TEORÍA EPISTEMOLÓGICA
René Descartes fue un notable filósofo Francés del [Link]. De familia acomodada, se formó en las
artes liberales y especialmente en teología y filosofía escolásticas, que incluían matemáticas y física
aristotélica. Tras licenciarse en Derecho se enroló voluntariamente en varios ejércitos y viajó por Europa
participando en la llamada “Guerra de los Treinta Años (1618-1648)”. Más tarde se trasladó a Holanda,
lugar en el que, gracias a su tolerancia intelectual, pudo desarrollar su pensamiento filosófico y
matemático; llegando a escribir algunas de sus obras más notables, como “Discurso del método” y
“Meditaciones Metafísicas”.
En 1642 Isabel de Bohemia, una princesa calvinista reconocida por su extraordinaria inteligencia, leyó
el Discurso y las Meditaciones, y conoció a Descartes en persona ese mismo año, estableciendo desde
entonces una relación epistolar con él que duraría hasta la muerte de éste.
Finalmente Descartes se desplazó a Estocolmo, aceptando la invitación de la reina Cristina de Suecia
para ejercer como su maestro, pero moriría en 1650 a consecuencia de una pulmonía.
Descartes es considerado como “el padre de la filosofía moderna" y forma parte de una corriente
filosófica conocida con el nombre de racionalismo, junto a Spinoza, Pascal … El racionalismo destaca
la importancia de la razón como la fuente principal del conocimiento que nos permite llegar a verdades
fundamentales y universales mediante un proceso lógico y deductivo, que bebe especialmente de
ciencias exactas como las matemáticas.
Además, Descartes será el creador del primer método que siga un modelo matemático.
Antes de ahondar en su teoría epistemológica es necesario comprender dos presupuestos
fundamentales en el Racionalismo cartesiano:
La unidad del saber afirma que existe un único saber que se despliega en diferentes ciencias
relacionadas entre sí.
La Unidad de la razón, que expone que esta, sin renunciar a su entidad es aplicable a múltiples
ámbitos, de ahí que distinga la razón aplicada a la actividad del entendimiento y aplicada a la conducta .
Rechaza el escepticismo y el relativismo (≠sofistas y ⋍ aristóteles, platón) pues confía plenamente en
que la razón permite descubrir la verdad.
Asimismo existen dos modos de conocimiento: La intuición. Percibe directa e inmediatamente los
principios simples y evidentes o ideas innatas.
La deducción, por otra parte, extiende el conocimiento de la verdad primera al resto de ellas mediante
la construcción de cadenas de razonamiento lógico y manteniendo la evidencia durante todo el proceso.
Es posterior a la intuición
Haciendo gala de la subjetividad propia del [Link], Descartes se cuestionará por primera vez qué es
[Link]í primeramente llegará a la conclusión que si existe algo que hace el hombre sea hombre y no
otra cosa es definitivamente el pensamiento; aquella actividad mental por la que dudamos, soñamos,
anhelamos…
Descartes también proporciona una definición de ideas, siendo estas las formas de todos nuestros
pensamientos, cuya percepción inmediata nos hace conscientes de ellos. Es decir, son el objeto del
pensamiento, los elementos que este emplea para desarrollar su actividad. En su naturaleza
distinguimos dos dimensiones: -los actos del pensamiento: todas las ideas lo son: tienen una misma
realidad que difiere de la de las cosas. -Los contenidos objetivos, poseen significados diferentes en
función a lo que se refieran.
Según su procedencia Descartes clasifica en tres tipos las ideas:
- Adventicias:Proceden del mundo [Link] bien probables, no evidentes ni ciertas. Así pues nunca
podremos demostrar la existencia total de la realidad.
- Facticias: Creadas por la mente a partir de otras con la intervención de la voluntad y la imaginación. Ni
son evidentes ni indudablemente certeras.
- Innatas: presentes en mi mente desde el nacimiento, han sido puestas ahí por Dios, un entendimiento
perfecto despojado de dudas. Son claras, distintas y evidentes y, por ende, captadas por la intuición.
Respondiendo a su preocupación filosófica, uno de los objetivos de Descartes es la creación de un
método que, basado en reglas sencillas y siguiendo el modelo geométrico, cimiente los principios sobre
los cuales puede asentarse el conocimiento verdadero y único. Advierte que es algo personal que en
función del resultado podrá ser universalizado, pero jamás aplicable a la moral.
- 1ª. Regla de la evidencia: Aceptaremos como verdadero únicamente aquello que tenga la evidencia
de serlo, aquella verdad que la razón capte por medio de la intuición por ser clara y distinto . Por
ejemplo: las ideas innatas, los pºs de la lógica y los axiomas matemáticos.
Esta primera regla está estrechamente relacionada con otro de los conceptos fundamentales de la
filosofía Cartesiana: la duda. La duda es la aplicación de la regla de la evidencia, es decir, el
mecanismo que, descartando todo supuesto no seguro, nos permite llegar al primer principio evidente.
Cumple una serie de características: es Universal (somete a cuestionamiento todas las ideas); es
Teorética (se aplica a las ideas y razonamiento no a la ética,política…) ; es Metódica (es imprescindible
para alcanzar la verdad e impuesto por la 1ª regla del método) y no escéptica (es constructiva,
necesaria para fundamentar el conocimiento verdadero). (≠ Escépticos como Gorgias)
Por otra parte, la duda se aplica ordenadamente a distintos elementos:
1º A la Información Sensorial: Sería imprudente no dudar de la información que los sentidos nos
proporcionan, porque estos nos han engañado a todos en alguna ocasión.
Después al Mundo exterior: puesto que en ocasiones no podemos diferenciar la vigilia y el sueño,
también sería erróneo afirmar que existe una realidad fuera de mi mente, pues bien podría ser ilusoria.
A continuación dudaré de uno mismo y los razonamientos propios y ajenos: Del mismo modo que yo
me equivoco en mis juicios es razonable pensar que otros también lo harán y por tanto, también las
ideas aprendidas de mentes brillantes serán cuestionables. Finalmente deberán ser sometidos a duda
incluso los conocimientos matemáticos y evidentes, pues podría existir un genio maligno que, riéndose
de nosotros, usa su ingenio para engañarnos. No obstante Descartes afirma que esta es una hipótesis
imaginaria e improbable, pero útil para dudar de todos nuestros conocimientos. Recibe el nombre de
duda hiperbólica.
Ahora bien, después de dudar de todo llegamos al conocimiento de la 1ª verdad evidente clara e
indudable, “el cogito”: mi mente para poder dudar tiene que [Link] esta idea innata captada por la
intuición sustraigo el criterio de evidencia (la claridad y la distinción) y edificaré el resto del conocimiento
aplicando las reglas del método.
- 2ª. Regla del análisis: supone descomponer todos nuestros conocimientos en ideas simples o dividir
cada dificultad en el mayor número de partes necesarias para resolverlas mejor. A partir de aquí el
método comienza a servirse de la deducción.
- 3ª. Regla de la Síntesis: Se trata de recomponer por medio de la síntesis (formando cadenas
deductivas) las ideas simples en ideas complejas verdaderas para dirigir ordenadamente los
pensamientos. Esto permite ampliar el conocimiento desde los primeros principios evidentes al resto de
conocimientos.
- 4ª Regla de la enumeración: revisar frecuentemente todo el proceso por el que hemos creado un
razonamiento correcto, pues comprobando nos libramos de omitir cualquier cosa y logramos mantener
la evidencia en todo el proceso.
TEORÍA METAFÍSICA
René Descartes fue un notable filósofo Francés del [Link]. De familia acomodada, se formó en las
artes liberales y especialmente en teología y filosofía escolásticas, que incluían matemáticas y física
aristotélica. Tras licenciarse en Derecho se enroló voluntariamente en varios ejércitos y viajó por Europa
participando en la llamada “Guerra de los Treinta Años (1618-1648)”. Más tarde se trasladó a Holanda,
lugar en el que, gracias a su tolerancia intelectual, pudo desarrollar su pensamiento filosófico y
matemático; llegando a escribir algunas de sus obras más notables, como “Discurso del método” y
“Meditaciones Metafísicas”.
En 1642 Isabel de Bohemia, una princesa calvinista reconocida por su extraordinaria inteligencia, leyó
el Discurso y las Meditaciones, y conoció a Descartes en persona ese mismo año, estableciendo desde
entonces una relación epistolar con él que duraría hasta la muerte de éste.
Finalmente Descartes se desplazó a Estocolmo, aceptando la invitación de la reina Cristina de Suecia
para ejercer como su maestro, pero moriría en 1650 a consecuencia de una pulmonía.
Descartes es considerado como “el padre de la filosofía moderna" y forma parte de una corriente
filosófica conocida con el nombre de racionalismo, junto a Spinoza, Pascal … El racionalismo destaca
la importancia de la razón como la fuente principal del conocimiento que nos permite llegar a verdades
fundamentales y universales mediante un proceso lógico y deductivo, que bebe especialmente de
ciencias exactas como las matemáticas.
Además, Descartes será el creador del primer método que siga un modelo matemático.
La duda cartesiana intrínseca en la primera regla del método supone el punto de partida de la mayoría
de sus teorías, incluyendo la metafísica:
La duda es la aplicación de la regla de la evidencia, es decir, el mecanismo que, descartando todo
supuesto no seguro, nos permite llegar al primer principio evidente.
Se trata, además de una duda universal, teorética, metódica y no escéptica. (≠ Gorgias) que debe
comenzar dudando de la información sensorial, puesto que nuestros sentidos nos engañan algunas
veces, para continuar dudando del mundo exterior (ya que en ocasiones no puedo distinguir si estoy
despierto o dormido, también sería erróneo afirmar la existencia de la realidad, pues podría tratarse de
un caso similar). Después sería necesario dudar de los razonamientos propios y ajenos (si yo me
equivoco también es probable que los demás lo hagan) para culminar dudando incluso de los principios
evidentes ( la duda hiperbólica: podría existir un genio maligno que se dedique a engañarnos y nublar
nuestro conocimiento). Así llegamos a la primera verdad evidente e indudable: el cogito;para poder
pensar y dudar he de existir. A partir de este 1er principio captado por la intuición racional edificaré el
resto del conocimiento.
Además, en el pensamiento cartesiano la epistemología y metafísica son inseparables, pues al aplicar
la duda a todo conocimiento no puedo evitar cuestionar mi naturaleza, la de dios o la del mundo que me
rodea. Así pues, Descartes establecerá primeramente que la realidad (todo lo existente) está
constituido por tres tipos de sustancias. Similar a la concepción Aristotélica, Descartes entiende la
sustancia como el modo de ser fundamental de la realidad, aquella cosa que existe por sí misma y no
necesita de ninguna otra para hacerlo. Si bien atendiendo a este criterio sólo Dios sería propiamente
una sustancia, en la práctica Descarte distingue tres de ellas:la sustancia (res) infinita, la pensante y la
extensa. Las dos primeras son evidencias, ideas innatas, conocidas a partir de la duda cartesiana y, por
extensión, el cogito. Además a cada sustancia le corresponde un atributo: aquello que constituye la
esencia de la sustancia. Algunas poseen modos: las diferentes formas en las que los atributos se
manifiestan.
La Res Cogitans o sustancia pensante es la mente racional. Se corresponde con la idea del yo que
piensa. Su atributo correspondiente es el pensamiento y su modo todo acto y contenido mental.
Su idea es la primera idea innata y evidente que descubrimos al aplicar la duda metódica. Como bien
desarrollará en su antropología, es análoga al concepto de alma y junto a la res extensa, conformará al
hombre.
La Res o sustancia infinita es Dios, el ser perfecto e infinito. Su atributo correspondiente es la infinitud y
carece de modo. Descartes ofrece varias pruebas a priori (encadena razonamientos sin recurrir a la
experiencia) de la existencia de Dios, alejándose así de la demostración a posteriori (parte de los
efectos, de la experiencia) que Tomás de Aquino realizaba en sus 5 vías:
En nuestra mente poseemos la idea innata de infinitud (es innata porque no procede de la experiencia
(adventicia) ni de la imaginación (facticia)). Como yo no soy infinito, ha de existir un ser infinito que haya
puesto en mi la idea de infinitud, luego el ser infinito (Dios) existe. Además si esta idea es innata,
verdadera esto también me indica que ha debido de ser puesta en mí por ese dios perfecto, superior e
infinito, puesto que soy imperfecto ( me equivoco y dudo). Por otra parte Descartes expone que no
puedo ser causa de mi mismo como sujeto y es imposible que el ser perfecto no exista. Estos
argumentos están muy influenciados por la teología de S. Agustín ( defendía que debía existir un ser
necesario que cause la existencia, puesto que la mente no puede crearse a sí misma) y de [Link] (
sostenía que como hasta el más necio posee una idea de dios, este ha de existir).
A partir de la idea de Dios demuestra la existencia del mundo o sustancia extensa. Dios es pues la llave
de bóveda de la filosofía cartesiana: todo conocimiento verdadero procede en última instancia de él.
La sustancia extensa es el mundo, cuya existencia, como bien hemos dicho, se basa en la idea de que
un dios perfecto que existe como infinitamente bueno y creador del propio sujeto no va a engañarme
cuando yo pienso que el mundo existe. Además soluciona el problema que surgía con la duda
hiperbólica: Dios no podría ser como ese genio maligno que intenta confundirme porque incluso si no
pudiera distinguir si estoy despierto o dormido, las ideas evidentes son ciertas en ambos mundos.
El mundo y las cosas son sustancia extensa porque ocupan un lugar en el espacio, es decir, tienen el
atributo de la extensión, lo único que concibo de ella clara y distintamente.
Por otra parte Descartes establece que todo lo material obedece las leyes naturales de un modelo
mecanicista y determinista: todo lo rige la causalidad eficiente (contrario a la teleología aristotélica).
Concibe la realidad material como un conjunto uniforme de cualidades primarias (dependen del objeto y
cuantificables) y secundarias (dependen del sujeto y no son mensurables) sometido a unas leyes fijas,
mecánicas (determinismo) y que, además, es explicable algebraicamente. Por otra parte, acepta el pº
de conservación de la materia y el pº del movimiento (Inercia y movimiento rectilíneo) y establece que
todo está lleno de tres tipos de materia: materia gruesa (cosas), éter (cuerpos celestes) y partículas de
luz.
Asimismo señala que nuestro cuerpo también es sustancia extensa (dualismo cartesiano) y que Dios,
como hemos expuesto, sería el constructor que pone en movimiento esta gran maquinaria.
Es reseñable contraponer la metafísica cartesiana con la de otros filósofos racionalistas:
Leibniz sostendrá que toda la realidad está formada por unas sustancias simples e indivisibles llamadas
“mónadas”, mientras que Spinoza, desde su visión panteista, defenderá la existencia de una sola
sustancia: la naturaleza.
TEORÍA ANTROPOLÓGICA
René Descartes fue un notable filósofo Francés del [Link]. De familia acomodada, se formó en las
artes liberales y especialmente en teología y filosofía escolásticas, que incluían matemáticas y física
aristotélica. Tras licenciarse en Derecho se enroló voluntariamente en varios ejércitos y viajó por Europa
participando en la llamada “Guerra de los Treinta Años (1618-1648)”. Más tarde se trasladó a Holanda,
lugar en el que, gracias a su tolerancia intelectual, pudo desarrollar su pensamiento filosófico y
matemático; llegando a escribir algunas de sus obras más notables, como “Discurso del método” y
“Meditaciones Metafísicas”.
En 1642 Isabel de Bohemia, una princesa calvinista reconocida por su extraordinaria inteligencia, leyó
el Discurso y las Meditaciones, y conoció a Descartes en persona ese mismo año, estableciendo desde
entonces una relación epistolar con él que duraría hasta la muerte de éste.
Finalmente Descartes se desplazó a Estocolmo, aceptando la invitación de la reina Cristina de Suecia
para ejercer como su maestro, pero moriría en 1650 a consecuencia de una pulmonía.
Descartes es considerado como “el padre de la filosofía moderna" y forma parte de una corriente
filosófica conocida con el nombre de racionalismo, junto a Spinoza, Pascal … El racionalismo destaca
la importancia de la razón como la fuente principal del conocimiento que nos permite llegar a verdades
fundamentales y universales mediante un proceso lógico y deductivo, que bebe especialmente de
ciencias exactas como las matemáticas.
Además, Descartes será el creador del primer método que siga un modelo matemático.
Descartes defiende una concepción dualista del ser humano, en la que este está constituido por dos
sustancias completamente diferentes: el cuerpo, (sustancia extensa) y la mente/ alma (sustancia
pensante), de mayor [Link] apreciar que sigue la misma línea de Platón respecto a la
manera de relacionar cuerpo y mente: Para ambos filósofos son sustancias radicalmente distintas,
pertenecientes a realidades diferentes, que se relacionan ocasionalmente y que, no obstante,conforman
al hombre. Sin embargo, Descartes no se refiere a ningún mundo inteligible como origen del alma/
mente.
Para comprender la antropología cartesiana resulta preciso tener muy claro que entiende el filósofo
exactamente como sustancia pensante y sustancia extensa, puesto que el hombre presenta los
atributos y modos propios de estas dos sustancias que lo conforman :
La Res Cogitans o sustancia pensante es la mente racional. Se corresponde con la idea del yo que
piensa. Su atributo correspondiente es el pensamiento y su modo todo acto y contenido mental.
Su idea es la primera idea innata y evidente que descubrimos al aplicar la duda metódica. Recordemos
que esta viene implícita en la aplicación de la 1ª regla del método y es el mecanismo que, descartando
todo supuesto no seguro, nos permite llegar al primer principio [Link] trata, además de una duda
universal, teorética, metódica y no escéptica; que debe comenzar dudando de la información sensorial
para continuar dudando del mundo exterior. Después sería necesario dudar de los razonamientos
propios y ajenos y culminar dudando incluso de los principios evidentes (duda hiperbólica)Así llegamos
a la primera verdad evidente e indudable: el cogito;para poder pensar y dudar he de existir. A partir de
este edificaré el resto del conocimiento.
La res extensa es además del mundo,todo lo material. Así pues mi cuerpo también es res extensa, por
lo que posee su atributo propio (la extensión) y sus modos (la figura y el movimiento) Para Descartes
todo lo material obedece las leyes naturales de un modelo mecanicista y determinista: todo lo rige la
causalidad eficiente. Concibe la realidad material como un conjunto uniforme de cualidades primarias
(en nuestro cuerpo serían el tamaño…) y secundarias (en nuestro cuerpo serían el color de piel, de
cabello…) sometido a unas leyes fijas y mecánicas (determinismo).Por otra parte, acepta el pº de
conservación de la materia y el pº del movimiento (Inercia y movimiento rectilíneo) y establece que todo
está lleno de tres tipos de materia: materia gruesa (como es el caso de nuestro cuerpo), éter (cuerpos
celestes) y partículas de luz.
En su filosofía mente y cuerpo se relacionan en el ser humano como un piloto y su nave, de forma
totalmente aleatoria y casual: Si bien poseemos un cuerpo caracterizado por la extensión y algunas
propiedades objetivas y subjetivas, mi mente podría haber tenido cualquier otro cuerpo. Puesto que son
sustancias independientes Descartes llega a afirmar que podríamos existir sin el cuerpo. Otra prueba
de ello es que llego antes a la evidencia de la existencia de mi mente que a la de mi cuerpo.
Esta particular concepción de las relaciones mente-cuerpo resultaba algo difícil de entender en la vida
cotidiana, haciendo que muchas personas se cuestionasen cómo era realmente posible coordinar dos
sustancias tan diferentes o como el cuerpo era capaz de comunicar a la mente como uno se siente.
Así fue como Descartes propuso la teoría de la glándula pineal, en la que esta, ubicada en el centro
del cerebro, regularía la relación entre mente y cuerpo. La mente comunicaría al cuerpo sus
pensamientos y demás actividades y el cuerpo informa a la mente de sus estados, que luego pueden
dar lugar a las pasiones.
Asimismo Descartes enuncia la existencia de los llamados “espíritus animales” o multitud de
corpúsculos que recorrían venas y nervios que llevarían esa información gestionada en la glándula
pineal. Se originan en la parte del cerebro donde se encuentran la imaginación y el sentido común.
Este tema de la relación cuerpo-mente fue el que más inquietud despertó y el que más cuestionó en su
correspondencia con el filósofo la joven princesa Isabel de Bohemia.
Otros filósofos racionalistas como Leibniz y Malebranche mantendrán vigente el dualismo cartesiano
en sus teorías. En su metafísica Leibniz sostendrá que ambos, mente y cuerpo están formados por un
conjunto de sustancias llamadas “mónadas” (constituyentes del resto de la realidad también). Si bien
funcionan coordinadamente, no existe una conexión directa entre las mónadas de la mente y las del
cuerpo. Por el contrario, Spinoza desde su panteísmo se opondrá completamente a estas
concepciones, al defender la existencia de una sola sustancia: la naturaleza.
En su obra “El tratado de las pasiones” se centra en un tipo de experiencias humanas llamadas
pasiones. Estas son causadas por el cuerpo, sin intervención de la voluntad y proceden de los
movimientos del corazón, la sangre y el sistema nervioso. En otras palabras: las pasiones son
emociones del alma provocadas por el cuerpo que involucran a aspectos fisiológicos y psicológicos.
Ejemplos de ellas serían el amor, el odio, el deseo, la tristeza… Son capaces de combinarse entre ellas
para dar lugar a otras más complejas. Por otra parte, Descartes expone que es posible controlar
nuestras pasiones si logramos modificar las condiciones físicas que las producen. Para esto contamos
en primer lugar con el libre albedrío (que afirma que nos dota de superioridad sobre los animales,
siempre impulsados por pasiones que no pueden transformar) y en segundo lugar con la razón, que
aclara nuestras ideas para librarnos de posibles equivocaciones.
Un hombre que rige su voluntad con ideas claras y distintas, obtenidas mediante la aplicación de un
método de razonamiento apropiado, y con una serie de reglas que le faciliten la buena dirección de su
espíritu, será capaz de regular mejor sus pasiones, elegir más racionalmente y ser más libre.