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Anatomía de la Articulación de la Rodilla

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ANATOMÍA HUMANA

(Prof. Olivia García)

TEMA 6: ARTICULACIÓN DE LA RODILLA

La rodilla es la articulación intermedia de la extremidad inferior. Une el muslo con la pierna y su


constitución entran 3 huesos: fémur (epífisis inferior), tibia (epífisis proximal) y rótula o patella.
En la rodilla hay que considerar dos articulaciones secundarias: articulación femororrotuliana
que es de tipo troclear y la articulación femorotibial que es de tipo condilea con meniscos
interpuestos. La articulación de la rodilla realiza movimientos en dos planos perpendiculares
entre sí, flexoentensión en torno a un eje transversal y rotación en torno a un eje longitudinal.

SUPERFICIES ARTICULARES DE LA ARTICULACIÓN DE LA RODILLA


Las superficies que configuran la rodilla son:
- La tróclea femoral con sus dos carillas laterales.
- Los cóndilos femorales separadas por la escotadura intercondilea. Tanto la tróclea como
los cóndilos se localizan en la epífisis distal del fémur.
- La carilla articular posterior de la rótula que se articula con las dos carilla de la tróclea
femoral.
- Las cavidades glenoideas de la tibia (con morfología diferente) que se extienden en la
vertiente lateral de las espinas tibiales, verdadero eje en torno al cual giran los cóndilos
en los movimientos de la rodilla.

ARTICULACIÓN FEMORORROTULIANA O FEMOROPATELAR


Es una articulación de tipo troclear que tiene como función primordial aumentar la fuerza del
músculo cuadriceps aumentando la fuerza del aparato extensor de la rodilla.

ARTICULACIÓN FEMOROTIBIAL
Es un articulación de tipo bicondílea que tiene unos meniscos interpuestos entre las superficies
articulares. La articulación femorotibial es una articulación de apoyo que desde un punto de
vista mecánico se encuentra subdividida en dos cámaras diferentes: cámaras superior o
proximal (articulación femoromeniscal) que es un tróclea responsable de los movimientos de
flexión y extensión de la pierna y cámara inferior o distal (articulación meniscotibial) que es una
articulación trocoide o trochus que permite los movimientos de rotación entre muslo y pierna.
En conjunto, la articulación femorotibial es bicondílea ya que está formada por la
femoromeniscal (troclea) y la meniscotibial (trocoide/artrodia).

Las superficies articulares de esta articulación con:


• Fémur: en la epífisis distal del fémur la tróclea se continúa hacia abajo y hacia atrás con
los cóndilos femorales (medial y lateral) que son asimétricos tanto por el tamaño como
por la forma y se encuentran dispuestos de modo que divergen de delante hacia atrás.
Están unidos en la parte anterior y separados en su porción posterior, por la
denominada fosa intercondílea. El cóndilo interno es más largo más estrecho y baja más
que el externo. Por su parte, el cóndilo externo es más ancho que el interno.
• Tibia: en la epífisis proximal se encuentran los cóndilos interno o medial y externo o
lateral, unidos en la línea media. Las superficies articulares se sitúan en la cara superior
de los cóndilos, constituyendo la denominada cara articular superior (meseta tibial o
platillos tibiales). En ella, se diferencian dos superficies articulares, una para cada
cóndilo femoral, son las caras articulares superiores medial y lateral (cavidad glenoidea
medial y lateral). Entre las cavidades glenoideas medial y lateral hay una superficie no
articular llamada área intercondilea, una anterior (donde se insertan los cuernos
anteriores y el ligamento cruzado anterior) y una posterior (donde se insertan los
cuernos meniscales posteriores y el ligamento cruzado posterior).
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(Prof. Olivia García)

MENISCOS
Las superficies de la rodilla no son concordantes, pues los cóndilos femorales son superficies
convexas y las cavidades glenoideas de la tibia son superficies casi planas. Esta discordancia ósea
es necesaria para que la articulación se puedan realizar los movimientos de flexoextensión y
rotación. Para que pueda existir a la vez movilidad y concordancia, en cada una de las cavidades
glenoideas se desarrolla un fibrocartílago en forma de semianillo y cuyo grosor va disminuyendo
de la periferia al centro.

Entre las superficies articulares de la tibia y el fémur se intercalan dos meniscos interarticulares
o fibrocartílagos semilunares y sección triangular. Se diferencian como, externo o lateral e
interno o medial. Los meniscos aumentan la congruencia entre las superficies articulares,
amortiguan y absorben las cargas, evitan pinzamientos de la cápsula en movimientos bruscos y
movilizan líquido sinovial facilitando su función nutricia, lubricante y termorreguladora de la
articulación. Cada uno de los meniscos cubre alrededor de los 2/3 periféricos de la superficie
articular correspondiente de la tibia; sirven para aumentar la profundidad de las superficies
articulares de la tibia con el objeto de que se puedan adaptar a los cóndilos femorales.

Los meniscos, desde el punto de vista morfológico, presentan forma semilunar con la concavidad
orientada hacia centro de la meseta tibial. El menisco externo es más cerrado (forma de O) que
el interno (forma de C), es decir, su extremos afilados, denominados cuernos o astas, se fijan
más cerca el uno del otro en el menisco externo que en el interno. Para recordar que el menisco
externo es más cerrado que el interno – CITROEN (forma de C en Interno y de O el Externo).

Los meniscos están fijados a diversos lugares. Estas fijaciones deben permitir su deformación y
desplazamiento en los movimientos de la articulación.
✓ Se fijan a través de sus extremos (cuernos o astas meniscales), en las áreas
intercondileas anterior y posterior de la meseta tibial por medio de uno haces fibrosos.
✓ El ligamento transverso de la rodilla se dispone uniendo el borde anterior de los cuernos
o astas anteriores de ambos meniscos.
✓ El menisco medial se une al ligamento lateral interno (colateral tibial) y recibe fibras del
tendón del músculo semimembranoso, mientras que, el menisco externo recibe la
inserción de algunas fibras del tendón del poplíteo, en el momento en que éste cruza la
cara posterior de la articulación, pero no se une al ligamento colateral peroneo.
✓ Ambos meniscos, quedan unidos por su cara periférica (capsular) a la cápsula de la
articulación.

MEDIOS DE UNIÓN

CÁPSULA ARTICULAR: constituye un manguito fibroso que cierra la articulación tomando


inserción en el fémur, la tibia y la rótula. Este cilindro fibroso presenta en su plano anterior una
ventana de engasta la patela.

➢ MEMBRANA SINOVIAL: constituye el tapiz de la cara interna de la cápsula fibrosa. Se


inserta en el contorno de los cartílagos articulares que revisten las superficies articulares
de fémur, rótula y meseta tibial.
➢ CAVIDAD ARTICULAR: está subdividida por la interposición de los meniscos en dos pisos,
uno superior o suprameniscal (muy desarrollado) y el otro inferior o inframeniscal.
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LIGAMENTOS: la finalidad de los ligamentos es la de asegurar la estabilidad de la rodilla tanto


en su función estática como en la dinámica. Los ligamentos que refuerzan la cápsula articular se
dividen en anteriores, lateral interno, lateral externo y posteriores.

➢ TENDÓN (LIGAMENTO) ROTULIANO: prolongación del tendón del músculo cuadriceps


femoral que se extiende desde el vértice de la rótula a la tuberosidad de la tibia.

➢ LIGAMENTOS COLATERALES: los dos ligamentos de los que hablaremos se encuentran


cruzados en el espacio, ya que el interno, es oblicuo hacia abajo y delante y el externo,
lo es hacia abajo y atrás. Esta oblicuidad aumenta en la rotación externa de la pierna
extendida, por lo que se tensan y bloquean el movimiento. Y son:
1) Ligamentos lateral interno (colateral tibial): lámina fibrosa que desde el
epicóndilo medial, se dirige oblicuo hacia abajo y delante, unido a la cápsula
articular para alcanzar la cara medial del cóndilo medial tibial.
2) Ligamento lateral externo (colateral peroneo): cordón fibroso, que se extiende
oblicuo hacia abajo y atrás, desde el epicóndilo lateral hasta la cabeza del
peroné. Es independiente del menisco y de la cápsula.

➢ LIGAMENTOS CRUZADOS: son dos cordones fibrosos cortos y muy gruesos que se
extienden del espacio interglenoideo de la meseta tibial al espacio intercondílo del
fémur. Son los ligamentos posteriores. Son extrasinoviales e intercapsulares. Los
ligamentos cruzados de la rodilla se cruzan entre sí dos veces, una en sentido
anteroposterior y otra en sentido transversal. Reciben el nombre de anterior y posterior
según su inserción tibial:
1) Ligamento cruzado anterior (LCA): cinta fibrosa aplanada que se inserta en la
zona anterior del espacio intercondíleo (área intercondílea anterior) por delante
de la eminencia intercondilea o espina de la tibia. Se dirige hacia arriba, atrás y
afuera, hasta la zona posterior de la superficie interna del cóndilo externo del
fémur.
2) Ligamento cruzado posterior (LCP): más potente y algo más corto que el
anterior, se inserta en el límite posterior del área intercondilea posterior, por
detrás de las inserciones de las astas posteriores de ambos meniscos. Se dirige
oblicuo hacia arriba, hacia delante y hacia adentro, hasta la zona más anterior
de la superficie interna del cóndilo medial del fémur.

Funcionalmente mantienen el contacto entre las superficies articulares y estabilizan la


articulación en el plano sagital (en sentido anteroposterior), y en rotación (bloquean la
rotación interna cuando la rodilla está extendida). El ligamento cruzado posterior es más
grueso y resistente que el anterior y es este último el que normalmente sufre daños.

FUNCIÓN ESTÁTICA
Esta articulación soporta y transmite el peso del cuerpo hacia el plano de apoyo a la vez que
mantiene la estabilidad. En condiciones normales, los centros articulares de la cadera, rodilla y
tobillo se encuentran alineados a través del eje mecánico de la extremidad inferior que pasa por
el centro de las articulaciones. El eje de la diáfisis femoral forma con el eje de la pierna un ángulo
obtuso abierto hacia fuera de unos 170 a 175º, (ángulo femorotibial) denominado valgo
fisiológico. En esta situación el eje de carga pasa por el centro de la articulación (eminencia
intercondilea) y la transmisión del peso sería a partes iguales entre los cóndilos mediales (50%)
y laterales (50%). Pero el ángulo femorotibial puede variar y eso altera el reparto de las cargas
entre los cóndilos. El valgo fisiológico puede invertirse (genu varum) o acentuarse (genu valgum)
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- Genu valgo (genu valgum): se produce cuando el ángulo femorotibial es menor de 170º,
quedando el punto medio de la articulación de la rodilla medial a la línea de carga, es
decir, por dentro. De acuerdo a la morfología adoptada por las extremidades inferiores,
se denomina “piernas en X” (patizambo). Funcionalmente, esta morfología determina
que la rodilla se desplaza hacia dentro y los cóndilos externos están sobrecargados.
- Genu varo (genu varum): se produce cuando el ángulo femorotibial supera los 180º. El
punto medio de articulación de la rodilla se sitúa lateralmente a la línea de carga, es
decir, hacia fuera. De acuerdo a la morfología que adoptan las extremidades inferiores,
se denomina “piernas en O” (patituerto). Esta morfología, tiene como resultado
funcional que la rodilla se desplace hacia fuera y el eje de carga pase por los cóndilos
mediales originando que estén sobrecargados.

Estas patologías, son las afectaciones que con más frecuencia provocan a medio-largo plazo una
artrosis unilateral, o sea, la afectación de un lado de la rodilla.

En cuanto a la estabilidad, la articulación de la rodilla la mantiene en bipedestación, tanto


cuando cumple su función de soporte como durante el movimiento, por la actuación de los
siguientes factores:
• Máxima congruencia entre las superficies articulares.
• Tensión de los elementos cápsulo-ligamentosos.
• Acción de los músculos periarticulares que se comportan como ligamentos activos.
• Línea de gravedad en el mismo plano frontal que los ejes transversales de las 3 grandes
articulaciones del MI.

FUNCIÓN DINÁMICA
Desde un punto de vista morfológico en la articulación de la rodilla podríamos distinguir dos
articulaciones:

- Femorotibial, en la que se articulan los cóndilos femorales y las cavidades glenoideas de


la tibia constituyendo una doble condílea.
- Femororrotuliana, que es una tróclea.

Funcionalmente entre los cóndilos femorales y las glenoides de la tibia se encuentran los
meniscos, que dividen la articulación en dos cámaras con distinta dinámica:

➢ Cámara superior (femoromeniscal): entre la cara superior de los meniscos y los cóndilos
femorales. Es una tróclea: los cóndilos femorales ruedan en torno a un eje transversal,
en la concavidad que presentan de forma conjunta, las glenoides, la cara superior de los
meniscos y la cara articular de la rótula.
➢ Cámara inferior (meniscotibial): entre las caras inferiores de los meniscos y la tibia:
artrodia. La cara inferior del menisco es plana (en relación con la meseta tibial). La
superficie plana de los meniscos se desliza sobre las glenoides tibiales.

Por lo tanto, funcionalmente, la rodilla se considera una articulación gínglimoartrodial o


gliglimotrocoide, con dos grados de libertad: flexoextensión y rotación. Este último, sólo se
puede realizar con la rodilla en flexión.
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Los movimientos de flexoestensión se realizan en torno a un eje transversal bicondíleo que pasa
por las inserciones femorales de los ligamentos laterales (epicóndilos).

• FLEXIÓN: es el movimiento que aproxima la cara posterior de la pierna a la cara posterior


del muslo.
• EXTENSIÓN: es el movimiento que aleja la cara posterior de la pierna con la cara
posterior del muslo. Los movimientos de flexoextensión se pueden realizar por 3
mecanismos:
1. Por desplazamiento de la tibia sobre el fémur que está fijo: cuando damos una
patada.
2. Por desplazamiento del fémur sobre la tibia: acto de levantarse o sentarse.
3. Por desplazamiento de ambos elementos esqueléticos de forma combinada.

Por ello, durante estos movimientos se produce, además del giro de los cóndilos en torno a este
eje, un desplazamiento de los mismos. Es decir, los movimientos de flexión y extensión se llevan
a cabo mediante la combinación de movimientos de rodamiento, que se realiza en la cámara
femoromeniscal, con un deslizamiento, que se efectúa simultáneamente, en la cámara
meniscotibial. Ello se debe a la desproporción que existe entre las superficies condíleas y
glenoideas; la longitud de los cóndilos femorales es el doble de la de los platillos tibiales.

Partiendo de la posición de máxima extensión, el movimiento de flexión comienza con una


primera fase de rotación (sin deslizamiento), siguiendo luego con una combinación de rodado y
deslizamiento y al final de la flexión, el cóndilo desliza sin rodar. Si no hubiera deslizamiento los
cóndilos se saldrían de la meseta tibial. Es interesante que estos 15º, 20º de rodadura inicial
corresponden a la amplitud habitual de los movimientos de flexoextensión que se realizan
durante la marcha normal. ¿Cómo se comportan los cóndilos?:

- En flexión, los cóndilos del fémur realizan un movimiento de rotación en torno al eje
transversal (o rodadura) de delante a atrás y se deslizan al mismo tiempo de atrás hacia
delante.
- En extensión, los cóndilos realizan un movimiento de rotación (o rodadura) de atrás
hacia delante y se deslizan al mismo de delante a atrás.

MOVIMIENTO DE ROTACIÓN AUTOMÁTICA


También llamados de autoatornillamiento. Los movimientos de flexoextensión de la rodilla
tienen la especial característica de ir acompañados de un movimiento de rotación especial de
unos 5º que ocurre al principio de la flexión y al final de la extensión por lo que se denomina
rotación inicial y final. Este movimiento de rotación se debe a que los cóndilos femorales tienen
curvas diferentes. Al ser el cóndilo externo algo más corto termina su rotación antes que el
interno.

En los últimos grados de la extensión, cuando el cóndilo externo ya ha terminado su rotación, al


interno aún le quedan unos 5º y para terminar ese movimiento rotatorio tiene que desplazarse,
a la vez, hacia atrás, con lo que el fémur realiza una pequeña rotación interna de unos 5º (o la
tibia una rotación externa). A este movimiento de rotación sobre el eje longitudinal se denomina
autoatornillamiento, bloqueo o cerrojo y hace que los ligamentos laterales se tensen al máximo
quedando la rodilla bloqueada en extensión.

Para iniciar la flexión, debe suceder el fenómeno contrario, una rotación medial de la tibia o
externa del fémur: destornillamiento o desbloqueo. El responsable de este movimiento el
músculo poplíteo (músculo iniciador de la flexión).
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COMPORTAMIENTO DE LA RÓTULA
La rótula se desliza verticalmente sobre la superficie rotuliana femoral arrastrada por el tendón
y el cuádriceps.

COMPORTAMIENTO DE LOS MENISCOS


Los meniscos, en la flexoextensión, se desplazan en el sentido de rodamiento de los cóndilos
femorales. Durante la flexión el cóndilo rueda hacia atrás y los meniscos se deslizarán hacia atrás
sobre los platillos tibiales, durante la extensión el cóndilo rueda hacia delante y los meniscos se
desplazan hacia delante.

FRENOS DE LOS MOVIMIENTOS DE FLEXOEXTENSIÓN


Con la rodilla extendida tanto los ligamentos cruzados como los laterales se encuentran tensos
a. Frenos de los movimientos de flexión: tensión de la musculatura extensora + tensión de
los ligamentos cruzados.
b. Frenos de los movimientos de extensión: distensión de la parte posterior del manguito
capsuloligamentoso + tensión de los ligamentos laterales y cruzados.

MOVIMIENTOS DE ROTACIÓN
El segundo movimiento que realiza la articulación de la rodilla es el de rotación que se realiza en
la cámara meniscotibial, por deslizamiento entre la cara inferior o tibial de los meniscos y la
meseta tibial. Los movimientos de rotación se dividen en rotación interna y rotación externa, la
primera lleva la punta del pie hacia dentro, mientras que la segunda hace lo contrario mandando
la punta hacia fuera. Hay que tener en cuenta que cuando se hace referencia a la rotación
externa o interna, se tiene que señalar si es de la tibia o del fémur, ya que la rotación externa
de la tibia es lo mismo que la rotación interna del fémur y viceversa.

Los meniscos siguen exactamente los desplazamientos de los cóndilos femorales sobre las
superficies tibiales. Así, en la rotación interna de la tibia, el menisco interno se desplaza hacia
adelante y el externo se desplaza hacia atrás y en la rotación externa ocurre lo contrario. Sin
embargo, la rótula es empujada por el fémur y se desplaza transversalmente respecto a la tibia.

Los frenos del movimiento de rotación son:


- Frenos de los movimientos de rotación interna: los ligamentos cruzados que aumentan
su cruzamiento.
- Frenos de los movimientos de rotación externa: en la rotación externa los ligamentos
cruzados deshacen su cruzamiento, y por tanto no pueden actuar de freno de este
movimiento. Los límites de la rotación externa son:
a) El ligamento lateral externo que se retuerce sobre sí mismo tensándose.
b) El tono muscular y en concreto el del músculo poplíteo.

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