Hola, Nico,
Voy a ser bastante directa desde el principio, para que tengas una idea clara y no tengas que
leer todo si no quieres. Sé que muchas cosas que voy a decir pueden no gustarte o que no
estés de acuerdo, también entiendo si piensas que soy demasiado cruel.
Después de enviarte esto esperaré una respuesta. No porque pueda hacerme cambiar de
opinión de ninguna manera, sino porque creo que es lo correcto. Después de esto, voy a
desconectar tus redes sociales para darnos espacio y que ambos podamos seguir adelante.
Esta decisión no ha sido influenciada por nadie ni por algo que hayas dicho o hecho
recientemente; realmente creo que es lo mejor para ambos.
Al principio te respondí los mensajes porque estaba aburrida. Cuando supe que vivías fuera,
pensé que dejaría de escribirte en cuanto me cansaras, pero cuando mencionaste que
volverías en Navidades, pensé en pasar unas buenas fiestas contigo y luego dejar de hablar.
Esa idea nunca cambió, y siento que en eso siempre fui clara. Siempre que mencionabas algo
sobre el futuro, yo negaba, vacilaba o no respondía. Por eso, no siento culpa en este sentido.
Sin embargo, creo que tenías una percepción de mí que no corresponde a la realidad. Por
ejemplo, pensaste que soy muy estudiosa cuando en realidad dejo las cosas para la última
noche antes del examen. Por eso, fingía que estudiaba y no te contestaba, pero en realidad no
lo hacía porque me sentía agobiada con tu manera de tratarme, como si fuéramos a casarnos
mañana. Yo no compartía ese nivel de sentimiento.
También pensaste que me encanta la política, y aunque me interesa, no define mi
personalidad ni mi forma de ser. Parece que para ti las ideas políticas son muy importantes,
pero para mí no lo son tanto.
El día que hablamos para terminar nuestra relación no fue el momento en que lo decidí. Lo
había pensado seis días antes, pero no quise hacerlo durante la semana de exámenes. Cuando
finalmente lo hablamos, no sé por qué me puse a llorar, me daba pena, pero no tanta. Al fin y
al cabo sabía desde hacía tiempo que era lo que iba a hacer.
Tu historia sobre tus abuelos me conmovió mucho, pero yo no soy como tu abuela. No quiero
una relación a distancia porque no es algo que desee para mí. Cuando mencionaste que podía
replantearme las cosas después de Navidad, decidí que ese sería el momento para terminar.
Pero, pensándolo mejor, eso habría sido más cruel que hacerlo ahora. No quiero que tengas
falsas esperanzas o que pienses que hay alguna posibilidad de que retomemos esto, porque no
la hay, y prefiero ser honesta contigo desde ahora.
Lamento lo ocurrido. Eres una persona fantástica, y quizás en otras circunstancias podríamos
haber sido amigos. Me pareces alguien valioso, pero no eres mi persona. Te deseo mucho éxito
en tu deporte y en todo lo que te propongas. Estoy segura de que lograrás cosas increíbles.
Un abrazo.