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Guía de Clases Intecesion 1

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Escuela de Formación Complementarias – INTERCESIÓN I

Escuela de Formación
Complementaria
INTERCESIÓN 1

Escuelas de Formación – Iglesia Cristiana S.O.S Página 1


Escuela de Formación Complementarias – INTERCESIÓN I

CAPITULO 1
EL PROPÓSITO DE LA INTERCESIÓN
Uno de los grandes problemas que he visto en el cuerpo de Cristo es la falta de oración y de intercesión
espiritual. Las reuniones más pequeñas de las iglesias son las de intercesión, cuando las hay. Entonces, surge
una pregunta: ¿Por qué las personas no interceden? Las personas no interceden porque no conocen el
propósito de su vida ni el propósito de la intercesión.
Propósito: es la intención original por lo cual fue creado algo. Cuando no se conoce el propósito de algo, no
se usa o se usa mal, porque no se tiene visión ni dirección para hacerlo correctamente.
Al no conocer el propósito de la intercesión, la usamos mal o no la usamos, por lo que, automáticamente, pierde
su poder. Por eso, oramos y no obtenemos buenos resultados. Pero, surgen más preguntas:
• ¿Por qué debemos interceder, si Dios es poderoso y soberano para hacer lo que Él quiera?
• ¿Cuál es el propósito de la intercesión?
• ¿Por qué interceder si Dios lo sabe todo?
• ¿Por qué interceder si Dios controla todo y lo predetermina todo?
• ¿Por qué interceder si el enemigo ya fue vencido?
• ¿Por qué interceder por los perdidos si la voluntad de Dios es que todos seamos salvos?...
Todas estas son preguntas validas, pero, para contestarlas, primero tenemos que entender la verdadera
naturaleza de Dios y sus propósitos para la raza humana. Esto nos va a guiar al verdadero propósito de la
intercesión.
Dios creó al hombre con tres propósitos principales, estos son:
1. Reflejar la naturaleza de Dios y tener comunión con Él.
“entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga
potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda tierra y sobre
todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Génesis 1.26
Esto significa que fuimos creados para tener Su naturaleza y Su carácter moral. La única manera de desarrollar
la imagen y el carácter de Dios en nuestra vida es teniendo una comunión íntima con Él. Ningún ser humano
puede estar satisfecho si no tiene una comunión íntima con Dios.
2. Llevar a cabo sus planes y sus propósitos en la tierra.
Cuando Dios creó al hombre, le dio también un libre albedrio, es decir, le concedió una voluntad con la habilidad
de escoger y tomar decisiones. De esta manera el ser humano puede elegir si cumple o no la voluntad de Dios
en la tierra. Dios hace su voluntad en la tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito
nunca cambió, ni siquiera cuando el hombre pecó.

Dios creó al hombre con libertad para funcionar en la tierra, y le dio derecho legal y
autoridad para operar en ella.

3. Señorear sobre toda la creación en la tierra.


Cuando en Genesis 1.26 Dios dice: “y señoree”, le está dando la autoridad al hombre para que viva en la tierra
y la gobierne. También le está dando el derecho legal para que tome dominio y autoridad sobre toda cosa
creada.
¿Cómo le dio Dios al hombre la habilidad para señorear? Primeramente, Dios creó al hombre con un
espíritu, un alma y un cuerpo físico, manifestado en dos géneros, masculino y femenino. El hombre salió de la
misma esencia de Dios, pues fue hecho a su imagen y semejanza; de manera tal, que la raza humana pudiera
gobernar en el mundo físico. Si un espíritu no tiene cuerpo y alma, su permanencia y acciones en la tierra son
ilegales. Dios estableció esta ley, y Él mismo la respeta.
Desde el principio, Dios estableció en su palabra, que el único que tenía derecho legal para gobernar, señorear
y actuar, aquí en la tierra, era el hombre. Lo creó a su imagen y semejanza. Esta imagen y semejanza solo se
desarrolla por medio de la comunión íntima con el creador. Dios creó al hombre para que llevase a cabo su
voluntad en la tierra; pero no de manera obligada. Por esto, le dio al hombre una voluntad propia.

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Escuela de Formación Complementarias – INTERCESIÓN I

Hay tres principios que Dios estableció desde un comienzo:


• Dios es soberano
• Dios está limitado por su Palabra, es decir, no puede hacer más allá de lo que Él mismo ha dicho
y establecido.
• Dios nunca viola su Palabra. Todo lo que Dios habla es ley.
La intercesión fue creada por la limitación de la palabra de Dios. Para que algo sea hecho en la tierra tiene que
haber una conjunción del cuerpo físico con el espíritu. Cuando Dios iba a venir a la tierra, no podía hacerlo sin
un cuerpo físico, ya que estaría violando su propia palabra, sería un acto ilegal. Él mismo fue quien estableció
que el ser humano, es decir, un espíritu que habite en un cuerpo físico gobernaría la tierra.
“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente tuya; esta te herirá en la
cabeza, y tú la herirás en el talón” Génesis 3:15
¿Cómo entró Dios a la tierra?
Se hizo Emmanuel “em” significa hombre y “Manuel” significa Dios. Dios le dijo a una mujer, a María: “yo
necesito tu cuerpo para venir legalmente a la tierra”. Esto es el principio de la intercesión: ceder nuestro cuerpo,
voluntariamente, como nexo intercesor para que Dios pueda interferir en la tierra. Dios no se mueve a través
de nosotros porque seamos inteligentes, indispensables o grandes. Dios lo hace porque está atrapado y
limitado por su misma palabra.
“De cierto os digo, que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo” y todo lo que desatéis
en la tierra será desatado en el cielo” Mateo 18.18
• Dios te quiere sanar, no solo para que te sientas bien, sino porque te necesita para llevar a cabo su
voluntad
• Dios busca un cuerpo físico para interceder

“Busqué entre ellos un hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante
de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera, pero no lo hallé”. Ezequiel 22.30

El pecado del hombre trae —inevitablemente— el juicio de Dios, pero el padre Celestial ama al hombre y no
quiere verlo destruido; por eso, busca un espíritu que viva en un cuerpo y que esté dispuesto a levantar un
vallado; que quiera interceder, ponerse delante de Él a favor de su iglesia, su familia y demás. Dios nos está
diciendo que necesita a alguien que dé a luz Sus planes en la tierra. Él quiere salvar, sanar y traer un
avivamiento a nuestra tierra. Dios quiere restaurar las familias, pero necesita de hombres y mujeres que le
dejen usar su cuerpo físico para hacer todo esto. Hay muchos planes y propósitos de Dios que nunca se
cumplirán porque nadie intercedió para que se llevarán a cabo, la intercesión no es una opción, sino una
necesidad.
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” Lucas
18.1
¡Somos colaboradores de Dios!
“Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano
la gracia de Dios”. 2 corintios 6.1
La palabra colaboradores significa: aquellos que cooperan, aquellos que ayudan a, que trabajan juntos. Cada
uno de nosotros debe ver la humanidad como parte colaboradora de Dios para que sus planes y propósitos
sean hechos.
Jesús llevaba a cabo la voluntad del Padre por medio de la intercesión. Él fue el mayor intercesor que piso esta
tierra. Su intercesión y la entrega a la voluntad del Padre fueron tan radicales, que vertió hasta la última gota
de su sangre para que esta se cumpliera: restaurar la relación del hombre con su creador y darle salvación.
El secreto del éxito de Jesús en el ministerio fue su vida de oración.
Jesús pasaba cinco horas orando y, después, le tomaba dos segundos sanar a un hombre ciego; pasaba cuatro
horas intercediendo, y en dos minutos echaba afuera a un demonio; al minuto siguiente, sanaba a un leproso.
Él siempre operó de esa manera. Pero la iglesia todavía no ha entendido esto. Por eso, todavía pasamos unos
pocos minutos con Dios, y luego, tratamos de hacer muchas horas de trabajo en su nombre.

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Martin Luther King dijo esto: “La oración hace más trabajo, que el trabajo mismo”.

Las horas con Dios hacen más efectivos los minutos con los hombres.

Podemos concluir que:


• Si pasamos horas con Dios, entonces nos tomará solo minutos resolver los problemas.
• El tiempo que pasamos con Dios no es gastado sino invertido. Por eso, la preocupación de Jesús no
era ministrar al hombre sino a Dios.

“Después oí la voz del señor, que decía: ¿a quién enviaré y quien ira por nosotros? Entonces
respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6.8

ÀREAS QUE INCLUYE LA INTERCESIÓN.


Cuando hablamos de intercesión, estamos incluyendo muchas áreas, no solamente hacer una súplica otro.
Algunos aspectos importantes que incluyen la intercesión son:
1. La intercesión es aproximarse a un rey con un propósito específico en lugar determinado.
Esta palabra aproximarse, se refiere a una intimidad y una comunión con Dios. Nos habla de una faceta de la
intercesión, desarrollar una interna relación con Dios. Nos habla también de tener un lugar específico para
interceder, dedicado y consagrado a la intercesión.
2. La intercesión es mediar entre dos partes.
Un intercesor toma el lugar de otro; como Moisés, que intercedió ante Dios por el pueblo para que este no fuera
destruido.
“Entonces volvió Moisés ante Jehová y le dijo: puesto que este pueblo ha cometido un gran pecado
al hacerse dioses de oro, te ruego que perdones ahora su pecado, y si no, bórrame del libro que
has escrito”. Éxodo 32.31-32
3. La intercesión es guerra espiritual “pagá"
La palabra “paga” fue usada, originalmente, para definir violencia y guerra. Se traduce en diferentes formas
como: ataque, caer sobre, tirar, golpear, herir. “pagá” involucra guerra, hay una manera de lograr lo imposible
y es invadiendo el campo del enemigo, por eso Jesús dice:
“Desde los días de Juan el bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos
lo arrebatan”. Mateo 11.12
4. La intercesión causa que la luz de Dios caiga
Los inconversos tienen los ojos cegados por el enemigo y no pueden ver ni entender el evangelio; por lo tanto,
se necesita un intercesor para que se pare delante de Dios y haga que caiga la luz de la palabra y alumbre su
entendimiento y sean salvos.
“Pero si nuestro evangelio está aún en cubierto, entre los que se pierden está encubierto, esto es,
entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. 2 corintios
4.3,4
¿Cómo se arrebata el reino? Por medio de la intercesión (“pagá”). Haciendo un asalto violento en el espíritu,
arrebatando lo que nos pertenece por medio de la intercesión. Con hombres y mujeres dispuestos a ponerse
en la brecha por las almas, dispuestos a levantar vallado de cobertura para los hijos de Dios.
Dios está buscando Adoradores e Intercesores. Él está buscando adoradores e intercesores que hayan muerto
a sus deseos personales y que quieran hacer la voluntad de Dios.
“Dios es espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren”. Juan
4.24.

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5. La intercesión levanta un vallado.


Un vallado es un cerco de protección. Hacer vallado significa rodear con un cerco o pared para proteger. Sirve
para ayudar y proteger al que está en problemas y en desesperación. Un vallado es levantado para mantener
a los enemigos fuera del hogar, la iglesia y el negocio y para tener un lugar seguro
La oración intercesora levanta o edifica una pared espiritual alrededor del pueblo de Dios, de matrimonios, de
hijos, de ciudades, de naciones, etc. Un vallado o cerco roto es una puerta para que el enemigo entre y
destruya.
“Pero aconteció que oyeron Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod que los
muros de Jerusalén eran reparados, pues ya las brechas comenzaban a ser cerradas, y se
encolerizaron mucho. Conspiraron luego todos a una para venir a atacar a Jerusalén, y hacerle
daño. Nehemías 4.7,8
6. La intercesión repara las brechas
Una brecha es una abertura, especialmente se refiere a una grieta en una muralla. El enemigo está buscando
penetrar y romper nuestra muralla continuamente. En la antigüedad, cuando Israel peleaba con sus enemigos,
estos dejaban brechas o aberturas en las paredes de la ciudad, para regresar e invadir la ciudad después de
la batalla. Cuando el pueblo de Israel no tenía tiempo de reparar las brechas ponía un soldado para proteger
esa entrada; y allí, este hacía guardia todo el día y toda la noche. El soldado que se paraba en la abertura para
repeler al enemigo arriesgaba su propia vida; por lo cual, este era considerado uno de los actos de mayor
coraje entre los soldados. A veces, estos hombres daban la vida por la ciudad. Los soldados que se paraban
en la brecha eran altamente respetados y sus nombres honrados entre todos los soldados.
Las brechas en nuestra vida son: Los momentos de crisis, los problemas, la desesperación, los peligros físicos.
Son provocadas por los pecados de comisión y omisión que nosotros mismos cometemos. Son los defectos y
debilidades de nuestro carácter, los cuales abren la puerta al enemigo para atacarnos. Por eso, necesitamos
que alguien ore por nosotros para que nos cubra en oración, para mantener al enemigo fuera de nuestros
límites, y así mismo, necesitamos orar y cubrir a otros.
El desafío para cada uno de nosotros es levantarnos como soldados valientes y empezar a reparar el cerco o
la pared por nuestros hijos, nuestra familia, nuestra iglesia y nuestra nación. Comencemos hoy a ser
reparadores de portillos. Si la muralla de intercesión esta caída, ¡es tiempo de levantarla!
Hay consecuencias de tener una muralla caída, los ataques del enemigo serán constantes y el fruto será
arrebatado:
Os mostraré, pues, ahora lo que hare yo a mi viña: le quitaré su vallado y será consumida; derribaré
su cerca y será pisoteada. Isaías 5.5.
¿por qué has derribado nuestras murallas de modo que todos los que pasan pueden robarse
nuestros frutos? Salmos 80.12
¿Cómo empezamos a levantar el vallado y a cercar las brechas?
Tomando una decisión y haciendo un compromiso de interceder y orar diariamente para cubrir nuestra familia,
nuestra iglesia, nuestros pastores y nuestra nación, todos los días. Esto se consigue con intercesión, sabiendo
que Dios está buscando un soldado dispuesto a levantarse a cualquier hora para interceder. Cada día que
dejamos de interceder es una abertura que se hace en nuestra muralla o pared; por eso, dejar de orar es
pecado.
En cuanto a mí, ciertamente no pecaré contra el Señor al dejar de orar por ustedes. Y seguiré
enseñándoles lo que es bueno y correcto. 1 Samuel 12.23
Debemos identificarnos como soldados reparadores de portillos.
“Y los tuyos edificaran las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantaras, y
serás llamado reparador de portillos, restaurador de viviendas en ruinas”. Isaías 58.12
Que puedas interceder por el que esté en peligro, por el que esté pasando por una crisis. Que cada vez que
alguien caiga en pecado, en vez de criticarlo, te pares en la brecha por él.

Resumen: La intercesión es mediar entre dos partes, La intercesión incluye tener comunión íntima con Dios, la
intercesión causara que la luz caiga, la intercesión es guerra.

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CAPÍTULO 2
EL DON DE LA INTERCESIÓN
Como vimos anteriormente, la intercesión es el acto de hacer una petición o interceder en lugar de otro delante
de Dios. El don de la intercesión es la habilidad dada al creyente, por el Espíritu Santo, para interceder con
gran pasión por largos periodos de tiempo.
Propósito del don de intercesión
• Edificar una protección espiritual alrededor de la iglesia y de los familiares.
• Pararse en la brecha, entre Dios y los hombres, para llevar a cabo la voluntad de Dios y cumplirla en
la tierra.
• Dar a luz cosas establecidas en la visión de la iglesia local y del Cuerpo de Cristo.
• Hacer guerra contra el diablo y sus demonios, y destruir todo plan del enemigo.
La persona llamada por Dios a la intercesión presenta las siguientes características:
• Ora por largos períodos de tiempo y disfruta la oración. Esta es una evidencia muy clara en un
intercesor, pues puede orar muchas horas, y no se queja; al contrario, disfruta la oración.
• Opera fuertemente en el don de discernimiento de espíritus. Los intercesores perciben, sienten, ven y
oyen en el mundo espiritual muy a menudo.
• Se identifican con la carga y el dolor de las personas. Cuando hablan con alguien pueden percibir
inmediatamente la carga de esa persona.
• Obtiene respuesta a sus oraciones frecuentemente, más que cualquier creyente promedio. Dios
contesta sus oraciones de manera específica. Los resultados son más poderosos con los de cualquier
otro creyente.
• Vive en una constante actitud de oración, no importa donde esté ni con quien esté, siempre está
intercediendo.
• Opera en la compasión y en el amor. Esta es una de las evidencias de un verdadero intercesor, es
decir, lo que hace a un intercesor sensible a la carga y al dolor de las personas es que esté lleno del
amor y la compasión de Dios.
• A menudo, recibe sensaciones o síntomas en su cuerpo que le advierten de un peligro. Muchos
intercesores sienten los síntomas de la persona o de la situación para la cual están orando, por ejemplo:
dolor de cabeza, dolor en la espalda, vómitos, mareos, etc.
• Es muy sensible al mundo espiritual, si no tiene cuidado, se puede inclinar a percibir más lo malo que
lo bueno.
• Tiene una profunda pasión por la oración y la intercesión.
• Odian las injusticias.

Peligros que corre la persona con el don de intercesión si no lo opera correctamente:


• Creer que solamente ella oye la voz de Dios y que es la última autoridad.
• Creerse espiritualmente superior a otros porque ora más tiempo.
• Tener la tendencia a percibir, ver y sentir más del mundo espiritual.
• Intentar manipular al pastor y a los líderes con sus oraciones.
• Hacer oraciones de juicio sobre las personas.
Por todos estos riesgos, es importante que todo intercesor esté sometido a una cobertura espiritual. Un
intercesor bajo autoridad puede ser corregido y ser más efectivo en el ejercicio de su don, y su aporte a la obra
de Dios será de edificación.
Diferentes tipos de intercesores:
En la intercesión también existen diferentes tipas de intercesores, así como en cualquier otro ministerio,
diferentes personas llamadas por Dios para interceder en un área específica. Veamos cuales son las diferentes
clases de intercesores que existen:
• Intercesores de almas: estos son los que se paran en la brecha por las personas que no conocen al
Señor. Gimen, lloran y tienen gran pasión por la salvación de los que no conocen a Jesús. Muchas
veces, mientras oran, sienten como si estuvieran dando a luz un bebe, pues su intercesión está dirigida
al nuevo nacimiento de los perdidos.

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• Intercesores de finanzas: estos intercesores han sido ungidos por Dios para interceder por los
recursos financieros para el reino de Dios. Ellos oran por la bendición material para llevar el evangelio;
tienen una fe grande en esta área.
• Intercesores personales: estos son los guardianes espirituales de una persona determinada. Llevan
información confidencial al trono de Dios, para protección, provisión y otras prioridades de oración de
esa persona en particular.
• Intercesores de crisis: los intercesores de crisis son los paramédicos de la oración. Ellos entran y
salen del trono de Dios con peticiones urgentes, poniéndose en el lugar de otros. Además, actúan
como vigilantes del pueblo de Dios. Anteriormente, hablábamos de cómo los intercesores reciben
ciertos síntomas o sensaciones en su cuerpo, advirtiéndoles de un peligro, enfermedad o necesidad
urgente. Cuando el intercesor de crisis recibe una carga por la cual orar, no debe soltarla hasta que
haya tenido un rompimiento en el espíritu.
• Intercesores de guerra: ellos son la fuerza militar poderosa de la oración. Una característica de los
intercesores de guerra es que tienden a hacer guerra espiritual desde que comienzan a orar, es decir,
todo el tiempo. Estos intercesores pelean por plantar la verdad de Dios en lugares donde Satanás tiene
fortalezas establecidas en las personas, familias, gobernantes, etc.
• Intercesores adoradores: ellos son los que interceden por medio de la adoración y la alabanza, y
preparan el camino para que el poder de Dios se derrame sobre la Tierra.
• Intercesores de liderazgo: son aquellos intercesores asignados por Dios para interceder por los
líderes de la iglesia, el pastor y por todo el liderazgo del cuerpo de Cristo.
• Intercesores de gobierno: son aquellos que interceden por los líderes que están en el gobierno, en
la política y en la esfera de influencia pública. Si bien, en este caso, todo intercesor debe orar, todos
los días, por el presidente y su gabinete. Dios ha asignado intercesores que oran específicamente por
este tipo de personas.
• Intercesores proféticos: son los que ven el mundo invisible y oyen lo que no cualquiera puede oír.
Estos declaran la voluntad de Dios para un momento y un lugar específicos, son la boca de Dios.
• Intercesores por Israel: Dios ha levantado un grupo de intercesores para que oren por el pueblo de
Israel, el pueblo escogido de Dios. Estos intercesores tienen una profunda pasión por la nación israelí,
se identifican, fuertemente, con su dolor y sus necesidades.

INTERCESIÓN PROFÉTICA

Interceder proféticamente es hacer o decir algo en el terreno natural, bajo la dirección del Espíritu Santo,
preparando el camino para un movimiento en el terreno espiritual, que afectará el ámbito natural. Cuando
hablamos de algo profético estamos hablando de algo sobrenatural de Dios. Dios declara una palabra y la
revela en un instante específico, ya sea para ese momento o para el futuro. Las palabras y declaraciones
proféticas preparan el camino para que el Señor haga todo lo que Él quiera.
Una acción y/o declaración profética quiere decir que le damos permiso legal al Espíritu Santo para intervenir
en determinada situación o persona. Un acto y una declaración profética son algo que se hace en lo natural,
que tiene un efecto en el mundo espiritual y que regresa al mundo físico con un resultado.
Cuando hacemos una declaración profética, estamos pronunciando los planes que Dios quiere llevar a cabo,
nos convertimos en su boca. Recuerda lo que estudiamos desde un principio, Dios quiere hacer su voluntad
por medio de nosotros, y para ello, necesita nuestro cuerpo y nuestra voluntad.
“Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y
será prosperada en aquello para lo cual la envié”. Isaías 55.11
Dios va a llevar a cabo aquello que está en su mente y en su corazón, por lo tanto, cuando declaremos algo,
debe ser lo mismo que Él habla.
La confesión del creyente
“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo
sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”. Hebrero 3.1
En el nuevo testamento, la palabra confesión es el vocablo griego “ohmologeo”, que significa decir lo mismo.
La verdadera confesión bíblica es decir lo mismo que Dios dice, y si Dios lo dice, eso se cumplirá.

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La palabra de Dios es llamada, también semilla o simiente. Cuando uno habla la palabra de Dios, bajo la
dirección del Espíritu Santo, está esparciendo semillas que darán un fruto, una descendencia. Esas palabras
tienen la habilidad de producir vida
“Pues habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que
vive y permanece para siempre”. 1 Pedro 1.23
“Así mismo lo que tú determines se realizará, y sobre tus caminos resplandecerá la luz”. Job 22.28
La palabra determinar significa decretar o decidir, cuando leemos completo lo que Dios nos está diciendo es
que si declararás una palabra o una promesa y esta se afirmará o será establecida, y que al esparcir su semilla.
esta se levantará, crecerá y establecerá algo en lo terrenal.
Comienza a establecer semillas de salvación, de liberación, de sanidad, de prosperidad y de unidad familiar y
Pídele a Dios que use tu boca para declarar promesas.
Toma la decisión de que, de hoy en adelante, tu lengua nunca más sea usada como instrumento del enemigo
para maldición, sino que sea la boca de Dios para establecer su voluntad en la tierra.
¡Las palabras decretadas por su boca son poderosas!

Dios usa a Ezequiel para profetizar a los huesos secos.


Ezequiel recibe una orden de Dios para profetizar a los huesos secos, con las instrucciones específicas de
cómo hacerlo. Esto es un claro ejemplo de la declaración profética.
“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de
un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he
aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo:
Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces:
Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. así ha dicho Jehová
el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones
sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros
espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo
un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con
su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de
ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di
al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos
muertos, y vivirán. y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y
estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. 11 me dijo luego: Hijo de hombre, todos
estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció
nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas,
y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y
os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré
reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová. Ezequiel 37.1-
14
Cuando somos guiados por Dios hacer una declaración profética, tenemos que ser obedientes y actuar en fe.
A veces, Dios nos dirá que declaremos cosas que parecen tontas a nuestro entendimiento, pero que tienen
gran impacto en el mundo espiritual. Debemos aprender a ser obedientes. Actuar en la fe es importante al
declarar una palabra profética, ya que la declaración debe ser hecha con una convicción absoluta, dejándonos
llevar dócilmente por lo que Dios nos dice que hagamos
En este pasaje, los huesos secos son un símbolo de la condición espiritual del pueblo de Israel. Dios hizo esto
por medio de Ezequiel, para sembrar semillas que más tarde darían un fruto en el pueblo. También hoy nosotros
podemos comenzar a declarar vida a los huesos secos; es decir, profetizar vida a los matrimonios caídos, a
las finanzas destruidas, a los hijos rebeldes, sembrar semillas de vida que resuciten lo que está muerto.

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UNA ACCIÓN PROFÉTICA


Ejemplos de acciones proféticas:
• La vara de Moisés
Podemos ver un ejemplo de una acción profética, cuando Moisés extiende su vara sobre el mar Rojo.
“Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirara por medio de un recio
viento oriental que sopló toda aquella noche. Así se secó el mar y las aguas quedaron divididas.
Éxodo 14.21
¿Por qué Moisés tuvo que extender la vara? Porque Dios se lo dijo. Moisés como intercesor en ese momento,
hizo el acto profético de extender la vara sobre el Mar Rojo, que simbolizaba la autoridad de Dios. Si no se
hubiese extendido la vara sobre el mar, este no se hubiese dividido. Esta acción profética le dio a Dios el
derecho legal para abrir el mar.
• Los brazos de Moisés.
Aquí vemos a Moisés en una colina con la vara de la autoridad levantada; y mientras la mantenía en alto, Israel
prevalecía sobre el enemigo, pero, cuando la bajaba, debido al cansancio, Amalec prevalecía.
“Y dijo Moisés á Josué: “Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la
cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con
Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba
Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las
manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y
se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así
hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. y Josué deshizo á Amalec y a su pueblo a
filo de espada””. Éxodo 17.9-13
En lo natural, ¿qué tiene que ver que Moisés suba y baje las manos con respecto a la efectividad de batalla de
los soldados? ¡Por supuesto que nada! Es algo de ámbito espiritual. La acción profética, de levantar la vara de
la autoridad, estaba dándole permiso a Dios para cambiar la situación en los lugares celestiales. Cuando
Satanás es derrotado en el espíritu, las situaciones naturales cambian a favor de los hijos de Dios.
• La Roca que dio agua
“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de
ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel”. Éxodo
17.6

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CAPÍTULO 3
CÓMO INTERCEDER EFECTIVAMENTE
Una de las cosas que vamos a estudiar en esta clase es como practicar la intercesión efectivamente. Hay
diferentes maneras de hacerlo, y con la ayuda del Señor, vamos a poner en práctica esas verdades poderosas
que cambiarán nuestra vida.
Elementos para interceder efectivamente:
1. La ayuda del Espíritu Santo.
“De tal manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”
Romanos 8.26
El Espíritu Santo es un intercesor incansable, es la persona especial que nos ayuda a orar. Sin su ayuda, sería
imposible hacer una oración efectiva. Si lo permitimos, el Espíritu Santo puede orar por medio de nosotros.
Esto no quiere decir que Él lo hará todo, sino que se parará a nuestro lado, junto a nosotros y nos ayudará.
“…nos ayudará en nuestra debilidad…” Romanos 8.26. Debilidad es la incapacidad de producir resultados.
Cuando decimos que la carne es débil y no quiere orar, es porque esta no tiene ningún poder para producir
resultados espirituales positivos. Por eso, debemos depender siempre del Espíritu Santo, ya que es quien nos
guía a pedir lo que conviene.
Lo que este verso nos quiere decir, es que no siempre sabemos que conviene para cada situación, ni lo que
es necesario o correcto para interceder. Por eso, necesitamos que el Espíritu Santo nos ayude. Él nos guiará
a lo que tenemos que orar y quizá nos revele partes o verdades de esa situación o nos traiga alguna escritura
acerca del tema.
2. La identificación con las cargas de otros.
La identificación tiene que ver con tomar el lugar de otro, ponerse en sus zapatos, sentir esa carga y llevarla a
la presencia de Dios. Es importante aprender a identificarnos con el dolor de otros, y ponernos en la brecha
por ellos.
3. Un corazón compasivo.
Este punto se conecta con el anterior. Para poder identificarnos con la necesidad y la carga de otro, nuestro
corazón debe ser compasivo, sentir el dolor de las personas, ser conmovido, hasta las entrañas, por la angustia
de las personas.
4. Perseverancia.
“orad en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velad en ello con toda
perseverancia y suplica por todos los santos”. Efesios 6.18
La perseverancia es una de las claves para lograr una intercesión efectiva. A veces, interceder una sola vez,
no es suficiente para lograr la victoria. Se recomienda interceder una hora, esto nos llevará a conseguir el
rompimiento. En ocasiones, la respuesta de Dios puede tomarse días, semanas, meses o años. En estas
ocasiones, Él demandará de nosotros una fuerte perseverancia.
5. Vivir en santidad
Para que nuestra intercesión tenga poder debemos vivir una vida justa y recta delante de Dios. Las heridas en
la guerra espiritual son el resultado de meterse en ella viviendo lejos de la rectitud y la integridad.

FORMAS DE INTERCEDER
Ya estudiamos cómo interceder efectivamente. Ahora, vamos a estudiar, cómo se hace la intercesión práctica.
1. Podemos interceder con el entendimiento
“¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el
espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”. 1 corintios 14.15
Interceder con el entendimiento Es interceder y orar en nuestro idioma, con palabras que nosotros también
entendemos. Para hacerlo adecuadamente, lo indicado es usar la palabra de Dios. Esta forma de orar está
limitada porque no todos los creyentes tienen el nivel de conocimiento en su corazón para orar con las

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escrituras. Sin embargo, hay muchos intercesores que oran con la palabra de Dios porque están llenos de ella
y esto hace efectiva su intercesión.
2. Podemos interceder en el Espíritu o lenguas
Interceder en el Espíritu es interceder en una lengua desconocida dada por el Espíritu Santo. El orar en otras
lenguas es tan efectivo, que cuando lo hacemos, estamos intercediendo según la perfecta voluntad de Dios
para la persona o circunstancia que estamos presentando. Pues la oración en lenguas permite que el mismo
Espíritu Santo sea quien ore por medio de nuestra boca.
“¿pero el que escudriña los corazones sabe el cuál es la intención del Espíritu. Porque conforme
a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Romanos 8.27
El apóstol Pablo intercedía en lenguas por los santos todo el tiempo.
“doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” 1 corintios 14.18
Hay dos razones claras por las cuales debemos orar en el Espíritu o en lenguas, estas son:
• Cuando intercedemos en lenguas, el mismo Espíritu Santo intercede por medio de nosotros.
• Cuando oramos en lenguas, intercedemos según la perfecta voluntad de Dios por una circunstancia
específica, aun cuando no sepamos cómo orar en lo natural.
Beneficios de interceder en otras lenguas:
• Nos edificamos de forma personal.
“El que habla en lengua extraña, así mismo se edifica, pero el que profetiza, edifica la iglesia”. 1
corintios 14.4
Lo que nos está diciendo la palabra de Dios, en este verso, es que cada vez que oramos en lenguas
desconocidas, ponemos un ladrillo más a nuestro edificio espiritual, y en el ámbito interno, algo mejora, por
ejemplo, nuestro carácter.
“pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”.
Judas 1.20
• Recibimos una carga de poder, que capacita para orar por otros.
Oramos la perfecta voluntad de Dios, entonces debemos pedir al Espíritu Santo que nos ayude y nos guíe a
saber por quién orar, qué orar, cómo orar y cuándo orar. De seguro, Él nos tomará de la mano y nos llevará a
orar, según la perfecta voluntad de Dios.
Si no sabemos cómo orar por algo o por alguien, simplemente debemos pedir la ayuda del Espíritu Santo,
presentar el caso al Señor en nuestro propio idioma, y después, orar en lenguas hasta que sintamos el
rompimiento en el espíritu.
“De igual manera, el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Romanos 8.26
• Oramos directamente a Dios, no a los hombres
El orar en lenguas es una conexión directa de nuestro espíritu con Dios, quien, al mismo tiempo, nos permite
hablar misterios que solamente son entendidos por el Señor y por nuestro espíritu, pero no por nuestra mente.
“El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por
el Espíritu habla misterios”. 1 corintios 14.2
• Exaltamos y magnificamos a Dios
“Mientras Pedro aún estaba diciendo estas cosas, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que
escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían llegado con Pedro quedaron
asombrados al ver que el don del Espíritu Santo también era derramado sobre los gentiles. Pues
los oyeron hablar en otras lenguas y alabar a Dios.”. Hechos 10.44-46.
Cada vez que oramos y cantamos en lenguas estamos glorificando y honrando a Dios, porque estamos
hablando el idioma del cielo.

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• Recibimos descanso espiritual


Una de las razones principales por las cuales el orar en lenguas produce descanso, es que ya no tenemos que
esforzarnos para alcanzar la gracia y el favor de Dios, sino que ahora somos conducidos por el Espíritu Santo
para orar al Padre conforme a su perfecta voluntad, y esto activa su gracia sobre nuestras vidas.
“Porque en lengua de tartamudos, en lenguaje extraño, hablará a este pueblo, a ellos dijo: Este es
el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio, mas no quisieron escuchar”. Isaías 28.11-12
• Podemos interceder con gemidos indecibles
“Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Romanos 8.26
La palabra gemidos se refiere a un lenguaje que no puede ser articulado con palabras, un gemido puede ser
un llanto, un sollozo, un sonido que sale de nuestro vientre, que no viene con palabras sino con un quejido.
Esto, en palabras de intercesión, se llama: gemir con dolores de parto para dar a luz algo en el espíritu.
Cada creyente tiene un vientre espiritual que puede preñarse y dará a luz algo. Ese embarazo es llevado a
cabo por el Espíritu Santo, para dar nacimiento a los planes de Dios y a las bendiciones que Él quiere dar a su
pueblo.
¿Qué es dar a luz en el espíritu?
“Antes que estuviera de parto, dio a luz; antes que le vinieran los dolores, ¡dio a luz un hijo! ¿Quién
oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en día? ¿Nacerá una nación de
una sola vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz a sus hijos”. Isaías 66.7-8
Cuando una mujer está en el trabajo de parto, grita, se desespera y gime porque está sufriendo el dolor del
nacimiento de un ser humano. Da alaridos porque una nueva vida está saliendo de ella. Cuando un intercesor
gime durante la intercesión es porque está de parto espiritual, está dando a luz algo en el espíritu. Esto duele,
cansa, agita y es un trabajo de parto espiritual que no se puede abandonar hasta que el proceso de Dios nace,
sale a la luz, pasa del campo espiritual al natural.
“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en
vosotros”. Gálatas 4.19
A menudo el apóstol Pablo intercedía en oración con gemidos indecibles, pariendo en el Espíritu para que los
Gálatas maduraran en el Señor; él estaba dando a luz la madurez de sus hijos espirituales. Todas las cosas
que son iniciadas y nacidas en el Espíritu permanecen para siempre. Por ejemplo, si damos a luz en el espíritu
las almas que se van a entregar al Señor, estas serán los nuevos creyentes que permanecerán en la iglesia.
¿Quién es el agente de Dios para embarazar nuestro vientre espiritual?
“Entonces María preguntó al ángel: ¿Cómo será esto?, pues no conozco varón. Respondiendo el
ángel, dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el santo ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios”. Lucas 1.34-35
El Espíritu Santo es quien nos “preña” con los propósitos, los planes y la voluntad de Dios, y luego, nos lleva a
gemir con dolores de parto para dar a luz algo, del campo espiritual al natural. Cada uno de nosotros debe
preguntarse: “¿Qué quiere el Señor dar a luz a través de mí? ¿Será la salvación de mi familia, una casa nueva,
un nuevo negocio, un llamado ministerial, la salvación de las almas, la protección permanente de algún familiar
querido? Empecemos a preguntarle a Dios y a gemir e interceder en el espíritu para dar a luz a sus propósitos.
Elías dio a luz la lluvia en el espíritu.
“Entonces Elías dijo a Acab: sube, come y bebe; porque ya se oye el ruido de la lluvia. Acab subió
a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo y, postrándose en tierra, puso el
rostro entre las rodillas”. 1 reyes 18.41-42
Elías gimió y se postró en total rendición para dar a luz la lluvia sobre la tierra, en el espíritu. Él tomo la posición
de un feto en el vientre de su madre, cuando está listo para nacer; simbolizando que el milagro que él estaba
pidiendo estaba a punto de darse.
Jesús gimió en el espíritu
“Jesús entonces, al verla llorando y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se
estremeció en Espíritu y se conmovió, y pregunto: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y
ve. Jesús lloró”. Juan 11.33-35
Jesús estaba irritado y su Espíritu gimió, pero al mismo tiempo, estaba dando a luz la resurrección de Lázaro.

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CAPÍTULO 4
EL PODER DE LA INTERCESIÓN
Es muy importante saber el poder que hay en la intercesión, pues eso nos dará mayor confianza antes de orar.
Cuando intercedemos, nuestras oraciones no son simples palabras habladas al aire, sino que son la voz de
Dios, con Su poder, estableciendo su voluntad en este mundo.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5.16
El JUSTO es aquel que camina en conducta recta, sea que se juzgue con base a normas divinas o humanas.
Es uno que tiene sus cuentas al día con Dios.
¿Cómo vino la justicia al creyente?
• Cuando creímos por fe en Jesús:
“Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo”.
Romanos 5.1
• Cuando recibimos justificación por Su gracia
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
Efesios 2.8
Somos justos porque Dios, por medio de su gracia (su favor inmerecido) nos justificó, nos limpió, nos lavó y
nos hizo su propia justicia. Las obras de justicia que se hacen sin antes haber sido justificados, son un trapo
de inmundicia ante los ojos de Dios.
Parábola del fariseo y el cobrador de impuestos
Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud
y despreciaban a los demás: «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era
un despreciado cobrador de impuestos. El fariseo, de pie, apartado de los d emás, hizo la siguiente
oración: “Te agradezco, Dios, que no soy como otros: tramposos, pecadores, adúlteros. ¡Para
nada soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de
mis ingresos”.
»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la
mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh
Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. Les digo que fue este pecador—y no el
fariseo—quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos
serán humillados, y los que se humillan serán exaltados». Lucas 18.9-14
¿Cómo se camina en justicia?
Por medio de la gracia de Dios. Esta nos da el poder y la habilidad para vivir una vida recta, integra y santa.
Si dependemos de la gracia de Dios, podemos vivir en un estado permanente de rectitud y temor hacia Él,
podemos llegar a odiar el mal y amar lo que Dios ama, todo el tiempo. La gracia de Dios nos da habilidad para
obrar en justicia y produce en nosotros hambre y sed de vivir correctamente.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Mateo 5.6

Cada creyente ha sido justificado por la fe en Jesús, y la gracia de Dios nos da el poder y la habilidad para vivir
según Su voluntad. Entonces, conectemos esto con la oración de intercesión.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5.16
La justicia nos acerca a Dios, por eso, Jesús murió para justificarnos delante del Padre.
¿Por qué la intercesión de un creyente (de un justo) tiene tanto poder?
Dios es justo. Hay un perfecto acuerdo entre Su naturaleza y Sus actos, lo cual es la norma para todas las
personas. Cuando entendemos esto, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

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• Justo es alguien que vive correctamente delante de Dios, todo el tiempo, y lo muestra viviendo en
justicia con obras rectas.
• Dios es justo en su naturaleza, Dios es santo, puro, limpio, recto e integro
• Ser justo consiste en ser temeroso de Dios, amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia.
• Ser justo consiste en llevar una vida recta, integra, en santidad delante de Dios, y ser los mismos, tanto
en público como en privado.
• Ser justo significa vivir de acuerdo con las normas y los mandamientos bíblicos que Dios ha establecido
en su palabra.
• Ser justo se refleja en dos cosas:
o Ser como Dios (amoroso, integro, santo, puro, limpio, paciente, misericordioso, lleno de paz,
gozo, perdonador, entre otros).
o Hacer obras de justicia. Algunas obras de justicia que podemos hacer:
✓ Ayudar al huérfano, a la viuda y al extranjero. (Deuteronomio 10.18-19)
“¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido,
hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda!»”. Isaías 1.17
✓ Perdonar a los que nos ofenden
✓ Bendecir a los que nos maldicen
✓ Levantar al que ha caído en pecado
✓ Animar al desanimado
✓ Sanar al enfermo
✓ Libertar al oprimido
✓ Consolar al que está triste
✓ Socorrer al afligido
✓ Visitar al enfermo
✓ Vestir al desnudo
✓ Dar comida al hambriento
✓ Hablarle del evangelio al perdido
✓ Dar dinero al pobre
La palabra de Dios nos llama a obras de justicia.
“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente pues el lino fino
significa las acciones justas de los santos”. Apocalipsis 19.8
Las acciones justas, además de reflejar la imagen de Dios, vienen a ser el vestido espiritual de un cristiano
para presentarse ante Él. Cada vez que el Señor nos mira, ve como esta nuestro vestido de justicia.
¿Quién habitará y morará en el Lugar Santo? El que es justo y hace obras de justicia
“Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en
integridad y hace justicia; el que habla verdad en su corazón; el que no calumnia con su lengua ni
hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino, aquel a cuyos ojos el indigno
es menospreciado, pero honra a los que le temen a Jehová; el que, aun jurando en perjuicio propio,
no por eso cambia, quien su dinero no dio a usura ni contra el inocente admitió soborno. El que
hace estas cosas no resbalara jamás”. Salmos 15.1-5
¿De dónde viene la justicia? Si tratamos de practicar nuestra propia justicia, de acuerdo con nuestras propias
normas, de nada nos servirá; porque la palabra de Dios le llama a esto: obras de inmundicia. La justicia del
creyente fue impartida por el Señor Jesús directamente.

Veamos en la Biblia qué sucede entre Dios y los justos:


La comunión íntima es con los justos. Es decir, los amigos íntimos de Dios son los justos.
“Porque Jehová abomina al perverso; más su comunión intima es con los justos”. Proverbios 3.32

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1. Dios camina con los justos.


“Estos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su
tiempo; caminó Noé con Dios”. Génesis 6.9
2. La morada permanente de Dios es el corazón de los justos.
“Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo?, ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en
integridad y hace justicia; el que habla la verdad en su corazón”. Salmos 15.1-2
3. Dios oye al justo y lo libera
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librara Jehová”. Salmos 34.19
El justo vive correctamente, y el vivir una vida recta, el caminar en el temor de Dios todo el tiempo, le garantiza
que el oído de Dios estará presto para oír su intercesión. Dios oye a los que les temen
“Cristo, en los días de su vida terrenal, ofreció ruegos y suplicas con gran clamor y lágrimas al que
lo podría librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente “hebreos 5.7
4. Dios puede perdonar a una ciudad entera por un solo justo que se halle en ella.
“Volvió Abraham a decir: No se enoje ahora mi Señor; solo hablare esta vez: quizá se encuentren
allí diez (justos). No la destruiré- respondió Jehová-por amor a los diez” Génesis 18.32

Al estudiar todos los puntos anteriores, vemos que Dios busca hombres y mujeres justos para que sean sus
amigos. El camina diariamente con ellos, vive en su casa y oye sus oraciones. Con esto, vamos entendiendo
porque nuestras oraciones tienen tanto poder. También, encontramos que Dios perdona a una ciudad entera
por causa de un solo justo. Como el caso de Abraham, que le pidió a Dios que no destruya a Sodoma y
Gomorra, aunque no había ni si quiera diez justos. Dios se detendrá de juzgar a una familia inconversa (que
hace maldad) por causa de que hay un justo en esa casa.

El vivir en rectitud detiene el juicio de Dios contra otros

¿Por qué nuestra intercesión tiene poder?


“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas… Y
la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán
perdonados” Santiago 5.13 y 15
En medio de hacer oración por los enfermos y por los que están afligidos, Santiago menciona el hecho de
cometer pecados. Evidentemente, el pecado estorba nuestras oraciones y les quita el poder. Así, podemos
entender por qué hay tantos creyentes frustrados, cuyas oraciones no son contestadas. Claman, lloran, gimen,
reprenden, pero tal parece que los cielos son de bronce para ellos.
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las
nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis
meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Hermanos, si alguno de entre
vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al
pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
Santiago 5.16-20
¿Qué se hace con todo ese poder disponible?
“Cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron
delante del cordero. Todo tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones
de los santos”. Apocalipsis 5.8
“Entonces vino otro ángel con un recipiente de oro para quemar incienso y se paró ante el altar.
Se le dio una gran cantidad de incienso para mezclarlo con las oraciones del pueblo de Dios como
una ofrenda sobre el altar de oro delante del trono. El humo del incienso, mezclado con las
oraciones del pueblo santo de Dios, subió hasta la presencia de Dios desde el altar donde el ángel
lo había derramado. Entonces el ángel llenó el recipiente para quemar incienso con fuego del altar

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y lo lanzó sobre la tierra; y hubo truenos con gran estruendo, relámpagos y un gran terremoto.”
Apocalipsis 8.3-5
El impacto de nuestras oraciones, cuando estamos en rectitud delante de Dios, es como el sonido de
¡truenos y terremotos! En la Biblia hay más de 180 versículos sobre los beneficios del justo.
¡LA ORACIÓN DEL JUSTO PUEDE MUCHO!

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CAPÍTULO 5
EL PODER Y LA AUTORIDAD DE ATAR Y DESATAR
Una de las cosas que los creyentes deben entender es que a cada cristiano se le ha dado el poder y la autoridad
para representar a Dios y para ejercer dominio y señorío sobre la creación. Todo lo que como creyentes
permitamos, será permitido en el cielo, y todo lo que prohibamos en la tierra, será prohibido en los cielos.
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y
señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo
animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis 1.26
“Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Mateo
28.18
Los creyentes tenemos la autoridad/potestad dada por Jesús para ejercer dominio y señorío sobre la tierra,
porque Jesús recuperó lo que Adán había perdido, y lo entregó a los creyentes.
¿Qué es autoridad?: Es la palabra griega “exusia”, que significa el derecho legal delegado para ejercer
dominio y señorío con un poder que nos respalde. En el lenguaje de abogacía o legal. Se usa mucho la palabra
“poder”. Estudiemos que significa esto:
¿Qué es un poder?: Es la autoridad, la habilidad o la facultad para hacer cualquier acto o hecho con el derecho
legal del otorgante.
¿Qué es un poder legal?: Es un instrumento escrito por una persona, como principal, donde señala a otra
como agente representante y le confiere autoridad para llevar a cabo o ejecutar ciertos actos específicos en
lugar o en nombre del principal. Si el principal necesita ausentarse del país, se enferma o muere,
automáticamente ese agente tiene el poder para actuar en nombre del principal.
“Pues donde hay testamento, es necesario que conste la muerte de testador, porque el testamento
con la muerte se confirma, pues no es válido entre tanto que el testador vive”. Hebreos 9.16-17
¿Cómo podemos aplicar esta descripción legal a lo espiritual con lo que hizo Jesús?
Jesús vino a esta tierra como un hombre, murió y resucitó. Esta resurrección le dio un poder legal, el cual Él
nos transfirió por escrito. En este escrito dice que el principal es el Señor de los cielos y la tierra y que nosotros
somos sus agentes. Él nos confió su autoridad para llevar a cabo actos en su lugar.
Hay dos tipos de “poder legal” en la ley moderna. Estos son:
• El poder especifico. Esto es el poder que es dado para actuar en lugar del otorgante o principal,
solamente en casos específicos.
• El poder general. En este tipo de poder, el otorgante da y confiere todos sus derechos para ser
representado y para llevar a cabo cualquier acto en su nombre.
Jesús no nos dio un poder específico, sino un poder general para ejecutar y llevar a cabo Su voluntad en la
tierra. Cuando Jesús dice estas palabras: “toda potestad me ha sido dada en los cielos y en la tierra, por tanto,
id…”, nos está entregando un poder general, es decir, la misma autoridad que le fue conferida por el Padre a
Jesús, Él nos la confirió a nosotros. ¡Gloria a Dios!
Jesús nos delega el “poder legal general” para echar fuera demonios.
“Les dijo: Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes
y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañara”. Lucas 10.18-19
Jesús nos dio un poder legal general para pisotear todas las obras del diablo. Él dice; “Yo les doy autoridad,
un poder legal para pisotear a demonios, serpientes y toda obra del diablo”. Estamos llamados a actuar en el
nombre de Jesús, en cualquier circunstancia, aun cuando nos enfrentamos con el diablo.
El derecho legal o el poder general, dado por Jesús, está respaldado con un poder que viene de los cielos. Por
ejemplo, el presidente de los Estados Unidos, cuando decreta algo, lo dice y lo da por escrito. Entonces, esto
es un decreto de ley que debe ejecutarse; y que, además, tiene a disposición la fuerza policial, el ejército, la
fuerza aérea, la marina, la infantería, los jueces, el congreso, el senado, el FBI y la CIA. Estos organismos se
aseguran de que las leyes y decretos presidenciales se cumplan. Si algún ciudadano no quiere someterse a la
ley, algunos de estos organismos se encargarán de hacer que esos individuos rebeldes obedezcan la ley; y si,
aun así, no obedecen, serán llevados a la cárcel. El presidente tiene tanto respaldo, que lo que él dice, es
llevado a cabo al instante.

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Así mismo sucede en lo espiritual. Jesús nos dio un poder legal general para ejecutar todo lo que Él dejó escrito
en su testamento, y nosotros somos quienes tenemos que ejecutar lo que está escrito en ese poder.
“pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1.8
El poder que nos respalda para ejecutar la voluntad de Dios en la tierra es dado cuando el Espíritu Santo viene
sobre nosotros. Este poder se recibe cuando somos llenos Su presencia. Jesús nos ha dado un poder legal
general y un derecho legal para que lo representemos en la tierra, para que seamos sus agentes y para que
ejecutemos el testamento escrito que Él nos dejó. Además de eso, si alguien no quiere someterse a las leyes
del Reino, Jesús nos dejó Su nombre, La Palabra de Dios, la unción del Espíritu Santo, su sangre y los ángeles
del cielo, para todo lo que se rebele contra sus leyes, tenga que someterse a su voluntad.
¿Cuál es el “poder legal general” que Jesús nos dejó escrito?
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: Todo lo que ates en la tierra será atado en los
cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16.19
¿Qué significa la palabra atar? Unir o sujetar una cosa a otra con cuerdas, cordeles o materiales semejantes.
Dejar sin libertad de movimiento o capacidad de acción. En el griego es “deo”, que significa restringir, arrestar,
cerrar, ligar, prohibir, declarar ilegal o ilegitimo, impropio. Otro significado para la palabra atar en el griego es
“dehsis”, que se traduce como operación o suplica. Es decir, el atar está ligado a la intercesión. El poder de
atar es ejercido por medio de la intercesión.
¿Qué significa la palabra desatar? Es la palabra griega “luo”, que denota desligar, liberar, soltar, deshacer,
permitir, dar permiso para operar, desamarrar, declarar algo legítimo o legal, declarar algo propio, abrir, quitar.
Cuando Jesús le dice a Pedro: “todo lo que atares en la tierra, será atado en el cielo”, en esencia, le está
diciendo lo siguiente: Yo como señor de los cielos y la tierra, les estoy dando un testamento escrito, donde los
asigno como mis embajadores, mis agentes, mis representantes en la tierra. Yo les confiero autoridad y facultad
con un poder legal general para que todo lo que aten, restrinjan, cierren, prohíban y declaren impropio e ilegal,
y todo lo que amarren en la tierra, sea atado en los cielos. Y lo mismo sucede con el poder de desatar. Jesús
nos está diciendo que ejecutemos la autoridad, pues tenemos todo el derecho de hacerlo, en otras palabras,
Jesús nos está haciendo responsables por todo lo que suceda aquí en la tierra.
En el momento en que Dios nos dio su autoridad, nos hizo responsables de nuestros actos y todo lo que suceda
a nuestro alrededor. Ya Jesús no es responsable de estas cosas: porque Él nos dio todo lo necesario para que
seamos victoriosos. No podemos culpar a nadie por nuestra condición, todo lo que nos ha sucedido es porque
lo hemos permitido; porque no hemos usado el poder para prohibirle al diablo operar en nuestras vidas.
¿Cómo atamos y desatamos?
1. Por medio de la intercesión. La intercesión es el medio por el cual podemos cerrar o abrir, prohibir o
permitir, por el cual podemos atar al diablo y desamarrar una persona atada por el enemigo. Por medio de la
intercesión, los creyentes podemos: prohibirle al enemigo que toque nuestra familia con enfermedades, abrir
puertas ministeriales o laborales, que estaban cerradas; liberar a los que están cautivos, declarar ilegal o
impropia toda obra de brujería, hechicería, contienda y disensión. Nuestra intercesión tiene poder para cambiar
todo aquello que está a nuestro alrededor. Dios no puede resistir al enemigo por nosotros, nosotros somos los
que estamos llamados a resistir al diablo.
“someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huira de vosotros”. Santiago 4.7
2. Atamos y desatamos por medio de la revelación
“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo revelo
carne y sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Mateo 16.17

REVELACIÓN
La palabra revelación, en el griego, es “apocalipsis”, que significa desnudar, velar una verdad que esta
escondida. Revelación es un acto de Dios por medio del cual comunica una verdad a nuestro espíritu y a
nuestra mente, la cual no sabíamos antes. No es algo que no existía, sino una verdad que ha estado en la
biblia, pero que nunca lo habíamos visto o entendido. La revelación o el entendimiento de algo nos da la llave
para interceder y ejercer el poder de atar y desatar. Si no tenemos el conocimiento o la revelación de algo, no
podemos ejercer nuestra autoridad correctamente. Recuerde lo que estudiamos al principio, Jesús dejó un
testamento escrito, el cual tenemos que conocer y del cual debemos recibir revelación.

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Escuela de Formación Complementarias – INTERCESIÓN I

Hay un escrito en las constituciones que dice: “La ignorancia de la ley exime de su cumplimiento”.
Es nuestra responsabilidad buscar, indagar, escudriñar y entender qué es lo que dice el testamento que nos
dejó Jesús. Busquemos en la palabra cuales son nuestros derechos, privilegios y responsabilidades y
usémoslos para prohibir o permitir lo que nos ha sido establecido.
El arma más grande que el enemigo ha usado, por muchos siglos, para paralizar el creyente ha sido la
ignorancia. Aunque muchos creyentes tienen, en teoría, todo el poder legal general, dado por Jesús, para
ejercer el dominio, la ignorancia de este, les impide hacerlo; no conocen ni tienen revelación de la Palabra.
¿Quiénes tienen las llaves del reino?
Las tienen aquellos creyentes que han recibido la revelación de la Palabra. Hay individuos que han querido
usar esa autoridad sin la revelación y han resultado avergonzados; en realidad, no sabían lo que están
haciendo:
13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor
Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.
14Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15Pero
respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes
sois? 16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo
más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Hechos 19.13-16
Cada vez que Dios nos da la revelación de una verdad que no conocíamos o que no habíamos entendido, nos
da una llave para abrir una puerta en el espíritu. Una llave representa la revelación de una verdad bíblica. El
reino de Dios es como una gran mansión, que tiene millones de cuartos, pero para abrir y entrar a cada uno de
ellos se necesita una llave, y cada llave es una revelación de la palabra para esa puerta en particular.
¿Cómo podemos aplicar esta verdad a nuestra vida? En el momento en que Dios nos revela una verdad
de la Palabra, como la liberación, la sanidad divina, la intercesión, la prosperidad, la autoridad, el poder, la
santidad, entre otros, nos otorga una llave para abrir la puerta que estaba cerrada. Por esta razón, el enemigo
quiere mantenernos ignorantes.
Cuando un creyente intercede con revelación y entendimiento de lo que está orando, todo lo que prohíbe, ata
y declara ilegal o impropio, ya ha sido hecho en los cielos.
¿Por qué Jesús le dio las llaves a Pedro?
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos,
y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16.19
Jesús le dio las llaves del reino de Dios a Pedro en ese momento, porque fue el que recibió la revelación de
parte de Dios, de igual forma ocurre cuando nosotros recibimos revelación.
¿Por qué muchas personas o creyentes no reciben revelación de Dios?
Aunque Dios quiere darnos revelación o conocimiento de toda su palabra. No todos estamos dispuestos o
preparados para recibir nuevas verdades. Dios nos permite que ciertas cosas les sean reveladas a algunas
personas. Por ejemplo, Jesús les hablo a los discípulos con parábolas y cuando le preguntaron el porqué, les
contestó que era para esconder la revelación de aquellos que realmente no la anhelaban. Jesús abrirá los ojos
del entendimiento de las personas que realmente anhelen, deseen y tengan hambre de la palabra de Dios.
“Él, respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos,
pero a ellos no les es dado”. Mateo 13.11
Dios no revela sus misterios a cualquiera, sino aquellos que anhelan y desean, con todo su corazón, conocer
más de Él.
El juicio de Dios contra las personas orgullosas es la ceguera espiritual. Es muy difícil que un creyente orgulloso
pueda recibir revelación de Dios, una de las formas en que Dios esconde Sus verdades, a una persona
arrogante, es cegándole el entendimiento, para que no se confíe y seno se crea sabio en su propia opinión.
¿Quiénes son aquellos que reciben revelación de Dios?
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado
a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Lucas 10.21

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Escuela de Formación Complementarias – INTERCESIÓN I

En este versículo, la palabra niño no habla específicamente de la persona pequeña en edad, sino que
representa la mente y el corazón de un niño. Un niño es enseñable, no especializado, inexperto, es humilde y
manso. Lo que Jesús nos está diciendo es que la revelación la reciben los creyentes que son como niños, que
tienen un corazón enseñable, que no se creen expertos, sino que siempre están aprendiendo; son aquellos
que no confían en el conocimiento del mundo, sino que esperan conocer la verdad de Dios. Por ejemplo,
muchos de los discípulos de Jesús eran pescadores, cobradores de impuestos, gente humilde y sencilla Si
usted se cree sabio en su propia opinión, no caminará en la revelación de la palabra y del conocimiento de
Dios y habrá oscuridad y tinieblas en su vida. Porque, donde hay ignorancia, siempre hay oscuridad.
Hoy muchos lugares enseñan teología a montones, pero las personas están cansadas de tanta información.
Ellas quieren más revelación, ya que esta produce cambios en su vida.
¿Qué produce la revelación de la palabra en un creyente?
1. Cambia la persona y su destino.
“Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo reveló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Mateo 16.17
El nombre simón significa caña débil, caña frágil e inestable. Simón representa o simboliza al creyente débil,
frágil e inestable, aquel que no tiene revelación de la palabra. Representa un creyente de doble ánimo,
derrotado por cualquier circunstancia, que se deprime fácilmente. Leamos lo que le pasó a Simón después de
recibir la revelación de que Jesús era el Mesías.
“Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no la dominarán”. Mateo 16.18
La revelación cambió a Simón de tal manera que hasta su nombre tuvo que ser cambiado. El nombre Pedro
es la palabra griega “petrós”, que significa un pedazo de roca alargado. Roca pequeña, peña, piedra viva.
Pedro simboliza a un creyente que es pilar en la iglesia, representa un creyente maduro, estable, solido, un
creyente que es una piedra viva.
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 1 Pedro 2.5
Pedro representa al creyente que no tiene cambios en su estado de ánimo, maduro, capaz de soportar las
presiones del servicio a Dios y las presiones del enemigo. Petros es una roca sólida que soporta y da fortaleza
a los demás. También, es aquel que tiene revelación de la autoridad para atar y desatar. La revelación de la
palabra de Dios cambia la naturaleza y el destino de una persona. De manera que, si usted antes era un
creyente carnal, de doble ánimo, inestable emocionalmente e inmaduro, al recibir la revelación se convierte en
un creyente maduro, estable y sólido, con la habilidad de interceder de manera efectiva, porque tiene revelación
de la Palabra y de los misterios.
Cuando una revelación de Dios viene a nuestra vida, impacta con tanta convicción que nos lleva a actuar en
ella y nos vuelve una roca firme.
2. Convierte a la persona en un guerrero
“Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no la dominaran”. Mateo 16.18
La última parte de este versículo en la versión de la biblia amplificada se lee así: “Y las puertas del hades (los
poderes de la región infernal) no prevalecerán contra ella, (ni permanecerá fuertes hasta su destrucción, ni
vendrán en contra de ella).
Concluyendo, diríamos lo siguiente: Dios nos ha dado el poder legal general. Dios nos da el derecho, la
autoridad, la facultad para ejecutar el testamento escrito que Jesús nos dejó. Él nos ha delegado toda su
autoridad y nos ha hecho responsables de lo que nos suceda en la tierra. Dios no resistirá al enemigo por
nosotros, sino que cada creyente tiene que hacerlo por sí mismo. La manera de hacerlo es la intercesión; pues,
a través de esta, podemos abrir o cerrar las puertas, declarar algo ilegitimo o legal. Pero hay una clave en todo
esto, y es que si no tenemos revelación de la palabra acerca de aquello por lo cual vamos a interceder, no
tendremos los resultados que esperamos. Es necesario recibir revelación, tanto para orar efectivamente, como
para llegar a ser creyentes maduros y sólidos en el Señor.

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