Guía de Clases Intecesion 1
Guía de Clases Intecesion 1
Escuela de Formación
Complementaria
INTERCESIÓN 1
CAPITULO 1
EL PROPÓSITO DE LA INTERCESIÓN
Uno de los grandes problemas que he visto en el cuerpo de Cristo es la falta de oración y de intercesión
espiritual. Las reuniones más pequeñas de las iglesias son las de intercesión, cuando las hay. Entonces, surge
una pregunta: ¿Por qué las personas no interceden? Las personas no interceden porque no conocen el
propósito de su vida ni el propósito de la intercesión.
Propósito: es la intención original por lo cual fue creado algo. Cuando no se conoce el propósito de algo, no
se usa o se usa mal, porque no se tiene visión ni dirección para hacerlo correctamente.
Al no conocer el propósito de la intercesión, la usamos mal o no la usamos, por lo que, automáticamente, pierde
su poder. Por eso, oramos y no obtenemos buenos resultados. Pero, surgen más preguntas:
• ¿Por qué debemos interceder, si Dios es poderoso y soberano para hacer lo que Él quiera?
• ¿Cuál es el propósito de la intercesión?
• ¿Por qué interceder si Dios lo sabe todo?
• ¿Por qué interceder si Dios controla todo y lo predetermina todo?
• ¿Por qué interceder si el enemigo ya fue vencido?
• ¿Por qué interceder por los perdidos si la voluntad de Dios es que todos seamos salvos?...
Todas estas son preguntas validas, pero, para contestarlas, primero tenemos que entender la verdadera
naturaleza de Dios y sus propósitos para la raza humana. Esto nos va a guiar al verdadero propósito de la
intercesión.
Dios creó al hombre con tres propósitos principales, estos son:
1. Reflejar la naturaleza de Dios y tener comunión con Él.
“entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga
potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda tierra y sobre
todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Génesis 1.26
Esto significa que fuimos creados para tener Su naturaleza y Su carácter moral. La única manera de desarrollar
la imagen y el carácter de Dios en nuestra vida es teniendo una comunión íntima con Él. Ningún ser humano
puede estar satisfecho si no tiene una comunión íntima con Dios.
2. Llevar a cabo sus planes y sus propósitos en la tierra.
Cuando Dios creó al hombre, le dio también un libre albedrio, es decir, le concedió una voluntad con la habilidad
de escoger y tomar decisiones. De esta manera el ser humano puede elegir si cumple o no la voluntad de Dios
en la tierra. Dios hace su voluntad en la tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito
nunca cambió, ni siquiera cuando el hombre pecó.
Dios creó al hombre con libertad para funcionar en la tierra, y le dio derecho legal y
autoridad para operar en ella.
“Busqué entre ellos un hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante
de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera, pero no lo hallé”. Ezequiel 22.30
El pecado del hombre trae —inevitablemente— el juicio de Dios, pero el padre Celestial ama al hombre y no
quiere verlo destruido; por eso, busca un espíritu que viva en un cuerpo y que esté dispuesto a levantar un
vallado; que quiera interceder, ponerse delante de Él a favor de su iglesia, su familia y demás. Dios nos está
diciendo que necesita a alguien que dé a luz Sus planes en la tierra. Él quiere salvar, sanar y traer un
avivamiento a nuestra tierra. Dios quiere restaurar las familias, pero necesita de hombres y mujeres que le
dejen usar su cuerpo físico para hacer todo esto. Hay muchos planes y propósitos de Dios que nunca se
cumplirán porque nadie intercedió para que se llevarán a cabo, la intercesión no es una opción, sino una
necesidad.
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” Lucas
18.1
¡Somos colaboradores de Dios!
“Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano
la gracia de Dios”. 2 corintios 6.1
La palabra colaboradores significa: aquellos que cooperan, aquellos que ayudan a, que trabajan juntos. Cada
uno de nosotros debe ver la humanidad como parte colaboradora de Dios para que sus planes y propósitos
sean hechos.
Jesús llevaba a cabo la voluntad del Padre por medio de la intercesión. Él fue el mayor intercesor que piso esta
tierra. Su intercesión y la entrega a la voluntad del Padre fueron tan radicales, que vertió hasta la última gota
de su sangre para que esta se cumpliera: restaurar la relación del hombre con su creador y darle salvación.
El secreto del éxito de Jesús en el ministerio fue su vida de oración.
Jesús pasaba cinco horas orando y, después, le tomaba dos segundos sanar a un hombre ciego; pasaba cuatro
horas intercediendo, y en dos minutos echaba afuera a un demonio; al minuto siguiente, sanaba a un leproso.
Él siempre operó de esa manera. Pero la iglesia todavía no ha entendido esto. Por eso, todavía pasamos unos
pocos minutos con Dios, y luego, tratamos de hacer muchas horas de trabajo en su nombre.
Martin Luther King dijo esto: “La oración hace más trabajo, que el trabajo mismo”.
Las horas con Dios hacen más efectivos los minutos con los hombres.
“Después oí la voz del señor, que decía: ¿a quién enviaré y quien ira por nosotros? Entonces
respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6.8
Resumen: La intercesión es mediar entre dos partes, La intercesión incluye tener comunión íntima con Dios, la
intercesión causara que la luz caiga, la intercesión es guerra.
CAPÍTULO 2
EL DON DE LA INTERCESIÓN
Como vimos anteriormente, la intercesión es el acto de hacer una petición o interceder en lugar de otro delante
de Dios. El don de la intercesión es la habilidad dada al creyente, por el Espíritu Santo, para interceder con
gran pasión por largos periodos de tiempo.
Propósito del don de intercesión
• Edificar una protección espiritual alrededor de la iglesia y de los familiares.
• Pararse en la brecha, entre Dios y los hombres, para llevar a cabo la voluntad de Dios y cumplirla en
la tierra.
• Dar a luz cosas establecidas en la visión de la iglesia local y del Cuerpo de Cristo.
• Hacer guerra contra el diablo y sus demonios, y destruir todo plan del enemigo.
La persona llamada por Dios a la intercesión presenta las siguientes características:
• Ora por largos períodos de tiempo y disfruta la oración. Esta es una evidencia muy clara en un
intercesor, pues puede orar muchas horas, y no se queja; al contrario, disfruta la oración.
• Opera fuertemente en el don de discernimiento de espíritus. Los intercesores perciben, sienten, ven y
oyen en el mundo espiritual muy a menudo.
• Se identifican con la carga y el dolor de las personas. Cuando hablan con alguien pueden percibir
inmediatamente la carga de esa persona.
• Obtiene respuesta a sus oraciones frecuentemente, más que cualquier creyente promedio. Dios
contesta sus oraciones de manera específica. Los resultados son más poderosos con los de cualquier
otro creyente.
• Vive en una constante actitud de oración, no importa donde esté ni con quien esté, siempre está
intercediendo.
• Opera en la compasión y en el amor. Esta es una de las evidencias de un verdadero intercesor, es
decir, lo que hace a un intercesor sensible a la carga y al dolor de las personas es que esté lleno del
amor y la compasión de Dios.
• A menudo, recibe sensaciones o síntomas en su cuerpo que le advierten de un peligro. Muchos
intercesores sienten los síntomas de la persona o de la situación para la cual están orando, por ejemplo:
dolor de cabeza, dolor en la espalda, vómitos, mareos, etc.
• Es muy sensible al mundo espiritual, si no tiene cuidado, se puede inclinar a percibir más lo malo que
lo bueno.
• Tiene una profunda pasión por la oración y la intercesión.
• Odian las injusticias.
• Intercesores de finanzas: estos intercesores han sido ungidos por Dios para interceder por los
recursos financieros para el reino de Dios. Ellos oran por la bendición material para llevar el evangelio;
tienen una fe grande en esta área.
• Intercesores personales: estos son los guardianes espirituales de una persona determinada. Llevan
información confidencial al trono de Dios, para protección, provisión y otras prioridades de oración de
esa persona en particular.
• Intercesores de crisis: los intercesores de crisis son los paramédicos de la oración. Ellos entran y
salen del trono de Dios con peticiones urgentes, poniéndose en el lugar de otros. Además, actúan
como vigilantes del pueblo de Dios. Anteriormente, hablábamos de cómo los intercesores reciben
ciertos síntomas o sensaciones en su cuerpo, advirtiéndoles de un peligro, enfermedad o necesidad
urgente. Cuando el intercesor de crisis recibe una carga por la cual orar, no debe soltarla hasta que
haya tenido un rompimiento en el espíritu.
• Intercesores de guerra: ellos son la fuerza militar poderosa de la oración. Una característica de los
intercesores de guerra es que tienden a hacer guerra espiritual desde que comienzan a orar, es decir,
todo el tiempo. Estos intercesores pelean por plantar la verdad de Dios en lugares donde Satanás tiene
fortalezas establecidas en las personas, familias, gobernantes, etc.
• Intercesores adoradores: ellos son los que interceden por medio de la adoración y la alabanza, y
preparan el camino para que el poder de Dios se derrame sobre la Tierra.
• Intercesores de liderazgo: son aquellos intercesores asignados por Dios para interceder por los
líderes de la iglesia, el pastor y por todo el liderazgo del cuerpo de Cristo.
• Intercesores de gobierno: son aquellos que interceden por los líderes que están en el gobierno, en
la política y en la esfera de influencia pública. Si bien, en este caso, todo intercesor debe orar, todos
los días, por el presidente y su gabinete. Dios ha asignado intercesores que oran específicamente por
este tipo de personas.
• Intercesores proféticos: son los que ven el mundo invisible y oyen lo que no cualquiera puede oír.
Estos declaran la voluntad de Dios para un momento y un lugar específicos, son la boca de Dios.
• Intercesores por Israel: Dios ha levantado un grupo de intercesores para que oren por el pueblo de
Israel, el pueblo escogido de Dios. Estos intercesores tienen una profunda pasión por la nación israelí,
se identifican, fuertemente, con su dolor y sus necesidades.
INTERCESIÓN PROFÉTICA
Interceder proféticamente es hacer o decir algo en el terreno natural, bajo la dirección del Espíritu Santo,
preparando el camino para un movimiento en el terreno espiritual, que afectará el ámbito natural. Cuando
hablamos de algo profético estamos hablando de algo sobrenatural de Dios. Dios declara una palabra y la
revela en un instante específico, ya sea para ese momento o para el futuro. Las palabras y declaraciones
proféticas preparan el camino para que el Señor haga todo lo que Él quiera.
Una acción y/o declaración profética quiere decir que le damos permiso legal al Espíritu Santo para intervenir
en determinada situación o persona. Un acto y una declaración profética son algo que se hace en lo natural,
que tiene un efecto en el mundo espiritual y que regresa al mundo físico con un resultado.
Cuando hacemos una declaración profética, estamos pronunciando los planes que Dios quiere llevar a cabo,
nos convertimos en su boca. Recuerda lo que estudiamos desde un principio, Dios quiere hacer su voluntad
por medio de nosotros, y para ello, necesita nuestro cuerpo y nuestra voluntad.
“Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y
será prosperada en aquello para lo cual la envié”. Isaías 55.11
Dios va a llevar a cabo aquello que está en su mente y en su corazón, por lo tanto, cuando declaremos algo,
debe ser lo mismo que Él habla.
La confesión del creyente
“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo
sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”. Hebrero 3.1
En el nuevo testamento, la palabra confesión es el vocablo griego “ohmologeo”, que significa decir lo mismo.
La verdadera confesión bíblica es decir lo mismo que Dios dice, y si Dios lo dice, eso se cumplirá.
La palabra de Dios es llamada, también semilla o simiente. Cuando uno habla la palabra de Dios, bajo la
dirección del Espíritu Santo, está esparciendo semillas que darán un fruto, una descendencia. Esas palabras
tienen la habilidad de producir vida
“Pues habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que
vive y permanece para siempre”. 1 Pedro 1.23
“Así mismo lo que tú determines se realizará, y sobre tus caminos resplandecerá la luz”. Job 22.28
La palabra determinar significa decretar o decidir, cuando leemos completo lo que Dios nos está diciendo es
que si declararás una palabra o una promesa y esta se afirmará o será establecida, y que al esparcir su semilla.
esta se levantará, crecerá y establecerá algo en lo terrenal.
Comienza a establecer semillas de salvación, de liberación, de sanidad, de prosperidad y de unidad familiar y
Pídele a Dios que use tu boca para declarar promesas.
Toma la decisión de que, de hoy en adelante, tu lengua nunca más sea usada como instrumento del enemigo
para maldición, sino que sea la boca de Dios para establecer su voluntad en la tierra.
¡Las palabras decretadas por su boca son poderosas!
CAPÍTULO 3
CÓMO INTERCEDER EFECTIVAMENTE
Una de las cosas que vamos a estudiar en esta clase es como practicar la intercesión efectivamente. Hay
diferentes maneras de hacerlo, y con la ayuda del Señor, vamos a poner en práctica esas verdades poderosas
que cambiarán nuestra vida.
Elementos para interceder efectivamente:
1. La ayuda del Espíritu Santo.
“De tal manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”
Romanos 8.26
El Espíritu Santo es un intercesor incansable, es la persona especial que nos ayuda a orar. Sin su ayuda, sería
imposible hacer una oración efectiva. Si lo permitimos, el Espíritu Santo puede orar por medio de nosotros.
Esto no quiere decir que Él lo hará todo, sino que se parará a nuestro lado, junto a nosotros y nos ayudará.
“…nos ayudará en nuestra debilidad…” Romanos 8.26. Debilidad es la incapacidad de producir resultados.
Cuando decimos que la carne es débil y no quiere orar, es porque esta no tiene ningún poder para producir
resultados espirituales positivos. Por eso, debemos depender siempre del Espíritu Santo, ya que es quien nos
guía a pedir lo que conviene.
Lo que este verso nos quiere decir, es que no siempre sabemos que conviene para cada situación, ni lo que
es necesario o correcto para interceder. Por eso, necesitamos que el Espíritu Santo nos ayude. Él nos guiará
a lo que tenemos que orar y quizá nos revele partes o verdades de esa situación o nos traiga alguna escritura
acerca del tema.
2. La identificación con las cargas de otros.
La identificación tiene que ver con tomar el lugar de otro, ponerse en sus zapatos, sentir esa carga y llevarla a
la presencia de Dios. Es importante aprender a identificarnos con el dolor de otros, y ponernos en la brecha
por ellos.
3. Un corazón compasivo.
Este punto se conecta con el anterior. Para poder identificarnos con la necesidad y la carga de otro, nuestro
corazón debe ser compasivo, sentir el dolor de las personas, ser conmovido, hasta las entrañas, por la angustia
de las personas.
4. Perseverancia.
“orad en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velad en ello con toda
perseverancia y suplica por todos los santos”. Efesios 6.18
La perseverancia es una de las claves para lograr una intercesión efectiva. A veces, interceder una sola vez,
no es suficiente para lograr la victoria. Se recomienda interceder una hora, esto nos llevará a conseguir el
rompimiento. En ocasiones, la respuesta de Dios puede tomarse días, semanas, meses o años. En estas
ocasiones, Él demandará de nosotros una fuerte perseverancia.
5. Vivir en santidad
Para que nuestra intercesión tenga poder debemos vivir una vida justa y recta delante de Dios. Las heridas en
la guerra espiritual son el resultado de meterse en ella viviendo lejos de la rectitud y la integridad.
FORMAS DE INTERCEDER
Ya estudiamos cómo interceder efectivamente. Ahora, vamos a estudiar, cómo se hace la intercesión práctica.
1. Podemos interceder con el entendimiento
“¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el
espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”. 1 corintios 14.15
Interceder con el entendimiento Es interceder y orar en nuestro idioma, con palabras que nosotros también
entendemos. Para hacerlo adecuadamente, lo indicado es usar la palabra de Dios. Esta forma de orar está
limitada porque no todos los creyentes tienen el nivel de conocimiento en su corazón para orar con las
escrituras. Sin embargo, hay muchos intercesores que oran con la palabra de Dios porque están llenos de ella
y esto hace efectiva su intercesión.
2. Podemos interceder en el Espíritu o lenguas
Interceder en el Espíritu es interceder en una lengua desconocida dada por el Espíritu Santo. El orar en otras
lenguas es tan efectivo, que cuando lo hacemos, estamos intercediendo según la perfecta voluntad de Dios
para la persona o circunstancia que estamos presentando. Pues la oración en lenguas permite que el mismo
Espíritu Santo sea quien ore por medio de nuestra boca.
“¿pero el que escudriña los corazones sabe el cuál es la intención del Espíritu. Porque conforme
a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Romanos 8.27
El apóstol Pablo intercedía en lenguas por los santos todo el tiempo.
“doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” 1 corintios 14.18
Hay dos razones claras por las cuales debemos orar en el Espíritu o en lenguas, estas son:
• Cuando intercedemos en lenguas, el mismo Espíritu Santo intercede por medio de nosotros.
• Cuando oramos en lenguas, intercedemos según la perfecta voluntad de Dios por una circunstancia
específica, aun cuando no sepamos cómo orar en lo natural.
Beneficios de interceder en otras lenguas:
• Nos edificamos de forma personal.
“El que habla en lengua extraña, así mismo se edifica, pero el que profetiza, edifica la iglesia”. 1
corintios 14.4
Lo que nos está diciendo la palabra de Dios, en este verso, es que cada vez que oramos en lenguas
desconocidas, ponemos un ladrillo más a nuestro edificio espiritual, y en el ámbito interno, algo mejora, por
ejemplo, nuestro carácter.
“pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”.
Judas 1.20
• Recibimos una carga de poder, que capacita para orar por otros.
Oramos la perfecta voluntad de Dios, entonces debemos pedir al Espíritu Santo que nos ayude y nos guíe a
saber por quién orar, qué orar, cómo orar y cuándo orar. De seguro, Él nos tomará de la mano y nos llevará a
orar, según la perfecta voluntad de Dios.
Si no sabemos cómo orar por algo o por alguien, simplemente debemos pedir la ayuda del Espíritu Santo,
presentar el caso al Señor en nuestro propio idioma, y después, orar en lenguas hasta que sintamos el
rompimiento en el espíritu.
“De igual manera, el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Romanos 8.26
• Oramos directamente a Dios, no a los hombres
El orar en lenguas es una conexión directa de nuestro espíritu con Dios, quien, al mismo tiempo, nos permite
hablar misterios que solamente son entendidos por el Señor y por nuestro espíritu, pero no por nuestra mente.
“El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por
el Espíritu habla misterios”. 1 corintios 14.2
• Exaltamos y magnificamos a Dios
“Mientras Pedro aún estaba diciendo estas cosas, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que
escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían llegado con Pedro quedaron
asombrados al ver que el don del Espíritu Santo también era derramado sobre los gentiles. Pues
los oyeron hablar en otras lenguas y alabar a Dios.”. Hechos 10.44-46.
Cada vez que oramos y cantamos en lenguas estamos glorificando y honrando a Dios, porque estamos
hablando el idioma del cielo.
CAPÍTULO 4
EL PODER DE LA INTERCESIÓN
Es muy importante saber el poder que hay en la intercesión, pues eso nos dará mayor confianza antes de orar.
Cuando intercedemos, nuestras oraciones no son simples palabras habladas al aire, sino que son la voz de
Dios, con Su poder, estableciendo su voluntad en este mundo.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5.16
El JUSTO es aquel que camina en conducta recta, sea que se juzgue con base a normas divinas o humanas.
Es uno que tiene sus cuentas al día con Dios.
¿Cómo vino la justicia al creyente?
• Cuando creímos por fe en Jesús:
“Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo”.
Romanos 5.1
• Cuando recibimos justificación por Su gracia
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.
Efesios 2.8
Somos justos porque Dios, por medio de su gracia (su favor inmerecido) nos justificó, nos limpió, nos lavó y
nos hizo su propia justicia. Las obras de justicia que se hacen sin antes haber sido justificados, son un trapo
de inmundicia ante los ojos de Dios.
Parábola del fariseo y el cobrador de impuestos
Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud
y despreciaban a los demás: «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era
un despreciado cobrador de impuestos. El fariseo, de pie, apartado de los d emás, hizo la siguiente
oración: “Te agradezco, Dios, que no soy como otros: tramposos, pecadores, adúlteros. ¡Para
nada soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de
mis ingresos”.
»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la
mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh
Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. Les digo que fue este pecador—y no el
fariseo—quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos
serán humillados, y los que se humillan serán exaltados». Lucas 18.9-14
¿Cómo se camina en justicia?
Por medio de la gracia de Dios. Esta nos da el poder y la habilidad para vivir una vida recta, integra y santa.
Si dependemos de la gracia de Dios, podemos vivir en un estado permanente de rectitud y temor hacia Él,
podemos llegar a odiar el mal y amar lo que Dios ama, todo el tiempo. La gracia de Dios nos da habilidad para
obrar en justicia y produce en nosotros hambre y sed de vivir correctamente.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Mateo 5.6
Cada creyente ha sido justificado por la fe en Jesús, y la gracia de Dios nos da el poder y la habilidad para vivir
según Su voluntad. Entonces, conectemos esto con la oración de intercesión.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5.16
La justicia nos acerca a Dios, por eso, Jesús murió para justificarnos delante del Padre.
¿Por qué la intercesión de un creyente (de un justo) tiene tanto poder?
Dios es justo. Hay un perfecto acuerdo entre Su naturaleza y Sus actos, lo cual es la norma para todas las
personas. Cuando entendemos esto, podemos llegar a las siguientes conclusiones:
• Justo es alguien que vive correctamente delante de Dios, todo el tiempo, y lo muestra viviendo en
justicia con obras rectas.
• Dios es justo en su naturaleza, Dios es santo, puro, limpio, recto e integro
• Ser justo consiste en ser temeroso de Dios, amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia.
• Ser justo consiste en llevar una vida recta, integra, en santidad delante de Dios, y ser los mismos, tanto
en público como en privado.
• Ser justo significa vivir de acuerdo con las normas y los mandamientos bíblicos que Dios ha establecido
en su palabra.
• Ser justo se refleja en dos cosas:
o Ser como Dios (amoroso, integro, santo, puro, limpio, paciente, misericordioso, lleno de paz,
gozo, perdonador, entre otros).
o Hacer obras de justicia. Algunas obras de justicia que podemos hacer:
✓ Ayudar al huérfano, a la viuda y al extranjero. (Deuteronomio 10.18-19)
“¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido,
hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda!»”. Isaías 1.17
✓ Perdonar a los que nos ofenden
✓ Bendecir a los que nos maldicen
✓ Levantar al que ha caído en pecado
✓ Animar al desanimado
✓ Sanar al enfermo
✓ Libertar al oprimido
✓ Consolar al que está triste
✓ Socorrer al afligido
✓ Visitar al enfermo
✓ Vestir al desnudo
✓ Dar comida al hambriento
✓ Hablarle del evangelio al perdido
✓ Dar dinero al pobre
La palabra de Dios nos llama a obras de justicia.
“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente pues el lino fino
significa las acciones justas de los santos”. Apocalipsis 19.8
Las acciones justas, además de reflejar la imagen de Dios, vienen a ser el vestido espiritual de un cristiano
para presentarse ante Él. Cada vez que el Señor nos mira, ve como esta nuestro vestido de justicia.
¿Quién habitará y morará en el Lugar Santo? El que es justo y hace obras de justicia
“Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en
integridad y hace justicia; el que habla verdad en su corazón; el que no calumnia con su lengua ni
hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino, aquel a cuyos ojos el indigno
es menospreciado, pero honra a los que le temen a Jehová; el que, aun jurando en perjuicio propio,
no por eso cambia, quien su dinero no dio a usura ni contra el inocente admitió soborno. El que
hace estas cosas no resbalara jamás”. Salmos 15.1-5
¿De dónde viene la justicia? Si tratamos de practicar nuestra propia justicia, de acuerdo con nuestras propias
normas, de nada nos servirá; porque la palabra de Dios le llama a esto: obras de inmundicia. La justicia del
creyente fue impartida por el Señor Jesús directamente.
Al estudiar todos los puntos anteriores, vemos que Dios busca hombres y mujeres justos para que sean sus
amigos. El camina diariamente con ellos, vive en su casa y oye sus oraciones. Con esto, vamos entendiendo
porque nuestras oraciones tienen tanto poder. También, encontramos que Dios perdona a una ciudad entera
por causa de un solo justo. Como el caso de Abraham, que le pidió a Dios que no destruya a Sodoma y
Gomorra, aunque no había ni si quiera diez justos. Dios se detendrá de juzgar a una familia inconversa (que
hace maldad) por causa de que hay un justo en esa casa.
y lo lanzó sobre la tierra; y hubo truenos con gran estruendo, relámpagos y un gran terremoto.”
Apocalipsis 8.3-5
El impacto de nuestras oraciones, cuando estamos en rectitud delante de Dios, es como el sonido de
¡truenos y terremotos! En la Biblia hay más de 180 versículos sobre los beneficios del justo.
¡LA ORACIÓN DEL JUSTO PUEDE MUCHO!
CAPÍTULO 5
EL PODER Y LA AUTORIDAD DE ATAR Y DESATAR
Una de las cosas que los creyentes deben entender es que a cada cristiano se le ha dado el poder y la autoridad
para representar a Dios y para ejercer dominio y señorío sobre la creación. Todo lo que como creyentes
permitamos, será permitido en el cielo, y todo lo que prohibamos en la tierra, será prohibido en los cielos.
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y
señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo
animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis 1.26
“Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Mateo
28.18
Los creyentes tenemos la autoridad/potestad dada por Jesús para ejercer dominio y señorío sobre la tierra,
porque Jesús recuperó lo que Adán había perdido, y lo entregó a los creyentes.
¿Qué es autoridad?: Es la palabra griega “exusia”, que significa el derecho legal delegado para ejercer
dominio y señorío con un poder que nos respalde. En el lenguaje de abogacía o legal. Se usa mucho la palabra
“poder”. Estudiemos que significa esto:
¿Qué es un poder?: Es la autoridad, la habilidad o la facultad para hacer cualquier acto o hecho con el derecho
legal del otorgante.
¿Qué es un poder legal?: Es un instrumento escrito por una persona, como principal, donde señala a otra
como agente representante y le confiere autoridad para llevar a cabo o ejecutar ciertos actos específicos en
lugar o en nombre del principal. Si el principal necesita ausentarse del país, se enferma o muere,
automáticamente ese agente tiene el poder para actuar en nombre del principal.
“Pues donde hay testamento, es necesario que conste la muerte de testador, porque el testamento
con la muerte se confirma, pues no es válido entre tanto que el testador vive”. Hebreos 9.16-17
¿Cómo podemos aplicar esta descripción legal a lo espiritual con lo que hizo Jesús?
Jesús vino a esta tierra como un hombre, murió y resucitó. Esta resurrección le dio un poder legal, el cual Él
nos transfirió por escrito. En este escrito dice que el principal es el Señor de los cielos y la tierra y que nosotros
somos sus agentes. Él nos confió su autoridad para llevar a cabo actos en su lugar.
Hay dos tipos de “poder legal” en la ley moderna. Estos son:
• El poder especifico. Esto es el poder que es dado para actuar en lugar del otorgante o principal,
solamente en casos específicos.
• El poder general. En este tipo de poder, el otorgante da y confiere todos sus derechos para ser
representado y para llevar a cabo cualquier acto en su nombre.
Jesús no nos dio un poder específico, sino un poder general para ejecutar y llevar a cabo Su voluntad en la
tierra. Cuando Jesús dice estas palabras: “toda potestad me ha sido dada en los cielos y en la tierra, por tanto,
id…”, nos está entregando un poder general, es decir, la misma autoridad que le fue conferida por el Padre a
Jesús, Él nos la confirió a nosotros. ¡Gloria a Dios!
Jesús nos delega el “poder legal general” para echar fuera demonios.
“Les dijo: Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes
y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañara”. Lucas 10.18-19
Jesús nos dio un poder legal general para pisotear todas las obras del diablo. Él dice; “Yo les doy autoridad,
un poder legal para pisotear a demonios, serpientes y toda obra del diablo”. Estamos llamados a actuar en el
nombre de Jesús, en cualquier circunstancia, aun cuando nos enfrentamos con el diablo.
El derecho legal o el poder general, dado por Jesús, está respaldado con un poder que viene de los cielos. Por
ejemplo, el presidente de los Estados Unidos, cuando decreta algo, lo dice y lo da por escrito. Entonces, esto
es un decreto de ley que debe ejecutarse; y que, además, tiene a disposición la fuerza policial, el ejército, la
fuerza aérea, la marina, la infantería, los jueces, el congreso, el senado, el FBI y la CIA. Estos organismos se
aseguran de que las leyes y decretos presidenciales se cumplan. Si algún ciudadano no quiere someterse a la
ley, algunos de estos organismos se encargarán de hacer que esos individuos rebeldes obedezcan la ley; y si,
aun así, no obedecen, serán llevados a la cárcel. El presidente tiene tanto respaldo, que lo que él dice, es
llevado a cabo al instante.
Así mismo sucede en lo espiritual. Jesús nos dio un poder legal general para ejecutar todo lo que Él dejó escrito
en su testamento, y nosotros somos quienes tenemos que ejecutar lo que está escrito en ese poder.
“pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1.8
El poder que nos respalda para ejecutar la voluntad de Dios en la tierra es dado cuando el Espíritu Santo viene
sobre nosotros. Este poder se recibe cuando somos llenos Su presencia. Jesús nos ha dado un poder legal
general y un derecho legal para que lo representemos en la tierra, para que seamos sus agentes y para que
ejecutemos el testamento escrito que Él nos dejó. Además de eso, si alguien no quiere someterse a las leyes
del Reino, Jesús nos dejó Su nombre, La Palabra de Dios, la unción del Espíritu Santo, su sangre y los ángeles
del cielo, para todo lo que se rebele contra sus leyes, tenga que someterse a su voluntad.
¿Cuál es el “poder legal general” que Jesús nos dejó escrito?
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: Todo lo que ates en la tierra será atado en los
cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16.19
¿Qué significa la palabra atar? Unir o sujetar una cosa a otra con cuerdas, cordeles o materiales semejantes.
Dejar sin libertad de movimiento o capacidad de acción. En el griego es “deo”, que significa restringir, arrestar,
cerrar, ligar, prohibir, declarar ilegal o ilegitimo, impropio. Otro significado para la palabra atar en el griego es
“dehsis”, que se traduce como operación o suplica. Es decir, el atar está ligado a la intercesión. El poder de
atar es ejercido por medio de la intercesión.
¿Qué significa la palabra desatar? Es la palabra griega “luo”, que denota desligar, liberar, soltar, deshacer,
permitir, dar permiso para operar, desamarrar, declarar algo legítimo o legal, declarar algo propio, abrir, quitar.
Cuando Jesús le dice a Pedro: “todo lo que atares en la tierra, será atado en el cielo”, en esencia, le está
diciendo lo siguiente: Yo como señor de los cielos y la tierra, les estoy dando un testamento escrito, donde los
asigno como mis embajadores, mis agentes, mis representantes en la tierra. Yo les confiero autoridad y facultad
con un poder legal general para que todo lo que aten, restrinjan, cierren, prohíban y declaren impropio e ilegal,
y todo lo que amarren en la tierra, sea atado en los cielos. Y lo mismo sucede con el poder de desatar. Jesús
nos está diciendo que ejecutemos la autoridad, pues tenemos todo el derecho de hacerlo, en otras palabras,
Jesús nos está haciendo responsables por todo lo que suceda aquí en la tierra.
En el momento en que Dios nos dio su autoridad, nos hizo responsables de nuestros actos y todo lo que suceda
a nuestro alrededor. Ya Jesús no es responsable de estas cosas: porque Él nos dio todo lo necesario para que
seamos victoriosos. No podemos culpar a nadie por nuestra condición, todo lo que nos ha sucedido es porque
lo hemos permitido; porque no hemos usado el poder para prohibirle al diablo operar en nuestras vidas.
¿Cómo atamos y desatamos?
1. Por medio de la intercesión. La intercesión es el medio por el cual podemos cerrar o abrir, prohibir o
permitir, por el cual podemos atar al diablo y desamarrar una persona atada por el enemigo. Por medio de la
intercesión, los creyentes podemos: prohibirle al enemigo que toque nuestra familia con enfermedades, abrir
puertas ministeriales o laborales, que estaban cerradas; liberar a los que están cautivos, declarar ilegal o
impropia toda obra de brujería, hechicería, contienda y disensión. Nuestra intercesión tiene poder para cambiar
todo aquello que está a nuestro alrededor. Dios no puede resistir al enemigo por nosotros, nosotros somos los
que estamos llamados a resistir al diablo.
“someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huira de vosotros”. Santiago 4.7
2. Atamos y desatamos por medio de la revelación
“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo revelo
carne y sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Mateo 16.17
REVELACIÓN
La palabra revelación, en el griego, es “apocalipsis”, que significa desnudar, velar una verdad que esta
escondida. Revelación es un acto de Dios por medio del cual comunica una verdad a nuestro espíritu y a
nuestra mente, la cual no sabíamos antes. No es algo que no existía, sino una verdad que ha estado en la
biblia, pero que nunca lo habíamos visto o entendido. La revelación o el entendimiento de algo nos da la llave
para interceder y ejercer el poder de atar y desatar. Si no tenemos el conocimiento o la revelación de algo, no
podemos ejercer nuestra autoridad correctamente. Recuerde lo que estudiamos al principio, Jesús dejó un
testamento escrito, el cual tenemos que conocer y del cual debemos recibir revelación.
Hay un escrito en las constituciones que dice: “La ignorancia de la ley exime de su cumplimiento”.
Es nuestra responsabilidad buscar, indagar, escudriñar y entender qué es lo que dice el testamento que nos
dejó Jesús. Busquemos en la palabra cuales son nuestros derechos, privilegios y responsabilidades y
usémoslos para prohibir o permitir lo que nos ha sido establecido.
El arma más grande que el enemigo ha usado, por muchos siglos, para paralizar el creyente ha sido la
ignorancia. Aunque muchos creyentes tienen, en teoría, todo el poder legal general, dado por Jesús, para
ejercer el dominio, la ignorancia de este, les impide hacerlo; no conocen ni tienen revelación de la Palabra.
¿Quiénes tienen las llaves del reino?
Las tienen aquellos creyentes que han recibido la revelación de la Palabra. Hay individuos que han querido
usar esa autoridad sin la revelación y han resultado avergonzados; en realidad, no sabían lo que están
haciendo:
13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor
Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.
14Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15Pero
respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes
sois? 16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo
más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Hechos 19.13-16
Cada vez que Dios nos da la revelación de una verdad que no conocíamos o que no habíamos entendido, nos
da una llave para abrir una puerta en el espíritu. Una llave representa la revelación de una verdad bíblica. El
reino de Dios es como una gran mansión, que tiene millones de cuartos, pero para abrir y entrar a cada uno de
ellos se necesita una llave, y cada llave es una revelación de la palabra para esa puerta en particular.
¿Cómo podemos aplicar esta verdad a nuestra vida? En el momento en que Dios nos revela una verdad
de la Palabra, como la liberación, la sanidad divina, la intercesión, la prosperidad, la autoridad, el poder, la
santidad, entre otros, nos otorga una llave para abrir la puerta que estaba cerrada. Por esta razón, el enemigo
quiere mantenernos ignorantes.
Cuando un creyente intercede con revelación y entendimiento de lo que está orando, todo lo que prohíbe, ata
y declara ilegal o impropio, ya ha sido hecho en los cielos.
¿Por qué Jesús le dio las llaves a Pedro?
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos,
y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16.19
Jesús le dio las llaves del reino de Dios a Pedro en ese momento, porque fue el que recibió la revelación de
parte de Dios, de igual forma ocurre cuando nosotros recibimos revelación.
¿Por qué muchas personas o creyentes no reciben revelación de Dios?
Aunque Dios quiere darnos revelación o conocimiento de toda su palabra. No todos estamos dispuestos o
preparados para recibir nuevas verdades. Dios nos permite que ciertas cosas les sean reveladas a algunas
personas. Por ejemplo, Jesús les hablo a los discípulos con parábolas y cuando le preguntaron el porqué, les
contestó que era para esconder la revelación de aquellos que realmente no la anhelaban. Jesús abrirá los ojos
del entendimiento de las personas que realmente anhelen, deseen y tengan hambre de la palabra de Dios.
“Él, respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos,
pero a ellos no les es dado”. Mateo 13.11
Dios no revela sus misterios a cualquiera, sino aquellos que anhelan y desean, con todo su corazón, conocer
más de Él.
El juicio de Dios contra las personas orgullosas es la ceguera espiritual. Es muy difícil que un creyente orgulloso
pueda recibir revelación de Dios, una de las formas en que Dios esconde Sus verdades, a una persona
arrogante, es cegándole el entendimiento, para que no se confíe y seno se crea sabio en su propia opinión.
¿Quiénes son aquellos que reciben revelación de Dios?
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado
a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Lucas 10.21
En este versículo, la palabra niño no habla específicamente de la persona pequeña en edad, sino que
representa la mente y el corazón de un niño. Un niño es enseñable, no especializado, inexperto, es humilde y
manso. Lo que Jesús nos está diciendo es que la revelación la reciben los creyentes que son como niños, que
tienen un corazón enseñable, que no se creen expertos, sino que siempre están aprendiendo; son aquellos
que no confían en el conocimiento del mundo, sino que esperan conocer la verdad de Dios. Por ejemplo,
muchos de los discípulos de Jesús eran pescadores, cobradores de impuestos, gente humilde y sencilla Si
usted se cree sabio en su propia opinión, no caminará en la revelación de la palabra y del conocimiento de
Dios y habrá oscuridad y tinieblas en su vida. Porque, donde hay ignorancia, siempre hay oscuridad.
Hoy muchos lugares enseñan teología a montones, pero las personas están cansadas de tanta información.
Ellas quieren más revelación, ya que esta produce cambios en su vida.
¿Qué produce la revelación de la palabra en un creyente?
1. Cambia la persona y su destino.
“Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres Simón, Hijo de Jonás, porque no te lo reveló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Mateo 16.17
El nombre simón significa caña débil, caña frágil e inestable. Simón representa o simboliza al creyente débil,
frágil e inestable, aquel que no tiene revelación de la palabra. Representa un creyente de doble ánimo,
derrotado por cualquier circunstancia, que se deprime fácilmente. Leamos lo que le pasó a Simón después de
recibir la revelación de que Jesús era el Mesías.
“Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no la dominarán”. Mateo 16.18
La revelación cambió a Simón de tal manera que hasta su nombre tuvo que ser cambiado. El nombre Pedro
es la palabra griega “petrós”, que significa un pedazo de roca alargado. Roca pequeña, peña, piedra viva.
Pedro simboliza a un creyente que es pilar en la iglesia, representa un creyente maduro, estable, solido, un
creyente que es una piedra viva.
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 1 Pedro 2.5
Pedro representa al creyente que no tiene cambios en su estado de ánimo, maduro, capaz de soportar las
presiones del servicio a Dios y las presiones del enemigo. Petros es una roca sólida que soporta y da fortaleza
a los demás. También, es aquel que tiene revelación de la autoridad para atar y desatar. La revelación de la
palabra de Dios cambia la naturaleza y el destino de una persona. De manera que, si usted antes era un
creyente carnal, de doble ánimo, inestable emocionalmente e inmaduro, al recibir la revelación se convierte en
un creyente maduro, estable y sólido, con la habilidad de interceder de manera efectiva, porque tiene revelación
de la Palabra y de los misterios.
Cuando una revelación de Dios viene a nuestra vida, impacta con tanta convicción que nos lleva a actuar en
ella y nos vuelve una roca firme.
2. Convierte a la persona en un guerrero
“Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no la dominaran”. Mateo 16.18
La última parte de este versículo en la versión de la biblia amplificada se lee así: “Y las puertas del hades (los
poderes de la región infernal) no prevalecerán contra ella, (ni permanecerá fuertes hasta su destrucción, ni
vendrán en contra de ella).
Concluyendo, diríamos lo siguiente: Dios nos ha dado el poder legal general. Dios nos da el derecho, la
autoridad, la facultad para ejecutar el testamento escrito que Jesús nos dejó. Él nos ha delegado toda su
autoridad y nos ha hecho responsables de lo que nos suceda en la tierra. Dios no resistirá al enemigo por
nosotros, sino que cada creyente tiene que hacerlo por sí mismo. La manera de hacerlo es la intercesión; pues,
a través de esta, podemos abrir o cerrar las puertas, declarar algo ilegitimo o legal. Pero hay una clave en todo
esto, y es que si no tenemos revelación de la palabra acerca de aquello por lo cual vamos a interceder, no
tendremos los resultados que esperamos. Es necesario recibir revelación, tanto para orar efectivamente, como
para llegar a ser creyentes maduros y sólidos en el Señor.