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Rev. Febrero 2021
Autor:
Prestigio Formación Ejecutiva
Nota Técnica: Conversaciones Difíciles
Introducción
En la interacción del día a día, nos encontramos a veces sumidos en
conversaciones que no nos resultan fluidas, en las que nos sentimos incómodos.
Una conversación se hace difícil cuando intervienen temas delicados de
comunicar que pueden herir, ofender, molestar a nuestro interlocutor; cuando
nosotros mismos nos sentimos vulnerable ante determinada conversación, o
información que debemos comunicar.
La dificultad viene dada por la percepción ante la situación de peligro o la
necesidad de prevención, lo que genera en la conversación pantallas de filtros
subjetivos, con emociones posiblemente intensas y desagradables. Dicho de otro
modo: una conversación es difícil si nosotros creemos que es difícil. Y en esto
interviene nuestra actitud como comunicadores y nuestro propio auto concepto
y autoestima.
Las tres actitudes de la comunicación
En toda comunicación intervienen tres actitudes que condicionan cómo
expresamos lo que queremos decir.
[Link] actitud ante el mensaje: Si no creemos lo que decimos, si tenemos
reticencias, miedos, inseguridades o, todo lo contrario; si lo creemos,
estamos de acuerdo, estamos alineados y nos sentimos seguros con lo que
queremos decir, entonces el mensaje estará impregnado de esa seguridad o
inseguridad. Es algo que ocurre inconscientemente, en realidad no
podemos controlar el 100% de cómo comunicamos, sin embargo, podemos
gestionar nuestra actitud hacia el mensaje, para que la forma como lo
comunicamos obedezca a la actitud conscientemente elegida.
• Si tengo que informar de algo a alguien que me ha decepcionado, esa
decepción se verá reflejada en mi comunicación a no ser que haciéndola
consciente la resuelva antes. Como puedes observar, comunicación y
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comprensión emocional, van de la mano; siendo la primera la
consecuencia de la segunda.
[Link] actitud hacia el entorno: De forma análoga a la actitud anterior, la forma
como evalúas consciente o inconscientemente el contexto, la situación el
problema, marcará subjetivamente el mensaje, por lo que, de nuevo, tal vez
merezca la pena reflexionar sobre nosotros mismos antes de iniciar una
conversación que consideramos difícil.
• Si ante un problema determinado, marco de la conversación difícil, yo he
tomado de antemano una decisión, aunque no la haya verbalizado, o he
juzgado la situación de antemano, de nuevo ese juicio o actitud ante la
decisión marcará el nivel de apertura o cierre en la conversación. Por este
motivo es crítico comprender la diferencia entre los desafíos técnicos y
adaptativos, ya que nos permite analizar el entorno integrando la
diversidad y eliminando juicios y sesgos y nos permite comprender el
grado de dificultad que debemos movilizar.
[Link] actitud hacia mí mismo: Curiosamente en nuestro diálogo interno hay
una serie de auto exigencias que a menudo intervienen en la calidad de la
comunicación sin nosotros darnos cuenta. Si mi actitud hacia mi mismo es
de autocrítica, o de culpabilización, o si no nos sentimos hábiles para tener
esa conversación difícil, todo mi discurso se verá afectado por esa auto
valoración.
• Si ante una conversación difícil lo que sentimos es temor, miedo,
preguntémonos de qué no nos sabemos capaces; en qué habilidades,
talentos estamos desconfiando. Por otro lado, puede ocurrir que lo que
está en juego sean nuestros valores, en cuyo caso, tenerlos claros y actuar
bajo la coherencia es fundamental. Sin embargo, en este punto es muy
importante abrirse a las posibilidades de los demás para poder
diagnosticar de una manera sistémica y comprender las “pérdidas” que
están en juego y generar resistencia en mí y en los demás.
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Prepárate antes de confrontar: 1
• Debes saber cuándo confrontar y cuándo dejar ir
• Aclara tus motivos
• Entiende las tres posibles reacciones de las confrontaciones
• Elige el lugar y el momento adecuado.
• Distingue entre lo que prefieres y lo que está mal.
• Escucha y busca entender
• Habla con los sentimientos, luego vuelve al tema.
• Solicita un cambio específico.
• Si se requiere poner límites, comunícalos.
• Busca aceptar sugerencias.
• Cuando la otra persona te culpa, pone excusas o minimiza el problema,
empatiza con su
punto de vista sobre el problema, y trata de verbalizar las diferentes
interpretaciones sin
juicios.
• Sé paciente. Tener paciencia no significa que olvides los límites.
• Mantente en control de ti mismo. Hazte cargo de la única persona que
puedes controlar: tú.
• Pregunta “¿cómo puedo hacer esto?”. A veces, la otra persona no es
consciente de que está
a la defensiva.
• Hacer una pregunta como: “¿cómo puedo dejarte saber cómo me siento sin
que te enojes
conmigo por decírtelo?”, le da la oportunidad de darse cuenta de su estado
defensivo y controlarse.
1Clave, Los Puntos. Los Puntos Clave de: Cómo Tener Esa Conversación Difícil Que
Has Estado Evitando (Spanish Edition) (p. 38). Edición de Kindle.
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• Deja claro que el problema existe y busca un acuerdo en la interpretación.
• Es muy útil pedirle a la otra persona ponga en sus palabras lo que escuchó.
Si lo que la otra
persona dice es lo que quisiste comunicar, puedes proseguir. Si no, necesitas
aclarar el punto.
Al prepararte para tener una conversación difícil con alguien, recuerda esto:
“Trata de abrir posibilidades de futuro y busca construir desde un propósito común”
Como piensas es cómo te comunicas
Una mala noticia, un feed back de corrección, una observación que puede ser
mal interpretada, un conflicto... pueden generar en nosotros dudas, reserva,
inseguridad. Es frecuente que incluso tengamos temor de cómo la persona
recibirá la comunicación, de cuál será su reacción, de qué tanto sufrirá o incluso
de cuáles serán las consecuencias para con nosotros.
En este sentido entran en juego algunos de nuestros paradigmas por ejemplo
con respecto al conflicto y a los errores.
Paradigma erróneo del error: “el error no es admisible; no podemos
equivocarnos”. Como lo hemos venido trabajando: Debemos ser intolerantes
con el error (Corregir y aprender) y tolerantes con quien lo comete.
Este paradigma es el fundamento de creencias rígidas que se desarrollan en el
carácter y que harán que nos relacionemos con el error desde la repulsa, el
rechazo, el juicio, la sanción y el castigo. Abordar una conversación difícil sobre
el error por lo tanto estará determinado necesariamente por este paradigma, lo
cual puede resultar destructivo para las personas y para la relación.
Paradigma eficiente de error: “Desde mi responsabilidad busco no
equivocarme, y cuando lo hago, pongo el error sobre la mesa para aprender de
él; corregirlo y aprovecharlo como una oportunidad de desarrollo”
Desde esta premisa de entendimiento del error, la comunicación fluirá con más
naturalidad, ya que estaremos vinculados a la oportunidad, y al aprendizaje.
Nos sentiremos mucho más capaces de abordar una oportunidad que un
castigo; más capaces y menos culpables. Incluso, una conversación pasa de ser
difícil a ser natural y cotidiana.
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De manera análoga el paradigma erróneo del conflicto es el que comprende el
conflicto como algo negativo, destructivo y a evitar. En este marco, una
discusión se concibe como conflicto, lo mismo que un desacuerdo, evitando
progresar frente al problema en lugar de evadirlo.
El paradigma eficiente del conflicto lo comprende como una oposición de
intereses en cuyo marco existe la oportunidad de encontrar intereses comunes
que confluyen y que construyen, integrando la diversidad de opiniones y
perspectivas. Un desacuerdo no necesariamente es un conflicto, y en cualquier
caso es de nuevo una oportunidad de intercambio y crecimiento colectivo para
progresar.
El planteamiento es por lo tanto el mismo que con la forma de concebir el error:
si entendemos que el conflicto es positivo, es una oportunidad y genera
crecimiento, abordaremos la comunicación durante el mismo desde esas
mismas premisas constructivas:
• Aceptaremos la legitimidad de la posición del otro
• Saldremos de la conversación de las posiciones para entrar en la
conversación de intereses
comunes.
• Buscaremos primero observar + interpretar. En este punto es donde se
existen los desafíos
adaptativos. Una vez tengamos claro el reto, la intervención es más efectiva
y sistémica.
• Indagaremos haciendo preguntas y escuchando activamente
• Buscaremos escuchar las voces silenciosas
• Enfocaremos el discurso en el desafío, no en las persona
• Buscaremos el propósito común para construir desde ahí.
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Recuerda la pirámide PIN
La pirámide PIN es una forma gráfica de diferenciar las posiciones, los intereses
y las necesidades que intervienen en un conflicto. La comunicación en este tipo
de conversaciones se orienta a poner el foco en las necesidades no tanto en las
posiciones. Al hacerlo podremos localizar las necesidades de cada cual,
empatizar y abordar la conversación con serenidad o al menos emociones
moderadas.
P: Posición es lo que decimos que queremos; son nuestras afirmaciones
“Quiero que reconozcan mi trabajo”
I: Interés es lo que deseamos; el para qué queremos lo que decimos que
queremos
“Necesito ese reconocimiento para sentirme motivado”
N: Necesidades; es lo que debemos tener y necesitamos
“Necesito ser aceptado, estar integrado.... Etc”
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No personalices el problema en la conversación:
Aclara la naturaleza del problema. Pon el foco en la causa del problema, no en
los síntomas. Busca confirmar que estáis interpretando lo mismo.
Aclara los efectos del problema. Comenta el efecto que el problema tiene en ti,
de forma descriptiva: de esta manera expondrás aquello que de otro modo
darías por sabido o sobreentendido, y tu interlocutor que no le estás juzgando,
pudiendo expresar incluso tu posible dolor.
Aclara tu deseo de cambio. Durante la conversación, evita quedarte en los
aspectos negativos del problema. Abre la puerta a la posibilidad del cambio que
te gustaría ver y qué podría ayudar en la resolución del problema.
• Recuerda: Nos resistimos a las pérdidas asociadas al cambio. Hablar de
pérdidas es importante para poder progresar y empatizar en las diferentes
facciones.
Validar es unir
Reconocer al otro, validar a la persona que confrontas, es importante para que
se sientan valoradas y no juzgadas. Ponerte de su lado, te ayudará a empatizar
y abordar la confrontación desde una energía positiva. La verdadera afirmación
viene de una preocupación auténtica por el otro. Expresa que entiendes su
punto de vista a pesar de las posiciones diferentes, aportará tranquilidad en la
conversación.
Cuando te comuniques, construye, construye y sigue
construyendo.
El quid de la cuestión en temas de conversaciones difíciles por lo tanto es el
matiz constructivo con el que podemos abordar todo discurso en la medida que
es viable y que sí está en nuestro ámbito de responsabilidad. Una mala noticia
es una mala noticia, maquillarla resultará contraproducente y transmitirá
precisamente nuestro sentir, nuestra resistencia y desagrado ante la mala
noticia, o ante el contexto. La cuestión no es tanto si es bueno o malo que esa
actitud se desvele, sino si al hacerlo construye o no construye; si aporta a no
aporta valor.
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Déjame que te comparta el triple filtro de Sócrates:
• En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran
respeto que profesaba a todos.
Un día, un aprendiz se acercó a decirle:
• Maestro ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
• Espera un minuto – replicó Sócrates. Antes de decirme nada, quisiera que
pasaras la prueba
de los 3 filtros a lo que vas a decirme.
• ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
• No, realmente sólo escuche sobre ello... me lo han contado a mi...
• Está bien, dijo Sócrates, entonces realmente no sabes si es cierto o no...
• Este es el filtro de la verdad
• Ahora permite aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad... ¿Es algo
bueno lo que vas a
decir de mi amigo?
• ¡No, por el contrario! ... ¡Pero verás qué increíble!
• Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que
sea cierto...Sin
embargo, podría querer escucharlo porque queda un filtro: El filtro de la
utilidad
• ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?
• No, la verdad que no ...
• Bien concluyó Sócrates, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e
incluso no es útil
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Rev. Febrero 2021
La resistencia al FeedBack
Con frecuencia encontramos personas que se resisten al feedback. Recibir crítica
se convierte en un proceso de comunicación en el que ellos son las víctimas. Te
mostramos algunas de las formas más frecuentes de resistencia al feedback para
que puedas reflexionar y observarlas en tu entorno o en ti mismo:
Defensiva. Cuando una persona se defiende contra ti por señalar un problema,
suele hacerlo porque al mostrar el problema, perturbaste su sensación de
bienestar.
Racionalización. Son personas que tienden a buscar explicaciones racionales
para todo; ante el feedback esa racionalización servirá de excusa para validad
solo lo que para ellos tenga sentido.
Minimización. Se trata de un sesgo por el que se tiende a quitar importancia al
comportamiento objeto de preocupación o feed back.
Ego. El Ego que no está listo para abordar su vulnerabilidad, se defenderá en
lugar de abordar el problema y trabajarlo.
Negación. Negar el problema objeto de la conversación, les permite evitarlo.
Todo un reto. En este caso es útil no buscar respuestas sino sembrar preguntas.
Espejo. Vemos en los demás nuestros propios defectos y carencias, no en
nosotros.
A la hora de confrontar, de abordar conversaciones difíciles, es crítico
desarrollar nuestra comunicación asertiva.
La asertividad es la expresión de un anhelo
Asertividad, del latín assertus, quiere decir “afirmación de la certeza de una
cosa”, o sea, está relacionada con la firmeza, el acierto, la veracidad. El término
asertividad fue acuñado por Andrew Salter en la década del cuarenta. Joseph
Wolpe (1958) continuó desarrollándolo y fue el primero en denominarlo
“conducta asertiva”. Más tarde Arnold Lazarus (1966) siguió ampliándolo.
La asertividad es el estilo de comunicación que usamos para expresar firme y
adecuadamente lo que pensamos, sentimos y necesitamos, desde un estado
interior de confianza y respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.
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Consideremos la asertividad como el ejercicio de algunos principios y derechos
que las personas ejercemos en nuestras interrelaciones y que se expresa a través
de la comunicación que resulta honesta, profundamente respetuosa, directa y
oportuna. Es la manera como nos hacemos cargo de manera responsable de
nuestra comunicación y de la forma como decimos las cosas y de lo que
decimos. Consiste en transmitir lo que queremos transmitir volviendo en esa
comunicación esencial el respeto y aceptación por el otro, pero también por
nosotros mismos.
Ser asertivos consiste entonces en saber decir y saber no decir, cambiando
pilotos automáticos de nuestra comunicación por nuestras decisiones, con la
claridad de lo que queremos comunicar y cómo hacerlo para que la convivencia
sea armónica, fuente de crecimiento y no de estrés.
A veces lo llamamos “saber decir las cosas” o, en el otro extremo, “no dejarse
avasallar”, y nos referimos normalmente a ser capaces de pedir lo que es
nuestro, sin necesitar pasar por encima de nadie ni dejar de decir lo que
realmente pensamos por miedo a la reacción o perder la relación”.2
La asertividad es por lo tanto la forma como nos expresamos que impacta en
cómo nos relacionamos, y que surge de un profundo anhelo de concordia, y
reposa en valores de respeto y responsabilidad. Como ves, tiene mucho que ver
con tu liderazgo.
Al ser asertivos somos tolerantes, aceptamos errores, nos orientamos a las
soluciones posibles, reconocemos que la postura de los demás no tiene por qué
coincidir con la nuestra. Piénsalo... ¿cuántas veces te empeñas en convencer y
tener razón, cuando en realidad no era tan necesario?
No siempre es necesario convencer o estar de acuerdo
La persona asertiva en realidad se construye autónomo de la aprobación
externa; expresa sus ideas y opiniones buscando la eficacia y la obtención de las
metas fijadas, aunque impliquen desacuerdos. No siempre evitamos el conflicto,
el objetivo es potenciar las consecuencias favorables y minimizar las negativas.
2 Brites, Gladys. SABER DECIR, SABER CALLAR: fundamentos de la asertividad
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Rev. Febrero 2021
El desacuerdo no necesariamente es un conflicto
Podríamos equiparar la asertividad con la autoestima, y decir que una persona
es asertiva cuando es capaz de afirmar con seguridad cuanto siente y piensa, sin
manipular a los demás ni dejarse manipular.
Donde hay autenticidad y respeto no interviene la manipulación
Las personas asertivas expresas de manera abierta, con respeto, sin miedos ni
culpabilidad aquello que piensan y sienten, si expresarlo es su elección. En la
medida que es un ejercicio de toma de decisiones referidos a las relaciones, la
asertividad requiere responsabilidad, para decidir lo que comunicamos y cómo
lo comunicamos, y coherencia ser consecuentes.
Tu comunicación asertiva es un termómetro de tu autoestima
La autoestima es el pilar fundamental de la asertividad. Podemos entender la
autoestima como el amor propio, que emana del autoconcepto y de la
autovaloración. Qué valor nos damos a nosotros mismos, cuáles son las
referencias que establecemos para valorarnos, y nuestro grado de satisfacción
con lo que somos, hacemos, pensamos y sentimos. Todo ello nos lleva al grado
con el que respetamos y defendemos nuestros derechos asertivos y la actitud
que asumimos en relación con los derechos asertivos de los demás.
La carcoma de nuestra asertividad
Las personas con autoestima equilibrada muestran respeto y consideración para
su persona, para sí mismos, y se valoran positivamente. De otra manera,
aquellos con retos de desarrollo en su autoestima, muestran dificultades para
expresar su asertividad y pueden comportarse de manera agresiva o pasiva, al
tratarse a sí mismos con autoexigencia y expectativas limitantes que les lleva a
minusvalorarse, y por ende a evitar a menudo expresarse abiertamente.
• “Tengo que ser perfecto”
• “Tengo que poder con todo”
• “Tengo que tener las buenas respuestas siempre”
• “Tengo que saberlo todo”
• “tengo que controlarlo todo”
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Rev. Febrero 2021
Y un largo etcétera de este diálogo interno que te invitamos a revisar... son la
antesala o más bien la evidencia de que debemos “echarnos una mano” a
nosotros mismos y revisar qué mensajes nos estamos lanzando y cómo esos
mensajes afectan a nuestra comunicación, a nuestras relaciones y por supuesto a
nuestra asertividad. Mensaje que dicho sea de mano son pensamientos,
creencias no razonables que minan como una carcoma nuestra autoestima.
Una autoestima saludable implica no sólo la potencialidad para mantener
valoraciones y relaciones gratificantes consigo mismo; sino también, la
capacidad para relacionarse de manera asertiva con los otros y contar además
con la fortaleza psicológica necesaria para arriesgarse y luchar, de manera
legítima, por alcanzar nuestros objetivos y enfrentar los obstáculos que se
oponen a ello.
Entiendes ahora que si quieres desarrollar tu liderazgo necesitas desarrollar tu
asertividad.
• Si quieres desafiar a otras personas necesitas ser asertivo
• Si quieres confrontar constructivamente necesitas asertividad
• Si quieres apoyar el potencial de otros necesitas asertividad
• Si quieres delegar necesitas asertividad
• Si quieres dar confianza necesitas asertividad
• Si quieres ejercer liderazgo necesitas asertividad
• Si quieres ejercer influencia necesitas asertividad
• Si quieres comunicarte con efectividad necesitas asertividad
Necesitas asertividad para...
• Conocerte menor
• Conocer mejor a los demás
• Abrir tu ventana oculta y ampliar la libre
• Reconocer positivamente tus cualidades y las de los demás
• Reconocer tus limitaciones como condición humana
• Reconocer tu vulnerabilidad de manera sana
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Rev. Febrero 2021
• Sentirte capaz
• Hacer lazos fuertes en tus relaciones personales y laborales
• Sentir que perteneces a algo
• Priorizar lo que es importante, y te llena
• Sentir que puedes alcanzar tus logros
• Reflexionar y desarrollar tu pensamiento crítico
• Ser creativo e innovador
• Elegir la calidad de tus pensamientos y tu actitud mental
• Sentirte eficaz
Para reflexionar sobre tu propia asertividad, te propongo esta tabla de derechos
asertivos que te ayude a sensibilizarte y observar con más consciencia la forma
como tú mismo los ejerces, o no lo haces. Descubre pues en esta tabla qué
comportamientos te sumas y cuáles te restan:3
3 Bach, Eva ” Asertividad
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Como te has dado cuenta a la derecha hay una columna de “deberes”.
Permíteme que te explique su razón. Venimos apuntando a que la asertividad se
fundamenta en respeto, cordialidad y coherencia.
Tomemos por ejemplo uno de esos derechos, que en nuestra priorización tiene
vital importancia. “Decir no”. Como persona que reconoce para sí misma el
derecho de decir NO, deberé ser coherente y reconocer ese mismo derecho para
los demás.
Si reconozco el derecho para mí mismo, debo ser coherente y
reconocerlo para los demás
Eso implica que, si yo tengo derecho a decir NO en un momento dado, con la
expectativa de que los demás respeten mi derecho, en el momento en que los
demás ejerzan a su vez su derecho a decir NO, deberé ser tan respetuosa con
ellos y su derecho, como lo he sido conmigo misma. (El otro ejercerá sus
derechos asertivos no cuando a mí me convenga necesariamente).
Por lo tanto, los derechos asertivos llevan inherentes a ellos una serie de
responsabilidades, que son aquellas que garantizan el respeto y la coherencia
ejercida desde mi propia consciencia y autoestima.
Ejemplo; si yo tengo el derecho de decir NO, tengo la responsabilidad de
aceptar (aunque no lo comparta) que el otro me diga NO.
Así pues, el ejercicio de la comunicación asertiva, comunicación positiva,
constructiva, se realiza mediante el reconocimiento del propio derecho y del
derecho del prójimo. Y puesto que no esperamos que todo el mundo a nuestro
alrededor ejerza la comunicación asertiva, nosotros podemos encargarnos de
que esos derechos que nosotros reconocemos sean respetados de manera
recíproca por los demás.
Para ello en primer lugar haremos un reconocimiento verbal del derecho
asertivo en cuestión de la otra persona, y a continuación verbalizaremos el
re c o n o c i m i e n t o d e l d e re c h o a s e r t i v o d e n u e s t ro i n t e r l o c u t o r,
independientemente de que éste último lo reconozca conscientemente para sí
mismo.
Como último paso diremos aquello que queremos decir, que en el ejemplo que
nos ocupa sería decir “NO”.
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Ejemplo:
A. Entiendo que necesite hablar de este tema ahora (reconocimiento de su
derecho),
B. Sin embargo, espero que entienda que en este momento estoy terminando
algo que me
requiere de ese tiempo (hacemos que reconozca nuestro derecho)
[Link] lo que si le parece cuando esté disponible le llamo. (decimos lo que
queremos decir)
Imagínate estableciendo tus propios límites, tus propios criterios, defendiendo
tus propias decisiones, gestionando y defendiendo tu tiempo sin por ello ser
irrespetuoso con el otro. En ocasiones no somos capaces de establecer estos
límites porque pronto nos sentimos culpables por hacerlo, o por temor a cómo
lo va a recibir la otra persona.
Un gran enemigo de la asertividad es el miedo
En el ámbito de la comunicación podemos establecer básicamente tres tipos de
estilo comunicativo: el pasivo / sumiso, el agresivo y el asertivo, siendo este
último el más adecuado para conseguir una correcta interacción y el que se
sugiere para contrarrestar los otros dos. Recuerda que la clave está en tu propia
valoración de ti mismo y en el ejercicio responsable de tus derechos asertivos.
• Respeto mis derechos, pero no los tuyos = comunicación agresiva
• Me impongo, juzgo
• Respeto tus derechos, pero no los míos = comunicación sumisa
• Me callo, no digo lo que quiero decir, consiento lo que no deseo consentir
• Respeto mis derechos y también los tuyos = comunicación asertiva
• No juzgo, describo
Las personas asertivas conocen sus intereses y derechos y los defienden,
respetando a los demás. No van a ganar sino a llegar a acuerdos.
Son capaces de expresar sus sentimientos y derechos libremente y de forma
educada, en el momento adecuado, sin caer en la agresividad ni en la pasividad,
facilitando que los demás también hagan lo mismo con ellos.
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Para poner en práctica el asertividad es necesario:
• Buscar ser impecables con lo que decimos y cómo lo decimos
• Expresar lo que sentimos de forma educada y cortés.
• Transmitir sensación de seguridad en nosotros mismos.
• Mantener una postura relajada, sobre todo en los momentos más tensos.
• Realizar movimientos pausados.
• Mantener una expresión positiva, e incluso sonreír cuando sea oportuno.
• Mirar al otro u otros cuando hablamos y cuando escuchamos.
• Comunicarnos con empatía, cercanía y autenticidad
• Mostrar que estamos escuchando con atención genuina.
• Ser claros, no ser ambiguos.
• No subestimar a nuestros interlocutores.
• Ser respetuoso con las ideas u opiniones de los demás.
• Tratar de comprender con objetividad el punto de vista de la otra parte.
• Mantener conversaciones desde la abundancia
• Preguntar por las necesidades, los deseos de los otros y exponer
adecuadamente los propios.
• Tender puentes de acuerdos, no generar conflictos.
• Mantener la actitud mental positiva.
• Ejercer la coherencia de nuestra asertividad.
• Convertir las objeciones en preguntas.
• Ayudar a buscar soluciones.
• Mantener la conversación en las tareas no en las personas
• Mantener conversaciones con foco en los intereses no en las posiciones.
• Aceptar la diversidad
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Rev. Febrero 2021
Ciencia, la aceptación y la prudencia
Llénate de ciencia, de paciencia y de prudencia. Ciencia para encontrar la
sabiduría de decir lo que es necesario decir; aceptación para tolerar la
incertidumbre, la espera, sin querer tener todo fríamente controlado, asegurado;
prudencia para intervenir con discreción; y ecuanimidad, saber lo que hay que
decir hacer, y callar lo que es necesario callar.