El Patriarca
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Fandoms: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù, 魔道祖师 |
Módào Zǔshī (Cartoon), 陈情令 | The Untamed (TV)
Relationship: Lan Zhan | Lan Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian
Characters: Lan Zhan | Lan Wangji, Wei Ying | Wei Wuxian
Additional Tags: BAMF Wei Ying | Wei Wuxian, Yiling Laozu Wei Ying | Wei Wuxian,
Canonical Character Death, Light Angst, Pre-Relationship, Canon -
Modao Zushi & The Untamed Combination, más The Untamed que
MoDao ZuShi, They want a villain?, they get they're villain, but the
villain is doing better than them, The Cultivation World is doing better
thanks to Wei Ying, Lán Zhán has feelings
Language: Español
Stats: Published: 2020-05-30 Words: 3,289 Chapters: 1/1
El Patriarca
by LunaIssabella
Summary
{...} —Les daré una verdadera razón para temer el nombre del Patriarca Yiling {...}
Notes
So... digamos que mi bebé deserves better
Advertencia: Spoiler de la serie The Untamed, ¿un poco de violencia?
Combinación de elementos del Donghua (Mo Dao Zu Shi) con la serie
Espero que lo disfruten tanto como lo disfruté yo
See the end of the work for more notes
El Patriarca
Wei Wuxian sabe que todo a su alrededor está sumido en caos, pero los gritos y el sonido de
las espadas al chocar unas contra otras no se registran en su cerebro, demasiado ocupado
hundiéndose en la desesperación al ver a Jiang Yanli herida en brazos de su hermano. Ella lo
mira con cariño a pesar de que sus labios se aprietan por el dolor y que su rostro se vuelve
cada vez más pálido por la pérdida de sangre; su Shijie ni siquiera debería estar ahí, debería
estar con su hijo, quemando papel por el alma de Jin Zixuan, refugiada en la seguridad de la
Torre Carpa y no en medio del campo de batalla tratando de detenerlo.
—¡Dijiste que podías controlarlo! —grita Jiang Wanyin mirándolo con rabia apretando con
fuerza sus manos alrededor de su hermana.
—¡No fui yo! —responde sin mirarlo, siente todo su cuerpo temblar y el control sobre la
energía resentida escapar de sus manos, pero está totalmente seguro de que escuchó una
segunda flauta dando un comando que no es el suyo—. No fui yo, no les ordené matar —dice
con la voz ahogada en lágrimas acercándose nuevamente a su hermana tomando una de sus
manos entre las suyas.
—A-Xian —Jiang Yanli trata de apretar su mano contra una de las suyas con la poca fuerza
que le queda, alza su otra mano para acariciar su mejilla sonriéndole con suavidad—, mi
XianXian, te fuiste tan rápido que… que no pude verte bien…
Sus labios se alzan en una temblorosa sonrisa mientras se repite una y otra vez que no merece
la mirada suave que Jiang Yanli le dedica, ni mucho menos el cariño que vierte en sus
palabras. Por su culpa su esposo había muerto, su hijo había perdido a su padre y si no
atendían su herida pronto se quedaría sin madre también, ¿por qué entonces su Shijie invierte
los que podrían ser sus últimos minutos de su vida en él? ¿por qué no le grita cuánto lo odia
por matar a Jin Zixuan? ¿por qué sus manos se mueven a su rostro tratando de acunarlo como
solía hacer cuando era más pequeño y se refugiaba en sus brazos huyendo de las pesadillas?
—Shijie, por favor, tenemos que… tenemos que sacarte de aquí —dice en voz baja suplicante
sin notar las lágrimas que corren por sus mejillas, ignorando los gritos de quiénes notan que
ha dejado la seguridad del techo del palacio de Sin Noche, los gritos que claman por su
cabeza.
—No pude hablar contigo —niega ella desestimando sus palabras con una dulce sonrisa—.
Quería… quería decirte que… —sus palabras salen con cierta dificultad, pero se detiene de
pronto tomando una respiración más profunda.
Wei Wuxian nota como sus ojos se desvían a algo tras su espalda y antes de poder reaccionar
Jiang Yanli lo empuja con toda la fuerza que le queda justo antes de que una espada, que sin
duda alguna iba dirigida hacia él, atraviese su pecho. El tiempo parece detenerse cuando la
espada sale y el cuerpo de su Shijie cae contra el de Jiang Wanyin sin vida.
—¡Jiejie! —grita aferrándose con fuerza a su cuerpo.
Wei Wuxian no puede hacer más que mirar el pálido rostro de su hermana y la sangre correr
por la herida de su pecho. Su Shijie está muerta, susurra una voz en su cabeza mientras grita
sin notar que lo está haciendo. Está muerta por su culpa, ella estaba ahí para buscarlo, y él es
incapaz de detener las marionetas que no había creado, incapaz de detener la masacre que
había iniciado. Muerta, se repite, está muerta y es tu culpa, tu culpa, tu culpa…
—Yo… ¡yo quería matar a Wei Wuxian! —dice el cultivador que arremetió contra él mirando
su mano temblorosa alrededor de la empuñadura de la espada aún manchada con la sangre de
Jiang Yanli—. Ella se lanzó contra mi espada, yo no… no quería…
No piensa tomando una respiración forzada mirando hacia el hombre.
—Esto… ¡esto es tu culpa Wei Wuxian! ¡tu fuiste quién la mató! —lo señala con la espada
retrocediendo asustado cuando se pone en pie.
No repiten las voces en su cabeza, los susurros maliciosos que lo acompañan desde que
abandonó los Túmulos Funerarios no tienes control sobre nosotros, ¿te rendirás tan fácil Wei
Wuxian… Patriarca Yiling? A pesar de la intención de las voces por primera vez desde hace
un año siente su mente despejada, la ira ha consumido todas sus emociones hasta dejar su
mente en una aparente calma; ¿de quién era la culpa de todo lo que está pasando?
Simplemente quería una vida tranquila y proteger a su nueva familia, pagarle a Wen Qing y
Wen Ning por mostrarle una amabilidad que no merecía, cuidar del dulce A-Yuan, ayudar al
Tío Cuatro y la Abuela Wen, así como al resto de los Wen.
—¡No fue mi culpa!
¿Qué había dicho Jiang Wanyin al visitarlo tras haber rescatado a los Wen? Si estaba del lado
de los demás era un héroe de guerra, una mente excepcional y un hombre virtuoso, pero al
oponerse no es más que un villano hereje. Entonces, si es lo que desean piensa retrocediendo
unos pasos mientras la energía resentida se arremolina a su alrededor y sus ojos se tornan
rojos lentamente, un villano les daré.
—¡Wei Wuxian! —grita un líder de Secta que no se molesta en reconocer señalándolo con su
espada, —¡tu provocaste todo esto! Primero causaste la muerte del Líder Jiang Fengmian y
su esposa y ahora la muerte de tu propia hermana.
—Sufriste las consecuencias de tus propias acciones ¡y aún así te desquitas con otros! —grita
alguien más lo que motiva a más cultivadores a gritar más acusaciones que no hacen más que
alimentar su ira provocando que más energía resentida se acumule a su alrededor.
—¡Wei Ying! —le llama Lan Wangji al verlo llevar a Chenqing a sus labios.
Antes de empezar a tocar escucha nuevamente la melodía desconocida que provocó su
pérdida de control hace unos momentos, ladea la cabeza concentrándose en el sonido de la
flauta y al identificar el origen baja la suya alargando un brazo con la mano abierta. La
batalla se detiene por completo cuando un hombre es arrastrado hasta la mano de Wei
Wuxian dejando a todos mudos al notar que en su mano lleva un dizi similar a la
infame Chenqing; Lan Wangji se queda estático a pocos pasos de ellos sin atreverse a
acercarse o intervenir reconociendo inmediatamente al segundo flautista.
—¿Su Minshan? —dice un Lan al reconocer al hombre provocando un jadeo colectivo del
resto de cultivadores.
Por su parte, Wei Wuxian lo mira de arriba a abajo hasta que sus ojos caen en la flauta, Su
Minshan lo observa aterrado tratando de tragar y atragantándose en el proceso por la fuerza
aplicada contra su cuello. Coloca a Chenqing en su cinto para tomar la flauta de las manos de
Su Minshan dejando escapar una carcajada despectiva.
—¿Tratabas de usar esto para hacerme perder el control? —la pregunta, que suena más como
una afirmación a oídos de muchos, los hace jadear nuevamente y ante la falta de respuesta
por parte de Su Minshan es obvio que las palabras de Wei Wuxian son ciertas, —¡Este
patético pedazo de bambú provocó la muerte de mi Shijie! —aprieta con fuerza su mano
hasta que la flauta se rompe y saca la suya propia balanceándola entre sus dedos—. Así se ve
una verdadera flauta demoníaca.
Todos siguen el movimiento del dizi con sus ojos estremeciéndose ante la aterradora sonrisa
que se extiende por el rostro del hombre y sus ojos parecen volverse aún más rojos si eso es
posible. La sostiene con fuerza en una mano mirándola un segundo para luego mirar a Su
Minshan.
—¿Pero sabes qué? —dice despacio apretando su agarre hasta que sangre empieza a caer de
su mano, pero esto no lo detiene—, ya no la necesito —un segundo después el sonido de la
madera al romperse llena todo el campo de batalla seguido de un agonizante grito que parece
escapar de la flauta para desvanecerse en el aire.
Todos piensan que esa es la oportunidad perfecta para atacar, ¡el Patriarca Yiling está
desarmado!, sin embargo, nadie se atreve a dar un paso hacia él, sus espadas tiemblan
levemente en sus manos y pequeñas gotas de sudor ruedan por sus cuellos a causa del
nerviosismo. Finalmente, Wei Wuxian suelta a Su Minshan que cae pesadamente al suelo
llevando sus manos a su cuello tosiendo con fuerza tratando de decir algo.
—¡Yo soy a quién el Hierro Yin y la Energía resentida han elegido! —Wei Wuxian extiende
sus brazos girando sobre sus pies para mirar a todos a su alrededor—, no hay más separación
entre nosotros, somos uno. Ustedes querían un chivo expiatorio que le sirviera de villano,
¿no? —una sonrisa retorcida se forma en sus labios y la energía resentida acumulada a su
alrededor vibra—. Soy el verdadero emisario de la muerte y soy yo quién la controla. Todos
responderán ante mi ¡y se inclinarán a mis pies! —deja escapar una fuerte carcajada que raya
en lo maniaco provocándole escalofríos a los presentes.
—Tu… ¿Quién… quién te crees que eres? —grita alguien, pero cuando los ojos rojizos del
Patriarca Yiling se dirigen en su dirección retrocede un paso.
Un movimiento a sus pies atrae su atención antes de tomar represalias contra el impertinente
que se atrevió a siquiera pensar en desafiarlo, mira a Su Minshan tratando de levantarse
señalándolo con rabia con un dedo mientras su otra mano baja a su espada. Divertido Wei
Wuxian ladea la cabeza y empieza a silbar deteniéndolo en el acto; todos observan con horror
como de entre el remolino de la energía resentida emergen dos nubes rojas que pronto toman
la forma de dos hermosas mujeres vestidas de rojo con largo cabello negro y uñas del mismo
color que su vestimenta, al reconocerlas Lan Wangji y Jiang Wanyin se miran suprimiendo a
duras penas un estremecimiento.
—Cómanselo —ordena y las mujeres se lanzan contra Su Minshan mordiendo y rasgando su
cuerpo arrancándole horribles gritos que hacen sentir mal a más de uno, aquéllos que se
encuentran incapaces de moverse observan como su cuerpo es desmembrado y devorado por
las mujeres, los gritos colgando del viento y reproduciéndose continuamente hasta que se
extinguen.
—Wei Ying —Lan Wangji da un paso al frente alargando una mano, para tocarlo o para
detenerlo, no está muy seguro, pero antes de poder llegar el cuerpo de Wei Wuxian es
elevado por la energía resentida y sus ojos recorren el campo de batalla.
—Les daré una verdadera razón para temer el nombre del Patriarca Yiling —alza el rostro
con soberbia y con un silbido las marionetas empiezan a moverse cargando contra los
cultivadores.
Nuevamente, igual que aquel día en que el sol cayó, Sin Noche se llena de gritos espantosos
que quedarán para siempre en la memoria de los sobrevivientes, acompañados por el ruido de
la carne al ser arrancada y devorada por las marionetas y cadáveres reanimados por el
Patriarca Yiling. Esa noche los rumores de la magnitud y malignidad del poder de Wei
Wuxian pasaron de ser simplemente rumores a ser una realidad.
Lan Wangji mueve sus dedos tranquilamente por las cuerdas de su guqin, sentado en la
pradera donde los conejos saltan a su alrededor atraídos por la música, deseando en lo
profundo de su corazón que la melodía pueda ser arrastrada por el viento hasta el palacio en
Yiling que surgió en medio de los Túmulos Funerarios hace cuatro años en la noche conocida
como la noche en que El Patriarca ascendió. Le parece ridículo la forma aterrada en la que
algunos cultivadores susurran el título de Wei Ying aunque no deja de preguntarse cuándo
exactamente pasó de ser El Patriarca Yiling a El Patriarca a secas, dueño y señor de todo el
mundo de la cultivación.
Para él, el terror que aún mantienen algunos hacia Wei Ying es totalmente infundado pues en
esos cuatro años desde aquella terrible noche las cosas no habían hecho nada más que
mejorar, francamente todos deberían agradecer que es Wei Wuxian y no otra persona. Desde
el momento en que se autoproclamó el jefe de todos con su naturaleza implacable había
llevado justicia y orden no sólo a las grandes y pequeñas sectas, sino también a los pequeños
poblados dónde no había cultivadores que pudiera ayudar a gente común.
Las relaciones entre algunas regiones se habían enmendado promoviendo la prosperidad de
todas, sobre todo de Yiling; en cuánto a las pequeñas sectas que se habían abstenido de
participar en la masacre contra los Wen estaban ganando poder bajo el régimen del Patriarca.
Incluso algunas personas comunes de Yiling y otros pueblos cercanos habían ido
voluntariamente al palacio en los Túmulos Funerarios a buscar refugio, aunque nadie fuera de
los que vivían allí sabían si se habían asentado como discípulos del cultivo demoniaco o
simples granjeros como lo habían sido los Wen.
Por supuesto no todo el mundo estaba feliz a pesar de que se les había perdonado la vida;
algunos lideres de secta, comandados por Jin Guangshan, intentaron unirse nuevamente para
acabar con el Patriarca.
Sabe, por comentarios de su hermano, que los Nie fueron los primeros en dar un paso hacia
atrás, no porque el Líder Nie Mingjue haya sentido algo de simpatía por las acciones de Wei
Wuxian, sino más bien porque, y el comentario es más una sospecha de su hermano que algo
que supiera de primera mano, Nie Huaisang lo había convencido de que no lo hiciera. Nie
Mingjue alegó que mientras su clan y su gente no se viera en peligro o amenazada por las
acciones de Wei Wuxian no tenía razones para ir en su contra, Lan Wangji sospecha que el
hecho de que éste haya sido amigo cercano de su pequeño hermano jugó un papel importante
en su decisión.
Yunmeng Jiang por su parte mantuvo una posición neutra desde un principio, no aceptando
las invitaciones de Jin Guangshan para atentar contra Wei Wuxian nuevamente, pero tampoco
mostrando su apoyo a las acciones del hombre. Es un secreto a voces, pensó cuando su
hermano le contó las palabras exactas del Líder Jiang, que este no volvería a alzar su espada
contra su hermano, incluso muchos aún creen que es un acuerdo silencioso de ambos el
apoyarse mutuamente.
La primera resistencia, sin el apoyo de dos de las tres más poderosas sectas, estuvo
condenada desde el principio y fue subyugada rápidamente. Tras el despliegue de poder de
Wei Wuxian todos los aliados de Jin Guangshan temieron que sus cabezas fueran cortadas y
colgadas a las puertas de sus hogares como una muestra de autoridad, pero el Patriarca
simplemente les perdonó la vida, ordenando que dimitieran inmediatamente como líderes de
sus sectas; Jin Guangshan no corrió con la misma suerte, fue acusado de alta traición contra
el Patriarca, se le arrebató el liderazgo y todos los planes que urdió contra Wei Wuxian
salieron a la luz, sobre todo el hecho de que planeó la emboscada en el Camino Qionqui por
lo que parte de la culpa de la muerte de su hijo colgaba también de sus hombros. Para la
sorpresa de muchos y el horror de otros Wei Wuxian se presentó en la Torre Carpa
personalmente para designar a Madame Jin como la nueva líder del clan Jin y dejó que ella
eligiera el castigo de su esposo.
—No hay mejor candidato que ella —alegó el Patriarca cuando algunos intentaron protestar
por su decisión, sobre todo los Ancianos de la Secta ofendidos en gran medida porque una
mujer fuera quién tomara el poder—. Es una mujer fuerte y orgullosa, sabrá mantenerlos
bajo control a todos ustedes.
—Y el Clan Jin honrará al Patriarca Wei Wuxian —respondió la mujer aceptando su nuevo
cargo con la frente en alto.
Ella podría no sentir ninguna simpatía por Wei Wuxian, sobre todo por ser el causante de la
muerte de su hijo y nuera, pero al descubrir que su marido había formado parte de dicha
muerte no dudó en condenarlo a muerte por sus acciones, además debía ser fuerte para cuidar
a su nieto ahora huérfano.
Lan Wangji detiene las cuerdas de su guquin y cierra los ojos con suavidad. Ese,
desgraciadamente, no fue el único intento de resistencia. Un año después de la muerte de Jin
Guangshan los rumores de resistencia volvieron a circular por el mundo de la cultivación,
promovida por el Líder de Secta Yao con el apoyo de otras sectas, obtenido a la fuerza, y Jin
Guangyao quién había tratado de convencer a Lan Xichen de apoyarlo. El recuerdo de esa
conversación aún le deja un sabor amargo en la boca a Lan Wangji, sobre todo por lo que
ocurrió cuando la noticia de la resistencia llegó a oídos del Patriarca y de aquéllos que
empezaban a apoyarlo fielmente.
—Debemos detener esta tiranía, Wangji —había dicho Lan Xichen, la convicción en sus ojos
clavó cuchillos en el pecho de Lan Wangji. Sabía que Wei Wuxian no le haría daño a su
hermano, tenía la esperanza de que no lo hiciera, pero eso no significaba que quisiera que su
hermano se enfrentara a él por lo que decidió intervenir.
—Hermano, ¿cuál tiranía? —fueron sus palabras en voz tranquila pero firme—. No hay
nada contra qué luchar, hay paz. Wei Ying no es Wen Ruohan. Él es justo.
—Por mucho que me duela admitirlo —su tío añadió sorprendiéndolos a ambos—, Wangji
tiene razón. Wei Wuxian no ha usado sus… trucos perversos para nada más que mantener la
paz sobre todos nosotros. Xichen, provocar una nueva guerra es inútil e infructuoso.
Lan Xichen los miró dudoso, pero finalmente cedió a las palabras de su tío y Lan Wangji
agradece que haya sido así aún años después, pues cuando se supo quiénes estaban
organizando una nueva guerra el Patriarca no tuvo necesidad de abandonar su palacio, si es
que lo iba a hacer. Madame Jin había cortado el problema de raíz condenando a Jin Guangyao
al calabozo de por vida por alta traición y en cuánto al Líder Yao su propia secta lo acorraló,
indignados por sus intenciones de ponerle fin a la paz de la que disfrutaban. Su hijo mayor
cortó su cabeza frente toda su secta declarando que la Secta Yao de ese momento en adelante
honraría y seguiría al Patriarca.
Para su tranquilidad los dos siguientes años y hasta ese momento habían pasado sin ninguna
eventualidad. Extraña a Wei Wuxian todos los días, por supuesto, pero se siente levemente
feliz de que, a pesar de estar consumido por la energía resentida, había logrado mantener la
promesa que hicieron hace años en las montañas de Gusu al liberar sus linternas, se mantenía
firmemente del lado de la justicia sin arrepentimientos.
Lo único que lamenta es que no había podido hablar con él desde esa noche. Wei Wuxian se
retiró al palacio de los Túmulos Funerarios y no volvió a salir salvo pequeñas y raras
ocasiones, estando a su lado siempre su mano derecha; cada noche se dormía deseando
firmemente ocupar ese lugar, ser quién estuviera a su lado en todo momento, tan sólo para
despertar al día siguiente con el pecho adolorido y un mal sabor de boca, sabiéndose incapaz
de dar el primer paso.
Abre los ojos bajando la vista a su regazo a la carta que había recibido de su Wei Ying dónde
lo invitaba a su nuevo hogar para tomar el té. Respira hondo poniéndose en pie recogiendo
sus cosas para ir al Jingshi; debe prepararse para partir a Yiling, después de todo había
aceptado la invitación y, con algo de suerte, las cosas podrían cambiar.
End Notes
*Shijie: Femenino. Discípulo mayor, hermana marcial mayor.
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