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El Espíritu Santo y La Restauración

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El Espíritu Santo y la Restauración

2. Definición bíblica de la restauración (Job


42.10-12)
De acuerdo con el diccionario, «restaurar»
significa restablecer la condición original de
algo. Sin embargo, cuando algo es restaurado
en la Escritura, siempre crece, se multiplica o
mejora, de manera que su condición final
supera su estado original (véase Jl 2.21–26).

Por ejemplo, bajo la Ley de Moisés, si alguien


robaba un buey o una oveja, no era suficiente
que restaurara el animal que había tomado.
Tenía que pagar por el equivalente de cinco
bueyes o cuatro ovejas (Éx 22.1). Cuando Dios
restauró a Job tras las pruebas terribles a que
lo sometió, le dio el doble de lo que había
perdido y lo bendijo más abundantemente en
sus últimos días que al inicio de su vida (Job
42.10–12). Jesús dijo a sus discípulos que todo
aquel que dejara algo para seguirle recibiría
cien veces más (Mc 10.29, 30).

Dios multiplica cuando restaura. Y así, al


restaurar hoy en día, Dios no solamente
devuelve a la Iglesia la gloria que alcanzó en
tiempos del Nuevo Testamento. ¡Quiere
hacerla más poderosa, majestuosa y gloriosa
que nada de lo que el mundo haya visto
jamás!

3. Restauración de la intimidad con Dios (Ap


19.7-9)
El Señor ilustra la restauración de la intimidad
con su pueblo por medio de la analogía de la
esposa y el novio. El pasaje de Apocalipsis
19.7–9 describe la boda del Cordero, Jesús,
cuando llama a su Esposa, la Iglesia, una vez
que ya está preparada para presentarse ante
Él. En su carta a los Efesios, Pablo explica
cómo la Esposa se prepara: sometiéndose a
Dios y permitiéndole purificarla «en el
lavamiento del agua por la palabra», a fin de
presentarse ante el Señor sin «mancha ni
arruga ni cosa semejante» (Ef 5.25–27).

Cuando la Esposa está preparada y Jesús


retorna por ella, el vínculo roto en el Edén
queda completamente restaurado, y los seres
humanos vuelven a ser uno en Cristo y Dios,
como Jesús oró en Juan 17. Pero como en el
«primer matrimonio», la Esposa será hueso de
sus huesos y carne de su carne; esto es, debe
ser como Él. El Señor no regresará por una
esposa impura y derrotada. En estos días de
restauración, Dios prepara a la Esposa en
hermosura y poder y la viste de su gloria.

4. El Espíritu Santo: agente de restauración (Jl


2.28,29)
La obra de restauración de Dios es una obra
del Espíritu Santo en y a través de las vidas de
aquellos que han creído en Jesús y han nacido
de lo alto (Jn 3.3). El profeta Joel predijo
cuándo Dios derramaría su Espíritu «sobre
toda carne» (Jl 2.28, 29). De esa manera, su
poder sería recibido por todos y no quedaría
limitado a un individuo en especial. Esto
explica por qué Cristo le dijo a sus discípulos
que les convenía que Él se fuese a donde el
Padre (Jn 16.7), porque entonces el Espíritu les
sería enviado a morar en ellos, a llenarlos y
capacitarlos para que los prodigios de Dios se
hicieran a través de ellos.
Por último, en Hechos 1.8, Jesús dice a los
discípulos que nada hagan hasta que venga el
Espíritu Santo. El Señor promete que recibirán
poder para testificar de Él y esparcir las
buenas nuevas por toda la tierra.

5. Significado de la restauración para el


individuo (Jn 10.10)
Quizás la mejor manera de resumir todo lo
que significa la restauración para el creyente
individual sería invocar una sencilla palabra
utilizada tanto en el Antiguo Testamento como
en el Nuevo: vida. En Deuteronomio 30.20,
Moisés dice del Señor: «Él es vida para ti». En
Colosenses 3.4, Pablo habla de «Cristo,
vuestra vida». Y Jesús dice: «Yo he venido para
que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia» (Jn 10.10).

Restauración, para el individuo, significa


reemplazar la muerte espiritual con la vida
espiritual. Ezequiel 36.25–28 describe
gráficamente esta sustitución. Pero no sólo
recibimos un nuevo tipo y una nueva calidad
de vida, sino también debemos crecer en ella.
En muchos versículos vemos reflejados ese
proceso de crecimiento como una obra del
Espíritu Santo (Jn 16.23; 17.22; Ro 8.13; Flp
1.6; 2.13; Col 1.27). Por medio de su Espíritu
Santo, Dios continúa y perfecciona la obra que
inició con nuestra salvación.

6. Significado de la restauración para la Iglesia


(Jn 13.34,35)
Para la Iglesia, como un todo, la restauración
significa algo más que convertirse en un
duplicado de la iglesia del Nuevo Testamento.
Recuerda que la restauración significa la
creación de algo que supera al original.

En primer lugar, la restauración significa que


la Iglesia desplegará el tipo de amor que Jesús
manifestó durante su ministerio sobre la
tierra. Jesús dijo que la gente conocería a sus
discípulos por su amor (Jn 13.34, 35). La
restauración también significa la
manifestación del poder ilimitado de Dios por
medio de su Iglesia. Ello ocurrirá cuando a
través del pueblo de dios fluyan los dones del
Espíritu y obren sin limitaciones ni
restricciones, bajo su dirección y en el santo
espíritu del amor divino.

A través de la plena manifestación de los


dones y ministerios señalados por Dios, y
obrando según el amor esencial a su propia
naturaleza, la Iglesia alcanzará un nivel de
madurez y unidad que sólo podrá ser medido
en términos de la «medida de la estatura de la
plenitud de Cristo» (Ef 4.13). Mientras la
Iglesia se convierte en un templo santo (Ef
2.21), habitado por un sacerdocio consagrado
que ofrece sacrificios aceptables a ”ios por
medio de Jesucristo (1 P 2.5), todas las
personas son atraídas al Señor; y el mundo
verá por fin la gloria de Dios a través de esta
Iglesia restaurada.

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