la propensión al delito; según la moralidad
es más baja, con mayor frecuencia se contempla el delito como una alternativa de
acción.
II. La propensión individual, o sea la frecuencia con que el delito se contempla como
una alternativa de acción, es una causa del delito.
III. Los efectos del autocontrol dependen del nivel de propensión.
IV. Los efectos del autocontrol dependen de la moralidad: cuando la moralidad es alta, el
autocontrol carece de influencia sobre el delito; cuando la moralidad es baja el
autocontrol es una variable muy importante para explicar el delito.
V. Los efectos de la disuasión dependen del nivel de propensión.
Algo menos optimista es el estudio de Janosch González. Con un cuestionario con medidas de
autocontrol y moralidad individual, por un lado, y con un escenario potencial o viñeta
describiendo la agresión sexual a una mujer desconocida que se encontraba sola en una
determinada situación
6. TEORÍAS INTEGRADAS DEL DESARROLLO Y DEL CURSO DE LA VIDA (DLC)
Es un intento de aunar la perspectiva dinámica y la idea de que la integración es una
metodología teórica prometedora. La criminología del DLC está preocupada, según Farrington
con tres cuestiones básicas:
1. El estudio del desarrollo de la criminalidad y el comportamiento antisocial.
2. Los factores de riesgo, así como los factores protectores, que variaran según las
distintas edades.
3. Los efectos de los eventos que tienen lugar a lo largo de la vida de las personas y que
pueden ser el origen de cambios en las trayectorias de los individuos.
El primer punto hace referencia a la función más importante de la criminología como es el
estudio de la criminalidad y los comportamientos desviados; el estudio, que es un término
impreciso, puede tomar diversas modalidades.
En segundo lugar, al hablar del estudio del desarrollo y de los efectos de eventos, Farrington
está reclamando la perspectiva dinámica en la explicación de la criminalidad a nivel
individual.
Desde un punto de vista histórico, Farrington reclama algunos potenciales puntos de partida
de la Criminología DLC. Los más importantes de los que aún no han sido mencionados son el
paradigma de las carreras criminales y los estudios longitudinales. El enfoque de las carreras
criminales tiene un carácter marcadamente empírico y es por lo tanto compatible con distintas
perspectivas teóricas. El enfoque de las carreras criminales encuentra su origen en la idea de
que un pequeño grupo de delincuentes es responsable de un porcentaje desproporcionado de los
delitos que se cometen en una comunidad. La metodología tradicional en el estudio de la
criminalidad a nivel individual consiste en tomar una muestra de individuos y someterlos a
algún tipo de recogida de información. Estos estudios se denominan transversales en cuanto
que sugieren un corte unitario y han sido tradicionalmente los más habituales en la
disciplina. Los estudios longitudinales, por el contrario, deben recabar información sobre
distintos momentos de la vida de las personas.
Antes de continuar es menester realizar dos aclaraciones sobre los estudios longitudinales. En
primer lugar, algunos de estos estudios tienen un carácter retrospectivo. Esto es que solamente
interrogan una vez en el tiempo, pero lo hacen sobre cuestiones que tuvieron lugar en épocas
pretéritas. Una segunda aclaración es que algunos investigadores denominan longitudinales a
estudios que poco tienen que ver con la metodología o con la lógica antes mencionada. En
efecto, cuanto la muestra interrogada es independiente y distinta cada vez, no hay en ello nada
longitudinal en ningún sentido significativo del término.
7. LA TEORÍA INTEGRADA DEL POTENCIAL COGNITIVO ANTISOCIAL (ICAP)
De acuerdo con Farrington, la teoría criminológica debe contestar dos preguntas
diferenciadas por qué las personas se convierten en delincuentes y por qué las personas
cometen delitos. Si la primera es clara; y la segunda evoca la idea de delito en cuanto que
evento, Farrington añade en este segundo punto diferencias intraindividuales en la comisión
de delitos.
En contraposición, Farrington mantiene que una supervisión parental pobre predice tanto
diferencias entre individuos como intra-individuales: aquellos niños o niñas cuyos padres no
les supervisan tienden a delinquir más; y cambios en la supervisión también se relacionan con
una intensidad criminal distinta.
Según la ICAP, el delito depende del individuo, de la situación y de la interacción entre ambos
algo que recuerda la SAT que acabamos de revisar más arriba Farrington insiste en la naturaleza
integrada de su propuesta y afirma que su elemento nuclear es el potencial antisocial o
potencial para realizar actos antisociales. Este constructo implica que el paso desde el potencial
antisocial al comportamiento antisocial depende de procesos cognitivos (pensamiento y toma
de decisiones) que toman en consideración las oportunidades y las víctimas
Farrington, quien es famoso en criminología entre otras cosas por sus trabajos sobre factores de
riesgo advierte que se cuenta ya con mucha información sobre los factores de riesgos a largo
plazo.
Es especialmente interesante que Farrington introduce en su propuesta la diferenciación entre
factores de riesgo y causas e incluso con mecanismos causales.
Los factores de riesgo o causas tienen un efecto secuencial o interactivo sobre el delito. Dicho
con otras palabras, la ICAP se propone no solo ofrecer un listado de factores de riesgo o causas
el delito, sino establecer el orden en que aparecen, de modo que unos influyen sobre otros y
su efecto sobre el delito es así mediado al menos parcialmente; y establecer en qué medida los
efectos de una variable sobre el delito dependen de la presencia o de la magnitud de otros
factores.
El autor británico hipotetiza que los siguientes factores de riesgo son previos a y actúan sobre
el potencial antisocial a largo plazo: aspiraciones de estatus y deseo de bienes y satisfacciones
materiales, modelos antisociales, vinculación, impulsividad, eventos biográficos como el
matrimonio o la mudanza a áreas con tasas de criminalidad más bajas o la separación
matrimonial, factores biológicos y variables referidas a la comunidad en que se reside.
Farrington añade a los factores de riesgo previamente mencionados, factores protectores.
Factores protectores pueden ser simplemente lo opuesto a un factor de riesgo o bien elementos
moderadores que reducen el impacto de factores de riesgo, esto es lo que habitualmente se
denomina un factor moderador en hipótesis interactivas.
Finalmente, la ICAP introduce la idea de potencial antisocial a corto plazo, que depende de
factores que confieren energía tales como “encontrarse aburrido, enfadado, bajo los efectos
del alcohol o frustrado o animado por pares varones”.
El delito se produce por la interacción entre un individuo con un cierto nivel de potencial
antisocial y el ambiente social compuesto por oportunidades para el delito, incluidas víctimas.
El delito como evento tiene lugar o no dependiendo de procesos cognitivos. Enfrentado con la
posibilidad de cometer un delito. Farrington ofrece un planteamiento propio del enfoque de los
factores de riesgo. Dicho de otro modo, no explica porque hay personas que delinquen ni por
que se cometen delitos. Recuérdese que una explicación exige mencionar el mecanismo
causal por el que algo se produce. Enumerar un conjunto de factores de riesgo no se erige en
explicación.
Farrington, cuyos intereses en criminología son muy amplios, también considera que su enfoque
es relevante para la prevención del delito.