INTRODUCCIÓN
Las personas somos seres sociales por naturaleza. No podemos concebir nuestra
existencia de forma aislada, sino que nos desarrollamos y crecemos en constante
interacción con los demás. A través de estas relaciones, aprendemos, nos
formamos y experimentamos emociones que nos enriquecen como individuos.
En este documento, se explora la profundidad de las relaciones interpersonales,
desde su forma más básica hasta su expresión en comunidades más amplias. Se
analiza cómo estas conexiones nos permiten construir nuestra identidad, encontrar
sentido a la vida y alcanzar la plenitud como personas.
LA PERSONA COMO REALIDAD ABIERTA
1. LA PERSONA HACE SU VIDA CON LOS DEMAS
Las personas construyen su vida a través de la interacción con los demás y el
entorno. A diferencia de las cosas que se crean y luego finalizan, nuestra vida es
un proceso continuo de creación. Somos responsables de darle forma a nuestra
existencia, tomando decisiones sobre nuestras relaciones, actividades y valores.
Esta autonomía, sin embargo, no es absoluta. Nuestra vida se desarrolla sobre
una base biológica y cultural heredada.
La biología y la cultura nos condicionan, pero también nos brindan
posibilidades. No podemos explicar completamente a una persona solo por su
biología o cultura, ya que la responsabilidad final de cómo somos recae en
nosotros mismos. Es por esto que somos personas: porque nuestra realidad nos
pertenece. Para construir nuestra vida, necesitamos de los demás y de las cosas
que nos rodean. No somos autosuficientes. Requerimos del apoyo de otros, de
recursos materiales y de experiencias para poder existir y realizarnos.
Las relaciones con los demás son especialmente importantes para nuestro
desarrollo personal. A través de ellas, encontramos apoyo, posibilidades y un
sentido para la vida. La apertura a los demás es fundamental para nuestra
realización como personas.
2. LA APERTURA DE LA PERSONA , RELACIONES PERSONALES E
IMPERSONALES"
La persona es un ser abierto que necesita de los demás para construir su vida. A
diferencia de los animales, que tienen sus instintos para guiarlos, las personas
debemos tomar decisiones sobre cómo actuar en cada situación. Esto requiere
que nos abramos a la realidad y la enfrentemos de manera creativa para razonar y
elegir la mejor opción. Además, no podemos ser autosuficientes. Necesitamos de
los demás y de las cosas que nos rodean para poder existir y realizarnos.
Esta apertura a los demás puede ser de dos tipos:
Impersonal: Se trata de una asociación con otros en tanto que "otros",
dando lugar a la sociedad. A través de la socialización y la educación,
adquirimos la cultura y una visión de la realidad.
Personal: Se trata de una vinculación con otras personas en cuanto
personas, lo que posibilita la comunidad. En este tipo de relaciones, hay
una conexión emocional y un intercambio mutuo.
Las relaciones personales son esenciales para nuestro desarrollo personal. Las
personas significativas en nuestras vidas nos brindan apoyo, educación, compañía
y amor. Son elementos indispensables para nuestra realización personal.
Estoy totalmente de acuerdo en que la vida personal va más allá de lo
individual. Se construye a través de la interacción con los demás y el entorno. La
apertura a los demás y la búsqueda de la realización personal son aspectos
fundamentales de nuestra existencia.
3. LA RELACION BASICA YO-TU
Es la forma más fundamental de relación personal. En esta relación, nos abrimos
a los demás y los reconocemos como personas con su propia dignidad.
El individuo, en cambio, es una persona que se cierra en sí misma y no se abre a
los demás. Esta actitud puede llevar a la angustia, la depresión y la autoanestesia.
El encuentro entre dos personas
Es la experiencia personal más intensa y auténtica. En el encuentro, nos
acogemos mutuamente y nos comunicamos de manera fecunda. Cada uno de los
dos crece como persona en el encuentro.
El amor entre dos personas no se trata de querer al otro como es, sino de querer
que sea quien está llamado a [Link] amor así es fecundante y no esclavizante.
Toda vida verdadera es encuentro. La convivencia y la relación entre dos personas
puede tener diferentes formas, pero la clave está en cómo se considera al otro.
En definitiva, las relaciones personales son fundamentales para nuestra
realización como personas. A través de estas relaciones, aprendemos, crecemos y
nos abrimos a la posibilidad de amar y ser amados.
4. TIPOS DE RELACION INTERPERSONAL
Las relaciones interpersonales pueden clasificarse en diferentes tipos según
la actitud que se tome hacia el otro:
Utilización mutua: En este tipo de relación, ambas personas se enfocan
en recibir del otro y lo utilizan como un medio para satisfacer sus propias
necesidades. No hay un intercambio personal o íntimo, y la relación suele
terminar cuando uno de los individuos ya no satisface las necesidades del
otro.
Relación parasitaria: En este caso, una persona toma y la otra da,
creando una dinámica desigual e insostenible. La persona que toma se
beneficia a expensas de la que da, quien se encuentra en una posición de
constante sacrificio. Este tipo de relación puede ser similar al "machismo" o
a la relación de algunos adolescentes con sus padres.
Relación personal: Esta es la forma más madura y saludable de relación
interpersonal. Se caracteriza por la mutualidad, donde ambas personas se
abren al otro, lo comprenden y se comprometen con la relación.
Dentro de las relaciones personales, se pueden distinguir dos subtipos:
Relación inmadura: Se caracteriza por la fusión y confusión de
identidades, donde los individuos pierden su individualidad en aras de la
relación. Esta dinámica puede ser asfixiante y a la larga, inestable.
Relación madura: En este tipo de relación, los individuos mantienen su
identidad personal pero construyen un proyecto de vida en común. Se
enriquecen mutuamente conservando su individualidad y respetando la
autonomía del otro.
Las relaciones interpersonales son esenciales para nuestro desarrollo personal y
bienestar. A través de estas relaciones, aprendemos a interactuar con los demás,
a construir vínculos significativos y a experimentar el amor, la amistad y el apoyo
mutuo. Es importante cultivar relaciones sanas y positivas que nos nutran y nos
hagan crecer como personas
5. LAS RELACIONES PERSONALES SE ABREN A LAS RELACIONES
COMUNITARIAS
Según Tönnies, una comunidad es un grupo de personas unidas entre sí de un
modo orgánico por su voluntad y afirmándose recíprocamente. En la comunidad,
cada uno se comporta y trata a los demás como persona y no como un medio a
nuestro servicio. En comunidad, la persona descubre que su primer deber no es
salvarse como individuo sino comprometer su persona con los demás.
En comunidad, la persona emplea su libertad en adherirse a personas y valores
personales, corriendo el riesgo del amor. La vida de la persona es presencia y
compromiso. La persona se realiza como tal dándose, comunicándose a otros, sin
caer en la tentación del repliegue. Y, por la comunicación, se abre a la comunidad.
Características de la comunidad:
Cada uno es tomado como persona.
Se aprende el yo desde el nosotros.
Cada uno se interesa por la presencia de los otros como "otros yo".
No es posible vivir comunitariamente al margen de las personas.
Deben conjugarse la del crecimiento personal, la libertad y personalización de
cada uno, con la donación y adhesión a los otros. Una comunidad de personas es
aquella "en la que cada persona se realizaría en la totalidad de una vocación
continuamente fecunda, y la comunión del conjunto se- ría una resultante viva de
esos logros particulares. El lugar de cada uno sería en ella insustituible, al mismo
tiempo que armonioso con el todo. El amor sería el primer vínculo".
6. LA APERTURA A LA PERSONA
Hay una serie de preguntas que toda persona se realiza: ¿Por qué yo? ¿Para qué
mi vida? ¿Por qué mi sufrimiento? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Qué estoy
haciendo con mi vida?. Estas preguntas son inextirpables y reflejan la inquietud de
la persona por encontrar un sentido a su vida. La persona, decíamos, es deseo de
aquello que le confiere consistencia. Busca, en definitiva, un sentido para su vida,
algo que la llene y le marque una dirección. La persona está hecha para el
Absoluto y su corazón estará inquieto hasta que no descanse en Él. La persona
puede buscar el poder, la fuerza o la plenitud en algo relativo, en una realidad no
última que él mismo absolutice. El resultado es la necesidad de continuo
incremento cuantitativo de esta fuente de sentido relativa.
La vida de la persona, de un modo consciente o inconsciente, es búsqueda de
este fundamento último de su propia vida. La persona, en su construcción, está
inquieta pues no sabe cómo hacerse, qué va a ser de ella. Hacer la propia vida no
es algo que está resuelto sino que es problemático.
Toda persona, creyente o no en una religión positiva, experimenta en sí el deseo
de Absoluto. La persona es deseo, pero no de algo, sino de alguien. Sólo un «tú»
es la respuesta adecuada a la necesidad del «yo». Pero si el deseo es absoluto,
también el tú anhelado es absoluto. La experiencia de la Persona es la experiencia
personal de una Presencia no meramente intelectual o afectiva sino integral e
interpersonal. Es fuente de sentido, orientadora, acompañante y misteriosa. Es
presencia personal y personalizante que se manifiesta en todo lo que es la
persona: en su inteligencia, en su voluntad y en su afectividad, en su corporeidad.
Primero ocurre un reconocimiento de esa presencia como algo que trasciende la
propia conciencia. Pero su estar presente es apelante: llama a sí. La presencia
llama, descentra (pone el centro de atención fuera de sí). En toda experiencia de
vocación acontece la experiencia de esta llamada. Porque la vocación es la
concreción para cada persona de la llamada a la plenitud. La vocación,
primariamente, es vocación a ser persona en plenitud. Y esta es, en su esencia,
una llamada a la plenitud de la religación. La fe no es mero asentimiento
intelectual a unas verdades, no se trata de unas creencias ni de un sentimiento. Es
una adhesión y entrega personal a esa presencia que visita a la
CONCLUSIÓN
Las relaciones interpersonales son pilares fundamentales de nuestra existencia. A
través de ellas, nos vinculamos con el mundo que nos rodea, construimos nuestra
identidad y experimentamos el amor, la amistad y el apoyo mutuo. Cultivar
relaciones sanas y positivas es esencial para nuestro bienestar físico, mental y
emocional.
A mi pensar, es importante recordar que las relaciones interpersonales requieren
esfuerzo, compromiso y comunicación abierta. Debemos estar dispuestos a
escuchar, comprender y apoyar a los demás, así como a expresar nuestras
propias necesidades y sentimientos. Al hacerlo, podemos construir relaciones
duraderas y significativas que nos enriquezcan como personas y nos ayuden a
alcanzar nuestro máximo potencial.
REFERENCIAS
Domínguez Prieto, X. M. (2008). Para ser persona. Madrid:
PPC Editorial.