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Sentencia sobre Despido: Ferro vs. Freire

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO


SALA I

SENTENCIA DEFINITIVA CAUSA NRO. 11783/2020/CA1

AUTOS: “FERRO, MARIA FLORENCIA C/ FREIRE, SILVIA INES S/DESPIDO”

JUZGADO NRO. 2 SALA I

En la ciudad de Buenos Aires, en la fecha de registro que figura en el Sistema Lex100,


la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, procede a dictar
sentencia en la causa del epígrafe y con arreglo al siguiente orden, conforme los
resultados del sorteo efectuado:

La Doctora Gabriela Alejandra Vázquez dijo:

I.- El Sr. Juez de primera instancia rechazó la demanda iniciada por la Sra.
María Florencia FERRO respecto de la Sra. Silvia Inés FREIRE orientada al cobro de
indemnizaciones por despido y otros créditos de naturaleza laboral. Para así decidir, el
Magistrado de origen, luego de valorar las pruebas producidas y los antecedentes del
caso, concluyó que no quedó acreditado la prestación de trabajo dependiente entre las
partes (v. sentencia).

Tal pronunciamiento es apelado por la accionante a tenor de la memoria digital


en estudio, que no recibió réplica de la demandada. Asimismo, el letrado de la parte
actora apela la regulación de sus honorarios, por estimarla reducida.

II.- La actora se agravia esencialmente por el rechazo de su reclamo, por la


forma en que fueron impuestas las costas y porque considera altos los honorarios
regulados a la representación letrada de la demandada.

Recuerdo que la actora denunció haber ingresado a trabajar para Silvia Inés
FREIRE el día 01.02.2006 en el domicilio y “oficina” ubicado en la calle Pedro
Calderón N° 2142 de esta ciudad; que prestó tareas varias (preparación de desayuno,
elección de vestimenta, organización de agenda diaria, atención telefónica, entrega de
turno para pacientes, publicidad de las actividades de la accionada, realización de
Fecha de firma: 02/07/2024
Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ALEJANDRA VAZQUEZ, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: MARIA VICTORIA ZAPPINO VULCANO, SECRETARIA

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cobros, control de cuenta bancarias, realización de trámites y cuidado de la casa y
oficina de la accionante) en el horario de lunes a viernes de 08:00 a 17:00 horas, y
sábados y domingos de 09:00 a 13:00 horas, percibiendo una remuneración mensual
de $20.000, retribución que no se ajustaba a lo que habría debido percibir como
“Administrativa F” del CCT 130/75. Asimismo, manifestó que la relación se mantuvo
totalmente clandestina y que intimó a FREIRE a fin que registrase la relación laboral,
por lo que finalmente, y ante la negativa de ésta, decidió ponerle fin a través de
telegrama impuesto el 15.06.2018 (v. demanda).

Al contestar, la demandada negó el vínculo laboral con la actora (cfr.


contestación de demanda).

La queja de la parte actora, en definitiva, se dirige al análisis de la prueba


testimonial realizada por el Juez de primera instancia. Entiende queno fueron
valorados los testimonios, ofrecidos a su instancia, de las Sras. Vanina Martha
Callico, Mirta Graciela González y Amada Vázquez Sanabria, quienes, en su tesitura,
fueron claras en referir acerca de la existencia de una relación de naturaleza laboral
entre su parte y la accionada FREIRE.

A los efectos de establecer si existió o no relación dependiente, uno de los


mecanismos diseñados que mayor sofisticación y eficacia logró hacia el propósito en
cuestión ha sido sin duda el de la denominada “técnica del haz de indicios”, método
que consiste en inducir la concurrencia o inexistencia de relación asalariada como
corolario de la reunión de múltiples factores que suelen sugerirla, pero que
encuentran, como común y principal denominador, que ni la configuración ni la
ausencia de alguno o varios de ellos permitiría –per se- concluir, en forma inequívoca,
que medie dependencia o que deba descartársela. A su vez, tampoco puede
soslayarse la gravitación que posee, en dichos casos, la presunción contenida en el
artículo 23 de la ley de contrato de trabajo, aquí operativa merced a la refrenda de la
prestación de servicios de la accionante, que -como es harto sabido- manda presumir
la “laboralidad” de la relación salvo prueba en contrario, “en tanto que por las
circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio”.

Fecha de firma: 02/07/2024


Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ALEJANDRA VAZQUEZ, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: MARIA VICTORIA ZAPPINO VULCANO, SECRETARIA

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Acerca de los alcances concretos de dicho dispositivo, esta Sala tiene dicho –
en concordancia con la corriente jurisprudencial mayoritaria- que basta corroborar la
propia prestación de servicios en beneficio ajeno para que tal precepto desencadene
efectos sobre el caso, sin que pueda resultar exigible además la demostración de que
esos servicios tuvieron lugar precisamente por cuenta y orden de ese tercero, a
propósito de una relación de trabajo asalariado (v. S.D. 93.497, 25/04/19, “Lapettina,
Claudio Osmar c/ BBVA Consolidar Seguros S.A. s/ Despido”, del registro de esta
Sala). Ello así, dado que aparecería tautológico y -por ende- carente utilidad pretender
la acreditación de la “laboralidad” de los servicios desplegados para desprender,
desde esa premisa, que el débito fue brindado bajo la subordinación ajena (v., en igual
sentido, Fernández Madrid, Juan C., Tratado práctico de derecho del trabajo, La Ley,
Tomo I, 2007, Buenos Aires, pág. 626), decodificación que a su vez importaría
tácitamente vaciar de contenido y finalidad concreta a la herramienta protectoria
aludida. Desde esta visión, útil es recordar que las leyes deben interpretarse conforme
el sentido propio de las palabras, computando que los términos empleados por el/la
legislador/a no son superfluos sino que han sido utilizados con algún propósito, sea de
ampliar, limitar o corregir los preceptos que la acompañan, tesitura que motivó al
Máximo Tribunal a subrayar que la primera fuente de exégesis de las normas es su
letra, sin que resulte admisible una inteligencia que equivalga a prescindir de ella
(Fallos: 338:488, entre innumerables precedentes).

Delineado, de tal modo, el prisma bajo el que será elucidado el debate, cabe
abocarse a la indagación de las constancias demostrativas aunadas por los litigantes y
-en particular- aquellas probanzas enarboladas por la demandante en su pieza
recursiva, a través de las cuales considera respaldada la tesis esgrimida al inicio.
Empero, lo cierto es que tal repertorio evidenciario, ponderado holísticamente como un
conglomerado único, conduce -como adelanté- a concordar con el judicante anterior
en cuanto brindó una solución refractaria a las pretensiones actorales.

Digo esto porque, como fue dicho en primera instancia, la prueba testimonial
aportada al proceso, único medio probatorio hábil para traer luz sobre este aspecto de
la controversia, no resultó concluyente acerca de los servicios que habría prestado la
Sra. FERRO a favor de la Sra. FREIRE, mucho menos sobre el carácter dependiente
Fecha de firma: 02/07/2024
Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ALEJANDRA VAZQUEZ, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: MARIA VICTORIA ZAPPINO VULCANO, SECRETARIA

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que la actora intenta atribuirles. Por el contrario, la prueba revela que la demandada
organizaba reuniones gratuitas de auto ayuda en su domicilio, que la actora asistía a
esas reuniones como una invitada más, que en dichas reuniones las invitadas lavaban
sus propias tazas o abrían la puerta si es que la demandada estaba leyendo (sino lo
hacía ella o la trabajadora de casa particular), que la actora admiraba mucho a la
demandada y comenzó a organizar reuniones en su propio domicilio y que, al llegar
una chica nueva, la actora decidió abandonar el grupo, según estimaron, a
consecuencia de celos.

En efecto, la testigo Pereyra dijo haber conocido a la actora “cuando estuvo en


la casa de silva participando de reuniones. Que ellas eran un grupo de mujeres que se
reunían en la casa de Silvia, en el quincho y precisamente a leer temas de auto ayuda.
Que Silvia generosamente les abría las puertas de su casa, leían con ella e
interpretaban las lecturas que las ayudaba a encarar los temas emocionales para verlo
de otra manera (…) Silvia la invitaba a las reuniones de la misma forma que la invitó a
la testigo y a las demás asistentes. Que vos llamabas por teléfono, Silvia te atendía y
ahí te daban la dirección o el lugar donde hacían las reuniones. Que muchas veces les
abría Silvia la puerta de su casa. Que si ella estaba leyendo abría alguna de las otras
chicas. Que así alguna de las veces llegó a la actora. Que eran reuniones sociales, de
encuentro de personas. Que se leían cosas de interés común. Que la actora no
realizaba ninguna tarea que comprometiera a Silvia de ninguna manera. Que lo sabe
porque ella la veía y participaba de las mismas reuniones de las que participaba la
testigo. Que las tareas eran tomar café y lavar la taza que utilizaban. Que, si alguna
traía torta, lavaban los platos donde habían comido. Que, si usaban una silla,
acomodaban las sillas”. Explicó que “la demandada no tenía oficina dentro su casa,
era su casa y la demandada generosamente abría la puerta de su casa y de su
quincho donde se reunían una o dos veces por semana. Que eso era cuando leían y si
no se reunían algún sábado o domingo con los maridos donde participaba el marido
de Silvia. Que ahí comían, hacían juegos de mesa, karaoke, todo social”. Dijo estar
segura que la actora no trabajaba para la demandada “porque era una más de los
grupos de lectura que realizaban con Silvia Freire”.

Fecha de firma: 02/07/2024


Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ALEJANDRA VAZQUEZ, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: MARIA VICTORIA ZAPPINO VULCANO, SECRETARIA

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La declaración anterior resulta totalmente coincidente con los dichos de la Sra.
Rodríguez quien declaró haberse hecho amiga de la actora en las charlas gratuitas
que ofrecía la demandada en su casa, a las que comenzó a ir en el año 2016. Explicó
que “la casa de la actora era en César Díaz casi esquina Nasca. Que esto sería Villa
del Parque. Que ahí la testigo asistía los viernes. Que era lo mismo que hacía en lo de
Silvia. Que la única diferencia era que Silvia ponía el café y en lo de la actora los
llevaban ellas. Que en casa de la actora hacían exactamente lo mismo que en lo de la
demandada. Que la actora jamás tuvo un tipo de relación laboral con la demandada.
Que la actora era una chica más que iba a las charlas gratuitas de la demandada. Que
era como la testigo o como cualquiera de las del grupo. Que la Sra. Ferro no realizaba
tareas. Que iba a las charlas como la testigo, tomaban mate o café, leían alguna frase
del grupo o un libro, alguna comentaba lo que había pasado en la semana, hablaban
con Silvia. Que es más, la actora nunca jamás lavó una taza de café. Que se iba a
buscar a la nena al colegio y se iba. Que tenes que colaborar, vas a la casa de
alguien, tomas un tecito y lavas la taza. Que es una cuestión de educación (…) La
verdad es que Florencia la admiraba y entro una chica nueva y a la actora le desató
un ataque de celos impresionante. Que desapareció la actora y nunca más les atendió
el teléfono. Que esta es su manera de llamar la atención. Que es importante saber
que todo lo que dice la actora no es real. Que no existió ningún tipo de relación laboral
entre la actora y la demandada. Que la actora era una chica más del grupo como lo es
la testigo actualmente. Que iba a las charlas, iba a La Farola a tomar café. Que era
una más del grupo”.

Las declaraciones citadas precedentemente resultan plenamente coincidentes


también con los dichos de la Sra. Britos quien, a las preguntas generales de la ley,
respondió que su interés en el pleito era que “Florencia deje de hacerse daño y de
hacerle daño a los demás”. Relató que fue ella quien le abrió por primera vez a la
actora la puerta de la casa de la demandada y así “empezó a asistir a las charlas
donde se juntaban amigas para leer un libro o un texto. Que eran cosas de autoayuda,
autoconocimiento. Que leían muchos autores. Que la actora cuando podía iba y
participaba de esos grupos Que después como tenía que llevar el nene al jardín no
era que estaba todo el tiempo. Que siempre estaba con el tema de llevar al nene,

Fecha de firma: 02/07/2024


Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ALEJANDRA VAZQUEZ, JUEZA DE CÁMARA
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buscar al nene. Que la actora no realizaba tareas en la casa de la demandada. Que la
actora vivía en su problema (…) Que la actora jugaba a ser Silvia Freire en su casa y
en la casa de la amiga Sandra que vivía cerca del shopping de Devoto. Que la actora
también daba clases ahí. Que Freire siempre tuvo personal doméstico. Que en ese
momento estaba Amada, una chica paraguaya. Que le empezó a llenar la cabeza a
Florencia mal. Que le hablaba de temas de gualichos, brujería. Que la llevo a ver
curanderos. Que Florencia le creía. Que ahí Florencia empezó a ser otra persona, se
transformó. Que después cuando apareció otra chica también, por celos. (…) Que la
demandada con la actora era muy amorosa. Que Florencia decía que la sentía como
su mamá. Que Florencia se puso celosa por otra chica y se transformó todo por celos.
Que era una chica con problemas similares a ella y le robó protagonismo. Que Amada
le llenaba la cabeza y se transformó mucho. Que la actora nunca más le atendió el
teléfono. Que nunca más un whatsapp ni nada. Que para la testigo era una hija. Que
fue su nene a su casa y que ella iba a la casa de la actora con su nieta. Que la testigo
ayudaba a la actora cuando hacia las charlas en su casa. Que la testigo cocinaba para
los chicos y para ella”.

La testigo Bilbao, quien también dijo participar en las charlas que ofrecía la
demandada en su casa, dijo que “la agenda de la demandada la manejaba la
demandada personalmente. Ella fue quién la atendió por teléfono a la testigo y le dijo
los días y horarios en los que podía asistir a las lecturas (…) la puerta del domicilio la
abría una empleada de la Sra. FREIRE, a la misma persona que le indicaba por el
lavarropas, sabe que era la persona que ayudaba a la demandada en la casa porque
les abría la puerta”. En todo lo demás, resultó coincidente con las declaraciones
anteriores.

Las testificales citadas precedentemente no fueron desvirtuadas con la prueba


testimonial rendida a instancias de la parte actora porque, en lo esencial, se limitaron a
decir que la actora era empleada de la demandada porque la asistía cuando daba sus
charlas y porque era la encargada de cobrar. No obstante, sus declaraciones difieren
mucho en lo que hace a la descripción de las tareas que realizaba la Sra. FERRO para
la Sra. FREIRE.

Fecha de firma: 02/07/2024


Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
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La Sra. González dijo que la actora era “el medio” para llegar a la demandada,
que era la actora la que la atendía cuando llamaba para pedir “un turno” y que también
era quien le cobraba por esa consulta. Declaró que la actora la asistía en todo; no
obstante, al preguntársele en qué cosas la asistía, la testigo contestó que “la actora
estaba presente en las charlas asistiendo a la demandada. Que, si Freire pedía un
vaso de agua, Ferro la asistía. Que la asistía con todo. Que lo sabe porque lo vio. Que
también vio el té”. Ninguna otra tarea pudo mencionar la testigo, además de asignar el
horario y cobrar por los talleres, sobre lo que volveré más adelante.

La testigo Sanabria, trabajadora de la casa particular de la demandada, y a


quien hizo referencia la testigo Bilbao al llamarla por su nombre “Amada”, declaró que
la actora iba todos los días a trabajar aunque “no tenía una tarea específica. Que abría
puertas, había días que la testigo no iba y la actora cocinaba, limpiaba, atendía a la
gente que iba. Que también había unos nidos de pájaros adentro de la casa y eso la
actora lo tenía que limpiar. Que todas las cosas que hacia la testigo dentro de la casa,
la actora también lo hacía. Que lo sabe porque la veía. Que la testigo era empleada
doméstica. Que la actora a veces le pagaba el sueldo a la testigo. Que también
administraba la parte del supermercado y que la testigo le decía las compras y todo lo
que faltaba. Que la actora tenía que irse a pie al supermercado a traerla y después
volvía a la casa”. Ninguna de estas tareas fue mencionada por la actora en su escrito
inicial. Además, la testigo no dijo cuál era la jornada laboral de la actora, cuál era su
remuneración ni de qué forma le pagaban, llegando a decir que “se autopagaba” y que
“constantemente la actora y la demandada se pasaban plata pero no sabría decir si
era por tema de trabajo o por qué”.

Finalmente, la declaración de la testigo Callico tampoco resulta hábil para


desvirtuar los dichos de Pereyra, Rodríguez, Britos y Bilbao. Digo esto porque, al igual
que González, y a diferencia de lo dicho por Sanabria, dijo que la actora la recibía,
atendía el teléfono, tomaba los horarios, cobraba y “asistía” a la demandada en las
charlas; sobre esto último, solo dijo haberla visto servir café.

Ahora bien, entre las declaraciones brindadas a instancia de la parte


demandada y las ofrecidas por la parte actora, además de aspectos que hacen a la

Fecha de firma: 02/07/2024


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prestación de la Sra. FERRO, existe una diferencia importante en lo que hace a la
actividad de la demandada, imprescindible diría para la resolución de este conflicto. Y
es que, a diferencia de la versión de la demandada, en lo que hace a la gratuidad de
sus servicios, la actora dijo haber cobrado por esos talleres, aspecto que fue
reconocido por las testigos González y Callico. Sin embargo, González afirmó que las
transferencias por esos talleres no iban a la cuenta de la demandada sino
directamente a una cuenta a nombre de la actora: “que no recuerda el valor de los
talleres. Que era un valor que no era barato pero bueno, se lo podía pagar. Que a
veces hacía transferencias bancarias y esas transferencias estaban a nombre de
la actora”.

A este punto, vale reconocer que entre las partes existió un vínculo, pero no
que este haya sido laboral o dependiente. Por el contrario, las pruebas señalan que
entre la Sra. FERRO y la Sra. FREIRE pudo existir un vínculo social, afectuoso y de
solidaridad y amistad, si consideramos que los talleres de auto ayuda que ofrecía la
demandada eran gratuitos; o bien un vínculo comercial, si partimos de la base que los
talleres eran onerosos, supuesto en el cual FERRO y FREIRE daban talleres, cada
una en su domicilio, y la actora se encargaba de cobrar por ellos, para luego
probablemente saldar el dinero con la demandada, tal como señaló la testigo Sanabria
al referir que entre ellas constantemente “se pasaban plata”.

Estoy persuadida, como fue resuelto en primera instancia, que de las pruebas
recolectadas no surge una relación laboral dependiente entre la Sra. FERRO y la Sra.
FREIRE. Conforme fuera destacado supra, las declaraciones testificales colectadas -
inclusive, vale decir, aquellas instadas por la propia actora- refutan tajantemente que
aquélla hubiese recibido instrucciones específicas acerca de cómo llevar a cabo su
prestación, o desempeñado sus funciones, si era remunerada o no por sus servicios y
menos aún haber estado sometida a un régimen disciplinario, carencias ilustrativas de
la falta de configuración de las facetas jurídica y técnica de la dependencia, rasgos
propios del trabajo brindado bajo subordinación ajena.

El escenario fáctico erigido a partir de un armónico análisis de los elementos


demostrativos referenciados conduce a concluir que las tenues notas de dependencia

Fecha de firma: 02/07/2024


Firmado por: ENRIQUE CATANI, JUEZ DE CÁMARA
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que –desde una hipótesis favorable al reclamo- podrían detectarse en el vínculo
habido aparecen a todas luces difuminadas por otros elementos que sugieren, más
intensamente, su encuadre como un negocio jurídico de carácter asociativo, ajeno al
ámbito del trabajo subordinado y por tanto, en el estricto marco –reitero- del
ordenamiento imperante, excluido de su égida tutelar.

Por las consideraciones que anteceden, propongo rechazar la queja y


mantener lo resuelto en grado.

III.- En cuanto a las demás alegaciones del memorial recursivo, tengo en


cuenta que es jurisprudencia de la CSJN que no resulta necesario seguir a las partes
en todas y cada una de sus argumentaciones, bastando hacerse cargo de las que
resulten conducentes para la decisión del litigio (cfr. Fallos 272:225; 274:113; 276:132;
280:320, entre otros) y, con tal base, no las encuentro eficaces para rebatir la
valoración realizada precedentemente.

IV.- En cuanto a los honorarios regulados en la decisión recurrida a la


representación letrada de la parte actora, teniendo en cuenta el mérito, calidad,
eficacia y extensión de los trabajos cumplidos, el resultado del pleito y lo normado por
el artículo 38 de la LO y disposiciones arancelarias de aplicación y vigentes a la época
de las tareas ponderadas a los fines regulatorios (arts.1º, 6º, 7º, 8º, 9º, 19 y 37 de la
ley 21.839; cfr. arg. CSJN, Fallos: 319: 1915 y 341:1063), estimo que son adecuados,
por lo que propongo mantenerlos.

V.- La demandante reprocha lo decidido en materia de costas, que el Juez de


origen ordenó imponer en su contra. Afirma que las costas deben ser soportadas por
su orden debido a que existieron elementos que permitieron y justificaron promover la
acción (v. pág. 15 de escrito recursivo).

El recurso procede. El artículo 68, segundo párrafo del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación faculta a la judicatura a apartarse del principio general de
vencimiento en materia de costas. Tal potestad exige, para su ejercicio, la
configuración de circunstancias objetivas que traduzcan un genuino justificativo para
eximir al vencido de subvenir las costas del juicio. No alcanzan ni podrían alcanzar,
Fecha de firma: 02/07/2024
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así, la creencia subjetiva de que le asistía a derecho para litigar como lo hizo, sino que
únicamente cabe emplear tal herramienta ante razones objetivas y verificables (CNAT,
Sala IV, 31/5/10, S.D. 94.717, “Giuliano, Fernando Martín c/ Obra Social de Agentes
de Propaganda Médica de la República Argentina Asociación Civil s/ despido”;
29/10/18, S.D. 105.015, “Talledo, Florentino c/ Consorcio Independencia 2060 y otros
s/ Despido”, entre otros).

En el caso, más allá de lo señalado por el Magistrado de grado, de la prueba


testimonial surge que la actora realizaba tareas dentro del domicilio de la demandada
(v. declaraciones de Callico, González y Sanabria), por lo que, razonablemente, pudo
considerarse asistida de derecho a litigar en contra de FREIRE.

Consecuentemente, estimo prudente disponer que las costas de ambas


instancias sean impuestas por su orden (conf. art. 68 CPCCN).

Las costas de alzada deben imponerse en el orden causado, y los honorarios


de la representación letrada de la actora (única apelante, sin réplica de la
demandada), por las tareas realizadas ante esta alzada, regularse en el 30% de lo que
le ha sido fijado como retribución por las tareas de origen (artículo 30 Ley 27.423).

VI.- En definitiva, de compartirse mi voto correspondería: 1) Confirmar la


sentencia de primera instancia en cuanto rechazó la demanda iniciada por la Sra.
FERRO, y modificarla en materia de costas, las costas que se imponen en el orden
causado; 2) Imponer las costas de segunda instancias en el orden causado y regular
los honorarios de la representación letrada de la actora, por las tareas realizadas ante
esta alzada, en el 30% de lo que le ha sido fijado como retribución por las tareas de
origen.

El Doctor Enrique Catani dijo:

Adhiero al voto que antecede, por compartir sus fundamentos y conclusiones.

Fecha de firma: 02/07/2024


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A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, el TRIBUNAL RESUELVE:
1) Confirmar la sentencia de primera instancia en cuanto rechazó la demanda iniciada
por la Sra. FERRO, y modificarla en materia de costas, que se imponen en el orden
causado; 2) Imponer las costas de segunda instancia en el orden causado y regular
los honorarios de la representación letrada de la actora, por las tareas realizadas ante
esta alzada, en el 30% de lo que le ha sido fijado como retribución por las tareas de
origen; 3) Hacer saber a las partes que la totalidad de las presentaciones deberá
efectuarse en formato digital (CSJN punto n°11 de la Ac. 4/2020, reiterado en los
Anexos I y II de la Ac. 31/2020).

Regístrese, notifíquese, oportunamente comuníquese (art. 4º de la Acordada


CSJN Nº15/13) y devuélvase.

Fecha de firma: 02/07/2024


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