TEMA 25: Los ácidos nucleicos. Replicación y transcripción.
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. COMPOSICIÓN QUÍMICA
3. ADN
4. ARN
5. REPLICACIÓN
6. TRANSCRIPCIÓN
7. CONCLUSIÓN
8. BIBLIOGRAFÍA
1. INTRODUCCIÓN
2. COMPOSICIÓN QUÍMICA
La base estructural de los ácidos nucleicos está formada por unidades llamadas nucleótidos,
cada uno compuesto de tres elementos clave: un grupo fosfato, una pentosa (un azúcar de
cinco carbonos) y una base nitrogenada. Las bases nitrogenadas se dividen en purinas
(adenina y guanina) y pirimidinas (citosina, timina en el ADN, y uracilo en el ARN). Esta
composición no solo permite la codificación genética, sino que también dota a los nucleótidos
de propiedades funcionales cruciales en la célula.
Para formar un nucleótido, la base nitrogenada se une a la pentosa mediante un enlace N-
glucosídico, generando un nucleósido. Cuando a este nucleósido se le añade un grupo fosfato,
se convierte en nucleótido, un proceso que permite que estos nucleótidos se unan entre sí
mediante enlaces fosfodiéster. Esta unión es clave para la formación de las largas cadenas
polinucleotídicas que caracterizan al ADN y al ARN.
Los nucleótidos, además de su papel estructural en los ácidos nucleicos, cumplen otras
funciones vitales. El ATP, por ejemplo, es la "moneda energética" de la célula, permitiendo
realizar reacciones y procesos vitales. El AMP cíclico, por su parte, actúa como mensajero
intracelular en procesos de señalización celular, destacando la versatilidad de estas moléculas.
Mediante la polimerización de nucleótidos se forman las cadenas de ADN y ARN, en las que la
secuencia de bases nitrogenadas codifica la información genética. La variación en el tipo de
pentosa y en la composición de las bases permite clasificar los ácidos nucleicos en ADN y
ARN, cuyas estructuras específicas definen sus roles en los organismos.
3. ADN
La estructura del ADN se puede comprender en varios niveles jerárquicos, cada uno de los
cuales revela cómo esta molécula no solo almacena información genética, sino que la organiza
y protege.
Estructura primaria: Es la secuencia lineal de nucleótidos que forman la cadena de ADN,
en la que cada base nitrogenada está unida a una pentosa y un grupo fosfato. Esta
secuencia específica es lo que constituye el "código genético" único de cada organismo,
permitiendo la expresión de genes que codifican para proteínas.
Estructura secundaria: La característica distintiva del ADN es su doble hélice, una
estructura descubierta gracias a los estudios de Chargaff, Rosalind Franklin y Maurice
Wilkins, y a las deducciones de Watson y Crick. Esta hélice de doble cadena, de 20 Å de
diámetro, se estabiliza mediante enlaces de hidrógeno entre bases complementarias (A
con T, y G con C), que permiten una estructura antiparalela. Esta configuración permite la
replicación exacta del ADN y una estabilidad única para la conservación de la información
genética. Además, en condiciones específicas, el ADN puede adoptar variantes
estructurales como las formas A y Z, lo que demuestra su flexibilidad estructural.
Estructura terciaria: La organización tridimensional del ADN varía según el tipo de
organismo. En bacterias y algunos virus, el ADN es circular y no se asocia con histonas. En
eucariotas, el ADN se compacta mediante histonas para formar estructuras nucleosomales,
que luego se enrollan en solenoides y se organizan en bucles, alcanzando niveles
crecientes de compactación hasta formar cromosomas mitóticos. Esta jerarquía de
organización permite al ADN mantenerse en un espacio reducido y facilita su segregación
durante la división celular.
El ADN presenta variaciones estructurales significativas entre diferentes organismos,
adaptándose a sus características y necesidades evolutivas. Puede encontrarse en formas
monocatenarias o bicatenarias, adoptando estructuras circulares o lineales y asociándose a
proteínas de soporte como las histonas en organismos eucariotas. Estas diferencias en la
estructura del ADN influyen en su regulación y en la expresión de la información genética,
permitiendo una complejidad organizacional que se adapta a cada tipo de organismo.
Además del núcleo en células eucariotas, el ADN también se localiza en orgánulos como
mitocondrias y cloroplastos, donde suele adoptar una forma circular, similar a la del ADN
bacteriano. Esta similitud apoya la teoría endosimbiótica, que sostiene que estos orgánulos
derivan de antiguos organismos procariotas que establecieron relaciones simbióticas con
células eucariotas primitivas. En bacterias, el ADN, de forma predominantemente circular, se
encuentra tanto en el cromosoma principal como en estructuras adicionales denominadas
plásmidos, los cuales suelen codificar para características adaptativas, como la resistencia a
antibióticos. Incluso ciertos tipos de viriones contienen ADN en su estructura, lo que resalta la
versatilidad de esta molécula en diversas formas de vida y su importancia en los procesos
evolutivos y de adaptación.
Desnaturalización del ADN: Un Propiedad Fundamental para la Biotecnología
Una de las propiedades más destacadas del ADN es su capacidad para desnaturalizarse, es
decir, separar sus dos cadenas complementarias bajo condiciones específicas de calor o
cambios de pH. Esta propiedad resulta fundamental en los procesos de ingeniería genética y
biotecnología, ya que permite manipular la molécula para aplicaciones como la reacción en
cadena de la polimerasa (PCR), que amplifica regiones específicas de ADN, o la clonación de
genes para investigación y desarrollo de terapias génicas. Al mismo tiempo, la capacidad del
ADN para renaturalizarse, es decir, para que las cadenas separadas vuelvan a unirse de
manera complementaria, es esencial en técnicas de recombinación y edición genética,
facilitando la manipulación de secuencias y el estudio de nuevas terapias.
4. ARN
El ácido ribonucleico (ARN) es una macromolécula compuesta por ribonucleótidos unidos
mediante enlaces fosfodiéster. A diferencia del ADN, los nucleótidos en el ARN incluyen
adenina, guanina, citosina y uracilo, además de algunas bases metiladas como la metilguanina
y metilcitosina, que varían en función del tipo y función del ARN. La ribosa es el azúcar que
compone su estructura, y el número de nucleótidos en el ARN puede oscilar entre 75 y varios
miles. En la mayoría de los organismos, el ARN se presenta de forma monocatenaria; sin
embargo, en algunos casos, como los reovirus, aparece en forma bicatenaria. En los
monocatenarios, el ARN puede adoptar estructuras de doble hélice a través del apareamiento
de bases complementarias dentro de la misma cadena, formando lazos o bucles que resultan
en configuraciones complejas y funcionales.
La diversidad estructural y funcional del ARN se manifiesta en los distintos tipos que existen,
cada uno adaptado a una función específica en el proceso de expresión génica y en la
regulación celular:
1. ARN Mensajero (ARNm): Este tipo representa entre el 3 % y el 5 % del total de ARN
celular y está formado por cadenas lineales que pueden alcanzar hasta los 5,000
nucleótidos. Se sintetiza en el núcleo mediante transcripción, donde copia la secuencia de
un fragmento de ADN molde para llevar la información genética desde el núcleo al
citoplasma. Una vez en el citoplasma, el ARNm se asocia con los ribosomas y actúa como
plantilla para ordenar los aminoácidos durante la síntesis de proteínas. Este ARN tiene una
vida corta, que varía desde minutos en células procariotas hasta horas o días en
eucariotas, tras lo cual es degradado.
2. ARN de Transferencia (ARNt): El ARNt es responsable de transportar los aminoácidos
hasta el ribosoma en el orden indicado por el ARNm. Esta molécula es relativamente
pequeña, con entre 73 y 93 nucleótidos, y presenta una estructura secundaria
característica con brazos y bucles, que facilita su interacción con los aminoácidos. El ARNt
se une a un aminoácido específico mediante un enlace éster en su extremo 3’, ayudando a
garantizar la precisión en la síntesis proteica. Una característica distintiva del ARNt es el
anticodón, una secuencia de tres bases que reconoce al codón complementario en el
ARNm, asegurando que se coloque el aminoácido correcto en la cadena proteica.
3. ARN Ribosómico (ARNr): Constituye entre el 80 % y el 90 % del ARN celular y se
encuentra asociado con proteínas en los ribosomas, donde desempeña un papel
estructural y funcional fundamental. El ARNr forma una parte esencial de los ribosomas y
presenta una estructura con zonas de doble hélice. En los ribosomas de procariotas, el
coeficiente de sedimentación es de 70 S, mientras que en los eucariotas es de 80 S,
diferenciándose en sus subunidades y en la composición de sus proteínas y moléculas de
ARNr.
4. ARN Nucleolar (ARNno): Localizado en el nucleolo, este ARN participa en la síntesis y
ensamblaje de los ribosomas. El ARN nucleolar es clave en el procesamiento del ARNr y
en la formación de las subunidades ribosómicas, necesarias para la síntesis de proteínas
en el citoplasma.
5. ARN Pequeño Nuclear (ARNpn): Este ARN se encuentra en el núcleo y participa en el
procesamiento y maduración del ARNm, especialmente en el proceso de eliminación de
intrones. A través de complejos de ribonucleoproteínas, el ARNpn facilita el empalme del
ARN mensajero precursor para generar el ARNm funcional que posteriormente será
traducido en proteínas.
6. ARN Interferente (ARNi): Este tipo de ARN es crucial para la regulación genética a través
de un mecanismo de silenciamiento génico, donde pequeñas moléculas de ARN interfieren
con la expresión de genes específicos. El ARNi participa en procesos como la degradación
de ARNm no deseados o la regulación de la expresión génica, contribuyendo a la defensa
celular contra virus y a la regulación de genes en diversos procesos biológicos.
7. ARN Víricos: Los virus pueden contener ARN en lugar de ADN como su material genético,
y en estos casos, el ARN puede ser tanto monocatenario como bicatenario, como ocurre en
el virus del mosaico del tabaco, el virus de la gripe o los reovirus. En estos virus, el ARN
dirige el proceso de infección y replicación dentro de la célula huésped, representando una
forma adaptativa de material genético que les permite una rápida evolución y adaptación a
sus entornos.
5. Replicación del ADN
La replicación de ADN es el proceso por el cual una molécula de ADN se duplica para dar lugar
a dos moléculas de ADN hijas idénticas, que conservan la misma secuencia de bases que la
molécula inicial. Este proceso sucede en la fase S del ciclo celular, previo a la división celular.
Un experimento clave en la comprensión del mecanismo de replicación fue realizado por
Meselson y Stahl en 1958. Este estudio confirmó que la replicación del ADN es
semiconservativa, es decir, cada una de las moléculas hijas contiene una hebra original y una
hebra nueva. Para probar esto, Meselson y Stahl utilizaron isótopos de nitrógeno (N15 y N14)
en cultivos de Escherichia coli, demostrando a través de técnicas de centrifugación que cada
ciclo de replicación producía una molécula de ADN con una hebra antigua y otra recién
sintetizada, descartando así las hipótesis conservativa y dispersiva.
Aunque existen diferencias entre el proceso de replicación en procariotas y eucariotas, el
desarrollo del proceso en procariotas nos servirá como explicación de las fases de la
replicación; sobre esta veremos las variaciones que se producen en eucariotas.
La replicación en procariotas se puede dividir en dos fases: iniciación y elongación.
Fase de iniciación
La replicación se inicia cuando proteínas específicas reconocen el origen de replicación y se
unen a él. Esta unión activa las helicasas, que rompen los puentes de hidrógeno entre bases
complementarias y separan las dos cadenas de ADN, con lo que se forma una burbuja de
replicación.
Las SSBP se unen a las cadenas separadas e impiden que se vuelva a formar la doble hélice.
Simultáneamente se activan las girasas y topoisomerasas que relajan la tensión de la zona de
doble hélice próxima a la burbuja de replicación. La acción de la helicasa permite que la
burbuja de replicación se extienda en los dos sentidos a lo largo del cromosoma, generándose
dos regiones en forma de Y en los extremos de la burbuja denominados horquillas de
replicación, donde se van a sintetizar las nuevas cadenas de ADN.
Fase de elongación
La primasa sintetiza los cebadores para iniciar la elongación. La ADN polimerasa III incorpora
desoxinucleótidos complementarios a partir del extremo 3' del cebador, desplazándose sobre la
cadena molde y generando la hebra continua en la cadena conductora. En la hebra retardada,
esta polimerasa se desprende al alcanzar el cebador previo. La ADN polimerasa I elimina los
cebadores y los reemplaza por ADN. Finalmente, la ligasa une los fragmentos de Okazaki en la
hebra retardada, completando la replicación del ADN.
Los posibles errores en la incorporación de bases se reparan gracias a la actividad
exonucleasa de la ADN polimerasa III.
La replicación en eucariotas a grandes rasgos es similar a la de procariotas con algunas
peculiaridades:
Los orígenes de replicación son múltiples, por lo que se inicia simultáneamente en varios
puntos de cada cromosoma.
Hay cinco tipos de ADN polimerasas, que se re- parten las tareas de elongación,
eliminación de cebadores y corrección de errores.
El ADN eucariótico se encuentra unido a histonas, por lo que durante la replicación se van
estructurando también los nucleosomas.
6. Transcripción del ADN a ARN
La transcripción fue descubierta en los años 60, cuando los científicos empezaron a
comprender cómo la información genética en el ADN se utilizaba para dirigir la síntesis de
proteínas. Uno de los pioneros en este campo fue François Jacob, quien, junto a Jacques
Monod, propuso el modelo del operón, explicando cómo los genes pueden regularse en
respuesta a estímulos específicos en organismos procariotas. Esto permitió entender la
importancia de la transcripción y su regulación en la expresión genética.
La transcripción es el proceso mediante el cual la información genética de una secuencia de
ADN se transfiere a una molécula de ARN.
Iniciación
En procariotas, solo una de las cadenas de ADN, llamada "cadena molde," actúa como guía
para la formación del ARN, mientras que la "cadena codificante" tiene una secuencia idéntica al
ARN (con timina sustituida por uracilo). La ARN-polimerasa, enzima responsable de la
transcripción, se une a secuencias promotoras específicas del ADN (como TTGACA y TATAAT),
que permiten abrir la doble hélice y exponer la cadena molde para la transcripción. Este
proceso inicia sin necesidad de un cebador.
Elongación
Durante la elongación, la ARN-polimerasa se desplaza a lo largo de la cadena molde en
dirección 3'→5' y sintetiza el ARN en dirección 5'→3'. En cada paso, el enzima incorpora
ribonucleótidos complementarios a la cadena molde de ADN, formando una cadena de ARN en
crecimiento. Este proceso continúa de manera lineal a lo largo de la cadena molde.
Terminación
La ARN-polimerasa continúa la transcripción hasta que alcanza una señal de terminación en el
ADN. Estas señales de parada suelen ser secuencias palindrómicas que forman una estructura
en horquilla en el ARN, lo que facilita la separación de la ARN-polimerasa y la liberación de la
molécula de ARN.
Maduración
En procariotas, solo el ARN de transferencia (ARNt) y el ARN ribosómico (ARNr) requieren
maduración para ser funcionales, mientras que el ARN mensajero (ARNm) está listo para la
traducción de inmediato. Además, los genes procariotas suelen ser policistrónicos, permitiendo
que varios genes se transcriban en una única molécula de ARNm y regulen conjuntamente,
como en el modelo del operón.
La maduración es el proceso que requieren las cadenas de ARN transcritas para dar lugar a los
tipos principales de ARN que se han explicado (ARNt, ARNr, ARNm).
En los organismos procariotas los ARNt y ARNr se sintetizan en forma de largas moléculas de
ARN, denominadas transcritos primarios, que contienen numerosas copias de cada uno de
ellos. Estos transcritos son posteriormente cortados por enzimas específicas para dar lugar a
los distintos tipos de ARNt y ARNr.
Por el contrario, el ARNm transcrito no requiere ninguna modificación posterior. De hecho, la
traducción a proteína se inicia incluso antes de que termine la transcripción, ya que los
ribosomas se pueden acoplar al extremo 5' libre de la cadena de ARNm en crecimiento.
En los eucariotas, la transcripción ocurre en el núcleo y es un proceso más complejo que en
procariotas. Implica tres tipos de ARN-polimerasas (I, II, y III) y varias etapas de procesamiento
para obtener un ARN funcional.
Iniciación
En eucariotas, la transcripción inicia cuando las proteínas llamadas factores de transcripción
(TF) reconocen y se unen al promotor principal, conocido como caja TATA, ubicada a unos 25
nucleótidos antes del inicio de la transcripción. Esta unión facilita la entrada de la ARN-
polimerasa II, que empieza a transcribir la cadena de ADN.
Elongación
A medida que la ARN-polimerasa II se desplaza por la cadena de ADN, transcribe tanto exones
(regiones codificantes) como intrones (regiones no codificantes). Una vez añadidos los
primeros 30 nucleótidos, en el extremo 5' del ARN se une una "caperuza" de metilguanosina
trifosfato, que protegerá al ARN y actuará como señal de inicio durante la traducción.
Terminación
Aunque el mecanismo de terminación en eucariotas no es del todo comprendido, en muchos
casos se transcribe una secuencia específica (AAUAAA) que indica el fin de la transcripción.
Después de este punto, se añade una cola de poli-A en el extremo 3' del ARN, compuesta por
aproximadamente 200 nucleótidos de adenina.
Maduración
El ARN precursor en eucariotas debe pasar por la maduración o procesamiento
postranscripcional antes de salir al citoplasma. Este proceso incluye el corte y empalme
(splicing), donde se eliminan los intrones y se unen los exones para formar una cadena de ARN
mensajero madura y continua, lista para la traducción en proteína.
7. Conclusión