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Ontología-Metafísic

Trabajo nal. Dialéctica

Elena Alejandra López Barranc

Desde el inicio de su aparición en la tierra, el ser humano se ha esforzado por tratar de


entender el mundo que le rodea, darle sentido a la realidad y a los fenómenos que acontecen
en ella. Una de las formas de entender esta realidad es la dialéctica. La dialéctica puede
entenderse como una forma del pensamiento que opera en función de captar la realidad en
sus procesos y dinámicas. Contribuye a su avance describiendo evoluciones, rupturas, y
ejes de contradicción que explican nalmente el cambio del pensamiento como un devenir.
Este proceso de tratar de entender la realidad, implica encontrar formas de explicación
lógica, lo cual puede ser muy complicado, ya que en nuestro entorno se ve envuelto en un
constante cambio, lo cual representa un desafío para la dialéctica

En el presente trabajo se expondrá, describirá y re exionará sobre el concepto de dialéctica,


sus implicaciones, sus limites y posibilidades

En su libro sobre la dialéctica, Llanos (1986) trata de hacer un recorrido por la historia de la
palabra dialéctica a lo largo de la losofía. La palabra dialéctica deriva del griego dialetiké
y esta a su vez del verbo dialégomai (dialogar) el cual hace referencia al diálogo y a la
discusión. De esta de nición podemos considerar dos vertientes: primero, la habilidad para
discutir mediante preguntas y respuestas que hace referencia al método socrático y
segundo, el arte de dividir las cosas en géneros y especies, es decir, clasi car los conceptos
para examinarlos y discutirlos
Para Platón, la dialéctica tiene como propósito llegar a los conceptos más generales y a los
primeros principios, como ocurre en el diálogo de la República. Por otro lado Aristóteles
hace una distinción entre la dialéctica y la analítica, esta última tiene por objetivo la
demostración, es decir, la deducción que parte de premisas verdaderas. En cambio la
dialéctica se apoya en razonamientos que conducen a opiniones probables.
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Desde la antigua Grecia la palabra dialéctica tiene dos sentidos opuestos: uno elogioso
que la convirtió en lógica y otro de carácter peyorativo que la denomina como arte de las
sutilezas y distensiones ingeniosas e inútiles. En la edad media la dialéctica es igual a la
lógica formal y se opone a la retórica según los estoicos
Ya en la época moderna Kant llama a dialéctica a todo razonamiento ilusorio y la de ne
como una lógica de la apariencia
Hegel retoma la de nición de dialéctica y su método es bastante revolucionario, ya que
de ne a la dialéctica cómo “la aplicación cientí ca de conformidad con las leyes inherentes
a la naturaleza del pensamiento” (Llanos, 1986, p. 15)
Posteriormente Marx toma el método de Hegel sobre la dialéctica y crea el materialismo
histórico. Para él, Hegel ha invertido en la dialéctica concediéndole un sentido idealista
De acuerdo al autor “la dialéctica se de ne como un método losó co que se opone al
método metafísico cuyas consecuencias son muy importantes en la historia del
pensamiento” (Llanos, 1986, p. 15) por lo que ha dividido a los lósofos de occidente en
dos grupos opuestos: por un lado los metafísicos que consideran los objetos como
inmutables e independientes uno del otro, en contraste, el método dialéctico no considera la
naturaleza como una acumulación de objetos independientes entre sí, sino como un todo
unitario donde todo se encuentra ligado y dependen unos de otros, es por eso que la
dialéctica considera a la naturaleza en un movimiento y desarrollo constante

En el inicio de la losofía occidental, los lósofos griegos parten de la idea de un principio


material del cual se derivan todas las cosas existentes, por lo que son considerados
materialistas y también dialécticos según el autor “ya que aceptaban la idea de cambio o
proceso aunque su dialéctica todavía era incipiente e ingenua” (Llanos, 1986, p. 20)
Para empezar por el recorrido histórico de la dialéctica, es importante mencionar a Tales de
Mileto, ya que este lósofo propone un sentido ordenador que intenta coordinar los
extremos del nacer y perecer en una unidad dialéctica, lo que se puede considerar como una
intuición cientí ca antes del mito. Después tenemos a Anaximandro, quién fuera alumno
de Tales y que en su búsqueda del principio de todas las cosas fue el primero en dar el
nombre de arjé, “apeiron” (ilimitado) de donde se origina toda la existencia. Es también un
principio material pero no una materia particular determinada
Podemos ver aquí una concepción nuevamente dialéctica entre las tres ideas preconcebidas
de Anaximandro que son: el origen común, el movimiento perpetuo y el con icto de los
opuestos, lo cual con gura una concepción dialéctica aunque no uniforme del todo
Según lo señalado por el autor, Anaximandro consideraba el con icto de los opuestos
“como un proceso en el que los elementos se interpenetraban recíprocamente y perdían así
identidad al reabsorberse en la forma indiferenciada de la materia de la que surgieron”
(Llanos, 1986, p. 22). El universo que concibe Anaximandro tiene una serie de acciones
cíclicas y está en continuo movimiento: lo frío y lo caliente, lo húmedo y lo seco se alternan
lo uno sobre lo otro

Todos estos acercamientos de los primeros lósofos son particularmente importantes en


cuanto que a través de los sentidos tratan de dar razón a la realidad, lo que más tarde
ayudará a que la dialéctica se convierta en el instrumento adecuado para interpretar la
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realidad según los planos orgánicos inorgánicos y sociales en que la naturaleza y la
existencia humana se presentan.

Heráclito menciona que existe un logos que ordena todas las cosas, y es a la vez el
pensamiento humano y principio rector del universo. Ésta es la mayor aproximación de
Heráclito al arjé de sus predecesores. En Heráclito, el logos tenía también una estructura
material, ya que es universal, lo penetra todo y resulta común a todos
Menciona Heráclito: “Los hombres ignoran que lo divergente está de acuerdo consigo
mismo. Es una armonía de tensiones opuestas, como la del arco y la lira”

Según la lectura de Llanos, los fundamentos de Heráclito para la interpretación del mundo
se contienen en tres postulados generales que se unen entre sí: 1) la armonía es siempre el
producto de los opuestos, de modo que el hecho básico en el mundo natural es la lucha. 2)
Todo se halla en continuo movimiento y cambio. 3) El mundo es fuego viviente y eterno.
Estos postulados hacen posible ver al logos como una ley del devenir y se pueden captar así
las limitaciones que éste impone sobre la lucha continua y el cambio en el universo.
Este enfoque objetivo es una visión dialéctica dada por la doctrina de la armonía de los
opuestos con la que Heráclito es considerado el creador de la dialéctica objetiva.
En la visión de Heráclito no hay un lugar para la quietud porque el movimiento es eterno.
Si lo eterno es guerra y paz sucede porque ambos extremos son idénticos y en la vida del
universo ambas fuerzas se combinan y están siempre presentes, según se observa en todos
los acontecimientos naturales y humanos. Los opuestos son apreciados sólo en relación con
sus contrarios. Según Heráclito el con icto es el padre de todo y el rey de todo.
“La guerra es común y la justicia es lucha todas las cosas acontecen por medio del con icto
y la necesidad” (fr 80). En este sentido la guerra es común porque el logos, que es la ley de
todo devenir, es también la ley de la lucha de las tensiones simultáneas y opuestas

Las concepciones platónicas se unen con las mosaicas en algún punto según Filón de
Alejandría, y a partir de ellas se desarrollan todas las teologías medievales; las judaicas y
cristianas abrieron camino y vinieron después las musulmanas
“La dialéctica se utilizaba para designar el primer grado de los estudios escolares como la
gramática, la retórica y la dialéctica y esta última abarcaba por igual las reglas del
razonamiento probable (dialéctica según Aristóteles) como las reglas del razonamiento
dotado de certeza (analítica, según Aristóteles)” (Valls, 1981, p. 48

A partir de esto, se mantenía una cercanía entre lenguaje y lógica al tratar de las vías para
alcanzar la verdad. Por lo que se re ere a la lógica, en los tratados medievales se
estereotipó un modo de desarrollarla en tres partes: doctrina del concepto, del juicio y del
raciocinio. La escolástica medieval guarda una in uencia neoplatónica importante como lo
menciona el maestro Eckhart1 “Dios no puede hacer nada sin el hombre” es decir que la
actividad espiritual del hombre se veía como una simple continuación de la vida divina. En
cierto modo puede describirse una dialéctica descendente desde Dios hacia las criaturas y
ascendente en cuanto a la criatura con respecto a Dios

Otro punto importante para la historia de la dialéctica, es la concepción en el mediev


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de la disputatio, ya que cuando se intentaba empezar una investigación sobre algún tema, se
hacía con partes argumentativas que se oponen. La disputatio se llevaba a cabo en los libros
o en escuelas públicas entre maestros o alumnos

Para la dialéctica medieval existe un problema con el concepto de creación ex-nihilo en


virtud de la omnipotencia divina, ya que eso elimina la necesidad de Dios hacia la criatura
pero no viceversa. Por otro lado, en los misterios dogmáticos como trinidad, encarnación y
redención se observa una relación circular de in uencia neoplatónica nuevamente. Por
ejemplo, la encarnación del verbo se concibe como una salida del “sí”mismo divino, un
movimiento que naliza con la muerte del redentor, que al mismo tiempo, es el regreso al
padre con la ascensión. Este mito nos muestra una forma dialéctica “circular”

En el medievo, menciona Valls (1981) “si bien se conserva el esquema ofrecido por el
neoplatonismo, el sentido de la trascendencia divina propio de la religión judaica debilita
más todavía su índole dialéctica.” (p.54

Kant es capaz de amistar las corrientes del racionalismo y el empirismo a lo largo de sus
libros ya que él trata de poner a la razón como un medio de liberación del hombre. A
diferencia de los anteriores lósofos para Kant lo fundamental de su losofía es la
capacidad que tiene el hombre para llevar a cabo una acción moral, es decir la razón
práctica.

Kant hace una diferencia entre dos mundos: por un lado el conocimiento cientí co que se
limita al campo de los fenómenos que son percibidos mediante los sentidos, el cual nos
puede ver proveer conocimientos objetivos y por otro lado el campo de la moralidad que es
el de las cosas en sí en donde los nuestra razón no alcanza a comprenderlo y no podemos
conocerlas

A partir de esta división entre dos mundos aparece nuevamente la palabra dialéctica y Kant
introduce un nuevo término llamado: dialéctica trascendental.

Kant divide la lógica trascendental en Analítica trascendental y Dialéctica trascendental. A


la primera llama “lógica de la verdad”, porque trata de los elementos a priori del
entendimiento necesarios para pensar cualquier objeto, y a la segunda “lógica de la
ilusión”. A la primera la considera metafóricamente “territorio de la verdad” e “isla
encerrada por la naturaleza misma en límites invariables”; a la segunda, “océano ancho y
borrascoso, verdadera patria de la ilusión”. En esta aventura cae la razón en el engaño que
ella misma se dispone y en la “ilusión” (sofística) de traspasar los límites impuestos,
creyendo poder hacer a rmaciones sobre objetos que están más allá de la experiencia. A
este engaño llama Kant ilusión trascendental, porque supone la pretensión de ir más allá del
uso empírico de las categorías, creyendo que así se logra extender el campo del
conocimiento; es una ilusión inevitable y natural, pero a la “Dialéctica trascendental”
incumbe la tarea de desenmascarar estos so smas y engaños de la razón, cuando pretende y
persigue la vana ilusión de traspasar sus límites.
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La metafísica en su intento de llegar a verdades absolutas como la existencia de Dios, deja
inconclusas algunas cuestiones y tiene fallas argumentativas importantes. Esto es la
dialéctica para Kant: “un falso conocimiento con apariencia de objetividad.

Por otro lado la losofía hegeliana, trata de tomar como primer principio no una causa,
(como sus antecesores, los presocráticos griegos) sino una razón, a partir de la cual
procedería a deducirla, no como un efecto sino como una consecuencia lógica. En este
sentido, Hegel buscaba un principio de explicación y adoptó, como Platón, la creencia de
que el primer principio consiste en universales objetivos y tomó de Kant, el pensamiento de
una diferencia entre universales sensibles y no sensibles

Kant demostró que las categorías deben ser las condiciones lógicas del mundo, por otro
lado, Hegel tratará de demostrar que el mundo debe ser deducible de tales categorías. Este
descubrimiento especial será la base de su método dialéctico.

En Kant las categorías aparecen como procesos mentales subjetivos o conceptos, en Hegel
se transforman en entidades ontológica objetivas que tiene un ser independiente de
cualquier mente particular. El tránsito de una posición otra está latente en el mismo Kant
cuando este a rma que las categorías son anteriores a toda experiencia. La categoría SER
contiene lo que es común a todas las cosas, pero excluye las diferencias especí cas y las
determinaciones, por lo tanto resultaría imposible deducir del ser la diferencia

Hegel deduce la categoría de la nada de la categoría del ser, el ser y el no ser se confunden,
el ser se desliza dentro de la nada y viceversa. Como consecuencia de la absorción de una
categoría por la otra surge la idea del tránsito mutuo, de la nada al ser, que nos proporciona
la categoría del devenir. En este sentido la losofía hegeliana adquiere un gran signi cado
histórico al incorporar el aspecto dinámico de la losofía de Heráclito.
El ser, la nada y el devenir constituyen el fundamento del sistema y hegeliano. La primera
categoría de cada triada es siempre a rmativa, la segunda debe ser negativa (lo opuesto a la
primera). La segunda categoría no la obtiene Hegel de una fuente externa sino que es
deducida de la primera para demostrar la objetividad del proceso que indica que las
categorías se deducen así mismas con la ayuda del método dialéctico. Así, la primera
categoría contiene a su propio opuesto y se identi ca con él, ambas categorías se enfrentan
y se contradicen: “La contradicción entre la primera y la segunda categoría se concilia en
una tercera categoría que es la unidad de las precedentes. Esta categoría contiene dentro de
sí la posición de las otras dos y a la vez su subyacente armonía y unidad” (Llanos, 1986, p.
110). Los miembros de esta triada suelen llamarse tesis, antítesis y síntesis. Y una vez que
se alcanza a la síntesis1, ésta se pone a sí misma como una nueva tesis. Es así que la razón
no puede permanecer en lo que es auto-contradictorio, por lo que se ve forzada a alcanzar la
síntesis. Este proceso no es estático ni debe detenerse hasta que alcance una categoría que
no origine contradicción alguna.

El principio de cada categoría contiene y en efecto es su propio opuesto. Éste principio


hegeliano de la identidad de los opuestos es un parteaguas en la historia del pensamiento,

1Es común ver en algunos textos la palabra “síntesis”, pero es preferible usar el término “superación” dadas las
aplicaciones en la dialéctica.
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ya que él es el primero en formularlo como un principio lógico. Sin embargo la identidad
de los opuestos no excluye la oposición entre ellos, ya que la oposición es tan real como la
identidad, por lo que este principio parece contradictorio pero nos obliga a avanzar hacia el
tercer término: el devenir. El devenir combina la identidad y la diferencia

El autor menciona “en el sistema de Hegel ya no se muestra que el ser encierra no sólo el
devenir, sino todas las categorías que incluyen la categoría nal a la que Hegel llama idea
absoluta. Esta idea absoluta es lo primero lógicamente, esto es el fundamento y
presuposición de todas las demás categorías” (Llanos, 1986, p. 117)

Siguiendo la línea histórica de la dialéctica surgen dos personajes trascendentales en la


historia de la dialéctica: Marx y Engels, quiénes fueron in uenciados grandemente por su
contexto social y por los acontecimientos de esos momentos. Ya desde joven Marx
expresaba que la losofía no puede ser un n en sí mismo, sino que ha de ser un medio para
resolver los problemas reales que se plantean en la sociedad. Consideraba a la losofía
como la preparación ideológica de la revolución política y buscaba convertir a la losofía
en un arma de la lucha revolucionaria. Para Hegel el Estado es la solución y conciliación de
todas las contradicciones económicas y políticas, en cambio para Marx estas
contradicciones son inconciliables porque son reales y rechaza la idea hegeliana de la
mediación o conciliación dentro de los límites de la sociedad burguesa. Según Marx “los
extremos reales no pueden ser mediados justamente porque son extremos reales, pero
tampoco exigen mediación alguna pues por su misma esencia se contraponen, no tienen
nada en común, no tienen el uno hacia el otro se complementan”.

Así la losofía encuentra en el proletariado sus armas materiales y el proletariado haya en


la losofía sus armas espirituales. Estas tesis proporcionan una fórmula de la interpretación
materialista de la historia y a la vez son una explicación materialista clásica de la unidad
dialéctica de la conciencia social y del ser social

Finalmente, en la concepción contemporánea de la dialéctica existen fuertes oposiciones


desde dos corrientes principales, según Valls (1981): una es el pensamiento cientí co y la
otra el pensamiento nietzscheano, en la cual parte de la losofía vive actualmente. También
en las últimas décadas, se ha criticado al marxismo ya que carece de rigor cientí co y se ha
vuelto entre algunas poblaciones una ideología que ha sido llevada al fanatismo,
comparable con una religión o secta

La dialéctica ha tratado de encontrar respuestas a las corrientes de pensamiento por ejemplo


el distanciamiento entre la lógica formal y la lógica dialéctica. Plechanow determina que
los principios de la lógica formal son jos y estrictos pero que el pensamiento dialéctico es
más exible y por lo tanto más adecuado para pensar en lo contingente. Llanos (1986) nos
menciona que ningún dialéctico se atreve a dudar de la validez de la lógica formal para
ciertos campos del conocimiento, pero, al mismo tiempo los dialécticos se mueven dentro
de una concepción de lógica un tanto modi cada con inclinación hacia la lógica de Hegel
aunque es claro que esa misma lógica se re ere más bien a una ontología y a una
epistemología más que a una lógica formal
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Mientras tanto el grupo de los lógicos se ocupan de las leyes de la lógica y la
argumentación, no ponen ninguna tensión en la llamada “lógica dialéctica”

En su libro de lógica, Hegel no desarrolla una lógica formal sino más bien una losofía de
la lógica como menciona Valls (1981, p.143-144): “La lógica de Hegel es una actualización
de la metafísica aristotélica que quiere evitar una hipostizacion que la convierta en una
teología natural”

Por otro lado Popper explica que una proposición debe considerarse cientí ca cuando
puede ser “falsada” por la experiencia al contrario de lo que a rmarían los neo-positivistas
que aseguran que sólo tiene signi cación la proposición empírica veri cable
Una proposición que sea universal nunca podrá ser veri cada ya que no se puede encontrar
un experimentum crucis con el cual se pudiera probar de nitivamente, pero es posible que
está proposición se pueda revelar como falsa cuando no se cumple en un solo caso
Con estas conclusiones Popper ataca lo que él llama a historicismo y acusa a autores como
Platón, Hegel y Marx de profetismo, ya que todas estas corrientes de pensamiento pueden
llevar a las masas a cometer acciones descabelladas bajo la ilusión de un ideal.

Existen también otras corrientes de pensamiento como el diferencialismo (Deleuze) que


de ende lo diferente como lo auténticamente original para evitar que sea absorbido tanto en
concepto como en su realidad. En este sentido se enfrenta contra Hegel, Marx y en general
contra la dialéctica a la que acusa de practicar esta absorción. Deleuze menciona que la
contradicción hegeliana se resuelve y al resolverse también se resuelve la diferencia,
conduciéndola a un fundamento.

En nuestra actualidad, la razón se impone ante cualquier hecho o circunstancia. La razón


ordena las experiencias en con icto y las convierte en totalidades amplias y coherentes, es
así, como surge la totalización. En este sentido, la dialéctica vuelve a sus orígenes y se
convierte también en losofía del lenguaje. El hombre civilizado habla un lenguaje racional
y es al hablar cuando se pone orden al caos

Algunas limitaciones de la dialéctica:

De acuerdo con este recorrido por las concepciones de la dialéctica podemos entenderla
como método o realidad, como ciencia del movimiento, como multilateralidad de
relaciones, como retroalimentación negativa de totalidades o de sistema, entre otras
Y es a través de estas concepciones que se han tratado de explicar distintos fenómenos que
acontecen en el devenir de la humanidad, que van desde realidades sociales, materiales,
políticas y epistémicas hasta realidades metafísicas y espirituales

Otro fenómeno que pretende ser explicado por la dialéctica es el problema social de la
lucha de clases, en donde Marx menciona que las condiciones materiales están
determinadas por las condiciones sociales. Pero más allá de esta dialéctica que se desarrolla
entre las oposiciones del “amo y el esclavo” surgen cuestiones mucho más complejas que
no se pueden explicar de un modo dialéctico, sino que es necesario profundizar más en
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ellas. Una crítica a esta concepción dialéctica Marxista es desarrollada por el sociólogo
francés Pierre Bourdieu. Él menciona que los con ictos que operan al interior de la
sociedad se deben a que los agentes sociales desarrollan estrategias con base en
disposiciones adquiridas por socialización, que aún siendo inconscientes están adaptadas a
las necesidades del mundo social y estos con ictos no se reducen a los con ictos entre
clases sociales como postula el análisis marxista. También puede considerarse que más allá
de la condición social en la que un individuo esta destinado a vivir, existen otros factores
como los genéticos, que lo dotan de ciertas características que pueden ayudarle o no a
perpetuar su estado de vida. Además pueden existir elementos psicológicos que determinen
la capacidad del individuo para alcanzar ciertos objetivos. En este mismo sentido también
podrían pensarse impulsos del inconsciente (como menciona el psicoanalista Carl Jung) que
en cierta forma “obliguen” al individuo a repetir patrones de sus ancestros y le empujen a
perpetuar ciertos patrones de vida contribuyendo así a su posición en la sociedad. Es
entonces donde todos estos factores escapan a la dialéctica como método de explicación de
la realidad. Los fenómenos sociales son extremadamente complejos, ya que dependen de
múltiples factores y variables que escapan a un modelo sistemático donde se puedan
globalizar e integrar todas las variables

Otro proceso de la post modernidad que también representa problemas al ser analizado con
la dialéctica, son las cuestiones actuales relativas al género y sus conceptos. Ya que en
siglos anteriores el género masculino y el femenino eran conceptos claros, bien delimitados
y no cuestionables desde una perspectiva social, cientí ca, moral y teológica. Sin embargo,
al pasar de los años se han puesto en duda estas concepciones, a tal grado que en este
momento la línea que divide a estos dos géneros que habían sido considerado antes como
“opuestos” ahora se encuentra desdibujada y cualquier persona puede decidir “transicionar”
de un género a otro, o permanecer en un género indeterminado sin identi carse realmente
con ninguno de los dos. Desde mi perspectiva es en este punto donde no puede encontrarse
un momento de superación entre estos dos opuestos, sino más bien un punto intermedio,
una “escala de grises” o un devenir constante entre ambas oposiciones.

A lo largo de la historia, el ser humano se ha esforzado en catalogar las cosas en opuestos:


cálido y frío, luz y obscuridad, hombre y mujer, ser y no ser, día y noche, amo y esclavo.
Considero que esta separación de opuestos con la que se desarrolla la dialéctica resulta muy
útil como punto de partida para el análisis de cuestiones complejas en todos los ámbitos, ya
que a partir de utilizarla como una herramienta conceptual para diseccionar y separar
ciertos fenómenos, nos permite contemplar de una manera más clara los problemas, aciertos
y limitaciones de este método y a partir de ese punto desarrollar un análisis particular y más
profundo utilizando métodos más especí cos. También existen diferentes tipos de saltos
dialécticos y estos dependen de la naturaleza de los fenómenos que se desarrollan y de las
condiciones en que se desarrollan. El mismo Lenin (1974) anota que “tanto en la naturaleza
como en la vida hay movimientos ‘hacia la nada’. Lo único que tal vez no existe son
movimientos ‘de la nada’. Siempre de algo”
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Referencias

Cañas, R. (2010) Dialéctica en Filosofía Griega. InterSedes Revista (núm. 22, 2010, pp.
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García, P. (2001) Diccionario losó co. Biblioteca Filosofía en españo

Guthrie, W (1993) Historia de la Filosofía Griega I. Gredos Ed

Ferrater, J. (1994) Diccionario de losofía. Ariel

Llanos, A. (1986) Introducción a la dialéctica. Rescate Ed

Valls, R. (1981) La dialéctica, un debate histórico. Montesinos

Troeltsch, E. (2015) La dialéctica Hegeliana. Revista de Filosofía. (149-150)


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