NUESTRO MEJOR AMIGO
PASAJE CLAVE: Juan 15.12-17
LECTURAS DE APOYO: Mateo 26.49, 50 | Lucas 5.19, 20 | Lucas 7.33, 34 | Lucas 12.1, 4 | Juan
11.1-11 | Juan 15.12-17 | Romanos 5.10
INTRODUCCIÓN
Sin importar cuán bueno sea un amigo, siempre existirán desacuerdos y decepciones.
Es algo normal en las relaciones humanas. Pero los cristianos contamos con un amigo que es
superior a todos los demás; nos referimos al Señor Jesucristo. No solo es nuestro Creador, Rey
soberano y Salvador, sino que también es nuestro mejor amigo. Nunca nos dejará, ni nada
podrá separarnos de su amor.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Nos cuesta trabajo aceptar el hecho de que Jesucristo pueda ser nuestro amigo, dado que su
grandeza no tiene límites; pero Él no tiene problema alguno en vernos como tal. Mientras vivió
en este mundo como ser humano, se refirió a muchos con el título de “amigo”.
Lucas 5.19, 20. Cuando unas personas que traían a un paralítico para que fuera sanado
por Jesucristo no pudieron entrar al lugar donde estaba, bajaron al hombre por un
hueco del tejado. Y al ver su fe les dijo: “Amigo, tus pecados quedan perdonados”
(Lucas 5.20 NBV).
Lucas 7.33, 34. Los fariseos y saduceos se ofendieron porque el Señor se reunía con los
pecadores. Lo acusaron, diciendo: “Este es un hombre comilón y bebedor de vino,
amigo de publicanos y de pecadores” (Lucas 7.34).
Lucas 12.4. En otra ocasión Cristo les dijo a sus discípulos: “Mas os digo, amigos míos:
No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer”.
Juan 11.11. Cuando Jesucristo escuchó que su amigo Lázaro estaba enfermo, dijo a sus
discípulos: “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle”.
Mateo 26.49, 50. La ocasión más impactante en la que el Señor se dirigió a una
persona con el título de amigo, fue cuando Judas se acercó a Él para entregarle. “Y
Jesús le dijo: ‘Amigo, ¿a qué vienes?’ Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y
le prendieron” (v. 50).
Cómo expresa Jesucristo su amistad
En Juan 15.12-17 se nos da una maravillosa descripción de cómo Jesucristo demuestra su
amistad hacia nosotros.
Con su amor abnegado. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por
sus amigos” (Juan 15.13). Ha habido personas dispuestas a dar su vida para salvar a
otros, pero el sacrificio de Cristo es mucho mayor. Cuando alguien entrega su vida por
otros, casi siempre lo hace como un acto espontáneo, durante un momento de gran
peligro. Por el contrario, Jesucristo planificó dar su vida por nosotros desde antes de la
fundación del mundo. Nos amó mucho antes de que naciésemos y murió en la cruz
para rescatarnos del pecado, a pesar de que aún éramos sus enemigos (Romanos
5.10). A diferencia de aquellos que mueren para salvar la vida física de otros, la muerte
del Señor en la cruz nos rescató de la condenación eterna y nos dio vida eterna.
Al tomar la iniciativa en la relación. “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os
elegí a vosotros” (Jn 15.16). Nadie puede escoger por sí mismo ser amigo de Cristo;
solo Él es quien toma la iniciativa. No nos escogió como amigos porque fuésemos
dignos, ni por nuestras buenas obras. La única razón por la que podemos ser amigos
del Señor es por lo que hizo por nosotros. Nuestro único rol es responder al llamado
del Espíritu Santo a reconocer nuestros pecados y a clamar por misericordia y
salvación.
Por el efecto revolucionario de su amor. “Este es mi mandamiento: ‘Que os améis
unos a otros, como yo os he amado’” (Juan 15.12). “Vosotros sois mis amigos, si hacéis
lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su
señor; pero os he llamado amigos” (Juan 15.14, 15). Nuestra vida fue transformada por
completo desde el momento en el que fuimos salvos. Se nos dio un corazón y un
espíritu nuevo. Pudimos relacionarnos con Cristo de una manera diferente por
completo, pues hemos venido a ser sus amigos. Esta transformación se caracteriza por
una vida de obediencia y por el amor que demostramos tener hacia los demás.
Al revelarnos verdades divinas. “…pero os he llamado amigos, porque todas las cosas
que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15.15). Mientras Jesucristo estuvo
con sus discípulos, les reveló verdades eternas que no hubieran podido llegar a
conocer de otra manera. Estas enseñanzas solo se las dio a los que llamaba amigos.
Después de la ascensión del Señor, el Espíritu Santo les recordó a los discípulos todo lo
que Jesucristo les había dicho, y es por eso que contamos con estas enseñanzas en la
Biblia.
Al desafiarnos. “Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y
vuestro fruto permanezca” (Juan 15.16). El fruto que Jesucristo desea que llevemos
como amigos suyos consiste en las cualidades internas del fruto del Espíritu (amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza) y las buenas
obras que ha preparado de antemano para nosotros. En otras palabras, nos desafía a
llegar a ser la persona que desea que seamos y a alcanzar lo que nos tiene preparado.
Razones por las que Jesucristo es nuestro mejor amigo
Nos acepta tal y como somos, pero no nos deja de esa manera.
Siempre tiene tiempo para nosotros y nunca está demasiado ocupado.
Nos habla por medio de su Palabra escrita.
Nos escucha cuando oramos.
Nos perdona y nos justifica en su perfecta justicia.
Nos comprende en nuestras debilidades y dificultades.
Camina con nosotros en medio de las pruebas.
Está siempre disponible para satisfacer nuestras necesidades en cualquier
circunstancia.
Es sincero y no trata de ocultarse. Nos ha revelado sus pensamientos y sus caminos en
su Palabra.
Es sensible y nos conoce mejor que nosotros mismos.
Nos exhorta a lo largo de toda nuestra existencia.
Es paciente para con nosotros en nuestras batallas y debilidades personales, y nos guía
en nuestro crecimiento espiritual.
Es bondadoso. Todo lo que tenemos proviene de Él, incluyendo nuestra vida.
Nos anima durante tiempos de necesidad, por medio de sus hijos y de su presencia en
nuestra vida.
Siempre es veraz y nunca nos engaña.
Siempre es fiel. Lo que dice, lo hará.
Está comprometido con nosotros y cumplirá sus promesas.
Nos confronta cuando pecamos porque nos ama.
Desea lo mejor para nosotros. En ocasiones eso significa que tiene que reajustar
nuestros planes, para que vengan a ser similares a los suyos.
Nos ama sin condiciones. No hay nada que tengamos que hacer para ganar o merecer
su amor.
Dio su vida por nosotros.
Ha preparado un lugar en el cielo para nosotros.
Pasará la eternidad con nosotros.
REFLEXIÓN
¿Le cuesta trabajo reconocer que Jesucristo es su amigo? ¿Cuáles concepciones
erróneas le impiden disfrutar de esa relación personal por la que el Señor dio su vida?
TE VALORA
1. Un buen amigo te ama a lo largo del tiempo
Por supuesto, la verdadera amistad se basa en el amor. El amor de un buen amigo por ti no
terminará, incluso si llega el momento en que ya casi no se ven. Siempre que os encontréis, el
mismo cariño permanecerá entre vosotros.
“Un amigo ama en todo tiempo, y un hermano nace para un tiempo de adversidad.”
(Proverbios 17:17)
2. Un buen amigo comparte tus cargas.
Un buen amigo no solo está disponible para los momentos de diversión. Estarán allí para
usted durante las crisis. Son de apoyo y definitivamente lo ayudarán cuando lo necesite.
“Llevad las cargas los unos de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo”. (Gálatas 6:2)
3. Un buen amigo es desinteresado y humilde.
Uno de los mejores rasgos de un verdadero amigo es el desinterés, junto con la humildad.
Ese amigo no insistirá en sus propias demandas y ambiciones, sino que se centrará más en
tus necesidades y sentimientos. Son humildes contigo, siempre levantándote.
“No hagas nada por ambición egoísta o vanidad. Más bien, con humildad, valorad a los
demás por encima de vosotros mismos” (Filipenses 2:3).
4. Un buen amigo es confiable.
Siempre puedes confiar en un buen amigo, especialmente cuando tocas fondo. Te tratan
como a una familia, por lo que te ayudarán aunque no tengas nada que dar a cambio.
“Quien tiene amigos en los que no se puede confiar pronto se arruina, pero hay un amigo
más unido que un hermano”. Proverbios 18:24
5. Un buen amigo te perdona.
Los amigos también pueden tener malentendidos. Sin embargo, un buen amigo siempre
elegirá perdonarte. Puede que no hables por un tiempo, pero la cercanía se restaurará
debido a la humildad y el perdón.
“Soportáos unos a otros y perdonaos unos a otros si alguno de vosotros tiene queja contra
alguien. Perdona como el Señor te perdonó”. (Colosenses 3:13)
6. Un buen amigo se sacrifica por ti.
Como se mencionó anteriormente, un buen amigo es desinteresado. Están dispuestos a
sacrificar sus propias necesidades y comodidad solo para ayudarte cuando estás deprimido.
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” (Juan 15:13)
TIENE UN BUEN CARACTER
7. Un buen amigo es pacífico y paciente.
Hazte amigo de una persona que no se enoja fácilmente y es un fanático de la guerra.
Podrían influir en ti para que seas igual. En cambio, debes encontrar un amigo amante de la
paz, gentil y paciente.
“No te hagas amigo de un hombre de mal genio, no te asocies con uno que se enoja
fácilmente, o puedes aprender sus caminos y caer en la trampa”. (Proverbios 22:24-25)
8. Un buen amigo no es envidioso ni orgulloso.
Un buen amigo es alguien que no está celoso de ti. Como te aman, celebrarán tu éxito en
lugar de amargarse. Además, no son personas orgullosas que se jactarían de sus logros solo
para demostrar que son mejores que tú.
“El amor es paciente, el amor es amable. No tiene envidia, no se jacta, no es orgulloso”. (1
Corintios 13:4)
9. Un buen amigo no chismea.
Además, un gran amigo no chismeará sobre ti con otras personas. Son dignos de confianza y
guardarán tus secretos, incluso tus defectos, para sí mismos. Ellos te defenderán y
protegerán del juicio de los demás.
“Una persona perversa suscita conflicto, y un chisme separa a los amigos cercanos”.
(Proverbios 16:28)
10. Un buen amigo no juzga y no es hipócrita.
Además, no te condenarán por tus errores. Los buenos amigos no pensarán que son mejores
que tú porque saben que tienen defectos. En cambio, lo alentarán a ayudarse mutuamente a
mejorar.
“¿Por qué miras la aserrín en el ojo de tu hermano y no prestas atención a la viga en tu
propio ojo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Déjame sacar la paja de tu ojo’, cuando
todo el tiempo hay una viga en tu propio ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio
ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Mateo 7:3-5)
TE AYUDA A SER UNA MEJOR PERSONA
11. Un buen amigo es una influencia positiva para ti.
En relación con el núm. 10, un buen amigo te influye para mejorar como persona,
especialmente en tu caminar con Dios. No te tentarán a caer en malos hábitos y relaciones.
Pero, por otro lado, te animarán a sumarte a actividades que pueden ayudarte a crecer y ser
más productivo.
“No se deje engañar: “Las malas compañías corrompen el buen carácter”. (1 Corintios 15:33)
12. Un buen amigo te reprende cuando haces mal.
Un amigo justo te reprenderá valientemente cada vez que cometas un error. Para ellos,
prefieren herir tus sentimientos que hacerte pensar que está bien con ellos. Simplemente
quieren que recuperes el sentido y hagas lo correcto.
“Mejor es la reprensión abierta que el amor escondido. Se puede confiar en las heridas de un
amigo, pero un enemigo multiplica los besos”. (Proverbios 27:5-6)
13. Un buen amigo no tolera tus pecados.
Como se menciona en el núm. 12, no esperes que un verdadero amigo tolere tus fechorías.
Puede que te acepten por lo que eres, pero no te apoyarán en el pecado.
“El amor no se deleita en el mal sino que se regocija en la verdad.” (1 Corintios 13:6)
14. Un buen amigo te anima y te ayuda a mejorar en general.
Un buen amigo no solo te animará espiritual y moralmente. También lo ayudarán a mejorar
sus habilidades, carrera, relaciones y otras áreas de la vida. Por ejemplo, lo presionarán para
que se inscriba en capacitaciones y talleres. O te ayudarán a encontrar un buen trabajo.
“Al igual que hierro afila hierro, un hombre afila a otro.” (Proverbios 27:17)
15. Un buen amigo es sabio e influye en ti para que seas uno.
La Biblia también aconseja ser una compañía con gente sabia. Por lo tanto, puedes decir que
tienes un buen amigo si es espiritual y emocionalmente maduro. Estas son personas que le
darán consejos prácticos pero bíblicos.
“El que anda con sabios, sabio se hace; mas el que se junta con necios, sufre mal.”
(Proverbios 13:20)
Encuentra ese buen amigo
Si crees que aún no tienes un buen amigo, pídele a Dios que te dé al menos uno. El Señor
ciertamente responderá a tu oración ya que es conforme a Su voluntad. Además, desea ser
un buen amigo también. Por lo tanto, asegúrese de practicar y aplicar las características
mencionadas anteriormente en su vida. Con eso, el Señor te emparejará con otras personas
que también buscan grandes amigos.