Aquí enes cinco cuentos diferentes, inspirados en las situaciones que me pediste:
1) Viaje a Ávila
Marta siempre había escuchado hablar de Ávila, esa ciudad medieval enclavada entre
montañas y murallas que parecían sacadas de un cuento an guo. Decidió que, después de
años de ru na, finalmente emprendería el viaje que tanto había soñado. No le importaba si no
podía llevar a nadie; el viaje era solo para ella.
Al llegar, la ciudad la envolvió en una atmósfera tranquila, casi mágica. Paseó por sus calles
empedradas, admirando las an guas murallas que rodeaban la ciudad. Cada rincón, cada
piedra parecía contar una historia de siglos pasados, de caballeros, monjas y secretos ocultos
en las sombras de la historia.
Una tarde, mientras recorría la Plaza del Mercado Chico, se detuvo frente a una pequeña
enda de an güedades. En la vitrina, un an guo mapa de Ávila llamó su atención. "¿Lo
compras?" le preguntó el dueño, un hombre mayor con ojos brillantes de conocimiento. Marta,
intrigada, asin ó.
Al regresar a su alojamiento, extendió el mapa sobre la mesa. Unas marcas rojas en el papel
indicaban un lugar fuera de los circuitos turís cos. Sin pensarlo dos veces, Marta decidió seguir
el mapa. Tras caminar por un sendero poco frecuentado, llegó a un pequeño rincón del
monasterio de Santo Tomás. Allí, en una esquina oculta, encontró una estatua an gua, casi
olvidada por el empo. La estatua representaba a una mujer con un rostro sereno, pero sus
ojos parecían mirarla directamente. Marta sin ó que había descubierto algo que no estaba en
los libros ni en las guías turís cas, una Ávila secreta, que solo los que se atreven a explorar sus
rincones más desconocidos podían ver.