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Lección 2-III FRUTOS DEL ESPIRITU Parte I

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Lección 2

EL FRUTO DEL ESPÍRITU


(Primera parte)

En la lección anterior vimos que somos espíritu, alma y cuerpo, y que la parte de nuestro ser
que ha nacido de nuevo y tiene la vida de Dios es nuestro espíritu.
Pero nuestra alma no ha sido regenerada; y aunque experimenta algunos cambios por el nuevo
nacimiento, sin embargo, necesita ser renovada por la influencia del Espíritu Santo y por la
Palabra de Dios. Parte importantísima de la transformación de nuestro ser por la renovación
de nuestra alma, es lo que la Biblia llama el FRUTO DEL ESPÍRITU. En nuestro avanzar
"HACIA UNA SANTIDAD PRÁCTICA" es fundamental que tratemos sobre este FRUTO
DEL ESPÍRITU.
¿Recuerdas que ya lo vimos muy someramente, en "Tu nueva vida en Cristo"? En esta ocasión
vamos a desarrollarlo un poco más, buscando aplicar lo que aprendamos a nuestra vida
práctica. Alguien ha dicho que la iglesia está dividida en dos clases de personas: árboles y
postes. La diferencia entre ellos es que el árbol tiene vida, se desarrolla y da fruto. El poste no
tiene vida ni da fruto, y su destino es podrirse. Dios busca árboles que den fruto, no postes
estériles que sólo dan trabajo.
A. ¿QUÉ ES EL FRUTO DEL ESPÍRITU?
Lee Lucas 13:6-9. Esta es una parábola, es decir, una ilustración tomada de la vida diaria con
un mensaje espiritual. El Señor Jesús usó mucho las parábolas para enseñar verdades
profundas de la vida espiritual.

a. Según esta parábola, ¿qué busca Jesús de cada creyente?

b. En Gálatas 5:16-25, ¿qué cosas se oponen entre sí en la vida del creyente?

c. ¿Cuál es el fruto del Espíritu?

d. ¿Qué relación encuentras entre los versículos 16 y 18, y el fruto mencionado en el


v.22?
El fruto del Espíritu es el resultado de la rendición de tu voluntad como creyente, permitiendo
que se manifieste la naturaleza divina implantada en tu espíritu. Si el Espíritu Santo está
señoreando en tu espíritu, y tu alma se deja guiar por tu espíritu, se produce el fruto.
El fruto tiene que ver con el carácter cristiano y con nuestra santidad. Tiene que ver con lo que
somos. En este sentido es el aspecto más importante de nuestra vida, por encima de los dones
o de lo que hagamos para el Señor.
B. ANALIZANDO EL FRUTO DEL ESPÍRITU
Gálatas 5:22-23 dice: "Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre y templanza”. Vemos que hay nueve aspectos del fruto; es decir,
nueve facetas de un carácter rendido a la influencia del Espíritu Santo, y que refleja el carácter
de Cristo. Analicemos estos nueve aspectos en el orden en que son mencionados.
1. AMOR
Este aspecto ya lo vimos en "Avanzando en el discipulado", de manera que no es necesario
abundar en él. Sólo recordar que no se trata del amor de los sentidos o de los sentimientos, que
nacen por algún estímulo externo. Sino el amor ágape, que nace del espíritu, y motivado por
el ágape de Dios. Este amor, como parte del fruto del Espíritu, se dirige en primer lugar a Dios,
y luego a los demás, permitiendo que el amor de Dios fluya por medio nuestro a nuestros
hermanos, parientes, amigos, o aún a los que no lo son.
¿Cómo describe 1 Corintios 13:47 el amor ágape?:

Recuerda que no se trata de sentimientos o emociones despertados por personas que nos
puedan caer simpáticas o atractivas, ni gratitud por los que nos hacen bien.
Si Dios nos ama tal como somos, perdonándonos nuestras debilidades, rebeldías, pecados,
defectos, etc., ¿por qué no podemos amar a los demás, perdonándoles también sus faltas? Y
más si consideramos que Dios las ama también, y que Cristo murió por ellos justamente para
liberarlos de esos pecados, y sanarlos de sus flaquezas.
Amar, pues, es dejar que el amor de Dios fluya a través nuestro hacia todos los demás, aún a
nuestros enemigos.
2. GOZO
Nada más lejos de la realidad que el concepto de que un cristiano es una persona apagada, sin
alegría, sometido a estrictas normas de conducta que lo aprisionan.
En Juan 7:38, Jesús prometió: "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior
correrán ríos de agua viva". Y esta es la experiencia de cada creyente que es llenado con el
Espíritu de Dios. Ya al convertirnos, experimentamos gozo por el perdón de Dios, la seguridad
de vida eterna y la libertad que sentimos. Hay gozo por las bendiciones de Dios, la sanidad de
nuestros cuerpos, etc. También en la comunión con la familia de Dios.
Pero el gozo como parte del fruto del Espíritu es algo profundo e inexplicable; es un estado
permanente del alma al conocer más y más al Señor en la comunión con Él y con su Palabra.
Es gozo que no depende de las circunstancias, sino de que nuestro corazón está latiendo al
unísono con el corazón de Dios.
a. Según Juan 15:9-11, ¿Cuál es la causa de nuestro gozo?

b. 2 corintios 7:4. ¿En qué circunstancias tenía gozo Pablo?

c. En Filipenses 4:4. ¿Cuándo debemos estar gozosos?

d. Según Santiago 1:2, ¿en qué circunstancias debemos sentirnos sumamente gozosos?

e. En Nehemías 8:10, ¿qué es nuestra fortaleza?

El GOZO es el sentimiento que acompaña al amor y resulta de él. Sólo el que ama y es amado
tiene gozo. El mundo puede proporcionar alegría efímera y superficial, pero que desaparece
cuando desaparece el estímulo. Sólo el amar a Dios y el sabernos y sentimos amados por Dios
produce gozo permanente y profundo, y que perdura en cualquier circunstancia. Es el gozo
que da un sentido de plenitud en la vida. Este es el gozo que hace que el cristiano pueda cantar
en medio de cualquier situación, por adversa que sea, tal como lo expresa el salmista en el
Salmo 149:1-5.
3. PAZ
Dice el diccionario que PAZ es: "Tranquilidad y sosiego del ánimo, en contraposición a la
turbación y las pasiones". Es una de las cosas más buscadas y ansiadas por el ser humano, pero
lamentablemente también una de las más esquivas. La razón para ello es simplemente el
pecado humano.
En Jn 14:27 Jesús dice que la paz que él nos da no es como la del mundo: superficial y frágil,
que se rompe con cualquier cosa. Piensa por unos momentos en cómo pretende lograr la paz
el hombre a nivel personal, a nivel nacional y a nivel mundial, y cuáles son sus resultados.
a. En Isaías 26:3, ¿quién será guardado en completa paz por el Señor, y por qué?

b. En Juan 16:33, ¿qué razón tenemos para nuestra paz, aun en medio de las aflicciones
del mundo?

c. Según Romanos 5:1, ¿Cuál es la base para nuestra paz con Dios?

Esta es la clave. Tenemos paz con Dios por la obra de Cristo en la cruz; sabemos que nuestros
pecados han sido perdonados y olvidados para siempre por Dios; gozamos de su amor y de su
protección, y tenemos la seguridad de la gloria de Dios. ¡Entonces podemos tener paz en medio
de las tormentas de la vida! Cuando tenemos paz con Dios, tenemos paz con los demás, y
también con nosotros mismos. Nuestro ser se integra y equilibra, y ya no tenemos los conflictos
internos que se proyectan en nuestras relaciones con los demás.
d. ¿A qué nos exhorta la Palabra de Dios en 1 Pedro 3:11?:

"En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado"
(Salmo 4:8), esta es la experiencia de muchos, quienes cuando recibieron a Cristo, dejaron de
depender de pastillas para poder dormir... ¡GLORIA A DIOS!
Lee Romanos 8:28-39, y ¡alaba a Dios por hacerte más que vencedor en Cristo Jesús! ¡Disfruta
de la paz que Dios te da porque has puesto toda tu confianza En El! Amor, gozo y paz, ¡qué
bendita trilogía como regalo de Dios a sus hijos!
Memoriza los siguientes versículos
"Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro
fruto la santificación, y como fin, la vida eterna." Romanos 6:22
"Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley." Gálatas 5:22-23

Common questions

Con tecnología de IA

A believer who embodies the fruits of the Spirit in daily life experiences profound personal transformation that influences all areas of their existence. Practically, this includes improved relationships formed on love and understanding, inner peace amidst turmoil, sustained joy regardless of circumstances, and resilience in facing challenges. They become living testimonies of the Spirit's work, attracting others to the faith through authentic demonstration of Christian virtues . This visible transformation furthers their spiritual influence and ability to fulfill their purpose as witnesses of God's kingdom.

Joy in the life of a believer, as described in the texts, is a profound and persistent state of the soul that arises from a deep connection with God, independent of external circumstances. This joy is a result of God's presence and love and provides a sense of fulfillment and resilience. It enables believers to maintain a positive outlook and find meaning even in adversity, distinguishing it from transient happiness that relies on temporary pleasures . Joy is both a manifestation and outcome of a believer's relationship with God.

The fruits of the Spirit are considered more crucial than spiritual gifts because they pertain to the believer's character and reflect internal transformation rather than external abilities or actions. While spiritual gifts are important for serving others and building the church, the fruits highlight personal holiness and alignment with Christ's character, which are fundamental for genuine Christian living and witness. They are seen as the true evidence of a life influenced by the Holy Spirit and are prioritized for their eternal significance over temporal expressions . This underscores the belief that who we are is more important than what we do.

The concept of love as described in the documents focuses on "ágape" love, which originates from the spirit and is motivated by God's love. It contrasts with societal notions of love, which often stem from emotions or external stimuli. Agape love is unconditional, not dependent on feelings or mutual benefits, and allows God's love to flow through individuals to others, including those who are not naturally easy to love . This form of love is about reflecting God's forgiving nature and is not influenced by personal gains or attractions.

Spiritual teachings suggest that believers handle internal and external conflicts by fostering a profound peace through a restored relationship with God and others. This involves internal reconciliation achieved through faith in Christ, who forgives sins and restores the individual. Externally, believers are encouraged to pursue peace with others by reflecting God's love and forgiveness, thereby resolving discord and promoting harmony. Faith in divine providence and commitment to God's teachings equips believers to transcend worldly conflicts by relying on spiritual resources for calmness and confidence . This approach integrates faith with practical living, allowing peace to manifest through divine assurance and ethical actions.

Peace offered by spiritual teachings is an inner tranquility and assurance that stems from reconciliation with God and the forgiveness of sins through Christ's sacrifice. This peace is enduring and unshaken by worldly turmoil, contrasting sharply with the often fragile and temporary peace sought through human efforts such as treaties, negotiations, or personal achievements, which can quickly diminish when external conditions change . Spiritual peace integrates the individual's being, resolving internal conflicts and fostering harmonious relations with others.

The dual nature of human beings' spirit and soul is addressed by emphasizing that while the spirit is regenerated and infused with divine life at new birth, the soul requires ongoing renewal by aligning with the Holy Spirit and God's Word. This renewal is crucial for transforming one's character to manifest the fruit of the Spirit. The process involves guiding the soul to be receptive and subordinate to the spirit, facilitating spiritual growth and practical holiness in the believer's life . This suggests a dynamic interaction where the spirit leads and the soul adapts, reflecting an evolving maturity.

The concept of "practical holiness" through the fruit of the Spirit implies a transformative process where an individual's character reflects the nine aspects of the Spirit's fruit, such as love, joy, and peace, leading to a life genuinely aligned with Christian values. In contrast, merely being part of a church community without this transformation is likened to being a post rather than a tree, meaning one is stagnant and does not bear spiritual fruit or growth . This distinction underscores the importance of inner spiritual development over mere participation in religious activities.

The concept of believers as "more than conquerors" relates to the peace they experience by reinforcing the assurance that their victory over life's challenges is secured through Christ's love and sacrifice. This assurance provides a profound sense of peace, as believers trust in the ultimate triumph over sin and adversity due to their reconciled relationship with God . This confidence transforms how believers perceive and handle life's difficulties, relying on divine support and favor rather than personal strength alone.

The metaphor of trees and posts is significant in understanding a believer's life as it contrasts spiritual vitality and growth with stagnation and fruitlessness. Trees, which symbolize believers led by the Spirit, grow and produce fruit, reflecting an active, living faith that bears witness to God's transformative power. In contrast, posts, which symbolize inactive church members, do not contribute to spiritual life and eventually decay, illustrating the consequences of spiritual inactivity and lack of growth . This metaphor emphasizes the necessity of active participation in spiritual life for genuine faith expression.

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