2º Bachillerato
EL RESUMEN DE TEXTOS
Resumir un texto consiste en exponer, con palabras propias, selectas y variadas, las
ideas esenciales del texto. La redacción ha de ser unitaria, es decir, ha de evitar la secuencia
de ideas o puntos desconectados entre sí, resultado característico de los resúmenes basados en la
sucesión de expresiones copiadas literalmente del texto. Resumir no es copiar una frase sí y otra
no, colocándolas una detrás de otra sin establecer ninguna relación entre ellas. Resumir es
recoger las ideas más importantes de un texto y exponerlas con palabras y estilo propios. Para
evitar repetir las palabras del autor (sólo se hará excepcionalmente si resulta imprescindible) es
importante entrenarse en el manejo de los sinónimos y las paráfrasis.
Se trata de componer un texto nuevo, aunque breve, desde una perspectiva objetiva y
que permita a cualquier lector del resumen saber, sin necesidad de acudir el texto original, qué
es lo que éste dice. En un resumen no debe nunca incluirse valoraciones propias o de otros
acerca de las ideas del texto; debe respetarse el tono y el enfoque ofrecido por el autor.
El resumen debe ser breve, claro y objetivo. Sus dimensiones, que normalmente se
moverán en torno al 20% del original, dependerán siempre de la importancia de las ideas
manifestadas.
El resumen ha de entrar directamente en las ideas del texto, evitando comodines de
apertura del tipo: “el texto trata de…”; “lo que el autor quiere decir es…”; “la idea más
importante del texto es…”. Un principio adecuado sería algo así: “Nuestra época se caracteriza
por una marcada pérdida del tiempo libre” (es decir, como si nosotros fuéramos los que decimos
esas cosas mismas cosas que dice el autor; nuestra opinión personal aquí no pinta nada).
Para elaborar el resumen, lo primero, como siempre, es leer atentamente el texto,
subrayando las ideas que consideremos más importantes y marcando, mediante llaves o
números, la jerarquía de las ideas según su importancia o según su función en el texto. A
continuación, es conveniente escribir en el margen, a ser posible ya con nuestras propias
palabras, la idea parcial que desarrolla ese fragmento del texto. Además, podemos marcar la
función que cumple esa idea en el conjunto del texto (puede ser la causa de la idea anterior, su
consecuencia, un ejemplo, una objeción a la idea de partida, una introducción, la conclusión,
etc.). Por fin, iniciaremos la redacción del resumen, intentando, en lo posible, respetar la
estructura del texto original. Aunque esto no es obligatorio, resulta más sencillo (y se pierde
menos tiempo) seguir la estructura del texto que pensar nosotros una nueva manera de exponer
las cosas. De hecho, lo que hacemos en la fase previa es un análisis de la estructura: dividir el
texto en partes, localizar las ideas principales y secundarias, identificar las funciones de las
diferentes ideas parciales en el conjunto, etc. Teniendo ya a disposición una estructura, no nos
hace falta encontrar otra. Todo resumen debe poseer una estructura interna, como
corresponde a un texto independiente, lo cual equivale a decir que debe ser coherente y
disponer la información de modo organizado. Tenemos que buscar la manera de relacionar las
distintas ideas presentes en el texto, evitando con ello el estilo telegráfico. A veces, para
redactar el resumen basta con dos o tres oraciones nada más, aunque, claro está, esas oraciones
serán bastante complejas.
Enrique Pradas García