Álex Barroso Escamilla Psicología de la Personalidad A1 2022-2023
PERSONALIDAD, ADAPTACIÓN Y BIENESTAR
La personalidad es un tema recurrente desde tiempos remotos. De hecho, los griegos ya nos
dijeron que personalidad no es lo que somos, es lo que estamos habituados a ser. Decimos que
personalidad es la tendencia a pensar, sentir y comportarse de un modo acostumbrado a los
habituales. Una de las preguntas que nos puede surgir es si nuestros factores de personalidad
vienen predeterminados de serie (genéticamente) o si por el contrario podemos modificarlos
(habituarnos a ser).
Si hablamos de psicología positiva lo que nos dice es que las personas tenemos diferentes
tendencias, como a la alegría (extravertidos) o a la tristeza (neuróticos), así vemos que
neuroticismo (“eternos preocupados”) y extraversión son las dimensiones básicas de la
personalidad, (aunque también son importantes otras facetas como la amabilidad, la
responsabilidad y la apertura, todas estas forman parte de los Big Five). Parece ser que nacemos
con una cierta predisposición genética para nuestra manera de ser (50%), pero además de estos
factores genéticos encontramos que un 10% depende de las circunstancias y un 40% de nosotros
mismos; es decir, que podemos desarrollar habilidades (habituarnos a ser) para afrontar la vida
y obtener la felicidad. Si hacemos caso a la psicología y psiquiatría tradicional si tenemos
predisposición a emociones negativas solo podríamos cambiar a neutro, pero con la psicología
positiva podemos llegar al bienestar, así el objetivo general de la psicología positiva son la
felicidad, florecer y el bienestar. En referencia a Seligman, podemos “entrenar” para ser felices,
debemos buscar el sentido de la vida más allá de uno mismo, ya que, si pensamos en los demás,
tenemos más perspectivas, lo que reduce las probabilidades de suicidio (gran problema en
España, para el que no existen los medios suficientes), no podemos pensar que solo nos pasan
cosas malas a nosotros.
Si hablamos de neurociencia, Ramón y Cajal, nos dirá que tenemos un cerebro moldeable y que
es posible cambiar las conexiones neurológicas del mismo. Es decir, moldear la arcilla de nuestro
cerebro, para habituarnos a ser felices. Entendiendo felicidad como una forma de ser, podemos
“pisar los trigales” que más nos convengan, esos trigales que nos permitan sin esfuerzo ver las
cosas buenas de la vida.
Ben-Shahar, La búsqueda de la felicidad, nos dirá que la felicidad no se entiende solo como que
tenemos que estar siempre contentos, también las emociones negativas forman parte de la vida,
pero tampoco te puedes aferrar a ellas. “No serás feliz hasta que dejes de perseguir la
perfección”, ya que ser feliz no consiste en sonreír siempre y pensar en positivo (Laurie Santos).
Lograr la perfección absoluta es muy desgastante, hay que ser autocompasivo y no
autoindulgente (autopunitividad), es decir, ser amables con nosotros mismos, entender que no
toda la gente es feliz y no apegarse al fracaso, practicar la gratitud y el mindfulness. Buscar el
perfeccionismo emocional nos conduce a emociones negativas como el estrés.
Cabe diferenciar dos tipos de estrés. Por un lado, el distrés, es el estrés negativo, el que nos
genera miedo, ansiedad. Por otro lado, el eustrés, es el que nos hace estar alerta y concentrados.
El estrés es positivo, ya que nos ayuda a estar alerta ante una situación de peligro, a huir del
león. Pero la diferencia entre las personas y los animales es que nosotros podemos pensar en
león (situación de peligro) sin que esté presente, es decir que nuestros propios pensamientos
nos conducen a este estado de alerta negativo, distrés, que provocando ansiedad y miedo. La
vida nos genera estrés, pero aun así hay que salir a vivir, apreciar la vida y comprender que
también tiene cosas malas. Vivir no solo significa bienestar o felicidad, también es estrés y
afrontamiento. Lo que hace a las situaciones como estresantes no son las propias situaciones, si
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no como las percibimos, así si nos sentimos indefensos o que no poseemos los recursos
necesarios, no bailaremos bien con el entorno y sufriremos de estrés
El afrontamiento implica pensar. Tener el hábito de pensar que gran parte de tu vida dependen
de ti es lo que llamamos en personalidad locus de control interno (LCI). Llevar el control de tu
vida, lo que conlleva fuerza de voluntad y pasión. De Woody Allen podríamos decir que es un
hombre exitoso, aunque quizás esto no sea la clave de la felicidad (A. Schweitzer). El éxito
requiere esfuerzo y talento (50%); pero también mucha suerte (50%), que también tendremos
que buscar (recordar la escena del taxi y el cubo de Rubik en la película En busca de la felicidad).
Así nos encontramos con dos tendencias: talento innato o fruto del esfuerzo. Pero si nos
preguntamos cuál es la clave del éxito vemos que está en el autocontrol (diferente de la
autodisciplina), este sería el principio activo, si hablamos en términos farmacológicos, del éxito
y factor clave en muchos aspectos de nuestra vida. En definitiva, autoeficacia, creer en la
capacidad de uno de resolver problemas; la expectativa de éxito, expectativa de alcanzar
nuestras metas; y la búsqueda de alternativas van muy unidas a locus de control, siempre
matizando que todas estas son facetas diferentes. En esta dirección también cabe aclarar que la
autoeficacia es diferente a la autoestima (valorarse a uno mismo), pues, aunque ambas puedan
parecerse no se deben confundir; haciendo un símil sería como confundir a los humanos con
ratas, pues, aunque ambos compartamos un 95% de los genes, somos diferentes.
Todo esto nos conduce al optimismo, donde las personas optimistas tienden a explicar sus
conductas a factores internos y estables, el optimismo fundado hace que las personas confíen
en que puedan cambiar sus situaciones y obtener éxito (recordar LCI). Ser optimista no significa
ver la vida de color de rosa, podríamos caer en un optimismo irrealista, aunque no se debe
confundir esto con el optimismo ingenuo que en cierta parte tiene componentes del
pensamiento tipo Pollyana, pero también en cierto modo es adaptativo, sino nuestros
antepasados no habrían salido de la cueva en busca de un mayor bienestar. El optimismo es una
parte fundamental de la personalidad, tanto que casi se podría considerar como la sexta faceta.
Afrontamiento también es realizar actividades que nos hagan felices, para que se conviertan en
un hábito, esto es lo que llamamos felicidad intencionada (Lyubomirsky). En este sentido, en
cuanto a regulación emocional, intentamos hacer algo para aumentar nuestro bienestar,
moldeando nuestra personalidad regulando emociones y creando hábitos que hace que
tengamos un mayor bienestar y adaptación. Aquí resulta la importancia de inteligencia
emocional, dirigida a los neuróticos, ya que son los que están predispuestos a emociones
negativa. Todo esto son habilidades que desarrollamos con el tiempo, vamos adquiriendo una
mayor resiliencia: capacidad de adaptación a los cambios. Los extravertidos no necesitan
regulación emocional porque lo hacen de manera inconsciente y tienden a emociones positivas,
ya piensan de manera constructiva.
Parece ser que el principal problema de los neuróticos es que no saben reconocer su felicidad.
De esta manera, es importante que indaguemos en nuestros pensamientos, aunque muchas
veces vamos por la vida sin pensar que sentimos, es importante conocernos, ya que pensamiento
y emoción van muy unidos; sabiendo que es lo que pienso de una determinada situación
condiciona la manera en que actuó y cómo la afronto. Así hablamos de metapersonalidad, que
abarca metacognición (pensar acerca de nuestros pensamientos), metaestado (pensar acerca
de nuestras emociones) y metacomportamiento (pensar acerca de nuestros comportamientos).
Álex Barroso Escamilla Psicología de la Personalidad A1 2022-2023
En definitiva, personalidad va mucho más allá que nacer con una tendencia determinada,
debemos habituarnos a ser de otra manera; a ser felices. Siendo los factores de personalidad un
predictor de bienestar.
“Los pensamientos son los ladrillos con los que has de construir el edificio de tu personalidad. El
pensamiento determina el destino. El mundo que te rodea es el reflejo de tus propios
pensamientos.” Swandi Sivananda.