Introducción
La infidelidad es un fenómeno social muy complejo que se aprecia es diversas culturas y épocas
que atraviesan las relaciones sociales, llevando a cuestionarnos cómo se comporta el ser humano
en el contexto de sus vínculos afectivos. Sin embargo, pese a los descubrimientos y el
entendimiento que se ha alcanzado en las relaciones de pareja, la infidelidad sigue siendo en la
actualidad una de las causas más frecuentes de conflicto y ruptura en las relaciones amorosas.
Por ello, es que este trabajo se centrará en explorar los factores que motivan a las personas a ser
infieles, estudiando no solo el móvil personal que facilita esta conducta, sino que también el
entorno, las creencias y el contexto social que las posibilitan. Consiguientemente, analizaremos
como influyen los valores, las expectativas y los diversos aspectos emocionales y sexuales, así
como los sociales y culturales en las relaciones personales. En seguida, al comprender dichos
elementos podremos entender por qué ocurre la infidelidad.
Desarrollo
Seguidamente, haremos una comparativa entre las diferencias y semejanzas que se señalan entre
los varones y las mujeres con relación a la infidelidad.
La infidelidad en el varón.
Con frecuencia la infidelidad se asocia más con el género masculino que con el femenino. Sin
embargo, los varones en todas las culturas y en todos los tiempos fueron más infieles que las
mujeres, ello es un hecho, a pesar de que cada vez es más común la infidelidad femenina.
Desde antaño se ha sostenido que el varón es infiel por su naturaleza y que solo le interesa
esparcir por el mundo sus genes y tratar de que se perpetúen sus características. Si bien ello
podría ser cierto hasta un punto, también es verdad que la aceptación social en ciertas sociedades
con respecto a la infidelidad del varón promueve la misma. Además, hoy estamos lejos de esos
tiempos, el sexo se ha separado desde hace mucho tiempo de la procreación, se bien algunas
personas solo tienen sexo para procrear lo cierto es que muchas otras solo mantienen relaciones
por placer y no con el fin de tener descendencia. Por ello es que las respuestas antropológicas si
bien son importantes, no permiten explicar el fenómeno social de la infidelidad.
Desde luego, debemos tener en cuenta cual es la definición de infidelidad que manejamos, ya
que la mayoría de los estudios comparten la idea de que se entiende a la misma como el acto o
relación sexual con una persona ajena a la pareja o matrimonio estable.
Si partimos desde un enfoque social, podemos decir que el varón tiene una mayor facilidad social
para las infidelidades y los engaños en comparativa que las mujeres, ya que desde tiempos
inmemorables existieron prostíbulos en donde los varones iban para obtener placeres sexuales, y
actualmente los varones tienen cabarets, prostíbulos, etc., en donde pueden encontrar sexo pago.
Si bien existen lugares similares para mujeres estos son relativamente pocos ya que el mayor
consumidor de estos servicios en el varón. Del mismo modo, la imagen del varón infiel es mejor
tolerada y en muchos casos, inclusive, valorada, a diferencia de la infidelidad en la mujer que
suele ser mal vista. De este modo, el hombre, en general, vive las infidelidades de una manera
diferente de la mujer, para ellas el amor y el sexo suelen estar estrechamente relacionados, en
cambio para la mayoría de los varones esto no es necesariamente así.
Dado que subsiste un perjuicio bastante extendido, se cree que los varones pueden tener
relaciones casuales y amantes sin afectar a la relación de pareja. Es por ello que gran parte de los
varones que están felices con su pareja, no rechazarían una oferta de sexo con alguien que les
atrajese. De ahí que, en algunos estudios se ve que aproximadamente la mitad de los varones que
fueron infieles consideraban que tenían un matrimonio o una relación de pareja muy
satisfactoria.
En consecuencia, los motivos que llevan a los varones a ser infieles son muchos y variados, entre
los más frecuentes se encuentra el deseo de tener sexo, y motivos relacionados con la búsqueda
de aventuras, la necesidad de afirmar su masculinidad, levantar su autoestima, no dejar pasar
oportunidades de disfrutar sexualmente, etc.
La infidelidad en la mujer
En las sociedades Urbanas Occidentales los porcentajes de infidelidades entre mujeres y hombres
se han emparejado, sin embargo, aun así, dichos niveles de engaños son menores en las mujeres.
Se ha buscado dar respuesta ha dicho fenómeno de diversas maneras, desde el punto de vista de
la antropología, la mujer o la hembra en las comunidades primitivas siempre estuvo al cuidado
de su prole. Posteriormente, la mujer no tenía tiempo de ocuparse en tener relaciones por fuera
de la pareja, ya que se debía dedicar en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos,
mientras que el hombre era quien salía y debía traer el sustento mediante el trabajo. Esto
claramente en la actualidad se ha modificado, empero, esta división de tareas tiene una gran
influencia y puede ocasionar dificultades.
Por tal razón, si la mujer no cuida de sus hijos, es mal vista, ya que es una tarea socialmente
esperada de ella, pero, si el varón no se ocupa no es señalado; y, por otro lado, si el hombre no
trae el sustento al hogar suele ser mal visto, pero si la mujer no se hace, no se le acusa.
En este contexto, las mujeres han avanzado mucho en el reconocimiento de sus derechos, sin
embargo, aún existe una discriminación muy marcada en otros aspectos de la vida. Sumado a
ello, la presión social que se ejerce sobre las mujeres no les permite vivir la sexualidad de una
forma tan libre como el hombre. Con habitualidad, las mujeres solo pueden disfrutar de su
sexualidad dentro de una relación de pareja monógama, porque los valores tradicionales les
imparten que las infidelidades son mal vistas.
Las mujeres que son infieles suelen justificarlo principalmente en el amor, y mucho más alejado
aparece el sexo, por el contrario, en los varones sucede totalmente lo contrario. Las mujeres
suelen buscar en una relación extramatrimonial amor, contención y cariño, y escasa u
ocasionalmente una aventura pasajera. Con frecuencia, cuando en la pareja ha habido engaños, si
la mujer se ha enamorado de otro hombre es probable que esta termine con su marido, por el
contrario, los varones incluso enamorados tienen a perpetuar ambas relaciones y son más reacios
a terminar con su matrimonio. Al parecer las mujeres tienen dificultades para compartir su amor
con dos personas, en cambio a los varones esto les resulta más fácil.
Se suele sostener que en la mayoría de las sociedades occidentales los porcentajes de varones y
mujeres infieles tienden a equipararse, aunque todavía los hombres corren con ventaja. Ello se
explica porque las mujeres ya no tienen un rol pasivo en su vida, y está dispuesta a buscar otros
caminos cuando encuentra dificultades en su pareja. Además, sale más de su casa, va a trabajar, a
estudiar, tiene proyectos, y esto hace que se le presenten más oportunidades que antes, ya que el
lugar de la mujer no se encuentra radicado en el hogar.
Por añadidura, en cuanto al perdón, habitualmente son las mujeres quienes con más facilidad
vuelven a creer en los varones si estos se arrepienten, en cambio, a los varones les cuesta más si
ellas los engañaron. Con frecuencia, cuando sale a la luz la infidelidad en una pareja, es más fácil
superarla si esta fue llevada a cabo por el varón que si la protagonista fue la mujer.
Causas de la fidelidad e infidelidad.
Habitualmente se ha tratado de buscar las causas de la infidelidad, pero no las de la fidelidad, sin
embargo, en estas posturas ya está instaurado un perjuicio social muy fuerte que intenta explicar
lo que se considera malo o desviado. En esta línea, cada uno tiene sus valores y opiniones, pero
ambos fenómenos sociales deben ser comprendidos si se quiere conocer los procesos que llevar a
que una pareja sea fiel o infiel.
Cabe destacar, que, al hablar de ellas, debemos evitar ser simplistas, ya que la fidelidad e
infidelidad son procesos muy complejos que no pueden subsumirse a una o dos causas puntuales,
sino que responden a una complejidad de situaciones que convergen, se combinan y potencian.
Causas de la fidelidad
Por fidelidad debemos entender como una especie de contrato entre dos adultos que se
comprometen, tácitamente en la mayoría de los casos, a una relación de exclusividad sexual y
afectiva. Por ello, entre las causas que llevan a una persona a ser fiel podemos mencionar a
continuación:
1. El amor. Este es el principal motor de la fidelidad, ya que los sentimientos hacia la persona
amada parecen ser totales y cuando uno ama, y con más razón cuando se está en la primera etapa
de enamoramiento “no tiene ojos para nadie más”.
Se podría decir que es tan sencillo no ser infiel en esta etapa, que prácticamente no requiere
esfuerzo alguno, es algo que podría ser catalogado como de natural. Sin embargo, como bien
sabemos, la etapa de enamoramiento no perdura para siempre, y lo que suele operar después no
es la ausencia de deseo por otra persona, sino el compromiso que uno establece con su pareja y el
autocontrol de los impulsos.
2. Los valores. Junto con las creencias permiten englobar los demás factores que nos permiten
entender porque una persona es fiel. Predominantemente, la gente que tiene como valor principal
la fidelidad, suele mantenerse fiel, ya que éste se ubica por encima de su propia escala de deseos
personales.
3. La confianza. Es uno de los valores básicos que la persona que tiene conductas fieles quiere
preservar, por lo tanto, en muchos casos al ser este un valor superior tienden a no arriesgarlo
manteniéndose fieles.
4. Las creencias. Son muy personales y abarcan un espectro muy amplio, las creencias más
frecuentes de las personas fieles son las siguientes:
“Amo a mi pareja”. Es una de las creencias que mayor fuerza tiene para mantener a las
personas fieles, ya que la mayoría de las personas que viven en culturas monógamas
tienen la idea de que el amor implica exclusividad en cuanto al compañero.
“Soy una persona fiel”. Es la creencia más contundente de todas, ya que si la gente tiene
convicción en esta creencia suele mantenerse fiel y frente al caso de que aparezcan
deseos, estos suelen tener una lucha interna con esta creencia y si llegasen a ganar los
deseos concretándose en una infidelidad esta creencia daría lugar a un sentimiento de
culpa.
“Las relaciones de pareja se basan en la fidelidad”. Si la persona tiene esta creencia y
proyecta mantener una relación de pareja la misma creencia operará manteniendo fiel a
dicha persona.
“Puede controlar mis deseos y emociones”. Aquí la creencia posibilita a la persona
tener el control sobre sus deseos y actuar en función de lo que piensa y no en base a lo
que siente. Suele ser una creencia que se presenta en personas maduras y controladas.
“Tengo más cosas que perder que por ganar”. Gracias a esta creencia las personas se
mantienen fieles por temor, ya que se evalúan las consecuencias de dicho acto. Aquí
entraría la popular frase “no vale una calentura”.
“Yo no voy a hacer algo que a mí no me gustaría que me hagan”. Este tipo de
creencias también está orientada a las consecuencias, cuando ello surge, ya suele existir
un reconocimiento del deseo de ser infiel, pero esta conducta suele ser inhibida por temor
a que el otro puede hacer lo mismo. Para estas personas, cometer el acto infiel, seria
equivalente a darle un permiso interno a la pareja para que le sea infiel.
5. El grupo social de pertenencia. Este factor puede influir en la fidelidad de las personas, dado
que, en ciertos grupos sociales, la fidelidad suele ser un valor fundamental, en muchas
oportunidades estos ejercen influencia de manera directa o indirecta que la persona se mantenga
fiel.
6. La familia de origen. Las normas familiares muchas veces suelen ser una de las razones por
las cuales las personas se mantienen fieles, ya que existen familias en donde la fidelidad es un
factor central para la pertenencia a la misma. Inclusive, en el caso de que existe una infidelidad,
la presión familiar puede ser muy alta llegando a expulsar al miembro en cuestión.
7. Las convicciones religiosas. Las personas que tienen fuertes valores religiosos suelen tener
un gran control sobre sus deseos, ya que su disciplina interior posibilita que pueden alcanzar
valores sublimes como la fidelidad, la confianza y el amor, por sobre sus deseos.
8. Las pretensiones sociales. Si la persona tiene amigos que consideran que la infidelidad es
algo malo, pueden verse influenciadas o dependientes llegando a reprimir sus deseos y
mantenerse fieles, y en caso de que sean infieles, lo más probable es que no compartan sus
experiencias con sus amigos.
9. El compromiso con la pareja. Esta es una de las causas más sanas y felices que se relacionan
con el compromiso y el contrato que se ha establecido con la pareja. La palabra empeñada, el
afecto, el compañerismo y el respecto suelen ser las bases de la fidelidad. En este sentido, en
aquellos momentos en donde no se está locamente enamorado, el compromiso suele jugar un
papel sumamente importante.
10. La culpa. Suele jugar un papel central tanto en la fidelidad como en la infidelidad, en
aquellas personas que son muy propensas a sentir culpa, ello opera haciendo a la persona fiel por
temor a no poder soportar la culpa de engañar a otra persona. En algunos casos, inclusive, luego
de haber sido infiel en algunas ocasiones, la culpa que la persona siente puede llegar a evitar que
esa conducta se vuelva a repetir.
Causas de la Infidelidad
Las causas que llevan a la infidelidad a las personas son muchas y muy variadas, a continuación,
mencionaremos las más frecuentes.
1. El aburrimiento y el riesgo de la rutina. Aquellos que se sienten poco estimulados o
aburridos de su pareja o de su relación, pueden sentirse tentados a buscar una relación por fuera
de la misma para disminuir el aburrimiento de sus vidas. Esto suele darse sobre todo en aquellas
personas que necesitan estímulos constantes y no logran encontrar en su relación suficientes
incentivos, por lo cual, esto los lleva a buscarlos en otra relación.
2. La vanidad. Esta puede ser una motivación de gran relevancia para las personas con rasgos
narcisistas, que necesitan constantemente seducir a otros para alimentar su ego. Estas personas
suelen estar muy pendiente de su imagen y de su estética, y pueden obtener el placer en la
seducción, sin llegar en ocasiones a tener relaciones sexuales, ni infidelidades duraderas.
3. Las creencias. Juegan un papel central en las causas de la infidelidad y podemos encontrar
una gran variedad de creencias que justifican las conductas infieles. Seguidamente,
mencionaremos las mas frecuentes.
“Por una sola vez”. Esta es una de las frases que con mayor frecuencia se dicen las
personas que cometen infidelidades, pareciera que la cantidad de veces minimizaran el
hecho o eso es lo que la gente que se lo dice cree. Lo más sugerente sobre esta creencia es
que sigue apareciendo, aunque ya no sea una sola vez, inclusive cuando ya se va por la
octava vez, y todavía se dicen “por una vez”.
“Igual no tiene por qué enterarse”. Esta es una de las creencias que aparecen con más
frecuencia es la mayoría de los casos, ya que la mayoría de las personas que cometen una
infidelidad creen que el otro no va a enterarse, y lo cierto es que en muchos casos ocurre
lo contrario.
“Yo no voy a quedar como un tonto”. Esta creencia suele operar principalmente en los
varones cuando se insinúa una persona que lo atrae, muy probablemente acepte tener algo
pensando en que si no lo hace sus amigos pensarán que es un boludo.
“No me voy a perder esta oportunidad”. Esto suele suceder cuando una persona ve a
alguien que lo atrae mucho y no tiene intenciones de dejar pasar la oportunidad, si dicha
persona, da a entender que existe la posibilidad de que pase algo entre ambos, surge la
frase “como me voy a perder esta oportunidad” dándole internamente permiso a la
infidelidad.
“Todo el mundo lo hace”. La lógica de este pensamiento es: si todos lo hacen, porque
no lo puede hacer yo también, constituyendo una de las justificaciones más frecuentes.
Frases como: “mis amigos son unos piratas, yo no me voy a quedar atrás” o “la
infidelidad es la más común del mundo” son diferentes versiones de la misma creencia.
“La palabra fidelidad no existe en mi vocabulario”. Esta creencia, en la mayoría de los
casos pronunciada por los varones, hace referencia a la imposibilidad de acordar con su
pareja cierta exclusividad. Son personas que, si bien pueden llegar a establecer vínculos
afectivos, no comparten la idea de la exclusividad en las relaciones.
“Los hombres somo así”. Este argumento relacionado a la naturaleza humana suele
apoyar la idea de “que uno es así” y la naturaleza no se puede cambiar. El “somos” alude
al ser y no hay nada más constante que el ser, si la naturaleza me hizo así, hay que
aceptarlo.
Atendiéndonos a los hechos, se comprueba que el varón es estadísticamente más infiel
que la mujer. Pero a partir de dichos datos se pueden llegar a distintas conclusiones, y
argumentar que la naturaleza es una característica de los hombres es limitar mucho la
capacidad humana masculina. Sin embargo, es cierto que en muchas ocasiones la
“naturaleza humana”, sirve para justificar las infidelidades, fundamentalmente en los
varones.
“Mientras no me involucre afectivamente todo bien”. Hay personas que consideran
que pueden tener relaciones ocasionales, siempre y cuando el vínculo sea principalmente
sexual, empero, si el mismo de alguna forma comienza a tener otro color y los
sentimientos empiezan a aflorar ya la situación se tornaría inmanejable. Este grupo de
personas consiguen tener relaciones por fuera de su pareja, logrando disociar sus
sentimientos de una forma en la que no interfieran sobre su relación de pareja.
“Es solo sexo”. Una justificación para ser infiel suele ser limitar la relación a algo de
carácter exclusivamente sexual. En nuestra sociedad, en donde las cosas parecieran ser
blancas o negras, sin necesidad matices, muchas personas disocian aspectos y se vinculan
de forma parcial. Esta clase de creencias autorizan a tener relaciones a las personas que
creen en ella, ya que el sexo pasa a ser solo algo “natural” que no tiene que ver con los
sentimientos.
Consiguientemente, al parecer los varones pueden disociar dichos aspectos con mayor
facilidad que las mujeres. Cabe aclarar que no debemos hacer generalizaciones excesivas,
no obstante, un gran porcentaje de varones pueden vincularse en forma sexual sin ni
siquiera conocerla en lo más mínimo, en el caso de las mujeres, esto no suele suceder con
tanta frecuencia, ya que ellas prefieren tener vínculos en donde el afecto es lo principal y
el sexo es una consecuencia de esta relación.
“El sexo es sexo y la pareja es otra cosa”. Esta creencia está vinculada con las dos
mencionadas con anterioridad. Hay que gente que mantiene una disociación mental entre
la relación de pareja y las relaciones sexuales. Aquellas personas que siguen orientan su
conducta a través de esta creencia, piensan que no están siendo infieles, ya que, según
ellos mantener sexo no tiene que relacionarse directamente con la infidelidad. Entre
algunas de estas conductas apreciables en estas personas, podemos observar que tienen
sexo ocasional para disfrutar de sus inclinaciones sexuales ya que les cuesta encontrar
gratificación con sus parejas. Por ejemplo, suele ver a su pareja como la madre de sus
hijos y no ya como una mujer, por lo que se permite tener con otras mujeres ajenas a su
pareja fantasías que jamás se permitiría tener con sus parejas.
Esto refleja la dicotomía de la sociedad en que la vivimos, en nuestra cultura los modelos
de la mujer siempre fueron polares, algunos varones buscan como madre de sus hijos y
como esposas a mujeres vírgenes, santas, puras, pero para gozar y disfrutar del sexo
buscan a mujeres profesionales por fuera del matrimonio; esto demuestra la enorme
hipocresía que encierran los modelos sociales, y re puede ver representado por medio de
frases como “las mujeres son todas putas, salvo mi hermana y mi vieja”.
“El también lo haría”. A partir de esta creencia la persona actúa justificándose en la
posibilidad de que el otro haga lo mismo, argumentando que existe una especio de
equidad, porque también si la otra parte se encontrase en esas mismas circunstancias
hubiera obrado de esa manera.
“Simplemente estoy devolviéndole lo que él/ella me hizo”. Aquí el motivo de la
infidelidad es la venganza, buscando emparejar la relación por la infidelidad que sufrió
uno de los miembros de la pareja.
“Si ella/él no se satisface…” Las personas que tienen este tipo de creencias y no logran
satisfacción con sus parejas, es probable que tengan infidelidades, claramente existe la
posibilidad de que en tales circunstancias se plantee el tema y se hable con la pareja, ya
que pedir lo que uno necesita en las relaciones, es algo absolutamente básico.
4. Los valores. Los valores juegan un papel muy importante en la vida afectiva de las personas,
cuando acontece una infidelidad se suele producir una lucha entre valores antagónicos.
Comúnmente estas personas acuerdan consigo mismos y conocen que la palabra tiene un valor,
así como el compromiso que se ha establecido en la relación. Sin embargo, cuando se rompe
dicho acuerdo, se producen sentimientos de culpa a consecuencia de lo que se ha hecho, frente a
ello, las personas consiguen disociar ciertos aspectos internos para evitar esos sentimientos.
5. Problemas de comunicación, de comprensión y entendimiento. Cuando existen problemas
y a veces se deja pasar y no se habla de ellos, o se los subestima, esto puede generar
resentimientos o rencores. Al principio la relación puede continuar sin mayores inconvenientes,
sin embargo, el efecto acumulativo que ello ocasiona puede producir que los miembros de la
pareja se distancien. Si esto no es resuelto y la comunicación continúa sin mejorar,
imposibilitando que se pueda hablar de lo que es incómodo para uno, se comienza a producir una
pérdida de interés en la otra persona, motivando, en algunos casos, a que éstas hallen los motivos
que los lleven a una infidelidad.
6. La soledad. Este sentimiento de soledad suele ser más común en las mujeres que en los
varones. Cuando una persona se siente sola dentro de una relación de pareja, se incrementan las
posibilidades de ruptura o de infidelidad, ya que en algunas ocasiones encuentran en los brazos
de otro/a alguien con quien compartir momentos, charlas, y el aspecto sexual no suele aparecer
como prioritario.
La soledad que experimentan las personas en una relación de pareja es peor de la que sienten las
personas que no están en una, ya que resulta contradictorio el hecho de que uno se sienta solo
estando en pareja, lo cual ocurre cuando las personas sienten que no pueden contar en nada con
su compañero/a.
7. La falta de gratificación sexual. La falta de gratificación sexual es un motivo que afecta
mayoritariamente a los varones, sin embargo, esto no significa que no existan mujeres
insatisfechas sexualmente, pero esto no suele convertirse en un motivo que gravite la infidelidad
si los aspectos afectivos están cubiertos. Por el contrario, los hombres por más que estén bien con
su relación, si no obtienen gratificación sexual, pueden verse motivados a buscar afuera lo que
no obtienen con su pareja.
8. La falta de amor. Cuando una persona comienza a no amar tanto a su pareja surge la idea de
ser fiel a uno mismo y entonces estas personas se dan permisos internos para ser infieles.
Frecuentemente se suelen decir a si mismos que si verdaderamente ya no sienten lo mismo por
esa persona, está bien o es valido ser infieles porque se están siendo fieles a ellos mismos
respecto de lo que sienten. Esto es un autoengaño para no asumir la responsabilidad de una
infidelidad, porque si uno sabe que ya no siente lo mismo por esa persona, y no desea continuar
con la relación, lo correcto seria terminar con la relación.
La falta de amor por la pareja es uno de los principales motivos que llevan a muchas personas a
la infidelidad, cuando este sucede, su objetivo es encontrar a alguien que pueda volver a hacerlas
sentir lo que no sientes, no se trata simplemente de buscar la satisfacción sexual sino de volver a
creer que el amor todavía existe.
9. Carencias afectivas. Hay situaciones que no son tan extremas como la falta de amor, sin
embargo, se relacionan con este punto. Cuando no hay reconocimiento por parte de la otra
persona o no se percibe a la pareja como alguien atractivo o interesante, ello puede llevar a abrir
la puerta de la infidelidad. Por ejemplo, si un hombre le compra su pareja ropa uno o dos talles
más chicos de los que ella puede usar, de manera indirecta mostrándole que, para él, ella ya no es
tan bonita, esto es percibido por la su pareja y la hace sentir poco deseada, y si en ese momento
aparece alguien que le dice lo linda que es, ello podría llevar a una infidelidad.
Debemos considerar también, que la pareja cumple la función de validar al otro, de aumentar su
autoestima y permitirle cubrir sus necesidades afectivas, si esto no sucede, la persona
posiblemente se sienta insatisfecha y desvalorizada, lo que puede ocasionar que se busque esa
validación en otro.
10. Expectativas muy altas sobre la relación de pareja. Aquellas personas que tienen ideales
demasiado altos respecto de las relaciones de pareja pueden llegar a sentirse decepcionadas si
existen diferencias entre lo que esperaban y la realidad. Si esta situación subsiste y la persona no
madura respecto de la realidad esperada, es probable que salga en busca de esa persona ideal que
cubra sus expectativas.
11. Situaciones estresantes o traumáticas. Las parejas que se encuentran atravesando
situaciones difíciles, como problemas laborales, económicos, de salud, etc. si no consiguen
construir entre ellos un núcleo de contención por medio del afecto y la comunicación, existe la
posibilidad que se genera un distanciamiento entre ambos, llevándolos a la ruptura o a buscar
alivio en un tercero.
12. Las presiones sociales. Muchas personas pueden verse influenciadas por los modelos
sociales, especialmente los varones, ya que es común que se espere de estos que sean un winner
o una especio de levantador, lo que implica que sea un seductor que conquiste todo lo posible.
Esta presión social en la mujer no aparece, ya que se espera de ella una actitud más pasiva, una
mujer que salga a conquistar a alguien no está bien visto, puede ser aceptado, pero no festejado
como en el caso de los hombres.
Entonces… ¿Las parejas se separan únicamente por infidelidad?
A partir de lo anteriormente expuesto, no debemos sacar conclusiones apresuradas y creer que el
motivo por el cual las parejas deciden poner punto final a su relación es la infidelidad, ya que
existen otras causas, no tan evidentes, por las cuales las personas se separan.
Problemas de comunicación.
La falta de comunicación suele ser el motivo por el cual la mayoría de las relaciones fracasan,
normalmente, las parejas suelen posponer conversaciones de gran relevancia para evitar sentir
incomodidad, peleas, disgustos, etc. Sin embargo, al no hablar de los problemas e ir
aplazándolos, llega un punto en el que estos no tienen solución.
Estrés financiero.
Las diferencias salariales que se presentan cuando una de las personas de la pareja aporta más
económicamente a la relación puede ocasionar que las personas se terminen separando. Esto
muchas veces, también es consecuencia de lo mencionado anteriormente, la falta de
comunicación, ya que esta situación se puede mejorar entablando una cordial conversación, dado
que, frecuentemente el problema de estas parejas es que no son capaces de hablar entre ellas de
dinero, o de sus preocupaciones financiera, por lo que esta ausencia de comunicación hace que la
relación en un punto explote.
Reparto de las tareas del hogar.
Si es reparto de las tareas del hogar no es igualitario, ello puede desembocar en una separación.
Actualmente, todavía las mujeres hacen más tareas domésticas que los hombres,
consiguientemente, una investigación de realizada en el año 2015 por la American Sociological
Association (ASA), demostró que el 49% de las tareas domésticas las realizan las mujeres a
diario frente al 20% de ellos. Si la esposa gana más dinero que su marido, pero aun así se espera
de ella que haga además las tareas domésticas y que cuidado de los niños, claramente, el reparto
es poco equitativo, por lo que acabará quedándose de ello. Es por ello, que lo más conveniente es
que haya una armonía en la división de tareas entre la pareja.
Diferentes expectativas
Hay parejas que terminan por separarse porque tienen expectativas y proyectos de vida que no
coinciden. Debemos tener en cuenta que cada persona tiene objetivos distintos que se propone
lograr a lo largo de su vida, empero, cuando las parejas tienen propósitos que lo logran
coordinar, ello puede terminar en una separación.
Desconexión emocional
A menudo las parejas terminan su relación no por falta de amor, sino por una falta de
compresión. Es decir, se produce una distancia emocional, que ocasiona que se desmorone el
vínculo.
Peleas Constantes
La falta de comunicación y comprensión puede producir que la pareja termine discutiendo una y
otra vez por el mismo motivo. Como bien sabemos, las discusiones en pareja de vez en cuando
son normales, y que uno discuta con su pareja no significa que vayan a terminar separándose,
pero cuando las conversaciones son constantes e intensas, ello puede dar lugar a una separación.
Adicciones
Cuando nos referimos a adicciones no debemos limitar nuestra imaginación a las drogas, el
alcohol o la pornografía, ya que cualquiera que sea la forma de adicción, ella termina
perjudicando al matrimonio, adueñándose de la vida de la persona, lo cual, puede conducir a
importantes problemas financieros y a una separación.
La Critica
Aquí debemos hacer una diferencia entre un comentario constructivo, lo cual es correcto, ya que
está bien quejarte con tu pareja sobre que no te parece que esté bien y consideres que se debe
mejorar, pero la criticar a tu pareja no está bien, porque al hacerlo atacas su forma de ser o de
comportarse, lo cual produce una desconfianza absoluta en uno mismo y, además, en la relación,
lo cual, puede derivar en una separación.