Tema 1
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1ª evaluación
Tema 1
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ÍNDICE DE CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN:
• ¿Qué es el latín?
GRAMÁTICA.
CULTURA LATINA
HISTORIA
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1-Visualiza el vídeo “Introducción a la lengua latina”. Copia las preguntas en tu cuaderno y responde:
6.-¿Qué puedes decir acerca del origen del italiano, el francés y el español?
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1.- El alfabeto latino
ALFABETO LATINO
LETRAS O GRAFÍAS
A a a [a]
B b be [b]
C c ke [k]
D d de [d]
E e e [e]
F f ef [f]
G g gue [g]
H h ha? ---
I i i [i], [y]
K k ka [k]
L l el [l]
M m em [m]
N n en [n]
O o o [o]
P p pe [p]
Q q cu [qw]
R r er [r]
S s es [s]
T t te [t]
V u u [u], [w]
X x ix [ks]
Y y igrega [ü]
Z z dseta [ds]
Los romanos crearon su alfabeto a partir del alfabeto griego que se usaba en el sur de Italia. En su origen tenía 21
letras. A finales de la época clásica se incorporaron 2 letras más la /y/ y la /z/ para poder transcribir las palabras
de origen griego.
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2.- La pronunciación clásica. ¿Cómo se lee en latín?
Puesto que el latín se habló durante muchos siglos, su pronunciación sufrió variaciones. La que vamos a estudiar,
tuvo vigencia durante la época clásica. En ella, la mayoría de las letras que conforman el alfabeto tienen la misma
pronunciación en latín y en castellano. No obstante, hay algunas diferencias que enumeraremos a continuación:
• La c se pronuncia siempre [k], incluso cuando va seguida de una “e” o de una “i”.
Ej: cecini [kékini],
Cicero [kíkero].
Cuando aparecía gu se pronunciaba siempre la "u" aunque estuviera seguida de –e- o –i- Ejemplo: sanguis
/sangüis/
• La i y la u ambas letras pueden tener valor vocálico y consonántico. En el primer caso su pronunciación, [i] y
[u] respectivamente, coincide con las del gallego y del castellano: ducis [dúkis], dulcis [dúlkis]. No obstante,
cuando tienen valor consonántico (entre vocales o en posición inicial seguidas de vocal), la i se pronuncia [i], y
la u, [w]:
Por ejemplo: iaceo [yákeo], mayor [máyor], uictor [wíktor], amauit [amáwit].
• La qu a diferencia de lo que ocurre en gallego y castellano, en latín se pronuncia siempre: quinque [qwínqwe],
quia [qwía], sanguis [sángwis]
• La z también se añadió más tarde al alfabeto con la siguiente pronunciación: [ds] corresponsal a la grafía
griega: ζ
• La h no se pronunciaba, por ejemplo: hostis /ostis/ y tampoco los grupos ch-, rh- y th que se corresponden
con las transcripciones de las grafías griegas. Por ejemplo: cholera /kólera/rhetoricus /retóricus/, thea-
trum /teátrum/
• En cambio el grupo ph- transcripción de la grafía griega Φ se pronunciaba como una /f/ Por ejemplo: philoso-
phus /filósofus/
• La doble ll: la pronunciaremos como una sola [l]. Ejemplo: Gallos [gál-los].
• La grafía x representaba un sonido doble (k,g+s) Por ejemplo: dux /ducs/ orex /regs/
Pues bien, puesto que el latín no tiene acento ortográfico, tilde, habrá que conocer sus normas de acentuación para
pronunciar correctamente. Dependiendo del número de sílabas de la palabra, rigen las siguientes normas:
Palabras monosílabas: El acento recae en la única sílaba existente, por lo tanto, son agudas: sol [sól]; par [pár].
Palabras bisílabas. El acento se sitúa en la penúltima sílaba, consecuentemente, son llanas: rosa [rósa], crisis
[krísis], amor [ámor].
Resulta útil recordar que el latín, salvo las palabras monosílabas, no hay palabras que sean agudas.
• Palabras de tres o más sílabas. Si descartamos la existencia de sobreesdrújulas en la lengua latina, estas
palabras sólo pueden ser llanas o esdrújulas: amicus [amíkus]; consumo [konsúmo]; dominus [dóminus]; fami-
lia [família].
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Para saber si una palabra es llana o esdrújula a la hora de pronunciarla se debe mirar la cantidad de la penúltima
sílaba. (Regla de la penúltima) Se mirará la vocal de esa penúltima sílaba.
• La vocal es larga cuando aparezca una raya sobre esa vocal, de esta manera ( ̄): ā, ē, ī, ō, ū
• La vocal es breve, cuando aparezca sobre ella un símbolo como este ( ˇ): ă, ĕ, ĭ, ŏ, ŭ.
En latín, habrá sílabas LARGAS en los siguientes 3 casos: Pronunciación llana:
1.-Cuando la penúltima sílaba tenga un diptongo latino (au, ae o oe). Fíjate que en latín solo hay 3 diptongos.
Ejemplo: incautus [inkáutus]; amoenus [amóenus]
in-cau-tus a-moe-nus
2.-Cuando la penúltima sílaba contenga una vocal seguida de dos consonantes o de la consonante “x”, que re-
presenta “cs o gs”:
Ejemplo: monumentum [monuméntum]; reduxi [redúksi].
mo-nu-mén-tum re-duc-si
1.-Si la penúltima sílaba contiene 2 vocales seguidas: Ejemplo: maria [mária] habeo/hábeo/
ma-ri-a ha-be-o
En caso de que no se marquen las largas y las breves, ayuda mucho la transparencia al gallego y al castellano: nor-
malmente el acento coincide: epistola /epístola/, /legiones/,/legiónes/
ACTIVIDADES de acentuación
1.-Acentúa colocando un acento sobre la vocal para indicar cómo se leería el siguiente texto del historiador latino
Salustio. Para ello, coloca cada una de estas palabras latinas en el cuadro que aparece más abajo.
Vrbem Romam, sicūti ego accēpi, condidēre atque habuērei nitioTroiāni, qui profŭgi sedǐbus incertis vagabantur.
Ej: Úrbem Romam sicuti ego Accepi condidere atque habuere Initio
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2.-Señala en qué sílaba iría el acento en las siguientes palabras, poniéndole una tilde encima de la vocal para saber
cómo se pronuncia. Recuerda que en latín no existen las tildes.
SOLUCIÓN:
_ PALABRAS VARIABLES. Todas ellas cambian según los accidentes o categorías gramaticales (género, número,
persona, (tiempo, modo en las formas verbales).
Como se puede apreciar, la única distinción que presenta el latín con respecto a nuestra lengua es que el latín no
tiene artículos.
Esta ausencia resulta relevante pues a la hora de traducir, podemos hacerlo, según el contexto, de varias formas:
usando el artículo determinado, el indeterminado o sin él.
Por ejemplo, parva insŭla,
-Una raíz o lexema, que constituye su núcleo semántico, es decir, es el que aporta el significado a la palabra. Esta
raíz o lexema es común a todas las formas que puede adoptar la palabra.
-Morfemas derivativos: que son los que se utilizan para formar familias léxicas de palabras. Estos se subdividen
en:
• Sufijos: Sirven para formar nuevos términos y se colocan después del lexema.
• Prefijos: Sirven para formar nuevos términos y se colocan antes del lexema.
• Sufijos flexivos. Expresan las categorías gramaticales de género, número... Aparecen al final de la palabra
y se denominan desinencias.
Veremos que el latín presenta estructuras muy semejantes a las que presenta nuestra lengua. Siempre se debe di-
ferenciar el lexema o raíz de las desinencias.
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ACTIVIDADES
1.-Lee estas oraciones en latín y escribe las palabras que mantienen la misma raíz. Después separa su raíz de sus
morfemas con un guion. Fíjate en el ejemplo.
a/Ej:
b/
• Agnus per agrum deambulat.« El cordero pasea por el campo”
• Lupus ferox agnum videt et necat. « El lobo feroz ve y mata al cordero.
c/
• Dominus gladium servo dat. « El amo da una espada al/para al esclavo”
2.-Analiza sintácticamente estas oraciones del castellano, indicando Sujeto, verbo, complemento directo, comple-
mento indirecto, atributo, complemento del nombre, complemento circunstancial. Fíjate en el ejemplo:
Contesta a la pregunta: En cualquier lengua cuando hay un verbo copulativo “ser, estar”-SUM en latín. ¿Cuál es el
complemento que encontraremos concordando con el sujeto en género y número: un complemento directo o un
atributo? ____un atributo.
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5.-El tema en latín
En latín, el tema es la suma de la raíz más los morfemas derivativos. El tema nos indicará si un sustantivo es de la 1.
ª Declinación, si un verbo es de la 2. ª Conjugación, etc. Para que lo entiendas mejor, observa este esquema:
En las lenguas romances, los morfemas gramaticales, o desinencias, indican el género (femenino y masculino) y el
número (singular y plural) en los sustantivos, adjetivos y pronombres (por ejemplo: gata/ gato; casa/casas); y tiem-
po, persona, número, modo y voz en los verbos (por ejemplo: cantaré/cantas).
En latín, en los sustantivos, adjetivos y pronombres, las desinencias indican el género (masculino, femenino y neutro)
y el número (singular y plural), pero también el caso; por ejemplo: altus/alta/altum; rosam/rosas. El género neutro
es algo nuevo para ti, al igual que el concepto de caso.
RECUERDA:
Número: singular y plural.
Género: masculino, femenino y neutro.
Los sustantivos de género neutro son muy frecuentes en latín
El caso latino
En castellano, la función sintáctica suele expresarse mediante preposiciones. En latín, en cambio, la función sintác-
tica se marca mediante desinencias; así, en una palabra como naturam, la -m final indica el «caso acusativo», que
suele desempeñar la función de complemento directo. En latín, las desinencias nominales, además de expresar el
género y el número, indican también la función sintáctica que una palabra variable desempeña en una oración. A esas
terminaciones se las llama «casos». El conjunto de terminaciones o casos de una palabra constituye la declinación
o flexión nominal.
RECUERDA
Desinencia nominal: es un morfema gramatical que se añade a una palabra para indicar caso, género y número. De-
sinencia verbal: es un morfema gramatical que se añade a un verbo para indicar persona, número, tiempo, modo y
voz.
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Los casos en latín
En latín hay seis casos. Para que entiendas mejor cuáles son los casos latinos y sus funciones fundamentales, obser-
va este esquema:
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7 Di en qué caso irían los sintagmas subrayados en las oraciones siguientes:
a) Roma ha nacido en el corazón del Lacio.
c) Sicilia es una isla de grandes dimensiones, que exportó a Roma trigo durante mucho tiempo.
g) Tres son los ríos principales que riegan el suelo italiano: el Po, al norte; el Arno, que riega la región de Etruria, y
el Tíber, en el Lacio.
LA DECLINACIÓN
El conjunto de terminaciones (o casos) que puede adoptar una palabra para expresar el género, el número y la fun-
ción sintáctica se denomina declinación o flexión nominal, mientras que el conjunto de terminaciones en un verbo se
conoce como conjugación o flexión verbal.
En latín, los sustantivos se reparten en cada declinación en función de su tema (= raíz + morfema derivativo). Los
sustantivos latinos se enuncian dando su forma en nominativo singular seguida de la terminación del genitivo singu-
lar. Así, por medio del enunciado, se puede saber a qué declinación pertenece un sustantivo.
En latín, por medio de la desinencia del nominativo singular y del genitivo singular se conoce a qué declinación perte-
nece un sustantivo.
Por ejemplo, el sustantivo terra -ae, ‘tierra’, al tener un nominativo singular en -a y un genitivo singular en -ae, per-
tenece a la 1. ª Declinación; templum -i, ‘templo’, al tener un genitivo singular en -i, pertenece a la 2.ª declinación,
etc.
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RECUERDA:
Declinación: variación en las terminaciones de sustantivos, adjetivos y pronombres. Conjugación: variación en las
terminaciones de los verbos.
sing
TEMA Genitivo sin- Ejemplos
CASOS
gular Casos Tema Genitivo
En a -ae natura -ae: ‘naturale-
1.ª declinación
p. ej. natur-a- za’
En o -i deus -i: ‘dios’*
2.ª declinación Ejemplos
p. ej. de-o-
En consonante consul -is: ‘cónsul’
3.ª declinación p. ej. consul- -is
En i civis -is: ‘ciudadano’
p. ej. civ-i-
En u -us manus -us: ‘mano’
4.ª declinación
p. ej. man-u-
En e -ei dies -ei: ‘día’
5.ª declinación
p. ej. di-e-
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5 Di si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas, y por qué:
a– El dativo indica la función de complemento circunstancial.
c– En la oración «Me gusta la poesía», «poesía» es el núcleo del sujeto y se construiría en latín en caso nominativo.
d-En las lenguas romances, los morfemas gramaticales o desinencias indican el género, el número y el caso.
e– En latín hay cinco casos, pues el vocativo no puede considerarse propiamente un caso.
k– Los sustantivos se enuncian dando la forma del nominativo singular y la terminación de nominativo plural.
l– Llamamos declinación al conjunto de terminaciones que puede adoptar un sustantivo, adjetivo o pronombre para
expresar su función.
6.-Indica la declinación a la que pertenecen los siguientes sustantivos y señala su tema o raíz. Recuerda que la raíz
normalmente puedes buscarla en la segunda forma de la palabra, es decir, en la forma del genitivo:
La primera declinación
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Singular Plural
Nominativo terr-a terr-ae
Vocativo terr-a terr-ae
Acusativo terr-am terr-as
Genitivo terr-ae terr-arum
Dativo terr-ae terr-is
Ablativo terr-a terr-is
En la 1.ª declinación y en el resto de declinaciones que iremos viendo, el dativo y el ablativo plural tienen la misma
terminación.
La inmensa mayoría de los sustantivos de la 1.ª declinación son de género femenino (aunque hay excepciones, como
agricola -ae → ‘agricultor’, incola -ae → ‘habitante’, que son de género masculino, exactamente igual que ocurre en
castellano; piensa si no en palabras como «policía», «futbolista», «internauta», etc.)
Aprende vocabulario
Todos estos sustantivos pertenecen a la primera declinación. Apréndelos:
Femeninos:
aqua -ae: agua
colonia -ae: colonia
insula -ae: isla
natura -ae: naturaleza
paeninsula -ae: península
patria -ae: patria
provincia -ae: provincia
pugna -ae: lucha
via -ae: camino, calzada
victoria -ae: victoria
villa -ae: villa, casa de campo
vita -ae: vida
Masculinos
agricola -ae: agricultor
incola -ae: habitante
nauta -ae: marinero
poeta -ae: poeta
ACTIVIDADES
1.- ¿Cómo se enuncia un sustantivo de la primera declinación?
3.- Di el caso, el género y el número de los siguientes sustantivos de la 1.ª declinación y enúncialos
(ej.: puellas → acusativo femenino plural de puella -ae):
- animam:
-servarum:
- reginae:
- Insulas:
-epistulis:
- incola:
- formae:
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- horis:
- poetas:
- victorias:
- nauta:
- patriam:
- vitarum
-pugnis:
La diosa Fortuna, grabado de una estatua del Vaticano, realizado por Victor Duruy, en 1884
• Como ya hemos estudiado, la función en latín se indica mediante el caso (historia → caso nominativo → función
sujeto; vitam → caso acusativo → función de complemento directo).
• Es muy importante que recuerdes que no hay ningún tipo de artículo en latín: el contexto nos indicará si debemos
traducir sin artículo (‘vida’), con artículo determinado (‘la vida’) o indeterminado (‘una vida’).
• El sujeto encabeza la oración en ambos casos (Historia y Fortuna), al igual que en castellano.
• En latín, el verbo normalmente se coloca al final (en este caso, est y regit), y los complementos, generalmente,
van delante del verbo y no tras él.
Por ejemplo: est → ‘es, está’ / sunt → ‘son, están’; amat → ’ama’ / amant → ’aman’; habet → ’tiene’ / habent → ’tie-
nen’; etc., y cuya traducción te daremos entre paréntesis (estudiaremos el verbo en la siguient unidad).
2. Analiza morfológicamente (caso, género y número) las palabras variables, como los sustantivos o los adjetivos.
3. Identifica las palabras invariables (adverbios, preposiciones, con-junciones, etc.).
En alguna oración verás algunas preposiciones, como in → ‘en’, ad → ‘a, hacia’, y la negación non → ‘no’.
4. Identifica el posible sujeto del verbo, que estará en nominativo y concordando en número con él.
5. Identifica las posibles funciones del resto de palabras.
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6. Intenta ofrecer una traducción coherente que responda a las funciones identificadas sabiendo que la estructura
que nos tiene que quedar en nuestra lengua es:
Sujeto + VERBO+ CD+ CI+ (CC)
TRADUCE
Con ayuda del vocabulario latín-castellano analiza y traduce las siguientes oraciones:
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10– Invidia miserias facit (causa).
Al estudiar cualquier lengua, nuestro interés por ella no se limita a aprender su vocabulario o a conocer sus estruc-
turas sintácticas. También queremos saber en qué país se habla, cuál es su ámbito y su historia.
Pues bien, al acercarnos al latín, aunque esta lengua ya no se hable como tal, debemos mostrar ese mismo interés.
No podemos sólo aprender su vocabulario, su gramática, tenemos que buscar dónde está su cuna, cuáles eran las
costumbres de las personas que lo hablaban; sólo así entenderemos la influencia que el pueblo romano ejerció en la
civilización occidental.
De acuerdo con lo que acabamos de decir, en este tema localizaremos el lugar en el que vivió el pueblo que habló la
lengua latina. Después, a lo largo de las distintas unidades, estudiaremos su historia y su cultura. De este modo,
descubriremos cómo eran en realidad los romanos y cuál fue su legado.
Nuestro punto de partida será el mapa adjunto. En él podemos localizar la ciudad de Roma. Está casi en el centro
de la península Itálica que, a la vez, ocupa un lugar central en relación con las otras dos penínsulas mediterráneas:
la Ibérica y la Balcánica, cuna de otra gran civilización, la griega. A partir del dicho mapa, describiremos como era la
península Itálica.
Italia antiga
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Su forma nos recuerda la de una bota con un tacón pronunciado. Por el norte, la parte que la une al continente
europeo, está limitada por los Alpes con sus elevadas montañas que constituyen una barrera natural de gran enver-
gadura. El mar Tirreno baña sus costas occidentales; el Adriático, las orientales y el Jónico, las meridionales.
Salvo Sicilia, prácticamente una extensión de la península, pocas más islas salpican los tres mares citados: Córcega
y Cerdeña, alejadas ya de las costas peninsulares, Elba, Capri e Ischia. Este número resulta bastante pequeño, so-
bre todo, si se compara con el entramado de islas que rodean a la Península Balcánica.
Si nos centramos ahora en la propia península, observamos que está recorrida de norte a sur por otra cadena mon-
tañosa, los montes Apeninos. Estos, aunque van suavizándose a medida que avanzan hacia el sur, la dividen en dos
partes.
Casi en el centro de la bota, se encuentra el Lacio, que, recorrido por el río Tíber, limita al sur con la Campania, y,
al este, con el Samnio.
Pues bien, Roma, situada en la región del Lacio, prácticamente equidistante del norte y del sur, y, por lo tanto, en-
crucijada de caminos, se encuentra atravesada por el río Tíber, y rodeada por siete colinas: Palatino, Aventino, Es-
quilino, Capitolio, Celio, Quirinal y Viminal.
El enclave elegido para fundar la ciudad reunía unas condiciones inmejorables, pues tenía agua y la protección natu-
ral de las colinas. Por si esto fuera poco, el Tíber, al ser navegable, se convertía en una vía más de comunicación, y
contribuía al desarrollo del comercio, ya que las mercancías podían ser transportadas a través de esta vía fluvial.
Aun reconociendo la situación privilegiada de Roma, resulta sorprendente que un pueblo relativamente pequeño fue-
ra capaz de convertirse en dueño de casi todo el mundo conocido. Sin duda, las claves para tamaña empresa se en-
cuentran en el propio carácter romano, en su modo peculiar de ser y de entender la vida. Ahora bien, esas claves no
son ajenas a lo que acabamos de estudiar, pues el propio ámbito hielo- gráfico de la Península Itálica nos ayudará a
descifrarlas.
Se dice que la geografía de un país condiciona en cierto modo su historia, el carácter de sus gentes, y Roma no
constituye una excepción a este dicho. Si analizamos los aspectos geográficos mencionados anteriormente, encon-
traremos las respuestas para entender la idiosincrasia (rasgos distintivos y propios) del pueblo romano, los avatares
de su historia.
Desde esa perspectiva, comprendemos que el crecimiento inicial de la ciudad, posible gracias a una serie de pobla-
dos próximos que se unieron a ella, se vio favorecido por su enclave excepcional.
La misma expansión por la península itálica fue posible gracias a que los Apeninos no constituían un obstáculo infran-
queable.
De igual modo, descubrimos por qué los romanos se decantaron por la agricultura como principal actividad. No podía
ser de otro modo si pensamos que las tierras itálicas, bañadas por muchos y caudalosos ríos, resultaban muy fértiles
y aptas para cultivos diversos, que, a la vez, podían ser fácilmente transportados por el Tíber. De hecho, los roma-
nos se sentían sobre todo campesinos, y, en muchos momentos de su historia, echaron de menos las ventajas que les
reportó la vida rural.
Precisamente aquí radica la clave de su forma de ser, y, por lo tanto, de la empresa que llevaron a cabo, porque ese
espíritu campesino forjó su carácter al conferirle las calidades que le son propias: el amor a la tierra, la sencillez, el
sentido práctico, el esfuerzo, el trabajo disciplinado, la capacidad de sufrimiento. Si nos enteramos, todas ellas son
cualidades que acompañan a un agricultor, pero también la un soldado, y se necesitan muy buenos soldados para for-
mar un imperio, y más aún para conservarlo durante tantos siglos.
Por lo tanto, podemos concluir que las cualidades citadas anteriormente, comunes al campesino y al soldado, y propi-
ciadas por la situación geográfica de Roma, constituyeron una base sólida sobre la que se asentaron las numerosas
conquistas del pueblo romano.
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ACTIVIDADES:
1.-Responde a las siguientes preguntas a partir de la información anterior:
-En que región está situada Roma?
-Como se llaman los siete montes por los que está rodeada?
sufrimiento.
-¿Se puede decir que se puede comparar el obrar de un campesino con el obrar de un soldado? Intenta explicarlo
con tus palabras.
7.1.-El indoeuropeo
Franz Bopp (lingüista británico século XIX) utiliza o método “comparativo”. En total 453 linguas semellantes.
La lengua que se hablaba en Roma se llama latín. Su nombre deriva de Latium, que, como dijimos al estudiar el
marco geográfico, era una de las regiones en las que se dividía la península Itálica, en concreto aquella en la que
estaba enclavada la ciudad de Roma.
Si buscamos datos sobre el origen del latín en cualquiera obra de consulta, comprobamos que su origen es el
indoeuropeo. Ahora bien, cuando queremos saber algo más sobre este último, sobre los testimonios escritos que de
él se conservan, no encontramos datos sobre ellos, pues no se trata de una lengua que había existido como tal, sino
de una reconstrucción efectuada por los lingüistas a partir de la comparación de las lenguas derivadas de él.
En efecto, los filólogos piensan que las coincidencias fonéticas, sintácticas y léxicas presentes en lenguas muy
diferentes y distantes entre sí, sólo pueden obedecer a un origen común, el indoeuropeo. Este se habló en cierto
momento en una zona determinada. No obstante, más tarde, cuando sus hablantes se extendieron en oleajes
sucesivos por Europa y parte de Asia, se fragmentó dando lugar a las distintas lenguas indoeuropeas, en un
fenómeno similar a lo que vivirá tiempo después el latín. Los distintos grupos lingüísticos que se formaron quedan
enumerados y situados geográficamente en el siguiente mapa:
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Fijándonos en el mapa, comprobamos que el latín figura en el grupo itálico junto con el osco y el umbro. No
obstante, cuando Roma inicia la conquista de la península Itálica, impone a los pueblos conquistados su propia
lengua, que acaba suplantando al osco, al umbro y a las demás lenguas itálicas. Posteriormente, cuando, a través de
sus numerosas conquistas, extiende sus fronteras por casi todo el mundo entonces conocido, los soldados y los
comerciantes consiguen que los pueblos conquistados asimilen sus costumbres, y, lo que resulta más importante,
logran que estos utilicen el latín para relacionarse con la administración de Roma y entre sí. De este modo, las
lenguas autóctonas acaban cayendo en desuso hasta desaparecer, lo que propicia que el latín se hable durante
mucho tiempo en un territorio muy extenso.
Evidentemente una lengua hablada a lo largo de tantos siglos, en lugares tan alejados entre sí, y sometida a la
influencia de las lenguas autóctonas, no pudo mantenerse siempre igual, sino que evolucionó a lo largo del tiempo.
Por este motivo, podemos distinguir entre:
• LATÍN ARCAICO O PRELITERARIO. Se denomina así lo que se emplea desde el siglo VIII hasta el siglo
IIIa.C., momento en el que surgen los primeros textos literarios.
• LATÍN PRECLÁSICO. El que se utiliza tras la aparición de esos primeros textos literarios. En él se aprecia
una transformación de la lengua que alcanza su momento de plenitud en el siglo Ia.C.
• LATÍN CLÁSICO. El que se emplea desde el siglo Ia.C. hasta el siglo I d.C. Constituye el momento de
máximo esplendor de la lengua latina. Es lo que se estudia por considerarse el más representativo. Perdura,
con características muy similares, aunque con menor brillantez, hasta el siglo II d.C., en el que constituye
el latín posclásico.
• LATÍN TARDÍO. Supone el declive de esta lengua, que, la medida que el Imperio se desploma, ve
fragmentándose y diferenciándose cada vez más según el lugar en el que se habla, proceso que culmina en
el siglo VII d.C.
• LATÍN MEDIEVAL. Marca el final de la lengua hablada, pues, durante la Edad Media, en el período
comprendido entre el siglo VII y el XIV d.C., el latín perdura sólo como lengua escrita.
• LATÍN HUMANÍSTICO. Constituye una recuperación del latín clásico. Se utiliza en el Renacimiento, a
partir del siglo XV d.C., como lengua de cultura, de hecho las obras filosóficas y científicas de esta época
están escritas en ella. Descartes, Newton, Spinoza, escribieron algunas de sus obras en latín. Se puede
deducir fácilmente que en todo este tiempo tampoco es igual el latín que hablan las personas cultas y el
pueblo. Este último habla un latín que se denominó VULGAR y que es utilizado, entre otros, por los soldados
y comerciantes que se instalan en los territorios conquistados. De él, que fue sometido a partir del siglo V
d.C. la un proceso de transformación y fragmentación favorecido por la caída del Imperio, nacieron las
distintas lenguas romances.
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7.2.-Las lenguas romances
Según dijimos, a partir del siglo II d.C. la lengua latina hablada en todo el Imperio romano se ve inmersa en un pro-
ceso de transformación tan grande que, llegado un momento, ya no se reconoce como tal. No obstante, ese proceso
no se realizó de manera unitaria en todo el Imperio. Por este motivo, del latín no surgió una lengua única, sino varias,
las llamadas lenguas romances o románicas que tienen como base el latín vulgar. Son las siguientes: italiano, sardo,
castellano, catalán, gallego, portugués, provenzal, francés, reto-romano, rumano y dálmata, ya desaparecida. Se
puede apreciar su situación en el mapa adjunto.
Linguasromances Retorrománic
Francé
Romané
Provenza
Sard
Todas esas lenguas son latín, aunque muy transformado. Por eso, a pesar de sus diferencias, presentan gran
cantidad de elementos comunes en su gramática y en su léxico. Esto último se pone de manifiesto en el siguiente
cuadro:
LATÍN GALLEGO- PORTU- CASTEL- CATALÁN FRANCÉS ITALIAN
GUÉS LANO O
MAGISTRVM mestre maestro mestre maître mestre
QVATTVOR catro/quatro cuatro quatre quatre quattro
PETRAM pedra piedra pedra pierre pietra
NOCTEM noite noche nit nuit notte
TEMPVS tempo tiempo temps temps tempo
VITAM vida vida vida vie vita
ACTIVIDAD:
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1.-Completa el siguiente texto con las palabras que faltan:
castellano, provenzal, sardo, soldados, romances, arcaico, vulgar, francés, umbro, pobo, gallego (2), catalán,
humanístico, tardío, castellano comerciantes, portugués (2) preliterario, indoeuropeo, Lacio, clásico, osco,
preclásico, medieval, románicas, italiano, reto-rumano.
El latín era la lengua de un pueblo que se asentó en el Proviene del Forma el grupo itálico
junto al y al A lo largo de su evolución distinguimos entre latín arcaico o preliterario, latín,
latín , latín latín l y latín Al
fragmentarse dio origen a las lenguas romances o . Las lenguas romances nacieron a partir del latín
, que era el hablado por el
Las lenguas románicas son las siguientes (9): portugués, provenzal, francés, reto-rumano, romanés y dálmata. En
Hispania las lenguas romances son: en la zona occidental, el y el s; en la oriental,
el ; y en la zona centro, el
Como dijimos, el latín evolucionó a lo largo de su historia hasta dar lugar a las lenguas romances. Entre estas se
incluyen el castellano, el catalán y el gallego-portugués: todas ellas habladas en la península Ibérica.
Por lo tanto, no resultará extraño que el gallego y el castellano, latín evolucionado, se nutran en un alto porcentaje,
próxima al 80 %, de palabras latinas. El 20% restante lo conforman, principalmente, las que proceden de:
_ Las lenguas que existían en la península cuando llegaron los romanos. Así palabras como "lanza", "gordo” son de
origen ibera o celta. También del vasco proceden otras como “loseta", "izquierdo".
_ Las que hablaban los pueblos invasores: palabras godas son "guerra", "rico, "blanco", "guisar”, y árabes: "alcalde",
"almacén".
_ Las que coexisten en la propia península: gallego, portugués, catalán; de ellas proceden por ejemplo, "morriña"
(llegada al castellano desde lo gallego), "chubasco”, "paella", "capicúa”
_ Además hay otras lenguas que completan ese 20% , como son el griego antiguo ("teléfono”, "botica, "bodega"), el
francés ("jardín", "bufete", "jaula), el italiano ("fachada", "piano", "alerta, "piloto"), y las lenguas de América ("ca-
cao", "huracán, "chocolate", "cacahuete”).
Lógicamente, en nuestra materia estudiaremos el léxico proveniente del latín distinguiendo entre:
_ VULGARISMOS O PALABRAS PATRIMONIALES. Aquellas palabras que, de acuerdo con su nombre, derivaron
del latín vulgar, y, al recibir la influencia de las lenguas autóctonas, experimentaron diversos cambios. Constituyen
el grupo más numeroso y evolucionado.
_ CULTISMOS. Derivan del latín culto, de ahí su nombre. Su incorporación a nuestra lengua se produjo, sobre todo,
en épocas en las que se volvió la mirada al mundo clásico, es decir, en el Renacimiento y en el Neoclasicismo. En am-
bos momentos el latín ya había sufrido los cambios fonéticos que habían dado lugar a los vulgarismos; por eso no
evolucionaron. Por ejemplo "clave", "nocturno", "filial, "pluviómetro", etc.
A veces, una misma palabra se incorporó al gallego o al castellano en dos épocas distintas. En la primera, experimen-
tó los cambios fonéticos de los vulgarismos. En la segunda, se tomó directamente del latín culto, prácticamente sin
evolucionar. Este hecho favoreció a existencia de dobletes. Así de clavem, derivó "clave", palabra culta, frente a
"llave", vulgarismo o noctem de la que derivan tanto "noche" como "nocturno".
_ SEMICULTISMOS. Se trata de palabras que evolucionaron parcialmente, es decir, queda- ron en un estado in-
termedio entre los vulgarismos y los cultismos. Muchos de ellos proceden del campo semántico de la religión: "án-
gel", "virgen”
_ LATINISMOS. Están formados por expresiones, palabras, y sentencias tomadas del latín culto, que siguió utili-
zándose como lengua de cultura. Tales son quorum, curriculum vitae, deficit, mens sana in corpore sano, etc.
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Iremos estudiando la evolución que experimentaron las palabras latinas al pasar al gallego y al castellano, y los lati-
nismos de mayor uso.
ACTIVIDADES
1.-Las siguientes palabras son cultismos y vulgarismos (palabras patrimoniales). Deduce y colócalas en el cua-
Cultismos o palabras patrimoniales: vitalidade,noche, isla, pedal, taurino, filial, peninsular, vida, noctámbulo, hija,
pie, toro
Fíjate en el ejemplo:
Abella, abeja,/ ceo, cielo,/ pobreza,/ formigo, hormi- popŭlum, caelum, magistrum, apicŭlam,
magistral.
Ejemplo:
-Amo patriam.
-1ªp.sg.pres. -acus.f.sg
-verbo “amo” - CD
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(yo) Amo la patria’.
Germania,-ae (f):
Germaniae incolae in silvis habitant.
3ªp.pl. pres.indic.
- V “viven”
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