Miguel Ángel Ladero Quesada
La formación
medieval de España
Territorios. Regiones. Reinos
Primera edición: 2004
Segunda edición: 2014
Cuarta reimpresión: 2022
Diseño de colección: Estudio de Manuel Estrada con la colaboración de Roberto
Turégano y Lynda Bozarth
Diseño de cubierta: Manuel Estrada
Ilustración de cubierta: Cubierta del sepulcro de un caballero de Santiago, iglesia de
Vilar de Donas (Palas de Rey, Lugo)
© Adam Woolfitt / Corbis / Cordon Press
Selección de imagen: Carlos Caranci Sáez
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© Miguel Ángel Ladero Quesada, 2004
© Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2004, 2022
Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15
28027 Madrid
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ISBN: 978-84-206-8736-0
Depósito legal: M-5.832-2014
Printed in Spain
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Índice
13 Introducción
19 Capítulo primero. Conquistar y poblar
21 1. «Reconquista» y conquistas: ideas y realidades
25 1. Los orígenes en los siglos viii al x
30 2. La gran conquista (mediados del siglo xi a media-
dos del xiii)
41 3. La Baja Edad Media, nuevo tiempo histórico
46 2. Los procesos de colonización
46 1. Las tierras originarias
47 2. Las tierras incorporadas entre 1085 y 1213
49 3. Las tierras incorporadas entre 1213 y 1266
53 3. De al-Andalus a Europa
53 1. Formas de relación con el mundo islámico
57 2. Formas de integración en la cristiandad latina
63 4. La idea de España en la Edad Media
71 Capítulo segundo. Tierras originarias
73 1. La Alta Edad Media. Territorio, poblamiento y colo-
nización en los siglos viii a xi
73 1. El reino astur-leonés
79 1. El siglo viii
83 2. El siglo ix y los comienzos del x
85 3. De comienzos del siglo x a mediados del xi
93 4. Desde mediados del siglo xi: la cristalización
de la «sociedad feudal»
98 2. El reino de Pamplona. Aragón
7
113 3. Los condados catalanes
120 2. La plena Edad Media
122 1. La función repobladora del Camino de Santiago
123 1. Descripción del Camino
128 2. Francos y burgos
131 3. Aragón y Navarra
133 4. Rioja, Castilla, León
138 5. Galicia, Asturias
140 2. Colonizaciones y modificaciones del poblamiento
en los siglos xii y xiii: Castilla, León y Portugal
144 1. El impulso urbanizador en tiempos de Alfonso VI
146 2. La gran época colonizadora, 1157-1230
148 1. El sector central de la cuenca del Duero
153 2. Galicia. El Noroeste
156 3. El Noreste
159 3. Continuidad de las transformaciones del pobla-
miento en la orla cantábrica hasta mediados del
siglo xiv
164 4. Portugal entre Miño y Duero
165 3. Navarra. Aragón
168 4. Cataluña
171 Capítulo tercero. Del Duero a Sierra Morena (Cas-
tilla y León. Portugal)
173 1. Castilla y León
174 1. De una frontera a otra
178 2. La Extremadura
178 1. La situación anterior al último cuarto del siglo xi
181 2. La repoblación de la plena Edad Media. Épo-
cas, ámbitos y características
181 1. La época inicial
184 2. Pobladores y aldeas
8
190 3. Las ciudades y villas
196 4. La expansión de Segovia y Ávila al sur del
Sistema Central
200 5. El ordenamiento jurídico y político. Estruc-
turas y tendencias sociales
218 3. El reino de Toledo, la Transierra leonesa y la ac-
tual Extremadura
218 1. De la época andalusí a la de la frontera
222 2. Las etapas de la repoblación
222 1. La época de Alfonso VI (1085-1118)
230 2. La época de Alfonso VII (1118-1157)
239 3. La época almohade (1157-ca. 1230)
258 4. Las colonizaciones del siglo xiii (1220-1275)
275 3. Organización político-administrativa y jurídi-
ca. La nueva sociedad
275 1. Territorios y repartimientos
279 2. Régimen concejil y foral
285 3. Señoríos
288 4. La organización eclesiástica
289 5. Los grupos de población
300 2. Portugal
300 1. Portugal, entre Duero y Tajo
305 2. Portugal, entre Tajo y Guadiana
311 Capítulo cuarto. Del Ebro al Mediterráneo (Ara-
gón. Cataluña. Mallorca. Valencia)
315 1. Aragón
315 1. La conquista del valle medio del Ebro
320 2. La repoblación. La nueva sociedad
321 1. Los musulmanes mudéjares. Mozárabes. Judíos
324 2. Los repobladores y su régimen jurídico y ad-
ministrativo
9
328 3. Nobleza e Iglesia
331 4. El nuevo orden territorial y social
334 3. El Bajo Aragón y el macizo de Teruel
334 1. Circunstancias generales
337 2. Las conquistas
338 3. La Extremadura aragonesa
343 2. La Cataluña Nueva
343 1. Las conquistas de la primera mitad del siglo xii
344 2. La colonización al sur del Llobregat. Tarragona.
Tortosa
349 3. La colonización en la cuenca del Segre. Lérida
354 3. Las Islas Baleares
354 1. La conquista
357 2. La creación del nuevo reino. Repartimientos y or-
ganización institucional
362 3. Ibiza y Formentera. Menorca
364 4. El reino de Valencia
364 1. La conquista
371 2. La organización del nuevo reino
373 3. La repoblación
375 1. Procedencia de los pobladores
377 2. Los repartimientos: poblamiento y paisajes.
Realengo y señorío
386 4. La colonización a escala local: las cartas pueblas
389 5. Mudéjares y repobladores
393 Capítulo quinto: El Sur (Andalucía. Murcia.
Granada. Canarias)
395 1. Andalucía y Murcia
398 1. Rasgos de conjunto
398 1. Los pobladores
10
404 2. El régimen de la tierra. Cultivos y paisajes. Po-
blamiento rural. Propiedad y usufructo
412 3. Las ciudades. La organización de la actividad
mercantil
419 4. Jerarquías sociales
421 5. Demarcaciones territoriales. Iglesia. Fueros.
Concejos. Señoríos
431 2. Zonas y épocas de la repoblación andaluza
431 1. El reino de Jaén
434 2. Córdoba y la Campiña
437 3. Sevilla y su región
444 4. Las zonas costeras
448 5. Evolución bajomedieval
455 3. El reino de Murcia
455 1. La época de protectorado castellano (1243-1265)
459 2. Los repartimientos a partir de 1266: Murcia,
Orihuela, Lorca
465 2. El reino de Granada
468 1. Las capitulaciones como punto de partida
471 2. Los mudéjares granadinos
475 3. Defensa del reino y procesos de colonización
485 4. Municipios. Señoríos. Diócesis
495 3. Las Islas Canarias
495 1. La expansión atlántica en sus orígenes medievales
497 2. Exploradores y misioneros en el siglo xiv
500 3. El señorío sobre las islas en el siglo xv
503 1. La rivalidad ente Castilla y Portugal
505 2. Integración religiosa y cultural
509 4. La conquista de las islas de realengo
513 5. Colonización y organización económica
521 6. Las instituciones del reino
11
525 Conclusión
531 Notas
589 Bibliografía
597 Índice de mapas
12
Introducción
En el verano de 1947, don José María Lacarra, catedrático
de la Universidad de Zaragoza, convocó en Jaca a una dece-
na de profesores para que expusieran sus investigaciones
acerca de la historia militar y de las colonizaciones territo-
riales en el Medievo español1. Muchos de aquellos profeso-
res eran pioneros de una vasta empresa de exploración del
pasado que animaron durante decenios con su trabajo y
que no ha dejado de dar frutos espléndidos desde los años
cuarenta del siglo pasado hasta la actualidad. Recordar
ahora aquellas conferencias de 1947 viene a ser un recono-
cimiento de nuestros propios orígenes profesionales: «no
carecerán de interés para un público más variado de lecto-
res», estimaba modestamente Lacarra. Ya lo creo.
«Reconquista» y «repoblación» se han convertido, con el
paso de los años, en categorías centrales de explicación histó-
rica y, pese a los contenidos tópicos o claramente superados
1. La reconquista española y la repoblación del país, Zaragoza, 1951.
13
La formación medieval de España
que encierran ambos conceptos, siguen siendo el punto de
partida de las mismas investigaciones que han contribuido a
sustituirlos por otros seguramente más adecuados y com-
prensivos de la realidad histórica que estudian. Los fenóme-
nos de expansión y conquista, así como los de colonización
del territorio, son fundamentales para entender el Medievo
hispánico: su estudio y valoración ha sido una de las grandes
tareas de la investigación durante más de medio siglo, con re-
sultados renovadores, y con frecuencia revolucionarios, para
el conocimiento cabal de aquellos tiempos. Su explicación no
falta en ningún programa de estudios universitarios y, de he-
cho, estas páginas tienen su punto de partida en uno de ellos.
Pero, como sucede tantas veces, la investigación va muy
por delante de la síntesis y la renovación de ésta es necesa-
ria siempre por dos motivos: para recuperar la dimensión
global del objeto de estudio, sumamente desmenuzado en
monografías locales o regionales, de modo que se puedan
plantear mejor algunos aspectos de la tarea a desarrollar, y
para poner a disposición de quienes no son especialistas
una suma de conocimientos y puntos de vista que de otra ma-
nera no podrían alcanzar, dispersos como están por muchas
publicaciones, a veces de difusión reducida o de acceso difí-
cil. Cualquier síntesis está sujeta a riesgos y limitaciones: los
medios intelectuales y literarios del autor, sus criterios de
selección, las dimensiones a que debe ceñirse, los proble-
mas de clasificación de conocimientos y de presentación
material, la evidencia del pronto envejecimiento del escrito
si las investigaciones prosiguen, como debe ser. Pese a todo,
merece la pena aceptar el reto, como lo hicieron otros auto-
res hace ya bastantes años.
Los temas propios de este libro no son, por su misma
naturaleza, adecuados para un elegante y sutil tratamien-
14
Introducción
to ensayístico que pretenda crear sus argumentos movién-
dose a través de tiempos y espacios etéreos o poco preci-
sos. Son, por el contrario, densos e incluso áridos porque
es inevitable escribir sobre fechas y épocas concretas, so-
bre localidades y regiones, sobre protagonistas políticos y
colectividades que existieron en tiempos y lugares bien
determinados. El premio del lector consiste en que acaba
sabiendo mucho más sobre su propio país, descubriendo
los aspectos profundos de la realidad que se ocultan bajo
el nombre de un pueblo, la apariencia de un paisaje o lo
anecdótico de una historia lejana. Ésa es la poesía de la
historia, su capacidad para hacer inteligible el pasado,
para incorporarlo a nuestra memoria y a nuestra imagina-
ción mediante el uso metódico y tenaz de la razón aplica-
da al estudio.
Nos moveremos siempre dentro de los mismos o pareci-
dos términos de explicación: cómo se produce la conquista
o la expansión y cómo el control del territorio por la socie-
dad que se instala en él aplicando y desarrollando unos cri-
terios de poblamiento y unos principios de organización
económica que, a su vez, forman parte del orden y las jerar-
quías sociales propias de un sistema que, como todos, esta-
ba abierto a modulaciones y cambios internos, y más en las
zonas de nueva colonización, sobre las que podían gravitar
menos algunos elementos del pasado, sin olvidar que, des-
de el primer momento, la articulación de los procesos colo-
nizadores se efectuaba mediante la creación o aplicación de
normas legales, de marcos institucionales político-adminis-
trativos y eclesiásticos, que hemos de integrar en la explica-
ción. Se trata, en suma, de mostrar cómo nace una nueva
sociedad en un nuevo espacio, qué debe al pasado y al or-
den social vigente en las tierras de las que proceden sus
15
La formación medieval de España
componentes y qué toma del territorio en el que se instala y
de su historia anterior.
Para conseguir este objetivo principal, me ha parecido lo
más claro comenzar con un encuadre general, en el capítulo
primero, que permite presentar algunos conceptos amplios
y líneas argumentales relativas al Medievo hispánico, así
como desarrollar el hilo cronológico principal en su con-
junto, porque en otros capítulos este hilo se adapta al enfo-
que regional propio de cada uno de ellos y, por lo tanto,
aparece fragmentado por épocas o zonas. De todos modos,
el predominio del punto de vista geográfico-regional, que
es propio de este libro, también responde a criterios histó-
ricos porque parte de la idea de que cada conjunto posee
unas características propias en función de la época en que
comienza su evolución en el seno del Medievo hispánico y
de las circunstancias peculiares de esa evolución en los si-
glos siguientes, en relación con las de otros conjuntos territo-
riales, aunque también las hay, y muchas, comunes a todos
ellos. Se han distinguido tres conjuntos, según se explica en el
primer capítulo, y en los siguientes se trata predominante-
mente de cada uno de ellos, para recuperar la visión sincró-
nica en una breve conclusión.
Por lo demás, estas páginas no pretenden ser una historia
general de la Edad Media española. Se limitan a poner las
bases sobre las que construir, con ayuda de otros libros, una
historia de las estructuras y tendencias sociales, económi-
cas, políticas y culturales con un planteamiento principal
temático, en cada una de las grandes épocas o tiempos que
cabe distinguir en la Edad Media, y prestando, dentro de
ese enfoque predominante, la atención necesaria a las varie-
dades y singularidades de cada ámbito. Pero sería imposi-
ble llevar a cabo esta última operación si previamente no se
16
Introducción
hubiera efectuado la que propone este libro: explicar cómo
se formó España a lo largo de la Edad Media, en sus terri-
torios, regiones y reinos, para disponer del instrumento in-
telectual que nos permita armonizar en cada caso la expli-
cación de lo que es común con la de lo que es peculiar.
Confío en que, a pesar de los defectos y limitaciones del li-
bro, los lectores hallarán en él elementos para llevar a cabo
este ejercicio de sensatez.
17
Capítulo primero
Conquistar y poblar
1. «Reconquista» y conquistas:
ideas y realidades
Aunque la palabra «reconquista» es un neologismo, difun-
dido en los primeros decenios del siglo xix, el concepto ha
sido un núcleo principal de interpretación de la historia es-
pañola, desde el siglo xii, e incluso antes, hasta tiempos re-
cientes. Con él se expresaba la idea de que en la Edad Media
hispánica había ocurrido un gran proceso de recuperación
del territorio perdido a causa de la invasión islámica del si-
glo viii, proceso que, a través de las conquistas, culminó en
la restauración de la Hispania o España «perdida» enton-
ces, según la expresión que ya utilizó un cronista cristiano
en torno al año 754.
Desde luego, la idea de reconquista no se puede aceptar
hoy de manera tan simple y escueta, pero hay que tener en
cuenta dos puntos de reflexión: primero, que el concepto
de recuperación/restauración fue el motor ideológico y el
elemento de propaganda más importante de los utilizados
por los dirigentes de los reinos de España en los siglos me-
dievales y, segundo, que, evidentemente, las guerras de con-
21
Capítulo primero: Conquistar y poblar
quista, los procesos de colonización y la condición de tie-
rras de frontera marcaron durante siglos la realidad de
aquellos reinos.
Algunos escritores, en general no historiadores, buscaron
en las circunstancias propias de la «reconquista» medieval
los orígenes tanto del espectacular auge español del siglo
xvi como de la «decadencia» que siguió1. No me detendré
ahora a exponer sus ideas salvo dos que han tenido mucha
influencia, al margen de que sean ciertas o no: una, la crítica
de José Ortega y Gasset a lo que, en su opinión, era un con-
cepto demasiado impreciso (no es posible resumir la histo-
ria de ocho siglos bajo el concepto común de reconquista)
y nada adecuado para explicar la raiz de la «invertebra-
ción» española, que habría sido la «defectuosa embriogéne-
sis», desde época visigoda, y la ausencia de un régimen feu-
dal pleno2. Otra, la afirmación de Américo Castro, para
quien, más que enfrentamiento radical de cristianos «re-
conquistadores» contra musulmanes ajenos a la verdadera
sustancia histórica de España, habría habido simbiosis cul-
tural, a la que se añadieron los judíos, y de tal simbiosis na-
ció el ser histórico de España y sus peculiaridades más du-
raderas, pese a la ruptura impuesta por el triunfo de la
intolerancia en la época moderna3. Ambas ideas fueron
convenientemente criticadas y replicadas por Claudio Sán-
chez-Albornoz, preocupado por estas cuestiones funda-
mentales desde su juventud4. Me parece que nada nuevo se
ha añadido a los términos de aquella polémica desde hace
medio siglo.
Un punto de vista más reciente, de raíz ideológica mar-
xista, critica el concepto de reconquista/restauración como
inadecuado y engañoso –sobre todo por ser una representa-
ción mental destinada a la propaganda– y lo sustituye por
22
1. «Reconquista» y conquistas: ideas y realidades
una explicación basada en el choque entre dos formaciones
económico-sociales: la andalusí, de tipo tributario-mercan-
til, y la norteña, de tipo feudal5.
Desde el punto de vista de la historia de las civilizaciones, es
evidente que la cuestión debe encuadrarse en el análisis de la
realidad tanto del Islam como del Occidente medievales y de
sus relaciones, en este caso a través de la frontera de contacto
establecida en la Península Ibérica, pero es preciso tener tam-
bién en cuenta lo específico de la situación, es decir, la heren-
cia de la Hispania anterior en ambas sociedades, la andalusí y
las hispano-cristianas, y las peculiaridades que hubo en las re-
laciones entre ambas y en sus influencias mutuas.
En consecuencia, también es preciso emplear un esque-
ma de periodificación de la larga época medieval para plan-
tear bien las cuestiones que el historiador debe estudiar.
Entre los siglos viii y xi, es la época de predominio de al-
Andalus, en la que las luchas y relaciones con los países
cristianos del norte peninsular son, más bien, un asunto in-
terno. Desde mediados del xi hasta mediados del xiii se
produce la gran expansión territorial de la España cristiana,
impulsada por los motores ideológicos de la reconquista y
la cruzada, y por su plena incorporación al Occidente me-
dieval, mientras que al-Andalus replica con la islamización
radical bajo el dominio de los almorávides y almohades
norteafricanos. A partir de la segunda mitad del siglo xiii,
la época de la reconquista ha concluido, aunque la idea se
mantiene con referencia al último reducto andalusí, el reino
de Granada, cuya existencia se prolongó hasta finales del
siglo xv. Por otra parte, en la Baja Edad Media se desarrolla
la relación sociocultural entre los cristianos y la minoría de
musulmanes sometidos o «mudéjares», con características
diferentes según las diversas regiones peninsulares6.
23
Capítulo primero: Conquistar y poblar
Teniendo en cuenta las ideas expuestas en esta introduc-
ción, sintetizaremos algunos aspectos de la historia medie-
val española con el propósito de elaborar un breve esquema
de las realidades complejas y diversas subyacentes en el vie-
jo concepto de «reconquista», que sirva también como in-
troducción a los temas específicos tratados en los capítulos
siguientes del libro.
* * *
La comparación de dos mapas políticos de la Península
Ibérica, uno de en torno al año 1050 y otro de hacia 1300,
permite entender la gran importancia de los cambios ocu-
rridos. A mediados del siglo xi existía al-Andalus, aunque
ya dividido en reinos de taifas, un extenso reino de León
con diversas regiones bien singularizadas desde Galicia
hasta Castilla y Álava, desigualmente poblado, que sólo so-
brepasaba la línea del río Duero hacia el sur en su zona por-
tuguesa, y, en tercer lugar, una franja al sur de los Pirineos
en la que se yuxtaponían el reino de Pamplona, el recién na-
cido reino de Aragón y los condados de la Cataluña Vieja.
Hasta el siglo xii, los cristianos, sobre todo los pirenaicos,
denominaban con frecuencia «Hispania» a las tierras de al-
Andalus, y tambien lo hacían así, a veces, los «goticistas»
leoneses, puesto que lo consideraban territorio irredento.
En torno a 1265, había concluido la gran reconquista; po-
cos años después, entre 1297 y 1304, ocurrían los últimos
ajustes de fronteras entre los reinos cristianos. De al-Anda-
lus sólo quedaba Granada –los 30.000 km2 de la actual An-
dalucía oriental–. Portugal tenía ya el perfil que hoy con-
serva. La Corona de Castilla y León, desde Galicia hasta
Murcia, agrupaba las dos terceras partes del territorio pe-
24
1. «Reconquista» y conquistas: ideas y realidades
ninsular, y existían claramente en ella los conjuntos regio-
nales que han llegado a la actualidad. Navarra, Aragón, Ca-
taluña, Valencia y Mallorca eran territorios que apenas o
nada han cambiado en su extensión y realidades que han
venido evolucionando sin rupturas hasta la España de nues-
tros días.
Es decir, la España en la que vivimos hoy se hizo en aque-
llos siglos: en su territorio, en sus regiones –sólo Granada y
Canarias son algo más recientes–, en su forma geohistórica.
Ningún otro período de la historia española tiene tanta im-
portancia en estos aspectos. Pero, además, la conquista, el
dominio y la regionalización del territorio son sólo el aspec-
to externo, el más visible; hay otros mucho más complejos
y profundos –sociales, políticos, culturales– que hacen de la
plena Edad Media el tiempo en el que nacieron o madura-
ron verdaderamente la inmensa mayoría de los elementos
que componen la realidad histórica originaria de la España
actual. Para entender situaciones que llegan, con frecuen-
cia, hasta nuestros días, como son los ámbitos regionales
originados en los hechos de conquista y por los procesos de
colonización, es preciso, ante todo, tener presente una su-
cinta visión global de la evolución político-militar.
1. Los orígenes en los siglos viii al x
La conquista islámica de Hispania (711-714) produjo el
hundimiento del reino visigodo de Toledo, pero el dominio
político y militar del territorio por los musulmanes no fue
homogéneo, pues apenas se extendió al norte del Sistema
Central, ni tampoco a las tierras pirenaicas en el norte de las
actuales provincias de Huesca, Lérida o Gerona, salvo en
25